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La modificacion <> de la formula de la duda, la certeza moral y la conformidad de las sentencias en la instruccion dignitas connubii *.

SUMARIO

I * LA MODIFICACION <<EX OFFICIO>> DE LA FORMULA DE LA DUDA. II * LA CERTEZA MORAL DEL TRIBUNAL ACERCA DE LA NULIDAD DEL MATRIMONIO ES CONDICION ESENCIAL PARA LA JUSTICIA Y LA PASTORALIDAD DE LA DECISION <<PRO NULLITATE MATRIMONII>>. EL CONCEPTO SUSTANCIAL Y LIBRE DE LA CERTEZA MORAL. 1. La precision del concepto de <<certeza moral>> realizada por DC. 2. El valor probatorio de la declaracion de las partes en la DC. III * LA DOBLE SENTENCIA CONFORME. 1. La conservacion en la DC de la obligacion de la doble decision conforme <<pro nullitate matrimonii>> y la reinterpretacion del concepto de conformidad. 2. La conformidad <<formal>> (art. 291 [seccion] 1). 3. La conformidad <<sustancial>> (art. 291 [seccion] 2). 4. El tribunal idoneo para declarar la conformidad sustancial, la impugnacion de esa decision y la tutela del derecho de defensa (art. 291 [seccion] 3).

RESUMEN

El juez puede modificar ex officio el objeto de la causa de nulidad del matrimonio, aunque parezca prohibida formalmente por el can. 1514 y ahora tambien por el art. 136 de DC. Esta posicion tiende a promover la declaracion de la verdad sobre la validez o la nulidad del matrimonio evitando formalismos e inutiles perdidas de tiempo.

La <<certeza moral>> no es un estado meramente subjetivo del juez sino que posee un amplio contenido objetivo: debe fundarse en las actas del proceso, las cuales deben poseer la capacidad de justificar en la motivacion la decision de producir la misma certeza en el tribunal de apelacion. La <<certeza moral>> es judicial. El juez no puede utilizar una certeza moral <<prestada>> del perito ni de las partes.

Para que las sentencias pro nullitate matrimonii permitan celebrar un nuevo matrimonio es necesario que sean conformes. La Dignitas connubii ha incorporado la interpretacion de la conformidad entre dos sentencias elaborada por la Rota Romana: la conformidad sustancial en la que el capitulo de nulidad de una sentencia es distinto del de la segunda.

Palabras claves: Proceso matrimonial, Certeza juridica, Conformidad de sentencias.

ABSTRACT

The judge can modify ex officio the object of the case for nullity of the marriage, although it appears to be formally prohibited by can. 1514 and now also by Dignitas connubii art. 136. This position tends to promote the declaration of truth over the validity or nullity of the marriage and avoids formalisms and useless time-wasting.

The <<moral certainty>> is not merely a subjective state of the judge, but also contains a wide objective content: it must be based on the acts of the process, which must have the capacity to justify in their motivation the decision to produce the same certainty in the appeals court. The <<moral certainty>> is judicial. The judge cannot use a moral certainty <<borrowed>> from the experts or the interested parties.

So that the sentences pro nullitate matrimonii may allow for a new marriage, they must be concordants. Dignitas connubii has incorporated the interpretation of two sentences concordants developed by the Roman Rota: the substantial conformity in which the ground of nullity is a separate sentence from the second.

Keywords: Marriage process, Judicial certainty, Conformity of sentences.

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Probablemente el aspecto mas <<innovador>>, aparentemente, de la instr. Dignitas connubii (en adelante DC), sea la posibilidad de declarar la conformidad entre dos sentencias pro nullitate matrimonii dictadas por capitulos diversos (cfr. art. 291 [seccion] 2). Este argumento esta estrechamente relacionado con el objeto establecido en la formula de la duda (cfr. arts. 135-137) a la que la sentencia debe responder segun el intimo convencimiento del tribunal, es decir, la certeza moral de la mayoria de los jueces que forman el tribunal (cfr. arts. 247,253 [seccion] 2). Estas cuestiones son el objeto del presente estudio.

I. LA MODIFICACION <<EX OFFICIO>> DE LA FORMULA DE LA DUDA

Desde hace tiempo insistimos sobre la posibilidad de que el juez pueda modificar ex officio el objeto de la causa (1), aunque parezca prohibida formalmente por el can. 1514 y ahora tambien por el art. 136 de DC. Esta posicion tiende a promover la declaracion de la verdad sobre la validez o la nulidad del matrimonio evitando formalismos e inutiles perdidas de tiempo.

Para justificar nuestro planteamiento es oportuno recordar, en primer lugar, que el vigente sistema procesal canonico tiene una fuerte connotacion inquisitoria, en el sentido mas noble de la expresion. Dicha <<inquisicion>> consiste en el amplio poder instructor y directivo del juez que decidira la causa, quien, a la vez debera respetar plenamente el derecho de defensa de las partes (cfr. cc. 221, 1598 [seccion] 1; DC, arts. 90 [seccion] 2, 230, 231,233 [seccion] 2, 291 [seccion] 3), si no queremos incurrir en los errores que llevaron a la cultura juridica a identificar la <<inquisiciom>> con la negacion de las mas esenciales exigencias de justicia (2). Tal derecho, ademas de ser un derecho natural sustancialmente inviolable (3), es un medio fundamental para conocer la verdad: <<Es muy conveniente que ambos conyuges tomen parte activamente en el proceso de nulidad de matrimonio, para averiguar mas facilmente la verdad y para tutelar mejor el derecho de defensa>> (DC, art. 95 [seccion] 1). Este relevante poder inquisitorio del auditor parece aconsejar que la instruccion de la causa se realice segun el principio de <<inmediacion procesal,>> y, por tanto, la conveniencia de que el instructor sea miembro del tribunal que dictara la sentencia, pues podra tener un mejor conocimiento del significado de las pruebas, del que podra informar (sin pretender imponer su propia opinion) a los otros jueces del colegio (4).

En segundo lugar, hay que tener presente que en la mayor parte de los tribunales de la Iglesia no existen abogados; por ese motivo, dicho sea incidentalmente, al estudiar las normas canonicas es importante no pensar solo en paises con una multisecular experiencia juridica, como Espana o Italia, en los que abundan los buenos patronos. Por ello, salvo para la parte actora en el proceso de primera instancia (ante cualquier tribunal) cuando la causa llega a la Rota Romana (5), la tradicion canonica ha permitido la ausencia de los patronos en las causas de nulidad del matrimonio. Sin embargo, la presencia del abogado es tan conveniente que el Legislador ha creado la figura del llamado <<patrono estable>> (6).

Por otro lado, las comisiones redactoras de la DC han procurado evitar una terminologia que pueda hacer pensar en el proceso de nulidad del matrimonio como una <<lucha>> entre partes (publicas o privadas). Por eso se evita la expresion <<litis>> (por ejemplo no se habla de <<litis contestatio>> sino de <<formula de la duda>>). Aunque no siempre se ha podido evitar esa terminologia <<contenciosa>> (7), las comisiones han insistido en que la funcion del tribunal es la de declarar la verdad, lo que constituye siempre una <<victoria>> para todos quienes intervienen en el proceso. En realidad, tambien es cierto que tal declaracion de la verdad es favorecida por la activa posicion contrastante de ambos conyuges. Ahora bien, esta situacion es objetivamente infrecuente, pues ambos conyuges desean la nulidad en muchos casos, tal vez porque se confunde el fracaso matrimonial con la nulidad del vinculo; o bien sucede con frecuencia que el que no la solicita tampoco se opone a la misma porque se desinteresa de la decision canonica acerca de la validez de un matrimonio que entiende que ya ha sido <<disuelto>> civilmente por el divorcio. Por desgracia, esta habitual ausencia de un conyuge que defienda la validez del matrimonio no siempre es eficazmente contrastada por el defensor del vinculo, quien con frecuencia se limita a dar su parecer en la fase final de <<discusion>> de la causa (cfr. DC, art. 243) (8).

Las mencionadas circunstancias implican, como la DC ha subrayado, que el juez posea una particular importancia y discrecionalidad en la direccion de todo el proceso (dejando siempre a salvo el principio inderogable <<nemo iudex sine actore>>: cfr. DC, art. 114 collato cum art. 71 [seccion] 1) y, en particular, para establecer el nomen iuris de la causa y fijarlo en la formula de las dudas.

En efecto, el art. 116 [seccion] 1 senala que <<El escrito de demanda debe: (...) 2. proponer, aunque no necesariamente con terminos tecnicos, la razon de la demanda, es decir, el capitulo o capitulos de nulidad por los cuales se impugna el matrimonio>>. Sin embargo, el juez, si acepta la demanda, debe <<traducir>> inmediatamente ese informal nomen iuris en uno (o varios) de los capitulos de nulidad matrimonial previstos por la ley para proponer, sobre la base de la sola peticion del actor, un primer proyecto de formula de la duda que debe enviar al conyuge demandado, junto a su citacion, y al conyuge parte actora y al defensor del vinculo (cfr. art. 127 [seccion] 1). Esta obligacion se exige reduplicativamente cuando el [seccion] 3 del mismo articulo establece que <<es necesario que se notifique a la parte demandada el objeto de la causa y la razon de la demanda aducida por el actor>>.

El art. 134 describe cuatro diversas posiciones del conyuge que no es parte actora. Quien se remite a la justicia del tribunal o ha sido declarado ausente del juicio porque rehusa colaborar o porque se desconoce el lugar en que reside (cfr. [subseccion] 2-4), salvo que modifique su posicion, no puede intervenir de hecho en la determinacion de la formula de la duda. Por tanto, el conyuge parte demandada solo puede contribuir a determinar la formula de la duda si interviene activamente (cfr. [seccion] 1).

La posicion institucional del defensor del vinculo no parece que le permita contribuir a perfilar la formula de la duda, aunque su presencia se exija desde el inicio de la causa (cfr. arts. 56, 119 [seccion] 2, 135 [seccion] 1). En esta fase preliminar del proceso, por cuanto se refiere a la sustancia de la causa, su unica participacion activa podria referirse a solicitar la revocacion del decreto de admision de la demanda y, por tanto, de dar por finalizada la instancia <<ob manifestum defectum iuris, quo actio rei vindicationis inniti debet, ne iudicium contentiosum absque ullo fundamento cursum suum inutiliter inaniterque prosequeretur>> (9), en los supuestos previstos en los arts. 121 [seccion] 1, 4 y 122.

Por tanto, normalmente, <<transcurridos quince dias desde la notificacion del decreto de citacion, el presidente o el ponente (...) determinaran en el plazo de diez dias, por decreto y de oficio, a partir de las peticiones y respuestas de las partes, la formula de la duda o de las dudas, (...) [que] debe especificar por que capitulo o capitulos se impugna la validez del matrimonio>> (art. 135 [subseccion] 1 y 3), aunque ninguno de los conyuges haya calificado de modo tecnico el nomen iuris del capitulo por el que solicitan o se oponen a la declaracion de nulidad.

Esta amplia discrecionalidad del juez para establecer el objeto sobre el que se debera pronunciar en la sentencia es siempre respetuoso con los derechos de las partes, que pueden impugnar la calificacion juridica realizada por el juez al inicio del proceso o en una fase ulterior (cfr. arts. 135 [seccion] 4 y 136). Con todo, el poder inquisitorio y discrecional del tribunal es de gran amplitud en las causas matrimoniales, para favorecer particularmente la tempestiva y justa (conforme a la verdad) decision judicial de las mismas. En efecto, las causas matrimoniales poseen una estrecha relacion tanto con el bien publico (la tutela del matrimonio indisoluble y de la familia) como con la salus animarum de los conyuges que se encuentran en una situacion irregular (divorciados vueltos a casar o convivientes). Por ello, a tenor del can. 1691 (explicitamente mencionado en la exposicion de motivos de la DC), el can. 1452 posee un particular valor hermeneutico en las causas de nulidad del matrimonio (cfr. art. 71), teniendo en cuenta ademas que en la mayor parte de estos procesos los conyuges no estan asistidos por un abogado.

En definitiva, si el juez posee una reconocida discrecionalidad para establecer en el inicial decreto de formula de la duda el nomen iuris, tomado de los motivos indicados por las partes, parece perfectamente coherente admitir que el mismo juez pueda modificar ex officio tal decreto cuando las partes (por medio de las pruebas que presentan) indican al juez que los motivos por los que solicitan la declaracion de la nulidad del matrimonio son formalmente diversos de los que el juez aprecio inicialmente (en realidad, tal percepcion puede provenir tambien de las pruebas solicitadas ex officio por el mismo juez). Puede suceder que, por su impericia, las partes no sean conscientes de la necesidad de modificar la formula de la duda para que la sentencia pueda ser pro rei veritate. Efectivamente, puesto que el juez es el autor formal del nomen iuris dado a las peticiones de los conyuges, respetando el principio <<nemo iudex sine actore>>, son perfectamente aplicables a esta cuestion las disposiciones del art. 71: <<[seccion] 1. Una vez introducida legitimamente la causa de nulidad de matrimonio, el juez puede y debe proceder, no solo a instancia de parte, sino tambien de oficio. [seccion] 2. Por tanto, el juez puede y debe suplir la negligencia de las partes en la presentacion de pruebas o en la proposicion de excepciones, siempre que lo considere necesario para evitar una sentencia injusta>>. Es evidente que esta norma no consiente al juez convertirse en el sustituto de las partes, impidiendo ex officio la renuncia o la caducidad de la instancia (cfr. arts. 146-152): un protagonismo de esa entidad le convertiria en la parte actora del proceso, lo que (prescindiendo de consideraciones formales) le impediria ser juez en causa propia.

Sin embargo, el clasico significado del favor matrimonii (<<ita est matrimonii favor irritum dissoluere, ac validum tueri>> (10); <<Toda sentencia justa de validez o nulidad del matrimonio es una aportacion a la cultura de la indisolubilidad, tanto en la Iglesia como en el mundo>> (11)) si permite al juez rectificar ex officio el nomen iuris que el mismo dio en la inicial formula de la duda. Esta postura es pacificamente aceptada por parte de la doctrina (12) y por la jurisprudencia de la Rota Romana, con tal que la novacion del nomen iuris no se haga sin informar a las partes (los conyuges y el defensor del vinculo) y darles la posibilidad de impugnar el nuevo decreto. La posibilidad de esa impugnacion permite, proteger simultaneamente el derecho de defensa y, mediante las nuevas pruebas, eventualmente aportadas por las partes, el conocimiento de la verdad por parte del juez. Lo que la Rota Romana rechaza, y nosotros tambien, es que tal modificacion se haga ex officio e inauditis partibus, porque supondria violar el principio <<nemo iudex sine actore>> e ignorar a las partes de la causa, lo que provoca la nulidad insanable de la sentencia, tanto si dicha <<oculta>> modificacion se produjera durante la fase instructora, cuanto, con mayor motivo, se hiciera en el momento de decidir la causa (cfr. cc. 1501 y 1620, 4.0, 7.0 y 8.; DC, arts. 114, 270, 4., 7. y 8.) (13), posibilidad esta que, en cambio, parecia permitida por las Normas USA 1970: <<Durante processu, ipse (iudex) adiungere poterit alterum aut alia capita nullitatis>> (14).

En obsequio a la prescripcion del can. 1514, la Rota Romana considera sanada la modificacion realizada ex officio y no transmitida institucionalmente a las partes, con tal que, de hecho, hayan tenido noticia tempestiva de tal cambio y no lo hubieran impugnado. En efecto, en este caso se trata de la <<traduccion>> de dicho canon a las causas de nulidad del matrimonio realizada a traves del art. 136 de DC, que establece: <<La formula de la duda, una vez fijada, no puede modificarse validamente, si no es mediante nuevo decreto, por causa grave, a instancia de parte, y despues de oir y ponderar las razones de la otra parte y del defensor del vinculo>>. En estos supuestos la Rota considera sanada la eventual nulidad que despues se pretendiera invocar (15). La clausula <<a instancia de parte>> puede facilmente ser considerada sustancialmente incluida en la demanda inicial y en la aceptacion de la primera formula de la duda. Parece que la dudosa prescripcion irritante de esta modificacion ex officio de la formula de la duda, regularmente notificada a las partes (puesto que es admitida por la jurisprudencia rotal), es una cuestion incidental que debe ser resuelta segun el espiritu del art. 224 [seccion] 2 <<a fin de lograr mayor celeridad, sin detrimento de la justicia>> (cfr. can. 14).

La DC ofrece un nuevo argumento para reconocer la legitimidad de nuestra propuesta. En efecto, si el art. 291 [seccion] 2 de la DC (vide infra [seccion] 3), siguiendo la jurisprudencia rotal y de la Signatura Apostolica, acepta la modificacion del concepto de conformidad del can. 1641 para economizar formalidades que no ponen en peligro la obligacion de la doble sentencia conforme, ni el favor matrimonii, si es aplicada con honestidad y ad mentem legislatoris ...; es decir, si el tribunal puede declarar ex officio que dos sentencias pro nullitate matrimonii son conformes aunque los respectivos capitulos de nulidad posean diverso nomen iuris, parece necesario reconocer la potestad del juez para modificar ex officio el nomen iuris establecido por el mismo, erroneamente, en el decreto de formula de la duda. En el caso de la conformidad sustancial el tribunal posee la potestad para modificar de hecho el nomen iuris atribuido a la causa por otro tribunal, que dicto la nulidad en la sentencia precedente. Esto es lo que realiza el ulterior tribunal cuando declara que, el nuevo nomen iuris por el que el declara nulo el matrimonio, es sustancialmente conforme con el precedente. Si nuestra reconstruccion logica es correcta, hay que reconocer la potestad del juez de modificar ex officio la formula de la duda en aplicacion del principio formulado por Ulpiano y acogido por Bonifacio VIII en las regulae iuris del Liber sextus: <<Non debet, cui plus licet, quod minus est non licere>> (16).

Recientemente, a proposito de las consecuencias que el litisconsorcio activo comporta sobre las diversas fases procesales, Moneta ha propuesto que, en el supuesto de tal litisconsorcio (formalmente reconocido, de modo implicito, en el art. 102 de la DC) el cambio de la formula de las dudas pueda realizarse por el tribunal ex officio tambien en el momento de dictar la sentencia, sin alguna notificacion previa a las partes, cuyo derecho de defensa no podria ser danado por este comportamiento (17). En realidad, la postura de Moneta implica debilitar la naturaleza procesal de parte del defensor del vinculo, aunque se trate de una parte publica, que, ademas, podria implicar la violacion del favor matrimonii. A proposito de la posibilidad del litisconsorcio activo reconocida en el art. 102 de la DC, algunos operadores del derecho y parte de la doctrina han mostrado cierta perplejidad; pero esa sorpresa manifiesta un cierto desconocimiento de la prevision de la instr. PME, cuyo art. 43 [seccion] 3 establecia: <<Si uterque coniux nullitatis declarationem petat, sufficit si alteruter advocatum constituat, nisi altera pars suum proprium constituere velit, aut praeses id opportunum duxerit>>. Por tal motivo, siguiendo doctrina segura, hemos sostenido siempre la posibilidad de tal litisconsorcio (18).

II. LA CERTEZA MORAL DEL TRIBUNAL ACERCA DE LA NULIDAD DEL MATRIMONIO ES CONDICION ESENCIAL PARA LA JUSTICIA Y LA PASTORALIDAD DE LA DECISION <<PRO NULLITATE MATRIMONII>>. EL CONCEPTO SUSTANCIAL Y LIBRE DE LA CERTEZA MORAL

1. La precision del concepto de <<certeza moral>> realizada por DC

En las causas de nulidad del matrimonio solo es posible <<declarar>> la realidad preexistente a la sentencia. Tratar de lograr la coincidencia entre la realidad objetiva y el contenido de la decision judicial constituye el principio fundamental de cualquier sistema procesal justo. Este objetivo adquiere particular intensidad en el proceso canonico, dada la incidencia de cualquier sentencia (no solo en materia matrimonial) sobre la salus animarum. De este principio derivan diversas instituciones que introducen notables peculiaridades respecto al proceso civil: p. ej., la inexistencia de la cosa juzgada material en las causas sobre el estado de las personas y, por tanto, la posibilidad de solicitar un nuevo examen de la causa, que ya ha pasado cosa juzgada formal cuando se dan determinadas condiciones, relativamente faciles de conseguir (cfr. cc. 1643 y 1644; DC, arts. 289 [seccion] 1,290, 301 [seccion] 2); el caracter no perentorio de los plazos para proponer pruebas, aunque la DC ha tratado de regular esta posibilidad para evitar maniobras obstruccionistas (cfr. cc. 1600, 1609 [seccion] 5, 1639 [seccion] 2; DC, art. 239); o para apelar fuera del plazo: la retractatio prevista en la PME (19) que, aunque no este prevista ni por el Codigo ni por la DC, entendemos que debe considerarse vigente, si es cierto que en estos casos no hay cosa juzgada formal ni es aplicable el nuevo examen, porque presupuesto esencial del mismo es precisamente la cosa juzgada formal (la sentencia ejecutable). El principio y el conjunto de dichas instituciones suele ser denominado <<favor veritatis>> que, aun impregnando todos los ordenamientos procesales, posee algunas manifestaciones tipicas del proceso canonico (20).

Este <<favor veritatis>> comporta el sistema de la libre valoracion de las pruebas por parte del juez y, por tanto, la desaparicion de las presunciones <<iuris et de iure>> y la practica reduccion de la presunciones <<iuris tantum>>, que admiten prueba contraria, a los clasicos <<favores iuris>>, impregnados del sentido comun y de la justicia propios de la naturaleza de las cosas y de las maximas de experiencia: el <<favor rei>> (la presuncion de inocencia del acusado y la proteccion de la persona en dicha situacion: cfr. cc. 1313, 1608 [seccion] 4, 1723, 1725, 1726, 1727 [seccion] 1); el <<favor matrimonii>> (cfr. cc. 1060 y 1608 [seccion] 4), el <<favor normalis capacitatis et moris>>, es decir la capacidad de entender y de querer, y de comportarse segun los parametros de normalidad antropologica y social, principio que el legislador ha querido explicitar en diversos casos, frecuentemente para robustecer el <<favor matrimonii>> (cfr. cc. 15 [seccion] 2, 97-99, 1058, 1061 [seccion] 2, 1086 [seccion] 3, 1096, 1101 [seccion] 1, 1107, 1138, 1152 [seccion] 2, 1321 [seccion] 3, 1526, 1585, 1594, 2., 1632 [seccion] 1, 1637 [seccion] 4); el <<favor similutidinis>> (la tendencia a evitar agravios comparativos o comportamientos heterogeneos ante situaciones homogeneas: cfr. cc. 19, 1431 [seccion] 2); el <<favor libertatis auctoritatis administrativae>> (la no obligacion de la autoridad de responder a cualquier peticion y, por tanto, el rechazo de lo solicitado en caso de silencio, contrariamente a lo prescrito para la admision de la demanda judicial: cfr. cc. 57 [seccion] 2, 283 [seccion] 1, 1506); el <<favor exercendi potestatem rationabiliter>> (la facultad de ejercer la potestad en casos excepcionales cuando es razonable hacerlo: cfr. cc. 390, 764, 886 [seccion] 2,911 [seccion] 2, 1003 [seccion] 2); el <<favor possessionis>> (cfr. cc. 76 [seccion] 2, 1515); el <<favor acti iuridici>>, o sea de la vigencia y validez de los actos formales (cfr. cc. 21, 78, 124 [seccion] 2); el <<favor instituti>> (para proteger las personas juridicas, lato sensu, de la negligencia o dolo de sus representantes o administradores: cfr. cc. 510 [seccion] 4, 1267 [subseccion] 1 y 2), etc. (21).

Como consecuencia del <<favor matrimonii>> y del <<favor normalis capacitatis et moris>>, para declarar la nulidad del matrimonio el Codigo exige que el juez alcance la <<certeza moral>> (can. 1608 [subseccion] 1 y 4) (22), como ocurre para dictar cualquier sentencia <<condenatoria>> (contenciosa o penal). La <<certeza moral>> no es un estado meramente subjetivo del juez (o del tribunal) sino que posee un amplio contenido objetivo, puesto que debe fundarse en las actas del proceso (can. 1608 [seccion] 2), las cuales deben ser licitas y poseer la capacidad de justificar la decision adoptada (en la motivacion de la sentencia: cc. 1611, 3., 1612 [seccion] 3, 1622, 2.) y de producir la misma certeza en el tribunal de apelacion (23).

Por otro lado, la <<certeza moral>> requerida por la ley procesal es judicial, es decir, debe ser alcanzada <<por>> la persona o personas que deben juzgar el caso en la sentencia. Superando cualquier planteamiento <<voluntarista>> en el que lo justo se identifica necesariamente con la decision de quien posee la potestad, el juez no puede utilizar una certeza moral <<prestada>> de quien, sin ser juez y sin poseer la ciencia juridica, pueda ofrecer valoraciones provenientes de la ciencia en la que es <<perito>> (psicologo, psiquiatra, etc.), sobre las que ese experto poseera una certeza <<medica>>, pero no <<juridica>>, que es el ambito propio de la <<certeza moral>> (24). El juez tampoco puede hacer suya, sin otras condiciones, la certeza de las partes, aunque esten profundamente convencidas, porque es facil errar en una causa propia, que tiene una gran trascendencia para la vida personal.

Juan Pablo II manifestaba que la <<certeza moral>> es la institucion juridica idonea para proteger la verdad objetiva y, por tanto, garantizar la naturaleza declarativa de la sentencia en las causas de nulidad del matrimonio: <<El juez canonico (...) esta vinculado por la verdad, la cual trata de investigar con interes, humildad y caridad. Y esta verdad "hara libres" (cfr. Jn 8,32) a los que se dirigen a la Iglesia angustiados por situaciones dolorosas (...). Para limitar al maximo los margenes de error en el cumplimiento de un servicio tan precioso y delicado, la Iglesia ha elaborado un procedimiento que, con la intencion de verificar la verdad objetiva, por una parte asegure las mayores garantias para la persona cuando sostiene sus propias razones y, por otra, respete coherentemente el mandamiento divino: "Quod Deus coniunxit, humo non separet" (Mc 10,3). (...) Es necesario tener presente que la finalidad de esta investigacion no es un conocimiento cualquiera de la verdad del hecho, sino la consecucion de la "certeza moral", es decir, del conocimiento seguro que "se apoya en la constancia de las leyes y de los usos que gobiernan la vida humana" (Pio XII, Discurso a la Ruta Romana, 1 octubre 1942, n. 1). Esta certeza moral garantiza al juez haber encontrado la verdad del hecho que debe juzgar, es decir, la verdad fundamento de la justicia, y le da, por tanto, la seguridad de estar en condiciones de pronunciar una sentencia justa [conforme a verdad]. Y es justamente esta la razon por la que la ley exige tal certeza por parte del juez para permitirle pronunciar la sentencia>> (25).

Aunque el concepto de certeza moral gozaba de una amplia tradicion que permitia su habitual identificacion, Pio XII considero que era oportuno precisarlo. Lo hizo en los Discursos a la Ruta Romana de 1941 y 1942, sobre los que nos hemos extendido en otras ocasiones (26). Juan Pablo II afirmo que <<Pio XlI declaro de forma autentica el concepto canonico de certeza moral>> (27). La formulacion del Papa Pacelli, hecha suya por Juan Pablo II, dice asi: la <<certeza moral, en su lado positivo, esta caracterizada por el hecho de excluir toda duda fundada o razonable, y, asi considerada, se distingue esencialmente de la cuasi-certeza; posteriormente, bajo el lado negativo, deja subsistir la posibilidad absoluta de lo contrario, y con esto se diferencia de la certeza absoluta>> (28).

El convencimiento de que el respeto de este concepto de certeza moral es esencial para que la sentencia contribuya a la salus animarum (a que las personas vivan su vida de acuerdo a la verdad y a ley de Dios), y la constatacion de que muchos tribunales declaraban la nulidad de los matrimonios con una certeza distinta (del tipo definido por Pio XII como <<cuasi certeza>> o <<probabilidad>>), le hacia concluir a Juan Pablo II con unas severas palabras tomadas de un documento dirigido a la Conferencia Episcopal de los USA: <<En consecuencia, a ningun juez es licito pronunciar una sentencia a favor de la nulidad de un matrimonio si no ha adquirido antes la certeza moral sobre la existencia de la misma nulidad. No basta la sola probabilidad para decidir una causa. Valdria para cualquier cesion a este respecto cuanto se ha dicho sabiamente de las demas leyes relativas al matrimonio: toda relajacion de las mismas tiene en si una dinamica impelente "cui, si mos geratur, divortio, alio nomine tecto, in Ecclesia tolerando via sternitur" (la cual, si se convierte en praxis habitual, abre el camino para tolerar en la Iglesia el divorcio, oculto bajo otro nombre) (Carta del Cardenal Prefecto del Consejo para los Asuntos Publicos de la Iglesia al Presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Federados de America del Norte, 20 junio 1973)>> (29).

A nuestro juicio, el concepto de certeza moral definido por Pio XII en 1942 y por Juan Pablo II en 1980 constituye una verdadera norma legal (30) que pretendia modificar la aplicacion del concepto de <<cuasi certeza>> o <<probabilidad>>. Efectivamente --respecto a Juan Pablo II, pero el problema existia tambien en 1942--, en 1970 fueron concedidas a la Conferencia Episcopal de los USA, y despues a las de otros paises, Normas procesales propias que modificaban el CIC 1917 y que no fueron abrogadas al entrar en vigor el m.p. Causas matrimoniales (1971) (31). Esas normas definian la certeza moral en modo diverso al propuesto por Pio XII y usaban el concepto sustancial de <<certeza prevaleciente>>, asimilable al de <<cuasi certeza>> o <<probabilidad>> reprobado por Pio XII y Juan Pablo II: <<certitudinem moralem haustam ex "praevalenti" momento probationum>> (n. 21). Por este motivo, la DC ha querido incorporar la ley promulgada por Pio XII y Juan Pablo II, con una evidente referencia textual de desaprobacion del n. 21 de las Normas USA 1970 y de una praxis jurisprudencial universalmente difundida: <<Para la certeza moral necesaria, conforme a derecho, no basta el peso prevalente de las pruebas y de los indicios, sino que se requiere tambien que se excluya cualquier prudente duda positiva de error, tanto en cuanto al derecho como en cuanto a los hechos, aunque no quede eliminada la mera posibilidad de lo contrario>> (DC, art. 247 [seccion] 2) (32).

Alguna vez se pretende superar la supuesta imposibilidad de declarar nulo un matrimonio si se aplica el genuino concepto de certeza moral. Se desea justificar un pronunciamiento a favor de la nulidad del matrimonio con un recurso profundamente formalista, que deberia avergonzar a quienes lo invocan, los cuales habitualmente presumen de una <<elastica acomodaticia pastoralidad>> y acusan a quienes pretenden respetar la ley como <<juridicistas formalistas sin misericordia por las almas>>. La prescripcion del can. 1608 [seccion] 2, recogida textualmente por el [seccion] 3 del art. 247 de DC, afirma: <<El juez ha de conseguir esta certeza de lo alegado y probado>>. Los <<formalistas divorcistas>> que criticamos razonan asi: <<das pruebas presentes en el proceso son univocas a favor de la nulidad, por tanto es evidente la certeza moral pro nullitate matrimonii ex actis et probatis>>. Olvidan que el juez es un ser inteligente y libre, no un ordenador informatico; es por eso que el sucesivo paragrafo del Codigo y de la DC afirma: <<El juez debe valorar las pruebas segun su conciencia>> ([seccion] 4). Para poder declarar nulo el matrimonio, esos jueces que criticamos reniegan del principio de la libre valoracion de las pruebas. Efectivamente, el juez no puede limitarse a constatar mecanicamente que todas la pruebas presentadas podrian permitir una sentencia pro nullitate matrimonii. El juez debe recordar que la certeza moral es una institucion para juzgar de acuerdo con la verdad sustancial. Por tanto, el juez debe analizar si esas pruebas (todas a favor de la nulidad) son realmente suficientes para conocer la verdad. Si todas las pruebas han sido presentadas por la parte actora, si no ha habido ninguna intervencion incisiva por parte del defensor del vinculo o ex officio por parte del instructor, podra suceder que el juez no alcance la certeza moral sobre la nulidad del matrimonio (a pesar de la univocidad irritante de esas pruebas) porque tiene, sin embargo, autentica certeza moral de no conocer la verdad sobre el motivo de nulidad del matrimonio. Ante esta situacion, la unica posibilidad justa y razonable (no formalista) es aplicar la indicacion del [seccion] 5 del citado articulo de DC: <<El juez que no haya podido alcanzar esta certeza tras un examen diligente de la causa, debe sentenciar que no consta la nulidad del matrimonio>>; o bien, segun <<lo dispuesto en el art. 248 [seccion] 5>>: <<Si los jueces no quieren o no pueden dictar sentencia en la primera discusion, puede diferirse la decision hasta una nueva reunion establecida por escrito, pero no por mas de una semana, a no ser que haya de completarse la instruccion de la causa a tenor del art. 239, en cuyo caso los jueces deben decretar: se difiere el pronunciamiento y completense las actas (cfr. c. 1609 [seccion] 5)>>. En esta tarea de completar las actas habra que procurar, a iniciativa del defensor del vinculo o ex officio, interrogar al otro conyuge (si no se intento suficientemente antes), buscar otros testigos, solicitar una nueva pericia, etc. Si, a pesar de esos esfuerzos, el juez (que no puede ser escrupuloso) continua sin alcanzar la certeza moral de haber conocido la verdad objetiva, debera <<sentenciar que no consta la nulidad del matrimonio>> (DC, art. 247 [seccion] 5).

Esta decision, que ciertamente no es agradable transmitir a la parte actora, debera ser bien motivada en la sentencia para que los fieles implicados puedan entender por que no consta la nulidad de su matrimonio fracasado y que, por tanto, si desean vivir de acuerdo con la voluntad de Dios y participar de los sacramentos de la penitencia y de la eucaristia, no pueden mantener relaciones matrimoniales con el <<conyuge>> con el contrajeron matrimonio civil tras el previo divorcio, debiendo separarse o, si realmente existen motivos suficientes para esa excepcional y ardua situacion, convivir <<como hermanos>>, como han senalado tantas veces Juan Pablo II, Benedicto XVI, diversos dicasterios de la Curia Romana, las intervenciones del Relator General y la <<Proposicion final 40 al Santo Padre>>, 22 octubre, del Sinodo de 2005: <<Segun la Tradicion de la Iglesia catolica, no pueden ser admitidos a la santa Comunion, encontrandose en condicion de objetivo contraste con la Palabra del Senor que restituyo al matrimonio el valor originario de la indisolubilidad (cfr. Catecismo de la Iglesia Catolica 1640), testimoniado por su entrega esponsalicia en la cruz y comunicado a los bautizados a traves de la gracia del sacramento. (...) Si no se reconoce la nulidad del vinculo matrimonial, y se dan condiciones objetivas que de hecho hacen la convivencia irreversible, la Iglesia les anima a empenarse en vivir su relacion segun las exigencias de la ley de Dios, transformandola en una amistad leal y solidaria; asi podran volver a acercarse al banquete eucaristico, con las atenciones previstas por la probada practica eclesial, pero evitese la bendicion de estas relaciones para que no surja confusion entre los fieles sobre el valor del matrimonio>> (33).

Hemos hablado mas arriba del valor de las presunciones y de los favores iuris (34). El art. 216 [seccion] 1 de DC, repitiendo el Codigo, dice: <<El juez no debe formular presuncion alguna que no este establecida por el derecho, a no ser sobre un hecho cierto y determinado que tenga relacion directa con lo que es objeto de controversia (c. 1586)>>. Esta norma no significa la prohibicion del uso inteligente del razonar humano, que suele proceder deductivamente, utilizando las llamadas praesumptiones hominis. Por eso Pio XII, en el Discurso de 1942 (n. 2), afirmaba que la certeza moral proviene normalmente no de una sola prueba, sino de un conjunto de pruebas, indicios y adminiculos que, aisladamente son insuficientes, pero que, en su conjunto, producen en una persona psicologicamente normal y tecnicamente preparada la certeza moral, sobre la base del llamado <<principio de la razon suficiente>>. Seria, sin embargo, irracional elaborar <<listas de presunciones>> que de praesumptiones hominis --tal vez justas en un caso concreto-- pasarian a convertirse en ilegitimas y formalistas praesumptiones iuris et de iure. Porque tales <<listas de presunciones>> existen y son utilizadas, la Signatura Apostolica las reprobo (35) y el art. 216 [seccion] 2 de DC, acogiendo esa indicacion, reenvia a las normales <<maximas de experiencia>> utilizadas habitualmente por la jurisprudencia rotal.

La DC no se limita a exigir la certeza moral sobre las pruebas de la nulidad, sino que da un paso muy importante al prescribir la certeza sobre el derecho sustancial invocado: <<Para la certeza moral necesaria (...) se requiere tambien que se excluya cualquier prudente duda positiva de error, tanto en cuanto al derecho como en cuanto a los hechos>>. Esta exigencia, que en cuanto tal no se encuentra en el Codigo, no es una innovacion de la DC, como hemos afirmado al inicio de nuestro estudio. Efectivamente, la certitudo moralis quoad ius forma parte de la tradicion juridica clasica, como lo demuestran los conocidos adagios <<iura novit curia>> o <<da mihi factum, dabo tibi ius>>. En realidad, el presupuesto del conocimiento de la ley por parte del juez impregna el sistema judicial. Esto se manifiesta, por ejemplo, en la sancion de la sentencia del juez que viola la ley: la apelacion, la restitutio in integrum y la nova causae propositio para la violacion de la ley sustancial, y la querella de nulidad para la formal. Ademas, Juan Pablo II se refirio a la certeza moral sobre la quaestio iuris en el tantas veces citado discurso de 1980: <<La objetividad tipica de la justicia y del proceso, que en la "quaestio facti" (cuestion de hecho) se concreta en la adhesion a la verdad, en la "quaestio iuris" (cuestion de derecho) se traduce en la fidelidad; conceptos que, como es manifiesto, tienen una gran afinidad entre si. La fidelidad del juez a la ley debe conducirle a identificarse con ella (...). Sera posteriormente esta misma fidelidad la que impulsara al juez a adquirir el conjunto de cualidades que necesita para cumplir sus otros deberes respecto a la ley: sabiduria para comprenderla, ciencia para ilustrarla, celo para defenderla, prudencia para interpretarla en su espiritu (...), cordura y equidad cristiana para aplicarla>> (n. 8).

No obstante, el Papa se referia a una frecuente ignorancia de la ley por parte de algunos jueces, los cuales interpretan la ley y las indicaciones sobre el matrimonio de la Const. past. Gaudium et spes en modo incompatible con el favor matrimonii y el sensus Ecclesiae (cfr. nn. 8 y 9). Por eso, cuando la DC aplica la certeza moral a la quaestio iuris no hace sino explicitar lo que el ordenamiento canonico ya exigia.

2. El valor probatorio de la declaracion de las partes en la DC

Con estos presupuestos --y recordando que el <<favor matrimonii>> y el concepto autentico de <<certeza moral>> impiden declarar la nulidad del matrimonio cuando existe <<cualquier prudente duda positiva de error>> sobre la validez del vinculo--, hay que afirmar que el vigente ordenamiento canonico permite declarar la nulidad siempre que el juez alcance dicha <<certeza moral>>, la cual, cuando es pro nullitate matrimonii, es sinonimo de <<prueba plena>>, sin que dicha expresion pueda conservar restos del formalismo del sistema procesal germanico medieval (con influjo en el canonico hasta tiempos relativamente recientes), ni ensombrecer la libertad, no la arbitrariedad, de la que el juez goza para valorar las pruebas.

Esta certeza puede radicarse (en ausencia de otras pruebas) incluso en la sola declaracion de una de las partes o de un unico testigo (36). En cualquier caso, para que alguno de estos medios probatorios, por si solo, pueda determinar la certeza moral del juez es necesario que reuna los requisitos (circunstancias, indicios, adminiculos, etc.) que le permitan alcanzar la calificacion juridica de <<prueba plena>> (cfr. cc. 1536 [seccion] 2, 1573, 1679; DC, arts. 180, 202) (37). Tal calificacion debera ser justificada por el juez en la motivacion de la sentencia, y podra ser impugnada por la parte (privada o publica) que no comparta dicha justificacion. En efecto, la certeza moral no es un mero estado subjetivo --una intuicion del juez (aunque sea muy <<intensa>>)-- indemostrable <<ex actis et probati>> ante las partes y ante el tribunal de apelacion; debe tratarse de una certeza (y, en cuanto tal, no puede dejar de ser subjetiva) que sea <<comunicable>> a todos los sujetos destinatarios de la sentencia, con tal que posean un adecuado conocimiento de la materia en discusion y un <<sano juicio>>: las partes, el tribunal de apelacion y, en definitiva, la comunidad (eclesiastica y civil) en la que viven los conyuges cuyo matrimonio haya sido declarado nulo mediante una tal certeza. Nos parece necesario insistir en estos conceptos, pues es evidente que la declaracion de la nulidad de un matrimonio basada solo sobre la declaracion de las partes (o de una de ellas), o de un unico testigo podria ser objeto de faciles abusos si no fueran respetadas las condiciones determinadas por la ley: que constituya prueba plena capaz de producir la certeza moral. Dichas condiciones no son meros requisitos <<formales>>, carentes de sensibilidad pastoral, sino que derivan de la presuncion de la validez del matrimonio celebrado legitimamente (respetando la dignidad de las personas que lo contrajeron, cuya capacidad y sinceridad se presumen salvo prueba plena en contrario), asi como de la importancia soteriologica (para la salvacion de las almas) y social de proteger el caracter indisoluble del vinculo conyugal (natural y sacramental).

Este sistema, que hemos analizado en otras ocasiones (38), ha sido ulteriormente precisado por los arts. 177-182 y 202 de la DC. Sin embargo, en el Novissimum Schema 2002 (el segundo proyecto del que habla la exposicion de motivos de la DC), aparte de no tratar del concepto de certeza moral, se utilizaba una terminologia y sistematica que podria haber sido facilmente interpretada como una voluntad de modificar el sistema codicial, e inducir a que las declaraciones de las partes se convirtieran en la regina probationum: <<[seccion] 1. In causis de nullitate matrimonii probatio fit per declarationes utriusque vel etiam unius partis, quas ordinarie suffragantur et corroborant testes aliaeve probationes necnon indicia et adminicula. [seccion] 2. Ubi impossibile evadit de merito causae alias probationes acquirere, declarationes coniugum vel etiam unius, plenam probationem adversus matrimonii validitatem constituere possunt dummodo ex ceteris causae adiunctis, necnon ex adminiculis et indiciis, constet de plena credibilitate earundem partium>> (39). En efecto, Morrisey lo consideraba asi al anotar este art. 35 del Novissimum Schema 2002 (40).

III. La DOBLE SENTENCIA CONFORME

1. La conservacion en la DC de la obligacion de la doble decision conforme <<pro nullitate matrimonii>> y la reinterpretacion del concepto de conformidad

En la Const. ap. Dei miseratione (3 noviembre 1741), Benedicto XlV establecio la necesidad de, al menos, dos sentencias conformes pro nullitate matrimonii para que la decision judicial consintiera a las partes la celebracion de un nuevo matrimonio. El motivo de tal disposicion era los frecuentes abusos por parte de algunos tribunales, que declaraban <<facilmente>> la nulidad del matrimonio: <<nihil novum sub sole>> (41). El sistema establecido por Benedicto XIV fue recibido por el CIC 1917 y por la PME (1936).

Tras el Concilio Vaticano II, el m.p. Causas matrimoniales (1971) mantuvo, de una parte, la obligacion de la doble sentencia conforme --salvo en el proceso documental, en el que basta una sola sentencia si nadie apela, porque la certeza moral sobre el conocimiento de la verdad de la nulidad es muy facil de lograr, aunque en algunos de los nuevos supuestos anadidos al CIC 1917 no sea tan facil como puede parecer (42)--, y de otra parte, la obligacion del defensor del vinculo de apelar la primera sentencia pro nullitate (43). Sin embargo, las citadas normas particulares concedidas (en 1970) a algunas Conferencias Episcopales admitian, para casos en los que la apelacion fuera <<claramente superflua>> (diversos de los contemplados para el proceso documental), la no necesidad de la segunda sentencia conforme (44). Como ya hemos senalado, estas normas particulares fueron derogadas con la entrada en vigor del CIC 1983.

Con la exigencia de la segunda decision, como una manifestacion mas del favor matrimonia, el legislador ha pretendido garantizar <<la ulterior revision de la sentencia (pro nullitate matrimonia), realizada por el tribunal de la instancia superior>> (45). El CIC 1983 modifico el sistema de obligar al defensor del vinculo a apelar en el caso descrito, establecido por Benedicto XIV, y lo sustituyo por la obligacion del tribunal que dicta por vez primera una sentencia pro nullitate matrimonia de enviarla ex officio al tribunal <<de apelacion>> (el de instancia superior, que puede ser de segunda, tercera o ulterior instancia: cfr. DC, arts. 265 [seccion] 1,266, 268 [seccion] 2). A la vez, el n. 8 [seccion] 3 del m.p. Causas matrimoniales dispuso que, si esa sentencia era de primera instancia, el tribunal superior (que tambien puede ser de tercera o ulterior instancia si la nulidad fue declarada por un capitulo juzgado <<tamquam in prima instantia>>: cfr. DC, art. 268 [seccion] 3) pudiera confirmarla mediante un decreto.

Es evidente que tal envio ex officio no puede ser considerado una <<apelacion>>, porque es de la esencia de la apelacion que quien recurre solicite la <<reforma>> de la sentencia apelada, ya que se considera que ha producido a la parte un dano (gravamen) injusto. Y, si somos razonables, es imposible atribuir esa actitud al tribunal que ha dictado la sentencia. Por tanto, las expresiones <<apelacion automatica>> o <<apelacion ex officio>> no son correctas, aunque su uso sea muy frecuente. Por eso, De, con muy buen criterio, no ha incluido esta institucion entre los medios de <<impugnacion>> de la sentencia, porque, en si misma, no comporta ninguna impugnacion. DC, antes del titulo al dedicado a da impugnacion de la sentencia>> (titulo 12), ha establecido el titulo 11, que trata <<De la remision de la causa al tribunal de apelacion y de la tramitacion de la causa>> (46).

Este sistema (que no impide el derecho de apelacion, pero tampoco viene frustrado automaticamente si una parte apela: cfr. DC, art. 265), manifiesta, por un lado, el deseo de impedir retrasos innecesarios y de evitar que el defensor del vinculo se vea obligado a apelar contra una sentencia con la que puede estar de acuerdo y, por otro, confirma la voluntad de no renunciar al principio de la necesidad de la doble resolucion conforme. La afirmacion de este principio comporto un amplio debate en la Comision codificadora, pues fueron insistentes las propuestas de modificarlo, a semejanza de cuanto concedian las citadas normas particulares de 1970 (47). Esa comprensible tendencia (que no comparto) se volvio a manifestar con fuerza en el segundo proyecto de la DC. Efectivamente, el art. 43 del Novissimum Schema 2002 (el citado proyecto de motu proprio) preveia la posibilidad de renunciar a la obligacion de la doble sentencia conforme: <<[seccion] 1. Ius novas nuptias contrahendi oritur ex duplici decisione conformi, servato can. 1684. [seccion] 2. Normae, de qua in [seccion] superiore, ipso iure derogatur tantummodo si: 1. causa a tribunali collegiali definita sit; 2. iudicum collegium insuper votum favorabile exprimat; 3. nec partes aut defensor vinculi sese opponant; 4. accedat denique consensus Moderatoris tribunalis primae instantiae>> (48). Esta posibilidad, muy probablemente, como sucedio con las Normas USA 1970, pronto se habria convertido en la praxis habitual (49).

Por otra parte, la proteccion del favor matrimonii mediante la exigencia de las dos decisiones pro nullitate matrimonii (dos sentencias o una sentencia y un decreto, tras la promulgacion del m.p. Causas matrimoniales), comportaba --segun la disposicion de Benedicto XIV conservada en todas las normas universales hasta la DC-- que las mismas fueran <<conformes>>, es decir por el mismo <<capitulo de nulidad>> (la causa petendi senalada en el can. 1641, 1.). Esa <<autonomia>> formal de cada capitulo de nulidad del matrimonio suponia siempre que cada caput daba lugar a una <<accion>> distinta, que impedia que las respectivas sentencias pudieran ser consideradas <<conformes>>. Esta realidad permite (con ciertas reservas a partir de la DC, por eso hemos utilizado los verbos en <<pasado proximo>>) que, en las causas de nulidad del matrimonio, pueda ser introducida una nueva accion ante el tribunal de apelacion, el cual juzgara la nueva causa <<como en primera instancia>> (can. 1683). En las causas matrimoniales, la novedad de la segunda accion solo puede provenir de la invocacion de un nuevo capitulo de nulidad. En efecto, es evidente que necesariamente son identicas tanto las partes --los conyuges y el defensor del vinculo, y el promotor de justicia, si interviene (habida cuenta que la identidad de las partes publicas depende de su posicion en el proceso, no de que sean las mismas personas fisicas: cfr. cc. 1636 [seccion] 2, 1682 [seccion] 2; DC, arts. 265 [subseccion] 1, 2, 4, 279)--, cuanto el petitum (el vinculo entre esos <<conyuges>>, cuya validez se discute). Estos conceptos estan presentes en otras disposiciones legales: en la necesidad de senalar el capitulo de nulidad (o los capitulos) en el decreto de citacion, de formulacion de la duda y de su modificacion (cfr. DC, arts. 116 [seccion] 1, 2., 127 [seccion] 2, 135, 136).

Sin embargo, una importante tendencia doctrinal y jurisprudencial ha modificado dicho sistema, modificacion que ha sido acogida en el art. 291 [seccion] 2 de la DC. Mientras la aceptacion es antigua por parte de la Rota Romana, con excepciones, la Signatura Apostolica y un sector doctrinal, entre el que me encontraba durante un periodo, manifestaban resistencias a esta innovacion (50). Mientras que el [seccion] 2 acoge la ampliacion jurisprudencial del concepto de conformidad sustancial (permitiendo una mas facil conformidad), el [seccion] 1, por el contrario (pretendiendo siempre seguir la jurisprudencia rotal), restringe el concepto de conformidad formal, que es el unico que era explicitamente regulado en el sistema legal codicial. Veamos ambos supuestos.

2. La conformidad <<formal>> (art. 291 [seccion] 1)

El art. 291 [seccion] 1 de DC indica: <<Se llaman formalmente conformes dos sentencias o decisiones si se han dado entre las mismas partes, sobre la nulidad del mismo matrimonio, por el mismo capitulo de nulidad y por las mismas razones de derecho y de hecho (cfr. can. 1641, n. 1)>>.

En el sistema codicial (en esta materia el CIC 1983 no modifico el de 1917) la conformidad se limitaba a la identidad <<formal>> del caput nullitatis matrimonii (cfr. los arts. 70 [seccion] 2, 88, 217, 223 de la PME). Coherentemente con este concepto de conformidad, el art. 57 establecia: <<Libellus ita conficiendus est: (...) 2. indicetur petitio; nempe ut matrimonium declaretur nullum, et quidem ob hoc vel illud caput, ex gr. ob impotentiam, ob metum etc., vel ob plura, si plura sint nullitatis capita>>.

Sin embargo, la jurisprudencia rotal (en este punto puede parecer que estemos jugando con las palabras) dio un contenido mas <<sustancial>> a esta conformidad <<formal>>. En efecto, en alguna ocasion no se limito a exigir la mera identidad del nomen iuris <<formal>> del capitulo, sino que requirio una conformidad <<sustancial>> entre las dos decisiones, prestando atencion a la motivacion de las sentencias. Las razones aludidas por la Rota Romana son muy conocidas porque manifiestan una evidente rationabilitas acerca de la negativa valoracion de una conformidad solamente aparente: <<Substantia ... sententiae non solum ex nudis partis dispositivae verbis eruenda est, sed etiam ex substantia partis motivae, quae dispositivam cum induxerit, eandem complet, perficit et absolvit. Quo fit ut iudicatum, in quo duae vel plures sententiae inveniantur conformes, efficiatur et parte dispositiva sententiae et motivis disponendi in sua substantia consideratis, quae sint eiusdem partis dispositivae praesuppositum necessarium et logicum ... Conformes igitur dici nequeunt sententiae quae licet in parte dispositiva materialiter concordent, motivis inducuntur ita substantialiter diversis ut Iudices, qui eas in successivis instantiis tulerunt, prorsus aliter de re proposita sentiisse dicendi sunt>> (51). En atencion a este limpido razonamiento, ante la ausencia de una real doble sentencia conforme, la Rota Romana declaro admisible la <<apelacion>> contra la sentencia de segunda instancia aparentemente conforme con la de primera instancia, en vez de la nova causae propositio. El problema es que la causa, aunque evidentemente era sobre el estado de las personas (la nova causae propositio solo puede aplicarse a estas causas), sin embargo no era de nulidad del matrimonio, sino de separacion de los conyuges, materia en la que la causa petendi (por ejemplo, en el caso de las genericas sevicias) verdaderamente puede ser muy distinta, dependiendo de la diversidad de las pruebas y de su valoracion en la motivacion de la sentencia (52).

En las causas de nulidad del matrimonio existen algunos casos a los que se puede aplicar el mismo razonamiento. Por ejemplo, en el caso del <<error in qualitate personae directe et principaliter intenta>> (cfr. can. 1097 [seccion] 2) o del dolo <<ad obtinendum consensum patrato, circa aliquam alterius partis qualitatem, quae suapte natura consortium vitae coniugalis graviter perturbare potest>> (can. 1098), es evidente que la diversidad sustancial sobre la cualidad objeto del error o del dolo comportaria la no conformidad <<sustancial>> entre dos sentencias que fueran formalmente conformes a causa de que el nomen iuris dado en la formula de la duda hubiera sido el mismo. En efecto, como senalamos en otra ocasion (53), en estos casos se da una diferencia entre lo que se denominan hechos <<juridicos>> o <<principales>>, que son los que definen realmente el caput nullitatis (los veremos al hablar de la conformidad sustancial del [seccion] 2 del art. 291). Por tanto, en estas situaciones, mas que tratarse de dos sentencias con el mismo nomen iuris que se consideran no <<formalmente conformes>> por motivos sustanciales, en realidad se trataria de casos con capitulos <<formalmente>> disformes en los que el tribunal no habria cumplido satisfactoriamente su obligacion de precisar adecuadamente la formula de la duda (cfr. can. 1677 [seccion] 3; DC, arts. 127 [seccion] 2, 135 [seccion] 3).

Solo en estos casos en los que las <<razones de derecho y de hecho>> son realmente distintas, se puede no considerar conformes dos sentencias porque su conformidad es solo aparente. Sin embargo, no seria posible negar la conformidad si los hechos <<juridicos>> o <<principales>> coinciden realmente, aun cuando hubiera una diversidad de lo que se denominan hechos <<secundarios>> (las pruebas de la nulidad), cuando, en realidad, resulta que coinciden los hechos <<juridicos>> o <<principales>>. Tal diversidad (que nunca deberia poder ser absoluta, salvo casos aberrantes que comportarian la nulidad por defecto sustancial de la motivacion de la sentencia) es perfectamente posible y esta prevista por la ley, tanto a instancia de parte como ex officio (cfr. cc. 1452, 1639 [seccion] 2; DC, arts. 71, 267 [seccion] 3). Es evidente que no cabe una aplicacion inmoderada de este requisito, pues llevaria a contradecir la ratio legis de la DC que pretende evitar los formalismos innecesarios, como afirma la exposicion de raotivos. Ademas, respecto a tal interpretacion la DC no cumpliria la mision de <<declarar>> la jurisprudencia consolidada de la Rota Romana (u otra de las fuentes del derecho que hemos considerado al inicio de este estudio: [seccion] 1, a) y, por tanto, supondria una real innovacion al Codigo que haria nula la norma de la DC (cfr. can. 34 [seccion] 2). El nuevo requisito previsto en el art. 291 [seccion] 1 podria comportar una particular inseguridad juridica en los casos de incapacidad por el can. 1095, 2. y 3. (54).

Por tanto, no constituye obstaculo a la conformidad formal el hecho de que la certeza moral de los dos tribunales se funde en pruebas parcialmente distintas o en diversas circunstancias accesorias para la delimitacion sustancial de la causa petendi, es decir, la no identidad de lo que denominamos hechos <<secundarios>>. Por ejemplo, en un caso de simulacion parcial del consentimiento por exclusion del bonum prolis, la diversa causa simulandi debe ser considerada como hecho <<secundario>> y por tanto, aunque las causae simulandi no coincidan, o incluso sean alternativas (excluyentes entre si), la sustancia del caput nullitatis no cambia, y, por tanto, las dos sentencias pro nullitate matrimonii pueden ser formalmente conformes. Los ejemplos al respecto son mas sencillos y abundantes respecto al citado can. 1095, 2. y 3. (55).

3. La conformidad <<sustancial>> (art. 291 [seccion] 2)

Uno de los articulos de la DC que han sido objeto de mayor interes por parte de la doctrina (56) es el 291 [seccion] 2: <<Se consideran equivalentemente o sustancialmente conformes las decisiones que, aunque designen y determinen el capitulo de nulidad con distinta denominacion, se funden, sin embargo, sobre los mismos hechos que hacen nulo el matrimonio y sobre las mismas pruebas>>. El paragrafo reproduce practicamente a la letra algunas afirmaciones de la Rota Romana que, con terminologia similar, es acogida por otras decisiones del Tribunal apostolico. Por ejemplo, la sentencia rotal Romana coram Lefebvre, del 22 de julio de 1972, afirma que <<substantialem adesse conformitatem sententiarum quoties utraque lata sententia eisdem factis et probationibus nititur>> (57).

Respecto al concepto de <<hecho (<<juridico>>) que hace nulo el matrimonio>>, la sentencia rotal del 6 de mayo de 1974 Romana coram Pinto Gomez afirma que <<factum iuridicum est factum, in quo nullitas matrimonii fundatur et quod ad eandem conclusionem ducit, etsi sub diverso capite nullitatis>> (58). Por su parte, la Signatura Apostolica, en el decreto del 15 de marzo de 1999, considero que, tras haber comprobado los hechos <<juridicos>> o principales, corresponde al juez atribuirles el nomen iuris, es decir, ponerlos en relacion con el supuesto abstracto previsto por la ley. Si en esta calificacion los dos tribunales recurren a diversos capitulos de nulidad, esa diversidad formal del nomen iuris no impide la conformidad sustancial entre ambas decisiones basadas en los mismos <<hechos juridicos>> (59).

Es decir, en continuidad con el caracter <<institucional>> del proceso de nulidad del matrimonio --sostenido por Pio XII en su no menos celebre citado Discurso a la Rota Romana del 2 octubre 1944, en numerosas alocuciones de Juan Pablo II y, ahora, en el primer discurso a la Rota Romana de Benedicto XVI (28 enero 2006) (60)--, este articulo de DC acoge, con la mayor claridad posible, la doctrina segun la cual el sistema procesal (del cual DC es una mera exposicion) tutela las exigencias del favor veritatis y supera las prescripciones formalistas que no atentan a los principios esenciales del proceso (como sucederia, por ejemplo, si dicha modificacion supusiese la violacion del principio <<memo iudex sine actore>>). Dicho de otro modo, corresponde primariamente al juez, sobre la base del material procesal aportado inicialmente por los conyuges, atribuir el correcto nomen iuris a las circunstancias de hecho alegadas en el proceso a favor de la nulidad del matrimonio, de acuerdo con la doctrina a la que ya nos hemos referido al tratar de la posible modificacion ex officio de la formula de la duda (vide supra [seccion] 2, a). Por este motivo la norma contiene la advertencia explicita de que en las dos decisiones aequivalenter conformes, como se solian denominar antes de la DC, deben presentar caracteristicas homogeneas no solo los <<facta matrimonii irritantia>>, es decir, los hechos <<juridicos>> o <<principales>>, sino tambien las <<probationes>>, es decir, los hechos <<secundarios>> que son necesarios para probar aquellos otros <<principales>>. Por tanto, la unica divergencia admitida entre las dos decisiones concierne pura y simplemente el nomen iuris (<<licet [decisiones] caput nullitatis diverso nomine significent et determinent>>); es decir, que los hechos <<juridico>> o <<principales>>, demostrados sobre la base de las mismas pruebas sustanciales, hayan sido puestos en relacion con capita nullitatis diversos en las dos sentencias, con tal que, obviamente, ambas decisiones concluyan con el mismo dictamen acerca de la certeza moral sobre la nulidad o no del matrimonio.

Evidentemente, la norma habla de conformidad, o de homogeneidad <<sustancial>>, no de <<identidad>> entre los hechos <<principales>> (el hecho <<juridico>>) y los <<secundarios>> (las pruebas). De otro modo, si unicamente difiriera el nomen iuris, mas que de conformidad sustancial entre dos pronunciamientos legitimamente diformes formalmente, pero sustancialmente conformes, se trataria de un mero error de calificacion juridica en una de las dos sentencias. En realidad, las hipotesis senaladas por la jurisprudencia rotal, sobre las que se ha construido el concepto de conformidad sustancial, no solo son mas complejas, sino tambien mas amplias de los supuestos de hecho admitidos por el [seccion] 2 del art. 291. Por ello, la disposicion de DC necesita de una inteligente y prudente (no formalista) labor hermeneutica, que debe ser manifestada en la motivacion de la sentencia y en la decision en la que se declara la conformidad sustancial de las dos disposiciones formalmente heterogeneas. Por ejemplo, no habria ningun inconveniente, como hace la Rota Romana, en considerar conformes dos sentencias en las que una afirme la nulidad del matrimonio por vis et metus y la otra por exclusion de uno de los elementos, o de las propiedades esenciales, del matrimonio; o la equivalencia entre la vis et metus con la incapacidad psiquica, aunque, stricto sensu, tales capitulos sean alternativos, al ser formalmente incompatibles, puesto que en ambos casos uno de los capita nullitatis es causa del otro: el miedo respecto de la simulacion; y la incapacidad psiquica respecto del miedo, convirtiendo en irritante un miedo en si mismo no invalidante.

Por otro lado, es comprensible que la admision de la conformidad sustancial en la DC, considerando la escasa formacion de no pocos jueces, produzca una cierta inquietud entre la doctrina y entre alguna de las Conferencias Episcopales consultadas (61). Esa situacion me llevo tambien a mi a recelar en el pasado de la institucion de la conformidad sustancial como dije. Si ahora soy favorable (aunque con una prudente cautela) es por dos motivos: a) porque es una institucion que ya se esta aplicando en diversos tribunales perifericos, los cuales a tenor del art. 126 de la Const. ap. Pastor bonus, siguen la jurisprudencia rotal, y b) porque si esta manifestacion de equidad juridica la aplican los tribunales que pueden seguir mas de cerca la jurisprudencia de los tribunales apostolicos y la doctrina, ?por que no darla a conocer y facilitar su aplicacion a aquellos otros tribunales mas <<pobres>>? En definitiva, el verdadero abuso del proceso canonico de nulidad del matrimonio es el que no declara la verdad acerca de la situacion del matrimonio fracasado; o mejor, el que no es coherente con la aplicacion del autentico concepto de certeza moral (tanto sobre la quaestio facti como sobre la quaestio iuris), al servicio de la verdad. La limitacion de tales frecuentes abusos depende solo en una parte muy pequena de la perfeccion de la norma (que sinceramente me parece bastante aceptable), pues el problema verdadero es la mentalidad divorcista de no pocos tribunales, entre los que se encuentran tanto algunos <<tecnicamente>> muy preparados, como otros que tienen un menor conocimiento del derecho procesal y matrimonial de la Iglesia. Por tal motivo, tanto Juan Pablo II en su ultimo discurso a la Rota Romana (cfr. n. 4), como la exposicion de motivos de la DC subrayan la responsabilidad de los Obispos en la formacion de los jueces y en el seguimiento del modo como administran la justicia los tribunales, puesto que actuan en su nombre y los Obispos son los Moderadores de la actividad judicial dentro de su jurisdiccion.

Ciertamente el concepto de conformidad sustancial esta tambien limitado por la prohibicion de vaciar de contenido la exigencia de la doble sentencia conforme, cosa que sucederia si fueran declaradas conformes dos decisiones que realmente no lo son. Por eso un decreto rotal coram Anne (13 febrero 1974) subrayaba que la dispensa de la obligacion de la doble sentencia conforme no es de competencia ni de la Rota Romana ni de los otros tribunales que juzgan sobre el fondo de la nulidad del matrimonio: <<judices prudenter hac in re procedant oportet, ne, notionem conformitatis nimis late interpretantes, ulterius procedant irrumpentes in Pontificiam potestatem dispensandi super duplici sententia conformi, uti si duae sententiae declararentur conformes, dum, in rei veritate, facta ab utraque sententia considerata --in se-- eadem quidem sint, sed non qualitate qua juridica sint atque ideo aequivalenter dici nequeant conformes>> (62).

Por otra parte, Moneta sostiene que el litisconsorcio activo del que hemos hablado (vide supra [seccion] final del apartado 2, a) podria permitir un concepto de conformidad sustancial mas amplio del previsto en DC porque no cabria la indefension de ninguno de los conyuges (63). El razonamiento es agudo, pero tal vez no considere suficientemente que el defensor del vinculo es parte, y que el caracter publico de las causas de nulidad del matrimonio y de la relativa norma procesal no permite a los privados <<renunciar>> (como senalaba el citado decreto coram Anne) o <<ampliar>> el concepto de conformidad, que ya ha sido extendido por la DC. Una linea analoga seguia el art. 44 del Novissimum Schema 2002, en el que habia una completa indeterminacion sobre el concepto de conformidad, confiando tal apreciacion a la total discrecionalidad del tribunal, en el supuesto (remoto) de que la causa, decidida pro nullitate matrimonii en primera instancia, hubiera necesitado de la segunda instancia (64): <<Appellationis tribunalis est de duplicis iudicati conformitate decernere>> (65).

4. El tribunal idoneo para declarar la conformidad sustancial, la impugnacion de esa decision y la tutela del derecho de defensa (art. 291 [seccion] 3)

El art. 291 [seccion] 3 establece: <<Quedando a salvo el art. 136 y con pleno respeto del derecho de defensa, conoce de la conformidad equivalente o sustancial de dos decisiones el tribunal de apelacion que dicto la segunda, o el tribunal superior>>.

La referencia al art. 136, que como hemos visto prohibe la modificacion de la formula de la duda ex officio, a mi juicio hay que entenderla como la prohibicion de dictar una sentencia por un capitulo no concordado (contra la obligacion de concordarlo formalmente, inicial o sucesivamente, a instancia de parte o ex officio: vide supra [seccion] 2, a). Por este motivo la DC relaciona tal modificacion con la violacion del derecho de defensa de los conyuges cuyo matrimonio es declarado nulo por un capitulo que nunca fue concordado formalmente y del que, por tanto, nunca tuvieron noticia.

Sin embargo, no consideramos que haya violacion del derecho de defensa cuando se declara la conformidad sustancial entre una decision pro nullitate matrimonii, dictada por el tribunal de primera instancia, y otra, emitida por el tribunal de apelacion, por un capitulo admitido <<tamquam in prima instantia>> segun el art. 268 [seccion] 1 de la DC. En este caso no se aplica el [seccion] 3 de dicho articulo que preve el envio ex officio al tribunal de tercera o ulterior instancia (cfr. art. 268 [seccion] 2), porque la finalidad de este posible <<procedimiento breve>> para obtener la doble sentencia conforme ya se ha obtenido con la conformidad sustancial. Villeggiante sostiene, sin embargo, que si hay violacion del derecho de defensa de quien se opone a la declaracion de la nulidad del matrimonio porque se le priva de un grado de jurisdiccion (66). Nos parece que, puesto que la ratio legis de la conformidad sustancial es agilizar las causas de nulidad del matrimonio respetando la obligacion de la doble sentencia conforme pro nullitate matrimonii, el nuevo sistema comporta, tanto la no aplicacion del citado envio de las actas ex officio al tribunal superior, como la imposibilidad de apelar esa sentencia. En efecto, aunque formalmente sea una decision de primera instancia por el nuevo caput nullitatis, el concepto de conformidad sustancial hace que el nuevo capitulo aducido en segunda instancia sea en realidad una sentencia de segunda instancia que confirma la primera. Logicamente, nunca podra suceder que la conformidad sustancial sea pronunciada por un tribunal del mismo grado del que dicto la sentencia precedente, pues la decision seria insanablemente nula por violacion del principio ne bis in idem. En el caso del capitulo juzgado por el tribunal superior <<tamquam in prima instantia>>, esa <<primera instancia>> es sustancialmente una instancia superior a la precedente (67).

La doble sentencia conforme sustancial es a todos los efectos una sentencia que ha pasado a cosa juzgada formal y que, por tanto, solo puede ser impugnada mediante el nuevo examen, como es demostrado por la sistematica de la DC que trata de ambas instituciones en el mismo titulo (cfr. arts. 290, 291).

Sin embargo, el contenido de la sentencia en el que se declara la conformidad sustancial, a pesar de que normalmente se integrara en la parte dispositiva de la segunda o ulterior decision sobre la nulidad del matrimonio, en si mismo sera (material y formalmente) una decision de <<primera instancia>> sobre el fondo y, por tanto, sometida a la posibilidad de la apelacion. En consecuencia, aunque la causa no debera ser transmitida ex officio al tribunal superior, quien ocupe la posicion de parte demandada, publica o privada, tiene derecho de apelar contra la declaracion de conformidad sustancial, garantizandose de este modo la tutela sustancial del derecho de defensa al que nos acabamos de referir. Si tal apelacion fuera acogida, el mismo tribunal debera juzgar sobre la nulidad del matrimonio, y podra confirmarla con el <<proceso breve>> previsto en el art. 265 [seccion] 1 de la DC si se trata de un capitulo juzgado <<tamquam in prima instantia>> (cfr. art. 268 [seccion] 3); de lo contrario sera necesario seguir el tramite ordinario (cfr. art. 266).

La decision acerca de la conformidad sustancial la debera hacer habitualmente el tribunal de segunda o ulterior instancia que la dicta. Es mas, considerada la posibilidad de una conformidad <<formal>> solo <<aparente>> (cfr. art. 291 [seccion] 1), seria oportuno que tambien en los casos de conformidad formal el tribunal la declarase explicitamente, aunque si no lo hace es evidente que sigue siendo inmediatamente ejecutable, salvo que contenga un vetitum (cfr. arts. 300 y 301).

Para concluir, pensamos que contra la decision del juez superior, que admite o rechaza la apelacion contra la declaracion de conformidad sustancial, no se puede volver a apelar. Aunque la DC no trata de este tema, la respuesta negativa proviene del can. 1631 y del art. 282 de la DC porque se trata de una cuestion de iure appellandi que debe ser tratada <<expeditissime ... iuxta normas processus contentiosi oralis>>, lo que implica la prohibicion de una ulterior apelacion (cfr. can. 1629, 5.o; DC, art. 280 [seccion] 1, 5.o).

Es evidente que la conformidad sustancial no es aplicable al proceso documental (68) y que la coherencia del sistema y el favor matrimonii exigen que esta institucion influya tambien en la admision de la demanda, porque puede darse una violacion sustancial del principio ne bis in idem, como han afirmado algunas sentencias de diversos Tribunales Eclesiasticos Regionales italianos (69). La experiencia demostrara si explicitar en la DC la conformidad sustancial de las sentencias pro nullitate matrimonii es util para hacer realidad que las causas de nulidad del matrimonio se terminen cuanto antes, sin merma de la justicia (cfr. cc. 1446 [seccion] 1, 1453; DC, exposicion de motivos, art. 72).

* Version resumida de la ponencia leida en el XXIV Curso de Actualizacion en Derecho Canonico, Universidad de Navarra, Pamplona 24-26.X.2005.

(1.) Cfr. nuestros <<"Quaestiones disputatae" sulla scelta della procedura giudiziaria nelle cause di nullita del matrimonio, sui titoli di competenza, sul libello introduttorio e sulla contestazione della lite>>, en Apollinaris, 70 (1997), pp. 618-622; <<Il diritto al contraddittorio nella giurisprudenza canonica, postille alle decisioni della Rota Romana>>, en S. GHERRO (a cura di), Il principio del contraddittorio tra l'ordinamento della Chiesa e gli ordinamenti statali, Padova 2003, pp. 55-56; <<La nullita insanabile della sentenza per un vizio attinente le parti (can. 1620, nn. 4, 5 e 6)>>, en La querela di nullita, Libreria Editrice Vaticana, 2005, pp. 125-127; <<Il concetto di "conformitas sententiarum" nell'istr. "Dignitas connubii" e i suoi riflessi sulla dinamica del processo>>, en H. FRANCESCHI-J. LLOBELL-M. A. ORTIZ (a cura di), La nullita del matrimonio: temi processuali e sostantivi in occasione della <<Dignitas connubii>>. II Corso di aggiornamento per operatori del diritto presso i tribunali ecclesiastici, Roma, 13-18 settembre 2004, Roma 2005, pp. 193-230; <<Ancora sulla modifica "ex officio" del decreto di concordanza del dubbio>>, en Ius Ecclesiae, 17 (2005), pp. 742-758.

(2.) Cfr. los clasicos tratados de C. BECCARIA, Dei delitti e delle pene, 1764, ed. a cura di R. FABIETT1 (ed.), U. Mursia & C., Milano 1973, 2.a ed. electronica en www.liberliber.it, y de M. PAGANO, Considerazioni sul processo criminale, Napoli 1787, en www.trani-ius.it/radici; nuestro <<Contemperamento tra gli interessi lesi e i diritti dell'imputato: il diritto all'equo processo>>, en D. CITO (a cura di), Processo penale e tutela dei diritti nell'ordinamento canonico, Milano 2005, pp. 63-143 (traduccion al ingles: <<The Balance of the Interests of Victims and the Rights of the Accused: The Right to Equal Process>>, en P. M. DUGAN [a cura di], <<The Penal Process and the Protection of Rights in Canon Law>> , Proceedings of a conference held at the Pontifical University of the Holy Cross, Rome, March 25-26, 2004, Montreal-Chicago 2005, pp. 67-127).

(3.) Cfr. G. ERLEBACH, La nullita della sentenza giudiziale <<ob ius defensionis denegatum>> nella giurisprudenza rotale, Citta del Vaticano 1991, pp. 9-85, 119-176.

(4.) Cfr. G. MARAGNOLI, <<La funzione e i poteri del giudice istruttore nel processo canonico di nullita del matrimonio>>, en La nullita del matrimonio: temi processuali e sostantivi in occasione della <<Dignitas connubii>>, cit., pp. 83-143; nuestros <<La delega della potesta giudiziaria nell'ordinamento canonico>>, en Escritos en honor de Javier Hervada, Pamplona 1999, pp. 459-472, y <<Contemperamento tra gli interessi lesi e i diritti dell'imputato ...>>, cit.

(5.) Cfr. ROTA ROMANA, <<Normae Rotae Romanae Tribunalis, 18 abril 1994, art. 53 [seccion] 2>>, en AAS, 86 (1994), pp. 508-540, aprobadas <<in forma specifica>> por el Papa (cfr. SECRETARIA DE ESTADO, <<Rescriptum ex Audientia Sanctissimi, 23 febrero 1995>>, en AAS, 87 [1995], p. 366); <<Normas organicas y procesales del Tribunal de la Rota de la Nunciatura Apostolica en Espana, promulgadas con el m.p. Nuntiaturae Apostolicae in Hispania, 2 octubre 1999, arts. 41-47 y 49>>, en AAS, 92 (2000), pp. 5-17.

(6.) El CIC 1917 no preveia esta excepcion en las causas publicas (cfr. can. 1655) y el Titulo De causis matrimonialibus (cann. 1960-1992) no trataba de los patronos. Sin embargo, la genesis del Codigo, y la interpretacion que del mismo hacia la instr. Provida Mater Eccle. sia, permite afirmar que la normativa actual tan solo ha explicitado el sistema canonico precedente: <<Quamvis pars per seipsam agere et respondere possit in iudicio, expedit tamen ut habeat advocatum, vela se electum vel a praeside datum, iuxta normas quae sequuntur>> (cfr. S.C. PARA LOS SACRAMENTOS, <<instr. Provida Mater Ecclesia, 15 agosto 1936, art. 43 [seccion] 1>>, en AAS, 28 (1936), pp. 313-361: citada PME). Cfr. P. S. MANY (C. S. Sulpitii, consultor), <<Votum, Liber Quintus, De iudiciis, Pars Prima, De iudiciis in genere, Titulus I-V, Typis Vaticanis, Romae 1907, can. 27 [seccion] 1>>, en J. LLOBELL-E. DE LEON-J. NAVARRETE, II libro <<de processibus>> nella codificazione del 1917. Studi e documenti, vol. 1, Cenni storici sulla codificazione. <<De iudiciis in genere>>, il processo contenzioso ordinario e sommario, il processo di nullita del matrimonio, Milano 1999, p. 416; <<Consulta del 25 abril 1907>>, en Verbali della Commissione dei consultori sul libro <<de iudiciis>>, 7 marzo 1907-30 marzo 1910, ibidem, p. 972; DC, arts. 101, 113 [subseccion] 3 y 4. Sobre el <<patrono estable>>, cfr. C. GULLO, <<Comentario al can. 1490>>, en A. MARZOA-J. MIRAS-R. RODRiGUEZ-OCANA (eds.), Comentario exegetico al Codigo de Derecho Canonico, Pamplona 1996, vol. 4, pp. 1065-1066; G. LAGOMARSINO, <<Avvocatura del poveri, gratuito patrocinio e patrono stabile negli ordinamenti statuale e canonico>>, en Il Diritto Ecclesiastico, 111/1 (2000), pp. 1104-1132; J. OCHOA, <<La figura del procurador y abogado publicos>> en Z. GROCHOLEWSKI-V. CARCEL ORTI (a cura di), <<Dilexit iustitiam>>. Studia in honorem Aurelii Card. Sabattani, Citta del Vaticano 1984, pp. 249-284; nuestro <<I patroni stabili e i diritti-doveri degli avvocati>>, en Ius Ecclesiae, 13 (2001), pp. 71-91.

(7.) Cfr. B. UGGE, <<La terminologia non contenziosa dell'istruzione "Dignitas connubii">>, en Quaderni di diritto ecclesiale, 18 (2005), pp. 364-375.

(8.) Para todas estas cuestiones, cfr. M. A. ORTIZ, <<Il difensore del vincolo>>, en La nullita del matrimonio: temi processuali e sostantivi in occasione della <<Dignitas connubii>>, cit., pp. 27-68; R. RODRIOUEZ-OCANA, La demanda judicial canonica, Pamplona 2002, passim.

(9.) ROTA ROMANA, coram Stankiewicz, decreto, 26 julio 1996, Mexicana, Iurium; Incid.: revocationis decr. admissionis libelli, n. 2, en B. Bis 55/96.

(10.) T. SANCHEZ, Disputationum de sancto matrimonii sacramento, lib. 7, disp. 100, n. 14, Venetiis 1625, vol. 2, p. 363.

(11.) JUAN PABLO II, <<Discurso a la Rota Romana, 28 enero 2002, n. 7>>, en AAS, 94 (2002), pp. 340-346. La cursiva es del original.

(12.) Cfr., por ejemplo, J. J. GARCIA FAiLDE, Nuevo Derecho Procesal Canonico, 3.a ed., Salamanca 1995, pp. 239-240; S. PANIZO ORILLO, Temas procesales y nulidad matrimonial, Madrid 1999, p. 814; A. STANKIEWICZ, <<De nullitate sententiae "ultra petita" prolatae>>, en Periodica, 70 (1981), pp. 221-235; IDEM, <<Comentario al can. 1620, nn. 4 y 8>>, en A. MARZOA-J. MIRAS-R. RODRIGUEZ-OCANA (eds.), Comentario exegetico al Codigo de Derecho Canonico, Pamplona 1996, vol. 4, pp. 1624 y 1626.

(13.) <<Neque processuale iter mutari potest nova dubii concordatione [ex officio] absque notificatione rite partibus facta>> (ROTA ROMANA, <<coram Turnaturi, decreto, 7 diciembre 2000, Mexicana, Nullitatis matrimonii; Prael.: null. sent., n. 15>>, en B. Bis, 111/00). <<Partes enim ius habent ut audiantur de mutatione causae petendi. Iudex, qui suo arbitrio tempore proferendae sententiae caput nullitatis mutet, haud dubie ius defensionis graviter laedit; ac sententia, ob hoc violatum ius partium, nullitate laborat>> (ROTA ROMANA, <<coram Burke, decreto, 4 junio 1998, Parisien., Nullitatis matrimonii; Incid.: Null. sent>>, en B. Bis, 49/98, n. 5). La modificacion ex officio del decreto de litis contestatio esta tambien admitida, con tal que se notifique a las partes, en especial a la demandada, por ejemplo, en ROTA ROMANA, <<coram Stankiewicz, decreto, 29 marzo 1996, Bangaloren (India), Nullitatis matrimonii; Prael. : Novae causae proposi. tionis et null. sent., n. 10>>, en B. Bis, 21/96.

(14.) CONSILIUM PRO PUBLICIS ECCLESIAE NEGOTI1S, <<Novus modus procedendi in causis nullitatis matrimonii approbatur pro Statibus Foederatis Americae Septentrionalis, 28 abril 1970, n. 11>>, en I. GORDON-Z. GROCHOLEWSKI, Documenta recentiora circa rem matrimonialem et processualem, vol. 1, Romae 1977, nn. 1380-1428 (citadas: Normas USA 1970).

(15.) Cfr. ROTA ROMANA, <<coram Corso, decreto, 16 enero 1990, Sancti Sebastiani Fluminis Ianuarii (Brasile) , Nullitatis matrimonii, Nullitatis sententiae, n. 7>>, en RRDecr., 8 (1990), pp. 6-11; <<coram Faltin, decreto, 16 enero 1990, Brunen (Repubblica Ceca), Nullitatis matrimonii, Novae causae propositionis, n. 16>>, en RRDecr., 8 (1990), pp. 22-28; <<coram Boccafola, decreto, 16 abril 1991, Paulopolitana et Minneapolitana (USA), Incid. : Nullitatis sententiarum>>, en RRDecr., 9 (1991), pp. 46-53; <<coram Bruno, decreto, 21 julio 1995, Kinshasana seu Kikuiten (Congo), Nullitatis matrimonii; Prael. : Null. sent., n. 7>>, en B. Bis, 33/95; <<coram Jarawan, decreto, 9 febrero 1996, Ultraiecten ( Olanda), Nullitatis matrimonii; Inc. : Null. sent. et novae causae propositionis, n. 5>>, en B. Bis, 9/96; <<coram Serrano, sentenza interlocutoria, 15 mayo 1998, Sancti Ioannis Portoricen., Nullitatis matrimonii et sententiae, n. 3, Sent. 50/98>>, en RRD, 90 (1998), pp. 375-378; <<coram Burke, decreto, 4 junio 1998, Parisien (Francia), Nullitatis matrimonii; Incid. : Null. sent., n. 5>>, en B. Bis, 49/98; <<coram Bottone, decreto, 25 junio 1998, Sancti Sebastiani Fluminis Januarii (Brasile), Nullitatis matrimonii, n. 4>>, en B. Bis, 57/98; <<coram Faltin, decreto, 19 enero 2000, Bogoten (Colombia), Nullitatis matrimonii; Incid. : Null. sent., n. 7>>, en B. Bis, 7/00.

(16.) ULPIANUS, <<Libro 27 ad Sabinum>>, en Dig., 50, 17, regula iuris 21. <<Cui licet quod est plus, licet utique quod est minus>> (VI[grados] Regula iuris 53).

(17.) Cfr. P. MONETA, <<La procedura consensuale nelle cause di nullita di matrimonio canonico>>, en www.olir.it, maggio 2005, pp. 7-8.

(18.) Cfr. F. DANEELS, <<Osservazioni sul processo per la dichiarazione di nullita del matrimonio>>, en Quaderni di diritto ecclesiale, 14 (2001), p. 83; C. DE DIEGO-LORA-R. RODRIGUEZ-OCANA, Lecciones de derecho procesal canonico. Parte general, Pamplona 2003, pp. 150-156; Z. GROCHOLEWSKI, <<L'appello nelle cause di nullita matrimoniale>>, en Forum, 4/2 (1993), p. 37; nuestro <<Quaestiones disputatae>>, cit., pp. 609-611; P. MONETA, La giustizia nella Chiesa, ristampa aggiomata, Bologna 1995, p. 91; C. M. MORAN, El derecho de impugnar el matrimonio. El litisconsorcio activo de los conyuges, Salamanca 1998; IDEM, <<De partibus in causis>>, en R. RODRIGUEZ-OCANA-J. SEDANO (eds.), La Instr. <<Dignitas connubii>> sobre los procesos de nulidad de matrimonio, en prensa; M. E POMPEDDA, Studi di diritto processuale canonico, Milano 1995, p. 106; R. RODRIGUEZ-OCANA, <<Breve comentario al decreto general de la Signatura sobre el c. 1673, 3.>>, en Ius canonicum, 34 (1994), pp. 649-650.

(19.) <<Cum sententiae in causis matrimonialibus numquam transeant in rem iudicatam, causae ipsae retractari poterunt coram tribunali superiori, non exceptis casibus in quibus appellatio defuerit vel deserta aut perempta fuerit>> (PME, art. 217 [seccion] 1).

(20.) Cfr. PIO XII, <<Discurso a la Rota Romana, 2 octubre 1944>>, en AAS, 36 (1944), pp. 281-290; JUAN PABLO II, <<Discurso a la Rota Romana, 4 febrero 1980>>, en AAS, 72 (1980), pp. 172-178; IDEM, <<Discurso a la Rota Romana, 28 enero 1994>>, en AAS, 86 (1994), pp. 947-952; P. A. BONNET, <<De iudicis sententia ac de certitudine morali>>, en Periodica, 75 (1986), pp. 61-100 y en P. A. BONNET, Giudizio ecclesiale e pluralismo dell'uomo. Studi sul processo canonico, Torino 1998, pp. 363-392; C. DE DIEGO-LORA, <<Comentario al can. 1608>>, en Comentario exegetico, cit., vol. 4, pp. 1537-1550; P. ERDO, <<La certezza morale nella pronuncia del giudice. Problemi attuali>>, en Periodica de re canonica, 87 (1998), pp. 81-104; Z. GROCHOLEWSKI, <<La certezza morale come chiave di lettura delle norme processuali>>, en lus Ecclesiae, 9 (1997), pp. 417-450; M. A. ORTIZ, <<Le dichiarazioni delle parti e la certezza morale>>, en Ius Ecclesiae, 18 (2006), en prensa; A. STANKIEWICZ, <<La certezza morale e la motivazione della sentenza>>, en La nullita del matrimonio: temi processuali e sostantivi in occasione della <<Dignitas connubii>>, cit., pp. 231-245; nuestros Historia de la motivacion de la sentencia canonica, Zaragoza 1985; <<Il patrocinio forense e la "concezione istituzionale" del processo canonico>>, en P. A. BONNET-C. GULLO (a cura di), Il processo matrimoniale canonico, 2a ed., Citta del Vaticano 1994, pp. 439-478; <<La genesi della sentenza canonica>>, ibidem, pp. 695734; vide infra nota 26.

(21.) Cfr., para el sistema del CIC 1917, T. GIUSSANI, Discrezionalita del giudice nella valutazione delle prove, Citta del Vaticano 1977; para el derecho vigente, cfr. A. STANKIEWICZ, <<Le caratteristiche del sistema probatorio canonico>>, en II processo matrimoniale canonico, cit., pp. 567-597; nuestro <<La genesi dei disposti normativi sul valore probatorio delle dichiarazioni delle parti: ii raggiungimento del principio della libera valutazione delle prove>>, en S. GHERRO (a cura di), Confessione e dichiarazione delle parti nelle cause canoniche di nullita matrimoniale, Padova 2003, pp. 99-145.

(22.) Sobre este concepto, cfr. PIO XII, <<Discurso a la Rota Romana, 1 octubre 1942>>, en AAS, 34 (1942), pp. 338-343; JUAN PABLO II, ,<<Discurso a la Rota Romana, 4 febrero 1980>>, cit.

(23.) Cfr. nuestro <<La genesi della sentenza canonica>>, cit., pp. 700-705 y 720-722. El juez debe rechazar con energia pruebas ilicitas (inmorales) que alguna vez son admitidas usando como pretexto el favor veritatis (cfr. A. INGOGLIA, <<Inammissibilita di prove illecite "quoad substantiam" e "quoad modum adcquisitionis" nel processo canonico di nullita del matrimonio. [Prime considerazioni sull'art. 157 della recente Istruzione "Dignitas connubii"]>>, en Osservatorio delle liberta e istituzioni religiose [www.olir.it], febbraio 2006).

(24.) Cfr. los discursos de Juan Pablo II a la Rota Romana en 1987 y 1988: <<5 febrero 1987>>, en AAS, 79 (1987), pp. 1453-1459 y <<25 enero 1988>>, en AAS, 80 (1988), pp. 1178-1185; E. COLAGIOVANNI, <<Il giudice e la valutazione delle prove>> en AA.VV., I mezzi di prova nelle cause matrimoniali secondo la giurisprudenza rotale, Roma 1995, pp. 9-13; H. FLATTEN, <<Qua libertate iudex ecclesiasticus probationes appretiare possit et debeat>>, en Apollinaris, 33 (1960), pp. 185-210.

(25.) JUAN PABLO II, <<Discurso a la Ruta Romana, 4 febrero 1980>>, cit., n. 2.

(26.) Cfr. <<Moral Certainty in the Canonical Marriage Process>>, en Forum, 8 (1997), pp. 303-363; <<La certezza morale nel processo canonico>>, en Il Diritto Ecclesiastico, 109/1 (1998), pp. 758-802; <<Oggettivita e soggettivita nella valutazione giudiziaria delle prove>>, en Quaderni di diritto ecclesiale, 14 (2001), pp. 394-413; <<La genesi dei disposti normativi sul valore probatorio delle dichiarazioni delle parti>>, cit.

(27.) JUAN PABLO II, <<Discurso a la Ruta Romana, 4 febrero 1980>>, cit., n. 6.

(28.) Pio XII, <<Discurso a la Ruta Romana, 1 octubre 1942>>, cit., n. I; JUAN PABLO II, <<Discurso a la Ruta Romana, 4 febrero 1980>>, cit., n. 6.

(29.) JUAN PABLO II, <<Discurso a la Rota Romana, 4 febrero 1980>>, cit., n. 6. Cfr. CONSILIUM PRO POBLICIS ECCLESIAE NEGOTIIS, <<Epistula ad Praesidem Conferentiae Episcopalis Statuum Foederatorum Americae Septentrionalis, 20 junio 1973>>, en Documenta recentiora, cit., vol. 1, Romae 1977, nn. 1431-1437.

(30.) Cfr. nuestro <<Sulla valenza giuridica dei discorsi del Romano Pontefice al Tribunale Apostolico della Rota Romana>>. en L'Osservatore Romano, 6 noviembre 2005, pp. 7-8, y en Ius Ecclesiae, 17 (2005), pp. 547-564.

(31.) Cfr. Normas USA 1970, cit. Para un estudio de estas (y otras) normas particulares y de los problemas que plantearon, cfr. nuestro <<Accion, pretension y fuero del actor en los procesos declarativos de la nulidad matrimonial>>, en Ius canonicum, 27 (1987), pp. 625-642.

(32.) Es interesante notar que el proyecto de motu proprio elaborado en 2002 por la Comision Interdicasterial (el segundo de los que habla la exposicion de motivos de DC, denominado Novissimum Schema: cfr. F. DANEELS, <<Una introduccion general a la instruccion Dignitas connubii>>, en este mismo numero de Ius canonicum), no trataba del concepto de certeza moral: cfr. F. G. MORRISEY, The proposed new Instruction for the Processing of Marriage Nullity Cases, Conference of Chancery and Tribunal Officials, San Antonio, TX. March 18-20, 2003, pro manuscripto (con el texto del Novissimum Schema 2002).

(33.) Cfr. JUAN PABLO II, <<Discorso ai partecipanti alla 13. a Assemblea Plenaria del Pontificio Consiglio per la Famiglia sul tema "La pastorale dei divorziati e risposati", 24 enero 1997>>, en AAS, 89 (1997), pp. 482-485; IDEM, <<Omelia in occasione della Beatificazione dei Servi di Dio Luigi Beltrame Quattrocchi e Maria Corsini, sposi, 21 octubre 2001>>, en AAS, 94 (2002), pp. 192-196; BENEDICTO XVI, Discurso en el encuentro con el clero de la diocesis de Aosta, 25 julio 2005, en www.vatican.va (la traduccion del italiano y los textos entre parentesis son mios).

(34.) Vid. supra nota 21.

(35.) Cfr. SIGNATURA APOSTOLICA, <<Decreto particolare. "Praesumptiones facti pro causis nullitatis matrimonii", 13 diciembre 1995, Prot. N. 25651/V.T.>>, en lus Ecclesiae, 8 (1996), pp. 821-839; U. NAVARRETE, <<Commentario al decreto della Segnatura Apostolica sulle cosiddette "Presumptions of fact">>, en Periodica de re canonica, 85 (1996), pp. 535-548; M. A. ORTIZ, <<Circa l'uso delle presunzioni nelle cause di nullita del matrimonio>>, en Ius Ecclesiae, 8 (1996), pp. 839-850; Ch. J. SCICLUNA, <<The use of "Lists of Presumptions of Fact" in Marriage Nullity Cases>>, en Forum, 7 (1996), pp. 45-67.

(36.) Una sentencia del actual Decano de la Rota Romana expone con claridad el planteamiento que considero correcto sobre la valoracion de las declaraciones de las partes, que la DC (cfr. arts. 179-182), siguiendo la jurisprudencia rotal, llama <<confesion>>, (cfr. ROTA ROMANA, <<coram Stankiewicz, sentencia definitiva, 25 abril 2002, Reg. Siculi seu Panormitana, Nullitatis matrimonii, Sent. 49/02, n. 15>>, en Ius Ecclesiae, 18 [2006], en prensa). Cfr. M. A. ORTIZ, Le dichiarazioni delle parti e la certezza morale, cit.

(37.) El art. 180 [seccion] 2 de la DC ha precisado el Codigo: <<A no ser que las pruebas se consideren plenas por otro concepto, para valorar las declaraciones de las partes el juez ha de requerir, si es posible, testigos que declaren acerca de la credibilidad de las partes; y se servira tambien de otros indicios y adminiculos (cfr. can. 1679)>>.

(38.) Vid. supra nota 26. Cfr. M. A. ORTIZ, <<Le dichiarazioni delle parti, la prova testimoniale e documentale e la loro portata processuale nelle cause ex can. 1095, 1-2>>, en L'incapacita di intendere e di volere nel diritto matrimoniale canonico (can. 1095 nn. 1.2), Citta del Vaticano 2000, pp. 337-382.

(39.) <<Art. 35 [seccion] 1. In marriage nullity cases, the declarations or both parties or even of one of them constitute proof; ordinarily these are to be supported and corroborated by witnesses and other proofs, as well as by indications and supporting elements. [seccion] 2. Where it is impossible to acquire other proofs relating to the merit of the case, the declarations of the spouses or even of one of them, can constitute full proof against the validity of the marriage only if, in addition to other elements of the case, as well as indications and supporting factors, the full credibility of these parties is ascertained>> (F .G. MORRISEY, The proposed new Instruction for the Processing of Marriage Nullity Cases, cit.).

(40.) <<"Note": in cases involving the nullity of marriage, proof can be brought through the declarations of one or both parties; however, these can now constitute full proof if they are supported by other indications and supporting arguments to support their credibility. This will be very important in cases which date back many years and where witnesses are not readily available>> (ibidem).

(41.) Cfr., aparte de la exposicion de motivos de la Dei miseratione, otras normas de Benedicto XIV, <<lett. Matrimonii perpetuum, 11 abril 1741, "Admonitio ad Episcopos in Polonia Reano constitutos, ut cautius procedant in admittendis coniugiorum dissolutionibus">>, en Sanctissimi Domini nostri Benedicti Papae XIV bullarium, Venetiis 1768, vol. 1, p. 20; <<lett. "Quamvis paternae", de iustitia administranda, 26 agosto 1741, "Commissiones causarum ad partes non aliis dirigendas esse statuitur", ibidem, pp. 30-31, y en Enchiridion delle Encicliche, Bologna 1994, vol. 1, nn. 8-14; <<breve "Nimiam licentiam", de matrimoniorum indissolubilitate, 18 mayo 1743>>, en Enchiridion delle Encicliche, cit., vol. 1, nn. 858-878.

(42.) Cfr. DC, art. 297 [seccion] 1; L. MORALES, El proceso documental de nulidad matrimonial, Pontificia Universita della Santa Croce, Thesis ad Doctoratum in Iure Canonico totaliter edita, Romae 2002; nuestro <<L'appellabilita della decisione riguardante la querela di nullita della sentenza definitiva e la dubbia applicabilita del processo documentale di nullita del matrimonio al difetto di forma canonica>>, en Ius Ecclesiae, 14 (2002), pp. 694-710.

(43.) Cfr. PABLO VI, ,<<m.p. "Causas matrimoniales" quo normae quaedam statuuntur ad processus matrimoniales expeditius absolvendos, 28 marzo 1971, n. 8 [seccion] 1>>, en AAS, 63 (1971), pp. 441-446.

(44.) Cfr. Normas USA 1970, cit., n. 23 [seccion] 2.

(45.) Communicationes, 12 (1980), p. 233.

(46.) Cfr. G. ERLEBACH, <<L'impugnazione de la sentenza e la procedura "ex can. 1682">>, en La nullita del matrimonio: temi processuali e sostantivi in occasione della <<Dignitas connubii>>, cit., pp. 247-268; IDEM, <<L'impugnazione della sentenza e l'invio "ex officio" della causa al tribunale di appello nell'istr. "Dignitas connubii">>, en Ius Ecclesiae, 18 (2006), en prensa.

(47.) Cfr. Communicationes, 11 (1979), pp. 266-267; 16 (1984), pp. 73-75; PONTIFICIO CONSEJO PARA LA INTERPRETACION DE LOS TEXTOS LEGISLATIVOS, Acta et documenta PC-CICR. Congregatio Plenaria diebus 20-29 octobris 1981 habita, Typis Polyglottis Vaticanis, 1991, pp. 98-127 y 230-278.

(48.) Novissimum Schema 2002, art. 43: <<[seccion] 1. The right to enter into a new marriage arises from two conform decisions, observing the provisions of canon 1684. [seccion] 2. The norm mentioned in [seccion]1 can be derogated from only if: 1. the case was decided by a collegial tribunal; 2. the college of judges moreover gave a favorable decision; 3. neither the parties nor the defender of the bond are opposed; 4. the Moderator of the first instance tribunal consents>> (F. G. MORRISEY, The proposed new Instruction for the Processing of Marriage Nullity Cases, cit.).

(49.) Es interesante el comentario de Morrisey: <<"Note": this articles contains numerous changes: 1. this article abrogates the existing legislation; 2. new conditions are laid down to state when a second conforming decision is not required; 3. it would seem that the decision would have to be unanimous. (Under the present legislation, at least three judges have to be in favor of the invalidity: the sole judge in first instance, and at least two of the three judges in second instance); 4. as the text now stands, the article would apply also in second instance if a negative decision were appealed to the appellate forum which then decided in the affirmative relative to the invalidity of the marriage. "Note also": Art. 290 of the first draft had spelled out in more detail what was involved in "conformity of sentences". Judgments are said to be conforming if about the same parties and on the same ground of nullity and with the same exposition of law and fact. However, decisions are considered as equivalently or substantially conforming when, even if the ground of nullity of marriage is differently named, the nullity itself is based on the same facts and proofs>> (E G. MORRISEY, The proposed new Instruction for the Processing of Marriage Nullity Cases, cit.). La cita de Morrisey al art. 290 del <<primer borrador>> (el proyecto enviado a las Conferencias Episcopales en 1999, no el Primum schema recognitum del 2000) se refiere al vigente art. 291 de la DC. Una clara manifestacion de las diversas posturas al respecto puede consultarse en el volumen La doppia sentenza conforme nel processo matrimoniale: problemi e prospettive, Citta del Vaticano 2003 (tambien nuestro parecer favorable a la pervivencia de la obligacion de la doble sentencia conforme: pp. 105-146).

(50.) Para una vision de esa evolucion jurisprudencial y doctrinal, cfr. la monografia de J. L. LOPEZ ZUBILLAGA, La doble decision conforme en el proceso canonico, Salamanca 2003. Personalmente he pasado de una decidida oposicion a una serena aceptacion de esta solucion equitativa que, de todos modos, se presta a faciles abusos; sobre tal evolucion, cfr. <<La doppia conforme e la definitivita della sentenza alla luce della "teologia del diritto">>, en La doppia sentenza conforme nel processo matrimoniale: problemi e prospettive, Citta del Vaticano 2003, pp. 105-146, e <<Il concetto di "conformitas sententiarum" nell'istr. "Dignitas connubii">>, cit. En este ultimo estudio se pueden encontrar los principales datos jurisprudenciales, a los que aqui me referire mas sinteticamente.

(51.) ROTA ROMANA, <<coram Felici, sentencia, 5 agosto 1950, Matriten.>>, en SRRD, 42 (1950), p. 542.

(52.) Otra causa, esta vez de nulidad del matrimonio, en la que la Rota Romana declaro la no conformidad por un mismo caput nullitatis es la sentencia Romana coram Pinto Gomez del 6 mayo 1974 (en SRRD, 66 [1974], pp. 339-348). Pero se trataba de dos decisiones negativas por lo que el turno rotal pudo juzgar en segunda instancia una de esas dos sentencias, sin necesidad de recurrir a la nova causae propositio, sabiendo que, de todos modos, la eventual decision pro nullitate matrimonii necesitaria de una nueva sentencia confirmatoria para que las partes pudieran contraer un nuevo matrimonio.

(53.) Cfr. <<Il concetto di "conformitas sententiarum" nell'istr. "Dignitas connubii">>, cit., pp. 215-217.

(54.) Cfr. P. BIANCHI, <<Le perizie mediche e, in paticolare, quelle riguardanti ii can. 1095>>, en La nullita del matrimonio: temi processuali e sostantivi in occasione della <<Dignitas connubii>>, cit., pp. 145-176; IDEM, <<L'Istruzione "Dignitas connubii" e ii can. 1095>>, en Periodica de re canonica, 94 (2005), pp. 509-542; IDEM, <<Il can. 1095 nell'istruzione "Dignitas connubii">>, en Quaderni di diritto ecclesiale, 18 (2005), pp. 376-392; A. STANKIEWICZ, <<Indicazioni circa il can. 1095 nell'Istruzione "Dignitas connubii">>, en Ius Ecclesiae, 18 (2006), en prensa.

(55.) A este proposito es muy interesante el razonamiento de un reciente decreto rotal coram Erlebach, que por su caracter inedito cito extensamente: <<Ad mentem can. 1641, n. 1, in causis nullitatis matrimonii sententiae tenendae sunt (formaliter) conformes, cum datur identitas pronuntiationis inter easdem partes, de eodem matrimonio et ex eodem capite nullitatis. Instr. "Dignitas connubii" requirit ad hunc effectum obtinendum ut sententiae prolatae sint etiam "eademque iuris et facti ratione" (art. 291 [seccion] 1). Hoc ultimum requisitum, proprium doctrinae traditionali, receptum etiam in nota sententia Rotali coram Felici diei 5 augusti 1950 (RRDec., vol. XLII, pp. 541-545), in causa tamen separationis (!), sine dubio utile erat sub vigentia Codicis Pio-Benedictini, qui nullum statuebat criterium de conformitate sententiarum (cfr. can. 1902, n. 1, CIC 1917). Attenta tamen vi hodie vigentis can. 1641, n. 1, si praefatum requisitum Instr. "Dignitas connubii" ("eademque iuris et facti ratione") non sit habendum uti pleonasticum aut abrogativum Codicis vigentis --quod postremum dari nequit attentis sive hierarchia actuum legislativorum sive expressa declaratione facta in eadem Instructione, iuxta quam "leges processuales Codicis Iuris Canonici ad declarandam matrimonii nullitatem manent in toto suo vigore" (in proemio, s.n.)--, tenendum est potius uti explicativum capitis nullitatis, sed dubii revera valoris. Si verum est quod determinatio capitis nullitatis offert legitimam facultatem (et pro iudice onus) investigandi in phasi instructoria, disceptandi et resolvendi controversiam ex parte iudicis, legitima est etiam diversitas --etiamsi aliquando magna-- motivorum sive iuris sive facti in singulis sententiis, quod tamen non impedit eorum conformitatem formalem si conveniunt in parte dispositiva circa idem nullitatis caput, dummodo motiva iuris et facti sint essentialiter ad rem, scilicet sententia sit hoc sub aspectu valida (cfr. can. 1622, n. 2). Exempli gratia, conformes conformitate formali censendae sunt duae sententiae, quarum prima declaraverit nullitatem matrimonii ex can. 1095, n. 3, ob gravem formam alcoholismi, dum altera --etsi expresse dissentisset cum ratiocinatione sententiae praecedentis-- admiserit tamen uti probatam quamdam gravem perturbationem personalitatis cum effectibus de quibus in can. 1095, n. 3, quorum alcoholismus esset solummodo effectus remotus. Si ita non esset, gravissimae ponerentur difficultates in constabilienda conformitate formali sententiarum --notetur, agitur semper de "conformitate", non de " identitate sententiarum"--cum consectariis, quorum prima respiceret ius ulterius appellandi vel etiam impugnabilitatem conformitatis formalis acriter admissae a parte quae se gravatam censeret>> (ROTA ROMANA, <<coram Erlebach, decreto, 15 julio 2005, Sancti Ioannis Portoricen., Nullitatis matrimonii; Praeliminaris: Novae Causae Propositionis, n. 8>>, en B. Bis, 77/05).

(56.) Cfr., entre los estudios que han tratado esta cuestion de modo mas monografico tras la DC, M. HILBERT, <<Die aequivalente Konformitat gerichtlicher Entscheidungen gemass Art. 291 "Dignitas connubii">>, en De processibus matrimonialibus, en prensa; nuestro <<Il concetto di "conformitas sententiarum" nell'istr. "Dignitas connubii" e i suoi riflessi sulla dinamica del processo>>, cit.; P. MONETA, <<La determinazione della formula del dubbio e la conformita della sentenza nell'istr. "Dignitas connubii">>, en Ius Ecclesiae, 18 (2006), en prensa.

(57.) En SRRD, 64 (1972), p. 497. La Signatura Apostolica, tras haber rechazado el concepto de conformidad sustancial (cfr. <<Decision del Prefecto en el Congreso de la Signatura Apostolica, 10 febrero 1971>>, en Periodica, 60 [1971], pp. 315-319), la acepto en 1999 (vide infra nota 59).

(58.) En SRRD, 66 (1974), p. 341.

(59.) <<Ex actis clare patet factum iuridicum in sententia primae instantiae consideratum idem esse ac illud in decreto ratihabitionis perspectum, etsi iudices inter se non consentire videntur quoad nomen iuris eidem facto iuridico tribuendum. Iudex, preciso la Signatura, pro scientia et conscientia aliquid nomen iuris alicui facto iuridico tribuendo, ius dicit et ergo suum munus adimplet; spectat etiam ad iudicem declarare conformitatem decisionum et patet quod, constabilita conformitate, sequitur effectus de quo in can. 1684 [seccion] 1>> (SIGNATURA APOSTOLICA, decreto, 15 marzo 1999, Prot. N. 29196/98 CG, inedito).

(60.) Cfr. nuestro <<II patrocinio forense e la "concezione istituzionale">>, cit.

(61.) Cfr., por ejemplo, E DANEELS, <<Significado y alcance de la Instr. "Dignitas connubii">>, cit., [seccion] III, c); G. P. MONTINI, <<L'istruzione "Dignitas connubii" sui processi di nullita matrimoniale. Una introduzione>>, en Quaderni di diritto ecclesiale, 18 (2005), pp. 352-353.

(62.) En AA.VV., Verita e definitivita della sentenza canonica, Citta del Vaticano 1997, p. 177. La dispensa de la obligacion de la doble sentencia conforme de naturaleza administrativa y no judicial esta actualmente confiada, dentro de ciertos limites, a la Signatura Apostolica en aplicacion del art. 124 de la Const. ap. Pastor bonus. Cfr. G. P. MONTINI, <<La pras si delle dispense da leggi processuali del Supremo Tribunale della Segnatura Apostolica>>, en Periodica de re canonica, 94 (2005), pp. 43-117, en particular a partir de la p. 98. En la p. 107 este A. advierte que la <<grande probabilita>> de que en una causa nos encontremos ante dos sentencias sustancialmente conformes <<potrebbe concorrere a costituire la giusta causa per la dispensa dalia doppia conforme>>, evidentemente cuando la declaracion de la conformidad haya sido negada en sede judicial. De todos modos, como sostenemos en el texto, en este caso la via adecuada hoy es la apelacion al juez superior contra la parte de la sentencia que ha negado la conformidad sustancial.

(63.) Cfr. P. MONETA, <<La procedura consensuale nelle cause di nullita di matrimonio canonico>>, cit., pp. 8-9.

(64.) Vid. supra nota 48.

(65.) <<The appeal tribunal is to decide on the conformity of the two decisions>> (F. G. MORRISEY, The proposed new Instruction for the Processing of Marriage Nullity Cases, cit., art. 44).

(66.) Cfr. S. VILLEGGIANTE, <<La conformita equivalente delle sentenze affermative nel processo canonico di nullita matrimoniale>>, en Monitor Ecclesiasticus, 123 (1998), pp. 376-377.

(67.) Cfr. nuestro <<I tentativi di conciliazione, gli elementi sostanziali del libello di domanda e l'incidenza sul medesimo del concetto di "conformitas aequipollens" fra i capi di "accusa" nelle cause di nullita del matrimonio>>, en Ius Ecclesiae, 15 (2003), pp. 655-656.

(68.) Cfr. N. SCHOCH, <<Il processo documentale e la procedura per la dichiarazione amministrativa dell' "ttentato matrimonio">> en La nullita del matrimonio: temi processuali e sostantivi in occasione della <<Dignitas connubii>> cit., pp. 269-298.

(69.) Cfr. nuestros <<I tentativi di conciliazione>> cit., pp. 648-653; <<I1 concetto di "conformitas sententiarum" nell'istr. "Dignitas connubii">> cit., pp. 221-226; <<Ancora sulla modifica "ex officio" del decreto di concordanza del dubbio>>, cit.
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Title Annotation:La Instruccion Dignitas connubii sobre los procesos de nulidad matrimonial
Author:Llobell, Joaquin
Publication:Ius Canonicum
Date:Jan 1, 2006
Words:17791
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