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La originalidad del regionalismo Castellano y Leones en 1931 y 1932. ?Un proyecto genuino o la necesidad de asumir un mal menor?

The Originality of Regionalism in Castile and Leon Between 1931 and 1932. A Genuine Proyect or the Need to Assume a Second Best?

El contexto politico entre la instauracion de la Republica espanola y la promulgacion del Estatuto de autonomia de Cataluna, caracterizado por la necesidad de los partidos en el Gobierno de consolidar su proyecto de Estado, hizo posible la aprobacion de aquel y facilito y condiciono la reactivacion de los movimientos nacionalistas y regionalistas que se habian manifestado con diversa intensidad en etapas anteriores. Aunque en este proceso, que se generalizo por la mayor parte de la geografia espanola, no todos lograron avances similares porque sus respectivos puntos de partida y sus motivaciones eran distintas, lo que parece claro es que el devenir del nacionalismo catalan durante este periodo fue una variable muy influyente, tanto en la fijacion de la estructura territorial del Estado asumida por la Constitucion de 1931, que sin dar nada por hecho dejaba abierta una puerta a la satisfaccion de los anhelos catalanistas, como en el resurgimiento y en la evolucion de otros nacionalismos y/o regionalismos peninsulares.

El regionalismo castellano y leones fue uno mas de los movimientos nacionalistas o regionalistas que se desarrollaron a lo largo y ancho de la geografia espanola con el fin de reproducir practicas parecidas a las catalanas o de evitarlas a toda costa, demostrando que el desarrollo historico real de todos ellos fue un proceso unico, aunque no uniforme. Unico porque se desenvolvio en un mismo periodo de tiempo, en relacion con un mismo Estado y sobre un mismo ambito espacial, Espana, cuyas unidades territoriales historicas demandaron autonomia politica en respuesta a la necesidad manifestada por las demas o por el propio Estado central. No uniforme porque la intensidad de la reivindicacion regionalista y el devenir de cada proyecto regional fueron distintos en cada parte del territorio, alcanzandose un resultado final caracterizado por su heterogeneidad.

Pues bien, a partir de estas realidades, el trabajo que se presenta trata de aclarar si el impulso regionalista castellano y leones que se produjo en el periodo de tiempo considerado (1931 y 1932) respondio a motivaciones directas y genuinas o fue una respuesta forzada ante la asuncion de un mal menor que era inevitable como consecuencia del nuevo modelo de organizacion territorial del Estado espanol.

LOS ANTECEDENTES DE LA <<CUESTION CASTELLANO Y LEONESA>>

Cualquier intento de medir la intensidad del sentimiento regionalista en Castilla y Leon o de identificar lo que hay de genuino en el se enfrenta a la dificultad inherente a todo movimiento que no reune la totalidad de los caracteres que identifican normalmente a los de su clase. Sera precisamente esta realidad la que explique las distintas valoraciones que ha hecho la doctrina cientifica sobre la existencia del regionalismo castellano y leones, sobre el momento en el que se manifiesta y sobre su originalidad, profundidad y consistencia. Mientras Almuina Fernandez y Orduna Rebollo situan su origen en el siglo XIX, el primero a mediados del siglo, periodo en el que la <<burguesia harinera>> recurria <<al paraguas territorial para cubrir y en casos encubrir intereses de grupo/clase>>, surgiendo asi lo que denomina <<regionalismo economico>>>> (1), y el segundo en los inicios de la Restauracion con la publicacion de los escritos de Macias Picavea en La Libertad y la indudable influencia del regeneracionismo (2), Palomares Ibanez (3) y Blanco Rodriguez entienden que no se puede hablar de regionalismo castellano y leones hasta que comienza el siglo XX, momento en el que el impulso del regionalismo catalan, su critica al papel historico desempenado por Castilla y la necesidad de proteger los intereses agrarios castellanos, directamente ligados al proteccionismo arancelario, determinaron el sentido y contenido del discurso de los politicos castellanos mas destacados de la epoca como Santiago Alba, Cesar Silio o Antonio Royo Villanova. No obstante, y aunque a partir de este momento el regionalismo castellano y leones se manifesto en sus vertientes intelectual, cultural y economica, el profesor Blanco mantiene que hasta la Segunda Republica solo se puede hablar de <<un tenue sentimiento regionalista mas o menos anti-catalanista y mas bien esporadico>> (4). En definitiva, ni habia un proyecto capaz de ilusionar ni habia unos lideres politicos capaces de <<recoger, organizar y proyectar>> las inquietudes manifestadas (5).

Quiza no podia ser de otro modo a la vista de la debil conciencia regional existente. <<Castilla habia sido el soporte espiritual de la Espana eterna>> (6). La fuerte identificacion de la region con un Estado espanol al que <<aporto desde la lengua a la vocacion americana, pasando por la afirmacion catolica>> (7) y la ausencia de hechos diferenciales como la lengua o la cultura, que resultaron esenciales para la integracion e individualizacion de otras identidades territoriales y que aqui se intentaron reforzar sin exito en los primeros anos del siglo XX mediante la celebracion de juegos florales, la fundacion de Centros Castellanos o la actividad de la Sociedad Castellana de Excursiones o del Ateneo de Valladolid, hicieron muy dificil que los castellanos adquirieran la necesaria conciencia colectiva de Castilla, que sintieran la personalidad peculiar de la region o que adquirieran conciencia clara de sus intereses, con excepcion de los economicos, que fueron perfectamente identificados y defendidos con exito desde mediados del siglo XIX por un grupo de propietarios e industriales ligados al trigo, a la harina y al arancel que protegia su comercio. Pero esto no era suficiente. Esta defensa de intereses economicos inmediatos se tradujo en la adopcion de medidas coyunturales que fueron incapaces de articularse como proyecto politico y mucho menos de servir para crear la necesaria conciencia regional, maxime si tenemos en cuenta que los intereses defendidos ni eran comunes a toda la poblacion regional ni eran especificos de los burgueses castellanos sino que se compartian con la burguesia de otras regiones. Como afirmo Julio Senador en 1916, las referencias al regionalismo castellano eran una simple maniobra de las elites que defendian sus intereses economicos a traves del proteccionismo o del puro anti-catalanismo (8).

De este modo llegamos al analisis de una de las caracteristicas mas relevantes del regionalismo castellano y leones que no es otra, en palabras del profesor Blanco, que su <<caracter reactivo>> ante las demandas de otros ambitos territoriales y en especial de Cataluna. Al valorar este aspecto la mayoria de los autores coinciden en negar la identificacion entre anti-catalanismo y un castellanismo cuya existencia encontraba su verdadera razon de ser en la defensa de determinados intereses economicos, que en ocasiones colisionaban con los catalanes, y en la concurrencia de ciertas manifestaciones intelectuales y culturales, de tal forma que la variable <<catalana>> fue una mas de las que influyeron y concurrieron en la delimitacion del sentir regionalista, al menos hasta que llego la Segunda Republica. A partir de aqui, y una vez aceptada la influencia relativa de la variable, la duda surge al graduar su importancia en la caracterizacion del regionalismo castellano.

La pujanza del catalanismo y su critica al centralismo a partir del Desastre del 98 puso en marcha un proceso en el que se paso de la relativizacion de las declaraciones y de la minimizacion de la distancia entre los politicos, los intelectuales y las fuerzas vivas de ambas regiones, a la adopcion de actitudes beligerantes de unos con respecto a los otros, hacia lo catalan o lo castellano considerado con caracter general.

Un ejemplo de esta dinamica lo encontramos en la reaccion castellana a la promulgacion del Real Decreto de 26 de marzo de 1914 por el que se creaba la Mancomunidad catalana, que se recibio como una nueva victoria del catalanismo (9) y puso en marcha las fuerzas necesarias para delimitar la extension territorial de la Mancomunidad de una Castilla que no podia ignorar el proceso de reorganizacion territorial iniciado pese a su <<tendencia historica al abandono de su personalidad en favor de la creacion de Espana>> (10). Con este objetivo las Diputaciones de Castilla y Leon, salvo la de Logrono, se reunieron en Burgos para acercar posturas y constituir una Mancomunidad que nunca paso de ser un proyecto.

Con el mismo animo, y como respuesta al empuje de la cuestion catalana que se debatia en el Congreso y a <<las vejaciones, ultrajes y menosprecios de elementos importantes de Cataluna>>, los representantes de las Corporaciones locales de Castilla y Leon se reunieron el 2 de diciembre de 1918 en el Ayuntamiento de Burgos y formularon un mensaje al Rey y al Consejo de Ministros que represento el hermanamiento <<defensivo>> entre las once provincias castellano y leonesas en su afan de tutelar la economia agraria de la region y de oponerse al avance del nacionalismo disgregador que vulneraba de tal modo la soberania de Espana que no podia pasar <<sin la energica protesta de todo el que se llame espanol>> (11). De este modo veia la luz el denominado Mensaje de Castilla, documento basico del <<regionalismo sano>> castellano cuyas conclusiones fueron la afirmacion de la unidad nacional, conservando el Estado todas las facultades inherentes a su soberania <<intangible y sagrada>>, amplia descentralizacion economico administrativa que permitiese el desenvolvimiento libre de los municipios y de las provincias, solas o mancomunadas y la oposicion terminante y categorica a que ninguna provincia o region de Espana obtuviese una autonomia que envolviese merma en el poder unico y soberano de la nacionalidad espanola, mencion con la que se combatia la peticion de autonomia catalana, en la que se apreciaban sintomas de separatismo (12).

Poco despues, el 25 de enero de 1919, los representantes de las Diputaciones castellano y leonesas volvieron a encontrarse en Segovia para establecer las reglas que rigiesen la autonomia local y regional. En esta reunion se aprobaron las llamadas Bases de Segovia, con las que se regulo por primera vez un marco regional que iba mas alla de la mera mancomunidad de Diputaciones y en el que, por inspiracion en los Proyectos de Reforma del Regimen Local de 1903 y 1907, se identificaron tres niveles territoriales, municipal, provincial y regional. Tampoco falto una referencia a las otras regiones que se concreto en el rechazo de la posibilidad de constituir regiones en regimen de privilegio y en la curiosa peticion de que el catalan no fuese considerado idioma oficial en coexistencia con el castellano.

En definitiva, aunque no podemos afirmar que fuese la unica variable con incidencia sobre el incipiente y dubitativo regionalismo castellano y leones, los ejemplos anteriores dejan clara la gran importancia del catalanismo sobre su devenir durante el primer tercio del siglo XX, tanto directa, en cuanto movimiento que cuestionaba la unidad del Estado espanol y por ende el papel jugado por Castilla en su configuracion, como indirecta, en cuanto el avance del regionalismo catalan habilitaba una mejor defensa de sus intereses economicos, en ocasiones en conflicto con los castellanos.

EL REGIONALISMO CASTELLANO Y LEONES EN 1931 Y 1932

Tras una dictadura y unos meses de gran inestabilidad, el ano 1931 trajo consigo un nuevo regimen politico en el que fue posible establecer un modelo de Estado descentralizado con capacidad para atender las demandas de los regionalismos peninsulares, atendiendo asi la peticion que una parte de los catalanistas habian formulado unos meses antes en San Sebastian (13). En ellos se dio una doble condicion que resultaria esencial: disponian de un amplio apoyo social para asegurar el cambio de regimen a cambio de que sus reivindicaciones fuesen satisfechas y contaban con suficiente madurez para aprovechar la oportunidad que se presentaba. En el resto de las regiones, salvo honrosas excepciones, o bien no se habia alcanzado la necesaria unidad regionalista, y todas las energias se destinaban a resolver los problemas internos, y/o bien se estaba a la expectativa, pendientes de lo que ocurria en Cataluna.

LA ORIGINALIDAD DEL REGIONALISMO CASTELLANO Y LEONES EN 1931 Y 1932. ?UN PROYECTO GENUINO O LA NECESIDAD DE ASUMIR UN MAL MENOR?

La instauracion de la Republica espanola el 14 de abril de 1931 desencadeno una serie de hechos como la proclamacion del Estat Catala y su posterior sustitucion por la Generalitat de Catalunya, la aprobacion de un anteproyecto de estatuto de autonomia para Cataluna y la promulgacion de una Constitucion, que alteraron sustancialmente la estructura territorial del Estado y provocaron reacciones en todo el territorio, desde el Pais Vasco, donde un nacionalismo maduro asumio la obtencion de un estatuto de autonomia como un paso previo para la ansiada reintegracion foral, a Extremadura, donde el temor a la postergacion puso en marcha diversas iniciativas dirigidas a defender sus propios intereses, pasando por Galicia, cuyo nacionalismo se tuvo que reorganizar y unir para poder avanzar, o por Andalucia, Valencia, Aragon, Baleares o Canarias, regiones en las que se asistio al resurgir de movimientos regionalistas que con unas u otras dificultades plantearon sus propios proyectos estatutarios, o al menos lo intentaron. Es decir, en casi todas las regiones espanolas se produjeron movimientos que trataron de posicionarlas lo mejor posible ante el escenario que se avecinaba, bien aprovechandolo, bien oponiendose a el. Tambien en Castilla y Leon, donde los hechos indicados se interpretaron como un nuevo retraso en la ansiada regeneracion economica, politica y social, dando lugar a una serie de reacciones en la prensa, en las instituciones, o en la calle.

Comenzando por la prensa, los periodicos locales no adoptaron una actitud critica con lo que estaba ocurriendo. Con la excepcion de los articulos que publico el Diario Regional el 22 de abril de 1931 bajo el titulo <<La personalidad de Castilla y Leon>>, en los que se preguntaban si Castilla debia o no permanecer inactiva mientras Cataluna lograba una Generalitat, el resto de la prensa se limito a dar noticia de lo que ocurria y a informar de la campana de boicot de los productos catalanes que se habia puesto en marcha, como asi se puede comprobar en las ediciones de los dias 30 de abril y siguientes del Diario Regional de Valladolid. Mas aun, pese a los avances del proceso estatutario catalan durante los meses de junio y julio, en los cuales se redacto y aprobo un anteproyecto de Estatuto de autonomia para Cataluna, las veces que el asunto salto a los periodicos lo hizo en terminos descriptivos, sin acritud y como un simple aviso lanzado a los politicos ante la posibilidad de que se produjese trato de favor para una region en detrimento de las demas, o de que se impusiese una solucion territorial sin que fuese debatida en Cortes (14). En cuanto a la actividad regionalista que se estaba produciendo en otras regiones apenas fue objeto de simples referencias informativas y de declaraciones de comprension y reconocimiento de <<las justas reivindicaciones autonomicas, a las que seria insensato oponerse>> (15).

En coherencia con esta aceptacion inicial de los hechos se puso en marcha un proceso dirigido a proporcionar a Castilla y Leon un regimen similar al catalan puesto que, <<una vez roto [el unitarismo de cuatro siglos], no creemos que las regiones que sigan sujetas al centralismo de Madrid puedan vivir una vida tan plena de posibilidades materiales y espirituales como las [...] gobernadas autonomicamente>> (16). Pero no todos lo tenian tan claro. Con independencia de la neutralidad de los medios, la proclamacion del Estat Catala conmociono a los castellanos y convirtio la <<cuestion catalana>> y el asunto de la reestructuracion del Estado en temas de creciente preocupacion y de gran influencia en el debate sobre el renacido regionalismo castellano y leones (17), en el que se identificaron dos posiciones irreconciliables. Los unitaristas como Perez Martin, Alarcos Garcia, Navarro Garcia o Royo Villanova, adoptaron una postura defensiva, al considerar que cualquier descentralizacion fomentaria el separatismo, generaria injusticias y perjudicaria gravemente los intereses economicos y politicos de la tierra, y negaron la existencia de un problema regional cuyas artificiosas manifestaciones debian ser reprimidas por la fuerza. Frente a este planteamiento se situaron Narciso Alonso Cortes, Misael Banuelos, Benito Mariano Andrade y Uribe y Jose Maria Barbachano, que desde posiciones federalistas evolucionaron al <<regionalismo sano>> del Mensaje de Castilla y de las Bases de Segovia, en el que se proponia una mera descentralizacion administrativa que potenciase la vida municipal, probablemente el unico objetivo asumible en una region forzada a transitar por un camino que consideraba ajeno pero que no podia evitar recorrer a menos que renunciase a su posicion historica en el seno de un Estado que basculaba desde el centro hacia la periferia.

La falta de beligerancia de la prensa local con el devenir de los acontecimientos no le impidio dar cobertura al debate regional que se estaba produciendo. Asi, en las paginas del Diario de Burgos, del Diario de Leon o de El Norte de Castilla, es frecuente encontrar opiniones a favor o en contra de la idea de que <<lo que se conceda a Cataluna debe concederse a la federacion o federaciones castellano y leonesas>> (18), sin perjuicio de la inquebrantable unidad nacional. Como ya hemos apuntado, en la defensa de esta reivindicacion destaca la intervencion de los catedraticos Alonso Cortes, para el cual seguir igual era tanto como seguir <<sometidos a la oligarquia madrilena y a sus delegaciones provincianas>>, razon por la cual Castilla debia <<proclamar la inquebrantable unidad nacional, pero junto a ello, la emancipacion de todo centralismo funesto>>, y Banuelos, que en una conferencia en el Ateneo de Valladolid rechazaba que se entorpeciese el movimiento catalan y reclamaba que Castilla reconstruyese <<la personalidad que perdio en los campos de Villalar>> y se presentase <<en igualdad de condiciones ante el poder para hacer valer sus derechos>>, razon por la cual defendio una Federacion de Estados de todas las regiones (19). En terminos parecidos Barbachano reclamaba <<la union inmediata de Castilla para estar prevenida para los posibles acontecimientos que puedan desarrollarse en la vida espanola y principalmente [...] para ir a la confederacion regional que pudiera dimanar de las futuras Cortes>> (20).

En otras palabras, la interpretacion de lo ocurrido en Cataluna en las semanas siguientes a la celebracion de las elecciones municipales de abril y el convencimiento generalizado de que Espana evolucionaria hacia una estructura federal, fueron las razones que explican el intento de materializar el debil espiritu regional castellano y leones. No obstante, no todas las circunstancias indicadas influyeron en igual medida, destacando el influjo del catalanismo. El propio Misael Banuelos reconocia que Castilla jamas habria proclamado sus <<ideas regionalistas y autonomicas de no haber habido antes una region, o dos o tres, que se lanzaran por el camino de una amplisima autonomia regional, que rompe definitivamente, de modo absoluto y completo, el unitarismo de cuatro siglos>> (21). En el mismo sentido se manifestaba un articulo que publico el Heraldo de Zamora con el titulo <<?Hay federales en esta provincia?>>, en el que se pedia que se atendiese a lo que ocurria en otras regiones como Cataluna, Vascongadas, Navarra, Galicia, Asturias, algunas provincias levantinas, Aragon, y hasta parte de Castilla la Nueva, que ya se estaban preocupando del Estatuto que habrian de defender en las futuras Cortes Constituyentes, y se planteaba la necesidad de hacer algo para evitar ir <<detras de los demas espanoles, a donde estos, por mas capacitados y activos, nos quieran llevar>> (22). O el articulo <<?Y el Estatuto de Castilla?>>, publicado por El Avisador Numantino, en el que se recordaba como todas <<las regiones espanolas han reivindicado su personalidad, han redactado sus proyectos de Estatutos>> y se senalaba que era un momento unico para reclamar derechos historicos, sus intereses de raza y de geografia, sus libertades particulares y sus hechos diferenciales, momento que Castilla no debia desperdiciar para dejar de ser la cenicienta eterna, para cesar en su sacrificio en pro de un centralismo que no basto para borrar los particularismos regionales, para dejar de ser victima de su propia grandeza (23).

Desde el punto de vista institucional la respuesta a los hechos que se estaban produciendo tampoco fue unanime, como lo demuestran las distintas actitudes que adoptaron las corporaciones vallisoletanas ante la posibilidad de avanzar hacia un regimen de mayor descentralizacion (24). Mientras la Comision Gestora de la Diputacion de Valladolid opto por liderar el impulso castellanista y el 29 de mayo albergo una Asamblea en la que estuvieron representados los nucleos de poder vallisoletanos (25) y en la que se acordo nombrar una Comision que preparase la solicitud de una autonomia para Castilla y Leon con la misma amplitud y condiciones que la que se concediese a otras regiones espanolas, el Ayuntamiento de Valladolid debatio la cuestion entre los dias 7 y 9 de julio y opto claramente por las mas amplia autonomia municipal y por una discutida autonomia regional administrativa, dentro de la unidad nacional y que no comprometiese la estabilidad de la Republica (26).

No obstante, y pese a lo que puedan hacer pensar las anteriores declaraciones, el regionalismo castellano, cuyo impulso principal durante este periodo provino de la necesidad de dar respuesta defensiva ante una nueva organizacion territorial del Estado en la que el papel dominante parecia reservado a Cataluna, region con la que habia mantenido una pugna economico arancelaria durante anos, apenas tuvo desarrollo efectivo como consecuencia de la concurrencia de diversos factores, entre los que resultaron determinantes la oposicion de una parte importante de la sociedad castellano y leonesa y la division y fragmentacion interna, de la que encontramos numerosos ejemplos como el proyecto de crear una Mancomunidad de las provincias de Castilla Septentrional en la que se integrarian Valladolid, Burgos, Palencia y Santander (27); el provincialismo regeneracionista de Santander y otras provincias como Segovia, Burgos o Leon; el leonesismo cultural que proponia la disgregacion del antiguo Reino de Leon en aras a la defensa de su personalidad propia; o los proyectos de crear un eje vertebrador Salamanca-Segovia. Y todo ello sin olvidar la prevencion general frente a las pretensiones centralistas y hegemonicas vallisoletanas, la prevalencia de determinados intereses de grupo que impidieron un movimiento capaz de ilusionar a amplios sectores, y la falta de unos partidos politicos regionalistas capaces de recoger y vertebrar el castellanismo disperso, probablemente como consecuencia de que el Partido Agrario ya se habia erigido como representante de los intereses de Castilla y de un castellanismo <<sui generis>> que aborrecia de todo nacionalismo (28). En cuanto a la oposicion de la sociedad castellano y leonesa, encontro articulacion a traves de diversos articulos de prensa (29) y por medio de los escritos y manifestaciones realizadas por diversos autores contrarios a cualquier propuesta de tintes federales como por ejemplo los ya mencionados, Perez Martin (30), que descalificaba sin mas esta corriente, Emilio Alarcos (31), preocupado por fortalecer los argumentos a favor del Estado unitario, Navarro Garcia (32), para el que el federalismo era algo artificial e irrelevante si lo comparamos con el problema economico que afectaba a Castilla, o Antonio Royo Villanova, cuya estrategia de oposicion y obstruccion al Estatuto catalan quedo declarada desde el mes de agosto de 193133.

Por ultimo, cabe referir la existencia de algunos proyectos estatutarios elaborados por individuos concretos, muestra tempranera de la aspiracion regionalista y del provincialismo latente dentro del regionalismo castellano y leones. Entre las propuestas presentadas destacan el Estatuto de la circunscripcion o la provincia autonoma de Segovia y el Anteproyecto de Estatuto castellano y leones, publicado por el Diario de Leon el 9 de junio de 1931, en el que se proponia una region bajo la formula de una federacion de provincias, con plena autonomia para los asuntos de alcance regional y con autonomia relativa para los de alcance provincial y municipal. En todo caso, estos proyectos no fueron mas que una timida respuesta al modelo de organizacion federal que parecia consolidarse en los albores del nuevo regimen.

La dinamica del regionalismo castellano y leones durante las primeras semanas de la Republica comenzo a presentar sintomas de cambio a partir de la celebracion del referendum estatutario el 2 de agosto de 1931 y de la entrega al Jefe del Gobierno provisional de la Republica del proyecto plebiscitado y aprobado por la poblacion catalana. Desde este momento se intensifico la desconfianza y la critica con respecto al proceso autonomico catalan, cuyo exito se paso a percibir como un fracaso para Castilla (34). Poca cosa mas en las siguientes semanas. Entre la entrega del proyecto estatutario a Alcala-Zamora y la aprobacion y promulgacion de una Constitucion en la que se definia un nuevo modelo de organizacion territorial que incluia la posibilidad de que las regiones accediesen a su autonomia en determinadas condiciones, Castilla mantuvo una actitud reservada con respecto al devenir de los acontecimientos, posicion que fue cuestionada por algunos sectores quejosos con la falta de reaccion castellana, <<dejando que aquellas comarcas, aquellas regiones que en la unidad alcanzan su maximo esplendor dibujen su espiritu egoista>> para lograr una gloria que marcara la separacion del Estado (35).

La pasividad castellano y leonesa finalizo cuando la aprobacion de la Constitucion y el comienzo de los trabajos de revision del proyecto de Estatuto catalan por la Comision parlamentaria de Estatutos provocaron la oposicion a este de algunas instituciones de la region, como por ejemplo la Diputacion de Burgos, que convoco una Asamblea de Ayuntamientos y fuerzas vivas de la provincia que tuvo lugar el 13 de diciembre de 1931 y en la que se hablo a favor de la unidad entre municipios y provincias castellanas frente a cualquier intento de atentar contra la unidad de la patria, se presentaron unas bases que debian marcar el espiritu del futuro Estatuto castellano y leones y se acordo nombrar una ponencia para continuar el proceso (36). Aunque en los dias siguientes el Centro de Estudios Castellanos de Burgos trato de avanzar en los terminos acordados, 1931 finalizo sin mayores progresos.

En todo caso, desde el punto de vista del proceso estatutario no se puede dejar de mencionar la publicacion en el Diario de Leon entre los dias 4 y 19 de diciembre de 1931 del Catecismo Regionalista castellano y leones de Eugenio Merino. El texto, cercano al tradicionalismo de Lopez Mella, reconocia la cuenca del Duero como nucleo central de Castilla y Leon y aportaba un completo catalogo de fundamentos regionalistas: la lengua castellana (<<lengua inmortal de ambos mundos>>), instituciones historicas como los concejos, las Cortes o el nucleo familiar catolico, una historia superior a la de otras regiones, una economia pobre y deprimida e inmensas aportaciones culturales. Una vez acreditada la identidad castellano y leonesa, Merino relacionaba los deberes del buen regionalista (entre los que incluye la observacion de las buenas costumbres y tradiciones de los mayores, barrera frente a los malisimos vientos corruptores que llegan de todas partes) y defendia la constitucion de un partido regional castellano y leones, cuyo objetivo primordial fuese la <<restauracion completa del espiritu y del caracter regional, de acuerdo con el Estado y con las demas regiones a quienes debe tratar como hermanas>>.

En definitiva, durante el ano 1931 el regionalismo castellano y leones desplego una inusual actividad. Los acontecimientos que se estaban produciendo en el resto del Estado delimitaron el contexto adecuado para el impulso de un regionalismo equiparable al que se estaba desarrollando en otras regiones con circunstancias similares (37). El nuevo modelo de organizacion territorial disenado por la Constitucion, los logros efectivos del nacionalismo catalan, el aparente avance de los proyectos estatutarios en el Pais Vasco y Galicia y la actividad pro-estatutaria que se habia puesto en marcha en otras regiones supusieron un estimulo, incluso una obligacion, para el regionalismo en regiones sin clara tradicion regionalista, entre las que se encontraba Castilla.

Con el inicio de 1932 la respuesta castellano y leonesa al nuevo escenario territorial que se estaba disenando evoluciono desde la apatia y/o la preocupacion por suscitar la necesaria conciencia regional y por redactar un Estatuto de autonomia, estrategia que suponia la asuncion de la nueva realidad y el convencimiento de que habia que adaptarse a ella de la mejor manera posible, a la necesidad de oponerse a la solucion autonomica propuesta para Cataluna, actitud que implicaba su rechazo y la exclusion de cualquier avance en pos de un estatuto castellano y leones que se podia interpretar como la aceptacion de aquella.

La primera manifestacion de esta nueva actitud se produjo cuando el Ayuntamiento y la Diputacion provincial de Burgos, a requerimiento de diversas Corporaciones municipales que <<con vivo sentido de la realidad, habian comprendido cuan funesta puede ser para Espana la aprobacion del Estatuto catalan, tal y como lo ha proyectado la Generalitat>> (38), convocaron una Asamblea de los Ayuntamientos y fuerzas vivas de la Provincia de Burgos para <<tratar de la actitud de Castilla ante el Estatuto catalan>> (39). De esta forma arranco el proceso de toma de consciencia del problema que representaba un Estatuto de autonomia que proporcionaria <<beneficios a una region, con danos tan notorios y tan intolerables para el resto del pais que parece dificil que se sufran, al menos sin queja y sin protestas, de no estar ese resto del pais en un estado de abulia>> de la que habia que sacarlo (40).

Con estos objetivos, el 3 de enero se celebro una reunion en la Diputacion Provincial de Burgos, presidida por su titular, Luis Garcia Lozano, y a la que asistieron los Diputados a Cortes por Burgos, Tomas Alonso de Armino y Calleja y Ramon de la Cuesta y Cobo de la Torre, algunos alcaldes de la provincia entre los que se encontraba el de Burgos y los representantes de diversos grupos de interes locales como la Camara de Comercio, la Banca y la prensa. En la reunion se trato de nuevo <<la conducta a seguir ante el proyecto de Estatuto catalan>> y se acordo convocar a una gran asamblea <<a todas las Diputaciones, a los Ayuntamientos y entidades de las poblaciones mayores de 20.000 almas y a los Ayuntamientos de las cabezas de partido de la provincia de Burgos>>. El objeto de la Asamblea seria exponer <<los principales puntos de vista del problema que plantean los Estatutos regionales, especialmente el catalan, asi como la conveniencia de oponerse a la aprobacion de este ultimo>> (41).

A tal fin, el 5 de enero de 1932 se hizo publico un manifiesto firmado por el presidente de la Diputacion burgalesa y por el Alcalde de Burgos en el que se justificaba la necesidad y urgencia de una iniciativa adoptada por quienes representaban <<a gentes de muy diversas ideologias politicas y a otras muchas del todo apartadas de la orbita de los partidos>>, razon por la cual no se podia interpretar como una actuacion en contra del regimen politico del Estado o de la Constitucion que este se habia dado. Lo que se pretendia era oponerse a un proyecto de Estatuto que beneficiaba a una region en perjuicio de las demas. La preocupacion era de indole economica: si se aprobaba el Estatuto tal y como estaba redactado, en Cataluna se percibirian los principales tributos, dejando a la Republica espanola el cobro de algunas figuras menores cuyo producto se antojaba insuficiente para que el Estado pudiese atender los denominados <<gastos de soberania>> (42).

En los dias siguientes las corporaciones y entidades invitadas se fueron posicionando. Mientras unas se limitaron a recibir la invitacion y a designar su representacion (43), otras abrieron un debate sobre un asunto que no todos veian igual. Esto es lo que ocurrio en el Ayuntamiento de Palencia, en cuya reunion del 13 de enero se manifestaron distintos pareceres. Mientras unos tenian clara la participacion activa en la Asamblea convocada en Burgos por la necesidad de reaccionar ante los posibles perjuicios que causaria la aprobacion del Estatuto catalan, otros se oponian porque temian que la participacion se interpretase como una hostilidad hacia Cataluna (44). Finalmente acudio una representacion de la Diputacion provincial de Palencia (45).

Tras las actuaciones preparatorias descritas y en un ambiente caracterizado por el convencimiento del exceso catalan en sus reivindicaciones, maxime si se tenia en cuenta que algunas provincias como Soria <<aportaba al Estado espanol mayores tributos de dinero y de hombres que ciertas provincias consideradas ricas y fuertes>> (46) como las catalanas o las vascas, se celebro el 16 de enero de 1932 la Asamblea de Burgos.

Con caracter previo al inicio de la Asamblea tuvo lugar una reunion en la Camara de Comercio de Burgos de los representantes de las Camaras de San Sebastian, Santander, Miranda de Ebro, Logrono, Salamanca, Briviesca, Palencia, Soria y Valladolid en la que las mismas designaron a su representante en la Asamblea que se iba a celebrar una hora mas tarde, con el encargo de que se limitase a indicar que el Estatuto que las regulaba impedia a las Camaras participar corporativamente en la discusion pero no a que se les escuchase en la Comision tecnica que se crearia para tratar la parte economica del Estatuto, unico aspecto sobre el que podian pronunciarse (47). A esta posicion se opuso el representante de la Camara de Soria porque en esta provincia se oponian absolutamente a que <<se tolerase el nuevo regimen de privilegios que Cataluna exigia>> y por ello se pediria que <<se le concediese un regimen autonomico administrativo que igualmente podran obtener las demas provincias espanolas>>. La Asamblea acabaria aceptando este planteamiento y acordando que las Camaras asistiesen al acto que se iba a celebrar (48).

A las cinco de la tarde comenzo la reunion con asistencia de los seis diputados de la provincia de Burgos, de los representantes de todas las entidades de la capital, de los Ayuntamientos de la mayoria de los pueblos de la provincia y gran numero de corporaciones provinciales y municipales de diversas provincias (Soria, Santander, Leon, Ciudad Real, Malaga, Salamanca, Palencia, Zaragoza, Avila, Valladolid, Segovia, Zamora, Albacete, Badajoz y Teruel) (49), siendo fijado su objeto por su presidente, Luis Garcia Lozano, que estaba convencido de que la aprobacion del Estatuto catalan causaria un perjuicio al resto del pueblo espanol, riesgo ante el que habia que reaccionar. A partir de aqui se sucedieron las intervenciones de varios de los participantes, coincidiendo todos ellos en el rechazo a cuanto significase limitacion a la soberania del Estado espanol y en la propuesta de la mas amplia descentralizacion administrativa. Y todo ello, no para quitarle algo a Cataluna, sino para que ella no pueda quitarle algo a los demas.

Al dia siguiente se celebro la sesion de clausura de la Asamblea y fueron aprobadas sus conclusiones (50): inadmisibilidad del Estatuto catalan porque implicaba la desmembracion politica de Espana y porque incluia la transmision integra de un conjunto de atribuciones publicas cuya titularidad debia mantener el Estado; necesidad de promulgar el proyecto estatutario catalan para que fuese conocido y valorado por todo el pais y de convocar posteriormente una Asamblea en la que se compartiese y fijase la opinion conjunta sobre el asunto, opinion que debia obligar a los representantes en Cortes; y establecimiento de la obligacion de incluir una clausula de revision cada cinco anos en todos los proyectos estatutarios que se debatan en Cortes.

La valoracion de la Asamblea no se hizo esperar. Aunque se destaco la oportunidad de la iniciativa y el numero y calidad de los representantes que asistieron, el resultado final obtenido fue criticado por <<falta de plan y orientacion>> (51) y por la poca contundencia con que se contesto <<a la intransigencia de la Generalitat>> (52), hasta el punto de que hubo quien senalo que la Asamblea habia sido el mejor triunfo del Estatuto, texto que seguia ganando terreno en la Comision parlamentaria que lo estaba analizando.

Mientras tanto los asistentes a la Asamblea pusieron en marcha las medidas acordadas. La Diputacion Provincial de Palencia, en su sesion del 21 de enero, presto su conformidad por unanimidad a las conclusiones aprobadas en la Asamblea de Burgos y resolvio comunicar su acuerdo a los Ayuntamientos de la provincia para que sometiesen a sus respectivas Corporaciones <<la decision de si ratifican o no estas conclusiones>> (53) y a los representantes en Cortes por Palencia, con el fin de que <<defiendan el mismo punto de vista>> (54). Cuatro dias mas tarde Abilio Calderon Rojo, parlamentario en Cortes por Palencia integrado en la minoria agraria, manifestaba su conformidad con las conclusiones alcanzadas y su disposicion a oponerse al proyecto estatutario catalan por considerarlo lesivo para la unidad nacional (55). La Diputacion de Zamora efectuo las mismas gestiones pero no obtuvo la respuesta deseada de los Ayuntamientos de la provincia, tal y como se desprende de la Circular que publico El Boletin Oficial de la Provincia de Zamora el 28 de marzo de 1932, en el que, a la vista de las pocas respuestas recibidas, se ampliaba el plazo para que los Ayuntamientos manifestasen su adhesion a las conclusiones de la Asamblea de Burgos (56).

A partir de aqui poca cosa mas. Se encuentra en la prensa alguna referencia aislada sobre la importancia del acto celebrado (57) o sobre lo excesivo que era el planteamiento de los catalanes en su Estatuto, especialmente en el aspecto hacendistico (58), pero no se resenan avances reales hacia el objetivo fijado y habra que esperar hasta que la tramitacion parlamentaria del Estatuto catalan sea un hecho y se inicie un periodo de intensas manifestaciones anti-catalanistas que oscilaron entre la propuesta de separacion definitiva de Cataluna y el despliegue de una estrategia de obstruccionismo durante la discusion parlamentaria del proyecto estatutario. Pero vayamos por partes.

Durante el mes de abril, poco antes de iniciarse la tramitacion parlamentaria del proyecto estatutario catalan, la duda sobre si los catalanistas aceptarian un estatuto distinto del plebiscitado en agosto de 1931 (59) dio paso a la idea de que <<como Cataluna no nos quiere y de que eso del Estatuto no es mas que un compas de espera para el logro de ambiciones mas amplias, lo mejor no es regatear libertades ni confeccionar Estatutos, sino la separacion total y definitiva>> (60). Despues de todo, si se entendia que la aprobacion del Estatuto catalan implicaria la desmembracion de Espana, <<?por que no plantear de manera definitiva la cuestion?>> (61), alternativa que se consideraba preferible a <<la imposicion absurda de un Estatuto>> que, en palabras de Abilio Calderon, <<es una verguenza y una humillacion para los castellanos y para Espana>> (62).

Unos dias despues, el inicio del debate parlamentario del proyecto estatutario provoco una importante protesta institucional y popular. Si entre las reacciones institucionales encontramos el rechazo del Ayuntamiento de Soria a <<establecer diferencias entre los espanoles de ninguna region>> y su preferencia por la ya comentada separacion total de Cataluna (63), entre las manifestaciones protagonizadas por comerciantes e industriales destaca la Asamblea que convoco la Asociacion Patronal de Comercio e Industria de Valladolid con el objeto de <<fijar su actitud con respecto al proyecto de Estatuto catalan>>. La Asamblea se celebro en Valladolid el 4 de mayo de 1932 y a ella asistieron representantes de las patronales de Avila, Salamanca, Gijon, Santander, Zamora, Palencia, Medina del Campo, Penafiel y Rioseco y en la que delegaron su voto las asociaciones de Soria, Logrono, Segovia y Gijon. Tras el correspondiente debate se alcanzaron las siguientes conclusiones: se considero que el Estatuto catalan era un desmedido afan de exclusivismo; se rechazo el proyecto estatutario de la Comision parlamentaria por esconder privilegios y desigualdades; se solicito que lo que se conceda a Cataluna se otorgue tambien a las demas regiones espanolas; se reivindico la integridad de la nacion y se rechazo la cesion a otra region de los atributos propios de la soberania; se propuso la fijacion de compensaciones equitativas para financiar los servicios que, en su caso, se transfiriesen; y se anuncio que en caso de que los anteriores acuerdos no fuesen atendidos, <<estas Asociaciones patronales, con el mayor sentimiento, lejos de considerar Cataluna como nacion hermana, se verian obligadas a considerarla en una situacion de extranjeria, recomendando a todos los asociados la cesacion desde tal momento de todas las relaciones mercantiles e industriales que con ella existieran>> (64).

Como ya hemos indicado, la oposicion al proyecto estatutario catalan se extendio por todo el pais manifestandose de forma diversa. Si la proximidad del inicio de la tramitacion parlamentaria del proyecto estatutario actuo como detonante de un movimiento universitario que alcanzo diversas ciudades espanolas y entre ellas a Salamanca (65) y Valladolid (66), destacando esta ultima por la gravedad de los incidentes ocurridos, el ejemplo cundio tanto en otras localidades como Soria (67), Avila (68) o Palencia (69), en las que se movilizaron estudiantes de las escuelas normales y de ensenanza secundaria, como entre otros colectivos como los comerciantes o industriales, que en ocasiones acompanaron a los estudiantes cerrando sus establecimientos (70). En definitiva las manifestaciones estudiantiles actuaron como conductor del clamor popular en contra del Estatuto catalan, que tambien encontro expresion a traves de mitines de protesta y de los mencionados cierres comerciales.

En este tenso ambiente el Ayuntamiento de Palencia acordo celebrar una Asamblea (71) con la que se aspiraba a dar continuidad a la reaccion institucional que se habia producido tres meses antes y que estaba dando nuevas muestras de vitalidad en Burgos y Salamanca (72). Asimismo, la Asamblea se presentaba como <<el primer acto oficial de una serie de ellos que esperamos cruce Espana de punta a cabo>> para manifestar la oposicion de todo el pais a las <<pretensiones incalificables>> de los catalanes (73). Como senalaba Pablo Pinacho Marcos, Alcalde de Palencia, <<no se trataba de ningun movimiento en contra de la region catalana. Lo unico que se propugna es no dejar que se consume la division de los espanoles en dos castas, los catalanes, que se llevaran la mejor parte, de aprobarse el Estatuto tal y como esta presentado, y el resto de los espanoles, que saldrian perjudicados con dicha aprobacion>> (74).

Al efecto de centrar el debate que se queria suscitar, se pidio a la Agrupacion de Estudios e Iniciativas de Palencia que nombrase una ponencia compuesta por miembros de las mas diversas ideologias politicas y sociales para elaborar las conclusiones que se habian de someter a la Asamblea. Asimismo se intento asegurar la participacion de toda la region castellano y leonesa y ordenar el debate para evitar largas disquisiciones que redujesen la eficacia y repercusion de lo que se iba a manifestar. Tampoco se renuncio a contar con el apoyo de importantes personalidades nacionales. Para ello Pablo Pinacho dirigio telegramas a los senores Maura, Ortega y Gasset, Unamuno, Alba, Sanchez Roman, Abilio Calderon y demas parlamentarios, invitandoles a asistir (75). Ninguno de los cuatro primeros pudo hacerlo. Unamuno se limito a enviar un telegrama agradeciendo la invitacion y lamentando la imposibilidad de acudir a la convocatoria; Ortega y Gasset hizo lo propio y designo a Publio Suarez, diputado por Leon de la Agrupacion al Servicio de la Republica, para que lo sustituyese en la Asamblea (76); Santiago Alba se puso a disposicion de los organizadores para lo que pudiesen necesitar en el <<servicio de nuestra tierra castellana, que es Espana>>; y Miguel Maura, tras disculparse, manifesto su firme proposito de <<laborar sin descanso hasta lograr una solucion de los problemas regionales sin menoscabo alguno unidad patria ni organizacion fundamental del Estado>> (77).

En cuanto a los asistentes, acudieron, el Alcalde de Palencia, que presidio la Asamblea, los Alcaldes de Burgos, Santander, Salamanca y Zamora, el Presidente de la Diputacion de Zamora y el de Segovia, representantes del Ayuntamiento de Soria (78), los Diputados a Cortes Jose Martinez de Velasco Escolar y Luis Garcia y Garcia-Lozano, por Burgos, Publio Suarez Uriarte, por Leon y Abilio Calderon Rojo, Ricardo Cortes Vallesana, Cesar Gusano Rodriguez y Matias Penalba Alonso de Ojeda, por Palencia, Mariano Monco, representante de la Casa de los Gatos de Madrid y Virgilio Ortiz, representante de la Casa de Palencia en Madrid (79). Tambien asistieron representantes de las Camaras Agricolas y de la Propiedad Urbana de toda la region, la Comision del bloque agrario de Valladolid, numerosos alcaldes y concejales de la provincia de Palencia, diputados provinciales de Leon, Zamora, Santander, Avila, Soria, Segovia, Burgos y Salamanca. Ademas, dieron cobertura a la Asamblea periodicos de toda la region, de Madrid y el diario El Diluvio de Barcelona (80), cuya presencia preocupo a los organizadores en la medida en que pudiese trasladar la impresion de que se habia producido un acto en el que palpitaba <<odio>> a Cataluna, en vez del sentimiento de humillacion que tenia Castilla por verse tan despreciada por una region hermana. Por ultimo manifestaron su adhesion y participacion particulares residentes en otras partes de Espana, e incluso en Cataluna (81), y otros organismos y entidades de la region como el Colegio de Abogados y la Camara de la Propiedad de Zamora (82) o las Camaras Patronales de la region (83) que finalmente no acudieron. El Ayuntamiento de Valladolid tampoco envio representacion alguna.

Asi, lo que se esperaba que fuese una exitosa reunion a la vista de <<los ofrecimientos concretos de entidades y personas de alto relieve en el pais>> y <<porque es expresion de un sentimiento generalizado>> (84), lo que se anunciaba como una Asamblea de <<grandisima importancia en este historico momento de la politica espanola>> (85), vio limitada su repercusion por la inasistencia de algunas importantes entidades. Y todo ello sin perjuicio de que <<el ejemplo de la Asamblea de Palencia deba ser seguido por quien, efectivamente, desee contribuir de modo positivo al debate y resolucion>> del problema regional. Porque <<Castilla no es vociferante, (...) la incomprension, la intransigencia, la patriotera gritadora no son castellanas>> (86). Se optaba asi por el debate y la reflexion en contraste con las violentas protestas que en esos dias se estaban produciendo en contra del proyecto de Estatuto catalan. La respuesta debia ser institucional, seria, serena y organizada.

De este modo se llego al 8 de mayo de 1932 y a la celebracion de la esperada Asamblea. Tras la lectura de los telegramas enviados por Unamuno, Alba, Ortega y Gasset y Maura, el Alcalde de Palencia saludo a los asistentes y trato de explicar el porque de la convocatoria y las tres ideas que delimitaban su orientacion (87): trataba de ser un acto que estuviese por encima de toda ideologia politica y de partidismos de todas clases; no era una Asamblea en contra de <<la region hermana que es Cataluna>>, sino que se trataba de poner la atencion sobre los danos gravisimos que provocaria acceder a un <<excesivo autonomismo>>; y no era una Asamblea <<contra el Gobierno y menos contra su forma que ha dado juridicamente el pueblo>>.

Despues de esta intervencion se paso a la lectura de las dieciseis conclusiones elaboradas por la Agrupacion de Estudios e Iniciativas de Palencia. Estas se presentaron ordenadas en seis bloques en los que se agruparon los diferentes aspectos que se abordaban en el Estatuto, como la delimitacion del ambito territorial, la atribucion de competencias o los mecanismos de financiacion (88). En concreto, la propuesta que se planteo tenia el objetivo de garantizar la unidad del Estado espanol y proteger su soberania, y para ello sometia todo el ambito de actuacion regional a la tutela o autorizacion previa de las Cortes espanolas. Ademas, y por su importancia para asegurar la supremacia estatal, delimitaba las competencias que no podian cederse a las regiones y excluia la posibilidad de que pudiesen participar de las fuentes de financiacion estatales. Los recursos regionales se reducian a los que ya tenian las Diputaciones provinciales que se integraban en sus respectivos territorios y a los tributos nuevos que pudiesen crear, que no podian recaer sobre hechos ya grabados por el Estado.

Asimismo, en coherencia con su objetivo de proteger la unidad de Espana, se solicito la oposicion expresa al proyecto catalan <<elaborado con anterioridad a la discusion de la Constitucion vigente>> y al dictamen de la Comision parlamentaria, cuyo contenido planteaba <<un problema fundamental para la unidad y la soberania de Espana>> y por ello se proponia retirarlo de la discusion o, en su caso, rechazarlo. Por ultimo se cuestiono la legitimidad de las Cortes Constituyentes para tratar un asunto que no se habia planteado cuando fueron elegidas.

Finalizada la lectura de las conclusiones se abrio el turno de intervenciones (89), coincidiendo todas ellas en la defensa de la unidad de Espana y de su soberania incuestionable. No hubo mucho mas. La Asamblea aprobo en bloque las conclusiones inicialmente presentadas y a ellas se anadieron otras cinco propuestas tambien dirigidas a proteger la unidad de Espana y su soberania indivisible, destacando entre ellas la que presento el Alcalde de Burgos y en la que se proponia liquidar <<las relaciones financieras y economicas con Cataluna, incrementandose a la vez la reorganizacion de la economia de Castilla, para que esta no necesite intercambio alguno comercial con el regimen catalan>>, en caso de que se llegase a implantar un Estatuto separatista (90).

En los dias siguientes se manifestaron distintas opiniones sobre el resultado de la Asamblea. Junto a declaraciones de felicitacion y apoyo por la valentia demostrada en la defensa de la unidad de Espana y por hacerlo desde la comprension y generosidad (91), se destaco ampliamente el caracter apolitico que habia revestido la reunion. Asimismo fue especialmente celebrada la propuesta de la delegacion soriana de interesar al Gobierno para que declarase urgentemente la incompatibilidad del <<cargo de ministro de la Republica espanola con todo cargo representativo de region o provincia que tenga peticiones separatistas>>, recogida como conclusion adicional cuarta a las inicialmente presentadas (92).

En todo caso, y con independencia de estas declaraciones formales, lo importante era en que medida las conclusiones de la Asamblea fueron incorporadas por los parlamentarios en Cortes y por los partidos politicos a sus argumentarios sobre el Estatuto catalan. En este sentido encontramos declaraciones favorables de la Agrupacion al Servicio de la Republica, del Partido Republicano Conservador y de los Agrarios, cuyos representantes manifestaron satisfaccion con el desarrollo de la Asamblea y subrayaron los puntos en comun que existian entre las conclusiones aprobadas y los programas de sus respectivos partidos politicos sobre el asunto del Estatuto catalan y la defensa de la unidad de Espana (93). Pero no siempre estaba tan clara la aceptacion de dichas conclusiones, ni siquiera entre los parlamentarios que representaban en Cortes a provincias que habian participado intensamente en la Asamblea de Palencia. Encontramos un ejemplo de esta ambiguedad en el Boletin Oficial de la provincia de Zamora cuando dio cuenta de un acuerdo de la Comision Gestora de la Diputacion Provincial en la que esta hacia <<suyas las conclusiones acordadas en la Asamblea de Palencia>> y reiteraba <<a los Sres. Diputados a Cortes por la provincia de Zamora el apoyo de dichas conclusiones en el Congreso>> (94), reiteracion que hace pensar que los parlamentarios zamoranos, cuanto menos, tenian dudas. El temor se convirtio en realidad unas semanas despues cuando el diputado a Cortes por Palencia Matias Penalba participo activamente en la discusion del articulo segundo del Estatuto, contraviniendo el deseo de la Asamblea de que se opusiese a su tramitacion y debate. Las manifestaciones de critica a su actuacion y las peticiones de dimision no faltaron (95).

En definitiva, durante los primeros tres trimestres del ano 1932 las energias castellano y leonesas se concentraron en la oposicion al proceso estatutario catalan y a la defensa de la unidad nacional, de cuyo exito o fracaso dependian los intereses economicos de la region, tapando cualquier iniciativa dirigida a lograr un estatuto de autonomia propio. A partir de aqui la valoracion no es pacifica, oscilando entre la aceptacion de un regionalismo castellano y leones que quedo escondido tras la campana de nacionalismo espanol desplegada o su negacion, al menos durante este periodo de tiempo. En uno y otro caso el devenir de los acontecimientos muestra claramente su debilidad y escaso arraigo popular.

La compleja campana de oposicion al Estatuto catalan devino inutil tras el pronunciamiento del general Sanjurjo el 10 de agosto de 1932, momento en el que las fuerzas republicanas tomaron consciencia de la delicada situacion politica y optaron por agilizar la tramitacion y aprobacion del Proyecto de Estatuto de Autonomia de Cataluna y del Proyecto de Ley de Reforma Agraria, claves para la estabilidad del regimen. A partir de aqui, y una vez aprobado el Estatuto catalan el 9 de septiembre de 1932, quienes desde Castilla y Leon se oponian a el cambiaron de estrategia y apostaron por sacar adelante un Estatuto castellano y leones, que fuese una manifestacion del <<regionalismo sano>> invocado en el Mensaje de Castilla y que concibiese la autonomia como una descentralizacion administrativa de la que se derivasen mejoras inmediatas a la region.

Las primeras manifestaciones de interes por el asunto las encontramos a mediados de septiembre (96) bajo la impresion generalizada de que se va a entrar <<en un periodo de verdadero furor estatutario>>. Desde este convencimiento, la Comision gestora de la Diputacion provincial de Santander acordo <<invitar a todas las representaciones oficiales castellanas a fin de estudiar la conveniencia de redactar un Estatuto castellano>>, porque <<si los Estatutos regionales suponen aisladamente favor y privilegio, que pueden determinar injusticia y perjuicio para el resto de la nacion, Castilla se vera obligada a solicitar que se le conceda lo que repugna a sus sentimientos>> (97). Como unos dias antes senalaba el Diario Montanes, <<no es la primera vez que se habla de la conveniencia de provocar una reaccion defensora en Castilla, como instinto de conservacion que nos obligue a todos a reclamar nuestros derechos sin olvidar que la unidad de la patria debe ser intangible para los espanoles>> (98). El cambio de estrategia fue tan radical que incluso se llego a solicitar para Castilla un Estatuto identico al catalan (99).

Con este objetivo, el 2 de octubre de 1932 El Norte de Castilla efectuo un llamamiento a los parlamentarios, a las Corporaciones de las provincias de Castilla y Leon y a otros colaboradores. Para Castilla habia llegado el momento de pensar en su propia vida, <<porque dejar a las demas regiones constituirse en autonomas, con vistas a su mejor provecho, es homicida>>, y por lo tanto resultaba obligado <<formular un Estatuto castellano>> (100), sin que ello implicase olvidar la espanolidad de Castilla y la necesidad de que su autonomia no pusiese en riesgo la unidad nacional (101). Unas semanas mas tarde, de nuevo El Norte de Castilla lanzo una campana de informacion publica (102) en la que se incluyeron cuatro preguntas: <<?como concibe usted la region castellana del norte?; a esta region, ?le seria conveniente el regimen autonomico?; en este caso, ?estima usted el momento actual oportuno para pedir y elaborar el Estatuto de Castilla?; ?tendran los politicos y representantes castellanos la abnegacion suficiente para prescindir de afecciones personales y credos de partidos, y para unirse a favor de Castilla y de su autonomia?>> (103).

A partir de aqui, y en vista de la inquietud manifestada por algunos municipios de la provincia, la Diputacion de Palencia encargo a la Agrupacion de Estudios e Iniciativas que contestase a las preguntas formuladas y que valorase la conveniencia o no de redactar un Estatuto castellano (104). Por lo demas, si cuantos en la etapa precedente mostraron un castellanismo sin fisuras respondieron de forma rotunda y favorable al Estatuto previsto (105), tambien hubo entidades como la Camara de Comercio e Industria de Leon, que contesto el cuestionario en sentido negativo porque entendia que Castilla y Leon era una region indiferenciada en contraste con otras claras como Cataluna, Galicia y Pais Vasco y, por la misma razon, consideraba inoportuno el Estatuto castellano (106). La Diputacion de Santander (107) y la Camara de Comercio de Palencia (108) mantuvieron una opinion muy parecida.

En todo caso la campana se mantuvo viva mediante llamamientos en la prensa local,--entre los que destacaron un articulo de Misael Banuelos dirigido a combatir la resistencia de los que se oponian al Estatuto castellano (109) y otro de Alonso Cortes en el que se manifestaba seguro de que los politicos y representantes de Castilla trabajarian por la autonomia de la region <<pues se convenceran de su conveniencia y de que pueden hacerlo sin detrimento, antes bien, en beneficio, de los principios liberales. Y deben hacerlo cuanto antes, precisamente para evitar que otros puedan perseguir fines muy diferentes a la sombra de la autonomia>> (110)--y otro tipo de iniciativas como el mitin <<pro Castilla y su Estatuto>> que se convoco para el 27 de noviembre en el Teatro Principal de Palencia (111) con el objetivo de responder al triunfo logrado por el nacionalismo catalan mediante <<el incremento de la potencialidad de Castilla, de las comarcas empobrecidas y abandonadas por el poder>> (112). El mitin se celebro el dia previsto con escasa asistencia poniendo de manifiesto que la iniciativa estatutaria castellana carecia del necesario apoyo Popular (113), circunstancia que no redujo la esperanza en que a medida que se conociese el alcance y significado del Estatuto castellano y leones se superase la prevencion y el recelo y fuese posible avanzar hacia <<una ordenacion autonomista castellana, eminentemente descentralizadora en la forma y economica en el fondo>> (114).

CONCLUSIONES

La llegada de la Segunda Republica se produjo sin que el regionalismo castellano y leones hubiese alcanzado un nivel de madurez similar al catalan o al vasco y claramente insuficiente para plantearse el impulso de un proceso estatutario parecido al que estos protagonizaron y que habria puesto en entredicho la unidad del Estado espanol, con el que los castellano y leoneses se identificaban plenamente.

Pese a todo, durante las primeras semanas del nuevo regimen se asistio en Castilla al desarrollo de diversas iniciativas dirigidas a lograr un regimen autonomico identico al que se concediese a otras regiones, propuestas que nunca hubiesen surgido de no haberse roto el modelo territorial preexistente, tal y como reconocia el propio Banuelos. Es decir, durante este periodo resurgio un regionalismo castellano y leones genuino que aprovecho las circunstancias del momento y con el que se trataba de dar respuesta a los cambios que se estaban produciendo o se iban a producir en el ambito de la organizacion territorial del Estado. Pero todo cambio muy pronto y el regionalismo castellano y leones, dando una muestra clara de debilidad y falta de arraigo entre la poblacion, volvio a silenciarse hasta que la aprobacion del Estatuto catalan le dio una nueva oportunidad.

Mientras tanto la aprobacion de la Constitucion y el inicio de los trabajos de la Comision parlamentaria de Estatutos fueron los detonantes de una campana castellano y leonesa de oposicion frontal al estatuto catalan, que se extendio hasta su aprobacion en septiembre de 1932 y que ahogo cualquier iniciativa estatutaria en la region. Durante este periodo prevalecio la vocacion nacional castellano y leonesa sobre su debil vocacion regional y la campana en los medios de comunicacion locales, las iniciativas publicas y las manifestaciones privadas no tuvieron como objetivo la reivindicacion de un Estatuto para Castilla sino la oposicion al Estatuto catalan, en el que veian una amenaza para la unidad nacional y para el contexto en el que habian prosperado los intereses agrarios de la region, <<los autenticos de Castilla>>, que nunca dejaron de ser la verdadera y unica causa a la que servia el regionalismo castellano y leones, siendo esta la razon que explica la falta de consistencia de sus propuesta. Solo cuando se perdio la batalla contra aquel se opto por lanzar el proceso dirigido a dotar a Castilla y Leon de su propio estatuto de autonomia. Aunque lo importante era evitar que prosperase el Estatuto catalan, su aprobacion obligaba a adoptar las medidas necesarias para que Castilla mantuviese las mejores condiciones posibles dentro del nuevo modelo de organizacion territorial y ello pasaba por la aprobacion de un Estatuto castellano y leones. En definitiva, el impulso regionalista al que se asistio en el cuarto trimestre de 1932 fue la respuesta de una region no regionalista para sobrevivir en un contexto en el que el regionalismo parecia generalizarse. Es decir, se asumio la solucion estatutaria como un mal menor para no quedar descolgados en el concierto nacional.

Luis Felipe PALACIOS

Sociedad General de Autores y Editores

palaciosmateo1@hotmail.com

Fecha recepcion: 07/09/2015; Revision: 26/11/2015; Aceptacion: 04/12/2015 BIBLIOGRAFIA

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(2.) Orduna Rebollo, Enrique: El Regionalismo en Castilla y Leon. Valladolid: Ambito, 1986, pp. 79-96.

(3.) Palomares Ibanez, Jesus Maria: Valladolid 1900-1931. Valladolid: Ateneo de Valladolid, 1981, pp. 77-103.

(4.) Blanco Rodriguez, Juan Andres: <<El regionalismo en Castilla y Leon en los anos treinta>>. En: Blanco Rodriguez, Juan Andres (ed.): Problemas de la Castilla Contemporanea. Zamora: Caja Espana y UNED, 1997, p. 93.

(5.) Almuina Fernandez, Celso Jesus: <<Castilla ante el problema nacionalista durante la II Republica. El Estatuto castellano non nato>>. En: Beramendi, Justo y Maiz, Ramon (eds.): Los nacionalismos en la Espana de la II Republica. Madrid: Siglo XXI, 1991, p. 426.

(6.) Valdeon Baruque, Julio: Aproximacion historica a Castilla y Leon. Valladolid: Ambito, 1982, p. 97.

(7.) Blanco Rodriguez, Juan Andres: <<La formacion de la identidad regional en el ambito de la actual Castilla y Leon: un proceso problematico y con notables indefiniciones>>. En: Blanco Rodriguez, Juan Andres: Regionalismo y Autonomia en Castilla y Leon. Valladolid: Junta de Castilla y Leon, Consejeria de Educacion y Cultura, 2004, p. 45.

(8.) Senador Gomez J., <<El regionalismo castellano>>, Espana, no. 85, 7 de septiembre de 1916, p. 1.

(9.) El Norte de Castilla de 20 de febrero de 1914, p. 1.

(10.) El Norte de Castilla de 5 de julio de 1914, p. 1.

(11.) Texto recuperado de Internet: www.cuencanews.es/index.php?option=com_content&view= articled&id=14312:el-mensaje-de-castilla-1918-un-documentoderabiosaactualidad&catid=39:opi nion&ltemid=556.

(12.) El Norte de Castilla, 6 de diciembre de 1918, p. 1.

(13.) El modelo territorial de la Constitucion de 1931 ha sido profusamente tratado, entre otros por: Alcala-Zamora y Torres, N., Los defectos de la Constitucion de 1931 seguido de tres anos de experiencia constitucional. Madrid: Editorial Civitas, 1981 [1936]; Jimenez De Asua, L.: La Constitucion de la Democracia espanola y el problema regional. Buenos Aires: Losada, 1946; Albacete Ezcurra, J. E., El Estado Integral de la Segunda Republica Espanola. Murcia: Nausicaa, 2006; Blas Guerrero, A.: <<El debate doctrinal sobre la autonomia en las Cortes en las Cortes Constituyentes de la II Republica>>, en Historia Contemporanea, no. 6. Bilbao: Universidad del Pais Vasco, 1991, pp. 119 a 144; y <<Republicanismo, Estado integral en los anos treinta>>. En: Moreno Luzon, Javier (ed.): Izquierdas y nacionalismos en la Espana contemporanea. Madrid: Editorial Pablo Iglesias, 2011, pp. 183 a 202; Chernichero Diaz C. A.: El Estado Integral en la Constitucion de la II Republica, proceso politico, sistema parlamentario y conflictos territoriales. Cadiz: Universidad de Cadiz, 2007; Gerpe Landin, M.: L'Estatut d'Autonomia de Catalunya i l'Estat Integral. Barcelona: Ediciones 62, 1977; Gonzalez-Posada y Biesca, A.: La nouvelle constitution espagnole: le regime constitutionnel en espagne: evolution, textes, commentaires. Paris: Librairie du Recueil Sirey, 1932; Hernandez Lafuente, A.: Autonomia eIntegracion en la Segunda Republica. Madrid: Encuentro Ediciones, 1980; Tomas y Valiente, F.: <<El Estado Integral, nacimiento y virtualidad de una formula poco estudiada>>. En: Garcia Delgado, Jose Luis y Tunon de Lara, Manuel (eds.): La Segunda Republica espanola: el primer bienio. Madrid: Siglo Veintiuno, 1987, pp. 379 a 395.

(14.) <<A los electores de la provincia de Zamora>>, Heraldo de Zamora, 17 de junio de 1931, p.1.

(15.) <<Cataluna ha votado su Estatuto>>, EL Norte de Castilla, 5 de agosto de 1931, p. 1.

(16.) Banuelos, <<La autonomia de la region castellano y leonesa>>, El Norte de Castilla, 13 de junio de 1931, p. 3.

(17.) Almuina (1991): 432 a 435.

(18.) Alonso Cortes, N., <<Politica regionalista. La federacion castellana>>, El Norte de Castilla, 14 de mayo de 1931, p. 1.; En terminos similares, Alonso Cortes, N.: <<Politica regionalista. La federacion castellana>>, El Norte de Castilla, 23 de mayo de 1931, p. 1.

(19.) <<Ayer en el Ateneo>>, El Norte de Castilla, 19 de mayo de 1931, p. 1.

(20.) <<Ateneo de Valladolid, conferencia de don Jose Maria Barbachano>>, El Norte de Castilla, 24 de mayo de 1931, p. 1.

(21.) Banuelos, <<La autonomia de la region castellanoleonesa>>, El Norte de Castilla, 13 de junio de 1931, p. 3.

(22.) Higuera, <<?Hay federales en esta provincia?>>, Heraldo de Zamora, 20 de junio de 1931, p. 1.

(23.) Torresano, <<?Y EL Estatuto de Castilla?>>, El Avisador Numantino, 25 de julio de 1931, p. 1.

(24.) Palomares (1985): 271 y 272; Palomares (2004): 112 a 114.

(25.) Presidio la reunion Gil Banos, presidente de la Comision Gestora de la Diputacion de Valladolid, y asistieron el secretario del Gobierno Civil, en funciones de gobernador, el presidente de la Audiencia y representantes del Ayuntamiento de Valladolid, del Colegio de Abogados, de la Universidad, del Cabildo catedralicio, de la Camara de la Propiedad, de las Escuelas Normales, de la Prensa local y de toda clase de entidades industriales y comerciales y representantes de algunos municipios de la provincia.

(26.) Archivo Municipal de Valladolid, Libro de Actas, 7 y 9 de julio de 1931, fols. 125 a 135 v.

(27.) <<Hacia una Mancomunidad de provincias castellanas>>, El Dia de Falencia, 20 de mayo de 1931, p. 1.

(28.) Almuina Fernandez, Celso Jesus: <<Castilla ante el problema nacionalista durante la II Republica. El Estatuto castellano non nato>>. En: Beramendi, Justo y Maiz, Ramon (eds.): Los nacionalismos en la Espana de la II Republica. Madrid: Siglo XXI, 1991, pp. 425 y 426.

(29.) Antonio Lanzos: <<Que ha de hacer Castilla>>, El Norte de Castilla, 20 de agosto de 1931, p. 1; <<El problema catalan. ?En nombre de quien hablan?>>, El Norte de Castilla, 1 de noviembre de 1931, p. 1, entre otros.

(30.) Perez Martin: <<Regionalismo castellano. La inmensa Espana>>, El Norte de Castilla, 10 de junio de 1931, p. 1.

(31.) Emilio Alarcos: <<Nugalia. Tambien yo tengo opinion>>, El Norte de Castilla, 13 de junio de 1931, p. 1.

(32.) Rafael Navarro Garcia: <<Politica regionalista. El federalismo en Castilla>>, El Norte de Castilla, 2 de julio de 1931, p. 1.

(33.) A. Royo: <<Actualidad parlamentaria. La Constitucion y el Estatuto catalan>>, El Norte de Castilla, 16 de agosto de 1931, p. 1.

(34.) <<En torno al Estatuto. Despues de la reunion>>, El Norte de Castilla, 12 de agosto de 1931, p. 1.

(35.) Cabrija M.: <<Castilla, calla>>, La Voz de Soria, 8 de septiembre de 1931, p. 1; Calvo: <<La indiferencia de Castilla>>, El Avisador Numantino, 9 de septiembre de 1931, p. 1.

(36.) <<Castilla tendra su Estatuto>>, El Avisador Numantino, 16 de diciembre de 1931, p. 2.

(37.) El profesor Beramendi distingue entre los <<nacionalismos subestatales>>, el catalan, el vasco y el gallego, y los <<regionalismos>> impulsados desde Andalucia, Extremadura, Valencia, Aragon, Baleares, Castilla, Canarias o Asturias. Beramendi (2003): 22.

(38.) <<Espana ante el Estatuto catalan>>, Noticiero de Soria, 14 de enero de 1932, p. 3.

(39.) <<Castilla ante el Estatuto catalan>>, El Dia de Falencia, 5 de enero de 1932, p. 1.

(40.) <<Espana ante el Estatuto catalan>>, Noticiero de Soria, 14 de enero de 1932, p. 3.

(41.) <<Castilla ante el Estatuto catalan>>, El Dia de Falencia, 5 de enero de 1932, p. 1.

(42.) <<Espana ante el Estatuto catalan>>, El Porvenir Castellano, 14 de enero de 1932, p. 2.

(43.) <<Sesion de anoche del Ayuntamiento>>, Heraldo de Zamora, 16 de enero de 1932, p. 13.

(44.) <<No se llego a un acuerdo respecto a la concurrencia de la representacion del Ayuntamiento a la Asamblea de Burgos, para tratar del Estatuto catalan>>, El Dia de Palencia, 14 de enero de 1932, p. 4.

(45.) <<Una comision a Burgos>>, El Dia de Palencia, 15 de enero de 1932, p. 4.

(46.) Philipo: <<Autonomia e independencia economica>>, El Avisador Numantino, 16 de enero de 1932, p. 1.

(47.) <<En Burgos, se ha celebrado una gran Asamblea nacional para estudiar el Estatuto catalan>>, El Dia de Palencia, 18 de enero de 1932, p. 4.

(48.) <<Castilla contra los privilegios de Cataluna>>, El Avisador Numantino, 20 de enero de 1932, p. 2.

(49.) <<Ante el Estatuto catalan>>, Region, 16 de enero de 1932, p. 7.

(50.) Entre otros recogen la noticia: <<Castilla ante el Estatuto catalan>>, La Vanguardia, 19 de enero de 1932, p. 29; <<Castilla contra los privilegios de Cataluna>>, El Avisador Numantino, 20 de enero de 1932, p. 2; <<Importante Asamblea en Burgos, las conclusiones son aprobadas por aclamacion>>, El Porvenir Castellano, 21 de enero de 1932, p. 3.

(51.) <<Castilla ante el Estatuto catalan, el significado de la Asamblea de Burgos>>, El Diario Palentino, 19 de enero de 1932, p. 1.

(52.) Cabruja, M.: <<Castilla habla>>, La Voz de Soria, 19 de enero de 1932, p. 1.

(53.) <<Castilla y el Estatuto de Cataluna>>, El Diario Palentino, 29 de enero de 1932, p. 1.

(54.) <<Diputacion>>, El Dia de Palencia, 21 de enero de 1932, p. 4.

(55.) <<En la Diputacion>>, El Diario Palentino, 25 de enero de 1932, p. 2.

(56.) <<Circular>>, Boletin Oficial de la Provincia de Zamora, 28 de marzo de 1932, p. 1.

(57.) <<Espanoles en Burgos>>, Heraldo de Almeria, 29 de enero de 1932, p. 3.

(58.) Gomez, F.: <<El Estatuto catalan y los perjuicios a Castilla>>, El Diario Palentino, 27 de enero de 1932.

(59.) Dicenta F.: <<Impresion politica, el Estatuto de Cataluna>>, El Pueblo, 1 de abril de 1932, p. 1.; F. D.: <<Ante la discusion parlamentaria del Estatuto catalan>>, Heraldo de Zamora, 21 de abril de 1932, p. 1

(60.) Marsillach, A.: <<La autonomia y la independencia de Cataluna>>, El Diario Palentino, 21 de abril de 1932, p. 1.

(61.) Calvo, B.: <<Horas de reflexion nacional>>, El Avisador Numantino, 23 de abril de 1932, p. 1.; Cuber, M.: <<El problema catalan, el momento penoso>>, La Correspondencia de Valencia, 26 de abril de 1932, p. 1.

(62.) <<Una conferencia de don Abilio Calderon>>, El Diario Palentino, 26 de abril de 1932, p. 1.

(63.) <<Con motivo del Estatuto de Cataluna>>, Noticiero de Soria, 5 de mayo de 1932, p. 3.

(64.) <<Asamblea de patronales en Valladolid>>, Heraldo de Zamora, 6 de mayo de 1932, p. 3; <<Las asociaciones patronales de Castilla contra el Estatuto catalan>>, El Diario Palentino, 9 de mayo de 1932, p. 5.

(65.) <<Siguen los disturbios estudiantiles para protestar del Estatuto>>, Region, 8 de mayo de 1932, p. 7.

(66.) <<Graves sucesos en Valladolid>>, El Diario Palentino, 11 de mayo de 1932, p. 3; <<Los estudiantes y el Estatuto>>, La Libertad, 12 de mayo de 1932, p. 7.

(67.) <<Nutrida manifestacion de estudiantes sorianos>>, Noticiero de Soria, 12 de mayo de 1932, p. 3.

(68.) <<En Avila, contra el Estatuto>>, El Dia de Palencia, 11 de mayo, p. 4; <<Los estudiantes y el Estatuto>>, La Libertad, 12 de mayo de 1932, p. 7.

(69.) <<En contra del Estatuto>>, El Dia de Palencia, 13 de mayo de 1932, p. 1.

(70.) <<Graves sucesos en Valladolid>>, El Dia de Palencia, 11 de mayo, p. 4; <<Contra el Estatuto>>, Heraldo Alaves, 11 de mayo de 1932, p. 1.

(71.) <<Estatuto de Cataluna, un acuerdo del Ayuntamiento de Palencia>>, La Libertad, 28 de abril de 1932, p. 6.

(72.) <<El Estatuto de Cataluna, un telegrama de la Diputacion de Burgos>>, La Libertad, 29 de abril de 1932, p. 2; <<Castilla y el Estatuto catalan>>, El Diario Palentino, 30 de abril de 1932, p. 1.

(73.) <<Castilla en pie. La Asamblea castellanista del proximo domingo en Palencia>>, El Diario Palentino, 3 de mayo de 1932, p. 1.

(74.) <<La proxima Asamblea regional>>, El Dia de Palencia, 2 de mayo de1932, p. 4.

(75.) <<La Asamblea castellanista>>, La Vanguardia, 7 de mayo de 1932, p. 20.

(76.) <<Castilla en pie>>, El Diario Palentino, 7 de mayo de 1932, p. 2.

(77.) <<Castilla contra el Estatuto catalan>>, Heraldo de Zamora, 10 de mayo de 1932, p. 1.

(78.) No todos sus integrantes estaban de acuerdo con dicha presencia, oponiendose expresamente a ella los concejales republicano-socialistas. <<La Asamblea de Palencia y el Estatuto catalan>>, La Voz de Soria, 6 de mayo de 1932, p. 3.

(79.) <<La Asamblea de Palencia>>, La Vanguardia, 11 de mayo de 1932, p. 20.

(80.) <<Importante Asamblea de representaciones castellanas en Palencia>>, ABC, 10 de mayo de 1932, pp. 18 y 19.

(81.) <<Adhesiones a la proxima Asamblea Regional>>, El Dia de Palencia, 6 de mayo de 1932, p. 2.

(82.) <<Castilla en pie>>, El Diario Palentino, 7 de mayo de 1932, p. 2.

(83.) <<La Asamblea castellanista>>, La Vanguardia, 7 de mayo de 1932, p. 20.

(84.) <<Castilla en pie. La Asamblea castellanista del proximo domingo en Palencia>>, El Diario Palentino, 3 de mayo de 1932, p. 1.

(85.) <<Castilla en pie>>, El Diario Palentino, 7 de mayo de 1932, p. 2.

(86.) <<Castilla y Cataluna>>, La Luz, 10 de mayo de 1932, p. 1.

(87.) <<La Asamblea de Palencia>>, La Vanguardia, 11 de mayo de 1932, p. 20.

(88.) <<Importante Asamblea de representaciones castellanas en Palencia>>, ABC, 10 de mayo de 1932, pp. 18 y 19.

(89.) <<Los discursos pronunciados en la Asamblea de ayer>>, El Dia de Falencia, 9 de mayo de 1932, p. 2; <<Castilla contra el Estatuto catalan>>, Heraldo de Zamora, 10 de mayo de 1932, p. 1.

(90.) <<Importante Asamblea de representaciones castellanas en Palencia>>, ABC, 10 de mayo de 1932, pp. 18 y 19.

(91.) Lozano Castresoy, J.: <<Despues de la Asamblea de Palencia>>, El Diario Palentino, 12 de mayo de 1932, p. 4.

(92.) <<Las conclusiones concretas de la Asamblea de Palencia>>, La Opinion, 11 de mayo de 1932, p. 4.

(93.) <<Los parlamentarios elogian las conclusiones de la Asamblea y prometen apoyarlas en las Cortes>>, El Diario Palentino, 9 de mayo de 1932, p. 1.

(94.) Boletin Oficial de la Provincia de Zamora, 15 de junio de 1932, p. 5.

(95.) <<Disgusto contra la actuacion de un Diputado>>, El Diario Palentino, 7 de julio de 1932, p. 3; <<Contra la actitud del senor Penalba>>, El Dia de Palencia, 20 de julio de 1932, p. 1; <<El senor Penalba no dimite, ?hasta cuando?>>, El Diario Palentino, 23 de julio de 1932, p. 3.

(96.) <<Perfil del dia, !Un Estatuto para Castilla!>>, El Diario Palentino, 13 de septiembre de 1932, p. 1.

(97.) <<Regionalismo castellano>>, El Avisador Numantino, 24 de septiembre de 1932, p. 1.

(98.) <<Castilla tambien quiere su Estatuto>>, Las Provincias, 16 de septiembre de 1932, p. 2.

(99.) Alonso, C.: <<Espana castellana>>, El Norte de Castilla, 21 de septiembre de 1932, p. 1.

(100.) <<Autonomia castellana. La formula de un Estatuto>>, El Norte de Castilla, 2 de octubre de 1932, p. 1.

(101.) Olea Pimentel, A.: <<Sobre el Estatuto de Castilla, peligros del problema>>, El Avisador Numantino, 11 de octubre de 1932, p. 1; Ortega, T.: <<En torno a los Estatutos regionales>>, El Diario Palentino, 15 de octubre de 1932, p. 1.

(102.) <<El Estatuto de Castilla>>, El Avisador Numantino, 2 de noviembre de 1932, p. 2.

(103.) <<El Estatuto de Castilla. Informacion Publica>>, El Norte de Castilla, 4 de noviembre de 1932, p. 1.

(104.) <<Agrupacion de Estudios e Iniciativas. Se reune para tratar del Estatuto de Castilla>>, El Dia de Palencia, 7 de noviembre de 1932, p. 4.

(105.) El Corresponsal: <<Itero de la Vega>>, El Diario Palentino, 14 de noviembre de 1932, p. 3; <<La Camara oficial de Comercio e Industria de Valladolid>>, El Norte de Castilla, 8 de noviembre de 1932, p. 1; Banuelos, M.: <<El Estatuto de Castilla. Informacion publica>>, El Norte de Castilla, 11 de noviembre de 1932, p. 1; Fernandez Diez G.: >>Accion regionalista, manteniendo el fuego>>, El Norte de Castilla, 16 de noviembre de 1932, p. 1; Navarro Diaz, R.: <<El Estatuto de Castilla. Informacion publica>>, El Norte de Castilla, 17 de noviembre de 1932, p. 1.

(106.) <<El Estatuto de Castilla. Informacion publica. Camara Oficial de Comercio e Industria de Leon>>, El Norte de Castilla, 8 de noviembre de 1932, p. 1.

(107.) <<El Estatuto de Castilla. Informacion publica. La Diputacion de Santander>>, El Norte de Castilla, 25 de noviembre de 1932, p. 1.

(108.) Calderon m. de Azcoitia, L., Presidente de la Camara de Comercio de Palencia: <<El Estatuto de Castilla. Informacion publica>>, El Norte de Castilla, 8 de diciembre de 1932, p. 1.

(109.) <<Banuelos M.: El Estatuto de Castilla. Combatiendo sofismas>>, El Norte de Castilla, 27 de noviembre de 1932, p. 1.

(110.) Alonso Cortes, N.: <<El Estatuto de Castilla. Informacion publica>>, El Norte de Castilla, 19 de noviembre de 1932, p. 1.

(111.) <<Politica local, mitin pro Castilla y Estatuto>>, El Diario Palentino, 15 de noviembre de 1932, p. 2 y 16 de noviembre de 1932, p. 2; <<El Estatuto de Castilla>>, El Avisador Numantino, 23 de noviembre de 1932, p. 2.

(112.) <<Politica local, El Estatuto de Castilla>>, El Diario Palentino, 19 de noviembre de 1932, p. 1.

(113.) <<Lo de los Estatutos ha pasado de moda>>, La Tierra, 29 de noviembre de 1932, p. 2.

(114.) <<El Estatuto de Castilla>>, El Dia de Falencia, 28 de noviembre de 1932, p. 1.
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Author:Palacios, Luis Felipe
Publication:Studia Historica. Historia Contempranea
Date:Jan 1, 2015
Words:14485
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