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La mujer negra en la novela Colombiana. Entre la fundacion y la Africanidad.

The black woman in the Colombian novel. Between the foundation and Africanity

Dos tipos de novelas han incluido al negro en sus tramas o se han ocupado de las negritudes, las novelas fundacionales y aquellas que han ficcionalizado los procesos sociales del negro. Las novelas fundacionales reflejaron la sociedad neogranadina enmarcada entre los siglos XVII y XIX, cuyos estratos, definidos mediante un sistema jerarquico y cerrado, estaban salvaguardados por las familias que se constituian bajo estricta mediacion de abolengos. Las elites fungieron como ejes de la ficcion bien en cuanto tema o en cuanto perspectiva de narracion, pero el juego de caracteres lo constituyo todo el grupo humano que intervenia en las cotidianidades reflejadas. Los escritores dieron cuenta del rol que jugaba el negro en el mundo colonial, y las formas de integrarlo fueron compatibles con el programa de nacion. Intenciones ocultas, posiciones de caracter mas o menos ambivalente con respecto a la esclavitud y a la trascendencia del negro africano se advierten deteniendose en los intersticios de las obras. Algunos criticos rastrean los autores, sus vidas y su produccion intelectual para establecer conexiones con las novelas y asi complementar lecturas que, sobre el tema, admiten algunas obras. Maria tanto dice de un esfuerzo del autor por mostrar la diaspora africana y el proceso del negro en el sistema feudal del Valle del Cauca como permite detectar un rechazo a las practicas ancestrales de los negros y una afirmacion de estereotipos en torno a la raza negra. Lecturas en uno o en otro sentido fortalecen las lecturas que indaguen sobre la representacion de la mujer negra en la novela. Y no se excluye el planteamiento de preguntas acerca de si los autores abordaron el tema porque les conferia verosimilitud a sus creaciones, si tambien quisieron fungir como cronistas de su tiempo, si hubo en ellos un intimo repudio al sistema; ?el Jorge Isaacs que narra aspectos de la diaspora y hace una representacion de la mujer negra en Maria difiere del que rechaza el sistema esclavista? Como establecer si Jorge Isaacs y Eustaquio Palacios detectaron oprobio en la practica de agradecer a Dios el esclavo por el almuerzo que se comia el amo. ?Mostraron el episodio de alabar el esclavo a Dios ante el amo sin una ligera sombra de pudor, de incomodidad moral? ?Que los motivaba a narrar las celebraciones de los negros? ?Habia en ellos trazas del caracter ambivalente que manifestaban los narradores de sus novelas y/o cuentos con respecto al negro?, ?Establecio Tomas Carrasquilla todo el sentido metaforico contenido en la figura del amuleto llamado el familiar? Las respuestas sobre intimas motivaciones se fueron con la persona que fue el escritor, pero la obra quedo como fuente de sentidos que se vigoriza mucho mas con las lecturas que, en los distintos momentos de la historia, se hacen de sus novelas, las cuales, por otra parte, tanto ofrecen senales en un sentido como en otro. La divergencia entre lecturas, ademas, enriquece la interpretacion, vigoriza los sentidos latentes.

Una relectura de Carrasquilla en busca del negro africano permite establecer un reconocimiento a los aportes culturales de estas comunidades, perspectiva que tendria origen, segun Dario Henao, en un vinculo afectivo creado a partir de las relaciones con las famulas que sirvieron en la casa del autor. Habia nacido en 1858, epoca pos abolicionista, muy marcada todavia por la dialectica esclavista. Advierte el profesor Henao como Carrasquilla refleja el sentimiento en juegos de reconocimiento y negacion, una especie de ambivalencia que tiene como base un sistema axiologico en el que se impone la vision del criollo o del blanco. La tradicion lectora, sin embargo, ha soslayado el tema en el autor, por eso senala Henao que:

Una revision de algunas de las lecturas que se han hecho de la obra de Carrasquilla, en especial de aquellas en que aparecen los negros, evidencia la poca atencion, o cuando mas, muy de pasada, que se le ha dado a la presencia del negro y su cultura, una suerte de invisibilizacion a lo que no han sido ajenas las ideas dominantes en la critica literaria del pais. (Henao, 2008, pag. 40)

Las novelas fundacionales mostraron aspectos de la vida del negro, su participacion en las cotidianidades del blanco, su rol en las formas de produccion. La imagen que mostraron del esclavo, de sus procesos e historia tuvo caracter parcial, dentro de mundos ficcionales en los que se establecian como nucleos de interes personajes que respondian a las expectativas y contenidos axiologicos de los proyectos politicos, la historia del negro debia tener tratamiento discreto, lo cual explica varios fenomenos. Por una parte, temas, asuntos sugeridos, incluso personajes no alcanzan a desarrollarse en esos tiempos de limitada amplitud en cuanto a participacion y reconocimiento de los procesos culturales de construccion de pais, de manera que quedaron hitos para creaciones ulteriores, y esos son los aspectos que de manera magistral desarrollan Garcia Marquez, Zapata Olivella y Burgos Cantor con Del amor y otros demonios, Chango el gran putas, y La ceiba de la memoria.

Por otra parte, la critica oscilo entre dos alternativas: ignorar el tema o despacharlo como generalidad afirmando que la novela fundacional hablo de los negros. La perspectiva critica que reconoce la presencia del africano destaca episodios que dan cuenta de los procesos de hibridacion en los que tanto asimilaron como influyeron la cultura de indigenas y espanoles o criollos. A partir de las novelas se puede establecer un protagonismo del grupo excluido en el devenir de una sociedad que adquiria fisonomia propia a traves de las convergencias culturales, la ficcion permite advertir facetas de los procesos y de los virajes sociales en los que el negro era un factor importante, Maria se desarrolla en un periodo de decadencia del sistema feudal; El alferez real retrata el pleno apogeo del primer imperio feudal que giro en torno a la explotacion de la cana de azucar; en Manuela el sistema de produccion basado en el ingenio azucarero contrasta con la naciente tecnificacion de la industria tabacalera; La marquesa de Yolombo refleja aspectos de la actividad minera en Antioquia. Risaralda trata de la conquista de terrenos hostiles por parte del negro, no para la colonizacion del blanco sino para hacerse a un espacio propio, y de como, despues de que han domenado la tierra, son desplazados por el blanco. Tales contextos historico-sociales tuvieron en el negro a un protagonista importante. Y la critica los ha referenciado. Sin embargo, ha faltado rigor en cuanto se refiere a personajes puntuales, sus acciones y sino dentro de la trama, y sobre todo, ha faltado el reconocimiento de la mujer negra.

Alvaro Pineda Botero que reconoce como, "desde otra perspectiva", Manuela es una novela sobre la mujer (Pineda B, 1999, pags. 148-149), incluye a Pia, Rosa y Matea, mujeres negras y personajes que se narran, dentro de una larga lista de personajes femeninos con presencia episodica. Las subsume. Y a renglon seguido, habla de la "iniciativa y capacidad de lucha" que refleja esta novela en cuanto se refiere a la mujer, pero anota como paradigmas a Clotilde y Juanita, hijas de los hacendados, contra la evidencia que en este sentido presenta la novela. La iniciativa y la capacidad de lucha, en realidad, se advierten en Manuela, Matea, Pia y Rosa. El critico, inclusive, cita a Cecilia, personaje cuya historia dista mucho del detalle y la contundencia que tiene la de los personajes que se acaban de mencionar.

En otras palabras, la mujer negra aparece en las novelas fundacionales pero no la vieron. O la miraron de soslayo y al pasar. En todo caso, permanecio en el anonimato. Maria, El alferez real, La marquesa de Yolombo, narran o muestran episodios de la mujer negra, su historia parcial. Manuela toma su voz, la integra a una trama que muestra las perspectivas politicas y sus divergencias en momentos en que se instaura un proyecto de nacion. Podria decirse que esta novela inaugura la presencia de la mujer negra en la novela colombiana. Desde este escenario, tiene la proyeccion que posteriormente descifraran Bernardo Arias Trujillo y Roberto Burgos Cantor.

En 1935, Risaralda, enmarcada en el periodo correspondiente a la modernidad poscolonial, la narra, en el contexto de una comunidad negra, Bernardo Arias Trujillo, escritor no declarado maldito porque la palabra tenia su jerarquia, rutilaba en los oidos, como permitirse relacionarlo con la generacion, muy fresca todavia, de un Paris legendario. Casi anonimo no por talento sino por escribir sobre negros y por homosexual, esta condicion no la detentaba un nacional impunemente, excluido a pesar de su envergadura poetica, el y su Risaralda pasaron de la imprenta al anonimato. Se trataba de una novela de "negredumbre" y desplazamiento con el mismo pretexto de casi todas: el amor.

Arias Trujillo, presento a esa mujer en dos facetas, como luchadora y musa, una aparte de la otra, la segunda desgrano en bellas metaforas el plectro del escritor:

Muchacha de betun, Belkis triguena, estatua antigua, hija de la Sombra, ritmo antillano, tanagra de carbon/ Hosanna a tus piernas gentilicias, largas y estilizadas, y a tus caderas moviles que se menean como velas latinas, cuando traes del rio, sobre tu cabeza humedecida de geranios, las jarras de barro, llenas de agua (...) Yo he descifrado en el crucigrama de tu cuerpo, desconocidos alfabetos de voluptuosidades. (Arias Trujillo, 1942, pags. 108-109)

Esa especie de Diosa Blanca pero negra, no llego a consolidarse en su ambito propio, como si sucedio con alguna mujer de estirpe negra en otra latitud. Despues de su publicacion, en 1958, Gabriela, clavo y canela, de Jorge Amado, conservo un lugar de privilegio en las estanterias, las hostilidades entre negros y mulatos que en algun momento han querido distanciar a unos de otros en el Brasil, tal como sucedia durante la colonia, no le quitan su jerarquia al personaje. En esta novela, la mujer de estirpe negra desborda los limites de la cocina casera, impacta con su arte culinario a toda una comunidad, jalona movimientos y, ademas, logra que su amante blanco le proporcione un espacio en la mismisima plaza. Ella no aparece en los extramuros del pueblo viviendo su concubinato en la clandestinidad, Jorge Amado hace la representacion de una mujer negra con la que el hombre blanco se relaciona y no oculta. Otra fue la perspectiva de representacion para Carmelita Duran. Juan Manuel Vallejo vive su romance con esa mujer dentro de la comunidad negra y se niega a mostrarse con ella fuera de esos limites. Sin embargo, Risaralda quedo sepultada en una especie de limbo, Carmelita Duran no trascendio al imaginario, como la mencionada musa del sur de Bahia. Maria no admitio tanagras de carbon a su lado, ella, incluso con caracter retroactivo, dejaba el legado de su fenotipo y su aura angelical a otras musas que en algun momento de la trama hicieron sus imperiales apariciones, entiendase montadas a caballo: dona Ines, dona Clotilde, dona Barbara Caballero. Ellas, a su vez, tendrian continuidad en las musas que montarian las carrozas de la ficcion nacional.

Arnoldo Palacios, escritor afrocolombiano considerado padre fundador de la novelistica afrocolombiana con su novela Las estrellas son negras, que en todo caso ya tenia una precursora importante con Risaralda, escrita treinta y cuatro anos antes, tambien presenta la mujer negra dentro de una comunidad afrodescendiente. En relacion con ella, el lector descifra a Irra, el protagonista. Las mujeres aparecen reflejadas segun sus roles, pero no en sus procesos sino en sus productos de los cuales el protagonista se beneficia; en los vinculos con ellas, ademas, el manifiesta su neurosis. Caracteristicas de esas mujeres como la resignacion, su liderazgo en el funcionamiento de la casa y en las rutinas sociales, se revelan por los contextos construidos a partir de la realidad.

Una relectura establece convergencias entre esta y otras novelas en cuanto se refiere a la imagen de mujer, con la diferencia de que aqui es narrada en el marco de una comunidad afrodescendiente por un afrodescendiente, interesado no en presentar movimientos ni valores de la cultura, de sus costumbres ancestrales, sino en destacar la miseria en un tono en el que se advierte poco aprecio por las raices. Por otra parte, la mujer no solo se desempena en los roles ya conocidos sino que es objeto de menosprecio por parte del protagonista que, entre otras cosas, hace distincion entre una mujer negra y una mulata; su preferencia se inclina por la mulata, pero no es esta preferencia la que marca la discriminacion sino los terminos y la distincion que hace entre el ser mulato y el ser negro. El personaje, negro, discrimina, a el no lo inspira una tanagra de carbon.

El arquetipo reiterado en la novela y la perspectiva narrativa contribuyeron a velar la imagen de la mujer negra, lo cual la desenfoca del visor de la critica, los estudiosos miraban en un sentido de acuerdo con los modelos del analisis estructuralista. En realidad era el personaje principal y la focalizacion del narrador lo que guiaba la lectura, y la ha seguido liderando aun despues de detectada la inconveniencia del esquema y en pleno apogeo las perspectivas dialogicas, hermeneuticas y de la recepcion. Bajtin no solo llego tarde a iluminar los estudios literarios sino que lo hizo con un ambito de aplicacion algo restringido, en el sentido de que las pequenas senales o los personajes perifericos no contaron para la critica, en el ambito de la polifonia, entraban algunas obras, otras quedaban por fuera, cenidas a su establecida condicion, negadas las posibilidades de significacion a traves de los derroteros de lectura senalados por la academia institucional, constrenida la obra en su genero, sin mayor alternativa el costumbrismo, genero acusado de imperfeccion, en el que quisieron enfatizar unos rasgos por sobre otros.

Los criterios de la critica sobre Manuela, como novela fundacional costumbrista, el asunto politico alegorizado en la vida de la parroquia, su devenir y la consideracion de que se trata de una "novela de los de abajo", si bien hablan de la obra, deja un tema importante en la sombra, la palabra de la critica sobre tales asuntos y la lectura que generaciones realizaron tuvieron un caracter parcial, proxima a una perspectiva de ocultamiento. Sergio Escobar (Revista Estudios de Literatura Colombiana, No 16, 2006, Universidad de Antioquia p.111-129) establece la presencia de "los de abajo" en Manuela y, subsumida, deja a la mujer negra, el critico soslaya su historia narrada en capitulos, la de Pia en los capitulos VII, XVI y XXIII; la de Rosa en los capitulos I, X, XXV y XXVI. Esta novela de Eugenio Diaz le cede la palabra a la mujer negra y habla de como el oprobio de la esclavitud y la servidumbre sexual se prolongaron en el trapiche, habla sobre despojo y desplazamiento de esa mujer, sus nulas opciones, cuenta del impacto que tuvo el desarraigo, la diaspora africana en la maternidad, dice como esta hecha la nacion pero no lo dice de una manera general que se pueda despachar citando un fragmento o equiparando el asunto del negro a la situacion del indigena y sobreponiendo la historia, tambien de despojo, de este sobre la ficcion misma. Diaz Castro lo elabora y lo reitera a traves de Rosa, Pia y Matea, negras las tres.

La academia fijo derroteros de lectura de las novelas fundacionales en dos asuntos: el paisaje y el amor, las novelas admitian dicha perspectiva, de ese modo se asimilo a Maria., atascado y satisfecho quedaba el lector en el componente paisajista que en bellas descripciones se vinculaba con el romance contrariado, difuminando el drama de Nay que no solo esta relacionado con la travesia trasatlantica sino que se prolonga en la casa por su situacion y la de su hijo, la diaspora interpolada en cuatro capitulos y el juego con los nombres del personaje, que es Nay para si y Feliciana para los demas, catalizan de alguna forma la fuerza del drama de Nay y la apartan del asunto central.

A ese caracter idilico, construido por un narrador que focaliza desde el poder con el tono del refinamiento, lo recorre una pulsion de perversidad, la recepcion univoca postergo la deteccion del oprobio reiterado en la persona de Juan Angel, un nino de doce anos, hijo de Nay. La novela va construyendo el vejamen hasta dar en dos horrores, primero cuando el nino descubre que cargo por leguas de camino la pesada y sangrosa cabeza de un tigre y, segundo, cuando llora ante el feretro de la mama. Esa imagen se erige como confirmacion a los temores de madre. Debil seria, en la recepcion, el impacto de la diaspora que fractura la vida de Nay socavando tanto el cuerpo como el espiritu hasta dar con su muerte, apenas superada la treintena, y la orfandad temprana de Juan Angel. Tambien, por cuenta de la lectura inducida, tendra caracter de naturalidad la injerencia del terrateniente en la vida de los esclavos, el acallamiento que hacen el y su hijo de sus practicas ancestrales y el velado desprecio que lleva al narrador intradiegetico a suplantar la palabra de Nay: "He aqui su historia, que referida por Feliciana con rustico y patetico lenguaje, entretuvo algunas veladas de mi infancia" (Isaacs, 1967, pag. 241) En condicion de cierto privilegio, Maria tambien fue victima de conductas aberrantes.

El caracter historico de El alferez real que se ambienta en la Cali del siglo XVIII, personajes, lugares y eventos que encuentran respaldo en los anales de la ciudad, y la focalizacion del narrador que relaciona la trama desde el poder y, por supuesto, el amor doloroso entre dona Ines y don Daniel, ocuparon todo el ambito lector y postergaron asuntos tambien notables sobre formas de relacionarse el esclavo y el amo, los caminos que le restaban a la mujer y a la esclava: la servidumbre para ambas bajo las premisas de la renuncia, dona Ines tomaria, sin vocacion, como destino el convento y Andrea asumio el destino de servir a dona Ines con una lealtad absoluta hasta el punto de fungir como su alter ego. La religion para el ama, y el ama para la esclava constituian una trinchera para salvaguardarse de los embates del mundo. Esa comun condicion de alteridad con escaso margen para plantearse proyectos de vida, restringido el movimiento aun en el espacio, determinadas ambas al aposento, el balcon y la iglesia, y a constituirse Andrea en los ojos de dona Ines cuando ella estaba obligada a no mirar, establece una relacion de dependencia pero no de amistad. La lealtad de la servidora, experta en descifrar incluso los sentimientos de la senora, sofocados bajo capas de prejuicios, y el haber sido companera de juegos en la ninez nunca las acerca porque no hay correspondencia de parte de la ama, su reconocimiento alcanza para extenderle a la esclava carta de libertad sin recursos para ejercerla. La dote le permitia a esa mujer de abolengos tener lujo, esclavos y la potestad de irse para el convento. Pero jamas se le ocurrio el resarcimiento economico para la famula. En la misma tonica se desarrolla la relacion entre la marquesa de Yolombo y Narcisa, tan cercana a ella como Sacramento, ambas a su servicio pero compartiendo con la primera el talento que ejercian juntas, ellas habian logrado el acoplamiento de sus voces, dice el narrador:

Las dos cantan que es una gloria; cantan a la buena de Dios, por instinto, ni mas ni menos que dos pajaros. Sin que ellas lo sepan, Dona Barbara es contralto y Narcisa soprano. Por eso las dos voces se conciertan/ Cuando la senora toma la guitarra y la esclava el pandero bien para bundes, bien para tonadillas, se paran muchas gentes a oirlas. (Carrasquilla, 1977, pags. 192-193)

Pero ni siquiera el arte no competitivo logra superar las barreras de la servidumbre. Tampoco la supera la complicidad, Sacramento, a pesar de haber adquirido su carta de libertad, conserva rasgos de esclava, dona Barbara Caballero nunca la llamara por su nombre. Ella, por su parte, parece comoda en su condicion. La forma de tratamiento de los del pueblo, con respecto al aristocrata habia sido establecida con el posicionamiento del colonizador y continuo siendo la misma aun despues de la abolicion de la esclavitud.

Esa relacion entre la mujer blanca y la mujer negra se reitera en La ceiba de la memoria, Burgos Cantor explora el topico de la complicidad que surge entre ellas tanto en el sentido de conocer la esclava los secretos de la ama y fungir de celestina, como en el hecho de aventurarse juntas en un mundo que se les niega. Analia Tu-Bari y Dominica de Orellana se unen en el acto valiente de la suma transgresion en la Cartagena inquisitorial del siglo XVII: asistir a las reuniones clandestinas en el Palenque de Matuna. Pero esa complicidad con riesgo de hoguera tampoco las vuelve amigas.

Un aspecto que aparece en las novelas estudiadas con respecto a la mujer negra es la sensualidad o la asuncion, que de ella hace el hombre, como objeto de deseo; a ella la describen, quieren comprarla o la asaltan; su caso escandaliza a la mujer criolla, Bernarda se resiste a creer que el gobernador hubiera pagado por una esclava, su peso en oro, ella dice: "... no hay mujer ni negra ni blanca que valga ciento veinte libras de oro, a no ser que cague diamantes" (Garcia M., 1994, pag. 16)

Efrain encuentra "timbrador" el talle de Remigia; y cuando en el viaje de regreso, pernocta, a la orilla del rio San Cipriano, en la choza de Rufina, rememora el talle de aquella y deja notar en la descripcion el impacto que le causa la mujer:

Ella, con las trenzas de pasa esmeradamente atadas a la parte posterior de la cabeza que no carecia de cierto garbo natural, follao de pancho azul y camisa blanca, todo muy limpio, candongas de higas azules y gargantilla de lo mismo, aumentada con escuditos y cavalongas, me aparecio graciosamente original, despues de haber dejado por tanto tiempo de ver mujeres de esa especie; y lo dejativo de su voz (...); lo movible de su talle, me recordaban a Remigia en la noche de sus bodas. (Isaacs, 1967, pag. 377)

El atractivo que encuentran los personajes en las mujeres de raza negra y los personajes mulatos que aparecen sirviendo en las casas, gozando de alguna minima concesion por parte del esclavista, dan cuenta de como al interior mismo de las casas con abolengo se gesto el fenotipo de la nacion.

La mujer negra deja su legado, pero ella no participa en los proyectos sociales ni en los proyectos politicos, la estirpe de hijos mulatos no reconocidos, no tiene trascendencia dentro de las novelas y estas figuras apuntan a la gestacion de ese proceso de ocultamiento que Zapata Olivella metaforiza como la sombra perro, esa parte del ser trietnico que niega y anula a las otras.

Las cosas se sostienen en el orden en que el sistema las ha fijado. Los primeros cargamentos de esclavos se hacen con hombres, las mujeres no convienen porque el esclavista no recupera la inversion; para servir en las casas y desempenarse en oficios domesticos estaban las indias, de ahi los criollos, el fenotipo inicial del neogranadino. El mismo esclavista, sin embargo, decide traer mujeres, ellas le dan moral al minero, frenan los asaltos por parte de los esclavos a indias y blancas, cohesionan las comunidades mineras, tienen hijos que aumentan sus cuadrillas de esclavos. Y van penetrando la sociedad, incursionan en las casas como nodrizas. A los hijos de dona Maria de la Luz Caballero los amamantan dos negras; Nay sera la nodriza de Maria y nana para los otros ninos; Dominga de Adviento la nodriza de Sierva Maria; esta funcion tiene su trasfondo historico, Hipolita, la nana de Simon Bolivar, saltara de la historia a la ficcion desempanando ese papel que le cupo en suerte a la mujer negra. En fin, "El hombre es un sembrador de semillas y la mujer la tierra mas fertil para la vida" le dice el papa al Prudencio Padilla que tambien salta de la historia a la ficcion en Chango el Gran Putas. La maternidad constituye un yugo que la mujer blanca delega, una funcion mas entre las que ejerce la mujer negra en la ficcion:

Dona Maria de la Luz en nada se parece a su madre. Es rubia y fea; y, con esa maternidad sin tregua, ha adquirido una gordura fofa, mucha indolencia y muchisimo capricho. A poco es una verdadera madre de caracol, muy bien comida. Tiene dos negras nodrizas que le amamantan los hijos, con esa sangre africana que tanto robustece. (Carrasquilla, 1977, pag. 43)

Y si no recibe la funcion de manera directa, como imposicion, la asume, tal el caso de Dominga de Adviento con respecto a Sierva Maria de todos los Angeles; e incluso la decreta el destino como lo relata Zapata Olivella al poner en ficcion a Simon Bolivar nino en Caracas:

La marquesa te trae en sus brazos. Pequeno y escurridizo, el pelo te cubria las largas orejas:

--?Como sigue el cachorrito?--le pregunte.

--Pues muy hambriento. !Mirame los pechos resecos!

--!No se preocupe, amita, nunca los mios se habian llenado tanto! Parece que todo esta dispuesto.

!Caer de parto ahora cuando segun mi cuenta todavia me falta un mes!

... / Dos horas despues, Simoncito, ya me vaciabas los senos (Zapata, 2007/1985, pag. 360)

A traves de la maternidad ejercida por la mujer negra se nutren cuerpo y espiritu, y se recibe una heredad que tiene tres destinos: ser negada e irse difuminando en la piel a traves del proceso de blanqueamiento, y, sin embargo, entronizarse en el espiritu de la nacion. Hipolita le advierte sobre ese destino a Simon Bolivar nino:

Refugiandote entre mis piernas me dijiste asustado:

--Escucho que me ladran desde mi sangre mulata. Me persigue. En el camino me salio la otra manana. De noche la oigo como si ladrara por debajo de la puerta. Ella es la que lame mis platos.

--Si amito Simon, es la Sombra Perro que llevan ustedes los mezclados, la parte impura que tiraniza a los hermanos indios y negros. La que abre las puertas de la cocina para que el extrano se adentre en casa. Ladra junto a los perros del vecino persiguiendo a los ekobios. Solo cuando las sangres revueltas y unidas logren ahogarla, se borrara la maldicion de Chango (Zapata, 2007/1985, pags. 364-365)

Un factor, en todo caso, separara definitivamente a la mujer negra de la mestiza en la ficcion: el hombre que hara eleccion de la una para presentarse en sociedad y de la otra para hacerla su oscuro objeto del deseo, dando origen a dos tipos de descendencia una oficial y otra negada o, simplemente por los nuevos recursos de la ciencia medica, ese hombre reitera sin riesgo el caracter de objeto sexual asignado a la mujer negra desde las novelas fundacionales, aspecto que ha tenido un proceso de lo erotico velado pasando por lo erotico poetico hasta dar en los tiempos que corren con el erotismo rampante y burdo en Rencor.

Como algunos temas o estilos operan una especie de impostura sobre otros a traves de focalizaciones y recursos estilisticos, y se institucionalizan formas de negacion y 1desconocimiento a traves de una tradicion lectora se comprueba tanto en el analisis desde la inmanencia como en la lectura comparativa de las obras. La tradicion lectora impuso entre novelas condiciones de distancia, casi de extraneza, Maria como paradigma de la novela romantica en America Latina, aparte de Manuela, novela costumbrista de inferior factura segun algunos criticos, y estas desvinculadas de El Alferez Real, novela regional con una manifiesta intencion documental; y aquellas sin mayores relaciones con La marquesa de Yolombo, novela de la tradicion minera en Antioquia y, atendiendo a criterios como el de Rafael Maya, logro de polifonia sin afectaciones ni exquisiteces; asi mismo, de las fundacionales a Risaralda varias brechas tendidas por el tiempo, la geografia y sobre todo, por ser esta una novela de "negredumbre".

Asunto regional, estilos y tramas establecieron lecturas por separado, en el limbo quedaban similitudes que se constituian en uno de los factores que aportaba la literatura para establecer el verdadero ser de la nacion, la dinamica de la sociedad colombiana, el concurso del africano y del afrodescendiente en la construccion de patria. La ficcion reflejaba partes de un hecho historico que reposaba olvidado en los anales de las otrora capitanias; era fuente para explicarse un estado de cosas, reflejaba la fuerza de la historia, senalaba derroteros con un enorme potencial de significacion y poesia, tal la faceta que magistralmente han explorado Manuel Zapata Olivella y Roberto Burgos Cantor.

El barrido de la etnia negra que quiso hacer el estado con sus estrategias de invisibilizacion, se hizo extensivo a la literatura bajo la forma de la representacion, y aun en el marco de este mecanismo se instauraron categorias entre los negros por las vias de la procedencia o del fisico. Los narradores se hicieron a sus formas de blanquear a los personajes femeninos, de presentarlas menos negras o de atenuarles los barrotes de la estigmatizacion, de establecer diferencias sin mayores soportes en la realidad. Los autores pretendieron que el tener la nariz chata o los labios gruesos, es comun a todos los negros e inexistente entre los blancos. Presentaron como una especie de rareza, o como marca de un mejor estatus, la belleza y las maneras de algunos personajes femeninos:

"En el Congo hubiera sido reina, y de reyes descendera, probablemente. Es una criatura tan negra, de un negro tan fino y tan lustroso, de formas tan perfectas, de facciones tan pulidas, que parece tallada en azabache, por un artista heleno" (Carrasquilla, p. 192). Si, Narcisa pertenecia a la raza de Guinea pero el vincularla con el tema heleno, connotar el muy mentado perfil griego y, ademas, figurarle una ascendencia real la distanciaba del grueso de la negredumbre. En Maria., Nay dio testimonio de su estirpe real y de la de su marido. Y Eustaquio Palacios presenta a Fermin, un mulato, cuya madre "gozaba en la casa de ciertos privilegios, porque habia sido la carguera de los ninos, y habia vivido mucho tiempo de recamarera en la casa de Cali, cuyo oficio le proporciono el tener ese hijo que tenia, que se conocia no ser hijo de padre negro" (Palacios, p. 38). Ademas "El roce constante con las senoras y con la gente blanca de Cali le habia comunicado cierta finura en el trato y cierta dignidad en el porte y le habia limado un poco el lenguaje" (Palacios, p. 38). Por otra parte, el narrador de Manuela hace descripciones que acercan la protagonista mas al fenotipo criollo, a pesar de que don Demostenes no habria podido tomarla por senorita de alcurnia, como si lo hizo con respecto a una famula blanca de dona Clotilde.

Estas formas de representacion como estrategias para hacer invisible a un grupo humano tienen un potencial semantico orientado a confirmar el estamental y su develacion depende del lector y de movimientos historicos. En Colombia, los procesos sociales propendieron por cambios politicos en procura de la inclusion lo cual dio en la promulgacion de disposiciones y leyes que se lograron por coaliciones y estrategias a partir de 1993, dos anos despues de la promulgacion del articulo transitorio de la nueva Constitucion Nacional. La legislacion y la academia se perfilan eslabones faltantes que vinculan la africanidad refundida con el panorama oficial del pais, hay un despertar en la apropiacion de una identidad y el reconocimiento de sus huellas.

La creacion literaria, por su parte, explora los espacios virgenes: la mujer negra mediada, en imagen parcial, apenas inscrita dentro de las tramas, sino interpolada, muestra los vacios que hay de ella en la novela, y recupera su historia. La visibilizacion, en las dos ultimas decadas del siglo XX, da con Chango el Gran Putas y Del amor y otros demonios, novelas de la diaspora y la demonizacion de lo negro respectivamente. El siglo XXI inaugura con La ceiba de la memoria. Manuel Zapata Olivella y Roberto Burgos Cantor recuperan las voces silenciadas, hacen notorio lo invisibilizado y exploran el caudal poetico que estaba represado.

Recibido: 15 de Marzo 2011. Aprobado: 26 de Abril de 2011

(71) Ensayo resultado de la tesis de Maestria en Literatura Colombiana--La mujer negra en la novela colombiana. Entre la fundacion y la africanidad--de la Universidad Tecnologica de Pereira. Defendida en el 2011.
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Author:Fernandez O., Adelaida
Publication:Revista Poligramas
Article Type:Ensayo
Date:Jun 1, 2011
Words:5864
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