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La otra escena: nuestra flomimesis.

Quienes amamos el Teatro sentimos que es una propiedad subjetiva, aquella de la actuacion, heredera de nuestras mejores fantasias de infancia. Lo complejo de hablar de este quehacer, no solo heredero de la infancia, sino tambien de la infancia de nuestra cultura occidental, es que, como defne Garcia Canclini (1990), nuestra cultura "al sur del sur" es hibrida. Ni propia, ni occidental. Por una parte buscamos raices autoctonas, pero, inevitablemente aparece la colonizacion que se infltra tinendo nuestras apreciaciones. De tal manera que nuestras escuelas de teatro no pueden mas que recurrir a los origenes de tal arte y de tal ofcio.

Con respecto al sistema civilizatorio patriarcal que se instalo en la Europa Mediterranea defnitivamente despues del ano 1000 antes de Cristo, podemos pensar que cuando nace nuestro ofcio del teatro, dicho sistema estaba aun en transicion. En efecto, en Creta, a poca distancia de la sofsticada y culta Atenas, hasta ese entonces, era La Diosa de la cultura minoica quien era venerada. En Creta se adoraba a la sazon como en todo el restante mundo egeo, a la Gran Madre de los Dioses. La comprobacion de que ella no era capaz de proteger su casa contra el ataque de una potencia superior, bien puede haber contribuido a que fuera desplazada por una deidad masculina, siendo el dios volcanico, evidentemente, el mas directo para reemplazarla. En efecto Zeus aun lleva el apelativo de "el que sacude la tierra". Esta afrmacion la hace Freud, luego de la destruccion del palacio de Minos las invasiones patriarcales que terminaron, asi, con este ultimo bastion en Europa Central y Mediterranea de la civilizacion de la Diosa, simbolo de la fertilidad.

La Grecia peninsular, bajo la civilizacion patriarcal y guerrera, una vez enterrada la civilizacion de la Diosa Madre, necesito mitos para asegurar su famante andamiaje, aquel de la dominacion masculina resplandeciente: el mito del heroe, el mito de la mujer amante y paciente. Surge, en el siglo VIII AC, Hesiodo con sus teorias sobre la creacion de la humanidad mas tarde avaladas por Platon: en un principio todos los humanos eran varones, nacidos de la tierra, no habia ni ninos ni mujeres. Si su comportamiento era el correcto, volverian a nacer como varones. Si no lo era, se reencarnarian en mujeres. Otra version mas tardia: luego de toda la creacion cosmica, Prometeo el Titan se apiada de los hombres que no tenian el fuego y robandoselo a Zeus es victima de castigo. Zeus crea, para ello, la primera mujer, Pandora, y para vengarse de la humanidad. La dota de un anfora llena de males, que ella abre por curiosidad y los males atacan y afectan para siempre la felicidad humana.

Sin embargo, aunque la mitologia masculinista es un discurso potente para borrar un pasado de veneracion de lo femenino, no logra llegar a conquistar todas las mentalidades. Asi tenemos a Sofocles, cuatro siglos mas tarde, que de la mano de Antigona nos relata dicha transicion. La justicia que reclama Antigona para dar sepultura a Polinices proviene del Muterrecht o derecho materno que describe Bachofen (1861), anterior a la hegemonia patriarcal y a la ley del Padre que se instala en esos siglos, representada por el tirano Creontes.

Escuchemos el razonamiento de Antigona ante la acusacion de su desobediencia a los mandatos de Creonte de prohibir sepultura de su hermano:
No fue Zeus el que los ha mandado publicar, ni la Justicia que vive con
los dioses de abajo la que fijo tales leyes para los hombres. No
pensaba que tus proclamas tuvieran tanto poder como para que un mortal
pudiera transgredir las leyes no escritas e inquebrantables de los
dioses. Estas no son de hoy ni de ayer, sino de siempre, y nadie sabe
de donde surgieron. No iba yo a obtener castigo por ellas de parte de
los dioses por miedo a la intencion de hombre alguno. Sabia que iba a
morir, ?como no?" (Sofocles, 449-461)


De manera que Sofocles con esta obra rinde tributo a una ley o derecho natural anterior a la legislacion patriarcal de Zeus y la reivindica a traves de la voz de Antigona. Con sus argumentos nos habla de las relaciones de poder, de la dominacion masculina, y de la posicion de las mujeres en este escenario.

Sabemos que la dominacion masculina parte con la filosofia griega: el varon es el uno universal y perfecto, mientras que la mujer es la 'otra', imperfecta en su alma y en su anatomia. La dominacion masculina es cuestionada por muchas mujeres y algunos pensadores a lo largo de los siglos. Pero este cuestionamiento solo adquiere solidez cuando el nuevo grupo de jovenes democratas, luego de la Revolucion Francesa y, como consecuencia, la independencia de las colonias americanas, declaran los derechos "del hombre", igualdad, libertad y fraternidad.

Al verse las mujeres arrinconadas nuevamente en los espacios privados, y siendo solo ellos quienes se dedicarian a la legislacion, produccion intelectual y artistica, se rebelan, protestan, y se empoderan. Frente a tal reaccion politica femenina, el siglo XIX y parte del XX sufrira del sindrome de "Misoginia Romantica". Las elites de los jovenes patriarcas : artistas, flosofos, medicos, construiran para la "mujer moderna" un modelo de feminidad recogida de la Antiguedad y de sus mitos: por una parte atribuir a "la Mujer" todo lo etereo, languido y debil, digno de la proteccion y amor de los varones, y por otra, suponerles las maldades de las antiguas Moiras, Furias, y Harpias, en clave erotica, "la femme fatale", causa de perdicion para los hombres, quienes se veran obligados a controlarlas material, psicologica y juridicamente.

Aparece, entonces, el pensamiento feminista en tanto un reclamo de equivalencia con los varones, es decir igual valoracion y una demanda de igualdad de derechos ciudadanos. Esto sucede en concordancia en los dos hemisferios hasta conseguir, al menos, el sufragio universal. Una sinergia: en 1949 el Estado de Chile y de Francia conceden el sufragio a las mujeres cuando, precisamente, Simone de Beauvoir denuncia la cultura sexista en su libro El Segundo Sexo (1949) y la misoginia que se fltra en los mitos, en la literatura, el arte, el discurso medico y la discriminacion academica.

No tenemos, quizas, nosotros chilenos y chilenas, el peso de la misoginia que tiene el teatro frances luego de su consagracion gracias a Moliere, con sus Preciosas Ridiculas (1659) y Las Mujeres Sabias (1672). Pero ya en la antiguedad, Aristofanes acusaba a Euripides de mostrar mujeres malvadas y perversas en sus obras. Tambien sabemos que durante muchos siglos los dramaturgos eran hombres en su gran mayoria, y, por lo general, proponian personajes masculinos mas destacados que los femeninos y estos ultimos, en subordinacion de aquellos.

En otras palabras y ustedes saben mejor que yo la tradicion dramaturgica espanola, francesa, inglesa, que ha tenido ribetes sexistas ya sea para la escena, ya sea para la otra escena. Es decir, al interior de las companias de teatro, ya que, forzosamente nuestras subjetividades femeninas y masculinas vienen ya troqueladas en la flomimesis desde esos entonces, con la posicion jerarquizada que se fltra sutilmente en las relaciones de micropoder al interior de los grupos artisticos.

Por cierto, como nuestro quehacer teatral de algun modo tiene que ver con una cultura griega temprana, con resabios conscientes o inconscientes de la veneracion a la Diosa o del respeto a la cultura femenina, se muestra fexible para preguntarse por la Otra Escena (1979).

Y con esta Otra Escena me refero a la herencia flomemetica que marca lo cotidiano. Es decir, como de generacion en generacion de mujeres y hombres, todo este enjambre ideologico: dominacion masculina, subordinacion femenina, puntos de fuga, insumision de las mujeres, persiste detras del telon de nuestro inconsciente. Mas aun cuando nuestro quehacer consiste precisamente en revisar en los miles de libretos las complejas tramas humanas de dominacion, poder, hegemonia, versus subordinacion y subalternidad, de genero, clase, etnia, raza, resulta dificil deshacerse de esta herencia.

Sin duda nuestra cultura chilena tiene flujos hereditarios de muchas culturas. Pero, lamentablemente, ninguna de ellas escapa a la dominacion masculina. Si en el medio de la creacion y ofcio teatral destacan hoy mas dramaturgas y directoras de obras mujeres que en el pasado, son, aun, invisibilizadas o consideradas perifericas frente a dramaturgos y directores hombres. No solo en el ambiente artistico, sino tambien en la corriente cultural cotidiana: prejuicios y estereotipos ponen muchas veces en duda la capacidad femenina de solidez intelectual y artistica.

No me cabe duda que nuestro ambito teatral chileno, en oposicion con otros espacios laborales, es cuidadoso en cuanto a la equidad entre los generos. Sin embargo, la Otra Escena, la flomemeticamente heredada de la jerarquizacion de los generos, se escapa contra la voluntad de los sujetos detras de bambalinas. De alli, sutilmente, se escapa del inconsciente, en el chiste, en la broma, en la delicada descalifcacion de las mujeres.

Sin duda resulta dificil no confundir un discurso patriarcal que suelen tener una gran mayoria de obras que han sido nuestra inspiracion, con el discurso cotidiano. Discurso que esta tan internalizado y naturalizado que apenas nos sorprende. El problema de la inequidad no radica en la division sexual del trabajo sino en la no equivalencia (Lagarde, 2000) de esta division. Las tareas tradicionalmente realizadas por varones son mas valoradas que aquellas realizadas por mujeres, que, en muchos casos se consideran "naturales" por su rol de "cuidadora" de otros o de subordinada. Esto lo refeja la brecha salarial entre hombres y mujeres para un mismo desempeno, que es refejo de la situacion laboral de nuestro pais, que aun esta lejos de conseguir la equidad entre los generos.

Las cifras "duras" de esta investigacion que presentamos no muestran de manera pirotecnica la inequidad de genero (con excepcion de la brecha salarial, lo que no es menor) esta surge entre lineas, y por que no, es escamoteada, precisamente por el canon de la subordinacion. Si no, no se comprende la conclusion altamente interesante de este estudio:
A la luz de los resultados, surge la pregunta por la contradiccion
entre la percepcion y la realidad laboral de las y los participantes de
este estudio. ?Por que se identifican roles como la dramaturgia y la
direccion como trabajos fundamentalmente ocupados por hombres, si bien
en la practica tal diferencia no existe?". Una respuesta obvia y rapida
seria la invisibilizacion y la indiferente recepcion por un publico
que--imbuido en la jerarquia de valoracion masculina- refiere tomar mas
en cuenta las producciones de varones. (170, 2017)


Hoy quisiera dejar aqui una refexion sobre la Otra Escena. Es decir, de la persistencia en el inconsciente de actores, dramaturgos, directores, productores y publico, de los discursos arbitrarios acerca de la diferencia de valor intelectual, espiritual u otro entre mujeres y hombres. Resulta muy dificil escaparse de esta valoracion jerarquica secular, impresa en las obras y en el discurso cultural. Esta tan generalizada esta jerarquia entre los sexos que solo queda estar alerta cuando su emergencia sabotee nuestras intenciones de equidad de genero.

Nuestra hibrida cultura chilena es joven. Podemos aun deconstruir esta Otra Escena, aun cuando la escena que libremos al publico venga de un pasado hegemonico. Si la interaccion grupal detras del telon trabaja por la deconstruccion de los micropoderes y de jerarquias en cuanto al principio de equivalencia humana, el engranaje productivo puede ser mas fuido. Todo rol en el engranaje de la produccion teatral es tan valioso y necesario como cualquier otro mas alla del sexo y/o del genero.

NOTAS

(1) Este articulo corresponde a la presentacion del libro "Relaciones de genero en la practica laboral de teatro en Chile" realizada por, Constanza Munoz Briones, Pablo Cisternas Alarcon, Camilo Araneda Carrasco, Pascuala Migone Widoycovich y Catalina Yazigi Vasquez, Abril, 2017.

BIBLIOGRAFIA

BEAUVOIR, S. de. El segundo sexo. Buenos Aires, Siglo Veinte, 1969.

GARCIA CANCLINI. Nestor.Culturas hibridas. Editorial Grijalbo y Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Mexico, 1989.

LAGARDE, Marcela. Aculturacion feminista. Buenos aires: Centro de Documentacion sobre la Mujer, 2006.

MANNONI, O. La otra escena. Claves de lo imaginario, Amorrortu, Buenos Aires, 1979.

SOFOCLES. Tragedias. Ayax. Antigona. Edipo rey. Electra. Edipo en Colono, Barcelona, Gredos, 2000.
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Author:Vidal, Pilar Errazuriz
Publication:Nomadias
Date:Dec 1, 2018
Words:2241
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