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La racionalidad imperialista en la monumental obra de James Mill.

Imperialist rationality in the monumental work of James Mill

En otras ocasiones he expresado insatisfaccion ante los preambulos que pretenden explicar el chiste. Pero la referencia a un contexto parece inevitable en circunstancias como las del presente articulo. Para empezar, constituye el tercero entre once capitulos de un libro titulado La dominacion internacional en el analisis economico, a punto de ser terminado. En segundo lugar, su objetivo no es la historia, a pesar de las apariencias y del titulo que cobija a los seis volumenes de la obra de James Mill sobre la dominacion britanica en la India (The history of the British India, 1826). Su proposito es teorico, en la medida en que extrae y explicita algunos elementos que estructuran los procesos de dominacion de las potencias capitalistas en la economia internacional. En este sentido, la obra de Mill, no obstante sus defectos y prejuicios respecto de las valoraciones culturales, marco un hito y lego la base de las teorizaciones posteriores.

EL LUGAR DE LA SOCIEDAD ANONIMA

Los primeros documentos negociables en un mercado de acciones fueron emitidos en 1606 por la Compania Holandesa de las Indias Orientales (VOC), incorporada en 1602. Entre sus motivaciones y consecuencias sobresalian: a) la concentracion de capital en una escala inalcanzable por otros medios; b) la integracion en un monopolio de las companias de Brabante, Rotterdam, Amsterdam y van Herre, que previamente competian entre si; c) el reemplazo de la monarquia hispano-lusitana en la determinacion mayorista de los precios de las especias; d) la asuncion comercial de funciones diplomaticas, judiciales y militares, por delegacion oficial, para la seguridad en ultramar, la destruccion de competidores, la apropiacion de tesoros, la apertura de mercados y para garantizar las condiciones externas exigidas por el monopolio; e) la ampliacion de la base de apoyo para tal empresa, vinculando a miles de accionistas y suscriptores de bonos, a las camaras regionales de comercio con sus socios, a las autoridades como directores y a ochenta mil empleados entre marinos (25%), militares (12,5%) y civiles; f) mientras que la tasa de interes caia por debajo del 4%, segun algunas estimaciones la VOC obtuvo rentabilidades anuales del 70% algunas veces y del 18% en promedio durante doscientos anos, hasta su liquidacion bajo el peso de una deuda que al final asumio el Estado (Tschope, 2008); g) la socializacion de tales excedentes mediante el gasto, sin destacar por el momento las ganancias individuales de los empleados, por fuera de los libros de la compania.

Los comerciantes de los Paises Bajos habian sido distribuidores para el Norte de Europa de las especias orientales monopolizadas por los portugueses con la ruta maritima abierta por Vasco de Gama en 1498. Pero en 1591 se les suspendio tal licencia, entre las secuelas de su independencia del Imperio Espanol. Desde 1595 iniciaron su propio comercio mayorista con el Oriente, desplazando poco a poco a los portugueses mediante mayor eficiencia y acciones de fuerza.

Tambien en 1591, comerciantes ingleses enviaron una expedicion, mas en mision de pirateria contra los portugueses que comercial, segun Mill, aunque con resultados desastrosos. Pero al finalizar 1600, una asociacion conocida como The Adventurers recibio de la Reina Isabel licencia de incorporacion bajo el nombre de "the Governor and Company of Merchants of London, trading to the East Indies", con patente britanica de monopolio comercial al oriente del Cabo de Buena Esperanza y hasta el Estrecho de Magallanes.

Con 101 acciones y un comite de 24 directores, seria el origen de la Compania Inglesa de las Indias Orientales (CIIO). Sin embargo, una parte de los titulares no realizo giros de capital; los restantes agruparon sus inversiones en diversas companias, como en los negocios anteriores, aunque cubriendose ahora con una misma patente; y solo en 1612 se decidio que empezara a funcionar en realidad como una sociedad anonima.

Sobre este cambio, la observacion de Mill es significativa: "Si [la situacion previa] se adaptaba mejor o peor a la naturaleza del comercio y a los intereses nacionales, en todo caso era menos favorable al poder y a las inclinaciones de un gobernador [de la Compania] y de sus directores que una sociedad anonima (joint-stock), la cual ponia en sus manos la totalidad de la administracion y del poder del conglomerado completo" (Mill, 1826, v. I, lib. I, cap. II). El "poder omnimodo" de los directores de la VOC holandesa (Heckscher, 1931, 348) podia encontrar asi un reflejo en la compania inglesa.

Los cuatro viajes realizados entre 1613 y 1616 bajo la nueva modalidad, con una flota de unos siete buques respaldados por casi mil accionistas, arrojaron una rentabilidad del 87%, mientras que fue el doble en los ocho viajes anteriores. Y hacia 1625 la Compania declaro su incapacidad para algunos gastos, un preocupante nivel de endeudamiento y una caida en el valor de sus acciones. En 1654, "Las dificultades financieras de la Compania eran enormes: sus distintas divisiones adeudaban cincuenta mil libras [del momento]; y muchos de sus propietarios estaban en dificiles circunstancias" (ibid., cap. III). En 1700 las acciones cayeron al 32% "de su valor" (ibid., cap. V).

No sorprende, entonces, la reaccion entre asociaciones de accionistas, senalando el "caracter ineficiente" de la sociedad anonima, solicitando su disolucion y un retorno a los "viajes separados con su gerencia particularizada, lo cual resultaria mucho mas rentable, como demostraba la prosperidad de las companias privadas y abiertas, entre ellas las del comercio con Turquia, Moscu y regiones aledanas" (ibid., cap. III).

Por el contrario, los directores consideraban imprescindible la fuerza de la sociedad anonima para competir con los poderosos portugueses y holandeses, financiar las enormes inversiones requeridas por ese trafico, incluyendo ya en ese momento los establecimientos (fuertes con bodegas) en al menos catorce principados, y dar credibilidad a la escala de las garantias ofrecidas ante estos ultimos. Es mas, dadas sus dificultades para atraer suscripciones frescas de capital, solicitaban estimulos adicionales mediante nuevos privilegios y, "en particular, asistencia suficiente para recuperar [de los holandeses] y retener las Islas de las Especias" (ibid.).

Esta dialectica, que llego a encarnarse en empresas alternativas con licencia oficial, como la organizada por Endymion Porter con el propio rey como accionista, como The Merchant Adventurers o como recurrentes companias separadas dentro de la original Merchants of London, termino en 1702, cuando todas las inversiones competidoras quedaron efectivamente monopolizadas bajo "The United Company of Merchants Trading to the East Indies" (ibid., cap. V); a lo cual anadia la Compania sus facultades legales para procesar como piratas y aplicarles la pena capital a los comerciantes independientes que se atrevieran a competirle dentro de sus dominios patentados.

A pesar de todo, "En 1732 la Compania se vio obligada a disminuir sus dividendos anuales del 8% al 7%, hasta 1744, cuando volvieron al 8%. La Compania holandesa distribuyo anualmente el 25% de 1730 a 1735; el 20% en 1736; el 15% hasta 1739; el 12,5% hasta 1743 y el 15% en 1744" (lib. IV, cap. I). Para 1780, "las finanzas de la Compania en todos los sitios de la India se habian convertido en una fuente de malestar [...] Aun Bengala misma, aunque habia gozado de completa tranquilidad [...] estaba tan exhausta que el Consejo Supremo quedo reducido otra vez al expediente de emitir deuda" (lib. V, cap. VI). Es mas, ante el examen de Mill recurrian en la Compania inglesa su contabilidad equivoca y su inclinacion a emitir deuda para la distribucion de dividendos. Por ejemplo: en 1766 "se demando inoportunamente otro aumento de dividendos [...] que habian sido ya elevados del seis al diez por ciento, multiplicando el numero de accionistas y haciendo crecer el capital al 263% [...] En vano expusieron los directores el alto endeudamiento de la Compania; y senalaron la imprudencia de dividendos aumentados, cuando para girarlos se requerian prestamos con pesados intereses. En una asamblea general, un dividendo de doce y medio por ciento fue aprobado para ese ano (1767)" (lib. IV, cap. VII). Y en 1787, "Las finanzas de la Compania se encontraban en su estado usual de presion extrema y frustracion" (lib. VI, cap. I).

Hizo eco Mill, entonces, a la opinion convencional asi: "Con respecto a la competencia comercial, la habilidad y vigilancia de los individuos operando para su propio interes era seguramente un instrumento mas poderoso que la imbecilidad y la negligencia de la administracion en una sociedad anonima. Y, en lo referente a la competencia belica, unos pocos buques de guerra, con unas pocas companias de marines, empleados por el gobierno, hubieran rendido mucha mas seguridad que todos los esfuerzos posibles de una apocada sociedad anonima" (lib. I, cap. III).

(Hacia 1665 la flota de la Compania ya sumaba unos treinta buques descritos como "comerciales de guerra", warlike mercantil ships, con entre sesenta y cien tripulantes cada uno).

Sin embargo, era otra sociedad anonima exitosa (la VOC), "con un capital mas poderoso", la que habia repelido de las islas a la Compania inglesa, obligandola a buscar nuevos horizontes en el subcontinente de la India. Ademas, la separacion de las inversiones comerciales y las militares sugeria complicaciones. Por una parte podia reducir los costos, pero por la otra interponia obstaculos politicos y administrativos entre los objetivos de la Compania y la movilizacion armada para alcanzarlos.

En cualquier caso, con el permanente desencanto sobre las "infladas expectativas de rentabilidad" accionaria, la persistencia en la Compania inglesa apuntaba en parte hacia intereses mas profundos.

RENTAS EFECTIVAS BAJO LA FORMALIDAD CONTABLE

Un viaje redondo a la India y la comunicacion podian tomar mas de un ano, a lo cual se anadia la ignorancia del idioma, las leyes y las costumbres. "Los directores ignoraban las circunstancias locales y con frecuencia transmitian instrucciones cuya ejecucion resultaba altamente imprudente. Sus subalternos en el exterior tenian, entonces, buenas razones para omitirlas. Por lo tanto, con una puerta abierta para su conducta discrecional, las ordenes de los directores eran naturalmente desobedecidas, con la misma frecuencia para el beneficio de los funcionarios en el extranjero que para el beneficio de la Compania en Inglaterra" (lib. IV, cap. IV).

A traves de dicha puerta fluyeron, entonces, los negocios particulares de los funcionarios. Primero: se apoderaron del comercio interno, desplazando a los nativos. La Compania procuraba limitarse a los procedimientos "rutinarios" de las transacciones mayores en el comercio exterior, concentradas en sus factories (o bodegas) con subastas y acopios entre intermediarios mas pequenos, para eludir "un trabajo de infinito detalle que empleaba a una multitud de agentes" (cinco intermediarios con especialidades distintas eran requeridos entre un tejedor indio y una bodega de la Compania). Tambien disminuia de esa manera sus costos de seguridad en el transporte y el cuidado de las mercancias. Pero sus funcionarios locales pudieron emplear su capacidad de decision, su conocimiento de los procedimientos, su propio dinero y el aparato militar de la Compania para controlar la cadena y explotar un monopsonio que "obliga a los artesanos a aceptar quince o veinte, y con frecuencia treinta o cuarenta por ciento menos de lo que valdria su producto en el mercado [...] Mucha colusion y trucos, mucho fraude contra la Compania y mucha opresion contra los tejedores surge de la oscuridad entre tanta complicacion" (ibid.).

En el comercio de contravia, imponian en sus negocios personales, con apoyo del presidente de la Compania en Bengala, las exenciones de impuestos y de inspecciones aduaneras obtenidas para las importaciones especificas de aquella, entronizando un contrabando "destructivo tributariamente y ruinoso para los comerciantes nativos, sobre quienes recaian altos aranceles". En 1765, "la exaccion de opresivos impuestos, de los cuales estaban exentos los ingleses, equivalia a una prohibicion de cualquier otra clase de comerciantes" (ibid., lib. IV, cap. VII).

Segundo: el monopolio de la sal para los ingleses, pagando un impuesto del 2,5%, habia sido obtenido del nabab de Bengala en 1758 por Robert Clive (lib. IV, cap. V). Y cuando este regreso a la India como gobernador por segunda vez, en 1764, la usurpacion por los empleados habia llegado a ser tan escandalosa que los directores de la Compania concluian: "Las enormes fortunas adquiridas en el comercio interior han sido obtenidas mediante escenas de la conducta mas tiranica y opresiva que se haya conocido jamas en cualquier epoca o pais" (carta citada en lib. IV, cap. VII). Y transmitian una orden "prohibiendo completamente el comercio interior de sus funcionarios". Como respuesta, "Clive y [...] otros miembros del Comite Selecto [...] formaron una sociedad [...] para comprar grandes cantidades de sal [...] y en nueve meses realizaron un beneficio del 49% [...] Para excusar a Clive se argumentaba que el proposito habia sido hacer una fortuna para tres caballeros que a su servicio venian de Inglaterra (por primera vez), incluyendo a su cirujano" (ibid., cap. VI).

Ante la insistencia de los directores, los funcionarios simularon obediencia renunciando al comercio de tabaco, que era insignificante, mientras "El Comite Selecto decidio que deberia organizarse un monopolio (usufructuado por una sociedad privada de los altos empleados) para el comercio de la sal". En un memorando, Clive argumentaba que los directores "no podian tener siquiera la menor idea del cambio favorable para los negocios de estas provincias, donde los intereses del nabab sobre la sal han dejado de ser relevantes". Sin embargo, reconocia que "La subita y en muchos casos injustificable adquisicion de riqueza habia dado lugar al lujo en todas las formas y en sus mas perniciosos excesos [...] infectando a casi todos los miembros de cada departamento [...] Cualquier empleado inferior parecia tan familiarizado con la riqueza [...] que desaparecio toda distincion con sus superiores" (citado en lib. IV, cap. VII).

Se senalaban, ademas, los horarios sustraidos a la Compania, la competencia con sus propios funcionarios en algunos casos y el afan de los mas experimentados por regresar con sus subitas riquezas a Inglaterra. Con tales argumentos, y para disminuir la anarquia en la explotacion del comercio interior, Clive formalizo, dentro de la misma Compania, otra "sociedad comercial para el beneficio [exclusivo] de los funcionarios superiores de la Compania [...] Deduciendo un derecho para esta, estimado en cien mil libras anuales, las ganancias se dividirian asi: para un primera clase de propietarios, 35 acciones (5 para el gobernador; 3 para el general; 3 para el segundo en el Comite; 2 para cada uno de sus otros miembros); para una segunda clase, 12 acciones (divididas entre un capitan, tres tenientes coroneles y catorce funcionarios senior); para la tercera clase, 9 acciones (divididas entre trecefactors, o inmediatos bajo los senior, cuatro mayores, seis cirujanos, el secretario del Comite, un contador, un traductor y un subdirector de bodegas)" (ibid., lib. IV, cap. VII).

Los directores declararon ilegal su "admirable arreglo" (en las ironicas palabras de Mill) y amenazaron con procesarlo junto a los demas socios. Despues de esto, Clive regreso a Inglaterra "por razones de salud" y tal sociedad fue disuelta formalmente, pero continuo usufructuando durante otro ano los contratos vigentes, hasta 1768 (lib. IV, cap. VII). Seria ingenuo creer que la creatividad para explotar las ventajas dejaria de florecer en multiples formas.

Tercero: "Uno de los negocios principales [de los funcionarios britanicos] en esos territorios consistia en los prestamos de dinero". Como ilustracion paradigmatica, "El senor Paul Benfield, un empleado en uno de los niveles mas bajos del departamento civil de la Compania, que se habia ocupado paralelamente de funciones mas lucrativas que las de sus deberes como oficinista, convirtiendose no solo en un favorito del nabab sino en el principal agente de prestamos de dinero [...] se declaro acreedor [en 1775] de la inmensa suma de 234 mil libras esterlinas [de la epoca; 162 mil adeudadas por el nabab; 72 mil adeudadas por particulares] [...] prestadas por un funcionario junior de la Compania, con un salario de unos pocos de cientos de libras anuales" (ibid., lib. V, cap. IV).

Las exportaciones inglesas de metalico a Oriente constituian un privilegio legal de la Compania que excluia a sus funcionarios en calidad de particulares. Y operaba con restricciones tan apretadas que hacia endeudar a sus agencias en la India con tasas anuales de interes del 9%, mientras podia obtener fondos al 4% en Inglaterra (lib. I, cap. IV, nota 6). Inclusive, algunas veces forzaban en Calcuta, Bombay o Madras desvios de la liquidez destinada al comercio con China.

Podria pensarse, por supuesto, que los funcionarios tomaban fiadas parte de sus importaciones particulares de Inglaterra, para colocarlas a credito en la India, explotando el diferencial de tasas de interes ademas del margen comercial. Por anadidura, actuaban como prestamistas de la Compania, usandola en el mismo acto como vehiculo de sus remesas a casa. De ese modo, contra letras de cambio redimibles en Londres, depositaban fondos en las subsidiarias de la India.

Sus beneficios particulares, sin embargo, excedian "en mucho" al superavit en la balanza comercial de la Compania. Esta, por lo tanto, se veia forzada a limitar la emision de letras, rechazando fondos que sus propios funcionarios colocaban, con el mismo procedimiento, en las companias holandesa y francesa para las Indias Orientales. Los mas peligrosos competidores y enemigos terminaban financiados, asi, por los negocios de los empleados de la Compania inglesa.

De todas maneras, las dudas sobre la certeza, el origen y la legitimidad de las acreencias de los funcionarios britanicos en la India, las cuales generaron investigaciones legales, como en el caso de Benfield, solo indicaban que, ademas de la usurpacion del comercio interno, el contrabando, la sal y los prestamos, disponian de otras fuentes cruciales para su veloz enriquecimiento.

Cuarto: regalos y extorsiones. "Los obsequios del nabab y otros jefes del pais, algunas veces de muy alto valor, a los cuales se han habituado los funcionarios (de la Compania) desde que adquirieron ascendencia en el gobierno, atrajeron la atencion [en Londres] [...] Ademas de las sumas que pudieron ser ocultadas, cuya estimacion resultaria dificil, en 1773 ante la Camara de los Comunes 'se demostraron o reconocieron regalos de los principes y otros nativos de Bengala, entre 1757 y 1766 [...] por un total de 5.940.498 libras esterlinas [...] excluyendo eljaghire de Lord Clive'" (ibid., lib. IV, cap. V). En la lista aparecian el gobernador Drake, el comandante en jefe, miembros del Comite Selecto y del Consejo Directivo, oficiales de las fuerzas armadas y una serie de otros funcionarios.

Clive explico: "En un pais con abundante dinero, donde el miedo es la base del gobierno y donde nuestras armas son siempre victoriosas, no sorprende que el ansia de riquezas encuentre con rapidez los medios para satisfacerse o que los instrumentos del poder se respalden en su autoridad y procedan aun a la extorsion cuando la simple corrupcion resulta insuficiente ante su rapacidad. Era inevitable que estos ejemplos de los superiores fueran seguidos por los inferiores en un grado proporcional" (carta citada en ibid., cap. VII).

Dadas las dimensiones financieras y geopoliticas, pues se sospechaba de colusiones entre lideres nativos y funcionarios, burlando directrices del gobierno britanico y de la Compania, esta ordeno transferirle los obsequios mayores a cuatro mil rupias que llegaren a ser recibidos a partir de mayo de 1764; entre los restantes, los mayores a mil rupias requeririan del consentimiento del Consejo para quedar en manos de los empleados. Mill concluyo que asi "la Honorable Compania se reservaba un poder aun ilimitado para recibir o extorsionar obsequios en su propio beneficio".

De otro lado, ya habia destacado las dificultades para los controles remotos. Como casos notables se supo que, despues de tal prohibicion, Clive como gobernador habia aceptado un obsequio del nabab de Bengala por unas cincuenta mil libras esterlinas. En un comienzo procuro disculparlas como una herencia y finalmente la Compania accedio al argumento de que estaban destinadas para un fondo de oficiales minusvalidos, el cual fue en efecto creado (ibid.). De otro lado, en 1782 "el gobernador Hastings acepto del nabab de Chunar un obsequio de 100.000 libras", sin registro contable y objeto tambien de confusas explicaciones (lib. V, cap. VIII).

Para completar, observo Verelst, quien tuvo conocimiento presencial de algunos procesos: "Mahomed Reza Khan afirma que los regalos no fueron voluntarios, lo cual es negado por los caballeros ingleses. Dado el poder alcanzado por los britanicos, quiza el lector podria considerar esto como una disputa semantica" (citado en ibid., lib. IV, cap. VII, nota 5).

Quinto: arrendamientos. Mill anoto que "En la India el land holder paga nueve decimos del producto al gobierno" (lib. V, cap. III), aunque senalo en otros pasajes tres quintas partes de la produccion bruta (lib. VI, cap. V). Pudo referirse con la primera estimacion a los ryots, trabajadores directos mantenidos al "minimo indispensable para su subsistencia" por los zemindars, recaudadores, o al margen de estos ultimos sobre el producto, pues ambos agentes eran ancestralmente land holders, de acuerdo con su critica a los "prejuicios aristocraticos" que imaginaban un "feudalismo" indio y pretendian ensillarlo con un sistema identico al de la agricultura britanica. En cualquier caso, una conexion tan clara entre esta inmensa masa de rentas y el control politico no podia menos que tentar la avaricia de los britanicos.

No obstante, ante el objetivo se interponian guerras, numerosos niveles burocraticos entre los productores y el Soberano, con sus respectivas participaciones en la compleja administracion del recaudo, y milenarias inercias sobre la organizacion social y la posesion de hecho. Entre sus primeras experiencias la Compania intento, pues, simplificar desde la raiz, sometiendo a subasta publica el arrendamiento de los territorios agricolas bajo su control; con la prohibicion expresa de que en el negocio y en la puja entraran sus propios funcionarios. Pero la creatividad, claro esta, no descansaria ante las nuevas oportunidades.

Como ejemplos significativos, el coronel Hannay arrendaba "una gran parte del pais" de Oude, bajo licencia de los directivos locales de la Compania para emplearse temporalmente al servicio del nabab. Asi, entre 1778 y 1781 obtuvo una fortuna estimada en 300.000 libras (lib. V, cap. VIII). Y, segun una de las acusaciones en la Camara de los Comunes contra el gobernador Warren Hastings, este "coloco en una situacion de confianza y poder a un nativo [...] de manera impropia y para fines corruptos; es decir, para explotar las rentas de un gran distrito del pais" (lib. VI, cap. II). De paso, los metodos de Deby Sing contra sus subarrendatarios ganaron protagonismo debido a sus escandalosas atrocidades.

Sexto: por ultimo, estaban las compras con las oportunidades de las guerras. "Entre los cargos criminales contra el gobernador general Hastings fueron incluidos [...] contratos para la provision del ejercito con maiz, bueyes y la alimentacion de los elefantes, asi como para el opio comercializado por la Compania" (ibid., cap. I, nota 35). Como un indicador de la escala, durante uno solo de tales conflictos, el ejercito perdio cuarenta mil bueyes (ibid., cap. IV).

La Compania habia aceptado, a pesar de su rechazo del "admirable arreglo" de Clive, "el argumento de que al cortarle a sus funcionarios las fuentes irregulares de ingreso, este no era lo suficientemente opulento" (lib. IV, cap. VII). Y, por tanto, habia garantizado simultaneamente (1767) una comision del 2%% sobre el producto neto de los ingresos territoriales, dividida en 100 acciones con la siguiente distribucion: 31 para el gobernador; 7,5 para el comandante en jefe; 2,5 para cada coronel; 1,5 para cada teniente coronel; 0,75 para cada mayor y el resto para los miembros del Consejo Directivo local. Ademas, se incrementaron las asignaciones por dia de actividad para los demas oficiales y suboficiales.

Quedaba formalizado asi un estimulo para la iniciativa empresarial dentro de los limites de la Compania misma y, claro esta, para las expansiones territoriales que prometieran recaudos netos. Pero sobre la ineficacia de tales incentivos para contener los abusos, en ausencia de medidas complementarias, Mill sentencio: "Si, como Clive y su Comite afirmaban, los empleados estaban en capacidad y en disposicion de saquear y desfalcar cuando eran pequenos sus ingresos, el mero aumento de estos solo incrementaria su poder y haria poco para modificar sus inclinaciones" (ibid.).

EL NEXO POLITICO DE LAS RENTAS ESPECIALES

A comienzos del siglo XVII, las empresas de comercio exterior requerian en Inglaterra cartas de privilegio real, al menos por tres razones: la necesidad de exportar bullon; la legalizacion del uso de sus armas para proteger sus cargamentos contra riesgos inminentes, proviniesen de piratas, competidores con rutas patentadas en otros paises o rechazos por debiles autoridades ultramarinas; y limitacion de la competencia como compensacion por una mayor incertidumbre.

Este soporte politico comun fue trascendido, sin embargo, por algunas peculiaridades de la CIIO: como sociedad anonima, replicaba una base democratica aunque con una direccion oligarquica (connatural a estas organizaciones, segun Mill); adquirio funciones gubernamentales junto con las comerciales, y sus actividades, estructura, dimensiones y oportunidades la convirtieron en la principal fuente de clientelismo dentro del sistema politico britanico.

Los sintomas aparecieron desde el comienzo, cuando Sir Thomas Roe concluia en 1614 que el personal de la Compania en el exterior era excesivo y su seleccion inadecuada; mientras el rey y el Duque de Buckingham reclamaban, en 1622, derechos de la Corona y del Almirantazgo sobre las ganancias de la Compania en el saqueo de la Isla de Ormus, adelantado en conjunto con los persas. El duque transo por 10.000 libras esterlinas, aunque se desconoce el acuerdo con el rey (lib. I, cap. II). En 1625, "Sir Robert Shirley, quien habia sido embajador ante la corte de Persia, solicito al rey y a su Consejo ordenar a la Compania pagarle 20.000 libras como compensacion por sus tareas y servicios para procurarles una apertura comercial". Asi mismo, en 1642, el rey "compro al fiado las existencias de pimienta de la Compania y las revendio a menor precio para conseguir liquidez inmediata". Parte de la deuda jamas se pago (ibid.).

De otro lado, en 1648, "cuando el poder del Parlamento era supremo, y el rey era prisionero en la Isla de Wight, una nueva suscripcion [accionaria] fue abierta [por la Compania], y una politica muy obvia fue seguida para lograr que el mayor numero posible de miembros del Parlamento se convirtieran en accionistas" (ibid., cap. III). Entre los esfuerzos para dicho fin se les concedio un plazo extraordinario. En el mismo escenario, cuando logro forzar a los holandeses a un tratado de paz, en 1654, Cromwell pidio prestadas las 85.000 libras que como indemnizacion recibio la Compania. Esta expuso sus dificiles circunstancias financieras pero anadio que, mas alla de las revoluciones politicas y de los regimenes antagonicos, "en gratitud al protector se sacrificaria girandole 50.000 libras pagaderas a plazos en dieciocho meses" (ibid.).

Con la restauracion monarquica de Carlos II, la carta de privilegios de la Compania fue renovada y ampliada en 1661, "recibiendo autoridad para hacer la paz y la guerra con cualquier principe o nacion distintos de los Cristianos [...] Asi, junto con el derecho de administrar justicia (en ultramar) se le conferian a la Compania casi todos los poderes de un gobierno" (lib. I, cap. IV). Ademas, recibida por Carlos como dote de la Infanta Catalina, la Isla de Bombay, con mayores gastos

que recaudos, fue ofrecida en administracion a la Compania. Tras un rechazo inicial, esta la acepto en 1668 por un arrendamiento nominal de 10 libras anuales, "con todos los poderes politicos para gobernarla". Y en 1673, la Isla de Santa Helena, recapturada de los holandeses, fue de forma similar cedida a la Compania mediante una carta real. Esto, por supuesto, potenciaba la espiral entre los nexos politicos y las rentas especiales.

La reforzada amalgama se ilustro con la insurreccion de las tropas y la poblacion de Bombay en 1685, "exigiendo la renuncia de la Compania al gobierno y proclamando la Soberania del rey", quien liquido la rebelion delegando su autoridad en Sir Thomas Grantham, el comandante de la flota de la Compania. En ese mismo ano, esta tomo la decision de mejorar su posicion en Bengala mediante "el envio a la India de un equipo militar sin precedentes" y, profundizando la politica de colaboracion, para el mismo proyecto le "solicito al rey una compania de infanteria completa con sus oficiales".

Con infimos pretextos, las hostilidades no tardaron en comenzar; pero la Compania "pago muy cara su prematura ambicion", pues sus factorias fueron ocupadas por las tropas de Aurengzebe, quien "ordeno expulsarla de sus dominios". Sin embargo, en un tragico error de calculo, la restauro a su situacion anterior despues de que "los ingleses se arrodillaron en la mas abyecta sumision" (ibid., lib. I, cap. V). De esta manera "cultivaron el favor de los mogoles" en una etapa de conquista disimulada, caracterizada por concesiones y compras de asentamientos, como Chuttanuttee, Govindpore, el puerto de Tegnapatam (mas tarde Fuerte San David) y Calcuta, iniciando fortificaciones "cautelosamente para no alarmar al gobierno nativo".

De hecho, en 1689 el directorio de la Compania formalizo sus instrucciones a los funcionarios para la conquista territorial, con la siguiente logica: "El aumento de nuestras rentas es tan importante como nuestro comercio [...] el cual puede ser interrumpido por muchos eventos [...] esto justifica mantener la fuerza que nos convertira en una nacion en la India [...] en caso contrario seremos uno mas entre la masa dispersa de comerciantes casuales, unidos solo por la carta de privilegio real, capaces de comerciar unicamente donde nadie que tenga poder este interesado en impedirnoslo. Por estas razones, la sabiduria de los holandeses, como hemos visto, aconseja escribir diez paragrafos acerca del gobierno, de su politica militar y civil, de la guerra, y del incremento en sus rentas, por cada paragrafo sobre el comercio" (correspondencia citada en ibid., lib. I, cap. V).

En ese momento habia llegado a tal desgreno la parte comercial de la Compania que esta desarrollaba "un comercio sin ganancia" y "no podia persistir en el incremento del clientelismo sin ruinosas consecuencias" (ibid.). Por lo pronto, se vio forzada a ordenar el empleo de comerciantes nativos, especialmente de origen armenio, "en vez de multiplicar sus agentes europeos en la India".

Por otra parte, se investigaban indicios de que las deudas de la Compania excedian al total de sus activos, lo cual precipito una legislacion para prevenir tales ocurrencias en el futuro.

Los comerciantes ingleses excluidos por el monopolio aprovecharon las acusaciones de ineficiencia para demandar un replanteamiento. Ademas, en el plano politico, se cuestionaba ahora la legitimidad de "una patente real sin sancion parlamentaria". Y la Compania empeoro su defensa presentando sus posesiones territoriales en ultramar como un hecho contradictorio con cualquier propuesta para despojarla de su patente, a pesar de que esta tenia un periodo fijo, si bien renovable segun los resultados. Tal argumento fue atacado como "una burla a la voluntad legislativa de la nacion".

Parecia sintomatica la identificacion de "Asociacion Londinense" para la Compania existente y la de "Asociacion general" o "Compania inglesa" para los nuevos rivales. Y tambien era significativo el campo de la confrontacion final: la primera le ofrecio al gobierno un prestamo por 700.000 libras al 4% de interes anual si se mantenian sus privilegios, con la respectiva aprobacion del Parlamento, mientras la ultima le ofrecio dos millones de libras al 8% si el monopolio le era transferido. En definitiva, el Parlamento dejo sin piso una renovada patente del rey para la vieja Compania, quedandole tres anos de plazo, hasta 1701, para finalizar su comercio con la India; y autorizo a la nueva asociacion para iniciar sus operaciones de forma inmediata, con una patente por trece anos. En el lapso de traslapo siguieron episodios de confrontacion entre las dos companias pero, como se ha indicado, finalizaron en 1702, cuando se fundieron en un monopolio mas poderoso bajo la denominacion de "The United Company of Merchants Trading to the East Indies". Ademas de los dos millones, "Un prestamo de 1.200.000 libras sin intereses fue extraido de las dos companias para uso del gobierno" (lib. I, cap. V), mientras la patente era extendida hasta 1729, cuando podria ser renovada, con noticia previa de tres anos, segun los resultados.

En 1730, en contra de las propuestas de otras asociaciones, incluida una de apertura para todos los comerciantes britanicos, como operaba para Africa, la excluyente patente de la Compania fue extendida hasta 1766, y en 1744 hasta 1780. En el primer caso le dono 200.000 libras al tesoro publico, mientras en el otro le otorgo al gobierno un credito, sin intereses, por un millon de libras que no tenia. Entonces, se legislo para permitir una emision publica de bonos de la Compania por dicha suma.

En consecuencia, la nueva cobertura no debilitaba la consistencia de la vieja amalgama; mas bien otros factores entrarian a dinamizar la combinacion operativa entre la Compania y el gobierno britanico, en primera instancia como un escalamiento de los preparativos militares. De un lado, las autoridades nativas de Bengala, sin oponerse abiertamente, obstaculizaban la venta de 31 municipios concedida en 1717 por el emperador mogol a los ingleses. De otro lado, en 1744 se declaro la guerra entre Francia e Inglaterra, y en 1746 una flota francesa fondeo a cuatro leguas de Madras y despues de algunas batallas tomo esta base centenaria de los ingleses.

La Compania Francesa de las Indias Orientales (CFIO), cuyos negocios tambien eran adelantados mediante warlike mercantile ships en los mismos mercados de la CIIO, habia sido creada bajo la influencia de Colbert desde 1664. "Mucho mas pobre que la Compania inglesa", a su vez "mucho mas pobre que la holandesa", la CFIO no parecia una seria amenaza durante los primeros decenios, aparte de que existia un acomodamiento politico entre los dos paises. Pero en las nuevas condiciones, bajo la direccion del gobernador de la Isla de Francia, la Isla de Bourbon y Pondicherry, el gobierno frances y la CFIO pusieron en accion un plan para salir de su situacion residual, eliminar las amenazas de expulsion de la India y, en cambio, expulsar a los ingleses.

Por su parte, "Ante los desastres de la nacion en la India, y con celos del poder ganado por los Franceses, el gobierno de Inglaterra habia preparado ahora un formidable armamento para el Oriente. Nueve buques de la armada nacional [...] y once de la Compania para el transporte de tropas y logistica [...] zarparon de Inglaterra a fines de 1747" (lib. IV, cap. I).

En el proceso, completado con guerras de los gobernantes indios entre si, contra los extranjeros y con toda clase de coaliciones oportunistas, "Los Franceses rompieron el encanto de la timorata opinion [...] de que los Moros eran un bravo y formidable enemigo [...] derrotando un ejercito completo con un solo batallon" (Orme, citado en ibid., nota 51). Tambien mostraron como los nativos podian ser entrenados en la disciplina de los militares europeos y bajo el mando de estos ser utilizados contra las autoridades de su propio pais (sepoys). Con tales lecciones, concluyo Mill, los britanicos pudieron encontrar una via de conquista acelerada.

Asi, con el triunfo de la coalicion inglesa que depuso al nabab Suraja Dowla e instalo en su lugar a Meer Jaffier, desde 1757 "todas las factorias y posesiones francesas se deberian expropiar; y los franceses se deberian excluir para siempre de Bengala" (lib. IV, cap. III). Despues de 1760, con la rendicion de Pondicherry y Gengee, "los franceses quedarian sin puesto militar alguno en la India" (ibid., cap. IV).

Durante unas negociaciones de paz en 1754, "El ministerio ingles prudentemente despacho una considerable flota a la India", mientras los representantes de la CFIO y del gobierno frances en Londres "cordialmente cedian" las ventajas logradas gracias a la recursividad local de Labourdonnais, Dupleix y Lally, las cuales tenian en punto de expulsion a los britanicos (ibid., cap. II).

En 1756, con "un plan disenado en Inglaterra [...] para la expulsion de los franceses", el gobierno britanico envio a Bengala bajo las ordenes de Clive tres companias de artilleria y varios centenares de infantes, los cuales fueron reforzados para la retoma de Calcuta por cinco buques de guerra de la armada real bajo el mando del almirante Watson, apoyados con cinco buques de la Compania. Luego se unirian con la flota real disponible en Madras bajo el comando del almirante Poncocke. Y mientras "los ingleses disponian de abundante dinero y suministros [...] nada podria exceder el sufrimiento de los franceses por falta de provisiones [...] los britanicos con poderosos refuerzos desde Inglaterra [...] sus antagonistas abandonados bajo la indiferencia de su patria" (ibid., cap. IV).

La recuperacion de las posesiones de la Compania se debia, pues, al gasto publico y a la armada nacional. Y, como si esto fuese poco, su adicion de control territorial sobre Bengala, con treinta millones de habitantes, Bahar y Orissa, reconocido por decreto imperial de Shah Aulum en 1765, recrudecio el debate parlamentario respecto del legitimo titular de la soberania politica sobre "un imperio tan grande" (ibid., cap. VII). En medio de una "vehemente oposicion" de la Compania y de sus aliados en el Parlamento, contra la interferencia oficial en sus asuntos, como una "violacion de los derechos de propiedad", un acuerdo temporal se plasmo en un acta de 1766, concediendo durante los siguientes dos anos los ingresos territoriales en la India a la CIIO, a cambio de que esta pagara al tesoro publico 400.000 libras anuales (ibid.), y en 1769 fue extendido por otros cinco anos (lib. IV, cap. IX).

Por vez primera, tambien se designo una comision oficial de supervisores con poderes sobre la Direccion de la Compania en la India, pero "el navio que los transportaba nunca alcanzo su puerto; ni jamas se recibio informacion alguna sobre ellos" (ibid.).

Mill sintetizo la situacion asi: "mas que verlo con claridad, quiza se sentia que las reglas de la propiedad individual no eran aplicables, sin fuertes restricciones, a una entidad artificial cuyas actuaciones tenian un alcance tan grande como para afectar profundamente los intereses de la nacion en su conjunto" (ibid.). En consecuencia, en 1772 el primer ministro y el Parlamento introdujeron "cambios radicales", entre ellos: a) invistieron el gobierno de Bengala, Bahar y Orissa en un gobernador general con un consejo de cuatro miembros; b) para el primer periodo de cinco anos todos serian elegidos, entre los principales accionistas, por el Parlamento; c) posteriormente, por los directores de la Compania, pero siempre sujetos a la aprobacion de la Corona; d) fijaron los salarios respectivos en 25.000 y 8.000 libras anuales; e) subordinaron a tal gobierno las otras presidencias (Madras y Bombay); f) dispusieron que toda la correspondencia de la India sobre asuntos civiles, militares y presupuestales pasaria por las manos del ministro; g) establecieron en Calcuta una corte suprema de justicia, con cuatro miembros designados por la Corona, sustrayendo este poder de la Compania; h) decidieron que todas las adquisiciones realizadas mediante el uso de fuerzas militares o de tratados con gobernantes extranjeros pertenecerian al Estado y seria ilegal apropiarlas para el lucro personal de los funcionarios (ibid.).

Pronto, sin embargo, las deficiencias serian evidentes. El gobernador asi designado, Warren Hastings, terminaria procesado penalmente por el Parlamento mismo; pero este caso era apenas el paradigma de la burocracia en la India. La confusion jerarquica llego a tal punto que los oficiales de las fuerzas armadas de la Corona "sentaron la doctrina de que no estaban obligados a obedecer a la Compania" y la comision legislativa se vio forzada a declarar que "cuando el rey presta sus tropas al servicio de la Compania, y cuando pasan de ser pagadas por el rey a ser pagadas por la Compania, su obediencia ante esta era una condicion necesaria y sobreentendida" (lib. V, cap. V). En consecuencia, "El general Stuart se abstuvo de (mantener) cualquier resistencia directa o declarada y, en cambio, eligio desvirtuar las directrices de la Presidencia y el Consejo (de la Compania) poniendoles obstaculos en su camino" (ibid.). Para completar, la Compania se declaro insolvente para el pago de las 400.000 libras anuales y de los dividendos, solicitando licencia para recurrir al "original metodo", segun sarcasmo de Mill, de endeudarse con el publico para pagarle las deudas. Ademas, en 1780 vencia el plazo para decidir sobre la renovacion de la patente de privilegios.

Se revelo, entonces, un consenso politico sobre una mayor regulacion oficial; con un enfrentamiento, en cambio, respecto de si la Junta Directiva de la Compania seria designada por el Parlamento o si una Junta Suprema de control seria designada por el rey (escogiendo seis miembros de su Consejo, entre ellos el Canciller y uno de los Secretarios de Estado). La primera alternativa tuvo un exito fugaz pero, incluyendo el reemplazo del primer ministro (Fox), se impuso la ultima, recogida en la Reforma Pitt de 1784.

Entre otras cosas, observo Mill: "El nuevo ministro [Pitt] habia sido ayudado para el triunfo sobre sus oponentes por todos los poderes de la Compania [...] El ministro debia una gratificacion [...] y, entre una serie de resoluciones que propuso [...] fue aprobada una disminucion de los aranceles sobre el te, del 50% al 12,5% [...] Una parte de la ganancia monopolistica (socavada por el contrabando) no constituia un sacrificio placentero para la Compania. A esta le parecio que los ingresos publicos constituian una fuente mas adecuada para dicho sacrificio" (lib. V, cap. IX).

El presidente de la junta era "esencialmente un Secretario de Estado para la India [...] y, como rara vez asistian o eran citados los demas miembros, tomaba de hecho la totalidad de las decisiones sobre el gobierno civil y militar ejercido por la Compania, excluyendo solo sus transacciones comerciales" (ibid.). Ademas, las apelaciones debian dirigirse al Consejo real, es decir, "a las mismas personas contra quienes se apelaba".

Una prueba acida de los alcances de las nuevas regulaciones surgio en 1787 cuando, gracias a otro de los alternados acuerdos de paz con Francia, la Compania rescindio una solicitud por cuatro regimientos, pero la Junta de Control mantuvo la orden de su envio, con cargo a los ingresos territoriales de la Compania en la India. A pesar de un acta de 1781, "eximiendola del pago de tropas enviadas sin su solicitud", Pitt argumento que "respecto de los asuntos militares y politicos, asi como del recaudo, administracion y aplicacion de los ingresos por posesiones territoriales, no existe ahora decision alguna que quede por fuera de los derechos de la Junta". El presidente de esta, Mr. Dundas, preciso: "El acta de 1784 implica que, si lo encontrase conveniente, la Junta de Control podria aplicar la totalidad de los ingresos de la India para su defensa, sin dejarle siquiera una sola rupia a la Compania" (citados en ibid., lib. VI, cap. I).

Confirmando esta interpretacion, el Parlamento aprobo un acta "aclaratoria"; aunque, "para mitigar la alarma", las tropas ordenadas por la Junta en exceso de ciertos limites no serian de financiamiento obligatorio para la Compania; asi como el concurso de esta y del Parlamento seria requerido para los aumentos de salarios.

Entre los impactos sobre el sistema politico, Mill destaco tres (ibid.), que fueron generalizados en analisis posteriores. En primer lugar, financiada por fuera de la tributacion (britanica), "quedaria creada una fuerza militar mas independiente del Parlamento que cualquier otra hasta ahora permitida por la ley" (segun "la denominada Doctrina de la Constitucion", el rey solo debia tener tropas sufragadas por el presupuesto aprobado anualmente por el Parlamento). En segundo lugar, se legitimaban "secretos que invocando los intereses nacionales deben permanecer ocultos". Institucionalmente, los comisionados en la Junta de Control "poseen en la Compania el sospechoso instrumento de un Comite Secreto, ligado a ellos mediante un juramento [...] el cual puede ser impuesto a otros funcionarios, disenandolo segun las circunstancias". En tercer lugar, "mediante tal escalamiento militar [...] la Corona aumenta su clientelismo sobre los miembros de la Camara de los Comunes, uniendolos en una confederacion tacita para sus propios beneficios" (anadio Mill: "contra todo mejoramiento politico", con la indignacion suscitada por "la atrocidad" de sobornar al controlador, un problema prioritario en su ensayo de 1820 sobre gobierno y desde los ensayos de Bentham en 1790; y por "la criminalidad" de "un gasto innecesario", pues "las tropas enrolables por la Compania en la India podian ser mucho mas baratas" que las del rey).

Al respecto, parece significativo que "Mr. Dundas [uno de los lideres parlamentarios] aventuro la curiosa proposicion, respaldada por su experiencia, de que la circunstancia de quien era el [primer] ministro indicaba la tienda, como el la llamaba, donde el clientelismo en la India era distribuido al detal" (lib. VI, cap. I). Como ilustracion, "El ano en que Mr. Fox habia sido ministro fue acusado de sobrecargar de clientelismo la India".

Los alcances, sin embargo, eran mayores. En un discurso, explico Mr. Dundas que "la India rebosaba con el clientelismo [...] de los directores" (de la Compania) y, como ejemplo, que "en un ano habian enviado no menos de treinta y seis writers (principiantes sin experiencia, con altas expectativas de progreso, cuyo paradigma habia sido Robert Clive en persona) a cargar el servicio civil". Asi mismo, el accionista y gobernador Hastings en la India fue acusado ante el Parlamento por "gastos extravagantes con el proposito de crear cargos y enriquecer a sus favoritos" (ibid.).

A proposito, entre 1772 y 1784, Hastings aumento las deudas de la Compania de 13 a 26 millones de libras (lib. V, cap. VIII). De manera conexa, "eran de fama general el celo y los sentimientos del rey hacia Mr. Hastings" (lib. VI, cap. I, nota 27), lo cual contribuyo a su exoneracion por la Camara de los Lores de los trece cargos criminales que le fueron formulados por la Camara de los Comunes.

Y la espiral tendia a autoperpetuarse, pues, hacia 1774, "La principal acusacion contra la Junta de Propietarios era la de haberse llenado con funcionarios de la Compania misma, que volvian [de la India] a Europa cargados con riquezas mal habidas. Ante esto [la disminucion del numero de accionistas con derecho a votar, requiriendo un minimo accionario de mil libras esterlinas en vez de quinientas] [...] se convertia en una barrera contra la denuncia y el castigo, facilitando en vez de remediar los abusos" (lib. IV, cap. IX). Como anecdota, en 1765, antes de arribar a Bengala por segunda vez, concentrado en la inminente conquista territorial pues, segun sus propias palabras, "Debemos convertirnos en nababs nosotros mismos", Clive envio desde Madras un poder a Londres, con las siguientes instrucciones: "Todo el dinero de mi propiedad, en fondos publicos, o en cualquier otra parte, y todo el que pueda pedirse prestado en mi nombre, debe ser invertido en acciones de la Compania, sin demorar siquiera un minuto" (lib. IV, cap. V).

Sin embargo, el puesto principal parecia destinado para la irrigacion social del clientelismo: "Tan pronto como la administracion de los asuntos de la Compania de las Indias Orientales se convirtio en una fuente de clientelismo y poder, necesariamente ocurrio que las acciones eran tenidas para promover intereses con mucho mas valor que el dividendo [...] principalmente por: 1) quienes aspiraban a un puesto en la Direccion [...] 2) el gran grupo de competidores por favores, por empleos y por contratos de suministros, los cuales incumbian a una considerable proporcion de los propietarios de buques y comerciantes de Londres [...] 3) quienes aspiraban a contratos con el Almirantazgo, la Tesoreria Nacional y otras entidades conexas, asi como a empleos publicos, sabiendo que una base de influencia con el ministro del ramo era tener votos a su disposicion en la Junta de Propietarios de la Compania" (lib. IV, cap. IX).

Destaco Mill, entonces, que por fuera de los dividendos de las inversiones en el extranjero una fuente quiza mas importante de renta era la "masa de riqueza equivalente a todos los cargos lucrativos en la India" (lib. VI, cap. VII). Cien anos despues, comenzando el siglo XX, se concluia en "The historians' history of the world": "Pocos aspectos de la administracion en la India son mas desagradables a primera vista que el hecho de que, con pocas excepciones, todos los cargos de mayor nivel, a los cuales corresponden los mayores salarios, esten confinados a los europeos" (The Encyclopaedia Britannica, 1904).

Y, en perspectiva, las implicaciones serian estrategicas, al menos en tres dimensiones. Primera: la difusion nacional de esa "masa de riqueza" y de las expectativas conexas en las potencias con probabilidad de controlar la cuarta parte de la poblacion mundial, como logro hacerlo Inglaterra en el cenit de su imperio, antes de la primera guerra mundial. Segunda: sus impactos sobre el sistema politico interno, estimulando "una confederacion tacita" entre fuerzas previamente enfrentadas y un debilitamiento de los controles publicos sobre las decisiones del poder ejecutivo. Tercera: la creciente importancia de la "masa de riqueza equivalente a todos los cargos lucrativos" derivados de los privilegios del poder internacional, en general, como sugiere el analisis de Mill, mas alla de su ilustracion circunstancial con el caso de la India.

ELEMENTOS DE DOMINACION

Ademas de la fuerza cruda, los siguientes elementos se destacaron en el proceso de dominacion:

Simulacion. En 1747, mas de medio siglo despues de estar aplicando la directriz secreta de la Compania para "mantener la fuerza que nos convertira en una nacion en la India", y diez anos antes de que los britanicos se apoderaran de Bengala, sobre la cual llegarian a dominar el subcontinente, el comodoro Griffin envio una carta invocando "la insolencia y la perfidia de los franceses" en contraste con "la mas estricta amistad imaginable" de los ingleses. La respuesta del emperador mogol podria ser instructiva: "Durante largo tiempo los ingleses han sido muy obedientes y serviciales con nosotros; ademas de lo cual siempre han demostrado ser gente sincera; resultando muy doloroso que sufran estos problemas, desgracias y destruccion. Por lo tanto, ordeno [al nabab Anwar ad dien Khan] protegerlos, ayudarlos y asistirlos en todo; utilizar todos los recursos para castigar y expulsar a los franceses, para recuperarles a los ingleses su puerto maritimo (Madras), sus derechos de establecerse como antes y de adelantar sus negocios para el florecimiento del lugar" (Nizam al Mulk, citado en ibid.. lib. IV, cap. II).

Soborno. Sir Thomas Roe advirtio a la Compania en 1614: "un embajador les costara el doble [...] que un nativo influyente [...] incluyendo todos los sobornos necesarios" (citado en lib. I, cap. II). Y, en 1826, Mill concluyo: "Los sobornos privados para frustrar fines publicos fueron aplicados con alguna perseverancia en la politica oriental; una maquinaria rara vez sin eficacia" (lib. IV, cap. V). Como ejemplo, cuando el emperador Feroksere manifesto por fin, en 1716, su aprobacion para que la Compania comprara los derechos sobre treinta y siete municipios (entre otros privilegios), los documentos fueron expedidos con el sello de un visir en vez del sello real, lo cual los dejaba sin eficacia ante las autoridades provinciales. El soborno de un favorito entre los eunucos del harem, con influencia ante el visir, vencio la resistencia para la modificacion.

En otro giro estrategico, ante la oferta de convertirse en el primer nabab bajo "proteccion" de los britanicos, Meer Jaffier, el principal general del ejercito de Bengala, deserto con sus tropas cuando comenzo la batalla de Plassy (1757), las volteo contra sus compatriotas y "con el costo de veinte europeos entre muertos y heridos, determino la suerte de un gran reino y de treinta millones de personas" (lib. IV, cap. III), asi como el futuro de la India.

(En la batalla del Rio Jumna, en 1802, sin ser definitiva, "aunque pequena en escala [...] las perdidas indias fueron estimadas en tres mil hombres; las de los ingleses, en muertos, heridos y desaparecidos, fueron cuatrocientas ochenta y cinco" (Mill, lib. VI, cap. XII).

Fraude. Aparte de las compensaciones por perdidas en la guerra de 1757, los miembros del Comite local de la Compania reservaron, del tesoro del gobierno de Bengala a deponer, cinco millones de rupias como donacion para las tropas britanicas y otra parte para si mismos: "280.000 rupias para el gobernador Drake, 280.000 para el coronel Clive, 240.000 para Mr. Watts y 240.000 para el Mayor Kilpatrick". Sin embargo, Ormichund, el influyente comerciante de Calcuta con el papel clave de convencer a Meer Jaffier, asi como al nabab para que, contra la presion de sus ministros, dejara el mando del ejercito a dicho general, "demando cinco por ciento del dinero y una cuarta parte de las joyas del tesoro del nabab", lo cual les parecio a los miembros del Comite "una pesada ofensa [...] puesto que ansiaban todavia mas para si mismos". Decidieron, por lo tanto, despojarlo aun de su respectiva indemnizacion, para lo cual, "Clive, a quien enganar le costaba muy poco cuando convenia a sus propositos, propuso que dos tratados con Meer Jaffier fuesen escritos y firmados. En el primero, para mostrar a Ormichund, se reconocia su recompensa; lo cual seria por completo ignorado en el otro contrato, que seria el efectivamente ejecutado. En honor a la verdad, el almirante Watson se rehuso formar parte de este fraude; y dado que quedaba faltando su firma, el Comite la falsifico" (lib. IV, cap. III, nota 36).

Tecnologia. En 1746, las tropas francesas al mando de Dupleix, gobernador de Pondicherry, "con la velocidad de su artilleria dejaron perplejo mas alla de toda medida a un ejercito indio; ganaron sobre este una decisiva victoria con una infima proporcion de fuerza numerica; y rompieron por primera vez el prejuicio que mantenia a los europeos bajo la sujecion de los poderes nativos" (lib. IV, cap. III). Cuatro anos antes Benjamin Robins, un cientifico ingles, habia publicado sus New principies of gunnery, paradigmas de una revolucion europea en peso, costo, agilidad y precision sobre blancos moviles, los cuales serian decisivos para la India, para Federico de Prusia (1756), para otras reformas de Jean Bauptiste Gribeauval en la artilleria francesa (1765) y, luego, para Napoleon.

Cultura. En su History of warfare, Keegan concluye que la capacidad de perforacion de las tropas europeas encontro una masa blanda en los ejercitos de los mogoles pues, prisioneros de su cultura esteparia, creian que "un ejercito de caballeria puede ser exitoso sin un nucleo de infanteria", parafraseando al fundador de la dinastia (Babur, 1526). Mediante la contratacion de oficiales europeos, franceses en particular, procuraron un viraje durante el siglo XVIII, pero esa cultura constituia un pesado fardo. Un ejemplo notable fue "Meer Causim [quien] habia sido muy ambicioso sobre la introduccion del orden europeo entre sus tropas [...] [En Geriah, en 1762, conto con] un cuerpo de tropas [...] mejor disciplinadas que las llevadas alguna vez al campo de batalla por cualquier otro comandante nativo [...] entre ellas cipayos, o sea soldados disciplinados al modo europeo, bajo el mando del aleman Sumroo [...] Fue el combate mas severo enfrentado hasta entonces por los ingleses contra un ejercito indio [...] Este rompio una parte de la linea inglesa, les arrebato dos canones y ataco al regimiento 84 por el frente y por la retaguardia [...] Sin embargo, la disciplina de los ingleses agoto la impetuosidad de sus atacantes, lo cual les reporto a aquellos una completa y brillante victoria" (Mill, lib. IV, cap. V).

Otras secuelas culturales fueron: la negligencia naval en relacion con el poderio terrestre; las fracturas de mando, pues "en los ejercitos indios cada general responde por la manutencion de sus propias tropas" (lib. IV, cap. III), con perdidas de especializacion y eficiencia militares si se dedicaba a sus cultivos, o un colapso de recursos si se concentraba solo en las tareas militares; la personificacion en vez de la complejidad organizacional, ya que "La muerte de su lider es la senal para la desbandada de un ejercito indio" (lib. IV, cap. V), y Mill indico al menos dos derrotas solo porque durante las batallas los principes se apearon de su elefante; la sacralizacion del transporte y el comercio de cereales en la casta de los "brinjarries", respetados por todas las partes, inclusive en casos de guerra, lo cual permitio a los ejercitos britanicos penetrar hasta las regiones mas lejanas. "Lo mas terrorifico en una marcha masiva hacia Seringapatam [...] era la hambruna [...] [Pero ] los brinjarries tenian cincuenta mil bueyes transportando cereales para el ejercito [britanico], aun desde los campos del enemigo mismo, en cantidades que ningun esfuerzo oficial podria haber igualado" (lib. VI, cap. IV). Ademas, la costumbre de "los nativos [quienes] siempre cierran sus operaciones [militares] antes del anochecer" (lib. IV, cap. III) ofrecio ventajas para Clive en Arcot, durante la conquista de Bengala; y casi cuarenta anos despues seguia aprovechandose para la dominacion sobre Mysore: "un destacamento [...] se aproximo al campo del enemigo antes de medianoche, penetro sin ser descubierto, mato a bayoneta cerca de cien tropas y otros tantos caballos antes de que se diera la alarma general; despues disparo varias cargas para mantener la consternacion, sin perder siquiera un solo hombre" (lib. VI, cap. IV).

Contratacion difusa. La maestria para explotar a la parte mas debil vinculada mediante un contrato dificilmente encontraria mejores ilustraciones que las del gobernador britanico en la India entre 1772 y 1786, hasta el punto de haber explicitado el principio con todo rigor: "Como ningun periodo fue estipulado sobre la continuidad de la brigada temporal, o de las tropas de reemplazo en servicio [del nabab de Oude], asi como ningun modo fue prescrito para retirarlas; tales plazo y forma deben ser indicados por la necesidad y el interes comun de ambas partes. Esto debe ser determinado ya sea por el o ya sea por nosotros. Si un acuerdo resulta inalcanzable, ante tales alternativas, la parte mas poderosa debe decidir" (Warren Hastings, carta citada en lib. V, cap. VIII, nota 10). Todo se referia, en el domino de una region tras otra, a un ejercito que entra como aliado y defensor, para despues mantener la ocupacion. Segun palabras de Mr. Francis en un Consejo de la Compania, "el ejercito ingles ha devorado sus rentas y su pais [Oude] bajo la bandera de defenderlo".

Por su parte, Mill elevo tal principio politico como una ley general en la teoria de los contratos: "En todos los acuerdos entre partes, cuando una es en un grado considerable mas fuerte que la otra, todas las ambiguedades en los terminos son tarde o temprano forzadas a la interpretacion mas favorable para la parte mas poderosa, y menos favorable para la parte mas debil" (lib. VI, cap. I). Aplicandola a alguna negociacion concreta, explico: "El nabab [...] era la parte mas debil y, como tal, tenia el maximo interes para la proteccion de regulaciones bien definidas" (lib. IV, cap. IV).

Extorsiones. Para muestra del esquema: en 1770 la Compania reconocio al raja de Benares y a su linea sucesoria, "en los mismos terminos [que a su padre], excepto un pequeno aumento en el pago anual [...] Y se acordo que 'ningun incremento del tributo seria demandado en adelante'. [En 1774 se confirmo dicha clausula] sin otra condicion que el pago de un tributo fijo e invariable [...] [y se estipulo que] en tanto cumpliera sus compromisos, 'ninguna otra demanda, de clase alguna, le seria formulada por la Honorable Compania' [...] En estos terminos el arreglo fue concluido; y el raja continuo pagando su tributo (de trescientas mil libras anuales) con una exactitud rara vez ejemplificada en la historia de los principes tributarios del Indostan" (lib. V, cap. VII).

Sin embargo, en 1778 se le requirio contribuir con el sostenimiento de mas tropas y caballeria, "un mero aumento de su tributo con distinto nombre" segun uno de los directivos que transitoriamente se opuso. "Cuando el raja accedio [despues de rebajarle algo la nueva carga], declaro expresamente que era solo por un ano [y solicito un plazo. Pero el gobernador propuso] exigirle la totalidad inmediatamente [...] El raja argumento pobreza; y rogando indulgencia, se comprometio al pago en seis o siete meses [...] [Pero] el gobernador trato esta simple solicitud como una gran ofensa [...] y se ordeno exigirle el pago en cinco dias [...] declarando que el incumplimiento seria tratado como una negativa absoluta [...] El siguiente ano la demanda fue renovada [...] El raja insistio en la estrechez de sus circunstancias; en las dificultades impuestas por una carga tan pesada; en la exencion garantizada por los terminos del tratado sobre cualquier aumento en su tributo [...] y en su estipulacion expresa de que la excepcion anterior era solo por un ano [...] El gobernador respondio en terminos mas imperiosos y duros que antes, amenazandolo con una ejecutoria militar, a menos que el pago fuese inmediato e incondicional. El raja insistio en su solicitud, aun en los terminos mas sumisos y suplicantes. Se ordeno a las tropas marchar y fue obligado a pagar 2000 libras como multa por la demora, bajo el concepto de gastos militares para su propia coaccion, ademas de la demanda original. En 1780 la exaccion fue renovada [...] [El raja mando ofrecer al gobernador] un regalo secreto (por unas veinte mil libras) el cual fue finalmente aceptado [...] La contribucion, sin embargo, le fue extraida [...] [Y] los intentos del raja para obtener un pequeno plazo fueron tratados como delincuencia renovada; debido a lo cual el gobernador le impuso una multa de 10.000 libras y ordeno a las tropas marchar. De nuevo, el raja se sometio y el dinero fue cancelado [...] Pero [...] ahora, otra carga adicional le fue impuesta [...] El gobernador queria dinero y habia resuelto obtenerlo del saqueo del infeliz raja [...] [quien] procuro moderar la furia de la tormenta enviando al gobernador una oferta para el servicio publico [de unas doscientas mil libras, transmitiendo las exacciones crecientes, claro esta, a sus propios subditos]; lo cual fue ridiculizado. Una suma [de unas quinientas mil libras como minimo] le fue demandada perentoriamente [...] Ante la aproximacion del gobernador a las fronteras de los dominios del raja, este le solicito una entrevista donde le 'profeso [...] contricion [...] devocion [...] y coloco su turbante en mi canto', pero fue despedido sin concederle valor a sus declaraciones [...] [Ya] en Benares recibio un memorando de reclamos y demandas [...] El raja respondio en otro [...] con explicaciones [...] mostrando que no merecia trato tan severo. El gobernador, sin mas comunicaciones, lo puso bajo arresto" (lib. V, cap. VII). Para reemplazarlo, un joven de diecinueve anos de edad, sospechoso de incapacidad mental, fue escogido por los britanicos, con un compromiso para otro aumento de los tributos.

El raja logro huir pero su familia quedo en el Fuerte de Bidgegur, sitiado por el ejercito britanico. La madre del raja "logro, antes de abrir las puertas del fuerte, que era su propia residencia, acordar algunas ventajas sobre su seguridad, sus bienes personales y otros efectos [...] Cuando la princesa, con sus familiares y cortejo, en numero de trescientas mujeres, ademas de los ninos, salieron del castillo, la capitulacion fue vergonzosamente violada; sus efectos personales fueron saqueados; y sus personas ruda y deshonrosamente tratadas [...] En sus cartas al comandante, el gobernador Hastings uso expresiones que implicaban que el saqueo de aquellas mujeres era la debida recompensa de los soldados" (lib. V, cap. VII). Mill aclara que en un acto de "honor y gallardia" el comandante se nego a participar personalmente en tal pillaje, aunque debio autorizarlo.

Mascaras. En carta al Comite Selecto, el 16 de enero de 1767, Clive senalo: "A partir del contrato para nuestra adquisicion de rentas territoriales [en Bengala], el poder que pertenecia al Subah de estas provincias esta, de hecho, totalmente investido en la Compania. Nada le queda a el, sino el nombre y una sombra de autoridad. Es indispensable, sin embargo, aparentar que veneramos este nombre, esta sombra [...] [Asi] cualquier otra intervencion foranea puede ser aplastada sin evidente interposicion de nuestra propia autoridad [...] cualquier acto directo del poder ingles, cuando podria ser ejecutado por el nabab en nuestro lugar, seria despojarse de la mascara" (lib. IV, cap. VII, nota 15). Casi tres anos despues, el gobernador Verelst reconocia: "Una autoridad tan complicada y dividida genera intrigas y opresiones desconocidas en cualquier otro periodo [...] Pero de manera insistente y perentoria teniamos prohibido reconocer cualquier autoridad nuestra sobre los funcionarios del gobierno" (lib. IV, cap. VII, nota 16).

En el caso del nabab de Oude, Asoph ul Dowla at Chunar, quien fue sometido en 1781 a un proceso de extorsion calcado del raja de Benares, "Los deseos del gobernador [Hastings] estaban fijados; un desempeno absoluto era exigido del Residente [britanico], sin otra limitacion al propio ejercicio de su poder que lo recomendado por la prudencia y 'todas las demostraciones externas y ostensibles de respeto hacia el nabab' (segun instrucciones literales del gobernador)" (lib. V, cap. VIII). La persistencia de este ultimo elemento es destacable. Por ejemplo, en 1802, precisamente cuando el nabab era objeto de las mayores humillaciones, sometido a ceder la soberania sobre su territorio, otro gobernador [Wellesley] le fingia en publico "un estudiado despliegue de respeto personal" (lib. VI, cap. IX).

La estrategia dependia, claro esta, de conveniencias circunstanciales.

Desde 1765 Clive habia indicado: "Debemos convertirnos en nababs nosotros mismos, de hecho, aunque sin tal titulo; o quiza completamente, sin disfraz alguno" [carta a Mr. Rous, citada en lib. IV, cap. V]. Diez anos mas tarde (1775) el gobernador Hastings escribia: "Es tan visible como la luz del sol que cada orden se origina en nuestro propio gobierno [...] que el nabab [de Bengala] es apenas parte de una comparsa [...] que carece [aun ahora] de la sombra de autoridad, y hasta sus mas inmediatos subalternos reciben su nominacion explicita desde las dependencias de la Compania" (lib. V, cap. II). En 1799, el gobernador Mornington anuncio: "Considerando los inconvenientes y apuros surgidos para todas las partes, bajo el doble gobierno y los conflictos de autoridad establecidos desafortunadamente en Oude, Carnatic y Tanjore, he resuelto reservar para la Compania los poderes mas amplios posibles e indisputables" (lib. VI, cap. VIII). En 1802 el nabab de Oude fue retirado y pensionado por la Compania como uno mas entre sus funcionarios. Y, sobre el futuro, el titulo de un capitulo siguiente de Mill es significativo: "El nabab de Surat depuesto. El raja de Tangore depuesto. El nabab de Arcot depuesto".

Ventaja institucional. Gracias a la cura de una enfermedad intima que diferia su proximo matrimonio, el emperador Feroksere le permitio elegir una recompensa al medico Hamilton (miembro de una embajada), quien solicito para la Compania, su empleadora, "los siguientes beneficios: 'proteccion para los cargamentos ingleses [...] eliminacion de todos los aranceles a cambio de una suma fija, reposicion de tres villas contiguas a Madras, en perpetuidad [...] arrendamiento de la Isla de Diu [...] traspaso a jurisdiccion de la Compania de los procesos contra deudores en Bengala [...] eliminacion de inspecciones aduaneras para los cargamentos de la Compania [...] licencia para comprar los derechos sobre los territorios de treinta y siete municipios [...] en la misma forma como habia ocurrido con Calcuta, Suttanutty y Govindpore". Dada la oposicion de altos funcionarios, insistentes solicitudes fueron elevadas al emperador, quien al fin, en abril de 1716, "emitio mandatos confirmando todos los privilegios de la peticion" (lib. IV, cap. I).

En general, Mill observo: "La historia oriental ejemplifica con frecuencia como los mas grandes eventos dependen de las mas pequenas causas" (lib. IV, cap. III), lo cual parece apuntar hacia las debilidades del caudillismo y del "despotismo oriental" ante la complejidad democratica.

Convencionalmente, el fraccionamiento del poder entre principes enfrentados, que nunca alcanzaron siquiera, indica Mill, un grado de organizacion como el de los principes electores alemanes, se considera la clave de la dominacion sobre la India prebritanica; aunque el despotismo se situa en el extremo opuesto del fraccionamiento. Una salida logica encontraria, por supuesto, que el poder absoluto fluctuaba, segun la correlacion de fuerzas, entre un polo real y otro apenas nominal, como de hecho comprobaron los ingleses con su domino de alianzas y confrontaciones pero, sobre todo, cuando en la toma de Delhi tuvieron entre sus propias manos al emperador, en ese momento apenas una figura que les inspiraba compasion.

En el otro polo, y en otras circunstancias, sin las concesiones personales del emperador a los ingleses, en momentos criticos, aun en contra de sus propios ministros, la inversion y los costos de la conquista hubiesen sido distintos; sin la cabeza visible del emperador como unico simbolo del mando supremo, algunas batallas hubiesen sido distintas. Si los tratados hubieran pasado por algun Parlamento indio, los costos y beneficios de los avances britanicos, incluyendo los sobornos, hubiesen sido distintos.

LA EVALUACION FINANCIERA DE LA GUERRA

En 1780, Mr. Francis, uno de los mas notables directores en la India, regreso herido a Inglaterra, despues de un duelo con el gobernador Hastings, quien tras un largo enfrentamiento lo acuso de violar su compromiso para una ampliacion de la guerra contra los maharattas. Y en Londres, sin escenificar tal crudeza, la lucha partidista sobre la guerra en la India tambien era candente.

Por una parte, las expansiones militares en el exterior fortalecian las posiciones de la aristocracia mas conservadora; ademas de beneficios directos, le suministraban un fondo clientelista en expansion para apalancar su influencia sobre partidarios, neutrales o adversarios; y por anadidura debilitaban el control del Parlamento.

Por ejemplo, en 1797, Lord Mornington, quien utilizaria la menor excusa para ampliar la guerra de conquista hasta sus confines, fue "sorpresivamente" designado gobernador en la India, despues de un anuncio oficial sobre el nombramiento de Lord Cornwallis y de incumplir una promesa a Lord Hobbart. Aclara Mill que "un brillante discurso antijacobino pronunciado en la Camara de los Lores" fue la recomendacion que decidio al primer ministro a preferirlo en el cargo; y que Mornington arribo a Calcuta en 1798, "inflamado mas de lo usual [...] con las pasiones ministeriales de pavor y odio que ardian en Inglaterra ante el poder [revolucionario] frances" (lib. VI, cap. VIII). Posiciones analogas observo en gobernaciones anteriores, en particular la de Hastings, por lo cual concluyo: "Los enemigos de las reformas en la India y los enemigos de las reformas en Inglaterra son todos de la misma casta" (lib. VI, cap. VII, nota 28).

Por otra parte, de tiempo atras el Parlamento habia prohibido la expansion territorial en la India; la entrada hostil a cualquier territorio ajeno, excepto en caso de legitima defensa; las alianzas con otras potencias para dividirse territorios adquiribles, y los prestamos de tropas a los principes nativos. Ademas, en 1783 renovo de manera explicita tales prohibiciones y legislo sobre procedimientos para su eficaz cumplimiento [lib. V, cap. IX]. Aparte de efectos indirectos, una de las razones mas notables era, claro esta, la presion sobre la contribucion publica para el financiamiento de la guerra. "De acuerdo con la doctrina que guio a la legislatura para tal resolucion, toda extension del territorio [en la India] era mala porque su defensa costaba mas de lo que se podia forzarlo a producir" (lib. VI, cap. VIII).

Y a pesar de que "un fundamento decidido en la politica de la Compania era no retener bajo su administracion las provincias (como Corah y Allahabad) [...] cuyo gasto de gobernarlas [...] excediera el maximo ingreso que podrian rendir" (lib. V, cap. I), en 1769 el precio de las acciones de la Compania cayo el 60% como consecuencia de "los desastres de la guerra en Carnatic y su desorden sobre el gobierno de Bengala" (lib. IV, cap. VIII); en 1773, el Comite de directores exigio una reduccion de los gastos militares, pues los ingresos corrientes del gobierno de Bengala no alcanzaban para sus gastos corrientes (lib. V, cap. I); en 1779, "como siempre, las finanzas de la Compania eran angustiosas y afectadas intensamente por la guerra" (lib. V, cap. VIII), y en 1780, "las finanzas de la Compania eran una fuente de angustia en todas las regiones de la India [...] reduciendose al expediente de contraer deudas" (lib. V, cap. VI). En un juicio sumario con la evaluacion de proyectos, entre 1772 y 1786, "La administracion de Mr. Hastings (notable por su agresividad en la expansion territorial) incremento la deuda de la Compania en cerca de doce y medio millones de libras; y un interes del cinco por ciento sobre esta deuda adicional es mayor que los ingresos adicionales" (lib. V, cap. VIII).

Por consiguiente, en una aparente sintesis del sentimiento nacional, Mill concluyo: "En la India, la verdadera prueba del gobierno, en relacion con los intereses de la nacion inglesa, se encuentra en sus resultados financieros". Pero, como se ha visto, las tasas de retorno eran muy distintas para los individuos y grupos que mejoraban sus posiciones y se enriquecian mediante la expansion de la conquista. Por ejemplo, el ejercito britanico se habria salvado del fracaso y de las ingentes perdidas en la primera marcha hacia Seringapatam, si hubiese aceptado que "para su pais era mejor la paz que la guerra. Mejor para su pais. Si. Pero no mejor para ellos, porque perderian la adquisicion de botin, promociones y gloria" (lib. VI, cap. IV, nota 7).

Para terminar el periodo analizado en la Historia de Mill, entre 1797 y 1805, "Lord Wellesley [Richard, Conde de Mornington, Marques de Wellesley; hermano de Henry Wellesley, su secretario en Calcuta y representante plenipotenciario; y de Arthur Wellesley, general y gobernador de Seringapatam en 1803, comandante en Waterloo en 1815, Duque de Wellington] fue considerado como un gobernador muy costoso y ambicioso; la mayor parte de su administracion habia sido una escena de guerra y de conquista [...] Los directores mismos y el Ministerio empezaron a alarmarse ante la acumulacion de la deuda india y las dificultades pecuniarias que acosaban a la Compania" (lib. VI, cap. XIII). Aumento el deficit anual de 119 mil a un cuarto de millon de libras, y las deudas de la Compania en la India pasaron de 9 millones a 25 millones de libras. En estas condiciones, resulto reemplazado por Lord Cornwallis, quien recien posesionado, en julio de 1805, escribio: "He decidido finalizar mediante la negociacion, si puede lograrse sin perdida de honor, una guerra en la que aun el mas brillante exito ningun beneficio solido nos aportaria; y en la que, si continuamos, resultaremos envueltos en dificultades financieras que dificilmente estaremos en capacidad de superar" (citado en ibid.).

En general, Mill explicito "el principio" subyacente: "Si el nuevo territorio aumenta los ingresos mas que los gastos, resulta ventajoso; si aumenta los gastos tanto como los ingresos, resulta danino [...] observando que los intereses y la amortizacion del dinero invertido para lograr la adquisicion deben ser tomados en cuenta. Si ha sido mediante una guerra, por ejemplo, el gasto total de la guerra debe ser considerado" (ibid.).

Tal logica implicaba, por supuesto, volubilidades ante operaciones asociadas con beneficios esperados para los parlamentarios individuales, los grupos de interes con influencia en el legislativo o la poblacion representada. Por ejemplo, el ataque de Wellesley contra el Sultan Tipoo, para la conquista de Seringapatam, disfrazando el objetivo con argumentos de seguridad, "fue el acto mas cuestionable de su administracion, aunque hasta ahora ha estado exento de censura". Es mas, "sera imposible demostrar que tal guerra [...] era de legitima defensa, excepto argumentando que ninguna guerra con la consecuencia de aumentar la seguridad de la nacion podria tener un objetivo distinto" (ibid.). "Los males [de tal agresion] eran, en primer lugar, una violacion de la resolucion del Parlamento que prohibia la extension del territorio [britanico en la India]; pero que siempre habia sido violada con tan poca ceremonia, y ultimamente [1800] de una manera tan extraordinaria, que ello constituia un objeto de trivial importancia". "Era propio del gobernador [Wellesley] tratar la resolucion del Parlamento con desprecio, en la medida en que el Parlamento mismo pronto declararia que asi lo merecia, agradeciendole y aplaudiendolo por la violacion flagrante de esa resolucion" (ibid.). Y diez anos antes, a pesar de que notables dirigentes denunciaron la agresion de Cornwallis sobre Mysore como "una confederacion ilegal para el pillaje", el Parlamento se unio a la Compania, votando para esa operacion un aumento de los regimientos y de la artilleria del rey en la India. En sintesis, Mill advierte: "Que mediante las acciones de conquista la Compania hubiese expandido sus territorios, en violacion de los principios declarados y de las resoluciones del Parlamento, y que sin embargo haya sido aplaudida por el Parlamento y por la nacion, fue tenido en cuenta por el mundo, y todavia no lo ha olvidado" (lib. VI, cap. IV).

El pragmatismo financiero era, pues, corriente y aplicado desde el comienzo. Verbigracia, "El gobernador [Hastings] parecia pensar que el exito, con el dinero en mano, santificaria los medios. Sabia bien que esta regla se cumple con demasiada generalidad" (lib. V, cap. VIII, nota 36). Y en la retoma de Calcuta, en 1757, "Entre sus instrucciones, una de las mas perentorias era regresar a Madras con la totalidad de sus tropas", pues en medio de una guerra con Francia se esperaba un ataque en la costa. Pero, "Clive percibio oportunidades esplendidas y lucrativas en Bengala; ignoro todas las demas consideraciones; violo sus instrucciones y permanecio" (lib. IV, cap. III) para derrocar al nabab Suraja Dowla, mediante "una revolucion cuya administracion fue confiada al residente [britanico] en la capital", y cuya pieza central fue la traicion de su principal general, Meer Jaffier, en Plassy. A pesar de que, precisa Mill, el tesoro encontrado estaba por debajo de las expectativas, dispusieron inmediatamente de 2.750.000 libras y otras sumas posteriores. Clive fue ascendido, mas tarde investido con los privilegios de Lord y se hizo rico (segun Strachey, cap. II, en el acto Clive recibio 234.000 libras, equivalentes a unas 2.300.000 libras de 1959, sin contar su posterior jaghire anual de unas 270.000 libras de 1959).

Sobre otros costos, caben algunas muestras. "En 1764 nos asociamos con el [el visir de Oude] para incendiar y vandalizar a su pais", reconocio Hastings como presidente del Consejo Directivo en Calcuta, y "de acuerdo con las instrucciones recibidas, destruimos mas de mil villas. Si las lluvias no lo hubiesen impedido, hubieramos hecho un dano mucho mayor [...] El ejercito en pleno presencio escenas que no pueden ser descritas", declaro el coronel Champion.

A cambio de unas 500.000 libras (del momento), pagadas por el Visir de Oude, los gobernantes britanicos de la India se comprometieron, en 1773, a exterminar la nacion de los Rohillas. "He recibido la carta de Vuestra Excelencia mencionando que si los Rohillas se hacen culpables de romper su acuerdo [para el pago de cuarenta lacs de rupias, fraudulentamente exigidas], nosotros los exterminaremos por completo, y estableceremos a Vuestra Excelencia en el pais, en cuyo caso pagara a la Compania cincuenta lacs de rupias y la exonerara de tributos al rey" (Hastings en documento citado en lib. V, cap. I, nota 48). Como resultado, "Probablemente nunca fueron los derechos de conquista abusados con mayor salvajismo [...] Cada uno con el apelativo de Rohilla fue acuchillado o pudo salvarse solo con la fuga y el exilio" (ibid., nota 48).

Para terminar, en la primera marcha hacia Seringapatam, en 1790, el Sultan Tipoo mando ofrecer una paz negociada, pero el gobernador y comandante Cornwallis tomo la decision de rechazar al embajador sin escucharlo, ante lo cual "el jubilo invadio al ejercito" britanico. Con cluyo Mill: "Es otra prueba, entre muchas, del hecho muy destacado de que masas enteras de hombres son capaces de desear la muerte de miles de sus semejantes, de un solo tajo, simplemente para su propio lucro" (lib. VI, cap. IV, nota 7).

EL ANALISIS DEL COMERCIO COLONIAL

MONOPOLIO Y COMPETENCIA

En La historia, el analisis del comercio aflora sobre la coyuntura de 1730, cuando un reciente cambio de soberano, una oposicion parlamentaria fortalecida y los debates en una prensa libre nutrieron los proyectos para abolir el monopolio de la Compania. El mas opcionado establecia la libertad comercial con la India para cualquier empresa britanica; mientras reducia el monopolio de la sociedad anonima a la administracion de los fuertes y las bodegas para "la preservacion y el crecimiento" colectivos.

Mill dejo en duda si una infraestructura de tales caracteristicas y dimensiones seria imprescindible. De otro lado, el potencial agremiativo de competidores dispersos, al compartir instalaciones y una inversion, podria considerarse util contra el poder y la influencia de un monopolio establecido. Para empezar, los nuevos "peticionarios" debian reunir y reemplazar los 3,2 millones de libras avanzadas por la Compania al gobierno, al 5%, lo cual ofrecieron en condiciones mas favorables.

Fue tajante Mill, en cambio, sobre la operacion comercial, senalando que "Cualquier ganancia derivada del monopolio [...] se perdia mediante la dilacion, la negligencia y el derroche de su administracion [...] Esto no es producir sino su reversa [...] en vez de enriquecer a la nacion lo impide" (lib. IV, cap. I). Anadio que sus dividendos no habian excedido el 8%, un nivel superado por empresas britanicas compitiendo entre si en otras partes del mundo, y argumento que si el comercio con la India resultaba en realidad beneficioso, la competencia le haria fluir tanto capital como requiriese, sin necesidad de la Compania.

En sintesis: "El cambio del monopolio hacia la libertad en el comercio con Africa permitio obtener grandes beneficios nacionales [...] La competencia [...] aun con un capital identico, incrementa la masa de negocios [...] el producto anual [...] la riqueza y la prosperidad del pais [...] La mayor economia, diligencia, inteligencia y habilidad del emprendimiento competitivo permiten al mismo tiempo precios menores y una ganancia sobre el capital no inferior a la del monopolio, de acuerdo con la experiencia" (ibid.).

Respecto de la breve competencia ruinosa entre dos companias patentadas para la India, antes de su fusion en 1702, distinguio el enfrentamiento letal en un duopolio, con estrategias de dumping reciproco, de la libre competencia, con muchos participantes potenciales, ganancias normales y precios parametricos, "principio que produce la harmonia y prosperidad del comercio en todos los casos donde la libertad prevalece".

Ningun avance sobre el analisis mas sistematico de casi medio siglo antes en La riqueza de las naciones parece destacarse y, quiza por esto, Mill se sintio obligado a desarrollar sus planteamientos cuatro anos despues de la primera edicion de su Historia, en sus Elements of politicaleconomy (1821, cap. 3, sec. XVIII, "Colonies"). Innovo con una aplicacion implicita de las elasticidades de demanda, concluyendo que mientras menos sustitutos existan para las exportaciones del pais colonialista (necessaries vs luxuries), mayor es su capacidad para poner en su favor los terminos de intercambio a traves de un monopolio (monopsonio) como la Compania.

(Inquieta el anacronismo de que un manual de 1821 para principiantes, pues asi lo proyecto y lo catalogo James Mill, corrija la incoherencia de monopolios factibles solo con altas elasticidades de demanda, ensenada por los manuales de microeconomia aun en 2008).

Para casos como la propuesta de 1730, el unico beneficio surgiria de cerrar el resto del mundo a las exportaciones de la colonia, para deprimir sus precios ante la metropolis, mientras que resultaria torpe restringirle la libertad de importaciones. Pero tal planteamiento supone que la colonia produciria en condiciones distintas del capitalismo competitivo, pleno empleo en la metropolis y eficiencia competitiva entre sus exportadores.

En todo caso, Mill paso a aceptar que un monopolio comercial podria beneficiar al pais colonialista, coincidiendo con Ricardo contra la tesis de Smith. Sin embargo, The principles presentaban desde 1817 una teorizacion mas desarrollada sobre los terminos de intercambio, las ventajas comparativas y el ajuste monetario. Esto constituiria, entonces, uno de los referentes de "Colony", un ensayo de 1825.

DISTRIBUCION Y EFICIENCIA

En la nueva elaboracion, debido a la reciprocidad de los precios, lo ganado por la metropolis seria igual a lo perdido por la colonia, en el mejor caso imaginable: inexistencia de una mejor asignacion para los recursos privilegiados con la limitacion de la competencia.

Bajo un supuesto implicito de pleno empleo, tal caso parece "cerca de lo imposible"; de donde Mill concluyo que el colonialismo resultaba ineficiente en terminos del producto conjunto de las dos economias. Y le sobrepuso una desutilidad social por la redistribucion injustificada, "como si Yorkshire fuese oprimida y explotada para beneficio de Midlesex".

Apoyado en Ricardo, descalifico las conclusiones de Smith sobre: a) un aumento de la tasa de ganancia por el exodo de capitales desde la metropolis; b) un consecuente aumento de los precios, y c) una perdida de competitividad como secuela. Respecto de c), aun si b) fuese correcta, opuso las ventajas comparativas a las absolutas, remitiendo al ajuste monetario ricardiano; b) fue el error mas burdo de Smith, corregido por Ricardo; pero la critica de a) solo tenia como base una autorrefutada incoherencia de Ricardo (sobre la tasa de ganancia alterable unicamente por cambios en los salarios).

Al final, Mill reconocio beneficios comerciales para un pais colonialista en dos casos: el monopolio de una compania; y la apertura del mercado colonial a empresas de la metropolis, competitivas entre si pero incapaces de competir con el resto del mundo. En este ultimo caso, los beneficios no provendrian de un mayor empleo (pues supuso permanente y plena utilizacion de los recursos); ni de una mayor tasa de ganancia para las empresas (pues su competencia las reduce al nivel normal, y rechazo el aumento de este nivel, argumentado por Smith); ni de economias de escala (pues no las considero); ni de ahorro de los costos friccionales de las reasignaciones; sino de un mayor producto fisico transferido por la colonia.

En el libre mercado mundial tendria un menor precio la produccion (Q) de las empresas ineficientes de la metropolis; esta recibiria, entonces, gracias a la colonia, una mayor cantidad de bienes a cambio de Q. Sin embargo, bajo las condiciones propuestas, esa cantidad adicional de bienes tiene tambien un costo adicional para la metropolis. De hecho, algunas veces Mill midio los beneficios y las perdidas en cantidades de trabajo y otras veces en cantidades de bienes, sin advertir que, como habia subrayado Ricardo, esto puede conducir a conclusiones inconsistentes.

UTILITARISMO Y COLONIALISMO

INDICIOS SOBRE UN UTILITARISMO COLONIALISTA

En los dos primeros volumenes de la obra de Mill se considera el problema de "discernir el verdadero nivel de civilizacion de los hindues [...] como un objetivo de la importancia mas practica para el pueblo de la Gran Bretana, cargado con el gobierno de aquella gran porcion de la humanidad" (lib. II, cap. x). En este proceso despliega una universal etnografia comparada, quiza una sintesis unica en su tiempo, fuente de teorizaciones subsiguientes; y recurre a contrastes con los asirios, egipcios, persas, arabes, griegos, incas, mayas, tartaros, africanos, cherokees, romanos, chinos o normandos para refutar "la fantasia de los europeos que buscan objetos de admiracion", por su elevacion y refinamiento, en la sociedad india. En concreto, "Ha sido desafortunado que una mente tan pura, tan calida en la busqueda de la verdad y tan entregada al conocimiento del Oriente, como la de Sir William Jones, haya adoptado la hipotesis de un alto grado de civilizacion en los principales paises de Asia. Esto lo apoyo con las ventajas de su autoridad y de una reputacion brillante; y gano para este planteamiento tanto credito que por un tiempo ha resultado muy dificil lograr alguna atencion en su contra" (lib. II, cap. X).

Por lo demas, lo anterior refleja una linea divisoria entre intelectuales europeos de la epoca. En su apoyo, Mill cita repetidas veces a Voltaire, incluida su referencia a Rousseau como la persona "con el mayor apetito conocido por volver a caminar en cuatro patas".

Desde las matematicas, pasando por la gramatica, la ingenieria, la arquitectura, la literatura, la escultura, la historia, la geografia, el derecho, el gobierno, la agricultura, los impuestos, las obras publicas, el "arte militar", la beneficencia, la medicina, la familia, la propiedad y las costumbres, hasta la religion, su conclusion es la misma: los indios son inferiores a los europeos. Es mas, llevo su perspectiva historica hasta los origenes para enfrentar el argumento de una degradacion nativa como efecto de la conquista. De paso, aprobo y uso adjetivos calificando a una sociedad completa, al estilo de "afeminados", "inmorales", "deshonestos", "mentirosos", "vulgares", "crueles", "serviles" o "perfidos", y a sus artes como "carentes de atraccion, antinaturales, ofensivas y con frecuencia repugnantes". A los poemas del Mahabarata y el Ramayana los denomino "producciones grotescas".

Incluso siguio la tesis de que unas religiones eran mas racionales que otras y llego a estimular sospechas cuando, resbalando sobre su ferrea logica, el misterio de una trinidad divina le resulta absurdo en un caso mientras omite la mencion en otros; y, de manera similar, cuando su puritanismo se enfrenta a referencias eroticas, literarias o visuales, seculares o religiosas, descalificandolas como grotescas y escandalosas. Solo admite como excepciones la superioridad india en la belleza femenina, la capacidad para el estoicismo y la eficiencia de sus procesos judiciales; en contraste con los cuales, con descripciones y adjetivos similares, expone su acida critica del procedimiento legal ingles, esbozando lineamientos compartidos con su amigo Bentham. Sobre la astronomia, despues de una detallada disquisicion, concluye que en el mejor de los casos "el mundo oriental ha hecho, en cierta medida, el mismo progreso que el mundo occidental ha llevado a un nivel de perfeccion mas elevado". Y relaciona otras aparentes generalidades, como la habilidad para tejer, la "precision en la imitacion" y cierta delicadeza del trato con una supuesta vocacion hacia el servilismo. "En verdad, el hindu, como el eunuco, es excelente en las cualidades de un esclavo" (lib. III, cap. V).

En el momento oportuno explicito: "La cuestion es, por lo tanto, si [con el cambio de gobierno] [...] la poblacion hindu de la India gano o perdio" (ibid.). Pero con una mezcla de diplomacia y eficacia evito una comparacion inmediata con la administracion britanica, poniendo en el foco en cambio a los conquistadores anteriores. Concluyo que "en la situacion encontrada por los Mahometanos en la India, todo testimonia contra la ficcion de una gran monarquia, de una gran prosperidad y de una gran civilizacion" (lib. II, cap. X, nota 63). "En casi todos los aspectos, una decidida superioridad estaba en el lado de los invasores".

Destaco, en particular, un avance en "las artes del gobierno", con procedimientos y funciones mas eficientes; la introduccion de moderacion y certidumbre en el sistema tributario, en contraste con la arbitrariedad y los abusos de los principes hindues; una mayor responsabilidad social, con mejoras especificas en las obras publicas y la asistencia social, pues el "egoismo, destructivo de la virtud privada y publica, era universal en Indostan" (lib. III, cap. IV), y una flexibilizacion de la tirania sobre los individuos, pues la integracion musulmana entre religion y gobierno jamas habria alcanzado "la maxima subyugacion conocida en el mundo", atribuible a los privilegios inamovibles de los brahmanes, combinados con una "supersticion milenaria" y con el despotismo nativo.

Sobre todo, "Un sistema de maneras como el mahometano, basado en el supuesto de una igualdad natural de los seres humanos", permitia el ascenso de los individuos desde las posiciones mas humildes hasta las mas exaltadas, de acuerdo con los meritos y las funciones; en contraste con el "detestable" sistema de castas que, con sus extremas injusticias e ineficiencias, condenaba a los seres humanos a una suerte irremisible. Sentencio, por consiguiente: "La naturaleza humana en la India gano, y gano muy considerablemente, pasando de un gobierno hindu a uno mahometano" (lib. III, cap. V).

Pareceria, entonces, que sugiere dos implicaciones: una nacion se podria beneficiar con la invasion y la conquista violenta por parte de otra, y esto se aplicaria con mayor razon a la dominacion britanica dado que, segun el "ranking", concepto literal de Mill en su etnografia comparativa, los europeos occidentales ocupaban el maximo nivel.

PRECISIONES CONTRA LOS INDICIOS

Primera: La capacidad para un mejor gobierno no lo garantiza. En 1799, la fuerza desproporcionada de tres ejercitos britanicos, con otro ejercito nativo, se lanzo sobre el "pequeno principe" de Mysore, el Sultan Typoo, con el pretexto de la seguridad. Mill senalo: "La palabra seguridad [...] estaba calculada para responder a cualquier proposito [...] Las demandas de seguridad no tenian limite, excepto el placer y el poder de quienes las establecian" (lib. VI, cap. VIII). Y, al respecto, sintetizo casi medio siglo de dominacion britanica asi: "El sultan tenia el discernimiento para percibir que es la prosperidad de quienes trabajan con sus manos lo que constituye el principio y la causa de la prosperidad de los Estados, algo generalmente oculto ante los ojos de los gobernantes en etapas mas ilustradas de la sociedad; por tanto [...] al menos durante la primera y mejor parte de su reinado, su pais era el mejor cultivado y su poblacion la mas floreciente en la India; mientras que, precipitandose a un estado desertico, bajo los ingleses y sus subalternos la poblacion de Carnatic y de Oude era la mas desgraciada sobre la faz de la tierra; y aun Bengala misma, bajo la operacion de leyes mal adaptadas a las circunstancias del caso, estaba sufriendo casi todos los males que el peor de los gobiernos podria infligir" (ibid.).

La situacion en Bengala se debia no solo a ignorancia de las condiciones locales, o a la rapina personal de los funcionarios, sino a la depresion del producto nativo y a la concentracion del gobierno en reformas para maximizar sus rentas territoriales, arruinando a "la mayoria de los individuos que alguna vez tuvieron rango y fortuna", subvirtiendo las formas de subsistencia y dejando inermes a las personas ante una masiva delincuencia. Las atrocidades de las bandas de decoits, con su frecuencia, amplitud e impunidad, condujeron a Mill a usar la expresion decoity para describir una endemia social. Anadio que el ejercito britanico en Bengala tenia poderio de sobra para exterminar a la totalidad de la poblacion, si hubiese querido, pero en cambio el gobierno declaraba su incapacidad para financiar la administracion de justicia; lo cual tomo como un indicador del peor gobierno posible en cualquier tiempo o lugar (lib. VI, cap. VI). Pero refiriendose a la situacion de decenios atras, cuando regreso a su segunda gobernacion, Clive mismo habia reconocido: "En Calcuta [...] treinta millones de seres humanos fueron reducidos al extremo mas miserable [...] dificilmente compatible con la existencia misma de la sociedad" (citado por Adams, 1896, 252).

En Carnatic y Oude, "Las opresiones de los gobiernos nativos estaban limitadas por sus debilidades. Pero cuando recibieron el uso del poderio ingles sus opresiones quedaron limitadas por nada, excepto la capacidad fisica del pueblo para sobrevivir bajo la opresion" (lib. VI, cap. VII). De manera explicita, el articulo 17 del Tratado de Bassein, firmado en 1802 con el Peshwa de los maharattas establecia: "La fuerza subsidiaria [britanica] estara disponible en todo momento para tales servicios como la debida correccion de los subditos y subalternos de su Majestad, o la persecucion y castigo de los rebeldes o agitadores" (citado en lib. VI, cap. XI). Con oportunidad de estos casos, Mill expuso en general una circulacion de las elites con dos componentes: la degeneracion sucesiva de los herederos del poder, en terminos de las cualidades para preservarlo; y la tendencia a acrecentar "la opresion produce declinacion de los ingresos", merma tributaria, crisis del endeudamiento publico, organizacion de los descontentos, involucrando intervenciones de poderes vecinos, debilitamiento del regimen y finalmente su relevo. (Mas de un siglo despues, la circulacion de las elites en la version de Pareto tenderia a reducirse al primer componente). Concluye Mill, por lo tanto, que en la India, despues de dos o tres generaciones en el poder, "la revolucion" (el derrocamiento y sustitucion del regimen) era el mecanismo para el control del mal gobierno y para las correcciones recurrentes, lo cual dejo de funcionar con el arribo del poderio britanico.

"La fuente de casi todas las opresiones [...] es el apetito desaforado para exprimir mas y mas rentas del pueblo. En vez de moderarse, esta pasion es prodigiosamente inflamada por la conexion con los ingleses, cuando el principe tributario es llevado a todos los excesos en los impuestos, no solo por su propia rapacidad, sino por la necesidad de satisfacer las enormes demandas de sus amos europeos; y cuando sus soldados, asi como su pueblo, son tenidos en una sumision abyecta y sin esperanza mediante el terror de las armas europeas [...] El aumento progresivo de esta opresion produjo una resolucion britanica para la reforma unicamente cuando la visible desolacion del pais presentaba la rapida aproximacion al momento en que seria imposible encontrar fuentes para el subsidio obtenido por los ingleses" (lib. VI, cap. VII).

Ademas, las reformas de 1790 sobre la tenencia de la tierra habrian constituido uno de los errores mas graves pues, buscando la creacion "artificial" de una aristocracia analoga a la inglesa, se otorgaron los titulos y los incentivos a los antiguos recaudadores (zemindars), en vez de concederlos a los productores directos (ryots); mientras la propiedad y la libertad para estos serian las claves en el aumento de la riqueza y de las rentas. Por consiguiente, concluyo que para el progreso humano "se perdio en la India una oportunidad sin paralelos en la historia mundial" (lib. VI, cap. V).

En dicho fracaso se destacaron: por una parte, la debacle del sistema judicial, pues "mientras los zemindars tienen poder para explotar a los ryots, estos pueden demandarlos", sin atisbos de solucion alguna para decenas de miles de pleitistas durante sus vidas; y, por otra parte, "los prejuicios de la aristocracia", pues a pesar de su propiedad territorial, no gracias a esta, el progreso de la agricultura inglesa habria sido posible. A proposito, anadio: "Bajo la influencia del vulgar error de que el Ego seria excelente [...] las instituciones inglesas y las practicas inglesas han sido generalmente establecidas como un estandar, en conformidad o desconformidad con el cual seria determinada la excelencia o el defecto de todas las cosas en el mundo" (lib. VI, cap. VI).

Segunda: Otras opciones de transferencia. En un discurso ante el Parlamento, en 1793, el primer ministro britanico afirmo que sin el monopolio de la Compania se impondria el libre comercio con la India, lo cual implicaria una colonizacion (en el sentido filial de Smith) y, a su vez, esto desencadenaria la independencia, como en Norteamerica. Mill senalo, entonces, que en el fondo se encontraba el temor a la perdida de las rentas territoriales; y a la perdida de la "masa de riqueza equivalente a todos los cargos lucrativos" de la India, habria que anadir de acuerdo con su previo analisis. Por lo tanto, con base en el temor, el monopolio y el enclave colonial, repudiando cualquier integracion con la poblacion nativa, se aplicaba una "politica iliberal, cobarde y miope, bajo la cual se toman las precauciones mas solicitas para prevenir el establecimiento de pobladores ingleses en la India" (lib. VI, cap. VI).

Un agravante era el desarraigo y la rotacion de los funcionarios britanicos, quienes despues de amasar rapidas fortunas solo pensaban en regresar a su pais, precisamente cuando habian adquirido algun conocimiento local. No sorprende, entonces, que Mill destacara el contraste con el dominio musulman, al cual califico como "un gobierno nativo".

En consecuencia, "Estamos impedidos para estudiar el caracter del pueblo en su propia esfera de accion. Sabemos poco de su vida domestica; de sus conocimientos, de su conversacion, de sus oficios y castas, o de las caracteristicas individuales y nacionales que son esenciales para conocerlos de manera integral [...] Carecemos de guia en la investigacion de los hechos, excepto la extrema incertidumbre de nuestra propia opinion y la conciencia de nuestra incapacidad para juzgar lo que es probable o improbable [...] El dano del cual me quejo es extensivo y temo que irreparable" (Sir Henry Strachey, Juez superior en la India hacia 1800, citado en lib. VI, cap. VI).

Logicamente, Mill concluyo que un buen gobierno resultaba imposible en tales condiciones, sobre lo cual sostuvo su defensa de la libertad de comercio y de poblamiento. Pero su tesis sobre la imposibilidad de transferirle lo mejor a un pueblo sin conocerlo y sin su propia participacion proyectaba un alcance general: "Despues de los efectos de mejores leyes sobre el caracter intelectual y moral de los nativos, estaria la difusion de la poblacion inglesa en la sociedad nativa por medio de la colonizacion, de la cual, como hemos visto, tantas consecuencias importantes fluirian" (ibid.).

Senalo un ultimo obstaculo para dicha opcion: "Desafortunadamente es casi imposible establecer un numero considerable de europeos en la India; porque los nativos subsisten con tan poco que los salarios de los trabajadores son demasiado bajos para permitirles vivir a los europeos. Si fuese posible nada resultaria tan ventajoso [como este poblamiento] para los dos pueblos, de la India y de Inglaterra" (lib. VI, cap. VII).

Sin embargo, tambien observo que en la India "hay todavia una prodigiosa cantidad de tierras de buena calidad sin cultivar", coincidentes con "el inestimable servicio que podria derivarse [...] de un cuerpo de caballeros ingleses [...] si hubieran sido estimulados a establecerse como propietarios de tierras, y como industriales, y como comerciantes" (lib. VI, cap. VI).

Tercera: la evaluacion financiera de la guerra arrojaria resultados similares en el gobierno. Dada una tasa de interes en Londres del 5%, Mill encontro que el valor presente neto de la conquista era negativo para Inglaterra, con horizonte en 1805, cuando termina su Historia; aunque pudo habersele argumentado que ignoro los escenarios sobre flujos de costos y beneficios futuros.

Mientras tanto, en la India las tasas de interes podian situarse en niveles exorbitantes, aun para reconocidos rentistas agricolas; y la tasa preferencial mas baja, para deudores como la Compania, era del 9%. ("En Bengala es frecuente que se preste el dinero a los granjeros al 40, 50 y 60%, hipotecando para el pago la cosecha venidera": Smith, 1776, lib. I, cap. IX). Utilizando para el grueso de los indios una tasa del 10%, en gracia de discusion, cualquier beneficio habria perdido el 99% de su valor presente despues de 48 anos y el 99,9% despues de 70 anos. Por tanto, aun enormes beneficios futuros parecerian incapaces de compensar el sacrificio de las primeras generaciones, incluso si estas lo hubiesen asumido con la racionalidad de un proyecto.

Claro esta, un argumento sobre la impertinencia de las tasas de descuento en terminos de distribuciones intergeneracionales podria dar lugar a diversas opiniones, incluso a reforzar la conclusion de Mill con el horizonte utilizado para el caso de Inglaterra; asi como a privilegiar los derechos fundamentales de las victimas para el caso de la India.

Cuarta: externalidades en la lista de beneficios y costos. Una evaluacion exhaustiva involucraria elementos como los siguientes. En sus memorias de la campana en Mysore, el Teniente Moore, del ejercito britanico, anoto: "Los habitantes de los Estados conquistados se sometian con aparente resignacion a la direccion de sus conquistadores [ingleses], pero [...] tan pronto se ofrecia una oportunidad, burlaban a sus nuevos amos y gustosamente volvian otra vez a su anterior lealtad" (citado en lib. VI, cap. IV, nota 19). "La familia del raja [de Benares] era naturalmente querida [por la poblacion]; y de la documentacion citada por el gobernador, parece suficientemente que en estas regiones los ingleses eran detestados de manera muy especial" (lib. V, cap. VII). "Maravilla ver como, a cada momento y voluntariamente, el gobierno ingles (en la India) se coloca en la condicion de un gobierno opuesto al pueblo; un gobierno que odia al pueblo, porque le teme, y a su vez es odiado por el pueblo" (lib. VI, cap. VI, nota 71).

Quinta: aun el mejor gobierno carece de soberania universal. Sobre la orden para derrocar al nabab de Surat en 1800 porque, en palabras del gobernador britanico, el buen gobierno "solo puede lograrse si la totalidad del gobierno militar y civil es tomada por la Compania", Mill senalo: "Otra vez vemos aqui claramente declarada y con toda confianza expuesta, como base de accion, la doctrina de que el mal gobierno bajo cualquier soberano genera un derecho, y aun un deber, para destronarlo; en favor unicamente de la Compania de las Indias Orientales, si resulta que esta posee el monopolio del derrocamiento; o en favor de la humanidad en general, si el privilegio resulta tan difuso como la razon en que se fundamenta" (lib. VI, cap. X).

Anoto que cuando "el pueblo [invadido] no tiene voz sobre la materia", las naciones invasoras o sus gobernantes actuan "con miras a sus propios beneficios" y, con ocasion de las acciones britanicas para dividir a los maharattas, en 1802, negociando con el Peshwa la mascara de un gobierno autoctono en el residuo de region que le quedaba, anadio: "Si admitimos que el gobierno ingles haria un mejor uso del nuevo poder que un gobierno nativo, y seria una desgracia pensar lo contrario, el argumento [sobre el derecho britanico para sustituir a los malos gobiernos] iria mucho mas lejos de lo que el gobernador desearia; pues entonces ningun gobierno nativo deberia quedar en la India" (lib. VI, cap. XI).

Este ultimo escenario terminaria imponiendose, una pieza de domino tras otra, provincia por provincia; pero, como describe Mill en su ultimo capitulo, con los britanicos forzados en 1805 a negociar una paz con todas las concesiones para los maharattas, la tesis resultaba autodestructiva aplicada de manera simultanea. En general, en su plena consecuencia el argumento sobre el derecho de sustitucion implicaba que ningun gobierno nativo deberia quedar en el globo, excepto el de la nacion "superior" en el ranking universal, nutriendo ideologias que luego conducirian a su propio cataclismo mundial.

Y advirtio: "Aun donde la disparidad de civilizacion y conocimiento fuese muy grande, y donde sin discusion alguna un pais civilizado fuese a llevar a otro pais barbaro uno de los mayores beneficios posibles, un buen gobierno y ademas benevolente, aun en ese caso se requeririan las circunstancias mas extremas para justificar el empleo de la violencia o la fuerza [...] La imposicion sobre una nacion, por la fuerza de ejercitos extranjeros, y por el placer o el interes de gobernantes extranjeros [...] sella con infamia el mas notable quiza de todos los crimenes que pueden ser cometidos contra la naturaleza humana" (ibid.).

EL ANALISIS, EL AUTOR Y LA COMPANIA

Sin embargo, en un giro paradojico, tambien declaro Mill: "En tanto los sentimientos de millones son de mas valor que los de un individuo [el nabab] [...] deberiamos encontrar justificada a la Compania en la toma del gobierno de Carnatic desde mucho antes; y bajo el mismo principio deberiamos regocijarnos de que cada pulgada de suelo dentro de los limites de la India estuviese sujeta a su dominio [...] En asuntos de detalle, he tenido la ocasion de culpar con mas frecuencia que de elogiar al gobierno de la Compania [...] Sin embargo, creo que se concluira que, durante el periodo de su soberania, la Compania ha hecho mas en beneficio de sus gobernados, ha mostrado mejores intenciones hacia ellos, ha mostrado una fijacion menos egoista hacia los perversos instrumentos de poder en sus manos y ha desplegado una bienvenida mas generosa a los planes de mejoramiento, no solo en comparacion con cualquier otro soberano existente en el mismo periodo, sino en comparacion con todos los demas soberanos sobre la faz de la tierra tomados en su conjunto" (lib. VI, cap. X).

Claro esta, el acotamiento de las actuaciones de la Compania "durante el periodo de su soberania" abstrae los costos antecedentes, y sobre este hecho cumplido se refiere solo a las posibilidades futuras de mejoramiento, a las cuales Mill mismo contribuiria, tal vez en forma significativa. De manera similar, "los sentimientos de millones" nunca fueron consultados con respecto a los ingleses, o con respecto a los franceses, o con respecto a otras alternativas, incluyendo opciones indias distintas de algun nabab.

De otro lado, la mas acerba critica exigiria senalar, quiza, que la situacion de Mill termino incluida dentro de la "masa de riqueza equivalente a todos los cargos lucrativos" derivados de la dominacion sobre la India, pues la primera edicion de La historia salio en 1818, despues de doce anos de dedicacion, mientras que a comienzos de 1819 Mill ingreso como funcionario de la Compania en Londres, "quedando asegurado finalmente su futuro financiero", en las palabras de un biografo. Por ejemplo, en una resena de ensayos de Pitts, Rosen y Majeed sobre el utilitarismo y el imperio, Peers (2006) se pregunta si un contraste con Bentham implicaria que, debido a sus posiciones en la Compania de las Indias Orientales, James y John Stuart Mill fueron mas tolerantes con el discurso imperialista y etnocentrista.

Es evidente que los ensayos de Bentham sobre las posesiones coloniales, la guerra y la paz contradicen radicalmente dicho discurso. (Por el momento basta esta observacion: "Mi analisis parece satisfactorio con respecto a las siguientes proposiciones. I. Que la posesion de dependencias extranjeras es ajena por completo a los intereses de Gran Bretana", Bentham, 1789, Ensayo 4). Pero parece igualmente cierto que el problema fundamental con la paradojica declaracion de Mill consiste en la incoherencia ante su propio analisis, como pudo verse en la seccion anterior.

Es mas, en 1825, en su articulo "Colonias", para la Enciclopedia Britanica, reafirmo y elevo a tesis general su posicion en contra de la dominacion internacional, como un beneficio para la minoria gobernante a expensas de la mayoria en la metropolis porque: a) una situacion de guerra sirve como pretexto para disminuir los controles democraticos sobre los gobernantes; b) mediante tal combinacion, estos se lucran en honores, poder, gasto, masa de cargos e influencias, y c) los costos corren a cargo de las mayorias.

Sin embargo, con una retrospectiva menos optimista, en el analisis detallado de La historia, los beneficios extraidos por la dominacion internacional pueden ser irrigados sobre amplias capas de la poblacion metropolitana, sin limite teorico alguno para su cobertura (incluso total), sobre todo en terminos de expectativas y de oportunidades, excepto la cota establecida por la magnitud misma de los beneficios esperados.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

(1.) Adams, B. The law of civilization and decay, 1896, New York, Vintage Books, 1943.

(2.) Bentham, J. Principles of international law, 1789, Bowring Edition, 1843 [http://www.laits.utexas.edu/ poltheory/bentham/pil/index.html].

(3.) Heckscher. E. La epoca mercantilista, 1931, Mexico, Fondo de Cultura Economica, 1983.

(4.) Keegan, J. A history of warfare, 1993, New York, Vintage Books, 1994.

(5.) Mill, J. The history of British India, London, Baldwin, Cradock, and Joy, 1826.

(6.) Mill, J. "Government", Encyclopedia Britannica, 1820 [http://studymore. org.uk/xmilgov.htm].

(7.) Mill, J. Elements of political economy, 1821, London, Henry G. Bohn, 1844 [http://www.econlib.org/library/MillJames/mljElm.html].

(8.) Mill, J. "Colony", Encyclopedia Britannica, 1825.

(9.) Peers, D. "Utilitarianism and Empire (Review)", Victorian Studies 49, 1, 2006, pp. 151-153.

(10.) Smith, A. Investigacion sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones [1776], Mexico, Fondo de Cultura Economica, 1958.

(11.) Strachey, J. El fin del imperio, 1959, Mexico, Fondo de Cultura Economica, 1974.

(12.) Tschope, R. "Verenigde Oost-Indische Compagnie", 2008 [www. oldestshare.com].

Homero Cuevas, Economista, Profesor Emerito de la Facultad de Economia de la Universidad Externado de Colombia, Bogota, Colombia [chhcuevas@yahoo.com]. Fecha de recepcion: 25 de abril de 2011, fecha de modificacion: 4 de mayo de 2011, fecha de aceptacion: 6 de mayo de 2011.
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Author:Cuevas, Homero
Publication:Revista de Economia Institucional
Date:Mar 22, 2011
Words:20069
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