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La sexualidad femenina en Roma y la violencia simbolica contra las mujeres en los Catulli Carmina.

Female sexuality and symbolic violence against women in Catulli Carmina

A don Manuel Antonio Quiros

1. Introduccion

Los modos de utilizacion del cuerpo, de hombre y mujer, son producto del orden social y cultural que imponen como normales o naturales los hechos sociales. La diferencia biologica entre los sexos, entre los cuerpos masculino y femenino y, particularmente, la diferencia anatomica entre los organos sexuales aparece como la justificacion natural de la diferencia socialmente establecida entre los sexos, dicha diferencia social, se convierte en el fundamento de la vision social que la apoya:

El mundo social construye el cuerpo como realidad sexuada y como depositario de principios de vision y de division sexuantes. El programa social de percepcion incorporado se aplica a todas las cosas del mundo, y en primer lugar al cuerpo en si, en su realidad biologica: es el que construye la diferencia entre los sexos biologicos de acuerdo con una vision mitica del mundo arraigada en la relacion arbitraria de dominacion de los hombres sobre las mujeres, inscrita a su vez, junto con la division del trabajo, en la realidad del orden social (Bordieu, 2000: 24).

En la obra de Cayo Valerio Catulo, poeta romano del siglo I a.C., la relacion sexual y las relaciones sociales entre hombres y mujeres estuvieron regidas por la dominacion y la aceptacion de esta por parte de ellas. La justificacion de esta dominacion se efectua, precisamente, a partir de la utilizacion que haga cada uno, varon o mujer, de su propio cuerpo. La sexualidad como una experiencia multiple que comprende dentro de si variados elementos como el entorno cultural y el sexo de quienes la vivencian no tiene un significado estatico, fijo sino que es distinto para las personas implicadas, e incluso, para una sola persona puede adquirir significados diferentes en diversos momentos de su vida o diferentes circunstancias.

De acuerdo con Rosales (2006) las interacciones sexuales pueden ser afectivas, amorosas, por conveniencia, por acuerdo o inclusive, estas interacciones sexuales pueden ser de violencia, ya sea entre un hombre y una mujer, entre personas del mismo sexo o entre varias personas. En la actualidad y para diversas culturas, la sexualidad puede abarcar expresiones eroticas y sensuales, deseo, cortejo, palabras, miradas, besos, fantasias, suenos eroticos, coito con otro(as) y finalmente, caricias no genitales (Rosales, 2006). En el contexto romano, el ambito de la sexualidad comprende actos como besar, acariciar, morder, golpear y mantener relaciones sexuales (Walters, 1997).

2. La sexualidad femenina en Roma

La sexualidad romana se define, de acuerdo con Skinner (1997b: 04), como "the cultural interpretation of the human body's erogenous zones and sexual capacities". (La interpretacion cultural de las zonas erogenas del cuerpo humano y las capacidades sexuales). Segun esta investigadora, en sus caracteristicas basicas, el sistema romano de sexo/genero fue poco usual debido a que su modelo conceptual, con respecto a las relaciones sexuales, al igual que el de la Atenas clasica, responde a patrones sociales de dominacion y sumision, que reproducen las diferencias de poder entre los hombres y las mujeres.

Las consideraciones sobre lo que fueron las relaciones entre los generos en Roma son variadas, explica Manzano (2012) que para un romano el genero se limito a la dualidad uirmatrona, la cual representa un constructo que no se corresponde con la realidad biologica sino mas bien con lo que ha sido sancionado por la ley y la moral. De acuerdo con esta consideracion, quienes no encuadren dentro de dicho binomio quedan fuera de la construccion generica y por ello se excluyen de la pertenencia al "grupo" considerado como normal (uirmatrona). Consecuentemente se crea para ellos--principalmente para las mujeres--una categorizacion negativa donde ubicarlos:

Se establece una categorizacion por oposicion, definiendo el elemento extrano que asume comportamientos viriles, que no basa sus relaciones en la pudicitia y que maneja dinero para mantener su autonomia, precisamente por esos rasgos que la alejan de lo que -a ojos del vir- deberia ser una mujer (Manzano, 2012: 32).

La clave para comprender el plano sexual y la distincion entre los roles de genero en Roma radica en que los hombres son quienes penetran y las mujeres son penetradas. Por lo tanto, cualquiera que es penetrado o que adopta comportamientos pasivos sera categorizado {gendered) como femenino, mientras que quien penetra es considerado como masculino (1) (Skinner, 1997a). Tal como observa Thomas (1991, citado en Chakravorty, 1994), la division de los sexos no era un dato primario en la sociedad romana, sino un objeto construido por el derecho romano, esto significa que para los romanos, la diferencia sexual no era un presupuesto natural, sino una norma obligatoria que respondia a reglamentaciones relativas al estatus de materfamilias y paterfamilias.

Por esta razon, acalara Chakravorty (1994), en el ambito de la sexualidad en Roma se opta por hablar de genero como una matriz de poder que opera en terminos binarios de activo/ pasivo y no de una matriz heterosexual dado que las categorias modernas de heterosexual, homosexual o bisexual son inadecuadas para la descripcion de las ideologias de la antigua Roma respecto de la sexualidad. En el ambito de la sexualidad romana, Parker (1997) efectua una clasificacion a partir de un axis, el cual representa el cuerpo femenino, el eje vertical esta compuesto precisamente por la distincion entre lo activo y lo pasivo.

Lo que es activo se considera superior (macho), lo que es pasivo se considera inferior (hembra). Cruzando este eje vertical se encuentra un eje horizontal conformado por tres agujeros (la boca, la vagina y el ano). Tal configuracion se efectua a partir de la utilizacion de infinitivos latinos, los cuales aparecen en su forma activa para caracterizar la funcion sexual de los varones y en su forma pasiva para referirse a la de las mujeres:
FIGURA 1.
Categorizacion sexual romana segun el orificio corporal en que
se lleva a cabo la penetracion. (Modificado de Parker (1997).

Categoria
  sexual

            Irrumare           Pedicare        Futuere

Activa      Introducir         Introducir      Introducir
  (uir)       el pene            el pene         el pene
              en la boca         en el ano       en la
                                                 vagina

            Fel1ari/Irrumare   Pedicare        Futuere

            Ser penetrado      Ser penetrado   Ser penetrado
Pasiva      en la boca         en el ano       en la vagina
            Boca               Ano             Vagina
                               Orificio


La linea vertical de la figura indica la categoria sexual de quien participa del coito (activo o pasivo), asi como la denominacion para la actividad sexual establecida como normal para cada una de dichas categorias. La linea horizontal muestra los tres orificios del cuerpo que pueden participar durante el encuentro sexual. Dicha clasificacion obedece, segun Parker (1997), a la posibilidad que ofrecio la lengua latina de contar con un verbo especifico para cada acto sexual.

De manera que en su condicion activa (masculina) se encuentran los vocablos ya mencionados: irrumare (introducir el pene en la boca de alguien); pedicare (introducir el pene en el ano de alguien); y finalmente, futuere (introducir el pene en la vagina de alguien). En su condicion pasiva, se encuentran los vocablos siguientes: fellarit irrumari (ser penetrado o penetrada en la boca); pedicari (ser penetrado o penetrada en el ano); y por ultimo, fu tu i (ser penetrada en la vagina). Notese que el uso del pronombre indefinido (alguien), en la parte activa, esta siendo empleado adrede, podria ser un hombre o una mujer, excepto, claro es, en el caso de futuere/ futui (2).

3. La categorizacion sexual en Roma

La clasificacion con respecto a la categorizacion sexual se basa en dos categorias, lo activo frente a lo pasivo. Lo considerado activo comprende un significado muy preciso, la penetracion de un orificio corporal por un pene- falo. "The Roman sexual schema is rigidly phallocentric, and this is a fact rooted in nature. Thus "active" is by definition "male" and "passive" is by definition "female" (Parker, 1997, p.48). (El esquema sexual romano es rigidamente falocentrico, y esto es un hecho arraigado en la naturaleza. De modo que "lo activo" es, por definicion, "masculino" y "lo pasivo" es, por definicion, "femenino").

En esta clasificacion, Parker (1997), establece para la sociedad romana cuatro categorias sexuales: una normal/ masculina/ activa, integrada en el ambito romano por el itir y otra normal /femenina/ pasiva, constituida por la femina o la puella. Cada una de estas categorias tiene a su vez una contraparte: en el caso de la primera se le opone una categoria anormal / masculina/ pasiva, representada por el cinaedus, y la otra, en relacion con las mujeres, anormal/ femenina/ activa cuyas representantes son las tribades y las moechae. Toda variante de este rigido patron sexual es percibida como una anomalia. Las conductas sexuales distintas de lo considerado normal son representadas como un error o perturbacion de la naturaleza y son motivo de descalificacion (Palacios, 2014).

Se establecen, asi, para el uir! normal/ masculino/ activo tres posibles actividades sexuales: irrumare, pedicare y futuere. De modo que puede ser un irrumator (penetrador oral), un pedicator/pedico (penetrador anal) o un fututor (penetrador vaginal). Para la femina o puella! normal femenina/ pasiva tambien se abren tres posibles actitudes sexuales, evidentemente pasivas, ella puede ser una fellatrix/irrumata (penetrada oralmente), una pathica/pedicata (penetrada analmente) o una fututa (penetrada vaginalmente). Notese que en las actividades sexuales en las que "intervienen" las mujeres su papel durante el acto sexual es eminentemente receptivo.

La clasificacion sobre la sexualidad en Roma, segun la categorizacion efectuada por Parker (1997), se lleva a cabo a partir de la construccion de opuestos, lo masculino en oposicion a lo femenino, asi como lo activo contrapuesto a lo pasivo. Evidencia de ello es el modo en el que se emplean los verbos para denominar los distintos actos sexuales. Por medio de la voz activa, en la cual la significacion del verbo es producida por el sujeto (Benito, 2002), se justifica la actividad sexual activa que, como signo de virilidad, se le atribuye a lo masculino. A traves de la voz pasiva, en donde la significacion del verbo es recibida por el sujeto (Benito, 2002), se denota la pasividad y la docilidad exigida en las mujeres.

Esta serie de oposiciones, no solo se manifiestan en la enunciacion de distintas voces verbales para una actividad catalogada como masculina y para otra considerada como femenina, como es el caso de la relacion sexual, sino tambien, en la contraposicion de ideas con respecto a las mujeres: pudicas / impudicas, feas / bonitas, prudentes / imprudentes, prostitutas/ virgenes. Todas ellas resultan trascendentales para comprender la dualidad con respecto a los criterios que surgen en el poemario de Cayo Valerio Catulo, cuya caracterizacion fluctua en valoraciones positivas y negativas constantes sobre las mujeres y su accionar en el plano de las relaciones sexuales.

La actividad sexual se conceptualiza de manera rutinaria en el discurso publico romano como penetrativa, en ella, el placer sexual es exclusivo de quien penetra, de ahi que la relacion penetrador-penetrado implique el poder individual de alguien mas potente que se blande sobre otra persona menos poderosa (Walters, 1997). La relacion sexual en Roma fue concebida unicamente como la penetracion corporal de un interior. El individuo penetrado--ya sea una mujer, un joven o, incluso, un varon adulto--se ve reducido automaticamente a un estado feminizado (Walters, 1997). Asi, aun cuando en el ambito sexual de la Urbs no se establecio una distincion por genero, los romanos dispusieron para el varon una situacion en la cual su sola denominacion ya le imponia reglas y privilegios sobre como debia comportarse, tanto en el plano civil como ciudadano de Roma, asi como en el ambito sexual con sus diversos companeros y companeras sexuales.

4. La violencia simbolica contra las mujeres

El concepto de violencia simbolica fue empleado por primera vez por los sociologos franceses Pierre Bordieu y Jean Claude Passeron en el ano 1970 para tratar la imposicion de los significados validos y legitimos que la cultura establece a traves del conjunto de signos y manifestaciones por ella construido y que tienen estrecha relacion con el poder y la autoridad (Bourdieu y Passeron, 2004: 120). Posteriormente, Bordieu (2000: 12) definira la violencia simbolica como:
   Una violencia amortiguada, insensible e invisible para sus propias
   victimas, caracterizada por ejercerse esencialmente a traves de los
   caminos puramente simbolicos de la comunicacion y del conocimiento
   o, mas exactamente, del desconocimiento, del reconocimiento, o en
   ultimo termino, del sentimiento.


El paradigma de este tipo de violencia es la dominacion masculina ejercida sobre las mujeres, particularmente, el modo como se ha perpetuado, como ha sido aceptada, e incluso, la naturalidad con la que ha sido vista por la sociedad. Dicha dominacion tiene siempre una dimension simbolica en la medida en que:

Los actos de obediencia y sumision -en absoluto actos de plena conciencia- son actos de conocimiento (de una estructura) y de reconocimiento (de una legitimidad). La posibilidad de construir el sentido comun, sentido de lo social, no hace sino posibilitar el funcionamiento de las estructuras de dominacion, tornandolas no solo legibles en comun, sino naturales, obvias (Calderone, 2004: 05).

La imposicion, la normalidad con que se asume y la legitimidad sin cuestionamientos son nociones basicas de la violencia simbolica, asi como la sutileza mediante la cual se impone (Aguilar, 2002). De acuerdo con esto, la ejecucion de la violencia simbolica cumple su efecto en la medida en que se ejerce de manera invisible e insidiosa a traves de la familiarizacion de disposiciones simbolicamente estructuradas, y la experiencia continua de interacciones implantadas por una estructura de dominacion.

Cuando la violencia simbolica se ejerce contra las mujeres se le denomina teoricamente como violencia simbolica contra las mujeres y, tal como lo evidencia su denominacion, se fundamenta en la violencia simbolica pero con una direccionalidad muy especifica: el genero femenino. Aguilar (2002: 01) la define como:
   Toda violencia que se ejerce contra las mujeres por el hecho de ser
   mujeres y cuyo ejercicio alude a significados, simbolos,
   representaciones o ideas que tienen como efecto practico la
   subordinacion de lo femenino/ feminizante a lo masculino/
   masculinizante donde, todavia existe una clara "subsuncion" de las
   mujeres y lo representado como femenino en los hombres y, por esa
   via, en lo representado simbolicamente como masculino /
   masculinizante.


La caracteristica que estructura y explica los efectos generales de la violencia simbolica contra las mujeres es la subordinacion, esta condicion lleva, por un lado, a la aceptacion de situaciones y vivencias como normales, y por otro, al no reconocimiento de la imposicion sutil de hechos y practicas violentas. La finalidad de la violencia simbolica contra las mujeres, explica Aguilar (2002), es conseguir que ellas acepten la inferioridad de su sexo y la dominacion masculina como hechos naturales, con el proposito de hacerlas dependientes, sumisas y obedientes al orden hegemonico patriarcal.

La violencia simbolica ejercida sobre el genero femenino, segun Aguilar (2002), se manifiesta al aplicarse socioculturalmente un doble parametro simbolico: frecuentemente lo que es "mal visto" en las mujeres no es "tan mal visto" en los hombres. La manifestacion explicita de la sancion y amenaza simbolicas se expresan de diferentes maneras: puede ser la coaccion, el apartamiento, la censura, las conminaciones implicitas, que restringen y controlan los cuerpos, la personalidad y el ambito de libertad de las mujeres.

El ejercicio de la violencia simbolica esta caracterizado por el genero y sus consecuencias: a los hombres les impone la demostracion de su valentia aunque sea de forma violenta y a las mujeres les impone un comportamiento de sumision y subordinacion (Aguilar, 2002). De acuerdo con esta investigadora, el ejercicio de la sexualidad diferenciada por genero es una muestra de ello: los hombres estan legitimados para tener un comportamiento sexual mas libre, menos controlado y sin inhibiciones mientras que a las mujeres se les controla, critica y ademas se les encasilla en dobles parametros como prostituta-virgen, buena-mala u honestades-honesta.

5. La sexualidad femenina y la violencia simbolica contra las mujeres en los Catulli carmina

Cayo Valerio Catulo, nacio alrededor del ano 87 a.C. y murio cerca del 54 a.C., pertenecio a un circulo de escritores conocidos como poetae noui (poetas nuevos) o neotericos, el cual se destaco por representar un modelo de poesia totalmente contrastante con la tradicion literaria del genero lirico surgido en Grecia y en Roma. Su produccion literaria comprende un corpus de 116 poemas, los que conforman cerca de 2284 versos, entre los que se encuentran epigramas, composiciones de temas mitologicos, de caracter nupcial, poemas de amistad, diatribas y poemas amorosos.

La aparicion de los personajes femeninos en los carmina catulianos cuya connotacion es sexual, gira en torno a dos principios: la idealizacion y la denigracion. En el plano sexual femenino hay dos rasgos adjudicados a las mujeres modelicas: lapudicitia, un concepto que se empleo para describir el ideal de integridad sexual que se exigia en las mujeres libres y, la pasividad sexual que debian mostrar todas las mujeres libres cuya virtud era particularmente esa pudicitia (3). Ambas posturas son el resultado de la distincion efectuada entre los dos tipos de mujeres que se muestran como antagonistas en el entorno sociocultural romano merced del apetito sexual de ellas y de la forma en que cada una desarrolla su sexualidad, estas mujeres son las consideradas pudicae y las impudicae. Dicha oposicion se marca por la polaridad con respecto a los criterios sobre las mujeres que se manifiestan en el poemario.

Las mujeres regidas por la pudicitia y aquellas que no la cumplen deberan comportarse de modo distinto, sin embargo, las normas por medio de las cuales se rigen son tan debiles y facilmente franqueables que en el menor de los casos, la primera podria ser considerada como la segunda y desde ese momento, ser percibida como infame y perder su condicion de mujer idealizada y esperada socialmente.

La singularidad del tratamiento hacia las mujeres que se contraponen al paradigma sexual de la pudicitia se advierte, de manera particular en el poemario, en la multiplicidad de terminos para dirigirse a ellas y en la afluencia de adjetivos calificativos que los acompanan y que son utilizados para caracterizarlas. La mujer que transgrede el prototipo femenino merece calificativos tales como: moecha putida (XLII, 11), puella defututa (XLI, 1), pessima puella (LV, 10), adultera probra (LXI, 102), esto, a diferencia de los poemas en los que se laudan abiertamente modelos de castidad y de virginidad. En algunas de las composiciones con una connotacion sexual prevalecen los siguientes vocablos para referirse a las mujeres: amica (LXXII, 3); 7); lupa (XCIX, 10); meretrix (CX, 7) ; moecha (XLII, 3), (XLII, 11-12), (LXVIIIb, 103); puella (X, 16), (X, 27), (XIII, 4), (XXXV, 8), (XLI, 1), (XXXVI, 11); scortum (VI, 5) y finalmente, scortillum (X, 3).

En un estudio acerca del lexico de la prostitucion femenina en Roma, Wedeck (1944) y posteriormente, Adams (1983) han senalado aproximadamente 25 terminos para dirigirse a las mujeres dedicadas al oficio de la prostitucion. Entre ellos, se senalan, precisamente: : amica, lupa, meretrix, moecha, puella, scortum y finalmente, scortillum. Dichos sustantivos son utilizados por Catulo en circunstancias muy puntuales, en los poemas en los cuales se quiere destacar abiertamente la liberalidad sexual de las mujeres y la ruptura del paradigma del deber-ser femenino.

Una sexualidad abierta y diversa solo le fue permitida y aceptada, en el contexto de la antiguedad romana, a los uiri, y en el caso de las mujeres que optaran por un estilo de vida como ese estaban destinadas a una estigmatizacion considerada natural. El carmen LIX es el unico en la totalidad del poemario en el que se expresa de manera explicita una practica sexual diferente a la relacion sexual considerada normal para las mujeres y manifestada mediante la voz futuo, -ui, -utum. Rufa, un personaje femenino no identificado en el poemario, es presentada como una fellatrix:
   LJX

   Bononiensis Rufa Rufulum fellat,
   Uxor Meneni, saepe quam in sepulcretis
   Vidistis ipso rapere de rogo cenam,
   Cum deuolutum ex igne prosequeris panem
   Ab semiraso tunderetur ustore. 5

   Traduccion:

   Rufa la boloflesa a Rufito mama;
   La mujer de Menenio, que en los panteones
   Visteis robar su cena en la hoguera misma,
   Cuando, al seguir un pan rodado del fuego,
   la golpeaba quien quema medio rapado. 5


La censura para Rufa es evidente, ella lleva a cabo actos impropios de una mujer pudica. Debe advertirse que en la categorizacion efectuada supra, el verbo latino fe llar i, solamente aparece en Parker (1997), en su forma pasiva, sin embargo, la accion tambien tiene una forma activa, fe lio,--are,--avi, de manera que Rufa no esta siendo penetrada oralmente, accion que pondria enfasis en su papel activo durante la felacion, sino que ella es la parte "activa", en un sentido literal, ella es quien "lame" a Rufo.

Sin embargo, aun cuando Rufa se presenta como un agente activo en la accion verbal, en el contexto latino, senala Parker (1997), la practica de la felacion tuvo una connotacion de sumision y de pasividad indiscutibles, la mujer no es sujeto activo de la accion sino un sujeto paciente.

La unica actividad sexual en la que una mujer adquiere funciones activas durante la practica del sexo es a traves del cunnilingus (Parker, 1997) procedente de los sustantivos latinos cunnus,--i (the female pudenda, vulva) (Lewis, 1879) y lingua,--ae (lengua) (Segura, 2003), este acto hace referencia a la practica del sexo oral en los genitales femeninos.

De modo que no es Rufa quien le practica una felacion a Rufo, sino que es el quien la posee sexualmente por la boca. Esto evidencia que lo establecido por las "autoridades" masculinas adquiere un caracter de naturalidad que lo hace pasar inadvertido y que le permite controlar, censurar y, al mismo tiempo, ejercer castigos. Segun Skinner (1997a), en el contexto grecorromano las relaciones sexuales estan organizadas a partir de patrones de conducta de dominacion y de sumision que confirman la superioridad o la inferioridad social de las personas en esa sociedad. A las mujeres se les recrimina su voracidad sexual, a los hombres se les exalta, ellas tienen prohibido un comportamiento ajeno o un rol activo en sus relaciones, son pasivas por naturaleza y por cultura.

La violencia simbolica promueve tambien la legitimacion de practicas masculinas naturalizadas en la sociedad, al mismo tiempo que encubre la violencia que encierran las relaciones de fuerza, ello le confiere la posibilidad de legitimar y de encubrir la dominacion que ejerce. Dicha dominacion se manifiesta principalmente en las relaciones sexuales, las cuales aparecen como una relacion social de dominacion. En el contexto romano se hace latente un discurso sustentado en la "actividad" de los varones, el hecho de que lo masculino haya sido considerado superior es evidente en el ambito de las relaciones sexuales donde el papel ejercido por el hombre es considerado superior, igual que todas las actividades efectuadas por el, mientras que el de la mujer es visto como pasivo. La posicion sexual y social de las mujeres es muy clara, ellas siempre deben asumir en su condicion "normal" y aceptada, una conducta sumisa.

La dominacion masculina se evidencia en el poemario de Catulo en las composiciones en las que se hace referencia al coito entre varones y mujeres, en ellas se encuentran menciones explicitas sobre encuentros sexuales asi como diversas opiniones sobre la actividad sexual. El posicionamiento sexual pasivo de las mujeres y el establecimiento de este como normal y naturalizado durante los encuentros sexuales debieron resultar habituales, aceptados y por ende, legitimados en el contexto de las relaciones sexuales en Roma. Las mujeres no debian ejercer ningun rol activo en sus encuentros sexuales, esto significa que tenian que adoptar un papel pasivo y por ende sumiso.

La funcion de las mujeres durante el coito aparenta ser la misma que la que se les asigna socialmente, ellas deben ser receptoras de las manifestaciones y despliegues sexuales masculinos. La posicion de la mujer en el poema LXIX es muy ilustrativa, ella se encuentra debajo de Rufo, esto se marca con el verbo suppono, --ere,--posui (poner, colocar debajo) (Segura, 2003). Este mismo patron de comportamiento se descubre en el poema LXXI a traves del verbo futuere, recuerdese que la significacion del verbo es activa para la parte masculina, de modo que Rufo es quien tiene sexo con la mujer, no ella con el. Emilio, por su parte, en el carmen XCVII, en concomitancia con los atributos del uir romano, se caracteriza por tener una actividad sexual abundante, singularizada por la pasividad de las mujeres:
   XCVII

   Non (ita me di ament) quicquam referre putaui,
   Utrum os an culum olfacerem Aemilio.
   nilo mundius hoc, nihiloque immundius illud,
   verum etiam culus mundior et medior;
   nam sine dentibus est; dentis os sesquipedalis, 5
   gingiuas uero ploxeni habet ueteris,
   praeterea rictum qualem diffissus in aestu
   meientis mulae cunnus habere solet.
   hic futuit multas et se facit esse venustum;
   et non pistrino traditur atque asino? 10
   quem si qua attingit, non illam posse putemus
   aegroti culum lingere carnificis?

   Traduccion:

   No (asi me amen los dioses) pense que algo contara
   Si la boca o el culo a Emilio le oliscara.
   En nada esta mas limpia, y en nada aquel mas
   inmundo,
   Pero aun es mas limpio y mejor el culo,
   Pues sin dientes esta; dientes sesquipedales
   la boca 5
   Tiene, en verdad; encias de arca de coche viejo;
   Ademas, tenerla abierta, como en el calor la partida
   Vulva de una muia meante, suele.
   Este coge a muchas, y se hace pasar por hermoso;
   ? y a la tahona no se le da, y al asno? 10
   Y si alguna lo toca, ? no pensaremos que puede
   lamer ella el culo de algun verdugo enfermo?


La posicion de Emilio como uir se marca en el verso noveno, la accion sexual es evidente: Emilio futuit multas, y ellas, o la mujer que se atreva a tocarlo, es sucia, en grado sumo, ademas de amoral. El verbo utilizado para marcar el contacto de la mujer y su connotacion sexual es attingo, ere,--tigi (tocar ligeramente, palpar) (Segura, 2003).

La diatriba expresada contra Emilio presenta un insulto que pretende degradarlo. No obstante, la critica a su halitosis solo encuentra su culmen una vez efectuada la comparacion del aspecto de la boca de Emilio con una parte del cuerpo femenino relacionado con la estimulacion sexual: la vulva. Este referente, si bien no es la parte anatomica de una mujer es un constituyente anatomico del organo reproductor de todas las hembras de la clase Mammalia. La descripcion de meientis mulae cunnus (la vulva de una muia meante) se presenta de manera grotesca por la magnitud de su organo sexual externo asi como por el aspecto que simula cuando se abre.

La comisura de los labios de Emilio se homologa a la hendidura vulvar del cuadrupedo, ya sea por la funcion de abrirse, ya por el aspecto externo, lo que si resulta evidente es la fealdad que se le quiere enfatizar, esto por el caracter de los otros elementos que acompanan la comparacion. Las razones de tal simil se escapan de los alcances de este analisis, sin embargo ?sera acaso que con esta representacion, Catulo pretende degradar a Emilio feminizandolo? ?Se esta equiparando la boca de Emilio con la funcion de la vulva: recibir el pene en el momento del coito? Estos actos convertirian a Emilio en un cinaedus. El hecho de que Catulo feminizara a un varon con el fin de degradarlo no es acontecimiento excepcional en el poemario.

La practica de actos sexuales tales como futuere, pedicare e irrumare son comunes, esto no extrana si se toma en cuenta que son las practicas propias de los uiri. Un medio de legitimar la virilidad en el conjunto de poemas se efectua mediante la feminizacion de las practicas de los hombres, pues el modo a partir del cual ellos demuestran su dominacion en el plano sexual es sometiendo a sus amantes pasivos e, inclusive, a sus congeneres, del mismo modo que lo harian con una mujer, esto es, mediante el acto sexual, el cual se presenta como una relacion de dominacion:

Si la relacion sexual aparece como una relacion sexual de dominacion es porque se constituye a traves del principio de division fundamental entre lo masculino, activo, y lo femenino, pasivo, y ese principio crea, organiza, expresa y dirige el deseo, el deseo masculino como deseo de posesion, como dominacion erotica, y el deseo femenino como deseo de la dominacion masculina, como subordinacion erotizada, o incluso, en su limite, reconocimiento erotizado de la dominacion (Bordieu, 2000: 35).

De acuerdo con este planteamiento, poseer sexualmente es dominar, en el sentido de someter a alguien a un poder, el acto sexual es concebido como una forma de dominacion y de posesion, en el que la penetracion se convierte en la maxima prerrogativa de la dominacion masculina. Asi, al establecerse un vinculo entre la sexualidad y el poder, la peor humillacion para un hombre consiste en verse convertido en mujer (Bordieu, 2000).

En el plano masculino, seran las nociones de Imperium (autodominio, o dominio sobre los otros),fortitudo (resistencia fisica) y uirtus (valores propios del uir) los constituyentes centrales que identifican a los varones de la elite y legitiman la dominacion que estos ejercen sobre los otros, considerados carentes de dichas facultades (Palacios, 2014). La materializacion del discurso masculino de superioridad con respecto a las mujeres y a los mismos varones cobra mayor fuerza cuanto mayor sea la carga de "feminizacion" hacia los destinatarios del poema.

El carmen XVI destinado a Furio y a Aurelio, amigos de Catulo, es una muestra de ello, y es uno de los poemas mas ilustrativos con respecto a la autoridad de Catulo, no solo como uir romano, sino como auctor creador y transmisor de un mensaje:
   XVI

   Pedicabo ego uos et irrumabo,
   Aureli pathice et cinaede Furi
   Qui me ex uersiculis meis putastis
   Quod sunt molliculi, parum pudicum (vv. 1-4).

   Traduccion:

   Yo os dare por el culo y por la boca,
   Aurelio pederasta y capon Furio,
   Que a mi por mis versitos me juzgaisteis
   --pues tiernecitos son--pudico poco.


En esta composicion confluyen dos funciones de absoluto arraigo masculino: el papel de Catulo como auctor y como uir. La condicion masculina se revela a traves de lo que escribe, y la forma de hacerselos manifiesto a sus oponentes es precisamente, a traves de la confirmacion de su virilidad. La pedicacion y la irrumacion son las principales formas de sancion simbolica desarrolladas por Catulo para rebajar y someter a Aurelio y a Furio, quienes a pesar de su condicion de uiri reciben en su propio cuerpo los embates de la condicion masculina activa del poeta que los convierte implicitamente en cinaedi o afeminados.

La posesion del miembro masculino les confiere autoridad y poderio a los varones, al mismo tiempo que se los niega a otros. En cuanto elemento activo, se convierte en instrumento de virilizacion, en un arma que somete; en cuanto elemento pasivo, desviriliza y su funcion entra en el plano de la practica femenina, con lo cual se despoja a los varones de la posesion de su principal medio de poder. Los actos sexuales efectuados por los hombres no merecen censura o reproche, maxime cuando, mediante la penetracion de otro hombre, potencializan y hacen evidente su uir-ilidad, su condicion superior, pueden, incluso, presentarse en un contexto coloquial.

En la clasificacion efectuada por Parker (1997) se presenta un patron acerca de los actos sexuales que fueron considerados como "desviados" o apartados de lo "normal". Segun este modelo, para los romanos existieron acciones que eran consideradas humillantes: para una mujer ser penetrada por la vagina era un acto normal, no asi serlo por la boca, este era considerado el acto sexual mas degradante hacia una mujer (Recuerdese aqui el caso del poema LXIX, dirigido a Rufa). Para los hombres, por su parte, cualquier penetracion es humillante, no obstante, ser penetrado por el ano era menos deshonroso que serlo por la boca, lo cual constituye la mayor de las degradaciones.

Tal y como se advierte, la denigracion de los hombres se efectuan, de igual manera que contra las mujeres, dirigidos a su sexualidad pero la censura vendra desde que ellos empiezan a adoptar un comportamiento pasivo, en otras palabras, en el momento en que ellos comienzan a comportarse sexualmente como mujeres. Los varones fungen como las autoridades morales para censurar todo aquello que vaya en contra de los estatutos que le confieren el privilegio de dominar a las mujeres o aquello que se les asimile, maxime en el orden de lo sexual.

Lo considerado "masculino" siempre conlleva una actitud activa y de dominacion (Parker, 1997). La "actividad" masculina se muestra como el mayor privilegio simbolico y por tanto, le confiere al uir el poder de instituir su practica sexual como el maximo instrumento de dominacion y de sancion hacia todos los demas. Adviertase que lo que determina el comportamiento sexual propio de un uir no es el sexo biologico de su objeto de deseo sino la conducta activa de el (Walters, 1997).

De acuerdo con esto, el uir reafirma su posicion dominante toda vez que pueda suby ugar, incluso, a quienes en otra coyuntura podrian situarse en su mismo nivel. El poder ejercido por el varon es tal que cuenta con la potestad de sojuzgar no solo la sexualidad femenina la condicion de otros hombres que, de acuerdo con sus propias consideraciones, no entran en la categoria privilegiada establecida para ellos.

6. Conclusiones

En el poemario de Catulo la violencia simbolica se relaciona de manera directa con la caracterizacion detallada y minuciosa que el poeta presenta de los personajes femeninos, la cual esta relacionada directamente con dos elementos basicos de la ejecucion de la practica violenta simbolica contra las mujeres. En primer lugar, con la utilizacion que hacen las mujeres de su propio cuerpo, especificamente en el ambito sexual y, en segundo lugar, con las valoraciones positivas y negativas que el poeta expresa de forma autoritaria, pasional y justificada sobre la actitud y el comportamiento de las mujeres romanas de la epoca.

En estos dos sentidos, a las mujeres se les elogia especificamente la pudicitia y la fidelidad y se les censura lo opuesto a este proceder: la procacidad y la libertad sexual. De manera que los atributos exigidos a las mujeres modelicas de la elite romana son la pasividad y la pudicitia. Los rasgos emblematicos de dicho ideal de mujer se manifiestan claramente en el poemario de Catulo, en contraposicion con las demas mujeres para las cuales se reproducen estereotipos negativos, en los que prevalece la percepcion de las mujeres como carentes de autodominio, lascivas y propensas a las mentiras y a los enganos, lo cual se percibe en la supuesta configuracion dual del ser femenino.

Las mujeres romanas estuvieron sometidas a roles pasivos tanto sexuales como sociales, cuya justificacion se fundamento en el establecimiento de paradigmas de comportamiento femeninos legitimados por el patriarcado tales como: la fidelidad, la castidad y la maternidad. La latencia de la violencia simbolica en el proceder sexual de las mujeres se evidencia, de manera explicita y congruente, en los verbos empleados: fellaril irrumari (ser penetrada en la boca), pedicari (ser penetrada en el ano) y finalmente, fu tu i (ser penetrada en la vagina), para describir las actividades sexuales femeninas consideradas "normales".

En estos verbos se hace explicita la posicion exclusivamente pasiva de las mujeres, tanto en terminos gramaticales como sociales, las mujeres constituyen el objeto de la accion verbal del varon. La denominacion para la copula se realiza a partir del termino futuo, -ui. -utum., (introducir el pene en la vagina), el cual refiere, unicamente, el acto sexual con un fin meramente reproductivo.

La disposicion de ejercer un rol pasivo y no activo en las relaciones sexuales ha sido uno de los principales signos de la debilidad femenina reproducidos en todo lo que se define como opuesto al uir romano. De ahi que los poemas dirigidos a los varones en los cuales aflora el tema femenino se caractericen por degradar la condicion viril de los hombres. Desde este punto de vista, un hombre es considerado "afeminado" cuando se somete sexualmente a otro uir o a cualquier otra persona que se encuentre en un lugar inferior en la escala social, tambien lo es cuando posee un deseo sexual incontrolable tanto por hombres como por mujeres. Esta apreciacion feminizada de los varones ocurre en virtud de que los parametros que han sido utilizados para definir a las mujeres, entre ellos, el escaso autocontrol de las propias pasiones y de los apetitos corporales se presentan en los varones.

Notas

(1.) En la actualidad, para definir el sexo de las personas Lamas (1999) explica que existen cinco areas fisiologicas de influencia, las cuales comprenden: genes, hormonas, gonadas, organos reproductivos internos y organos sexuales externos (genitales), por lo que se han identificado al menos cinco sexos biologicos o intersexos: 1) varones con dos testiculos y un pene. 2) Mujeres con ovarios, utero y vagina. 3) Hermafroditas o herms: personas con un testiculo y un ovario. 4) Hermafroditas masculinos o merms: personas con testiculos pero con caracteres sexuales femeninos, y 5) Hermafroditas femeninos o ferms: personas con ovarios, pero con caracteristicas sexuales masculinas.

(2.) La clasificacion de los verbos referentes a actividades sexuales ofrecida por Parker (1997) muestra su forma infinitiva, tanto pasiva como activa. Con el proposito de que el significado de estas voces resulte lo suficientemente comprensible se explicita, a continuacion, su enunciacion completa. Los infinitivos futuere! futui se enuncian mediante la siguiente entrada: futuo,--ui,--utum (tener conexion con una mujer) (Glare, 1968) Este verbo procede del griego phyteuoo (engendrar, procrear) proveniente del verbo phyoo., (hacer nacer, criar) (Glare, 1968). En el caso de pedicare! pedicari, se encuentra enunciado asi: paedico,--are (practicar un vicio innatural) (Glare, 1968), este verbo deriva del griego paidikos a su vez procedente del sustantivo pais, paidos (nino, joven) y el sufijo formador de adjetivos--ikos (relativo a). Finalmente, el verbo irrumare/irrumari, se encuentra de la siguiente manera: irrumo,--avi,--atum., (succionar, tratar a alguien de una manera infame o vergonzosa) (Glare, 1968), mientras que el infinitivo fellari, solo enunciado por Parker (1997) en su forma pasiva, se encuentra en el diccionario como fello,--avi., (lamer) (Glare, 1968) por lo tanto, la accion puede ser, gramaticalmente, activa o pasiva.

(3.) El concepto de pudicitia comprende virtudes como honestidad, fidelidad, castidad, economia, modestia, compostura, recato, entrega al marido y a los hijos, formacion intelectual sin ostentacion ni animo de llamar la atencion, abnegacion, frugalidad, obediencia, dignidad, tranquilidad y ecuanimidad de animo, sentido del deber, piedad religiosa, agrado y gracia (Libran, 2007: 05). Todas estas cualidades, englobadas en la definicion de la pudicitia, le eran exigidas a la matrona romana o mater familias, paradigma de mujer moralmente aceptable que rigio el comportamiento femenino en Roma.

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Jenny Salas Moya, Universidad de Costa Rica. Docente. Escuela de Filologia, Linguistica y Literatura. Costa Rica.

Correo electronico: jsalasmo@hotmail.com

Recepcion: 9/10/14. Aceptacion: 15/01/15.
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Author:Salas Moya, Jenny
Publication:Kanina
Date:Dec 1, 2015
Words:7273
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