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La razon sensible y las ciencias humanas.

La socialidad emerge frente a nuestros ojos, si queremos apreciarla en su justo valor, no podemos aproximarnos a lo que esta en estado naciente a la luz de lo establecido. El stablishment es sobre todo un estado de espiritu que tiene temor de confrontarse con lo extrano. El barbaro no esta en las puertas y en los muros, esta sobre todo en cada uno de nosotros, entonces no sirve de nada juzgarlo o negarlo.

Cuando ya no tenemos certezas, sean estas ideologicas, religiosas, institucionales, politicas, puede ser util recurrir a la sabiduria relativista. Esta "sabe" que no hay verdades absolutas, generales y que las verdades parciales pueden ponerse en relacion, asi cuando se caen los objetivos ultimos podemos acordar a las pequenas metas cotidianas su justo valor. En esta situacion el loable llamado al "Estado de derecho" pierde sentido o tiene solo un sentido pueril o hipocrita que no toma en cuenta la terca realidad, lo que es.

Considerar las cosas como son, en su relativismo, no es resignacion, es un llamado a la deontologia, a considerar las situaciones (ta deonta), en lo que tienen de efimero, de oscuro, de sorprendente. A la moral del "deber ser" podria estar sucediendo una etica de las situaciones, atenta a las pasiones, a las emociones, a los afectos de los cuales estan plagados los fenomenos humanos (Maffesoli, Eloge de la raison sensible, 1996, p.13).

Esta etica es parte de un saber que esta cerca de su objeto, que sabe levantar la topografia de lo incierto y de lo aleatorio, del desorden y de la efervescencia, de lo tragico y de lo no-racional. Este saber exige superar el miedo de la destruccion de los ideales y de las teorias obsoletas, esto es lo que llamo Nietzsche "filosofia del martillo": ser capaz de destruir con el fin de que lo que esta por nacer lo haga con toda libertad; rechazar las supersticiones insertas en las costumbres y en las modas, entre estas estan las teorias "cientificas"; cuestionar todo lo admitido y aceptar las paradojas. Una de estas paradojas es la implicacion emocional, la empatia con la socialidad sin dejar de pensar con distanciamiento. La vida ordinaria no tiene mucho que ver con las conminaciones morales, esta vida es lo que nos interesa y esta llena de paradojas, porque parte de lo empirico y lo empirico es estructuralmente polisemico, no tiene un significado, tiene muchos y se constatan en la vida diaria. Este era el objeto de la "schole", en su momento inicial, el ocio intelectual, atento a las potencias sociales, su crecimiento y su duracion, lejos del poder y su libido dominandi.

Es distanciandose de los ideales impuestos y universales, enraizandose en lo ordinario, que el conocimiento puede responder a su vocacion: amar el mundo que describe, libido sdendi. Solo purgandose de lo general y de la Verdad puede aceptar lo plausible y lo posible de las situaciones humanas. Del saber establecido, del stablishmentdel saber, ya no hay nada que esperar, sea de derecha o sea de izquierda, esta demasiado comprometido con el ejercicio del poder, sus criticas -cuando las hay- no son sino las de una rivalidad mimetica.

Nos hemos preocupado por la crisis de las sociedades burguesas, liberales o socialistas, pero no nos preguntamos hacia donde tiende la energia social. Parece ya no estar focalizada en el productivismo ni en el activismo, ya no se proyecta en ideales lejanos, pero es innegable. Al hacer la critica de la razon abstracta queremos aproximarnos a la razon interna que actua en los fenomenos sociales, al complejo asunto de la experiencia vivida, al sentido comun que es su expresion, a las sensaciones y emociones que le son insitas.

No debemos seguir momificando y aislando el objeto, el sujeto viviente. Superando el concepto podemos asociar el arte y la ciencia. La humanidad no se puede aprehender como un objeto muerto o congelado, las formulas y las ecuaciones aplicadas a las cuestiones sociales han generado pesadillas. El fundamento del proceder conceptual es imponerse, en vez de dejar ser al desarrollo natural de las cosas; alternativo al procedimiento conceptual es inclinarse hacia las cosas, dejar la iniciativa al mundo, estar al lado de los eventos para comprenderlos y no imponerlos con un modelo, deducir en vez de inducir.

Reconocer como, no obstante los siglos y milenios de modelos y conceptos, aun en nuestras sociedades, herederas de la razon, la irracionalidad, la "parte maldita", lo "oscuro" se afirman con fuerza, son cosas que no podemos extirpar de la naturaleza humana. Al parecer Las Luces no lograron cubrir las sombras y tenemos que aceptar que luces y sombras van juntas. En cualquier caso, en vez de continuar empenados en un racionalismo puro o entregarnos al irracionalismo, mejor es proceder con "deontologia", reconocer la ambivalencia que compone cada situacion, como luces y sombras, cuerpo y espiritu, Eros y Psique se interpenetran en una organicidad fecunda.

La representacion fue en muchos ambitos el lema de la modernidad: esta en la base de la organizacion politica del ideal democratico justificando las delegaciones de poder, se encuentra en los diversos sistemas interpretativos que tienen por ambicion representar el mundo en su verdad esencial, universal y definitiva, en ambos casos procede por depuracion, reduccion, busqueda de la perfeccion. Muy distinta es la presentacion de las cosas que deja ser lo que es y se propone mostrar la riqueza, el dinamismo y la vitalidad de "este mundo". Reemplacemos pues la representacion por la presentacion.

"Este mundo" es imperfecto pero tiene el merito de ser vivido y de ser vivido como es, este es el objeto de la presentacion, senalarnos que no podemos extirpar un fenomeno, lo empiricamente vivido, con la pura critica racional.

Todo esto nos sugiere y nos autoriza a la "contemplacion del mundo", al analisis de sus formas, a tomar en serio los fenomenos, considerar la experiencia, darle un "rol cognitivo a la imagen" (Durand, L'Imaginaire, 1994, p.20). La imagen no busca la verdad univoca, trascender lo manifiesto, no aspira a un "mas alla", al contrario, se remite a las apariencias, a la paradoja, a la complejidad de las cosas.

Dejar que las cosas sean no supone de ninguna manera indolencia intelectual. Al contrario, implica una ascesis, la de no pretendernos demiurgos que manipulamos las cosas a partir de nuestros caprichos, transformando lo que es en lo que queremos que sea. La presentacion no somete la realidad social y natural, se somete a ella. Dejar que las cosas sean implica tambien un estilo, traducir la creacion social en la creacion de un autor, atento a la belleza, a veces cruel no se puede negar, del mundo, amorfati. Dejar que las cosas sean exige un cuidado estetico en el mismo seno del proceder intelectual, describiendo un contenido, unas formas, en el cual cada uno debe ejercer su capacidad de pensar, tanto el autor como el lector. El racionalismo, opuestamente, emite un mensaje, tiene un objetivo preciso, sigue una via recta cuya eficacia conocemos.

Muy distinto es el proceder incierto del imaginario, un saber que no pretende mostrar todo, que tiene multiples verdades, que deja a cada uno el cuidado de desvelar, de comprender por si mismo, lo que conviene descubrir.

En ese presentar y en ese recibir lo presentado, entra en juego lo sensible y los efectos que supone, la pasion, el sentimiento, la emocion, el afecto; es a la vez intelecto y afecto.

En medio de la sangre y del dolor venimos a la existencia y por no dejar de maravillarnos nos mantenemos en vida, integrando estos datos podemos ser mas fieles a la efervescencia de la existencia. De aqui que Nietzsche aconsejara paradojicamente "hacer del conocimiento la mas poderosa de las pasiones", una Gaya Scienza, una ciencia jovial.

Ya Goethe, aun acompanando a la naciente modernidad, no dejo de prever sus limites; en su Fausto, cuenta la historia de un cientifico decepcionado de la ciencia, en el mismo momento de su nacimiento, el racionalismo anunciaba sus problemas. Y la critica del racionalismo no tiene como corolario inevitable caer en el irracionalismo, se trata de ver simplemente como, despues de haber sido un instrumento privilegiado en el analisis de lo social, se esclerotizo y se convirtio en un obstaculo para la comprension de la vida en su permanente fluir. El racionalismo y el irracionalismo, como una pareja perversa, interactuan, se completan, se cortejan y no pueden vivir el uno sin el otro, son complementarios.

La modernidad fue escenario de su connivencia conflictiva: para afirmarse y para imponer su hegemonia, el racionalismo se invento un doble oscuro, el irracionalismo -llamese oscurantismo, tradicion, reaccion, etc-, que le permitio convertirse en el eje alrededor del cual se organizo la vida social. Pero exacerbandose, haciendose hegemonico, totalitario, pretendiendo dirigir todo y prever todo, genero la irrupciones puntuales del irracionalismo.

Los campos de concentracion, en todas sus formas, no solo en las mas notables historicamente, y hay que ver como las nuevas tecnologias de almacenamiento y difusion de la informacion repotencian la creacion de estos "campos", ?son la expresion de un irracionalismo anacronico o de un racionalismo que lleva hasta el extremo su capacidad de organizacion? Podemos plantearnos la misma disyuntiva con relacion a las masacres, las guerras, los genocidios, los racismos, todas las exclusiones que marcan la dinamica social ordinariamente. ?No estara aqui en juego lo que podemos llamar con Valery, "la fuerza bruta de los conceptos", esa actitud intelectual que depura, reduce, analiza, corta, rebana la realidad para hacerla entrar a la fuerza en un modelo establecido a priori?

Este es el procedimiento racionalista que quiere pasar de lo concreto a lo abstracto, de lo singular a lo general, sin considerar la vida en su complejidad, polisemica, plural, que no encaja en las abstracciones y modelos. El racionalismo, que tanto ama las leyes, "olvida" la ley de la "coinddentia oppositorumm que hace que se conjuguen y convivan cosas, fenomenos y personas opuestos. Las explosiones "irracionales" que parecen caracterizar la actualidad pueden ser la consecuencia del "olvido" de esta ley, de la pretension de anularla, de homogeneizar todo para que pueda entrar en los modelos. Para el racionalismo el tercero esta excluido, la experiencia empirica nos ensena, al contrario, que el tercero es un dato que esta siempre ahi, que no podemos reducir la complejidad de lo social a una discriminacion estricta y torpe.

Encerrandose en la pura conciencia la razon se distancia del mundo circundante, se convierte en propiedad de los especialistas y le sirve de testaferro a los procesos de gestion de las tecnoestructuras contemporaneas. Estos delirios podemos encontrarlos en la produccion academica, en las polemicas intelectuales, en la algarabia tecnologica, en la doxa politica. En todos estos casos solo cuenta el sujeto pensante, la vision dogmatica y normativa de la vida social. Las mismas ciencias sociales, olvidando sus veleidades libertarias, se ponen al servicio de estas gestiones de lo social autoritarias y normativas.

El mito fundador de la modernidad ha sido esta razon pretendidamente pura, con su fe en el progreso, su pathos del futuro y su mitificacion de la ciencia, el proceso de "desencantamiento del mundo" cristalizo en el encantamiento de la razon. Y esto ocurre por no ejercitar una razon dinamica, vital, capaz de integrar lo sensible, lo que aparentemente se le opone. El trabajo de la razon debe ser un permanente reinicio, no puede creer que agota la realidad; esta, esta siempre mas alla que el pensamiento. La investigacion cientifica debe saber poner en cuestion sus certitudes, sobre todo aquellas que se creen establecidas; el cientifico, sobre todo el cientifico social, debe caracterizarse por romper sus habitos, practicar en su oficio el pluriculturalismo -en las filosofias, las religiones, las formas de ser y de pensar- que caracteriza a las sociedades complejas.

El Metodo, como lo ha mostrado Morin, es estrictamente "ponerse en camino" y no se trata de un camino ya trazado sino de una orientacion, una apertura de perspectivas, un mapa que nunca sustituira al territorio.

La sociedad contemporanea, considerando estos excesos de la razon, no puede seguir viviendo sobre las dicotomias razon pasion, progreso-tradicion, Historia-vida cotidiana. Las oposiciones yo-no yo, sujeto-objeto, cultura-naturaleza, cuerpo-espiritu, como muchas otras, se establecieron con el proposito de la dominacion. Por todo esto, la estructura lineal y continua que pretendio imponer la modernidad se ha roto. Y el cientifico, el investigador, en consecuencia, debe adoptar un proceder intelectual menos agresivo, mas respetuoso de la globalidad humana y natural, adoptar un arte de pensar, integrar la dimension estetica que el racionalismo quiso reducir al ambito de las "bellas artes".

Si algun sentido tiene hablar de postmodernidad, es decir, suponer un quiebre de los Grandes Relatos que fundaron la modernidad, es este de percibir la irrupcion, el retorno, de estos factores -los segundos en los pares de opuestos antes senalados- que irrumpen con nuevo vigor luego de la represion a la que fueron sometidos por el racionalismo moderno, lo que Maffesoli ha descrito en uno de sus libros como la sombra de Dionisio (Maffesoli, L'Ombre de Dionysos, 1982).

Ese proceso de "desencantamiento del mundo" como ha sido definida la modernidad, fue, entre otras cosas, la separacion de la ciencia de la vida, el saber siguio su propio destino, se desligo de la globalidad humana y natural, el goce y la contemplacion fueron desplazados por la accion, accion dirigida por esa ciencia parcializada, complacida en aislar una caracteristica del todo, fragmentarlo para poder aplicar sus conceptos y modelos y justificar asi su propia amputacion.

La separacion entre ciencia y arte llego a ser vista como irreversible. La desmitificacion y la instrumentalizacion del mundo provocaron esta separacion que hoy se quiere hacer ver como natural, pero fue, y es, un acto de violencia, la separacion entre concepto, imagen e intuicion. Un ejemplo de esto es la estigmatizacion del ensayo, que precisamente siempre ha tenido el proposito de aliar ciencia y arte, como un genero menor.

Pues bien, no obstante las criticas, esta union de los contrarios ha vuelto a la filosofia y a las ciencias sociales, por la sencilla razon que en la realidad misma estan fuertemente unidos el concepto, la imagen y la intuicion. Por supuesto que la objetivacion y la desmitificacion jugaron su papel durante la modernidad, las ciencias duras mostraron el camino y las ciencias humanas debian seguirlo, el arte para los sentimientos, la ciencia para la razon, cada cosa en su lugar. Una tradicion de milenios termino cristalizandose y, seguidamente, saturandose en la modernidad: la de la separacion, la de la razon abstracta que no puede y no sabe percibir las afinidades profundas, las correspondencias sutiles y complejas que constituyen la existencia natural y social. De aqui la alergia del cientifico por las formas, las apariencias, todo el ambito de lo sensible, porque no encaja en sus modelos, no se reducen a la intelectualidad pura. Su temor al caos lo lleva a sospechar de la vida misma porque no se pliega a su orden abstracto.

De aqui este proceder judicial que se burla, se lamenta o execra las acciones humanas porque no trata nunca de comprenderlas, es decir de considerarlas en su complejidad, entenderlas de una manera organica. En el cientificismo hay un "No", una negacion, una discriminacion, la exigencia de un "deber ser". La razon sensible que propone Maffesoli, pero no solo el, se trata de otra tradicion, tambien milenaria: Platon

en la Antiguedad, en el estoicismo, en la Edad Media, hasta Descartes y Spinoza se ocuparon de las pasiones; hoy esa tradicion resurge y se prolonga en pensadores como Foucault con su "metodo genealogico" que toma de Nietzsche, como Maffesoli con su "razon sensible", Vattimo con su "pensamiento debil", Morin con su "pensamiento de la complejidad" y muchos otros. Finalmente, asi como siempre ha habido los que se empenan en decirle a la sociedad lo que debe ser, esta tambien necesita de aquellos que sean capaces de decirle lo que es.

Esto es lo que el racionalismo moderno ha tratado constantemente de criticar en nombre del "deber ser" y a partir de su apriorismo, estableciendo una distincion radical entre las ideas y la vida y considerando que esta ultima es naturalmente, segun las tendencias teoricas, alienada o banal o sin interes. Tendremos que romper con esta postura intelectual conformista que busca obstinadamente una razon omnisciente detras de todo lo que se deja ver y de todo lo vivido. Mas que una razon a priori, necesitamos una comprension a posteriori que se apoye sobre la descripcion rigurosa de lo vivido, lleno de emociones, afectos, sentimientos e interacciones por los cuales el observador social no puede pretender a la objetividad absoluta, ya que el es parte de su objeto de estudio.

La vida no se deja encerrar, cuando mucho podemos describir sus formas y esbozar sus caracteristicas generales. La ciencia, y en particular las ciencias sociales, son la cristalizacion de un "saber dispersado en la vida, a traves del mundo cotidiano" (Simmel, La tragedie de la culture, 1988, p.225). El conocimiento debe permanecer encarnado en la realidad empirica, cuando la razon se autonomiza de la cotidianidad adquiere la petulancia y la distancia que ya le conocemos. Cuando el conocimiento deviene un fin en si mismo se hace abstracto y pasa a ser dirigido por sus propias leyes, de este modo solo importa el juego de las ideas, juego que puede ser muy interesante pero poco pertinente. Por esto con frecuencia encontramos que las producciones de la filosofia y las ciencias humanas valen por sus encadenamientos rigurosos, el acoplamiento de sus conceptos, su coherencia interna, pero al mismo tiempo dejan una impresion de sequedad, de vacuidad, de inanidad.

Max Weber se sorprendia por "los monstruos que engendramos" cuando copiamos pura y simplemente las ciencias exactas. La imparcialidad y la objetividad de estos discursos llevan con frecuencia a la mentira y a la incompetencia. Puede ser que en las ciencias de la naturaleza el racionalismo puro este en congruencia con su objeto; opuestamente, el amplio ambito de lo humano, de la socialidad, se conforma, por un lado, a partir de la comunicacion verbal, de la cual es posible elaborar algunas leyes generales, pero, por otro lado, implica lo que llamamos la comunicacion no verbal, todo el ambito de lo sensible, que todavia evaluamos muy mal y cuyos efectos es dificil evaluar. Por esto las ciencias humanas, sin perder su objetivo del conocimiento y del saber, deben senalar tendencias, elaborar formas que aun siendo creaciones intelectuales no escamoteen la libertad de la vida humana y la fuerza de su dinamismo; deben tratar de ser un espejo de la existencia, como la literatura -sin olvidar las diferencias, por supuesto-, entender que la vida social se caracteriza por la disimulacion, las mascaras, la impostura, el fingimiento, todas esas tecnicas de las que se valen sus protagonistas, todos sus actores, para evitar las "sujeciones identitarias", para escapar de la "casa por carcel".

Esta duplicidad antropologica es un "mecanismo de defensa contra aquellos que quieren etiquetar, inmovilizar bajo un concepto" (Bastide, Anatomie d'Andre Gide,1972, p.18). La efervescencia de la vida social, su multiplicidad, no puede reducirse a la unidad de la Razon.

Referencias Bibliograficas

Maffesoli Michel, Eloge de la raison sensible, Paris, Grasset, 1996.

L'Ombre de Dionysos, Paris, Meridiens, 1982.

Durand Gilbert, L Imaginaire, Paris, Hatier, 1994.

Simmel George, La Tragedie de la culture, Paris, Rivages, 1988.

Bastide Roger, Anatomie d Andre Gide, Paris, PUF, 1972.

Pedro Alzuru

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Author:Alzuru, Pedro
Publication:Dialogos Culturales
Article Type:Report
Date:Oct 1, 2009
Words:3472
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