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La politica de De rerum natura. Efectos del clinamen en la idea de comunidad de Lucrecio.

THE POLITICS OF DE RERUM NATURA. EFFECTS OF CLINAMEN IN LUCRETIU'S IDEA OF COMMUNITY

YA HA SIDO escrito por J.-L. Nancy en La communaute desoeuvree (1986), leyendo ciertamente a Lucrecio, que no se hace un mundo con atomos o con una lluvia esteril de ellos. Para que haya mundo, para que haya comunidad, es necesario que acontezca en un lugar y en un tiempo indeterminado una inclinacion, un clinamen que produzca la organizacion de todo lo real. Esta inclinacion es el principio de todo lo comunitario, es una apertura radical del uno hacia el otro, del deseo de uno por el otro, del contrato de uno con el otro: esto permite dar salida y realidad a un indeterminado y plural nosotros, a ese acontecimiento de vivir en conjunto que tiene por nombre habitual de sociedad. Desde este punto de vista, toda teoria del individuo no es mas que una ficcion abstracta efectuada por la disolucion o descomposicion de la comunidad: en nuestros terminos, esto seria un atomismo inconsecuente: todo atomismo es constitutivamente un anatomismo, una teoria de las relaciones reales entre particulares y la consistencia y duracion que estas poseen en un determinado caso. En palabras de Althusser (2002):
   Sin la desviacion y el encuentro los atomos no serian mas que
   elementos abstractos, sin consistencia ni existencia. Hasta el
   punto de que se puede sostener que la existencia misma de los
   atomos no les viene mas que de la desviacion y el encuentro antes
   del cual no tenian mas que una existencia ilusoria (34).


En efecto, la comunidad no es algo que se construya, en su principio, por una cuestion de derecho, la comunidad es un hecho, un factum que solo teoricamente, y casi por una especie de ilusion de nuestro pensamiento, la podriamos sustraer del plano de relaciones que la constituye de una manera radical. Esta leccion es la que creemos encontrar en el texto de Lucrecio, en De rerum natura: el individuo, el indiviso, no lo caracteriza su estado de separacion y suspension absoluta, sino, al contrario, su singularidad, y no asi ya su identidad, es la que se cumple y se constituye en el plano que forma, inclinandose, conjugandose, asociandose con otros singulares para formar un mundo, un estado determinado de comunidad. Lucrecio nombra esta forma original de inmanencia, la de cada mundo en su pluralidad, con la expresion foedera naturai. Lo que nos proponemos mostrar es la vinculacion que habria entre este momento originario dado por la realidad del clinamen y el posterior despliegue de este en las alianzas o pactos de la naturaleza que expresan determinadas y siempre finitas formas de relacion: hipotesis que permite revisar el criterio transformacional con que Lucrecio opera en su descripcion de las diferentes formas que toma por expresion lo politico: pensar, a fin de cuentas, en una ontologia de la potencia que tenga su principio en la definicion de la categoria de relacion y ponga su fundamento en una radical contingencia de lo que es.

Lucrecio, en el tramo final del libro V de De rerum natura (1) (DRN), presenta las condiciones tanto de la genesis como del progreso de la cultura que expresarian el devenir paulatino de la especie humana. Esta teoria de la cultura se encuentra fundada en la continuidad y coincidencia entre la teoria del placer epicurea, por un lado, entendida esta como un arte de la medida y, por otro, una teoria del devenir de las instituciones, pensada a partir de la consistencia del cuerpo de lo comunitario. O bien, y que es lo mismo, Lucrecio articula desde una teoria etica hedonista las condiciones de emergencia, desarrollo y declinacion del dominio de lo publico. Esta vinculacion entre lo etico y lo politico puede determinarse, finalmente, en virtud de una teoria del deseo, doctrina que tiene su fundamento metafisico en la apuesta del clinamen, como principio y valor de tendencia que domina todo lo real.

Despues, cuando supieron hacer chozas y servirse de pieles y del fuego, y la mujer, companera del hombre, paso a ser propia a uno solo (concessit in unum) (...) y cuando vieron a la prole generada desde si mismos (ex se creatam), entonces dio inicio por vez primera la especie humana a suavizar sus costumbres. Pues el fuego hizo de sus cuerpos ateridos no pudiesen ya sufrir el frio bajo la boveda celeste; Venus aminoro (inmunuit) sus fuerzas, y a los hijos, con sus caricias, les fue facil quebrar el arrogante temperamento (ingenium fregere superbum) de los padres (DRN 5.1011ss.).

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La situacion presentada por Lucrecio en este fragmento se inscribe en el despliegue de las distintas series que manifiestan el poder productivo y reproductivo de la naturaleza en el contexto de la vida. Lo que se manifiesta aqui es la relacion del devenir del hombre en un individuo social a partir de una doble implicacion: la primera, es propiamente tecnica, la cual se asienta en el hecho de proteccion frente a una naturaleza hostil, a la cual por medio del ingenio es posible evadir en su potencia destructiva. La segunda condicion se expresa en la vinculacion exclusiva de la mujer a un hombre, relacion que propiciara la reproduccion de la especie, y hara mas fuertes los lazos de indole familiar, aplacando asi el puro deseo de afirmacion individual, y de aquella violencia que se observaba en la descripcion del hombre en estado primitivo (Cf. DRN 5.925ss.). La doble necesidad de proteccion de la naturaleza y de la satisfaccion de la reproduccion de lo viviente se vuelve un indice decisivo para esbozar una nocion de beneficio, utilitas, que produce la repeticion de ciertos actos: conforme al exito de estos, se hace viable su conservacion y definitivo establecimiento. De esta forma el habito se constituye propiamente en un plano de la accion de los deseos y la consecuente satisfaccion de estos. El establecimiento de este lugar deviene en el progreso de ciertas instituciones que velen por la administracion del beneficio, transformando lo vital particular en un criterio para dominar el bienestar general.

Vecinos unos de otros, empezaron a unirse en amistad, con el serio anhelo (aventes) de no sufrir ni ser causa de mutua violencia (inter se nec laedere nec violari) y al paso de una generacion (saeclum) se encargaron el cuidado reciproco (commendarunt) tanto de ninos como de mujeres, con voces y gestos balbucientes (balbe) senalaban como signo de igualdad (esseaequum) (...) aunque no podia ser general esta concordia, pero una buena parte de ellos conservaba estas alianzas (foedera) atentamente; sino ya entonces, todo la especie humana y su descendencia no hubiera podido extenderse y propagarse hasta nosotros (DRN 5.1019ss.).

Nec laedere nec violari. La institucion politica, la idea primitiva de comunidad que presenta Lucrecio considera esta condicion negativa en la actualizacion de la violencia: recordemos que el paso del individuo a la familia tiene por funcion conjurar el aspecto violento con que el hombre se presenta en el contexto de la naturaleza, su radical indigencia y debilidad frente al poderio aniquilador que manifiesta esta. Esta condicion, que como vemos garantiza la reproduccion de la especie humana en el horizonte de lo viviente, se funda en un adecuado cuidado y en la proteccion efectiva y reciproca de cada uno de los miembros de una determinada y primitiva comunidad. Lo que se garantiza con esta serie de habitos que devienen en las costumbres de un pueblo, es plenamente el sentimiento de seguridad y sobrevivencia, lo cual se manifiesta en terminos sensibles en la atencion de ninos y mujeres, que no son sino la expresion y la evidencia del potencial desarrollo infinito de la propia especie. Es, si se quiere, la presentacion de un principio de concordia e igualdad de las partes respecto de la totalidad del cuerpo de lo comunitario, concordia que suprime el diferendo para dar lugar a un esbozo de administracion de justicia que se acredite en el beneficio (utilitas) y el consiguiente incremento de los individuos de una comunidad. El movimiento argumentativo de Lucrecio, que bien podria ser tomado como una simple conjetura que intenta dar cuenta del origen de la civilizacion, es determinado por la imposibilidad de otra via explicativa en la medida en que para nosotros es evidente que ha habido un progreso constante y paulatino de la especie humana, el cual es garantizado por la consistencia interna de las relaciones que dan lugar a lo comunitario y por el progreso tecnico que permite dominar y alejar el aspecto violento y destructivo de la naturaleza que Lucrecio presenta en buena parte de DRN 5 y 6. Como vemos la especie humana replica a la naturaleza en su potencia de asociacion, de crear alianzas, foedera, que hagan pervivir a los singulares de un grupo, un valor de cambio y de tendencia que expresa, como veremos, el clinamen y su actualizacion como deseo.

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Gracias al fuego y a nuevos inventos, los que sobresalian en ingenio y prudencia mostraban dia tras dia como podian mejorarse la vida anterior. Los reyes empezaron a fundar ciudades y a emplazar ciudadelas que les sirvieran de defensa y refugio; y procedieron despues al reparto de ganados y tierras segun la belleza, la fuerza y el ingenio de cada cual (DRN 5.1105ss.).

El dominio de la tecnica, la expresion del ingenio a traves del acrecentamiento de los inventos y el creciente y sostenido sentimiento de seguridad de la poblacion, define el establecimiento de un criterio jerarquico inmanente a la comunidad que se atestigua en la distribucion de la riqueza. La monarquia es la forma de gobierno que es puesta en marcha en la descripcion de Lucrecio: cuando ya se ha definido un principio de concordia que anula el disenso, forma de justicia que garantiza la vida de la parte mas debil del cuerpo de la comunidad, aquellos que mostraban por su potencia que podia acrecentarse y mejorarse las condiciones de la vida forman una casta dominante que se afirma en su poder de distribucion de bienes. Esto provoca el bienestar de la comunidad, en la medida en que se afirma la potencia de acrecentamiento (vis) del mismo cuerpo de la sociedad, y esta misma fuerza es actualizada en forma de criterio para la reparticion de las tareas, pastoreo y agricultura, conforme al talento de cada uno de los miembros de esta incipiente civilizacion. No obstante esto, lo fundamental para Lucrecio es en todos los modos posibles garantizar la conservacion de la vida a traves de la busqueda del equilibrio de cada una de las partes, alejando del cuerpo de la comunidad todo aquello que testimonie su muerte, la que se muestra bajo los caracteres de una dolorosa y violenta disolucion. Este diferencial de tendencia, que permite el cambio y el reparto de bienes y deberes, se hace visible en el texto gracias a la presencia efectiva del clinamen, como condicion de todo encuentro y organizacion de los cuerpos en lo real.

Pero los hombres tuvieron el deseo de (voluerunt) hacerse ilustres y poderosos, para asentar su fortuna en una solida base y poder vivir placidamente en la opulencia; todo en vano, pues en la contienda para escalar la cima del honor llenaron de peligros el camino (DRN 5.1120ss.).

La idea de contrato o alianza en Lucrecio, de foedus, pende necesariamente de una logica que administre adecuadamente los deseos del individuo dentro de la comunidad en el contexto de la vida (2). Los foedera, las alianzas, siempre se presentaran en el texto de Lucrecio como un contrato de paz, que conjura la natural violencia (durus) con que se manifiesta el ansia (3). En este caso, el deseo excesivo de seguridad acarrea solamente una lucha interna que tiende su fuerza hacia aquel objeto, en este caso la riqueza y el honor como ruta ilusoria para la tranquilidad del individuo en un medio que se ha constituido ya como eminentemente politico: ese deseo excesivo respecto de la suma se presenta asi como la inflexion de un desequilibrio en la trama de lo comunitario. Este es un problema que, como vemos, tiene su centro de gravedad en una teoria del deseo, la que vincula la relacion con otros a partir de la matriz de una atencion constante de si.

Si los hombres se gobernaran (gubernet) por la verdadera medida de la vida (vera vitam ratione), la mayor riqueza del hombre esta en vivir con poco (vivere parce), con animo llano (aequo animo), en efecto el ansia nunca es pequena (DRN 5.117).

La teoria del deseo en la etica epicurea se define respecto de un complejo arte de las magnitudes, cuestion que el poeta latino despliega en extension en el libro tercero de DRN. En efecto, la afeccion como criterio animico en el epicureismo nos informa sobre la verdad del bien y del mal en terminos absolutos, en la medida en que uno atestigua la conservacion y presencia de si del ente en el placer y el otro la destruccion y ausencia de la entidad y de los compuestos en el dolor. Esto es correlativo con la matriz ontologica del epicureismo, en la cual la verdad plena de los atomos-principios (primordia) y la ausencia de esa plenitud impuesta por el espaciamiento que opera en la nocion de vacio (inane), configura la consistencia y la finitud de los cuerpos (corpora) la cual pende de la adecuada combinacion de estos: el deseo por lo vano, de aquello que es ilusorio y falto de consistencia real, como el honor y la opulencia, es un deseo, en su extremo, por el vacio. El valor de tendencia tanto en los deseos como en los atomos se nos hace visible asi gracias a la teoria del clinamen, inclinacion que solo inquiere por la conjuncion y el choque de los singulares primordiales, esto es, una voluntad que se inscribe en el mismo dominio de la naturaleza:

En fin, si todos los movimientos se encadenan y el nuevo nace siempre del anterior, segun un orden determinado (ordine certo), si los atomos no hacen, declinando, un principio de mocion que rompa las alianzas del destino (fati foedera), para que una causa no siga a la otra hasta el infinito, ?de donde ha venido a la tierra esta libertad que manifiestan (exstat) los seres vivientes? (DRN 2.251-6).

En el contexto de la fisica epicurea el clinamen viene a resolver, mas o menos problematicamente como lo ha estimado la tradicion (4), la genesis del mundo, los concursos, disensos y alianzas que dominan todo lo real. El peso del atomo, como indiviso, solo nos informa que hay movimiento, pero no nos dice nada acerca de la combinacion de estos como singulares en el entramado de un cuerpo. Para nosotros es evidente: hay mundo por que hay cuerpos que acreditan su existencia, pero tambien hay cambio y diferentes formas de interaccion de los cuerpos en las diversas especies, en los multiples generos en que se expresa el caracter productivo que anima a la naturaleza. Este valor de tendencia, de pluralidad, diversidad y, fundamentalmente, de variacion que manifiesta lo real, solo es posible gracias a la presencia indefinible del clinamen, como potencia de transformacion (5). Este poder de tendencia se manifiesta en el cuerpo de lo viviente como deseo, como voluntad, como principio de todo movimiento combinatorio:

?De donde, digo, esta voluntad arrancada del destino, por la que nos movemos a donde nuestro placer nos conduce, variando (declinamus) nuestros movimientos, sin que los determine el tiempo ni el lugar, siguiendo el dictado de nuestra propia mente? Pues, sin duda, es la voluntad de cada uno la que da principio a estos actos; brotando de ella, el movimiento fluye a traves de los miembros (DRN 2.257-62).

Cuando el epicureismo efectua una compleja distribucion de la naturaleza a la que deben atender los deseos para la tranquilidad del cuerpo (aponia) y la quietud del alma (ataraxia), no esta sino afirmando la centralidad del clinamen respecto del origen aleatorio e imprevisto de toda accion o tendencia que se despliega como movimiento. Esta distribucion altamente jerarquizada responde a una estructura que se expresa a partir del establecimiento de disyunciones excluyentes de terminos contradictorios (6), que replica los movimientos de la combinatoria atomica: conjuncion y rechazo de los singulares en la situacion de la fisica epicurea. En arreglo a este esquema (7) los deseos pueden ser naturales --plenos-- o vanos --vacios--; de los naturales unos son necesarios y otros solo naturales; de los deseos naturales y necesarios, los cuales responden a una eliminacion o cese de la sensacion de dolor, unos son para la vida misma que se identifican con la satisfaccion de la sed o el hambre; otros son necesarios y naturales para la ausencia de molestia en el cuerpo, como son el uso de la vestimenta y la huida a sensaciones que atestiguan la destruccion del complejo corpuscular, como es la conservacion y recuperacion de la salud. Finalmente, hallamos deseos naturales y necesarios para la felicidad misma que es aportada por la practica constante de la filosofia y la amistad, las cuales liberan al hombre de toda turbacion animica. Como vemos el deseo es el despliegue de posibles combinaciones, de multiples tendencias a los objetos necesarios y suficientes para la conservacion de la vida: el clinamen como indice de la existencia no solo de combinacion como tambien del cambio acretida, desde un punto de vista ontologico, dona realidad de estas posibles elecciones y vias de desarrollo de lo organico.

Es por esto que Lucrecio proyecta su atencion en el discernimiento de aquellos bienes necesarios en vistas de la imperturbabilidad e inmanencia absoluta frente a lo trascendente: honor y riqueza solo serian en este contexto medios que multiplican las situaciones de dolor, al determinar la eleccion a partir de un error en el juicio: es una tendencia que no esta en acuerdo con la naturaleza, que establece un ruido o perturbacion dentro de los foedera naturai, las que solo buscan que haya combinacion y que esta permanezca la mayor extension de tiempo posible. Esto no significa un ansia por eternidad, los foedera naturai y su origen en el clinamen, muestran que la finitud de las relaciones es constitutiva y su contingencia, radical. De no ser asi, las variaciones serian caoticas dentro de una especie, ya que no habria regla de composicion alguna y, por otro lado, se veria afectada la potencia de cambio y variacion, lo que es impensable en la pluralidad con que se manifiesta de suyo el gobierno de la naturaleza. Por esta razon Lucrecio, en un contexto etico como reverso del ontologico, determina a la muerte como el problema o ilusion fundamental que ha de ser demitificado y presentado en su vacuidad, que da paso solo a un ansia infinita. Esto, en otras palabras, significa no atribuir relaciones a aquello que precisamente es el representante de la no-relacion absoluta, esto es la muerte: riquezas y honor son solo mitificaciones que intentan solo evadir nuestra constitutiva finitud, multiplicando asi el dolor al agregar un tiempo infinito a la existencia.

La vocacion etica del ejercicio del pensamiento es coincidente con establecer esas jerarquizaciones que nos revelan que lo necesario para la felicidad y para la disolucion de todo temor hacia lo trascendente se encuentra a la mano para su satisfaccion. "Aquel que conoce los limites de la vida sabe que es facil eliminar el dolor que produce la falta de algo, y obtener lo que hace perfecta la vida entera; asi que no necesita nada que comporte luchas" (8). Este es el aserto definitivo de Epicuro, y que ciertamente es adoptado por Lucrecio en aquel fragmento cuando define a ese camino como infesto de peligros. En rigor el epicureismo se afirma en la disolucion de lo infinito del deseo que se proyecta como temor y, a la vez, en el asentimiento de la existencia en sus propios limites, pensandolos iterativamente en el esquema disyuntivo que representa la accion del razonamiento que establece las relaciones licitas en vistas de un beneficio (utilitas) que se afirman en la propia presencia de si del individuo. En este sentido, el clinamen solo marca un valor diferencial de tendencia a nivel ontologico, al modo de un impulso como es posible observar en el ejemplo de los caballos y la resistencia frente al movimiento que impele desde una fuerza externa (Cf. DRN 2.263ss.), inclinacion que ha de ser ajustada en su movimiento con el conocimiento de los objetos minimos y cercanos que satisfacen las carencia esenciales que afectan al cuerpo. El clinamen, entonces, solo garantiza las constantes tentativas que todo viviente produce y reproduce en el contexto de la vida, asi como emergen y se disuelven diversas formas de administrarla, dominio propio de la institucion politica.

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Entonces hubo quienes propugnaron crear (creare) magistrados y constituir (constituere) los principios del derecho, para inducirles a usar las leyes. Pues la especie humana, fatigada de vivir entre violencias, languidecia por efecto de las disensiones; razon de mas para que se sometieran espontaneamente (sponte) a las leyes y al derecho estricto (artaque iura) (DRN 5.1143ss.).

Tras la desaparicion violenta de la monarquia por la insurreccion popular ante la inequidad y los excesos que acarrea la falta de equilibrio en el cuerpo de lo comunitario, nuevamente se efectua el pacto, el contrato que anula y conjura la violencia implicada en todo disenso (9). Esta nueva forma de equilibrio se realiza en base a la implantacion de una forma de accion politica que sea garante de una recta administracion de justicia. La justicia en DRN, como en todo el epicureismo, es algo consuetudinario y variable en cada region particular, ya que su manifestacion o estatuto depende en terminos absolutos de las necesidades de cada lugar en donde esta es implantada y ejercida (10). Para deponer la violencia y exceso de la tirania y el desgobierno de una anarquia se inclina la comunidad por la emergencia del ius, como una nueva forma de conduccion del impulso del cuerpo de la comunidad.

La instalacion de magistraturas responde nuevamente al modelo de la combinatoria atomica que acierta en un cuerpo aquellas relaciones tipicas y actualizables que dan consistencia al compuesto, ya que este tipo de gobierno, de corte republicano, realiza y repite aquellas alianzas convenientes que se inclinan a la satisfaccion y el no-perjuicio de los miembros que componen el cuerpo de una comunidad: nec laedere nec violari. No obstante, esta forma de administrar el poder requiere de un mecanismo de coaccion, quiza como una forma de violencia diferida, que se da a traves del ejercicio del castigo. Castigar todo impulso que afecta la estabilidad del organismo como es pensada el orden de la comunidad.

Desde entonces el temor al castigo envenena los goces de la vida. Pues la violencia y el desafuero cogen entre sus mallas al que los comete (...) y no es facil vivir con placidez y sosiego al que con sus actos viola las alianzas comunitarias originadas en la paz (comunia foedera pacis) (DRN 5.1151ss.).

Pareciera ser que la violencia fuera el unico problema. La violencia es un ingrediente de las relaciones humanas, y el texto de Lucrecio no esquiva ni elude este hecho: la misma naturaleza impone su aspecto de destruccion, recordemos que el clinamen origina tanto el choque como la combinacion en los cuerpos. Y en esta situacion, la barbarie con que se comportaba el hombre primitivo se sigue en la cultura a traves de otras formas y medios. Es por esto que todo exceso, toda violencia ha de ser conjurada y compensada por algun medio (11). Lucrecio nos presenta en esta descripcion del devenir de la humanidad una especie de norma que tiende hacia el equilibrio y la equidad de las partes que constituyen su propio cuerpo. Deleuze ya ha considerado desde Serres esta tentativa: a los origenes del lenguaje y el descubrimiento del fuego y de los metales se han unido la realeza, la riqueza y la propiedad, consideradas miticas en su principio; a los convenios del derecho y de la justicia, la creacion de la religion; el uso del bronce y del hierro le sigue de modo inevitable el acontecimiento de las guerras y finalmente, a los inventos del arte y de la industria, el lujo y el furor (12).
   Navegacion, cultivo de los campos, fortificaciones, leyes, armas,
   calzados, vestidos y otras invenciones de este genero, asi como los
   goces de la vida y los refinamientos del lujo, poemas, pinturas y
   las estatuas pulidas artisticamente (daedala), aprendiolos el
   hombre, paso a paso y progresando paulatinamente (paulatim), a
   traves de la practica (usus) y de las experiencias del espiritu
   siempre activo. (.) Asi los hombres vieron de que modo en su pecho
   (corde) se iluminaba una cosa tras otra, hasta que por medio de sus
   artes llegaron a la mas alta cima (ad summum cacumen).


Asi concluye el libro quinto de DRN, con la imagen del progreso tecnico presenta la cima de una cultura. Pero tambien Lucrecio, afirmando siempre lo provisional que posee todo pacto local, nos reenvia al final del libro sexto de modo violento y dramatico a lo real global, donde sin causa detectable, en un tiempo y en un lugar indeterminado, el esplendor de una cultura, la solidez de las convenciones y el cuerpo de lo comunitario es traspasado por el violento acontecimiento de la peste, la que se actualiza en el caso de Atenas, que hace caer en el olvido todo progreso y todo devenir politico.

La excesiva presencia del dolor los sobrepasaba (praesens dolor exsuperabat). Ni se observaba ya en la ciudad aquel rito funebre con que aquel pueblo solia de antiguo enterrar a los muertos; andaba todo el sobresaltado, en gran turbacion, y cada cual enterraba a los suyos como la ocasion le ofrecia. La subita necesidad y la pobreza indujeron a muchos horrores: algunos colocaban a sus parientes en piras levantadas para otros, con gran clamor, y les aplicaban antorchas, sosteniendo a veces luchas sangrientas antes que abandonar sus cadaveres (DRN 6.1277ss.).

Hic et illic, aqui y alla, es la constante alternancia del texto de Lucrecio: el clamor del recien nacido que sale a la vida gracias a Venus Natura y el clamor de deudos y agonizantes arrastrados por la muerte en Atenas; en la globalidad de la naturaleza ambos son coexistentes en una misma tendencia que trae a presencia la experiencia de lo real: la potencia de lo real que se afirma en la actualidad de si de cada uno de sus singulares que componen un conjunto.

Recibido: 06.11.2008. Aprobado: 09.01.2009.

REFERENCIAS

Althusser, Louis. 2002. Para un materialismo aleatorio. Madrid: Arena Libros. Campbell, Gordon. 2003. Lucretius on Creation and Evolution: A Commentary on De Rerum Natura Book Five, Lines 772-1104. Oxford: Oxford UP.

Deleuze, Gilles. 1994. "Lucrecio y el simulacro", en Logica del sentido. Barcelona: Paidos.

Epicuro. 1987. Lettres et Maximes. Texte etabli et traduit avec une introduction et des notes par Marcel Conche. Paris: Presses Universitaires de France.

--. 1999. "Carta a Meneceo. Noticia, traduccion y notas Pablo Oyarzun R.", en Onomazein 4, pp. 403-25.

Fowler, D. P. 1997. "Lucretius and politics" en Philosophia Togata I, Griffin & Barnes (eds.). Oxford: Clarendon.

Goldschimdt, Victor. 1977. La doctrine d'Epicure et le droit. Paris: Libraire Philosophique J. Vrin.

Lucretius. 1990. De rerum natura (DRN). Critical edition by Cyrill Bailey. New York: Oxford University Press.

--. 1993. De la naturaleza. Trad. Eduard Valenti Fiol. Barcelona, Bosch. Momigliano, Arnaldo. 1941. "Review: Science and Politics in the Ancient World by Benjamin Farrington", en The Journal of Roman Studies, 31, pp. 149-157.

Oyarzun, Pablo y Eduardo Molina. 2005. "Sobre el clinamen", en Methexis 18, pp. 67-87.

Rahe, Paul. 2007. "In the shadow of Lucretius: The Epicurean foundations of Machiavelli's Political Thought", en History of Political Thought 28.1, pp. 30-55.

Serres, Michel. 1994. El nacimiento de la fisica en el texto de Lucrecio. Valencia: PreTextos.

Schiesaro, Alessandro. 2007. "Lucretius and Roman politics and history" en The Cambridge Companion to Lucretius. Cambridge: Cambridge UP.

* Este trabajo pertenece a la investigacion "Clinamen y conatus. Analisis comparativo estructural de las ontologias de Lucrecio y Spinoza", adjudicado en la Universidad Diego Portales.

(1) Citaremos desde ahora en adelante la traduccion del poema De rerum natura (DRN) propuesta por Eduard Valenti Fiol (1993), aunque con algunas modulaciones segun indicamos en cada caso.

(2) Desde un punto de vista especificamente ontologico las foedera naturai determinan un limite de formas y de asociacion entre los particulares atomicos que determinan tal figura o composicion corpuscular. Escribe Campbell (2003) en su comentario a DRN 5: "El mecanismo de los foedera naturae deriva del hecho de que hay un numero limitado de formas atomicas. Esto causa que haya una variedad limitada de combinaciones atomicas posibles" (59). Esto es, lo que leiamos desde Althusser, la determinacion de un encuentro radical como momento de constitucion de mundo. Este encuentro a su vez es contingente, y en su contingencia limita las relaciones composibles entre singulares y la consistencia y duracion de su composicion: en este sentido, al menos en el contexto del epicureismo, es pensar que lo accidental es lo esencial.

(3) Lucrecio expresa con la palabra latina foedera la forma con que se despliega el poder productivo de la naturaleza. Es interesante este uso, en la medida en que el poeta eleva a un rango ontologico una nocion propia de la jurisprudencia romana respecto de los contratos que configuran tanto interna como externamente las relaciones entre castas y provincias. El vocablo foedus denota una especie de contrato entre individuos que implica la actualizacion de ciertos deberes y derechos entre las partes que asisten en acuerdo. Lo que interesa en el texto de Lucrecio es que el uso que se da a esta palabra es siempre, en todos los contextos, plural, lo que implica no solo la finitud de cada alianza particular respecto de su contingencia, sino que a la vez senala las infinitas formas de actualizacion que esta alianzas ponen en regla de acuerdo a los singulares que asisten al tratado: la nocion de cuerpo, entendido como compuesto de atomos, se nos presenta de entrada bajo los rasgos de un convenio, de una regla que acierta en la configuracion de los singulares que configuran un cuerpo. De este punto de vista la metafisica atomista se presenta a partir de la lectura de Lucrecio como esencialmente politica: para que haya cuerpo es necesario el contrato amistoso (societas) entre los singulares que participan actualmente de la consistencia de ese cuerpo en particular. Cuerpo y comunidad se funcionan en una misma regla, siempre plural, que los entrama: esto es, de modo definitivo, foedera naturai.

(4) Remitimos esta discusion hacia su inicio que se hace patente en algunos textos filosoficos de Ciceron, especificamente a De fato y De finibus, tratados que son una y otra vez retomados por la tradicion critica en torno a la doctrina del clinamen.

(5) Este poder de transformacion intenta fusionar lo que Oyarzun y Molina (2005: 84-6) definen como la doble inscripcion o expresion del clinamen: contingencia y libertad. Si bien es plausible esta forma de planteamiento, lo que es dado ya en su efectividad en el texto de Lucrecio es la realidad de la vida: desde este punto lo organico es cada vez en su contingencia un encuentro que deviene libremente, esto sin determinacion trascendente o extrinseca, como consistente en tal cuerpo, en tal lugar y en tal tiempo, i.e., una potencia de transformacion absoluta que se identifica con el acontecimiento del clinamen.

(6) Esto puede ser observado incluso en la forma de composicion morfologica que Epicuro emplea para nombrar lo que ha de ser obtenido por la ciencia de la vida que es la etica: la vida que es entendida en este contexto como el perpetuo movimiento entre lo lleno y lo vacio. El placer relativo al cuerpo (entendido como carne 'sarx') es la aponia, la cual marca en su propio termino enunciativo la privacion o ausencia de sufrimiento fisico (ponos) en todo cuerpo. A su vez el placer que se relaciona con el alma es la ataraxia, representante de la privacion en el mismo termino, en el mismo cuerpo animico, de la turbacion o movimiento violento (tarakhe) en el alma. Vemos, asi, que la etica obedece a una estructura disyuntiva que discierne sobre los medios para evitar todo dolor; en este sentido, el dolor puede ser tematizado finalmente como una falta de atomos en el cuerpo que inquiere por ser repuesta o recuperada a la plena presencia del ente necesitado, afirmando, de este modo, el regreso constante a esa plenitud originaria que se reconoce en lo familiar o la connaturalidad que expresa la sensacion de placer. No obstante, hay otra clase de dolor que se determina como afectante para el ente, y que provocado por los simulacros ataca en su ligereza a la parte mas sensible y sutil del cuerpo, el alma. Estos simulacros de superficie son la causa de la multiplicacion del dolor y la inquietud animica, ya que estas vagas y mezcladas impresiones de estos diversos efluvios motivan la falsa opinion o representacion de un infinito que atemoriza la vida de los hombres. He ahi el valor capital de la desmitificacion epicurea que se asienta en las condiciones negativas que determinan la felicidad, negar todo temor que se funda en un mito que representa un falso infinito que se proyecta en una capacidad ilimitada de placeres y dolores para el cuerpo. Finalmente, lo que podriamos llamar el esencial minimalismo epicureo se afirma en una distribucion adecuada de los medios y los fines particulares a partir de una economia general de la vida.

(7) Cf. Epicuro, Epistola a Meneceo, 128ss.

(8) Epicuro, Maximas capitales, XXI.

(9) Para consideraciones historicas, tanto correlativas como divergentes con los hechos de Roma, y el animo republicano que le es conferido a Lucrecio desde Momigliano (1941), en su discusion con Farrington, hasta Nichols, ver Fowler 2005: 147ss. La discusion se centra en la preferencia supuesta de Lucrecio en una u otra forma de gobierno: especificamente entre la monarquia y la democracia: un buen esquema de esto lo hallamos en Schiesaro (2007). Estas consideraciones actualmente han sido extendidas por Rahe (2007) hacia una influencia que es posible observar en Maquiavelo en lo que respecta a la configuracion de un republicanismo clasico: la influencia de Lucrecio en Maquiavelo, y la recuperacion y sintesis en la filosofia politica de Spinoza, son detallada y consistentemente expuestas en ese articulo. Como quiera que esto sea, creemos que, visto sistematicamente desde Lucrecio en DRN 5, hallamos una especie de escepticismo o indiferentismo politico en el texto de DRN, al no percibir una preferencia explicita del poeta por algun regimen en particular. Sin embargo, este mentado indiferentismo por lo politico no podria ser declarado como aseptico, ya que lo que parece importar a Lucrecio no es la forma que toma la asociacion politica, sino que su conveniencia, y por extension su consistencia, respecto de cada singular que participa en tal o cual alianza (foedera): asi, tanto una asociacion tribal, como una monarquia o una republica tiene un tiempo de conveniencia en la medida en que aseguran el bienestar (utilitas) y la seguridad (certitudo) de cada singular del cuerpo politico, la regla es el equilibrio (aequum) de cada miembro de la comunidad. Esto es, finalmente, una politica generalizada de la utilitas en conformidad con una logica del encuentro afirmada por la operacion del clinamen que otorga consistencia al cuerpo de lo comunitario, en el marco de una metafisica de la consistencia y la contingencia, al decir de Althusser (2002: 59ss.).

(10) Y asi es informado por Epicuro: "La justicia no es algo que exista de por si, sino que tan solo en las relaciones reciprocas de aquellos lugares donde se establezca algun pacto para no agredir ni ser agredido", Maximas capitales, XXXIII. Como vemos el epicureismo siempre proyecta la disolucion de la violencia entre individuos, para asi poder pensar desde ese lugar lo beneficioso (utilitas) de cada comunidad en particular (Cf. Goldschmidt 1977).

(11) Cf. Serres 1994: 155-6.

(12) Cf. Deleuze 1994: 278ss.

Miguel Ruiz Stull, Investigador asociado, Instituto de Humanidades, Universidad Diego Portales. Academico, Magister en Artes Visuales, Facultad de Artes de la Universidad de Chile. E-mail miguel. ruiz@prof.udp.cl
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Author:Ruiz Stull, Miguel
Publication:Atenea (Chile)
Article Type:Report
Date:Sep 22, 2009
Words:6443
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