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La secuencia estratigrafica inferior de la cueva de Lezetxiki (Arrasate, Pais Vasco). Una reflexion necesaria.

RESUMEN: En este trabajo presentamos una sintesis de la informacion relativa a los niveles inferiores de la cueva de Lezetxiki, obtenida durante las excavaciones de J. M. de Barandiaran. A modo de necesaria reflexion sobre los problemas que plantea esta serie de niveles, no solo de caracter arqueoestratigrafico y geocronologico, sino tambien en el contexto general del Paleolitico antiguo cantabrico. A la luz de las nuevas excavaciones que se vienen realizando desde 1996 en la cueva, resulta oportuno efectuar esta reflexion sobre la informacion aportada por las antiguas excavaciones, marcando un punto y seguido entre ambas intervenciones.

Palabras clave: Achelense. Musteriense. OIS 5. Paleolitico antiguo. Paleolitico inferior. Paleolitico medio. Region cantabrica.

Lower stratigraphical sequence of Lezetxiki cave (Arrasate, Basque Country). A necessary reflection

ABSTRACT: In this paper we show a synthesis of the information related to lower levels of Lezetxiki cave which was obtained during J. M. de Barandiaran's works. Asa necessary reflection about the problems which posed this sequence of levels, not only for an archaeostratigraphical and geochronological point of view, but also in the Ancient Cantabrian Palaeolithic general context. Under the new excavations that have been conducted since 1996 in the cave, is appropriate to make this reflection about the information obtained by the old excavations, establishing a full stop between the two interventions.

Key words: Acheulean. Mousterian. OIS 5. Early Palaeolithic. Lower Palaeolithic. Middle Palaeolithic. Cantabrian Region.

1. Introduccion

El yacimiento de Lezetxiki ha sido excavado en dos series de campanas, entre 1956-1968, bajo la direccion de J. M. de Barandiaran y diversos colaboradores y desde 1996 hasta la actualidad, por un equipo dirigido por A. Arrizabalaga y M. J. Iriarte. Debido a diversas circunstancias, en particular a una serie de dataciones efectuadas en el periodo intermedio entre ambas intervenciones, se ha suscitado un interesante debate acerca de la naturaleza y cronologia de sus niveles mas antiguos. En este trabajo trataremos de presentar algunas consideraciones preliminares acerca del yacimiento a la luz de una revision de sus materiales liticos, los articulos relacionados con Lezetxiki publicados durante las dos ultimas decadas y, en particular, la sintesis sobre la Geocronologia del deposito (Falgueres et al., 2006b), asi como algunos resultados de las mas recientes excavaciones.

[FIGURA 1 OMITIR]

La cueva de Lezetxiki se situa en el barrio de Garagarza (Arrasate, Guipuzcoa), en el flanco oriental del monte Bostate, una de las colinas que forman el macizo de Udalaitz (Fig. 1). La formacion de esta cueva es obra del arroyo Bostiturrixeta, que circula en la actualidad a unos 30 m por debajo de la boca de Lezetxiki. La cueva se encuentra a 380 m.s.n.m., sobre una ladera de pronunciada pendiente y presenta una morfologia tipo tunel con orientacion N-S y un minimo de 50 m de desarrollo. La orientacion dominante del relleno sedimentario es en el mismo sentido N-S, y resulta muy marcada aun hoy dia. Dentro del mismo complejo karstico existen otras cavidades que contienen sedimento y relleno arqueologico cuaternario, tales como Lezetxikiko Harpea, Lezetxe, Lezetxiki II o la cueva de Leibar. Esta ultima prolonga hacia cotas inferiores la trama del tunel de Lezetxiki y tiene conexion directa con el deposito arqueologico de Lezetxiki II, en una cota mas baja (Castanos et al., 2011).

H yacimiento, descubierto en 1927 por J. Jauregui, fue inicialmente objeto de excavaciones por parte de J. M. de Barandiarin y diversos colaboradores, entre 1956 y 1968 (Arrizabalaga et al., 2005; Barandiaran, 1960, 1963, 1964, 1965a y 1965b; Barandiaran y Altuna, 1966, 1967a, 1967b y 1970; Barandiaran y Fernandez Medrano, 1957). A principios de los anos 80, y con motivo de su tesis doctoral, A. Baldeon realizo una revision de la secuencia de la cueva, centrandose en los materiales musterienses (Baldeon, 1993). Desde 1996 y hasta la actualidad, A. Arrizabalaga y M. J. Iriarte han retomado las investigaciones en la cueva excavando una superficie de unos 12 [m.sup.2] en el cantil sur de la excavacion clasica (Fig. 2). La importancia de este yacimiento, al margen de su relevante secuencia del Pleistoceno superior, radica sobre todo en la aparicion de un humero humano en el nivel inferior de las excavaciones de Barandiaran, asi como en los numerosos restos de fauna que ha aportado y que constituyen una fuente documental muy significativa para el estudio de las ocupaciones humanas en los inicios del Pleistoceno superior cantabrico. Se puede recurrir a tres publicaciones principales (Arrizabalaga et al., 2005 y 2010; Arrizabalaga, 2006), asi como a los resume-nes anuales del noticiario Arkeoikuska del Gobierno Vasco, para tener un conocimiento detallado del planteamiento de las nuevas campanas de excavacion y las cuestiones pendientes de la antigua lectura del yacimiento que se pretenden resolver con la misma.

2. Secuencia estratigrafica

El desarrollo de las investigaciones en el yacimiento es susceptible de generar alguna confusion en la tarea de correlacionar ambas secuencias--la de Barandiaran, descrita con numeros romanos, la de Arrizabalaga e Iriarte, con letras para evitar precisamente errores--. Deben tenerse en cuenta algunas especificidades de las primeras campanas, debido a que actuaron sobre una superficie muy superior--estimada en unos 120 [m.sup.2]--a las recientes--en los niveles inferiores un promedio de 20 [m.sup.2]--(Fig. 3).

[FIGURA 2 OMITIR]

Incluimos en la serie inferior de Lezetxiki todos los niveles en los que, por motivo de la cronologia otorgada (Falgueres et al., 2006b), la industria contenida u otros motivos bioestratigraficos, se ha estimado que podrian corresponder a establecimientos del Paleolitico medio antiguo o del Paleolitico inferior (niveles VI, VII y VIII). Los niveles inferiores de Lezetxiki (VI, VII y VIII en la estratigrafia de Barandiaran) tienen un desarrollo variable, siendo el nivel VI el ultimo que se distribuye de manera homogenea por toda el area excavada; el VII solo fue excavado en una pequena zona situada inmediatamente por encima de los sedimentos, esteriles arqueologicamente, que taponaban la cueva de Leibar (nivel VIII) (Fig. 3).

Por su parte, las excavaciones recientes han partido de la asepsia de una nomenclatura nueva, mediante letras correlativas desde la A--coluvion de ladera, sin contenido arqueologico--, hasta la P, la unidad mas antigua excavada en el momento de la redaccion de este articulo. La correlacion (Arrizabalaga et al., 2010) parece resultar bastante sistematica hasta la unidad L, que se puede equiparar al nivel VI de Barandiaran probablemente, para adentrarse con posterioridad--desde la unidad M, hasta la P en estos momentos--en unidades articuladas en algo equivalente a los niveles VII y VIII de Barandiaran. En ausencia aun de cronologia numerica para estas unidades, por debajo de la L--M, N, O y P, que se ampliaran en futuras campanas, con toda probabilidad-, solo contamos con indicaciones de signo bioestratigrafico, como la presencia de restos de oso con caracteres de U. deningeri--al igual que en los niveles Vil y VIII de la excavacion clasica--, que nos retrotraen posiblemente a fases finales del Pleistoceno medio.

[FIGURA 3 OMITIR]

3. Geoarqueologia de la secuencia inferior de Lezetxiki a partir de la excavacion clasica

La configuracion de la propia cavidad de Lezetxiid ha resultado determinante para entender las circunstancias de su relleno sedimentario y arqueologico. En efecto, al haberse desplomado en sucesivas fases la cubierta del tunel de LezetxiId, conviven en un mismo horizonte estratigrafico restos con condiciones tafonomicas muy diversas. Asi, es posible que nos encontremos a escasos 3 m de distancia una gradacion lateral de materiales que han soportado condiciones de deposito al aire libre--muy fuertemente lixiviados--, de abrigo rocoso y de cueva cerrada. Esta afeccion diferencial se refiere por igual a los materiales sedimentarios y a su contenido arqueologico, de modo que en el proceso de excavacion de Lezetxiki resultara critico el registro estratigrafico tridimensional. De otro modo, se corre el riesgo de dar por diferentes, unidades afectadas por distintas circunstancias postdeposicionales y, en sentido opuesto, considerar sincronicos niveles de distintos periodos que comparten un devenir tafonomico similar. Ademas, podemos calificar la conservacion del registro de Lezetxiki como deficiente en terminos generales, lo que permite comprender mejor el motivo por el que algunas analiticas proporcionan resultados tan poco gratificantes.

3.1. Geocronologia

Dentro de estas analiticas de dificil lectura, que pueden atribuir sus dificultades a la complicada historia postdeposicional de Lezetxiki, debemos citar en primer termino la Geocronologia.

Buena parte de las dataciones abordadas en este yacimiento han resultado fallidas o entregaron informacion de dificil interpretacion (Falgueres et al., 2006b). Ya durante el proceso de excavacion se realizo un primer intento--frustrado--de aplicacion del radiocarbono a la datacion del nivel III. En efecto, aunque se obtuvieron resultados--una datacion encuadrable en el Solutrense--, estos resultaban claramente contradictorios con el contenido arqueologico de la unidad. Anos mas tarde, tuvo lugar un intento mas sistematico. En efecto, a partir de tres esquirlas de hueso indeterminables y procedentes de los niveles V, VI y VII fueron obtenidas nuevas dataciones en Lezetxiki. Los metodos elegidos fueron el de las series de Uranio, del Torio y ESR, sucesivamente aplicados a cada una de las tres muestras. Como los datos recogidos en la bibliografia sobre las dataciones de Lezetxiki resultaban algo contradictorios, en 2005 se propuso efectuar una revision de dichas dataciones y del resto de la informacion cronologica sobre el yacimiento (Falgueres et al., 2006b). En dicho articulo se otorga una numeracion definitiva a las muestras, quedando de la siguiente manera: muestra del nivel V (dataciones IPH-LZ 01, 02, 03 y 13), muestra del nivel VI (dataciones IPH-Lz 04, 05, 06 y 14) y muestra del nivel VII (dataciones IPH-Lz 07, 08, 09, 10, 11, 12 y 15).

En las dataciones IPH-LZ 04, 07, 08, 09 y 10, el metodo elegido fue el de la serie de Uranio por espectrometria alfa; en las dataciones IPH-Lz 5 y 11 el metodo fue el de la serie de Uranio por espectrometria gamma basandose en el incremento del torio ([sup.230]Th) a partir del Uranio (234U); en las dataciones IPH-Lz 03, 06 y 12, el metodo fue tambien el de la serie de Uranio por espectrometria gamma, pero en su variante basada en la diferencia de velocidad de crecimiento entre el protactinio ([sup.231]Pa), cuyo periodo de desintegracion es de 32,8 ka, y el torio ([sup.230]Th), cuyo periodo de desintegracion es de 75,2 ka. Ademas, en cada muestra se realizo un intento de datacion por ESR (IPH-Lz 13, 14 y 15). A titulo metodologico recordaremos que, como observan los autores en el citado articulo, el uso de hueso como material para ser datado por la tecnica ESR se suspendio pocos anos mas tarde de efectuarse estas dataciones, debido a que no constituye un sistema "cerrado" y de dificil contaminacion, como el esmalte dentario. Asi pues, las muestras IPH-Lz 13, 14 y 15 deben quedar invalidadas.

Expurgadas las citadas dataciones ESR, el promedio de las restantes dataciones nos proporciona un resultado de 104,33 ka para el nivel V; 239,66 ka para el nivel VI; 160,83 ka para el nivel Vil. La disposicion espacial de las muestras seleccionadas puede contribuir a explicar esta aparente inversion de resultados entre los niveles VI y VII, tanto debido a una diferente organizacion estratigrafica en el sector norte del tunel de Lezetxiki --de donde procede la muestra del nivel Vil-, como a la diferente historia tafonomica de ambos sectores de la cueva. En todo caso, a la luz de los materiales arqueologicos contenidos en estos niveles, de las primeras indicaciones bioestratigraficas obtenidas y de la reconstruccion provisional avanzada por los responsables de las nuevas excavaciones (Arrizabalaga et al., 2005; Arrizabalaga, 2006; Arrizabalaga et al., 2010), parece mas verosimil algun tipo de alteracion tafonomica en la muestra del nivel VI, que cuadraria bien con un contexto de unos 120 a 140 ka, en nuestra opinion. Como se expondra mas adelante, el transito entre los niveles VI y VII--L y M en la nomenclatura actual--coincide con una gran fase de colapso de la boveda del tunel, que modifica las circunstancias estructurales de Lezetxiki, sus condiciones de habitabilidad y coincide con cambios criticos en la fauna representada (y en su preservacion) y la industria litica depositada. En todo caso, las nuevas muestras geocronologicas en curso (OSL, ESR, Th/U y AAR) podran confirmar o desmentir esta apreciacion en breve.

3.2. Arqueozoologia de grandes mamiferos

La fauna de la excavacion antigua de Lezetxiki ha sido bien descrita en Altuna (1972) y en posteriores publicaciones. Recientemente se ha publicado un resumen de dichos hallazgos, firmado entre otros por J. Altuna, uno de los excavadores originales del yacimiento y primer estudioso de su fauna (Arrizabalaga et al., 2005). En la Fig. 4 se pueden ver los taxones documentados en los niveles VI-VII de la secuencia clasica.

En opinion de J. Altuna (1992), el nivel VIII podria pertenecer a una fase fria de la glaciacion Riss (OIS 6), el VII a un periodo frio de la misma glaciacion, el VI al interglaciar Riss-Wurm (interestadial OIS Se) y el V iniciaria la secuencia wurmiense (OIS 5). Este autor se apoya para defender dichas afirmaciones en las dataciones existentes en la fecha (1991) (1) y en la presencia de Ursus deningeri en los niveles VIII y VII, asi como de una especie arcaica de caballo en el nivel VI.

Lo mas destacable de este yacimiento es la presencia de restos de oso en sus niveles inferiores, lo que unido al tipo de ocupacion humana documentada en la base de la estratigrafia, como veremos mas adelante, nos hace pensar en que la cueva no constituyo un habitat prolongado, ni estable, para los grupos humanos durante el lapso cronologico en que se formo el paquete sedimentario inferior. En cambio, parece que la cueva pudiera haber sido un lugar de habitat para los osos. Resulta llamativo que, tras el Ursus spelaeus, el segundo taxon mas representado sea el gran bovido, lo que puede hacer referencia a esa alternancia entre humanos y carnivoros, como plantea para el nivel VI Martinez Moreno (2005) al hablar del transporte y procesado de carcasas por parte de los grupos humanos a la cueva--se da por supuesto que los ursidos actuales tienen una dieta practicamente vegetariana, y no acarrean, en todo caso, grandes restos oseos a sus cubiles de hibernacion, por lo que tradicionalmente se ha interpretado que el Ursus spelaeus tuviera un comportamiento similar-. Del mismo modo, resulta tambien interesante la presencia de otros grandes carnivoros en la cueva, como la Panthera, sobre todo en el nivel VI, donde el taxon mas representado es el Ursus spelaeus con un NMI de 13 individuos. Esto lleva a pensar que las acumulaciones de los mamiferos no se deban unicamente al aporte de los seres humanos (Arrizabalaga et al., 2010), ya que hay un gran numero de restos que no evidencian muestras de aprovechamiento antropico, asi como otros restos que si los muestran pero tambien presentan marcas de carnivoros (Altuna, 1992; Yravedra, 2001). Esta interpretacion, de presencia esporadica y puntual de grupos humanos en Lezetxiki, estaria relacionada con el aprovechamiento y procesado puntual de grandes mamiferos, ya sea como resultado de actividades cinegeticas o de carroneo--aspecto este ultimo que no debatiremos en este trabajo, ya que no constituye nuestro objetivo principal--.

Estas apreciaciones sobre la fauna de las excavaciones antiguas se han visto consolidadas tras el estudio de la fauna correspondiente a los niveles M y N de las nuevas excavaciones--situados por debajo del nivel VI-, en donde se ha observado que los agentes acumuladores en estas unidades fueron basicamente los carnivoros, siendo el taxon mas representado el Ursus spelaeus, que representa el 95% del registro (Arrizabalaga et al., 2010).

Con esta informacion, valoramos la escasa presencia de industria litica, como fruto de visitas esporadicas a la cueva por parte de los seres humanos, que en ningun caso representan una ocupacion estable. Por ello, la secuencia inferior de Lezetxiki, a diferencia de la superior--en el nivel V, aunque predominan los osos, la representacion de ungulados es completamente distinta--, debe ser entendida como un habitat de ursidos, asi como cubil y refugio mas ocasional de carnivoros. De igual modo, la cueva seria visitada esporadicamente por los seres humanos, y no sera hasta llegado un momento avanzado del Pleistoceno superior cuando finalmente se convierta en un lugar de ocupacion humana mas recurrente2, desplazando progresivamente a los carnivoros hacia el techo de la secuencia.

3.3. Micromamiferos

Las muestras recogidas por Kornprobst para el analisis sedimentologico aportaron diversos restos de micromamiferos que fueron estudiados por J. Chaline (Kornprobst y Rat, 1967; Baldeon, 1993).

--En el nivel Va hay presencia de Microtus arvalis, Pitymys sp., Arvicola sp., Pliomys lenki, Apodemus sp. y Sorex sp.

--En el nivel Vb aparecen Microtus arvalis, Pliomys lenki y Sorex sp.

--En el nivel VI hay Microtus arvalis, Arvicola sp. y Pliomys lenki.

Chaline (1970) hace referencia a la aparicion en Lezetxiki de la especie Pliomys lenki, un tipo de arvicola propio del Pleistoceno medio europeo (Janossy, 1975), aunque en la peninsula Iberica su presencia es mucho mas duradera, apareciendo en el tramo final del Pleistoceno medio (3), y con posterioridad al resto de Europa, perdurando hasta el OIS 3 aproximadamente (Sese y Sevilla, 1996). Pliomys lenki aparece en las muestras 23 y 26 (nivel IV), 27 y 31 (nivel Va), 35 (ni vel Vb) y 39 (nivel VI). Chaline (1970, 45), en referencia a la edad asignada al deposito de Lezetxiki, que a la vista de su industria musteriense y a los restantes estudios, se encuadro en el Wurm, menciona la circunstancia extraordinaria--en la fecha de publicacion de su estudio--que suponia el descubrimiento de Pliomys lenki en niveles del OIS5da/OIS 4, una especie, por aquel entonces considerada atipica para el Pleistoceno superior "... En effet, Pliomys lenki est un Arvicolide primitif qui apparait en Europe au debut du Pleistocene moyen et que l'on croyait disparu au milieu de l'interglaciaire Mindel-Riss...". Esto, en palabras de J. Chaline (1970: 45), lo que podia deberse a la perduracion en el norte de la Peninsula de esta especie, ya extinguida para entonces en Europa. Actualmente, como bien indican Sese y Sevilla (1996), Pliomys lenki no puede emplearse como marcador bioestratigrafico del Pleistoceno medio dada su pervivencia hasta fases avanzadas del Pleistoceno superior. La especie Microtus arvalis hace su aparicion aproximadamente a la par que Pliomys lenki y Microtus, y ambos perduran hasta el Holoceno, por lo cual tampoco es un indicativo demasiado valido para acotar una cronologia, ya que los niveles inferiores de Lezetxiki se encuentran sobradamente dentro de ese rango.

Respecto al limite inferior de la presencia de ambos taxones, resulta mas difuso, aunque podria extenderse la cronologia de los niveles inferiores hasta momentos Anales del Pleistoceno medio, siempre a partir del analisis micropaleontologico. El paso del Pleistoceno medio al superior no representa ningun cambio critico en las asociaciones de micromamiferos, por lo que resulta dificil situar los yacimientos bioestratigraficamente. Tal es asi que C. Sese y P. Sevilla (1996) situan los niveles inferiores de Lezetxiki en la base del Pleistoceno superior. Por su parte, R. Montes Barquin considera que el nivel VI de Lezetxiki, en el cual ya aparecen Microtus arvalis y Pliomys lenki, es indicativo de su pertenencia al inicio del Pleistoceno superior, no estando mas alla del final del OIS 6, lo que lleva a este autor a encuadrar dicho nivel entre el OIS 6 y el OIS 5e (Montes Barquin, 2003: 89).

[FIGURA 5 OMITIR]

El resto de especies que aparecen no tienen determinaciones precisas. Por lo tanto, al valorar unicamente las especies Pliomys lenki y Microtus arvalis no se pueden hacer mayores precisiones que las anteriormente mencionadas para los niveles basales de Lezetxiki a partir del estudio de la microfauna. Esto incluye la aparicion en los niveles VI-III de Marmota marmota (Altuna, 1965, 1972), una especie que puede aparecer tanto en climas frios, como sucede en el yacimiento asturiano de La Parte (Alvarez Lao y Garcia Garcia, 2006), como mas benignos. En el Cantabrico, esta especie podria no ser mas antigua del OIS 6, por lo que no se puede descartar su presencia en un estadio menos severo y por tanto no podemos excluir la pertenencia del nivel VI al OIS 5, por la presencia de esta especie en el mismo, ya que como indican C. Sese y E Sevilla (1996), a partir de la aparicion de esta especie en Atapuerca TD 10 y TN 4, puede considerarse indicativa de un clima mas benigno de lo que se venia considerando de forma tradicional.

3.4. Sedimentologia

En los niveles inferiores se aprecian diversos factores atribuidos a fases frias en los sedimentos que componen el registro, caidas de gelifractos y espeleotemas, brechas, aportacion de cantos y meteorizacion del registro faunistico. Estas evidencias denotan la actuacion de corrientes de agua y de un clima en ocasiones frio, que motivan que el registro de Lezetxiki sea complicado de interpretar, asi como manifiestamente parcial y segmentado por diversos hiatos erosivos (Kornprobst y Rat, 1967) (Fig. 5). Estas apreciaciones son validas, en general, para los niveles l-V, que se encajarian con facilidad en la segunda mitad del Pleistoceno superior (OIS 4-2). Si el nivel VI fue descrito por Kornprobst y Rat (1967), los niveles VIII y Vil no fueron objeto del estudio sedimentologico ya que cuando se tomaron las muestras aun no se habia llegado a estas cotas; no obstante J. M. de Barandiaran anoto algunas apreciaciones sobre su sedimentologia (Baldeon, 1993). Partiendo de ambas fuentes, sintetizamos, a continuacion, las principales indicaciones sobre los tres niveles.

[FIGURA 6 OMITIR]

--Nivel VIII: situado entre los 8 y 10 m de profundidad con respecto al punto O. Estos sedimentos taponaban la cueva de Leibar y estaban compuestos por una matriz arcillosa con cantos de caliza y arenisca, conteniendo restos de bisonte, un humero humano y ningun artefacto litico. Se corresponde con una larga etapa de clima humedo. Respecto a este nivel Baldeon (1993) indica lo siguiente "Por nuestra parte creemos posible que este nivel VIII fuera fertil y que haya sido arrasado. Este nivel puede situarse en una fase templada y humeda del Riss".

--Nivel Vil: tierra compacta con bloques y piedras calizas y areniscas--aloctonas--formando brechas fuertemente cementadas que indican antiguas corrientes de agua.

Parece darse una fase crioclastica, de caida de cantos agudos con mayor concentracion entre los 7 y 8 m. Va haciendose mas arcilloso, con abundantes cantos rodados. Segun Baldeon (1993) parece corresponderse con un periodo suficientemente humedo como para formar corrientes de agua activas.

--Nivel VI: tierra arenosa, muy pedregosa, con cantos calizos y guijarros. En la base se va haciendo arcillosa con abundantes cantos rodados. Se corresponde con las capas F y G del muestreo sedimentologico, valoradas como templado y muy humedo, con varias fases de cierta actividad de escorrentia y brechificacion del sedimento (Kornprobst y Rat, 1967). Por sus caracteristicas podria encajar dentro de un momento interestadial. Un posible contexto, contrastando toda la informacion bioclimatica disponible que apunta una cronologia de momentos iniciales del Pleistoceno superior, podria ser alguna de las pulsaciones templadas que se dan a lo largo del OIS 5.

En el nivel VII las dataciones apuntan al final del OIS 6 o inicios del OIS 5. Debemos ser conscientes de que en la base de Lezetxiki podemos encontrarnos con hiatos, no teniendo, por tanto, una secuencia sedimentologica continua. La dificultad de interpretar los hiatos--tanto ausencia de ocupacion, como accion erosiva y el alcance de la misma--resulta uno de los principales inconvenientes a la hora de analizar esta secuencia arqueoestratigrafica. La correspondencia con las cronologias de los niveles basales y las asociaciones microfaunisticas podrian indicar la ausencia en el registro de fases recientes del OIS 5, algo que debera ser contrastado con los datos de la nueva excavacion. A ello unimos la ausencia de taxones tradicionalmente considerados como "fauna fria" en los niveles inferiores, lo que permitiria, teoricamente, adscribir toda la serie por encima del nivel Vil al Pleistoceno superior.

3.5. Palinalagia

Finalmente, durante las labores de excavacion se realizo un intento de muestreo palinologico por parte de J. Altuna que resulto fallido, no siendo hasta el ano 1985 cuando M. F. Sanchez Goni retoma el proyecto de estudiar los polenes de Lezetxiki. Esta investigadora recogio 80 muestras en el cantil norte, divididas en 41 esteriles y 39 validas, tomandose la primera muestra a 5,70 m de profundidad (Sanchez Goni, 1992). El nivel VI se situa entre 5,40 y 6,50 m, mientras que el V esta entre 3,70 y 5,40 m, por lo que las muestras 1-3 (zona a) se corresponden con el nivel VI, mientras que 4-17 (zona b) pertenecen al nivel V. Vemos que los niveles VII y VIII no estan representados en el estudio, mientras que el nivel VI esta infrarrepresentado. La "zona a" es interpretada como un clima templado y humedo, con presencia de Pinus, Quercus, Castanea y Corylus, por lo que Sanchez Goni (1992) la identifica con el Eemiense (OIS 5e). Esta atribucion a un periodo interestadial fue realizada a partir de la presencia de especies de clima templado o humedo, sin considerar que en la region cantabrica haya habido distintas pulsaciones templadas durante periodos estadiales que permitan la presencia de Castanea. Por ello, esta atribucion de especies de clima templado y humedo no solo encaja con el OIS 5, sino que podria tratarse de cualquier otro periodo de caracteristicas similares, al igual que sucede con los datos sedimentologicos para este mismo nivel. Otra cuestion diferente es valorar en conjunto toda la informacion, y tratar de identificar cual es el periodo interestadial mas plausible en el marco cronologico propuesto para la secuencia inferior de Lezetxiki.

4. Las series liticas

La industria litica de los niveles inferiores de Lezetxiki, de las antiguas excavaciones, fue ampliamente estudiada y publicada por A. Baldeon (1993) que identifico un total de 13 restos liticos del nivel VII--a los que habria que anadir 5 posibles piezas oseas--y 112 restos liticos del nivel VI--a los que anadiriamos 36 oseos-. Comencemos por indicar que los elementos senalados dentro de la industria osea parecen corresponder en realidad con pseudoutiles provocados por diferentes procesos tafonomicos que afectan al hueso en la cueva de Lezetxiki. En palabras de J. A. Mujika (1983: 537) se trata de "... utiles de fortuna con huellas de uso, piezas muy poco elaboradas...", no mostrando ninguna de estas piezas huellas de aserramiento o aguzamiento. Estos restos oseos tambien fueron analizados por Martinez Moreno (2006), quien llega mas alla de las consideraciones realizadas por Mujika, al interpretar que la supuesta industria osea de los niveles inferiores de Lezetxiki, en realidad, no seria tal, respondiendo las distintas alteraciones y marcas a diferentes procesos tafonomicos y de procesado antropico. De esta manera, parece negarse cualquier significado tecnologico a las supuestas industrias Oseas de los niveles inferiores.

Aunque el nivel VIII de Lezetxiki no ha ofrecido industria litica, es destacable resenar que, una vez descubierta la cueva de Leibar, se localizaron una serie de cantos en varias repisas de la entrada a la cueva--alguno con estigmas de talla propios de los percutores--(Baldeon, 1993).

Partimos de la constatacion de que la serie litia resulta extremadamente limitada. Poco es lo que se puede anadir desde una perspectiva estrictamente tipologica al trabajo en su dia publicado por Baldeon. Creemos, sin embargo, que debemos partir de unos presupuestos diferentes a la hora de interpretar esta secuencia basal, a la vista de una vision mas tecnologica de los conjuntos de cronologia antigua y, sobre todo, de los matices aportados por los nuevos trabajos de campo.

4.1. Nivel Vil

Este nivel lo componen tan solo 13 piezas liticas, divididas en 5 utiles--4 raederas y un elemento de mas dificil adscripcion-, 5 desechos de talla--3 lascas, una laminita y un avivado de util--, 2 nucleos y 1 percutor sobre lasca. En este nivel se incluyeron ademas 5 piezas oseas trabajadas, aunque en opinion de I. Barandiaran y A. Baldeon, de esos cinco "fragmentos oseos con acomodacion intencional" segun los describio J. M. de Barandiaran, tan solo uno estaria apuntado en ambos extremos y aun asi con serias dudas de ser considerado industria osea (Baldeon, 1993), siendo ademas prudente no contabilizarlo, debido a los argumentos anteriormente expuestos. Por lo que respecta a la materia prima litica, A. Baldeon (1993) ha indicado que 7 piezas son de sflex y 4 de esquisto, manteniendo la nomenclatura propuesta por el excavador. Sin embargo, en la zona no existe tal materia prima y los esquistos a los que se refiere son, en realidad, nodulos de material sedimentario--lutitas y limonitas-.

La muestra de Lezetxiki VII es muy limitada, muy sesgada y poco representativa. En primer lugar tenemos un elemento masivo, pero no configurado, al que se unen una serie pequena de restos de talla y dos utiles retocados, correspondientes a Cadenas Operativas diferentes e incompletas.

Se trata de un canto de cuarcita4 con 4 extracciones que configuran un filo distal, muy simple, de tipo unifacial (Fig. 7). Esta pieza puede confundirse con un bloque de materia prima testada a modo de nucleo pero no explotada-presenta pocas extracciones--, pero en nuestra opinion se trata de un util masivo. La pieza presenta un filo activo con huellas de uso, pudiendo haber sido usado en el procesado de materias primas blandas, no dentro de una Cadena Operativa de produccion litica--por ejemplo, fracturar huesos con el objetivo de acceder a la medula-. Parece tratarse de un util con una finalidad concreta, encaminada a ejercer una fuerza cortante, suficiente como para fracturar huesos, actividad documentada en el yacimiento a traves de los restos de fauna, en los que se aprecian numerosas marcas relacionadas con el acceso al tuetano (Martinez Moreno, 2005, 2006). La presencia de esta pieza en el nivel es de gran interes porque, a pesar del bajo numero de elementos presentes, nos acerca a una posible funcionalidad de la ocupacion humana, que parece corroborarse con el estudio de la fauna presente y las valoraciones apuntadas con anterioridad (Martinez Moreno, 2005; Arrizabalaga et al., 2010).

[FIGURA 7 OMITIR]

Respecto a los utiles sobre lasca se trata, como ya se ha indicado, de 4 raederas realizadas en silex, dos simples, una sobre cara plana y otra denticulada. Ademas hay otro util realizado sobre un resto de nucleo, un elemento retocado de dificil adscripcion tipologica. En este grupo se puede incluir un resto de reavivado de un util de silex, que tal vez pudiera corresponder a un raspador.

En cuanto a los elementos procedentes del debitado, tan solo identificamos cinco, a saber, un nucleo, una laminita y tres lascas. En el primer caso se trata de un pequeno nucleo de silex agotado. La laminita es un elemento en silex que podria estar relacionado con el nucleo, y que no procede de un metodo de explotacion laminar, por lo que podria encajar como producto de acondicionamiento--avivado de una arista de un nucleo de tipo discoide o levallois, por ejemplo--.

Mas llamativo es el hecho de que dos de las lascas de lutita hayan podido ser remontadas (Fig. 8), manifestando la existencia de una secuencia de talla bifacial jerarquizada centripeta, que podriamos definir dentro del denominado metodo levallois recurrente centripeto (Boeda, 1993). Esta circunstancia no habia sido percibida hasta el momento por estudios anteriores (Alvarez Alonso, 2010), y nos permite, a pesar de lo exiguo del conjunto, describir una estrategia de talla concreta en dicho nivel que, ademas, resulta ser bastante diagnostica --sobre todo a la hora de valorar el conjunto como perteneciente al Paleolitico medio, relativizando su adscripcion al Paleolitico inferior--.

Este remontaje se produce a partir de la identificacion de las dos lascas de lutita, como vemos en la Fig. 8, en la que se ha podido reconstruir la secuencia de talla, al menos en las tres ultimas extracciones. A la derecha de la imagen, con el no. 1 se observa el aspecto inicial, antes de la extraccion de las dos lascas, a partir de la cual se puede reconstruir parcialmente el aspecto del nucleo, en el cual se constata la existencia de una plataforma de preparacion y una superficie o plano preferente de extraccion--el que siguen las lascas--.

En esta secuencia observamos una jerarquizacion de superficies, siendo las extracciones perimetrales y centripetas, realizadas desde la cornisa que se ha generado inicialmente. En un primer momento, vemos como el aspecto previo a la extraccion de las lascas es el de un negativo preferencial, es decir, existe una preparacion de la superficie de extraccion (negativos 1 y 2) con un lascado final y preferente (negativo no. 3). Posteriormente se produce una recurrencia en la explotacion del nucleo, una vez obtenida la lasca preferente, que lleva primero a la imagen no. 2 y en segundo lugar a la obtencion de la segunda lasca (Fig. 8, no. 3). Igualmente significativo resulta el hecho de que se documenten superficies corticales en los extremos laterales y distales--no en el proximal--en estas piezas, lo cual nos induce a pensar en la introduccion de este soporte previamente desbastado.

[FIGURA 8 OMITIR]

En resumen, podemos afirmar que se trata de un esquema operativo de tipo levallois, puede que en un principio preferencial, en el que el caracter desbordante de la serie siguiente lleva a pensar en un posible nuevo proceso de creacion de convexidades latero-distales. Este tipo de esquema operativo, aunque no es ajeno al Paleolitico inferior, responde a secuencias bien documentadas en el Paleolitico medio, que en Lezetxiki es manifiesto ya en el nivel VI. En nuestra opinion, y en consonancia con los resultados obtenidos por diferentes analiticas, preferimos decantarnos provisionalmente por una continuidad entre las ocupaciones de los niveles VI y VII, dentro de un Paleolitico medio antiguo en el contexto de la region cantabrica.

4.2. Nivel VI

El conjunto litico del nivel VI esta compuesto por un total de 112 elementos (Fig. 9). Desde la perspectiva de la materia prima, pueden clasificarse estos efectivos segun el siguiente criterio: silex 44,7%, materiales ferruginosos 33,3%, ofita 6,14%, cuarcita 5,26%, arenisca 5,26% y otros 5,26%. Respecto al macroutillaje documentado, tan solo se halla una pieza de este tipo, una lasca de decorticado de arenisca con estigmas de uso que podemos encuadrar bajo la denominacion de hendedor tipo 0, que tambien podriamos denominar hendedor atipico o "afin a hendedor", una casuistica que nos encontramos en otros yacimientos cercanos, como Irikaitz (Alvarez Alonso, 2010). Se trata de una pieza de pequenas dimensiones, la unica pieza que podemos incluir en el grupo de los elementos configurados. La carencia de materias primas optimas para la extraccion de grandes lascas en el entorno tambien es un factor a tener en cuenta, y en este aspecto no debemos obviar la circunstancia de que el oriente cantabrico, en concreto Guipuzcoa, presenta pocos elementos de macroutillaje caracteristicos, tal vez debido a la carencia de materias primas adecuadas para su fabricacion--configuracion y retoque--. En el nivel VI, con esta excepcion, no existen utiles masivos configurados de ningun tipo, ni sobre lasca, ni sobre canto.

Por el contrario, nos encontramos con una coleccion considerable de utiles retocados sobre lasca. Este grupo lo componen 47 piezas que constituyen el 41,6% del total de la muestra, lo que representa ademas un porcentaje similar al de las lascas (44,2%). Esto da muestra de cierta descompensacion entre las labores de talla y la fabricacion de utiles, que nos hace pensar que la mayor parte de los utiles han sido configurados fuera del yacimiento. En este caso, nos encontramos con un conjunto de utiles que forman parte de Cadenas Operativas sesgadas o incompletas, no realizadas en el propio yacimiento, tratandose de utiles ya previamente elaborados, aportados al yacimiento y abandonados tras su uso.

4.2.1. Los elementos retocados

El grupo de los utiles retocados se compone de las siguientes piezas: 22 raederas, 10 denticulados, 5 escotaduras, 4 lascas retocadas, 2 muescas, 1 punta musteriense y 1 punta musteriense atipica (Figs. 10 y 11). Como vemos en la tabla anterior, el silex es la materia prima seleccionada preferentemente para realizar la mayor parte de las piezas retocadas, ya que representa el 61,7% de estas. Ademas, cuando nos referimos a los utiles de retoque simple --lascas retocadas, puntas y raederas- representa el 85,7%. El silex, en los utiles denticulados--denticulados, muescas y escotaduras--solo representa el 29,4%, mostrandose para este grupo que se seleccionan preferentemente materias mas duras que el silex. En esta dualidad observamos una seleccion de materias primas segun la finalidad del util, en lo que seguramente parece responder a la necesidad de una mayor resistencia de las piezas denticuladas, que invitaria a desestimar el uso del escaso silex, reservado para otros elementos. Ademas, la ausencia de inmediatez en la disponibilidad de materias primas optimas como el silex y la cuarcita--que no se localizan en el entorno de Lezetxiki, al contrario que la lutita--motiva que se reserven para la fabricacion de determinados utiles, demostrando un grado de eficiencia muy elevado a la hora de optimizar los recursos.

Entrando a valorar los metodos de talla que podemos observar a partir del material retocado del nivel VI destacamos la presencia de 10 soportes levallois. Por otra parte, de entre los 35 talones que han podido ser identificados en estas piezas, hemos descrito 11 facetados y 3 diedros. Se trata de un conjunto dominado por las raederas y denticulados, con rasgos tecnologicos caracteristicos del Paleolitico medio, lo que nos demuestra la existencia de una tendencia tecnotipologica propia de conjuntos musterienses.

4.2.2. Los restos de talla

La muestra la componen 50 lascas simples, 97 si sumamos los soportes retocados, una lamina y un nucleo. Vemos que la mayor parte de las lascas son de Imita, siendo las lascas de sflex menos representativas si las comparamos con los utiles en esa misma materia (Fig. 12). Hay mas elementos retocados en silex que lascas simples de esa materia prima (29 utiles de silex por solo 14 lascas simples). Ademas, en la muestra se han identificado 14 lascas levallois--sumando algunos de los soportes utilizados para la elaboracion de raederas--, lo que denota un porcentaje bastante importante de este tipo de elementos dentro del conjunto. Debemos destacar que presenta una afinidad tecnologica con otros yacimientos del Paleolitico antiguo cantabrico con cronologias relativas similares, como sucede en el caso de Banugues o de El Barandiallu, que tambien cuentan con una representacion destacada de productos levallois (Alvarez Alonso, 2010, e. p.).

[FIGURA 10 OMITIR]

Por otro lado, resulta destacable el bajo porcentaje de corticalidad de este conjunto de materiales. De los 96 soportes existentes (50 lascas simples + 46 lascas usadas para realizar utiles), solo 19 presentan restos de plataformas corticales (19,7%), ocupando en todos los casos menos del 50% de la superficie total de la cara dorsal, y situandose el cortex siempre en las zonas lateral y distal, nunca en la proximal. Si ademas comparamos las lascas existentes, con la ausencia de desechos de talla, debemos plantearnos que la fabricacion de los utiles pudo realizarse fuera del yacimiento. Aqui debemos valorar, por lo tanto, la posibilidad de que este material haya sido aportado a la cueva, ya elaborado y listo para su uso. Tampoco se han documentado en este nivel debrises o microdesechos liticos, por lo que todo parece indicar que no se han producido actividades de talla, o al menos que estas han sido muy puntuales, pero en ningun caso una estrategia desarrollada en el transcurso de la ocupacion humana del nivel VI de Lezetxiki. Mas bien parece que unicamente se habria llevado a cabo el uso de los elementos liticos aportados y tal vez el reavivado de alguno de ellos, como lo constatan tres elementos de reavivado de util documentados entre el material.

A partir del material presente, se puede afirmar que las actividades de talla son puntuales, como lo constata la presencia de un unico nucleo de silex de pequenas dimensiones, ya agotado, y tan solo un pequeno resto de talla de silex. Este nucleo presenta una ultima secuencia de extracciones de lascas de pequeno tamano (34 x 32 x 17 mm), hecho que debio provocar su abandono debido a la imposibilidad de prolongar su explotacion. En este nucleo se ha documentado una jerarquizacion de plataformas para la extraccion de lascas, por lo que estamos ante un metodo de reduccion litica con una clara finalidad de extraccion de lascas predeterminadas. Ademas, ha sido constatada una explotacion orientada a la optimizacion de la materia prima, por lo que dicha jerarquizacion puede ser entendida, tanto como un elemento de diferenciacion tecnica a nivel cultural, como dentro de este contexto una especializacion fruto de la necesidad de aprovechamiento de los recursos mas escasos, en este caso el silex.

Estas circunstancias nos invitan a pensar que las primeras fases de las distintas Cadenas Operativas de produccion litica fueron realizadas fuera del yacimiento, siendo transportados los elementos liticos presentes, o bien en nucleos o soportes ya desbastados; o en su mayoria como lascas simples --retocadas o que se retocan en el yacimiento---, ya que serian elementos facilmente transportables. Por ello, consideramos que los restos antropicos del nivel VI de Lezetxiki no se corresponden con una ocupacion habitual o permanente, sino que mas bien parecen corresponder a intervenciones puntuales en la cueva, seguramente con motivo del aprovechamiento de algun resto animal, o como actividades subsidiarias de la caza, pero en todo caso esporadicas y no permanentes.

[FIGURA 11 OMITIR]

Por otra parte, ante la ausencia de evidencias de actividades de talla litica, resulta llamativa la presencia de siete percutores de arenisca, algunos de ellos de considerable tamano, si los comparamos con los productos liticos existentes en el conjunto. Estos percutores presentan numerosos estigmas y fracturas debido a su uso, y no se descarta que pudieran estar relacionados con la intervencion sobre materias oseas--procesos de aprovechamiento carnico y medular--antes que dentro del marco de la talla litica--actividades de retoque, reavivado o extraccion de lascas--.

Ante la constatacion de determinadas actividades, y pese a las notables carencias existentes en el registro, queremos plantear una hipotesis de cara a la interpretacion de la ocupacion. Los grupos humanos que transitaron por la cueva de Lezetxiki durante este periodo--nivel VI--portarian consigo varios elementos necesarios para la talla, algunos productos ya elaborados y tambien algunas materias primas para la produccion de lascas en caso de necesidad, todo ello ya preparado y adecuado para su uso y facil transporte--un pequeno kit de talla--. En el yacimiento han quedado restos de actividades esporadicas, muy determinadas y que no constituyen, a la luz de los datos, ni una zona de ocupacion, ni de taller, ni mucho menos de permanencia o habitat prolongado. El desequilibrio existente entre lascas de silex y utiles fabricados en esta materia parece un exponente de esta circunstancia.

[FIGURA 12 OMITIR]

Por ello, el analisis de las Cadenas Operativas del nivel VI resulta bastante complejo y parcial, debido al sesgo existente en la muestra y a que estamos ante un conjunto de materiales fruto de una preseleccion antropica debida a las circunstancias de la actividad llevada a cabo en el yacimiento.

5. Lezetxiki en su contexto cantabrico y europeo

Los niveles inferiores de Lezetxiki, a pesar de estar inicialmente adscritos al Musteriense--fundamentalmente V y VI--, suscitaron la posibilidad de la existencia de una ocupacion anterior al OIS 5 considerada como premusteriense (Baldeon, 1993) que tendria, segun J. Altuna (1992), una edad rissiense. Esto fue asi debido al escaso material recuperado en el nivel VII, al hallazgo de un humero atribuido a H. heildebergensis en los sedimentos del nivel VIII y a las dataciones realizadas con posterioridad a la excavacion--sobre todo las de ESR--. Esta circunstancia estuvo apoyada en la presencia de materiales tradicionalmente adscritos al Achelense en los niveles inferiores del otro gran deposito en cueva del Cantabrico, con estratos con una cronologia superior a 90 ka, la cueva de El Castillo (Cabrera, 1984; Cabrera y Neira, 1994).

El uso inadecuado de las dataciones ESR de Lezetxiki (Falgueres et al., 2006b), el termino confuso de "premusteriense" aplicado al humero de Leibar (Basabe, 1966) y la presencia contemporanea de conjuntos achelenses en el Occidente cantabrico--aparentemente ausentes en el Oriente--invitaban a asignar estos niveles basales a un horizonte perteneciente al Paleolitico inferior. Sin embargo, la cultura material presente en este horizonte no podia ser definida como Achelense, pese a su cronologia relativa alejada tambien del Musteriense clasico, lo que contribuyo a emplear el termino, hoy consolidado, de Paleolitico antiguo cantabrico (Rodriguez Asensio, 2001; Alvarez Alonso, 2011). El caso de Lezetxiki representa uno de los ejemplos mas claros de la nebulosa que se situo sobre las ocupaciones cantabricas de finales del Pleistoceno medio, de la coexistencia de Achelense y Musteriense, y la dificil definicion y delimitacion cronologica de cada uno de ellos. Y de lo que es mas importante aun, sobre la viabilidad de poder seguir discriminando dos tecnocomplejos, netamente separados en este marco cronologico.

Estas cuestiones hacen necesaria una profunda reflexion no solo sobre Lezetxiki, sino tambien acerca del periodo, que se ha tratado de abordar en diversas ocasiones (Rodriguez Asensio, 1983, 2001; Montes, 2003; Rodriguez Asensio y Arrizabalaga, 2004; Arrizabalaga e Iriarte, 2005; Alvarez Alonso, 2010). Tras la necesaria revision de la secuencia inferior de Lezetxiki, que completa anteriores trabajos orientados en la misma linea clarificadora de ordenar la informacion existente (Arrizabalaga, 2006; Falgueres et al., 2006b), nos proponemos realizar la contextualizacion de esta secuencia inferior en el panorama actual de los conjuntos culturales de finales del Pleistoceno medio e inicios del Pleistoceno superior en el medio proximo. El objetivo de esta tarea sera el de efectuar una correcta valoracion del periodo, que lejos de ser monotono, representa un complejo mosaico de rasgos culturales y conjuntos liticos adscritos, tanto al Achelense, como a un incipiente Musteriense.

5.1. El Achelense

En el occidente europeo, el Achelense parece estar presente de manera continua desde al menos hace 500 ka (Santonja y Villa, 2006), teniendo una cronologia que lo situaria entre el OIS 13 y el OIS 6. Por otra parte, y hasta el momento actual, en la Peninsula Iberica no parece que persista su presencia una vez sobrepasado el OIS 6 (Santonja y Perez, 2002, 2006). Este poblamiento achelense esta generalizado en las terrazas medias de las principales cuencas fluviales--Duero, Tajo, Mino o Guadiana--, pudiendo indicarse que la altitud relativa de entre +20 y +40 m supone un buen referente para estas ocupaciones (Mendez et al., 2008; Santonja y Perez, 2002, 2010a). En la Meseta, los datos aportados por la secuencia del Henares (Benito et al., 1998) otorgan una cronologia de 243 [+ or -] 18 ka y 202 [+ or -] 58 ka para la terraza +22 y de 444 [+ or -] 70 ka para la terraza +30, lo cual parece dotar de un marco cronologico al Achelense en la Meseta--situado en las terrazas medias--.

Algunas de las secuencias achelenses mas significativas de la Meseta se situarian dentro del marco cronologico antes senalado. Asi, Aridos I se encontraria dentro del OIS 11, al igual que el miembro estratigrafico inferior de Ambrona, superior a los 350 ka y posiblemente perteneciente al final del OIS 11 (Santonja y Perez Gonzalez, 2006, 2010). Por otra parte, para el yacimiento recientemente excavado de Valdocarros (Arganda del Rey, Madrid), encuadrado en la unidad

Arganda II de la terraza compleja del Jarama (T+23-24 m), se estima una edad comprendida en algun interestadial del OIS 8 y no sobrepasando el inicio del OIS 7, a partir de dataciones por racemizacion de aminoacidos y los datos biocronologicos obtenidos (Panera et aL, 2011). En el caso de Tafesa--terraza compleja del Manzanares, Madrid--los datos biocronologicos junto con la ausencia de tecnica levallois, asi como la industria bifacial presente, situan el yacimiento en un momento tardio del Pleistoceno medio, y en cualquier caso anterior a los 350-300 ka BP (Baena et al., 2010). En el yacimiento de Galeria, en Atapuerca, las unidades GII y GIII, con industria achelense, se situan en una horquilla cronologica comprendida entre 250 y 450 ka (OIS 8-11) (Carbonell et al., 2001; Berger et al., 2008).

Al final del Pleistoceno medio, en el limite inferior de este marco cronologico apuntado para el Achelense, nos encontramos con yacimientos que ya empiezan a mostrar rasgos diferenciados con respecto al Achelense clasico (Santonja y Perez, 2010a) y que podrian caracterizar a la fase final de este tecnocomplejo, como pueden ser El Basalito, La Maya I o los niveles superiores de Ambrona (Mendez et al., 2008).

En los Pirineos franceses, tenemos una serie de referencias para industrias ubicadas en el final del Achelense y en los inicios del Paleolitico medio. Tanto la grotte du Coupe-Gorge como La Terrasse (Montmaurin, Haute-Garone) son depositos arqueologicos de finales del Pleistoceno medio -con abundante presencia de bifaces--, presentando el primero una peculiaridad que lo hace muy interesante en comparacion con Lezetxiki, como es, a juicio de J. Jaubert y T. Bismuth (1996), la presencia de una especie intermedia entre U. deningeri y U. spelaeus. Estos autores indican que la fase antigua del Paleolitico medio se confunde con el Achelense reciente en esta zona de los Pirineos, desde finales del OIS 7, durante el OIS 6 y hasta los comienzos del OIS 5e, momento a partir del cual solo hay presencia de Musteriense Obidem). La situacion que se describe para la region de los Pirineos es muy similar a lo que sucede en la region cantabrica, donde todo apunta a la presencia de Musteriense a partir del OIS 5e; pero durante los OIS 7 y 6 se detecta un periodo de indefinicion, en el que no es posible discernir entre Paleolitico medio y Achelense, debido a la falta de secuencias estratigraficas y el caracter de la industria litica (Alvarez Alonso, 2010, 2011).

En el area situada al Norte del Bidasoa, entre San Juan de Luz y Bayona (valles del Nive y Nivelle-Adour) se registra un importante volumen de conjuntos del Paleolitico inferior y medio, siendo considerada un region perteneciente al dominio cantabrico. Destacan los yacimientos de Lestaulan, San Juan de Luz, Biarritz y Bidart (Thibault, 1976a, 1976b; Arambourou, 1989, 1990; Chauchat, 1994; Saenz de Buruaga, 2000; Arrizabalaga, 2006). Los materiales de estos yacimientos han sido asignados a fases avanzadas del Achelense y al Musteriense, existiendo depositos como Lestaulan o Bouheben, datados entre los OIS 6 y Se.

El resto del Cantabrico presenta numerosas evidencias de conjuntos liticos achelenses, entre las que destacan Louselas o Cabo Busto II, siendo Irikaitz el referente mas importante en este proceso (Rodriguez Asensio, 1983, 2001; Arrizabalaga, 2006; Alvarez Alonso, 2010). Irikaitz parece corresponderse con un conjunto industrial muy particular, asociado a procesos de captacion y acceso primario a las materias primas. Su pertenencia a una fase avanzada del Achelense parece posible, apoyandonos ademas de la industria en los marcadores bioestratigraficos que situarian el deposito en un momento anterior al OIS Se y no rebasando la cronologia del OIS 9, aunque su industria litica no es excluyente, ni del Achelense, ni tampoco del Paleolitico medio, a la luz de los datos de referencia en la Peninsula.

Como indican M. Santonja y A. Perez (2006: 18) se da una aparente coexistencia de los tecnocomplejos propios del Achelense y del Paleolitico medio en la Peninsula Iberica durante un periodo de 200 ka, aspecto sintomatico a la hora de valorar lo que tradicionalmente se consideran fosiles directores del Achelense -bifaces--y del Musteriense --tecnica levallois--y que no tendrian vigencia, al menos para el final del Pleistoceno medio. Este panorama parece indicar--o al menos asi se ha venido interpretando--la existencia de conjuntos liricos de adscripcion musteriense en cronologias altas, situadas en la fase final del Pleistoceno medio; y, por el contrario, la existencia de conjuntos achelenses en ese mismo horizonte cronologico, hasta momentos tardios del Pleistoceno medio. Esta circunstancia se muestra mucho mas compleja y difusa en la region cantabrica, donde la falta de secuencias liticas bien documentadas y situadas cronoestratigraficamente representa un handicap que nos impide aventurar la caracterizacion industrial de los OIS 6 y 7, pudiendo unicamente mostrar el caracter musteriense del OIS 5, a la luz de los datos con los que contamos en la actualidad. En este marco, la secuencia inferior de Lezetxiki parece mostrar una mayor afinidad con el tecnocomplejo musteriense, por lo que optamos por evitar su adscripcion al Paleolitico inferior, al menos hasta el nivel Vil.

Por nuestra parte, consideramos que este panorama no muestra un desfase cultural y cronologico, sino la propia pauta evolutiva de los tecnocomplejos liticos a finales del Pleistoceno medio, constituyendo los bifaces--y el macroutillaje bifacial, en lineas generales--parte sustancial del utillaje, que no desaparece de la panoplia tecnocultural cuando empiezan a atisbarse determinados cambios en la produccion tecnologica y en las estrategias adaptativas de los grupos neandertales. La mayor presencia o ausencia de unos u otros elementos--o tecnicas--en fases avanzadas del Pleistoceno medio seguramente tenga mas que ver con cuestiones funcionales que con rasgos culturales con un valor cronologico discriminador.

5.2. El Paleolitico medio

Las industrias adscritas al llamado Paleolitico medio hacen su aparicion en el occidente europeo en contextos cronologicos comprendidos entre 400 y 300 ka BP. Son varios los ejemplos que ilustran esta realidad, entre los cuales, podemos citar alguno de los yacimientos mas representativos del otro lado de los Pirineos, como Orgnac, Vauffrey, Payre, La Cotte o Biache-Saint-Vaast.

En Orgnac 3, a partir de los datos bioestratigraficos y de dataciones por ESR y U/Th, la secuencia arqueologica (niveles 6 a 2) se situa entre el OIS 9 y el inicio del OIS 8, momento en el que hace aparicion el metodo levallois (nivel 4b) en este yacimiento, constituyendo el metodo predominante a partir de este nivel en adelante. Esta circunstancia, junto con una industria proxima al Musteriense---en la que sigue habiendo algunos elementos de macroutillaje bifacial--y la aparicion de varias piezas dentales atribuidas a la especie Neandertal en los niveles 5a, 5b y 6 (OIS 9), situa a Orgnac 3 como uno de los primeros testimonios del Paleolitico medio en Europa (Moncel y Combier, 1992; Moncel et al., 2005).

En el limite entre los OIS 7 y 6 tenemos registradas las ocupaciones del Paleolitico medio de la Grotte Vauffrey, con unas dataciones por series de Uranio de 246 [+ or -] 76 ka BP (nivel X), 208 [+ or -] 8 ka BP (nivel IX) y 158 [+ or -] 10 ka BP (nivel Vil) (Blackwell y Schwarcz, 1988; Rigaud, 1988), y de La Cotte, datado en 238 + 35 ka BP (niveles CD) (Callow y Cornford, 1986). Por otra parte el abrigo de Payre (Ardeche) en el valle del Rodano muestra una secuencia musteriense situada entre el OIS 7 y OIS 5e (Moncel, 2007), mientras que el yacimiento al aire libre de Biache-Saint-Vast (Pas-de Calais, Francia) presenta una ocupacion del Paleolitico medio antiguo con una cronologia situada en el OIS 6 (Somme, 1978; Auguste, 1995). En el OIS 5e, esta encuadrado el nivel IV de la grotte Vauffrey, con industria musteriense y una datacion por TL de 120 [+ or -] 10 ka BP (Huxtable y Aitken, 1988; Rigaud, 1988). Todos estos ejemplos ilustran la presencia de humanos del tipo neandertal e industrias del Paleolitico medio, al menos desde el OIS 9 en Europa occidental, siendo cada vez mas frecuentes hasta generalizarse en el limite entre el Pleistoceno medio y el superior.

En la Peninsula Iberica, en las ultimas etapas del Pleistoceno medio, y como ya hemos mencionado, las industrias achelenses parecen coexistir con los primeros vestigios de un Paleolitico medio que ya estaria presente, al menos desde el OIS 9, aunque los casos de Ambrona, Bolomor, Atapuerca TD 11/TD 10 (entre los OIS 11 y 9) y Cuesta de la Bajada situan las industrias del Paleolitico medio antiguo en un horizonte cercano al OIS 11.

Para la Meseta y el resto de la Peninsula, existe una presencia de industrias del Paleolitico medio desde el OIS 11 y sobre todo a partir del OIS 9. Estas se convertiran en el unico tecnocomplejo cultural a partir del OIS 5 y hasta los comienzos del Paleolitico superior en la Peninsula Iberica. H tecnocomplejo achelense parece perdurar hasta el OIS 7-6 (Santonja y Perez Gonzalez, 2006, 2010a), por lo que el transito Pleistoceno medio/superior seria un momento caracterizado por industrias asignadas a un Paleolitico medio antiguo (con macroutillaje bifacial).

De este modo, en el yacimiento de Ambrona se identifican las primeras fases del Paleolitico medio en la Peninsula Iberica en unas cronologias aportadas por series de Uranio y ESR, que situan el miembro medio de este yacimiento en 314 +48/-41 ka BP y 366 +55/-51 ka BP (Falgueres et al., 2006a). Esta cronologia es similar a la que ha aportado Atapuerca TD 11 y TD 10 (Carbonell et aL, 2001; Falgueres et al., 2001), a partir de la media de varias dataciones de ESR en 337 + 29 ka BP y 372 + 32 ka BP respectivamente, y que presenta tambien una industria asignada al Paleolitico medio nicial. Asi, en la Meseta norte se observan distintos cambios que muestran la aparicion de novedades tecnologicas relacionadas con el Paleolitico medio en sus estadios iniciales--y a partir de una tradicion achelense previa--hacia el ultimo tercio del Pleistoceno medio (Terradillos y Diez, 2011).

La cueva de Bolomor (Valencia) registra una amplia secuencia musteriense con 17 niveles comprendidos entre el OIS 5 y 9 datados por TL, y que presenta a muro una cronologia cercana a los 300 ka BP obtenida por Th/U (Fernandez Peris, 2007). Por lo que respecta al ultimo periodo interestadial antes del presente, en la Peninsula Iberica, estan bien representadas las industrias del Paleolitico medio en el OIS 5, junto con varias evidencias de restos humanos de la especie neandertal.

En el valle del Duero contamos con dataciones para una ocupacion del Paleolitico medio antiguo en el yacimiento de Valdecampana 4, datado por TL en 143464 + 10872 BP (Diez Martin et al., 2008). Algo mas al sur del Duero, en el Sistema Central, tambien contamos con el referente que supone el yacimiento de Pinilla del Valle, con una edad que situa el poblamiento neandertal en esta zona del interior peninsular, en los inicios del Pleistoceno superior, con una fecha de 90961 + 7881 BP por TL (Marquez et al., 2008). En el valle del Manzanares, en la terraza compleja de Butarque, las dataciones que ha aportado el yacimiento de Estragales para un conjunto litico coherente con un Paleolitico medio con macroutillaje son de 107 +39/-22 BP obtenido por TL y 122,1 + 11,1 ka BP mediante OSL (Perez Gonzalez et al., 2008).

El nivel II de Bolomor (121 [+ or -] 18 ka BP) (Fernandez Peris, 2007), el IX de la cueva del Angel (121 [+ or -] 10 ka BP) (Botella et al., 2006), la base de la estratigrafia de La Cariguela, situada entre 146 y 117 ka (Vega et al., 1997) o incluso El Aculadero, datado por OSL en 110507 +7481 BP (Santonja y Perez, 2010b), son algunos otros ejemplos de secuencias del Paleolitico medio en la Peninsula Iberica--algunas con macroutillaje bifacialdatadas en el OIS 5e y que parecen situar el limite entre el Pleistoceno medio y superior en la Peninsula, como un periodo cultural con proliferacion de conjuntos liticos atribuidos al Paleolitico medio, complejo que parece generalizarse por toda la Peninsula Iberica en este momento.

Las ultimas excavaciones efectuadas en Cueva Corazon (Palencia), en la vertiente sur de la Cordillera Cantabrica, en el corredor que une esta region con la cuenca del Duero (canon de la Horadada), han documentado una ocupacion por parte de un grupo humano neandertal, correspondiente con una fase antigua del Musteriense, en la que se han obtenido dos dataciones por TL para su nivel 2, a partir de cuarcitas termoalteradas, de 96567 + 7806 BP y 95763 + 7456 BP (Sanchez Yustos et al., 2011; Diez Martin et al., 2011). Este contexto nos resulta muy interesante a la hora de valorar las ocupaciones humanas de Lezetxild en el marco inicial del Pleistoceno superior.

En la region cantabrica existen pocos datos bioestratigraficos y cronologicos para caracterizar el poblamiento humano de las ultimas fases del Pleistoceno medio e inicios del superior (Alvarez Alonso, 2010, 2011, e. p.). Ahora bien, contamos con una serie de dataciones (El Castillo, Covalejos o Lezetxiki) y de conjuntos industriales asignados al OIS 5 (Banugues, El Hondal o La Verde) que reflejan la misma realidad que muestra el resto de la Peninsula y el occidente europeo: una presencia homogenea de industrias pertenecientes al Paleolitico medio.

Las industrias musterienses de El Castillo (nivel 23 datado en 92800 BP y 89.000 +11/-10 BP) y Covalejos (101 ka BP) estan datadas en su base con fechas que situan el inicio de estas series liticas musterienses en un momento avanzado del OIS 5 (Bischoff et al., 1992; Cabrera y Bernaldo de Quiros, 2000; Montes, 2003). Por debajo de estos niveles se encuentran industrias con macroutillaje bifacial que caracterizan los primeros estadios del Paleolitico medio en la region, y que se localizan de manera homogenea a lo largo de todo el Cantabrico. La secuencia de La Garma A exterior (Tapia, 2010) y los niveles C y D de Arlanpe (Rios et al., 2011) parecen ser dos buenas muestras de esta circunstancia, de la presencia de tecnologias del Paleolitico medio (con algunos elementos de macroutillaje) durante el OIS 5. En este contexto, los niveles inferiores de Lezetxiki son una de las referencias mas destacadas del limite entre el Pleistoceno medio y superior en la Peninsula Iberica, constituyendo, junto con H Castillo, Banugues, La Garma A y Arlanpe, uno de los mejores referentes para contextualizar este periodo y los inicios del Paleolitico medio cantabrico.

6. Conclusiones

Cualquier analisis detallado de la industria litica recuperada por J. M. de Barandiaran y sus colaboradores en los niveles basales de la cueva de Lezetxiki debe partir de la constatacion de sus menguados efectivos. Poco es lo que se puede afirmar sobre el nivel VI y practicamente nada acerca del pauperrimo nivel VII. Sera preciso esperar hasta la conclusion de los trabajos de campo en curso para disponer de una adecuada contextualizacion geoarqueologica, cronologica, paleoambiental y tecnologica de estas unidades estratigraficas sobre una base mas firme.

Tras realizar el estudio de la industria de la secuencia inferior de Lezetxild--excavacion clasica--, en nuestra opinion existen mas datos objetivos para encuadrar sus niveles Vil y VI en un horizonte industrial asignable al Paleolitico medio que al Paleolitico inferior cantabrico, del cual parece distante (Alvarez Alonso, 2010, e. p.). Tanto el nivel VI, como el Vil, pueden encuadrarse en un horizonte perteneciente a lo que denominamos en el area cantabrica Paleolitico medio antiguo o Musteriense inicial, en el que no son ya consistentes los rasgos tecnotipologicos caracteristicos de las etapas achelenses previas. Hay que destacar que en el nivel V de Lezetxiki --incontestablemente perteneciente al Musteriense--se registra la presencia de una pieza que ha sido clasificada como bifaz (Baldeon, 1993) y que para nosotros encajaria mejor en la definicion de bifaz-util o incluso "raedera masiva bifacial", siendo este un ejemplo mas de como los denominados "fosiles guia" del Achelense perduran mas alla de este periodo y en la region cantabrica pueden localizarse facilmente en contextos musterienses.

El nivel VII de Lezetxiki ha sido datado por varios metodos basados en las relaciones del Uranio y el Torio, ademas de ESR, como se explica en el articulo de Falgueres et al. (2006b). Las dataciones efectuadas en el yacimiento plantean una problematica compleja, que hace dificil su interpretacion, ya que las muestras obtenidas por todos los metodos para el nivel VI son muy coherentes entre si y mas antiguas que la media existente para el nivel VII. Es por ello que se han apuntado varias hipotesis al respecto, como la posible mezcla de materiales provenientes de Lezetxiki II, fruto de la interdigitacion de este nivel entre el Vil y el VIII de Lezetxiki por medio de procesos gravitacionales, o cuestiones tafonomicas que hayan afectado de distinta manera a unas zonas y otras, dando como resultado la alteracion por Uranio de algunas muestras (Falgueres et al., 2006b). Dentro del primer escenario, la fecha artificialmente "rejuvenecida" seria la del nivel VII, en tanto que dentro del segundo --mas consistente con el registro material, en nuestra opinion--, las fechas del nivel VI serian estimaciones excesivamente antiguas. Ya han sido presentados los promedios de las fechas aceptables y nuestra conviccion de que el nivel VI de Lezetxiki remonta al inicio del OIS 5, aproximadamente al contacto entre Pleistoceno medio y Pleistoceno superior.

Puede que los paralelos no solo debamos buscarlos en el resto de la region cantabrica y si en el valle del Ebro y su conexion con el area mediterranea, ya que la serie antigua de Lezetxiki parece vinculada a esta region, al menos en cuanto a captacion de materias primas liticas. En este punto el ejemplo de Bolomor resulta muy interesante y sugerente, ya que presenta niveles con altos porcentajes de raederas y denticulados, asi como ausencia de macroindustria. En este yacimiento, a medida que se desciende en su estratigrafia, los indices de facetado y levallois descienden notablemente hasta ser casi imperceptibles, como asi ocurre con su nivel XV, de una antiguedad superior a 225-233 BP, o el nivel XII, considerado Paleolitico medio, con una datacion de 152 ka (Fernandez Peris, 2007). En Cuesta de la Bajada sucede algo similar, con ausencia de macroutillaje, predominio de raederas y denticulados, y una cronologia perteneciente al tramo final del Pleistoceno medio (Santonja y Perez, 2006).

Las dataciones de Lezetxiki pueden parecer incoherentes entre si, pero cuando se analizan en el conjunto de las industrias coetaneas, a uno y otro lado de los Pirineos, no resultan tan discordantes. Encajan en un tecnocomplejo no achelense, situado en la base del OIS 5 para el nivel VI, y que puede adentrarse ligeramente en el OIS 6 o 7 para el nivel VII, a la luz de otros casos similares. ?Seria pues, este yacimiento, uno de los exponentes de la existencia de un Paleolitico medio antiguo cantabrico anterior al OIS 5? Se trata de una hipotesis que habria aun que demostrar con datos de mas envergadura, procedentes de las nuevas campanas de excavacion.

For su parte, el marco general del Paleolitico antiguo cantabrico nos muestra un panorama en el que podemos distinguir, por un lado, los yacimientos pertenecientes al Achelense, todos dios contextos al aire libre, ademas de una sene de conjuntos liricos y niveles, ubicados en el OIS 5 o cercanos a el correspondientes a una fase adscribible al Paleolitico medio. Es en esta segunda fase cuando podemos apreciar la existencia en el Cantabrico de una ocupacion humana en el interior de cavidades karsticas, asociada a grupos neandertales, o anteriores, con tecnologias que anuncian el Musteriense clasico del Cantabrico, que se desarrollara de modo extensivo en la region a partir de los OIS 5 y 4.

Agradecimientos

Queremos expresar nuestro agradecimiento a los revisores y editores del manuscrito, cuyas concienzudas observaciones han mejorado de modo notable el texto original. Este trabajo ha sido parcialmente financiado con la aportacion del Grupo de Investigacion en Prehistoria de la Universidad del Pais Vasco (IT-288-07/UFI 11-09) y del proyecto de investigacion del Ministerio HAg 2010-22013.

Recepcion: 2011-08-30; Revision: 2012-02-17; Aceptacion: 2012-03-04

BIBLID [0514-7336 (2012) LXIX, enero-junio; 15-39]

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(1) Aunque la fecha de edicion es 1992, el articulo fue escrito en 1991 (cf. publicacion). Por otra parte el tema de las dataciones esta aclarado en Falgueres et al. (2006b).

(2) El que se convierta en un lugar mas recurrente no implica que se trate de un habitat permanente o de un lugar intensamente ocupado, ya que Lezetxiki no debio constituir en ninguna etapa del Paleolitico medio y superior inicial nada mas alla de un refugio puntual.

(3) Techo del Pleistoceno medio e inicios del Pleistoceno superior (Sese y Sevilla, 1996).

(4) Esta materia prima no se encuentra en el valle del Deba, resultando el sitio mas cercano, el valle del Zadorra, el punto mas inmediato del valle del Ebro, en Alava. A este valle se accederia desde la cabecera del Deba, sobrepasando el cambio de vertientes y entrando ya en el ambito del valle del Ebro, precisamente a la altura del conjunto arqueologico del Embalse de Urrunaga (Saenz de Buruaga et al., 1989). Junto a este detalle, podemos anadir la presencia documentada, en el curso de las excavaciones recientes y para sus niveles inferiores, de silex procedente de los afloramientos de Urbasa, Trevino y Ribera, todos ellos en el Alto Valle del Ebro.

David ALVAREZ-ALONSO * y Alvaro ARRIZABALAGA**

* Departamento de Prehistoria y Arqueologia. UNED-Asturias. Correo-e: dalvarez@gijon.uned.es

** Departamento de Geografia, Prehisto,ia y Arqueologia. UPV/EHU Correo-e: alvaro.arrizabalaga@ehu.es
FiG. 4. Faunas de los niveles VI, VII y VIII de Lezetxiki. NR (A) NMI
(B) (modificacion sobre Altuna, 1972).

                              VI         VII     VIII
                            A     B    A    B   A    B

Lepus sp.                    5    2
Marmota marmota              5    2
Arvicola sp.                 1    1
Pliomys lenki                1    1
Canis lupus                 15    2     2   1
Vulpes vulpes                9    2
Ursus arctos                54    2
Ursus spelaeus             757   13
Ursus spelaeus deningeri              253   6   99   3
Meles meles                  2    2
Felis lynx                   2    1
Panthera pardus              9    1
Panthera spelaea           128    2     1   1   1    1
Sus scropha                  2    1     1   1
Cervus elaphus              26    2
Capreolus capreolus          8    2     1   1
Megaloceros sp.              4    1
Gran bovido                196    6    13   4   28   3
Rupicapra rupicapra         15    2
Capra pyrenaica              2    1
Equus caballus              12    3
Dicerorh. Kirchb.--          3    1     4   1   1    1
D. hemit.

FIG. 9. Industria litica del nivel VI.

                     CATEGORIAS        Total     %

debitage             Lascas             50      44.64
                     Lamina              1       0.89
                     Nucleos             1       0.89
                     Restos de talla     4       3.57
fagonage             Hendedores          1       0.89
                     Cantos              1       0.89
soportes retocados   utiles             47      41.96
percutores                               7       6.25
TOTAL                                  112     100
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Title Annotation:cueva de Lezetxiki, secuencia estratigrafica
Author:Alvarez-Alonso, David; Arrizabalaga, Alvaro
Publication:Zephyrus
Date:Jan 1, 2012
Words:15526
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