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La mujer "enchichada" y la "herencia herida". La biopolitica y la condenacion fisiologica de la mujer en los umbrales del siglo XX.

Woman "Enchichada" and the "Hurt Heredity." Biopolitics and Physiological Condemnation of Women at the Threshold of the XXth Century

Introduccion

Con este escrito se pretende desvelar un sinnumero de discursos que sobre la mujer y mas especificamente sobre el cuerpo de la mujer "popular" se presentaron en el umbral entre los siglos XIX y XX. Se trata, entre otras cosas, de mostrar algunos de esos dispositivos de exclusion y control dados en Colombia sobre los cuales se estructuro el proyecto del Estado Nacional. Han sido conceptos como los de degeneracion y locura, salvajismo y barbarie, progenitura y raza, bastiones sobre los que se monto el gran designio civilizador y en este sentido cabe senalar que la llamada "cuestion racial", tuvo inusitada relevancia en nuestro pais. La ninez como garante de esa supuesta "nueva civilizacion", la mujer y su capacidad reproductora, capaz de proveer a la nacion de elementos "eugeneticamente aptos" (Jimenez, 1920; Arango, 1951, p.90) o en su defecto de llevar al pais a la hecatombe, a la "tragedia biologica" (Munoz, 1939, 1965), fueron pues blanco de higienistas y medicos de la raza.

La cuestion de la mujer como problema historiografico ha sido planteada ya, aunque mas bien tangencialmente, desde la decada de 1960 por la llamada nueva historia social y economica de Colombia, esencialmente en las obras de Jaime Jaramillo Uribe y German Colmenares, a quienes se les atribuye el haber explorado nuevas fuentes mas alla de la historia politica (Jaramillo, 1968; Silva, 2003), empleando un enfoque influenciado por la critica marxista feminista y la teoria de la modernizacion norteamericana. Sin embargo este modo de hacer historia solo tomo en cuenta el papel de la mujer como trabajadora y su vinculo con la produccion; como advertia la autora Sussy Bermudez en 1987, en la mayoria de los trabajos historiograficos hubo "ausencia casi total" de las mujeres (Bermudez, 1992, pp. 15-29). Solo hasta la decada de 1990, genero y mujer como categorias de analisis tuvieron relevancia dentro del analisis historiografico, como nos lo recuerda Maria Himelda Ramirez (2006); este cambio se advierte en obras tan destacadas como El bello sexo: la mujer y la familia durante el Olimpo radical de la propia Sussy Bermudez (Bermudez, 1993), La mujer en la historia de Colombia (Velasquez, 1995), Las trabajadoras de Medellin de Alva Ines David Bravo (2007); trabajos enfocados esencialmente a analizar el rol de las mujeres dentro del sistema laboral, en los oficios considerados "propios de su sexo" (David, 2007) o en su participacion politica (Villareal, 1994). Con excepcion del acercamiento que desde la antropologia hicieron en torno a la mujer indigena y negra autores como Roberto Restrepo, Nina S. Friedemann y Myriam Jimeno o desde los escasos y reduccionistas estudios de la propia historia por Rene de la Pedraja, Ana Maria Bidegain o Virginia Gutierrez de Pineda, en la mayor parte de los trabajos en historia tal acercamiento se ha dirigido, mas que hacia la mujer o los discursos sobre la sexualidad misma, a desentranar la historia institucional, el matrimonio y la familia como instituciones burguesas.

Otros estudios han intentado escapar de tales parametros y se han enfocado en el cuerpo, en su capacidad liberadora, en la multiplicidad de practicas y discursos que han dado cuenta de ella, por ejemplo en el papel de las mujeres a partir de la historia de la asistencia social (Martinez, 1981; Ramirez, 2006) o de las practicas sexuales y el delito (incesto, brujeria, prostitucion, adulterio, etc.), donde se destacan los trabajos de Pablo Rodriguez y Guiomar Duenas Duarte (Rodriguez, 1997, Duenas, 1997). Sin embargo mas que a la mujer como construccion historica, estos analisis han usado igualmente como ejes, la historia de la institucionalidad, de los edificios hospitalarios y escolares, de la fabrica de textiles, el burdel, la prision y el convento o en su defecto la historia de la medicina y la jurisprudencia, antes que develar los discursos dados entorno a la mujer. Pero en un contexto mas amplio como el latinoamericano, autoras como la mexicana Frida Gorbach a partir de la categoria de genero, ha profundizado exitosamente en la arquitectura conceptual de la mujer como objeto politico y social mediante la extraccion discursiva dada a partir de tres miradas: la medica, la juridica y la pedagogica (Gorbach, 2008).

Asi pues, este articulo aborda a la mujer como una construccion evidentemente politica, central dentro del ideal del Estado Nacional colombiano entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Para analizar esta construccion se han traido inicialmente tres casos a colacion, el primero obedece a un extracto literario de una novela del argentino Carlos Bunge (1875-1918), que si bien no es colombiana, sintetiza esa vision sobre la "cuestion racial" tan comun a la mayoria de los escritores latinoamericanos de esa epoca; los otros dos casos son extractos de las obras de dos celebres medicos de las razas de Colombia, uno de finales del siglo XIX, el otro de comienzos del XX. El primero trata de un caso medico-clinico resenado por Liborio Zerda sobre una mujer "indigena" consumidora de chicha, el otro una referencia del glorioso galeno Zea Uribe a partir de un caso ocurrido en Alemania. Se busca luego mostrar como la salud y la degeneracion, la raza y el progreso, hicieron parte del mismo cosmos epistemico, del mismo cuadro discursivo en el que la medicina como la higiene publica, la literatura y otros saberes hegemonicos como la pedagogia y la jurisprudencia jugaron un papel central.

Discursos sobre la raza

Cuando una mujer embarazada toma alcohol, este pasa por el torrente circulatorio a ejercer su accion toxica sobre el feto ... cuando un hombre engendra en estado de embriaguez, con mucha frecuencia obtiene un hijo deforme, epileptico o con otras taras de degeneracion. (Jimenez, 1920, p. 172).

Veamos entonces los tres casos.

Caso I: "Lucas, un joven de buena estirpe" es el personaje central del relato de Bunge, situado en el eje del debate entre la nueva teoria de la raza y los antiguos discursos teologicos dados entre los limites de los siglos XIX y XX, entre la degeneracion y el infierno. Teresa la hermosa mujer que le ama pero por cuyas venas corre un torrencial maldito de la sangre humilde y mestiza, se convierte en su companera de viaje por un fantastico mundo, similar al que hizo Dante con Virgilio en su Comedia. En el viaje conocen a un anciano sabio (que simboliza a Charles Darwin) quien les explicara el origen del hombre segun el evolucionismo y su retorno al estado "simiatico" y al mismo tiempo les mostrara el destino de Adan y Eva y su progenitura degradada: la "maldita" raza asiatica, debido a la corrupcion sexual, al cruce multirracial, al afeminamiento y a la decadencia moral de estos pueblos. Explicaciones que seran suficientes para que la hermosa Teresa y el joven hacendado Lucas, desistan para siempre de su union suicida. Asi argumentaba hacia 1908 el pensador argentino Carlos Bunge en Los viajes a traves de la estirpe, condenando ese tipo de uniones que en esa epoca se consideraban la principal causa de la "barbarie" de los pueblos americanos (Bunge, 1908).

Caso II: Escribia en el ano 1889 el doctor Liborio Zerda, Rector de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia y miembro de la Sociedad Etnografica de Berlin, Alemania:

El 21 de Noviembre de 1888, "se le dio cama en el Hospital de San Juan de Dios [de Bogota] a Julia Corchuelo, de 23 anos de edad, natural de Sopo [... La mujer] es de buena constitucion, de temperamento sanguineo, robusta y bien conformada". --En cuanto a su enfermedad,--esta "principio hace dos meses por dolor intenso, constante y profundo al nivel del plano izquierdo, con irradiaciones al miembro inferior correspondiente, el que afectado de rigidez hizo imposible la marcha [.] El primer dia de la invasion de la enfermedad, sintio escalofrio, con temblor general del cuerpo, persistente aun durante su permanencia en el lecho, tambien oscurecimiento de la vista, zumbido de los oidos y debilidad en la audicion, asi como en el gusto y en el olfato, perdida de la memoria, vertigos ligeros, sed, anorexia y epistaxis frecuentes. (Bejarano, 1950, p. 52)

Proseguia el medico Zerda:

Sus antecedentes morbosos fueron: sarampion, disenteria, tifoidea y tiene angullosada la articulacion del codo derecho por un traumatismo [...] No ha tenido sifilis, ni enfermedad constitucional o diatesica ninguna, tuvo un hijo y sus funciones catameniales no han sufrido alteracion alguna. (Bejarano, 1950, p. 52)

Aunque esta mujer no ha tenido delirio alguno ni alucinaciones registradas, si ha perdido la memoria, acompanado esto de otros sintomas como: la lengua roja, "ligeramente seca", con "dolor a la presion sobre la columna vertebral"; hiperestesia generalizada con perversion de las sensaciones, insomnio, "rigidez muscular de los cuatro miembros, sin lesion organica", anorexia, epistaxis, vertigo, hiperestesia, perversion sensorial (Bejarano, 1950, pp. 53-54). La paciente que trabajaba en una chicheria, proseguia el celebre galeno de la regeneracion,

se ha alimentado regularmente, y confiesa haber tomado diariamente de tres a cuatro vasos de chicha, asegura no haber abusado de esta bebida hasta emborracharse, aunque es de suponer que en ocasiones tomara algo mas de lo que indica. Jamas ha usado licores destilados ni otras bebidas fermentadas (Bejarano, 1950, p. 54).

Caso III: He aqui otro caso reproducido por el celebre medico Luis Zea Uribe en 1921: En Alemania--escribia el galeno--existio:

Adda Yurke, alcoholica, ratera y vagabunda, nacida en 1740; muere a principios del siglo pasado. Su posterioridad cuenta 843 individuos, de los cuales solamente han podido estudiar 709. Entre estos se cuentan 106 hijos naturales, 142 mendigos, 64 enajenados, recluidos en asilos diversos, 81 prostitutas, 76 criminales, de los cuales hay 7 asesinos, la mayor parte son degenerados. En 75 anos esta familia de alcoholicos han costado al Estado, en socorros de indigentes, mantenimiento en asilos y prisiones en presuncion causados, una suma elevada de mas de cinco mil marcos. (Montano, 1921, pp. 25-26).

Ahora bien, se han expuesto evidentemente tres casos disimiles. El primero correspondiente a los argumentos de una novela argentina de principios del siglo XX, pero que comparte la estructura de la mayoria de las narraciones costumbristas latinoamericanas de la segunda mitad decimononica; los otros dos casos en cambio, han sido extraidos de tratados medicos psiquiatricos colombianos. El segundo relata la sintomatologia de una mujer "enchichada", escrutada por el propio perito, y el tercero reproduce un caso expuesto en el almanaque mundial sobre la descendencia maldita de una mujer alemana del siglo XVIII. Si bien los hechos aqui expuestos pareciesen obedecer a situaciones diversas, a niveles de conocimiento muy diferentes, sin embargo los tres casos hacen parte de un mismo espectro, pertenecen a unas mismas reglas del saber solo posible a partir de unos discursos y unas practicas especiales dadas en esa epoca y que sugieren varios interrogantes a saber:

?Que hizo que los medicos de la Regeneracion realizaran hacia fines del siglo XIX, una descripcion tan detallada de "las enchichadas"? ?Que se esconde tras esta inusitada preocupacion por el consumo de una bebida tan popular o entre la union marital de dos jovenes?

?Cuales urgencias aclamaron los medicos de la degeneracion, para que casos como estos sustenten la futura creacion de una politica de Estado que tenga como mira la lucha sin tregua contra la chicha, el guarapo y el masato de maiz y el alcohol en general; y se invoque para ello la defensa de la moral y la nacion, la raza y la civilizacion?

?Y tras de esto, que premuras han permitido pasar de una medicina de las epidemias, a una de los casos? ?Que ha pasado para que el lente medico, que por cierto hasta ese momento solo se habia interesado por la enfermedad en si, por sus manifestaciones taxonomicas y su evolucion, se detenga ahora entorno mas que en la patologia, en los individuos que las sufren, en sus individualidades, en sus cuerpos y sus historias de vida?

En resumen, se ha tratado de esbozar una serie de interrogantes en el orden ontologico y epistemologico a partir de unos casos dados en el orden literario, clinico y medico-etnografico hacia fines del siglo XIX, pero que en parte exponen la mirada generalizada no solo de la medicina de esa epoca, sino de los saberes dominantes en general, preguntas que sin embargo la podemos sintetizar en estos tres puntos:

Primero, uno de orden anatomoclinico. Casos como el de Julia Corchuelo, la mujer "enchichada", se han presentado precisamente en el momento en que la medicina de las epidemias fue desplazada por la medicina clinica, pues la primera (la medicina de las epidemias) siempre remitia a lo colectivo, al combate entre la naturaleza y la enfermedad en si, en la que esta era asociada a la maldad y al castigo divino como principio de los ultimos tiempos o en su defecto al desorden cosmico (aires pestilentes, olores putrefactos) y en el que el papel del medicobotanico del siglo XIX consistia en desvanecer tales desordenes que eran generales y generalizados; en cambio la segunda (medicina clinica), se centrara en los casos, en el individuo, su modo de vida y prehistoria patologica, en su genealogia y en sus costumbres insanas; todo esto como causa primaria y secundaria de la misma. La clinica entonces, como medicina de los casos, requerira de una nueva interpretacion de los signos, estos ya no corresponderan a la ecuacion que permitia conocer el mal a partir de la simple narrativa del simbolo taxonomico de la enfermedad, tal como habia sido dado desde la epoca de los sabios Caldas y Mutis. El signo debera ser ahora interior, pues ya no esta cifrado en forma algebraica, sino que se tratara de una nueva rubrica clinica en el que el metodo de la observacion y de este lenguaje especializado ha establecido otras lineas topograficas anatomo-fisiologicas, donde el mal no solo se logra desplazar en el espesor corporal, sino que ademas puede mutar en multiples patologias tanto de orden fisiologicas como "espirituales" o morales. Es justamente aqui, que ciertas costumbres como el consumo de pescado salado o de ciertos fermentos como la chicha, "bebida popular"; el currulao y el mapale, considerados barbaros y obscenos bailes que anteceden a la promiscuidad desenfrenada de las "negras de la selva" y de los valles bajos del Cauca y el Magdalena, se volvieron peligrosos, tal como lo describian los hermanos Samper y los mas ilustres medicos, etnografos y legisladores de los umbrales de los siglos XIX y XX (Samper, 1969; Lopez de Mesa, 1934, p. 14).

Segundo, la especializacion hospitalaria. Ciertamente el hospital general como experiencia medica hasta finales del siglo XIX, siempre remitio al gran encierro. Este era usado desde la epoca colonial y parte de la republicana, mas que como un espacio para curar a los enfermos, como un lugar de exclusion, en el que se aislaban aquellos cuerpos que por diversos motivos eran considerados como peligrosos o indeseados: locos, asesinos, ladrones, tullidos, huerfanas, prostitutas, mendigos, mujeres caida en desgracia (senoritas desfloradas y cuyos pretendientes huian); cuerpos que bajo el titulo general de la vagancia, eran olvidados tras sus muros; en todo caso, mecanismo de control propio de la medicina de las epidemias (pues esta no hacia distincion de casos particulares). Solo despues de la segunda mitad del siglo XIX, debido entre otras cosas a las multiples quejas de los vecinos que rodeaban estos espacios hospitalarios y a la protesta generalizada de los propios internos que proclamaban por una pronta solucion ante tanto desorden, clamores que coincidian con los registros dados por los multiples viajeros extranjeros y visitantes espontaneos o contratados en el marco de las grandes expediciones cientificas que recorrian el pais (Cordovez, 1978, p. 106); y que ocasionaron una tardia condenacion de estos sitios del mal por parte del Estado. Sera entonces cuando el medico, que hasta ese momento solo era un personaje secundario en el andamiaje hospitalario, adquirira un papel central, como vigilante del orden, la salud y la moral de los enfermos (Estado Soberano de Boyaca, 1868, pp. 37-38). El hospital pues, dejara de ser el simple espacio de encierro de los rostros desagradables, o en su defecto el lugar donde la muerte era aislada de los vivos, para convertirse en el nuevo garante del bienestar social y el en que el medico como un arbitro o un juez senalara aquellas fisionomias que en un momento determinado podrian colocar en peligro a la nueva sociedad. Bien, estos dos primeros puntos, nos remiten a un tercero, que ciertamente se constituye en el centro de discusion de este articulo.

Tercero, la nocion politica de la medicina. La medicina hacia finales XIX, se caracterizara entre otras cosas por su conciencia politica, asi el viejo arte de la sanacion, tomara un estatuto muy particular dentro del engranaje del nuevo Estado Nacional, el medico como juez de este nuevo tribunal de la salud, ejercera un control no solo en el interior hospitalario, sino sobre la poblacion en general bajo el modelo de la ciudad en cuarentena. Es bajo esta nocion, que la familia tomo una importancia inusual como blanco de todas las miradas, los antiguos dominios propios y exclusivos de esta, seran entonces reclamados por diversas fuerzas e instituciones estatales (entidades de bienestar social, comisarios de familia, hogares comunitarios, el medico visitador familiar, la escuela, etc.).

La nocion politica de la medicina

Por otra parte, ese sinnumero de aparatos de disciplinamiento que por mucho tiempo existieron de manera desarticulada, y que se esparcian como forjas incoherentes (la hacienda de plantacion, minera y esclavista, la milicia, el hospital general, la casa para ninos expositos y huerfanas, el confesionario parroquial, el seminario, pero tambien el prostibulo, el beaterio y el convento, entre otros), hacia la epoca que nos remitimos (limites entre los siglos XIX y XX) y bajo la supervision justamente medica de la salud, se reorganizaran, y sera ciertamente la familia, el nuevo espacio de actuacion de los dispositivos de control heredados por estos espacios. Asi por ejemplo, la vieja patria potestad que por mucho tiempo fue patrimonio de la familia, sera reclamada inicialmente por la escuela y el ejercito, luego el taller de hilar, la trilladora o la hacienda de plantacion (cabe recordar por ejemplo que hacia principios del siglo XX surgieron en Antioquia, el Valle del Cauca, Cundinamarca y en todo el eje cafetero diversos talleres que reclutaban ninas y ninos huerfanos y mendigos). Sera alli, bajo este marco, que la mujer o mejor el cuerpo de la mujer, sobre todo de la indigena y negra, de la mestiza y la mujer pobre, se convertira en blanco de esta nocion medica y politica de la salud, como garante en ultimas del progreso, de la nueva civilizacion. Solo bajo este modelo de gubernamentalidad a la sazon, apareceran nociones como las de parasito y desecho social, que describiran ciertos rostros marginados y circunscritos a las fronteras de los aparatos de produccion: mujeres prostituidas y vagas, criminales e inadaptadas, jovencitas "inestables" y tisicas.

A continuacion analizaremos esta nueva soberania, que ciertamente no remite al territorio, tal como acontecia en el medioevo europeo y en parte de nuestra epoca virreinal, sino que tenia como eje de accion a la poblacion, descubierta a partir evidentemente de los discursos de la economia politica de Quesnay, Rousseau, Malthus y Marx; y en nuestro contexto de Fermin Vargas, Sergio Arboleda o Jose Maria y Miguel Samper (Vargas, 1790; Arboleda, 1951; Samper, 1969). Ahora bien, esta nueva gubernamentalidad que se centro en los habitantes, no en el simple arte de gobernar, de administrar la riqueza o en la circulacion de materiales, sino de controlar los cuerpos, de su requerimiento como instrumento para ejercer el poder, en el que la nueva forma de manipulacion del cuerpo humano, el nuevo analisis interno del organismo, fueron los fundamentos de esta tecnica de seguridad; deciamos, esta nueva soberania, estructurada a lo largo del siglo XIX y principios del XX en nuestro pais, entorno a la mano de obra disponible y apta, a la manipulacion del cuerpo con tales fines, a la importancia que se le dara a la progenitura y a la descendencia, en ultimas por una parte, al trabajo como fuente de la riqueza y por otra a la diferenciacion entre lo normal y lo patologico, sera analizado a continuacion a partir de un metodo arqueologico-genealogico.

Ciertamente Frida Gorbach, Beatriz Urias y Olivia Lopez Sanchez, han realizado algunos trabajos al respecto en el caso mexicano, sobre todo alrededor de la mujer indigena y los mecanismos de exclusion que se le impusieron hacia finales del siglo XIX (Gorbach, 2000; Urias, 2001; Lopez Sanchez, 2007). Un analisis como este ha requerido en el caso colombiano, de un detallado estudio critico de las ciencias medicas y humanas, y del pensamiento historico, del pensamiento en cuanto a sus emergencias que permitieron convertir al organismo humano y sobre todo el de la mujer "popular" en sujeto de saber. Hay que preguntarse entonces por esa gubernamentalidad, por los sistemas de disciplinacimiento y seguridad, por los dispositivos encaminados a moldear los cuerpos, por su manipulacion, o en terminos focoultianos por una hermeneutica de esta microfisica de poder (Foucault, 1981, 1990, 2000; Deleuze, 1972,1987).

Volvamos pues al caso de Julio Corchuela, "la mujer enchichada". En la epoca del medico Liborio Zerda, se conocia como chichismo a aquella patologia derivada a partir del consumo de chicha durante mucho tiempo, dicha afeccion nos narraba Zerda, fue descubierta por el celebre doctor Jose Felix Merizalde, medico de Bolivar, pues fue este galeno quien descubrio que "los bebedores de chicha suelen padecer afecciones lentas, pero progresivas y sostenidas en los centros nerviosos, las afecciones acompanadas de fenomenos paraliticos y tegumentales" (Bejarano, 1950, 53). Dicha patologia se consideraba provocada por la fermentacion alcoholica espontanea resultado de la transformacion del maiz, sustancia que genera celulas primitivas--escribia Zerda--que son esfericas y se "muestran latentes y aprisionadas en la pelicula o parisperma del maiz"; al someter el grano de maiz a la maceracion y el reblandecimiento, tales sustancias quedan en libertad transformando el azucar y la dextrina en alcohol y en acido carbonico. Dicho proceso de fermentacion toxica, advertia el medico de las razas, se vuelve aun mas oscuro, pues "nuestro pueblo" acostumbra a poner el maiz duro en un barril de madera para remojarlo, produciendo la peligrosa tomaina (1) que contiene los Bacillus amilo bacter y Bacillus accidi lacticie, que provocan la descomposicion podrida. Al ser pues esta bebida popular consumida en grandes cantidades por las clases pobres, el resultado a mediano plazo no es mas que sujetos embrutecidos, perezosos y deshumanizados. Estos "seres degenerados carentes de amor al trabajo, aspecto triste, mirada languida y estupidez, pelo seco, tez casi africana", se caracterizan ademas porque sus pies expelen un "olor repugnante podrido que no depende unicamente de la mugre sino de algo mas, propio de la chicha, olor que se encuentran en los cadaveres de los que sucumben bajo su influencia diferente de la putrefaccion comun y que se encuentran tambien en las disoluciones alcoholicas obtenidas con el masato de chicha" (Bejarano, 1950, 53).

Esta rubrica medica en torno a la chicha y sus malignos efectos, en realidad solo ha sido parte de una gigantesca lucha de mas de centuria y media, dada contra las costumbres de los "miserables" en general, reyerta que desde mucho antes de la epoca del presidente libertador se venia dando. Basta con echar un vistazo a las multiples cedulas reales dadas desde las segunda reforma borbonica, resoluciones y decretos que el propio Bolivar ya en epoca republicana de una u otra forma ratificaria (Bejarano, 1950, p.53); y que continuaran a lo largo del siglo decimononico y principios del siguiente. Esta campana adquiere aun mayor intensidad hacia la epoca del higienista Jorge Bejarano en la mitad del siglo XX, sustentada ahora ya no por meras especulaciones medicas, dadas en nombre de la moral y el trabajo, sino por los discursos mas elevados de los medicos de la raza y la degeneracion de la especie, empresa emprendida en este momento en nombre de la "libertad americana", la vitalidad y el progreso (Bejarano, 1950, 53).

Este retorno de las grandes cruzadas contra la miseria, tal como lo hemos descrito hasta aqui, tuvo como marco general de accion el senalamiento de ese nuevo histrion del mal, el degenerado, rostro que ciertamente desplazo a ese representante en epocas pasadas de la ilegalidad, es decir el vago, que encerraba en si, todas las formas clasicas del desorden: los ilicitos y desocupados; los que andaban en companias deshonestas, mendigos, criminales, bebedores y jugadores constitudinarios; las prostitutas y sus aliados, tambien las mujeres tenidas como tales, sospechosas de serlo o viudas que no demostraban una forma licita de sustento; los hijos de familia que "no servian en sus casas", los de malas costumbres, escandalosos, jornaleros y aprendices de algun oficio que "si trabajan un dia lo dejan de hacer" en mucho tiempo, "sin tener otro medio legitimo de subsistencia, i que en tiempo que deberian estar ocupados lo asumen en la ociosidad"; los forasteros y profugos, errantes y "sin destino" (Republica de Nueva Granada, 1836, 1843). Es decir todos esos cuerpos que en algun momento fueron sinonimos de anarquia e inestabilidad, tal como consta en las leyes de vagos dadas a lo largo del siglo XIX, y que serian perfectamente resenados por la literatura costumbrista de esa misma epoca, tal como lo hizo Eugenio Diaz en Una ronda de Don Ventura Ahumada (1973).

Ahora bien, se ha definido como degenerado, al sujeto de la especie humana resultado de un proceso de decadencia creciente tanto de las facultades fisicas como intelectuales y "morales", dado a partir de diversos factores tanto de orden cosmico o ambiental, asi como hereditarios. Doctrina que a partir de Morel, se ha impuesto como fundamento de los nuevos estados occidentales y de su periferia, en la que las viejas nociones de salvajismo, cretinismo, monstruosidades patologicas, han sido recopiladas bajo el nuevo signo, el de la "viciacion herida". Asi mismo se han senalado como causas directas de tal degradacion las taras ancestrales, las uniones interraciales, la debilidad de la matriz de la progenitora, sus vicios, el consumo de alimentos y bebidas toxicas, las costumbres escandalosas, la residencia en sitios humedos cuyos aires miasmicos son causantes de crisis purulentas y traumatismo cerebral.

Los atavicos son aquellos que proceden de los antepasados mas o menos proximos y singularmente de los remotos ascendentes, pudiendose considerar como caracteristicas del hombre no civilizado que se presentan como rara manifestacion en el hombre actual. Las degenerativas son las que colocan a un individuo en circunstancias de inferioridad respeto de sus semejantes en la lucha por la vida, la cual se debe a una tara patologica de los antecedentes. Son las que se deben principalmente a tres grandes flagelos contemporaneos: la tuberculosis, la sifilis y el alcoholismo, azotes sociales que imponen cada dia de modo mas imperioso una labor defensiva de parte del Estado. (Lozano, 1934, p.67)

Entre las taras degenerativas, se han determinado unas causas directas y otras indirectas; entre las primeras se han senalado las obradas por la herencia de la progenitura, que se presenta cuando los padres enviciados en el consumo de bebidas fermentadas o el juego, el padre tuberculoso, la madre prostituida, enchichada, que anda descalza o que esta marcada con la macabra senal de la sifilis, trasmiten su herencia maldita a sus hijos o en su defecto lo predispone para recibir todo ese torrente de degradacion moral; y como causas indirectas se han senalado a su vez, las taras ancestrales, que obedecen a una prehistoria del mal, y se presentan cuando el signo degenerativo es transmitido a traves de varias generaciones atras, por abuelas paraliticas, bisabuelos vagabundos, parientes colaterales viciados, ancestros monstruosos. Asi pues, a partir de la segunda parte del siglo XIX y principios del XX se publicaran decenas de tratados antropogeograficos y medico-higienicos que tendran como centro a los degenerados y sus ancestros monstruosos.

En 1870, Leon Coindet y Denis Jourdanet, exmedicos franceses del ejercito del emperador Maximiliano de Mexico y miembros de la Academia Mejicana de Medicina (Jourdanet, 1861), arguyeron la inferioridad del individuo mejicano de la altiplanicie de las regiones del valle de Arahuaco, en relacion con el "hombre normal", decadencia debida,--escribian los expertos--a la falta de oxigeno puro ausen te en esa region y que tras varias generaciones ha causado no solo danos funcionales de la estructura animal de estos nativos, sino diversas perversiones psiquicas, "torpeza intelectual y degradacion moral" (Jourdanet, 1861)). En Colombia, media centuria despues, el fisiologo Torres Umana "descubrio" que la causa de la degeneracion de los chibchas que habitan en el altiplano cundiboyacense se debia a la glandula tiroides que interviene directamente en el desarrollo mental, "influencia que trae en los atacados de bocio oxoftamico con hiperfuncionamiento, una mayor vivacidad intelectual y la deficiencia o degeneracion congenita o adquirida que--como en los bociosos ordinarios o cotosos--es causa de cretinismo" (Torres, 1920, p. 158).

Otros intelectuales, en cambio, por las mismas epocas, creyeron haber hallado el origen de esa degeneracion biologica en el "Tirano--historico" que a traves del pasado remoto intenta explicar las causas de dichas taras. "La civilizacion azteca, la civilizacion maya, la civilizacion inca, la civilizacion chibcha, [escribia el colombiano Vargas Vila] eran civilizaciones de origen oriental, imperios hieraticos y teocraticos, llenos de la majestad de reyes salomonicos; de la quietud de los pueblos eslavos, de la omnipotencia de pontifices hermeticos [...] su civilizacion se hizo decrepita, como la de los grandes imperios de Ganges, del Nilo" (Vargas Vila, (1974 [1900]) p. 93). Tal torrente degenerativo se remonta a la mezcla racial dada "cuando los amarillos, los aventureros malayos aparecieron sobre el continente [y] debieron mezclarse con hembras aborigenes, de quien sabe que raza de paleontologia prehistorica" a los que se les sumarian "los aventureros de Espana, feroces y sensuales, [que] asesinaron todo germen de varon y fecundaron todo vientre de hembra" (Vargas Vila, p. 93). A lo que se le anadio el monopolio comercial del sistema colonial que reprimio al nativo durante trescientos anos, creando pues una "sociedad de monstruos" (Ospina, 1875); y una "degradacion del pacifico barbaro inocente" chibcha, quichua o azteca, agregarian respectivamente los etnografos legisladores Mariano Ospina Rodriguez y Jose Maria Samper hacia el segundo tercio del siglo XIX. En conclusion, diria Vargas Vila a principios del siglo XX, "una raza triste y rencorosa, llena de instintos vagos, de fatalismos siniestros, de tradiciones absurdas y, en cuya sangre el virus de la religiosidad se infiltro como un morbo de muerte" (Vargas Vila, (1974 [1900]) p. 93).

Durante el Congreso Medico Colombiano de 1918, los doctores Lopez de Mesa, Bejarano, Araujo, Caballero, Jimenez Lopez y Torres Umana, senalaron haber encontrado factores ancestrales degenerativos que corren por todo el torrente sanguineo, no solo en unos individuos particulares, sino en toda la "raza colombiana", macabro signo del mal debido entre otros muchos factores, aseguraban los galenos de la raza: a la anemia tropical, el pian, las fiebres del Cauca y el Magdalena y los aires miasmaticos y pantanosos que son propios de la tierra caliente de las comarcas colombianas; o en su defecto a los aires enrarecidos por la altura que durante varias generaciones han respirado los indios "palomeros" de los altiplanos. Aparecia sumado todo esto a la intoxicacion alcoholica producida esencialmente por la chicha y el guarapo que consume "nuestra raza"; la sifilis, tuberculosis, malaria, beriberi o locura tropical. Factores patologicos todos estos que han producido una raza decadente y violenta, con taras degenerativas e inferioridad colectiva que ha sido trasmitida especialmente por la mujer "sucia", "degenerada", de estirpe indigena y popular a sus hijos:

Signos morbosos de orden fisiologico: asimetria craneana (abolladuras de la region temporaparietal y depresiones del contorno cefalico), enanismo y acromegalia frecuentes, vicios de refraccion (miopia, hipermetropia y astigmatismo), defecto en cavidad bucal (implantacion dentaria, labios leporinos, prognatismo o avance del maxilar inferior), orejas mal conformadas, polidactilia o presencia de dedos supernumerarios y pies escaro (Chapin), particularidades viciosas del aparato sexual (Lopez Jimenez, 1920, p. 75).

Degeneraciones de orden psiquicas: emotividad e impulsividad, que han producido sesenta y cuatro revueltas armadas y once constituciones politicas; caracteristicas como la criminalidad colombiana, locura, neurosis, suicidios, fanatismos, sectarismo, carencia de personalidad, empleomania, funcionarismo, grandes familias; y sujetos reivindicadores, estafadores, toxicomanos (Lopez Jimenez, 1920, p. 75).

La "herencia herida"

Los medicos de las razas a lo extenso del continente han pretendido entonces, entre los siglos XIX y XX, haber hallado el origen del atavismo ancestral que ha conducido a la degeneracion y decadencia en el parentesco aborigen de "nuestra poblacion" (Vergara, 1892). En Mexico, Manuel Vergara en su Estudio de la antropologia criminal (1892) vio influencia atavica en los criminales debido a su alianza indigena; Francisco Martinez Baca (1899) vio signos de atavismo y estancamiento evolutivo en el "tatuaje criminal" propio de los vagos, de los soldados, los delincuentes y los salvajes (Martinez, 1899). Esta misma idea fue enfatizada por Julio Guerrero en 1901, quien escribio haber hallado signos de dicha degeneracion colectiva en eventos como las guerras civiles, y en el torcido instinto sanguinario, la piromania, la danza funebre; factores que se constituyen en elementos psiquiatricos "de regocijo popular en la siniestra civilizacion de los nahuas y zapotecas". Asi lo demuestran estos criminales que "sufren una cerebracion atavica e inconsciente de sangre y exterminio, y esta es la que ha pervertido y dispara sus voluntades cuando los episodios politicos les han dado un papel activo y espontaneo en la gran tragedia mexicana" (Guerrero, 1901, p. 34). Por ejemplo: los leperos e indios de la zona de Jaloscoc, Chalco y los que habitaban en los barrios bajos de Xochimilco y Tacuba "debido a la atmosfera rancia y rasgos prehispanicos llenos de promiscuidad y embriaguez", y que ha producido despues de varias generaciones seres "[...] feos, raquiticos, sucios [...] que vagan harapientos por los campos, viven en jacales con medio techos de tejamanil y duermen en un petate, en la mas inmunda promiscuidad de hermanos, hermanas, padres, hijos, tios y sobrinos, sin conciencia de su abyeccion, ni remordimientos por sus placeres" (Guerrero, 1901, p. 34).

En Colombia, el psiquiatra Miguel Jimenez Lopez en 1920 senalo como causas de las manias impulsivas mas comunes y propias de "nuestra raza" (empleomania, toxicomania, funcionarismo, fanatismo, emotividad, inestabilidad impulsiva, e incluso el suicidio, el fanatismo politico y religioso, la criminalidad), a los factores atmosfericos, la mala alimentacion, las endemias tropicales, la sifilis, la miseria, la tuberculosis, y sobre todo los factores de origen ancestrales que tienden a producir seres degenerados (Jimenez Lopez, 1920, p. 61). Y los criminalistas Guillermo Uribe Cualla y Luis Carlos Perez hacia la mitad del siglo XX citaron el parentesco lombrosiano hecho entre el tatuaje, el salvaje y el crimen:

El tatuaje es una comprobacion frecuente del tipo criminal. El mayor numero de tatuados lo dan los reincidentes y los criminales natos, sean ladrones o asesinos; el menor, los falsarios y estafadores. Las causas del tatuaje son: la religion, la imitacion, la venganza, el ocio y la vanidad, pero, sobre todo, el atavismo, como reproduccion de una costumbre difundida entre los salvajes, con quienes el delincuente tiene tanta afinidad, por la violencia de las pasiones, lo torpe de la sensibilidad, la vanidad pueril y el ocio prolongado; y tambien por el atavismo historico, como sustitucion de una escritura con simbolos a la escritura comun alfabetica. (Perez, p. 177)

En el siglo de la raza (umbrales pues de los siglos XIX y XX), ha surgido esa nueva tecnologia del sexo, que ciertamente se ha presentado con independencia en relacion con la aneja tematica del pecado, en el que el medico como sustituto del antiguo sacerdote y confesor, y en asocio con el pedagogo y el economista, ha develado esa nueva situacion, la existencia de ese rostro maligno, la degenerada. Evidentemente la sexualidad como un asunto ahora laico, ha sido requerida por el Estado y para ello se debera vigilar las costumbres, los alimentos y bebidas, vestidos y calzados, indagar por ese pasado patologico de la poblacion. El descubrimiento de la sexualidad infantil y sobre todo, la condenacion de la fisionomia de la mujer, han sido pues, los elementos fundamentales de esta pesquisa. La herencia patologica, como fuente para senalar responsabilidades y entablar los nuevos proyectos de las especies futuras, sera pues la base de esta nueva forma de gubernamentalidad, que demando a su vez de los saberes de la eugenesia y la demografia. El primero definido por el propio Galton como una ciencia que trata todas las influencias que mejoran las cualidades innatas o materias primas de la raza y tambien aquellas que la pueden desarrollar para alcanzar la maxima superioridad (Galton, 1998, p. 165); el segundo como ciencia estadistica de la vida, saber capaz de responder al nuevo estatus medico, al requerimiento de preservar la vida y aun mas, al problema de crear seres dentro de la exigencia de la normalidad.

Es asi que la condenacion de la familia, requirio del nino, de su sexualidad como objeto de esta nueva vigilancia (control sobre el incesto, la masturbacion), y por otra parte, de la pesquisa entorno al cuerpo de la mujer, su capacidad reproductora, sobre todo el de la "mujer popular"; pedagogia y medicina han dado cuenta de ello. Los multiples tratados medicos, manuales del hogar, cartillas de urbanidad para senoritas y los congresos higienico-pedagogicos tan populares desde finales decimononicos han sido parte esencial de esta cruzada. Se ha tratado entre otras cosas del gran proyecto de consolidacion de los estados nacionales, que reclamo una gerencia sobre el capital patologico de la especie y que tuvo por ende como marco de accion el ejercicio de un control detallado sobre aquellas practicas que en el pasado dependian en buena parte de la iglesia, es decir sobre el matrimonio, los nacimientos y sobrevivientes, el sexo y la sexualidad; y para ello fue necesario la implementacion de un programa de eugenesia y de la consolidacion de la institucionalidad medica basada en las perversiones.

Hacia finales de la primera mitad del siglo XX, el medico Uribe Cualla propuso la creacion de una legislacion mas severa en Colombia que incluyera la supervision cientifica de los matrimonios y el examen medico prenupcial obligatorio para todo el ciudadano que deseara contraer nupcias, con el objetivo de evitar la reproduccion de degenerados y criminales, o en su defecto de debiles mentales y seres de fisiologia deprimida, tal como ya habia sido propuesto en otros lugares del continente. Encontramos estas ideas en el Brasil en la obra Sexo y civilizacion por el profesor Renato Kehi, e impulsadas en 1927 por el diputado Amaury Madeiro (Uribe Cualla, 1943, p. 392). Asimismo aparecen en Argentina, en la Segunda Conferencia Panamericana de Eugenesia y Homicultura realizada en Buenos Aires en 1934, donde se enaltecia el examen prenupcial como "guardian de la civilizacion", a la vez que en el articulo 15 de la ley numero 13.331 de 1938 de ese pais se legalizaba tal practica (Uribe Cualla, 1951, p. 399). Igualmente en el Peru, en los articulos 1 y 101 de la ley No. 6882 del 30 de septiembre de 1920 y del Codigo Civil de 1936. Voces que ya se venian escuchado en Colombia desde tiempo atras: en la Primera Convencion Nacional Antivenerea de Medellin y en el Congreso Internacional Femenino de Bogota de 1930, pues, se decia, "no es posible que en Colombia permanezcamos aislados del mundo civilizado en esta bella cruzada por el bien de la raza" (Uribe Cualla, 1951, p. 399), ya que el examen prenupcial "tiene utilidad moral, salvaguarda la salud y la moralidad publica" (Uribe Cualla, 1951, p. 433). El examen medico prenupcial hacia parte por tanto del gran programa de eugenesia encaminado a poner fin a la reproduccion de degenerados o como escribia el Dr. Adran Correa: la eugenesia "tiene por fin evitar el casamiento de aquellos que se demuestre que son peligrosos para la descendencia, por tener taras que transmitir" (citado por Uribe Cualla, 1951, p. 429).

Por esta misma epoca, se clamo por una mejor nutricion de los ninos, se pidio nutrir al lactante con leche materna y proveer cada region de Latinoamerica con lactarios industriales (IV Congreso Panamericano del Nino, 1924); pero al mismo tiempo se temia que tales practicas fueran hecha por amamantadoras profesionales, populares desde tiempos coloniales, pues estas "mercenarias", contaminan a las futuras generaciones con sus "inmundicias" (Maldonado, 1913, pp. 714-721; Congreso Panamericano del Nino, 1916). Asi mismo se temia que las propias progenitoras, sobre todo las "harapientas", negras e indigenas, a traves del conducto mamario transfirieran su germen maligno: raquitismo, pian, sifilis, lepra, la anemia tropical, la pereza, la melancolia indigena, el dolor moral, el alcoholismo, la "viciacion herida". Es la epoca pues de aparicion de las grandes entidades gubernamentales de nutricion: Consejo Nacional de Alimentacion (1940); Ministerio de Instruccion y Salubridad Publica, y Departamento Nacional de Higiene (1925); Campana de Nutricion y Educacion Sanitaria del Valle del Cauca (1948); Secretaria Nacional de Asistencia Social SNAS (1954); Campana de nutricion de la Beneficencia del Valle del Cauca (1954), entre muchas otras.

La persecucion contra la fabricacion artesanal y el consumo de bebidas fermentadas y tradicionales en todo el continente ha sido pues la otra parte de esta gran cruzada, contra el pulque de manguey y la babilla de napal en Mexico; la chicha, el guarapo, la yerbamate en los Andes suramericanos. De esa misma epoca tratan por ejemplo los grandes tratados medicos teratologicos que relacionaban el consumo de alcohol con la criminalidad, "la pereza" y la degeneracion: La ptomaina de la chicha y Alteraciones morbosas que produce la chicha del reconocido profesor Liborio Zerda (1889), Cartilla antialcoholica. Texto basico de la Escuela primaria de Martin Restrepo (1913), Lucha antialcoholica. El alcoholismo en Colombia y medios de combatirlo de Eliseo Montano (1921), El alcoholismo ante el derecho penal de Julio Alberto Hoyos (Hoyos, 1926), Homicidio cometido en estado de psicosis alcoholica aguda de forma larvada de psicosis de Korsakoff de Pablo Linas (1945), La derrota de un vicio. Origen e historia de la chicha del pediatra e higienista Jorge Bejarano (1950), Alcohol y delito de la embriaguez voluntaria y de la grave anomalia psiquica de Gerardo Paz (1952), en Colombia; El pulque entre los mayas de Barrera Vasquez (1941) en Mexico.

Se trato, entre otras cosas, de remplazar el consumo de aquellas bebidas que por mucho tiempo habian hecho parte de la vida de clases populares por otras medicamente controladas, los vinos chilenos, la leche etiquetada, la "cerveza higienica" (Bejarano, 1950), toda una "liberacion" hecha en nombre de la "raza " y la descendencia, de la progenitura sana, del progreso moral y economico, en detrimento de los fabricantes de bebidas artesanales, en beneficio ciertamente de las grandes industrias de bebidas que por esa mismo tiempos empezaban a radicarse en estos paises.

La condenacion fisiologica de la mujer, en especial de la mujer popular, de las negras libertas e hijas de antiguas esclavas, de la mujer indigena, fue entonces, la otra cara de este programa dado no solo en Colombia, sino a lo largo de Centro- y SudAmerica. Mexico, junto con Brasil y Argentina, y en menor medida Peru y Bolivia, fueron quizas las naciones mas diligentes en desarrollar toda una politica de eugenesia a gran escala. A partir de la llegada de los medicos de la raza, tras la invasion francesa de ese pais, Mexico en buena medida, sirvio de modelo para el desarrollo de programas similares en el resto del continente. Asi por ejemplo, el doctor Francisco de Asis Flores y Troncoso en 1882, creyo haber encontrado signos de degeneracion en la mujer indigena mexicana, a partir de 181 observaciones hechas por este en ninas recien nacidas, adolescentes, mujeres adultas y varios cadaveres, realizo una completa tabla de clasificacion de la decadencia fisiologica de la "hembra". Algunas de las categorias dadas por este galeno para definir las imperfecciones de los himenes de la mujer indigena incluyen bi-perforado, herradura obturada, imperforado, trifoliado, multifoliado, caroliforme (Flores, 1885). Junto a este medico, otros himenologos tambien mexicanos hicieron lo propio: Maldonado y Moran en 1888, registraron haber encontrado signos teratologicos en una indigena de diez y seis anos de edad, pues poseia un himen en forma de una corola como "una flor ovalada" (Flores, 1982); Rodriguez y Gutierrez, dijeron haber descubierto varios signos de degeneracion latentes en la pelvis y sinfisis pubica de estas mujeres (Flores, 1982).

En Colombia, a diferencia de lo que pasaba en Mexico, tales estudios fueron tardios, y se centraron principalmente en la capacidad reproductiva de la mujer "popular", en las campesinas mestizas e indigenas, asi como en las negras de los litorales. El cirujano Eduardo Zuleta a principios del siglo XX, registro signos de la estirpe maldita acentuado en especial en las glandulas mamarias (Zuleta, 1920). Los doctores Arango y Canales por el contrario lo vieron en los ovarios "esclero-quisticos" de estas degeneradas (Zuleta, 1920). Sin embargo, el Dr. Zuleta dijo haber encontrado grandes taras ancestrales en las glandulas mamarias, resultado, escribia el perito, de una intoxicacion alimenticia "regional", pues solo habria que comparar a la mujer indigena y mestiza de la altiplanicie cundiboyacese que sufre diversos males con la antioquena que casi no padece de nada (Zuleta, 1920). Asi pues, en 1918 durante el Congreso Medico Nacional de Colombia de Tunja, medicos, psiquiatras y pedagogos, afirmaron que:

* El 45% de la poblacion colombiana sufre de "herencia morbosa", "decadencia organica" e "insuficiencia glandular ovarica".

* El 95% de las mujeres colombianas padecen multiples sintomas de decadencia:

--Colicos menstruales

--Obesidad de juventud

--Problemas genitales diversos

--hipertricosis facial (pelo en la cara sobre todo en la mujer popular) (Zuleta, 1920, p. 65).

Los fisiologos de las razas describian en sus tratados que los ovarios de ciertas mujeres se trasformaban en "cavidades o vejigas llenas de liquido, que representan una destruccion del elemento primordial femenino" (Zuleta, 1920, p. 65). El celebre psiquiatra Miguel Jimenez Lopez explicaba que todas estas anormalidades de "la mujer de nuestra raza", se debia a la "alteracion del organo de la reproduccion de la mujer que consiste en dos lesiones profundas; sintomas propios acompanados de lesiones internas [...] [debido principalmente a] la invasion del cuerpo del ovario por un tejido fibroso que va comprimiendo y ahogando los elementos nobles, es decir los ovulos" (Zuleta, 1920, p. 65).

La persecucion contra las amamantadoras clandestinas y la fabricacion artesanal de las bebidas fermentadas, la condenacion fisiologica de la mujer en el periodo descrito, ciertamente solo fue parte de ese gran programa de eugenesia, preocupacion real, que tenia como proposito salvar el "vigor materno herido" de "nuestra raza", tocado por el signo de la "regresion" (Zuleta, 1920, p. 66). Se trato en realidad de una preocupacion sistematica por parte de las elites que dirigian estos paises, y que tenian como proposito mejorar la poblacion denominada por estas como "decrepita", "triste", "perezosa" y no competente para el trabajo; asi pues, detras de cada senalamiento medico por las posibles taras degenerativas, se escondia esa intranquilidad por la poca poblacion, por la falta de "vitalidad" de "nuestras mujeres", incapaces de engendrar muchos hijos, por su esterilidad latente; inquietud por la poca reserva de mano de obra apta y necesaria para el desarrollo de un pais. Preocupacion que, sin embargo, tuvo como compensacion por esa misma epoca, aquel discurso tan conocido: el del arriero aguerrido, capas de abrasar el monte por completo y matar osos y jaguares con sus propias manos, el del "sanson de la montana", el del "mulato cosmico" y del "Zarathustra montanero" (Mejia), que trabaja con su machete y su ponche de noche y de dia, sin tregua alguna, solo sostenido con una tasa de chocolate y una arepa. Discurso que si bien surgio y adquirio grades arraigos entre las clases populares, termino siendo no solo revindicado por las elites, sino ademas teniendo un sustento generalizado tanto medico como antropogeografico.

Aquel otro relato, el de la matrona hacendada, el de mama grande, el de la marquesa provinciana, tambien recreadas por la novela dada a lo largo del siglo XX, desde Tomas Carrasquilla a Manuel Mejia Vallejo (Carrasquilla, 1984; Mejia, 1988), pero sobre todo el de la mujer multipartos, capaz de poblar solo con su vientre todo un departamento, fue la version femenina de ese mismo discurso utopico. Hacia fines del siglo XX, el reconocido medico antioqueno, Manuel Uribe Angel, elogiaba a una mujer que en la poblacion de Envidado llego a "parir" 34 hijos "de un solo matrimonio" (Uribe Angel, 1885, pp. 113-114), y recordaba al celebre viajero Boussingault que se gratificaba por la cantidad de gemelos que nacian en esta localidad: "esto no es raro en este distrito donde se ven hombres menores de cincuenta anos sentados a la mesa con veinte o mas hijos todos en salud floreciente y de buena conducta" (Uribe Angel, 1885, p. 114). Discurso que si bien germino como contrapeso ante el de la mujer debil y esteril, tan solo unas cuantas decadas despues tuvo varios retrocesos, pues para muchos peritos, la prole extensa, mas que un signo de vitalidad, se constituia en una de las tantas manias propias de "nuestra raza".

Ahora bien, creo que el fenomeno de la mujer histerica, el de la soltera cuya fisiologia "debil" y en decadencia simula la "locura", discurso fuertemente arraigado en circulos medicos psiquiatricos sobre todo del Mexico, Brasil y el cono sur (Ingenieros, 1904, 1913), fue la representacion patologica de este mismo programa politico encaminado a la condenacion del cuerpo de la mujer de las clases mas adineradas. Discurso higienico-psiquiatrico que si bien no tuvo grandes repercusiones en el resto de los paises del continente, ni de Colombia en especial, si estuvo fuertemente arraigado a las creencias populares, gracias sobre todo a la representacion literaria, sobre todo de la novela de folletin y costumbrista que desde la segunda parte del siglo decimononico estuvo tan generalizada. Relatos de amores prohibidos, de cruces "malditos", incestuosos y multirraciales entre la chica del clase humilde, mulata o mestiza, con el joven "blanco" y hacendado; en el que las mejillas sonrosadas, la palidez general de la dama, sus fiebres "miasmicas", purulentas y concurrentes, su esterilidad siempre latente, su locura y muerte predispuesta desde el inicio del relato, sirvieron de signos propios de la dama con clorosis, de la nina tisica, que fueron ciertamente esas otras versiones de la mujer histerica, tal como lo vemos por ejemplo en Cecilia Valdez (en sus versiones de 1839 y 1882) del cubano Cirilo Villaverde (1972) y en Los viajes a traves de la estirpe del argentino Carlos Bunge (1908); y en Colombia: La tierra nativa (1885) de Isaias Gamboa (Gamboa, 1885), Manuela de Diaz Castro (1858), Diana Cazadora de Soto Borda, El alferez real de Eustaquio Palacios (1886), Transito de Luis Segundo Silvestre (1886), Rosalia de Arturo Suarez (Suarez, 1918), y desde luego en Maria (2) (1867) de Jorge Isaacs.

Ese tema por tratar, resumido como "cuestion indigena", tambien como "cuestion negra", el de la "estirpe maldita", el de la "herencia herida", el de las razas no aptas, no resultaba por cierto novedoso en la epoca en que nos ubicamos, pues bien es sabido que desde tiempos virreinales era ya una vision corriente de parte de las elites intelectuales y administrativas coloniales. Dichas elites solian asociar la "pereza" de ciertos "tipos" humanos, con los climas insalubres y humedos, tal como fue descrito por Caldas y el propio Humboldt en los limites entre los siglos XVIII y XIX (Caldas, 1966; Humboldt, 1949). Sin embargo solo se constituia como un comentario mas dentro del gran abanico de las similitudes y semejanzas; lo que pasa es que hacia los umbrales de los siglos XIX y XX, tal apreciacion sera ahora generalizada y casi unanime, y sobre ella, se estructuraran las politicas de segregacion racial de los Estados Nacionales que se consolidaban, sobre la concepcion de la raza y la progenitura, de la herencia y la descendencia. Se generaliza asi la aprobacion a la migracion masiva de "elementos aptos", de "materia prima" idonea, de razas "puras" y moralmente apropiadas, de italianos, de franceses, de nordicos, de estadounidenses, tal como fue proclamado por los mas grandes pensadores de estos paises, desde los tiempos de los legisladores Aquileo Parra (1912) y Jose Hilario Lopez (1851) en la mitad del siglo XIX y que ha sido pues una de las tantas respuestas politicas a estas exigencias.

Desde los debates morales de Cecilia Valdez, "La virgen de bronce" y de Efrain en Maria, hasta Teresa y Risaralda, en el marco de la novela costumbrista latinoamericana; y desde la nina de himen malformado y Julia Corchuelo "la mujer enchichada", con sus antecedentes morbosos y su pies pestilentes; hasta la indigena de ovario escleroquistico, la histerica y la tisica, senaladas por los himenologos mexicanos y los medicos de la raza en el cono sur y Colombia; por una parte los manuales de urbanidad y buenas costumbres disenados para educar a las senoritas y ninas de la "sociedad del buen tono", por otro lado, las cartillas dirigidas a las madres lactantes y campesinas con el proposito de evitar la transfusion sifilitica y macabra de la "herencia herida". Vemos asi como, desde la segunda parte del siglo y durante un poco mas de una centuria, en el marco de la consolidacion de los estados nacionales en nuestro continente, se desplego esta gran cruzada por la salvacion de la moral, el progreso y la civilizacion, empresa que ciertamente requirio por una parte de la condenacion de la familia numerosa, del descubrimiento de la sexualidad infantil, por otra, de la reevaluacion de la mujer, de su anatomia, de su aparato reproductor, como esencia de tal politica.

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Juan Carlos Alegria Montano ***

Universidad del Valle, Cali, Colombia

* Enchicharse (colombianismo): Emborracharse de chicha, bebida popular fermentada, de origen indigena, consumida en gran parte por los sectores populares.

* *Este articulo es resultado de una investigacion sobre raza, biopolitica y nacion en Colombia, contenida en las tesis de grado Laureadas en Ciencias Sociales: Historia de los degenerados en la epoca republicana. Departamento de Geografia (Alegria y Arce, 2007) y tesis de grado laureada de la Maestria en Filosofia: Historia de las pestes en la tierra tropical. Departamento de Filosofia, Facultad de Humanidades, Universidad del Valle. La investigacion se realizo entre 2007 y 2013. Articulo recibido el 28 de noviembre de 2014, aprobado el 1 de junio de 2015.

*** Magister en Filosofia, Universidad del Valle; Licenciado en Ciencias Sociales, Universidad del Valle. Miembro del grupo de investigacion de Etologia y Filosofia, Univalle-Colciencias. Articulos publicados: (2013) "La quina y la panacea universal. Una genealogia de los discursos medicos--terapeuticos decimononicos"; (2013) "Foucault y la pedagogia noso-politica de los discursos bio-medicos en Colombia entre finales del siglo XIX y principios del XX"; (2007) "Antropologia de los degenerados. Una mirada foucaultiana de los sistemas espaciales de clasificacion." E-mail: juanalegria59@yahoo.es

(1) Las tomainas o ptomainas son compuestos organicos nitrogenados formados por la accion de las bacterias responsables de la putrefaccion sobre la materia nitrogenada. El termino envenenamiento por tomaina se usa erroneamente para indicar una enfermedad que es producida (segun se ha descubierto) por toxinas bacterianas.

(2) Sin embargo la novela de Isaacs, si bien comparte la tendencia a representar a la mujer como enferma, no es pertinente para el discurso de la mujer de America de "raza inferior", ya sea indigena o negra.
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Author:Alegria Montano, Juan Carlos
Publication:La Manzana de la discordia
Date:Jul 1, 2015
Words:12170
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