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La magia blanca de Pasternak.

Boris Pasternak

EL DOCTOR ZHIVAGO

trad. Marta Rebon,

trad. de los poemas

de M. Rebon y Ferran

Mateo,

Barcelona,

Galaxia Gutenberg/

Circulo de Lectores,

2010, 747 pp.

[ILUSTRACION OMITIR]

El doctor Zhivago, ?gran libro mala novela? A los cincuenta anos de la muerte de Boris Pasternak (Moscu, 1890-Peredelkino, 1960), la pregunta no tiene respuesta pero hacersela nos permite entrar a un mundo encantado y titanico donde la herencia epica de la novela compite con su disolucion vanguardista, se repone la antigua querella de la prosa contra la poesia y presenciamos el choque entre la historia y la naturaleza. La materia donde ocurren estos antagonismos esenciales es la Revolucion rusa y el personaje central es Pasternak, quien atraveso la peor de las epocas en que podia vivir un escritor para, inverosimilmente, morir en su cama cerca de su esposa y de su amante, atendido por los mejores medicos sovieticos. Ello ocurrio apenas un par de anos despues de la publicacion, por Feltrinelli, en Italia, de El doctor Zhivago, novela que le valio el Premio Nobel de Literatura de 1958, honor rehusado tras la amenaza del destierro proferida en su contra por el regimen comunista. Se habia librado Pasternak de desaparecer asesinado en el gulag, como Osip Mandelstam, o del suicidio que puso fin al retorno desgraciado de Marina Tsvietaieva, o de vivir en el mas cruel de los exilios interiores, como Anna Ajmatova, humillada y ofendida.

Poseedor de una misteriosa libertad originada, cuenta la leyenda, en la admiracion de Stalin por su poesia, Pasternak es unanimemente reconocido por los rusos como uno de sus mas grandes poetas. "No toquen a ese angel", les habria dicho fantasticamente el tirano a sus sicarios cuando le presentaron, presurosos, el expediente de un poeta que casi siempre se nego a entonar las loas del comunismo sovietico, absteniendose de publicar poesia desde el comienzo del terror hasta la Segunda Guerra Mundial.

Pasternak amaba la naturaleza --parafraseo a Ajmatova-- tanto como la poesia lo amaba a el y compararlo con Paul Valery o T. S. Eliot, segun sus paisanos, es degradarlo: pertenecio Pasternak a una especie superior, la conformada por Shelley, Baudelaire o Leopardi. El infortunado principe Mirsky lo comparo con Rimbaud. Debe ser cierto: cuando Pasternak traducia a Goethe y a Shakespeare--a traves del cual y tomandose grandes libertades les hablaba a los rusos sobre el poder absoluto--parecia moverse con sus iguales. Para quienes lo leemos traducido, Pasternak, el autor de Mi bermana la vida (1922) o de El segundo nacimiento (1932), es un poderosisimo lirico, pero sin poder franquear la aduana impuesta por el ruso, el lector se queda un tanto insatisfecho, incapaz de paladea esos sabores del paraiso que se le prometieron.

El asunto se complica porque estamos ante un gran poeta que escribio una de las novelas mas exitosas del siglo, provocando una irregularidad de aquellas que son poco aceptables para el gremio literario. "O Pasternak no era tan gran poeta o su novela es muy mala o se salva por pertenecer a un grupo inferior de novelas, las novelas poeticas", dijo el coro de colegas. O como pudo haber dicho Edmund Wilson, el gran valedor de El doctor Zhivago, Pasternak fue a la vez un clasico y un comercial. No solo compartio el Olimpo ruso con Pushkin: cumplio su sueno juvenil de escribir al menos una novela como las de Balzac, segun le confesaba a la Tsvietaieva en una de sus cartas.

El doctor Zhivago es un fresco historico que va de la Revolucion de 1905, de aquellas jornadas que hicieron temblar al zar Nicolas y emocionaron a jovenes como Pasternak, hasta el ano de 1943, cuando aparecio en el horizonte la posibilidad de derrotar a los invasores alemanes. Si la Revolucion rusa y su desenlace es la hipostasis de la historia universal del siglo XX, al tema perfecto se alia la naturaleza melodramatica del novelon, la historia de cuatro caballeros rondando a la bella y esquiva Lara. Seducida y deshonrada por Komarovski, un empresario y abogado sin escrupulos, Lara escapa de el para casarse con un idealista de 1905, Pavel Antipov que en la Revolucion de 1917 toma el nombre de guerra de Strelnikov para convertirse en un bolchevique salvaje. Lara, enfermera durante la Gran Guerra, se encuentra en el frente con el doctor y poeta Yuri Zhivago, quien ya la conocia y admiraba, por su destino previsiblemente tragico, desde los tiempos de la Bella Epoca en Moscu. Tiempo despues, los protagonistas realizan su amor debido a una aparatosa coincidencia que a Vladimir Nabokov (el gran denostador de El doctor Zhivago) le parecio probatoria de la vulgaridad del novelista: en un rincon de los Urales, Zhivago, refugiado de los rigores bolcheviques con su familia (esposa, hijo y suegro), se encuentra con Lara (a su vez madre de una chica) en la biblioteca del pueblo. Se vuelven amantes y comparten un piso hasta que el Ejercito Rojo se lleva en leva, necesitado de personal medico, a Zhivago.

La accion se traslada a los horrores de la Guerra Civil, en la que Zhivago, un simpatizante esceptico de la Revolucion rusa, acompana honorablemente al Ejercito Rojo en combate contra las tropas blancas de Kolchak hasta que puede regresar a la aldea en los Urales. Convenientemente, su familia fue obligada a marcharse al exilio en Paris, de tal forma que Zhivago y Lara pueden amarse, rodeados de nieve, lobos y privaciones, en el antiguo dominio senorial de Varikino. En esos dias, Zhivago escribe el ciclo de poemas que forman el ultimo capitulo de la novela. Reaparece entonces el viejo seductor (y personaje magnifico), Kumarovski, oportunista al servicio de los bolcheviques y se lleva consigo a Lara, con la apesadumbrada anuencia del doctor, pues Strelnikov ha caido en desgracia li ella, como su esposa, peligra. El propio comisario bolchevique se presenta en el refugio de Zhivago para explicarse con el y tras compartir el pan y la sal con su rival, se suicida en un boceto, se notara, en exceso dostoievskiano. El doctor regresa solo y moralmente arruinado a Moscu y muere de un infarto en los anos veinte. La novela se nos presenta como el recuerdo colectivo que los amigos del medico poeta le brindan tras conocer su poesia postuma. Esa original decision de Pasternak, la de cerrar la novela con esos veinticinco poemas que le presta a su alter ego, fue de una enorme eficacia: el ciclo de Zhivago concluye de manera memorable la obra poetica de Pasternak y blinda a El doctor Zhivago contra la corrosion del tiempo. Melodramatica, la novela se preserva gracias a la poesia.

Tenia todo para gustar al gran publico El doctor Zhivago y gusto, resultando del todo logico que un director como David Lean la filmara en 1965, ofreciendo una version lirica bastante fiel al espiritu de Pasternak. No solo era un novelon tremendo sobre el amor, la guerra y la revolucion sino una novela tipicamente rusa abundante en digresiones filosofantes y alardes metafisicos. Escasamente dialogico, Pasternak se inventa un alter ego en Zhivago y a la vez le proporciona a este un mentor, el filosofo Nikolai Nikolaievich Vedeniapin, quien interpretara la Revolucion rusa, a lo largo de la novela, a la luz de la extrema cristianizacion del mundo propia de la filosofia rusa de principios de siglo, tanto en su version "laica", la de Tolstoi como en la de Soloviev, mas propiamente ortodoxa. El rumor de que Pasternak se convirtio al cristianismo hacia 1942 no se ha documentado.

El doctor Zhivago fue recibida extaticamente en Occidente. El critico Wilson, un viejo enamorado de la Revolucion rusa que se negaba a ver del todo apagada la hoguera, vio en el libro de Pasternak la brasa que mantendria vivo el calor del siglo. Wilson se abalanzo sobre la edicion de Feltrinelli -realizada gracias al engano piadoso de un comunista italiano que le prometio a Pasternak que solo se publicaria despues de la version rusa- y compulso el original para decretar que se trataba de uno de los grandes acontecimientos en la historia moral de la humanidad. Laconico por naturaleza, el ingles V. S. Pritchett no fue tan lejos pero comparo a Pasternak con Chejov, confundiendo un poco al enternecedor doctor Zhivago con su complicado creador, el poeta con cara de caballo. (1) Pero la mayoria de los criticos occidentales compararon El doctor Zhivago con La guerra y la paz, lo cual constituia un emotivo cambio de estafeta: al propio Boris Leonidovich le habia tocado llegar en 1910, junto con su padre, el pintor que le haria al muerto un retrato al natural, a las honras funebres de Tolstoi en la estacion de Astapovo. Pasternak, en su Ensayo de autobiografia, dijo haberse encontrado, entonces, no con un cadaver sino con el apagado volcan Elbrouz, al que Prometeo habria estado encadenado. (2)

Pese al Premio Nobel ya la solidaridad que produjo un Pasternak expulsado de la union de escritores sovieticos, la intelligentsia rusa, precisamente aquella que era hostil, dentro y fuera de la URSS, al comunismo, se manifesto contrariada por el libro. Mas alla de la duplicidad atribuida a Pasternak bailando en la cuerda floja sin caerse desde la epoca estaliniana, El doctor Zhivago disgusto a los pocos lectores rusos de una novela que no se publicaria dentro de la URSS hasta 1989. El dictamen de la voz mas autorizada, Arma Ajmatova, unida a Pasternak por una relacion fraterna como pocas (con lo que eso implica de amor y de casi odio) fue durisimo. Le dijo Ajmatova a su amanuense Irina Chukovskaya que la novela abundaba en tantas paginas indignas de un escritor profesional que creia que muchas de ellas las habia escrito la periodista Olga Ivinskaya, la amante oficial de Pasternak a la cual Ajmatova, partidaria de la esposa legitima, despreciaba. Otro amigo de Pasternak, Aleksandr Gladkov, la descalifico como un falso libro de memorias. Fuera de la URSS, a lgor Stravinski le rogo Isaiah Berlin que la leyera y el musico, intentandolo, se quedo dormido durante el receso de un ensayo para despertar y decir que era, como toda literatura de segundo orden, dispeptica y pesadillesca. Wilson mismo acabo por recular y durante ese eterno regano que fue su relacion con Nabokov tomo distancia de su original entusiasmo al grado que excluyo su resena en su antologica Ventana a Rusia (1972).

El doctor Zhivago no gusto a los trotskistas, ni a los judios ni, desde luego, a los escritores sovieticos, obligados a condenarla. Isaac Deutscher, quien filtraba las ideas trotskizantes entre la izquierda anglosajona, condeno la novela por las mismas razones estilisticas que el resto pero acaso le escandalizo una de las virtudes politicas de la obra: la desmistificacion del periodo leninista de la Revolucion rusa cuando el generalisimo Trotski hacia la guerra civil en un terrorifico tren blindado igual al que usa el fanatico marido de Lara. Ben Gurion, en ese entonces primer ministro de Israel por segunda ocasion, puso El doctor Zhivago como ejemplo de como un judio podia darle la espalda a su pueblo. El judio Pasternak, en efecto, era antisionista como tantos socialistas de su generacion y aunque fue, brevemente y durante la Segunda Guerra Mundial, uno de los "judios oficiales" utilizados por la propaganda antihitleriana de la URSS, hizo decir a Zhivago, con escasa delicadeza, que lo mejor que podia pasarles a los judios era diluirse en la patria rusa.

No pocos intelectuales rusos o sovietofilos, rojos y blancos, bolcheviques y mencheviques, trotskistas o estalinistas, helados o en proceso de deshielizacion, habrian aprobado en esencia, y por motivos contradictorios, las declaraciones que contra El doctor Zhivago reitero, durante los anos sesenta y setenta, Nabokov. Entrevistado, el autor de Lolita y ruso blanco (liberal y democrata constitucionalista de alcurnia), decia:
   Cualquier ruso inteligente veria
   en seguida que el libro es probolchevique
   e historicamente
   falso, aunque solo fuera porque
   pasa por alto la revolucion liberal
   de febrero de 1917, en tanto
   que hace que el santo doctor
   acepte con alegria delirante el
   golpe de Estado bolchevique [...]
   Politica aparte, para mi el libro
   es una triste cosa, desmananado,
   trivial y melodramatico, con
   situaciones estereotipadas, abogados
   voluptuosos, muchachas
   inverosimiles y coincidencias
   trilladas. [...] Aplaudi que se le
   otorgara el Premio Nobel por su
   poesia. Pero en El doctor Zhivago
   la prosa no alcanza el nivel
   de la poesia. Tal vez aca y alla,
   en un paisaje o en un simil, se
   pueden distinguir ecos apagados
   de su voz de poeta, pero esas
   fioriture ocasionales son insuficientes
   para redimir su novela
   de la vulgaridad provinciana
   tipica de la literatura sovietica
   de los ultimos cincuenta anos.
   Precisamente esa vinculacion
   con la tradicion sovietica fue
   lo que hizo que el libro tuviera
   aceptacion entre nuestros lectores
   progresistas. Me compadeci
   profundamente de Pasternak y
   su compromiso con el estado
   policial; pero ni las vulgaridades
   del estilo de Zhivago ni una
   filosofia que buscaba refugio en
   una rama endeble y grata del
   cristianismo pudieron transformar
   jamas esa compasion
   en el entusiasmo de un colega
   escritor. [...] Cuando aparecio
   la novela en Norteamerica, los
   idealistas de izquierda se complacieron
   en descubrir en ella la
   prueba de que despues de todo
   podia escribirse un "gran libro"
   bajo el regimen sovietico. Para
   ellos fue un triunfo del leninismo.
   Los consolaba el hecho
   de que, cualesquiera que fueran
   las circunstancias, el doctor se
   mantenia del lado de los angelicos
   bolcheviques y de que
   nada en el libro tenia siquiera
   un remoto dejo del desprecio
   indomable del verdadero exiliado
   por el regimen bestial
   engendrado por Lenin. (3)


Como lectura politica de la novela, las declaraciones de Nabokov no son del todo justas. Le correspondia honrar a quienes no se equivocaron pero es Pasternak quien tiene mucho que decir a las generaciones sucesivamente deslumbradas por el bolchevismo. Mas alla de que Pasternak se mantuvo, contra viento y marea, del lado sovietico, El doctor Zhivago es la mayor descalificacion que se escribiera en la URSS contra el comunismo, mas alla de que sus crimenes los atribuya a un ambiente apocaliptico secretado menos por los desalmados bolcheviques y la ideologia europea que decian aplicar, que por una incontrolada explosion mistica del espiritu ruso. (4) Condeno el mayor crimen del estalinismo, no los procesos de Moscu ni la salvaje represion colectiva que le siguio, sino la colectivizacion de la tierra emprendida en 1927 y ante la que Trotski y tantos otros opositores de izquierda, por ejemplo, se mostraron complacidos. Pasternak, ademas, considero al marxismo como la menos cientifica de las creencias que el pueblo ruso haya adoptado, sacrilegio que ningun escritor sovietico habia firmado. Y paradojicamente, que se haya contemplado la publicacion de El doctor Zhivago hacia 1956-1957 habla de que hubo en la URSS, durante el Deshielo, fuerzas liberalizadoras que fracasaron, entre otras cosas, debido al efecto indeseado y contraproducente causado por la publicacion del libro en el extranjero y por el regalo envenenado del Premio Nobel.

En defensa de El doctor Zhivago he de llamar a comparecer a Nicola Chiaromonte, quien desarrollo los elogios wilsonianos y los estampo en La paradoja de la historia (1970). Segun el critico y publicista italiano, El doctor Zhivago es una elegia panteista y astrobiologica: a diferencia de Tolstoi-un gigante homerico de su altura- creia Pasternak en que la guerra y la revolucion son explosiones de una naturaleza cuyo funcionamiento solo los hombres, iluminados por una religion: natural que se confunde con el cristianismo, estan en condiciones de atisbar. Los ostensibles defectos del libro, sus excesos y simplificaciones, se deberian menos a la impericia de Pasternak que al predominio de una razon poetica que domina a la prosa y la pone a su servicio, recordando, acaso involuntariamente, que la orgullosa novela, hija cosmopolita del siglo XIX que se entrego veleidosamente a la vanguardia y al modernismo, debe honrar a la poesia, su hermana mayor. Esta interpretacion liricoepica de El doctor Zhivago puede explicar, ademas, todo el exito de la novela rusa, pues de melodramatismo y afan profetico se ha criticado lo mismo a Dostoievski que a Tolstoi, los maestros cuya leccion solo Pasternak, en el siglo XX, habria entendido. Si Lara es Rusia. todo es possible. (5)

?Quien fue, entonces, Pasternak? Tras emblematizar a la juventud dorada del Moscu del futurismo y repartirse aquel mundo (uno como Shelley, el otro en calidad de Byron) con Maiakovski, solo hasta finales de los anos veinte este poeta, que en otra epoca habria sido un perfecto apolitico, mostro interes genuino por respaldar al regimen bolchevique. Pero educado por Scriabin (creo que solo escuchando a su maestro musical puede uno atisbar el misterio poetico pasternakiano) y habiendo fracasado como poeta revolucionario con El ano 1905 (1927), Pasternak retrocedio dando un paso adelante y tuvo la loca idea de seducir a Stalin, convirtiendose en su mala conciencia. Como le habia ocurrido frente al zar a Pushkin en un dia remoto, quiso Pasternak insuflar en Stalin el soplo de la clemencia.

Nadie parecia menos apto para sobrevivir al terror que el futuro creador del Zhivago: indiscreto, impulsivo, temperamental, megalomano como todo aquel que se sabe elegido por las musas, Pasternak sobrevivio. Cuando la esposa de Stalin se suicido en 1932, el poeta se atrevio a personalizar su condolencia al tirano, escribiendole una posdata publica que se desmarcaba del insulso pesame colectivo firmado por los escritores sovieticos y publicado en Literaturnaya Gazeta. No parece que Stalin mostrara mucha tristeza por la desercion de su companera pero es probable que la excentricidad sincera de Pasternak lo haya intrigado o hasta conmovido. (La literatura sobre tiranos es todo un genero del XX y en ella solemos leer mucho sobre sus debilidades: la naturaleza, los perros, los poetas ...)

En 1935, pese a la gravedad de la depresion en la que estaba hundido el poeta (o gracias a ella), Stalin lo hizo sacar de la cama para enviarlo al Congreso antifascista en defensa de la cuhura de Paris, en el cual, apadrinado por su admirado Malraux, fue la estrella sovietica. Mas aun: en 1937 no solo se nego Pasternak a firmar un manifiesto que festejaba la ejecucion del popular mariscal Tujachevski sino que tuvo el atrevimiento de escribirle otra carta a Stalin, justificando su negativa en su oposicion tolstoiana a la pena de muerte.

Pasternak sobrevivio a la muerte, durante el terror, de sus amigos georgianos, los poetas Yashvili y Tabidze, cuya poesia habia traducido al ruso para complacer a Stalin. Sobrevivio a la llamada telefonica mas famosa y amenazante de la historia de la literatura, en la que Stalin le marco desde el Kremlin para preguntarle, a Pasternak, si realmente pensaba que Mandelstam era un gran poeta y si no lo respetaba lo suficiente como para defenderlo ante los problemas (provocados por la policia de Stalin) que ponian en riesgo su vida (la de Mandelstam, se entiende).

Mandelstam desaparecio y nadie sabe si Pasternak hizo algo o no hizo nada cuando el poeta martir lo intercepto en una calle de Moscu para recitarle el poema satirico contra Stalin que le costo la vida. "Tu no has dicho eso y yo no lo he oido", dicen que dijo Pasternak. (6)

En este juego del gato y el raton, Pasternak parecia haber ganado, en las cuentas postumas, mas que Stalin: conservo sus privilegios como escritor sovietico (que no eran poca cosa en aquellos tiempos de penuria) y utilizo su posicion para ayudar, en lo que pudo, a sus amigas Tsvietaieva y Ajmatova. Salvo dos poemas olvidados y olvidables, no prostituyo su poesia en el antro del realismo socialista y solo volvio a publicar, por patriotismo, durante la guerra antihitleriana.

Pasternak creyo (y todo estc puede leerse en El doctor Zhivago) ilusamente, y la ilusion la compartieron millones, que la Gran Guerra Patria, como la llamaron los sovieticos, ablandaria el corazon de Stalin y el efecto purificador y sacrificial de la contienda traeria tiempos un poco mejores. Nada de eso: a partir de 1945 los campos volvieron a llenarse con millones de excombatientes. Las deportaciones masivas alcanzaron una dimension desconocida. La medida del sacrificio redoblaba el rigor del castigo. Pasternak paso a la ofensiva durante la posguerra y a punto estuvo de ser detenido por espionaje, dado que sus padres se habian refugiado en Inglaterra. Soporto con entereza la brutal campana antiformalista de Zhadanov en 1947 y lo desafio con un recital. Una vez mas, Stalin no actuo directamente contra Pasternak. Pero se la cobro mas tarde. Insistia el poeta en escribir una novela en verso sobre las ilusiones perdidas de la guerra y Constantin Fedin, el comisario en jefe de las letras, lo amenazo. Desobediente, Pasternak fue castigado con el arresto, en 1949, de su nueva amante (y el amor de su vida). Oiga fue condenada cinco anos al gulag. Sabiendola arrestada, ocurrio una cosa insolita en la lobrega historia de la Lubianka, la carcel moscovita: Pasternak entro al edificio a interrogar a los espantados interrogadores sobre el destino de su amada y al menos averiguo que no estaba embarazada. Oiga cumplio su condena y volvio al lado de Boris. En esos anos, los de la decada de los cincuenta, se esta escribiendo El doctor Zhivago. (7)

A estas alturas, lo que yo piense de Pasternak y de su novela me resulta irrelevante. Me parecieron muy confusas las cien primeras paginas y lo atribui a la vieja traduccion espanola de Fernando Gutierrez, que es la que estaba, sin que la hubiera abierto nunca, en la biblioteca familiar. Me senti aliviado cuando lei que Ronald Hingley, uno de los biografos de Pasternak y privilegiado lector del mecanoscrito original, las considero igualmente insoportables, una especie de parodia que habria justificado a Borges -digo yo- en su aborrecimiento de la multitudinaria novela rusa. "Parecen escritas por Fedin", sentencia el sovietologo de Oxford ante el arduo comienzo de El doctor Zhivago. Tenia Pasternak, agregaria el habitualmente piadoso John Bayley, su lado Reader's Digest. (8)

Finalmente, afecto a la vez al melodrama y a la poesia, cai rendido ante Zhivago, ese nuevo hombre superfluo (para mi), tan enamorado, tan lleno de visiones, y agregue a Pasternak a mi santoral porque todo lo que tiene que ver con la Revolucion rusa me horroriza y me fascina. No se, finalmente, si tiene la razon Nabokov o si la tiene Chiaromonte pero se que ambos la tienen, lo cual, desde luego, no es la opinion deseable en un critico literario.

Murio Pasternak el 30 de mayo de 1960 en Peredelkino, la aldea sovietica reservada a los escritores a las afueras de Moscu. Algunos de sus ilustres vecinos-nada menos que Fedin vivia al lado en ese endogamico vecindario- no asistieron al funeral, celebrado segun el rito de la Iglesia Ortodoxa, en el que Sviatoslav Richter y Maria Yudina tocaron el piano. Dias despues, Aj matova, cuyo hijo habia sido enviado al gulag y quien nada pudo publicar durante los anos de Stalin, recapitulaba sobre la suerte de ese misterioso hombre feliz que se salio con la suya en el peor de los mundos posibles:
   He estado discutiendo durante
   dias con un amigo sobre
   Pasternak. !lmaginate! Dice
   que Boris Leonidovich fue uni
   martir, un perseguido, etc. !Que
   absurdo! Boris Leonidovich fue
   un hombre inusualmente feliz
   En primer lugar, fue feliz desde
   su nacimiento porque amaba
   la naturaleza, i Cuanto gozo
   hallaba en ella! En segundo
   lugar, ?como fue perseguido?
   ?Cuando? ?Que persecucion?
   Todo le fue publicado, si no
   aqui, en el extranjero. Y si algo
   no se le publicaba aqui o alla,
   le daba sus poemas a dos o tres
   admiradores para que los distribuyeran
   mano a mano. ?Donde
   esta la persecucion? Siempre
   tuvo dinero. Sus hijos, gracias
   a Dios, estan bien [Ajmatova,
   que le dicta a Chukovskaya, se
   persigna]. Si comparamos con el
   destino de otros, Mandelstam,
   Tsvietaeva ... De la manera en
   que se le considere, el destino
   de Pasternak fue feliz. (9)


Hubo audacia y suerte en el destino de Pasternak, pero sobre todo la magia blanca de poeta que me remite a una pagina de El doctor Zhivago, aquella en que la soldadera Kubarija, hechicera en uni campamento remoto de partisanos bolcheviques en Siberia, exorciza a la vaca enferma de Agalla, mujer de uno de los soldados. Entrando en confianza, Agafia le quiere pagar a Kubarija por un segundo hechizo que le permita librarse de otra desgracia, padecida por su marido. La hechicera le pregunta si Pamfil, el esposo, la engana, No, dice Agafia, no es eso. Lo que quiere es un embrujo que le quit a Pamfil de la cabeza el temor a la tortura y a la muerte de ella y de sus hijos cuando caigan, que caeran, en manos de los blancos. La brujita Kubarija se rie y le dice a Agafia: "!Ah, eres pobre en desgracias, madrecita! Mira como te quiere Dios. En estos tiempos mujeres como tu no se encuentran ni a plena luz del dia con un candil. Dos desgracias para una pobre cabecita, y una de ellas es un marido demasiado bueno." (10)

Quiza al maravilloso Boris Pasternak le toco, como a Agafia, ser pobre en desgracias en una epoca tenebrosa.

(1) Edmund Wilson. "Doctor Life and his Guardian Angel", The New Yorker, noviembre 15 de 1958. La resena fue recogida posteriormente en The bit between my teeth..4 literary' chronicle of 1950-1965, Nueva York, ESG, 1965. V. S. Pritchett, The myth makers, European & Latin American writers. Literary essays, Vintage, 1981.

(2) Boris Pasternak, Essai d'autobiographie, Paris, Gallimard, 1958, p. 67.

(3) Vladimir Nabokov, Opiniones contundentes, traduccion de Maria Raquel Bengolea, Madrid, Taurus, 1977, pp. 178-179.

(4) La idea que Pasternak se hacia de la Revolucion rusa como abismo fatal y embriagador, pertenece a la misma familia que la descripcion de la Revolucion mexicana como una fiesta sacrificial que, en los mismos anos, Octavio Paz registraba en El laberinto de la soledad (1950).

(5) Nicola Chiaromonte, Laparadoja de la historia /Stendhal, Tolstoi. Pasternak y otros, traduccion y prologo de Antonio Saborit, Mexico, INAH, 1999.

(6) Sobre la relacion entre Pasternak y Mandelstam ver Vitali Chentaliski, De los archivos literarios del KGB, Barcelona, Anaya/Muchnik, 1993.

(7) Ronald Hingley, Pasternak: a biograpby, Nueva York, Knopf, 1983, p. 173.

(8) John Bayley, The power of delight. A lifetime in literature. Essays 1962-2002, Nueva York, Norton, 2005, p. 299.

(9) Roberta Reeder, Anna Akhmatova: poet and prophet, Nueva York, St. Martin Press, 1994, P. 367.

(10) B. Pasternak, El doctor Zhivago, op. cit., p. 495. La nueva traduccion, basada en la edicion rusa autorizada por el hijo de Pasternak, se lee mucho mejor que la anterior, aunque los poemas de Zhivago "se oyen" mejor en la vieja version, quiza porque fueron traducidos imponiendoles una musica que no tienen.
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Title Annotation:El doctor Zhivago
Author:Dominguez Michael, Christopher
Publication:Letras Libres
Article Type:Resena de libro
Date:Mar 1, 2011
Words:4814
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