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La sociologia poscolonial. Estado del arte y perspectivas.

Giros y regiros. Sobre la utilidad de los cambios de paradigma

TANTO EN SU propia concepcion en cuanto campo academico como en su demarcacion respecto de otras ciencias sociales, la sociologia esta inseparablemente vinculada a su objeto de investigacion: la modernidad. Las disciplinas en las cuales el mundo occidental servia tanto de sujeto parlante como de objeto de estudio fueron resultado de la division intelectual del trabajo que surgio en la Europa occidental hacia fines del siglo XIX. A cada una de las supuestamente autonomas esferas de actividad humana consideradas caracteristicas del mundo moderno--el mercado, el Estado y la sociedad (civil)--se le asigno un campo academico, lo que arrojo la creacion de las ciencias economicas, la ciencia politica y la sociologia (vease Wallerstein, 1999: 2). En cambio, la antropologia y los estudios orientales eran las que tenian la consigna de explicar por que el resto--basicamente, la periferia no europea--no era o no podia ser moderno.

Esta distribucion geopolitica de las tareas academicas en funcion de su pertinencia para la modernidad occidental ha sido valida durante toda la existencia institucional de la sociologia. Este acuerdo (ahora tacito) de la division academica del trabajo sigue allanando el camino para la investigacion actual. Mientras la antropologia comenzo su existencia institucional ocupandose del mundo no europeo--como ejemplo de lo "premoderno"--y en consecuencia incorporo tanto las relaciones coloniales como los desarrollos poscoloniales relativamente pronto a su campo de investigacion, (2) una sociologia de espectro global que vaya mas alla del marco analitico de los Estados-nacion modernos del mundo occidental(izado), todavia se ve en la necesidad de legitimarse. Dado que los paises colonizados o totalitarios no se hallan en la via hacia la modernidad, durante mucho tiempo se les nego la condicion de objetos validos para el analisis sociologico; a su vez, tras conquistar su independencia, se les permitio convertirse en receptores de teorias sociales europeas y norteamericanas, pero no en lugares productores de tales teorias. Por ello, la globalizacion de la sociologia en cuanto disciplina se considera a menudo como (o se le reduce a) la implementacion exitosa del modelo occidental en contextos nacionales receptores:

Levantando el vuelo desde sus bastiones en Alemania, Francia y Estados Unidos, la sociologia clasica se disemino por todo el mundo, en todos los lugares en que cobro prominencia la idea de sociedad como la creacion de un estado-nacion. (...) Al mismo tiempo, porque se halla atada al estado-nacion y a la existencia de una sociedad civil que tiene autonomia dentro del marco del estado-nacion, la sociologia estuvo ausente en los paises colonizados asi como en aquellos donde los lideres tradicionales seguian en el poder. (Touraine, 2007: 185 y s.)

Pese a los distintos enfasis en las diferentes culturas nacionales de la academia y pese a sucesivos cambios epistemologicos y metodologicos de paradigma, como el giro cultural o el espacial, poco ha cambiado en terminos de este estrechamiento analitico (auto-impuesto) de la mirada sociologica. Con estos antecedentes, hablar de una sociologia poscolonial parece mas bien una especie de contradiccion en los terminos.

Defender un giro poscolonial como una tendencia mas seria, en nuestra opinion, igualmente equivocado. Mas que un cambio de paradigma, nos interesa rastrear los origenes del giro colonial que precedio a la institucionalizacion de la sociologia y que hasta ahora ha impedido la emergencia de una sociologia global de los contextos coloniales, neocoloniales y poscoloniales. Por medio de ejemplos tomados de cada uno de los tres niveles de analisis sociologico--el macro-, el meso- y el micro-estructural--, en lo que sigue nos proponemos senalar las correcciones necesarias que una sociologia sensible a la poscolonialidad puede realizar en los diagnosticos de la teoria social actual.

Esto implica de entrada la tesis de que la sociologia poscolonial en si misma no representa una aproximacion que internamente se contradiga, sino que se trata de una aproximacion que se ha retrasado demasiado y necesita una sistematizacion programatica. Antes de atender el segundo aspecto, es necesario realizar una elucidacion terminologica. Por una parte, ?que es lo que hace que las teorias poscoloniales sean particularmente apropiadas para nutrir el conocimiento sociologico? Por otra, ?que es lo que hace util al poscolonialismo en cuanto perspectiva explicitamente sociologica?

?Por que sociologia poscolonial?

El giro posmoderno asi como el posestructural colocaron la contingencia del conocimiento cultural e historico, la construccion discursiva y el fin de las metanarrativas sociales y modernas, en el centro del escenario de los debates de las ciencias sociales ya desde los anos setenta y principios de los ochenta. Las teorias poscoloniales, cuya critica de la afirmacion de la modernidad europea de su universalidad en parte son elaboraciones a partir de dichos debates, y cuya auto-denominacion necesariamente proviene de los "pos-" anteriores, estuvieron desde el principio bajo la sospecha de vender el mismo producto con una etiqueta un poco distinta. La tension entre la necesidad de la etiqueta "poscolonial", por una parte, y su ambiguedad politica por la otra, consecuentemente se convirtio en materia de prolongados debates entre los propios representantes del poscolonialismo (vease Shohat, 1992; Dirlik, 1994; Hall, 2002). Al contrario del supuesto de que solo explica la ubicacion temporal de las sociedades dentro de la historia colonial, el termino "poscolonial" tambien se refiere a la reconfiguracion de las relaciones economicas, sociales y politicas que el colonialismo ha detonado en las antiguas colonias y metropolis, asi como a la tension entre el poder y la produccion del conocimiento en el contexto de relaciones imperiales (Gutierrez-Rodriguez, 1999; Coronil, 2004; Costa, 2005).

De esta manera, queda claro que el poscolonialismo en cuanto concepto y perspectiva, a pesar de importantes diferencias internas, subraya el contexto historico del poder (colonial) considerablemente mas que el posestructuralismo y el posmodernismo y de esta postura deriva un programa politico que difiere por mucho de los del posmodernismo y el posestructuralismo. Mientras que, para el posmodernismo, el fin de las metanarrativas de la modernidad occidental logrado mediante la desconstruccion dio como resultado una yuxtaposicion de esferas autonomas (Lyotard, 1986), para el poscolonialismo, el revelar la conexion entre las relaciones globales de poder establecidas en el contexto de la expansion colonial europea y las relaciones inequitativas historicas y actuales en los niveles local, nacional e internacional se lograra mediante la descolonizacion. La demarcacion con respecto a las estrategias posmodernas se vuelve asi un paso explicito desde la formulacion misma de las estrategias poscoloniales mas prominentes. Para Dipesh Chakrabarty (2000: 43), "el proyecto de provincializar a Europa (...) no puede ser un proyecto de relativismo cultural. No se puede originar de la postura segun la cual la razon, la ciencia, los universales que contribuyen a definir a Europa como lo moderno sencillamente son algo 'especifico de la cultura' y por tanto solo pertenecen a las culturas europeas". El relativismo cultural que, dentro de la exaltacion posmoderna de la diferencia sexual, cultural, racial, etnica y religiosa, equivale a una "politica de la imagen", es por ello confrontado cada vez mas en el contexto de las aproximaciones poscoloniales por una "politica de la accion" intercultural o una "politica de la desesperacion" (Klein, 2000: 124; Chakrabarty, 2000: 45), cuyo objetivo es revelar la historia imperial y colonial de represion y violencia detras del establecimiento de la division Norte-Sur. En consecuencia, las diferentes estrategias traen consigo claras implicaciones politicas, como se refleja en la politica posmoderna del multiculturalismo, por un lado, y la promesa poscolonial de la interculturalidad, por el otro. Mientras la promocion del multiculturalismo al nivel de la politica y el discurso de Estado se apoya en el principio del reconocimiento y la tolerancia de los Otros raciales, etnicos, religiosos o sexuales, la interculturalidad --en especial cuando la definen e implementan los movimientos indigenas en America Latina--involucra un cuestionamiento de la realidad sociopolitica del (neo)colonialismo que se refleja en los modelos actuales del Estado, la democracia y la nacion, y una transformacion de estas estructuras de manera que se garantice la plena participacion de todos los grupos de poblacion en el ejercicio del poder politico (Walsh, 2002). Pese a que con frecuencia los terminos se usan como sinonimos, representan agendas politicas muy divergentes: el multiculturalismo, equivalente a la politica de identidad ya mencionada de los llamados "particularismos de las minorias" que buscan la inclusion en el sistema dominante, pretende desconstruir las jerarquias culturales actuales a cambio de una yuxtaposicion de los modelos culturales; en contraste, la interculturalidad se concibe como un proyecto etico, politico y epistemico con el objetivo de descolonizar las formas de organizacion social e institucional y las estructuras de gobierno, asi como las perspectivas de conocimiento que se originan en el contexto sociohistorico de la modernidad europea y que fueron impuestas como universales durante los periodos coloniales y neocoloniales.

Esto queda mas claro todavia en la sustitucion de la nocion posmoderna no matizada de diferencia por el concepto poscolonial de "diferencia colonial" (Chatterjee, 1993; Mignolo, 1995), que se usa tanto en los Estudios Subalternos de la India como en el pensamiento descolonial latinoamericano, (3) para explicar la reorganizacion de los criterios de diferenciacion que dio lugar a la estructura racial y etnica de las colonias europeas. Las jerarquias socioeconomicas y epistemicas de las que emergieron las diferencias subalternas en los territorios colonizados se contextualizan historicamente de esta manera, con antelacion a la consideracion de las posibilidades de su transformacion.

?Por que sociologia poscolonial?

Parte de la contextualizacion necesaria del proceso de jerarquizacion implica conectar la sociologia institucionalizada a su ubicacion en el mundo occidental y sus comienzos en el apogeo del imperialismo occidental (Seidman, 2004: 261; Bhambra, 2007a). Aunque el establecimiento de la sociologia como una disciplina en el Reino Unido, Alemania, Francia e Italia se desarrollo a la par de su competencia en pos de los territorios africanos y la creacion de sus imperios coloniales en Asia y Africa, las categorias, conceptos basicos y los modelos explicativos clave de la sociologia solo reflejaban los desarrollos y las experiencias internas de la Europa occidental. Se considero que los momentos cuspide de la modernidad occidental, de los cuales la aproximacion sociologica debia presentar una explicacion, eran la Revolucion francesa y la revolucion industrial originada en Inglaterra, pero no la politica colonial de la Europa occidental ni la acumulacion de capital mediante el comercio de esclavos a traves del Atlantico y la economia de explotacion de los recursos naturales de ultramar.

La supresion de la dinamica colonial e imperial de la caja de herramientas de la sociologia clasica es valida para las respectivas sociologias nacionales, sin que importe practicamente el grado de exito de sus Estados en cuanto potencias coloniales (Bhambra, 2007b: 872). El panorama es ligeramente distinto en lo que toca al periodo tras la descolonizacion de Asia y Africa en la segunda mitad del siglo XX. A diferencia del contexto ingles, en el que la historia del dominio colonial tiene un papel prominente, en el debate aleman, el menos extenso pasado colonial asi como los desarrollos durante el periodo poscolonial se tratan en el mejor de los casos como cantidades insignificantes (Castro Varela y Dhawan, 2005). Dentro de la sociologia alemana, las perspectivas poscoloniales tienen asi la fama de ser productos importados de tercer grado: el primero, por provenir de los estudios culturales o literarios; el segundo, por provenir de la region anglofona; y el tercero, por provenir de un contexto diferente, es decir, "genuinamente" poscolonial. En cuanto tales, se les asigna una importancia sociologica limitada dentro de los debates teoricos en Alemania, pero no un contenido sociologico independiente (Gutierrez-Rodriguez, 1999: 21).

Y aun asi, las teorias poscoloniales apuntan sin vacilar al corazon de la terminologia central de la sociologia. Al criticar las oposiciones binarias como las de Occidente-el resto del mundo [West-Rest], Primer-Tercer mundo o modernidad vs. tradicion por considerarlas esencialistas, y en cambio al llamar la atencion sobre la relacionalidad entre los conceptos involucrados, revelan que los que tienen una connotacion positiva--Occidente, el Primer mundo, la modernidad--son universales prescriptivos y ahistoricos (Trouillot, 2002: 848), a los que ninguna realidad social independiente y objetiva corresponde, y que por ello guardan en su seno estrategias de exclusion. A su vez, la contextualizacion historica como un metodo poscolonial permite que la tradicion se considere
   no como un hecho objetivo, como sin mucho empacho las teorias
   sociales modernas lo suponen, sino como un conjunto de proyecciones
   desde la perspectiva de las teorias de la modernidad hacia
   cualquier cosa de la cual uno se delimita. Al mismo tiempo, la
   tradicion es una parte necesaria del discurso de la modernidad, sin
   la cual la modernidad no puede existir o ser ubicada en un lugar.
   Construye de la nada el campo en el cual la modernidad penetra y al
   que trata de subyugar. Poner fin a (...) la idea de tradicion seria
   el fin del discurso de la modernidad. (Randeria, Fuchs y
   Linkenbach, 2004: 18; traduccion nuestra)


Macrosociologia poscolonial

El debate acerca de la globalizacion de la sociologia de los anos noventa y la discusion subsecuente sobre las modernidades multiples puso en cuestion seriamente la fijacion en el nacionalocentrismo y el occidentalocentrismo de las aproximaciones macrosociologicas convencionales. El mundo globalizado expulso al Estado-nacion en cuanto marco analitico, y de repente la modernidad occidental solo era una de muchas modernidades--aunque conservaba (implicita o explicitamente) el prestigio de ser el punto historico de partida, o por lo menos la referencia clave para las variantes no occidentales subsecuentes--: la india, la musulmana o la latinoamericana. No obstante, la afirmacion de la nueva macrosociologia segun la cual con esto alcanzaba un espectro global, dejaba sin abordar la mirada colonial inherente en las grandes teorias vigentes.

El denominador comun--asi como el meollo del asunto en disputa--de las teorias de la globalizacion y modernidades multiples era el tema de la convergencia de los patrones societales. Los teoricos de la globalizacion consideraron que la emergencia de una sociedad civil global, de una cultura mundial y de tecnologias de la comunicacion globales, era una senal de la reafirmacion mundial de los modelos de desarrollo occidentales (Robinson, 2001; Giddens, 2002), y por ello daban su acuerdo en lo general a la tesis de la convergencia. Los academicos dedicados al estudio de la modernidad multiple, a su vez, ponian el acento en la diversidad de patrones institucionales, identidades colectivas y proyectos sociopoliticos creados por todo el mundo como resultado de la confrontacion entre el programa cultural de la modernidad occidental europea y las realidades sociales en los territorios controlados militar y/o economicamente por las potencias europeas (Eisenstadt, 2000), y por tanto subrayaban la divergencia. Al mismo tiempo, ambos diagnosticos, asi como las perspectivas que los sustentaban, tomaban como punto de referencia el patron occidental de modernidad (Spohn, 2006). Como ha demostrado Raewyn Connell (2007: 60), por medio del ejemplo de conceptos centrales como "posmodernidad global" y "sociedad mundial del riesgo", la mayor parte de teorias de la globalizacion no dejan ver un nuevo programa de investigacion a la medida del analisis de la sociedad mundial, sino estrategias teoricas que aceptablemente podrian ser descritas como apoyandose en el "efecto elevador" de las explicaciones macrosociologicas: tendencias que se observaron en un principio y se conceptualizaron en el contexto de las sociedades metropolitanas se pasan a un nivel superior y se usan para describir procesos globales. Esto convierte a la globalizacion en un proceso mediante el cual los riesgos, la acumulacion de capital o la hibidrizacion se tornan literalmente globales ante la patente ausencia de algun centro de poder o principio de dominacion reconocible (Escobar, 2007: 181 y ss.; Costa, 2006: cap. 4).

Semejante postura implicitamente transmite el deseo de muchos macro-sociologos surgido en 1989--a raiz de la deslegitimacion del marxismo en cuanto alternativa politica y teorica--de guardar sus distancias respecto de la economia politica como un abordaje cientifico-social, y por ende demarcarse de las teorias del imperialismo, neocolonialismo y el sistema mundial (Boatca, 2007). Es revelador para esta tendencia, que la perspectiva de las modernidades multiples haya abordado el analisis de la divergencia empleando una aproximacion neoweberiana que enfatizaba la diversidad de programas culturales asociados a la expansion de la modernidad occidental en el continente americano, pero no las dependencias estructurales y los procesos de jerarquizacion que venian aparejados a la colonizacion. Al reducir la diversidad de aproximaciones a la modernidad al nivel cultural, y al atribuir un papel pionero al modelo occidental europeo en la generacion de esta diversidad --es decir, "al no permitir que la diferencia marcara una diferencia en las categorias originales de la modernidad" (Bhambra, 2007b: 878)--los autores partidarios de la modernidad multiple paradojicamente apuntalaron el concepto mismo que criticaban: el de la modernidad occidental autosuficiente, que defendia la teoria de la modernizacion. En palabras de Shmuel Eisenstadt (2000: 24): "Mientras el punto comun de partida fue alguna vez el programa cultural de la modernidad segun se desarrollo en Occidente, los desarrollos mas recientes han presenciado una multiplicidad de formaciones culturales y sociales que rebasan por mucho los aspectos homogeneizadores de la version original".

Hasta la fecha, no hay una macrosociologia poscolonial unificada que haga las veces de contrapeso a las perspectivas de la globalizacion y de las modernidades multiples. No obstante, cada vez mas aproximaciones --de las cuales solo algunas se autodenominan poscoloniales--le dan una importancia central a la experiencia historica del colonialismo para la explicacion de procesos globales. Por un lado, las teorias neo marxistas de la globalizacion han senalado las continuidades entre el imperativo liberal del desarrollo como determinante de las politicas economicas de los paises que dejaron de ser colonias despues de la Segunda Guerra Mundial y el postulado neoliberal de la globalizacion de los anos noventa, haciendo enfasis en las asimetrias neocoloniales de poder que ambas cosas ayudaron a reproducir. Al identificar tanto el desarrollismo como la globalizacion como proyectos o estrategias discursivas, al mismo tiempo han mostrado como su naturalizacion ("no hay alternativa") oscurece el papel que tiene el colonialismo en la construccion de los modelos que habia que seguir en cada caso (McMichael, 2004; Wallerstein, 2005). Por el otro, los modelos teoricos ubicados en la interseccion de la antropologia, la historia y la sociologia, los cuales rastrean la emergencia de "modernidades entrelazadas" e "historias conectadas" (Randeria, 1999; Subrahmanyan, 1997) hasta el vinculo constitutivo entre los patrones occidentales europeos de la modernidad y los procesos de modernizacion (pos)coloniales, han atraido una atencion cada vez mayor de parte de la sociologia (Costa, 2009; Bhambra, 2007a). En ello, la tradicion no se concibe como una oposicion rigida a la modernidad, sino como una parte integrante de una historia colonial entrelazada, la cual dio como resultado un desequilibrio estructural entre los "centros" y las "periferias" que implicaba una distribucion desigual de la definicion del poder entre Occidente y el "resto" con respecto al propio grado de modernidad de uno (Therborn, 2003; Knobl, 2007). Tambien en este caso, no hay una modernidad universal o primigenia que haga las veces de guia referencial para los que vienen despues, sino varios senderos que llevan a modernidades entrelazadas.

La "perspectiva descolonial" latinoamericana, a su vez, plantea la cuestion del entrelazamiento mediante el concepto de "colonialidad" para analizar la emergencia de la "tradicion" en el contexto de la construccion de diferencia con respecto a la presunta modernidad de las potencias coloniales de la Europa occidental en aquellas areas perifericas bajo dominio colonial. Por tanto, la colonialidad se entiende como una relacion de poder entre los centros (coloniales) y las periferias (colonizadas), que se prolongo mas alla del colonialismo administrativo y politico, cuya logica sigue influyendo en lo economico, lo social, lo cultural y lo ideologico. Como tal, representa tanto el reverso (o lado oscuro) como una condicion necesaria de la modernidad occidental desde el "descubrimiento" del Nuevo Mundo. Con ayuda de oposiciones binarias como las de civilizacion-barbarie, racional-irracional, desarrollado-subdesarrollado o moderno-tradicional, la identidad moderna podria quedar, por un lado, encasillada y demarcada fuera de la alteridad colonial y, por el otro, la intervencion politica, la explotacion economica y el paternalismo epistemologico hacia las colonias quedarian legitimados como un medio para llevar los bienes de la modernidad a la periferia (Quijano, 2000; Dussel, 2002; Grosfoguel, 2002). El imaginario social del mundo moderno se configuro, por ende, alrededor de un sistema de clasificacion global que elevo la civilizacion europea occidental a la condicion de patron universal mediante el cual las asimetrias de poder economico y politico entre centros y periferias se reflejaban en lo cultural y lo epistemologico (Mignolo, 2000: 13).

La retorica occidentalista correspondiente paso por varias fases en las cuales la construccion de la diferencia colonial con respecto al ser europeo occidental se organizo alternativamente alrededor de los conceptos de raza, etnicidad, o ambos. A su vez, la jerarquizacion procedio siguiendo una dimension espacial (los cristianos del norte vs. los salvajes del sur), una temporal (los civilizados del centro vs. los primitivos de la periferia), o una mezcla de ambas (desarrollados vs. subdesarrollados), consideradas en funcion de la cosmovision europea dominante de la epoca que se trate (Mignolo, 2000; Boatca, 2009). La colonialidad de la heterogenea estructura de poder resultante --es decir, no solo de una naturaleza economica, sino politica, cultural y epistemologica--se revela por el duradero caracter de las dimensiones de desigualdad global en cuanto a los origenes coloniales:

(...) si se observan las lineas principales de la explotacion y dominacion social a escala global, las lineas matrices del poder mundial actual, su distribucion de recursos y de trabajo entre la poblacion del mundo, es imposible no ver que la vasta mayoria de los explotados, de los dominados, de los discriminados, son exactamente los miembros de las "razas", de las "etnias", o las "naciones" en que fueron categorizadas las poblaciones colonizadas, en el proceso de formacion de ese poder mundial, desde la conquista de America en adelante. (Quijano, 1992: 12)

Mientras el modelo de la "posmodernidad global" sigue atrapado en el eurocentrismo insistiendo en que siquiera se reconozcan estas diferencias, al mismo tiempo que mantiene a la globalizacion como su objetivo universal, el proyecto de la "transmodernidad" (Dussel, 2002) asume la universalidad potencial de todos los elementos culturales que representan la "exterioridad excluida" de la modernidad occidental, la cual ahora puede ser transformada desde esta misma exterioridad. De manera muy similar a la del abordaje de los Estudios Subalternos de la India (Chakrabarty, 2000), la critica de la modernidad llevada a cabo desde la posicion subalterna de la colonialidad desvela la historia universal de Occidente como una historia local con un caracter particular. Sus proyectos globales--ya sean la civilizacion, el desarrollo o la globalizacion--aparecen desde este punto de vista como generalizaciones de la experiencia historica local de la Europa occidental, cuyo objetivo es apuntalar su propia reafirmacion del poder, y poner al descubierto las continuidades (pos)coloniales en la jerarquizacion de la diferencia, mas que exaltar tales diferencias por si mismas. Palabras como "transmoderno" y "colonialidad" son, por ende, no unicamente categorias putativas, que podrian--o deberian--intercambiarse por "tradicion", sino que implican la posibilidad de reconceptualizar la modernidad desde una perspectiva historica mediante el desvelamiento de su equivalente colonial. De esta manera, nos permiten abordar las interdependencias mutuas entre desarrollo y subdesarrollo, inclusion y exclusion, en lugar de ubicarlas en contextos convergentes o divergentes de la modernidad, por un lado, y la tradicion, por el otro.

Nivel mesoanalitico: la sociologia politica de las relaciones de poder

Analisis recientes dedicados a la investigacion de las disputas y asimetrias del poder en varios contextos nos permiten identificar un conjunto comun de criticas que forma el nucleo de lo que llamamos la sociologia politica poscolonial. A diferencia de la sociologia politica convencional, en este caso, las fronteras nacionales no delinean la unidad analitica central, como tampoco las instituciones politicas nacionales constituyen el foco preferente de investigacion. En cambio, el acento se pone en las relaciones de poder, las cuales involucran a actores de distintas naturalezas (Estados, organizaciones multilaterales, movimientos sociales) a diferentes niveles (local, regional, nacional, global).

El interes en las disputas por el poder tambien condiciona el aparato conceptual puesto en marcha para estos estudios, en la medida en que las categorias que no resaltan las relaciones asimetricas entre regiones del mundo y grupos sociales se evitan o son tratadas criticamente. Los primeros esfuerzos de critica en este campo tienen en la mira de sus ataques a la idea evolucionista de desarrollo sacada de la teoria de la modernizacion, segun la cual la modernizacion implica la simple transferencia de estilos de vida y de estructuras sociales europeas al resto del mundo. Asi, varias obras de este campo de los estudios poscoloniales muestran que el desarrollo no representa un mero proceso de irradiacion de formas modernas desde Europa, sino una transformacion interdependiente que simultaneamente produce prosperidad en las naciones mas ricas y desventajas en las mas pobres (Pieterse y Parekh, 1995; Dussel, 2000; Escobar, 2004; para una vision de conjunto vease Manzo, 1999).

En terminos generales, se puede argumentar que el esfuerzo critico emprendido por la sociologia politica poscolonial se esta desarrollando en dos claras direcciones. La primera linea de investigacion incluye estudios acerca de las relaciones politicas entre las distintas regiones del mundo y se puede interpretar como una reaccion en contra de las aproximaciones que, tras la caida del socialismo real, describen el nuevo orden internacional como un espacio que ya no esta dominado por las disputas y los conflictos, sino por relaciones horizontales y la busqueda de la realizacion de intereses supuestamente universales (paz mundial, derechos humanos, desarrollo sustentable, etc.). Conceptos derivados de este contexto, asi como, en particular, obras basadas en la idea de gobernanza [governance], (4) son el blanco de agudas criticas por parte de los estudios poscoloniales (Ziai, 2006; Randeria, 2003; Eckert y Randeria, 2006). Segun estas criticas, el enfasis puesto en el concepto de gobernanza presenta la ilusion de una arena ecumenica internacional sin conflictos en cuyo ambito aquellos objetivos comunes a toda la humanidad siempre prevalecen. Un analisis de las nuevas configuraciones de la politica global sensible a las relaciones de poder deberia arrojar precisamente un resultado contrario, es decir, arrojar luz sobre como las asimetrias se reproducen y como las nuevas desigualdades se producen en el ambito internacional:

En la nueva arquitectura de la gobernanza mundial, el poder aparece con una forma difusa y fugaz, y la magnitud de la soberania, en cada caso, aparece estrictamente relacionada con los bandos politicos, los territorios y grupos de poblacion especificos. (...) Es necesario basar el estudio de la globalizacion en etnografias distintivas y estudios de caso historicos que vinculen los niveles micro y macro. Esto permite el trabajo con las especificidades presentes en las varias formas de transnacionalizacion en las distintas regiones y diferentes "epocas". (Eckert y Randeria, 2006: 16 y s.)

La concretizacion del programa de investigacion poscolonial en terminos de la perspectiva que acabamos de describir ya esta en marcha, por lo menos en parte. Un ejemplo es la cuidadosa desconstruccion del papel del concepto de soberania dentro de la historia del derecho internacional desarrollada por B. S. Chimni (2004) o el tratamiento critico dado por A. Anghie (2004) a las nuevas herramientas del derecho administrativo internacional. Asimismo, Aiwa Ong (1999) muestra desde una perspectiva etnografica como la ciudadania es moldeada en el contexto de practicas culturales y relaciones de poder asimetricas, mas alla de pretensiones legalistas. Estos trabajos representan esfuerzos ejemplares de como cuestionar el universalismo profesado en los discursos del derecho. Indican que las instituciones del derecho internacional tambien tienen un papel en la perpetuacion de las formas coloniales de dominacion y de los privilegios legales y reales que los sectores mas ricos disfrutan en muchos lugares del mundo.

La segunda linea de desarrollo de la sociologia politica poscolonial se relaciona con los estudios acerca del proceso de democratizacion que tiene lugar en America Latina, Africa, Asia y en Europa austral y oriental desde los anos setenta.

El paradigma de la transicion--dominante desde los anos ochenta (O'Donnell, Schmitter y Whitehead, 1986)--, aplica los fundamentos de la teoria de la modernizacion a la politica, con lo que transforma la investigacion acerca de la democratizacion en un campo implicitamente comparativo, dentro del cual los modelos de transformacion observados en las "hiper-reales" (Chakrabarty, 2000) democracias consolidadas de Europa occidental se tratan como el unico modelo valido de democracia. Los actores y estructuras encontrados en "otras" sociedades son interpretados [are signified] como deficits u obstaculos en la democratizacion.

Con el desarrollo de la democracia en las sociedades "no occidentales", no obstante, quedo claro que las premisas teoricas y los metodos de analisis de la investigacion de la transicion no eran apropiados ni para identificar las dificultadas que surgian, ni para siquiera enmarcar adecuadamente los desarrollos positivos. Las sociedades civiles y las esferas publicas locales han mostrado dinamicas diferentes a la que suponia la investigacion acerca de la transicion. Asi, actores y estructuras como los movimientos etnicos o las asociaciones de barrio, la cuales, segun los conceptos de politica empleados en la investigacion de la transicion, no son los vehiculos primarios de valores democraticos, ejecutan un papel fundamental en el fomento de la democracia en esas sociedades (Costa y Avritzer, 2009). Al mismo tiempo, las estructuras legales y de toma de decisiones erigidas segun los moldes de instituciones similares en America del Norte o Europa no cumplen las funciones esperadas: los nuevos parlamentos resultan ser cronicamente vulnerables a la corrupcion y el abismo entre el derecho formal y la realidad social parece ser un problema intratable (Mendez, O'Donnell y Pinheiro, 1999). No obstante, la investigacion acerca de la transicion sigue buscando una solucion para sus propias insuficiencias analiticoteoricas en cuanto a la implicita comparacion con las democracias "maduras" de Occidente, mientras que a las nuevas democracias las tilda de "defectuosas", gobernadas por "estados fallidos" y caracterizadas por una "ciudadania de baja intensidad" (O'Donnell, 2007).

Varias contribuciones en el campo de las investigaciones poscoloniales en diferentes continentes han dado forma a una sociologia de la democratizacion que en parte complementa el paradigma de la transicion y en parte lo corrige (Costa, 2006; Macamo, 2006; Randeria, 2007; Walsh, 2005). Segun estas contribuciones, las estructuras locales que se encuentran en las diferentes regiones ya no son presentadas como una copia tardia de las estructuras correspondientes que se observan en Europa occidental y en America del Norte, sino que se interpretan considerando el contexto socio-historico que les dio sentido. (5) Al mismo tiempo, la investigacion poscolonial intenta superar el endogenismo de la investigacion acerca de la transicion, investigando las transformaciones locales en el contexto de las interrelaciones con las intervenciones de los organismos multilaterales (Macamo, 2006; Walsh, 2005), de los conflictos transicionales en relacion con el uso de los recursos naturales locales (Escobar, 2004; Randeria, 2003) y de las conexiones establecidas por los actores democraticos regionales en el plano global (Costa, 2006; Randeria, 2005).

En suma, la investigacion poscolonial en el campo de la sociologia politica suministra impulsos cruciales para la reflexion critica acerca de las constelaciones de poder que se forman en los ambitos locales y nacionales y como se articulan globalmente. Mientras la sociologia politica clasica pierde terreno paulatinamente por limitarse a las fronteras nacionales y por su concentracion exclusiva en la politica en su forma institucionalizada, la investigacion poscolonial proporciona nuevas razones y motivos para el interes de la sociologia en la politica. Ademas, al llevar la cuestion del poder una vez mas al centro del interes de la investigacion, la sociologia politica poscolonial tambien llena los huecos cognitivos dejados por la ciencia politica en su proceso reciente de especializacion y orientacion cada vez mayor hacia la resolucion de problemas practicos.

En pro de una microsociologia de las relaciones culturales

Por lo menos desde la segunda mitad del siglo XX, el concepto constructivista de cultura se ha vuelto el unico concepto de cultura aceptado como valido por la sociologia contemporanea (vease una explicacion detallada en Costa, 2009). Otros intentos primordialistas anteriores de definir la cultura con base en lazos metafisicos o supuestamente naturales (raza, influencia del clima, predestinacion) han perdido legitimidad por ello. Aunque semejantes definiciones todavia pueden ser investigadas en cuanto autorrepresentacion de ciertos actores, ya no cuentan como explicaciones sociologicas.

De acuerdo con el concepto constructivista de cultura hegemonico en la sociologia, el caracter de las culturas de ser algo construido se puede observar tanto en la constitucion de las identidades individuales asi como en la diferenciacion de las unidades culturales colectivas. Mientras que, segun esta lectura, la identidad cultural individual es un proceso intersubjetivo mediante el cual las disposiciones societales se interiorizan y procesan en la forma de una identidad individual estable (por ej., Mead, 1969[1934]: 86 y ss.), la constitucion de unidades amplias, como las etnicidades, naciones y minorias culturales, implica un desarrollo historico de largo plazo, caracterizado por la consolidacion de una infraestructura comunicativa especializada en el procesamiento y transmision de experiencias comunes. Es en el ambito de estos procesos de transmision simbolica que se forman tanto los grupos culturales a los que se les atribuye una existencia (sociologica) concreta--los britanicos, los europeos, los musulmanes--como las diferentes unidades culturales (cultura britanica, cultura alemana, etcetera).

La cultura, en esta concepcion, queda definida ejemplarmente por Habermas (2006: 305) como un
   conjunto de condiciones de posibilidad para actividades que
   resuelven problemas. Dota a los sujetos que en ella crecen no solo
   con elementales capacidades linguisticas, de accion y
   cognoscitivas, sino tambien con imagenes del mundo gramaticalmente
   preestructuradas y con saberes semanticamente acumulados.


Para los estudios poscoloniales, asi como para distintas corrientes en el campo de los estudios culturales criticos, esta manera de definir la cultura en cuanto a que involucra unidades demarcadas y separadas en el ambito en cual se producen y reproducen los elementos comunes, tiene insuficiencias teoricas, empiricas y metodologicas. Segun la critica poscolonial, el concepto sociologico de cultura supone construcciones homogeneizadoras de la identidad, casi siempre definidas mediante un vinculo a un territorio y asociadas a lugar de origen o de residencia, ambientes culturales y sociales, etc. Este concepto de cultura no toma en cuenta la separacion entre lo social y el territorio y es ciego ante la cada vez mayor desterritorializacion de los procesos de circulacion cultural en el mundo contemporaneo (Hall, 2000: 99; 1994: 44).

Desde un punto de vista teorico, los estudios poscoloniales le reprochan al concepto sociologico dominante de cultura el no ser apto para detectar las relaciones de poder inscritas en los contactos culturales. Es decir, en la medida en que la sociologia emplea las unidades culturales definidas por los propios actores sociales como categorias descriptivas y politicamente neutras, la disciplina es insensible al hecho de que las adscripciones culturales presuponen la existencia de relaciones de poder asimetricas y al mismo tiempo contribuyen a su reproduccion.

Las investigaciones de Pieterse sobre las tensiones entre las identidades nacionales y la formacion de etnicidad ilustran esto:

Entender como se construye la diferencia cultural es entender la formacion y politicas de la identidad nacional (...). La identidad nacional es un proceso historico; la etnicidad, las politicas de identidad y el multiculturalismo son fases de este proceso continuo. Desde un punto de vista historico, la formacion de la nacion es una forma dominante de etnicidad. En pocas palabras, la nacionidad es etnicidad dominante y las minorias o grupos etnicos representan la etnicidad subalterna. (Pieterse, 2007: 17; cursivas del original)

Desde un punto de vista metodologico, la manera en que la sociologia trata a la cultura o a las culturas es igualmente problematica para los estudios poscoloniales, dado que las autorrepresentaciones de los actores sociales no se desconstruyen criticamente sino que se aceptan como pruebas de la existencia de las identidades culturales. El concepto sociologico establecido de cultura no toma en cuenta que incluso la referencia a una tradicion original y autentica es parte de la presentacion [performance]--entendida en el sentido linguistico de accion y en el sentido de escenificacion--de la diferencia y solo puede entenderse con base en un analisis del contexto social-discursivo en el que esta inserta:

Los terminos de la relacion cultural, ya sea antagonica o de afiliacion, se producen performativamente. La representacion de la diferencia no se debe leer precipitadamente como el reflejo de rasgos etnicos o culturales dados con antelacion que han sido fijados en las tablas de la ley de la tradicion. (Bhabha, 1994: 2)

Mediante su critica del concepto sociologico de cultura y de las aproximaciones precedentes de la sociologia de la cultura, los estudios poscoloniales ofrecen a la investigacion sociologica un conjunto de categorias y procedimientos metodologicos que pueden entenderse como piezas de una innovadora microsociologia de las negociaciones de las diferencias culturales. Particularmente relevante aqui son las contribuciones en el ambito de los estudios culturales britanicos, impulsados por Stuart Hall y Paul Gilroy.

Mientras Hall (1994) basicamente se concentra en las tensiones internas de los movimientos antirracistas del Reino Unido, Gilroy (1995; 2000) introduce una dimension comparativa, al buscar interacciones politicas y culturales dentro del espacio imaginado del "Black Atlantic" [Atlantico negro]. (6) El punto de partida de ambos autores es la idea de diferencia que toman del posestructuralismo, mas precisamente, el concepto de differance de Derrida. Emplean la nocion de differance para desconstruir los discursos antinomicos que se oponen al "yo" y el "otro", el "nosotros" y el "ellos" (Hall, 1994: 137 y ss.). En este contexto, la construccion de las identidades culturales se entiende como un proceso politico dinamico en el que la identidad, o, como prefiere Hall, la identificacion, no se expresa al interior de un sistema cerrado de signos culturales. Al contrario: la identificacion, para Hall, se construye en el ambito mismo de la politica y sigue las posibilidades de reconocimiento que ofrece el contexto social. (7)

Esto no quiere decir que la evocacion de unidades culturales como "los ingleses" o "los estadounidenses" sea irrelevante para las construcciones culturales observadas. No obstante, estas identidades culturales no funcionan como un programa de computadora que define modelos de comportamiento a priori; ante todo son interpelaciones discursivas ante las cuales los que estan involucrados en una interaccion social estan obligados a posicionarse. La identificacion se constituye dinamica e interactivamente en un ambito de negociaciones que involucran afiliaciones, discriminaciones asi como intereses privados.

Conclusiones: hacia una sociologia poscolonial

El que intentemos delinear un programa para una sociologia poscolonial es en si mismo indicio de nuestra posicion epistemologica. A diferencia de McLennan (2003), por ejemplo, no entendemos el analisis poscolonial como algo que implica la desaparicion de la sociologia como disciplina. Mas bien, en la aproximacion entre la sociologia y los estudios poscoloniales, vemos una oportunidad de completar y expandir la sociologia precisamente en aquellos puntos de inflexion donde parece llegar a sus limites epistemologicos. Cuando hablamos de complementariedad en este contexto, queremos decir que tanto el aparato conceptual como los metodos de los estudios poscoloniales son compatibles con una aproximacion sociologica. Sobre todo, encontramos que los intereses epistemologicos de la sociologia, por un lado, y de los estudios poscoloniales, por el otro, se traslapan en un aspecto decisivo: en que afirman poder situar las relaciones sociales y las estructuras societales dentro de matrices analiticas complejas.

Los defectos que la critica poscolonial ve en la sociologia no son deficiencias irreparables e inevitables de una disciplina academica, sino mas bien consecuencias de un proceso particular de institucionalizacion. Como mostramos en lo que precede, tanto el enfoque de la sociologia en el Estado-nacion y su "mirada colonial" sobre las sociedades no occidentales se derivan de esta historia institucional. Al mismo tiempo, la reflexividad, la apertura, la auto-critica y la capacidad de hacer cambios de perspectiva tambien son parte de la manera como se entiende la sociologia a si misma, son elementos constitutivos de su raison d'etre. Reconocer la necesidad de reaccionar ante el estrechamiento de su propia perspectiva critica deberia, por lo tanto, ser parte de la dinamica de la sociologia. Es precisamente aqui donde encajan los estudios poscoloniales en este campo.

En el nivel macrosociologico, los resultados de los analisis poscoloniales desembocan en una superacion de la historia convencional de evolucion lineal de las sociedades modernas, sin caer en el particularismo de modernidades infinitamente multiplicadas. Para ello, el concepto poscolonial de modernidad entrelazada asi como el concepto de historias compartidas y conectadas apuntan hacia las interdependencias, pero tambien hacia las rupturas y asimetrias, en la constitucion del mundo moderno y (pos)colonial.

En el nivel mesoanalitico, los estudios poscoloniales arrojan luz sobre las interpenetraciones entre actores y las estructuras de poder historicamente construidas atadas a los contextos de accion en diferentes niveles (local, regional, transnacional y transregional), con lo que contribuyen considerablemente a aumentar el potencial epistemologico. Estas posibilidades heuristicas ni son accesibles para la sociologia politica convencional, que se concentra en el espacio nacional y en los actores politicos establecidos, ni para el campo de las relaciones internacionales, el cual en buena medida ha desarrollado una ceguera ante las relaciones de poder.

En el nivel microsociologico, la contribucion de los estudios poscoloniales reside, sobre todo, en un concepto sociologico de cultura expandido y mas dinamico. Consecuentemente, las piezas que importan de las interacciones sociales no son los repertorios culturales que se originan en culturas hermeticamente cerradas y atadas a un determinado espacio geografico, sino las diferencias culturales que se articulan espontaneamente. No obstante, a diferencia de la interpretacion posmoderna del posestructuralismo, la articulacion de diferencias en la lectura poscolonial no tiene nada que ver con el ejercicio de una libertad de identidad hiper liberal. Los estudios poscoloniales tratan las diferencias en el contexto de las estructuras societales, entendidas como estructuras de poder, y por ello contienen una clara intencion sociologica.

En este contexto, la sociologia poscolonial seria el equivalente de una sociologia del poder atenta al contexto y sensible a la historia, cuya materia de estudio no es el mundo occidental, ni una hueste de modernidades pluralizadas sin cesar a la manera posmoderna, sino la "modernidad entrelazada" (Randeria, 1999) que surgio en la interseccion del poder militar, la expansion del capital y la transculturalidad; no es la civilizacion de la region norte del Atlantico, sino la compleja modernidad del siglo XXI, consecuencia de las interacciones del Norte con el Atlantico Negro asi como con otras experiencias de diasporas y minorias de la "mayoria del mundo" (Connell, 2007).

Traduccion del ingles de German Franco

Recibido: junio, 2009

Revisado: diciembre, 2009

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(1) Este articulo representa una version corregida y ampliada de un texto publicado originalmente en aleman (Boatca y Costa, 2010). Agradecemos a los dictaminadores anonimos de Estudios Sociologicos sus importantes sugerencias y comentarios criticos, los cuales han sido incorporados, en la medida de lo posible, a la presente version.

(2) No quiere decir esto que la antropologia haya abordado aceptable o criticamente las relaciones coloniales de poder siempre, sino que el tratamiento (por mas defectuoso) de los contextos coloniales fue parte integra de su auto-definicion como disciplina academica--lo cual no es el caso de la sociologia--. Acerca de la complicidad de la antropologia con las politicas colonialistas y el arraigo de la perspectiva antropologica en las practicas coloniales, veanse Asad (1973) y Fabian (1983).

(3) El abordaje descolonial, surgido en America Latina, difiere de la critica formulada por el campo (eminentemente de lengua inglesa) de la teoria poscolonial, porque se considera que este ha privilegiado al colonialismo britanico en la India en detrimento de otras experiencias coloniales del mundo. Por ello, los estudios descoloniales se enfocan en los multiples contextos coloniales y poscoloniales en un afan de hacer entrar en vigor "una diversalidad epistemica de las intervenciones descoloniales en el mundo" (Grosfoguel, 2006: 142). Mientras la distincion entre lo poscolonial y lo descolonial es importante, y las discusiones acerca de "descolonializar los estudios poscoloniales" aun estan en curso, lo que consideramos de particular relevancia para la sociologia es el denominador comun de ambas aproximaciones, es decir, el estudio de las relaciones coloniales de poder y sus consecuencias para la epoca presente.

(4) Estas contribuciones tratan de ampliar el concepto convencional de conduccion politica empleado en ciencias politicas, incluyendo, ademas de los Estados-nacion y las organizaciones internacionales e intergubernamentales, actores no estatales asi como estructuras de toma de decisiones a distintos niveles (una aproximacion multinivel) como parte de un proceso complejo de gobernacion que supere las fronteras nacionales. Tras su introduccion en 1995 mediante la "Comision de Gobernanza Global" [Comission on Global Governance], el concepto de gobernanza adquirio una prominencia cada vez mayor tanto en las discusiones academicas como en la practica politica a raiz de su adopcion por parte de organizaciones que iban del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD) a la Comision Europea (vease entre otros a Brand et al., 2000).

(5) El convincente estudio de Randeria (2005) acerca de la contribucion politica de las castas en cuanto actores de la sociedad civil de la India constituye un buen ejemplo de como investigar el desarrollo local sobre la base de su propia semantica social.

(6) En la variacion resaltada por Gilroy, el concepto de Black Atlantic presenta una definicion doble. Empiricamente, el Black Atlantic tiene que ver con el proceso de difusion y reconstruccion de una "cultura negra" [black culture] que va aparejado a las rutas de la diaspora africana. Politicamente, Black Atlantic se refiere a una dimension basada en la modernidad, al punto de iluminar el nexo entre la esclavitud y la modernidad y, ademas, muestra a las instituciones politicas como espacios particularmente aptos para la reproduccion de las visiones e intereses del hombre blanco (Gilroy, 1993).

(7) El concepto clave empleado por Hall para describir la posicion del sujeto en el ambito de una formacion discursiva determinada es el de "articulacion", entendido de una manera doble, es decir, tanto la idea de expresion y expresarse, como el vinculo entre dos elementos que tienen la posibilidad de juntarse. El principio de articulacion contingente puede, segun Hall, observarse tanto en la formacion del sujeto individual como en la produccion de sujetos colectivos (Hall, 1996).

Correspondencia: Lateinamerika-Institut/Freie Universitat Berlin/Rudesheimer Str. 54-56/14197 Berlin/Alemania/correo electronico: S. C.: sergio. costa@fu-berlin.de/M. B.: manuelaboatca@yahoo.com
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Author:Costa, Sergio; Boatca, Manuela
Publication:Estudios Sociologicos
Date:May 1, 2010
Words:10141
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