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La lectura del posestructuralismo en Manfred Frank. El debate franco-aleman.

1. Introduccion: Manfred Frank y el neoestmcturalismo

A comienzos de los anos 80 en Dusseldorf, el teorico de la literatura Manfred Frank dicta alrededor de veintisiete lecciones dedicadas a la explicacion, problematizacion y cuestionamiento de la filosofia francesa. Estas lecciones seran publicadas originalmente en aleman bajo el nombre Was ist Neostrukturalismus?en 1984 (posteriormente traducida al ingles en 1989 (1)). Esta obra constituye uno de los primeros intentos de la filosofia alemana contemporanea de acercarse al pensamiento frances producto de los anos 60. A su vez, es una de las obras mas reveladoras sobre la posicion de Manfred Frank en torno a sus preocupaciones actuales. En terminos generales, el texto muestra, por una parte, que su lectura reconstructiva -procedimiento denominado por Frank como hermeneutica constructiva- del neoestmcturalismo se encuentra determinada por la hermeneutica de Schleiermacher. Mientras que, por otra parte, su cuestionamiento de los conceptos de historia y subjetividad estarian orientados desde los supuestos del neoidealista Dieter Henrich, quien le permite reconsiderar y cuestionar los conceptos de conciencia, autoconciencia y sujeto del neoestmcturalismo (2).

Tambien puede advertirse en las lecciones de Frank que Sartre, la lectura de Peter Szondi sobre el romanticismo aleman y los propios romanticos (Novalis, el joven Schelling y el joven Friedrich Schlegel) son un recurso de anticipacion respecto de las "hipoteticas" novedades que el neoestructuralismo viene a develar. Lejos de considerarlo un pensamiento rupturista, Frank observa las distintas continuidades, analogias y paralelismos que los planteos de autores franceses tienen con tradiciones filosoficas anteriores, fundamentalmente alemanas. Un lector atento de estas veintisiete lecciones y un apendice no puede dejarse llevar por la exposicion del autor, aparentemente neutral y fiel a los textos de los autores en cuestion, pues perderia de vista las criticas de fondo al neoestructuralismo. Aunque la organizacion del texto se encuentre orientada a informar, ensenar y difundir las obras de los posestructuralistas como Foucault, Deleuze, Derrida (3), Althusser y Lacan, a su vez constituye la elaboracion de una incipiente teoria del sujeto que luego se desarrollara en otros textos de Frank a partir de sus consideraciones sobre la individualidad (4).

La apertura y el final del texto intenta plantear un dialogo (5) francoaleman que en los anos 80 parecia haberse desvanecido, mas del lado aleman que del frances, en las dos corrientes predominantes de la filosofia alemana: la Teoria Critica y la Hermeneutica. Su intencion es recordarle a la filosofia europea "su compromiso a favor de lo universal" (6). El proposito del autor era bastante curioso, pues se permite vincular planteos que a golpe de vista no son semejantes. Por ejemplo, Frank sugiere que el concepto de historia como a priori historico de Foucault ya habria estado planteado en Friedrich Schlegel (7) y la linguistica alemana al preguntarse por el lenguaje como lo "historicamente trascendental". Incluso, el concepto de "suplementariedad" de Derrida posee un antecedente en el reconocimiento de la critica del arte romantica sobre la obra de arte como una carencia que debe ser complementada por la critica (8). El recurso de asociar nombres y conceptos entre filosofos alemanes y franceses, por momentos reduccionista, y por otros, cercano a un "nacionalismo filosofico" en el disfraz de ya lo habia senalado..., aparece con frecuencia en el movimiento del dialogo.

Frank sostiene que sus lecciones estan dedicadas a establecer un dialogo profundo con el neoestructuralismo. Sin embargo, ellas evidencian un conjunto de objeciones al neoestructuralismo debido a la lectura de la tradicion filosofica que el mismo lleva a cabo (9). Tales objeciones acompanan casi la totalidad del texto y solo es condescendiente en muy pocas ocasiones. La organizacion de las lecciones se lleva a cabo gracias a la distincion de tres momentos o preguntas al neoestructuralismo: a) ?de que modo se manifiesta con respecto al fenomeno de la historia? (Lecciones 6 a 12); b) ?como explica el fenomeno de la subjetividad? (Lecciones 12 a 24); y c) ?de que teoria de la formacion de signos y de los efectos sensoriales dispone? (Leccion 25 hasta el final). Ademas, hay un Apendice dedicado a Derrida donde Frank muestra una lectura romantica del concepto de diseminacion al compararlo con la ironia romantica de Schlegel y Solger.

Antes de ocuparnos de este vinculo entre romanticismo y neoestructuralismo, donde creemos se abre una via no reactiva del pensamiento aleman en relacion a la filosofia francesa, repasemos algunas de las criticas e impugnaciones mas importantes del autor. Estas criticas son numerosas, por ello, nos concentraremos en la categoria de subjetividad. Esta nocion cifra, en gran medida, no solo las criticas mas duras de Frank al posestructuralismo, sino que ademas revela algunos de los supuestos de las lecciones. Cabe senalar que nos limitaremos a repasar la posicion de Frank sin establecer ni las posibles respuestas de los pensadores franceses ni tampoco los equivocos en que el autor podria incurrir en su lectura de ellos.

2. El neoestructuralismo y sus fuentes: estructuralismo y subjetividad

Antes de llegar a las interrogantes antes indicadas, Frank nos conduce por una revision de las fuentes que informa la critica posestructuralista a la subjetividad y modernidad. En primer lugar, analiza las herencias teoricas del pensamiento elaborado por los filosofos franceses (Lacan, Althusser, Foucault, Deleuze y Derrida), el cual se encuentra lejos de ser una ruptura definitiva con el estructuralismo clasico. En segundo lugar, se ocupa de las fuentes que informan la critica a la modernidad y la subjetividad, como Nietzsche y Heidegger. En este apartado nos ocupamos del primer punto y en el apartado siguiente del segundo.

Si en la version norteamericana de la filosofia francesa se intento senalar que la inauguracion del posestructuralismo venia a marcar el final o la superacion del estructuralismo, Frank coloca el neo- para indicar que no hay tal distincion. Por ese motivo, el autor bautiza a este movimiento con el prefijo neo- y no post-, dado que entiende que existen mas continuidades de las que podemos suponer, por ejemplo, entre Saussure y Derrida. En las primeras lecciones, Frank expone que el dialogo interno del neoestructuralismo con el estructuralismo clasico, a pesar de que este ultimo se concibe a si mismo como un pensamiento post-metafisico, plantea una convergencia entre ambos. En esa direccion afirma que los trabajos del neoestructuralismo le deben mas de lo que enuncian a Saussure y Levi-Strauss. Respecto de Saussure, identifica un problema con su recepcion. La version oficial del Curso de linguistica general presentaba rasgos distintivos de una semiologia estructural que buscaba controlar el lenguaje en una estructura esquematica de sintesis entre significado y significante, entre la idea y su material sonoro. Una version de esta naturaleza acercaba a Saussure a las consideraciones de filosofos idealistas como Kant, que buscan en la sintesis entre concepto e intuicion la respuesta a las posibilidades que el sujeto tiene para referirse a la experiencia sensorial.

Sin embargo, la evidencia postuma de Saussure lo muestra cerca de las teorizaciones del lenguaje de Humboldt, Schleiermachery el joven Schelling. En ese contexto, deben distinguirse dos puntos esenciales en Saussure. El primero, relacionado a que la lengua no es sustancia sino forma y, el segundo, que su concepto de estructura debe ser entendido en clave de un juego diferencial de negaciones. Ambos puntos se encontraran en las reflexiones de Derrida, pero modificados de un modo u otro. Con esto, Frank no pretende diluir a Derrida en Saussure; por el contrario, procura indicar las condiciones de posibilidad que Saussure permitio para la emergencia del neoestructuralismo. Aunque su coincidencia es fundamental, ya que ambos entienden la ausencia de limites en las oposiciones y diferencias en el lenguaje, la distancia entre ellos evidencia el transito hacia el neoestructuralismo. Frank reconoce en relacion a Saussure que el juego diferencial puede ser unificado en una conciencia colectiva. Tal unificacion seria entendida por los neoestructuralistas como una forma de vigilancia del lenguaje que controla la identidad de la estructura. De ese modo, dicha caracteristica coincidiria con la metafisica y la negacion del Otro que no estaria dispuesta a aceptar la iteracion diferenciadora que se produce en la identidad unificadora del signo. En este punto, Frank no desconoce la critica derridiana al estructuralismo de Saussure. De hecho, indica hegelianamente que la iteracion de la diferancia seria lo que provocaria una temporalidad de espaciamiento diferencial que "frustra su presencia ante si mismo. Porque el tiempo es -segun una famosa definicion de la Enciclopedia de Hegel- 'el Ser que, al ser, no es, y al no ser, es', es decir, la contradiccion existente a la no presencia existente" (10).

En esta linea teorica, el limite del estructuralismo clasico sera marcado por la aparicion de la antropologia de Levi-Strauss, que observa la posibilidad de transformacion de la estructura a partir del mito. La antropologia de Levi-Strauss pondria el acento en los contenidos de la estructura, la cual mantiene como matriz la identidad de las transformaciones. Esto supone considerar que la estructura no puede surgir de algo no estructural. Segun Frank, dicho planteo encuentra ecos pasados en el reparo casi biblico de Schleiermacher acerca de que "ninguna forma de nueva invencion es absolutamente nueva" (11). Entonces, Levi-Strauss compartiria con la tradicion heideggeriana de la historia que las estructuras o epistemes cambian, pero no pueden ser algo absolutamente nuevo, pues se mantienen como continuidad regida por una matriz. A diferencia del modelo clasico, la estructura tiene la posibilidad de desplazarse y variar, en la medida en que excluya un corte radical surgido de la exterioridad de la estructura. Frank denomina estructuralismo transformacional a este modelo. Su novedad radicaria en la modificacion: "las cartas de la estructura... tienen que ser cambiadas constantemente por aquellas que superan mejor la situacion o la interpretan mas acertadamente... ellas se descubren como lo que en el fondo siempre fueron: como variantes o transformaciones de una estructura..." (12). Asi, si en virtud de la historicidad y la modificacion de los contenidos de la estructura la fluidez aparece en la estructura, ?donde puede encontrarse su centro? ?En que lugar se hallaria su unidad e identidad? De algun modo, el planteo de la antropologia estructural abre la interrogante acerca de la existencia de una estructura sin un centro organizador. Este argumento seria decisivo para el neoestructuralismo, dado que muestra el desplazamiento de la estructura frente a la falta de un principio ordenador, como en la metafisica. Ella consistia, segun el neoestructuralismo, en poder vincular tres aspectos: la existencia de un mundo trascendente, un pensamiento por medio de principios y el conocimiento cientifico con el objetivo de dominar y controlar su objeto, lo cual desembocaba en una voluntad de poder como voluntad de verdad. Este deseo podia no solo advertirse en la metafisica, sino tambien en el estructuralismo clasico, el cual, a diferencia del estructuralismo transformacional, guarda la suposicion de que la estructura controla a sus elementos.

A partir de esas dos derivaciones estructuralistas, Frank intenta mostrar que las consecuencias del estructuralismo clasico y la antropologia estructural o estructuralismo transformacional preparan la escena neoestructuralista. Pese a ello, Frank deja percibir la observacion de que el neoestructuralismo seria una variacion rebelde de una misma secta (13). Igualmente, con el correr de la exposicion tal consideracion se disipa al marcar las distancias, en particular, con el estructuralismo clasico. La bisagra entre estructuralismo y neoestructuralismo, en la reconstruccion de Frank, puede entenderse en virtud de que la estructura necesita ser pensada como descentralizada. La inclusion que Derrida lleva a cabo de una estructura sin centro se aleja de un significado trascendental a los fines de incluir a la significacion en un juego infinito en su extension. La privacion de un centro no admite pensarlo como algo preexistente y necesario como lo haria la metafisica; por el contrario, seria una condicion de la estructura en el juego de diferencias. El planteo de un juego diferencial en la estructura, como el de Derrida, se distancia de la tradicion filosofica que prioriza la negacion como determinacion (omnis determinatio est negatio). Un pensamiento de la diferencia debe poder pensar algo y, al mismo tiempo, su negacion constitutiva, a los efectos de determinar su diferencia, pero no puede caer en el argumento de que tal determinacion sea un principio extra-estructural y fundamentador de la estructura/texto.

En consecuencia, una estructura descentralizada requiere de un complemento, de un elemento supletorio que pueda constituir esa carencia; a esto Derrida lo llama "suplementariedad". Al respecto, Frank es cuidadoso en su exposicion. Indica que este concepto presenta dos particularidades. Por un lado, el suplemento es flotante, provisional y la interpretacion anadida al texto "viene a ejercer una funcion vicaria... presenta de alguna manera una propuesta de como se podria sustituir el sentido central faltante del texto..." (14). Por otro lado, esa anadidura frente a la falta no podria entenderse a modo de un encontrar. Si la interpretacion anadida fuera un hallazgo, ello presupondria la presencia de un fundamento previo. Por el contrario, seria un inventar, un agregado de la interpretacion provisional y flotante. De ese modo, Frank lo acerca a la critica de arte romantica en la que la poesia es un oscilar permanente que no puede definirse. Friedrich Schlegel ha insistido en esta oscilacion en el fragmento de Athenaum numero 116, en el cual la poesia romantica tiene la posibilidad de: "... flotar, con las alas de la reflexion poetica, ente lo representado y lo representante, quedandose suspendida entre ambos, libre de todo interes real e ideal, y elevar a la potencia una y otra vez esa reflexion, multiplicandola como una serie infinita de espejos... la poesia romantica, en cambio, se encuentra en devenir, y precisamente en esto consiste su verdadera esencia: en que solo puede devenir eternamente, nunca puede consumarse" (15).

Tal oscilacion del complemento como algo constitutivo, Frank la identifica tanto en la critica inmanente que el romanticismo advierte en la obra de arte como en el modelo derridiano. La critica como un elemento complementario de funcion vicaria no puede ser entendida como un agregado externo e intencional, de alli su flotar o autonomia en la critica romantica. Frank lo expone del siguiente modo: "en el campo de la critica artistica lo reconocieron asi ya los primeros romanticos, que consideraban a la critica literaria como complemento de una irreductible carencia en la obra de arte misma. Derrida esta muy cerca de esta idea" (16). Asi, del mismo modo que la critica romantica no puede definir un juicio determinante, optando por juzgar a la poesia poeticamente, la suplementariedad derridiana tampoco puede fijar un criterio desde el cual determinar la interpretacion o el sentido. En el apartado cuatro ampliamos dicha relacion mediante la comparacion que realiza Frank entre la deconstruccion y el concepto de ironia romantica.

Luego de este analisis, que marca el camino desde el estructuralismo al neoestructuralsimo, Frank plantea tres preguntas que desarrollan la mayor parte del texto. Estas tres preguntas estan referidas a la historia, la significacion y la subjetividad. Si bien los topicos de la historia y la significacion pueden desarrollarse como intereses particulares, la discusion sobre la subjetividad y, por consiguiente, del concepto de modernidad, parece ser prioritaria y nodal para el autor. Por ello, nos detendremos en subrayar el problema de la subjetividad moderna en el neoestructuralismo que Frank pretende impugnar.

3. El problema del sujeto en el neoestructuralismo: Nietzsche y el romanticismo

A lo largo de las lecciones, Frank intenta impugnar el accord minimale entre estructuralismo y neoestructuralismo de que no existe un punto exacto, arquimedico, desde el cual interpretar el mundo. Apropiandose de la prioridad otorgada por la hermeneutica al sujeto y de los planteos sobre la autoconciencia de Henrich (17), Frank demuestra que el ataque de los teoricos franceses al sujeto autoconsciente prepara un enorme ejercito en contra de un gran coro de hombres de paja (18). El rechazo a los argumentos del neoestructuralismo contra el sujeto lo hara no sin antes rechazar a sus informantes alemanes: el antihumanismo de Heidegger, la critica a la razon y la subjetividad de Nietzsche y la primacia del lenguaje en la elaboracion psicoanalitica de Freud por medio de Lacan.

Segun el analisis de Frank, la categoria de "sujeto" que el neoestructura-lismo pretende impugnar no existe como tal. La reconstruccion del sujeto a partir de la crisis de la metafisica y de la representacion elaboradas por Heidegger, Freud, Marx y Nietzsche, sumadas a la filosofia del lenguaje de Wittgenstein, Searle y Austin, serian para Frank un camino equivocado. Frank pareciera combatir el sentido comun de fines de los anos 80 y principios de la decada del 90 sobre el fin de todo lo que se conoce como moderno. La politica de neologismos y prefijos que se colocan al lado de los conceptos elaborados en la modernidad parecen remitir a un aparato explicativo de la llegada de un nuevo momento historico, o al decir de Frank, "el sobrio huesped del posmodernismo" (19). Ya en su primera interrogacion al neoestructuralismo (Lecciones 6 a 11), pone el acento en el concepto de historia derivado de Heidegger. En estas lecciones, se detiene en el analisis de la obra de Foucault y Althusser para indagar las variantes del concepto de historia. El punto de partida nuevamente son Fichte y Heidegger. Respecto del primero, Frank afirma que el neoestructuralismo depende de su imagen del ojo que nos ha sido inoculado. Del segundo, los neoestructuralistas asumen la determinacion de que cuando "vemos algo como algo nos mantenemos ya en un claro (heideggeriano) del ser; que se desenvuelve en nosotros, pero no debido a nosotros" (20). Ambas nociones pueden encontrarse tanto en las condiciones de posibilidad historica de la episteme foucaultiana como de la ideologia de Althusser. Lo que parece preocuparle a Frank en relacion al concepto de discurso, producto de la articulacion de diversos momentos historicos, es que esta nocion daria cuenta de una formacion discursiva que predetermina la voluntad del sujeto, lo que hace de el un titere de la historia. Asi, pese a su atencion en la historia, tanto la formacion discursiva como la estructura althusseriana muestran que la preocupacion de Frank se concentra en el peligro de la inhabilitacion del sujeto en su participacion. Este seria un efecto de los cambios historicos y desplazamientos de las epistemes que se encuentran abiertas al juego infinito de las diferencias.

Ante estas consecuencias, Frank protesta mediante la recuperacion de Saussure y exhibe la imposibilidad de abandonar cierta participacion de la conciencia en la conformacion de los significados historicos de las estructuras. Asimismo, el neoestructuralismo, en virtud de admitir fuerzas que el sujeto no domina, como la estructura, el campo, el discurso o la episteme que lo determinan, fracasa en su intento de critica, pues su afirmacion no se distancia de una reflexion en si misma o inmanente como en Hegel. La figura de un campo discursivo que habla por el sujeto tal vez abandone la autoreflexividad asignada al sujeto, pero esta es transferida a la estructura o el discurso. De esa manera, la critica del sujeto historico queda eclipsada, segun Frank, porque vuelve a una vieja figura de la filosofia clasica del sujeto (21). Por ello, el autor sostiene: "la subjetividad reprimida en la posicion del individuo retorna como la subjetividad de la estructura que reflexiona y se transforma actuando: retorno de lo reprimido" (22).

A partir de estas consideraciones, Frank realiza una segunda pregunta centrada, especificamente, en la preocupacion de la subjetividad. Su examen se concentra en Derrida y su analisis sobre los textos de Husserl, a los efectos de intentar derivar de ello una teoria de la conciencia y el sujeto. No obstante, su desarrollo previo se detiene en las fuentes que informan a los neoestructuralistas sobre el problema de la subjetividad: Nietzsche, Heidegger y Wittgenstein. En lo siguiente solo analizamos a Heidegger y a Nietzsche, donde Frank insiste sobre la imposibilidad de estructurar una historia de la subjetividad identificada con una modernidad que conduciria, necesariamente, a la identificacion autoperceptiva del sujeto. El sujeto, a partir de estos autores, obtendria caracteristicas como: ficcion, inconsciente, dependiente, efecto, producto, etcetera. Todas estas nominaciones del sujeto indicarian el descentramiento del mismo, ya sea mediante un lenguaje privado que no gobierna soberanamente, la imposicion de una estructura existencial de la que no puede dar cuenta, o bien por causa de una fuerza inconsciente que se le escapa.

Frente a estos postulados, Frank sostiene que existio en la tradicion filosofica una superacion de estos planteos que pretenden criticar los neoes-tructuralistas, a saber, los romanticos alemanes (23). Estos autores "no piensan ya la autoconciencia como una relacion de reflexion... han descrito la autocon-ciencia de manera uniforme como carente del Yo y como temporal" (24). El autor sostiene que frente a la concepcion de la subjetividad neoestructuralista como algo ya puesto o instituido por el orden simbolico, existiria una excepcion en la historia de la subjetividad que no se podria reducir a las descripciones heidegge-rianas de la subjetividad que asumen los pensadores franceses. Tal excepcion la constituye el romanticismo, en la medida en que no puede analizarse como una reduccion del sujeto al concepto de voluntad de poder. El romanticismo lograria pensar la autoconciencia como una relacion de reflexion sin un yo que origina y controla todas las representaciones (25). A juicio de Frank, el romanticismo temprano muestra que la fundamentacion del yo se lleva a cabo desde un principio que no es el mismo, es decir, algo que no forma parte del sistema que lo asegura, pero que, al mismo tiempo, lo constituye. El autor sostiene que el romanticismo y Schelling evidencian el problema de la fundamentacion del sujeto neoestructuralista: "Desde el principio, a los romanticos y a Schelling la autoconciencia se les presento como una relacion que solamente se establece bajo la condicion de una identidad fundamentadora, que se escapa del juego de las relaciones como tal. Por tanto, aquello que Lacan llamara assujettisation du sujet (desubjetivacion del sujeto) no es un pensamiento nuevo, sino el retornar una idea especifica de la era moderna que se extiende continuamente desde Descartes y Spinoza pasando por Rousseau, Fichte, Schelling, Feuerbach, Kierkegaard y Schopenhauer, hasta llegar a Darwin, Nietzsche, Marx y Freud, todos los cuales fundamentan de comun acuerdo, aunque con diversas acentuaciones, al sujeto autoconsciente en algo que no es consciente en si mismo y de lo cual depende absolutamente (y que es fundamento interno, no externo)" (26). Frank considera que en la filosofia contemporanea se podria constatar un consenso al cual el mismo se adheriria: el sujeto no es ya un candidato que podemos elegir para la explicacion de las cosas. No es un punto de partida (Descartes) ni un puerto de llegada (Hegel). Sin embargo, reconoce que el romanticismo permitio pensar a la individualidad como forma de romper el dominio universalista y mecanico, de forma tal que el sujeto no se transforme en una reflexion cerrada en su propio autoconocimiento (27). De este modo, Frank pretende mostrar que el error del neoestructuralismo seria confiar la historia de la subjetividad a la opinion de Heidegger, quien la reduce a una voluntad de apoderarse del mundo y de si mismo (28). El desconocimiento o falta de atencion de Heidegger a la distincion romantica de una conciencia instauradora de una no instauradora conduce al neoestructuralismo a confundir autoconocimiento (autoconciencia) con autoreflexion. El reverso de la autoreflexion en los romanticos no descansaria en un fundamento claro y distinto, sino "en algo que en si mismo no es reflexionado" (29). De ese modo, el neoestructuralismo desconoce, a causa de Heidegger, la teoria pre-reflexiva "de manera que, para el, el fenomeno de la subjetividad se reduce al totalmente distinto del autoconocimiento" (30).

Frank indica, hasta el final de sus lecciones, de que modo el objetivo del neoestructuralismo de quitarle la corona de rey de la filosofia al sujeto moderno no logra dar en el blanco. El enemigo creado por la filosofia francesa a partir de los maestros de la sospecha, en particular Nietzsche, no es mas que una ficcion elaborada por ella misma. Al igual que con Heidegger, Frank aborda las dificultades de la teoria de la subjetividad que los neoestructuralistas heredan de Nietzsche. El cuestionamiento del pensador aleman a la subjetividad como ficcion de la interpretacion seria retomada por el pensamiento frances, pero entendiendola como una ficcion del lenguaje. La lectura de Frank sobre Nietzsche y sus consideraciones sobre la subjetividad tambien parecen volver a impugnar esta fuente del neoestructuralismo mediante el argumento romantico de la subjetividad.

No obstante, habria que advertir que a Frank no le interesa Nietzsche en especial, sino sus derivaciones en la teoria neoestructuralista del sujeto. El autor observa que la valoracion nietzscheana del sujeto podria entenderse bajo la figura de "un epifenomeno de la voluntad de poder o de la vida...", algo asi como "un organo de la falta de reconocimiento" (31). El sujeto, comprendido como voluntad de verdad, no seria otra cosa que una elaboracion secundaria de la voluntad de poder con el fin de mantener un estado social soportable, es decir, la invencion de una ficcion dependiente de un estado desconocido que se encuentra en pleno movimiento. En virtud de esta descripcion de la subjetividad en Nietzsche, Frank cree que los neoestructuralistas harian descansar su teoria del sujeto en una inversion que debe entenderse solamente como proyeccion aparente de algo que se encuentra mas alla de las propias posibilidades del sujeto. Esto conduciria, entonces, a detectar en Nietzsche un "partidario de un cierto subjetivismo... aunque no de un subjetivismo idealista sino de uno voluntarista, de manera tal que la voluntad de poder que produce las representaciones y los valores, es precisamente el sujeto verdadero" (32).

De ese modo, en el analisis de Frank, Nietzsche y el neoestructuralismo parecerian caer en una contradiccion al distinguir entre un sujeto verdadero (voluntad de poder) y uno falso (proyeccion, ficcion, ilusion necesaria). En primer lugar, esta distincion desmentiria la premisa de "la apertura e infinitud de las interpretaciones y la imposibilidad de fijar gramaticalmente al sujeto, que solo es verdadero en el devenir, es decir, el sujeto de la voluntad" (33). En segundo lugar, el argumento de Nietzsche en la distincion antes indicada olvidaria la "concepcion romantica y humboldtiana del lenguaje, que era dialectica y habia concebido el proceso de transmision del lenguaje como relacion de efectos reciprocos entre lo general y lo individual" (34). La pretension de Frank parece conducirse a mostrar de que modo Nietzsche y los neoestructuralistas reducen al sujeto a un mero efecto del lenguaje. En esa direccion, la teoria neoestructuralista sustituiria al sujeto trascendental por "un efecto del esquematismo linguistico" (35). Apelar exclusivamente a la filosofia del lenguaje para interpretar la nocion de sujeto le parece a Frank una reduccion a los efectos del lenguaje. A proposito, indica que Nietzsche representa para el pensamiento frances un cambio de la interpretacion del sujeto trascendental en el sentido de una filosofia del lenguaje. Frank sostiene: "...la teoria del sujeto de Nietzsche pone en juego todavia otras cosas, mas que la idea del desconocimiento necesario: en primer lugar, la idea de que el sujeto, debido a su inaprehensibilidad, no puede ser subsumido bajo ningun concepto, tampoco bajo ningun concepto cientifico (el comparte, como variable semantica, la indeterminacion de todo lo semantico, y permite 'interpretaciones infinitas'); pero en segundo lugar, la fundamentacion en la filosofia del lenguaje de la teoria del sujeto, tan caracteristica del neoestructuralismo. De acuerdo con ella, la autoconciencia no depende simplemente del 'sujeto verdadero', del inconsciente, mas bien resulta ser un efecto del lenguaje, o, como lo dice Lacan, del significante" (36).

Si bien las ultimas tres lecciones estan destinadas a analizar la teoria de la significacion del neoestructuralismo, en especial las criticas de Derrida a Husserl y el pragmatismo de Searle y Austin, el problema de la subjetividad no desaparece. Frank entiende que Derrida, Foucaulty Deleuze no disponen de las armas necesarias para ese ataque, en gran medida por su desconocimiento de las teorias de la autoconciencia romantica. Basicamente, contar la historia de la subjetividad como un desarrollo de interpretaciones sobre el Ser como presencia (al modo heideggeriano) hasta llegar al oscurecimiento u olvido del mismo en la autoconciencia como presencia ante si de la era moderna, constituye una falacia, ademas de ser "demasiado bella para ser verdad" (37). De este modo, seria inexacto, por caso, que el romanticismo piense a la autoconciencia como presencia ante si. La teoria romantica parte del escepticismo de una instancia segura para el Yo. Dicho fundamento no es inmediato ni tampoco presente, de modo tal que hace imposible un sistema del saber autoconsciente. Frank asevera que "les debemos la clara comprension de la imposibilidad de pensar la familiaridad que la conciencia tiene consigo misma como una relacion de reflexion... son de una calidad de la que no cae ni un reflejo sobre la obra de Derrida" (38). La filosofia romantica ha postulado desde Novalis a Schlegel que la conciencia no es productora de si, expropiandole el derecho de autonomia y soberania atribuida por el neoestructuralismo. Incluso, si pensamos en autores como Schelling, se utilizan conceptos como "Ser Inmemorial" para distinguir aquello que la conciencia no dispone. A partir de esto, la conciencia se mostraria lanzada y desnuda, sin tener el poder de determinarse a si misma.

4. Estetica romantica, subjetividad y neoestructuralismo

En su analisis, pese a no estar convencido del reconocimiento del sujeto como agente natural de la razon universal, Frank no descuida aspectos que podrian ser destacados en las obras neoestructuralistas. En este sentido, parece necesario prestar especial atencion a la forma en que estudia a Derrida (39). En varios pasajes reitera que en ultima instancia Derrida no estaria dispuesto a suprimir definitivamente la autoconciencia, sino a explicarla por otros medios, es decir, medios no metafisicos. En este caso, su explicacion trata de poner en relacion la obra derridiana con algunos topicos romanticos para advertir sus similitudes. Sin embargo, en esta oportunidad, su valoracion parece centrarse en destacar los alcances positivos del neoestructuralismo en Derrida.

Inicialmente, la posicion hermeneutica de Frank no aparenta renunciar a que todo sentido, significante, significado o interpretacion, se refiera o este sugerida a una conciencia. Su explicacion del neoestructuralismo convoca a defender la conciencia que otorga sentido, es decir, a confiar en "que puede defender exitosamente su realidad del intento neoestructuralista de disolverla (o mas bien: desaparecerla) en el hueco de la differance" (40). Frank sostiene que la explicacion de la autoconciencia que Derrida ofrece como "un efecto de relaciones diferenciales entre las marcas de una 'estructura' a la que se ha privado de limites" (41), no supone la relacion de familiaridad de la conciencia consigo misma (42). Frente a este planteo, el autor aleman cree que la nocion de Selbstbewusstsein de Henrich permite explicar mejor el concepto de autoconciencia. Tal nocion, supone Frank, evita la explicacion de la relacion de la conciencia con un "ser otro" no familiarizado con la propia conciencia.

Sin embargo, debe reconocerse que en el apendice final dedicado a Derrida, la perspectiva sobre el pensador frances no adquiere la valoracion peyorativa que se podria desprender del conjunto de las lecciones. En este apendice, Frank se concentra en el texto La diseminacion, cuya escritura y planteamientos cargaria con la herencia del simbolismo de Mallarme. A traves del simbolismo de dicho poeta, Frank identificara la cercania de Derrida a la ironia romantica de Schlegel. La deconstruccion a los ojos de Frank no podria reducirse a destruccion, pues "los textos leidos, como las construcciones de sentido que son, tienen que ser demolidos hasta sus cimientos, para poder revelar su plano de construccion; pero despues deben ser reconstruidos de nuevo y de otra manera" (43). Por medio de esta definicion, Frank destaca la doble marca que se presenta en el analisis de Derrida sobre Mallarme. Las apelaciones de Derrida a Mallarme buscarian ese grado suplementario en el cual existe la posibilidad de identificar un "momento" reflexivo que no se resigna a la destruccion total del sentido. Esa anadidura o exceso a la totalidad de sentido no busca afirmarse como una oscuridad o absurdo, sino a modo de una inscripcion necesaria de todo texto que, en beneficio de si misma, se ausenta. Dicho descubrimiento, por parte de Derrida a traves de la ecriture de Mallarme, no es otra cosa que la ironia romantica.

Aquello que en la tradicion de la estetica romantica alemana de Schlegel y Tieck se llamaba ironia romantica "no es muy distinto del procedimiento que Derrida descubre en la ecriture de Mallarme" (44). Ambas revelan un doble codigo, como diria Paul de Man en su conferencia "El concepto de ironia" (45), el cual no permite que los sentidos se cierren en sentido ultimo o final, pues dicha estructura siempre muestra un faltante, un vacio o intersticio que se desplaza. En palabras de Frank, la ironia romantica seria: "...la negacion de un sentido determinado y univoco a favor de una retroreferencia a las condiciones de posibilidad bajo las cuales se vuelve posible en realidad un habla ambigua semejante. Novalis y Schlegel llamaban a esto 'poesia trascendental', de modo semejante a Mallarme, que hablaba de 'poesia reflexiva', y llamaba a esto la 'crisis de la literatura', aquel momento, 'cuando nada tiene lugar mas que el lugar, en la instancia en que nadie esta ahi para saberlo... La duplicacion del signo, en cierto modo reflexiva... evita que la cadena semantica se cierre sobre un ultimo sentido final o cardinal, cuyos significados parciales se pudieran categorizar" (46).

Tambien la perspectiva de Frank en torno a Derrida plantea un reconocimiento de la tradicion idealista en su version fichteana. A juicio de Frank, la paradoja de la autoconciencia de Fichte, segun la cual esta lleva en si la huella misma de su determinacion pero, a su vez, ella es distinta de lo existente, no seria otra cosa muy distinta de lo designado por Derrida como diferancia. El pensador aleman cree que el posestructuralismo no puede ser otra cosa que "variaciones de la formula de Fichte de la mirada introducida, o del ojo insertado; una formula, por tanto, que quiere expresar con imagenes que la mirada con la cual tenemos acceso a nuestro mundo no ha sido creada por nosotros, sino que nos ha sido implantada... que nos ha sido inoculada" (47).

En definitiva, lo que le preocupa a Frank de fondo, ademas de lograr establecer la relacion entre posestructuralismo y romanticismo, parece ser la impugnacion de un modelo de subjetividad que aparentemente identificaria la conciencia consigo misma. La interpretacion neoestructuralista del sujeto supone, segun Frank, "a la autoconciencia como un caso de reflexion: es decir, como la relacion explicita de una conciencia consigo como su propio objeto" (48). A contrapelo, acentua, bajo el modelo de la autoconciencia de Henrich, que la autoconciencia al no renunciar a la familiaridad consigo misma no podria interpretarse como una autoidentificacion. Explica este proceso del siguiente modo: "...el sujeto nunca coincide absolutamente con su Ser... pero claramente tiene conciencia de si como un proyecto que no coincide consigo mismo... En este sentido seria totalmente equivocado decir... que en el caso de la autoconciencia se trata de la accion de una identificacion. El Yo familiarizado consigo no realiza una autoidentificacion, el esta familiarizado consigo desde antes que se proyecte hacia los contenidos en cuyo lugar el interpreta su propio Ser... 'La familiaridad de la conciencia consigo misma', escribe Dieter Henrich, 'no puede ser entendida en absoluto como el resultado de una empresa'... ni como 'efecto' de relaciones diferenciales entre marcas, ni como efecto del acto de una identificacion: la conciencia siempre existe de antemano... En pocas palabras:

la autoconciencia no es un fenomeno al cual pudieran aplicarse con sentido las categorias de la identidad o de la diferencia" (49).

Pese a esta impugnacion de la teoria del sujeto neoestructuralista y sus fuentes, Frank produce una ambivalente recepcion de esta tendencia. Por un lado, coloca en discusion los puntos cardinales de la filosofia francesa valorando algunas de sus indicaciones (50); por otro, se pueden observar indagaciones criticas que produciran cierta recepcion menos reactiva de la que se puede encontrar en los escritos de Jurgen Habermas por la misma epoca.

A primera vista, estas lecciones pueden ser un intento de dialogo fecundo entre dos tradiciones filosoficas que durante una parte del siglo XX permanecieron aisladas. Si a principios de los anos 80 la Teoria Critica, de orientacion hegeliano-marxista, y la Teoria de la accion comunicativa, orientada por Habermas, ya no encontraban el horizonte y la autoridad que tuvieron en anos pasados, el respiro pareceria traerlo los aires convulsionados de la Francia postmayo del 68 en los nombres de Foucault, Derrida, Deleuzey Lacan. La oposicion alemana encabezada principalmente por Habermas a estas tendencias no tuvo el fruto esperado (51). Asi, se abrio la posibilidad tanto para la lectura de estos filosofos, como la posibilidad de pensar los nuevos procesos socio-politicos en Alemania sin la tutela del paradigma de la Teoria Critica ni Habermas (52).

5. A modo de cierre: el debate franco-aleman y la tradicion estetica

En un texto traducido con el nombre de "Integracion sin entusiasmo", Frank muestra la ambivalente relacion (rechazo y asimilacion) que la filosofia alemana establece con la filosofia francesa. En este escrito sostiene que la filosofia debe enfrentarse a dos tareas: "abrir la puerta a la esperanza y gestionar la resignacion" (53). Esa doble tarea que la filosofia asumiria seria la que enfrenta Alemania en los anos 80 con la nueva filosofia francesa. Para Frank, el ingreso de la filosofia francesa encuentra un contexto desfavorable para su recepcion, pues ni las ciencias ni la filosofia encontraban en ese momento respuestas a la "crisis de sentido". En virtud de ese marco, reconoce que la "...unica filosofia que estaba disponible dentro de la inquebrantable tradicion era la entonces genericamente denominada filosofia existencial, y en primer lugar la desnazificada ontologia fundamental de Martin Heidegger, cuya aversion tanto hacia el 'racionalismo occidental' de los analiticos del lenguaje como hacia el neomarxismo de la Escuela de Francfort supuso un pesado lastre para el despegue de la filosofia de la posguerra en Alemania" (54).

Luego de esta descripcion, el autor aleman indica que, con la llegada de la decada del 80, la crisis del sentido se agudizo en distintos puntos intelectuales llevando a la desilusion, la desesperanza y la sospecha sobre los valores heredados por la modernidad. Todo aquello que era claro y distinto, racional y ordenado comenzo a ser reemplazado por una nueva norma: "la falta de claridad". Frank cree que tal norma dio lugar al posmodernismo o neoestruc-turalismo como un nuevo pathos intelectual en distintas disciplinas desde la literatura hasta las ciencias sociales pasando por la politica. La emergencia de esta nueva situacion intelectual presiona sobre la filosofia alemana y la obliga a llevar a cabo un tipo de integracion de dicha situacion novedosa. Sin embargo, esa integracion se encuentra atravesada, por una parte, por la agonia de la perdida y, por otra, por la resistencia a la vuelta de sus propias raices que la filosofia alemana quiere negar (55).

El logocentrismo y la critica a la metafisica alemana (Nietzsche-Heidegger) se fueron a Francia para encontrar un mejor lugar. El racionalismo y la claridad marcharon a los esfuerzos intelectuales alemanes para sortear las dificultades irracionales del pasado. Dicho de este modo, Frank puede reconocer el retorno de lo reprimido del mundo filosofico aleman. Esa inversion, conjetura Frank, habria producido un descenso en la confianza de unos y otros, llevando a muchos al rechazo. Volviendo a la explicacion de Frank de la relacion entre Francia y Alemania en la filosofia, podriamos hacer notar que el punto de discordia mas fuerte entre ambas esferas intelectuales puede residir en la lectura e interpretacion que cada una lleva a cabo de lo que entendemos por tradicion filosofica. Afirma al respecto: "En Francia se ignora, en buena medida, lo que ocurre en la filosofia alemana contemporanea (estan tremendamente ocupados con la filosofia alemana antigua); y en Alemania hay dos tendencias predominantes, ambas igual de esteriles. Una es la imitacion puramente mecanica e incondicional, un sometimiento al nuevo pensamiento frances que raya el altruismo mistico. La otra es la polemica, por lo general mas subida de tono cuanto menos informada esta, sobre las tesis del enemigo de la fantasia. Ambas reacciones permiten considerar el trauma como una motivacion. Mientras alli se busca la adhesion incondicional a la deteriorada tradicion, aqui en cambio prefieren desprenderse de ella a toda costa" (56).

Frank afirma que esa polaridad de rechazo e integracion "solo puede presentarse como subordinacion a quien deja que esta prehistoria de la critica a la modernidad y al logocentrismo se evapore de sus estudios en lugar de verificarla en las fuentes" (57). Esto no quiere decir que vaya a existir una especie de demarcacion entre una lectura correcta e incorrecta de la tradicion moderna. Antes bien, pretende advertir sobre como las reelaboraciones conceptuales de la tradicion filosofica moderna pueden llegar a conclusiones estrepitosas si no indagamos en sus fuentes. Pese a ello, Frank en ese breve texto parece ser mucho mas desafiante de lo que declaraba en sus lecciones sobre el neoestruc-turalismo y su llamado al dialogo franco-aleman.

Asi, las lecciones sobre el neoestructuralismo parecen estar distantes de las posiciones que asume el autor en los dos textos antes referidos. Este texto parece estar mas cerca de las opiniones de Frank elaboradas en su La piedra de toque de la individualidad (1995). Haciendo referencia a las alternativas de la filosofia alemana en relacion a la filosofia francesa, vuelve a senalar al pensamiento frances con una calificacion un tanto despectiva como los "amigos de lo absurdo". Indica: "En nombre de una deconstruccion del espiritu esta teniendo lugar una cobarde represion de la responsabilidad moral y cognitiva similar al menos a la que, en nombre de la razon y la libertad, se ejerce en el oscuro (por no decir absurdo) fundamento de la racionalidad. Da la impresion de que la filosofia alemana no se liberara de esta alternativa tan poco dialectica hasta que reconozca en la provocacion postmoderna -francesa, sobre todo- la oportunidad de reencontrarse con su verdadera y renegada tradicion. Debera, desde luego, trabajar sin descanso en un nuevo lenguaje mas luminoso que el galimatias que han introducido los amigos del absurdo" (58), lo cual muestra una lectura peculiar (59).

En este sentido, pareceria mas apropiado inscribir esas declaraciones en la linea del Habermas de "La modernidad, un proyecto inacabado" (1985) sobre la filosofia francesa. En este contexto de hostilidad hacia el posestructuralismo, la posicion de Frank en las lecciones adquiere una particular relevancia a los fines de entender en profundidad la recepcion alemana de la filosofia francesa. Asimismo, permite reconstruir algunas criticas al posestructuralismo sin caer en lugares comunes y segregacionistas, como tambien evita la aceptacion celebratoria que llevo, en algunos ambitos intelectuales, a convertirlo en un dogma. De hecho, a pesar de tales criticas, la recepcion en el ambito aleman no pudo ser frenada por el pesimismo de algunos intelectuales alemanes.

Robert Holub (60) destaca que los libros de los pensadores franceses, aunque comenzaron a circular en aleman, no tuvieron la aceptacion complaciente y celebratoria que si obtuvieron en Estados Unidos. Holub identifica tres razones por las cuales el pensamiento frances no logro los resultados que tuvo en Norteamerica. La primera es que no pudo formarse inmediatamente algo asi como una "escuela de Yale" alemana, aunque este concepto de "escuela" sea cuestionable. Al no encontrar referentes intelectuales en los circuitos academicos, el pensamiento frances no se constituyo como un nucleo de pensamiento. La segunda razon se debe a la falta de puestos de trabajo en las universidades alemanas en esa epoca, a diferencia de los Estados Unidos, donde ser posestructuralista no parecia ser un inconveniente para acceder a los puestos universitarios. Por ultimo, Holub afirma que si en los Estados Unidos el posestructuralismo tuvo niveles de celebridad hollywoodense por haber venido a ocupar un espacio de critica, esto no sucedio en Alemania, pues dicho espacio no existia. Segun Holub, la critica politizada alemana no tenia contacto con el pensamiento frances al punto de ser escasa su recepcion tanto en la izquierda como en la derecha conservadora.

Las apelaciones a Nietzsche y Heidegger por parte de los posestructuralistas todavia tienen un sabor amargo por esos anos en Alemania y pueden habilitar a una tendencia conservadora. Sin embargo, Holub indica que a pesar de que el posestructuralismo no consigue afianzarse, si logra despertar intereses en la critica contemporanea alemana. Existiria un grupo de pensadores alemanes de formacion dispar, provenientes de distintas tradiciones teoricas y filiacion ideologica diversa, que se podrian agrupar por su preocupacion en la filosofia francesa como "posestructuralismo aleman". Este grupo heterogeneo de autores no tiene un lider espiritual, un referente natural, ni una universidad alemana de residencia y ni siquiera un lugar estable de trabajo donde situarlos. Estaria compuesto por: Norbert Bolz, el propio Frank, Werner Hamacher, Jochen Horisch y Friedrich Kittler. Pese a que sus nombres permanecian bastante desconocidos en los anos 80, Holub observa que sus publicaciones en la direccion posestructuralista ya vienen de la decada del 70. Aunque puede parecer antojadizo hablar de "posestructuralismo aleman", existiria cierto trasfondo comun entre muchos de los representantes que Holub distingue bajo tal clasificacion. En su mayoria estos autores parecen hablar de literatura y de filosofia como si explicaran lo mismo. Casi todos tienen como punto de partida o, al menos, como referencia obligada autores de la "epoca de Goethe" y los romanticos alemanes. Ademas, sus analisis de estos temas parecen apelar a tomar un tema "literario" para desde ese lugar emprender una reflexion teorica, en la cual la retorica les permite jugar con los objetos que abordan. Nietzsche, Freud, Derrida, Foucault y Lacan parecen ser la lente desde donde miran el lenguaje y casi todo en general, a los efectos de desentranar el peligro de la metafisica que se oculta si no deconstruimos su representacion.

Gerard Raulet, por ejemplo, explica que la situacion en los anos 80 cambio radicalmente, e incluso con todos los esfuerzos por contrarrestar el impulso frances, estas voces fueron escuchadas en Alemania. Una clave interesante de remarcar para este dialogo franco-aleman, siguiendo a Raulet, es el reconocimiento de ciertos puntos de contacto entre el redescubrimiento de Dialectica de la Rustraciony los planteos de Foucault en su critica a la razon autodestructiva. De algun modo, y a diferencia de la hipotesis de Holub, quien entiende que la politizacion del pensamiento frances en Alemania fue un obstaculo para su recepcion, Raulet sostiene que el posestructuralismo vino a "inspirar" la posibilidad de actualizar la Teoria Critica (61). Sin entrar en demasiados detalles, los trabajos de Christoph Menke tambien parecen ser un intento de actualizacion dentro de la Teoria Critica a partir del cruce entre la estetica alemana de corte adorniano y la deconstruccion. De hecho, Soberania del arte (1997) examina en la segunda parte de su trabajo el origen estetico de la deconstruccion siguiendo las orientaciones de ?Que es el neoestmcturalismo? de Frank (62).

En esa direccion, los desacuerdos en el debate franco-aleman parecen ser menos controvertidos si seguimos la tradicion estetica. Andrew Bowie ha remarcado que a partir de la fuerza de la estetica de Adorno se podria hallar un "intento de combinar estos dos enfoques contradictorios, lo que apunta a una posible reconciliacion de algunas de las siguientes oposiciones, que han establecido los terminos de este debate franco-aleman" (63). En esa linea, nombres como los de Karl Bohrer, Werner Hamacher, Peter Szondi y Wolfgang Welsch permiten establecer algunos puntos de contacto mas receptivos que la polaridad entre rechazo e integracion planteada inicialmente en el debate francoaleman. La aceptacion de muchos teoricos de los anos 80 y 90 de aceptar la oposicion entre Modernidad vs. Postmodernidad favorecio los reduccionismos, como la limitacion de los planteos que se ponian en discusion (Teoria Critica alemana, Posestructuralismo frances y la teoria artistica norteamericana). En su lectura del debate franco-aleman, Bowie nos posibilita observar de que forma el legado de la modernidad puede continuar siendo discutido sin apelar a un corte definitivo con ella. Tanto el debate franco-aleman como las obras de los distintos pensadores que hemos situado en esta ultima parte parecen habilitar una extension de las posibles lecturas de lo que entendemos por modernidad y sus derivaciones conceptuales. En conclusion, la intencion de mostrar estas discusiones en las extensas lecciones sobre el pensamiento frances de Frank implica poder extender el alcance de los debates en torno a la modernidad y sus legados desde distintas perspectivas y tradiciones.

Recibido: 09/04/2017

Aceptado: 21/04/2018

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Naim Garnica

CONICET/ Universidad Nacional de Catamarca/Instituto de Investigacion en Teorias del Arte y Estetica

(1) La edicion original es Frank, M., Was ist Neostrukturalismus?, Francfort d.M.: Suhrkamp, 1984. La version inglesa fue publicada como Frank, M., What is Neostructuralism?, Mineapolis: University of Minnesota Press, 1989.

(2) En algunas clasificaciones y discusiones recientes sobre la subjetividad, suele colocarse a Henrich y a Frank como los representantes de la Escuela de Heidelberg, cuya defensa del sujeto no seria mediante las opciones de la critica a la modernidad ni su defensa a ultranza. Esta clasificacion es seguida por Lopez Lizaga ("?Tiene la autoconciencia un fundamento linguistico? Ernst Tugendhat y la Escuela de Heidelberg", en: Logos. Anales del Seminario de Metafisica, v. XLVI, (2013), pp. 77-101) en otro marco de discusion, pero muestra la cercania en el trabajo de ambos autores.

(3) Derrida (Psyche: inventions de 1'autre, Paris: Gallile, 1988) ha sido uno de los autores que con mayor enfasis se ha opuesto a la clasificacion de los post. Pese a que Frank les asignara el neo, Derrida parece estar oponiendose a cualquier tipo de clasificacion de su pensamiento.

(4) En La piedra de toque de la individualidad (1995), Manfred Frank plantea algunas variantes en relacion a las lecciones. En la Introduccion, Frank no dudara en reconocer a la teoria del sujeto neoestructuralista junto a las tesis irracionalistas y conservadoras de Alemania, como las de Klages, Baeumler y Spengler, sobre la muerte del hombre. Una convergencia similar, le parece a Frank, muestra tanto la politica conservadora como la pretension fascista de remontarse a fuentes irracionales y primitivas que en la Republica de Weimar llevaron al surgimiento del nazismo (Cf Frank, M., La piedra de toque de la individualidad. Reflexiones sobre sujeto, persona e individuo con motivo de su certificado de defuncion postmoderno, Barcelona: Herder, 1995, pp. 9-10). A diferencia de las lecciones que repasaremos, el neoestructuralismo en este texto es sentado en el banquillo de acusados y visto como uno de los responsables del regreso de la politica conservadora de derecha. Frank senala que, en relacion al cuestionamiento del sujeto, desde Adorno y Heidegger hasta el neoestructuralismo, "no se trataba propiamente de un problema filosofico sensu stricto, sino de un problema paralelo al nuestro: el de describir el ascenso incesante de la derecha politica, no simplemente en el gesto de una descongestion de la izquierda. Las visiones fascistas del mundo -en cuya prehistoria ciertamente ha jugado, y sigue jugando todavia hoy, un papel inolvidable el deseo de abdicacion del sujeto soberano y autonomo- solo tienen posibilidades en las sociedades tardoburguesas de enorme complejidad, cuando la conciencia de amplios estratos de la poblacion no mantienen el paso con la evolucion de las fuerzas productivas" (ibid., p. 11).

En la leccion final, Frank convoca a los participantes de su clase a ver como su intencion fue establecer una "disposicion hermeneutica para entablar una conversacion con el neoestructuralismo" (Frank, M., ?Que es el neoestructuralismo?, Mexico D.F.: FCE, 2011, p. 486).

(6) Ibid., p. 11.

(7) En su argumento sobre la preocupacion foucaultiana de la historia al inicio de la Leccion 10, Frank indica: "En realidad, la nocion de lo 'historicamente o empiricamente trascendental' se encuentra, desde el romanticismo (Friedrich Schlegel) hasta llegar a Jurgen Habermas, en los textos esenciales de la formacion de la teoria de las ciencias humanas" (ibid., p. 176).

(8) En la leccion 4, Frank sostiene que Derrida toma su idea de suplementariedad de Levi-Strauss. Pese a esa herencia estructuralista, Frank indica: "En el campo de la critica artistica lo reconocieron asi los primeros romanticos que consideraban a la critica literaria como complemento de una irreductible carencia en la obra de arte misma. Derrida esta muy cerca de esta idea. El movimiento de la significacion dice -y yo arreglo: tambien el de la interpretacion- anade algo, es lo que hace que haya siempre 'mas' pero esa edicion es flotante porque viene a ejercer una funcion vicaria, a suplir una falta por el lado del significado (ED, 397). Por tanto: toda interpretacion -e incluso, cada utilizacion de signos- presenta de alguna manera una propuesta de como se podria sustituir el sentido central faltante del texto, y con ello definirlo (de forma provisional con reservas)" (ibid., p. 80).

(9) Robert Holub, en su resena de la version original del texto, sostiene que los teoricos alemanes se oponen a la teoria francesa sin saber demasiado a que es lo que se oponen. Indica: "Si bien es cierto que el post-estructuralismo, sobre todo en algunas de sus manifestaciones mas extremas nos ha proporcionado frecuentemente, en lugar de desalentarnos, estas respuestas equivocadas, el rechazo del pensamiento frances contemporaneo es, sin embargo, lamentable y ha contribuido al creciente aislamiento de la teoria y los teoricos alemanes de la escena critica estadounidense" (Holub, R., "Review: Was is Neostructuralisrri?", en: The German Quarterly, v. LIX, 1 (1985), p. 112).

(10) Frank, M., ?Que es el neoestructuralismo?, p. 92.

(11) Ibid., p. 70.

(12) Ibid., p. 71.

(13) Luego del analisis que comentamos, Frank reinicia la sesion de sus clases indicando que, en virtud de estos analisis, se podria lograr entrever una definicion de neoestructuralismo. Indica: "El neoestruturalismo radicaliza la idea fundamental de Saussure de acuerdo con la cual el sentido de los discursos a traves de los cuales nos entendemos unos con otros se fundamenta, por una parte, en algo que en si mismo no es significativo, es decir, en el juego diferencial de los Saussure tardio llama semas, y Derrida llama marcas o 'marcas no presentes'. La idea estructuralista fundamental esta radicalizada..." (ibid., p. 93). En este pasaje, Frank parece establecer una equiparacion categorial entre los dos autores para volver a insistir en su analogia entre estructuralismo y neoestructuralismo.

(14) I bid., p. 80.

(15) Schlegel, F., Fragmentos, seguido de Sobre la incomprensibilidad, Barcelona: Marbot, 2009, p. 82.

(16) Frank, M., ?Que es el neoestructuralismo?, p. 80.

(17) No abordaremos aqui, mas que referencialmente, los planteos de Dieter Henrich. Dicha tarea parece extremadamente compleja para los fines del trabajo. Solo nos limitamos a indicarlo como una de las fuentes e influencias que Frank desarrolla a lo largo de las lecciones, lo cual se constituye en una remision ineludible para comprender su trabajo. En el caso de las lecciones, Frank retoma dos textos de Henrich (Kunst und Kunstphilosophie der Gegenwart. Uberlegungen mit Ruscksicht auf Hegel, Immanente Aesthetik, asthetische Reflexion, Munich: Fink, 1966; "Selbstbe-wusstsein, kritische Einleitung in eine Theorie", en: Bubner, R. y otros (eds.), Hermeneutik und Dialektik (Gadamer-Festschrift), Tubingen: Mohr, 1970, pp. 257-284) que le permiten apelar a su teoria de la subjetividad como una forma de saber de si o autoconciencia. Contra el abandono de los deconstructivistas y buena parte de la filosofia contemporanea, Henrich (Vida consciente, Madrid: Sintesis, 2005) les recuerda que el sujeto es conciencia para si, lo cual se conforma como un presupuesto originario e implicito que no puede hacerse pasar como un efecto secundario de una ficcion, una estructura o las logicas sociales. Pese a ello, nos parece que la complejidad de los planteamientos de Henrich que Frank recupera ameritan otro modo de abordaje. Naturalmente, Henrich tal vez sea uno de los autores contemporaneos ineludibles a la hora de pensar en la subjetividad, en particular porque el autor no sigue con los esquemas clasicos del conocimiento y emprende una tarea historiografica como conceptual mas compleja de las que se ofrecieron luego del cuestionamiento de la metafisica en la epoca poskantiana.

(18) Cf. Pippin, R., "On Not Being a Neo-Structuralist: Remarks on Manfred Frank and Romantic Subjectivity", en: Pippin, R., The Persistence of the Subjectivity, Nueva York: Cambridge University Press, 2005, pp. 168-185.

(19) Frank, M., "Integracion sin entusiasmo. La filosofia alemana entre la asimilacion y el rechazo de la tradicion", en: Revista de Occidente. Pensar en aleman hoy, 282 (2004), p. 11.

(20) Frank, M., ?Que es el neoestructuralismo?, p. 111.

(21) Al respecto, Frank coloca cuatro criticas, de las cuales solo una reproducimos arriba; las otras tres son llamativas. Por ejemplo, en la segunda critica encuentra un paralelo entre la explicacion neoestructuralista de la conciencia y la aplicacion de la teoria de la conciencia del monismo neutral de James, Mach y Russell, puesto que ambas consideraciones entienden al sujeto como un efecto secundario de relaciones del lenguaje estructural.

(22) Frank, M., ?Que es el neoestructuralismo?, p. 117.

(23) La propuesta de Frank parece consistir en advertir que en estos autores esta cifrada la posibilidad de pensar a la subjetividad en terminos no-reflexivos, algo que el neoestructuralismo parece verse impedido por seguir a Nietzsche y a Heidegger. El trabajo de Dieter Henrich le permite a Frank criticar la reconstruccion heideggeriana y post-estructuralista del pensamiento occidental como una "'Subjektivierung' des Seins". En esa direccion, Frank intentaria mostrar, en primer lugar, que se trata de una distorsion del pensamiento filosofico durante los ultimos doscientos anos. Ni Schelling, ni Sartre, ni mucho menos los primeros romanticos cuyas filosofias Frank menciona repetidamente como contra-ejemplos, habrian concebido la subjetividad en los terminos simplistas de presencia e identidad como injustamente se los ha asociado. De hecho, Frank incluso sostiene que somos testigos en la epoca poskantiana de un giro contra nociones cartesianas y kantianas del sujeto. De las cuatro objeciones que Frank le realiza a Heidegger, la segunda objecion esta dirigida contra su modo de interpretar el sujeto que se replicara tambien en el neoestructuralismo. Frank entiende al respecto que seria necesario desidentificar la nocion de sujeto como la unica determinacion de la epoca moderna en tanto epoca de la reflexion. Heidegger al designar al sujeto como la caracteristica esencial de la epoca moderna cree haber determinado al mismo mediante la reflexion de una autoconciencia que es presencia para si, esto es, "estar para si". Pero existiria evidencia en el romanticismo donde esta aplicacion historica de Heidegger no se podria aplicar. Los primeros romanticos, Brentano, Schelling, etcetera, "rechazaron el modelo de reflexion del conocimiento como insuficiente precisamente cuando se tratara de describir la experiencia que tiene la conciencia de si misma... si la experiencia de la autoconciencia fuera resultado de la autoreflexion, tendria que realizarse el siguiente proceso: el yo, todavia sin conocimiento de si mismo, se vuelve representandose, hacia si mismo, y se percibe ahi: a si mismo. Pero, ?como habria de percibir este hallazgo, si no hubiera tenido antes ya un concepto de si?... mas bien, tengo que haber tenido ya este hallazgo, y ponerlo en juego... si llego a obtener esta certeza, y con evidencia apodictica, ella no puede ser el resultado de una reflexion, porque (como dice Novalis) 'Lo que encuentra la reflexion, parece ya estar ahi'... Si esto es asi -y asi es- entonces la autoconciencia tiene que ser explicada de manera distinta que a partir de la reflexion, es decir, como familiaridad consigo mismo que existe antes de cualquier reflexion, que es denominada desde Novalis como una autoconciencia que no se instaura a si misma" (ibid., p. 221).

(24) Ibid., p. 227.

(25) Frank (The Philosophical Foundations of Early German Romanticism, Nueva York: State University of New York Press, 2004) localiza los origenes del primer romanticismo aleman en el giro copernicano kantiano, donde las teorias de la verdad como correspondencia dan paso a las teorias constructivistas de la verdad. Esto sugeriria que el sujeto constituye la estructura misma de la realidad a traves de su actividad. Sin embargo, Frank argumenta que el romanticismo no deberia interpretarse como una version poetica de Kant o el idealismo de Fichte, tal como habia senalado la tradicion critica del romanticismo desde Hegel a Schmitt. Frank cree que lo caracteristico del romanticismo seria su antifundacionalismo en relacion a la verdad. El giro copernicano seria clave para el desarrollo del primer romanticismo aleman, en tanto sugiere que todo el conocimiento esta sumido en un subjetivismo ineludible. Esto fue crucial para los romanticos dado que reaccionaron en contra de este, tratando a ese gesto mas alla del subjetivismo a traves del arte. Sin embargo, lejos de glorificarse en su capacidad artistica proyectiva, el intento de los romanticos fue huir de ese subjetivismo, evidenciando tanto una "tendencia hacia el realismo" como cree Frank o bien, a lo que Elizabeth Millan Zaibert (Friedrich Schlegel and the Emergence of Romantic Philosophy, Albania: State University of New York Press, 2007), que sigue a Frank en sus consideraciones, ha llamado "humildad epistemologica". No desarrollamos otros conceptos de Frank en torno al romanticismo dado que excederia los limites de este trabajo, pero parece importante en algun momento establecer la conexion entre sus trabajos sobre el romanticismo y el neoestructuralismo. Dada la extension y complejidad de la obra que estamos analizando, solo remitiremos al lector a los textos de Frank que anotamos en la bibliografia final.

(26) Frank, M., ?Que es el neoestructuralismo?, p. 220.

(25) Frank (The Philosophical Foundations of Early German Romanticism, Nueva York: State University of New York Press, 2004) localiza los origenes del primer romanticismo aleman en el giro copernicano kantiano, donde las teorias de la verdad como correspondencia dan paso a las teorias constructivistas de la verdad. Esto sugeriria que el sujeto constituye la estructura misma de la realidad a traves de su actividad. Sin embargo, Frank argumenta que el romanticismo no deberia interpretarse como una version poetica de Kant o el idealismo de Fichte, tal como habia senalado la tradicion critica del romanticismo desde Hegel a Schmitt. Frank cree que lo caracteristico del romanticismo seria su antifundacionalismo en relacion a la verdad. El giro copernicano seria clave para el desarrollo del primer romanticismo aleman, en tanto sugiere que todo el conocimiento esta sumido en un subjetivismo ineludible. Esto fue crucial para los romanticos dado que reaccionaron en contra de este, tratando a ese gesto mas alla del subjetivismo a traves del arte. Sin embargo, lejos de glorificarse en su capacidad artistica proyectiva, el intento de los romanticos fue huir de ese subjetivismo, evidenciando tanto una "tendencia hacia el realismo" como cree Frank o bien, a lo que Elizabeth Millan Zaibert (Friedrich Schlegel and the Emergence of Romantic Philosophy, Albania: State University of New York Press, 2007), que sigue a Frank en sus consideraciones, ha llamado "humildad epistemologica". No desarrollamos otros conceptos de Frank en torno al romanticismo dado que excederia los limites de este trabajo, pero parece importante en algun momento establecer la conexion entre sus trabajos sobre el romanticismo y el neoestructuralismo. Dada la extension y complejidad de la obra que estamos analizando, solo remitiremos al lector a los textos de Frank que anotamos en la bibliografia final.

(26) Frank, M., ?Que es el neoestructuralismo?, p. 220.

(25) Frank (The Philosophical Foundations of Early German Romanticism, Nueva York: State University of New York Press, 2004) localiza los origenes del primer romanticismo aleman en el giro copernicano kantiano, donde las teorias de la verdad como correspondencia dan paso a las teorias constructivistas de la verdad. Esto sugeriria que el sujeto constituye la estructura misma de la realidad a traves de su actividad. Sin embargo, Frank argumenta que el romanticismo no deberia interpretarse como una version poetica de Kant o el idealismo de Fichte, tal como habia senalado la tradicion critica del romanticismo desde Hegel a Schmitt. Frank cree que lo caracteristico del romanticismo seria su antifundacionalismo en relacion a la verdad. El giro copernicano seria clave para el desarrollo del primer romanticismo aleman, en tanto sugiere que todo el conocimiento esta sumido en un subjetivismo ineludible. Esto fue crucial para los romanticos dado que reaccionaron en contra de este, tratando a ese gesto mas alla del subjetivismo a traves del arte. Sin embargo, lejos de glorificarse en su capacidad artistica proyectiva, el intento de los romanticos fue huir de ese subjetivismo, evidenciando tanto una "tendencia hacia el realismo" como cree Frank o bien, a lo que Elizabeth Millan Zaibert (Friedrich Schlegel and the Emergence of Romantic Philosophy, Albania: State University of New York Press, 2007), que sigue a Frank en sus consideraciones, ha llamado "humildad epistemologica". No desarrollamos otros conceptos de Frank en torno al romanticismo dado que excederia los limites de este trabajo, pero parece importante en algun momento establecer la conexion entre sus trabajos sobre el romanticismo y el neoestructuralismo. Dada la extension y complejidad de la obra que estamos analizando, solo remitiremos al lector a los textos de Frank que anotamos en la bibliografia final.

(26) Frank, M., ?Que es el neoestructuralismo?, p. 220.

(25) Frank (The Philosophical Foundations of Early German Romanticism, Nueva York: State University of New York Press, 2004) localiza los origenes del primer romanticismo aleman en el giro copernicano kantiano, donde las teorias de la verdad como correspondencia dan paso a las teorias constructivistas de la verdad. Esto sugeriria que el sujeto constituye la estructura misma de la realidad a traves de su actividad. Sin embargo, Frank argumenta que el romanticismo no deberia interpretarse como una version poetica de Kant o el idealismo de Fichte, tal como habia senalado la tradicion critica del romanticismo desde Hegel a Schmitt. Frank cree que lo caracteristico del romanticismo seria su antifundacionalismo en relacion a la verdad. El giro copernicano seria clave para el desarrollo del primer romanticismo aleman, en tanto sugiere que todo el conocimiento esta sumido en un subjetivismo ineludible. Esto fue crucial para los romanticos dado que reaccionaron en contra de este, tratando a ese gesto mas alla del subjetivismo a traves del arte. Sin embargo, lejos de glorificarse en su capacidad artistica proyectiva, el intento de los romanticos fue huir de ese subjetivismo, evidenciando tanto una "tendencia hacia el realismo" como cree Frank o bien, a lo que Elizabeth Millan Zaibert (Friedrich Schlegel and the Emergence of Romantic Philosophy, Albania: State University of New York Press, 2007), que sigue a Frank en sus consideraciones, ha llamado "humildad epistemologica". No desarrollamos otros conceptos de Frank en torno al romanticismo dado que excederia los limites de este trabajo, pero parece importante en algun momento establecer la conexion entre sus trabajos sobre el romanticismo y el neoestructuralismo. Dada la extension y complejidad de la obra que estamos analizando, solo remitiremos al lector a los textos de Frank que anotamos en la bibliografia final.

(26) Frank, M., ?Que es el neoestructuralismo?, p. 220.

(27) En Dios venidero (1994) y en Dios exilio (2004), Frank desarrolla con mayor detalle su apreciacion sobre como la individualidad romantica elabora una forma de oposicion al surgimiento del sujeto cientifico de la Ilustracion. La individualidad rompe con la generalidad de la conciencia burguesa elaborada al calor del siglo de las luces, su particularidad no puede ser disuelta en la generalidad. En funcion de este analisis, Frank comprende que la individualidad romantica (dionisiaca) es indivisible y permite una unidad no mecanica. Alude a esto de la siguiente forma: "queda claro que lo individual no podria ser derivado de lo general. Ya Humboldt y Schleiermacher recalcaron que el aspecto individual e innovador de la utilizacion del lenguaje aparece en el habla poetica como tal, mientras que en el habla cientifica aparece reprimido" (ibid., p. 402). Cabe aclarar que gran parte de las discusiones sobre el romanticismo que se establecen en esto textos estan enmarcados en el llamado Mythos-Debatte. A raiz de esto no hemos incluido su analisis en el trabajo, pues nos conduciria a otros supuestos.

(28) Para Frank, Heidegger ignora la filosofia romantica y cae en un lugar comun en su analisis en torno al romanticismo cuando lo ubica en la historia occidental de logos. La consideracion de Frank supone pensar al romanticismo como una de las primeras criticas al subjetivismo y al fundacionalismo de la verdad, sin caer en una interpretacion irracionalista o esteticista. Indica: "Es cierto (e incluso un lugar comun de la filosofia romantica y de la idealista tardia) que la conciencia (incluyendo la autoconciencia) no es autora de si misma, sino que se experimenta como lanzada, sin poder decirlo, en la determinacion de ser un Yo. En esta medida no es duena de si misma. Presupone precisamente -ademas de su Ser desnudo- tambien una serie de oposiciones, sin las cuales no podria determinarse y comprenderse como aquello que es" (ibid., p. 313). (29) Ibid., p. 226.

(30) Ibid.

(31) Ibid., p. 229.

(32) Ibid., p. 235.

(33) Ibid., p. 239.

(34) Ibid.

(35) Ibid., p. 235.

(36) Ibid.

(37) Ibid., p. 289.

(38) Ibid., p. 290.

(39) Al respecto, un estudio dedicado y profundo, puede encontrarse en Hauge, H., "The Will to Consensus: Manfred Frank on Derrida", en: MLN, v. CV, 3 (1990), pp. 596-609.

(40) Frank, M., ?Que es el neoestructuralismo?, p. 315.

(41) Ibid., p. 311.

(42) En esta direccion afirma: "Contra Derrida, yo objetaria que, si se quisiera dar consistencia a su idea, tendria que llegar al absurdo de refutar la existencia de algo asi como la familiaridad con nosotros mismos. Pero esto no solamente estaria en contradiccion con lo que el mismo menciona como su intencion (es decir, simplemente la de querer explicar la autoconciencia de otra manera que en la metafisica); tambien desembocaria en la negacion del hecho de que podemos vincular un significado, en terminos generales, con las expresiones 'mismo', 'conciencia', y Yo', en nuestro lenguaje cotidiano. Esto es una contradiccion con el funcionamiento mismo del lenguaje" (ibid., p. 310).

(43) Ibid., p. 493.

(44) Ibid., p. 503.

(45) Cf. De Man, P., La ideologia estetica, Madrid: Catedra, 1998, p. 239.

(46) Frank, M., ?Que es el neoestructuralismo?, p. 503.

(47) Ibid., p. 111.

(48) Ibid., p. 317.

(49) I bid.

(50) En la resena antes indicada de Holub, el autor no duda en calificar a Frank como un postestructuralista. Senala Holub: "A pesar de sus dudas filosoficas y politicas, Frank debe ser considerado un defensor en lugar de un opositor al posestructuralismo. De hecho, el atractivo de su posicion es que demuestra que se puede apreciar, apropiar y aplaudir una variedad de posiciones postestructuralistas y puntos de vista sin renunciar a una perspectiva critica" ("Review: Was is Neostructuralism?", o.c, p. 116). Esta indicacion tal vez no sea del todo justa, pero servira para ubicar a Frank dentro del ambito teorico americano. De hecho, en la recepcion de su trabajo sobre el romanticismo, Frank aparecera en las dos versiones sobre el romanticismo, ya sea como un interprete que supone al romanticismo como deconstruccion avant la lettre, o bien como un autor que pretende evitar la reduccion de romanticismo a posmodernismo. Para lo primero, puede verse el trabajo de Beiser (The Romantic Imperative: The Concept of Early German Romanticism, Cambridge: Harvard University Press, 2003); para la segunda consideracion, puede verse Frank [The Philosophical Foundations of Early German Romanticism, 2004) y Elizabeth Millan-Zaibert (Friedrich Schlegel and the Emergence of Romantic Philosophy, o.c).

(51) Antes de la recepcion y discusion que Habermas realiza en plena confrontacion con el posestructuralismo en El discurso filosofico de la modernidad, las lecciones de Frank parecen un intento de lectura critica de estas corrientes desde la hermeneutica. El autor parece evidenciar que su texto tiene como proposito establecer un dialogo de aprendizaje con las corrientes francesas, pero sus derivaciones encontraron mas resistencias de las que imagino. Por ello, su posicion podria ser considerada ambigua y paradojica respecto al neoestructuralismo. En Francia, las lecciones sobre el neoestructuralismo ayudaron a aumentar el rechazo a la filosofia alemana y, en Alemania, por su parte, permitieron despertar el interes en el estudio de estas corrientes, como tambien, su rechazo. Al respecto, pueden verse las discusiones en un dossier preparado por Gerard Raulet ("Le siege de la Raison ou une philosophic entre plusieurs chaises. Bilan de la philosophic allemande actuelle", en: Allemagnes d'aujourd'hui, 99/100 (1987)). En este numero de la revista, diversos intelectuales de Francia y Alemania discuten acerca de las posibilidades y consecuencias del debate franco-aleman en filosofia.

(52) Gerard Raulet describe esta situacion del siguiente modo: "Las lecciones pronunciadas en Dusseldorf y Ginebra por Manfred Frank y publicadas con el titulo Was ist Neo-Strukturalismus? en 1983 tuvieron mucho que ver con ello. Iniciaron a toda una generacion de jovenes filosofos de habla alemana en los nuevos enfoques franceses. La fuerza innovadora de los autores franceses arremetio contra una Teoria Critica que, en la persona de Jurgen Habermas, se renovaba ciertamente de manera inexorable pero lenta. Invitado al College de France en 1983, este ultimo adopto como estrategia una ofensiva frontal contra las corrientes francesas; ya en 1980, cuando recibio el Premio Adorno de la ciudad de Francfort, habia mostrado sus cartas en 'La modernidad, un proyecto inacabado', al calificar de neoconservadurismo la tendencia que va de Georges Bataille a Derrida, pasando por Foucault'... Esta (contra) ofensiva se publico en aleman en 1985 con el titulo El discurso filosofico de la modernidad; tuvo como resultado que se abrieran las compuertas para recibir al posestructuralismo y al pensamiento postmoderno en Alemania. Manfred Frank tiene no solo el inmenso merito de presentar, en forma de lecciones universitarias aparentemente neutras, las corrientes incriminadas, sino tambien de comprometerse para entablar un dialogo de base con los pensadores franceses; con ello contribuyo, sin compartir por ello el entusiasmo de los pequenos editores que se pusieron a publicar todo lo que venia de Francia, a afianzar la referencia al posestructuralismo frances en los debates filosoficos alemanes. Desde entonces, paralelamente a los pequenos editores como Merve, los grandes, principalmente Suhrkamp, incluyeron, a los filosofos franceses entre los valores seguros de sus programas. Hubo mas textos de Derrida, Foucault, Lyotard, Baudrillard, etcetera, traducidos al aleman que, en un primer momento, de Habermas y la Teoria Critica en su conjunto traducido al frances. Un efecto de esta coyuntura franco-alemana es que, por el lado frances, Foucault admitio, en una entrevista que dio la vuelta al mundo, que sus posiciones no eran en nada incompatibles con las de la Escuela de Francfort, al menos con el diagnostico de la autodestruccion de la Razon formulado en Dialectica de la Ilustracion (1944)" (Raulet, G., La filosofa alemana despues de 1945, Valencia: Universidad de Valencia, 2009, pp. 289-290).

(53) Frank, M., ?Que es el neoestructuralismo?, p. 7.

(54) ibid.

(55) Frank sostiene que: "En su enorme esfuerzo de integracion la filosofia alemana habia eludido claramente algo que ahora penetra en sus instituciones con la violencia de lo reprimido y causa danos (molesta) en sus escuelas: la sospechosa metafisica (critica) alemana, calumniada y desacreditada por irracional, invadio la filosofia de nuestros vecinos franceses tras la caida del exis-tencialismo marxista y en ese pais se mostro resistente frente a la etica del analisis y de la busqueda de sentido hermeneutico, y frente a la etica en general. De alli vuelve hasta nosotros como la cara oculta (y rechazada) de nuestra propia cultura filosofica. Y, como tal, supone adquisicion de conocimiento y ofrece la oportunidad de una introspeccion renovada" (ibid., p. 11).

(56) ibid., p. 12.

(57) Ibid.

(58) Ibid., p. 14.

(59) Segun Martin Schwab ("Foreword", en: Frank, M., What is Neoestruturalim? Mineapolis: University of Minnesota Press, 1989, pp. X-XLIV) la lectura de Frank respecto a esta relacion se podria inscribir en una reaccion racionalista hermeneutica frente al irracionalismo deconstructivista proveniente de Francia. Para Schwab este debate nos permite observar la polaridad entre racionalismo e irracionalismo en la medida en que se este poniendo en juego la presencia determinante del sujeto en la interpretacion o la desaparicion definitiva del mismo a manos de fuerzas que lo superan. El mapa donde Schwab situa la obra puede ser util para extraer las consecuencias de las lecciones de Frank, pero no para entender las razones que este tiene para sostener su lectura. La afirmacion de este autor con respecto a entender las lecciones de Frank como una reaccion racionalista frente al avance irracionalista de la deconstruccion corre el peligro de reducir la lectura de la obra a un mero epifenomeno de la polaridad de estas corrientes, alejandose de las interrogantes, criticas, coincidencias y confrontaciones con el neoestructuralismo. Su consideracion coincide con posturas como las de Christa y Peter Burger (La desaparicion del sujeto, Akal, Madrid, 2001), quienes apoyan esta version de la desaparicion del sujeto en el plano de la literatura. Su rastreo va desde Montaigne hasta Blanchot, y sostienen que existen dos modos de ver al sujeto, uno vinculado a Lyotard y el posmodernismo, y el otro relacionado a Manfred Frank y la afirmacion del sujeto. En nuestro caso, preferimos optar por el analisis que realiza Maurizio Ferraris. Este autor, sostiene que la intencion de Frank seria inscribir al posestructuralismo dentro de la tradicion hermeneutica alemana. De ese modo, el pensamiento frances ayudaria "a superar los vinculos de la tradicion romantica de las ciencias del espiritu y, por otra parte, esta suministraria un repertorio de soluciones y de tipologias capaz de enriquecer el ambito de referencia y el canon filosofico (relativamente restringido) en el cual se avala el desconstruccionismo" (Ferraris, M., Historia de la hermeneutica, Mexico D.F.: Siglo XXI, 2005, p. 292).

(60) Si bien la intencion de Holub es determinar de que modo el posestructuralismo llego a politizarse dentro de contextos poco propicios tanto en Alemania como en EE.UU. (fue identificado como posmodernismo, pro-capitalista, conservador, reaccionario, nihilista y otras acusaciones mas), tomamos su reconstruccion historica para dar cuenta de la aparicion de cierta recepcion favorable en Alemania.

(61) Raulet comenta que en "1977, Wolfgang Bonss y Axel Honneth... adoptaban una linea de argumentacion defensiva respecto al 'post-estructuralismo' al senalar la similitud inesperada entre la Dialektik der Aufklarung y el post-estructuralismo frances, de Foucault hasta Baudrillard'. La actualidad de la Dialectica de la Ilustracion y de la Kritik der instrumentellen Vernunft de Horkheimer (Eclipse of Reason, traducido al aleman en 1967) era el resultado, segun ellos, de un escepticismo generalizado hacia la ciencia 'que la crisis del marxismo disimulaba al radicalizarlo'" (Raulet, G., La filosofia alemana despues de 1945, p. 291).

(62) Cf Menke, Ch, La soberania del arte, Madrid: Visor, 1997, p. 89.

(63) Bowie, A., "The 'German-French Debate: Critical Theory, Hermeneutics and Deconstruction", en: Knellwolf, Ch. y Ch. Norris (eds.), The Cambridge History of Literary Criticism Volume 9. Twentieth-Century Historical, Philosophical and Psychological Perspectives, Londres: Cambridge University Press, 2008, pp. 121-132.

https://doi.org/10.18800/arete.201901.003
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Author:Garnica, Naim
Publication:Arete
Date:Jan 1, 2019
Words:14903
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