Printer Friendly

La potestad judicial del Obispo en el M. Pr. Mitis Iudex.

Resumen: La presente relacion analiza la figura del Obispo en su calidad de juez, a la luz del motu proprio Mitis Iudex Dominus lesus, promulgado por Papa Francisco el 15 de agosto del 2015. El analisis se desarrolla en cuatro aspectos esenciales: 1. la reciente normativa ?es novedad o redescubrimiento?; 2. precedentes historicos; 3. exigencias de la nueva normativa; 4. problematicas y desafios. Los dos primeros aspectos sientan las bases de la reflexion, los dos siguientes precisan sea el ambito aplicativo de la norma como tambien los desafios de su actuacion. En efecto, el ultimo punto se propone como una <<via inconclusa>> o como una <<conclusion abierta>> en cuanto las respuestas deseadas surgiran en modo contemporaneo a la experiencia de los Obispos-Jueces en su actividad judicial y en la aplicacion de la norma contenida en el motu proprio.

Palabras clave: Obispo, Juez, Mitis ludex Dominus Iesus.

Abstract: This paper analyses the role of the bishop as judge in light of Motu Proprio Mitis Iudex Dominus Iesus, promulgated by Pope Francis on 15 August 2015. The analysis addresses these four main issues: 1. is the normative character of the text an innovation or a rediscovery? 2. the historical background; 3. the requirements of the new legislation; and 4. problematic issues and challenges. The first two points lay the groundwork for further consideration, while the latter two aim to clarify the scope of the legislation and highlight potential challenges in Its application. Indeed, the final point is framed as an <<open conclusion>>, as responses may be expected to arise through both the experience of Bishop-Judges in carrying out their juridical role and in the application ofthe legislation contained in the Motu Proprio.

Keywords: Bishop, Judge, Mitis ludex Dominus Iesus.

The Judicial Power of the Bishop in Motu Proprio Mitis ludex

**********

Es muy probable que la normativa contenida en el Motu proprio Mitis Index Dominus lesas haya provocado en algunos estupor y maravilla, en otros confusion e incluso molestia. Y esto a pesar que algunas de sus resoluciones se esperaban o intuian, sea por las discusiones realizadas en ambitos cientificos y algunas publicaciones como tambien, principalmente, por las reflexiones que emergian de las aulas sinodales. Entre las decisiones de mayor peso se encuentra, precisamente, aquella de dar al Obispo diocesano una mayor potestad en el ambito de la potestad judicial.

Pero mas alla del estupor y de la sorpresa, una tal norma venia simplemente a colocar en el lugar que le corresponde la funcion judicial del Obispo en el ejercicio de su munus episcopal, como igualmente, a dar una senal de solida certeza a los fieles encomendados a su cuidado.

En el directorio para el ministerio pastoral de los Obispos Apostolomm succesores (2004), se lee: <<El ejercicio de la autoridad pastoral exige al Obispo la constante busqueda de un sano equilibrio de todos los componentes de su personalidad y un sentido realista para saber discernir y decidir serena y libremente, teniendo presente solo el bien comun y el bien de las personas>> (1). En este sentido, prosigue el directorio, <<El buen gobierno exige al Obispo que busque personalmente con todas sus fuerzas la verdad y que se comprometa a perfeccionar su ensenanza y a cuidar no tanto la cantidad sino, mas bien, la calidad de sus pronunciamientos>> (2), evitando asi la adopcion de soluciones pastorales que no respondan a la esencia y a la realidad de los problemas. <<La pastoral sera autentica>>, concluye, <<en la medida que se apoye en la verdad>> (3).

Por cierto, una de las dificultades mayores sera la formacion en materias juridicas que no siempre son dominadas por quienes son llamados al episcopado y que deberan adquirir a lo largo del mismo ejercicio ministerial, cosa que no es siempre facil. No olvidemos, sin embargo, que el Obispo tiene el deber de <<... gobernar la Iglesia particular que le esta encomendada con potestad legislativa, ejecutiva y judicial, a tenor del derecho>> (4), por lo mismo esta llamado a ser un activo protagonista y no solo un arbitro de estas materias en la curia diocesana. El Obispo diocesano, afirma Massimo del Pozzo, no es el simple garante o notario de la correcta accion de sus colaboradores, sino que asume la responsabilidad directa y personal del acertamiento judicial (5).

Por otra parte, entre las mismas condiciones requeridas a quienes seran promovidos al episcopado, se puede apreciar la necesidad de una adecuada integridad humana y cristiana (firmeza de fe, buenas costumbres, piedad, prudencia, buena fama, entre otras), como tambien condiciones objetivas cuales la edad y el tiempo de ordenacion, y, no menos importante, la necesidad de una formacion doctrinal solida en vistas de la mision que se les confiere.

Si se confronta la legislacion del 1917 y la del 1983, por cuanto se refiere a la formacion doctrinal, es posible observar una clara concordancia entre ambas.

CIC-1917, can. 331 [seccion] 1: Para que uno sea idoneo [al episcopado] hace falta que reuna las siguientes cualidades:

5: Que se haya doctorado o por lo menos licenciado en sagrada Teologia o en Derecho canonico en algun ateneo o instituto de estudios aprobado por la Santa sede, o que al menos este bien impuesto en dichas materias; y, si es religioso, que haya recibido de sus Superiores mayores un titulo equivalente o el atestado de verdadera competencia.

CIC, can. 378 [seccion] 1: Para la idoneidad de los candidatos al Episcopado se requiere que el interesado sea:

5: doctor o al menos licenciado en Sagrada Escritura, teologia o derecho canonico, por un instituto de estudios superiores aprobado por la Sede Apostolica, o al menos verdaderamente experto en esas disciplinas.

Si bien por una parte se privilegian los titulos academicos conseguidos en centros de estudios aprobados por la Santa Sede (ser doctor o licenciado en Teologia o Derecho canonico en el Codigo del 1917; tambien en Sagrada Escritura en el Codigo del 1983), en ausencia de ellos se requiere que el candidato <<este bien impuesto en dichas materias>> o que sea <<verdaderamente experto en estas disciplinas>>. Ello en correspondencia con la misma naturaleza de la funcion ministerial llamada a cumplir en el seno de la Iglesia particular.

El Obispo no esta llamado a conducir la porcion del pueblo de Dios que le ha sido encomendada solo con tanta buena voluntad y con la ayuda del Espiritu Santo, necesaria, por cierto, sino tambien con la ciencia necesaria para poder responder con la requerida autoridad a las necesidades de este pueblo del cual son Pastores, Maestros y Jueces.

Decia San Juan Pablo II a la Rota Romana, en un texto que podriamos definir de clasico e incluso profetico:

<<En los discursos anuales a la Rota romana, he recordado muchas veces la relacion esencial que el proceso guarda con la busqueda de la verdad objetiva. Eso deben tenerlo presente ante todo los obispos, que por derecho divino son los jueces de sus comunidades que por derecho divino son los jueces de sus comunidades. En su nombre administran la justicia los tribunales. Por tanto, los obispos estan llamados a comprometerse personalmente para garantizar la idoneidad de los miembros de los tribunales, tanto diocesano como interdiocesanos, de los cuales son moderadores, y para verificar la conformidad de las sentencias con la doctrina recta>>.

<<Los pastores sagrados no pueden pensar que el proceder de sus tribunales es una cuestion meramente "tecnica", de la que pueden desinteresarse, encomendandola enteramente a sus jueces vicarios>> (6).

El Obispo diocesano, por tanto, no debe considerarse ajeno o externo al proceder del tribunal. El es <<juez natural>> para los fieles en su diocesis en virtud de la misma ordenacion episcopal y la mision canonica recibida. Por ello mismo, ser <<moderadores>> no es igual a ser simples <<vigilantes>> o <<controladores>> de la accion judicial de los Tribunales. Los Obispos, tanto en la legislacion precedente como en la normativa vigente, especialmente ahora con la introduccion del proceso breve, son actores en primera linea.

El Obispo debe proveer a su formacion personal y, al mismo tiempo, promover la formacion de quienes seran nominados al servicio en los Tribunales, garantizarles los medios necesarios, vigilar sobre la recta administracion de la justicia, evitando que se generen abusos, administrando en algunos casos por si mismo la justicia. En resumidas cuentas, el Obispo es el primer responsable de la administracion de la justicia en su diocesis.

1. LA RECIENTE NORMATIVA, ?ES NOVEDAD O REDESCUBRIMIENTO?

Desde mi punto de vista, la potestad judicial del Obispo evidenciada en el motu proprio Mitis Index Dominas lesas, promulgado el 15 de agosto del 2015, no representa absolutamente una novedad, en cuanto el can. 1419 [seccion] 1 del Codigo vigente ya establece que el Obispo diocesano es, por oficio, juez de primera instancia con la capacidad de actuar por si mismo o bien mediante otros; asi tambien lo establecia el precedente can. 1572 del Codigo Pio benedictino con pocas diferencias (7). El can. 1673 [seccion] 1 introducido por el motu proprio y sin abolir el can. 1419 [seccion] 1 del Codigo, aplica este criterio al proceso matrimonial canonico.

Can. 1419 [seccion] 1. En cada diocesis, y para todas las causas no exceptuadas expresamente por el derecho, el juez de primera instancia es el Obispo diocesano, que puede ejercer la potestad judicial por si mismo o por medio de otros de acuerdo a los canones que siguen.

Can. 1673 [seccion] 1. En cada diocesis el juez de primera instancia para las causas de nulidad del matrimonio, para las cuales el derecho no haga expresamente excepcion, es el Obispo diocesano, que puede ejercer la potestad judicial por si mismo o por medio de otros, conforme al derecho (8).

Ahora bien, que el obispo diocesano tenga potestad judicial con la capacidad de ejercerla por si mismo como tambien por otros, sin por ello entrar en conflicto con su ministerio pastoral, habia sido ya considerado en el can. 391 de la actual legislacion canonica (9), en el ambito de las competencias del Obispo diocesano (10).

De consecuencia, el Obispo diocesano no puede eximirse de la responsabilidad que le compete en la recta administracion de la justicia en su diocesis. Asi lo afirma la Constitucion dogmatica Lumen Pentium: <<Los Obispos rigen como vicarios y legados de Cristo las Iglesias particulares que se les han encomendado, con sus consejos, con sus exhortaciones, con sus ejemplos, pero tambien con su autoridad y con su potestad sagrada que ejercitan unicamente para edificar su grey en la verdad y la santidad, teniendo en cuenta que el que es mayor ha de hacerse como el menor y el que ocupa el primer puesto, como el servidor (cfr. Le 22,26-27)>>. El documento conciliar, luego de sostener que esta potestad es propia, ordinaria e inmediata, si bien circunscrita en precisos limites, agrega: <<En virtud de esta potestad, los Obispos tienen el sagrado derecho y ante Dios el deber de legislar sobre sus subditos, de juzgarlos y de regular todo cuanto pertenece al culto y organizacion del apostolado>> (11).

Que el motu proprio recuerde el rol de <<Juez de primera instancia>> del Obispo quiere evidenciar, por otra parte, el rostro colegial de la administracion de la justicia en la Iglesia, incluso en materias complejas y delicadas como las declaraciones de nulidad matrimonial. En estos casos, el Obispo no es solo garante, sino que tambien responsable de frente a Dios, de frente a la Iglesia y de frente a los mismos fieles que piden una respuesta de justicia y de verdad sobre el propio vinculo conyugal, sea que se trate de la validez o de la nulidad del mismo, una respuesta que les done certeza y serenidad para enfrentar la vida en la Iglesia (12) con un acompanamiento que sea pastoralmente adecuado a cada situacion.

Es justamente el interes por la verdad y por el bien de los fieles que se encuentran bajo su cura pastoral la hace necesario recuperar una potestad ya inherente al ministerio episcopal, potestad que hoy se presenta como una <<novedad>> y que pone en evidencia la responsabilidad personal de cada Obispo en comunion profunda con la suprema autoridad de la Iglesia (13).

Por otra parte, como se puede deducir de cuanto hemos dicho hasta el momento, el rol activo del Obispo en el ambito procesal, junto a responder a las funciones que le han sido encomendadas en la consagracion episcopal (ser pastor, maestro y juez) y en la respectiva mision canonica, representa tambien una mayor proximidad de las estructuras eclesiales a los fieles (14), especialmente aquellos servicios que se prestan a la familia y, de particular modo, los tribunales eclesiasticos. De hecho, el mismo Decano del Tribunal Apostolico de la Rota Romana afirmaba que la primera grande novedad que emerge de los motu proprio, es <<que los Obispos vuelvan a asumir el ejercicio de los santos Obispos de los primeros siglos de la Iglesia, que manifestaban personalmente la potestad sacramental--recibida con la imposicion de las manos en la ordenacion episcopal--de padres, maestros y jueces>> (15).

En esta linea, me parece bastante luminosa la expresion del Papa Francisco cuando introduce el motu proprio dirigido a las Iglesias orientales: <<En esta perspectiva, es importantisimo e ministerio del Obispo, quien, segun la ensenanza de los Padres orientales, es juez y medico, porque el hombre, herido y caido (peptokus) a causa del pecado original y de los propios pecados personales, enfermo, con las medicinas de la penitencia obtiene de Dios la sanacion y el perdon y es reconciliado con la Iglesia>> (16). El Pontifice agrega inmediatamente una segunda idea, dando mayor solidez a la precedente: <<El Obispo -constituido por el Espiritu Santo como figura de Cristo y al puesto de Cristo ("eis typon kai topon Christou")--es sobretodo ministro de la divina misericordia; por tanto, el ejercicio de la potestad judicial es el lugar privilegiado en el cual, mediante la aplicacion de los principios de la "oikonomia" y de la "akribeia", el lleva a los fieles necesitados la misericordia sanadora del Senor>> (17).

La actuacion judicial del Obispo en primera persona y no solo delegando esta potestad, por una parte favorece la cercania al pueblo que le ha sido encomendado y, por otra, da garantias de justicia y de verdad al mismo proceso judicial, fortaleciendo la estructura del Tribunal y a sus mismos operadores.

Es evidente que con esta nueva normativa se supera el limite de prudencia establecido por la Instruccion Dignitas Connubii en el art. 22 [seccion] 2 que, luego de haber recordado al primer paragrafo la potestad judicial del Obispo para las causas matrimoniales, establecia un criterio de oportunidad: <<Sin embargo, conviene que [el Obispo] no juzgue por si mismo a no ser que lo exijan causas especiales>> (18).

A la luz de la nueva normativa, y en manera particular de las causas tratadas con el proceso breve, la requerida presencia del <<Obispo juez>> ofrece una mayor garantia de certeza, evitando que, con la pretendida celeridad del proceso, se ponga en riesgo la indisolubilidad del matrimonio. Dicho sea de paso que en los presupuestos que guiaron al Papa Francisco en la constitucion de la comision pontificia para la revision del proceso matrimonial canonico, uno de los principios fundamentales, junto al de conservar la estructura de un <<proceso judicial>> y no administrativo, como algunos Padres sinodales habian sugerido, se encontraba tambien el de salvar el principio de la indisolubilidad del matrimonio, evitando en este modo que la celeridad de los procesos provocase un aumento descontrolado e irracional de las nulidades matrimoniales (19).

Como sugiere Paolo Moneta, esta exigencia de celeridad puede en efecto poner en riesgo el principio de la indisolubilidad del matrimonio. De aqui la necesidad de encomendar los juicios mas delicados al mismo Obispo que, en fuerza de su oficio pastoral, es con Pedro el mayor garante de la unidad catolica en la fe y en la disciplina (20). El mismo Pontifice reconoce el riesgo cuando, al cuarto criterio afirma, sin medios terminos: <<No se me escapa, sin embargo, cuanto un juicio abreviado pueda poner en riesgo el principio de la indisolubilidad del matrimonio; precisamente por esto he querido que en tal proceso sea constituido juez el mismo Obispo, que en virtud de su oficio pastoral es con Pedro el mayor garante de la unidad catolica en la fe y la disciplina>> (21). La presencia del Obispo juez quiere, por tanto, evitar el peligro de caer en algun tipo de laxismo, asegurando una mayor cercania de los organos judiciales a los fieles, evidenciando que, al ser pastor y cabeza de su Iglesia, el Obispo es por ello mismo juez entre sus fieles (22).

Ahora bien, si el proceso breve exige que el Obispo intervenga como juez, en el proceso ordinario no hay mayores variaciones a cuanto hasta ahora se realiza, ya que el Obispo, si bien es juez natural, puede delegar a otros esta funcion. Se lee en el tercer criterio que introduce la normativa del motu proprio: <<En orden a que sea traducida en practica la ensenanza del Concilio Vaticano II en un ambito de gran importancia, se ha establecido hacer evidente que el mismo Obispo en su Iglesia, de la que es constituido pastor y cabeza, es por eso mismo juez entre los fieles que se le han confiado. Se espera por tanto que, tanto en las grandes como en las pequenas diocesis, el Obispo mismo ofrezca un signo de la conversion de las estructuras eclesiasticas, y no deje la funcion judicial en materia matrimonial completamente delegada a los oficios de la curia>>, en sintonia con el can. 1419 y, con cuanto contenido en el Directorio Apostolorum successores, sobre el ministerio de los Obispos, al no 158 (23). El mismo tercer criterio pone en relieve la obligatoriedad del Obispo juez en el proceso breve: <<Esto valga especialmente en el proceso mas breve, que es establecido para resolver los casos de nulidad mas evidente>> (24).

Considero util recordar en este punto algunos criterios contenidos en el mencionado directorio sobre la funcion del Obispo como juez.

El directorio, luego de haber recordado la <<sabia equidad canonica>> con la cual el Obispo es llamado a juzgar en vistas del bien de las personas y de la misma Iglesia (25), establece algunos criterios para el ejercicio de su funcion judicial, entre ellos: actuar en modo que los fieles resuelvan pacificamente sus controversias; promover la reconciliacion entre ellos; observar las normas procedurales establecidas para el ejercicio de la potestad judicial; investigar con discrecion a norma del can. 1717; vigilar sobre el actuar de su tribunal segun los criterios establecidos para la administracion de la justicia en la Iglesia (26).

En conclusion, a cuanto hemos expuesto, se puede afirmar que la gran novedad de la norma que nos interesa es solamente la necesidad que en el proceso breve sea el Obispo, y solo el, quien ejercite la potestad judicial, mientras que en el proceso ordinario el ejercicio de esta facultad es explicitamente facultativa (27). Del resto, la normativa a disposicion es clara cuando no niega que esta funcion le pertenece de derecho.

2. ANTECEDENTES HISTORICOS

No es posible, en virtud del tiempo a disposicion, hacer un estudio exhaustivo de los aspectos historicos sobre la figura del Obispo juez, cosa que ha sido tratada por otros autores. Mi interes es mostrar que la funcion judicial de los Obispos no es una invencion del motu proprio de Papa Francisco, sino que pertenece a la misma tradicion de la Iglesia.

Por los santos Obispos Ambrosio y Agustin, somos testigos no solo de la funcion judicial que cumplian en medio del pueblo cristiano, sino tambien de la dedicacion y del sacrificio que ello provocaba en los santos. En el libro de las Confesiones, San Agustin afirmaba de no tener la posibilidad ni siquiera de preguntarle a San Ambrosio sobre las cosas que le interesaban:

<<(...) pues me apartaban de el la multitud de quienes acudian a verlo con toda clase de asuntos y a quienes atendia con gran servicialidad. Y el poco tiempo que no estaba con las gentes lo empleaba en reparar su cuerpo con el sustento necesario o en alimentar su mente con la lectura>> (28).

El mismo San Agustin afirma que el ejercicio del oficio judicial era un peso no indiferente de su ministerio, tanto que se veia alejar de la meditacion y de la oracion:

<<Nosotros no nos cansamos de decir, no solo a quien se apropia de los demas sino tambien a quien exige con avidez exagerada la restitucion del propio, que tienen que cuidarse de toda suerte de codicia, y les presentamos la imagen de aquel hombre a quien fue dicho: Estupido, esta noche tu alma te sera quitada, y cuanto has preparado ?de quien sera? Pero no hay caso, ni siquiera si decimos esto ellos se alejan y nos dejan en paz, al contrario, nos oprimen con su abandono. Imploramos y clamamos hasta que no nos han obligado a ocuparnos de las cosas que les preocupan, alejandonos de la meditacion de los mandamientos de Dios que son nuestro amor. Oh, con cuanta aversion por las turbas turbulentas y con cuanto deseo por la palabra divina fue dicho: Alejense de mi, o malignos, y meditare los mandamientos de mi Dios>> (29).

De igual modo, Posidio da un importante testimonio de la preocupacion que tenia San Agustin no solo en ejercitar el servicio pastoral, sino tambien en resolver las controversias y administrar la justicia, quedando a veces en ayunas, mirando el bien de los cristianos, si bien soportando todo como una pesada carga que lo alejaban de platicar de las cosas de Dios con los hermanos:

<<Cuando San Agustin era requerido por los cristianos o personas de otras sectas, oia con diligencia la causa, sin perder de vista lo que decia alguien; conviene a saber: que mas queria resolver los pleitos de desconocidos que de amigos, pues entre los primeros es mas facil un arbitraje de justicia y la ganancia de algun amigo nuevo; en cambio, en el juicio de amigos se perdia ciertamente el que recibia el fallo contrario. A veces, hasta la hora de comer duraba la audiencia; otra se pasaba el dia en ayunas, oyendo y resolviendo cuestiones. Y siempre miraba en todo al estado espiritual de los cristianos, interesandose de su aprovechamiento o defeccion en la fe y buenas costumbres; y, segun la oportunidad, instruia a los contendientes en la ley de Dios, inculcando su cumplimiento y dandoles consejos de la vida eterna, sin buscar en los favorecidos mas que la devocion y la obediencia cristiana, debidas a Dios y a los hombres. (...). Se comunicaba por cartas con algunos que le consultaban sobre asuntos temporales. Pero soportaba como una pesada carga esta distraccion de mas altos pensamientos, y era su mayor gusto platicar de las cosas de Dios en intima familiaridad con los hermanos>> (30).

Estos testimonios permiten ver que la administracion de la justicia en manera directa y personal, con el peso que significaba, no era algo circunstancial o episodico en el ministerio de los Padres, sino una realidad bastante cuotidiana a la cual no se sustraian, dedicandole bastante tiempo. Por otra parte, los pronunciamientos tenian para los cristianos un profundo valor civil y moral justamente por la autoridad de la fuente; no debemos olvidar el influjo que tuvo San Ambrosio en la diocesis de Milan, las dificultades con los emperadores Valeriano II y Teodosio, sin contar los conflictos con los arrianos (31).

Si bien no sea demasiado clara la naturaleza propiamente judicial de las decisiones episcopales y si tal administracion se configurase como resolucion arbitral o conciliadora, lo que resulta claro es que la jurisdiccion de los Obispos trasciende muchas veces las causas puramente espirituales. Es mas, ellos asumen esta funcion ya antes de la pax constantiniana, con decisiones que adquirian un incontrovertible valor ejecutivo, inclusive siendo respetado por el poder civil (32).

Con el paso de los anos y de los siglos, se inicia a configurar una estructura procesual con figuras mas cercanas a los fieles, normalmente archidiaconos o decanos, clerigos, que administraban la justicia en algunas materias en el mismo lugar, una suerte de <<jueces locales>> que ofrecian la ventaja de no retardar la justicia y de actuar tempestivamente. Es en estas circunstancias que el Concilio de Trento buscara el limitar y contrastar este fenomeno de particularizacion de los juicios llamando a los Obispos a asumir la plenitud de sus atribuciones.

En la sesion XXTV, del 11 de noviembre del 1563, el Concilio establece con claridad la competencia de los Ordinarios locales indicando, ademas, el tiempo que debia durar el proceso: <<Todas las causas para las cuales es competente el foro eclesiastico, aunque si se refieren a los beneficios, en primera instancia se desarrollaran solo delante a los ordinarios locales y seran completamente conducidas a termino en el tiempo maximo de dos anos desde el inicio del proceso. Trascurso este tiempo, las partes, o una de ellas, podran recurrir a los jueces superiores, naturalmente competentes>> (33). No solo, en la misma sesion vienen exceptuadas las causas que deben ser tratadas por la Sede Apostolica o que hayan sido reservadas por el mismo Sumo Pontifice (34), estableciendo explicitamente que: <<Las causas matrimoniales y criminales, por otra parte, no seran dejadas al juicio del decano, del archidiacono o de otros de grado inferior, aunque si se encuentran en visita canonica, sino que seran reservadas solo al examen y a la jurisdiccion del Obispo, aunque si entre el Obispo y el decano o el archidiacono u otros inferiores sea pendiente una controversia, en cualquier instancia, relativa al tratamiento de estas causas>> (35).

De cuanto dicho, es posible afirmar que la gravedad de las causas matrimoniales y criminales y su incidencia en la salus animaram, requeria una singular discrecion, diligencia y aplicacion que la persona del Obispo era en grado de asegurar.

Como bien concluye Massimo del Pozzo, <<Las disposiciones tridentinas han representado la base de la organizacion judicial eclesiastica hasta la modernidad. (...). El tribunal diocesano constituyo, por tanto, el prototipo de la justicia local. El Obispo recupero la directa responsabilidad de las causas matrimoniales sobre una base territorial>>, si bien ello no comportaba necesariamente el ejercicio personal del juicio por parte del Obispo, en cuanto se practicaba la concesion de la potestad a jueces delegados con la asistencia de asesores y colaboradores, sin por ello eximir al Obispo de <<un rol inmediato de control y supervision de la actuacion del tribunal y, no era extrano, de intervencion directo>> (36).

En la codificacion Pio benedictina, la constitucion de los tribunales presupone siempre la facultad del Ordinario de ejercitar la funcion judicial, subordinada sin embargo a las prescripciones legales universalmente establecidas que favorecen la constitucion del provisor y los vice provisores (37), <<sacerdotes de fama intachable, doctores o al menos peritos en derecho canonico y que no cuenten menos de treinta anos de edad>> (38). Aparte de ello, pueden ser nombrados algunos sacerdotes como jueces sinodales, no mas de doce establece el can. 1574 [seccion] 1, que sean peritos en derecho, aunque pertenezcan a otras diocesis (39).

Ahora bien, el Codigo Pio benedictino, luego de colocar en resalto la funcion judicial del Obispo estableciendo que el es el juez de primera instancia en cada diocesis para todas las causas, salvo aquellas exceptuadas por el derecho (40), o bien cuando se trata de derechos o bienes temporales del Obispo, de la mesa o de la Curia diocesana (41), al can. 1578 establece que <<el Obispo siempre puede presidir el tribunal por si mismo>>, recomendando, en todo caso, que deje las causas para que <<las juzgue el tribunal ordinario presidido por el provisor o vice provisor>>, especialmente aquellas criminales o contenciosas de mayor gravedad. (42) Del mismo modo, la instruccion Provida Mater Ecclesiae, precisara en el 1936, las prescripciones sobre la formacion del tribunal colegial y la inoportunidad de la presidencia del Obispo (43), confirmando, sin embargo, la exclusividad de la competencia del Ordinario a declarar la nulidad en via documental (44).

Que corresponda al Obispo, <<juez natural>>, tratar las causas de nulidad matrimonial de la Iglesia particular, no solo en teoria, sino que tambien en la practica, es una constante, a pesar de que la evolucion del sistema judicial en epoca moderna, se haya orientado al descentramiento organico de la funcion judicial y a un ejercicio en forma vicaria cada vez mas acentuado. Dice Del Pozzo: <<El processus matrimionialis brevior coram Episcopo, por tanto, es mas un retorno al antiguo que una novedad. En un cierto sentido ha existido casi persistentemente una forma personal tipicamente episcopal, para la declaracion de nulidad matrimonial>>, y concluye: <<Hasta el siglo XIX la potestad judicial del Obispo se manifestaba no solo en el frecuente contacto con los ministros o en el control del tribunal diocesano, sino que en la referencia directa a su persona y capitalidad>> (45).

Se puede concluir esta veloz vision historica con las palabras de San Juan Pablo II en la exhortacion Pastores gregis: <<... el ministerio del Obispo en modo alguno se puede reducir al de un simple moderador. Por su naturaleza, el munus episcopale implica un claro e inequivoco derecho y deber de gobierno, que incluye tambien el aspecto jurisdiccional. Los Pastores son testigos publicos y su potestas testandi fidem alcanza su plenitud en la potestas iudicandi: el Obispo no solo esta llamado a testimoniar la fe, sino tambien a examinarla y disciplinar sus manifestaciones en los creyentes confiados a su cuidado pastoral>> (46).

3. Exigencias de la nueva normativa

En la reciente exhortacion apostolica postsinodal Amoris laetitia, el Papa Francisco establece un importante criterio que da fundamento a la funcion judicial de Obispo y que, por otra parte, ha motivado la necesidad de emanar los mota proprio que reforman el proceso matrimonial canonico. El afirma que junto al deseo de simplificar los procedimientos de una eventual declaracion de nulidad matrimonial: <<tambien he querido "hacer evidente que el mismo Obispo en su Iglesia, de la que es constituido pastor y cabeza, es por eso mismo juez entre los fieles que se le han confiado">> (47).

Creo que es evidente de esta afirmacion que las exigencias que recaen en los hombros de los Obispos no son de poca importancia. La presencia del Obispo juez en su Iglesia particular exige no solo la capitalidad de su ministerio, sino tambien la sacramentalidad del mismo (48), en cuanto el munus judicial no puede separarse de aquellos de ensenar y santificar. Por lo mismo, la reforma requiere que el Obispo no deje completamente delegada a los oficios de la curia la funcion judiciaria en materia matrimonial, y esto especialmente en el proceso mas breve que viene establecido para resolver los casos de nulidad mas evidentes (49).

Quisiera recordar, antes de proseguir, que los mismos Obispos reunidos en los Sinodos para la familia del 2014 y del 2015, han solicitado la simplificacion de la praxis canonica de los procesos matrimoniales.

En el Sinodo extraordinario del 2014, los Obispos piden la simplificacion de la praxis canonica de las causas matrimoniales (50), si bien actuando con prudencia al fin de evitar el riesgo de provocar injusticias y errores que puedan dar la impresion de no respetar la indisolubilidad del sacramento, cuidando por un lado de no favorecer el abuso y, por otro, de no obstaculizar la formacion de los jovenes al matrimonio como compromiso para toda la vida, evitando la concepcion de un <<divorcio catolico>> (51). Muchos padres en este mismo Sinodo extraordinario promueven la concesion de una mayor autoridad al Obispo en materia procesual (52).

Sucesivamente, en las jornadas de estudio del Sinodo ordinario del 2015, los Obispos consideran importante subrayar la responsabilidad del Obispo diocesano en materia procesual, pudiendo indicar consultores preparados que, gratuitamente, puedan aconsejar a las partes sobre la validez del propio matrimonio (53).

En la Relacion final del Sinodo ordinario, los Padres sinodales afirman que la simplificacion realizada con la normativa promulgada por el Papa, <<es una gran responsabilidad para los Ordinarios diocesanos, llamados a juzgar ellos mismos algunas causas y a garantizar, en todos los modos, un acceso mas facil de los fieles a la justicia>> (54).

Respecto a la normativa en estudio, los canones que interesan son el can. 1683, que indica las causas de tratar directamente por el Obispo (55), y el can. 1687 [seccion] 1 que establece cuando y como el Obispo puede dar sentencia y cuando remitir el proceso al examen ordinario (56). El art. 21 de las Reglas de procedimiento para tratar las causas de nulidad de matrimonio, contenidas en el mismo Motu proprio, establece ademas el modo en el cual el Obispo debe pronunciar la sentencia y la forma en que va presentado su contenido (57).

La reforma requiere, de hecho, diversas acciones de parte del Obispo, exigencias a las cuales no puede renunciar y a las que gradualmente debera responder en la administracion de la justicia en su diocesis. En modo concreto, el Obispo diocesano debera:

--Preparar personal suficiente para los tribunales, clerigos y laicos, mediante cursos de formacion en instituciones academicas debidamente aprobadas o bien promovidos por la misma diocesis.

--Colocar a disposicion de las personas separadas o de las parejas en crisis un servicio de informacion, de consejo y de mediacion vinculado a la pastoral familiar que podra, eventualmente, acoger a las personas en vista de la investigacion preliminar del proceso.

--Tener un propio Tribunal en sus diocesis para las causas matrimoniales, pudiendo todavia de servirse de un Tribunal interdiocesano.

--El Obispo diocesano es llamado a ser Juez de primera instancia para las causas de nulidad matrimonial, con la capacidad de actuar por si mismo o por medio de otros, dando asi mayores garantias al proceso, delante de Dios, la Iglesia y los fieles; este rol judicial del Obispo es inherente a su consagracion episcopal, facultativo en el proceso ordinario, obligatorio en el proceso breve.

Como afirma el Subsidio aplicativo, luego de haber sostenido que el Obispo es juez en su Iglesia, establece: <<Ello vale especialmente en el proceso breve: no es el Obispo que instruye la causa, interrogando las partes y los testigos, pero el interviene como juez en los casos en que la nulidad es evidente. La verdad de juicio viene salvada, ya que personas cualificadas asisten al Obispo, quien asume luego la certeza moral sobre la sentencia de pronunciar>> (58). De cuanto dicho en el Subsidio, es importante subrayar que el Obispo debe llegar al convencimiento, en base a su ciencia y consciencia, que las pruebas y los indicios producidos demuestran la invalidez del matrimonio. Si el Obispo no logra tal certeza moral, es decir, si no esta seguro de la nulidad del matrimonio, no tendra otra alternativa que enviar la causa al tramite ordinario que examinara mas profundamente la cuestion, permitiendo en este modo que las partes accedan a un acertamiento de la verdad que se refiere a la validez o invalidez de su matrimonio segun el proceso ordinario (59).

La naturaleza eminentemente pastoral de la funcion judicial del Obispo en el proceso breve, es avalorada con el hecho que el no tiene la facultad de concluir la causa con una sentencia negativa (60).

4. PROBLEMATICAS Y DESAFIOS

De cuanto hemos dicho hasta el momento, diversas son las inquietudes que dejaremos abiertas al final de nuestra relacion. Inquietudes que, como se comprendera en seguida, son tambien desafios que deberan ser asumidos en el curso del tiempo y que adquiriran fisonomias diversas de acuerdo al lugar y a la situacion en que se encuentran los mismos tribunales.

Se preguntaba Mons. Pio Vito Pinto, el Decano de la Rota Romana, en concomitancia con la publicacion de la nueva normativa: <<Pero, ?como podran los Obispos diocesanos, o los Obispos eparquiales, sobre todo en las grandes diocesis, asegurar, al menos en parte y como signo, esta tarea de pastores jueces?>> (61). La respuesta para Pinto no es otra que la formacion, sea aquella dirigida a formar personas que sirven en los Tribunales, sea la formacion permanente de los mismos Obispos. Prosigue el Decano: <<La formacion permanente ayudara a que cada Obispo, teniendo el propio tribunal para las causas matrimoniales, redescubra el ministerio, que le ha sido encomendado en la ordenacion, de ser juez de sus fieles>> (62).

Si bien se pida bastante a los Obispos, es necesario recordar que esta fue la direccion que el Sinodo y el mismo Papa han dado a la Iglesia. No solo, es la realidad misma que ha vivido la Iglesia desde sus origenes. De alli que sea necesario un cambio estructural y, al mismo tiempo, un cambio personal que favorezca la recuperacion de la centralidad del Obispo diocesano en la praxis judicial. Por otra parte, la autoridad llamada a participar en el proceso breve es el <<Obispo diocesano>> (63), como lo establece el motu proprio, por lo que serian de excluir tanto la presencia del Obispo auxiliar que del Obispo coadjutor.

Se puede afirmar, por tanto, que como ya hemos dicho, la tarea judicial del Obispo no es algo residual o marginal en su ministerio; ella es inherente a la misma mision pastoral recibida en la consagracion episcopal. De alli la necesidad de una formacion que venga en ayuda a los Obispos para asumir las exigencias de la presente normativa. El hecho que un Obispo carezca de una formacion juridica conseguida en un centro academico para ello habilitado, requerira de la ayuda de colaboradores expertos y tecnicamente formados que, sin embargo, no lo sustituiran completamente en sus funciones (64).

En virtud de cuanto establecido en el art. 8 [seccion] 1 de las Reglas de procedimiento (65), el Obispo que no tienen un tribunal propio, debera proveer a formar adecuadamente personas que puedan prestar su trabajo para las causas de nulidad en el tribunal. Si bien el articulo habla de <<cursos de formacion permanente y continua>>, sea promovidos por las mismas diocesis que por la Sede Apostolica, creo que es necesario tener presente cuales deben ser los criterios formativos. Si de una parte se promoveran--y ya se esta haciendo--cursos rapidos para el personal que trabaja en los tribunales, estoy convencido que no se debe descuidar la calidad de los mismos, por lo cual es necesario que las mismas diocesis provean a la formacion cualificada de algunos fieles, laicos y clerigos, en los centros de estudio de derecho canonico con la obtencion de un correspondiente titulo academico. Junto a ello, sera necesario revisar los programas formativos de Licencia y Doctorado para venir al encuentro de las necesidades de las mismas diocesis, especialmente aquellas mas necesitadas.

Otro problema que debe ser considerado, es la tendencia al <<buenismo>> o la condescendencia injustificada de parte de los Pastores. La administracion de la justicia, especialmente en el contexto del proceso breve, requiere que el Pastor no se deje llevar por la tendencia de dar una solucion rapida a las partes que recurren al tribunal sin ser objetivo en la evaluacion de las pruebas, no administrando de este modo una verdadera justicia (66). De aqui la importancia de la seriedad del trabajo desarrollado por el instructor y la competente asistencia del asesor, con quienes el Obispo procedera a la dedicada evaluacion de las actas, la defensa del vinculo y las eventuales defensa de las partes (67). Ello favorecera un juicio sereno y objetivo, como tambien tomar la justa decision de reenviar el estudio de la causa en caso de no haber adquirido la certeza moral.

Para evitar cualquier abuso en el proceso breve, el Legislador <<impone como unico juez al Obispo como garante y servidor fiel de la doctrina y de la unidad en comunion con el Romano Pontifice>>, afirma Heredia, para luego agregar que <<El Obispo garantiza la aplicacion correcta de la jurisprudencia evitando particularismos que tanto dano harian al bien publico eclesial y a los derechos de los fieles>> (68). La autoridad del Obispo es un punto de certeza y garantia para la fe de los fieles. De alli la importancia en la preparacion de los prelados.

Es necesario superar la tentacion de dejar las causas en las manos del Vicario judicial, del asesor o del instructor, como tambien confiarse ciegamente de los expertos sin asumir una propia posicion. Efectivamente, el Obispo llamado a juzgar los fieles que estan encomendados a su cuidado, por respeto a ellos, a la Iglesia y al sacramento mismo del matrimonio, no puede enajenarse de la responsabilidad de formarse el propio juicio de frente a la causa que tiene delante de sus ojos. Puede ser que no posea una especifica formacion juridica o canonica--que por otra parte adquirira con el paso del tiempo, la experiencia y la formacion permanente--, pero si una capacidad personal de juicio y los instrumentos formativos que han sido evaluados como idoneos para ser llamados al orden episcopal (69).

Es claro que de esta dificultad se desprende una segunda: la desaplicacion de las normas por falta de tiempo, no por falta de conocimiento. En este sentido, conviene recordar que el peso del proceso breve no va colocado en las manos del Obispo sino del Vicario judicial que acoge el libelo de las partes, nombrando sea el instructor que el asesor (70). Es decir, es el Vicario quien decide la aceptacion de la causa y el rito al cual debera ser adscrito (proceso breve u ordinario) (71); el Instructor es quien procede a recoger las pruebas y determina los terminos para la presentacion y las observaciones del Defensor del vinculo y, eventualmente de las partes (77); finalmente los pareceres del Instructor y del Asesor que ayudaran a la decision final (73).

El Obispo, en sintesis, recibe el conjunto probatorio y es llamado a expresar, con la autoridad que le pertenece, un juicio <<personal>> sobre la causa segun la certeza moral que haya adquirido: o la sentencia favorable o el reenvio al examen ordinario (74), interviniendo exclusivamente en la fase decisoria del proceso. Ahora bien, como recuerda Heredia, no existe algun impedimento que el Obispo, alcanzada la certeza moral, disponga que sea uno de sus colaboradores a escribir la sentencia si bien siempre ella debera ser firmada por el Obispo (75), ateniendose a cuanto indicado en el Subsidio aplicativo (76).

A la luz de cuanto hemos expuesto, creo que la potestad judicial del Obispo, asi como lo requiere el Motu proprio Mitis Index Dominus Iesus, nos ponga de frente, mas que a un conjunto de dificultades, a una importante cantidad de posibilidades y desafios. Sera el tiempo, la experiencia y la sana creatividad a dar respuestas nuevas a las situaciones que los fieles viven y por las cuales recurren a la justicia de los tribunales diocesanos, reforzando la capitalidad del Obispo en su funcion de juez y favoreciendo una jurisprudencia desarrollada a la luz de esta reforma.

RECIBIDO: 11 DE MARZO DE 2017 / ACEPTADO: 30 DE MAYO DE 2017

Jorge Horta Espinoza, OFM

Profesor Extraordinario de Derecho Canonico Pontificia Universita Antonianum. Roma

jhorta63@hotmail.com

DOI 10.15581/016.114.006

Bibliografia

CONCILIO DE TRENTO, Decreto de reforma, Sesion XXIV, 11 nov. 1563, canon XX, en Conciliorum Oecumenicorum Decreta, EDB, Bologna 1991, 772-773. (Traduccion personal al castellano).

CONGREGACION PARA LOS OBISPOS, Directorio Apostolorum succesores: para el ministerio pastoral de los obispos, 22 feb. 2004, LEV, Ciudad del Vaticano 2004.

DEL POZZO, M., Il processo matrimoniale piu breve davanti al Vescovo, Roma 2016. (Traduccion personal al castellano).

FRANCISCO PP, M. Pr. Mitis Iudex Dominis Iesus, Roma, 15 agosto 2015, en https://w2.vatican.va/content/francesco/es/motu_proprio/documents/papa-francesco-motu-proprio_20150815_mitis-iudex -dominus-iesus.html.

--, M. Pr. Mitis et misericors Iesus, Roma, 15 agosto 2015, en https://w2.vatican.va/content/francesco/it/motu_proprio/documents/papa-francesco- motu-proprio_20150815_mitis-et-misericors-iesus.html. (Traduccion personal al castellano).

--, Exhortacion apostolica postsinodal Amoris laetitia, Roma, 19 marzo 2016.

HEREDIA ESTEBAN, E, El proceso mas breve ante el Obispo, Anuario de derecho canonico 5, Supl. (octubre 2016) 97-122.

JUAN PABLO PP. II, Exhortacion apostolica postsinodal Pastores gregis: sobre el Obispo servidor del evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo, Roma, 16 octubre 2003, en http://w2.vatican.va/content/john-paulii/es/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_2 0031016_pastores-gregis.html.

--, Discurso a la Rota Romana, 29 enero 2005, n. 4, en http://w2.vatican.va/ content/john-paul-ii/es/speeches/2005/january/documents/hf_jp-ii_spe_ 2005012 9_roman-rota.html.

La riforma dei processi matrimoniali di Papa Francesco. Una guida per tutti, a cura della Redazione di Qaaderni di diritto ecclesiale, Milano 2016. (Traduccion personal al castellano).

Llobel, J., Questioni comuni ai tre processi del M. P <<Mitis Iudex>>, Relazione al Seminario di studio <<La riforma operata dal m.p. "Mitis Iudex">>, LUMSA, Roma, 30 novembre 2015, en http://www.consotiatio.org/repository/Llobell_Lumsa.pdf. (Traduccion personal al castellano).

MONETA, R, La dinamica processuale nel m.p. <<Mitis Iudex>>, Seminario di studio presso la Lumsa, Roma, 30 de octubre 2015, en http://consotiatio.org/repository/MonetaJLumsa.pdf (Traduccion personal al castellano).

PINTO, P. V., La riforma del processo matrimoniole per la dichiarazione di nullith, en L'Osservatore Romano, 8 de septiembre 2015 (http://www.osservatoreromano.va/it/news/la-riforma-del-processo -matrimoniale-la-dichiarazi#). (Traduccion personal al castellano).

--, Entrevista Esperanza sin miedos, en L'Osservatore Romano, edicion semanal en lengua espanola, 7 de octubre 2015 (http://www.osservatoreromano.va/ es/news/esperanza-sin-miedos).

PONTIFICIO CONSIGLIO PER L'INTERPRETAZIONE DEI TESTI LEGISLATIVI, Istr. Dignitas connubii, 25 enero 2005, Roma 2005.

POSIDIO, Vita de San Agustin, en http://www.augustdnus.it/spagnolo/vita/possidio.htm.

SABBARESE, L., Il processo piu breve: condizione per la sna introduzione, procedura, decisione, en Tra rinnovamento e continuita. Le rifarme introdotte dal motu proprio Mitis Index Dominus Iesus, Roma 2016, 39-58. (Traduccion personal al castellano).

SACRA CONGREGACION PARA LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS, Instr. Provida Mater Ecclesiae, 15 de agosto 1936, AAS 28 (1936) 313-361.

SAN AGUSTIN, Confesiones, Libro VI, cap. 3, traduccion de Angel Custodio Vega Rodriguez (http://www.augustdnus.it/spagnolo/confessioni/conf_06.htm).

--, Enarratione in Psalmos 118.24.3, en www.agustin.it/spagnolo/esposizioni_salmi/index2.htm.

SINODO DE OBISPOS, III Asamblea general extraordinaria: Los desafios pastorales de la familia en el contexto de la evangelizacion, Instrumentum laboris, Ciudad del Vaticano 2014, en http://www.vatdcan.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_doc_20140626_instrumentum-laboris -familia_sp.html.

--, XIV Asamblea general ordinaria, La vocacion y la mision de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporaneo, Instrumentum laboris, Ciudad del Vaticano 2015, en http://www.vatican.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_doc_2 0150623_instrumentum-xiv-assembly_sp .html.

--, XIV Asamblea general ordinaria, La vocacion y la mision de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporaneo, Relacion final, Ciudad del Vaticano, 24 de ooctubre de 2015, en http://www.vatdcan.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_doc_20151026_relazione-finale-xiv -assemblea_sp.html.

Storia della Chiesa, H. JEDIN (dir.), vol. II, Milan 1992. (Traduccion personal al castellano).

TRIBUNAL APOSTOLICO DE LA ROTA ROMANA, Subsidio aplicativo del Motu proprio Mitis Iudex Dominus Iesus, Ciudad del Vaticano 2016.

(1) CONGREGACION PARA LOS OBISPOS, Directorio Apostolomm succesores, 22 feb. 2004, n. 50.

(2) IDEM, n. 57.

(3) IDEM.

(4) CIC, can. 391 [seccion] 1; cfr. C1C-17, can. 335 [seccion] 1: <<Compete a los Obispos el derecho y el deber de gobernar la diocesis, asi en las cosas espirituales como en las temporales, con potestad legislativa, judicial y coactiva, que han de ejercer en conformidad con los sagrados canones>>.

(5) Cfr. M. DEL Pozzo, Il processo matrimomale piu breve davanti al Vescovo, Roma 2016, 196.

(6) JUAN PABLO PP. II, Discurso a la Rota Romana, 29 enero 2005, n. 4, en http://w2.vatican.va/content/ john-paul-ii/es/speeches/2005/january/documents/hf_jp-ii_spe_20050129_roman-rota.html.

(7) Cfr. CIC-1917, can. 1572: [seccion] 1. <<El juez de primera instancia en cada diocesis y para todas las causas expresamente no exceptuadas por el derecho es el Ordinario local, quien puede ejercer la potestad judicial por si mismo o por medio de otros...>>.

(8) FRANCISCO PR, M. Pr. Mitis et misericors Iesus, can. 1359 [seccion] 1: <<En cada eparquia, el juez en el primo grado del proceso para las causas de nulidad del matrimonio, para las cuales el derecho no haga expresamente excepcion, es el Obispo eparquial, que puede ejercitar la potestad judicial personalmente o por medio de otros, a norma de derecho>>.

(9) Cfir. CIC, can. 391: [seccion] 1. <<Corresponde al Obispo diocesano gobernar la iglesia particular que le esta encomendada con potestad legislativa, ejecutiva y judicial, a tenor del derecho>>. [seccion] 2. <<El Obispo ejerce personalmente la potestad legislativa; la ejecutiva la ejerce por si o por medio de los Vicarios generales o episcopales, conforme a la norma del derecho; la judicial, tanto personalmente como por medio del Vicario judicial y de los jueces, conforme a la norma del derecho>>.

(10) Cfr. CIC, cann. 381-402.

(11) Cfr. LG, n. 27.

(12) Sostiene F. HEREDIA ESTEBAN (El proceso mas breve ante el Obispo, Anuario de derecho canonico 5, Supl. [octubre 2016] 97-122, 121): <<El Papa redescubre, en cierto modo, el ministerio judicial del Obispo y lo pone en relacion inmediata con el gran numero de fieles que, habiendo sufrido un fracaso matrimonial y dudando de la validez del vinculo contraido, necesitan una respuesta de verdad judicial que consuele sus conciencias y los ayude a vivir con mayor plenitud su pertenencia a la comunidad eclesial. En definitiva, hace desaparecer cualquier prejuicio que viera en la administracion de la justicia un enemigo de la actividad pastoral o apostolica de la Iglesia misma>>.

(13) TRIBUNAL APOSTOLICO DE LA ROTA ROMANA, Subsidio aplicativo del Motu proprio Mitis Index Dominus lesas, Ciudad del Vaticano 2016, Introduccion: <<Se intersectan en la nueva normativa, por lo mismo, la responsabilidad de cada Obispo y la suprema autoridad del sucesor de Pedro, cabeza del Colegio episcopal, que no puede existir sin el. Papa Francisco pide a los Pastores de las iglesias locales de ejercitar y vivir su potestad sacramental de padres, maestros y jueces y los llama a desempenar el ministerio del servicio por la salvacion de los fieles que le han sido encomendados, haciendose disponibles a la escucha, en tiempos y modos que subrayan el valor de la misericordia y de la justicia>>.

(14) Decia Mons. P. V. Pinto en una entrevista: <<Como ya lo habia dispuesto Pio X a inicios del siglo XX, el Pontifice quiso restituir plenamente el ejercicio de la potestad judicial al obispo diocesano y al arzobispo metropolitano, es decir al arzobispo de una provincia eclesiastica. De este modo el Papa Francisco quiere alcanzar una mayor cercania de las estructuras de la Iglesia a los fieles>> (P. V. PINTO, Decano de la Rota Romana, Entrevista Esperanza sin miedos, en LOsservatore Romano, 9 de octubre 2015).

(15) P. V. PINTO, La riforma del processo matrimoniais per la dichiarazione di nullita, en L'Osservatore Romano, 8 de septiembre 2015.

(16) FRANCISCO PP, M. Pr. Mitis et misericors lesus, Introduccion.

(17) IDEM.

(18) Cfr. PONT. CONSIGLIO PER L'INTERPRETAZIONE DEI TESTI LEGISLATTVI, Istr. Dignitas connubii, art. 22 [seccion] 2.

(19) Cfr. FRANCISCO PP, M. Pr. Mitis et misericors Iesus, Introduccion.

(20) P. MONETA, La dinamica processuale nel m.p. <<Mitis Index>>, Seminario di studio presso la Lumsa, Roma 30 ottobre 2015, en http://consotiatio.org/repository/Moneta_Lumsa.pdf, p. 2.

(21) FRANCISCO PP, M. Pr. Mitis Iudex Dominis Iesus, Criterios fundamentales, IV; cfr. Introduccion.

(22) Cfr. P. Moneta, La dinamica procesmale nel m.p. <<Mitis Index>>, 2.

(23) <<... el Obispo es el buen pastor que conoce a sus ovejas y es conocido por ellas, verdadero padre que se distingue por su espiritu de caridad y de celo hacia todos; sin embargo, tambien como juez que administra la justicia habitualmente a traves del Vicario Judicial y el tribunal, el presta a la comunidad un servicio no menos excelente, imprescindible para el bien espiritual de los fieles>> (Apostolorum mccesores, n. 158).

(24) FRANCISCO PP, M. Pr. Mitis Index Dominis Iesus, Criterios fundamentales, III; cfr. Introduccion.

(25) Cfr. Apostolorum mccesores, n. 65: <<Como juez prudente, el Obispo juzgara segun la sabia equidad canonica que es intrinseca a todo el ordenamiento de la Iglesia, teniendo delante de sus ojos a la persona, que en cada circunstancia ha de ser ayudada para alcanzar su bien sobrenatural, y el bien comun de la Iglesia; por esto, con animo misericordioso y benigno, pero tambien firme, estara siempre sobre los intereses personales y, ajeno a cualquier precipitacion o espiritu de parte, tratara de escuchar a los interesados antes de juzgar sus conductas>>.

(26) IDEM, n. 68: <<Criterios del ejercicio de la funcion judicial. Al ejercitar la funcion judicial, el Obispo podra valerse de los siguientes criterios generales:

a) Siempre que no comporte perjuicio a la justicia, el Obispo debe actuar de modo que los fieles resuelvan de manera pacifica sus controversias y se reconcilien cuanto antes, incluso cuando el proceso canonico hubiera ya comenzado, evitando asi las permanentes animosidades que las causas judiciales suelen producir.

b) El Obispo observe y haga observar las normas de procedimiento establecidas para el ejercicio de la potestad judicial, pues bien sabe que tales reglas, lejos de ser un obstaculo meramente formal, son un medio necesario para verificar los hechos y obtener justicia.

c) Si tiene noticias de comportamientos que danen gravemente el bien comun eclesial, el Obispo debe investigar con discrecion, solo o por medio de un delegado, los hechos y la responsabilidad de sus autores. Cuando considere que ha recogido pruebas suficientes de los hechos que han dado origen al escandalo, proceda a reprender o amonestar formalmente al interesado. Pero donde esto no bastase para reparar el escandalo, restablecer la justicia y conseguir la enmienda de la persona, el Obispo de inicio al respectivo procedimiento para la imposicion de penas, lo que podra hacer de dos modos:

--mediante un proceso penal regular, en el caso que, por la gravedad de la pena, la ley canonica lo exija o el Obispo lo considere mas prudente;

--mediante un decreto extrajudicial, conforme al procedimiento establecido en la ley canonica.

d) el Obispo, consciente del hecho que el tribunal de la diocesis ejercita su misma potestad judicial, vigilara a fin de que la accion de su tribunal se desarrolle segun los principios de la administracion de la justicia en la Iglesia. En particular, teniendo en cuenta la singular importancia y relevancia pastoral de las sentencias que se refieren a la validez o nulidad del matrimonio, dedicara una especial atencion a tal sector, en sintonia con las indicaciones de la Santa Sede, y ante la ocurrencia de eventuales abusos, tomara todas las medidas necesarias para que estos cesen, especialmente aquellos que impliquen el intento de introducir una mentalidad divorcista en la Iglesia. Asumira tambien la responsabilidad que le corresponda en los tribunales constituidos para varias diocesis>>.

(27) Cfir. J. LLOBEL, Questioni comuni ai tre process! del M. P. <<Mitis Index>>, Relazione al Seminario di studio <<La riforma operata dal m.p. "Mitis Index">>, LUMSA, Roma, 30 noviembre 2015, en http://www.consotiatio.org/repository/Llobell_Lumsa.pdf, p. 9: <<El ejercicio personal y monocratico de la potestad judicial de parte del Obispo diocesano en primera instancia es necesario en el processus brevior y explicitamente facultativo en el proceso documental. Es decir, en el proceso documental el juez monocratico puede ser sea el Obispo diocesano, sea el Vicario judicial, sea un juez clerigo (cfr. MI can. 1688; RP art. 21). En realidad, el nuevo can. 1673 [seccion] 1, como el can. 1419 [seccion] 1, ofrecen al Obispo diocesano la posibilidad del ejercicio personal de la potestad judicial utilizando el proceso ordinario o el documental, si bien hasta la promulgacion del MI dicho ejercicio tuviese una naturaleza axiologica, casi retorica, sin alguna aplicacion en ambito matrimonial, en particular en los procesos judiciales sobre delicia gi-aviora>>.

(28) SAN AGUSTIN, Confesiones, Libro VI, Capitulo 3.

(29) SAN AGUSTIN, Emrratione in Psalmos 118.24.3, en www.agustin.it/spagnolo/esposizioni_salmi/ index2.htm.

(30) POSIDIO, Vita de San Agustin, en http://www.augustinus.it/spagnolo/vita/possidio.htm. Afirma Massimo del Pozzo, vinculando las dificultades de San Agustin en su ejercicio judicial a la introduccion del proceso breve: <<La gravedad y la onerosidad del oficio judicial han sido motivo de pena y sufrimiento para los anhelitos pastorales y doctrinales de San Agustin. La experiencia y los desahogos del Doctor gratiae son una elocuente demostracion de los "recursos historicos" y un estimulo a no considerar el proceso mas breve como un peso al gobierno. El contacto directo con las situaciones de crisis y con las personas heridas puede ser al contrario fuente de maduracion de la fe y de humanizacion del ministerio>> (IIprocesso matrimonialepiu breve davanti al Vescovo, 44).

(31) Cfr. Storia della Chiesa, H. Jedin (dir.), vol. II, Milan 1992, 94-96.

(32) Cfr. M. DEL POZZO, Il processo matrimonialepiu breve davanti al Vescovo, 47: <<No es demasiado clara la naturaleza propiamente judicial de la decision episcopal; parece que se tratase principalmente, en linea con el caracter pacificador de la lex Christiana, de una resolucion arbitral o conciliativa del Obispo inter fideles con incontrovertible valor ejecutivo. (...). En los primos siglos la justicia matrimonial canonica es seguramente bastante marginal (si no del todo residual), pero el esfuerzo de los Obispos es bastante extendido e intenso en el sector latu sensu judicial. El respeto del ordenamiento civil por la jurisdiccion de la Iglesia en materia propiamente religiosa (y tambien fuera de ella), por tanto, aparece adquirido y estabilizado>>. Ver tambien p. 49.

(33) CONCILIO DE TRENTO, Decreto de reforma, Sesion XXTV, 11 nov. 1S63, canon XX, en Conciliorum Oecumenicomm Decreta, EDB, Bologna 1991, 772.

(34) Cfr. Idem.

(35) IDEM.

(36) M. DEL POZZO, Il processo matrimoniale piu breve davanti al Vescovo, 54.

(37) Cfr. C1C-1917, can. 1573 [seccion][seccion] 2-3.

(38) CIC-1911, can. 1573 [seccion]4.

(39) Cfr. CIC-1917, can. 1574 [seccion] 1.

(40) CIC-1917, can. 1572 [seccion] 1: <<El juez de primera instancia en cada diocesis y para todas las causas no exceptuadas por el derecho es el Ordinario local, quien puede ejercer la potestad judicial por si mismo o por medio de otros, pero observando los canones que siguen>>.

(41) CIC-1917, can. 1572 [seccion] 2: <<Mas si se trata de derechos o bienes temporales del Obispo o de la mesa o Curia diocesana, la causa debe llevarse para su decision, o bien, con el consentimiento del Obispo, al tribunal colegiado diocesano, que se compone del provisor y de los dos jueces sinodales mas antiguos, o bien al juez inmediato superior>>.

(42) CIC-1917, can. 1578: <<Fuera de las causas que se mencionan en el can. 1572 [seccion] 2, el Obispo siempre puede presidir el tribunal por si mismo; pero es muy conveniente deje las causas, sobre todo las criminales y las contenciosas de mayor gravedad, para que las juzgue el tribunal ordinario presidido por el provisor o vice provisor>>.

(43) Cfr. SACRA CONGREGACION PARA LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS, Instr. Provida Mater Ecclesiae, 15 de agosto 1936, art. 14 [seccion] 3.

(44) Cfr. IDEM., art. 227 [seccion] 1; 228.

(45) M. DEL POZZO, Il processo matrimoniale piu breve davanti al Vescovo, 56.

(46) JUAN PABLO PP. II, Exhort, ap. postsinodal Pastores gregis: sobre el Obispo servidor del evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo, 16 oct. 2003, n. 44.

(47) FRANCISCO PR, Exhort, ap. postsinodal Amoris laetitia, n. 244.

(48) Cfr. TRIBUNAL APOSTOLICO DE LA ROTA ROMANA, Subsidio aplicativo ..., Elementos principales, Ciudad del Vaticano, 2016: Pilares fundamentales de la reforma, 1. La centralidad del Obispo en el servicio de la justicia: <<El Obispo en su Iglesia, como padre y juez, es icono de Cristo-Sacramento. Por lo mismo el sea personalmente juez, dando un signo de la potestad sacramental>>.

(49) Cfr. La riforma dei processi matrimonian di Papa Francesco. Una guida per tatti, a cura della Redazione di Quademi di diritto ecclesiale, Milano 2016, 94.

(50) SINODO DE OBISPOS, III Asamblea general extraordinaria: Los desafios pastorales de la familia en el contexto de la evangelizacion, Instrumentum laboris, Ciudad del Vaticano 2014, n. 98: <<Existe una amplia solicitud de simplificacion de la praxis canonica de las causas matrimoniales. Las posiciones son diferentes: algunos afirman que agilizarlas no es un remedio eficaz; otros, favorables a la agilizacion, invitan a explicar bien la naturaleza del proceso de declaracion de nulidad, para una mejor comprension de este de parte de los fieles>>.

(51) Cfr. IDEM, n. 99.

(52) Cfr. IDEM, n. 100: <<Muchos piden como elementos de esta agilizacion: proceso canonico simplificado y mas rapido; concesion de mayor autoridad al Obispo local; mayor acceso de los laicos como jueces; reduccion del costo economico del proceso. (...). Se propone, asimismo, descentralizar la tercera instancia. En todas las areas geograficas, se pide un planteamiento mas pastoral en los tribunales eclesiasticos, con una mayor atencion espiritual a las personas>>.

(53) SINODO DE OBISPOS, XIV Asamblea general ordinaria, La vocacion y la mision de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporaneo, Instrumentum laboris, Ciudad del Vaticano 2015, n. 116: <<Sobre las causas matrimoniales, la simplificacion del procedimiento, solicitado por muchos, junto a la preparacion de suficientes operadores, clerigos y laicos con dedicacion prioritaria, exige subrayar la responsabilidad del Obispo diocesano quien, en su diocesis, podria encargar a consultores debidamente preparados que puedan gratuitamente aconsejar a las partes sobre la validez del propio matrimonio. Tal funcion puede ser desarrollada por una oficina o personas cualificadas (cfr. DC, art. 113, 1)>>.

(54) SINODO DE OBISPOS, XIV Asamblea general ordinaria, La vocacion y la mision de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporaneo, Relacion final, Ciudad del Vaticano 2015, n. 82.

(55) FRANCISCO PP, Mot. Prop. Mitis Index Dominus Iesus, can. 1683: <<Al mismo Obispo compete juzgar las causas de nulidad cada vez que: 1 la peticion haya sido propuesta por ambos conyuges o por uno de ellos, con el consentimiento del otro; 2 concurran circunstancias de las personas y de los hechos, sostenidas por testimonios o documentos que no requieran una investigacion o una instruccion mas precisa, y hagan manifiesta la nulidad>>.

(56) IDEM, can. 1687 [seccion] 1: <<Recibidas las actas, el Obispo diocesano, consultando al instructor y al asesor, examinadas las observaciones del defensor del vinculo y, si existen, las defesas de las partes, si alcanza la certeza moral sobre la nulidad del matrimonio, de la sentencia. En caso contrario, remita la causa al proceso ordinario>>.

(57) FRANCISCO PP, Mot. Prop. Mitis Index Dominas Iesus, Reglas de procedimiento para tratar las causas de nulidad de matrimonio, art. 21: <<[seccion] 1. El Obispo diocesano establezca, segun su prudencia, el modo con el que pronunciar la sentencia. [seccion] 2. La sentencia, siempre firmada por el Obispo junto con el notario, exponga en manera breve y ordenada los motivos de la decision y ordinariamente sea notificada a las partes dentro del plazo de un mes desde el dia de la decision>>.

(58) TRIBUNAL APOSTOLICO DE LA ROTA ROMANA, Subsidio aplicativo ..., Elementos principales, Ciudad del Vaticano 2016.

(59) Cfr. L. SABBARESE, Il processo piu breve: condizione per la sua introduzione, procedura, decisione, en Tra rinnovamento e continuita. Le rifarme introdotte dal motu proprio Mitis Index Dominas Iesus, Roma 2016, 56.

(60) P. MONETA (La dinamica processuale nel m.p. <<Mitis Index>>, 18-19), afirma: <<Si considera de no poder adquirir aquella certeza moral requerida para declarar nulo el matrimonio, el debera dejar a las partes en condicion de obtener un estudio mas profundo de su causa, en modo que no quede en ellos la sensacion de que la Iglesia no haya adecuadamente considerado su exigencia de clarificar la situacion personal en la cual se encuentran. El Obispo transmitira, por tanto, la causa al Vicario judicial competente (es decir aquel que habia iniciado el tratamiento de la causa, incardinandola en el proceso breve), para que proceda segun la disciplina procesual del proceso ordinario>>.

(61) R V. PINTO, Decano de la Rota Romana, La riforma del processo matrimoniale ...

(62) IDEM.

(63) Cfr. FRANCISCO PP, Mot. Prop. Mitis Index Dominus Iesus, can. 1687 [seccion] 1.

(64) Cfr. M. DEL POZZO, Il processo matrimoniale piu breve davanti al Vescovo, 83.

(65) FRANCISCO PP, Mot. Prop. Mitis Index Dominus Iesus, Reglas de procedimiento para tratar las causas de nulidad de matrimonio, art. 8 [seccion] 1: <<En las diocesis que no tienen un tribunal propio, el Obispo debe preocuparse de formar cuanto antes, mediante cursos de formacion permanente y continua, promovidos por las diocesis o sus agrupaciones y por la Sede Apostolica en comunion de objetivos, personas que puedan prestar su trabajo en el tribunal que ha de constituirse para las causas de nulidad>>.

(66) Afirma F. HEREDIA ESTEBAN (El proceso mas breve ante el Obispo, 121-122): <<El conocimiento recto de los principios de la doctrina y la jurisprudencia evitara aplicaciones localistas y particulares ajenas a la verdad y al principio de igualdad de todos los fieles a la hora de recibir la justicia>>. Y agrega: <<La fidelidad a los principios inspiradores de la norma y a sus preceptos concretos permitira evitar interpretaciones reductivas o permisivas creando sistemas cerrados en el modo de impartir la verdadera justicia>>.

(67) Cfr. FRANCISCO PP, Mot. Prop. Mitis Index Dominus Iesus, can. 1687 [seccion] 1: <<Recibidas las actas, el Obispo diocesano, consultando al instructor y al asesor, examinadas las observaciones del defensor del vinculo y, si existen, las defensas de las partes, si alcanza la certeza moral sobre la nulidad del matrimonio, de la sentencia. En caso contrario, remita la causa al proceso ordinario>>.

(68) F. HEREDIA ESTEBAN, El proceso mas breve ante el Obispo, 104. El mismo autor sostiene, en la p. 121, que: <<Es el Obispo quien debe garantizar una diligente y amorosa puesta en practica de esta reforma tratando de evitar cualquier abuso que iria contra el fin de la reforma, el propio Papa denunciaba la posibilidad de los abusos que pueden producirse, de ahi la necesidad de formar clerigos y laicos en materias juridicas que conociendo la doctrina y la jurisprudencia puedan salir al encuentro de aquellos fieles que reuniendo los requisitos establecidos por la ley puedan beneficiarse de ella>>.

(69) Cfr. CIC, can. 331 [seccion] 1,5; cfr. CIC-1917, can. 378 [seccion] 1,5.

(70) Cfr. FRANCISCO PP, Mot. Prop. Mitis Iudex Dominus Iesus, can. 1685: <<El Vicario judicial, con el mismo decreto con el que determina la formula de dudas, nombre el instructor y el asesor, y cite para la sesion, que debera celebrarse conforme el can. 1686, no mas alla de treinta dias, a todos aquellos que deben participar>>.

(71) Cfr. IDEM, can. 1676 [seccion][seccion] 1.3-4; 1685; Reglas de procedi?niento para tratar las causas de nulidad de matrimonio, art. 15.

(72) Cff. IDEM, can. 1686.

(73) Cfr. IDEM, can. 1687 [seccion] 1.

(74) Cfr. IDEM, can. 1687 [seccion] 1.

(75) Cfr. F. HEREDIA ESTEBAN, El proceso mas breve ante el Obispo, 118.

(76) TRIBUNAL APOSTOLICO DE LA ROTA ROMANA, Subsidio aplicativo del Motu proprio Mitis Index Dominus Iesus, 41-42: <<La sentencia debe ser firmada personalmente por el Obispo (pero puede ser redactada, por ejemplo, por el Asesor o por el propio Instructor)>>.
COPYRIGHT 2017 Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2017 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Horta Espinoza, Jorge
Publication:Ius Canonicum
Date:Dec 1, 2017
Words:11839
Previous Article:La vigencia de la Instruccion Dignitas Connubii a la luz del M. P. Mitis Iudex.
Next Article:El valor de la declaracion de las partes en el proceso de nulidad.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2020 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters