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La moral ingeniosa de Baltasar Gracian.

1.--Modelos de etica

Solemos distinguir las eticas clasicas de las eticas modernas, en razon del metodo: aquellas son eticas de la virtud, y estas son eticas del deber. Tambien se distinguen por el fin: las eticas clasicas buscan el bien, y las modernas la justicia, que no va unida necesariamente al bien. El origen de esta separacion se halla en la teoria de la voluntad de Ockham. El filosofo Immanuel Kant consumo tal separacion. En efecto, si se elimina la idea de fin o finalidad de la naturaleza, queda solo el deber. La razon practica nos manda obrar bien, pero, ?en que consiste el bien una vez que se ha eliminado el fin de la naturaleza, en cuya consecucion ponia el hombre su bien o felicidad? El bien deja de ser un contenido (el fin de la naturaleza) y queda reducido a una forma de la razon: que aquello que hagamos lo hagamos unicam ente por deber, es decir, por un imperativo de la razon, y no del sentimiento, de la religion o de la sociedad. Ahora bien, los mandatos de la razon llevan el signo de la universalidad o racionalidad. Por tanto, la accion personal sera moral si es universalizable, si estamos seguros que puede ser considera buena por todos los demas sin excepcion. Lo que da valor moral a la accion no es la bondad de la accion en cuanto tal, sino la intencion del sujeto, su buena voluntad, su obediencia a la ley de la razon. Como se suele decir, la forma prevalece sobre el contenido.

Las eticas modernas han encontrado en el formalismo kantiano un metodo o procedimiento con el que poder resolver los conflictos que genera una sociedad plural, como es la sociedad moderna. Estas eticas no proponen una idea de bien, sino caminos para el consenso entre ciudadanos que profesan religiones y eticas diversas. Por eso suelen ser llamadas tambien <<eticas de minimos>>, porque buscan un minimo consenso universal de tipo moral, para que despues cada uno pueda practicar su moral de maximos, si asi lo desea. Un consenso de estas caracteristicas solo se puede conseguir en materia de justicia, pero no en materia de felicidad, que queda para la subjetividad de cada uno. Sin embargo, para ello es necesario sustituir el yo individual kantiano por el nosotros dialogamos. El dialogo, con sus reglas precisas se convierte en el camino adecuado para alcanzar soluciones correctas, esto es, lo universal exigible; de forma tal, que obrar de otra manera resulte irracional para el conjunto de la sociedad.

Este metodo tiene aspectos positivos, como es, por ejemplo, haber elevado a valor primero la justicia. En la etica clasica quedaba esta virtud a merced de la voluntad, al deseo de dar a cada uno lo suyo, lo que convertia a esta virtud en algo bastante subjetivo. Tambien fomentan las eticas procedimentales la igualdad entre todas las personas, porque un aspecto esencial de las mismas es el reconocimiento como sujetos dialogantes. Por otra parte, el dialogo es un instrumento para comprobar la validez de las normas existentes, al no dejar que se anquilosen, o que sean un reflejo de intereses particulares.

Mientras las condiciones de posibilidad de las eticas procedimentales nacen del caracter <<dialogante>> del hombre, las de la etica clasica radican en su caracter <<perfectible>>. El hombre es un ser dinamico y perfectible: nace libre y se convierte en persona. Para ello cuenta con dos facultades: el entendimiento y la voluntad. Cada una de ellas esta orientada hacia la consecucion de su propio fin: el entendimiento a la verdad y la voluntad al bien. Pero el hombre alcanza estos objetivos libremente, puesto que puede renunciar, si quiere, a la posibilidad de realizarse como persona.

La libertad afecta de modo principal a las facultades superiores, y a traves de ellas a las demas. El comportamiento de nuestras facultades no esta determinado; el hombre elige el modo de satisfacer sus necesidades instintivas. Esto explica el origen y la variedad de culturas existentes. Los habitos son aptitudes, disposiciones estables adquiridas por nuestras facultades, las cuales tienen por objeto facilitar la realizacion de sus fines propios, porque al hombre no le basta la simple espontaneidad. Sin educacion o formacion de habitos, no hay persona. Educar es sacar de nuestras facultades todas sus posibilidades, y esto se consigue adquiriendo habitos mediante los cuales podemos realizar o tras finalidades ademas de las naturales. Puesto que los habitos pueden ser buenos y malos, llamamos virtudes a los primeros.

Las virtudes morales son propias de la voluntad, la facultad administradora de la libertad. Fortalecen la capacidad de elegir el bien, de igual modo que las virtudes intelectuales fortalecen la capacidad de conocer la verdad. Por una parte las virtudes morales fijan a la voluntad en su objeto propio: el bien, propuesto por la razon; por otra, capacitan a la voluntad para la consecucion de nuevos bienes, incluso de bienes arduos o dificiles. Para los griegos, el bien propuesto por la razon es un metron o justo medio de nuestras tendencias y deseos.

La aplicacion del metron a las tendencias y deseos por parte de la voluntad, no es una accion mecanica, sino prudencial, teniendo en cuenta la naturaleza y la situacion de cada uno. Este es el objetivo de la virtud de la prudencia: determinar con exactitud en cada caso el justo medio, que debe ser siempre virtuoso, es decir, prudente, personal. La prudencia es virtud intelectual y moral, mas lo primero que lo segundo, porque su objeto es producir un juicio acertado sobre el bien en cada caso concreto. Con razon, pues, es llamada guia de las virtudes (auriga virtutum), porque sin ella estas no alcanzan su perfeccion.

Sin la virtud de la prudencia no hay virtud lograda; y al reves, el hombre prudente posee todas las virtudes. Esta perfeccion se consigue con el ejercicio continuado, que dura toda la vida. Nos vamos haciendo prudentes. La prudencia senala el nivel moral alcanzado por una persona, su grado de responsabilidad frente a su vida y a la de los demas. Esto hace que la etica sea algo personal, consistente en la formacion del ethos o caracter, como dice Aristoteles. Las virtudes son tan personales que ni se heredan ni se transmiten.

La virtud de la prudencia fue perdiendo vigencia en los tratados morales a medida que la ley y la voluntad suplantaban a la naturaleza y sus fines como guias de la conducta humana. Guillermo de Ockham sustituye el concepto de virtud por el obligacion o ley. Esta no expresa la verdad sobre el bien de la persona, sino que es una determinacion de la voluntad de Dios. (1) Igualmente, Francisco Suarez eleva el concepto de ley a concepto fundamental de la moral, rebajando el de virtud. Todo esto dara lugar a la llamada <<etica de tercera persona>>, formulada en perspectiva de un observador exterior (juez o confesor), interesado unicamente en evaluar la conformidad del acto o accion con lo legislado. La pregunta: ?que persona quiero llegar a ser?, da lugar a esta otra: ?cuales son mis deberes? Como estos tienen su origen en la ley, y esta en la voluntad, la moral gana en autonomia lo que pierde en fundamentacion metafisica. La libertad individual es elevada a valor primero de la persona, en detrimento de la perfeccion o vida lograda integral que persigue la virtud.

Por su parte, santo Tomas de Aquino considera a la ley insuficiente por si misma para asegurar la realizacion del bien moral, pero la ley es exterior, se limita a la perspectiva del deber minimo. Su funcion es sociopolitica: dar forma a una sociedad en la que se respete aquel minimo que garantiza la posibilidad de una convivencia civil y permita poner las bases para una educacion en las virtudes. <<El fin de la ley es conducir al hombre a la virtud>>. (2) La virtud es la que perfecciona al hombre al dispone sus facultades naturales para obrar bien aqui y ahora. La virtud no es una facilitacion mecanica exterior que dispone a repetir mecanicamente comportamientos conforme a la ley, sino que es un elemento constitutivo de la accion buena. No es, por tanto, una mera costumbre, sino una potenciacion de la libertad en vistas a la eleccion: habitus electivas. (3)

Sin la virtud no hay accion verdaderamente buena. Esto no significa que la ley y los preceptos sean superfluos, pero no son el elemento principal; sirven para indicar el nivel minimo a partir del cual se desarrolla la vida moral. Esta consiste en escoger y forjar una accion excelente, adecuada a la singularidad personal y a las circunstancias. La moral de las virtudes es una <<etica de primera persona>>, pues considera el acto desde el punto de vista practico de quien esta llamado a ser actor del obrar, y que, por ello, considera el proceso interior en conjunto que lleva a la realizacion de acciones verdaderam ente buenas .

2. La virtud de la prudencia

El jesuita espanol Baltasar Gracian (1601-1658) capto perfectamente la originalidad del tratado de las virtudes de Aristoteles y de Tomas de Aquino. No fue un teologo ni un moralista, sino un escritor moral, politico y religioso. Su prosa en lengua espanola es una de las mas brillantes de la epoca del Barroco. Es autor de pequenos tratados filosofico-morales que tienen por objeto ayudar a los hombre de su tiempo a ser personas prudentes: El Heroe (1637), El Politico (1640), El Discreto (1646), El Oraculo manual y arte de prudencia (1647), El Criticon (1651-1657). (4)

Gracian centra su reflexion moral en la prudencia y en el sequito de virtudes que la componen. En El Discreto presenta la prudencia en forma de alegoria, con el titulo de <<El hombre de espera>>. Comienza asi: <<En un carro y en un trono, fabricado este de conchas de tortugas, arrastrado aquel de remoras, iba caminando la Espera, por los espaciosos campos del Tiempo, al palacio de la Ocasion>> (5). Conduce el sequito la Prudencia, y esta compuesto de virtudes: la Madurez, el Decoro, la Esperanza, la Cordura, la Entereza, la Sazon, el Consejo, la Detencion, la Disimulacion, etc. ?Que esperan encontrar en aquel palacio? La Felicidad. Asi lo afirma Aristoteles: <<Se llaman prudentes los hombres que saben decidir convenientemente lo que es bueno y util a la felicidad>> (6), y repite el propio Gracian: <<Arte para ser dichoso. Reglas hay de ventura, que no toda es acasos para el sabio: puede ser ayudada de la industria ... Pero bien filosofando, no hay otro arbitrio sino el de la virtud y atencion, porque no hay mas dicha ni mas desdicha que prudencia e imprudencia>> (7). Asi, pues, la prudencia es una sabiduria, aunque humana, por ser el saber que mas ayuda al hombre a vivir.

Para que la prudencia pueda cumplir debidamente su fin, debe iracompanada de tres virtudes: la eubou lia, habilidad para la acertada indagacion de los medios conducentes al bien; la synesis, rectora del juicio, y la gnome o perspicacidad, en los casos en que el juicio debe versar sobre asuntos en que es conveniente apartarse de la ley comun, por ejemplo, para lo politico.

Santo Tomas de Aquino sigue el esquema general de Aristoteles, pero desligandolo de su contexto hedonistico: la felicidad, como fin ultimo. Desde su planteamiento teologico, afirma el Aquinate que la funcion de la prudencia en la vida virtuosa es la de fijar el justo medio, impregnar de razon el apetito racional y sensitivo para engendrar alli las virtudes morales, dirigir la accion de estas mismas virtudes hacia la eleccion de los medios apropiados, lo cual implica el acto tipico de la prudencia: el imperium, que es preparado, no seguido, por las virtudes anejas a la misma: la euboulia y la synesis. Por esto no existe ninguna virtud moral sin prudencia, ni prudencia sin virtud moral. Todo esto lo trata en distintas obras, y lo culmina en la Summa Theologica I-II, q. 563; qq. 57, 58, 61, y en II-II, qq. 47-56. En las qq. 48-51 senala: a) las partes integrantes de la prudencia: memoria, inteligencia, docilidad, sagacidad, razon, providencia, circunspeccion, cautela; b) las partes subjetivas: regnativa, o real: politica, economica, militar; c) las partes potenciales: euboulia (buenconsejo o deliberacion respecto de los medios apropiados al fin), synesis (recto juicio acerca del medio mas apropiado) y gnome (juicio perspicaz). Todo esto prepara el momento mas importante de la prudencia: el imperio o aplicacion de la voluntad a las acciones ya deliberadas y juzgadas convenientemente.

Entre las causas que contribuyeron a que la prudencia fuera perdiendo el lugar central que habia ocupado en la vida moral, junto al voluntarismo y legalismo de Ockham, el recelo que suscitaba en algunos escolasticos esta virtud, que consideraban pagana por su origen aristotelico. Igualmente hay que anadir el decreto del Concilio de Trento obligando a los cristianos a declarar sus pecados al confesor determinando el numero, la especie y las circunstancias. Con esto la moral adquiere un talante legalista y preceptista, en detrimento del esquema mas personalista de las virtudes. Las Institutiones theologiae moralis, que comienzan a proliferar a raiz del concilio tridentino, ofrecen a los confesores procedimientos sumarios para determinar la conciencia cierta. El casuismo es la consecuencia de este planteamiento: importa mas estar seguro de no haber pecado al realizar tal acto -juzgandolo a la luz de casos parecidos propuestos por autores cualificados en sus respectivos sistemas morales-, que de progresar en una actitud de fidelidad a Dios. E l casuismo restringe la prudencia a la acertada eleccion del sistema mas favorable para la solucion del caso moral ante el que se halla cada persona.

Los jesuitas se identificaron con el sistema probabilista, considerado por algunos como proximo al laxismo. Baltasar Gracian se formo en este sistema moral y llego a ser profesor de <<casos de conciencia>>. Sin embargo, sus tratados politico-morales no reflejan este ambiente, entre otras cosas porque no escribe como teologo sino como filosofo moral. Sus tratados son de dos tipos: en El Heroe, El Discreto y El Oraculo manual y arte de prudencia da reglas o avisos de prudencia para vivir en el mundo. Son avisos cargados de experiencia psicologica y social. Aunque hable en ellos de virtud y de prudencia, no son una exposicion de la virtud de la prudencia en sentido cristiano; pero aplica sus mecanismos a los casos y situaciones de la vida de cualquier persona. Por eso tienen valor universal. Tampoco tienen valor normativo, sino puramente cognoscitivo. Corresponde a cada uno sacar provecho de los mismos. En su novela El Criticon, en cambio, presenta la complejidad de la prudencia personalizada en dos personajes: uno de ellos ya la vive (Critilo), y el otro es un aprendiz de ella (Andrenio). Si las primeras obras son un alarde de ingeniosidad por lo conciso del estilo y la agudeza de sus observaciones, en El Criticon Gracian vuelca todo su ingenio para pintar al vivo los aspectos epistemologicos, emocionales y morales que convergen en el juicio prudencial. Criticon significa juicio (crino).

La prudencia es fundamentalmente una virtud intelectual, pero necesita la ayuda de la virtud moral, la cual tiene por objeto disponer convenientemente la parte apetitiva del alma para que no se aparte de su verdadero bien o fin. Una vez que se tiene asegurada la orientacion hacia el bien o fin, queda aun por determinar los medios con los que se puede alcanzar ese fin. Para ello necesita el hombre el habito de la razon, porque no hay buena eleccion sin una sabia deliberacion (euboulia). Tras la deliberacion viene el juicio o determinacion de la accion, para lo cual cuenta con la ayuda de la synesis (recto juicio) y de la gnome (juicio perspicaz). Estos dos actos, deliberacion y juicio, son aun teoricos; se necesita el imperio de la voluntad para pasar a la accion. Con razon, pues, el imperio o mando es considerado el momento principal de la prudencia. Pero sucede que, a pesar de haber deliberado y juzgado correctamente, se puede fallar en la ejecucion. Por eso incluye la prudencia cierto arte o habilidad, porque cada accion es siempre distinta, de nueva creacion.

En este punto es donde Baltasar Gracian ve necesario introducir la accion del ingenio. Los escritores latinos y escolasticos emplearon esta palabra, primero como sinonimo de disposicion natural (temperamento, caracter); despues paso a significar inteligencia (disposicion intelectual); por ultimo, significo talento, creacion, inspiracion. En el siglo xvii (siglo del Barroco) el ingenio fue considerada la cualidad intelectual mas estimadas por los escritores y artistas. Gracian quiso pasar a la historia como el primer teorico del ingenio, y para ello escribio Arte de ingenio, tratado de la agudeza (1641) y Agudeza y arte de ingenio (1648), a imitacion de lo que Aristoteles habia hecho con la logica (arte del silogismo) y con la retorica (arte del discurso hablado). A su juicio, el ingenio es el realce rey de la persona, su brillo intelectual, estetico y moral.

3. Aplicacion del ingenio a la etica

El ingenio no solo es fuente de belleza estetica, sino que tambien tiene aplicacion etica en cuanto auxiliar del entendimiento practico. Este es el punto mas original de Gracian. Hemos visto que el juicio es el meollo de la prudencia. Como se trata de un juicio practico acerca de lo que hay que hacer y como hacerlo, en el intervienen la razon, la voluntad y la sensibilidad de cada uno. Santo Tomas de Aquino senala estos ocho aspectos: a) memoria de lo pasado (experiencia), porque la prudencia versa sobre cosas no necesarias sino contingentes (agibles); por eso no las dirige por principios necesarios, sino por lo que ordinariamente acontece ; b) intuicion: esta referida a lo presente e inmediato. Indica penetracion o sentido de la realidad ; c) docilidad para dejarse ensenar, porque nadie abarca todas las circunstancias; d) solercia o sagacidad: cierta habilidad, prontitud, agilidad, viveza de la mente para adivinar lo que hay que hacer. Es necesaria en las cosas repentinas; e) razon: no es la facultad sino la habilidad de usarla bien, con acierto, porque en las cosas contingentes existe una gran dificultad para encontrar el camino, el medio o la accion adecuada; f) providencia o prevision, vision anticipada de un suceso y de sus consecuencias. Al mismo tiempo provee de los medios necesarios para llegar al fin; g) circunspeccion: mirar en torno las circunstancias que rodean al acto humano, antes de tomar la decision; h) cautela o precaucion: precaverse de los impedimentos extrinsecos a ella.

Estos ocho aspectos los realiza el entendimiento de forma simultanea cuando forma un juicio a cerca de lo que hay que hacer. Pues bien, a esta capacidad que posee el hombre de integrar en un solo acto la dimension cognoscitiva, la volitiva y la emocional Gracian la denomina ingenio, el cual actua como una facultad om niabarcadora y vertebradora de todas las demas, funcionando como una autentica razon vital. Asi es como el entendimiento adquiere elevacion, creatividad, penetracion de la realidad. circunspeccion, etc. Ello posibilita que el juicio gane en profundidad, es decir, en acierto. El entendimiento, la prenda capital, <<a decuase de otras dos: fondo de juicio y elevacion de ingenio>>. (8)

Pero Gracian no se queda ahi, porque, ademas del ingenio, hace intervenir en el juicio prudencial el <<buen gusto>>: la facultad estimativa de la belleza y del bien. Ambas pueden ser cultivadas. <<Cabe cultura de el, asi como del ingenio>>. (9) El buen gusto es un juicio, pero esta basado en la dimension emocional del hombre. Consiste en una connaturalidad para todo lo que es bello y bueno. <<Un buen gusto sazona toda la vida>>; (10) es decir, confiere al juicio prudencial la sazon o madurez. Por eso escribe: <<Tres cosas hacen un prodigio, y son el don maximo de la suma liberalidad: ingenio fecundo, juicio profundo y gusto relevantemente jocundo>>. (11)

En concusion: Gracian mantiene la vigencia del esquema aristotelico-tomista de la virtud de la prudencia, pero lo actualiza con la terminologia y la filosofia de la epoca barroca. Como escritor literario, Gracian ofrece en El Criticon una representacion viva de como se forma la prudencia en la vida real de las personas, asi como de las dificultades que hay que sortear. Como filosofo moral ofrece, bajo el concepto de ingenio, un esquema de razon no racionalista, sino integrador de todas las dimensiones del hombre, porque en la accion moral el pensar n o puede estar sep arado d el sentimiento y de la volicion. Asi es como el juicio prudencial adquiere profundidad y madurez.

La prudencia o discrecion es la cualidad humana por excelencia. Confiere a la vida de quien la posee verdad, belleza y bondad, los tres trascendentales del ser. Gracian compara la vida del hombre prudente (ingenioso, juicioso y de buen gusto) al abrazo de las Tres Gracias de Rubens: <<Digamos que son todas las Tres Gracias juntas en un compuesto de toda perfeccion>>. (12)

Jorge M. Ayala. Universidad de Zaragoza

Jorge M. Ayala

Depto. de Filosofia. Facultad de Filosofia y Letras

Pedro Cerbuna, 12. 50009 Zaragoza

E-mail: ayalas@unizar.es

(1) Guillermo de Ockham, II Sentent., qq. 4 y 5 : <<Bonum quia iussum, malum quia prohibitum>>.

(2) Thomas Aquinas, Summa Theol. I-II, q. 107, a. 2: <<Finis vero cuiuslibet legis est ut homines efficiantur iusti et virtuosi>>.

(3) Id., I-II, q. 100, a. 9; Sententia Libri Ethicorum, II, 4, 50-86.

(4) BaltasarGracian, Obras Completas. Edicion de Luis Sanchez Lailla, Madrid, Espasa-BLU, 2001. Siglas: H (El Heroe), P (El Politico), D (El Discreto), OM (Oraculo manual y arte de prudencia), Cr (El Criticon).

(5) D, iii, pp. 117-120.

(6) Aristoteles, Etica Nicom aco, vi, 5.

(7) Gracian, OM, 21, p.211.

(8) Gracian, H, iii, p. 10.

(9) Id., OM, 65, p. 301.

(10) Id., OM, 298, p. 301.

(11) Id., OM, 298, p. 301.

(12) Id.; D, xxii, p. 187. Acerca de este punto, pueden leerse con provecho estos dos escritos de Jorge Vicente Arregui: <<Sobre el gusto y la verdad practica>> en Anuario Filosofico, Vol. XXXIII/1-1990, pp. 163-176;<<Bases antropologicas de la estetica de Gracian: naturaleza, cultura y gusto>> en Themata. Revista de Filosofia, No. 16 (1996), pp. 45-64.
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Author:Ayala, Jorge M.
Publication:Themata. Revista de Filosofia
Date:Dec 1, 2006
Words:3974
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