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La necropolis musulmana de Valdeherrera (Calatayud, Zaragoza): nuevos datos cronologicos sobre la fundacion de Calatayud.

The Muslim necropolis of Valdeherrera (Calatayud, Zaragoza): New chronological information for the foundation of Calatayud

1. Ubicacion y contexto geografico

El yacimiento de Valdeherrera (1) se situa a unos 4 km al SO de Calatayud, junto a la carretera que conduce a Munebrega (c-202), en la margen izquierda del rio Jiloca (Fig. 1). Ocupa un promontorio de escasa altura en el mismo angulo formado por los valles del Jiloca y del Jalon, presentando una suave pendiente descendente N-S que se eleva ligeramente sobre las vegas circundantes y desde donde se domina a la perfeccion todo el entorno geografico delimitado en la confluencia de ambos rios, ofreciendo asi una privilegiada vision de la Calatayud actual (Fig. 2).

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Gracias a esta aventajada situacion, este territorio siempre ha albergado asentamientos de gran importancia que lo estructuraron y jerarquizaron en algunos momentos: Segeda, Valdeherrera, el oppidum de la Calatayud celtiberica, en epoca romana Bilbilis Italica, Municipium Augusta Bilbilis y Qal'at Ayyub--actual Calatayud--, desde epoca musulmana hasta el presente. Las sucesivas campanas de prospeccion realizadas en el termino de Valdeherrera y su entorno entre 2005 y 2008, continuadas de manera intermitente hasta la actualidad, ofrecen los siguientes porcentajes: materiales vinculados al Bronce final (0,5%), epoca celtiberica (38,5%), epoca republicana (57%), epoca altoimperial (2%) y epoca bajoimperial (2%).

Valdeherrera se ubica en uno de los puntos neuralgicos de la Celtiberia, en la confluencia del rio Jiloca con el Jalon, dos de las principales vias naturales de la Antiguedad, ya que a traves de ellas se producia la comunicacion entre la Meseta, el valle del Ebro y la costa. Por ello, el desarrollo del asentamiento se vera favorecido por el cruce de caminos existente en su entorno: por el valle del Jiloca entre las dos ramas del Sistema Iberico, a traves de Daroca y las tierras de Teruel hasta el valle del Turia por el sureste hasta el litoral mediterraneo, y por el valle del Jalon, bien hacia el valle del Ebro o hacia la Meseta con su prolongacion por el Henares, sin olvidar que a 9 km al NO desemboca en el Jalon el rio Ribota, por cuyo valle se puede acceder facilmente hacia el Sistema Iberico, el Moncayo con su riqueza minera y la meseta soriana (Fig. 3).

2. Introduccion historiografica (2)

A pesar de la importancia de este yacimiento, especialmente en epoca celtiberica, han sido muy pocas las noticias que teniamos de su existencia, debiendose la primera mencion escrita conocida al historiador local V. de la Fuente, quien publico su existencia en 1880 en su obra Historia de la siempre augusta y fidelisima ciudad de Calatayud (3). Mas tarde, otros historiadores locales como Lopez Landa (1935: 71-72) y Lopez Sampedro (1968: 147) hacen referencia al yacimiento en un intento de ubicar en el Platea, ciudad mencionada en los epigramas de Marcial4, sin dudar nunca de la ubicacion de la Bilbilis indigena en otro lugar que no fuese Bambola, donde se levanto el Municipium Augusta Bilbilis.

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La publicacion por parte de Lopez Sampedro (1968: 143-157) de la Carta Arqueologica del termino municipal de Calatayud inicia una nueva fase de los estudios de Valdeherrera, al mencionar los restos arqueologicos aparecidos en el lugar, retomando las citas o descripciones de La Fuente y Landa, dentro de un estudio mas general de la Comarca de Calatayud.

Tendremos que esperar a los anos ochenta para encontrar los primeros trabajos monograficos sobre el yacimiento en los que se plantea la adscripcion celtibero-romana del yacimiento (Galindo, 1980; Lostal, 1980; Dominguez, 1983; Galindo y Dominguez, 1985; Dominguez y Galindo, 1984). A partir de entonces Valdeherrera entra en la historiografia cientifica como un importante asentamiento en el que ubicar la Bilbilis indigena (Burillo: 1988: 55-57; 1998, 2007; Burillo y Ostale, 1983-84: 288-303), si bien consideramos que este planteamiento es erroneo (Martin-Bueno y Saenz, 2003: 357-360; Saenz et al., 2009: 52-59).

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Finalmente queremos resenar que en ninguno de los trabajos anteriores, ni entre los elementos muebles publicados y conocidos hasta el momento, se han encontrado elementos islamicos, ni siquiera numismaticos de los que el yacimiento es tan prolifico (Martin-Bueno y Redondo, 1979; Dominguez y Galindo, 1984: 63-103, etc.).

3. La maqbara de Valdeherrera

3.1. Ubicacion

La maqbara de Valdeherrera se situa al S del yacimiento, extendiendose por la calle N y las estancias proximas a estas, pertenecientes a las insulas I y II (Fig. 4). La eleccion del lugar parece estar influenciada por la cercana presencia del agua, ya que en ocasiones las maqabir estan relacionadas con acuiferos, fuentes o manantiales, ramblas, arroyos o rios, etc., debido al efecto que el agua ejerce entre los musulmanes como elemento catartico o purificador, que juega un papel fundamental tanto en la vida diaria como en la espiritual a traves de su empleo en las abluciones de purificacion del cuerpo y la tumba. En este caso basta con recordar la denominacion de la zona como 'Cifuentes' para valorar esta relacion (5).

El yacimiento se encuentra, como anteriormente mencionamos, en el angulo de confluencia del rio Jiloca con el Jalon, siendo visibles ambos rios y su rica vega, habitualmente inundable, que se extiende hasta los pies del mismo. Por todo ello Valdeherrera reunia bastantes de los requisitos para albergar una maqbara, al ser ademas habitual su ubicacion en laderas o pequenos altozanos que dominan rios o ramblas.

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A pesar de ello, pensamos que la necropolis esta vinculada a un asentamiento temporal islamico que parece responder a razones estrategicas debido al control territorial que se ejercia desde este pequeno altozano desde donde se divisaba y controlaba perfectamente Calatayud, asi como las rutas del Jiloca y el Jalon. Por otra parte, la presencia de los potentes fosos que circundaron la ciudad celtiberica en tres de sus lados y el cortado oriental, le proporcionaban un caracter inexpugnable y seguro para el asentamiento temporal musulman y, por extension, debido a la amplitud de la planicie existente de aproximadamente 35 ha, para la ubicacion del cementerio (6).

3.2. Descripcion de la maqbara

Hasta el momento (campana 2012) se han localizado 62 tumbas individuales (7) (Fig. 5), segun marcan los preceptos religiosos, siendo simples fosas de unos 40 o 50 cm de anchura abiertas en los niveles de destruccion y abandono de las viviendas de la ciudad sertoriana, llegando a perforar en algunos casos los pavimentos de mortero blanco de las estancias como en el caso de las tumbas T. 6, T. 17 y T. 18 (Figs. 5 y 9), sin que las tumbas situadas en la calle llegasen a perforar su firme formado con grava apelmazada.

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La necropolis se encuentra perfectamente organizada en un espacio abierto, como en la mayoria de las maqabir peninsulares, sin cercados o delimitaciones que la circunden (Figs. 6 y 7). Bien es cierto que, a falta de una vision global, la zona excavada nos es suficiente para apreciar una organizacion espacial preestablecida mediante sepulturas alineadas que configuran calles paralelas de circulacion por las que transitarian los cortejos funerarios y los visitantes, siendo esta una tonica bastante habitual como se ha podido apreciar en el Tossal de Manises (Alicante) (Tendero et al., 2007: 139, fig. 3.49), en la fase primera de la necropolis de Roteros de Valencia (Pascual y Serrano, 1996: 234), Marroquies Bajos en Jaen (Serrano y Castillo, 2000: 106), Calatrava la Vieja (Ciudad Real) (Prieto et al., 1988: 127), etc.

3.2.1. Las tumbas

La maqbara de Valdeherrera presenta unos enterramientos que responden a un esquema sobrio y sencillo (8), siguiendo la doctrina maliki ampliamente difundida en al-Andalus que establecio una serie de rituales y normas vinculados con ella (9) que censuran y desaprueban las tumbas monumentales y promueve que fuesen estrechas, excavadas en la misma tierra y "no mas profundas que la cintura de un hombre", sin obra alguna. Los cubrimientos son sencillos, a lo sumo una simple cubierta de madera, lajas o tejas, sobre la que se dispone un tumulo de tierra a modo de unica senalizacion externa de la tumba. Se observa una gran homogeneidad tipologica y una total ausencia de otros elementos de senalizacion como cipos, estelas, etc. De esta manera se mantienen los preceptos de igualdad social y economica que deben tener los enterrados y sus tumbas.

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Respecto a su orientacion, si bien se aprecia un respeto a los rigidos preceptos coranicos, observamos una cierta flexibilidad y ligeras variaciones, desviandose ligeramente del tradicional eje NO-SE perpendicular al eje de la qibla y depositando el cuerpo envuelto en un sudario (10). La orientacion de las cabeceras se mantiene en un arco bastante homogeneo entre 285-300, si exceptuamos las tumbas 5, 8, 9, 13, 20 y 33, que presentan una orientacion casi perfecta O-E, pero siempre con el rostro orientado hacia el SE, forzandolo si es necesario con la colocacion de una piedra que bloquee el craneo.

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Esta orientacion parece quedar condicionada por la disposicion urbana de la ciudad indigena, ya que la mayor parte de las tumbas se disponen de forma paralela a los muros perimetrales de la insula (O/NO-E/SE), y por extension de la calle, que determina su disposicion que coincida aproximadamente con la orientacion buscada marcada por el rito coranico. De ahi que tuviesen en estos muros un elemento guia para su trazado e incluso fuese en algunos de ellos, como por ejemplo en la Tumba 31, empleado el zocalo de sillares a modo de shaq.

Se han podido identificar dos tipos de inhumaciones, excavadas siempre en el terreno, en las que se observa un rito unitario (Fig. 8). En ambos casos la planta de la fosa es longitudinal con extremos rectos o levemente curvos y ligeramente ahusada; la parte inferior es mas estrecha para facilitar el encaje del cuerpo que, en ocasiones, puede aparecer calzado con piedras en la espalda para mantener su posicion sobre el lateral derecho e inmovilizarlo, especialmente tras el craneo para asegurar su orientacion:

--Fosa alargada con extremos redondeados y paredes rectas, sin enlucido o enfoscado alguno; se cubre con un pequeno tumulo longitudinal formado por la tierra procedente de la excavacion de la tumba. Generalmente esta fosa se abre en espacios que presentan pavimentos duros (Fig. 9).

--Fosa alargada con extremos rectos o redondeados y cubierta por tres o cuatro losas de yeso alabastrino colocadas a un agua descendente hacia el N protegiendo la parte dorsal del cuerpo enterrado (Fig. 10). Estas losas proceden de la particion de los bloques alabastrinos empleados en los zocalos de las viviendas celtibericas, de ahi que la ausencia de zocalos y cimentaciones en algunas zonas de la insula excavada, especialmente en su zona noreste, sea una consecuencia del expolio y reutilizacion de los sillares para estos menesteres. En algunos casos se han colocado cunas o pequenos fragmentos de losas en los huecos que quedaban entre las losas. Posteriormente se cubria la tumba con tierra, quedando visible la cresta de la cubierta. Son muchos los paralelos que encontramos para este tipo de enterramiento a lo largo de al-Andalus, variando el tipo de materia empleada para las cubiertas--piedra, ya sean losas o sillarejos, tajas o tegulae reutilizadas, e incluso adobes--.

En nuestro caso no hemos localizado paralelos directos, debido a la peculiaridad del material empleado--losas de yeso alabastrino--, si bien encontramos similitudes formales y cronologicas para el segundo grupo con alguna de las tumbas de las necropolis del Tolmo de Minateda (Hellin, Albacete), del s. IX (Gutierrez, 2007: 344); Puerta de Toledo (Zaragoza), fechada por C14 entre el 834 [+ o -] 35 y 929 [+ o -] 30 (Galve y Benavente, 1992: 385); Tossal de Manises (Alicante), entre los ss. VIII-X (Tendero et al., 2008: 146-173, fig. 4.3), sin olvidar otras maqabir como las de Xarea en Velez Rubio (Haro y Carrion, 1995: 12-16) y el Cerro del Almendralejo en Marbella (Fernandez et al., 2001: 618), etc.

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Algo muy peculiar de estas fosas es que tienen su lateral oriental recto, mientras que el lateral occidental esta algo socavado a modo de covacha, rememorando la tumba del Profeta; donde se colocaba el cuerpo, quedaba apoyada la cadera en la pared, mientras los brazos, cabeza y pecho parecen quedar protegidos por esta pequena oquedad. Un caso peculiar lo encontramos en la Tumba 31, que se ha sobreexcavado bajo la cimentacion de un muro empleandola como cubierta de la covacha (Fig. 11). Es posible que este tipo de pared lateral concava debamos ponerlo en relacion con la existencia de shaq en tumbas mas complejas, siendo una tipologia similar a la documentada en las maqabir de Tauste (Zaragoza) (11) y Ejea de los Caballeros (Zaragoza), Tossal de Manises (Tendero et al., 2008: 146-173), en la necropolis 4 de Marroquies Bajos en Jaen (Serrano y Castillo, 2000: 97), etc. En algunos casos la fosa presenta un escalon lateral (Fig. 12) sobre el que apoyar la ya mencionada cubierta.

3.2.2. La colocacion de los cuerpos

Los cuerpos fueron depositados siguiendo los preceptos coranicos: en posicion de decubito lateral derecho con la cara mirando hacia La Meca, prolongacion de la postura del individuo que se coloca de esta manera cuando siente acercarse su fin, a la vez que se comienzan a recitar versiculos coranicos (12).

Los brazos se dispusieron estirados o ligeramente flexionados con las manos apoyadas sobre la pelvis y las piernas rectas o ligeramente flexionadas, apreciandose en su disposicion el uso de sudarios que las mantuvieron comprimidas hasta su descomposicion. Para asegurar la orientacion de la cabeza se dispuso bajo ella un canto rodado o fragmento de sillarejo a modo de "almohadilla", forzandose su orientacion para girar el rostro del difunto hacia la qibla. Es interesante resenar que esta orientacion coincide practicamente con el punto por el que asoma el sol tras la Sierra de Vicor, hecho que debio actuar como un elemento de referencia para la orientacion del rostro.

El cuerpo pudo cubrirse con tablas de madera para impedir que la fosa se llenara de tierra. Finalmente se formaba un pequeno tumulo de tierra que cubria el conjunto, y ocupaba toda la prefosa con la tierra extraida.

El estado de conservacion de los huesos en general es bastante malo debido a la alta concentracion de sales que presenta el terreno fruto de los mampuestos de yesos alabastrinos empleados en la construccion de las estructuras, asi como en los pavimentos de opus signinum y de mortero blanco perforados durante la apertura de las fosas de inhumacion (Fig. 9). Todo ello obligo a la completa consolidacion in situ de los huesos en el momento de su extraccion complicando su posterior estudio antropologico.

3.2.3. Los ajuares

Hay que senalar la total ausencia de ajuar en el interior de las tumbas y de cualquier otro elemento u objeto ornamental personal que permitiese establecer una determinacion cronologica mas precisa. Tambien esta ausente cualquier hito de senalizacion o signo de identificacion de tipo social, con la sola excepcion de los tumulos, siendo esta la norma general de las necropolis musulmanas. Es resenable que incluso, a pesar de abrirse las fosas en niveles de destruccion y abandono de la ciudad celtiberica, se tuvo un extraordinario cuidado a la hora de limpiar la fosa de cualquier resto o elemento material de esta epoca que pudiese "contaminar" la inhumacion.

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La ausencia de elementos de cultura material o estructuras de epoca islamica asociados a la necropolis es total. El hecho de que todos los enterramientos excavados hasta el momento sean masculinos, asi como la simplicidad de estos, a la vez que la penuria de elementos empleados en su construccion, denota premura en la ejecucion, si bien se observa siempre, como ya hemos mencionado, el cumplimiento de las estrictas prescripciones coranicas.

3.3. Cronologia de la maqbara y datacion radiocarbonica

Tras la exhumacion de varias tumbas (t. 1, 6, 12, 14, 19, 25, 31, 35, 39 y 46) y como era de esperar, carecemos de cualquier tipo de material asociado que aportase alguna secuencia cronologica. Por ello se considero de vital importancia la datacion por radiocarbono de algunos restos oseos; se enviaron muestras de las tumbas (T. 21 y T. 46) al Beta Analytic Radiocarbon Dating Laboratory (Miami, Florida-USA), obteniendose los resultados expresados en la Fig. 13 utilizando la tecnica de Espectrometria de Masas con Aceleradores.

Los analisis de [C.sup.14], una vez calibrado, nos presentan un horizonte que podemos establecer en la segunda mitad del s. IX, mas concretamente en sus ultimas decadas, debido a lo cual, descartado un asentamiento islamico permanente en Valdeherrera o en su entorno mas inmediato al que vincular esta necropolis, hace que tengamos que ponerla en relacion con alguno de los acontecimientos belicos vinculados con la historia de Calatayud, especialmente con los sucesos derivados del control musulman de estas tierras y la disputa existente entre sus distintas facciones. No obstante hay que descartar que se trate de una de sus necropolis, ya que esta se localizo en el sector de la Puerta Terrer conocido tambien como Puente Seco, fechandose en los ss. X-XII (13).

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4. La relacion entre la maqbara de Valdeherrera y Qal'at Ayyud (Calatayud)

El paso siguiente fue adscribir esta necropolis a un nucleo urbano determinado, ya que las areas funerarias necesariamente estaban cercanas al lugar de habitat, al no permitir el ritual funerario y sus preceptos largos traslados hasta el lugar del enterramiento (Dickie, 1985: 46).

Ya hemos mencionado como en el paraje de Valdeherrera-Cifuentes no existe elemento material alguno de epoca musulmana. La cercania de la poblacion de Paracuellos de Jiloca, conocida desde epoca romana por sus balnearios con aguas sulfurosas e importante asentamiento musulman que parece identificarse con el Castillo de Xiloca citado en el Cantar de Mio Cid (14) y distante tan solo 3 km en linea recta, pudiera ser una respuesta, pero debemos descartarla ya que se encuentra en la margen derecha del Jalon, al otro lado de sus vegas y es improbable que la necropolis de esta localidad se ubicase al otro lado del rio. Mas cuando sabemos que el ritual exige proximidad entre el lugar de fallecimiento y enterramiento; de ahi deriva la ubicacion de las necropolis en las proximidades de las puertas de las ciudades, como sucede en el caso de la maqbara de la Puerta Terrer de Calatayud.

Su vinculacion con otro tipo de habitat de tipo rural o alqueria a modo de pequena comunidad rural ubicada en Valdeherrera, explotadora de las ricas y fertiles vegas que se extienden en sus inmediaciones, es tentador, pero debemos insistir de nuevo en la inexistencia de cualquier vestigio que pudiera apoyar dicha hipotesis.

Nos queda por lo tanto una unica posibilidad, y es que respondiese a una ocupacion temporal del lugar. ?Un campamento militar? Los cuerpos inhumados asi parecen indicarlo. La totalidad de los cuerpos exhumados, 12 de las 62 tumbas descubiertas que representan practicamente el 20% de la necropolis, son hombres adultos, de entre 21 y 40 anos, en los que se han documentado muertes violentas con importantes traumatismos como hundimientos craneales en tres casos--T. 4, T. 6 y T. 46--(Fig. 14), sin que en ninguna de ellas se aprecie regeneracion osea; ausencia de extremidades--T. 7 y T. 25--, y puntas de flecha incrustadas en los huesos como en el caso del cuerpo de la tumba T. 1 (Fig. 15), en donde se localizo una de ellas entre las costillas.

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5. La fundacion de la Calatayud islamica

Las excavaciones urbanas desarrolladas en Calatayud han permitido constatar la ocupacion del lugar ya desde el Bronce antiguo y medio en el denominado Castillo del Reloj (Cebolla et al., 1997: 89-98, lams. 10-12) y en epoca celtiberica en el Castillo de Dona Martina y su entorno (Royo y Cebolla, 2005: 157-159; Cebolla y Royo, 2006: 281-290).

Las excavaciones tambien han verificado la presencia de estructuras y elementos muebles de los ss. I-III identificados como pertenecientes a una villa de caracter agricola (Cebolla et al., 1997: 101-108, 215), a las que hay que anadir la reciente aparicion de un importante conjunto termal en la plaza Ballesteros, fechado en los ss. II-IV (15).

En el estado actual de la investigacion, desconocemos si hubo una presencia u ocupacion visigoda en Calatayud, pero podemos intuirla a partir de una serie de hallazgos, principalmente restos de una necropolis visigoda en el termino de Illescas (Martin-Bueno, 1973: 435-442; Esco, 1987: 633-645). Esta epoca oscura de Calatayud se rompe con el asentamiento de los musulmanes, al construirse un pequeno qal'a al que se le anadiria el elemento onomastico de quien tal vez fue su primer sahib o gobernador, de donde se derivaria el toponimo Qal'at Ayyud "Fortaleza de Ayyud', es decir, "Fortaleza de Job", del que resultaria el actual nombre de la ciudad.

No obstante, no sabemos con exactitud el momento de dicha fundacion, ya que las fuentes arabes no trasmiten noticias de ello ni de ningun otro acontecimiento que se produjese en estos primeros anos. Habra que esperar al emirato de Muhammad I (852-886) y a la crisis o fitna generada por la rebelion de los muladies para encontrar las primeras menciones de hechos historicos a los que poder vincular la necropolis de Valdeherrera.

Queda fuera de toda duda, como bien expuso en su momento Souto (1989: 675-696), que debe descartarse la tradicion historiografica, que ha perdurado hasta epoca bien reciente, de la atribucion que Jimenez de Rada hizo en su Historia Arabum (16) (?1243-1244?) de la fundacion de Calatayud a Ayyub b. Habib en el ano 716 (17).

Sera Zurita quien termine por generalizar esta atribucion: "Fue poblado este lugar segun se escribe en la historia de los arabes en el mismo tiempo que los moros se apoderaron de Espana; y su poblador fue Ayub, el que volvio la silla real de los arabes a la ciudad de Cordoba" (18) (Canellas, 1967: lib. I, cap. XLV, 148), popularizada ampliamente en la historiografia de Calatayud tras el tratado de Martinez del Villar (1598: II, 1-44).

Tendremos que llegar a V. de la Fuente (1994: 114) para encontrar el planteamiento de una duda razonable sobre esta arraigada tradicion, si bien no llego a pronunciarse del todo: ... "es tan inofensiva e insignificante, que no merece la pena de molestarse en sostenerla con calor, y como, por otra parte, los argumentos son negativos, y no presenta documento en contrario, ni noticias de otro origen ni de otra etimologia, bien puede continuar, mientras no aparezcan otras mejores".

Ciertamente el toponimo Calatayud-Qal'at Ayyud con Ayyud b. Habib ha quedado como axioma, manteniendose hasta hoy esta atribucion u origen de la ciudad, a pesar de trabajos como los de Souto (1989: 677-680), que recoge los textos del historiador y geografo andalusi Al-Udri (1003-1085) en Tarsi 'al-ajbar, en los que se describe la rebelion en la Marca Superior de los Banu Qasi (19) contra el iman Muhammad I, quien se vio en la necesidad de llamar a los hijos de Abd al-Azizal-Tuyibi en su ayuda, reconstruyendo para ellos Calatayud, asi como Somed, Daroca y Furtis (20). Tambien le encargo combatir a los Banu Qasi, poniendolos al frente de sus gentes, dandoles a cada uno un regalo de cien dinares en cada campana (TA. 41). En una segunda cita (TA. 49) Al-Udri, refiriendose a los escritos de Al-Razi dice: "Cuando se hizo manifiesta hostilidad de los Banu Qasi en la Marca, en Zaragoza, en tiempos del iman Muhammad I, reconstruyo este la ciudad de Calatayud y dejo en ella a Abd al-Aziz al-Tuyibi, en el ano 248 (7 marzo 862-23 febrero 863)". Posteriormente continua mencionando como desde Calatayud efectuo ataques contra los Banu Qasi hasta su muerte en el 277 (27 abril 890-14 abril 891).

Tampoco podemos dejar pasar las menciones efectuada por el historiador cordobes Ibn Hayyan (987-1075) en la obra Al-Muqtabis fi Tarikh al-Andalus, quien matiza estos aspectos: ... "El emir Muhammad b. 'Abdarrahman fue el primero en hacer senores-clientes a estos Tuyibies, destacados en la Marca superior, cuando le causaron problemas los Banu Qasi, rebeldes de ella. Preparo contra ellos a estos Tuyibies, los invistio como senores-clientes, los reunio y dispuso como vivienda para ellos la ciudad de Calatayud, en esta marca. La [re]construyo para ellos, la fortalecio e introdujo en ella a su caudillo y notable Abdarrahman b. 'Abdal'aziz b. 'Abdallah b. al-Muhayir at-Tuyibi, lo nombro oficialmente sobre sus gentes y ordeno a estas congregarse en torno a el. [Re]construyo para ellos la fortaleza de Daroca y otras, obsequiandoles con dones y asignandoles suplementos por sus campanas" ... Esto tuvo lugar en el ano 361 (16 octubre 874-5 octubre 875) (MQ-III, 30) (21).

Como vemos, las incursiones de los Banu Qasi desde el valle del Ebro obligaron a fortificar y poblar la tierra de la comarca de Calatayud con el clan yemeni de los tuyubies, establecidos en la Marca Superior y fieles a los omeyas. Abdarrahman b. 'Abdal 'aziz b. al-Muhayir at-Tuyibi convirtio el viejo qal'a en una medina, creando un amplio sistema defensivo en la comarca con la creacion de varios husun y sus consiguientes poblaciones (Somed, Daroca, Furtish, etc.). De cualquier manera, los datos que se desprenden de las fuentes escritas no son concluyentes, ya que la fortificacion de las tierras de Calatayud y Daroca es una informacion transmitida por Ahmad ibn Muhammad al-Razi a partir de los escritos de al-Udhi, que la situan en el 862/863 y los de Ibn Hayyan, en el 874/875.

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A partir de estos momentos, el poder de los Tuyibies, y por consiguiente el progreso y desarrollo de la medina de Calatayud, fue en aumento, extendiendose su influencia por gran parte de la Marca Superior y de su capital Saraqusta, donde terminaran por reemplazar a los Banu Qasi, dando lugar con el tiempo a rebeliones contra Cordoba, como la encabezada por Muhammad b. Hashim at'Tuyubi entre 934-937, fundando en el s. XI la primera dinastia de la taifa de Zaragoza.

Antes de continuar debemos hacer una matizacion que sera fundamental a la hora de justificar la necropolis de Valdeherrera. Para ello reproducimos un texto de Souto (1989: 685, cit. 46) referido a la interpretacion del verbo bana que aparece recogido en los textos anteriores y que puede ser traducido como construir o reconstruir indistintamente. Dice Souto: "Se trata sin duda de uno de los vocablos mas incomodos con que se puede encontrar el investigador a la hora de realizar el estudio critico de una cita, pues significa a la vez construir y reconstruir. El mismo problema presentan sus nombres de accion bina y bunyan que tanto pueden significar 'construccion' como 'reconstruccion' o 'restauracion'. Su traduccion ha de hacerse teniendo esto en cuenta, y los pasajes en los que figuran estas palabras han de ser considerados con suma cautela, so pena de caer en importantes errores de interpretacion. Personalmente, desde hace tiempo nos inclinamos por traducir tales terminos anteponiendo el prefijo 're-', encerrado en corchetes, al verbo 'construir' y al sustantivo 'construccion', como se puede ver en este mismo trabajo".

Llegados a este punto podemos vincular la necropolis, teniendo en cuenta la datacion aportada por el [C.sup.14], con los enfrentamientos entre musulmanes por el control de las tierras de la comarca de Calatayud e incluso con la conquista del viejo qal'a, tal vez un pequeno hisn, que con toda probabilidad estuvo ubicado en el cerro que posteriormente albergo el denominado Castillo de Don Alvaro o de Dona Martina (Fig. 16). No hay que olvidar que es el unico de los cinco castillos con los que conto la ciudad construido en buena parte con sillares de caliza encintados por un entramado de madera, como se ha conservado en el muro de poniente, siguiendo tecnicas constructivas yemenies (Souto, 2005: 113-116) (22).

Por todo ello se deduce que la primera fecha concluyente que tenemos para una presencia efectiva de musulmanes en lo que hoy es Calatayud hay que retrasarla hasta la segunda mitad de s. IX, segun se desprende de los datos arqueologicas aportados por la necropolis de Valdeherrera y de la ausencia de otros elementos culturales islamicos que podamos datar en el s. VIH, fechas corroboradas por las fuentes escritas de al-Udhi que la mencionan en el 862/863 y los de Ibn Hayyan en el 874/875. En todo caso nos remite al s. IX en vez de al s. VIII (716), como ha sido mantenido tradicionalmente hasta ahora.

Si hubo un pequeno qal'a o hisn en lo que hoy es el Castillo de Dona Martina, no podemos asegurarlo, mas si carecemos de excavaciones. Como hemos visto tambien, las fuentes escritas islamicas son bastante posteriores a los acontecimientos que narran, en el caso de Al-Udri dos siglos, a pesar de elaborarse a partir de los tratados de al-Razi, escritos a su vez casi un siglo despues de que se produjesen los hechos. Es precisamente aqui en donde hay que valorar el verbo bana que aparece recogido en los textos mencionados y que puede ser traducido indistintamente como construir o reconstruir. El empleo de uno u otro da un distinto significado al texto. Si hay, o no hay, una pequena fortificacion previa a la llegada de los tuyubies para fortificar el territorio y crear un tapon frente a los siempre revoltosos Banu Qasi debera decirlo la arqueologia, pero hasta el momento la presencia mas antigua queda documentada en la maqbara de Valdeherrera.

6. Conclusiones

Evidentemente queda todavia mucho por investigar en el ambito de la arqueologia medieval de Calatayud y su comarca. El descubrimiento de esta maqbara en el transcurso de la excavacion de Valdeherrera ha sido una sorpresa que permite esclarecer un poco el desconocimiento existente y aportar nuevas informaciones sobre la ocupacion del territorio en epoca islamica.

La falta de elementos de cultura material impide ser mas concretos, pero los analisis de [C.sup.14] efectuados han aportado unas fechas, segunda mitad del s. IX, que concuerdan perfectamente con lo que las fuentes escritas musulmanas decian y que, salvo excepciones, no habian sido consideradas, quedando relegadas por una tradicion historiografica erronea.

Desconocemos todavia mucho de esta maqbara, pero el descubrimiento hasta el momento de 62 tumbas, su disposicion, tipologia y ritual empleado, estrechamente relacionado con la doctrina maliki ampliamente difundida en al-Andalus, entronca perfectamente con necropolis como las de Tauste, Ejea de los Caballeros, Daroca, Zaragoza, etc., por citar alguna de las mas proximas situadas en el valle medio del Ebro y que presentan cronologias similares.

La evidente muerte violenta documentada en la mayor parte de los cuerpos exhumados nos permite incidir en la vinculacion de los enterramientos con acontecimientos historicos concretos que hay que relacionar con el emirato de Muhammad I (852-886) y la perdida del control omeya sobre los territorios perifericos gobernados por 'senores muladies', descendientes en algunos casos de la nobleza peninsular preexistente, que los gobernaban de manera autonoma. Esta ausencia de autoridad central terminaria por desencadenar la crisis o fitna generada, en nuestro caso, por la rebelion de los siempre levantiscos Banu Qasi, y la necesidad de taponar, controlar y frenar su expansion por el valle del Jalon. Para ello fue necesario acudir al linaje Tuyibi, que posteriormente extenderia su poder por toda la Marca Superior hasta crear Mudir I en 1018, debido al hundimiento y descomposicion del califato cordobes, la taifa de Zaragoza.

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(1) Entre los anos 2005-2009 se ha desarrollado un proyecto de investigacion entre el Centro Ausonius de la Univ. Michel de Montaigne Bordeaux 3 y el Area de Arqueologia-Grupo URBS del Dpto. de CC de la Antiguedad de la Univ. de Zaragoza, con la colaboracion del Centre Littoral de Geophysique de la Univ. de La Rochelle; estos trabajos han sido codirigidos por los firmantes de este articulo. A partir de esa fecha las excavaciones han sido coordinadas desde la Univ. de Zaragoza dentro del proyecto MINICINN-HAR. 2008-03752: URBS II: Modelos edilicios y prototipos en la monumentalizacion de las ciudades de Hispania. Sobre las labores arqueologicas realizadas en Valdeherrera cf. Martin-Bueno, Krausz y Saenz, 2009; Martin-Bueno y Saenz, 2012, 2013; Krausz, Mathe y Druez, 2012.

(2) Una detallada revision historiografica de este yacimiento en Saenz, J. C.: "Una revision historiografica de los estudios sobre la ciudad celtiberica de Valdeherrera", Saldvie, 13, e. p.

(3) Hemos utilizado la ed. facsimil de esta obra publicada en 1994 por el Centro de Estudios Bilbilitanos de Calatayud.

(4) Marcial, Ep. IV.55.13: "Platea que resuena por su hierro rodeada por el Jalon que da temple a sus armas" y Ep. XII.18.11: "Boterdo y Platea, estos nombres, tan broncos tienen las tierras celtiberas".

(5) En la historiografia moderna se ha generalizado la denominacion del lugar en el que se ubica el yacimiento como Valdeherrera, al ser designado asi en el Poligono Catastral (P. 31); sin embargo, en realidad el lugar siempre se ha denominado 'Cifuentes', termino o denominacion ya mencionada, por ejemplo, por Lopez Landa (1935: 71-72): ... "Platea no habia de ser una excepcion: fue fundada a la orilla del Jiloca muy cerca de su confluencia con el Jalon, en el termino que despues fue llamado Cifuentes (cien fuentes) por la abundancia de sus manantiales". y por Rubio Vergara (1952: 35-36) ... "No lejos de la confluencia del Jalon y el Jiloca, en el termino de Cifuentes, existio la localidad romana de Platea, sonora por el hierro de sus fundiciones". A pesar de estas citas hay que senalar que La Fuente en 1880 en su Historia de la siempre augusta y fidelisima ciudad de Calatayud se refiere al termino como 'Val de Herrera' en el siguiente parrafo: "Los romanos, tan aficionados a utilizar las confluencias de los rios, no dejarian de aprovechar la del Giloca con el Jalon. En el termino de Val de Herrera se ha hallado, y aun a veces se descubren vestigios de edificios antiguos que los labradores destruyen como obstaculo a sus labores.". Evidentemente hay que reconocer una cierta confusion en la denominacion del lugar, pero los agricultores de la zona, especialmente los mayores, se refieren a este lugar como 'Cifuentes', el nombre tradicional, mientras que los jovenes usan 'Valdeherrera', la denominacion catastral.

(6) La extension del yacimiento, fosos y recinto amurallado se documentan en Martin-Bueno y Saenz, 2009: 429-437; 2012: 11-17.

(7) Hay ausencia de osarios, algo logico al estar estos prohibidos (Dickie, 1985: 46), aunque se han podido constatar algunos casos excepcionales, como en la maqbara de Madinat Baguh en Priego, Cordoba (Carmona y Luna, 1996: 121).

(8) El estudio de las necropolis musulmanas de al-Andalus permite apreciar como la ceremonia y el ritual de enterramiento son fieles a la shariqa, salvo los logicos cambios, por otra parte apenas perceptibles, explicables por la evolucion del ritual, asi como, las mas de las veces, por los condicionamientos fisicos del terreno y del entorno en donde se ubique la necropolis (Rosello, 1992: 162).

(9) El inicio de la presencia omeya en la Peninsula vino marcado por la influencia de al-Awzai (Damasco, 87/704 Beirut, 157/774) uno de los maximos representantes de la escuela siria de derecho religioso, cuyos discipulos expandieron sus doctrinas por el Magreb y al-Andalus influyendo notablemente en los ulemas andalusies de ciudades como Cordoba, Toledo, Saraqusta. A pesar de ello, la llegada a la Peninsula Iberica de discipulos de Malik bin Anas (708/716-796), cuyo nacimiento supuestamente fue predicho por Mahoma, supuso una profunda transformacion del pensamiento, pasando a representar la tradicion mas pura y autentica desarrollada en torno a las ensenanzas del Profeta, asumiendo desde el rigor el Coran y la sunna como fuentes esenciales del derecho islamico y aceptando los hechos y dichos del profeta y sus companeros (hadices) como ejemplarizantes. La llegada a Cordoba de los escritos de Malik, especialmente del tratado Kitab al-Muwatta, supuso una autentica revolucion a la hora de interpretar y seguir el Coran. Esta nueva doctrina y escuela de pensamiento--maliki o escuela de Medina--, se difundio rapidamente en al-Andalus, lo que supuso casi una inmediata desaparicion de las ensenanzas juristas de al-Awzai al ser reemplazadas por el rito maliki, si bien se aprecia como a partir del s. IX la escuela maliki andalusi renuncia al estudio de los hadices, volviendose inmovilista al prohibirse la interpretacion y la reflexion personal (Arie, 1982: 339-341).

(10) La tradicion recoge la posibilidad de no lavar al difunto cuando este haya fallecido en combate como un martir, siendo amortajado con su propia ropa, ya que la sangre con la que esta empapada es muestra irrefutable de su fe, suponiendo su martirio el perdon de todo pecado (Dickie, 1985: 44). Evidentemente es casi imposible apreciar este hecho en los enterramientos de Valdeherrera, a pesar de atestiguarse indicios de muertes violentas (T. 1, T. 4, T. 6 y T. 46).

(11) Aun inedita y en proceso de excavacion. Queremos agradecer a F. Gutierrez, director de las excavaciones, esta informacion. Para mas documentacion sobre los trabajos arqueologicos desarrollados en esta necropolis c.f http://arqueoguti.blogspot.com.es/2010/11/necropolisandalusi-de-tauste-zaragoza.html.

(12) ... "Vemos que vuelves tu rostro hacia el cielo. Te dirigimos en una direccion que te agrade. Orientate hacia la Mezquita Sagrada" ... Los creyentes musulmanes no tienen garantizado el paraiso; la salvacion llegara tras un camino de pruebas y valoraciones que se inicia en el momento de la defuncion, momento rodeado de logico dolor, pero tambien de temor al desconocido mas alla y al juicio sobre los actos realizados.

(13) Se trata de una necropolis descubierta en 2007 cuya excavacion puso al descubierto cerca de 250 enterramientos, si bien su extension debio ser mayor ya que la excavacion se limito a una serie de solares en los que se habia previsto la construccion de viviendas. A falta de la publicacion de los resultados, a partir de la informacion dada a conocer por los medios de comunicacion, la necropolis se fecha en los ss. XXII hasta la conquista cristiana de la ciudad, momento en el que la juderia se extendio por esta zona, se amplio la barriada hebrea y se construyeron viviendas sobre el cementerio musulman.

(14) Poco sabemos del Castillo de Xiloca exceptuando que fue conquistado por Alfonso I en 1120 tras la batalla de Cutanda, al mismo tiempo que caia Calatayud y con ella todo el valle del Jiloca. Cuando se formo la Comunidad de aldeas de Daroca se integro en ella formando parte de la sesma del rio Jalon, siendo conquistada por los castellanos en 1362 durante la denominada Guerra de los dos Pedros, siendo recuperada por los aragoneses en 1366. El castillo ocupaba una meseta de unos 50 m de eje mayor en las proximidades de la poblacion, conservandose actualmente escasos restos consistentes en parte de las murallas realizadas en tapial y ladrillo y una torre de planta rectangular, construida en el mismo material que las murallas, que ha perdido el remate (Cabanas, 1999: 133; Guitart, 1976, t. I: 90).

(15) A falta de la publicacion de los resultados definitivos de su estudio, parece confirmarse cada vez mas la existencia de un importante asentamiento, posiblemente de caracter industrial, tal vez la Platea mencionada por Marcial, dependiente del Municipium Augusta Bilbilis. Si bien no se ha podido determinar una significativa ocupacion en epoca bajoimperial, si podemos establecer que no hay una ruptura en la ocupacion del lugar.

(16) Sobre la Historia Arabum cf. Fernandez Valverde (1999). Cf. tambien la Historia Arabum de Jimenez de Rada en la edic. critica de Lozano (1974, Sevilla).

(17) Tras el asesinato en Sevilla del vali Abd al-Aziz ibn Musa ibn Nusair, casado con Egilona, viuda de Rodrigo en un intento para atraer a la nobleza visigoda, y mientras llegaba desde Qayrawan (Ifriqiya, Tunez) el nombramiento de un nuevo gobernador, Ayyub b. Habib al-Lajmi goberno de manera interina seis meses en 716 actuando como vali de al-Andalus. Era hijo de una hermana del primer vali y, por tanto, primo hermano del asesinado Musa ibn Nusair. A pesar de ello, como senala Souto (1989: 675-696), esta atribucion no resiste una critica historiografica rigurosa.

(18) Zurita, J. (1562): Anales de la Corona de Aragon. Zaragoza, edic. consultada de Canellas, Zaragoza, 1967-77, lib. I, cap. XLV.

(19) Sobre esta familia muladi de origen hispano remitimos a Canada (1980), Lorenzo (2010) y a su trabajo e. p.: La dawla de los Banu Qasi. Origen, auge y caida de una dinastia muladi en la frontera superior de al-Andalus. Madrid: CSIC.

(20) Hemos manejado las siguientes ediciones y traducciones: Kitab Al-Muqtabis fi tarif riyal al-Andalus edic. de Martinez Antuna: Chronique du regne du calife umayyade 'Abd Allah a Cordove. Paris, 1937 y Tarsi al akhbar, traduc. de F. de la Granja (1966): "La Marca Superior en la obra de al-Udri". En Estudios de Edad Media de la Corona de Aragon, VIII. Zaragoza, pp. 447-545.

(21) En ambos casos la similitud de las citas es evidente al ser tomadas por los historiadores Ibn Hayyan y al-Udri de una misma fuente: la Historia de los reyes de al-Andalus (Ajbar muluk Al-Andalus) o Cronica del Moro Rasis, tal como se denomino el tratado de Ahmad ibn Muhammad al-Razi (887-955 d. C.) conocido como al-Tariji (el Cronista) o, para los historiadores cristianos, el moro Rasis, que desarrollo su labor literaria en tiempos de Abderraman III y que pertenecio a una familia de historiadores andalusies de la epoca del emirato y califato de Cordoba que abarco los ss. IX-X.

(22) Sobre este aspecto queremos hacer una matizacion: los sillares calizos empleados en su construccion son originarios del teatro de Bilbilis, procedentes mayoritariamente de su scaenae frons (Martin-Bueno y Saenz, 2010: 243268). Igualmente, el empleo de un encintado de vigas de madera de encina, generalmente ramas o troncos de pequena seccion, que alterna con hiladas de sillares dispuestos a soga, esta presente en los edificios publicos y privados de Bilbilis. De esta manera se refuerza la construccion ya que la piedra usada en las edificaciones bilbilitanas no es de buena calidad, principalmente piedras pizarrosas extraidas in situ, que son bastante quebradizas y generaron en su momento autenticos problemas estructurales en los edificios en las que fueron empleadas.

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DOI: http://dx.doi.org/10.14201/zephyrus201372153171

J. Carlos Saenz Preciado y Manuel Martin-Bueno

Dpto. de Ciencias de la Antiguedad. Facultad de Filosofia y Letras. C/ Pedro Cerbuna, 12. 50009 Zaragoza. Correo-e: casaenz@unizar.es

Recepcion: 3/07/2013; Revision: 25/07/2013; Aceptacion: 12/09/2013

BIBLID [0514-7336 (2013) LXXII, julio-diciembre; 153-171]
Fig. 13. Resultados de los analisis realizados sobre
muestras de las T. 21 y T. 46 mediante Espectrometria
de Masas con Aceleradores.

No.                            Procedencia    Calibracion
Laboratorio    Enterramiento    muestras     2 sigma = 95%

Beta             Tumba 46         Tibia      BP 1240-1060
(329875)                        izquierda     AD 710-890

Beta             Tumba 31        Cubito      BP 1140-1100
(329876)                        izquierdo     AD 810-850

No.             Calibracion    Fecha radiocarbono      Fecha Media
Laboratorio    1 sigma = 68%      convencional         Radiocarbono

Beta           BP 1180-1070    BP 1210 [+ o -] 30   BP 1110 [+ o -] 30
(329875)        AD 770-880     AD 740 [+ o -] 30    AD 840 [+ o -] 30

Beta           BP 1060-1050    BP 1140 [+ o -] 30   BP 1030 [+ o -] 30
(329876)        AD 880-900     AD 810 [+ o -] 30    AD 920 [+ o -] 30
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Author:Preciado, J. Carlos Saenz; Martin-Bueno, Manuel
Publication:Zephyrus
Date:Jul 1, 2013
Words:9159
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