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La redaccion del capitulo V de Dei Verbum. (Cincuenta anos de Concilio Vaticano II).

Resumen: En noviembre de 1965 fue promulgada la Constitucion dogmatica Dei Verbum, sobre la divina Revelacion, uno de los documentos mas logrados del Concillo Vaticano II. El capitulo quinto, dedicado al Nuevo Testamento, abordo, entre otras cuestiones, uno de los temas nucleares de todo el documento: la historicidad de los Evangelios (n. 19). La compleja arquitectura de los cuatro numeros que componen dicho capitulo quinto (nn. 17-20) puede comprenderse mucho mejor cuando se estudia su iter redaccional, que va desde el Esquema propuesto al comenzar el Concilio, hasta el texto finalmente aprobado, pasando por tres Esquemas intermedios. Cincuenta anos despues de la Dei Verbum, un repaso de los trabajos de entonces puede ayudarnos a captar mejor hasta que punto se ha avanzado en las perspectivas abiertas entonces, y cuales son las tareas aun pendientes.

Palabras clave: Dei Verbum, Nuevo Testamento, Historicidad de los Evangelios.

Abstract: The Dogmatic Constitution Dei Verbum on Divine Revelation, which is one of the most important documents of the Second Vatican Council, was promulgated in November 1965. The fifth chapter dedicated to the New Testament presents one of the central themes of the entire document: the historicity of the Gospels (n. 19). The complex structure of the four numbers that constitute this chapter (nn. 17-20) can be better understood by means of a study of its redactional iter, beginning from the proposed draft at the opening of the Council up to the approved text, which underwent three intermediary drafts. Fifty years after the promulgation of Dei Verbum, a reconsideration of the conciliar works can help us to examine the level of comprehension of this document in the light of the perspectives introduced by the Council and the tasks that are still pending.

Keywords: Dei Verbum, New Testament, Historicity of the Gospels.

The Drafting of the Fifth Chapter of Dei Verbum

1. EL NUEVO TESTAMENTO EN LA DEI VERBUM

En el Concilio Vaticano II, las cuestiones relativas al Nuevo Testamento son tratadas, de un modo especifico, en la Constitucion Dogmatica Dei Verbum, sobre la Revelacion divina, concretamente, en su capitulo quinto (1). Este documento es uno de los textos mas logrados del Concilio. Aunque no aborda todos los temas fundamentales en torno a la Sagrada Escritura, si refleja un avance muy importante, tanto en perspectivas como en contenidos, respecto a documentos anteriores.

Un estudio atento de Dei Verbum revela una arquitectura extremadamente compleja. Esto es consecuencia del modo propio de trabajar del Concilio, que, aunque parte de un primer esquema con una redaccion mas bien unitaria, llevada a cabo por unas pocas personas, lo va modificando poco a poco, por medio de enmiendas tanto a textos amplios como a pequenos detalles, hasta alcanzar una aprobacion lo mas unanime posible entre los Padres conciliares (2). Esto hace que en ocasiones nos encontremos con pasajes poco claros o aparentemente mal encajados, pero cuyo sentido correcto puede entenderse mejor una vez que se hayan estudiado los entresijos de sus historias redaccionales (3). En este trabajo se pretende explicitar los aspectos mas importantes que estan detras de la evolucion en la redaccion de los puntos del capitulo V, y poner asi de relieve las perspectivas que abrio el Vaticano II en los estudios sobre el Nuevo Testamento.

El texto final de Dei Verbum tuvo su origen remoto, por lo que a los trabajos conciliares se refiere, en los pareceres enviados a Roma, previa peticion por parte de la Comision Antepreparatoria del Concilio, creada el 17 de mayo de 1959 (4). Despues de dos anos de preparacion de posibles esquemas de trabajo, en los que predomino el tono apologetico defensivo y de condena, se elaboro un texto base, que, despues de todo, no seria aceptado para discusion por la mayoria de los Padres conciliares, y seria retirado el 21 de noviembre de 1962. De aqui en adelante, los trabajos siguieron un camino tortuoso, en cuyo decurso influyeron, en opinion de Ratzinger, tres factores fundamentales: el nuevo planteamiento del fenomeno de la tradicion, que se estaba desarrollando, por diversas razones, desde inicios del siglo XIX; el problema teologico ocasionado por la aplicacion de los metodos historico-criticos a la interpretacion de la Sagrada Escritura; y el movimiento biblico, que se estaba haciendo cada vez mas fuerte, y que estaba generando una nueva actitud hacia la Escritura en el mundo catolico (5). En este iter se elaboraron los siguientes esquemas, que seran citados mas adelante, en el estudio redaccional de los puntos concernientes al capitulo V: Texto A (13.11.1961), Texto B (9.XI.1961) y Texto C (23.VII. 1962), todos ellos del periodo preparatorio; Texto D o prior (22.IV.1963), Texto E o emendatus (3.VH1964), Texto F o denuo emendatus (20.XI.64) y Texto G o adprobatus (18.XI.1965), del periodo conciliar.

2. EXCELENCIA DEL NUEVO TESTAMENTO (DV 17)

2.1. Contenido de DV 17

Lo esencial de este numero, introducido en 1964 (Textus E) por la peticion de algunos Padres, ya aparece en los nn. 4 y 7 de Dei Verbum. El proposito fundamental ahora es relacionar la Palabra de Dios con los escritos del Nuevo Testamento: estos son un <<testimonio perenne y divino>> de la revelacion llevada a cabo en Cristo, Verbo eterno de Dios encarnado. Estas realidades se relacionan, al mismo tiempo, con el movimiento de transmision que condicionara la aparicion de las Escrituras (6).

El n. 17 se situa en la perspectiva de Jesucristo como Palabra de Dios, Verbo encarnado, fuente de palabras de vida eterna. En el Nuevo Testamento, especialmente en los escritos paulinos, esto aparece expresado frecuentemente a traves de las expresiones [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII] (la palabra de Dios), [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII] (la palabra de Cristo), [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII] (la palabra del Senor). El Hijo es la Palabra increada (Jn 1,1) y, al mismo tiempo, el revelador de esta palabra y el objeto de la palabra revelada (7). Esta perspectiva estaba ausente de los primeros esquemas.

Ademas, el numero 17 comienza como la Constitucion, con las palabras <<Verbum Dei>>, destacando, con una clara referencia al primer capitulo (nn. 26), los misterios centrales de la vida de Cristo, que son los grandes elementos de la nueva alianza: la Encarnacion, la instauracion del Reino de Dios, la manifestacion del Padre y de Si mismo por medio de obras y palabras, su muerte, resurreccion y ascension, y la mision del Espiritu Santo. Estos misterios son ya en si mismos reveladores: el Evangelio, fuerza de Dios, es Jesucristo en persona. Es en la Ascension a los cielos, donde Jesucristo se presenta como el centro de la historia, un centro que atrae a todos a Si mismo (Jn 12,32). El es el unico que tiene palabras de vida eterna (<<verba vitae aeternae>>). El es poder para la salvacion de todo el que cree (cfr. Rom 1,16). Todo esta contenido germinalmente en la obra de Cristo, lo demas es tan solo desarrollo.

Pero la obra de Cristo no acaba con su Ascension, sino que se continua con la mision del Espiritu Santo, el cual actua en los santos Apostoles y Profetas, a los que se ha revelado el misterio <<de nuestra salvacion>> (DV 15) no descubierto antes a otras generaciones: son ellos lo que tiene ahora la mision de predicar el Evangelio de Jesucristo, suscitar la fe en Este, y congregar a la Iglesia. Asi, con esta redaccion del n. 17, quedan unidos Cristo, el Espiritu Santo y la Iglesia. Cristo corona su propia obra a traves del Espiritu Santo, el cual no es solo una promesa, sino un envio real (Jn 20,22). La obra de Cristo continua realizandose en nuestros dias.

Por ultimo, el n. 17 vuelve a su propio inicio, con el objeto de cerrar el circulo: es en los escritos del Nuevo Testamento donde encontramos, de todo lo dicho, un testimonio perenne y divino, y en donde se presenta y manifiesta su vigor, de una manera especial, privilegiada, la Palabra divina. Queda asi conectada la nueva economia de la salvacion con los escritos (8). La excelencia del Nuevo Testamento sobre el Antiguo reside concretamente en su contenido: Jesucristo.

2.2. Sobre la redaccion del texto

El texto definitivo del n. 17 experimento, desde su primera redaccion, diversos cambios de relativa importancia. Resaltemos algunos puntos:

a) Dei Verbum 17 habla de todo el conjunto de los escritos del Nuevo Testamento, y no solo de los Evangelios, como ocurria casi exclusivamente en el Texto D (22.IV.1963).

b) La redaccion del Texto E, <<Verbum Dei quod in Evangelio operatur in salutem omni credenti praecellenti modo per scripta Novi Testamenti inspirata efficax est>>, fue cambiada, en el texto F, por <<Verbum Dei, quod virtus Dei est in salutem omni credenti, in scriptis Novi Testamenti praecellenti modo praesentatur et vim suam exhibet>>. En la redaccion primera se queria conectar el poder efectivo con la inspiracion de la Escritura. La razon de este cambio, que incluye suprimir <<scripta inspirata efficax est>>, fue la de acercarse mas a Rom 1,16, y hacer mas explicita la actualidad eterna de la palabra y su perenne fuerza, testimonio del que habla la ultima frase del n. 17. Por otro lado, la expresion <<praecellenti modo>> (de manera especial) no pretende establecer una comparacion en importancia respecto a la tradicion. Este tema ya se ha tratado en el capitulo II de la Constitucion (9).

c) <<Cristo instauro el Reino de Dios en la tierra (...). Pero este misterio no fue descubierto a otras generaciones, como es revelado ahora a sus santos Apostoles y Profetas en el Espiritu Santo, para que predicaran el Evangelio, suscitaran la fe en Jesus, Cristo y Senor, y congregaran la Iglesia>>. La redaccion del numero distingue entre Reino de Dios e Iglesia, y situa esta al fin de la actividad apostolica (10). El establecimiento del Reino de Dios, por otro lado, debe entenderse a la luz de Lumen Gentium 5: el Reino esta ya alli, pero aun no esta realizado, ya que la escatologia del Nuevo Testamento describe una realidad que aun esta en proceso de realizarse (11).

d) El texto describe los planes de Dios al revelar el misterio de Jesucristo. Este misterio es el conjunto de cuanto hizo Jesus, que no es solo una verdad a conocer, sino una persona que quiere comunicarse. A los que conocieron este misterio se les dio la triple mision de anunciar, suscitar la fe, reunir. Este reunir se refiere mas bien a <<echar los cimientos>>: en esto consiste la labor apostolica, mientras que Cristo en la <<piedra angular>>. El uso de <<misterio>> aqui es un poco ambiguo; en todo caso, es diferente al paulino.

e) La frase <<sicut nunc revelatum est sanctis Apostolis Eius et Prophetis in Spiritu Sancto>> incluye una referencia, ambigua, al texto griego de Ef 3,4-6 ([TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]). Los autores discuten aqui el alcance de las expresiones <<sanctis>>, <<Apostolis Eius>> (el <<eius>>, que aparece en el texto griego de Ef 3,5, aparecia en el Texto E, se quito del F, y se volvio a poner en el G) y <<Prophetis>>.

Parece claro que los redactores de la Constitucion han querido ex professo recurrir a un lenguaje biblico, con lo que se ha privilegiado la cita biblica textual sobre su perfecto encaje en el texto. <<Se trata de un pasaje de la Epistola a los Efesios (Ef 3,4-6), en el que, como se sabe, se presenta a los apostoles y a los profetas como el cimiento de la Iglesia, asi como Cristo es su "piedra angular" (Ef 2,20)>> (12). En el contexto de DV, el termino apostoles puede no referirse simplemente a los Doce. En cuanto a los profetas, ?son los del Antiguo o son, mas bien, los del Nuevo Testamento?, ?cuales son sus caracteristicas y cual es su papel? La mayoria de los comentaristas asume que se trata de los Profetas del Nuevo Testamento (cfr. Ef 2,20; 4,11), y que <<sanctis>> se refiere tanto a los apostoles como a los profetas, no en cuanto descripcion de vida santa, sino en su calidad de escogidos y consagrados para el servicio de Dios (cfr. 1 Cor 1,2; Heb 3,1; Hch 3,21), para la edificacion del Cuerpo de Cristo (Ef 4,12). Rigaux comenta asi el recurso a esta cita paulina:

La proclamacion y la difusion del Evangelio son obra del Espiritu Santo, que revela el misterio y lo confia a los que han sido elegidos para una mision apostolica o profetica. En la referencia a Ef 3,4-6, sin violentar el texto, el posible ver el deseo del Concilio de resaltar el doble aspecto de la presencia activa del Espiritu. La Constitucion de la Iglesia contiene y desarrolla la misma ensenanza (art. 35). La idea paulina se hace mas clara cuando se compara con Ef 2,19-20: <<Sois conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el cimiento de los apostoles y los profetas, siendo piedra angular el mismo Cristo Jesus>>. Pablo adscribe a Cristo esta funcion, mientras que el es el cimiento (1 Cor 3,10-11). La Iglesia es levantada sobre la mision y la proclamacion de los apostoles y profetas (Mt 10,40-41; 23,34; Le 11,49) (13).

f) En el texto definitivo del n. 17 se dice que <<factis et verbis Patrem suum ac Seipsum manifestavit>>. En el Esquema segundo se seguia hablando tan solo de Jesus: <<factis et verbis Seipsum manifestavit>>. La inclusion del Padre explicita, por un lado, el caracter mediador de Jesus y, por otro, que el Nuevo Testamento si anade cosas nuevas al Antiguo, en relacion a la revelacion de Dios Padre (14). Por otro lado, el Texto E decia <<factis et verbis>>, pero el Texto F lo cambio a <<factis et signis>>; en la redaccion final se volvio a poner <<factis et verbis>>.

g) En la redaccion final se cambio <<Exaltatus a terra omnia ad Seipsum traxit>> por <<Exaltatus a terra omnes ad Seipsum trahit>>, con el objeto de poner de manifiesto que la obra de Cristo, que se situa dentro del proceso de la historia religiosa de la humanidad, continua realizandose en nuestros dias (15).

3. ORIGEN APOSTOLICO DE LOS EVANGELIOS (DV 18)

3.1. Contenido de DV 18

El n. 18 de Dei Verbum aborda fundamentalmente dos cuestiones: la preeminencia de los evangelios y su origen apostolico. Relacionado con esto ultimo esta el tema de la autenticidad literaria.

a) Los evangelios son, incluso dentro del Nuevo Testamento, los principales testigos de la vida y las ensenanzas de la Palabra encarnada. En esto consiste su preeminencia (16). Cabe destacar que aqui se afirma que los evangelios son el testimonio, no solo lo presentan. Su esencia es ser testimonio. Se pone de relieve, ademas, el caracter escrito del testimonio, y se enfatiza que, como documentos escritos, ofrecen una solida base para el trabajo historico y para la penetracion teologica. El conocimiento de la vida y ensenanza de Jesus se funda en ellos en verdad y realidad.

b) El origen apostolico de los evangelios consiste en la predicacion apostolica que esta en la base de los mismos. Este origen apostolico es algo que pertenece a la tradicion de la fe de la Iglesia. La persuasion del origen apostolico de los evangelios esta en el fondo de la tendencia a atribuir todos los escritos del Nuevo Testamento a algun apostol. Esta cuestion del origen apostolico esta intimamente ligada con el complejo problema del canon del Nuevo Testamento.

En todo caso, es importante no confundir apostolicidad con el origen literario de los evangelios; esto llevaria a verlos como obra de testigos oculares y como transcripcion ordenada y continua de los hechos narrados, y el Concilio afirma que esto no es necesariamente asi. De hecho, desde el principio, Dei Verbum distingue expresamente entre la predicacion apostolica y la puesta por escrito de la misma--autenticidad literaria-, bien sea por alguno de los Apostoles, bien por otros varones apostolicos, inspirados todos por el Espiritu Santo. De todos modos, no son estas realidades completamente independientes (17).

c) En los evangelios se encuentra por escrito, por tanto, lo que predicaron los Apostoles por mandato de Cristo, bajo la inspiracion del Espiritu Santo. Pero se trata de un unico Evangelio en cuatro redacciones. El Concilio subraya, con esta expresion, la unidad sustancial del Evangelio y, a la vez, el aspecto diferencial de sus cuatro formas distintas.

d) En el n. 18 se afirma que los autores de los evangelios son los Apostoles y los varones apostolicos. Sin embargo, no se determina cuales son los autores humanos de los Evangelios: no es materia que pertenezca a la fe, ni se encuentra en la Escritura; la encontramos solamente en la tradicion historica. Tampoco se explicita en detalle como se relacionan los Apostoles con el origen de los textos escritos; se afirma que contienen la proclamacion apostolica, pero no se habla de en que medida influyeron los Apostoles en la preparacion de la version final de los textos. Con esta redaccion del n. 18, el texto conciliar recoge las afirmaciones de una solida tradicion, dejando de lado los problemas de critica literaria y del orden cronologico de los Evangelios.

3.2. Sobre la redaccion del texto

a) La redaccion final del segundo paragrafo del n. 18 ha optado por tenuit ac tenet, quitando del texto credidit et credit, que aparecia en el n. 19 del Esquema de 1962: <<Quattuor Evangelia apostolicam originem habere Ecclesia Dei semper et ubique sine dubitatione credidit et credit, constanterque tenuit ac tenet auctores humanos habere illos quorum nomina in Sacrorum Librorum canone gerunt: Matthaeum nempe, Marcum, Lucam et Ioannem, quern diligebat Iesus>>. En el n. 17 del Esquema de 1963 se decia ya: <<Quattuor enim Evangelia originem apostolicam habere Ecclesia Dei semper et ubique, sine dubitatione tenuit ac tenet. Esta redaccion es practicamente la final, con la omision de sine dubitatione>>.

Segun algunos comentaristas, las expresiones tenuit ac tenet y credidit et credit tienen identico significado como expresion de la fe de la Iglesia. Segun otros, tenuit ac tenet es una expresion mas amplia, y con ella se quiere recalcar que el origen apostolico de los Evangelios es tambien un hecho humano, y como tal ha dejado huellas reconocibles en la historia. Esta expresion, en todo caso, no excluye el aspecto de la fe. Opina Sesboue que, en este texto, se ha evitado el verbo <<creer>> a fin de no poner en el mismo plano la apostolicidad fundamental de los evangelios y su atribucion concreta a Mateo, Marcos, Lucas y Juan (18).

b) Otra parte del parrafo que sufrio un cambio relevante es la que decia, en 1963, <<Quae enim Apostoli ex mandato Christi praedicaverant, eadem postea, divino afflante Spiritu, in scriptis, ipsi et apostolici viri nobis tradiderunt, fidei nostrae fundamentum, quadriforme nempe secundum Matthaeum, Marcum, Lucam et Ioannem Evangelium>>, y que en 1964 fue cambiada por <<Quae enim Apostoli ex mandato Christi praedicaverunt, postea divino afflante Spiritu, in scriptis, ipsi et apostolici viri nobis tradiderunt, fidei fundamentum, quadriforme nempe Evangelium, secundum Matthaeum, Marcum, Lucam et Ioannem>>, que sera ya la redaccion final aprobada. Con la supresion de eadem, el Concilio quiere evitar que parezca defenderse la identidad material de Escritura y Tradicion.

4. CARACTER HISTORICO DE LOS EVANGELIOS (DV 19)

El numero 19 de la Constitucion Dogmatica Dei Verbum es considerado por muchos comentaristas, entre ellos algunos Padres conciliares que intervinieron en su redaccion, como el corazon de todo el capitulo V dedicado al Nuevo Testamento (19). Si los nn. 17 y 18 afirman la eminencia del Nuevo Testamento -en particular la de los Evangelios-, y su origen apostolico, el n. 19 expone un punto capital de la doctrina catolica: la historicidad de los Evangelios (20). Sin embargo, la gran novedad de este numero y del Concilio es que tambien ofrece ensenanza catolica sobre el proceso mismo de formacion de los Evangelios.

Desde la obras hipercriticas sobre la vida de Jesus escritas por autores como Reimarus, Paulus y Strauss, y publicadas en el siglo XVIII, muchos exegetas trataron de extraer de unos Evangelios tachados de tendenciosos, y con fecha de composicion mucho mas tardia de lo que decia la Tradicion, el verdadero Jesus terreno y acorde con los criterios de la historiografia racionalista y negadora de lo sobrenatural. El resultado final fue la aparicion de numerosas <<Vidas de Jesus>> que se presentaban como modernas y objetivas frente a las clasicas biografias piadosas. Sin embargo, estas nuevas <<Vidas>>, con el pretexto de presentar una historia objetiva del personaje, depurando racionalmente las fuentes, se habian convertido en retratos subjetivos de los propios exegetas y sus convicciones (21).

A comienzos del siglo XX, la critica liberal de los evangelios habia llegado a una fase de impasse. Con su Historia de la investigacion sobre la vida de Jesus (1906), Albert Schweitzer puso la puntilla final a este periodo, anunciando que no parecia posible llegar al Jesus historico por medio de los Evangelios (22). Primero M. Kahler (23) y sobre todo, despues, R. Bultmann (24) y M. Dibelius (25), abrieron un nuevo periodo en la investigacion con una vision radical del problema y estableciendo cinco postulados basicos:

1) Es imposible alcanzar al Jesus de la historia, conocer su vida y su obra personal; 2) por tanto, lo unico cognoscible es el kerygma de la primitiva comunidad sobre Jesus y, en consecuencia, lo unico importante; 3) se consuma asi la distincion entre el Jesus de la historia y el Cristo de la fe: imposible pasar de este a aquel; el fundamento historico de la fe cristiana se ve desprovisto de todo valor; 4) se adjudica un singular poder creador a la primitiva comunidad cristiana; 5) gran parte de las expresiones evangelicas estan vehiculadas en la categoria precientifica del mito: de ahi la necesidad de la desmitologizacion para la tarea exegetica (26).

En el pensamiento de Bultmann (27), el Cristo de la fe y el Jesus historico estaban completamente separados. Y, dado que era imposible alcanzar al Jesus historico debido a la naturaleza de las fuentes, se centro en el Cristo de la fe presentado por los Evangelios y unica via para obtener en el hoy y el ahora un mensaje cristiano de salvacion. Quitando los ropajes miticos de la Antiguedad con que habia sido revestido, Jesus podria ser predicado hoy con nuevas categorias (28). Esta acepcion bultmaniana y existencial del Cristo de la fe prescindia completamente del apoyo de la razon, y entendia la fe como un acto fiducial y ciego sin base racional, porque los metodos cientificos no permitian seguir manteniendo que el Cristo de los Evangelios fuera Jesus de Nazaret. Los planteamientos de Bultmann estuvieron acompanados frecuentemente por deslumbradores descubrimientos de su nueva metodologia, la Formgeschichte o Historia de las formas, que demostraba el enorme y definitivo influjo que habia tenido la predicacion oral en diversos ambientes judios y sobre todo helenizantes para la formacion de los Evangelios. Bultmann atribuia a las comunidades populares la autoria de las formas y juzgaba a los evangelistas como meros recopiladores de material previo. Esta perspectiva pesimista de Bultmann domino el panorama exegetico hasta los anos cincuenta (29).

Inevitablemente, surgio en numerosos ambitos catolicos una atmosfera de estupor y recelo hacia las nuevas metodologias liberales, sus descubrimientos y conclusiones. Con frecuencia se tomo una via rapida: el rechazo en bloque y sin discernimiento tanto de los metodos empleados y sus descubrimientos, como de los presupuestos antisobrenaturales que a veces los forjaron y las conclusiones desmedidas a las que llegaron.

En 1943, Pio XII publico la enciclica Divino Afflante Spiritu para responder a los avances de la exegesis biblica y distinguiendo las herramientas de trabajo de los presupuestos y las conclusiones anti-sobrenaturales a las que sus creadores llegaban. A partir de los anos cincuenta, entre los mismos discipulos de Bultmann surgieron numerosas matizaciones a sus postulados. Destaco entre los detractores al escepticismo radical de Bultmann su discipulo E. Kasemann, cuya conferencia del ano 1953 abrio una nueva etapa de exegesis de los Evangelios (30). Kasemann se nego a aceptar que el cristianismo no tuviera una solida base historica y propuso seguir investigando posibles datos historicos sobre Jesus en los evangelios. En estos anos aparecieron importantes obras que criticaban el escepticismo bultmanniano para encontrar al Jesus historico por medio de los Evangelios (O. Cullmann, J. Jeremias, G. Bornkamm y la llamada Escuela Escandinava: H. Riesenfeld, B. Gerhardsson). En este periodo surgio ademas una nueva metodologia, la Redaktionsgeschichte o Historia de la redaccion, que presentaba a los evangelistas como verdaderos autores y teologos y no meros recopiladores de antologias populares y miticas sobre Jesus. Destacan como forjadores del nuevo metodo autores como H. Conzelmann y W. Marxsen, a quien se atribuye la distincion de los tres Sitz im Leben (ambientes vitales) en los Evangelios: Jesus, primitiva Iglesia, escritos (31). Por ultimo, en la decada de los cincuenta, el panorama exegetico y muchas de sus hipotesis se vieron profundamente afectados por los hallazgos de Qumran y de Nag-Hammadi.

Asi las cosas, la atmosfera que desemboco en el Concilio Vaticano II, en los anos 60, traia consigo una mezcla de sentimientos catolicos recelosos hacia los nuevos metodos y de sentimientos resentidos por lo que se juzgaba excesiva prudencia y falta de libertad catolica para hacer exegesis. En el primer borrador de la Dei Verbum, el capitulo dedicado al Nuevo Testamento, y en concreto el futuro n. 19, que se presento a votacion en el Concilio en el ano 1962, estaba saturado por el sentimiento de condena general y prudencial, sobre todo en los dos numeros que seguian al texto correspondiente al futuro n. 19. En el aula conciliar muchos Padres consideraron el borrador inadecuado por su tono drastico y condenatorio. En el marco de un Concilio ecumenico que buscaba el dialogo con los hermanos separados, un texto de corte negativo y receloso no serviria para responder con ecuanimidad a las numerosas cuestiones que la exegesis biblica habia planteado y que no podian rechazarse sin mas. Sin embargo, para un numero considerable de Padres conciliares el texto respondia a la doctrina catolica; en medio de tanto desconcierto de los fieles, el texto debia aprobarse cuanto antes.

Muchos otros pasajes del borrador tuvieron la misma reaccion en el aula. Como el Concilio no obtuvo un numero suficiente de votos a favor o en contra del texto, Juan XXIII intervino, decidio relegarlo y proponer a una Comision Mixta la elaboracion de un nuevo borrador para todo el documento de la Dei Verbum. Durante los anos siguientes, muchos padres conciliares pudieron conocer de primera mano en que consistian las nuevas metodologias, como trabajaban sobre los textos, y el peso cientifico que tenian muchas de sus aportaciones. Tambien pudieron distinguir estos metodos y sus hallazgos objetivos de los presupuestos y conclusiones subjetivas de muchos de sus autores, inaceptables para la fe catolica. Fue especialmente relevante en este sentido la Instruccion Sancta Mater Ecclesia, del ano 1964, que elaboro la Pontificia Comision Biblica, y que influyo decisivamente en la elaboracion del n. 19. Asi, despues de trabajar sobre varios borradores, se llego al texto definitivo aprobado por la inmensa mayoria de los Padres conciliares, en 1965, y que combinaba las diversas perspectivas y matizaciones que habian surgido en las sesiones. Era un numero de tono afirmativo y en dialogo con los metodos modernos de la exegesis, pero que dejaba clara la ensenanza catolica sobre la historicidad de los evangelios.

Esta historicidad de los evangelios se expone en el primer parrafo del n. 19, lo unico que sustancialmente se conservo del primer Esquema. El texto expresa la firme conviccion que siempre ha tenido la Iglesia de que los Evangelios transmiten fielmente lo que Jesus, Hijo de Dios, hizo y enseno estando entre los hombres. En este sentido, es elocuente uno de los cambios que tuvo el parrafo en el aula conciliar. Si el primer borrador afirmaba que la Santa Madre Iglesia, <<con firme y constante fe, ha creido y cree (credidit et credit)>>, desde el Esquema siguiente hasta el texto definitivo se dira <<mantuvo y mantiene (tenuit ac tenet)>>. La Comision doctrinal encargada de la elaboracion del texto explico el sentido de la expresion <<tenuit ac tenet>> en estos terminos: hanc historicitatem teneri fide et ratione, et non tantum fide (32). Dejando de lado la expresion del primer Esquema, <<credidit ac credit>>, el Concilio buscaba evitar precisamente el sentido bultmanniano de la fe que prescindia de todo apoyo racional para aceptar al Cristo de la fe presentado en los Evangelios. La expresion <<tenuit ac tenet (mantuvo y mantiene)>> era mas adecuada porque expresaba la conviccion de la Iglesia de que leyendo los evangelios se conoce al verdadero Jesus, pero utilizando como fundamento para esta conviccion no solo la fe confiada en su Senor y en los Apostoles y sus sucesores, sino tambien en la razon y sus vias de conocimiento. En definitiva, que esta fe de la Iglesia en la historicidad de los evangelios es razonable y demostrable (33).

J. Ratzinger, uno de los teologos que intervino en la redaccion de la Dei Verbnm,, siendo ya Benedicto XVI, explicaba esta ensenanza del Concilio en el prologo al primer volumen de su obra Jesus de Nazaret: <<Pienso que precisamente este Jesus--el de los Evangelios- es una figura historicamente sensata y convincente. Solo si ocurrio algo realmente extraordinario, si la figura y las palabras de Jesus superaban radicalmente todas las esperanzas y expectativas de la epoca, se explica su crucifixion y su eficacia. Apenas veinte anos despues de la muerte de Jesus, encontramos en el gran himno a Cristo de la Carta a los Filipenses (cfr. 2,6-11) una cristologia de Jesus totalmente desarrollada (...). La investigacion critica se plantea con razon la pregunta: ?Que ha ocurrido en esos veinte anos desde la crucifixion de Jesus? ?Como se llego a esta cristologia? En realidad, el hecho de que se formaran comunidades anonimas, cuyos representantes se intenta descubrir, no explica nada. ?Como colectividades desconocidas pudieron ser tan creativas, convincentes y, asi, imponerse? ?No es mas logico, tambien desde el punto de vista historico, pensar que su grandeza resida en su origen, y que la figura de Jesus haya hecho saltar en la practica todas las categorias disponibles y solo se la haya podido entender a partir del misterio de Dios?>> (34).

Por otro lado, si el Concilio queria subrayar el papel que juega la razon en la conviccion que tiene la Iglesia sobre la historicidad de los Evangelios, en definitiva estaba ofreciendo una ensenanza tambien acerca de los metodos cientificos de investigacion de textos que emplea la razon. Por eso el n. 19 de la Dei Verbum se completo con dos parrafos dedicados a la formacion de los Evangelios, y que recogen los logros mas sobresalientes que los nuevos metodos de estudio de los Evangelios habian obtenido, en especial la Formgeschichte y la Redaktionsgeschichte. El n. 19 expone asi la existencia de tres etapas en la formacion de los evangelios deducibles de los textos mismos (35):

a) La primera quedo expuesta en el primer parrafo: se trata de la vida terrena de Jesus, lo que Jesus, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres y para su salvacion eterna, hizo y enseno realmente hasta el dia de su Ascension (Hch 1,1).

b) La segunda etapa corresponde a la predicacion apostolica: instruidos por los eventos gloriosos de Cristo que habian vivido, y ensenados por la luz del Espiritu de la verdad, los Apostoles comunicaron a sus oyentes con crecida inteligencia lo que Jesus habia hecho y dicho.

c) En una tercera etapa, los autores sagrados pusieron por escrito los evangelios, escogiendo algunos de los muchos datos de la tradicion oral o escrita sobre Jesus que habia, sintetizandolos, adaptandolos a la situacion de las iglesias y manteniendo siempre el estilo de la predicacion. Y escribieron, a partir de lo que ellos recordaban o del testimonio de los que fueron testigos desde el principio y ministros de la palabra, para que conocieramos la verdad cierta de lo que nos ensenaban.

Estos dos parrafos del n. 19 recogian sustancialmente lo que afirmaba la Instruccion Sancta Mater Ecclesia. Pero en el ultimo borrador de trabajo, se suprimio del tercer parrafo la expresion <<ex creatrici potentia primaevae communitatis promanantia>>, porque podia parecer una aceptacion sin ambages de los postulados de Bultmann. Ciertamente, los Evangelios dejan entrever una amplia etapa de predicacion oral previa a los textos. Pero esto ya quedaba expuesto suficientemente con la expresion <<formam denique praeconii retinentes>> que se ha conservado en DV 19 (36).

El n. 19 distingue, por tanto, las tres etapas de formacion de los evangelios: Jesus, predicacion sobre Jesus, puesta por escrito. Etapas que no se deben confundir y solapar. Sin embargo, llama la atencion que hasta en cuatro ocasiones se subraye que los evangelios transmiten fielmente al Jesus que los apostoles conocieron y predicaron. El Concilio aceptaba lo que el estudio de los textos demuestra: que los evangelistas seleccionaron, ordenaron e incluso sintetizaron los materiales de tradicion orales o escritos; que los expusieron para que fueran comprendidos por sus destinatarios (<<vel statui ecclesiarum attendendo explanantes>>; el Texto E decia <<quaedam ad statum ecclesiarum suarum attendendo>>), que los estructuraron de acuerdo a un plan teologico que queria presentar a Jesus desde una perspectiva de fe, y que, al final, los escritos conservaron el estilo de la predicacion oral que transmitia lo que Jesus hizo y dijo. Pero, a la vez, el n. 19 conservo la expresion <<semper ut vera et sincera de Iesu nobiscum communicarent>>: lo hicieron de tal manera que transmitian datos autenticos y genuinos acerca de Jesus. Es decir, que a pesar de este proceso de composicion de los evangelios que tuvo que llevar decadas de gestacion, estos escritos que la Iglesia recibio <<siempre transmiten verdadera y sinceramente>> al Jesus que vivio en Galilea y Judea, que se encarno de Maria Virgen y resucito de entre los muertos (37).

Muchos exegetas recibieron con entusiasmo el n. 19 de la Dei Verbum como una aceptacion solemne por parte de la Iglesia los metodos historico-criticos. Sin embargo, conviene hace algunas matizaciones.

La busqueda del Jesus historico, es decir, de lo que podriamos llamar un retrato de Jesus aceptable para el metodo historico-critico, parece sobre todo una exigencia de la confesion protestante, que no acepta otro <<acceso de revelacion a Jesus>> fuera de la Sola Scriptura, fuera de los libros. Si la revelacion viene por los libros, la ultima instancia interpretativa, no ya de los evangelios, sino del mismo Jesus, la tiene un metodo que investiga textos. Por eso el Jesus que el metodo historico-critico puede ofrecer no va mas alla de un Jesus o un Cristo textual, un retrato verosimil para el metodo, cambiante con el metodo, pero nunca un Jesus real.

La Iglesia reconocia con DV 19 que el metodo historico-critico es fundamental para el acceso a Jesus; pero no lo convertia en una via exclusiva. Para la Iglesia, el Jesus de los evangelios es el mismo de la Eucaristia, donde esta presente el mismo del que los evangelios hablan y de la manera en la que los evangelios dicen que iba a permanecer entre los hombres.

Al amparo del Concilio Vaticano II, muchos exegetas catolicos comenzaron a emplear con libertad el metodo historico-critico; pero con frecuencia terminaron asumiendo los limites de conocimiento que la teologia protestante se habia impuesto, hasta separar tacitamente los contenidos teologicos y los historicos de los evangelios, dejando los primeros para una reflexion ulterior y desde la fe personal, que no podia ni debia invadir la esfera cientifica del quehacer historico-critico sobre los textos. En cambio, la interpretacion adecuada de la Dei Verbum, y en especial del capitulo V dedicado al Nuevo Testamento, llega a la conclusion de que historia y teologia son inseparables en los evangelios porque los acontecimientos que transmiten eran ya en vida de Jesus historicos y teologicos al mismo tiempo.

5. LOS RESTANTES ESCRITOS DEL NUEVO TESTAMENTO (DV 20)

5.1. Contenido de DV 20

Despues de todo lo dicho sobre los cuatro evangelios, el Concilio no pretende extenderse en los otros 23 libros del Nuevo Testamento--a los que denomina cartas de Pablo y otros libros apostolicos-, aunque si quiere dejar claro su origen apostolico--aunque no hubiesen sido escritos por los Apostoles personalmente-, como ya se dijo de los evangelios en el n. 18, e indicar, en unas escuetas pinceladas, cual es su contenido.

Por lo que respecta a esto ultimo, el texto conciliar afirma que estos escritos confirman todo lo que se refiere a Cristo Senor, arrojan nuevas luces sobre su ensenanza autentica, y en ellos <<se manifiesta el poder salvador de la obra divina de Cristo>>. Desde el punto de vista historico, en ellos se relatan los origenes de la Iglesia y su admirable difusion--es el caso de los Hechos de los Apostoles--, Desde un punto de vista profetico, en ellos se esboza el cuadro de la consumacion gloriosa--el Apocalipsis--(38). Este numero, por tanto, retorna a la relacion entre la economia de la salvacion y los libros sagrados, explicitando que el mensaje evangelico es mas comprehensivo que los evangelios.

El n. 20 pone en relacion los hechos y las palabras de Jesus antes y despues de la Pascua. El mismo envio a los Apostoles el Espiritu Santo para que les introdujera en la verdad completa, de modo que el mensaje apostolico permaneciese en la verdad de los acontecimientos y en su autentica interpretacion. Las formulas usadas en los distintos Esquemas indican que <<el Espiritu no vino a introducir verdades nuevas, sino a guiar a los Apostoles en la comprension profunda de la verdad integral>> (39).

El texto conciliar habla de canon, pero no ofrece la relacion detallada de los libros que lo componen; esta ya se encuentra en los documentos del Concilio de Trento y del Concilio Vaticano I. Tampoco declara que la revelacion ha quedado cerrada con la muerte del ultimo Apostol (40).

5.2. Sobre la redaccion del texto

a) En el Esquema de 1963 (Texto D), se decia: <<Novi vero Testamenti volumen, praeterquam ex quattuor Evangeliis, etiam ex aliis Apostolorum libris Spiritu Sancto inspirante conscripitis constat, quibus, ex sapienti Dei consilio, veritas vitae Christi confirmatur>>. Este <<la verdad sobre la vida de Cristo>>, que evocaba la orientacion preconciliar, fue cambiado por <<ea quae sunt de Christo Domino>> (todo lo que concierne a Cristo Senor), expresion en la que se ve un eco de DV 17, y que subraya que los teologos del Nuevo Testamento profundizaron el misterio de la persona de Cristo Jesus (41).

b) La redaccion definitiva del n. 20 dice <<Ecclesiae initia>> donde en el primer Esquema de 1964 se leia <<Ecclesiae institutio>>. El cambio fue debido a que, a juicio de los Padres, la expresion <<institutio>> estaba demasiado ligada con la fundacion de la Iglesia por el mismo Cristo en persona.

6. REFLEXION FINAL

Respecto a la redaccion definitiva de Dei Verbum, podemos decir que el texto promulgado el 19 de noviembre de 1965, al combinar la fidelidad a la tradicion de la Iglesia con los avances de la escuela critica, abrio un nuevo camino; es lo que Ratzinger denomina <<apropiacion renovada de la tradicion de la Iglesia>>. En esta linea se expreso un documento escrito por el Pontificio Instituto Biblico, el 27 de septiembre de 1964, con algunas observaciones sobre el Textus emendatus (E): <<En el se propone una doctrina solida, profunda y bien estudiada; en el se abordan cuestiones y problemas muy discutidos hoy dia; esta redactado en un lenguaje escrituristico, y no demasiado escolar ni escolastico; expone y da a conocer la doctrina de la Iglesia en un tono pacifico y con espiritu ecumenico>> (42).

Respecto a la recepcion del contenido de Dei Verbum V, cincuenta anos despues de su promulgacion, podemos decir que ha habido frutos--por ejemplo, una renovada teologia de la Revelacion, una revalorizacion de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia, el desarrollo de los estudios de Sagrada Escritura, una mejor acotacion de las nociones de autenticidad, historicidad, inspiracion y canonicidad--, pero que, al mismo tiempo, aun quedan tareas pendientes.

Ya desde la celebracion del Sinodo extraordinario de 1985, convocado para evaluar la recepcion del Vaticano II veinte anos despues de su clausura, se puso de relieve que se estaba haciendo una lectura parcial de Dei Verbum. La idea de fondo se podria resumir en estas palabras: se estaba poniendo un gran enfasis en el estudio de la Sagrada Escritura como palabra humana, pero se estaba dejando de lado su condicion de palabra divina (43). Esto se ve reflejado de un modo particular en la escasa referencia a la inspiracion divina en los estudios biblicos y en la escasez, aun hoy dia, de estudios teologicos sobre ella (44). Como es logico, esto es algo que traiciona la misma naturaleza de la Sagrada Escritura: la mera aplicacion de las metodologias historico-criticas es, de suyo --subrayemos la importancia de que los metodos no traspasen sus propias fronteras--, incapaz de llegar al sentido ultimo de los textos inspirados.

Como ya se ha mencionado, Dei Verbum recomienda el metodo historico-critico. Concretamente:

<<cuando la Constitucion explica como se compusieron los evangelios (cfr. Dei Verbum 19), y por tanto el sentido en el que esos textos deben tenerse como historicos, utiliza en su exposicion unas conclusiones que se derivan de la aplicacion del metodo historico-critico a los evangelios. (...). Pero el texto de Dei Verbum sobre la interpretacion de la Sagrada Escritura tiene un tercer parrafo, muy importante y que en la practica ha pasado inadvertido muchas veces. El documento conciliar afirma explicitamente que el "sentido exacto" de la Sagrada Escritura no es exclusivamente el sentido literal querido por el hagiografo, sino el que deriva de la intencionalidad del Espiritu con que se escribieron los textos. (...). Es claro que la doctrina del Concilio no debia ser solo punto de llegada --la confirmacion de la necesidad de descubrir el sentido literal, la legitimidad del metodo historico-critico para esta busqueda, el modo de entender la veracidad de la Escritura, etc.- sino tambien punto de partida. Los textos de Dei Verbum no debian entenderse solo como confirmacion de los resultados de un tipo de exegesis, sino como el modo de entender la Escritura en la Iglesia. Esta segunda parte del horizonte conciliar es la que se dejo de lado. Por ello, en una conocida conferencia, pronunciada hace unos pocos anos, el Card. Ratzinger decia que estaba convencido de que una lectura atenta del texto entero de Dei Verbum permitia encontrar los elementos esenciales para una sintesis entre el metodo historico y la hermeneutica teologica; en cambio, la recepcion postconciliar de la citada Constitucion la habia entendido como una aprobacion oficial e incondicionada del metodo historico-critico>> (45).

El documento de la Pontificia Comision Biblica <<La interpretacion de la Biblia en la Iglesia>>, de 1993, busco dar un paso adelante en la direccion a la que apunta Ratzinger. Aunque no sin algunos defectos, este texto proporciona unas validas pautas para hacer explicitos los presupuestos de Dei Verbum, de modo que la interpretacion de la Biblia no acabe en el sentido que tiene la palabra humana, sino que se prolongue hasta el sentido que tiene como palabra de Dios. En este sentido, alli se propone anadir a las metodologias historico-criticas otros metodos y acercamientos que subrayen mas los aspectos significativos de los textos tal y como se han recibido y en el conjunto del canon, y de atender a corrientes hermeneuticas que favorezcan la actualizacion del texto (46).

En esta linea, una exegesis verdaderamente teologica, ademas de aprovechar los avances alcanzados por la historia de la redaccion, recurrira tambien, por ejemplo, al acercamiento canonico, aprovechara la exegesis de los Padres, y, de un modo muy particular por lo que afecta a DV 19, profundizara en la especificidad del genero Evangelio y en la del genero del libro de los Hechos de los Apostoles, y estudiara en profundidad las nociones de historia e historiografia (47).

En el fondo, nos encontramos aqui ante la cuestion fundamental de la relacion entre razon y fe. A ella dedico Juan Pablo II, en 1998, una importante enciclica, Fides et ratio--, despues ha aparecido en otros documentos de importancia para los estudios sobre la Sagrada Escritura, como son la Exhortacion apostolica postsinodal sobre la Palabra de Dios Verbum Domini, de Benedicto XVI (2010), y el documento La Teologia hoy: perspectivas, principios y criterios, de la Comision Teologica Internacional (2011). En Verbum Domini, la mejor actualizacion de Dei Verbum, despues de citar el n. 55 de Fides et ratio, dice Benedicto XVI:

<<Esta penetrante reflexion nos permite notar que lo que esta en juego en la hermeneutica con que se aborda la Sagrada Escritura es inevitablemente la correcta relacion entre fe y razon. En efecto, la hermeneutica secularizada de la Sagrada Escritura es fruto de una razon que estructuralmente se cierra a la posibilidad de que Dios entre en la vida de los hombres y les hable con palabras humanas. Tambien en este caso, pues, es necesario invitar a ensanchar los espacios de nuestra racionalidad. Por eso, en la utilizacion de los metodos de analisis historico, hay que evitar asumir, alli donde se presente, criterios que por principio no admiten la revelacion de Dios en la vida de los hombres. La unidad de los dos niveles del trabajo de interpretacion de la Sagrada Escritura presupone, en definitiva, una armonia entre la fe y la razon. Por una parte, se necesita una fe que, manteniendo una relacion adecuada con la recta razon, nunca degenere en fideismo, el cual, por lo que se refiere a la Escritura, llevaria a lecturas fundamentalistas.

Por otra parte, se necesita una razon que, investigando los elementos historicos presentes en la Biblia, se muestre abierta y no rechace a priori todo lo que exceda su propia medida. Por lo demas, la religion del Logos encarnado no dejara de mostrarse profundamente razonable al hombre que busca sinceramente la verdad y el sentido ultimo de la propia vida y de la historia>> (48).

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(1) Cabria anadir aqui el n. 16, perteneciente al capitulo cuarto, que trata de la unidad entre Antiguo y Nuevo Testamento. En este trabajo nos centraremos en el capitulo quinto, pues es donde se abordan los temas de fondo mas relevantes.

(2) Cfr. Burinaga, R., La Bibbia nel Concilio. La redazione de la Costituzione <<Dei Verbum>> del Vaticano II, Bologna: II Mulino, 1998; Gil HellIn, E, Concilii Vaticani II synopsis in ordinem redigens schemata am relationibus necnon Patrum orationes atque animadversiones. 1, Constitutio dogmatica de divina revelatione Dei verbum, Citta del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 1993.

(3) Afortunadamente, contamos tanto con algunos diarios como con comentarios especificos a la Dei Verbum, obra de personas directisimamente implicadas tanto en la redaccion como en las discusiones de este texto conciliar. En este trabajo recurrimos, fundamentalmente, a Betti, U., O.F.M., <<Storia della Costituzione Dogmatica Dei Verbum>>, en Betti, U. (ed.), La Costituzione Dogmatica sulla divina Rivelazione, 4 ed. Torino-Leumann: ElleDiCi, 1967, 13-68; Leon-Dufour, X., S.J., <<Sobre el Nuevo Testamento. Comentario al Capitulo V>>, en Dupuy, B.-D., O.P. (dir.), La Revelacion divina. Constitucion Dogmatica <<Dei Verbum>>, tomo II, Madrid: Taurus, 1970, 87-124; Ratzinger, J., <<Dogmatic Constitution on Divine Revelation. Origin and Background>>, en VORGRIMLER, H. (ed.), Commentary on the Documents of Vatican II, Vol. 3. Declaration on the Relationship of the Church to non-Christian Religions. Dogmatic Constitution on Divine Revelation. Decree on the Apostolate of the Laity, New York: Burns & Oates-Herder and Herder, 1969, 155-166; Rigaux, B., <<The New Testament>>, en Vorgrimler, H. (ed.), Commentary on the Documents of Vatican II, vol. 3, 252-261.

(4) Entre los consultados, un total de 2812 personas e instituciones, habia obispos y prelados, las Congregaciones de la Curia romana, y universidades y facultades eclesiasticas catolicas. Se recibieron 2.150 respuestas. Todas estas propuestas estan recogidas en los cuatro volumenes de la <<Series I>> de Acta et Documenta Concilio Oecumenico Vaticano II apparando, Citta del Vaticano: Typis polyglottis Vaticanis, 1960-1994. En adelante citamos estas Actas como AD, a lo que anadimos un primer numero romano para la Serie, un segundo numero romano para el volumen dentro de la Serie, y un tercer numero romano para la parte del volumen en cuestion; al final, el numero de las paginas. Los numeros relativos a las respuestas, se encuentran en AD I, Indices, 209. Destacan las aportaciones de la Pontificia Universidad Gregoriana (AD I, IV, I-1, 9-13); del Pontificio Instituto Biblico, del que era rector entonces E. Vogt (AD I, IV, 1-1, 125-136); de la Pontificia Facultad Teologica San Buenaventura (AD I, IV, 1-2, 240-241); de la Pontificia Universidad de Comillas (AD I, IV H, 57-58); de la Universidad Catolica de Lovaina (AD I, IV, II, 227-228); de la Pontificia Universidad Santo Tomas, de Manila (AD I, IV D, 259-274); y de la Pontificia Universidad de Salamanca (AD I, IV II, 543).

(5) Ratzinger, J., <<Dogmatic Constitution on Divine Revelation. Origin and Background>>, 155158. Algunos hitos del desarrollo de estos temas son la Constitucion Dogmatica Dei Filius, sobre la fe catolica (24.IV1870), del Vaticano I; la enciclica Providentissimus Deus, sobre el estudio de las Sagradas Escrituras (18.XI.1893), de Leon XIII; las respuestas de la Pontificia Comision Biblica, creada en 1902, en el contexto racionalista del modernismo; y la enciclica Divino Afflante Spiritu, sobre los estudios biblicos (30.IX.1943), de Pio XII.

(6) Sesboue, B., <<La comunicacion de la Palabra de Dios: Dei Verbum>>, en Sesboue, B. y Theobald, Ch., Historia de los dogmas, Vol. IV, La Palabra de la Salvacion, Salamanca: Secretariado Trinitario, 1997, 431.

(7) Rigaux, B., <<The New Testament>>, 254; Hoping, H., <<Theologischer Kommentar zur Dogmatischen Konstitution fiber die gottliche Offenbarung: Dei Verbum>>, en Hunermann, P. y HiLBERATH, B. J. (Hrsg.), Herders theologischer Kommentar zum Zweiten Vatikanischen Konzil, Freiburg: Herder, 2005, 782-783.

(8) Rigaux, B., <<The New Testament>>, 253.

(9) Ibid., 254.

(10) Leon-Dufour, X., <<Sobre el Nuevo Testamento. Comentario al Capitulo V>>, 90.

(11) Rigaux, B., <<The New Testament>>, 254.

(12) Leon-Dufour, X., <<Sobre el Nuevo Testamento. Comentario al Capitulo V>>, 92.

(13) Rigaux, B., <<The New Testament>>, 255.

(14) Leon-Dufour, X., <<Sobre el Nuevo Testamento. Comentario al Capitulo V>>, 90.

(15) Ibid., 91.

(16) Sesboue, B., <<La comunicacion de la Palabra de Dios: Dei Verbum>>, 431.

(17) Cfr. Scheifler, J. R., <<Los Evangelios>>, en Alonso Schokel, L. (dir.), Concilio Vaticano II. Comentarios a la constitucion Dei Verbum sobre la divina revelacion, Madrid: BAC, 1969, 579-594.

(18) Sesboue, B., <<La comunicacion de la Palabra de Dios: Dei Verbum>>, 431.

(19) Cfr. Leon-Dufour, X., <<Sobre el Nuevo Testamento. Comentario al Capitulo V>>, 100-123; Scheifler, J. R., <<Los Evangelios>>, 595-643; Galbiati, E., <<Il Nuovo Testamento>>, en Betti, U. (ed.), La Costituzione Dogmatica sulla divina Rivelazione, 391-403; Rigaux, B., <<The New Testament>>, 256-261.

(20) Cfr. De la Potterie, L, <<La verite de la Sainte Ecriture et l'Histoire du salut d'apres la Constitution dogmatique Dei Verbum>>, Nouvelle Revue Theologique 88 (1966) 149-169.

(21) Cfr. Fabris, R., Jesus de Nazaret. Historia e interpretacion, Salamanca: Sigueme, 1985, 11-34.

(22) Schweitzer, A, Investigacion sobre la vida de Jesus, II, Valencia: Edicep, 2002, 675-685.

(23) Kahler, M., Der sogenannte historische Jesus und der geschichtliche biblische Christus, 3 ed. Munchen: C. Kaiser, 1961 (El asi llamado Jesus de la historia y el Cristo biblico historico).

(24) Cfr. Bultmann, R., Das Verhaltnis der urchristlichen Christusbotschaft zum historischen Jesus, Heidelberg: Carl Winter, Universitatsverlag, 1965; Jesucristo y mitologia, Barcelona: Ariel, 1970; Nuovo Testamento e mitologia. Il manifesto della demitizzazione, 7 ed. Brescia: Queriniana, 2005.

(25) Dibelius, M., La historia de las formas evangelicas, Valencia: Edicep, 1984.

(26) Cfr. Casciaro, J. M., <<El acceso a Jesus y la historicidad de los evangelios. Balance de 25 anos de investigacion>>, Scripta Theologica 12 (1980) 910.

(27) Cfr. Marle, R., Bultmann y la fe cristiana, Madrid-Bilbao: Razon y Fe-Mensajero, D.L., 1968; Bultmann y la interpretacion del Nuevo Testamento, Bilbao: DDB, 1970.

(28) Cfr. Bultmann, R., Nuovo Testamento e mitologia. Il manifesto della demitizzazione, 158-172.

(29) Cfr. Rigaux, B., <<The New Testament>>, 257; cfir. Zimmermann, H., Los metodos historico-criticos en el Nuevo Testamento, Madrid: BAC, 1969, 132-139.

(30) Kasemann, E., <<El problema del Jesus historico>>, en Ensayos exegeticos, Salamanca: Sigueme, 1978, 159-189.

(31) Cfr. Zimmermann, H., Los metodos histerico-criticos en el Nuevo Testamento, 234-242.

(32) Cfr. Sacrosanctum Oecumenicum Concilium Vaticanum Secundum, Schema Constitutionis Dogmaticae <<De Divina Revelatione>>. Modi a Patribus Conciliaribus propositi, a Commissions doctrinali examinati, Typis Polyglottis Vaticanis 1965, 52.

(33) Cfr. Leon-Dufour, X., <<Sobre el Nuevo Testamento. Comentario al Capitulo V>>, 107.

(34) Ratzinger, J.-Benedicto XVI, Jesus de Nazaret. I. Desde el Bautismo a la Transfiguracion, Madrid: La Esfera de los Libros, 2007, 18-19.

(35) Cfr. Rigaux, B., <<The New Testament>>, 260-261.

(36) Cfr. Leon-Dufour, X., <<Sobre el Nuevo Testamento. Comentario al Capitulo V>>, 108-110.

(37) Ibid., 111-123.

(38) Leon-Dufour, X., <<Sobre el Nuevo Testamento. Comentario al Capitulo V>>, 123-124.

(39) Ibid., 124.

(40) Ibid., 124.

(41) Ibid., 124.

(42) <<Observaciones sobre el Esquema de Constitucion De Divina Revelatione>>, en Dupuy, B.-D., La Revelacion divina. Constitucion Dogmatica <<Dei Verbum>>, tomo II, 371.

(43) Balaguer, V, <<La Constitucion Dogmatica Dei Verbum>>, Annuarium Historiae Conciliorum 43 (2011) 309-310.

(44) En los ultimos anos se ha avivado el interes por la inspiracion, lo que se ha concretado en la celebracion de algunos encuentros especificos sobre el tema y, muy recientemente, en la publicacion del documento de la Pontificia Comision Biblica, Inspiracion y verdad de la Sagrada Escritura. La palabra que viene de Dios y habla de Dios para salvar al mundo, Madrid: BAC, 2014.

(45) Balaguer, V, <<La Constitucion Dogmatica Dei Verbum y los estudios biblicos en el siglo XX>>, Anuario de Historia de la Iglesia 10 (2001) 246-247; cfr. Ratzinger, J., <<La interpretacion biblica en conflicto. Sobre el problema de los fundamentos y la orientacion de la exegesis hoy>>, en Ratzinger, J. y otros, Escritura e interpretacion. Los fundamentos de la interpretacion biblica, Madrid: Palabra, 2003, 26.

(46) Balaguer, V., <<La Constitucion Dogmatica Dei Verbum y los estudios biblicos en el siglo XX>>, Anuario de Historia de la Iglesia 10 (2001) 250.

(47) Odile Flichy se mueve en esta linea, al analizar la figura de Pablo en los Hechos de los Apostoles (vease La figure de Paul dans les Adres des Apotres. Un phenomene de reception de la tradition paulinienne 'a la fin du Ier si'ecle, Paris: Cerf, 2007). En las pp. 11-14 y 35-49 propone en nuevo paradigma con el que deberiamos afrontar ese tipo de texto.

(48) Benedicto XVI, Verbum Domini, 36.

RECIBIDO: 25 DE ENERO DE 2015 / ACEPTADO: 2 DE MARZO DE 2015

Juan Luis Caballero--Pablo Edo

Profesores Facultad de Teologia. Universidad de Navarra

Pamplona. Espana

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Author:Caballero, Juan Luis; Edo, Pablo
Publication:Scripta Theologica
Date:Apr 1, 2015
Words:10617
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