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La justicia del rey y el desarrollo del poder monarquico en el reinado de Alfonso VIII de Castilla (1158-1214).

Royal Justice and the Expansion of Royal Power under the Reign of Alfonso VIII of Castile (1158-1214)

SUMARIO: 0 Introduccion. 1 Notas sobre los documentos conservados. 2 Los aparatos administrativos de la justicia del rey: merinos y alcaldes de la curia. 3 Formalizacion y burocratizacion del procedimiento judicial. 4 El papel de lo escrito y lo leido. 5 Conclusiones. 6 Referencias bibliograficas.

0 INTRODUCCION

En los ultimos anos el largo reinado de Alfonso VIII de Castilla (1158-1214) esta siendo objeto de una atencion notable por los medievalistas. Por supuesto, ese interes debe mucho al reciente aniversario de la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) que, al margen de conmemoraciones oficiales, ha suscitado entre los especialistas la revision de diversos aspectos del reinado (1). Sea por uno u otro camino, lo cierto es que algunos autores (entre los que me incluyo) estan proponiendo una relectura del reinado de Alfonso VIII para situarlo como un momento especialmente significativo en el proceso historico de la monarquia medieval castellana (2). En el se asistio a un importante desarrollo del poder regio, desarrollo que se puede observar en diversos aspectos: la consolidacion territorial, el gobierno y la administracion o la fiscalidad serian algunos de los mas significativos. Algunos autores han acunado la expresion <<centralizacion monarquica>> para referirse a los cambios y transformaciones que, en definitiva, suponen un desarrollo del poder regio o una <<extension del poder real>>, en la expresion preferida por otros autores3. Un proceso que no era sino la otra cara de la moneda del desarrollo que, en paralelo, adquirian los poderes senoriales. Esta extendida entre la historiografia la idea de datar el comienzo de esa <<centralizacion monarquica>> o <<extension del poder real>> unas decadas mas tarde, hacia mediados del siglo xiii y, sin duda, la figura de Alfonso X (1252-1284) es un referente muy importante; pero conviene, al menos, llamar la atencion sobre los importantes cambios que ya se iniciaron unas decadas antes, en el reinado de Alfonso VIII (1158-1214).

Por supuesto, ese proceso no es exclusivo de la monarquia castellana; se dio en otros reinos peninsulares y en otras zonas de Europa con ritmos, intensidades y caracteristicas particulares en unas u otras zonas, pero tambien con algunos significativos paralelismos. Explorar de una manera comparada los paralelismos y las diferencias es una tarea necesaria, pero excede con mucho el objetivo de estas paginas (4). Como tambien lo excede el analisis de todos los cambios a que se refiere el proceso de desarrollo del poder regio en el reinado de Alfonso VIII. De todos ellos, quiero llamar la atencion sobre el desarrollo de la fiscalidad que ha sido magnificamente estudiado por Carlos Estepa en un trabajo reciente (5). Por mi parte, dedicare estas paginas a proponer algunas hipotesis (mas que autenticas conclusiones) sobre el desarrollo de la justicia regia (6).

El argumento que intentare exponer en este articulo considera que durante el reinado de Alfonso VIII se asiste a un considerable desarrollo institucional de los instrumentos para el ejercicio de la justicia del rey. No creo necesario insistir en la importancia que las atribuciones judiciales tenian en la configuracion de la monarquia. Era algo consustancial a las monarquias medievales occidentales. Por ello, como se ejerce la justicia regia o como juzga el rey (o por medio de quien) son preguntas muy relevantes en la caracterizacion del poder regio. Hay una clara evolucion a lo largo de la Edad Media, en el trascurso de la cual se va produciendo un desarrollo institucional para el ejercicio de lo que, en principio, era una atribucion personal (7). Mi argumento propondra que el reinado de Alfonso VIII es un momento significativo en esa evolucion por lo que se refiere al desarrollo de unos aparatos burocraticos especializados para el ejercicio de la justicia del rey: los merinos mayores de Castilla y los alcaldes/jueces de la curia regia. Tambien se produce, en correspondencia con ello, una mayor formalizacion de los procedimientos de la justicia en los que los textos escritos van a ganar importancia.

Antes de entrar en su estudio, son necesarias algunas reflexiones sobre las fuentes.

1 NOTAS SOBRE LOS DOCUMENTOS CONSERVADOS

Julio Gonzalez acompano su monografia sobre el reinado de Alfonso VIII con la edicion en dos volumenes de los documentos regios del periodo 1145-1217 correspondientes a los reinados de Sancho II, Alfonso VIII y Enrique I. De los 1.035 documentos publicados entonces por ese autor 928 corresponden a Alfonso VIII y a ellos ha anadido recientemente Carlos Estepa otros 58 documentos mas, ademas de corregir algunas dataciones y proponer otras para algunos documentos no datados o mal fechados por Julio Gonzalez (8). De manera que en conjunto contamos con casi 1.000 documentos de Alfonso VIII, que forman el bloque fundamental en el que se basara este estudio. Fundamental, pero no unico, porque hay otro buen numero de textos que reflejan la actuacion judicial del rey y que proceden de colecciones de documentos privados, basicamente de instituciones eclesiasticas. Son textos que no fueron expedidos por la cancilleria regia, por lo que no fueron incluidos por los autores mencionados entre los documentos regios, pero si reflejan de una u otra manera, con mayor o menor detalle, que el rey intervino de manera directa y expresa en la resolucion de un conflicto judicial. En conjunto, los documentos privados del periodo entre 1150 y 1225 pueden aproximarse a unos 6.000 textos (9).

La revision de ambos conjuntos de textos, los regios y los privados, nos ofrece un total de 88 documentos que recogen alguna forma de intervencion expresa del rey en la resolucion de un pleito. Es una cifra suficiente que permite una vision comprensiva de la administracion de justicia del rey. Por supuesto, el rey pudo intervenir en muchas mas disputas que las recogidas en esos 88 textos, pero no ha quedado documentado. Ademas, muchos mas documentos regios pudieron realizarse en un contexto de conflictos pero, si no lo dicen expresamente, los he ignorado (excepto en dos o tres casos en que resulta evidente), porque no hacerlo obligaria a un conocimiento detallado de cada contexto especifico, un conocimiento que tengo en algunos casos pero del que carezco en muchos otros.

De esos 88 documentos seleccionados, en los que basare mis propuestas, 54 fueron editados por Julio Gonzalez, uno anadido por Carlos Estepa y otros 33 proceden de diversas colecciones de distintas instituciones eclesiasticas (destacan en numero los de la catedral de Toledo y los de la orden de Santiago). Pero esos 88 documentos forman un bloque muy heterogeneo y bastantes de ellos ofrecen informacion muy escasa. Por ejemplo, de una pesquisa se nos dice que fue hecha por orden del rey; o que las partes litigantes alcanzan un acuerdo en presencia del rey; o que el rey confirma el acuerdo de los contendientes. Esas u otras informaciones similares indican una intervencion del rey, pero no nos ofrecen detalles ni datos precisos sobre el como de esa intervencion. Denominaremos tipo B a esos documentos que ofrecen informacion valiosa pero poco detallada. Pues bien, esos documentos tipo B son la mayoria, suman 55 de los 88 documentos seleccionados. Quedan, por lo tanto, otros 33 textos que, siendo tambien muy variados, si nos ofrecen informacion mas abundante y nos permitiran proponer, al menos, algunas hipotesis; a estos otros los denominaremos tipo A.

Y una ultima consideracion sobre los documentos en relacion con su calidad, con la tradicion documental. Del total de 88 documentos seleccionados, 62 proceden de copias cuya calidad tambien es muy diversa. La mayoria de ellas se contiene en tumbos y cartularios, no faltan algunas insertas en confirmaciones posteriores, tambien hay algunas copias muy posteriores y de algun texto podemos pensar que es una falsificacion. Hay 25 documentos originales y otro cuya tradicion no puedo precisar a juzgar por los datos que ofrece su editor (10). Retomando la clasificacion apuntada mas arriba, anadiremos que 8 de los 33 documentos tipo A son originales, 24 son copias y el texto dudoso tambien corresponde a este grupo de los documentos que ofrecen mayor informacion.

El alto numero de copias no invalida, por supuesto, la informacion contenida en los textos, pero si supone una llamada de alerta. Dificulta, en primer lugar, una aproximacion formal a la tipologia documental cancilleresca, porque los textos pudieron ser reelaborados por los copistas. Algunos sin duda lo fueron, fundiendo, por ejemplo, varios documentos en uno para ofrecer una vision mas ajustada a los intereses de las instituciones que los conservaron. Ademas, la intervencion regia daba mas fuerza a la resolucion final del conflicto y bien pudo ser alterada por los copistas para mejorar la posicion de sus instituciones en pleitos que a veces se extendieron durante decadas.

2 LOS APARATOS ADMINISTRATIVOS DE LA JUSTICIA DEL REY: MERINOS Y ALCALDES DE LA CURIA

Segun he apuntado mas arriba, buena parte de mis argumentos en estas paginas intentaran mostrar como durante el reinado de Alfonso VIII se produjo un reforzamiento, un desarrollo institucional notable de los instrumentos para el ejercicio de la justicia regia. Un desarrollo de los aparatos administrativos de la monarquia para el ejercicio de la justicia. Aparatos, en plural, porque se trata de dos instancias administrativas en principio independientes. Por un lado, el oficio de merino mayor de Castilla, cuyo ambito de actuacion se extendia a los territorios antiguos del reino, los territorios al norte del Duero; y, por otro lado, un cuerpo especializado de jueces para librar los pleitos que llegaban hasta la curia regia. Veamos cada uno de esos ambitos.

En primer lugar, los merinos mayores de Castilla. Recientemente he dedicado una monografia a su estudio, tanto de los individuos que ocuparon el oficio en estos anos como de sus atribuciones, por lo que me referire ahora a ellos de manera muy breve, remitiendo a ese trabajo para un mayor detalle (11).

Durante el reinado de Alfonso VIII tiene lugar la formalizacion del oficio de merino mayor de Castilla, configurandose como uno de los que formaban el nucleo principal de la administracion regia junto al mayordomo y el alferez. El merino mayor supone un desarrollo de los anteriores merinos territoriales; no es, por lo tanto, una novedad absoluta, pero si implica un avance muy significativo12. He argumentado en otro lugar que su formacion y desarrollo constituye un instrumento para la aplicacion del poder regio, de los contenidos que va adquiriendo el poder regio, contenidos que se refieren sobre todo a la fiscalidad y la justicia (13). Y ahora nos interesa especialmente la justicia, siendo los merinos mayores un potente instrumento para el ejercicio de la superioridad jurisdiccional del rey en las zonas al norte del Duero. Zonas donde, por un lado, los poderes senoriales se han desarrollado con mucha intensidad, y con ellos las atribuciones jurisdiccionales de los senores. Y zonas donde, por otro lado, hasta ahora el peso mayor de la administracion regia--aunque existian los merinos territoriales, como hemos apuntado--recaia en los tenentes, miembros de la nobleza--muchos de ellos de la alta nobleza--que, aunque ejercen en teoria un poder delegado del rey, en la practica mezclan sus intereses patrimoniales privados con el ejercicio de un oficio publico. Sobre esa tupida marana de intereses senoriales se extiende tambien la superioridad jurisdiccional del rey (que contribuye a dar contenido a lo que en otros lugares he denominado senorio jurisdiccional regio, siguiendo una terminologia propuesta hace anos por Carlos Estepa). Superioridad que suponia que la justicia del rey se extendia a los pleitos entre senores, o entre vasallos de diferentes senores, o en ocasiones tambien a pleitos entre senores y sus vasallos, ademas, claro, de los conflictos que afectaban a los lugares sujetos directamente a la jurisdiccion regia, los realengos y las behetrias, y tambien de los casos reservados a la justicia regia, los que mas adelante se denominaran casos de corte.

En origen correspondia a los tenentes ejercer la justicia en los lugares que gobernaban por delegacion regia, pero en el reinado de Alfonso VIII la administracion de la justicia del rey correspondera cada vez mas a los merinos mayores y a sus oficiales delegados en los distritos, los merinos menores. No hay todavia una total sustitucion de las atribuciones jurisdiccionales de los tenentes, y la articulacion de las funciones de unos y otros, tenentes y merinos, nos resulta peor conocida de lo que deseariamos; aunque no creo que haya que buscar una definicion formal de funciones--que no existia en esta epoca--, sino que la actuacion judicial de cada tenente podia depender mucho de su propia personalidad social y politica (14). Pero, en cualquier caso, si hay una progresiva sustitucion de los tenentes por los merinos en estos aspectos. Sustitucion progresiva, como digo, pero que avanzo de manera sustancial en el reinado de Alfonso VIII, precisamente por el desarrollo institucional de los merinos mayores (15).

Una parte muy importante de lo que los documentos conservados reflejan sobre el ejercicio del oficio de los merinos mayores tiene que ver con su participacion en la resolucion de pleitos y conflictos, con la administracion de justicia. Documentamos, sobre todo, a los merinos mayores actuando como pesquisidores y como jueces (16). Como cuando hacia 1183 el rey ordeno a su merino mayor (denominado uillico en el documento) Lope Diaz de Fitero que realizara una pesquisa para averiguar el fuero del lugar de Arroyal (precepit domino Lupo, uillico suo, quipreerat omnibus aliis uillicis, quod perquireret in circumiacentibus uillis que sunt in facie de Arroial qualem forum in tempore imperatoris et regis Sancii haberet hecpredicta uilla) (17). O como cuando por esas mismas fechas, en 1182, el merino mayor juzgo y dicto sentencia (iudicauit) en uno de los episodios del conflicto que enfrento a los monasterios de San Juan de Burgos y de San Cristobal de Ibeas de Juarros con el concejo y con los senores de Santa Cruz de Juarros: Et rex mandauit Lop Diaz de Fitero quod iudicaret illud iudicium ... et secundum cartularium iudicauit Lop Diaz (18).

Son dos ejemplos entre otros muchos y, si bien se podria argumentar que el primer caso (la realizacion de pesquisas) corresponde a una actuacion mas gubernativa que judicial, el limite entre uno y otro tipo de atribuciones era muy difuso y distaba mucho de estar establecido formalmente.

El desarrollo institucional de los merinos mayores se acompana de un aparato burocratico mas amplio, con una red de oficiales dependientes y delegados, porteros y sobre todo merinos menores, que comenzamos a ver desplegarse ahora al servicio de los merinos mayores. Por lo que se refiere a los merinos menores, esa red se ira definiendo y formalizando con el tiempo. No siempre es facil determinar la posicion de los distintos merinos que se documentan en los distritos y en los ambitos locales (merinos menores dependientes de los merinos mayores, pero tambien merinos de los tenentes, de los concejos y merinos senoriales), pero en el reinado de Alfonso VIII ya se documenta claramente un buen numero de merinos en los distritos dependientes de los merinos mayores; en definitiva, una infraestructura administrativa al servicio de los merinos mayores (19).

Precisamente, en el ejemplo citado mas arriba, cuando el rey ordeno a su merino mayor hacia 1183 que realizara una pesquisa para averiguar el fuero de Arroyal, el merino mayor, Lope Diaz de Fitero, ordeno a su vez a un merino menor, Pedro Mella, que fuera el quien, en compania de un clerigo capellan del senor del lugar, llevara a cabo la pesquisa (Et precepit dominus Lupus uillicus suo, Petro Mella, ex parte regis quo ipse perquireret) (20).

El segundo aparato o instancia administrativa que se desarrolla ahora para el ejercicio de la justicia regia es un cuerpo especifico y especializado de alcaldes que libran los pleitos que llegan hasta la curia regia. Sobre este aspecto mis conclusiones son algo menos firmes, porque hay bastantes documentos que recogen actuaciones de los merinos mayores y menores, pero solo unos pocos que se refieren a estos alcaldes de la curia. Pero, aunque con alguna prudencia, creo que hay evidencias suficientes para sostener que, como sucede tambien en el reino de Leon, el rey ahora comienza a dotarse de un cuerpo especializado de jueces que actuan en su curia y libran los pleitos en su nombre.

Desde tiempos anteriores la curia regia venia actuando como tribunal de justicia. Los pleitos que llegaban hasta el rey eran resueltos por el, pero actuando con el consejo de la curia y en el contexto de la curia. El asunto fue estudiado en profundidad y desde el punto de vista de la Historia de las Instituciones por Claudio Sanchez-Albornoz y Nilda Guglielmi (21). Los documentos que recogen actuaciones judiciales de la curia y/o del rey en la curia son muy variados desde el punto de vista formal y ofrecen informacion muy diversa. No es raro que el rey designe dentro de la curia o en la curia a un juez o un grupo de jueces para que libren un pleito determinado. Serian lo que podriamos denominar jueces designados dentro de la curia, que actuan en un momento determinado y en relacion con un pleito concreto. A veces son magnates o eclesiasticos destacados miembros de la curia en quienes el rey delega su actuacion judicial. Otras veces, y aunque la composicion de la curia era variable y con frecuencia nos resulta mal conocida, no parecen tanto miembros, diriamos, ordinarios o regulares de la curia, sino mas bien expertos en leyes a quienes el rey pide que resuelvan en su curia un determinado caso. Pero Nilda Guglielmi documento como en el reino de Leon en las ultimas decadas del siglo xii y en las primeras del XIII esos que podemos denominar jueces designados son sustituidos por otros que podemos denominar jueces ordinarios. Un grupo de jueces permanentes, iudices curiae, probablemente elegidos por el rey para librar los pleitos que llegaban ante el durante un periodo determinado y ya no para un caso concreto (22). Esos jueces permanentes seran los antecesores de los posteriores alcaldes de corte, cuyas funciones quedaran recogidas en los textos legislativos y en cuadernos de cortes de la segunda mitad del siglo XIII. En palabras de la autora citada: <<Tal vez la complejidad creciente que la administracion publica en general conocio conforme pasaban los anos, su diversificacion y especializacion correspondiente a un lento pero efectivo progreso politico fueron las causas determinantes de la estabilizacion de los iudices curiae que pronto han de dejar paso a los alcaldes de corte y sobrejueces, en el camino de la burocratizacion estatal>> (23).

Creo que en el reino de Castilla se dio un proceso similar a lo largo del reinado de Alfonso VIII. En los anos 70 y comienzos de los 80 se documentan varios casos de pleitos que llegaron a la curia regia, para cuya resolucion el rey designo a uno o varios de sus miembros para que actuaran como jueces y libraran dichos pleitos. Asi, en 1175 o 1185 el monasterio de Cardena y los hombres de Penafiel y Fuentiduena llevaron a la curia del rey su disputa sobre la iglesia de Santa Maria de Cuevas, y el rey ordeno que librara el pleito el conde Gomez (Manzanedo), quien asi lo hizo dictando finalmente sentencia favorable al monasterio (24). Algo parecido sucedio poco despues, quizas hacia 1177, en un pleito entre la orden de Santiago y el arzobispo de Toledo sobre las heredades que la orden tenia en Tajuna y en Villamanrique de Tajo. Tras varios episodios, las partes acordaron llevar el pleito a la curia regia, donde el rey designo en esta ocasion a otros tres magnates para que libraran el pleito: el conde Nuno (de Lara), el conde Gonzalo de Maranon y el mayordomo regio Rodrigo Gutierrez (Giron) (25). Otros casos son tambien similares, aunque podrian ofrecer algunos matices. Los monasterios de San Juan de Burgos y San Cristobal de Ibeas protagonizaron un largo pleito con el concejo de Santa Cruz de Juarros y sus senores sobre derechos de pastos. En uno de los episodios de ese pleito, sobre el que volveremos mas adelante, llevaron su disputa ante el rey, cuando este se encontraba en Burgos. El rey, por su parte, ordeno entonces que librara el pleito Lope Diaz de Fitero, que era el merino mayor. En el texto que se conserva no se dice que lo hiciera precisamente por su condicion de merino, pero parece logico que asi fuera (26). En otros casos no conocemos el nombre del juez designado ni podemos asegurar que fuera un miembro de la curia. Como hacia 1177, cuando pleiteaban el monasterio de Fitero y el concejo de Alfaro y su senor sobre aprovechamiento de aguas. Llevaron tambien su pleito ante el rey, cuando este se encontraba en la zona (en Prejano, cerca de Arnedo en la actual Rioja); ante la negativa de una de las partes a llegar a un acuerdo, el rey ordeno que el pleito fuera librado por la curia, donde se decidio que el rey designara a un hombre para averiguar la verdad. No sabemos su nombre ni su resolucion y, aunque hay claros paralelismos con otros casos de jueces designados en la curia regia, su funcion podria corresponder tambien a la de un pesquisidor. El texto que se conserva es una traduccion realizada a comienzos del siglo XVIII, lo que nos priva de muchos detalles, pero si nos ofrece alguno muy valioso al mencionar los miembros de la curia que acompanaban en ese momento al rey: el conde ?Sancho Perez? (seguramente un error por Nuno Perez), el conde Gomez, Pedro Rodriguez de Najera (tambien de los Lara), el mayordomo Rodrigo Gutierrez, su hermano ?Pedro Rodriguez? (probablemente otro error por Pedro Gutierrez) y el anfitrion del rey y su corte, Gonzalo Copelin, un personaje destacado en la zona de la frontera del Ebro en esos anos y del que, sin embargo, sabemos poco (27). A varios del ellos los hemos visto en otros documentos de esos mismos anos y tambien como jueces designados por el rey para resolver pleitos en la curia regia.

Otros documentos nos informan de que el rey libro pleitos en su curia o con jueces de su curia, pero de una manera generica, sin especificar quienes eran. A algunos de ellos me referire mas adelante, pero ahora me interesa destacar que, frente a los textos mencionados que muestran la actuacion de jueces designados en los anos 70 y comienzos de los 80, otros textos unos anos posteriores muestran ya la existencia en la curia regia de jueces ordinarios o jueces permanentes (28). Comenzamos a ver algunos ejemplos en los anos 90 y con mas claridad y definicion ya a comienzos del siglo xiii. Veremos tambien como en los primeros momentos esos jueces del rey se documentan al norte del Duero (anos 90) en las zonas de actuacion del merino mayor, pero no tardaran en quedar bien delimitadas las atribuciones judiciales de los merinos mayores al norte del Duero y las de los jueces de la curia al sur. Al menos esa es mi hipotesis a partir de unos textos escasos pero, a mi juicio, suficientemente reveladores. Los documentos van a referirse a esos jueces regios como alcaldes, que era la expresion equivalente en romance (29).

Sabemos que en 1195 Garcia Ruiz era alcalde del rey y actuaba en el ambito de todo el reino. El prior de Calahorra se refiere a el diciendo qui estper totum suum regnum alcalde ex mandato regis. Habia librado un pleito entre el monasterio de Albelda y el concejo de Ausejo (en la actual Rioja) sobre el nombramiento del cura de la iglesia de San Valerio de Ausejo. El texto que se conserva contiene inserta la confirmacion hecha por el rey de la sentencia que habia dado Garcia Ruiz en la curia regia: Sciatis quod Garsias Roiz iudicauit ita et dedit istud iudicium in curia mea de illa baraia et de illa contenta (sic) quam uos concilium de Agoseio habeatis cum priore Sancti Martini de Albelda (30). Este alcalde Garcia Ruiz ha de corresponder con Garcia Ruiz de Toledo, tambien documentado como alcalde regio muy poco despues, como veremos a continuacion.

En 1196, documentamos otros alcaldes/jueces del rey. Se trata ahora de un grupo de cuatro: Gonzalo Perez de Torquemada, Gutierre Diaz de Sandoval, Ordono de Torme y Garcia Ruiz de Toledo, quienes juzgaron por orden del rey otro de los episodios del pleito entre los monasterios de San Juan de Burgos e Ibeas de Juarros con el concejo de Santa Cruz de Juarros. Hemos visto mas arriba como libro un juicio sobre ello el merino Lope Diaz de Fitero por orden del rey en 1182. Pero la sentencia no soluciono la disputa y en 1196 las partes acudieron con sus procuradores o voceros ante el rey cuando este se encontraba en Penafiel y el rey ordeno que libraran el pleito sus alcaldes mencionados (31). Uno de los alcaldes de 1196, Gutierre Diaz de Sandoval, tambien fue merino mayor de Castilla unos anos despues, entre 1198 y 1205, y podriamos hablar de una trayectoria, de una carrera politica o cursus honorum al servicio del rey. Y, aunque no se documenta de una manera tan clara como en el caso anterior, tambien creo que estos alcaldes eran jueces permanentes, no fueron designados especificamente para librar este pleito. La presencia en ambos casos de Garcia Ruiz avalaria esta interpretacion.

Este texto de 1196 es el ultimo en el que vemos actuar a alcaldes del rey o de la curia regia en las zonas al norte del Duero. No tardaremos en documentar de nuevo curie regis alcaldes, pero ya al sur del Duero. Parece que poco a poco fue perfilandose de manera definitiva que la justicia del rey al norte del Duero seria impartida por los merinos mayores, mientras que en la curia se va desarrollando un cuerpo de alcaldes/jueces permanentes que actuaran en los pleitos referidos a las zonas al sur del Duero.

Varios documentos entre 1207 y 1210 documentan a Pedro Vidas y Minaya como curie regis alcaldes. El mas significativo es quizas el ultimo de 1210. En esa fecha el rey confirmo un acuerdo (auenentiam) entre la orden de Santiago y el concejo de Ocana sobre los fueros de ese lugar. El acuerdo fue alcanzado en presencia de varios testigos, entre ellos Mienaya et P Vidas, curie regis alcaldes. El texto que se conserva especifica que el acuerdo se establecio en presencia del rey estando este en Moratalaz. Probablemente el rey actuo como intermediario, favoreciendo o incluso forzando el acuerdo, bien directamente o, mas probablemente, a traves de los alcaldes citados (32).

Quizas la presencia de los alcaldes de la curia regia como testigos nos este indicando una actuacion mayor de la curia en la resolucion de este conflicto. En cualquier caso, este texto nos informa con claridad de la existencia de los dos alcaldes de la curia y de sus nombres. Y esa informacion, a su vez, nos permite interpretar y situar en su contexto otra, contenida en otros documentos menos explicitos de esos mismos anos. Asi, dos documentos de 1208 contienen sendas confirmaciones regias de los terminos entre los concejos de Segovia y Madrid, en un caso, y entre el concejo de Segovia y la orden de Santiago, en otro. En ambos casos el rey confirma los terminos que fueron establecidos por su alcalde Minaya (omnes illos terminos quos Minnaya, dilectus alcaldus meus, determinauit de mandato meo) (33). Y Minaya tambien habia participado el ano anterior, 1207, en la delimitacion de terminos entre Sepulveda y Fresno. De nuevo el documento conservado contiene la confirmacion por el rey del acuerdo entre las partes (conuenienciam), pero en el texto se indica tambien que Minaya erat cum illis quando fecerunt istam conuenienciam etposuerunt istos moiones (34). Como en el primer ejemplo de 1210, no parece dificil pensar que esta referencia a Minaya aluda en realidad a una intervencion mayor o mas intensa que la expresada formalmente. Minaya estaba con ellos cuando alcanzaron el acuerdo y probablemente fue el artifice del mismo. No se dice ahora cual era la posicion o cargo de Minaya, pero su actuacion como alcalde de la curia regia me parece clara a la luz de los otros documentos citados. A su vez, estas referencias nos permiten identificar con bastante probabilidad al alcalde regio Minaya con el individuo llamado Minaya de San Esteban (probablemente San Esteban de Gormaz), quien tambien fue testigo en 1202 cuando el rey establecio un acuerdo entre el concejo de Ocana y la orden de Santiago sobre heredades en Ontigola (Toledo) (35).

Nada mas sabemos sobre Minaya, aparte de su probable procedencia de San Esteban de Gormaz. Ni siquiera podemos estar seguros de su nombre, porque Minaya era un apelativo, no un nombre propiamente dicho; al menos no lo era originariamente, aunque pudo haber derivado ya en un nombre ordinario en esos anos (36).

El segundo alcalde de la curia regia documentado en 1210 es Pedro Vidas. Esa es la unica ocasion en que se documenta como tal, pero otros textos muestran su actividad al servicio del rey o su participacion en la resolucion de pleitos y disputas. Es muy significativa la donacion que recibio del rey en junio de 1211 junto a Pedro Fernandez, apenas unos meses antes de que Pedro Fernandez se convirtiera en merino mayor de Castilla. A ambos les entrego el rey Avengamar por mitades y al futuro merino le confirmo tambien sus heredades en Moya (ambos lugares en Cuenca). La donacion a Pedro Fernandez la motiva el rey por su participacion en la repoblacion de Moya, la de Pedro Vidas por los servicios prestados en los negocios del rey (in negociis meis). No es dificil ver en esos negocios su papel como alcalde de la curia regia (37).

Otros alcaldes/jueces se documentan en pleitos en los que interviene el rey de una u otra manera y actuando al servicio del rey, pero no son alcaldes de la curia regia, sino de importantes concejos como Toledo o Burgos (38).

3 FORMALIZACION Y BUROCRATIZACION DEL PROCEDIMIENTO JUDICIAL

Los alcaldes de la curia regia y los merinos mayores (y el cuerpo de merinos menores y otros oficiales de ellos dependientes) son los aparatos administrativos que hacen posible y efectivo el desarrollo de la justicia regia en el reinado de Alfonso VIII. En paralelo y en clara relacion con ello se produce tambien una mayor formalizacion y burocratizacion del proceso judicial.

?Como juzga el rey? o ?como se juzga en nombre del rey? son las preguntas a las que intentaremos dar algunas respuestas en este apartado (39).

No creo que en este periodo este establecido y perfectamente formalizado el proceso judicial, que haya normas cerradas que deban seguirse en todos los casos. Los textos legislativos de la segunda mitad del siglo xiii y posteriores iran definiendo un proceso judicial de ese tipo. Ahora creo que el proceso judicial es mas abierto en funcion de las circunstancias de cada caso y cada momento. Pero, aunque el procedimiento a seguir en los juicios no este cerrado y definido, si creo que se va avanzando hacia una mayor formalizacion y burocratizacion. Se ha advertido mas arriba que la cantidad de informacion que proporcionan los documentos es muy diversa, en buena medida por su propia calidad, abundando las copias, reelaboraciones y refundiciones, pero contando con eso, si hay un numero significativo de textos que muestran como se va avanzando en el proceso indicado. Esos textos muestran que en bastantes casos el procedimiento seguido por el rey, los merinos o los alcaldes de la curia responde a pautas cada vez mas consistentes.

Cuando los pleitos son resueltos por los merinos, los documentos muestran que las partes contendientes pueden acudir directamente a ellos o acudir al rey y este ordenar actuar al merino. Ya hemos mencionado uno de los episodios del pleito entre los monasterios de Ibeas y San Juan de Burgos con el concejo de Santa Cruz de Juarros en el que las partes acudieron al rey en Burgos en 1182 y este ordeno que librara el pleito Lope Diaz de Fitero, quien en esos anos era merino mayor. Tambien en el pleito de Arroyal ya mencionado los vecinos acudieron al rey en 1183 y este ordeno igualmente que actuara el merino mayor (40). Pero otras veces las partes acuden directamente al merino mayor, como cuando el monasterio de Aguilar y los herederos del monasterio de San Cristobal de Villimar acudieron en 1208 al merino mayor Garcia Rodriguez Barba para que juzgara el pleito que les enfrentaba sobre un monasterio en Los Balbases (41).

Otros pleitos, como hemos ido viendo, se libran por el rey en su curia. Todavia tampoco esta determinado que casos se libran en la curia, sea en calidad de tribunal de apelacion, sea por el tipo de casos cuestion (los que despues se conoceran como casos de corte). Sera algo que tambien se ira estableciendo posteriormente. Ahora vemos como al rey y a su curia llegan conflictos de diverso tipo en funcion de la capacidad de los litigantes de acceder al rey, sea por su posicion social o economica, sea por las posibilidades de acceder fisicamente a una corte itinerante (42).

Cuando dos partes contendientes solicitaban justicia al rey podian hacerlo directamente o bien mediante representantes o voceros. En 1210 veinte vecinos de Olmedo calificados como boni homines acudieron ante el rey en Monibas, una aldea de Segovia situada a unos 40 km, para defender su causa contra el monasterio de Silos sobre la iglesia de San Cristobal de Olmedo y una heredad en el vecino lugar de Puras: quod uiginti boni homines de Ulmeto uenerunt ante me, Aldefonsum, Dei gratia regem Castelle et Toleti, in Munione Viuas, adea de Secobia (43). Algo parecido debio suceder en 1194 cuando los hombres de Ledigos (Palencia) acudieron al rey en Carrion para solicitar justicia en su disputa con Saldana y su tenente sobre terminos; o en 1183 cuando los vecinos de Arroyal (Burgos) acudieron ante el rey en Palencia tambien para solicitar justicia, en este caso contra su senor (44). Pero otras veces los litigantes actuan por medio de procuradores o voceros. Estos podian ser quienes acudieran ante el rey y su curia a solicitar justicia en nombre de sus representados, como en el episodio del pleito entre los monasterio de Ibeas y San Juan con el concejo de Santa Cruz de Juarros en 1196. En nombre de los primeros acudio ante el rey en Penafiel Fernando Fernandez de Castro y en nombre de los segundos Alvar Garca (?Garcia?) (45). Otras veces los procuradores parecen actuar una vez que el pleito ya ha llegado al rey y a la curia y el proceso judicial ya se ha iniciado. Asi en el pleito entre la orden de Santiago y al arzobispo de Toledo hacia 1177 sobre las heredades de la orden en Tajuna y Villamanrique de Tajo, los voceros, Lope Diaz de Mena por el maestre y Lope Diaz de Fitero por el arzobispo, se mencionan una vez que las partes ya han acudido a juicio al rey y este hubo designado a los jueces que habrian de librar el pleito en su curia (46). Unos anos mas tarde, hacia 1184-1186, la orden pleiteo tambien con el conde Fernando (de Lara) sobre una heredad en Villalon y llevaron el pleito ante el rey y en el trascurso del pleito actuaron los voceros de ambas partes: de nuevo el merino Lope Diaz de Fitero por el conde y el maestre Fernando Diaz por la orden (47). Y cuando los contendientes acuden al merino mayor en busca de justicia tambien pueden hacerlo mediante sus procuradores, como hicieron los mencionados monasterio de Aguilar y herederos del monasterio de San Cristobal de Villimar en 1208 cuando fueron a juicio ante el merino mayor Garcia Rodriguez Barba en Fromista. El procurador del monasterio fue un monje, fray Sebastian, y el del los herederos Diego Munoz de Pedrosa (48).

Acudir a juicio ante el rey y su curia no siempre era la primera opcion, aunque a veces si era la manera mas eficaz de intentar resolver un conflicto. Intentarlo al menos, porque la sentencia regia tampoco era garantia de que la disputa se resolviera definitivamente. Ya hemos mencionado algun caso de disputas que se prolongan en el tiempo y aun veremos otros mas; pero mientras tanto el juicio del rey si podia aparecer como la mejor opcion. Las idas y venidas de una instancia judicial a otra se describen en el texto que recoge el pleito entre la orden de Santiago y el arzobispo de Toledo sobre las heredades de Tajuna y Villamanrique de Tajo. En un primer momento y en fecha desconocida el maestre y el arzobispo acudieron a juicio en Toledo, pero ese juicio o no llego a celebrarse o su resultado no satisfizo a las partes (o quizas solo a la orden) y el maestre apelo a Roma. Pasado algun tiempo, en la conquista de Cuenca el arzobispo pidio al rey que convenciera al maestre para que este renunciara a la apelacion ante el Papa y que aceptara que el pleito fuera librado por el rey y su curia, cosa que finalmente acepto el maestre (49).

Con frecuencia, antes de que se inicie el proceso judicial propiamente dicho, el rey intenta alcanzar un acuerdo entre las partes. Algunos textos lo reflejan de manera expresa y de otros podemos deducirlo. Quizas el mas elocuente sea el que recoge el pleito que enfrentaba hacia 1177 al monasterio de Fitero y al concejo y al senor de Alfaro sobre aprovechamiento de aguas. Como ya hemos indicado, las partes acudieron ante el rey cuando este se encontraba en la zona, en Prejano (La Rioja), y antes de someter el pleito al juicio de la curia quiso el rey que ambas partes llegaran a un acuerdo, pero Lope de Alfaro, senor de ese lugar, se nego (50). Probablemente algo muy parecido podemos encontrar en el acuerdo que alcanzo, ad preces et instanciam domini Aldefonsi regis Castelle et Toleti, el arzobispo de Toledo con la orden de San Juan en 1186 sobre una iglesia en Toledo. O en la conuenienciam confirmada por el rey en 1205 y que habia sido realizada tambien por el arzobispo por orden del rey (rogatus et precepto meo) para resolver el pleito entre el monasterio de Valdeiglesias y los vecinos de ese lugar (San Martin de Valdeiglesias, en Madrid); el resultado fue el documento que es conocido como fuero de Valdeiglesias (51). Y creo que podemos interpretar en un sentido similar otros documentos relativamente numerosos que recogen pleitos o disputas en los que las partes, segun se nos dice, llegaron a acuerdos por orden del rey, o alcanzaron acuerdos en presencia del rey, o incluso otros en los que se dice de forma mas generica que el rey confirmo un acuerdo alcanzado entre las partes (52). Pero la distancia entre una sentencia tras un juicio propiamente dicho y una concordia establecida por orden del rey por un tercero que actua, asi, como un <<juez arbitro>>, solo que designado por el rey, no por las partes, debia ser bastante reducida en ocasiones. En 1181 el rey comunico al prior de la catedral de Toledo el contenido de una concordiam para solucionar las disputas que enfrentaban a la iglesia de Toledo con la orden de Calatrava sobre derechos eclesiasticos. Pero indica el rey que habia establecido esa concordia con el obispo de Palencia y el consejo de sus vasallos (Nouerunt quod in presentia mea, assistente Abulensis episcopo, uisum fuit et satis idoneum de consilio uasallorum meorum adhabendam concordiam ...). El consilio uasallorum parece referirse a la curia y la intervencion del obispo de Palencia recuerda a la de los jueces designados por el rey para resolver determinados casos (53).

Pero si el acuerdo no era posible, como refleja el caso del monasterio de Fitero y el concejo de Alfaro, finalmente debia librarse el juicio formalmente. Ante ello, como hemos visto, el rey podia ordenar actuar al merino o, si correspondia que el juicio se librara en la curia, debian actuar los jueces de la curia, jueces designados, extraordinarios, al principio, o jueces permanentes, ordinarios, mas adelante. Hemos visto ya varios ejemplos de unos u otros casos (54).

Podemos agrupar los procedimientos seguidos para librar los pleitos en tres tipos: la realizacion de pesquisas, que sera el procedimiento mas frecuente, el analisis y la verificacion de pruebas documentales y, en tercer lugar, las ordalias y juramentos. Antes de repasar brevemente cada uno de ellos conviene apuntar que hay un buen numero de documentos que no ofrecen informacion sobre cual fue el procedimiento seguido en ese juicio y en algunos otros se puede deducir pero no siempre de forma concluyente.

Solo en 44 de los 88 que ofrecen algun tipo de informacion sobre pleitos en los que intervino el rey tenemos datos sobre el procedimiento seguido. De ellos, 34 casos fueron resueltos mediante pesquisas, 5 mediante ordalias y juramentos y 5 mediante pruebas documentales. El predominio de las pesquisas en los tribunales regios es, por lo tanto, evidente. Conviene senalar tambien que, hasta donde hemos podido observar, la aplicacion de uno u otro procedimiento no estaba determinada por el tipo de asunto que daba lugar al conflicto. Habria que pensar entonces en la aplicacion de los diversos derechos locales.

Comenzaremos revisando las ordalias y los juramentos. Podemos agruparlos en un unico bloque por sus evidentes conexiones, aunque tambien habia significativas diferencias. Por lo que se refiere a las ordalias en sentido estricto, solo conocemos dos casos, ambos referidos a duelos o batallas judiciales y ambos tambien situados en una zona muy delimitada geograficamente: el valle del Najerilla y de su afluente el Cardenas, en la actual Rioja en las zonas proximas al monasterio de San Millan de la Cogolla.

La informacion mas significativa se contiene en un documento, fechado en 1184, mediante el cual el rey confirma al concejo de Villagonzalo tres majadas que le disputaba el vecino concejo de Madriz (ambos, como he indicado, muy proximos al monasterio de San Millan). En el texto se nos informa de que esa confirmacion es consecuencia de un pleito que enfrentaba a ambos concejos por esas majadas, pleito que llego ante la curia regia donde, en presencia del rey, se ordeno que la disputa se resolviera mediante la lucha entre dos peones en favor de cada uno de los concejos. El concejo cuyo luchador resultara vencedor recibiria las majadas en disputa (55).

Este documento expresa con toda claridad que la decision de resolver el pleito mediante un duelo judicial se tomo en la curia regia y, a mi juicio, nos permite interpretar en el mismo sentido o en un sentido muy similar otro texto de 1202 o 1207. Este segundo documento contiene una confirmacion de terminos al concejo de Pedroso de Rio Tobia, que pleiteaba tambien por cuestiones de terminos con los concejos vecinos de Anguiano, Matute, Villanueva y Tobia (todos estos lugares proximos a los anteriores). Tambien ahora se resolvio el pleito mediante una lucha entre peones. Se indica, asimismo, que intervinieron dos pesquisidores que informaron al rey y al merino menor de la zona, Oriol, que fue quien determino y establecio los terminos en disputa, que finalmente fueron confirmados por el rey (56). No se menciona ahora expresamente la intervencion de la curia, pero me parece muy probable a la luz del documento anterior. En cualquier caso, los pesquisidores si actuaron por orden del rey; fueron el abad de San Millan y el arcediano Sancho de Cardenas y su papel en este caso no parece ser el de averiguar o determinar los terminos--como es muy frecuente en otros casos--, cosa que aqui hizo el merino, sino probablemente supervisar el desarrollo del duelo judicial.

La resolucion de conflictos mediante juramentos, aportando un determinado numero de juradores que sostengan mediante juramento los argumentos de las partes, tambien esta presente en tres casos. En 1175 o 1185, segun ya se ha mencionado, disputaban el monasterio de Cardena y los hombres de Penafiel y Fuentiduena sobre la iglesia de Santa Maria de Cuevas. Hemos visto como las partes acudieron a juicio a la curia regia, donde el rey ordeno que el pleito fuera librado por el conde Gomez. El conde dispuso que dos monjes debian jurar los derechos que alegaba el monasterio (que la iglesia les habia sido dada tiempo atras por el conde Asur Fernandez). Los monjes lo hicieron y el monasterio recibio sentencia favorable (57). En 1210 veinte hombres de Olmedo acudieron ante el rey y juraron los derechos que correspondian a los parientes de Vicente Mayor en la iglesia de San Cristobal de Olmedo y en la heredad de Puras, en el contexto del pleito que sostenian con el monasterio de Silos sobre dichos derechos (58).

Sobre el procedimiento seguido para prestar los juramentos nos informa con mas detalle otro texto al que tambien hemos aludido ya. Se trata del pleito que tuvo lugar en 1195 entre el monasterio de Albelda y el concejo de Ausejo (en La Rioja) sobre el nombramiento del clerigo a cargo de la iglesia de San Valerio de Ausejo. Como hemos visto, el pleito fue librado en la curia regia por el alcalde del rey Garcia Ruiz. Este determino que, una vez que los representantes (andadores se les denomina en el texto) del concejo hubieran vuelto a Ausejo (fuerint tornados adsuum concilium), en los tres dias siguientes debian nombrar 5 juradores, especificandose que habian de ser 3 sacerdotes y 2 laicos, o bien 3 laicos y 2 sacerdotes, que debian acudir en el plazo de nueve dias ante el prior de Calahorra y jurar ante el, sicut consuetudo est iurare, los derechos que alegaba el concejo de Ausejo. Si el concejo no pudiera designar a los juradores en el plazo senalado de tres dias, o si estos no realizaran los juramentos en los nueve dias siguientes ante el prior, el concejo perderia el juicio (propter hoc cadat concilium Agoseio). Si los juradores del concejo acudieran en el plazo senalado, pero no fueran capaces de sostener sus derechos mediante juramento, entonces el monasterio deberia, a su vez, aportar 3 clerigos juradores que sostuvieran los suyos. En ese caso el monasterio veria reconocidos sus derechos y el concejo deberia pagarle el doble de lo que hubiera tomado de la iglesia en disputa (59).

Plazos y procedimientos nos hablan de un alto grado de ritualizacion y formalizacion del proceso judicial. Tambien podemos apreciarlo en otros pleitos resueltos mediante la aportacion y validacion de pruebas documentales.

En este caso, la expresion mas explicita se contiene en el texto que recoge el pleito entre los monasterios de San Juan de Burgos y San Cristobal de Ibeas de Juarros con el concejo de Santa Cruz de Juarros y sus senores en el episodio que tuvo lugar en 1196. Como hemos visto, las dos partes acudieron por medio de sus voceros ante el rey cuando este se encontraba en Penafiel y, una vez expuestos sus argumentos, el pleito fue librado por 4 alcaldes regios. Los alcaldes dispusieron que en un plazo de nueve dias (de nuevo el mismo plazo que en el caso anterior) el abad y el prior debian volver a la curia regia y mostrar los documentos en los que sostenian sus derechos (afferant coram regepriuilegia sua infra novem dies per manu fidelis). Asi lo hicieron, acudiendo de nuevo a la curia, ahora en Valladolid, con los privilegios que fueron leidos ante el rey por el obispo de Osma y, conforme a lo contenido en ellos, recibieron sentencia favorable (et protulerunt priuilegia sua in curia coram rege, et legit ea coram rege dominus Martinus, Oxomensis episcopus, et, secundum quod inuenerunt in priuilegia, iudicauit dominus rex et alcaldi eius) (60).

De nuevo plazos y procedimientos bien establecidos, que se recogen con detalle en un documento que arroja luz sobre otros menos explicitos. Sabemos que el caso que acabamos de ver en 1196 fue el segundo episodio de un conflicto que ya antes habia llegado ante el rey. En 1182 las dos partes enfrentadas ya habian acudido ante el rey en Burgos y este habia dispuesto entonces que librara el pleito Lope Diaz de Fitero, el merino mayor. El texto que se conserva es menos detallado, pero nos informa que el merino juzgo tambien en esa ocasion secundum cartularium (ad horum autem uoces et secundum cartularium iudicauit Lop Diaz) (61). Seguramente el procedimiento fue similar al que siguieron en 1215 los alcaldes de Toledo don Diego y don Illan en el pleito entre Yepes y Ocana, que tambien fue librado conforme a un privilegio de Alfonso VII, aunque el texto, que se conserva solo en copias posteriores, ofrece una version dialogada del desarrollo del juicio (62). Y probablemente tambien fue librado conforme a pruebas documentales el pleito que enfrentaba hacia 1177 al arzobispo de Toledo y a la orden de Santiago sobre heredades en Tajuna y Villamanrique de Tajo. Hemos visto como, tras otras vicisitudes, las partes acordaron acudir a juicio ante el rey y la curia regia, donde el rey designo a tres magnates para que libraran el pleito y las partes nombraron a sus voceros. De nuevo se mencionan emplazamientos que deben atender las partes, en este caso para recibir la sentencia. Sabemos que la sentencia fue favorable a la orden y el texto nos informa de la ultima fase de un pleito de este tipo: la entrega de las heredades disputadas a la parte vencedora mediante un portero del rey. Pero el documento que se ha conservado tambien indica que la sentencia contenia otra disposicion mediante la cual el arzobispo debia entregar un documento, suponemos que aquel en que sostenia sus argumentos, que quedaria en manos del rey y se nos indica, asimismo, que el juicio fue juzgado mediante los documentos presentados por las partes (etper manuportarium regis acceperunt fratres istam hereditatem et de manu regis, et illa carta quod inde tenebat archiepiscopo misit in manu regis et per istas cartas fuitsuprascriptum iudicium iudicatumf (3). Me parece probable, aunque no puedo asegurarlo con certeza, que el pleito entre el concejo de Sepulveda y el obispo de Segovia, que fue librado por el rey y sus iudicibus curiae en 1196, tambien fuera librado atendiendo a lo contenido en los documentos aportados por las partes. No se indica expresamente en el texto que se conserva, pero los argumentos expuestos por los contendientes me llevan a pensarlo (64).

Pero la mayor parte de los pleitos fueron resueltos mediante la realizacion de pesquisas (65). Aunque los documentos tambien son muy desiguales en la informacion que proporcionan en estos casos, igualmente podemos ver que los procedimientos estaban bien establecidos y formalizados.

Primero, el nombramiento de los pesquisidores, entre los que no es raro que se encuentren los merinos mayores y menores en pleitos al norte del Duero (66). Aunque el numero es variable, frecuentemente seran dos o tres, a menudo siendo al menos uno de ellos eclesiastico, aunque no siempre. No es raro que en ciertas zonas se repita algun individuo actuando como pesquisidor en varios casos, de manera que podria haber una cierta continuidad y especializacion. En una ocasion se documenta tambien un oficial especifico designado como pesquisidor del rey en un territorio; se trata de Martin Perez de Boeza, quien en el escatocolo de un documento de Piasca de 1212 figura como Pesquisidor del rey en toda La Lieban[a] (67). De esa manera podriamos pensar que otros personajes que actuan como pesquisidores con cierta frecuencia (el prior de Piasca y Rodrigo Perez de Baro en la zona de Liebana en los anos 80 y 90; el arcediano Sancho de Cardenas en La Rioja hacia finales del siglo xii y comienzos del xiii) tambien pudieron ser oficiales regios con esa funcion. Pudiera haber, asi, un cuerpo especifico de pesquisidores regios (o haberlo en algun momento), pero la unica referencia clara es la de Martin Perez de Boezo en Liebana en 1212 y, por el contrario, muchos otros pesquisidores parecen haber sido designados para cada caso concreto.

Hemos de suponer que serian elegidos por su conocimiento de las realidades y las normas y fueros locales. Ademas de la presencia de clerigos, algunos textos, especialmente entre los referidos a zonas al norte del Duero, destacan su pertenencia a la nobleza, pero no parece que fuera una condicion necesaria. Cuando el monasterio de Sahagun acudio al rey en 1188 para recuperar unas heredades que habia perdido en Valladolid, el rey designo a 4 hombres viejos y honrados para que hicieran una pesquisa y averiguaran la verdad (quatuor senibus et probis hominibus de Valdeolit) (68). En alguna ocasion, tambien los alcaldes de importantes concejos como Burgos o Toledo actuaron como pesquisidores (69).

Una vez designados, los pesquisidores realizan la pesquisa o averiguacion tomando testimonio mediante juramento a testigos del lugar o lugares del conflicto o de las villas proximas. Las uillas fazeras, las circumiacentibus uillis que sunt in facie de aquella donde se desarrollaba el conflicto, o las villas frontariis (70). De esos lugares se tomaba un numero variable de testigos que debian expresar su testimonio bajo juramento (fecerunt iurare supra quatuor euangelia que dixissent ueritatem) (71). La eleccion de quienes habian de expresar su testimonio debia ser un factor clave para resolver el conflicto en un sentido o en otro. Los textos se refieren a ellos con un sentido retorico como <<hombres veraces>> (ueridicos uiros), <<los mejores del concejo>> (melioribus concilii), sabidores, <<ancianos y honrados>> (senibus etprobis) u <<hombres buenos>> (bonis uiris o bonos homines) (72). Con frecuencia los documentos recogen el nombre de los que prestaron su testimonio y su lugar de procedencia.

Una vez averiguada la verdad mediante la pesquisa, se dictaba la sentencia, sea por el merino, el alcalde (o los alcaldes) del rey o el propio monarca. Cuando los pleitos lo son por terminos y pastos o por heredades concretas el final del proceso consiste en la delimitacion fisica de esos terminos o en la entrega de las heredades disputadas. Con frecuencia en ambos actos intervienen los merinos, a menudo en compania de otros oficiales especificos, los porteros (porteros del rey o, en ocasiones, porteros de los merinos).

Pero no se llevaron a cabo pesquisas solo en relacion con terminos y heredades, sino tambien en pleitos por otros asuntos diversos. Los resumo en el cuadro siguiente:

Como he indicado mas arriba, a la luz de los documentos, el proceso de realizacion de pesquisas estaba bien formalizado y establecido en el reinado de Alfonso VIII. Parece seguirse un procedimiento previamente fijado que he intentado resumir brevemente. Un procedimiento que, ademas, se expresaba mediante textos escritos. Me referire a ello a continuacion, porque creo que merece una reflexion algo mas detenida.

4 EL PAPEL DE LO ESCRITO Y LO LEIDO

Mas arriba hemos visto como algunos pleitos se resolvieron acudiendo a pruebas documentales. Distan de ser mayoritarios, pero si son un numero significativo de casos. Ahora me interesa fijarme en otro aspecto, para subrayar que la mayor formalizacion del proceso judicial, a la que he aludido en las paginas anteriores, pasaba por un mayor papel de los documentos y que algunos de ellos tenian como finalidad ser leidos en publico. Reflexionaremos, entonces, sobre lo escrito y lo leido.

En primer lugar, el nombramiento de los pesquisidores y la orden a los pesquisidores para que realizaran la pesquisa se hacia por carta. Ninguna de ellas se ha conservado directamente, al menos hasta donde yo se, pero si hay referencias en otros documentos. En 1186 el dean y un canonigo de Toledo tomaron posesion de la aldea de Santa Maria de Cortes, que les fue entregada por un portero regio por orden del rey. Les entrego la aldea y sus terminos segun fueron establecidos por varios pesquisidores que habian sido designados por el rey segun se contenia en cartas del rey que habian sido vistas y oidas por los testigos de la entrega: per litteras suas (del rey) quam uidimus et audiuimus (73). Por lo tanto, los pesquisidores habian recibido cartas del rey y las habian mostrado, se habian leido publicamente, para exponer sin genero de dudas que actuaban en nombre del rey. Anos mas tarde Alfonso VIII ordeno tambien por carta a los alcaldes de Toledo don Diego y Esteban Illan que establecieran los terminos entre Ocana y Yepes: El rei don Alfonso, que Dios perdone, enbio su carta a alcaide don Diado e a don Illan el alcalde, que fuessemos departir el termino de Yepes e de Occanna (74).

Una vez realizada, la pesquisa es puesta por escrito senalando con detalle, como he indicado, el nombre y procedencia de los testigos y en ocasiones su condicion, asi como el contenido de su declaracion. De manera que la actuacion de los pesquisidores daba lugar a un documento que se enviaba al rey. De nuevo lo que conservamos con mayor frecuencia no son esos pergaminos estrictamente, sino su copia mas o menos literal e insercion en otros documentos, frecuentemente en las posteriores sentencias y disposiciones regias. Pero antes de eso el documento con la pesquisa era remitido al rey y en la corte era abierta y leida en presencia del rey y, segun senala expresamente algun documento, en presencia tambien de algun testigo. Por eso, ademas de abrir la pesquisa, esta se leia en voz alta.

El envio del documento de la pesquisa queda recogido, por ejemplo, en 1204, cuando el rey indica que los pesquisidores que habia nombrado en relacion con una disputa sobre el pago de portazgos en el Tajo le comunicaron el resultado en un documento: 73 74

Et significauerunt mihi (al rey) per cartam suam ... (75). Cartam que, por lo que nos indican otros textos, fue abierta, leida o recitada en presencia del rey. En 1182 el rey confirmo una pesquisa que habia ordenado y que eam ante me recitauerunt (76). El ano siguiente, el merino mayor envio al rey la pesquisa que habia realizado sobre Arroyal, pesquisa que fue coram domino rege Aldefonso relata et recitata (77). Y anos despues otro ejemplo contribuye a iluminar tambien esta fase del proceso. En 1203 pleiteaban el monasterio de Carrion y los hombres de Nogal de las Huertas sobre una presa en un canal derivado del rio Carrion. El rey, como en tantos casos, ordeno realizar una pesquisa, en esta ocasion al abad de Sahagun y a Rodrigo Martinez, quienes enviaron la pesquisa al rey. En este caso el texto que se conserva nos informa de que el documento de la pesquisa, el pergamino que la contenia, fue abierto en presencia del rey y del arzobispo de Toledo (soluta hac pesquisa ante me [el rey] et ante domnum Martinum, Toletanum archiepiscopum) (78).

De estos documentos podemos deducir la importancia de que las pesquisas se hicieran publicas en el ambito de la corte, especificandose incluso en ocasiones el nombre de los presentes, para garantizar que las subsiguientes sentencias se adecuaban a la verdad averiguada mediante las pesquisas.

Porque a la luz de las pesquisas el rey o sus alcaldes o los merinos dictaban sentencia. Y la sentencia tambien implicaba otros documentos. Documentos para las partes enfrentadas en los pleitos y documentos tambien para los oficiales regios, merinos y porteros, que debian ejecutar materialmente las sentencias. Estos tambien recibian documentos, cartas, que debian ser escritos ... y leidos publicamente.

El pleito de la presa de Nogal, al que acabamos de referirnos, termino con la realizacion de tres documentos conteniendo la sentencia (que, por cierto, fue favorable al monasterio y por eso se ha conservado): uno para el monasterio de San Zoilo, otro para el monasterio de Sahagun, senor de Nogal, y otro que debia quedar en manos del rey (et istam pesquisam sicut ante me soluta est approbo, roboro et confirmo et, ut monasterio beati Zoyli perpetuo ualeat, tres cartas inde fieri precepi, quarum unam ego habeo, aliam in monasteriio Sancti Facundi mandaui reseruari, tercia uero Sancto Zoylo) (79). Pero, ademas, el rey indica que habia ordenado a su portero que destruyera la presa en cuestion y que lo hiciera en presencia del abad de Sahagun (80).

Esta fase, la ejecucion material de la sentencia, daba lugar tambien a documentos independientes de los que se han conservado pocos casos, aunque si hay algunas noticias suficientemente significativas.

El monje (o monjes) que compuso el cartulario del monasterio de Santa Maria de Aguilar de Campoo, conocido como el Becerro de Aguilar, copio dos curiosas noticias. En ellas se da cuenta de dos pleitos, uno que mantenia el monasterio de Aguilar con el concejo de Aguilar (los de Aguilar) sobre una presa, y otro del concejo de Aguilar con el concejo de Valberzoso (unos km al norte de Aguilar) sobre un monte. En ambos casos el rey habia ordenado realizar sendas pesquisas como resultado de las cuales ordena, en el primer caso, que se deshaga la presa sobre la que se pleiteaba y, en el segundo caso, que ambas partes puedan aprovechar el monte. Lo significativo es que las noticias que se conservan se refieren a la orden que dio el rey a su merino Gonzalo Miguel (seguramente el merino de Aguilar) para que, acompanado por el portero del rey, ejecutara las sentencias. Pero el rey ordena que lo haga a la vista de las pesquisas que dice que incluye tambien en las cartas que le envia selladas con su sello (istam pesquisa quam uiderepotestis in ista carta quam mitto uobis sub meo sigillo) (81).

Por lo tanto, el rey designaba a los pesquisidores mediante documentos, estos le remitian el resultado de las pesquisas tambien consignadas por escrito en documentos que enviaban a la corte, donde eran abiertos y leidos publicamente ante el rey. El rey comunicaba la sentencia a las partes de nuevo en documentos en los que frecuentemente se copiaba la pesquisa, elaborandose varios y permaneciendo uno de ellos en la cancilleria regia. Pero se elaboraban tambien otros documentos, en los que se podia incluir asimismo la pesquisa, comunicando a los oficiales regios lo que debian hacer para ejecutar materialmente la sentencia. Un proceso en el que interviene una burocracia bastante desarrollada. Mas de lo que quizas se pudiera pensar. Y un proceso que conocemos mal porque carecemos de los registros de la cancilleria regia. Solo podemos reconstruirlo a partir de las piezas fragmentadas del puzle que se conservan en la documentacion privada. Piezas, ademas, manipuladas al transcribirlas en cartularios cuando y como interesaba a los monjes de unos u otros monasterios. Se copiaban las sentencias favorables, casi nunca las desfavorables; se resumian y refundian los documentos porque, en definitiva, el objetivo no era copiar los textos fielmente sino garantizar derechos. Pero, aunque lo que se conserva son piezas fragmentadas, si creo que son suficientes y suficientemente elocuentes para mostrar el desarrollo burocratico en la administracion de la justicia del rey en el reinado de Alfonso VIII.

Un desarrollo sustentado en documentos que se escribian para garantizar derechos y propiedades y cuya finalidad con cierta frecuencia no solo era ser guardados y conservados, sino primero ser leidos publicamente, precisamente para garantizar mejor esos derechos.

Las pesquisas, como hemos visto, se leian en voz alta en la corte, se recitaban segun la expresion de algun documento, y las ordenes del rey a sus oficiales para que ejecutaran las sentencias tambien eran leidas en publico en los lugares y ante las gentes afectadas.

Un ultimo ejemplo puede servir para resumir todo el proceso. En el monasterio de San Zoilo de Carrion se realizo a comienzos del siglo xiii un cuaderno o pequeno cartulario en el que se copiaron varios documentos; entre ellos uno que contiene una disputa que tuvo lugar entre 1206 y 1211 entre los de Ganinas y los de Riotorto, ambos lugares en la zona de Saldana en Palencia (82). Ganinas pertenecia al monasterio de San Zoilo y Riotorto a los Bueso, a Pedro Bueso y a Maria Bueso, miembros de una familia de la nobleza de la zona vinculada con los Giron. En realidad se trata de dos disputas, pero relacionadas entre si. Por un lado, los de Ganinas y los de Riotorto disputaban por terminos y derechos de pastos. Por otro lado, se disputaba tambien por un cauce que habia ordenado construir Maria Bueso y que afectaba a los de Ganinas (ambos lugres estaban en la vega del rio Carrion, entre Saldana y Carrion, de forma que el cauce seguramente limitaba o reducia el agua que llegaba a Ganinas). La disputa llego al rey, quien ordeno realizar dos pesquisas, una la encomendo al abad de Benevivere y a dos caballeros de la zona (milites), Alvaro Nazareno y Fernando Nunez; la otra al mismo abad de Benevivere, al prior de Nogal y al merino del rey en Saldana (el merino menor) Diego Iniguez. Ambos grupos realizaron sus pesquisas, que enviaron por escrito al rey en litteras illorum sigillatas mediante un canonigo de Benevivere, cuando el rey se encontraba en Valladolid. En el documento que se conserva se transcribio el contenido de esas pesquisas, pero modificandolo como si fuera una unica pesquisa, cuando sabemos que hubo dos asuntos, dos grupos de pesquisidores y el plural litteras es perfectamente elocuente.

Las cartas fueron vistas y oidas por el rey, poniendose de relieve de nuevo la lectura publica de los documentos, quien acepto su contenido ordenando que se pusiera su sello sobre ellas (fecit eas in sigillo suo includi cum quibusdam aliis litteris suis). A continuacion el rey ordeno que las cartas conteniendo las pesquisas, y ahora selladas con el sello del rey, fueran enviadas al merino de Saldana para que fuera a Ganinas e hiciera que se cumpliera lo dispuesto en ellas (et misit eas Didago, merino suo de Saldania, precipiens ei firmiter quatenus omni occasione et dilatione remota, accederet ad Ganninas et faceret omnia integrari iuxta tenore karte sibi trasmise). Recibidas las cartas y abierto el sello del rey, el merino las hizo leer publicamente en Saldana in pleno foro (Idem ergo (sic) Didacus merinus recepitpredictum mandatum regis ab Saldaniam, et, aperto sigilo regis, fecit litteras illas legi in pleno foro). Hecho esto, al dia siguiente el merino fue a Ganinas y, en presencia de muchos hombres buenos ordeno que se cumpliera el mandato del rey (coram multis bonis hominibus mandatum regis compleuit). Ordeno deshacer el cauce y dividio los terminos en disputa, estableciendolos como estaban cuando Ganinas pertenecia al rey, antes de que este la diera al monasterio en un cambio de heredades.

Burocracia y documentos para garantizar la justicia del rey. Una parte de esa garantia se obtenia mediante su lectura publica, fuera en la corte regia, fuera in pleno foro en Saldana o en cualquier otro lugar.

5 CONCLUSIONES

En las paginas anteriores he intentado mostrar como durante el reinado de Alfonso VIII el ejercicio de la justicia del rey alcanza un nuevo desarrollo. Frente a la expansion de los poderes senoriales, dotados de atribuciones en materia de justicia (dominio senorial), el rey se dota de instrumentos y medios para hacer efectiva y ejercer su superioridad jurisdiccional (senorio jurisdiccional regio). Instrumentos y medios en forma de oficiales especificos, como los merinos mayores y sus oficiales dependientes los merinos menores o los alcaldes de la curia. Pero tambien confiriendo al proceso judicial un mayor grado de formalizacion y burocratizacion, en lo que tendra una importancia cada vez mayor la realizacion de documentos: cartas, que con frecuencia se escribian para ser leidas publicamente, dando a conocer y haciendo asi mas efectiva la justicia del rey.

Este desarrollo de la justicia del rey forma parte de un proceso mas amplio de extension del poder real (siguiendo la terminologia de Carlos Estepa) que, afectando a multiples campos (desde la fiscalidad a la acunacion de moneda), es bien apreciable ya en el reinado de Alfonso VIII.

DOI: http://dx.doi.org/10.14201/shhme201533233261

Recibido: 2013-10-03

Revisado: 2014-03-17

Aceptado: 2014-10-03

Ignacio ALVAREZ BORGE

Depto. de Ciencias Humanas. Facultad de Letras y de la Educacion. Universidad de La Rioja. Edificio Vives. C/ Luis de Ulloa, 2. E-26004 Logrono (La Rioja). C. e.: ignacio.alvarez@unirioja.es

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* Este articulo se ha realizado en el marco del Proyecto de Investigacion dirigido por Carlos Estepa y financiado por el MICINN (HAR2009-09599) y de una Ayuda de Investigacion de la Universidad de La Rioja (PROFAI 13/05).

(1) Vease el monografico <<On (de)commemoration: rethinking the battle of Las Navas de Tolosa>>, publicado por la revista Journal of Iberian Medieval Studies, 2012, vol. 4/1, con 21 contribuciones breves sobre el tema. O los diversos congresos que se han realizado, como el Congreso Internacional Miradas Cruzadas. 1212-2012 Las Navas de Tolosa (Jaen, abril de 2012); la XXIII Semana de Estudios Medievales de Najera, 1212, un ano, un reinado, un tiempo de despegue (Najera, agosto de 2012); o las VII Jornadas HispanoPortuguesas de Historia Medieval La Peninsula Iberica en el tiempo de las Navas de Tolosa (Baeza, septiembre de 2012); tambien la XXXVII Semana de Estudios Medievales de Estella 1212-1214. El trienio que hizo a Europa (Estella, julio de 2010). Otras reuniones cientificas y seminarios han sido numerosos, pero destacare el seminario Alfonso VIII (1158-1214): una epoca de cambio en el poder real, que se celebro en el CCHS del CSIC en Madrid el 18 y 19 de octubre de 2012, sustentado por el Proyecto de Investigacion en cuyo marco se ha realizado este articulo.

En cuanto a la bibliografia sobre el reinado de Alfonso VIII, sigue siendo de referencia imprescindible el estudio de Gonzalez, Julio. El reino de Castilla en la epoca de Alfonso VIII. Madrid: Escuela de Estudios Medievales, 1960, 3 vols. A la espera de una revision completa puede verse tambien Martinez Diez, Gonzalo. Alfonso VIII rey de Castilla y de Toledo. Burgos: La Olmeda, 1995. Las aportaciones de la historiografia reciente han sido revisadas y comentadas por ESTEPA DIEZ, Carlos. <<El reino de Castilla de Alfonso VIII (1158-1214)>>. En ESTEPA, Carlos; ALVAREZ, Ignacio y SANTAMARTA, Jose Maria. Poder real y sociedad. Estudios sobre el reinado de Alfonso VIII (1158-1214). Leon: Universidad de Leon, 2011, pp. 11-63; remito a esa obra para un estado de la cuestion detallado.

(2) Carlos Estepa, con su equipo en el que me integro, es uno de los autores mas destacados en esa revision del reinado de Alfonso VIII. Vease ESTEPA, ALVAREZ y SANTAMARTA, Poder real y sociedad. En las actas de los congresos citados en la nota 1 varias ponencias desarrollan esta propuesta; vease tambien GARCIA DE CORTAZAR, Jose Angel. <<El reinado de Alfonso VIII en el proceso de configuracion constitucional del reino de Castilla>>. En BARO, Juan y SERNA, Margarita (eds.). El fuero de Laredo en el octavo centenario de su concesion. Santander: Universidad de Cantabria, 2001, pp. 127-150.

(3) ESTEPA DIEZ, Carlos. <<La monarquia castellana en los siglos XIII-XIV. Algunas consideraciones>>. Edad Media. Revista de Historia, 2007, vol. 8, pp. 79-98.

(4) La bibliografia de referencia seria amplisima y no puede quedar reflejada aqui ni siquiera minimamente. En 1212-1214. El trienio que hizo a Europa, hay varias contribuciones actualizadas que ademas aportan numerosas referencias bibliograficas. Una aproximacion sintetica tambien en ESTEPA DIEZ, Carlos. <<Las limitaciones del poder universal: el imperio y las monarquias feudales>>. En LOPEZ OJEDA, Esther (coord.). 1212, un ano, un reinado, un tiempo de despegue. Logrono: Instituto de Estudios Riojanos, 2013, pp. 15-38.

(5) ESTEPA DIEZ, Carlos. <<La construccion de la fiscalidad real>>. En ESTEPA, ALVAREZ y SANTAMARTA, Poder real y sociedad, pp. 65-94.

(6) Estas reflexiones se sustentan sobre otros trabajos anteriores, especialmente ALVAREZ BORGE, Ignacio. Cambios y alianzas. La politica regia en la frontera del Ebro en el reinado de Alfonso VIII de Castilla (1158-1214). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 2008; y, sobre todo, Clientelismo regio y accion politica. Los merinos mayores de Castilla en el reinado de Alfonso VIII (1158-1214). Madrid: Sociedad Espanola de Estudios Medievales, 2014.

(7) El asunto ha sido abordado fundamentalmente desde el punto de vista de la Historia del Derecho y de las Instituciones y la bibliografia de referencia es bastante abundante. A algunas de las obras mas significativas me ire refiriendo a lo largo de las paginas siguientes, pero una sintesis general puede verse en SANCHEZ-ARCILLA, Jose. La administracion de justicia real en Leon y Castilla (1252-1504). Madrid: Universidad Complutense, 1980; y, mas breve, CALDERON ORTEGA, Jose Manuel. <<La justicia en Castilla y Leon durante la Edad Media>>. En La administracion de justicia en la Historia de Espana. Guadalajara: Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, 1999, vol. 1, pp. 21-38. Sin embargo, se esta proponiendo una revision muy importante desde planteamientos metodologicos bien distintos en buena medida articulada en los trabajos de Isabel Alfonso; entre otros, puede verse ALFONSO ANTON, Isabel. <<Judicial rethoric and political legitimation in medieval Leon-Castile>>. En ALFONSO, Isabel; KENNEDY, Hugh y ESCALONA, Julio (eds.). Building legitimacy. Political discourses and forms of legitimation in medieval societies. Leiden: Brill, 2004, pp. 51-87.

(8) ESTEPA DIEZ, Carlos. <<Apendice I. Nuevos diplomas de Alfonso VIII. Correccion y atribucion de fechas. Nota sobre documentos falsos y sospechosos>>. En ESTEPA, ALVAREZ y SANTAMARTA, Poder real y sociedad, pp. 271-308.

(9) Esa cifra es una estimacion que no obedece a un recuento detallado, sino aproximado. Pueden verse las tablas que ofrecen los autores del CODIPHIS (GARCIA DE CORTAZAR, Jose Angel; MUNITA, Jose Antonio y FORTUN, Luis Javier. Codiphis. Catalogo de colecciones diplomaticas hispano-lusas de epoca medieval. Santander: Fundacion Marcelino Botin, 1999); a esas cifras hay que anadir los textos publicados posteriormente (desde 1997) y los ineditos.

(10) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 766 de 1204, procedente de la orden de Santiago, es calificado como original con algunas dudas \orig.(?)\ por su editor.

Por otro lado, el doc. 607 de 1192 es calificado por Gonzalez como <<copia del siglo xiii>>. Se trata de un documento regio inserto en otro del prior de Calahorra del que existen otras dos ediciones completas (Gonzalez publico solo el documento regio); en una de ellas su editor senala que procede de un pergamino que llevaba un sello de cera, lo que podemos interpretar como un original. Vease SAINZ RIPA, Eliseo. Coleccion diplomatica de las colegiatas de Albelda y Logrono (Tomo I: 924-1399). Logrono: Comunidad Autonoma de La Rioja, 1981, doc. 20. Entre las ediciones de Gonzalez y de Ripa hay otras discrepancias que afectan tambien a la fecha, pues el segundo fecha el texto en 1195, no en 1192 como hizo Gonzalez. Ambos elementos, presencia de sello de cera y fecha de 1195, me han sido confirmados por Pablo Diaz Bodegas, director del Archivo Diocesano de Logrono donde se custodia el documento en cuestion (a quien agradezco su amabilidad y disponibilidad para resolver mis dudas) de manera que no me parece que haya problemas en considerar el documento del prior como original. Aun asi, claro, el documento regio inserto es una copia. Otra edicion del texto en RODRIGUEZ DE LAMA, Inocencio. Coleccion diplomatica medieval de La Rioja. Logrono: Instituto de Estudios Riojanos, 1979, vol. III, doc. 331.

(11) ALVAREZ BORGE, Clientelismo regio.

(12) Sobre los origenes y los precedentes de los merinos mayores MONTENEGRO VALENTIN, Julia. <<Algunas consideraciones sobre los origenes del merino mayor>>. Anuario de Historia del Derecho Espanol, 1997, vol. 67, pp. 1091-1106; ESTEPA DIEZ, Carlos. <<Sobre los origenes de los merinos mayores en Leon y Castilla>>. En MINGUEZ, Jose Maria y Ser, Gregorio del (eds.). La Peninsula en la Edad Media. Treinta anos despues. Estudios dedicados a Jose Luis Martin. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2006, pp. 87-100; y ALVAREZ BORGE, Clientelismo regio, pp. 13-16.

(13) ALVAREZ BORGE, Ignacio. Monarquia feudal y organizacion territorial. Alfoces y merindades en Castilla (siglos X-XIV). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1993.

(14) Algunos ejemplos en ALVAREZ BORGE, Cambios y alianzas, pp. 377-386.

(15) Sobre la evolucion de las tenencias en Castilla en el siglo xiii un estudio muy completo en ESTEPA DIEZ, Carlos. <<Los territorios: II. Tenencias y tenentes>>. En La formacion de la Corona de Castilla, en preparacion (agradezco al autor haberme permitido consultar su trabajo inedito); y una introduccion al tema para el reino de Leon (mas limitada tambien cronologicamente) en BIANCHINI, Janna. <<The distribution of tenancies in Leon, c. 1200-1250: charter evidence for a history of power>>. Journal of Medieval Iberian Studies, 2013, vol. 5/1, pp. 33- 46.

(16) No desarrollare ahora estos aspectos que he estudiado con detalle en ALVAREZ BORGE, Clientelismo regio, pp. 98-118.

(17) Vease GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 406.

(18) PENA PEREZ, Francisco Javier. Documentacion del monasterio de San Juan de Burgos (1091-1400). Burgos: Ediciones J. M. Garrido Garrido, 1983, doc. 43.

(19) Remito de nuevo a ALVAREZ BORGE, Clientelismo regio, pp. 124-125.

(20) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 406.

(21) Vease SANCHEZ-ALBORNOZ, Claudio. La curia regia portuguesa. Siglos XII y XIII. Madrid: Centro de Estudios Historicos, 1920; y GUGLIELMI, Nilda. <<La curia regia en Leon y Castilla (I)>>. Cuadernos de Historia de Espana, 1955, vol. 23-24, pp. 116-267.

(22) GUGLIELMI, <<La curia regia>>, pp. 165-167, donde cita varios ejemplos del reino de Leon, el primero de ellos ya en 1178.

(23) GUGLIELMI, <<La curia regia>>, p. 167.

(24) MARTIN POSTIGO, Maria de la Soterrana. Santa Maria de Cardaba. Priorato de Arlanza y granja de Sacramenta. Valladolid: Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Valladolid, 1979, doc. XIII. Lamentablemente no se conserva el documento original, que solo se conoce a traves del texto que publicara en su dia Berganza (BERGANZA, Francisco de. Antiguedades de Espana. En Madrid: por Francisco del Hierro, 1721, vol. II, doc. 32, p. 386); segun ese autor el documento estaba datado en la era MCCX1II correspondiente al ano 1175, pero anade que Delataque fuit altercatio coram Domino Rege Allefonso ad Curiam, que facta fuit in Naxera; por lo tanto el pleito se libro en la curia de Najera que tuvo lugar muy probablemente a comienzos de 1185. Cabe pensar, entonces, que se leyera o copiara mal la fecha, debiendo faltar una decena; seria la era MCCXX111 correspondiente al ano 1185.

(25) MARTIN RODRIGUEZ, Jose Luis. Origenes de la orden militar de Santiago (1170-1195). Barcelona: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1974, doc. 115. El texto que se conserva no lleva fecha y fue datado por su editor hacia 1180, pero hay que tener en cuenta que el conde Nuno murio en 1177.

(26) PENA PEREZ, San Juan, doc. 43 de 1182.

(27) GARCIA TURZA, Francisco Javier. Documentacion medieval del monasterio de San Prudencio de Monte Laturce (siglos X-XV). Logrono: Instituto de Estudios Riojanos, 1992, doc. 44.

(28) Conviene en este punto tener en cuenta todavia otro documento, ya de 1209, en que el rey designa a unos jueces para resolver un pleito. Se trata de una disputa entre el cabildo de Burgos y el capellan de la reina sobre unos molinos en Burgos. El rey ordeno que el pleito fuera librado por el arcipreste de Frias y por un hermano del dean, ambos muy proximos al cabildo; creo que ese hecho y el que la otra parte implicada fuera el capellan de la reina--no se si por si mismo o en nombre de la reina--explican la actuacion del rey. GARRIDO GARRIDO, Jose Manuel. Documentacion de la catedral de Burgos (1184-1222). Burgos: Ediciones J. M. Garrido Garrido, 1983, doc. 418.

(29) Es muy expresiva la frase del fuero de Los Balbases (Burgos), en 1135, que se refiere a los judices ..., qui vulgo alcaldes vocantur; MARTINEZ DIEZ, Gonzalo. Fueros locales en el territorio de la provincia de Burgos. Burgos: Caja de Ahorros Municipal de Burgos, 1982, doc. XC, [seccion] 3.

(30) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 607; SAINZ RIPA, Albelda y Logrono, doc. 20; RODRIGUEZ DE LAMA, Coleccion diplomatica, vol. III, doc. 331.

(31) PENA PEREZ, San Juan, doc. 58.

(32) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 868; y RIVERA GARRETAS, Milagros. La encomienda, el priorato y la villa de Ucles en la Edad Media (1174-1310). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1985, doc. 59.

(33) GONZALEZ, Alfonso VIII, docs. 822 y 828.

(34) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 809.

(35) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 729. Notese que en el texto figura la referencia a otros alcaldes, pero se trata de alcaldes de Toledo, no de la curia regia.

(36) Seria un compuesto del posesivo romance <<mi>> o <<mio>> y el sustantivo vasco <<anai/anaia>>, con el significado de <<hermano>> o <<mi hermano>> en sentido figurado. Asi se ha interpretado en el caso mas conocido de Alvar Fanez Minaya, amigo y lugarteniente del Cid.

(37) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 878. Me he referido con mas detalle a Pedro Vidas, a su relacion con el merino Pedro Fernandez (ambos estuvieron vinculados a la orden de Santiago) y a otros documentos posteriores ya en el reinado de Fernando III, en ALVAREZ BORGE, Clientelismo regio, pp. 80-81 y 169.

(38) Alcaldes de Toledo en GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 766 de 1204 y doc. 882 de 1211; y HERNANDEZ, Francisco Javier. Los cartularios de Toledo. Catalogo documental. Madrid: Fundacion Ramon Areces, 1985, doc. 360 de 1215. Y alcaldes de Burgos en PENA PEREZ, San Juan, doc. 60 de c 1200.

(39) Entre los estudios sobre el proceso judicial desde una perspectiva institucionalista vease PRIETO MORERA, Agustin. <<El proceso en el reino de Leon a la luz de los diplomas>>. En El reino de Leon en la Alta Edad Media, vol. II. Ordenamiento juridico del reino. Leon: Centro de Estudios e Investigacion San Isidoro, 1992, pp. 381-518.

(40) PENA PEREZ, San Juan, doc. 43, para el pleito de Juarros; y GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 406, para el pleito de Arroyal.

(41) Fallaronse en abinencia el prior et don Gutier Munioz et suos herederos que fossen a iudizio a Fromesta a Garci Roiz, merino del rei; RODRIGUEZ DE DIEGO, Jose Luis. Coleccion diplomatica de Santa Maria de Aguilar de Campoo (852-1230). Valladolid: Junta de Castilla y Leon, Consejeria de Cultura y Turismo, 2004, doc. 210.

(42) GUGLIELMI, <<La curia regia>>, pp. 190-193.

(43) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 863.

(44) El pleito entre Ledigos y Saldana en GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 632; el de Arroyal en Ibid., doc. 406.

(45) PENA PEREZ, San Juan, doc. 58.

(46) MARTIN RODRIGUEZ, Orden de Santiago, doc. 115.

(47) MARTIN RODRIGUEZ, Orden de Santiago, doc. 174.

(48) RODRIGUEZ DE DIEGO, Aguilar, doc. 210.

(49) Hec est memoria de iudiciis quod habuit magister P. F. cum archiepiscopo de Toleto super illas hereditates de Taiunna quod erant usque in Taio, illas quas fratribus tenebant, et super Alboer. Venit magister noster ad plazo in Toleto et ibi cum archiepiscopo habuit iudicio super istas suprascriptas hereditates et non potuerunt in iudicio illo convenire; et appellavit magister ad archiepiscopum ad Roma, et post appellacionem ad tempus modicum, fuit curata Conca et ante domino rex A. fuit ibi magister, et deprecavit archiepiscopus ad rex ut deprecasset rex ad magister quod istam appellationem solvisset eum et iudicasset rex iudicium istum; et rex deprecavit magistro et placuit magistro quod misissent illum iudicium in manu regis et de sua corte, et remasit istam appellationem per deprecatione quod fecit archiepiscopus dompnus Cerebrunus ad magister P. Fernandi. MARTIN RODRIGUEZ, Orden de Santiago, doc. 115 y pp. 47-48.

(50) GARCIA TURZA, Monte Laturce, doc. 44.

(51) El acuerdo entre el arzobispo y la orden de San Juan en 1186 en GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 455; y el fuero de Valdeiglesias en Ibid., doc. 772. Otro caso similar en LOPERRAEZ, Juan. Descripcion historica del obispado de Osma. Madrid: en la Imprenta Real, 1788, vol. 3, doc. 32 de 1195.

(52) Ejemplos de lo primero en GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 691 de 1200, doc. 702 de 1201, doc. 729 de 1202, doc. 795 de 1207, doc. 796 de 1207 y doc. 858 de 1210; en HERNANDEZ, Cartularios de Toledo, doc. 557 de 1190; y en AYALA MARTINEZ, Carlos de. Libro de privilegios de la Orden de San Juan de Jerusalen en Castilla y Leon (siglos XII-XV). Madrid: Instituto Complutense de la Orden de Malta, 1995, doc. 205 de 1210.

Ejemplos de lo segundo en GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 448 de 1186, doc. 568 de 1191, doc. 868 de 1210 y doc. 922 de 1214; en MARTIN RODRIGUEZ, Orden de Santiago, doc. 117 de c 1180; en HERNANDEZ, Cartularios de Toledo, doc. 234 de 1190; y en RIVERA, Ucles, doc. 65 de 1211.

Ejemplos de lo tercero en GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 809 de 1207, doc. 814 de 1207, doc. 815 de 1207, doc. 818 de 1208, doc. 826 de 1208 y doc. 909 de 1213; en ABAJO MARTIN, Teresa. Documentacion de la Catedral de Palencia (1035-1247). Burgos: Ediciones J. M. Garrido Garrido, 1986, doc. 96 de 1185; y en FERNANDEZ FLOREZ, Jose Antonio. Coleccion diplomatica del monasterio de Sahagun (857-1300). Vol. V, 1200-1300. Leon: Centro de Estudios e Investigacion San Isidoro, 1991, doc. 1.552 de 1202.

(53) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 932; y para la fecha y la interpretacion del texto, ESTEPA DIEZ, <<Apendice I>>, p. 301.

(54) Tampoco faltan documentos que indiquen que el pleito fue librado por la curia regia, pero sin especificar la intervencion de jueces concretos. GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 429 de 1184, doc. 461 de 1186 o doc. 1034 de 1215, este ultimo ya en el reinado de Enrique I.

(55) Notum sit et manifestum presentibus et futuris quod ego Aldefonsus, Dei gratia rex Castelle et Toleti, iudicium quod subscriptum est inter Villam Gonzalui et Madriz in curia mea iudicari mandaui. Concilium de Villa Gunzalui et concilium de Madriz inter se contentionem habebant super tribus maiadis, scilicet, Pradiella et Cabannas nouas et Losiellas, et illi de Madrid erant tenentes, illi uero de Villa Gunzalui allegabant de iniuria et uilentia sibi illata. Auditis itaque in presentia mea hinc inde allegationibus utriusque partis, datum est illis pro iudicio ut alterutrapars daret unum peditem qui inter se dimicarent, et parspeditis uictorispredictas maiadas iure hereditario perhenniter haberet. Commisso ergo pedestri predio duello deuicitpedes datus a concilio Ville Gonzaluezpeditem datum ab illis de Madriz. Inde est quod ego predictus rex Aldefonsus cum uxore mea Alienor regina, jacio cartam concessionis et stabilitatis de predictis tribus maiadas uobis toti concilio de Villa Gunzaluezpresenti et futuro iure hereditario, uobis habituris in perpetuum, ut in eis scindatis et ganati uestri pascant et ibi iaceant. GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 429.

(56) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 807; CANTERA MONTENEGRO, Margarita. Santa Maria la Real de Najera. Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 1987, vol. 2, T. 2, doc. 106; GARCIA TURZA, Francisco Javier. Documentacion medieval del monasterio de Valvanera (siglos XI a Kill). Zaragoza: Anubar, 1985, doc. 228. Las copias del texto que se han conservado presentan algun problema de datacion que no detallare ahora. Solo indicare que probablemente se trata de un texto falso o interpolado. Sobre ello ALVAREZ BORGE, Cambios y alianzas, pp. 135-136 y nota 10.

(57) MARTIN POSTIGO, Santa Maria de Cardaba, doc. XIII.

(58) GONZALEZ, Alfonso VIH, doc. 863.

(59) GONZALEZ, Alfonso VHI, doc. 607.

(60) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 653; y PENA PEREZ, San Juan, doc. 58.

(61) PENA PEREZ, San Juan, doc. 43.

(62) HERNANDEZ, Cartularios de Toledo, doc. 360. El texto, que se conserva copiado en dos cartularios de la catedral de Toledo elaborados anos mas tarde, indica que el juicio se celebro en marzo de 1215 por orden del rey Enrique I, pero los alcaldes habian comenzado a librar el pleito con anterioridad y por orden del rey Alfonso VIII.

(63) MARTIN RODRIGUEZ, Orden de Santiago, doc. 115.

(64) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 1029.

(65) Sobre las pesquisas, ademas de los trabajos clasicos como CERDA RUIZ-FUNES, Joaquin. <<En torno a la pesquisa y procedimiento inquisitivo en el derecho castellano-leones de la Edad Media>>. Anuario de Historia del Derecho Espanol, 1962, vol. 32, pp. 483-518; o PROCTER, Evelyn S. El uso judicial de la pesquisa en Leon y Castilla (1157-1369). Granada: Instituto de Historia del Derecho, 1978; vease ahora Alfonso, Isabel y JULAR, Cristina. <<Ona contra Frias o el pleito de los cien testigos. Una pesquisa en la Castilla del siglo xiii>>. Edad Media. Revista de Historia, 2000, vol. 3, pp. 61-88; y ALFONSO, Isabel. <<Memoria e identidad en las pesquisas judiciales en el area castellano-leonesa medieval>>. En JARA, Jose Antonio; MARTIN, Georges y ALFONSO, Isabel (eds.). Construir la identidad en la Edad Media. Poder y memoria en la Castilla de los siglos vii a XV. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2010, pp. 249-279.

(66) Algunas referencias a ellos en Alvarez Borge, Clientelismo regio, pp. 103-110, 144-146 y 161-165.

(67) MONTENEGRO VALENTIN, Julia. Coleccion diplomatica de Santa Maria de Piasca (857-1252). Santander: Consejeria de Cultura, Educacion, Juventud y Deporte, 1991, doc. 158.

(68) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 508; y FERNANDEZ FLOREZ, Jose Antonio. Coleccion diplomatica del monasterio de Sahagun (857-1300). Vol. IV, 1110-1199. Leon: Centro de Estudios e Investigacion San Isidoro, 1991, doc. 1443.

(69) Alcaldes de Burgos en PENA PEREZ, San Juan, doc. 60 de c 1200; alcaldes de Toledo en GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 766 de 1204.

(70) Vease respectivamente RODRIGUEZ DE DIEGO, Aguilar, doc. 49 de 1182; GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 406 de 1183; o SANCHEZ BELDA, Luis. Cartulario de Santo Toribio de Liebana. Madrid: Patronato Nacional de Archivos Historicos, 1948, doc. 125 de 1197, entre otros documentos donde se encuentran esas expresiones u otras equivalentes.

(71) RODRIGUEZ DE DIEGO, Aguilar, doc. 49 de 1182. Otras referencias expresas de la testificacion bajo juramento en GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 406 de 1183, doc. 660 de 1197, doc. 751 de 1203, doc. 905 de 1213 o doc. 934 de 1206-1211 (fecha corregida por ESTEPA DIEZ, <<Apendice I>>, p. 305.

(72) Esas expresiones, por el orden en que las he mencionado, en GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 290 de 1177, doc. 294 de 1178; Rodriguez de Diego, Aguilar, doc. 49 de 1182; GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 508 de 1188; RUIZ DE LOIZAGA, Saturnino. El libro Becerro de Santa Maria de Bujedo de Candepajares (1168-1240). Miranda de Ebro: Fundacion Cultural Profesor Cantera Burgos, 2000, doc. 64 de 1183 o 1193; SANCHEZ BELDA, Santo Toribio, doc. 125 de 1197; y GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 751 de 1203.

(73) HERNANDEZ, Cartularios de Toledo, doc. 216, y tomo la cita de la copia que se conserva en el Becerro de la Catedral de Toledo, en AHN, Codices, 996, fol. 79r.

(74) HERNANDEZ, Cartularios de Toledo, doc. 360.

(75) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 766.

(76) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 398.

(77) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 406.

(78) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 751; y Perez Celada, Julio Antonio. Documentacion del monasterio de San Zoilo de Carrion (1047-1300). Burgos: Garrido Garrido, 1986, doc. 72. Sobre este asunto, PEREZ CELADA, Julio Antonio. <<La explotacion de los recursos hidraulicos en el curso medio del rio Carrion en la Edad Media>>. Publicaciones de la Institucion Tello Tellez de Meneses, 2000, vol. 71, pp. 113-134, especialmente pp. 120-121.

(79) GONZALEZ, Alfonso VIII, doc. 751; y PEREZ CELADA, San Zoilo, doc. 72.

(80) Dedi portarium meum qui crebrantaret illam presam de Nogar, presente et asistente et uidente domno Pelagio, abbate Sancti Facundi, quando illam presam crebrantaret. Ibid.

(81) Aldefonsus, Dei gratia rex Castelle, Gonzaluo Micaelis, merino, salutem. Sciatis quodpro illa contenda quam habebant los de Aguilar cum abbate Sancte Marie de Aguilar super illa presa, mandaui illa pesquirere et inueni ego istam pesquisam quam uidere potestis in ista carta quam mitto uobis sub meo sigillo. Unde mando uobis firmiter quod statim, uisis litteris, faciatis cum isto meo portario defacere illam presam quam fecerunt homines de Aguilar de nouo quousque ego exeam ad ipsam terram. Et non faciatis inde aliud pro quanto uos amatis.

De magis sciatis quod, pro illa contenda quam habebant los de Aguilar cum los de Valuerzoso super monte, mandaui ego pesquirere et inueni istam pesquisam quam uidere potestis in ista carta quam mitto uobis sub meo sigillo. Unde mando uobis firmiter quod sicut pesquisa dicit, cum isto meo portario faciatis illud compleri, quod habeant illud de communi et nichil sit ibi departido. Gonzalez, Alfonso VIH, doc. 914; y Rodriguez de Diego, Aguilar, doc. 256.

(82) GONZALEZ, Alfonso VIII, T. 3, doc. 934; Perez Celada, San Zoilo, doc. 68 y pp. XXXI-XXXII sobre el manuscrito que este autor denomina << Cuaderno de copias de documentos>>; y PEREZ RODRIGUEZ, Estrella. << Vita Didaci>>. Poema sobre el fundador de Benevivere. Estudio y edicion critica con traduccion del poema y de los diplomas relacionados. Leon: Universidad de Leon, 2008, doc. C.37. Pero vease la fecha que propone Estepa DIEZ, <<Apendice I>>, p. 305.
CUADRO 1. Formas de resolucion de
los pleitos.

Pruebas                    5
Ordalias y juramentos   5 (2+3)
Pesquisas                 34
TOTAL                     44

CUADRO 2. Tipos de pleitos que se
resuelven mediante pesquisas.

Terminos                           13
Heredades                          9
Derechos (rentas, fueros)          6
Aguas (presas, aprovechamiento)    4
Iglesias                           1
Varios                             1
TOTAL                              34
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Author:Alvarez Borge, Ignacio
Publication:Studia Historica. Historia Medieval
Date:Jan 1, 2015
Words:18087
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