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La saturacion de la historia: de la perdida de la experiencia a la catastrofe politica.

Introduccion

Cada pensamiento ante todo, es la manifestacion de una determinada experiencia del tiempo. Por ello, no es posible realizar una reflexion sin una modificacion de esta magna realidad sustantiva, asi como de la experiencia de sentido que se construye a traves de su curso. En este sentido, el pensamiento politico contemporaneo y moderno concentro su atencion en la historia, pero no asi en el tiempo. Pues, la tarea, en esta orientacion, ya no es solo transformar el mundo, sino especialmente cambiar el modo en que se experimenta en el tiempo (1).

De esta manera, el ensayo es la herramienta mas adecuada que orienta la reflexion hacia la historia, el tiempo y el tipo de experiencia que en ella se realiza. Pues, el llamado "fin de la historia" no solo implica el culmen de un proceso humano que ansia llegar, a como de lugar, a disfrutar de los beneficios del progreso, del desarrollo que establece las condiciones que permiten la plenitud humana, proclamando asi una buena noticia: !la humanidad ha encontrado el camino para su consumacion! (2)

La buena nueva del fin de la historia, anuncia la promesa cumplida para los proyectos inacabados y las expectativas no realizadas, un nuevo continuum que desentume el progreso que grita a los cuatro vientos que el hombre, por fin, ha alcanzado la estructura que facilita el desarrollo pleno, en cualquiera de las formas en que este consistiera. Sin embargo, con la proclamacion del "fin de la historia", el tiempo se jubila, el futuro se establece como una prolongacion de las condiciones del presente, donde la civilizacion occidental no niega a nadie el derecho a mendigar las sobras del progreso.

En este sentido, con el "fin de la historia" planteado por Fukuyama, agota una forma especifica de comprender la historia y, con ella, el tiempo. No porque el mismo Fukuyama considere explicitamente tal idea, sino que se desencadena de la postura que sostiene al establecer que nada de lo que ha sucedido en la politica o la economia mundiales en los ultimos anos contradice su tesis, por el contrario, la democracia liberal y la economia de mercado se fortalecen como las unicas alternativas viables para la sociedad actual. (3) Pues, un tiempo que ya no puede comprenderse como un discurso, al modo tan habil que se ha hecho, y considere los patrones occidentales de la modernidad como los modelos unicos y autenticos de racionalidad.

A pesar del maremagnum de tinta que se ha derramado en la interpretacion y reinterpretacion de estos desarrollos teoricos, y la voragine de las (re)orientaciones intelectuales, tanto a favor como en contra, forman parte del intento una construccion y readaptacion un programa moderno e ilustrado. Estas grandes construcciones habian cultivado en el tiempo de su realizacion y, con ella, tambien germinaba el momento de su acabamiento; es decir, lo que se anunciaba como consumacion se transforma en ruptura con todo lo anterior.

Asi, con el anuncio del "fin de la historia" se proclama implicitamente el tiempo de la posthistoria, tiempo en que se muestra el agotamiento de una forma especifica de comprender y de vivir el tiempo y, por ello, de la historia que devora tanto el pasado como el futuro de manera metastasica. Por ello, el objetivo del presente articulo consiste en reflexionar sobre la hipertrofia de una forma privilegiada de hacer historia, fundada en el continuum temporal, y de una memoria que privilegia implicitamente la clausura de lo politico-relacional, obviado en una humanidad que no sabe a donde se dirige (4). Para ello, se recurre a una nocion anamnetica del tiempo discontinuum que se barrunta como la manera por la cual se busca no solo "para que la historia no se repita", sino para que se piensen y se construyan las condiciones suficientes y necesarias que garanticen la aplicabilidad de la justicia.

Estas reflexiones estaran impregnadas de una apesadumbrada mirada sobre las victimas de la historia, pues desde aqui es necesario clarificar que es muy distinto conocer el origen de la filosofia de la historia y otra, muy diferente, comprender sus productos finales. Pues, por un lado, media la motivacion ilustrada que proyecta una vision filosofica sobre el tiempo y, por otro, los resultados culturales que se muestran en las distintas formas en que el ser humano padece las gigantescas construcciones teoricas

La historia y el tiempo del progreso

El progreso obliga a considerar la experiencia del ser humano en el mundo como "esa mesa de sacrificios en la que se han sacrificado la felicidad de los pueblos, la sabiduria de los Estados y la virtud de los individuos. Entonces se suscita necesariamente al entendimiento humano esta pregunta: ?Para quien, para que finalidad han sido inmolada esta asombrosa cantidad de victimas?" (5). Por ello, el motivo basico de las reflexiones presentes no surge de la ciega fe en el progreso, ni tampoco de ubicarse en contra de los logros y adelantos valiosos que se ha realizado, sino de la desolada mirada ante las victimas del tiempo marcado por la preocupacion constante de conservar los privilegios tanto personales como colectivos.

En este sentido, la organizacion de los hechos humanos conforme a un plan o una(s) idea(s); esto es, sobre el registro de las representaciones del contexto global que componen los acontecimientos, se construye un tipo de concepcion del tiempo que privilegia su propio dinamismo. Sin embargo, si uno se atiene a los hechos narrados a lo largo de la historia de la humanidad, el desgano surge por la revision de la presencia del hombre en la tierra. En este sentido Kant considera que "liberarse de cierta indignacion al observar su actuacion (de la humanidad) en la escena del gran teatro del mundo, pues, aun cuando surjan destellos de prudencia en algun que otro caso aislado, haciendo balance del conjunto se diria que todo ha sido urdido por una locura y una vanidad infantiles e incluso, con frecuencia por una maldad y un afan destructivo asimismo pueriles; de suerte que, a fin de cuentas, no sabe uno que idea debe hacerse sobre tan engreida especie" (6).

Asi, la concepcion del tiempo no resulta de una estructura trascendental, sino que se realiza como un constructo racional, desde un contexto cultural especifico que es el centro donde radica el valor de la razon (ilustrada) como ha sido, de facto, mostrado en la consistencia y validez de sus pretensiones universalistas "tratandose de un universalismo que no deja atras lo idiosincrasico occidental" (7), sino que opera un cierto expansionismo validado, fundamentado y justificado por si mismo. Esta racionalidad es una razon situada (8), ubicada en una tradicion que va de Atenas a Jena, por ello, la comprension filosofica del tiempo es definida por una cultura especifica, que se ha autocomprendido, en buena parte, por la misma cultura en la que se ha consolidado y desarrollado, misma que, a partir de un determinado momento historico --La Ilustracionha hecho de la humanidad, en general, y de sus diferencias, en particular, con sus implicaciones antropologicas y politicas, el objeto propio de su reflexion.

En este sentido, Weber, en sus Ensayos sobre sociologia de la religion considera que "el hijo de la (...) civilizacion occidental que trata problemas historico-universales, lo hace de modo inevitable y logico desde el siguiente planteamiento: ?Que encadenamiento de circunstancias ha conducido a que apareciera en Occidente, y solo en Occidente, fenomenos culturales [como la Filosofia de la Historia] que se insertan en una direccion evolutiva que alcance validez universales" (9). De esta manera, en la reflexion realizada en Occidente se constata una sistematizacion y racionalizacion de los conceptos. Este proceso de racionalizacion cuyos efectos, continuando con Weber, devienen en formas de economia de caracter capitalista, de su burocratizada organizacion politica moderna, en el desarrollo de su conocimiento, con caracter cientificoexperimental, asi como en la produccion artistica. Por supuesto, en otras civilizaciones se encontraran productos culturales complejos que suponen un alto grado de profundidad, sistematicidad, organizacion sintetica y formal de los saberes, en ultima instancia, de racionalidad. Sin embargo, esta racionalidad especifica, la europea, organiza la sociedad, la cultura y la autocomprension humana con una nocion del tiempo autonomo. Este tiempo se orienta hacia la autosuficiencia y a la independencia de ambitos fundamentadores, que es lo que carecen otras formas de organizacion de los saberes.

Ahora bien, el tiempo autonomo, es un tiempo que se basta a si mismo, que orienta a la explicacion cientifica de los hechos mas que a su comprension, que se establece como fundamento supremo del progreso, tan dogmatico que se coloca como objetivo y finalidad ultima de la humanidad. Por supuesto, no se puede considerar un progreso sin humanidad, pero aqui se apunta el tiempo lineal que permite amarrar a la mesa de sacrificios a la humanidad para ofrecerla como victima propiciatoria del progreso civilizador; es decir, el tiempo considerado en la nocion de progreso es "chronos". Nocion que implica un termino, una meta a las que han de llegar los vencedores. Por ello, el tiempo cronologico organiza la historia con los criterios de la naturaleza, lo que permite considerar que hacer historia se refleja, de manera necesaria, en el dominio de la naturaleza. Asi, el conocimiento generado constituye un refugio ante la exposicion radical de la que el ser humano se percata al estar en el mundo, en lo otro completamente indomito.

Este dominio dado por el conocimiento y la comprension del tiempo continuum se encuentra fundado en una vivencia del tiempo homogeneo y vacio, el imperio de un tiempo sin nombre, de una razon historica motivada por una fuerza interior inagotable, imparable e imbatible. Lo que este tiempo pide al ser humano es que se deje arrullar por el vaiven de los acontecimientos que lo encaminan siempre a una vida mejor.

Sin embargo, cuando el tiempo se termina, cuando tiene una meta, un punto de llegada, la experiencia individual se reemplaza por la razon explicativa. Este tiempo vacio es el que habita el hombre de la posthistoria, en el se sintetizan todas las aspiraciones humanas constituyendo al ser humano como "el animal que esta en acuerdo con la naturaleza o con el Ser dado. Lo que desaparece [al final de la historia] es el Hombre propiamente dicho, es decir, la accion negadora de lo dado y del Error o, en general, el Sujeto opuesto al Objeto. De hecho, el final del Tiempo Humano o de la Historia, significa sencillamente, la cesacion de la accion en el sentido fuerte del termino" (10).

La historia despues del "fin de la historia"

De manera recurrente la tesis del final de la historia es asimilada con un contenido explicito que postula el triunfo de la democracia liberal, como anteriormente se ha senalado. Por ello, se desentiende constantemente otro contenido implicito: la proclamacion de un "ya no mas" definitivo. Sin embargo, las injusticias economicas, politicas y sociales sobre las que se funda este final es el argumento que permite constituir un "todavia no". El "ya no mas" se establece como "el fetichismo de la responsabilidad autonoma, complice de una ingenua libertad, producto de una inflacion de la autonomia" (11), mientras el "todavia no" se funda como la mirada que observa el pasado y que se distancia de la actitud que se cree poseedora del sistema que invisibiliza a quien no desea considerar y, de esa manera, lo olvida.

Como ya se ha barruntado, cada concepcion de la historia esta acompanada de una determinada experiencia de tiempo que esta implicita en ella, que la condiciona y que precisamente se trata de esclarecer. Asi, el pensamiento politico moderno, que concentro su atencion en el futuro, no construyo una adecuada concepcion del tiempo que estuviera a la altura de las exigencias historicas concretas. Por ello, cuando se entona el final de la historia, se obliga a considerar el tiempo que ha sido dejado de lado por una concepcion dominante de tiempo que, desde hace siglos, evita su interrupcion. La representacion del tiempo lineal en tanto continuum puntual y homogeneo ha ocultado el indice secreto de liberacion ya que permite el misterioso encuentro entre las generaciones pasadas y las actuales debido a una especie de sensibilidad ante el destino desconocido de las injusticias pasadas (12). En este sentido, la generacion siguiente tiene sobre la anterior una responsabilidad que no solo se queda en el recuerdo intencional, sino que se encuentra impregnada en el propio ser, al modo de la tunica de Neso, cuya piel es imposible de arrancarse o como Deyanira, quien obliga a Heracles a responder por ella. Tal responsabilidad viene porque antecede a todo compromiso libre, al margen de toda figura trascendental del ser. La responsabilidad ante las generaciones pasadas constituye una labil fuerza liberadora. Asi, el presente no es el tiempo que huye del pasado desastroso, sino el momento oportuno para desatar el pasado injusto.

El tiempo que construya la historia, despues del anuncio del "fin de la historia", se realiza cuando el presente se actualiza como accion que hace justicia a los proyectos inacabados, a los suenos no realizados. Puesto que "hay una extrana complicidad entre el presente y el pasado: cuando prestamos oidos a la voz de un amigo, si nos fijaramos bien, oiriamos en esas voces ecos de otras voces amigas que enmudecieron tiempo ha los que nos han precedido han dejado huella cargando el aire que respiramos con su propia respiracion" (13). Asi, nadie puede desentenderse del sufrimiento ajeno porque la humanidad ha hecho experiencia radical de la injusticia provocada por el hombre. El sufrimiento que el ser humano infirio a otro, evoca sobre las espaldas de cada uno la responsabilidad ante la injusticia ocurrida, no porque todos seamos culpables, ni porque seamos, en algun momento, victimas y verdugos, sino porque el sufrimiento humano del otro interpela a las prerrogativas y privilegios personales y colectivos.

En este sentido, la dimension politica de la memoria se activa en la actualidad y vigencia de las injusticias ocurridas e impregna a un futuro que nadie conoce o en un todo en donde nadie se reconocera. Por ello, la activacion de las injusticias no saldadas constituyen la oportunidad de gestar, desde un pasado malogrado por la violencia del hombre y por las circunstancias inhumanas, la cancelacion de la vivencia impregnada de una racionalidad en la que todo lo que ocurre guarda una funcion imprescindible en el orden sistemico. Cuando un pensamiento naturaliza la injusticia se exclama: "!siempre ha sido asi! ?Para que cambiarlo entonces?", cuando la historia repulsa a la "buena conciencia autonoma" reconoce implicitamente el valor semantico de su repulsion; es decir, cuando lo ocurrido constituye una barbaridad, se reconoce atematicamente el nexo intergeneracional, entre el pasado y el presente que exige, no reproducir los mismos mecanismos que construyen condiciones de exclusion y negacion, de violencia e injusticia, de lo contrario se considerara que las injustitas se encuentran orientadas a mantener el equilibrio natural del orden establecido y, con ello, se realiza el acto de condenar a quien ha padecido en carne propia el sufrimiento a mantenerse en ese mismo estado. "La reconciliacion entre el espiritu y la historia mundial o la realidad solo es posible si aceptamos el punto de vista de que lo que ocurre, lo que sucede cada dia no es que ocurra a espaldas de Dios, sino que es obra divina" (14).

Asi, el tiempo despues del "fin de la historia", se orienta a denunciar la injusticia que convierte la vida de unos en condicion por la cual se realiza la "vida buena" de otros. El "fin de la historia" concibe el futuro como una estatificacion del presente que alude, de manera inevitable, a la injusticia sobre la cual se fundan el orden economico, politico y social de la situacion actual, porque eso es lo "natural", lo "habitual". El futuro, asi considerado, no se realiza por las narraciones compartidas, sino que los discursos explicativos preparan el futuro donde "el Hombre mismo no cambia ya esencialmente, ya no hay mas razon para cambiar los principios (verdaderos) que estan a la base de su conocimiento del mundo y de si" (15). Asi, el tiempo que gesta la historia no es mas que el paciente trabajo dialectico de la negacion donde el hombre es el sujeto y, el tiempo es lo que se pone en juego en esta accion negadora, "la culminacion de la historia, implica necesariamente el fin del hombre, el rostro del "sabio" que, alcanzando el limite del tiempo, contempla satisfecho este final toma necesariamente (...) la forma de hocico de animal" (16) que fagocita el recuerdo de las victimas sacrificiales para construir el espacio privilegiado de un grupusculo que se consolida, inversamente proporcional, a la cantidad de ilusiones y posibilidades truncadas violenta y tranquilamente.

El tiempo, que se vive en la historia despues de la historia, se contrapone de manera resistente al progreso como concrecion natural del tiempo continuum, en donde se realiza la presencia constante de lo mismo que requiere reposicion incesante, sustitucion de lo nuevo por una novedad inmediata que se fulmina en su aparicion, porque lo nuevo se devalua en el momento mismo de su ubicacion en la historia. Lo nuevo forma parte quasi inmediatamente de los desperdicios. Entonces, el criterio del tiempo es el exito en la culminacion del presente donde el pasado y, con ello, la memoria y los recordados, nada valen en si. Este tiempo inaugurado por el "fin de la historia" se establece como mito de lo eternamente nuevo. Tiempo vacio. Por su parte, el tiempo anunciado, al inicio del parrafo, esta colmado de una presencia intempestiva de lo ausente encontrado en las ruinas del progreso (17).

Desde estas orientaciones, el ejercicio de la memoria se presenta como una exigencia inevitable. Pues, esta categoria surge de la brecha entre conocimiento e incomprension de los acontecimientos que esclerotizan la posibilidad de la experiencia; con ello se busca esclarecer que no basta la apropiacion de datos objetivos obtenidos a traves del conocimiento en el tiempo lineal, sino la apropiacion de la responsabilidad y el constante cuestionamiento de realizar la propia existencia en "una organizacion y comprension del mundo hechas sobre el olvido de los sufrimientos pasados" (18).

En este caso, el ejercicio de la memoria es el tiempo de la justicia, porque integra lo desechado, lo olvidado. En la consideracion anamnetica se apropia concienzudamente de los grandes eventos de la historia, pero tambien de las cosas que cada dia ofrece como insignificantes. Asi, el sentido politico de lo inacabado, cubra un sentido radicalmente nuevo, pues inaugura el tiempo que considera la suerte historica de los sin historia, de los fracasados, de los proyectos no realizados y de las vidas inacabadas, en fin, de cada una de las existencias tambaleantes en el mundo. Este tiempo obliga, remite a pensar el "fin de la historia" desde los excluidos de la misma.

"la inclusion de lo excluido no puede entenderse como la entrada de un socio a un club ya construido, porque eso no garantiza que el club siga siendo excluyente. No se trata, por ejemplo, de que, en el caso de una sociedad con ricos y pobres, los pobres se hagan ricos porque en nada garantiza que siga habiendo pobres. Tampoco, logicamente, de convertir a todos en pobres. Se trata de pensar la riqueza desde la pobreza" (19)

Lograr experimentar, en sentido benjaminiano, este tiempo no es facil, se requiere, entonces, ir contracorriente. Pues, el ejercicio anamnetico tiene que luchar contra una racionalidad que apela al olvido como mecanismo que permite reproducir las propias injusticias provocadas y padecidas, contra las mismas que se combate y no como un derroche ontologico que constituye e intima el propio ser, sino por el exceso que impide apropiar el sentido de los propios recuerdos y la propia conciencia. Pues, a pesar de que la memoria busca adherir los contenidos del olvido para determinar el rango no solo del saber y conocimiento, sino especialmente de la accion que construye la estructura del ser humano, es una herramienta privilegiada que permite abordar criticamente lo olvidado (20).

La memoria, asi considerada, no solo actua para hacer monumentos al pasado, sino para que no se pierda, para que permanezca de manera latente lo olvidado, para que se continue significando y restituyendo el sentido de la experiencia pasada e inacabada, de tal modo que su paso por el mundo se constituya como inolvidable (21). Asi, lo que fue aplastado por la obra construida al ser recordado, en este tiempo posthistorico, adquiere una consistencia no de reconstruccion, en tanto repeticion novedosa, sino de construccion a partir de lo desechado por la Historia, aquello que ha dejado de ser, aquello que se ha ofrecido como alimento natural del progreso. Este tiempo trae a la historia presente a quienes han sido aplastados como victimas propicias cuyo sacrificio permite llegar al "final de la historia", traer a las aspiraciones frustradas por la logica progresista de la historia, a modo de un poderoso combustible que haga explotar el sentido de la existencia y como interruptor del continuum temporal que despliega "la hora de la legibilidad" (das jetzt der lebsbarkeit) como principio comprensivo por medio del cual toda la accion humana, aun la ya ocurrida, contiene un indicativo historico que no solo orienta a la comprension contextual sino, de manera privilegiada, a su mas acabada realizacion comprensiva en un determinado momento historico.

"Todo ahora es el ahora de una determinada cognoscibilidad" (Jedes jetzt ist das jetzt einer bestimmenten erkennbarkeit). En el la verdad esta cargada de tiempo hasta convertirse en anicos (este convertirse en anicos, y no otra cosa, es la muerte de la intentio, que coincide con el nacimiento del autentico tiempo historico, el tiempo de la verdad) No se trata de que el pasado arroje su luz sobre el presente, o el presente, su luz sobre el pasado (...) Puesto que, mientras que la relacion del presente con el pasado es puramente temporal, la que se da entre lo que ha sido y el ahora es dialectica: no temporal, sino como imagen (...) La imagen (...) en el ahora de la cognoscibilidad, porta en grado sumo la marca de ese momento critico y peligroso que se halla en la base de toda lectura" (22).

La saturacion de la historia y la perdida de la experiencia

La conciencia de hacer saltar el continuum de la historia parece estar muy lejana de la experiencia del tiempo actual. Asi, al reflexionar sobre la historia el tiempo recurre al tipo de experiencia en el que el ser humano desarrolla su existencia. Y, en la actualidad, cualquier discurso sobre la experiencia de pensar en la historia, parte de la constatacion de que ya no es algo que se pueda realizar con facilidad, impregnado de un "ya no mas"; antes bien, parece que existe una estructura economica, politica, social e inclusive religiosa, que impide que el hombre construya su propia experiencia.

De esta manera, al hombre contemporaneo se le ha expropiado su experiencia. Mas aun, la incapacidad para tener y compartir experiencias quiza sea la unica experiencia que tiene. Walter Benjamin refiere a este problema de la epoca moderna como "pobreza de experiencia" al describir a las personas que volvian de la guerra:

"la gente regresaba enmudecida (...) no mas rica, sino mas pobre en experiencias compartibles (...) porque jamas ha habido experiencias desmentidas como las estrategicas por la guerra de trincheras, las economicas por la inflacion, las corporales por el hambre, las morales por el tirano. Una generacion que habia ido a la escuela en tranvias tirados por caballos, estaba parada bajo el cielo en un paisaje en el cual solamente las nubes seguian siendo iguales y en cuyo centro, en un campo de fuerzas de corrientes destructivas y explosiones, estaba el fragil y minusculo cuerpo humano" (23).

Esta imposibilidad factica de realizar una apropiacion de sentido de las vivencias realizadas a lo largo de la vida se debe al sofocamiento del ser humano ante el grado de desarrollo y progreso que ha logrado la humanidad. De la misma manera, la pacifica existencia cotidiana de la gran ciudad muestra de que manera el ser humano asfixia el sentido de los acontecimientos.

"Ni la lectura del diario, tan rica en noticias que lo contemplan desde una insalvable lejania, ni los minutos pasados al volante de un auto en un embotellamiento; tampoco el viaje a los infiernos en los trenes del subterraneo, ni la manifestacion que de improviso bloquea la calle, ni las nieblas de los gases lacrimogenos que se disipa lentamente entre los edificios del centro, ni siquiera los breves disparos de un revolver retumbando en alguna parte; tampoco la cola frente a las ventanillas de una oficina o la visita al pais de Jauja del supermercado, ni los momentos eternos de muda promiscuidad con desconocidos en el ascensor o en el omnibus. El hombre moderno vuelve a la noche a su casa extenuado por un farrago de acontecimientos --divertidos o tediosos, insolitos o comunes, atroces o placenteros- sin que ninguno de ellos se haya convertido en experiencia" (24).

?Se debe entonces al farrago insoportable de acontecimientos ocurridos en la vida lo que permite perder la experiencia y limitarnos solo a la vivencia? ?Es la calidad o insignificancia de la vida contemporanea respecto a la del pasado lo que impide la construccion de experiencias? El fenomeno de la saturacion se presenta como un exceso que sobrepasa cualquier capacidad de aprehension, de fusion de sentidos, se muestra como la incapacidad de articularlo en los limites del propio horizonte (25). Pues, si lo que se incorpora al mundo de sentido, al horizonte de comprension del ser humano, se encuentra posibilitado por la articulacion armonica entre el concepto y la intuicion, siguiente a Kant, el fenomeno saturado excede como paradoja la capacidad que tienen las categorias para recibir lo noumenico.

Parece ser que la situacion de estar en el vacio constituye la condicion suficiente para el fastidio del ser humano, en tanto condicion al modo de vacio existencial del ser humano. Pues, mientras que, de ordinario el ser humano se encuentra ocupado entre las cosas y por las cosas, inclusive aturdidos por ellas, estas simplemente no tienen nada que ofrecer al hombre que se encuentra afrente a ellas, lo dejan indiferente. De tal manera, sin embargo, no se puede uno liberar de ellas, porque en su indiferencia el ser humano se encuentra anclado y entregado a lo que nada le ofrece por el horizonte de comprension en el que de antemano se encuentra (26).

El ser humano, en este sentido, se va constituyendo como un ser "arrojado" y "perdido" en un mundo cuyo cuidado debe asumir, pero que no puede responderle por el aturdimiento de encontrarse entre las cosas, en una circunstancia que le facilita su indiferencia y cuya inactividad se establece como la forma en la que el ser humano se encuentra en el mundo. Esta indiferencia ante las cosas, invoca la incapacidad de suspender, activar o desactivar la relacion con el entorno que muestra. Posibilitando lo que Heidegger denomina como aburrimiento profundo como el operador metafisico en el que se efectua el paso de la pobreza del mundo a la constitucion de la forma particular de estar en el mundo como pura y nuda vivencia.

Asi, el hombre suspende su humanidad para dar paso a la animalizacion del hombre. Pues, la falta de experiencia, de construccion de mundo le permite sentirse arrojado ante el ser que se encuentra cerrado ante su estructura animalizada. Es decir, la apertura particular que le permite al ser humano hacer mundo, es clausurada por un agotamiento ontologico y, de este modo, abre una zona "libre y vacia" en que la vida es apresada y abandonada en una zona de radical excepcion, arrojando al hombre de la posthistoria a la unica "tarea" que le es posible: ser guardian de su propia animalidad, de su nuda existencia como ser vivo a traves de la tecnica y de las herramientas propias del progreso, situacion que no es pensada como la forma contemporanea de dominio, sino que es comprendida atematicamente como puro abandono.

"Es probable que el tiempo en que vivimos no haya salido de esta aporia. ?Acaso no vemos en torno a nosotros y entre nosotros a hombres y pueblos sin esencia y sin identidad --consignados, por decirlo asi, a su inesenciabilidad, a su ociosidad- buscar a tientas por todas partes una herencia y una tarea, una herencia como tarea? Hasta la pura y simple renuncia a todas las tareas historicas (reducidas a simples funciones de policia interna o internacional) en nombre del triunfo de la economia, reviste hoy a menudo una tal intensidad que la misma vida natural y su bienestar parecen presentarse como la ultima tarea historica de la humanidad ..." (27).

El tiempo vacio y la catastrofe politica

Subyugar la existencia del ser humano a la mera proteccion de su vida, es privarlos de la posibilidad de construir el mundo en el que decide, en todo momento y en todo individuo, lo humano y lo animal. En este sentido, la vivencia de un tiempo posthistorico condena al fracaso todo intento de trascendender el tiempo puntual y continuo. La historia no se realiza, como pretende la ideologia dominante, el sometimiento del hombre al tiempo lineal y continuo, sino su liberacion de ese tiempo. Este es el tiempo que los historicistas reproducen y que tienen implicaciones politicas importantes. Nietzsche mismo lo habia notado con profunda claridad (28). Esta actitud nietzscheana frente a la historia, es la misma que le motiva ante un exceso de la historia,

"Tal exceso perturba los instintos del pueblo, e impide madurar tanto al individuo como a la totalidad: este exceso provoca la creencia siempre perjudicial en la vejez de la humanidad, al creerse frutos todavia epigonos; debido a este exceso, una epoca cae en el peligroso estado de animo de la ironia sobre si misma, y de dicho estado pasa a otro, el cinismo, aun mas peligroso: y, en esa actitud, una epoca evoluciona mas y mas en la direccion de un practicismo calculador y egoista que paraliza y, finalmente destruye todas las fuerzas vitales" (29).

Este exceso de la experiencia historica tiene como fundamento la vivencia de un tiempo homogeneo, rectilineo y vacio que surge de la experiencia rutinaria e industrial, y validada universalmente por la mecanica moderna que establece la primacia del movimiento rectilineo uniforme respecto del movimiento circular. La experiencia del tiempo muerto, sustrae la experiencia. Muerte de la experiencia es lo que caracteriza la vida en las grandes ciudades y, el trabajo ciclico y rutinario parece confirmar la idea de que el instante continuo es el unico tiempo humano. Ese tiempo se establece como unico porque es una sucesion de ahoras, conforme al antes y al despues, y mientras tanto la historia se torna una simple cronologia, donde la unica manera de salvar la aparicion de sentido es introduciendo la idea, privada en si misma, de todo fundamento racional, de un progreso infinito y continuo (30).

La pobreza de la experiencia no se ha quedado sin mas ahi, sino que ha cobrado rostro que se va configurando a lo largo del tiempo, mismo que va minando la trascendencia de sentido, del mismo modo que Cronos asesina a Urano, de cuya venganza surgen los abusos e indiferencias que construyen un egotismo asincronico y demoledor. Esta nueva forma de barbarie no se establece como el asesinato sistematico de las personas, sino como la sutil ausencia de significado de la vida humana. La pobreza de la experiencia no es solo desde el aspecto privado, sino en las de la humanidad en general. Y no hay que entender esta carencia como anoranza de gente aburrida ante una nueva experiencia, sino como la orientacion que busca liberarse de las mismas experiencias (31).

A modo de conclusion

Atenuar la capacidad del ser humano para enfrentar los acontecimientos que el propio devenir historico trae consigo, mengua la capacidad de aprehender el sentido que el mundo ofrece. Esto implica un empobrecimiento no solo moral, sino especialmente especulativo e intelectual cuyas consecuencias son destructivas, especialmente para la construccion de una esfera publica y politica libre.

La perdida de la experiencia se traduce de manera inequivoca en una ausencia de juicio personal (32). Esta habilidad no unicamente se establece como la habilidad para percibir cosas desde el punto de vista personal, sino tambien la perspectiva de todos los que se encuentran presentes. Por eso, la perdida de la experiencia implica necesariamente la perdida de la capacidad de juzgar, misma que se perfila como la capacidad politica por excelencia ya que orienta al ser humano en el desarrollo de su existencia en el mundo comun compartido.

De esta manera, el juicio sin apropiacion significativa de los acontecimientos, sin deliberacion compartida, sin consideracion del sentido del mundo que se ofrece de manera constante, se transforma como un juicio esclerotico con implicaciones importantes de caracter politico, entendiendo este no desde la reduccion partidocratica institucional, sino como la capacidad de relacionarse con los demas en un espacio comun; pues, la intencionalidad especifica del juicio consiste en su referencia fundamental hacia los demas. Asi, la capacidad del juicio, la misma capacidad del pensar, se transforma en un juicio de caracter politico y su ejercicio abierto contribuye o facilita las catastrofes personales y comunitarias. Es decir, el juicio que se realiza en la interioridad de cada uno de los seres humanos tiene una connotacion relacional, porque la consideracion por las cosas dentro de un mundo comun no se puede articular en la dimension intimista del ser humano, sino en la consideracion intersubjetiva propia de los seres que se saben en relacion. Sin embargo, la capacidad de realizar juicios y, por consiguiente, la capacidad de pensar por si mismo, se encuentra constrenida por la incapacidad de reconocer la proximidad significativa de los acontecimientos en el mundo.

La falta de experiencia tiene un corolario adicional: la postura del espectador pasivo. Esta postura prescinde de la consideracion y atencion a las acciones y eventos concretos a fin de "contemplar" y, por ello, explicar prescindiendo de los elementos anecdoticos, cotidianos y ordinarios, la realidad del todo. Eso es posible porque se abstrae la pluralidad de todos los acontecimientos en una sola realidad vacia. Por tales consideraciones, se construye una idea absoluta, vacia y homogenea que domina la integracion desde un orden metahistorico las incertidumbres e inseguridades de los siempre cambiantes asuntos humanos. Por eso, en el tiempo de la posthistoria, la experiencia se cierra como a la experiencia personal, para dar paso al establecimiento de explicaciones "oficiales" que establecen leyes universales en las distintas esferas de accion del ser humano. El resultado: la existencia de la sociedad de masas que se desarrolla de acuerdo a leyes necesarias de la reproduccion de los procesos de vida de la humanidad, considerada como un todo, donde el calculo de las regularidades humanas se puede asegurar.

Una vez que la espontaneidad libre es excluida del campo de interes de los seres humanos se sistematizan las regularidades del comportamiento humano. Asi, el ser humano se constituye por el comportamiento regido por los dictamenes de un colectivo que unicamente orienta a la satisfaccion de las necesidades basicas. Por ello, el ser humano, en cuanto ser que juzga y experimenta, resulta ser nada mas que un amasijo de estatus, roles y funciones sociales determinados por las instituciones, organizaciones y sistemas sociales y politicos considerados atemporalmente. Esto implica perder el sentido orientador que ofrece la experiencia compartida en el mundo, pues los acontecimientos ya no son incorporados al propio horizonte de comprension desde su significado especifico, sino solo a la luz de su contribucion a la reproduccion de las formas establecidas de relacion con el mundo y con los demas.

En este marco de ausencia de experiencia el ser humano se satisface con la falacia del constante progreso, por lo que son incapaces de ofrecer una vision particular de mundo y, peor aun, porque son incapaces de percibir el advenimiento de movimiento y regimenes despoticos y antihumanos, permaneciendo ciegos ante la barbarie que desde si mismo se reproduce. Pues, no es la accion humana la que hace la diferencia, ya que es mas facil actuar que pensar en un regimen tiranico, sino el rompimiento del momento lineal vacio que impide un deficit de conciencia historica.

El pensar por uno mismo, el afrontar los acontecimientos que el mundo ofrece a pesar de todo, permite establecer un ambito comun, un espacio politico, donde la experiencia personal incorpora un sentido original y originante que se establece como valor significativo, ineludible e insuperable en la apertura de la realidad misma. En la experiencia personal con el mundo compartido se valora la realidad y se construye un pensamiento comprometido con un dialogo interno consigo mismo, lo cual pone limites en la conducta de cada ser humano. Asi, la experiencia de las personas se construye en la doble direccion dada por el ambito de las acciones y el de la reflexion. La accion no es opuesta a la reflexion, ni viceversa, sino que ambas se realizan concomitantemente en el mundo comun compartido, mismo que es condicion de desarrollo de los seres humanos, de manera tal que se presupone la apropiacion del sentido expresado en el mundo. Pues, en ultima instancia, lo politico depende de la experiencia expresada por el juicio, de la apropiacion de sentido compartida en el mundo.

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MIGUEL ANGEL MARTINEZ MARTINEZ, Profesor de catedra del Tecnologico de Monterrey, Campus Ciudad de Mexico. mgamartinez@hotmail.com, mgamartinez06@yahoo.com.mx

(1) Cfr. AGAMEBN, Giogio, Infancia e historia: destruccion de la experiencia y origen de la historia, Adriana Hidalgo Editora, Col. Filosofia e historia, Buenos Aires, 2003, p. 131.

(2) Cfr. FUKUYAMA, Francis, "?El fin de la historia?", en Claves de Razon Practica, Num. 1, abril 1990, pp. 85-96. El texto de Fukuyama se publico el texto en verano de 1989 en la revista The National Interest basado en una conferencia dada en el Centro John M. Olin de la Universidad de Chicago, para la investigacion de la Teoria y Practica de la Democracia. La frivola y gratuita autocomplacencia de su postura, al considerar su tesis como si algo muy distinta a la de "el fin de las ideologias", como cuando proyecta sobre el mundo entero lo que D. Bell limitaba a los paises industriales. En este sentido, Fukuyama es incapaz de poner el minimo interrogante sobre el triunfo de la democracia liberal, que se ha logrado con unos terribles costos, siendo uno de ellos, y no el menos importante, el vaciamiento de contenido democratico de tantos regimenes que han asumido la forma de gobierno democratica por imperativo de las potencias hegemonicas, que asi han creido poder legitimar como pacifica y justa una situacion tan irracional e injusta como la del orden mundial vigente.

(3) FUKUYAMA, Francis, "Respuesta a mis criticos", en El Pais, Sec. Temas de Nuestra Epoca, 21 de diciembre de 1989.

(4) La nocion de historia moderna privilegia un punto arquimedico que opera como principio normativo que permite juzgar las acciones realizadas; ante ello, en el presente trabajo se considera la nocion de historia desde las referencias del entrecruce biografico que tejen las distintas redes sociales y politicas significativas en la vida ordinaria de las personas, ya que la misma experiencia de la Historia Mundial no se reconocen desde un punto externo, privilegiado y objetivo, revestido de una imparcialidad ambivalente, sino desde una comprension intersubjetiva situada.

(5) HEGEL, G. W. F., Filosofia de la historia, Ed. Zeuz, Barcelona, 1985, p. 49.

(6) KANT, Emmanuel, Ideas para una historia en clave universal en clave cosmopolita y otros escritos sobre filosofia de la historia, Tecnos, Madrid, 1987, p. 5.

(7) PEREZ TAPIAS, Jose Antonio, Filosofia y critica de la cultura, Trotta, Madrid, 2000, p. 252.

(8) HABERMAS, Jurgen, Pensamiento postmetafisico, Taurus, Madrid, 1990, p. 147.

(9) WEBER, Max, Ensayos sobre sociologia de la religion, T. I, Taurus, Madrid, 1984, p. 11.

(10) KOJEVE, Alexandre, Introduction a la lectura de Hegel, Gallimard, Paris, 1979, pp. 434-435.

(11) RABINOVICH, Silvana, "La mirada de las victimas: libertad y responsabilidad,", en: Jose Maria Mardones y Manuel Reyes Mate (Eds.), La etica ante las victimas, Anthropos, Col. Pensamiento Critico-Pensamiento Utopico, Num. 133, Espana, 2003, p. 51.

(12) BENJAMIN, Walter, Tesis sobre filosofia de la historia, Trad. Bolivar Echeverria, ED. Clio, Col. Contrahistoria, Mexico, 2005, p. 19.

(13) REYES MATE, Manuel, Medianoche en la historia: comentarios a las tesis de Walter Benjamin "sobre el concepto de historia", Trotta, Madrid, 2006, pp. 69-70.

(14) HEGEL, G. W. F., <<Uber die philosophie der geschichte>>, p. 540, citado En Manuel Reyes Mate, Medianoche en la historia, op. cit., p. 71.

(15) KOJEVE, Alexandre, Introduction a la lectura de Hegel, op. cit., p. 435.

(16) AGAMBEN, Giorgio, Lo abierto: el hombre y el animal, Pre-Textos, Valencia, 2005, p. 17.

(17) Cfr. BENJAMIN, Walter, Tesis sobre filosofia de la historia, op. cit., p. 19.

(18) REYES MATE, Maniel, Memoria de Auschwitz: actualidad moral y politica, Trotta, Madrid, 2003, pp. 31-32.

(19) Ibid. Medianoche en la historia, op. cit., p. 88.

(20) Cfr. AGAMBEN, Giorgio, El tiempo que resta: comentario a la cara a los romanos, Trad. Antonio Pineiro, Trotta, Madrid, 2006, p. 47

(21) Idem.

(22) BENJAMIN, Walter, Schriften, Ed. R. Tiedmann y H. Schweppenhauser, T. I-VII, Suhrkamp, Frankfurt a Main, 1974, T. V, p. 578, citado en AGAMBEN, Giorgio, El tiempo que resta, op. cit., p. 142.

(23) BENJAMIN, Walter, "Experiencia y pobreza", en: Discursos Interrumpidos I, Taurus, Madrid, 1998, p. 167-168.

(24) AGAMBEN, Giorgio, Infancia e historia: destruccion de la experiencia y origen de la historia, op. cit., p. 8.

(25) El fenomeno de lo saturado es analizado por Jean-Luc Marion, pues trata de precisar el sentido de la saturacion del aparecer. Cfr. MARION, Jean-Luc, El cruce de lo visible, Ellago Ediciones, Espana, 2006.

(26) Sin embargo, a pesar de que las reflexiones metafisicas se encuentran desestimadas, parece que hay una cierta articulacion entre la aparente contradiccion que se presenta en la saturacion de la historia y la perdida de la experiencia con el sustrato metafisico. Pues, en la reflexion metafisica tanto de Descartes como en Kant, barruntaron en la convivencia de figuras que testificaban un mas alla, del pobre enclaustramiento del sujeto sobre si mismo, bordes sobrepasados por su exterioridad. Asi, la idea de lo sublime en Kant se presenta como una intuicion que excede todo concepto; mientras que Descartes hace lo propio con su idea de infinito. Con esto se libera la posibilidad de pensar el mundo como una donacion espontanea venida de afuera y antes que el propio sujeto.

(27) AGAMBEN, Giorgio, Lo abierto: el hombre y el animal, Pre-Textos, Valencia, 2005, p. 98.

(28) Para recordar, Nietzsche consideraba que los hechos son estupidos en tanto que requieren de un interprete y, por tal motivo, las teorias explicativas de la historia son las unicas inteligentes, asi quien sostenga su vida "en el poder de la historia se volvera vacilante e inseguro y ya no podra creer en si mismo". En este sentido, Nietzsche consideraba que se pueden asumir tres actitudes ante la historia: la "historia monumental" que se realiza cuando se busca en el pasado modelos y maestros que permiten satisfacer las aspiraciones personales; "la historia anticuaria" que se construye en la busqueda y conservacion de los valores constitutivos en que se desarrollan las cosas en el presente; y, por ultimo, "la historia critica", en la que considera el pasado con el enfoque propio de un juez que aparta y condena todos los elementos que obstaculicen toda la realidacion de sus valores especificos. NIETZSCHE, Friederich, Consideraciones intempestivas, 1873-1875, Obras completas de Federico Nietzche, T. II, Aguilar, Buenos Aires, 1949, p. 146.

(29) NIETZSCHE, Friederich, De la utilidad y de los inconvenientes de la historia para la vida, Peninsula, Barcelona, 2003, p. 72.

(30) AGAMBEN, Giorgio, Infancia e historia: destruccion de la experiencia y origen de la historia, op. cit., pp. 131-155.

(31) Cfr. BENJAMIN, Walter, "Experiencia y pobreza", op. cit., p. 170.

(32) Aqui se siguen las reflexiones arendtianas realizadas sobre el juicio, pues lo considera como la habilidad politica por excelencia. Cfr. ARENDT, Hannah, Lecturas sobre filosofia politica en Kant, Paidos, Barcelona, 2003.
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Author:Martinez Martinez, Miguel Angel
Publication:Revista En-Claves del Pensamiento
Date:Jun 1, 2008
Words:8440
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