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La resureccion del 'jabali' mexicano.

El gran negocio de salvar especies en peligro de extincion

La conveniencia de los rancheros logro lo que leyes e inspectores no conseguian: ahora, en algunos estados del norte el pecari de collar abunda tanto que ya se piensa en limitar su reproduccion.

Hasta hace pocos anos, los pecaries de collar (Tayassus pecari) eran cazados con perros implacables que no les dejaban oportunidad de escapar con vida. En consecuencia, este cerdo salvaje se extinguio en gran parte de la republica. Las sanciones contra quienes realizaban tales practicas cinegeticas o capturaban presas en epoca de veda (multas de 1,000 a 10,000 dias de salario minimo, confiscacion de armas y trasportes y penas de carcel) apenas si demoraban, sin evitar con certidumbre, la total desaparicion de la especie en Mexico.

Actualmente, en cambio, el pecari vuelve por sus fueros, no por aumento de las penas o el celo de las autoridades, sino gracias a que rancheros de los estados del norte descubrieron un interesante negocio: establecer en sus tierras cotos de caza y criaderos dedicados a la reproduccion de este animal, para deleite de cazadores que ahi pueden practicar su deporte sin poner en riesgo a la especie (costo: 800 pesos diarios e incluye hospedaje, guias y transporte dentro de la reservacion). Originario del continente americano, el pecari es un mamifero similar al cerdo domestico, con orejas y cola muy cortas. Su pelaje es aspero, negro, pardo y grisaceo, con una melena o collar blanquecino, rasgo que da nombre a la especie.

La caracteristica mas peculiar de este animal es una gran glandula en el lomo que segrega una sustancia penetrante y de consistencia parecida a la del almizcle.

Generalmente cubierta por las espesas cerdas del pelaje, solo se hace visible cuando el animal se excita y eriza el pelo. Los primeros viajeros europeos que vieron a los pecaries relataban asombrados que estos animales tenian el ombligo en la espalda; mas tarde, al descubrir el verdadero ombligo en la region normal, concluyeron que el extrano mamifero poseia 2. Hoy en dia, los biologos todavia no explican satisfactoriamente la funcion de esta glandula dorsal, si bien suponen que su principal mision es mantener unida la piara al impregnarse los diferentes individuos del olor de sus companeros (los pecaries gustan de frotarse unos con otros), lo cual facilita el reconocimiento a gran distancia de los miembros del hato.

Como tambien se restriegan con mucha frecuencia contra arboles, hierbas y arbustos, toda la zona habitada por los pecaries queda impregnada del penetrante olor y los individous aislados pueden reconocer en cualquier momento la posicion y territorio de la manada.

UNO PARA TODOS, TODOS PARA UNO

Cuando se siente acorralado, el pecari eriza la melena y castanetea los colmillos amenazadoramente. A diferencia de los jabalies, los caninos superiores de los pecaries no crecen curvados hacia arriba, sino derechos, hacia abajo. Ello indica que los pecaries no se defienden con golpes de jeta, como los jabalies, sino que infligen a sus enemigos tremendos mordiscos. Sus potentes mandibulas los convierten en peligrosos contrincantes, sobre todo por la gran solidaridad que hay entre ellos, pues cuando un pecari es atacado, toda la piara acude en su ayuda y hace huir a predadores tan poderosos como el puma o el jaguar. Ello hace muy peligrosa la caceria del pecari: el cazador o simple caminante sorprendido por un grupo de pecaries no tiene otra salvacion que subirse a un arbol para evitar morir despedazado.

Cuando estos cerdos salvajes descubren alguna serpiente, se lanzan sobre ella, pisoteandola con sus afiladas pezunas e infligiendole profundas heridas con los colmillos: lo mas que suele quedar del ofidio cuando la ruidosa piara se aleja son unos manchados jirones de piel, pues todo lo demas es devorado por los feroces pecaries.

De acuerdo con estudios realizados por biologos mexicanos, el pecari de collar macho es poligamo y la hembra no tiene un periodo de celo definido, pues durante cualquier epoca del ano produce crias. La gestacion dura casi 5 meses y por lo general nacen 2 crias por camada. El pelaje de los pequenos es de color cafe rojizo o amarillento con una linea negra sobre el lomo. A las pocas horas del alumbramiento, los pequenos son capaces de seguir a la madre.

Tambien herbivoro, la dieta del "jabali" mexicano comprende vainas de mezquite, nopal, frutos de ebano y anacahuita, raices de coyotillo, panalero y guayacan; sin embargo, en caso de necesidad es capaz de comer casi cualquier cosa. Durante las sequias, los machos rinen enconadamente para disputarse la comida disponible.

En cuanto comienzan las lluvias y el animal goza de nueva cuenta de verdes retonos de todo tipo, disminuye drasticamente su belicosidad. En los ranchos cinegeticos convertidos en santuarios del pecari, se mantienen piaras de 30 a 100 ejemplares.

Tan eficaz ha resultado la proteccion, que en algunas zonas de Tamaulipas ya hay sobrepoblacion de pecaries, gracias a la abundante vegetacion y, sobre todo, a los cuidados que, por su propio interes, ahora les brinda el peor depredador de la naturaleza, el ser humano.
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Title Annotation:TT: The resurrection of the Mexican 'wild boar'
Author:Torre, Juan de la
Publication:Contenido
Date:Jun 1, 1997
Words:921
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