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La nota a pie de pagina: Apuntes desde el campo de batalla.

Menospreciadas por muchos autores y editores y reverenciadas en el ambito academico, las notas a pie son acaso una zona de guerra entre dos modelos de autoridad.

[...] EL ESCRITOR PATRICIO Pron presume de ser autor de [una tesis doctoral titulada "'Aqui me rio de las modas': Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitucion de una nueva poetica en la literatura argentina", que cuenta con cuatrocientas seis notas a pie de pagina, y de un ensayo, <strike through>El libro tachado</strike through>(Turner, 2014), que incluye doscientas veintitres notas a pie en sus escasas trescientas ocho paginas.

"En una ocasion le pregunte a una joven doctoranda cuyo cabello habia encanecido repentinamente si esto habia sido por una enfermedad o una tragedia personal. 'Ni una cosa ni la otra', me respondio ella,'fue por las notas a pie de pagina'."[1] Joanna [2] Russ [3] en [4] How [5] to [6] suppress [7] women's [8] writing [9] [Como suprimir la escritura de las mujeres] [10] (Austin, [11] University [12] of Texas Press, [13] I983 [14]), p. I37. [15]

[1] Edward Edwin Foot era "patologicamente incapaz de dejar sus poemas tranquilos", afirma Nick Page: el autor tenia algo menos de cuarenta anos cuando se hizo imprimir en Londres en 1867 unos Original poems plagados de notas a pie de pagina "verbosas, frecuentemente inutiles y a veces mas largas que los poemas". Las notas comenzaban en el prefacio mismo de la obra; la frase inicial "El autor* del presente volumen [...]" es adornada ya con una, que indica "* Un nativo de Ashburton, en el condado de Devon." Las que le siguen no son menos innecesarias: el poema "Raven Rock", por ejemplo (una simple descripcion de las vistas desde ese pico), es sodomizado por tres notas a pie de pagina en sus primeros siete versos, dos de ellas detallando altitud, ubicacion y accesibilidad de la montana del titulo y de un rio proximo y la tercera especificando que, en el verso "A menudo he contemplado yo su curso", el "yo" mencionado hace referencia "Al autor del poema". En la carencia total y absoluta de ironia de estas incursiones didacticas, Foot hacia honor a su profesion (era funcionario de aduanas), pero tambien a su apellido, y se garantizaba la inmortalidad literaria al precio del ridiculo: la unica obra de referencia en la que se le menciona es el libro de Page In search of the world's worst writers: A celebration of triumphantly bad literature [En busca de los peores escritores del mundo: Una celebracion de una literatura triunfalmente mala] (Londres, HarperCollins, 2000).

[2] En Los origenes tragicos de la erudicion. Breve tratado sobre la nota al pie de pagina (Mexico, fce, 2015), Anthony Grafton comienza atribuyendo la introduccion de esta a Leopold von Ranke, el padre de la historiografia cientifica, para a continuacion desdecirse: no habria sido Ranke sino el extraordinario Edward Gibbon (a sugerencia del filosofo David Hume, por cierto) el introductor de la misma, sostiene el autor. Mas tarde, casi inmediatamente, Grafton se desdice, y atribuye sucesivamente ese papel a Ulrich von Wilamowitz-Mollendorff, Jacob Bernays, Richard White de Basingstoke (el primer tomo de cuya historia britanica se compone de diecinueve paginas de texto y 97 de notas, en este caso finales), el jesuita aleman Athanasius Kircher, Justus Moser y otros, como si la historia de la nota a pie de pagina solo pudiese ser narrada como una sucesion de notas a pie de pagina a notas a pie de pagina en la que la aspiracion a encontrar un origen a la practica de realizar observaciones a un texto en su margen inferior tropezase con la imposibilidad de remontarse a ese origen, a ese momento en que comenzaron a utilizarse las notas a pie de pagina, pese a lo cual la tradicion atribuye su invencion a san Beda, tambien conocido como "Beda, el Venerable", el monje benedictino del siglo viii (autor, entre otras obras, de una historia eclesiastica de los anglosajones) al que debemos tambien la popularizacion de la practica de dividir las epocas en antes y despues de Cristo.

[3] Natural, inevitablemente, las notas a pie de pagina de las notas a pie de pagina acerca del origen de esta practica no terminan aqui: en su excepcional The devil's details: A history of footnotes [Los detalles del diablo. Una historia de las notas a pie de pagina] (Nueva York, Touchstone, 2002), Chuck Zerby atribuye su invencion al impresor londinense Richard Jugge, fallecido en 1577.

[4] Quizas Zerby este en lo cierto, y en realidad Beda no haya inventado la nota a pie de pagina, pero esa atribucion pone acertadamente de manifiesto el origen de la misma en la escolastica y en las practicas de los monjes escribas del medievo, herederos a su vez de la filologia alejandrina y sus exegesis marginales bajo el epigrafe de notae; la atribucion soslaya, por otra parte, que el uso de la nota a pie de pagina y su estandarizacion solo tendrian lugar varios siglos despues, cuando la acumulacion de fuentes historicas y la disputa por su interpretacion obligaron a los historiadores a resolver la cuestion metodologica de como dar cuenta de sus fuentes sin interrumpir, o interrumpiendo de la forma menos intrusiva posible, su relato. Segun Grafton, esto se produjo "alrededor del 1700 o inmediatamente antes", por ejemplo entre 1695 y 1702, cuando Pierre Bayle publico su seminal Diccionario historico y critico, en el que unas entradas breves y necesariamente asertivas dejaban paso a notas a pie de pagina extensas y a menudo contradictorias respecto a la entrada que anotaban, y que hacian visibles, por primera vez en el discurso historico, las contradicciones y omisiones con las que lidia el historiador, ofreciendo a este (de paso), si no la posibilidad de sortear la censura, si al menos la de que los censores no reparasen en el contenido de esas notas impresas en un tamano menor y, por lo tanto, supuestamente menos relevantes.

[5] "Tener que leer notas a pie de pagina se parece a tener que bajar las escaleras para responder a la puerta mientras se esta haciendo el amor", se quejo Noel Coward.

[6] En Narcissistic narrative: The metafictional paradox [Narrativa narcisista: La paradoja metaficcio nal] (Nueva York, Methuen, 1984), Linda Hutcheon acierta al identificar el Quijote como la primera novela "autorreflexiva" de la tradicion occidental; unas decadas mas tarde, y a modo de constatacion tacita del hecho de que las innovaciones literarias se producen primero en el ambito de la ficcion y solo mas tarde se extienden a los textos de otras indoles, Bayle producia, al intentar probar con las largas notas a pie de pagina de su Diccionario historico y critico el origen y la validez de sus tesis, una de las primeras obras autenticamente narcisistas de nuestra historia literaria: en ella, el autor se inclinaba sobre su texto en procura de resolver lo que Grafton denomina "el problema de la autoridad al escribir sobre el pasado", un problema especialmente relevante en un siglo, el xvii, que habia visto, en sus palabras, "la autoridad cientifica de los antiguos desacreditada por Bacon, Descartes, Boyle y Pascal; la autoridad politica de los reyes cuestionada por los partidarios franceses de la Fronda y los puritanos ingleses; y la autoridad historica de la Biblia disputada por La Peyrere y Spinoza".

[7] La nota a pie de pagina instauraba en ese contexto un cierto tipo de autoridad producto de la exhibicion de sus fuentes por parte del historiador, pero tambien, y al mismo tiempo, minaba esa autoridad permitiendo al lector realizar su propio recorrido por las mismas y llegar a conclusiones distintas a las exhibidas. El potencial subversivo, ambiguo o desestabilizador de las relaciones entre autor y lector (asi como de la intencionalidad del autor y la unidad del texto), de la nota a pie de pagina fue percibido de forma casi inmediata, y no solo en el ambito historico. Jean Le Clerc, uno de los rivales de Bayle, propuso en su Parrhasiana (1699) una poetica de la nota a pie de pagina que sugeria que, bajo ciertas circunstancias, esta debia ser dejada de lado en beneficio del lector; pero fueron autores como Jonathan Swift, Laurence Sterne, Alexander Pope, Jakob Friedrich Lamprecht y Jean Paul Richter los primeros en utilizar la nota a pie de pagina con fines satiricos, ya fuese para ridiculizar su uso excesivo en la literatura de su epoca (vease la Dunciada de Pope), para investir su relato de una naturaleza pretenciosamente academica (El cuento de una barrica de Swift) o para, como sostiene Deborah Baker Wyrick en Jonathan Swift and the vested word J S. y la palabra investida] (Chapel Hill, University of North Carolina Press, 1988), para aumentar su control sobre los efectos de su narrativa arrogandose las funciones de autor y editor (ficticio) de la obra, como en Tristram Shandy y otros.

[8] Unos cien o doscientos anos atras, la mayor parte de los autores habria hecho, en palabras de Grafton, una "distincion sencilla: el texto convence, las notas prueban"; los ultimos dos siglos han demostrado, sin embargo, que esa distincion no es tan simple, en buena medida debido a que la extension del uso de la nota a pie de pagina en virtud de la profesionalizacion y especializacion de las disciplinas academicas se ha visto acompanada por un esfuerzo deliberado por parte de los autores por desestabilizar esos usos y la autoridad que supuestamente se deriva de ellos. "The common-law origins of the infield fly rule" ["Origenes en la jurisprudencia anglosajona de la regla del 'infield fly'"], una parodia de la bibliografia legal aplicada a las oscuridades del reglamento del beisbol, o los intentos alemanes de crear una "Fussnotenwissenschaft" [ciencia de las notas a pie de pagina], tambien denominada "Fussnotologie", apuntan al cuestionamiento de las convenciones en el ambito academico, pero no estan solas en sus maniobras de desestabilizacion: las notas a pie de pagina de libros imaginarios en la obra de William Campbell Footnotebook for the exclusive use of doctor schollars [Libro de notas a pie de pagina para el uso exclusivo de profesores con doctorado] (1972) (segun afirma Luis Chitarroni en Siluetas), la deliciosa Auguste Bolte (Eine Doktorarbeit)* *mit Fu&noten [Auguste Bolte (Una tesis de doctorado)* *Con notas a pie de pagina] de Kurt Schwitters (1923), que no es una tesis de doctorado ni tiene notas a pie de pagina, y su uso ironico por parte de Jorge Luis Borges y David Foster Wallace contrasta con la seriedad de las notas de T. S. Eliot para La tierra baldia, cuya finalidad es estabilizar lecturas en torno a la idea de que hay un solo significado de los textos y su clave de acceso se encuentra en manos de su autor. O, por el caso, con la obra de Jerzy Kosinski The hermit of 68th Street [El ermitano de la calle 68] (1988), en la que el autor de Desde el jardin se propuso desalentar investigaciones biograficas acerca de su trabajo anotando practicamente todas las palabras del libro, en una parodia de close reading.

[9] "Piojos en el cabello de la literatura", llamo Alfred Lord Tennyson a las notas a pie de pagina.

[10] A pesar de los esfuerzos realizados por Evelyn Eckstein en su Fussnoten: Anmerkungen zu Poesie und Wissenschaft [Las notas a pie de pagina: Comentarios a poesia y ciencia] (Munster, Lit, 2001), como sostiene Grafton: "las notas al pie aparecen en formas tan variadas como para exigir el mayor ingenio de parte del taxonomo. Cada una tiene una relacion organica con la comunidad historica particular que la ha generado".

[11] (Aunque esto tal vez no invalide proponer una, un poco difusa, al hilo de lo escrito en los ultimos cien anos, y que encuentra a la nota a pie de pagina como parte constitutiva del mundo mental del protagonista, como en el relato de J. G. Ballard "Notas hacia un colapso mental", La entreplanta de Nicholson Baker y La casa de hojas de Mark Z. Danielewski: en este ultimo caso, con un exhibicionismo que refuerza la gratuidad de su inclusion; como recurso para completar la informacion ofrecida acerca del mundo que se narra, como en La republica de los sabios de Arno Schmidt y las novelas de Jack Vance; para producir efectos comicos, como en El tercer policia de Flann O'Brien, Sabatico de John Barth, La broma infinita de David Foster Wallace y las novelas de Terry Pratchett, Jonathan Stroud y Michael Gerber; como elemento destinado a dar cabida a una segunda linea argumental, como en En figura de jabali de Lawrence Norfolk, Pieces of Payne de Albert Goldbarth, La caverna de las ideas de Jose Carlos Somoza y El oraculo de la noche de Paul Auster y/o en el marco de la estrategia narrativa conocida como "del manuscrito encontrado", como en el caso de Mots d'heures: Gousses, rames de Luis d'Antin van Rooten, La invencion de Morel de Adolfo Bioy Casares, Liebesbrief fur Mary de Urs Widmer y La version de Barney de Mordecai Richler; como recurso para introducir el argumento, ficcional, de que se esta reparando una ausencia, como en el libro de Mark Dunn Mark Dunn: A Life y en L'interdit de Gerard Wajcman, en el de Susanna Clarke Jonathan Strange y el senor Norrell y en el de Enrique Vila-Matas Bartleby y compania;; como recurso narrativo para incluir la autorreflexion en el texto, como sucede en La repeticion de Alain Robbe-Grillet y en La mujer del teniente frances de John Fowles; para (finalmente) hacer saltar todo por los aires como en Die Verbesserung von Mitteleuropa [La mejora de Europa Central] de Oswald Wiener y el Finnegans wake de James Joyce.)

[12] La mencion de las fuentes, la digresion, la consolidacion de la figura del autor y de su autoridad sobre el significado de su texto, la puesta a prueba de los argumentos (como hace Immanuel Kant en la Critica de la razon pura), en definitiva, la clausura del texto, deben ser comprendidos como el producto al tiempo que la contribucion de los autores de notas a pie de pagina a una discusion historicamente condicionada en relacion a la cuestion de que es un texto y a quien le pertenece. Si todas estas funciones apuntan al "cierre" de la obra, los usos que cierta ficcion le ha dado a la nota a pie de pagina apuntan, por el contrario, a su apertura y a la desestabilizacion de las nociones de unidad textual y propiedad de los textos, como ponen de manifiesto las obras mencionadas en la nota anterior. La nota a pie de pagina es, en ese sentido, el escenario en el que tiene lugar el enfrentamiento de dos modelos de autoridad distintos: la literaria, que emana de la narracion ordenada de un relato verosimil, y la documental, que apunta al desorden y a la inverosimilitud de la existencia fuera de los textos y por lo tanto subvierte a la primera. "Las notas a pie de pagina llevan su tiempo, cuesta redactarlas y a la gran mayoria de lectores les trae al fresco", afirmo el traductor del ruso Paul Lequesne, pero es precisamente el desinteres de los lectores y su caida en el descredito (vease por ejemplo su nostalgia en el texto de Gertrude Himmelfarb "Where have all the footnotes gone?") los que preservan la fuerza disruptiva de la nota a pie de pagina y la hacen tolerable a pesar de que, por ejemplo, su interrupcion regular de la narrativa (de la que los autores abjuran por razones esteticas y los editores por supuestas cuestiones de mercado) pone de manifiesto la imposibilidad de la omnisciencia narrativa sin la cual cientos de textos sencillamente no funcionan, o de que su existencia atenta contra la idea de que un texto solo pudiese ser lineal y tener un solo autor.

[13] (En la nota a pie de pagina el autor se dobla sobre su texto y la literatura se vuelve narcisista en su reflexion sobre lo que quiere ser y efectivamente es. A pesar de ello, la nota a pie de pagina como instancia autorreflexiva y campo de batalla de visiones opuestas de la literatura no aparece en dos de los libros mas importantes sobre el tema de la ficcion que se comenta a si misma, el ya mencionado de Linda Hutcheon y The reflexive novel: Fiction as critique [La novela reflexiva: La ficcion como critica] de Michael Boyd [Londres y Toronto, Associated University Presses, 1983].)

[14] Una lectura de la nota a pie de pagina ve o puede ver en ella, en la medida en que el autor se desdobla en ella en el papel de autor y lector de si mismo, un distanciamiento de las instancias de escritura y de lectura de un texto; pero es precisamente en ese desdoblamiento donde se puede observar como la nota a pie de pagina propone tambien (paradojicamente) una suerte de proximidad entre autor y lector, una en la que el autor se reconoce lector de su obra y participa, por consiguiente, de las dificultades de sus lectores reales para extraer sentido de una obra. En ese sentido, en la nota a pie de pagina esta cifrada la promesa de una nueva intimidad entre autor y lector, asi como el reconocimiento de que la produccion de sentido en literatura no se termina nunca, como tampoco termina nunca la escritura del libro, asaltada permanentemente por la digresion. La nota a pie de pagina se lee con el placer del suplemento, lo inesperado, el regalo ultimo que el autor hace a su lector al tiempo que le dice que es su par, el tambien lector perplejo de su obra. En el marco del Readers Liberation Movement preconizado por Terry Eagleton en su articulo "The revolt of the reader" ["La revuelta del lector"] (1982), y con el surgimiento de herramientas que, como internet, apuntan a un estadio de conectividad extremo de los textos, asi como a la disolucion de la autoria y de los limites entre autor y lector, la nota a pie de pagina parece adquirir, por ello, la apariencia de un viejo caballo de Troya, que alguien finalmente ha dejado entrar en la ciudad: lo que sucedera sera terrible para sus habitantes, pero magnifico y muy beneficioso para la literatura.

[15] "Pero no puedes echarme la culpa de mis notas a pie de pagina. Trabaje duro en ellas y resultan impresionantes. Y ademas, de las fuentes que cito, casi todas existen", admitio Jeffrey L. Staley.

PATRICIO PRON (Rosario, 1975) es escritor. Acaba de publicar No derrames tus lagrimas por nadie que viva en estas calles (Literatura Random House).
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Author:Pron, Patricio
Publication:Letras Libres
Date:May 1, 2016
Words:3328
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