Printer Friendly

La palabra de Dios en la sagrada liturgia (Verbum Domini 52-71).

Resumen: La expresion <<sacramentalidad de la palabra>> aparece por primera vez en los documentos del magisterio de la Iglesia en la Exhortacion Apostolica post-synodal Verbum Domini (n. 56). A partir de ese hecho, se exponen algunos elementos relevantes: la contemporaneidad de Cristo con la Iglesia en la liturgia de la palabra, la performatividad de la palabra celebrada, su estructura quasi-sacramental y su dimension de acontecimiento. El fundamento se encuentra en la teologia del Ordo lectionum Missae. El texto explica los dinamismos internos del Leccionario del Misal Romano y explicita algunos principios que inspiran la proclamacion de la Palabra de Dios a lo largo del ano liturgico.

Palabras clave: Palabra de Dios, Liturgia de la palabra, Leccionario.

Abstract: The expression <<sacramentality of the word>> appears for the first time in magisterial documents of the Church in the Post-Synodal Apostolic Exhortation Verbum Domini (n. 56). From this fact, some relevant elements are exposed: the contemporaneity of Christ with the Church in the liturgy of the word, the <<performativity>> of the celebrated word, its quasi-sacramental structure and its dimension of event. The basis is found in the theology of the Ordo lectionum Missae. This text explains the internal dynamisms of the Lectionary of the Roman Missal and specifies clearly some principles which inspire the proclamation of the Word of God throughout the liturgical year.

Keywords: Word of God, Liturgy of the Word, Lectionary.

**********

The Word of God in the Sacred Liturgy (Verbum Domini 52-71)

PROEMIO. LA CONTEMPORANEIDAD DE CRISTO EN LA VIDA DE LA IGLESIA (VERBUM DOMINI 51)

En las celebraciones de las religiones no cristianas se leen tambien sus libros sagrados, pero se trata de la proclamacion de antiguas epopeyas, o de pensamientos o revelaciones recibidas por sus fundadores. Sin embargo, en la liturgia cristiana se abre un ambito donde el Salvador, Maestro y Pastor de la comunidad, es quien se dirige a la asamblea, ya sea recordando los textos del pasado que hablaban de el, o repitiendo a sus fieles sus mismas palabras pronunciadas en la tierra, junto con los mensajes de aquellos que hablaron y hablan todavia inspirados por el Espiritu del Resucitado. Por ello, tomamos pie de la introduccion de la segunda parte de la Exhortacion Verbum Domini, dedicada a la Palabra de Dios y la Iglesia, en la que el Papa dice:

<<La relacion entre Cristo, Palabra del Padre, y la Iglesia no puede ser comprendida como si fuera solamente un acontecimiento pasado, sino que es una relacion vital, en la cual cada fiel esta llamado a entrar personalmente. En efecto, hablamos de la presencia de la Palabra de Dios entre nosotros hoy: "Y sabed que yo estoy con vosotros todos los dias, hasta al fin del mundo" (Mt 28,20)>>. Como afirma el Papa Juan Pablo II: <<La contemporaneidad de Cristo respecto al hombre de cada epoca se realiza en el cuerpo vivo de la Iglesia. Por esto Dios prometio a sus discipulos el Espiritu Santo, que les "recordaria" y les haria comprender sus mandarelentos (cfr. Jn 14,26) y, al mismo tiempo, seria el principio fontal de una vida nueva para el mundo (cfr. Jn 3,5-8; Rm 8,1-13)>>.

La Esposa de Cristo, maestra tambien hoy en la escucha, repite con fe: <<Habla, Senor, que tu Iglesia te escucha>>.

En el apartado primero de esta exposicion me limito a resumir la ensenanza del santo Padre, que no precisa de mayor explicacion y que debe leerse integramente en su Exhortacion, porque estos pensamientos seran recordados cuando se trate luego de los temas concretos a los que se va aprestar atencion; no pudiendo, por razon de espacio y tiempo, comentar los aspectos particulares referentes a todos los temas a que hace referencia d Papa en esta seccion de su escrito (nn. 60-71).

LA PALABRA DE DIOS EN LA SAGRADA LITURGIA (VERBUM DOMINI 52-56)

Comienza el Papa declarando la presencia indispensable de la Sagrada Escritura en las acciones liturgicas (52). Nuestras iglesias conservan el antiguo titulo de las sinagogas como <<casa de la Palabra>>, porque la sagrada liturgia es el ambito privilegiado en el que Dios nos habla en nuestra vida, habla hoy a su pueblo, que escucha y responde y de ella reciben su significado las acciones y los signos. Conforme a la <<contemporaneidad antes citada, hay que decir que Cristo mismo "esta presente en su palabra, pues es El mismo el que habla cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura">> (SC, n. 7). El orden y la funcion de la Escritura en la liturgia es tambien una guia para <<la hermeneutica de la fe respecto a la Sagrada Escritura>>, pues <<en la liturgia, la Iglesia signe fielmente el mismo sistema que uso Cristo con la lectura e interpretacion de las Sagradas Escrituras, puesto que El exhorta a profundizar el conjunto de las Escrituras partiendo del "hoy" de su acontecimiento personal>>.

A pesar de que los rituales postconciliares incluyen siempre h celebracion de la Palabra junto con la plegaria y el signo sacramental, todavia en la practica pastoral, los fieles no siempre son conscientes de esta union, ni captan la unidad entre el gesto y la palabra (53). Siendo asi, sin embargo, que se muestra, en forma liturgica, el actuar propio de Dios en la historia a traves del caracter performativo (realizador-actualizador) de la Palabra misma (1). En efecto, en la historia de la salvacion no hay separacion entre lo que Dios dice y lo que hace; su Palabra misma se manifiesta como viva y eficaz (cfr. Hb 4,12).

Lo que se afirma genericamente de la relacion entre Palabra y sacramentos, se ahonda cuando nos referimos a la celebracion eucaristica. De este modo, en el misterio de la Eucaristia se muestra cual es el verdadero mana, el autentico pan del ciclo: es el Logos de Dios que se ha hecho carne, que se ha entregado a si mismo por nosotros en el misterio pascual; lo mismo que el relato de Lucas sobre los discipulos de Emaus nos permite una reflexion ulterior sobre la union entre la escucha de la Palabra y el partir el pan (cfr. Lc 24,13-35) (54). Por ello, porque la Palabra de Dios se hace sacramentalmente carne en el acontecimiento eucaristico, la Eucaristia nos ayuda a entender la Sagrada Escritura, asi como la Sagrada Escritura, a su vez, ilumina y explica el misterio eucaristico (55).

En el n. 56, el Papa avanza un concepto que resulta nuevo, aunque tiene raices biblicas y patristicas y que es el de la <<sacramentalidad de la Palabra>>: se realiza lo que se dice y se revela el significado de lo que se hace. El Papa Juan Pablo II hablo ya del "horizonte sacramental de la Revelacion y, en particular..., el signo eucaristico donde la unidad inseparable entre la realidad y su significado permite captar la profundidad del misterio". La fe, pues, reconoce el Verbo de Dios acogiendo los gestos y las palabras con las que El mismo se nos presenta. El horizonte sacramental de la revelacion indica, por tanto, la modalidad historico salvifica con la cual el Verbo de Dios entra en el tiempo y en el espacio, convirtiendose en interlocutor del hombre, que esta llamado a acoger su don en la fe.

De este modo, la sacramentalidad de la Palabra se puede entender en analogia con la presencia real de Cristo bajo las especies del pan y del vino consagrados (2). Al acercamos al altar y participar en el banquete eucaristico, realmente comulgamos el cuerpo y la sangre de Cristo. La proclamacion de la Palabra de Dios en la celebracion comporta reconocer que es Cristo mismo quien esta presente y se dirige a nosotros para ser recibido. Cristo, realmente presente en las especies del pan y del vino, esta presente de modo analogo tambien en la Palabra proclamada en la liturgia. Por tanto, profundizar en el sentido de la sacramentalidad de la Palabra de Dios, puede favorecer una comprension mas unitaria del misterio de la revelacion en <<obras y palabras intimamente ligadas>>, favoreciendo la vida espiritual de los fieles y la accion pastoral de la Iglesia. Volveremos sobre ello al tratar de los honores debidos al leccionario de la Palabra de Dios, pero me permito un inciso: si la proclamacion de la Palabra es <<sacramental>>, con mayor razon habremos de cuidar la pronunciacion de las palabras en la lectura, para que sean claras y distintas, de forma que revelen la gracia invisible que anuncian y que el poder de Dios realiza.

LOS LECCIONARIOS. UN ACTO DEL MAGISTERIO DE LA IGLESIA

La celebracion liturgica es verdadero dialogo entre Dios y su pueblo. La certeza que la Iglesia tiene de este dialogo, la ha llevado a no omitir nunca la lectura liturgica de la Palabra de Dios, <<leyendo cuanto se refiere a Cristo en toda la Escritura>> (Lc 24,27; SC 6). Pero esta lectura, como ya ocurrio en la antigua Alianza, no es una recitacion material y sucesiva de todos y cada uno de los componentes de esta <<biblioteca sagrada>>. Aun en los tiempos en que practicamente solo existia la lectura continua, el hecho de seleccionar algunos libros con preferencia a otros y ordenarlos a lo largo del ano reclamaba una decision muy importante que debian tomar los responsables de mayor nivel, sintiendose organos y distribuidores de la Palabra de Dios y bajo su divina iluminacion y asistencia, del mismo modo que la seleccion de textos utilizados en la liturgia sirvieron en muchos casos para la formacion definitiva de los libros sagrados y para fijar su canonicidad.

La intervencion magisterial, ahora ya de la Iglesia, es mucho mayor cuando se seleccionan los textos biblicos y se ordenan de forma nueva, conforme a criterios diferentes a los redaccionales o de la historia de los propios textos. Por ello la elaboracion de un leccionario de la Palabra de Dios es mucho mas comprometida que la de un misal o cantoral, porque no se trabaja sobre textos cremos por los hombres de Iglesia, sino que es <<el modo normal, habitual y propio, segun el cual la Iglesia lee y proclama en las Escrituras la palabra viva de Dios siguiendo los diferentes hechos y palabras de salvacion cumplidos por Cristo, y ordenando en torno a estos hechos y palabras los demas contenidos de la Biblia. El Leccionario aparece como una prueba de la interpretacion y profundizacion en las Escrituras que la Iglesia ha hecho en cada tiempo y lugar, guiada siempre por la luz del Espiritu Santo>> (3).

Esto ocurre, sobre todo, cuando se escogen textos para las festividades de caracter teologico, como el Santisimo Cuerpo y Sangre de Cristo o los titulos marianos o las memorias de los santos y parece que se manipula la Escritura sacando los pasajes de su contexto propio. Lo que ocurre es que la Iglesia interpreta dichos pasajes dentro de una vision plena y unitaria, desde el misterio de Cristo, a quien se refieren todos los libros sagrados, partiendo del <<hoy>> del acontecimiento personal de Cristo, a lo que se anade la vision de toda la Escritura y de los hechos de Cristo desde el <<punto Omega>> de su resurreccion y venida gloriosa.

A lo largo de la historia ha habido momentos particulares en que el magisterio pastoral de la Iglesia ha fijado el orden de lecturas liturgicas, como el IV Concilio de Toledo (a. 633) para el rito hispanico o las disposiciones posteriores al Concilio de Trento y al Vaticano II para el rito romano, sancionadas por los papas san Pio V y Pablo VI.

LA FORMACION DE LOS LECCIONARIOS EN ORIENTE Y OCCIDENTE

Como se ha dicho antes, en los tres primeros siglos la forma de lectura liturgica predominante de la Sagrada Escritura era la <<continua>>, utilizando los libros completos del Antiguo y del Nuevo Testamento que formaban el tesoro principal de cada iglesia, aunque no se tuviese en cada lugar la totalidad de los textos sino solo los que se leian ordinariamente. Se comenzo entonces a senalar con comas y otros signos las pericopas o pasajes para la secuencia de lecturas.

Un gran cambio se verifico cuando comenzo el desarrollo del ano linirgico, en primer lugar con la institucion de las festividades de Navidad (4) y Epifania en Occidente y Oriente respectivamente en el siglo IV,, con su preparacion en las diferentes formas que tuvo el tiempo de Adviento en cada rito liturgico. La otra gran fiesta cristiana, la Pascua, tuvo su gran desarrollo; entre los siglos IV y VI se produce la estructuracion de la Semana Santa, Cuaresma y del Cincuentena Pascual y la institucion de las festividades de la Ascension y de Pentecostes, las cuatro Temporas y las memorias de la santisima Virgen Maria y de los santos. Esta diversificacion celebrativa del ano liturgico reclamaba que en cada celebracion se leyesen los pasajes biblicos que hacian referencia a la ocasion, al lugar de la <<estacion>> o la memoria del misterio o del santo que se celebraba >>.

Por ello comenzo a ponerse en el margen de los codices o volumenes sagrados unas notas para indicar el dia o la fiesta en que se leian las pericopas segun el calendario liturgico de cada iglesia. Muy pronto se dio el paso a la confeccion de listas de las partes a proclamar de cada clase de lecturas, redactandose asi los llamados <<capitularia lectionum>> y <<capitularia evangeliorum>>, asi como las <<cotationes epistularum et evangeliorum>> que contenian listas de ambas lecturas (6). Los ejemplares mas antiguos de estas listas se remontan al s. VI y, como ocurrio en todos los ritos, los usos de las principales iglesias catedrales o monasticas o de las grandes metropolis, acabaron imponiendose pero sin alcanzar una perfecta unidad (7). En el ambito oriental, el leccionario mas antiguo que se conserva es el <<Leccionario armenio de Jerusalen>> del siglo V (8).

El paso siguiente fue el de copiar de los <<liber commatus>> los pasajes para cada ocasion. Se debio dar aqui el mismo proceso que en las oraciones, coleccionando primero en cada iglesia los <<libelli>> o paginas y fasciculos sueltos con las lecturas en uso en cada lugar, para llegar a la fase de codificacion, en la que se escribe un libro conteniendo todas las lecturas, lo que empezo a darse de forma muy temprana en Espana en el s. VII (9), donde al leccionario se le llamo <<liber commicus>> (10) y en Roma y las Galias a partir del s. VIII cuando Alcuino y Benito de Aniano codificaron la liturgia romana para su uso en la corte de Carlomagno (11).

En el ambito del rito romano, durante la Edad Media, el conjunto de lecturas que se conservo mas estable es el que va desde la Septuagesima hasta Pascua, tiempo organizado probablemente antes de san Gregorio Magno ([dagger] 604) (12); en el resto del ano liturgico encontramos las divergencias clasicas entre las tradiciones gelasianas gregorianas (13). Una mayor variedad se da en las lecturas para las misas de santos, votivas y de difuntos.

Cuando a partir del s. XI aparecen los <<misales plenarios>> o <<mixtos>>, en los que se contenian todos los textos para la Misa: cantos, lecturas y oraciones, los leccionarios dejaron de evolucionar como libros independientes, aunque siguio habiendo <<epistolarios>> y <<evangeliarios>> para las misas solemnes y estos ultimos siguieron produciendose con particular ornato. En el s. XIII las ordenes mendicantes comenzaron a servirse de misales abreviados, para uso de los frailes itinerantes, como el dominicano y el franciscano; este ultimo tuvo particular fortuna porque el papa Sixto IV, franciscano, lo impuso como <<Misal de la Curia Romana>> y fue la base del Missale Romanum normativo para todo el rito romano despues de Trento, bajo san Pio V, en el ano 1570.

Acerca del numero de lecturas en la Misa, Las tres lecturas (A. Testamento, Apostol y Evangelio) se mantuvieron en Roma hasta la epoca gregoriana o poco mas tarde; sin embargo, desde mediados del siglo V existio la tendencia a reducir a dos (Antiguo Testamento y Evangelios) las lecturas en los dias de feria (o Apostol y Evangelio en el resto) y tambien en algun dia festivo. Entre los siglos VIII y el IX, la leccion profetica decae paulatinamente, hasta desaparecer por completo, salvo raras excepciones, como la misa de la vigilia y fiesta de Navidad. Sin embargo se mantuvo en la liturgia hispanica donde hay siempre tres lecturas (14).

Sin embargo, se mantuvo en Africa, en Espana y en parte en Milan la costumbre de leer despues del Antiguo Testamento las actas de los martires (15). Asi se hacia en Africa en tiempos de San Agustin, quien alude a ello repetidamente en sus homilias en fiestas como la de san Vicente de Valencia y san Cipriano.

EL TESTIMONIO DE LOS SANTOS PADRES

Los Santos Padres nos ayudan a conocer los leccionarios en uso en su epoca, ya sea por indicaciones al respecto como por los textos biblicos sobre los que trataban sus homilias.

La norma primitiva que universalmente se siguio en la Iglesia fue la de leer los domingos y ferias, por trozos a voluntad del obispo, los libros del canon escrituristico, ex ordine, sin interrupcion. Era esta la llamada lectio continua, que se hacia no de un libro especial, sino del mismo codice sagrado. San Agustin lo dice expresamente: Quae, curo dicerem, codicem etiam accepi, et recitavi rotura illum locum...; tune reddito Exodi codice... (16) A veces los Padres dicen que predican con el libro santo en las manos (17). La lectio continua perduro mucho tiempo en la liturgia, sobre todo en las predicaciones vespertinas; en algunas iglesias, como, por ejemplo, en Africa, hasta pasado el siglo

Hallamos todavia vestigios de la antigua lectio continua romana. Analizando la lista mas antigua de las lecturas evangelicas asignadas al tiempo despues de la Epifania, y tomadas de los sinopticos, lo mismo que las lecturas apostolicas, ambas todavia en el Missale Romanum tridentino, si se disponen los distintos pasajes en el orden en estan dispuestas, salta a la vista de modo evidente la lectio continua.

DEL LECCIONARIO DEL MISAL ROMANO DE TRENTO AL DEL VATICANO II (18)

La revision del Misal Romano que se hizo conforme a lo dispuesto en el Concilio de Trento dejo intacto el leccionario del Misal de la Curia Romana en la seccion del ano liturgico, que habia sido objeto de duras criticas por los reformadores protestantes, que lo acusaban de moralismo y de omitir textos que creian fundamentales.

Despues de doce siglos de sustancial permanencia, el Concilio Vaticano dispuso una revision del orden de lecturas de la Misa de forma que fuese mas abundante, mas variada v mas apropiada y se sugeria que, en un periodo determinado de anos, todavia sin definir, se leyeran al pueblo las partes mas significativas de la Sagrada Escritura (19).

De este modo, el concilio Vaticano II ha hecho posible el que hoy podamos contar con el mas amplio y rico Leccionario de la palabra de Dios de toda la historia de la liturgia. Todo el NT y gran parte del AT se encuentran dispuestos para nutrir la fe de las comunidades en todo el conjunto de leccionarios que estan actualmente en vigor: Leccionarios de la Misa, Leccionarios de los diferentes rituales de sacramentos v sacramentales y Leccionarios del oficio divino. <<Ademas, no hemos de olivar que el actual Leccionario del rito latino tiene tambien un significado ecumenico, en cuanto es utilizado y apreciado tambien por confesiones que aun no estan en plena comuni6n con la Iglesia Catolica>> (20).

La confeccion, edicion tipica y traduccion del nuevo leccionario de la Misa se hizo con gran rapidez, dada la importancia del trabajo y la profundidad de la reforma. Asi, en 1969 se publicaba, con la aprobacion del papa Pablo VI, el Ordo lectionum Missae, con el indice de lecturas para toda clase de misas y unos Praenotanda explicando el sentido de la reforma. Siete anos despues de SC se publico la edicion tipica en latin del leccionario completo (1970-1971), pero ya antes, en 1969, comenzo la edicion de los leccionarios en lengua espanola. El hecho de que se comenzase con la serie dominical B y que los Prenotandos tuviesen poca informacion -lo que motivo una nueva edicion ampliada de los mismos en 1981-, unido a la sucesiva y rapida publicacion de nuevos volumenes de lecturas y rituales renovados. Este hecho contribuyo a que esta gran innovacion no fuese totalmente asimilada, pese a los esfuerzos que se hicieron para su perfecta v provechosa utilizacion (21). Esta sigue siendo una asignatura pendiente de la renovacion liturgica (22).

LOS CRITERIOS DE SELECCION DE LAS LECTURAS. LECTURA CONTINUA Y FESTIVIDADES

En la decision del Vaticano II influyeron dos grandes movimientos, que han resultado extraordinariamente beneficiosos para la iglesia: el movimiento biblico y el movimiento liturgico, alimentado con un superior conocimiento del pensamiento de los Santos Padres y de las fuentes de la sagrada liturgia orientales y occidentales.

El movimiento biblico ha superado los reparos que dificultaban el acceso del pueblo cristiano a las Sagradas Escrituras en su integridad y en su propia lengua y ha hecho progresar el conocimiento sobre el contenido y caracteristicas de cada libro sagrado y su interpretacion. El movimiento liturgico contribuyo por su parte al acercamiento de la liturgia al pueblo y a descubrir su indole didactica, recibiendo de los Santos Padres el sentido plenario y unitario de la Palabra de Dios centrado en el Misterio Pascual de Jesucristo. Tambien fue determinante el conocimiento de las catequesis de los Padres y de las antiguas liturgias para la restauracion de elementos tan importantes como la relacion tipologica entre el A. y el NT y las etapas de la historia de la salvacion (23) junto con los tres conjuntos evangelicos tematicos de los domingos de Cuaresma (24).

El actual leccionario del rito romano es el resulto de un esfuerzo combinado de especialistas en liturgia, Biblia y pastoral, aplicando sistemas organizadores diferentes segun el tipo de celebracion, como lo explican los Prenotandos (25).

Casi cincuenta anos despues de la promulgacion de la Const. Sacrosanctum Concilium (1963) y con la experiencia madura del nuevo leccionario, el papa Benedicto XVI ha resumido en su Exhortacion Apostolica Postsinodal Verbum Domini el sentido nuclear de aquella reforma: <<Al subrayar el nexo entre Palabra y Eucaristia, el Sinodo ha querido tambien volver a llamar justamente la atencion sobre algunos aspectos de la celebracion inherentes al servicio de la Palabra>>. Quisiera hacer referencia ante todo a la importancia del Leccionario. La reforma promovida por el Concilio Vaticano II ha mostrado sus frutos enriqueciendo el acceso a la Sagrada Escritura, que se ofrece abundantemente, sobre todo en la liturgia de los domingos. La estructura actual, ademas de presentar frecuentemente los textos mas importantes de la Escritura, favorece la comprension de la unidad del plan divino, mediante la correlacion entre las lecturas del Antiguo y del Nuevo Testamento, <<centrada en Cristo y en su misterio pascual>> (57).

LA LECTURA COMO ACONTECIMIENTO Y COMO TEMARIO (26)

La formacion del leccionario, segun los presupuestos del Vaticano II, levanta la cuestion de si este orden de lecturas no seria sino una base para la ensenanza o catequesis de la comunidad, perdiendose la fuerza originaria y la actualidad dinamica de la palabra de Dios.

?Es esta una antinomia inevitable? Desde el punto de vista de la teologia de la celebracion, la proclamacion de la palabra de Dios es un acontecimiento unico y no es la lectura de un texto que de pie a una exposicion (27). En la liturgia de la Palabra <<Dios habla a su pueblo, y Cristo, presente en su palabra, anuncia el Evangelio>> (28). No se trata de una mera instruccion biblica, porque, como ensena Benedicto XVI: <<la Palabra que anunciamos y escuchamos es el Verbo hecho carne (cfr. Jn 1,14), y hace referencia intrinseca a la persona de Cristo y a su permanencia de manera sacramental. Cristo no habla en el pasado, sino en nuestro presente, ya que El mismo esta presente en la accion liturgica>> (29). Como lo enuncia la preciosa frase de san Agustin citada en los Prenotandos del Leccionario: <<El Evangelio es la boca de Cristo. Esta sentado en el cielo, pero no deja de hablar en la tierra>> (30)

Pero este principio debe articularse con otro de caracter pastoral, cual es la indole catequetica o didactica que posee la liturgia en general y la de la palabra en particular, asi lo reconoce la Constitucion Sacrosanctum Concilium (un. 7 y 33) y lo afirman los Prenotandos del Leccionario (31).

La organizacion del Leccionario tiene como finalidad doble el anuncio lo mas abundante y variado posible de la Sagrada Escritura y la formacion de los fieles, ya sea mediante una adecuada y preparada celebracion de la palabra como mediante la homilia, la <<verdadera homilia>> que sigue siendo una asignatura pendiente en muchos casos y a cuya practica se nos estimula desde el Concilio hasta nuestros dias (32). La antinomia que se enunciaba al principio se acentua cuando se escuchan deseos de que las homilias sean mas <<tematicas>>, dando lugar a una catequesis continua que abarque a todo el ciclo liturgico (33) y que parecen responder a unas <<inquietudes de orden racional y externo>> (34).

La cuestion permanece abierta, porque si bien los Prenotandos del Leccionario actual indican los criterios seguidos en la seleccion de los textos, segun los tiempos liturgicos, pero se hace con tal concision que apenas sugiere la riqueza del conjunto; parece como si hubiese una precaucion para no ser demasiado <<catequeticos>>. Se habla de <<principios hermeneuticos>> actuales (n. 64), pero no se declaran de forma sencilla (35); lamentablemente, los Prenotandos siguen sin ser conocidos y aprovechados (36).

HONOR DEBIDO AL LECCIONARIO Y AL EVANGELIARIO

Como <<libro signo de la Palabra de Dios>>, los leccionarios fueron objeto de una esmerada elaboracion (37), se cubrian con tapas preciosas y, como ahora sigue haciendose, en la celebracion liturgica son objeto de una veneracion hacia la Palabra que se expresara por medio de ellos, sobre todo el evangeliario en la entrada solemne al principio de la Misa y en el rito de la proclamacion del Evangelio (ministro ordenado, luces, incensacion, osculo, bendicion con el libro) semejante a la que se tributa a la santisima eucaristia, con el mismo honor, si bien con distinta forma de culto.

Este honor esta fundamentado en lo expresado por el Vaticano II, en la Constitucion Dei Verbum n. 2 1 cuando compara la Palabra proclamada con el Cuerpo de Cristo: <<La Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Senor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la Palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, sobre todo en la Sagrada Liturgia>>. Por ello, tanto cuando se reciben estos panes, se responde con una afirmacion de fe. A la voz <<Palabra de Dios>> con el <<Te alabamos, Senor>> y a <<El Cuerpo de Cristo>> con el <<Amen>> (38)

Se trata de la consideracion de la <<sacramentalidad>> de la Palabra que se puede entender en analogia con la presencia real de Cristo bajo las especies del pan y del vino consagrados en la que insiste Benedicto XVI (39). Cristo, realmente presente en las especies del pan y del vino, esta presente de modo analogo tambien en la Palabra proclamada en la liturgia.

La expresion <<aunque no con el mismo culto>> se encuentra en los Principios generales n. 10 de los Prenotandos del Leccionario de la Misa y con ella se distinguen los ritos de adoracion a la presencia verdadera, real y sustancial (y consiguientemente permanente) de Jesucristo en la Eucaristia y el reconocimiento y veneracion de la presencia verdadera y real del Senor (dinamica y temporal) en la Palabra proclamada. Por ello no hay lugar para un <<culto>> al leccionario fuera del momento de la proclamacion de las lecturas. Entre las dos presencias no hay identidad, sino analogia. Como ensena el Papa, <<Cristo, realmente presente en las especies del pan y del vino, esta presente de modo analogo tambien en la Palabra proclamada en la liturgia>>. Hay aqui un eco de lo que ensena el Decreto sobre el santisimo sacramento de h Eucaristia del Concilio de Trento (ses. XIII, c. III. 10: <<De la excelencia del santisimo sacramento de la Eucaristia, respecto de los demas Sacramentos>>.

LA HOMILIA (VERBUM DOMINI 59). LA <<HOMILIA CELEBRATIVA>>

Cuando en la sinagoga el lector termina de leer la profecia, debe hacerlo con una frase que sea un final positivo, un buen final, incluso si debia buscarla mas adelante; el predicador debia partir de este evangelio, consistente en un anuncio de bienes para Israel (40). Asi procedio Jesus concluyendo la lectura de Isaias con la buena noticia de que <<Hoy se cumple esta escritura que acabais de oir>> (Lc 4,15) y del mismo modo los Apostoles, cuando eran invitados a comentar la Palabra, partian del evangelio profetico para anunciar el Evangelio de Jesucristo (Hch 13,15). Asi, desde el principio, la homilia es una <<conversacion familiar>> en la que el pastor de la Iglesia parte a los fieles y hace asequible el pan de la Palabra, partiendo de la buena noticia del Reino.

No es este el lugar para una exposicion completa del tema, sobre el que hay una gran documentacion magisterial y de autores contemporaneos (41). Centrando el tema se puede decir que la expresion <<homilia celebrativa>> define una forma especifica de predicacion que forma parte de la accion liturgica y esta trabada en su dinamismo espiritual.

Este dinamismo esta presente en la Exhortacion apostolica Verbum Domini (n. 59), donde Benedicto XVI describe la naturaleza de la homilia como el ministerio de explicar la palabra de Dios, encomendado a los obispos, presbiteros y diaconos y <<es parte de la accion liturgica>> (42); tiene el cometido de favorecer una mejor comprension y eficacia de la Palabra de Dios en la vida de los fieles. La homilia constituye una actualizacion del mensaje biblico, de modo que se lleve a los fieles a descubrir la presencia y la eficacia de la Palabra de Dios en el hoy de la propia vida. Debe apuntar a la comprension del misterio que se celebra, invitar a la mision, disponiendo la asamblea a la profesion de fe, a la oracion universal y a la liturgia eucaristica.

En este contexto dinamico, la <<homilia celebrativa>> deberia comenzar con una expresion de accion de gracias por la Palabra recibida, seguir con la actualizacion: nosotros, aqui, ante el Senor que nos habla. Viene luego la exposicion de un tema unico, a partir de la Palabra proclamada y en tiempo o festividad celebrada. Este tema sera visto en el Misterio celebrado, sin parcelarlo lectura tras lectura o buscando una artificiosa armonizacion entre ellas. Aqui no esta de mas a veces un ejemplo tomado de la vida ordinaria. La ultima parte se deberia dedicar a una invitacion a la participacion eucaristica y a un <<aterrizaje>> con las consecuencias morales y practicas para la comunidad. El final ideal, conforme a la tradicion de los Padres, seria una invocacion o doxologia a la que todos asintiesen con el <<Amen>>. Todo ello lleva a una gran responsabilidad: <<verdadera homilia>>, <<sermo divinus>>, <<si se dice la verdad>>; no se puede pedir el <<Amen>> a cualquier discurso.

MANERAS A EVITAR. HOMILIAS GENERICAS Y ABSTRACTAS. DIVAGACIONES PERSONALES

Comencemos este apartado con las palabras de Benedicto XVI en Verbum Domini (n. 59): <<Ya en la Exhortacion apostolica postsinodal Sacramentum caritatis, recorde que "la necesidad de mejorar la calidad de la homilia esta en relacion con la importancia de la Palabra de Dios". Por consiguiente, quienes por ministerio especifico estan encargados de la predicacion han de tomarse muy en serio esta tarea. Se han de evitar homilias genericas y abstractas, que oculten la sencillez de la Palabra de Dios, asi como inutiles divagaciones que corren el riesgo de atraer la atencion mas sobre el predicador que sobre el corazon del mensaje evangelico>>.

Segun el Papa, para la necesaria mejora de las homilias, en primer lugar han de evitarse las homilias genericas o abstractas. <<Genericas>>, es decir, que sirven para cualquier comunidad, tiempo y lugar, como cuando se copian de un homiliario; y <<abstractas>>, cuando se habla de conceptos como <<la bondad>>, <<el amor>> o <<la comunion>>, sin concretar la forma en que se deben vivir por los que escuchan en ese momento. En el mismo documento, leemos mas adelante: <<La Asamblea sinodal ha exhortado a que se tengan presentes las siguientes preguntas: ?Que dicen las lecturas proclamadas? ?Que me dicen a mi personalmente? ?Que debo decir a la comunidad, teniendo en cuenta su situacion concreta?>>.

La siguiente mala costumbre a evitar es <<ocultar la sencillez de la palabra de Dios>>, anadiriamos tambien <<la radicalidad>>, con vagas acomodaciones o discursos teoricos. El propio Jesus nos ofrece un sencillo y maravillo ejemplo de homilia dentro del Sermon de la montana en Mt 6,24-34. Vemos el enunciado del tema: <<Nadie puede servir a dos senores>>; desarrollo y ejemplo: <<Mirad los pajaros y las flores>>, un consejo concreto: <<No andeis agobiados>>, y la conclusion doble, una espiritual: <<Buscad primero el reino de Dios y su justicia>>, y otra mas humana: <<No os agobieis por el manana>>.

Finaliza el Papa criticando <<las inutiles divagaciones que corren el riesgo de atraer la atencion mas sobre el predicador que sobre el corazon del mensaje evangelico>>. Esto es grave, porque no se puede pedir el <<Amen>> a opiniones particulares o a posturas criticas hacia la Iglesia y su magisterio ordinario. La homilia no es una exposicion exegetica o teologica, aunque el homileta debe formarse permanentemente en estos y otros temas. Se deberian depurar tambien los lugares comunes, la forma siempre igual de empezar y acabar, asi como la extension a veces insufrible, habiendo actualmente un consenso en que no se debe pasar de ocho o diez minutos en la homilia.

?Que razones puede haber para esto? ?Por que no se valora y aprovecha la riqueza del Leccionario? (43) De eso se ha tratado anteriormente y podemos pasar al punto final.

Lo PRINCIPAL: MOSTRAR A CRISTO, QUE TIENE QUE SER EL CENTRO DE TODA HOMILIA

Debe quedar claro a los fieles que lo que interesa al predicador es mostrar a Cristo, que tiene que ser el centro de toda homilia. Por eso se requiere que los predicadores tengan familiaridad y trato asiduo con el texto sagrado; que se preparen para la homilia con la meditacion y la oracion, para que prediquen con conviccion y pasion... Por eso es necesario un conocimiento de la Biblia en su totalidad, porque sus diferentes libros son el marco de las lecturas, que se debe conocer para identificar la epoca, el estadio de la revelacion, el genero literario, los lugares paralelos y, en fin, todo lo necesario para un conocimiento del sentido literal del pasaje, antes de pasar al sentido <<alegorico>> o liturgico y al practico o moral. La Biblia no debe faltar junto al leccionario cuando se prepara la homilia, ademas de una buena y actualizada formacion en teologia biblica y liturgica. Finalmente, sigue el Papa, <<el predicador tiene que "ser el primero en dejarse interpelar por la Palabra de Dios que anuncia", porque, como dice san Agusun: "Pierde tiempo predicando exteriormente la Palabra de Dios quien no es oyente de ella en su interior">> (44).

El Oficio de Lectura de la memoria de san Ambrosio (7 de diciembre) ofrece dos pasajes de una carta dei santo a un nuevo obispo, y en ella le da preciosos consejos que conservan todo su valor, de los que escogemos los siguientes: <<Recibe tambien tu de la plenitud de Cristo, para que tu voz resuene. Quien mucho lee y entiende se llena, y quien esta lleno puede regar a los demas; por eso dice la Escritura: "Si las nubes van llenas, descargan la lluvia sobre el suelo". Que tus predicaciones sean fluidas, puras y claras. Que tus discursos esten llenos de inteligencia, es decir: que tu expresion sea brillante, que resplandezca tu inteligencia, que tu discurso y tu exposicion no necesiten sentencias ajenas, sino que tu palabra sea capaz de defenderse con sus propias armas; que, en fin, no salga de tu boca ninguna palabra inutil y sin sentido>>. Y finalmente, nos atrevemos a anadir con el Apostol (Col 4,6) que <<una pizca de sal>> siempre va bien.

RECIBIDO: 15 DE MARZO DE 2011/ACEPTADO: 14 DE ABRIL DE 2011

Bibliografia

BENEDICTO XVI, Exhortacion Apostolica Postsinodal Sacramentum Caritatis (22 de febrero de 2007).

BENEDICTO XVI, Exhortacion Apostolica Postsinodal Verbum Domini (30 de septiembre de 2010).

BUGNINI, A., La reforma de la liturgia, Madrid: BAC, 1999.

DEL AGUA, A., <<La Escritura proclamada al Pueblo Judio>>, en Verbum Domini, La presencia de Cristo en la Palabra proclamada, XXXII Jornadas de la Asociacion Espanola de Profesores de Liturgia, Ponencias, Madrid, 2009, 56.

DELLA TORRE, L., <<Homilia>>, en Nuevo Diccionario de Liturgia, Madrid, 1989, 1015-1038.

FABREGA, A., Pasionario Hispanico (siglos VII-XI), vol. I, Madrid-Barcelona: CSIC, 1953.

LARA, A., <<La Homilia>>, en Verbum Domini, La presencia de Cristo en la Palabra proclamada, XXXII Jornadas de la Asociacion Espanola de Profesores de Liturgia, Ponencias, Madrid, 2009, 79-103.

LOPEZ, J., <<La liturgia, lugar privilegiado de la Palabra de Dios que edifica la Iglesia>>, Carta Pastoral ante el curso 2009-2010, Leon 2009.

LOPEZ, J., <<Leccionario de la Misa>>, en SARTORE, D. y TRICCA, A. M. (eds.), Nuevo diccionario de liturgia, Madrid: Ediciones Paulinas, 1989, 202-222.

LOPEZ, J., La liturgia de la Iglesia, Madrid: BAC, 2009.

PEREZ DE URBEL, J. y GONZALEZ RUIZ, E., Liber Commicus. Monumenta Hispanioe Sacra, Serie liturgica, vols. 2 y 3, Madrid, 1950.

RAMAS, G., <<Dios habla a su pueblo al proclamar su Palabra. Dei Concilio de Trento al Concilio Vaticano II>>, en Verbum Domini, La presencia de Cristo en la Palabra proclamada, XXXII Jornadas de la Asociacion Espanola de Profesores de Liturgia, Ponencias, Madrid, 2009, 9-35.

RENOUX, A., <<Un manuscrit du Lectionaire armenien de Jerusalem (cod. Jerus. arre. 121)>>, LeMuseon 74 (1961) 377-378.

RIGHETTI, M., Historia de la Liturgia, vol. II, Madrid: BAC, 1956.

SANCHO, J., <<Acontecimiento y tematica de la palabra de Dios>>, en Verbum Domini, La presencia de Cristo en la Palabra proclamada, XXXII Jornadas de la Asociacion Espanola de Profesores de Liturgia, Ponencias, Madrid, 2009, 107-122.

SANCHO, J., <<El leccionario de la Misa en la liturgia hispanica renovada>>, Phase 175 (1990) 39-56.

VAN DER MEER, E, San Agustin, pastor de almas, Barcelona: Herder, 1965.

Jaime SANCHO

Facultad de Teologia San Vicente Ferrer

Valencia. Espana

jaime@jaime14.jazztel.es

(1) Iniciado a comienzos del s. XX, el arre de la <<performance>> es aquel en el que el trabajo lo constituyen las acciones de un individuo o un grupo, en un lugar determinado y durante un tiempo concreto. En este sentido se opone al sentido estatico de la pintura o la escultura, por ejemplo, en las que un objeto constituye el foco de la obra artistica.

(2) Cfr. Catecismo de la Iglesia Catolica, 1373-1374.

(3) LOPEZ, J., Carta Pastoral ante el curso 2009-2010. La liturgia, lugar privilegiado de la Palabra de Dios que edifica la Iglesia, Leon 2009.

(4) En Roma hacia el ano 336, sobre este tema cfr. LOPEZ, J., La liturgia de la Iglesia, Madrid: BAC, 2009, c. XVIII, El ano liturgico, 256 ss.

(5) A finales del s. IV,, la peregrina Egeria se admiraba de que en los Santos Lugares se leyesen lecturas apropiadas en cada santuario o en los dias en torno a la Semana Santa, que entonces se celebraba ya en Jerusalen. Asistiendo en el 384 a los oficios liturgicos de la ciudad santa, hace notar con profunda sorpresa: Valde gratum et valde memorabile, como semper tam hymni quam antiphonae et lectiones ... habeant, ut et diei, qui celebratur et loco in quo agitar, aptae et convenientes sint semper ... Evidentemente, en la provincia hispanica de la que procedia la piadosa peregrina, era desconocido un canon de lecturas y textos tan precisos. En esto precedio el Oriente al Occidente.

(6) Sobre estos testimonios primitivos de ordenacion de las lecturas, cfr. LOPEZ, J., <<Leccionario de la Misa>>, en SARTORE, D. y TRIACCA, A. M. (eds.), Nuevo diccionario de liturgia, Madrid: Paulinas, 1989; RIGHETTI, M., Historia de la Liturgia, II, Madrid: BAC, 1956, 202-222.

(7) La relacion de textos mas completa y antigua que se ha conservado de un capitulare epistolarum es la del comes de Capua, que fue escrita por el obispo Victor de Capua al inicio de un codice con las cartas de san Pablo (el llamado Codex Fuldensis); en el texto biblico se senala en el margen el principio de cada lectura con un numero, que corresponde al de la lista, y el final con una cru cecita. Cfr. RIGHETTI, M., Historia..., 207.

(8) RENOUX, A., <<Un manuscrit du Lectionaire armenien de Jerusalem (cod. Jerus. arm. 121)>>, Le Museon 74 (1961) 377-378.

(9) San Julian obispo de Toledo ([dagger] 690) reunio en cinco libros todos los textos para la celebracion del Oficio y la Misa. Pero a pesar de lo ya ordenado en el IV Concilio de Toledo (a. 633), permanecieron dos tradiciones con dos series diferentes de lecturas, la A (toledana) y la B (hispalense).

(10) Corresponde a la tradicion a la edicion critica preparada por PEREZ DE URBEL, J. y GONZALEZ RUIZ, E., Liber Commicus. Monumenta Hispaniae Sacra, Serie liturgica, 2 y 3, Madrid, 1950. El Mis sale Mixtum publicado por el Cardenal Cisneros en 1500 contiene las lecturas de la tradicion B.

(11) Para la confeccion del leccionario de la Misa debieron utilizar una lista romana de pericopas semejante al comes de Murbach, que fue la que acabo imponiendose en la seccion propia del tiempo del rito romano.

(12) No conviene olvidar ademas que, a mediados del siglo V, Roma perfecciono, como ya es sabido, la organizacion de sus dos principales ciclos liturgicos: Adviento y Cuaresma. Respecto al Adviento, se debe al papa Gelasio ([dagger] 498) el reordenamiento del nucleo primitivo de lecturas, especialmente las que corresponden a las temporas de diciembre. Las lecciones originales fueron trasladadas por el a las temporas de Cuaresma, y en su lugar puso las que ahora se leen, tomadas de las profecias de Isaias, muy a tono con la proxima fiesta navidena. Paso igualmente al miercoles de temporas el pasaje evangelico de la anunciacion, que antes se leia por Navidad, y al viernes, el relato de la visita de Maria a su prima Santa Isabel. En cuanto a la Cuaresma, el papa Hilario ([dagger] 468) hizo componer la larga serie de las misas feriales, exceptuadas las de los jueves, dotandolas de un sistema original de lecturas. Cfr. RIGHETTI, M., Historia..., 200.

(13) Ver el cuadro comparativo de las epistolas en los tres leccionarios romanos mas antiguos (Murbach, Wurzburg y Alcuino) con el Missale Romanum en RIGHETTI, M., Historia..., 212-214 y de los evangelios en las pp. 219-221.

(14) Curiosamente, durante la Cuaresma, la tradicion B representada en el Missale Mixtum y --en este caso- en el actual Liber commicus, se tienen cuatro lecturas, siendo la primera tomada de los libros sapienciales del Antiguo Testamento. Cfr. SANCHO, J., <<El leccionario de la Misa en la liturgia hispanica renovada>>, Phase 175 (1990) 39-56.

(15) Esta lectura de las Actas se codifico en Espana en el libro liturgico llamado Passionarium, editado por FABREGA, A., Pasionario Hispanico (siglos VII-XI), Madrid-Barcelona: CSIC, 1953.

(16) Carta 29, 4.

(17) <<Ha llegado ya el momento en que yo tengo que dejar el libro santo y vosotros teneis que regresar cada uno a sus ocupaciones>>, SAN AGUSTI, Tratado 35 sobre el evangelio de san Juan, 9, Liturgia de las Horas IV, 466. <<Tengo en mis manos su palabra escrita. Este es mi baculo>>, SAN JUAN CRISOSTOMO, Homilia antes de partir al exilio, 3. Liturgia de las Horas IV, 1165.

(18) Cfr. RAMIS, G., <<Dios habla a su pueblo al proclamar su Palabra. Del Concilio de Trento al Concilio Vaticano II>>, en Verbum Domini. La presencia de Cristo en la Palabra proclamada, XXXII Jornadas de la Asociacion Espanola de Profesores de Liturgia, Ponencias, Madrid, 2009, 9-35.

(19) CONCILIO VATICANO II, Const. Sacrosanctum Concilium 35. Para que aparezca con claridad la intima conexion entre la palabra y el rito en la Liturgia: 1. En las celebraciones sagradas debe haber lectura de la Sagrada Escritura mas abundante, mas variada y mas apropiada. 51. A fin de que la mesa (te la palabra de Dios se prepare con mas abundancia para los fieles abranse con mayor amplitud los tesoros dc la Biblia, de modo que, en un periodo determinado de anos, se lean al pueblo las partes mas significativas de la Sagrada Escritura. Sobre ello insiste la Constitucion Conciliar Dei Verbum en los nn. 21, 23, 24 y 25.

(20) BENEDICTO XVI, Exhortacion Apostolica Postsinodal Verbum Domini (30-09-2010), n. 57.

(21) Sobre el proceso de elaboracion de los nuevos leccionarios, cfr. LOPEZ, J. <<El leccionario...>>, 1108 y ss. BUGNINI, A., La reforma de la liturgia, Madrid: BAC, 1099, en los varios apartados dedicados a este tema.

(22) Asi lo reconoce el papa Benedicto XVI, al tiempo que pide huevos subsidios para la comprension y pleno provecho de los nuevos leccionarios: <<Algunas dificultades que sigue habiendo para captar la relacion entre las lecturas de los dos Testamentos, han de ser consideradas a h luz de la lectura canonica, es decir, de la unidad intrinseca de toda la Biblia. Donde sea necesario, los organismos competentes pueden disponer que se publiquen subsidios que ayuden a comprender el nexo entre las lecturas propuestas por el Leccionario, las cuales han de proclamarse en la asamblea liturgica en su totalidad, como esta previsto en la liturgia del dia>>. Verbum Domini, n. 57.

(23) Conforme al breve tratado de san Agustin De catechizandis rudibus n. 39, donde se recomienda una explicacion historico-biblica de la doctrina cristiana, con estas palabras: <<Han pasado ya cinco edades del mundo, la primera de las cuales va desde el origen del genero humano, esto es, desde Adan, que fue el primer hombre creado, hasta Noe, que construyo el arca durante el diluvio. Luego la segunda llega hasta Abrahan, que con razon fue elegido como padre de todos los pueblos, para que imitaran su fe, pero mas particularmente el pueblo judio, en virtud de la descendencia carnal (...). Estos momentos de las dos edades aparecen claros en los libros antiguos; de las otras tres se habla tambien en el Evangelio, cuando se recuerda el origen del Senor Jesucristo segun la carne. La tercera, en efecto, va desde Abrahan hasta el rey David; h cuarta, desde David hasta aquella cautividad, en que el pueblo de Dios fue deportado a Babilonia; la quinta, desde aquella deportacion hasta la venida de nuestro Senor Jesucristo. Y a partir de aquella venida comienza la sexta, durante la cual la gracia espiritual, que hasta entonces solo habian conocido unos pocos patriarcas y profetas, se manifiesta a rodas las gentes>>.

(24) Especialmente el <<triptico catecumenal>> de la samaritana, el ciego de nacimiento y Lazaro, que habia sido desplazado a las ferias siguientes a los domingos 3, 4 y 5 de Cuaresma, pero que seguia vigente en las liturgias ambrosiana e hispano--mozarabe.

(25) 60. Por tanto, la presente ordenacion de las lecturas de la misa es una disposicion de lecturas biblicas que suministra a los cristianos el conocimiento de toda la palabra de Dios, junto con la adecuada explicacion.

64. Para alcanzar la finalidad propia de la ordenacion de las lecturas de la misa, la eleccion y distribucion de los fragmentos se ha hecho teniendo en cuenta la sucesion de los tiempos liturgicos y tambien los principios hermeneuticos que los estudios exegeticos de nuestro tiempo han permitido descubrir y definir.

66. 3. Los principios que regulan la ordenacion de las lecturas para los domingos y fiestas son los llamados de <<composicion armonica>> o de <<lectura semicontinua>>. Se emplea uno u otro principio segun los diversos tiempos del ano y las notas caracteristicas de cada tiempo liturgico.

(26) Cfr. SANCHO, J., <<Acontecimiento y tematica de la palabra de Dios>>, en Verbum Domini. La Presencia de Cristo, cit., 107-122.

(27) En la antiguedad se proclamaban las lecturas sin decir el libro del que estaban tomadas, como ocurria en la Vigilia Pascual hasta la reforma de Pio XII y se hace aun en las lecturas breves de la Liturgia de las Horas.

(28) CONCILIO VATICANO II, Const. Sacrosanctum Concilium, nn. 7 y 33.

(29) BENEDICTO XVI, Sacramentum Caritatis. Exhortacion Apostolica Postsinodal sobre la Eucaristia, fuente y culmen de la vida y de la mision de la Iglesia de 22 de febrero de 2007, n. 45.

(30) Prenotandos n. 3 cita 10. SAN AGUSTI, Sermo 85 1, PL 38, 520.

(31) 6l. Aunque la accion liturgica, de por si, no es una forma determinada de catequesis, incluye, no obstante, un caracter didactico, que se expresa tambien en el Leccionario del Misal romano, de manera que, con razon, puede ser considerado como un instrumento pedagogico para el fomento de la catequesis.

(32) BENEDICTO XVI, Sacramentum Caritatis, 45. <<Junto con el Sinodo, pido que la liturgia de la Palabra se prepare y se viva siempre de manera adecuada. Por tanto, recomiendo vivamente que en la liturgia se ponga gran atencion a la proclamacion de la Palabra de Dios por parte de lectores bien instruidos. Nunca olvidemos que "cuando se leen en la Iglesia las Sagradas Escrituras, Dios mismo habla a su Pueblo, y Cristo, presente en su palabra, anuncia el Evangelio" (135). Si las circunstancias lo aconsejan, se puede pensar en unas breves moniciones que ayuden a los fieles a una mejor disposicion>>.

(33) Sacramentum Caritatis 46: Es conveniente que, partiendo del leccionario trienal, se prediquen a los fieles homilias tematicas que, a lo largo del ano liturgico, traten los grandes temas de la fe cristiana, segun lo que el Magisterio propone en los cuatro <<pilares>> del Catecismo de la Iglesia Catolica y en su reciente Compendio: la profesion de la fe, la celebracion del misterio cristiano, la vida en Cristo y la oracion cristiana. Nota 143: Para este fin, el Sinodo ha exhortado a elaborar elementos pastorales basados en el leccionario trienal, que ayuden a unir intrinsecamente la proclamacion de las lecturas previstas con la doctrina de la fe: cfr. Propositio 19.

(34) Prenotandos, n. 68.

(35) Por ejemplo, al presentar los domingos de Cuaresma no se cita a san Agustin, cuando es evidente que el orden de las primeras lecturas sigue el programa catequetico de las <<edades>> o etapas de la historia de la salvacion propuestas por el Santo en el texto antes citado del tratado De catechizandis rudibus 39: <<Han pasado ya cinco edades del mundo...>>.

(36) Como se ha dicho antes, esto fue provocado en el principio de la reforma liturgica en parte por el hecho de que se comenzo en 1967 por el Leccionario dominical B, que no llevaba los Prenotandos, entonces mucho mas breves.

(37) En la Carta Apostolica Vicesimus quintus annus (04-12-1988), n. 7, el papa Juan Pablo II recomienda el cuidado de los leccionarios como reconocimiento de la presencia de Cristo en la palabra proclamada.

(38) En la liturgia hispano-mozarabe, cuando termina la lectura los fieles responden tambien <<Amen>>.

(39) Al acercamos al altar y participar en el banquete eucaristico, realmente comulgamos el cuerpo y la sangre de Cristo. La proclamacion de la Palabra de Dios en la celebracion comporta reconocer que es Cristo mismo quien esta presente y se dirige a nosotros para ser recibido. Sobre h actitud que se ha de tener con respecto a la Eucaristia y la Palabra de Dios, dice san Jeronimo: <<Nosotros leemos las Sagradas Escrituras. Yo pienso que el Evangelio es el Cuerpo de Cristo; yo pienso que las Sagradas Escrituras son su ensenanza. Y cuando el dice: "Quien no come mi carne y bebe mi sangre" (Jn 6,53), aunque estas palabras puedan entenderse como referidas tambien al Misterio [eucaristico], sin embargo, el cuerpo de Cristo y su sangre es realmente la palabra de la Escritura, es la ensenanza de Dios. Cuando acudimos al Misterio [eucaristico], si cae una particula, nos sentimos perdidos. Y cuando estamos escuchando la Palabra de Dios, y se nos vierte en el oido la Palabra de Dios y la carne y la sangre de Cristo, mientras que nosotros estamos pensando en otra cosa, ?cuantos graves peligros corremos?>>.

(40) Cfr. DEL AGUA, A., <<La Escritura proclamada al Pueblo Judio>>, en Verbum Domini. La presencia de Cristo, cit., 56.

(41) Ver el tema en el articulo <<Homilia>> de DELLA TORRE, L. en el citado Nuevo Diccionario de Liturgia, 1015-1038; y en LARA A., <<La Homilia>>, en Verbum Domini. La Presencia de Cristo, cit., 79-103, ambos con una completa bibliografia.

(42) Que la homilia forma parte de la accion liturgica es una afirmacion de Sacrosanctum Concilium 52 que mira a la verdadera tradicion, porque hasta entonces -y aun el codigo de rubricas de 1960se consideraba la homilia como una interrupcion o suspension de la celebracion.

(43) Un obispo se quejaba hace anos de que las homilias no comunicaban doctrina, sino que se reducian a resolver, como si fuera un acertijo, la relacion entre las tres lecturas. Por otra parte es normal escuchar que el predicador comienza con <<El evangelio que hoy se ha proclamado...>>, sin tener en cuenta las demas lecturas en el contexto de la historia de la salvacion y del tiempo liturgico, la secuencia de episodios o el momento de la vida publica de Jesus en el tempo ordinario.

(44) San Agustin sigue siendo un ejemplo para los predicadores. Admira el capitulo dedicado a la predicacion en la imprescindible obra de VAN DER MEER, E, San Agustin, pastor de almas, Barcelona: Herder, 1965, 519-598. El santo se sentia interpelado por la Palabra incluso cuando el cantor se equivocaba de salmo, e improvisaba la homilia sobre este texto (0. c., 531-532).
COPYRIGHT 2011 Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2011 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Sancho, Jaime
Publication:Scripta Theologica
Date:May 1, 2011
Words:9698
Previous Article:Verbum Domini: perspectivas teologicas actuales.
Next Article:La palabra biblica, camino de Dios al hombre y dei hombre a Dios.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2021 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters |