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La tentacion catolica.

Desde el asalto del racionalismo a la Iglesia y la devastacion de la cristiandad por la modernidad y las democracias, el sueno de la catolicidad mas tradicional ha sido el restablecimiento de un mundo jerarquico.

Pese al juicio ideologico de la modernidad, el sueno no tiene en su fondo un caracter reactivo de explotacion y de poder. Su sueno hunde sus raices en una percepcion estable del Universo o, en otras palabras, en la concepcion de que el orden social debe ser un espejo del orden jerarquico de la naturaleza dada por Dios, un reflejo de la armonia del cosmos, a cuyas jerarquias celestes, prefijadas e inmutables, las esferas sociales deben adecuarse para expresar esa misma armonia.

Aunque el marxismo, que tiene una vision anacronica del medievo --juzga el pasado con categorias modernas--, nos ha ensenado que ese era un sistema de explotacion de clases, en realidad, en sus inicios, despues de la caida del Imperio y de la edificacion del feudum, funciono: la esfera eclesiastica, la de los senores y la del pueblo tenian funciones especificas cuya finalidad era proteger la economia de subsistencia de los pueblos. La sociedad por capas o estamentos, en donde aun no existe el Estado, y que es una articulacion policentrica de base predominantemente senorial del poder, fue el ultimo rostro de esa vision tradicional.

El Estado moderno que, al disociarse del pueblo, separo las esferas religiosa y civil para convertirlas en una concentracion soberana de poder que administra, desde afuera y desde arriba, al pueblo, corrompio ese orden, generando entonces un sistema de explotacion. Su rostro mas acabado, desde "la querella de las investiduras", es el Estado liberal, no un orden estamental, sino constituido por ciudadanos "iguales", administrados por el Leviatan.

La catolicidad "tradicional" tiene desde entonces nostalgia de aquel mundo, pero, corrompida por el surgimiento del Estado, ha creido desde entonces que la armonia cosmica de la sociedad solo puede ser regulada por el Estado, sustituto de Dios. De ahi su pasion por el fascismo. Lo que el fascismo hizo al jerarquizar la sociedad en funcion del Estado fue venderle a una catolicidad devastada la idea de un retorno al orden cosmico. Todo el alineamiento de la Iglesia y de gran parte de la catolicidad con el fascismo fue el sueno de volver a un mundo estable donde los estamentos servian a un solo fin: la comunidad. Solo espiritus de una implacable lucidez, como Bernanos, Bonhoffer, Mounier o Lanza del Vasto, vieron la trampa. Ajenos lo mismo al comunismo que al fascismo y al Estado liberal, sabiendo que la devocion al Estado es una forma de la idolatria moderna, comprendian que un mundo estable solo tenia sentido en un retorno a una relacion entre la comunidad, la persona, la subsistencia y lo proporcional, donde las esferas o los estamentos giraban en torno a la justicia, la caridad, el servicio y las virtudes. De ahi la simpatia de muchos de ellos por Gandhi o por el mundo medieval anterior al Estado.

El ascenso del panismo al poder ha vuelto a revivir en nuestro pais esa tentacion que en los anos treinta hizo a la catolicidad "tradicional" alinearse con el fascismo, solo que ahora bajo una nueva vertiente. Aunque la izquierda chata, que nunca ha estudiado el fascismo, acusa al gobierno panista de fascista, se equivoca. Su sueno estamental, de tintes liberales, no esta arrodillado ante el Estado fascista y sus formas corporativas, sino ante el mercado. Su sueno es burgues: jerarquias economicas que fingen un orden cosmico. Para el panismo y la catolicidad alineada con Norberto Rivera y las reformas constitucionales que ahora impulsa, la nostalgia de aquel mundo medieval los conduce a la tentacion de fincar un poder tan deleznable como lo fue el fascismo. Idolatras del mercado, el Estado es para ellos solo un medio de jerarquizar al mundo en ricos, semipobres, pobres y miserables al servicio de un solo dios: la produccion y el consumo, y custodiados no por el amor evangelico, sino por un moralismo burgues disfrazado de cristianismo. De ahi su hipocresia, sus oscuridades y su miedo a la democracia; de ahi su odio irracional al pobre que protesta, y su desprecio a las reivindicaciones de los pueblos indios, remanentes del orden cosmico; de ahi su amor por el empleismo y el dinero, y su desden por el campo y la vida sencilla. Mundo de senoritos persignados, esa catolicidad ha perdido la tradicion para sucumbir a la tentacion de hacer de la existencia cristiana una existencia burguesa perfeccionada, cuya jerarquizacion solo sirve a un principio: no a la armonia del cosmos, que revela el Reino, sino a la verticalidad de un poder que exalta el sometimiento mediante el servicio al idolo del Mercado y sus mas despreciables tecnicas.

Ademas opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andres, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crimenes de las asesinadas de Juarez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar a los presos de Atenco y de la APPO, y hacer que Ulises Ruiz salga de Oaxaca.
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Author:Sicilia, Javier
Publication:Proceso
Date:Aug 5, 2007
Words:940
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