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La literatura doctrinal y devota en las escuelas del Barroco Espanol. el memento mori como material escolar.

Doctrinal and devotional literature in schools of Spanish Baroque. The Memento mori as a school subject

I. La educacion moral y religiosa en la Contrarreforma y el Barroco

PARA ABORDAR LA HISTORIA DE LA EDUCACION en Espana es imprescindible contar con el papel fundamental de la Iglesia como integrante activo del sistema de ensenanza en todos sus niveles (Varela, 1983). Su labor en este campo, evidentemente, ha tenido un rango secundario, pero ha sido atendida con interes, quiza por su eficacia para el adoctrinamiento y la evangelizacion. Por eso, no sorprende que en los aproximadamente ciento cincuenta sinodos provinciales que se celebraron entre el Concilio de Letran (1512-1517) y el de Trento (1545-1563) se dedicara alguna de sus constituciones a la educacion en las parroquias, que fueron nucleos esenciales para la formacion en primeras letras, sobre todo en lugares de poca poblacion (1). Y esa preocupacion se agravo en la etapa postridentina, cuando se genera una cruzada contra la herejia reformista que se sirve de la educacion como arma ideologica de primer orden. A partir de aqui, se potencia la fundacion y la actividad de esas escuelas parroquiales, que por norma general se encomiendan a sacristanes o a coadjutores, y surge la figura de los visitadores, inspectores de escuela encargados de comprobar la limpieza en los origenes y los buenos usos de los maestros que ejercian por cuenta propia (2). Se logra asi configurar un modelo muy efectivo para mantener bajo control la ensenanza y a sus agentes; de ahi el interes por conservarlo, a pesar de que los propios maestros organizaron su institucion gremial bajo la advocacion de san Casiano, que venia a cumplir funciones similares. No es raro documentar aun a la altura del siglo XVIII la existencia de estos sacristanes que ejercian labores docentes en escuelas parroquiales (3).

Es cierto que el Concilio de Trento no impuso explicitamente la responsabilidad de la Iglesia sobre el control de la educacion, pero los obispos y las ordenes religiosas se sintieron estimulados a contribuir con esa mision educadora mediante la labor de adoctrinamiento y control de los agentes de la educacion (4). Lo que si se establecio de manera precisa en los estatutos tridentinos fue el desarrollo de la catequesis infantil y su inclusion en la ensenanza de primeras letras. En la sesion xxiv (capitulo iv) sobre la reforma se afirma explicitamente que los obispos <<cuidaran [...] de que se ensene con esmero a los ninos, por las personas a quienes pertenezca, en todas las parroquias, por lo menos en los domingos y otros dias festivos, los rudimentos de la fe o catecismo, y la obediencia que deben a Dios y a sus padres>> (5).

Esta formacion catequistica no quedo constrenida al ambito parroquial, sino que recalo tambien en las escuelas como una tarea mas del maestro. De esta manera, la doctrina catolica quedo integrada en el plan educativo, no unicamente como materia de ensenanza explicita, a la que se dedicaba normalmente el sabado (6), sino como material auxiliar para el resto de disciplinas, porque los textos biblicos, doctrinales y catequeticos eran empleados para el aprendizaje de las reglas gramaticales, para la practica de la lectura o para ejercicios caligraficos. De ello dan muestra los catones y cartillas de la epoca, bien nutridos de textos religiosos (7), y algunos maestros de entonces que han dejado testimonio de su labor:

Y porque nuestro dicipulo no comience a letrear en las quatro oraciones, como ordinariamente se acostumbra, no por esto el que ensena se descuide de hazer que las deprenda de coro, a lo menos en romance, con todo lo demas de la doctrina christiana, segun se contiene en este tratado, que en latin, quando lo sepa leer, las aprendera facilmente y muy bien, que antes con dificultad grande lo hara y jamas dexara de pronunciar mal muchas palabras. Esto digo porque podria dezir alguno que comencando a letrear en las quatro oraciones, las aprendera. Aqui tratamos de ensenarles leer y como son ninos no es inconviniente que sea en ninerias, pero tenga tan gran cuenta el que los ensenare de hacerles aprender la doctrina christiana; que el leer y escribir y lo demas, como tengo dicho, que les ensenare tenga por acessorio respeto de lo que toca a buena christiandad, pues esto es lo cierto y lo ques [sic] Dios nos manda (8).

Se otorgaba, asi, en medio del plan formativo, un puesto de privilegio a la educacion religiosa, ubicada incluso un escalon por encima del aprendizaje de las destrezas relacionadas con la lectoescritura y con los conocimientos matematicos basicos. Hasta tal punto se consideraba fundamental el elemento doctrinal dentro de la ensenanza, que era costumbre pensar que la funcion primordial del educador era formar buenos cristianos, antes que adiestrar en habilidades esenciales para la integracion social del individuo como la lectura, la escritura o las matematicas. Asi lo cuenta Jose de Casanova, caligrafo aragones que tuvo escuela en Madrid desde 1642:

No ay duda sino que es una de las mayores obligaciones la que tienen los maestros de escuela y la mas importante y de mayor confianca que ay en la republica christiana, pues tienen a su cargo el criar, industriar y ensenar a la juventud en letras y virtud y principalmente en el temor de Dios, Nuestro Senor, que es el principio de toda sabiduria. [...] Lo primero, deven ser los maestros muy temerosos de Dios y muy compuestos delante de sus discipulos en palabras y acciones, dandoles buen exemplo de toda virtud, particularmente frequentando los Santos Sacramentos de la confession y comunion, para que puedan imitar lo que en ellos vieren. Procuraran imponer a los ninos en la virtud, reprehendiendo y castigando con rigor la mala costumbre de jurar y maldezir y palabras deshonestas, dandoles a entender lo que es un pecado mortal y como por el queda el alma en desgracia de su Criador y desheredada del Cielo. [...] Seran muy vigilantes en ensenarles todos los dias la Doctrina Christiana y particularmente hazer que los sabados traiga cada uno de memoria un capitulo del catecismo con el ayudar a missa, que apremiandolos desta manera en pocos dias tomaran de memoria todo el catecismo, haziendoles que lo buelvan a repetir de nuevo desde su principio, por que no se les olvide. Finalmente, deven exortar a los ninos a la guarda de la Ley de Dios, al confessarse y comulgar los que tuvieren edad, a la obediencia de sus padres, a la devocion de oir missa, a la veneracion de los templos y sacerdotes, y muy en particular a la devocion al Santissimo Sacramento del Altar y de la Reina de los Angeles, Senora Nuestra, concebida sin pecado original, y del Angel de su guarda, que con esto y su buena industria y cuidado y la intercession de la Madre de Dios saldran muy aprovechados sus discipulos y conseguiran el premio de la vida eterna (9).

Se comprendera esta obsesion por la cuestion religiosa a poco que se tenga en consideracion la esencia de la filosofia contrarreformista que da pie a esta corriente pedagogica y que tiene mucho que ver en la formacion de la mentalidad barroca y de su idea de la perfeccion vital conformada desde la premisa de la religion catolica. La vida terrena se concibe como proceso de realizacion humana inmanente en este mundo, pero dentro de una vision transcendente, contemplada desde la divinidad y sus designios (10). No hay, por tanto, tarea mas importante para el hombre barroco que allanar en la vida el camino hacia una eternidad gozosa ganada con el ejercicio de la virtud; por eso no se olvida desde las primeras letras la atencion a los asuntos morales y a la recta religiosidad. A todo ello hay que sumar la idea general que impera en la epoca de que el paso por la tierra no es mas que transito, en muchos casos penoso, hacia la vida eterna; de ahi que tambien se reserve un espacio en el plan formativo del alumno a la muerte y a su preparacion, por ser trance inevitable que evalua las acciones del individuo en la vida y determina su suerte para la eternidad.

2. La concepcion de la muerte en la Contrarreforma y el Barroco

En medio de esa formacion religiosa que copaba la atencion del educador, la muerte, como materia inherente a la religiosidad, no era tema tabu; muy al contrario, su presencia es relativamente frecuente en el ambito educativo para ayudar en la recta formacion moral y doctrinal del alumno. Tiene mucho que ver en ello la mentalidad del Barroco y su manera de concebir la muerte como un elemento cotidiano. La alta mortandad y la miseria que se padecio en la epoca generaron una corriente de pesimismo y de desencanto con la vida y sus enganos que explica en buena medida el origen de esta corriente de pensamiento.

Tambien tuvo que ver en su difusion la labor de la pastoral contrarreformista, que insistio en la constante memoria de la muerte, posiblemente como metodo amedrentador. Para facilitar su recuerdo, no dudo en utilizar las artes plasticas, el teatro, la letra impresa e incluso ejercicios de imaginacion, generalizando asi su presencia en multiples ambitos de la vida (11). Y, desde el pulpito, los predicadores inciden en el recuerdo de la muerte y en su continua reflexion, animando a la meditacion sobre las postrimerias, al rechazo de los bienes mundanos y a la preparacion durante toda la vida de una muerte santa. Si ya la muerte es motivo de angustia para cualquier cultura, una labor tan intensa de mentalizacion, unida a la idea de juicio que le acompana en el cristianismo, explica la obsesion que se tiene por la muerte en el seiscientos y su vision angustiosa (12).

Suponia esta filosofia vital un curioso contraste con la vision abierta y optimista que se vivio en el Renacimiento, cuando la confianza en el hombre y en sus saberes fue el pilar esencial del humanismo (13). Y en lo que a la muerte toca, podria decirse que del Carpe diem se paso al Memento mori, dos formas radicalmente opuestas de afrontar su presencia inevitable. Si el Carpe diem invitaba al disfrute gozoso de la existencia fundamentandose en su brevedad, por ese mismo argumento el Memento mori anima a una reflexion en tono penitencial sobre la cercania de la muerte y la conveniencia de una vida virtuosa orientada a su preparacion.

La frase latina Memento mori tiene su origen en una advertencia de los siervos a los generales que habian triunfado en la batalla para que no olvidaran su naturaleza humana. La sentencia completa dice:
   Memento mori.
   Memento te hominem esse.
   Respice post te!
   Hominem te esse memento! (14).


Ya en la Edad Media fue reinterpretada en clave cristiana por la orden trapense, que la convirtio en motivo fundamental de su disciplina (15). El recuerdo de la muerte se convierte en incentivo para soportar una vida de privaciones que busca su recompensa en la eternidad. Y con esa interpretacion, normalmente enriquecida con la idea del poder igualatorio de la muerte, se generalizo en el pensamiento bajomedieval. Tras ese breve lapso renacentista que comentabamos unas lineas atras, que en realidad no fue tan radical como se suele pintar desde la teoria (16), el Barroco retoma con interes renovado la atencion por la muerte. El arte de bien morir se convierte en la <<ciencia de las ciencias>>, en palabras del franciscano fray Juan de Madrid (17), y asi se explica la proliferacion editorial de la literatura dedicada al Ars moriendi ya en la segunda mitad del siglo XVI, pero, sobre todo, en el XVII (18). Y, junto a estas artes, tambien se incrementa la publicacion de literatura hagiografica, con modelos sobre enfermedades y muertes santas, devocionarios y sermones, y todo tipo de obras doctrinales que se hacen cargo de la importancia de las postrimerias (19).

Era, en resumen, tarea principal del cristiano del seiscientos preparar la muerte durante toda la vida, por ser desconocido el momento de su llegada pero seguro. Para ello, tiene a su disposicion toda esta balumba de instrumentos literarios y artisticos que rescatan buena parte de la tradicion medieval sobre la muerte (20) y que posibilitan que su recuerdo sea una constante en la cotidianidad barroca. Como veremos, ni siquiera a la infancia se la alivia de esa carga, aprovechando en muchas ocasiones las tareas escolares para repetir la idea. La muestra de ello la encontramos en los manuales de caligrafia para uso escolar que se nos han conservado y en los ejercicios que incluian para que los alumnos se soltaran en el arte de escribir. Sus textos, claramente orientados ideologicamente, intentan instruir y educar al tiempo que se practica la escritura, y en esa tarea de doctrina veremos que tampoco se olvida la muerte y su recuerdo ya desde la primera infancia.

3. El Memento mori en los manuales de caligrafia escolares

En el ano 1548, Juan de Iciar (21), el famoso caligrafo vizcaino al que se atribuye el merito de ser el primero que introdujo la letra bastarda en Espana, publica su Ortographiapractica (Zaragoza, Bartolome Najera). Tras una etapa de formacion en Italia, donde conoce la obra de maestros caligrafos de la talla de Tagliente, Pallatino o Cresci, a su llegada a Espana importa el modelo de trabajo de aquellos con esta obra que buscaba ser manual de escribientes y de maestros de primeras letras. Su estructura, a grandes rasgos, se compone de una primera parte dedicada a los materiales necesarios para la escritura y a las tecnicas para su preparacion y tratamiento, recomendaciones para el corte y la correcta forma de empunar la pluma, y una serie de capitulos teoricos sobre las letras mas usadas y su trazado. Como muestra de los distintos tipos, con la ayuda de grabadores--muy fructifera en este sentido fue la relacion entre Iciar y el grabador Juan de Vingles--(22) pasaban a letra de molde o tallaban planchas que reproducian ejemplos manuscritos que sirven de modelo para los maestros y de muestra a imitar para el alumnado.

Esta misma estructura sirvio de inspiracion para otros caligrafos que, siguiendo el ejemplo de Iciar, se lanzaron a imprimir sus propios tratados de caligrafia (23). Asi, maestros como Francisco Lucas, Ignacio Perez, Juan de la Cuesta, los Morante o Jose de Casanova, por citar a los que se cinen mas al modelo, repiten en buena medida la estructura y los contenidos que publica Iciar en esta Ortographia practica, incluyendo en muchos casos esas muestras manuscritas que daban fe de la maestria de sus autores.

La funcion pedagogica de estas laminas dentro de los manuales es multiple: por un lado, ayudaban a aclarar algunas cuestiones tecnicas que eran dificiles de explicar sin apoyo visual. La presentacion teorica del trazado y caracteristicas de las letras es, en ocasiones, dificil para los tratadistas, que se ven obligados a incluir ejemplos trazados por su mano para aclarar la explicacion. Tambien servian para que el alumno soltara la mano en el ejercicio de la caligrafia, imitando modelos de letras apropiados. Era comun, y muchos maestros se quejaban de ello (24), la picaresca de quienes, sin saber bien el oficio, se dedicaban a ensenar por cuenta propia, transmitiendo a los alumnos vicios en la escritura que luego eran dificiles de erradicar. Estas muestras aseguraban que aquellos maestros que manejaran estos tratados emplearian modelos adecuados si se servian de sus laminas. Por ultimo, tenian funciones formativas y adoctrinadoras, porque los autores aprovechaban la naturaleza repetitiva de estos ejercicios de muestra para incluir textos que delatan una evidente intencion educativa y moralizante.

En el contexto educativo de la Contrarreforma, donde prolifera este tipo de manuales, abunda entre los ejercicios de muestra todo tipo de oraciones y textos doctrinales y biblicos que vienen a cumplir con la que se tenia por principal tarea del maestro: formar buenos cristianos (25). Se comprueba asi ese caracter auxiliar de las materias escolares como la lectoescritura con respecto a los contenidos catequeticos al que aludiamos unas lineas atras. Y, curiosamente, en los manuales compuestos en el contexto barroco tampoco falta la muerte como elemento adoctrinador, segun la concepcion propia de la epoca. El Memento mori termina por ser una herramienta pedagogica mas para la formacion moral e ideologica del alumno.

La Ortographia de Iciar, la que inaugura la tradicion impresa de manuales caligraficos en Espana, es buena muestra de esa funcion educativa de las laminas de muestra. Se sirvio de textos religiosos y de maximas morales para la confeccion de las fichas manuscritas, pero ninguna de ellas se dedica a la muerte o a su recuerdo. Quiza a esas alturas la muerte aun no tenia una presencia tan notoria en la cultura y en la sociedad como acabaria teniendo unos anos mas tarde (26) o quiza al autor no le parecio un tema apropiado para el publico al que se dirigia. Sea lo que fuere, el caso es que tendremos que esperar hasta 1580, fecha en la que se publica la Instruccion muy provechosa para aprender a escrevir (Madrid, Francisco Sanchez), de Francisco Lucas, para encontrar las primeras reflexiones dedicadas a la muerte. A estas alturas, el mensaje de la Contrarreforma ha tenido tiempo de calar y eso, entre otros factores, nos permite entender el interes por la muerte y por su continua preparacion.

Lucas incluye en su Instruccion una ficha que reproduce el comienzo del salmo De profundis (f. 28r.). Se trata del salmo 129, uno de los llamados salmos penitenciales, que consiste en un ejercicio de arrepentimiento e imploracion de perdon a Dios desde el convencimiento de su infinita misericordia. Se trata de un texto que, aunque no llegue a ser una meditacion explicita sobre la muerte, por su tono de contricion se convirtio en una oracion frecuente para los momentos de la agonia y del transito de la muerte, y asi se uso en la liturgia catolica. Sabemos, por ejemplo, que fue una lectura a la que recurrio con frecuencia Carlos V en los ultimos dias de su vida, cuando ya sentia proxima la llegada de la muerte (27). Y tambien sabemos por el testimonio que Albert Jouvin dejo en su Viaje de Espana y Portugal (1672) de su empleo en los ritos funerarios en el siglo XVII:

Y cuando llevan a alguno a enterrar, lleva el rostro descubierto, teniendo en su mano un cirio en forma de cruz; y si es hombre que no ha dejado medios bastantes, van al borde del camino, y en los cruces donde los sacerdotes se detienen, cantan el <<De profundis>> y otras oraciones, durante cuyo tiempo van las gentes que piden por las casas con que enterrarlo y rogar a Dios por el (28).

No es facil saber si en el manual tenia una funcion expresa para la meditacion sobre la muerte o no era mas que un ejercicio de contricion, pero la connotacion funebre del salmo, junto con el hecho de que otras laminas si sean una reflexion evidente sobre la muerte, nos lleva a incluirlo en este catalogo de textos sobre el Memento mori. Que a Lucas le interesaba la reflexion sobre la muerte como ejercicio educativo queda fuera de duda en otra ficha que reproduce con formato de prosa el texto de la quintilla que dice:
   Tu, que me miras a mi,
   tan triste, mortal y feo,
   mira, pecador de ti,
   que qual tu te vees, me vi;
   verte has como me veo (29).


Se trata de un celebre epitafio que unos anos antes de la publicacion de la Instruccion de Lucas ya aparecia incluido en el Cancionero de Pedro del Pozo (30) (Rodriguez-Monino, 1949-50). Su uso en contextos funerarios lo documenta Caramuel, que lo refiere en su Trimegistus theologicus presentandolo como muy frecuente en los cementerios espanoles (31); y tambien Jimenez Paton, que en sus Comentarios de erudicion nos dice:

Acostumbraban los antiguos a hacer estas memorias, monumentos o sepulcros junto a los caminos para que los muertos que en ellos estaban sepultados avisen a los que pasan como ellos fueron hombres y murieron, y que asi ellos han de morir y no se enganen juzgandose inmortales, que es lo que ponen sobre algunas calaveras:
   Oh, tu que miras a mi
   tan triste, mortal y feo,
   mira, pecador, por ti,
   que cual tu te ves, me vi;
   veraste como me veo (32).


Muestra de la fama de que gozo son las diversas variantes en que se ha conservado en nuestra cultura, llegando a ser casi maxima de nuestra paremiologia en su version mas sencilla: <<Como te ves, me vi; como me ves, te veras>>, documentada con relativa frecuencia como epitafio lapidario. Y su eco tambien llega a la literatura, donde encontramos multiples alusiones y reminiscencias del poemilla en el Renacimiento y en el Barroco. Lo gloso, por ejemplo, Gregorio Silvestre en su <<Texto a una calavera>>:
   Juventud florida, insana
   que a liviandades incita,
   mira, que es su gloria vana,
   rocio de la manana,
   flor que luego se marchita.
   Hombre entre los hombres fui;
   vesme aqui, en sombras de muerte,
   y cierto seras asi,
   visto de la misma suerte,
   tu que me miras a mi.

   Cuando en mas gloria te vieres,
   para saber lo que dura,
   en mi te veras quien eres
   y en que paran los placeres
   de la humana desventura.

   Y dirasle a tu deseo,
   si te guia el favor sacro:
   ya estoy muerto, ya me veo
   en aqueste simulacro
   tan triste, mortal y feo.

   Y pues se te representa
   esta muerte sin el cuando
   para el dia de la afrenta,
   haz cuenta que la estas dando.

   ?No ves que estas ciego asi,
   no ves a Dios que te inspira,
   y te llama para si?
   Abre los ojos y mira,
   mira, pecador de ti.

   Cata que verna a deshora
   la tragedia del vivir;
   no te descuides ahora,
   ensayate cada hora
   para que sepas morir.

   No te ha de valer alli
   fuerza, valor ni ventura,
   todo ha pasado por mi;
   no fies en hermosura,
   que cual tu te ves, me vi.

   Mirate, parte por parte,
   y aprende primero a ver
   en el libro de humillarte,
   que de no saber mirarte
   no te sabes conocer.

   En el mas alto trofeo
   de los honrosos despojos,
   cuando estes con mas arreo,
   mirate con buenos ojos,
   y verte has cual yo me veo (33).


Esta glosa de caracter filosofico-moral, genero que se cultivo con relativa frecuencia en la primera mitad del siglo XVI (34), condensa a la perfeccion la manera de entender y afrontar el mundo y sus vanidades, y el conveniente recuerdo de la muerte que fue propio de la Contrarreforma, quiza mas en la linea del Tempus fugit que del Memento mori, pero con inevitables puntos de encuentro con la filosofia del Barroco.

Y la prueba irrefutable de su exito nos la aporta la version satirica que incluye Quevedo en las Epistolas del Caballero de la Tenaza, en el consejo sobre <<que ha de hacer todo caballero para salvar su dinero a la hora de la daca>>:

Al irse a acostar, antes de dormir, se llegara al talegon vacio que tendra colgado a la cabecera de su cama por calavera de los perdidos, con rotulo que diga:
   Tu, que me miras a mi
   tan triste, mortal y feo,
   mira, talegon, por ti,
   que como te ves me vi,
   y veraste cual me veo.


Es la misma version que va a reutilizar en El nino y Peralvillo de Madrid", senal de su eficacia como recurso humoristico. Y si fue asi, el efecto comico del contrafactum solo es entendible si se supone la familiaridad de los lectores con el texto que esta en el origen, ya que, de no conocerse la copla que motiva el poemilla satirico, se perderia buena parte de su comicidad.

Por ultimo, tambien hay reminiscencias de la coplilla en La nina de Gomez Arias, de Calderon, ya sin tono burlesco, pero lejos del sentido funebre que tuvo en origen:
   Huye el verte en el estado,
   tu, en que me miras a mi.
   No es buen modo, es desvario
   hacer tan a costa agena
   las finezas, que la pena
   de otro es escarmiento mio.
   ?Como dara mi albedrio
   licencias a mi deseo
   cuando el desengano veo
   hoy de una accion tan horrible,
   de un delito tan terrible
   tan triste, mortal y feo?

   Si es su ruina en ensayo
   de cuerdos avisos lleno,
   y si me ha avisado el trueno,
   ?por que he de esperar el rayo?
   Si a ese palido desmayo
   ceniza de amor oi,
   decirme: ?enganada fui
   de un falso amante traidor,
   cuando con padre y honor
   como tu te ves me vi?

   Creerle quiero y su castigo
   sea tu misma locura
   que a mi nadie me asegura
   de que si ahora te digo,
   no haras lo mismo conmigo.
   Pues mi libertad poseo,
   huire tu tirano empleo,
   que si hasta aqui pude oir,
   no ha de acabar de decir:
   <<Veraste como me veo>> (36).


Todo ello es muestra del notable exito que tuvo la copla como cantar popular, posiblemente motivado por esa moda de utilizarlo como epitafio. Y aunque en su uso vemos que hay quien la desliga de ese contexto funerario, es razonable pensar que el maestro en la escuela orientara su aplicacion didactica a la reflexion sobre la muerte, que es el ambito que le corresponde por su origen y por el que les seria familiar a los estudiantes.

Tal aplicacion no extrana porque Lucas fue un convencido de los beneficios del recuerdo de la muerte para mover al ejercicio de la virtud. Lo deja claro en otra de las fichas que incluye en su manual, la que reza: <<La memoria y el pensamiento de la muerte haze apartar al hombre de muchos vicios y emplearse continuamente en exercicios virtuosos>>36 37. El recuerdo de la muerte, por tanto, formaba parte de sus estrategias educativas y estas muestras manuscritas eran la herramienta idonea para obligar al alumno, a base de la repeticion del ejercicio, a la meditacion, voluntaria o involuntaria, sobre la muerte.

De 1599 es el Arte de escrevir, de Ignacio Perez, caligrafo que ejercio la ensenanza de primeras letras con escuela propia en Madrid. Su papel en la historia del magisterio elemental fue basico, porque participo en la formacion de la Hermandad de san Casiano y de su Tribunal de Examinadores, que controlo el acceso al cuerpo de maestros de primeras letras. Tambien su obra fue referencia entre los caligrafos de la epoca. La distribuye en ocho capitulos en los que retoma buena parte de los contenidos de la obra de Iciar, explicando los tipos de letra y su trazado, el corte y agarre de la pluma, la fabricacion y conservacion de la tinta y el empleo de las guias para calcar una serie de laminas manuscritas que compone de su mano.

Como en el caso de sus predecesores, esas laminas sirven de instrumento para la formacion moral y doctrinal del alumno y, como ya ocurria en la Instruccion de Lucas, el Memento mori vuelve a aparecer como herramienta pedagogica dentro de la escuela. <<La continua memoria de la muerte aprovecha mucho al siervo de Dios>>, dice en un momento de su obra (38), de ahi que la reflexion sobre el mundo y sus vanidades sea topico recurrente en esos ejercicios de muestra que cierran su tratado. En uno de ellos vuelve a acudir al libro de los Salmos (73, 20), como tambien hiciera Lucas, en busca de textos para la meditacion:
   Como sueno de los que se levantan en la ciudad de dormir, asi
   convertiras en nada su imagen, dize a Dios el Psalmista hablando de
   los mundanos. Suena el dormido vanidades y, en despertando, conoce
   ser nada su sueno. Durmieron--dize David--los varones de la riqueza
   (39).


La cita no es directa; procede del Libro de la vanidad del mundo, del franciscano Diego de Estella (segunda parte, c. 47), un tratado filosofico que desde el titulo da pistas de la linea de pensamiento en la que se encuadra. Es reflexion sobre la brevedad de la vida, lo futil de sus bienes y la trascendencia de la preparacion de una muerte santa como paso crucial a la vida eterna. Su empleo en el Arte de Perez es significativo de las tendencias pedagogicas del autor, sobre todo porque no se trata de un caso aislado. Vuelve a recurrir al tratado de Estella para confeccionar una lamina que contiene un fragmento del capitulo 67 de la segunda parte con cita a los Salmos (35, 12):
   Pagavanme males por bienes y esterilidad a mi anima, dize el
   Psalmista. Vida es miserable y triste servir a mundo tan ingrato y
   desconocido. Fiera y perversa condicion escoger la mentira y dexar
   la verdad y querer mas los bienes momentaneos transitorios que los
   eternos perdurables, por aparentes bienes da el mundo pena eterna
   (40).


Y esta otra, extraida del capitulo 39 de esa segunda parte, con cita a la Primera Carta del Apostol san Juan (2, 15). La vanidad de la vida terrena vuelve a ser motivo central:
   <<No quieras amar al mundo ni a sus cosas>>, dize S. Juan. El que
   no conosce la maldad de una cosa, tanto con mas seguridad vive
   quanto menos se recela del dano que le puede venir junto. Por esso
   es justo que sepas la condicion del mundo, porque, conociendole,
   con mayor cautela te guardes. Manifiestos son sus danos y sus
   costumbres estan diciendo lo poco que debe ser amado. Nunca hizo
   sino enganar a los que a este entregaron facilmente (41).


Otro de los autores preferidos por Perez para este tipo de tematica es fray Luis de Granada, moralista de los mas utilizados en el ambito escolar, a juzgar por la frecuencia con la que aparecen sus escritos en los manuales de caligrafia y cartillas de lectura. En este caso, la fuente es la Meditacion sobre las postrimerias repartidas por siete dias de la semana, un conjunto de oraciones para la reflexion sobre la muerte al comienzo y al final de cada dia de la semana. De la meditacion del viernes por la manana, que trata <<De las penas del infierno>> (42), procede el texto de esta lamina:
   Dos generos de penas ay en el infierno que contienen en si
   innumerables numeros de tormentos (43).


De la meditacion <<De las miserias de la vida humana>>, reservadas para el martes (44), procede el fragmento de esta otra ficha, dedicada a la fragilidad de la vida humana:
   Considera tambien quan fragil y quebradiza es la vida de los
   hombres. No ay vidrio en el mundo ni vaso de barro mas quebradizo
   que un cuerpo humano, pues un aire, un sol, le despoja de la vida.
   O, quan bien dixo el profeta estas palabras maravillosas. Toda
   carne es heno y su gloria es como la flor del campo (45).


Y <<De las honras de los bienaventurados>>, reservada para el sabado, extrae el texto de esta otra lamina (46), dedicada a la felicidad eterna en contraposicion a las miserias de la vida terrena:
   La segunda excelencia de la gloria es la compania de los
   bienaventurados. Si aca en el mundo la compania y conversacion de
   los buenos causa alegria, ?que sera tratar y conversar en la tierra
   de amor y paz con tanto numero de escogidos todos aunados en
   caridad? Alli la gloria del uno es la gloria del otro y como san
   Gregorio dize, esta herencia celestial para todos es una y para
   cada uno toda porque como esta perfecta la caridad cada
   bienaventurado recibira tanta alegria de la gloria del otro como si
   el mismo fuera (47).


En resumen, en el Arte de Perez el tratamiento de la muerte ya tiene los aires propios del Barroco, con la continua reflexion sobre lo vano de la vida terrenal, con la vision pesimista y tragica de la muerte, y la insistencia en su continuo recuerdo como prevencion para el cristiano. De la Primera carta a los Tesalonicenses (5, 2) extrae la idea de la siguiente lamina que es buen resumen de esta filosofia:
   La muerte es la primera puerta por donde comencamos a entrar en las
   postrimerias y fines del hombre. Por tanto, mira, christiano, que
   es certisima y que su ora es fortisima. Por tanto la compara el
   Senor al ladron de noche que ha de venir en la ora que no
   pensaremos y cogernos descuidados (48).


Ya dentro del siglo XVII, encontramos esta misma corriente pedagogica en el manual de otro de los grandes de la caligrafia espanola, Pedro Diaz Morante, que en 1616 publica su Nueva arte de escrevir (Madrid, Luis Sanchez). Conocio esta obra otras tres partes mas, publicadas en 1624 (Segunda parte del Arte de escrivir, Madrid, Luis Sanchez), en 1629 (Tercera parte del Arte nueva de escrivir, Madrid, Imprenta Real) y en 1631 (Quarta parte del Arte nueva de escrivir, Madrid, Juan Gonzalez), esta ultima con la colaboracion de su hijo homonimo para la confeccion de alguna de las fichas manuscritas. Morante no fue un caligrafo al uso; la destreza con la pluma que demuestra en las orlas de trazo continuo con las que adorna sus fichas le merece el titulo de artista. Sus mejoras en la tecnica del ligado de letras que Lucas habia ideado unos anos antes lo colocan en la vanguardia de la didactica de las primeras letras, logrando verdaderos avances en los resultados y en los tiempos de aprendizaje. Y el mensaje moralizante que transmite en buena parte de las fichas que compone denota la intencion pedagogica que es deje de su profesion como maestro de primeras letras. En suma, fue artista, investigador y pedagogo, canalizando todas esas facetas a traves de su pasion por la caligrafia.

Nos interesa ahora su vertiente pedagogica y sus ideas sobre la educacion, que, como veremos, siguen la linea que predomina desde la Contrarreforma. Aunque sus escritos no son tratados de pedagogia al uso, en sus laminas de muestra da las claves de su filosofia educativa. Su intencion moralizante y adoctrinadora queda patente en un buen numero de ellas, en las que vuelve a acudir, como ya habia hecho Lucas, a diversos textos doctrinales y religiosos entre los que no faltan alusiones a la muerte y a su recuerdo como herramienta educativa. Continua, por tanto, esa linea pedagogica que encuentra en la muerte el elemento amedrentador para convencer de la conveniencia de una vida recta en lo moral. Hay una muestra de letra redonda en la Segunda parte que es muy ilustrativa al respecto:

Alma mia, coracon mio, ?como as sido ingrato a tu amantissimo Dios? Buelve y rebuelve sobre ti, confiesa tu culpa y tus muchos y graves pecados, haz penitencia y vive en justicia y verdad. Advierte que no tienes ora segura (49).

Contricion y temor a Dios son los pilares que deben sustentar la formacion moral del individuo, segun Morante, y la motivacion para no relajarse en su practica es el incierto momento de la muerte. Volvemos a la muerte y a su recuerdo como un elemento mas del plan formativo. Como complemento, en varios momentos acude al topico del Tempus fugit, pero con un caracter mucho mas sombrio que el que tenia en el Renacimiento, porque subyace debajo ese recuerdo temeroso de la muerte tan propio del Barroco. Su presencia y la amenaza del infierno condicionan esa percepcion de la fugacidad del tiempo, transformando lo que en el Renacimiento era vitalidad, en angustiosa espera y meditacion. Lo vemos en la ficha de la Segunda parte que contiene las dos primeras estrofas de las Coplas de Manrique, en la de la Tercera parte, incluida por partida doble, en la que con unos artisticos peces forma el texto que dice <<Breve vida>> o en esta elocuente muestra de la Quarta parte que condensa en unas pocas lineas la esencia de esta reflexion sobre la muerte:
   !O, que poco! !O, que mucho! Momento y eternidad. !O, que poco! !O,
   que mucho! ?Quien lo supiera pensar? !O, que poco es lo que dura
   esta vida y sus contentos! !O, que mucho los tormentos del
   infierno! (50).


El tono delata la influencia de las artes moriendi y las reflexiones sobre las postrimerias que tanto exito editorial tuvieron en el Barroco. De hecho, esa relacion entre los conceptos antagonicos momento y eternidad es un recurso frecuente en este tipo de tratados, que se refieren a la muerte como el Momentum a quo (pendet) aeternitas (51) o incluso a la vida en su conjunto (52). Pero, ademas de por esas reminiscencias, el fragmento es especialmente ilustrativo para lo que nos interesa ahora porque el texto forma parte de un famoso milagro atribuido al carmelita Francisco Yepes, realizado para animar a la meditacion sobre la muerte y la eternidad. Asi lo relata Boneta en sus Gritos del Infierno:
   Apareciose Christo al venerable Yepes y le dixo encargasse a su
   confessor que a todos los penitentes de qualquiera estado les
   ensenasse a tener oracion mental. Y para que ninguno se escusasse,
   les diera este metodo facil de que enfrente de la pieza en que de
   ordinario estan, pongan una O grande y otra o pequena para que en
   la O grande meditasen la eternidad de la otra vida y en la pequena
   la brevedad desta, diziendo entre si quando la vean: !O, que poco!
   !O, que mucho! !Que poco lo de aca! !Que mucho lo de alla! Lo qual
   sera al justo consuelo, porque conocera quan poco es lo que aqui ha
   de padecer y quan mucho lo que alli ha de gozar, y sera despertador
   al mundano, porque exclamara: !O, que poco me han de durar estas
   vanidades! !O, que mucho he de padecer por ellas! Y como los
   hombres--le dixo Christo--hagan esto, yo les ayudare para que
   internamente se recojan y vivan y mueran bien. A los que no, les
   hare cargo en el juizio de que no lo hizieron y para su mayor
   tormento tendran siempre delante las dos letras en el Infierno, a
   cuya vista clamaran: !O, que poco fue lo que gozamos! !O, que mucho
   y que insufrible es, y que interminable lo que padecemos aqui!
   (53).


El milagro, publicado por primera vez en la Vida y virtudes del venerable Francisco Yepes, de Jose de Velasco (54), tuvo una enorme difusion en la epoca, a la que posiblemente colaborara este empleo que se le dio en contextos escolares. No seria extrano que este ejercicio de muestra fuera el complemento caligrafico de una leccion mas amplia que presentara y reflexionara sobre el milagro de Yepes, los beneficios de la oracion mental y demas ensenanzas doctrinales que se extraen del fragmento. Asi, el ejercicio caligrafico se convierte en reflexion y meditacion para interiorizar el mensaje moral que contiene el texto transcrito.

Tambien es interesante un fragmento que Morante toma de los Pastores de Belen, de Lope de Vega, incluido en la Quarta parte. Sin duda, fue un gesto de agradecimiento del caligrafo a Lope, con el que debio de mantener una cordial, cercana y continuada relacion. Asi se desprende de la reiterada colaboracion del Fenix con Morante, al que dedica elogiosos versos que se incluyen en los preliminares de las distintas ediciones del Arte. Morante posiblemente quisiera devolver la fineza dedicando una de sus fichas a la transcripcion de alguna composicion de Lope, y de entre su vastisima produccion, la eleccion fue esta:
   Si el que da la vida llora, ?como se puede reir el triste que a de
   morir? Entro la muerte en la tierra por el pecado del hombre. Bajo
   Dios, tomo su nombre y en paz se troco la guerra. Tan frio portal
   le encierra, que queda llorando agora. Pues, ?como, aunque se
   mejora, se alegra de aquesta suerte el que dio causa a la muerte si
   el que da la vida llora? Bien es tener alegria de nuestro bien y
   salud, pues de este nino en virtud comienca desde este dia. Pero
   templarse devria con ver lo que a de sufrir, que de nacer a morir
   el mismo llora tambien, porque mirando por quien, ?como se puede
   reir? (55).


Se trata de una glosa de un cantar popular que Lope de Vega pone en boca del pastor Fabio, uno de los que en la ficcion habia participado en la Adoracion y habia compuesto esta glosa. La cancion se completa con esta estrofa: <<Si a los tesoros mortales, / que solo aparentes son, / tiene el hombre inclinacion / y deja los celestiales, / tenga sus bienes por males; / porque si piensa reir / lo que es tan justo sentir, / arguyo de su placer / que no debe de saber / el triste que ha de morir>>56. Resulta, cuando menos, curioso que Morante se fijara, de entre la inmensidad de textos lopescos, precisamente en este. El hecho es significativo de la intencion de Morante, que educa con el convencimiento de que el arte de bien morir es la <<ciencia de las ciencias>>:
   Dize el glorioso san Gregorio que aquel vive bien que aprende y
   estudia como a de morir, y el que no sabe esto, no sabe nada ni le
   son de provecho las ciencias que sabe. ?Que le aprovecho a
   Aristoteles todo quanto estudio y todo quanto supo? Nada. Assi lo
   confesso estando cercano a la muerte, quando, rogandole sus
   discipulos les dixese alguna sentencia notable, pues tantas avia
   dicho y escripto en vida, respondio esta: <<Entre con pobreza en
   este mundo, vivi con misseria, muero con ignorancia de lo que me
   importava saber>>. Y dixo bien, porque no avia estudiado como avia
   de morir. Muchos discipulos tiene Aristoteles de las ciencias que
   supo y muchos le siguen en sus opiniones, pero muchos mas le siguen
   en sus ignorancias, pues no aprendio ni supo como avia de morir
   bien, porque unos gastan el tiempo en estudiar gramatica y saber
   muchas congruencias y composicion de palabras y en las suyas no la
   tienen, sino mentiras y lisonjas (57).


La cita a san Gregorio Magno procede del libro 12 de sus Morales, un comentario al Libro de Job. Era un texto de relativa recurrencia en este tipo de literatura sobre la vanitas mundana, muy adecuado al pensamiento barroco y a su caracteristica inseguridad; lo refiere, por ejemplo, Juan Eusebio Nieremberg en el De la diferencia entre lo temporal y eterno, y crisol de desenganos (58), o Antonio de Alvarado en el Arte de bien morir (59), la que posiblemente fuera la fuente que empleo Morante. Transcribe literalmente este fragmento y continua la cita (60) en otra lamina manuscrita incluida en la Quarta parte, senal de su interes por recalcar--curiosamente en un contexto educativo--la preponderancia de la preparacion de la muerte sobre el dominio de los saberes cientificos:
   Unos gastan el tiempo en estudiar Gramatica y saber mucha
   congruencia y composicion de palabras y en las suyas no la tienen,
   sino que con mentiras, mormuraciones, lisonjas y juramentos cometen
   mil barbarismos. Otros se precian de grandes rethoricos para mover
   humanos afectos y olvidanse de que la muerte es cierta. Otros
   procuran saber medir el cielo y la tierra por sus proporciones
   mathematicas y no se acuerdan de medir por la consideracion siete
   pies della para su sepultura. Otros saben por la Arizmetica mucho
   de quenta y no saben tenerla de su vida ni contar sus breves dias,
   ni qual sera el de la muerte. Otros se ocupan en saber la armonia y
   consonancia de voces y fuera mejor atender a remediar las
   disonancias de sus costumbres. Otros ... (61).


Ya hacia mediados del siglo XVII, Jose de Casanova, maestro aragones que desde 1642 ejercia con escuela propia en Madrid, publica su Primera parte del arte de escrivir todas formas de letras (62). Es otro de los manuales que fue tomado como referencia por los tratadistas y caligrafos de los siglos XVII y XVIII, que le otorgan a su autor titulo de autoridad en la materia. Es un tratado que tiene un componente mas erudito que los publicados hasta entonces, pero conserva las cuestiones estrictamente tecnicas, incluyendo un apartado con laminas de muestra con distintos tipos de letras. Para su composicion acude a textos doctrinales y moralizantes que extrae de fuentes como el Memorial de la vida christiana o la Meditacion de la Sagrada Pasion, de fray Luis de Granada; la Guirnalda mistica, de Baltasar Boch Centellas y Cardona; el Vetus disciplina canonicorum, de Eusebio Amort; o los Quinientos proverbios de consejos y avisos por manera de letania, de Luis de Escobar, entre otros. La tematica de las laminas es diversa, abordando nuevamente el tema de la muerte. En una de sus laminas incluye una formula piadosa, similar a otras incluidas en devocionarios como el Manual de piadosas meditaciones o los Exercicios espirituales de Antonio de Molina (1693), que incide en los beneficios del recuerdo de la muerte como acicate para la penitencia:
   Hombre miserable, considera continuamente que vas caminando a la
   sepultura y que la muerte es vigilante. Mira que a muchos les quito
   repentinamente la vida. No te fies en manana; haz penitencia
   juntando lagrimas con arrepentimiento verdadero de tus pecados
   (63).


El Memento mori sirve, una vez mas, de herramienta para disponer al cristiano contra el pecado y mantenerlo alerta para evitar la condenacion eterna a los tormentos del infierno. Tomar conciencia del continuo acecho de la muerte para alejar de las malas costumbres ya desde la primera infancia es un recurso que emplea Casanova en su tratado--y es de suponer que tambien en su escuela--con asiduidad. Veamos un ejemplo mas:
   Primeramente, hombre christiano, deves con atencion considerar que
   no conviene dilatar, como dilatas, la enmienda de tu vida de dia en
   dia, de semana en semana, de mes en mes y de ano en ano. Es muy
   tardia la penitencia hecha manana.

   Comiencala oy, considerando que eres como una candela encendida que
   por instantes se va consumiendo y acavando, y que no sabes si
   manana te dara la muerte tiempo para arrepentirte de tus pecados.
   No ay precio ninguno para comprar el tiempo perdido, por mas
   diamantes que des por el, ni avra mercader que te lo venda en su
   tienda. Las piedras preciosas son paja en comparacion del tiempo
   que corre. Considera tambien que estas cargado de innumerables
   deudas. Piensa enteramente tus pecados, tantos lascivos
   pensamientos, tantas palabras no solamente ociosas, sino afrentosas
   y maldicientes. Mira estos montones de culpas, que es fuerca que
   las confieses. Considera, assimismo, diligentemente quanto dieran
   los condenados por una ora de tiempo de tantas como tu desperdicias
   en vanaglorias y entretenimientos con liberalissima pereza de la
   enmienda. Considera juntamente que eres sueno y que muchos se
   pusieron a dormir que murieron repentinamente. Morir tenemos;
   fuerca es caminar y pasar al otro mundo. Y de la misma manera que
   tiene Dios numerados tus cabellos, tiene contados tus mas minimos
   pensamientos para darte luego immediatamente el premio o castigo;
   ambos son para una eternidad. Acuerdate de la muerte (64).


Retoma en este ejercicio toda una suerte de topicos sobre el paso del tiempo y la muerte que encuentran amplio eco en la cultura del Barroco (65). Pero, sin duda, el mas interesante para lo que nos ocupa es el que relaciona el sueno con la muerte, porque pone en relacion directa el texto con las artes moriendi. Fue un ejercicio recurrente en obras dedicadas a la preparacion del ultimo trance el de animar al que medita a reflexionar antes de ir a dormir, aprovechando la similitud entre el sueno y la muerte (66). El final del dia se planteaba como momento idoneo para el examen de conciencia, en una especie de ensayo de las postrimerias. El mensaje es similar al que aparece en la traduccion que fray Luis de Granada, uno de los autores mas relacionados con la meditacion de la muerte (67) y de los mas utilizados por Casanova, incluye en su traduccion del Contemptus mundi, de Tomas de Kempis:
   Bienaventurado el que tiene siempre la hora de su muerte ante sus
   ojos y se apareja cada dia a morir. Si viste morir algun hombre,
   piensa que por aquella carrera has de pasar. Cuando fuere de
   manana, piensa que no llegaras a la noche. Y cuando noche, no te
   oses prometer de ver la manana; porque muchos mueren subitamente.
   Por eso vive siempre aparejado y con tanta vigilancia, que nunca la
   muerte te halle desapercibido (68).


Precisamente del Memorial de la vida cristiana, de Luis de Granada, procede el texto de esta otra ficha manuscrita. Se incluye en el capitulo titulado <<De las penas del Infierno>> (69), una fuente cuando menos curiosa para acudir en busca de modelos de muestras para la ensenanza de primeras letras:
   Por lo mismo has de considerar que, despues que sea pronunciada la
   sentencia por aquel Supremo Juez, iran los bienaventurados a gozar
   de su gloriosa presencia y los condenados al fuego eterno. Imagina
   que es el infierno un lago profundisimo lleno de llamas, cuyos
   moradores estan continuamente despedacandose con alaridos por los
   dolorosos tormentos que padecen. Mira quan grandissimo tormento
   sera estar las desdichadas almas quemandose perpetuamente sin
   acabarse de consumir o atormentar. Pues si esto es assi, dime,
   hombre desatinado, si tener la mano sobre una brasa de lumbre por
   espacio de un credo te parece intolerable tormento, y no avria cosa
   en el mundo que no hicieses por escusarlo, ?como no haces algo por
   no estar en aquella cama infernal eternamente? (70).


4. Conclusiones

La educacion de la primera infancia en la Contrarreforma y el Barroco cuenta con un alto contenido doctrinal que es el resultado de la reaccion de Trento contra los postulados protestantes. La escuela se concibe entonces como centro esencial para el control ideologico del individuo, y al maestro, como agente activo del proceso de educacion, se le asignan funciones que rebasan los limites estrictamente formativos para entrar en el ambito del adoctrinamiento. Los textos escolares, que se componen esencialmente de cartillas, catones y christus, dan cuenta de ese interes primordial en la formacion religiosa segun las ensenanzas apostolicas y romanas; los delata el empleo reiterado de oraciones y de textos hagiograficos y de devocion que sirven de base para el ejercicio de la lectura, aprovechando la ocasion para dejar una ensenanza moralizante. Y de igual manera se aprovecha el ejercicio de la escritura para aproximar al nino a la doctrina con textos de muestra que presentan una manifiesta orientacion ideologica.

Por tanto, aunque en la cultura contrarreformista la catequesis se vincula fundamentalmente con lo oral, recurriendo en muchos casos a la memorizacion y a la recitacion colectiva para su aprendizaje, no es cierto que el aprendizaje catequetico estuviera totalmente desvinculado de la lectura y la escritura (71). En la practica escolar se aprovecha cualquier actividad para la ensenanza de la doctrina religiosa, incluidas las que tienen que ver con la lengua escrita.

Pero lo verdaderamente llamativo es que en el contexto del Barroco esa ensenanza religiosa se complementa con la meditacion sobre la muerte como motivo pedagogico ya desde la escuela de primeras letras. Por entonces, autores como fray Luis de Granada, Antonio de Alvarado, Tomas de Kempis o Juan Eusebio de Nieremberg, los grandes tratadistas sobre las postrimerias, irrumpen con fuerza en los manuales escolares de lectura y escritura, y sus ensenanzas son utilizadas como herramienta amedrentadora para la recta formacion de los discentes.

Evidentemente, mucho tiene que ver este fenomeno con la peculiar percepcion de la muerte en el Barroco y con el halo macabro que la envuelve. Quienes se han ocupado del asunto han encontrado las causas de este aspecto de la mentalidad barroca en la alta mortandad de la epoca y en la intensa labor doctrinal de la Contrarreforma, pero la intervencion escolar en esta linea, ampliamente documentada en estos ejercicios de caligrafia, sin duda debio de mover los animos con mucha mas eficacia. Sabian bien los educadores que <<los ninos son cera que recibe la forma que le dan>> (72); que al nino del Barroco se le recuerde casi a diario que la muerte esta acechando es razon mas que valida para explicar el pensamiento de la epoca en relacion a la vida y a sus vanidades.

DOI: http://dx.doi.org/10.14201/hedu201534221243

Jose Vicente Salido Lopez

Universidad de Castilla La Mancha

Correo-e: JoseVicente.Salido@uclm.es

Recepcion: 18 de junio de 2014. Envio a informantes: 25 de junio de 2014. Fecha de aceptacion definitiva: 26 de marzo de 2015

(1) GARCIA Y GARCIA, A.: <<La Iglesia y la educacion. Directrices sinodales (siglos XVII y XVIII)>>, en DELGADO CRIADO, B. (coord.): Historia de la educacion en Espana y America: La educacion en la Espana Moderna (Siglos XVI-XVIII), Madrid, SM-Morata, 1993, pp. 416-417.

(2) Cfr. Bartolome Martinez, B.: <<Las escuelas de primeras letras>>, en DELGADO CRIADO, B. (coord.): Historia de la educacion en Espana y America. La educacion en la Espana moderna (siglos XVI-XVIII), Madrid, SM-Morata, 1993, p. 179; Bartolome Martinez, B.: <<Valores pedagogicos de las artes de leer y doctrinas hispanas de los siglos XVII y XVIII>>, en INFANTES, V. y MARTINEZ Pereira, A.: De las primeras letras: Cartillas espanolas para ensenar a leer del siglo XVII y XVIII, Salamanca, Universidad de Salamanca, 2003, pp. 31-47; VINAO, A.: <<La educacion institucional. Alfabetizacion y escolarizacion>>, en Delgado Criado, B. (coord.): Historia de la educacion en Espana y America. La educacion en la Espana moderna (siglos XVI-XVIII), Madrid, SM-Morata, 1993, pp. 161-162; TAPIA, S. de: <<La alfabetizacion de la poblacion urbana castellana en el Siglo de Oro>>, Historia de la Educacion, XIII-XIII(1993-94), pp. 277-281.

(3) Cfr. BARTOLOME MARTINEZ, B.: <<Las escuelas de primeras letras>>, en DELGADO CRIADO, B. (coord.): Historia de la educacion en Espana y America: La educacion en la Espana Moderna (Siglos XVI-XVIII), Madrid, SM-Morata, 1993, p. 500. Ya a finales del siglo XVII, en el sinodo toledano celebrado en 1682 y presidido por el arzobispo Manuel Luis Portocarrero, se insiste en la conveniencia de perpetuar este modelo escolar: <<Por tanto, siguiendo la disposicion de los Sacros Canones S.S.A. estatuimos y ordenamos que en cada una de las iglesias parroquiales de nuestro Arcobispado el cura tenga consigo otro clerigo o sacristan, persona de saber y honestidad, que sepa y quiera ensenar a leer, escrivir y contar a qualesquier personas, en especial a los hijos de sus parroquianos, e instruirlos y ensenarles todas las buenas costumbres y apartarlos de cualquier vicio y castigarlos>> (Canon, III). No es raro, por tanto, que en el siglo XVIII aun se documente la existencia de sacristanes dedicados a la ensenanza de las primeras letras.

(4) Cfr. MARTIN SANCHEZ, M. A.: <<Implicaciones educativas de la Reforma y Contrarreforma en la Europa del Renacimiento>>, Cauriensia, v (2010), pp. 215-236.

(5) Cfr. VERGARA, J.: <<La Iglesia y la educacion>>, en DELGADO CRIADO, B. (coord.): Historia de la educacion en Espana y America: La educacion en la Espana Moderna (Siglos XVI-XVIII), Madrid, SM-Morata, 1993, pp. 53-56.

(6) CEBALLOS, B. A. de: Libro historico y moral sobre el origen y las excelencias del nobilissimo arte de leer y escrivir y contar y su ensenanca, Madrid, Antonio Gonzalez de Reyes, 1692, pp. 105 y 231; Aznar de Polanco, J. C.: Arte nuevo de escribir por preceptos geometricos y reglas mathematicas, Madrid, 1719, f. 48v.; OLOD, L. de: Tratado del origen y arte de escribir bien, Gerona, Narciso Oliva, 1766, p. 25.

(7) Para un listado exhaustivo de las cartillas que circulaban en los siglos xv y XVI, vease INFANTES, V.: De las primeras letras. Cartillas espanolas para ensenar a leer de los siglos xv y XVI, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1997; para las publicadas en los siglos XVII y XVII, INFANTES, V. y MARTINEZ PEREIRA, A.: <<Cartillas y doctrinas del siglo XVII: primer censo bibliografico>>, Historia de la Educacion, 18 (1999), pp. 335-354, e INFANTES, V. Y MARTINEZ PEREIRA, A.: De las primeras letras. Cartillas espanolas para ensenar a leer del siglo XVII, 2 vols., Salamanca, Universidad de Salamanca, 2003. La mayoria de los titulos dan cuenta de ese hermanamiento entre aprendizaje de la lectura y doctrina catolica.

(8) CUESTA, J. de: Libro y tratado para ensenar leer y escrevir brevemente, Madrid, Juan Gracian, 1584, i, f. 20v.

(9) CASANOVA, J. de: Primera parte del Arte de escribir todas formas de letras, Madrid, Diego Diaz de la Carrera, 1650, vi, f. 5v.

(10) Cfr. NUNEZ BELTRAN, M. A.: La oratoria sagrada de la epoca del Barroco. Doctrina, cultura y actitud ante la vida desde los sermones sevillanos del siglo XVII, Sevilla, Universidad de Sevilla, 2000, p. 330.

(11) Cfr. MARTINEZ GIL, F.: Muerte y sociedad en la Espana de los Austrias, Cuenca, Universidad de Castilla-La Mancha, 2000, pp. 322-323.

(12) Cfr. NUNEZ BELTRAN, M. A.: La oratoria sagrada de la epoca del Barroco. Doctrina, cultura y actitud ante la vida desde los sermones sevillanos del siglo XVII, Sevilla, Universidad de Sevilla, 2000, pp. 427-428.

(13) Cfr. RODRIGUEZ-SAN PEDRO, L. E.: Lo Barroco: La cultura de un conflicto, Salamanca, 1988, pp. 39-47.

(14) TAIANO, L.: <<Persistencia y desacralizacion del concepto de Memento mori en la cultura occidental>>, Isla flotante (2012), p. 80.

(15) Cfr. KURTZ, J. H.: History of the Christian Church from the Reformation to the Present, vol. iii, Whitefish, Kessinger Publishing, 2005, p. 172.

(16) Autores tildados de humanistas como Alfonso Valdes, con su Dialogo de Mercurio y Caron, y otros no tan ligados con las teorias erasmistas, pero que componen en ese ambiente renacentista, como Juan de Pedraza con su Danza de la Muerte, Sebastian de Horozco con su Coloquio de la Muerte con todas las edades y estados, o Luis Hurtado de Toledo, con sus Cortes de la Muerte, afrontan el tema de la muerte y lo hacen con reminiscencias de clara influencia medieval, acudiendo a topicos como el poder igualatorio de la muerte o la vanidad de los bienes mundanos (RODRIGUEZ-MORANTA, I.: <<La satira erasmiana en el Dialogo de Mercurio y Caron de Alfonso Valdes>>, Lemir, i6 [2012], pp. 349-368).

(17) MADRID, J. de: Milicia sagrada instituyda contra todo el poder del infierno, para socorro de las almas en el articulo de la muerte, Madrid, 1697, p. 164.

(18) Cfr. MARTINEZ Gil, F.: Muerte y sociedad en la Espana de los Austrias, Cuenca, Universidad de Castilla-La Mancha, 2000, pp. 51-52.

(19) Cfr. GONZALEZ LOPO, D. L.: <<El ritual de la muerte barroca: la hagiografia como paradigma del buen morir cristiano>>, Semata. Ciencias sociais e humanidades, 17 (2006), pp. 299-320 y GARCIA FERNANDEZ, M.: <<"Don Quijote dio su espiritu, quiero decir que se murio". Claves de la mentalidad tanatica barroca castellana>>, Estudios Humanisticos. Historia, 7 (2008), p. 179.

(20) Cfr. FRANCO, A.: <<Algunas fuentes medievales del Arte Renacentista y Barroco>>, Anales de Historia del Arte, Extra 1 (2008), pp. 73-87.

(21) Para noticias mas amplias sobre Juan de Iciar, vease ECHEGARAY, C. de: <<Caligrafos vascongados: Juan de Iciar>>, Revista Internacional de Estudios Vascos, 3 (1907), pp. 242-248 y 1-2 (1908), pp. 68-150; COTARELO y MORI, E.: Diccionario biografico y bibliografico de caligrafos espanoles, 2 vols., Madrid, Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1913 [ed. facs.: Madrid, Visor, 2004], I, pp. 350a-392a; ALONSO GARCIA, D.: Ioannes de Yciar, caligrafo durangues del siglo XVI, Bilbao, Junta de Cultura de Vizcaya, 1953; Vergara, J.: <<Juan de Iciar>>, en DELGADO CRIADO, B. (coord.): Historia de la educacion en Espana y America: La educacion en la Espana Moderna (Siglos XVIX-VIII), Madrid, SM-Morata, 1993, pp. 156-158; HERRERA FERNANDEZ, E. y FERNANDEZ INURRITEGUI, L.: <<Consideraciones previas para la recuperacion y revitalizacion del legado visual del caligrafo Juan de Yciar (s. XVI)>>, Brocar, 32 (2008), pp. 53-64.

(22) Sobre la colaboracion de Vingles con Iciar, vease, fundamentalmente, THOMAS, H.: Juan de Vingles, ilustrador de libros espanoles en el siglo XVI, Valencia, Castalia, 1949, y MARTINEZ PEREIRA, A.: <<Los manuales de escritura de los Siglos de Oro: problemas bibliograficos>>, Litterae. Cuadernos sobre Cultura Escrita, 3-4 (2003-4), pp. 138-139, donde se da noticia de bibliografia mas amplia sobre el asunto.

(23) MARTINEZ PEREIRA, A.: <<Los manuales de escritura de los Siglos de Oro: problemas bibliograficos>>, Litterae. Cuadernos sobre Cultura Escrita, 3-4 (2003-4), pp. 135-136.

(24) Alerta Blas Antonio de Ceballos en su Libro de este problema que ocasionaron los llamados licionistas, maestros particulares a domicilio que ensenaban sin un control sobre su dominio de la materia: <<Y se devia observar con los licionistas, sujetos no conocidos que se introducen en deslustre del magisterio por su indecente porte, authoridad, respecto y baxo estilo de proceder, en dano de la republica en la ensenaba de las primeras letras, dando liciones por las casas a particulares, y otros poniendo escuelas publicas por los lugares, sin experiencia, permisso y averiguacion de quienes son, su sabiduria, vida y costumbres, de que resulta gravissimo perjuizio al proximo, divirtiendo la ensenaba y obligando despues a los padres gasten de nuevo doblada hazienda y tiempo, que es lo que mas importa, para ensenar a sus hijos, y a los discipulos, quando son grandes, a que busquen quien les ensenen a escrivir con propiedad. Y a esto se aplican pocos, y, assi, se quedan con el corriente de una mala forma, por ser dificil de perder la abituacion que tienen adquirida>> (Libro historico y moral sobre el origen y las excelencias del nobilissimo arte de leer y escrivir y contar y su ensenanca, Madrid, Antonio Gonzalez de Reyes, 1692, pp. 144-145).

(25) QUETGLES ROCA, M. L.: <<La educacion en el Quijote>>, Revista de Educacion, n.o extraordinario (2004), pp. 127-129. Aunque con el paso del tiempo el componente religioso de estos tratados empieza a debilitarse en beneficio de maximas de autores grecolatinos y mensajes mas relacionados con la virtud moral e intelectual del individuo que con el asunto religioso, todavia en el siglo XVIII se percibe ese aire de devocionario en los tratados caligraficos (GARCIA HURTADO, M. R.: <<Reflexiones sobre algunos textos destinados a ensenar a leer y escribir en Espana entre 1700 y 1780>>, Obradoiro de Historia Moderna, 13 [2004], pp. 10-11).

(26) En el arte funerario se percibe con nitidez ese cambio de mentalidad ante la muerte a partir de 1570, una vez concluido el Concilio de Trento. Las conclusiones que se extraen del ambito escultorico, donde las alas como simbolo de la rapidez con que llega la muerte y el laurel como signo de su triunfo dejan lugar a las calaveras y a los esqueletos, pueden extrapolarse al contexto literario y educativo (SEBASTIAN, S.: Contrarreforma y Barroco, Madrid, Alianza, 1985, p. 93).

(27) GARCIA FERNANDEZ, M.: <<"Don Quijote dio su espiritu, quiero decir que se murio". Claves de la mentalidad tanatica barroca castellana>>, Estudios Humanisticos. Historia, 7 (2008), pp. 181 y 187.

(28) GARCIA MERCADAL, J.: Viajes de extranjeros por Espana y Portugal, desde los tiempos mas remotos hasta principios del siglo xx, 6 vols., Valladolid, 1999, III, p. 583.

(29) LUCAS, F.: Arte de escribir. Facsimil de la edicion de Madrid, Francisco Sanchez, 1580 (bne R/2753), intr. Ana Martinez Pereira, Madrid, Calambur, 2005, f. 29?

(30) RODRIGUEZ-MONINO, A.: <<El cancionero manuscrito de Pedro del Pozo (1547)>>, BRAE, XXIX (1949), pp. 453-509, y xxx (1950), pp. 123-146 y 263-312.

(31) ROBLEDO ESTAIRE, L.: <<El cuerpo como discurso: retorica, predicacion y comunicacion no verbal en Caramuel>>, Criticon, 84-85 (2002), pp. 150-151.

(32) Jimenez Paton, B.: Comentarios de erudicion (<<Libro decimosexto>>), ed. M. C. Bosch Juan, J. Garau Amengual, A. Madronal Duran y J. M. Monterrubio Prieto, Madrid, Iberoamericana-Vervuert-csic, 2010, p. 266.

(33) SILVESTRE, G.: Poesias, ed. A. Marin Ocete, Granada, Publicaciones de la Facultad de Letras, 1938, pp. 112-113.

(34) Cfr. RODADO, A.: <<Literatura manchega hacia 1500. La glosa del Cartujano en su contexto>>, Cuadernos de Estudios Manchegos, 22 (1996), p. 155.

(35) QUEVEDO, F. de: Obras completas, 2 vols., ed. F. Buendia, Madrid, Aguilar, 1974 6, i, 86 y II, 568, respectivamente.

(36) OCHOA, E.: Teatro escogido de Calderon de la Barca, Paris, Libreria Europea de Baudry, 1838, p. 683a.

(37) LUCAS, F.: Arte de escribir. Facsimil de la edicion de Madrid, Francisco Sanchez, 1580 (bne R/2753), intr. Ana Martinez Pereira, Madrid, Calambur, 2005, f. 59r.

(38) PEREZ, I.: Arte de escrevir con cierta industria e invencion para hazer buena forma de letra y aprenderlo con facilidad, Madrid, Imprenta Real [Ed. facs. C. Crespo Tobarra, Madrid, BNE, 1992], f. 44r.

(39) Ibid., f. 22r.

(40) Ibid., f. 23r.

(41) Ibid., f. 26r.

(42) PALAFOX Y MENDOZA, J. de: Bocados espirituales, politicos, misticos y morales, catecismo y axiomas doctrinales para labradores y gente senzilla, especialmente con otros tratados, Madrid, Maria de Quinones, 1662, p. 316.

(43) PEREZ, I.: Arte de escrevir con cierta industria e invencion para hazer buena forma de letra y aprenderlo con facilidad, Madrid, Imprenta Real [Ed. facs. C. Crespo Tobarra, Madrid, BNE, 1992], f. 33?

(44) PALAFOX Y MENDOZA, J. de: Bocados espirituales, politicos, misticos y morales, catecismo y axiomas doctrinales para labradores y gente senzilla, especialmente con otros tratados, Madrid, Maria de Quinones, 1662, p. 296.

(45) PEREZ, I.: Arte de escrevir con cierta industria e invencion para hazer buena forma de letra y aprenderlo con facilidad, Madrid, Imprenta Real [Ed. facs. C. Crespo Tobarra, Madrid, BNE, 1992], f. 39r.

(46) PALAFOX Y MENDOZA, J. de: Bocados espirituales, politicos, misticos y morales, catecismo y axiomas doctrinales para labradores y gente senzilla, especialmente con otros tratados, Madrid, Maria de Quinones, 1662, p. 325.

(47) PEREZ, I.: Arte de escrevir con cierta industria e invencion para hazer buena forma de letra y aprenderlo con facilidad, Madrid, Imprenta Real [Ed. facs. C. Crespo Tobarra, Madrid, BNE, 1992], f. 40r.

(48) Ibid., f. 25r.

(49) DIAZ MORANTE, P.: Segunda parte del Arte de escrivir, Madrid, Luis Sanchez, 1624.

(50) DIAZ MORANTE, P.: Quarta parte del Arte nueva de escrivir, Madrid, Juan Goncalez, 1631.

(51) Cfr. ROCA Y SERNA, A. de la: Luz del alma para la hora de la muerte, S. l., s. n., s. a., p. 245; Boyenval, A. de: Amaritudo dulcissima sive de bono mortis et praeparatione ad momentum a quo pendet aeternitas, Paris, Iacobo Dugast, 1638; GARCIA MEGIA, A. Y MIRA Y GOMEZ DE MERCADO, M. D. (eds.): Juan Falconi: 1596-1638. Antologia de textos, Almeria, Universidad de Almeria, 2008, p. 106; FEIJOO, B. J.: Cartas eruditas y curiosas, Madrid, Pedro Marin, 1774, iv, p. 2; SALAZAR, F. de: Afectos y consideraciones devotas y eficaces anadidas a los exercicios de nuestro P.S. Ignacio de Loyola, fundador de la Compania de Jesus, Madrid, Imprenta de Aguado, 1832, v, p. 4.

(52) RIBOT Y DE ALEGRE, J.: Camino a la perfeccion christiana por el medio de las mas importantes maximas de virtud y santos documentos sacados de los exercicios espirituales de los Santos Padres, Barcelona, Maria Marti, 1724, ix, p. 12.

(53) BONETA, J.: Gritos del Infierno para dispertar al mundo, Figueras, Ignacio Poster, s. a., i, 5, 2.

(54) VELASCO, J. de: Vida y virtudes del venerable varon Francisco de Yepes, Valladolid, Jeronimo Murillo, 1617, i, 13.

(55) DIAZ MORANTE, P.: Quarta parte del Arte nueva de escrivir, Madrid, Juan Goncalez, 1631.

(56) VEGA, L. de: Pastores de Belen, prosas y versos divinos de Lope de Vega Carpio, ed. E. Suarez Figaredo, 2011, pp. 315-316 [En linea]. http://users.ipfw.edu/jehle/CERVANTE/othertxts/Suarez_ Figaredo_PastoresDeBelen.pdf (Consulta: 02/12/2013).

(57) DIAZ MORANTE, P.: Tercera parte del Arte nueva de escrivir, Madrid, Imprenta Real, 1629.

(58) NIEREMBERG, J. E.: De la diferencia entre lo temporal y lo eterno, bae, t. civ, Madrid, Atlas, 1957, 11, 3, 3.

(59) ALVARADO, A. de: Arte de bien morir, Navarra, Nicolas de Assiain, 1615, I, I, 6-7.

(60) Ibid., I, I, 7-9.

(61) DIAZ MORANTE, P.: Quarta parte del Arte nueva de escrivir, Madrid, Juan Goncalez, 1631.

(62) Madrid, Diego Diaz de la Carrera, 1650.

(63) Ibid., f. 22r.

(64) Ibid., f. 28r.

(65) Cfr. MARTINEZ GIL, F.: Muerte y sociedad en la Espana de los Austrias, Cuenca, Universidad de Castilla-La Mancha, 2000, pp. 344-346.

(66) Jeronimo Gracian en su Arte de bien morir, Juan de Avila en varios textos de su produccion o Francisco de Arana en su Muerte preparada recomiendan este tipo de ejercicio de meditacion sobre la muerte. Fueron muchos mas, algunos ciertamente originales, los metodos que los tratadistas proponian para quienes se aproximaban a este tipo de reflexion. Para un analisis mas detallado sobre la cuestion, vease el capitulo que dedica al memento mori MARTINEZ GIL (2000: 343-349).

(67) Cfr. SEBASTIAN, S.: Contrarreforma y Barroco, Madrid, Alianza, 1985, p. 94.

(68) KEMPIS, T. de: Contemptus mundi o menosprecio del mundo y imitacion de Cristo, trad. Fray Luis de Granada, Madrid, BAE, 1906, t. XI, p. 389.

(69) IV, 4, 17.

(70) CASANOVA, J. de: Primera parte del Arte de escribir todas formas de letras, Madrid, Diego Diaz de la Carrera, 1650, vi, f. 26r.

(71) Es la opinion de A. Vinao (<<Alfabetizacion, lectura y escritura en el Antiguo Regimen (siglos XVI-XVIII)>>, en ESCOLANO, A. [dir.]: Leer y escribir en Espana. Doscientos anos de alfabetizacion, Madrid, Fundacion German Sanchez Ruiperez, 1992, p. 51).

(72) BONIFACIO, J.: Christianipueri institutio, apud VARELA, J.: Modos de educacion en la Espana de la contrarreforma, Madrid, La Piqueta. Varela, 1983, p. 31.

Leyenda: Ilustraciones extraidas del ejemplar U/10413 de la BNE.
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Author:Salido Lopez, Jose Vicente
Publication:Historia de la Educacion
Date:Jan 1, 2015
Words:12492
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