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La inmigracion antes de la inmigracion: Buenos Aires y el movimiento migratorio portugues en el espacio atlantico durante el largo siglo XVIII.

DESDE LOS ALBORES del siglo XV los portugueses salieron de la Peninsula Iberica para dirigirse hacia lugares remotos como las islas Madeira y Azores primero, luego Guinea, Cabo Verde, la India, Brasil e Hispanoamerica. ?Como es posible que un pais pequeno en extension--dentro del marco europeo--, apenas poblado por un millon de habitantes en el siglo XVI, pudiera realizar la toma de Ceuta en 1415, la colonizacion de las islas Madeira y Azores, la exploracion del contorno africano, la ruta del Indico, ocupara Goa, Macao y Timor, poblara Cabo Verde, sao Tome e Principe y, mas tarde colonizara Brasil?

Portugal vio salir hacia el exterior partes muy significativas de su poblacion y esto fue una constante durante mas de la mitad de su existencia como nacion. Esta salida obedecio a motivos multiples: la necesidad de descubrir nuevas tierras, conquistar otros territorios, colonizar espacios poco habitados, comprar o vender mercaderias y esclavos, o tambien trabajar y sobrevivir. otros motivos de la emigracion estuvieron enmarcados dentro de la intolerancia religiosa y, anos mas tarde, en las circunstancias politicas adversas.

El fenomeno persistente de la emigracion, duro mas de quinientos anos y condiciono al mundo portugues. La literatura, la musica, la poesia o el cine mas recientemente, han tenido como motivo fundamental la idea de migracion y el emigrante y a saudade aparecen en todos los ordenes y estratos de la vida portuguesa. Desde la epopeya de Camoens, las cronicas de Gomes Eanes de Zurara y Fernao Mendes Pinto, pasando por las novelas de Antero de Quental, Camilo Castelo Branco, Eca de Queiroz hasta la poesia de Fernando Pessoa, encontramos presente el tema de la emigracion. Tambien en la plastica, en las obras de Jose Malhoa o Almada Negreiros y en las corrientes musicales como el fado y casi todos sus autores, hallamos un factor de identificacion que los une vertebralmente: es el sentimiento de dolor y nostalgia frente a la inevitable partida de Portugal. (1)

El objetivo de este trabajo consiste en realizar una observacion que nos aproxime a los motivos que llevaron a los portugueses a salir de su terruno y a instalarse en uno de sus multiples destinos, sobre todo, el motivo que los llevaria a Buenos Aires como destino final, ya que este centro participaba como un punto de atraccion mas, dentro del mundo iberocolonial de los migrantes dentro del espacio atlantico. Finalmente haremos hincapie en el caso de Buenos Aires y la singular insercion social que tuvieron los portugueses en aquella sociedad hacia fines de la epoca moderna.

?Cuales fueron los motivos de la emigracion portuguesa? El analisis de la emigracion portuguesa fue abordado por algunos autores a nivel nacional como producto de una serie de situaciones coyunturales socioeconomicas o politicas; otros sin embargo lo han hecho desde una perspectiva regional, tomando en cuenta los casos de cada una de las provincias y las islas con sus respectivas problematicas. Estas dos formas de interpretar la emigracion portuguesa han coexistido en la historiografia en los ultimos anos.

Las migraciones europeas constituyeron un proceso que se fue gestando desde la baja Edad Media en sus movimientos internos y desde el siglo XVI para los movimientos ultramarinos. Por otro lado, la idea central del emigrante siempre fue la misma: un deseo de mejor fortuna, espiritu de aventura y las miserias dejadas en la tierra natal, parecen ser fundamentales; en esto los portugueses, al igual que los espanoles, no fueron la excepcion, ya que ambos pueblos tuvieron la preponderancia migratoria hacia Hispanoamerica colonial. (2)

Vitorino Magalhaes Godinho senalo en su trabajo sobre la emigracion portuguesa, que hubo, durante el siglo XVI, entre 2.000 y 3.000 salidas anuales desde Portugal a Brasil, Oriente, Marruecos e Hispanoamerica lo que equivale a una tasa de emigracion del 2,5 por mil o para todo el siglo. (3)

El censo de 1527-31 nos informa que habia en Portugal continental 280.000 vecinos, lo que equivalia, considerando las omisiones, a aproximadamente unos 1.400.000 habitantes. Los portugueses estaban presentes en las islas del Atlantico, en el norte de Africa, en Brasil, en el golfo de Guinea, en la India, en China, en Macao, en Malaca y en Timor. Sin embargo, a mediados del siglo XVII la proporcion de emigrantes al Brasil y al imperio espanol aumento y el flujo migratorio cambio sus objetivos dentro de la pequena nacion iberica. Dicho flujo tomo una dimension mucho mas profunda en el espacio atlantico y dejo en un segundo plano el espacio que se habia ganado en el Indico. (4)

Impotente para defenderse en el Indico de sus nuevos competidores europeos (Holanda e Inglaterra), los esfuerzos portugueses se centraron poco a poco en la inmensa tarea de la colonizacion brasilena donde era preciso comenzar de cero, proceso de colonizacion muy diferente al que habian realizado en Africa y Oriente. (5) No vamos a realizar aqui un trabajo de enumeracion de las etapas de la colonizacion brasilena, pero cabe indicar que cuando a fines del siglo XVII se descubrieron los yacimientos de Minas Gerais se produjo una emigracion en masa al Brasil, lo que llevo a una transformacion dentro del foco migratorio de los portugueses metropolitanos, alcanzando niveles demasiado elevados para la epoca. El Brasil habia dejado de ser un lugar de refugio seguro para cristaos novos, como habia sucedido durante los siglos XVI y XVII, y comenzaba entonces a dar lugar a una nueva migracion metropolitana con otras expectativas de vida.

Se calcula que anualmente abandonaban su patria de 3.000 a 4.000 portugueses, de tal suerte que en la provincia del Minho tuvo consecuencias socioeconomicas graves producto de ese vacio demografico. Hacia 1709 la poblacion de las provincias del norte en particular, habia sufrido una conmocion tan grande hasta el punto que Don Juan V prohibio que se viajara al Brasil sin un permiso otorgado por las autoridades, es decir, un pasaporte otorgado por la Secretaria de Estado de Lisboa o las oficinas de Oporto o Viana do Castelo. Las dotaciones de los buques de guerra que se encontraban anclados en Bahia no dejaban a sus tripulaciones bajar a tierra so pena de gravisimas multas para sus capitanes. En marzo de 1720 se prohibio en general el acceso de los portugueses metropolitanos al Brasil, exceptuandose a funcionarios, clerigos y casos muy excepcionales. Esta veda, sin embargo, no interrumpio la emigracion, pero la restringio de manera considerable, aunque siempre existio algun camino alternativo para hallar un pasaje. (6)

Las medidas establecidas nunca fueron estrictamente ejecutadas en los puertos portugueses de partida. En 1733 tres embarcaciones arribadas a Bahia venidas desde Oporto llevaron 700 pasajeros sin los requisitos de autorizacion. En 1742 el Virrey de Brasil, Conde de Galveas, noto que, a pesar de las medidas tomadas, era importante el numero de migrantes llegados de Portugal y de las islas del Atlantico. Sus destinos finales en general eran Bahia, Pernambuco, San Luis de Maranhao y especialmente Rio de Janeiro, que ofrecia la mas corta ruta hacia las areas mineras. (7)

Con la nueva legislacion pombalina de 1760 comenzo a percibirse una preocupacion estatal por controlar la movilizacion interna del Reino. Se establecio asi un control que obligaba a los ministros dos Bairros a confeccionar listas de todos los habitantes de sus respectivas regiones con su declaracion de oficio u ocupacion, su modo de vivir o subsistencia y controlar a los "ociosos y libertinos"; como tambien seria obligatorio declarar los cambios de domicilio. Durante este periodo se apunto hacia un control administrativo de la movilidad geografica de los portugueses ya que las salidas del Reino dependian del poder central de Lisboa. Asi la salida legal del pais era casi imposible para la mayoria de la poblacion. (8)

El Rio de la Plata no permanecio ajeno a este esquema migratorio, y la trasformacion del perfil migratorio de los portugueses metropolitanos hacia el Brasil tuvo su repercusion en esta region. Desde la refundacion de Buenos Aires en 1580 y durante todo el siglo XVII, la ciudad se habia convertido en un buen resguardo para portugueses "sospechosos por su origen". Asi lo demuestran los trabajos de Jose Torre Revelo, R. Lafuente Machain, Arturo Garvich y Boleslao Lewin, por mencionar algunos entre los que han abordado el tema considerandolo parte fundamental de la historia colonial rioplatense; pero durante el siglo XVIII otros portugueses con nuevas expectativas de vida, comenzaron a llegar a Buenos Aires. (9)

?Quien emigraba?

Los procesos migratorios se inician, logicamente, con la aparicion de motivaciones individuales o familiares resultantes de situaciones de carencia en el plano interno del pais expulsor y de oportunidades (reales o enganosas) que se ofrecen en el exterior. A ello se deben sumar las posibilidades de traslado como tambien el tener en cuenta otros factores que diversifican las estructuras migratorias, tales como las estructuras economicas y las estrategias regionales de reproduccion social y su vinculacion con el regimen de la tierra.

A fines del siglo XVIII, y por mucho tiempo mas, la emigracion portuguesa fue fundamentalmente masculina y su intensidad dejo marcas notables que se reflejaron en los censos de poblacion. Para este periodo, en el que el colonizador del antiguo regimen se transformo en emigrante, Portugal habia perdido el sentido de los vitales ritmos europeos y se encontraba, a partir del desencadenamiento de la Revolucion Industrial a fines del siglo XVIII, mas atrasado e incapaz de hallar un rumbo cierto. (10)

La composicion social de los emigrantes portugueses que llegaron al Brasil y al Rio de la Plata hacia fines del siglo XVIII y comienzos del XIX respondio principalmente a dos tipos de migracion diferentes dado que la misma afecto a todos los niveles de la actividad economica de entonces.

Una oleada migratoria de un tipo social mas calificado, sobre todo en la segunda mitad del siglo XVIII, estaba compuesta por letrados, jovenes aprendices y propietarios que se dirigian hacia el Brasil. En cuanto al Rio de la Plata, aparentemente tambien llegaba parte de ese tipo social mas calificado (que terminaba en matrimonio con alguna hija de un importante portugues de la sociedad portena, o acercandose al sector notable de la comunidad a traves de otros lazos como padrinazgo, testigos o albaceazgo).

Las redes de familiares o de vecindad eran tambien responsables de la introduccion de gran cantidad de emigrantes en el litoral brasileno y el Rio de la Plata. Resulta muy dificil cuantificarlas en total (dada su naturaleza informal) pero su estudio cualitativo permite delinear algunos contornos para el analisis de los sectores mas acomodados. (11)

En el modelo de red existe un tipo especial de inmigrante (que muy bien caracterizo Susan Socolow en su trabajo sobre los comerciantes de Buenos Aires). Ese modelo, que Socolow aplico fundamentalmente para el espanol inmigrante, resulta aplicable tambien para algunas familias portuguesas de Buenos Aires en el siglo XVIII. Eran jovenes enviados como aprendices a la casa de parientes o amigos. Estos adolescentes ayudaron en negocios al por menor; aquellos que se destacaron y fueron ascendiendo hasta convertirse en muchos casos en asociados. Algunos obtenian el control del negocio a traves del matrimonio con la hija de su contratante o por herencia, y algunas veces este individuo podia ahorrar para abrir su propio negocio. (12)

Era frecuente que los comerciantes optaran por casar a sus hijas con aquellos jovenes destacados inmigrantes; los espanoles lo hacian con espanoles y los portugueses de Buenos Aires lo hacian con compatriotas, fueran estos de Brasil, de las islas o de la metropoli. Este modelo que se dio en Buenos Aires se repetia de manera similar en Mexico y naturalmente, con mayor intensidad, en el litoral brasileno. (13)

Por otro lado, existia un segundo grupo de migracion muy importante constituido por individuos de condicion humilde, pobres y analfabetos en su mayoria. Este grupo, considerable en numero, llegaba al litoral brasileno o al Rio de la Plata en muchos casos de forma clandestina, desprotegido, impulsado por una idea de mejor vida. Su ignorancia y falta de preparacion lo llevaban a formar parte de los estratos mas bajos de la sociedad, integrandose en la inmensa masa de artesanos y jornaleros que componian el mundo colonial rioplatense. Tambien podia formar parte de esas masas anonimas de artesanos y jornaleros que abundaban en las ciudades litoralenas del Brasil o en el interior minero, en busca de alguna oportunidad que una sociedad saturada no ofrecia. En algunos casos estos portugueses de Buenos Aires llegaban a confundirse con los sectores de castas; asi, el padron de extranjeros de Buenos Aires de 1804, como las actas de matrimonio de las parroquias de Buenos Aires, nos muestran una proporcion importante de ellos unidos en matrimonio con mestizas, pardas o mulatas debido tambien a la escasez de mujeres coterraneas, las cuales--muy pocas--quedaban reservadas, por regla general, para los individuos mas destacados de la sociedad. (14)

Respecto al cupo femenino, dentro del mundo migratorio, sabemos que en las migraciones ultramarinas tardocoloniales las mujeres ocuparon un lugar infimo y Buenos Aires no fue la excepcion.

Los portugueses de Buenos Aires ante la corona espanola

Buenos Aires, refundada casi en el mismo momento en que se unificaron ambas coronas peninsulares, resulto ser un polo de atraccion para estos migrantes "extranjeros". En Hispanoamerica los portugueses eran considerados tan extranjeros como cualquier subdito de otras monarquias europeas, incluso durante el periodo en que Portugal estuvo politicamente unido a Espana (1580-1640). Su vecindad en la Peninsula nunca fue una circunstancia que se tuviera en cuenta como para otorgar un trato de favor. La proximidad del Brasil portugues, sumado tambien a la gran cantidad de establecidos en Brasil (que se asentaron posteriormente en el area rioplatense), dieron lugar a que la rivalidad y el conflicto fueran una moneda constante para los portugueses instalados en Buenos Aires.

Por mas que la Real Cedula del 19 de enero de 1594 ordenara "Que por el Rio de la Plata no pueda entrar gente ni mercaderia al Peru (...) ni se contrate en hierro, esclavos, ni otro genero del Brasil, Angola, Guinea u otra cualquier parte de la corona de Portugal si no fuere de Sevilla en navios despachados por la Casa de Contratacion", Buenos Aires habia desarrollado su propia via comercial urgida ante la necesidad de su propia subsistencia como aldea. (15) La infiltracion portuguesa en los territorios hispanoamericanos del sur continental fue, durante todo el periodo colonial, una constante, representando la mayor de las migraciones extran jeras recibidas. El caso de Buenos Aires y la ruta altoperuana asi lo atestiguaron.

Segun James Lockhart, a comienzos de la colonizacion, los reinos de Aragon y Castilla no constituian una unidad hermetica contra un Portugal extranjero, mas bien la Peninsula Iberica estaba constituida por un grupo de "castellanos hablantes" (Sevilla, Leon y Zaragoza) y tres grupos marginales de considerable importancia, los catalanes, los vascos y los portugueses cada cual a su manera eran mas o menos extranjerizantes por igual. Para los castellanos el vasco era el mismisimo prototipo del extranjero. (16)

El grupo de portugueses radicado en Buenos Aires resulto ser un numero considerable desde su misma fundacion. (17) Por otro lado, al instalarse en Brasil una visita del Santo Oficio a comienzos del siglo XVII, la cantidad de portugueses migrantes (de dudosa religiosidad) hacia el Rio de la Plata aumento en forma considerable y esto tambien fue otro motivo de preocupacion para las autoridades coloniales, las cuales, ante el temor que ello suscitaba, intentaron tomar medidas sobre el asunto. (18)

En el siglo XVIII el nuevo estado borbonico comenzo a dimensionar su politica respecto a Buenos Aires adecuandose a su nueva realidad. Aunque el problema del judaismo y las practicas judaizantes continuaba preocupando a la Inquisicion y a algunos funcionarios, era evidente que la problematica sobre los extranjeros se habia complejizado.

Los portugueses continuaron siendo la primera minoria de extranjeros de Buenos Aires durante todo el periodo colonial y su influencia se dejo sentir en la sociedad. Sin embargo, las ordenanzas contra los extranjeros continuaron sucediendose a traves de todo el siglo XVIII y principios del XIX, lo que demuestra que los mismos continuaron siendo una preocupacion para el estado borbonico. (19)

Luego de la Recopilacion de las Leyes de Indias de 1680, el estado volvio a recurrir a las Reales Cedulas para recordar a las autoridades locales el cumplimiento de las prohibiciones y restricciones aplicables a extranjeros en lo que se referia a su residencia o trato comercial, por mas que estas practicamente no se cumplieran. Un ejemplo de ello ocurrio en 1740 en Buenos Aires cuando se dispuso una de las primeras ordenes de expulsion por el gobernador Miguel de Salcedo, el cual, cumpliendo estrictamente con lo ordenado por la metropoli, mando expulsar en el plazo de veinte dias a "todos los Portugueses casados y solteros que residieran en el territorio". (20)

Esta resolucion causo un revuelo de tal magnitud en Buenos Aires que se tuvo que llamar a la mediacion del Cuerpo Capitular invocando la ley 10, titulo 27, libro 9 de la Recopilacion que exceptuaba de la expulsion de extranjeros a los que sirviesen en oficios mecanicos a la "republica", "porque la principal causa consiste en purgar la Republica de personas que no convienen y conservar las que fueren utiles y necesarias guardando la integridad de nuestra santa fe catolica". (21) La expulsion finalmente se redujo a los extranjeros solteros, solucion aconsejada por el Consejo de Indias en septiembre de 1742 a los cuales se les permitio, incluso, avecindarse tierra adentro. (22)

Ello demostraba que en la ciudad no todo era rivalidad y por mas que la ley impusiera ciertas pautas, los hechos demostraban lo contrario. La presencia de subditos portugueses residiendo, comerciando, trabajando y tratando en Buenos Aires se hacia indispensable. Los artesanos, los trabajadores rurales y demas oficios (marinos y mecanicos en este caso en particular) llevaron a que las autoridades reconsideraran la medida por la supervivencia misma de la ciudad, la cual, dando lugar a la cedula de expulsion, se quedaria sin una mano de obra esencial para su vida cotidiana.

Buenos Aires se debatia dentro de una legislacion eclectica con respecto a sus extranjeros. Un nuevo bando del 5 de abril de 1743 insistia en prohibir el ingreso de extranjeros al Rio de la Plata y en obligar a los solteros a abandonar el territorio, impidiendo tambien a los casados ser propietarios de pulperias y otros comercios. Ante este nuevo bando se volvio a plantear en la ciudad el mismo conflicto suscitado por la ordenanza anterior. Nuevamente la orden de expulsion habia conmocionado a los habitantes de Buenos Aires y tuvo que intervenir, como anteriormente lo habia hecho, la autoridad del Cabildo a traves de su Procurador General, quien presento un memorial al gobierno el 26 de Mayo de 1743 puntualizando los progresos que en la ciudad habia causado la presencia del artesanado industrial de origen extranjero. (23)

La llegada de Pedro de Cevallos al gobierno de Buenos Aires provoco que el mismo intentara controlar la situacion en la ciudad rectificando los bandos anteriores con amenazas serias para los encubridores y penas mas severas para los que no cumplieran la ley. Sus acciones contra la Colonia del Sacramento en 1763, lo llevaron a remitir a la provincia de Mendoza, en calidad de prisioneros, a 75 portugueses, situacion que se volvio a repetir luego de las acciones definitivas contra la Colonia en 1777. (24)

La reforma radical de la administracion civil la constituyo el establecimiento del nuevo virreinato con Buenos Aires como capital, incluyendo dentro del mismo la region del Alto Peru con el fin de proveer a Buenos Aires de los beneficios fiscales del Potosi. Esta re valorizacion de Buenos Aires, con el crecimiento burocratico que implicaba la nueva administracion, volvio a colocar sobre la ciudad la mirada de muchos extranjeros, en su mayoria vinculados a los sectores bajos, que veian en ella una nueva via de movilidad social ascendente, por mas que ello significara (en la mayoria de los casos) una utopia irrealizable. (25)

Las ultimas disposiciones de extranjeria del Estado borbonico se sucedieron en la primera decada del siglo XIX. La primera de ellas altero el ritmo de la ciudad de Buenos Aires cuando el 23 de abril de 1803 el Consejo Real de Indias ordeno la expulsion de todos los extranjeros de estos territorios. Con motivo de dicha ordenanza se empadrono a todos los extranjeros residentes en Buenos Aires y, terminada la tarea, el Virrey Sobremonte, por decreto del 9 de marzo de 1804, presento la lista de los que debian ser "extranados". Se ordeno "que saliesen de estos reinos en los buques que en esta rada y en el puerto de Montevideo se hallan proximos a darse a la vela bajo el apercibimiento de que, en caso de no cumplirlo, se procedera al secuestro de sus bienes, a la prision de sus personas y a lo demas que hay lugar sin admitirse excepcion ni excusa alguna". (26)

Es obvio que el empadronamiento presento algunos contratiempos. Muchos extranjeros se dieron a la vela, otros, con varios anos de residencia en Buenos Aires presentaron sus quejas (algunas fueron contempladas por las autoridades) y otros (que ejercian como tratantes y traficantes) marcharon a otras regiones mas seguras para su actividad, donde pudieran ejercer su oficio con tranquilidad.

Respecto a los extranjeros residentes en Buenos Aires los padrones nos senalan que en 1744 existian en Buenos Aires 68 extranjeros censados dentro de una poblacion de 10.000 habitantes aproximadamente; de todos esos extranjeros, los portugueses constituian el 70 por ciento. En 1804 se censaron 455 extranjeros para una poblacion estimada en 40.000 habitantes, y los portugueses constituyeron el 57 por ciento. (27)

Los portugueses del Buenos Aires tardocolonial constituyeron siempre mas del 50 por ciento de la poblacion de extranjeros. Al parecer, el segundo grupo en importancia era la comunidad italiana, compuesta fundamentalmente por genoveses (para el padron de 1804 los genoveses constituian un 62 por ciento del total de italianos), quienes fueron apareciendo en Buenos Aires en la segunda mitad del siglo XVIII dentro de una nueva gama de oficios como cocineros, chocolateros o fabricantes de pastas.

El padron de 1804, como tambien los de 1807 y 1809 que se realizaron con motivos similares, presenta caracteristicas muy reveladoras para el estudio de la sociedad portena del periodo tardocolonial. Por primera vez los italianos son afectados por una ordenanza de este tipo en la colonia. Por otra parte, sus cifras son reveladoras para tomar conocimiento de la realidad en aquellos dias. (28) Sin embargo, a comienzos del siglo XIX la situacion habia cambiado demasiado en un breve lapso y un estado que siendo poderoso no pudo controlar la inmigracion clandestina, mucho menos pudo hacerlo durante su agonia.

?Por que Buenos Aires?

Hacia la decada posterior a la creacion del Virreinato se incremento el costo de vida en Buenos Aires debido al rapido crecimiento de la poblacion. Por otra parte, en el periodo entre 1785 y 1795 las demandas de mano de obra asociadas a la expansion comercial y a una explosion en la construccion urbana empujaron hacia arriba los salarios con mas velocidad que los precios que se pagaban por los bienes basicos de consumo. En este periodo, senala Lyman Johnson, los obreros gozaron de una dieta mejorada, tuvieron acceso a una mejor vivienda y una vida mas larga y sana. Los salarios terminaron en alza a fines del periodo colonial, aunque su incremento fue considerablemente mas bajo que el de los precios luego de 1800. Durante 1780 y 1790 las clases populares de Buenos Aires gozaron de un alto nivel de bienestar material. Muchos varones jovenes ingresaron en las actividades calificadas, incrementando el aumento de negocios mayoristas y minoristas. Por mas que la inflacion hubiera reducido los salarios hacia el final del periodo colonial, Buenos Aires continuaba siendo el polo de atraccion de muchos jovenes portugueses incentivados por un ascenso economico y mayor movilidad social que la ciudad portena, en apariencia, les ofrecia. (29)

A pesar de la situacion politico-juridica adversa, ?que motivos llevaron a los portugueses a instalarse en Buenos Aires durante el periodo colonial tardio? Lyman Johnson ha sugerido que el final de este periodo estuvo caracterizado por una "economia dual" con Santiago de Chile y Buenos Aires como las representantes de una economia natural y Rio de Janeiro como representante de la inflacion de precios y la acumulacion de capitales. Esta teoria se opuso a la de Ruggiero Romano que senalaba al periodo colonial tardio latinoamericano estancado en los precios y con una cronica escasez de dinero en circulacion. (30) Esta diferenciacion resulto favorable para Buenos Aires que se convirtio en un foco de atraccion por si misma dentro del espacio atlantico. Buenos Aires era una de las ciudades mas dinamicas de la America espanola durante el periodo colonial tardio y en ella, donde Romano habia encontrado estancamiento de precios, Johnson detecto lo contrario. Comparando un indice de precios al consumidor con salarios urbanos, Johnson pudo senalar que los salarios de la clase trabajadora se elevaron fuertemente hacia el final del periodo colonial, pero los precios al consumidor lo hicieron de un modo mayor. De este modo, la ultima decada del periodo colonial fue testigo de una declinacion en los salarios reales. (31)

Los portugueses de acomodados de Buenos Aires y sus pautas de integracion: Las relaciones sociofamiliares

La sociedad del siglo XVIII estaba organizada en torno a la familia, su posicion social y la conservacion de su honor. Al ser demasiado amplio el concepto de la familia, la eleccion de consorte resultaba fundamental no solo para la familia nuclear sino tambien para tias, tios, primos y demas miembros del amplio grupo de parientes. Un matrimonio inadecuado con quien perteneciera a una clase social mas baja o a una categoria racial inferior podia manchar a la familia, poner en duda su hidalguia y limitar las alternativas nupciales, sociales y economicas de todo el grupo familiar. De este modo, la igualdad entre los consortes era de fundamental importancia para los descendientes. (32)

Hacia 1778, casi todas las familias notables de Buenos Aires tenian su origen en inmigrantes recientes. Para esa epoca el mercader medio habia nacido en Espana y los nacidos en el Virreinato eran hijos de comerciantes que habian emigrado en el siglo XVIII. Los mercaderes se apoyaban sobre todo en sus yernos para la preservacion de sus fortunas y, de este modo, por lazos consanguineos y de afinidad se produjeron fuertes redes mercantiles. (33)

Asi, dentro de estas familias y no dentro de cualquier otro tipo de grupo, era donde operaban los circulos de parentesco y afines que nos interesan para este trabajo puesto que estimamos que los portugueses acomodados de Buenos Aires encajan dentro de este modelo. Segun Eric Wolf debemos reconocer a la familia su capacidad operativa y su alcance en la sociedad, lo que explica a traves del tiempo su permanencia. Otra pauta a tener en cuenta es la posibilidad de aglutinar una serie de funciones de tipo economico, social, sexual y afectivo. Todas estas funciones la familia puede realizarlas a pequena escala, en rapida sucesion y con un costo relativamente bajo. (34)

En cuanto al parentesco y las relaciones familiares podemos aclarar que la familia no solo determina el prestigio social del que goza una persona, sino que influye tambien sobre el tipo de recursos sociales para actuar fuera del medio familiar. Wolf se refiere en su trabajo a la relacion entre tios y sobrinos en la cultura euroamericana que dio lugar a la nocion de nepotismo. Aunque la "parentela" pueda resultar un medio eficaz para consolidar lazos economicos a traves de las uniones conyugales, tambien puede provocar el efecto contrario y que los parientes puedan ser parasitos entre si, limitando con ello la capacidad de cualquier miembro de aumentar su riqueza o su poder. (35) Por ultimo, nos senala Wolf, la relacion de tipo familiar en las actividades extrafamiliares implica un claro equilibrio entre las ventajas y los inconvenientes, lo cual resulta a veces demasiado complejo para llevar a cabo. (36)

Respecto a las familias urbanas y la integracion de una "red social" podemos afirmar que cada una de ellas mantiene lazos de amistad, parentesco y vecindad con otras familias, lo que constituye una red de familias. Tambien cada una de las familias mantiene relaciones con otras, por lo tanto se da una cantidad considerable de relaciones con otras familias entre las cuales algunas no tienen conexion entre si, lo que completa y diversifica el entramado de las relaciones que este analisis se propone presentar.

Cuando las relaciones familiares exceden el marco nuclear y comienzan a complejizarse se impone el concepto de red social, el cual nos permite observar las conformaciones mas complejas de las estructuras familiares. Asi, la red social es entendida como un conjunto de actores sociales o de grupos de actores que se vinculan entre si merced a estrategias formales e informales (o directas e indirectas). (37)

Cuando hacemos referencia al concepto de red social estamos aludiendo a la existencia de vinculos reciprocos indisolubles que implican que las partes debieron adoptar estrategias diversas, no como un tipo de conductas individuales, sino como parte de una actitud colectiva tendiente a la reproduccion social. Por lo tanto, las estrategias familiares, los vinculos sociales y la permanencia de las familias en posiciones socioeconomicas solidas nos llevan a coincidir con el planteo de Diana Balmori cuando afirma que "los individuos, por muy grande que fuera su poder economico o institucional, no retuvieron sus posiciones; las familias si (...) [estas] sobrevivieron porque formaban parte de una red que entretejio grupos de familias mediante el matrimonio, el comercio, la politica, las profesiones y los puestos en el gobierno". (38)

Por otra parte, en la sociedad colonial portena la familia y la red social actuaban como proteccion para los individuos. Con el mestizaje y la movilidad geografica habian surgido individuos que no podian ser facilmente identificables a nivel social o etnico. En el Buenos Aires virreinal el desmesurado crecimiento demografico llevo a los individuos de los grupos mas representativos a tomar ciertas medidas preventivas. Era muy factible que los jovenes capaces de caer en la "trampa" del amor romantico quedaran al desamparo de las normas vigentes. De este modo, la familia y el control de la misma como su participacion en una red social otorgaba ese amparo protector. (39)

Asi, algunos individuos que intentaran transgredir las normas impuestas podian ser rechazados del entorno familiar debiendo, de este modo, buscar su subsistencia sin el apoyo familiar. Ese fue el caso de Pedro Antonio Sosa, hijo del portugues Ventura Sosa y Marques, sastre y prestamista del Buenos Aires colonial. El mismo Ventura en su testamento de 1799 dejo bien explicito "mi hijo Pedro Antonio contrajo matrimonio contra mi voluntad y con notoria desigualdad de calidad segun consta en los autos que se obraron en la Curia Eclesiastica de esta capital, vengo en deseredarlo". (40) No sabemos el destino que tuvo Pedro Antonio, pues no encontramos ni testamenteria ni documentacion para rastrearlo. Sin embargo su hermano Jose Zenon continuo con los negocios familiares y participo en algunos pleitos por cobro de deudas. (41)

Algunos portugueses de Buenos Aires durante el periodo colonial lograron integrarse solidamente a la sociedad a traves de pautas singulares que resultaron en un entramado social complejo. Para lograr establecer las relaciones sociofamiliares entre los portugueses que aqui presentamos hemos utilizado como fuentes los Protocolos Notariales y Sucesiones existentes en el Archivo General de la Nacion, Padrones de la Ciudad y Campana de Buenos Aires (1726-1810), los empadronamientos de los extranjeros residentes en la ciudad de Buenos Aires de 1804, 1807 y 1809, y el trabajo de Hugo Fernandez Burzaco que contiene una lista estimativa de los habitantes de Buenos Aires para el periodo colonial en siete volumenes. Nos fue tambien de utilidad fundamental la indagacion en las Actas de Matrimonios de los Archivos Parroquiales de Buenos Aires, como asimismo algunos documentos extraidos del Archivo Historico de la Provincia de Buenos Aires que nos permitieron completar datos fundamentales. Tanto las Sucesiones como los Protocolos Notariales ya senalados nos permitieron realizar una aproximacion a la dinamica de las inversiones y el patrimonio de estos individuos, reveladores de un panorama por demas complejo para el estudio de las relaciones y su campo de accion social.

El 27 de julio de 1750 el Capitan Manuel de la Cruz, testaba por segunda vez en la ciudad de Buenos Aires. Su descendencia marco un rumbo durante todo el siglo XVIII que es relativamente facil de continuar gracias a los testamentos, sucesiones y registros parroquiales. (42) Esta informacion nos permite reconstruir una activa red familiar. El Capitan Cruz habia nacido en Coimbra hacia 85 anos y se habia casado dos veces. Al poco tiempo de llegar a Buenos Aires contrajo matrimonio con Maria de Melo Cabral, nieta de portugueses acomodados de Buenos Aires, la cual le dio cuatro hijos. Josefa (su tercera hija) se caso con Manuel Domingues de Acosta, tambien portugues aunque no sabemos de que ciudad. Manuel de la Cruz contrajo su segundo matrimonio con Juana Vallejos, hija del Capitan Vallejos perteneciente a una importante familia portena alejada de los origenes portugueses. De ese segundo matrimonio nacieron nueve hijos (cinco varones y cuatro mujeres). Petrona (la sexta en sucesion) se caso con Joaquin Cabot comerciante y miembro destacado del gremio de hacendados de Buenos Aires quien, no siendo portugues, estuvo ligado a la comunidad a traves de sus contactos comerciales. (43) Lucia (la septima en sucesion) se habia casado con Domingo da Silva, natural de la ciudad de Braga, nacido en 1700.

Domingo da Silva tuvo once hijos. Juana, hija mayor del matrimonio, se caso con Antonio Morales, portugues, nacido en 1737. Leandro (el segundo hijo del matrimonio) se habia casado con Bernarda Morales, sobrina de Antonio Morales e hija de portugueses. Gabino (el cuarto hijo del matrimonio) tuvo como padrinos de bautismo a Ana de Castro e Hilario Malaver, ambos de familia portuguesa. Domingo Eduardo (el octavo hijo del matrimonio) tuvo como padrino de bautismo a Andres Pacheco Malaver, un portugues del que no encontramos demasiadas referencias para rastrearlo. Dorotea Romualda (la menor de las hijas de Domingo da Silva) tuvo como padrinos a Antonio Castro y su senora Juana Gonzalez. Castro, natural de Trabazos, Portugal, resulto tambien albacea testamentario de Domingo da Silva.

Volviendo sobre Antonio Castro encontramos que se caso dos veces. De su primer matrimonio con Maria Mansilla tuvo seis hijos, Juan, su tercer hijo se caso con Dionisia Morales, hija de portugueses y sobrina de Antonio Morales (suponemos que fue hermana de Bernarda). De su segundo matrimonio con Juana Gonzalez, Antonio Castro tuvo una hija, Maria Josefa, que se caso con Manuel Ferreira de la Cruz natural de la ciudad de Braga y que resulto luego el albacea testamentario de su suegro.

Otra red familiar importante dentro de la comunidad portuguesa del Buenos Aires colonial la constituyo la iniciada por Francisco de Vieyra y su descendencia. Francisco de Vieyra nacio en 1684; sabemos que era portugues y que se desempenaba en Buenos Aires como mercader. En esta ciudad contrajo matrimonio con Mariana de Matos, hija de portugueses nacida en Buenos Aires. Logro a lo largo de su vida una fortuna considerable y tuvo tres hijos que fallecieron infantes, ademas de dos "hijas criadas", Micaela y Lorenza. Micaela se caso en primeras nupcias con Juan Rivero Guerra natural de Lisboa, con quien tuvo tres hijos. Al enviudar, contrajo matrimonio con Manuel Gonzalez, natural de Oporto. Lorenza (la otra "hija criada") tambien se caso con un portugues, Francisco Pereira Lucena, natural de Lisboa, quien era tambien mercader. De tan fecundo matrimonio nacieron cinco hijos: Maria Martina, la mayor, se caso con Juan de Silva Rios, natural de Maseira, Portugal; Vicente, el tercer hijo en edad, se caso con Juana Rita Ferreira de Arce, hija de Benito Ferreira Silva, mercader natural de Braga, y Maria Mercedes de Arce, de quienes Francisco Pereira Lucena y su esposa habian sido testigos de sus matrimonios.

La configuracion de las relaciones personales: Amigos, padrinos, testigos de casamiento y matrimonios

Los portugueses de los sectores acomodados se vincularon entre ellos a partir de las estrategias de relacion que desarrollamos a continuacion.

Los padrinos de bautismos

El caso del compadrazgo o parentesco ritual sirvio para fortalecer lazos economicos y sociales. Este tipo de parentesco ritual (al igual que los testigos de casamiento) establecia una relacion especial entre dos personas a traves de un ritual religioso. Los padrinos de bautismo establecian una relacion de proteccion con sus ahijados y tambien se convertian en compadres de los padres de los bautizados. Era un contrato superficial, dado que todos los padrinos tenian obligaciones morales y religiosas con sus ahijados pero no responsabilidades legales; era una manera de incrementar lazos cuando habia intereses economicos por medio. (44)

En regla general se buscaba como padrino a algun individuo destacado de la sociedad con mas poder y relaciones que los padres del bautizado, pero tambien el padrinazgo era un medio de afianzar lazos entre iguales. Puede decirse que existia una actitud defensiva cuando se buscaba a iguales y ofensiva (en la busqueda del ascenso social) cuando se elegia a un superior. Entre los portugueses de Buenos Aires este fue el nexo que unio a familias como la de Domingo da Silva con la de Pacheco Malaver, o la familia de Juan Felix Cuello con la de Pereira Lucena y Francisco Viera, o la de Manuel Duarte con la de Manuel Ferreira de la Cruz, por citar algunos ejemplos en los que los primeros nombraban padrinos de sus hijos a los segundos, personajes estos de mayor prestigio social.

Los testigos y padrinos de casamiento

En este caso de parentesco ritual los padrinos asumian los deberes de protectores de la pareja de recien casados con compromisos sociales muy similares a los padrinos de bautismo. Es la relacion que encontramos en el caso de Domingo da Silva con su padrino de bodas Antonio Castro. Tambien Antonio Castro y su mujer Juana Bautista Gonzalez fueron testigos de casamiento de Antonio Jose Dias de Acevedo, natural de Santarem, casado con Maria del Transito Brito, y tambien de Jose Vieyra Lobo, natural de Leiria, casado con Francisca Javiera de la Rosa. Francisco Viera aparece como testigo de bodas de Francisco Pereira Lucena. Por su parte Juan de Silva Rios, casado con la hija de Pereira Lucena, eligio como testigo de su boda, a Ambrosio de Saraiva, portugues mercader de Buenos Aires.

Estas relaciones de compadrazgo-padrinazgo, concomitantes con los sacramentos religiosos del casamiento y del bautismo, constituyeron uno de los mecanismos mas importantes dentro de las estrategias familiares. Tanto el padrinazgo como los testigos de casamiento creaban tambien una segunda red de parentesco que daba lugar a futuras alianzas familiares, economicas y sociales. (45)

El matrimonio

La union matrimonial resulto ser el vinculo preponderante sobre el cual se tejian la mayoria de los entramados de las relaciones sociales y, como podemos observar, la totalidad de las relaciones familiares. La trama de las uniones matrimoniales mucho tuvo que ver con el poder economico, el prestigio social y la influencia politica. Notamos que en algunos de los casos analizados, este vinculo se vio reforzado por el hecho de que el conyuge fuera padrino de bautismo de algun integrante de la familia de la novia como se ha dado en algunos casos. El matrimonio servia para marcar la iniciacion formal en un grupo determinado de la sociedad, como tambien para otorgar al individuo una definitiva estabilidad geografica.

El albaceazgo

En el albaceazgo se presentaban algunas caracteristicas dignas de resaltar. La mayoria de los portugueses que testaban nombraron a sus esposas como las primeras ejecutoras de sus patrimonios. Susan Socolow sostiene que este titulo era plenamente honorifico ya que otro hombre era nombrado coejecutor o se establecia que el segundo y el tercer ejecutor se harian cargo de la administracion real del patrimonio (por mas que en algunos casos las mujeres se hicieran cargo de los negocios, ya fuera solas o en conjuncion con un hijo, un cunado o un yerno). (46)

El caso mas relevante resulto el de Antonio Castro, que fue albacea testamentario de Domingo da Silva y padrino de su hija menor Dorotea Romualda. A su vez Manuel Ferreira de la Cruz, yerno de Antonio Castro, resulto ser tambien su albacea. Antonio Castro nombro en primer lugar como albacea a su mujer, en segundo lugar a su yerno y en tercero a su hijo. Lo mismo que Vicente Alfonso Lima quien nombro primero a su consorte, luego a su yerno y en tercer lugar a su hijo. Francisco de Vieyra tuvo como su albacea a su yerno Francisco Pereira Lucena, e incluso nombro herederos a los hijos de este, es decir sus nietos adoptivos, Diego, Vicente y Maria Martina. Tambien Joseph Borches, portugues de las Azores, nombro como albacea a Manuel Ferreira de la Cruz con quien no tenia lazos familiares pero si intereses comerciales. (47)

Los ejemplos previos parecen haber constituido una practica normal debido a que con frecuencia la gran diferencia de edad en el matrimonio hacia que a la muerte del suegro, el yerno debiera encargarse de criar a sus cunados y preparar sus matrimonios. (48) Maria Francisca Pereira Lucena nombro albacea en primer lugar a su hermano Don Diego Pereira Lucena y en segundo a Juan de Silva Rios, su marido, lo que nos lleva a pensar que el tema del albaceazgo resulta tan complejo como las variantes que podia tomar de acuerdo a los intereses economicos, familiares y sociales del grupo en cuestion.

La viudez

Otro aspecto a tener en cuenta es el caso de la viudez, situacion que, evidenciada por la cantidad de viudos y viudas que contrajeron segundas nupcias, es digna de destacar. Tanto los hombres viudos como las mujeres viudas se volvian a casar con frecuencia, aunque no era facil para las viudas mayores de 35 anos encontrar un marido. Solamente constituian la excepcion las viudas de comerciantes con un fuerte patrimonio o socialmente prominentes. (49) Por ejemplo, Micaela, hija criada de Francisco de Vieyra, se caso en primeras nupcias con Juan Rivero Guerra, natural de Lisboa, con quien tuvo tres hijos, y en segundas nupcias con Manuel Gonzalez, natural de Oporto, al cual sobrevivio. Otro fue el caso de Juan de Silva Rios, natural de Maseira, Portugal, quien habia contraido nupcias con Maria Martina Pereira Lucena, hija mayor de Francisco Pereira Lucena y al enviudar se caso en segundas nupcias con Juana Maria de Ezcurra, quien, aunque ajena a la prosapia portuguesa, pertenecia a una familia importante dentro de la sociedad portena.

El caso de Manuel de la Cruz, natural de Coimbra, resulto similar al anterior. Casado en primeras nupcias con Maria de Melo Cabral, nieta de Cristobal Cabral de Melo, portugues destacado de Buenos Aires originario de las Azores, eligio al enviudar casarse con Juana Vallejos, hija del Capitan Antonio Vallejos, viejo vecino de Buenos Aires de prosapia no portuguesa. No obstante, algunas de sus hijas se casaron con portugueses: Lucia con Domingo da Silva, natural de Braga, y su hija Josefa (la tercera de su primer matrimonio) se caso con Manuel Domingues de Acosta, tambien natural de Portugal. Debemos tener en cuenta que las mujeres viudas con patrimonio tendian a tener maridos, en su segundo matrimonio, con edades mas parecidas a las de ellas y eran las companeras deseables para un joven que tratara de mejorar su condicion socioeconomica. (50)

Tambien existieron casos en los que olvidar un primer matrimonio tal vez era conveniente. Asi Vicente Alfonso Lima, portugues originario de Viana do Castelo, decia en su testamento "y tambien declaro que en la Colonia del Sacramento fui casado con una mujer cuio nombre y apellido no tengo presente". (51) Cabe destacar que este individuo, una vez trasladado a Buenos Aires luego de la expedicion de Cevallos, contrajo matrimonio con Rosa Rita del Valle, hija de Antonio del Valle, quien le abrio las puertas para los negocios en la ciudad.

En muchos casos la viudez y el nuevo matrimonio podian producir conflictos familiares, como lo ilustran los casos en que los hermanos de ambos matrimonios no lograban acuerdo ante la sucesion de bienes y las partes correspondientes. Un caso revelador resulto el de Josefa de Toro, segunda mujer de Antonio Rivero de los Santos. Este mercader portugues se habia casado en primeras nupcias con Ana Joaquina Cueli con quien tuvo hijos que continuaron con los negocios paternos. Al morir Rivero de los Santos, su segunda esposa, Josefa de Toro, solicito en 1806 informacion de pobreza para litigar contra sus hijastros. Su representante explicaba asi la situacion:
   [ellos] han demostrado han defraudado de sus legitimos gananciales
   enagenando por vilisimos precios los bienes raices adquiridos
   durante este segundo matrimonio con lesion enormisima del valor que
   fueron tasados y ofrecimientos que se hizo de este beneficio de los
   dichos menores por su hijo politico Dn Jose Manuel Acosta, derechos
   que protesto y que no ha podido entablar por la entrada indigencia
   a la que la tienen reducida sus hijastros. (52)


En este caso, la red actuo como proteccion de un sector familiar dejando desprotegido al otro. Tanto el hijo politico de Rivero de los Santos como su administrador albacea, Jose Pereira Lucena, actuaron en un largo pleito frente a la viuda que reclamaba su parte y la de sus hijos. (53)

Otro caso de proteccion lo encontramos con el portugues Manuel Correa Morales, que solicito informacion de pobreza para litigar en un pleito que tenia con la viuda de Manuel Basavilbaso y Juan Pedro de Aguirre. En el mismo informe cito como testigos a Manuel Ferreira de la Cruz y a Don Jose Pereira Lucena. Sabemos lo relativo que resultaban los informes de pobreza en cuanto a su veracidad; los mismos, en algunos casos, consistian mas que nada en una estrategia para el litigio y este parece ser un pleito en que los mencionados miembros de la red actuaron en connivencia. Esto no significa que fuera la norma, puesto que existieron casos en que los solicitantes eran realmente pobres y necesitaban sinceramente del informe. (54)

Debemos considerar que la familia no solo reconoce su unidad ligada al parentesco, tambien se sostiene por similitud de intereses sociales, economicos o culturales. Esta afirmacion nos permite pensar que las expectativas de un grupo social muchas veces se generaban en el seno de las familias. Asi el grupo de familia de Domingo da Silva, comerciante y estanciero, se ligo a traves de padrinazgos y albaceazgo con el grupo de Antonio Castro, tambien mercader y dueno de tierras en la region. Otra familia, la de Juan Felix Cuello, se relaciono y vinculo economicamente con la de Francisco Pereira Lucena, a partir de ello lo convirtieron a este ultimo en padrino de dos de sus ocho hijos. (55)

Los ejemplos expuestos reafirman la importancia de los lazos de sangre y de compadrazgo como terreno seguro sobre el cual se edificaron relaciones duraderas e irreversibles dado que unian familias, formaban clanes, unian riquezas que permitian negocios y unian intereses que fueron la base de esa sangre comun. Esas riquezas ligadas (muebles e inmuebles) y los posibles negocios se podian articular gracias a las bases mencionadas. (56)

Integracion social

Las redes de vinculos primarios, que ya fueron analizadas para el Rio de la Plata por Zacarias Moutoukias, cuyos nucleos estaban constituidos por las parentelas, representaban el principal recurso para organizar negocios o empresas personales. Las redes personales, como tambien la recomendacion de jovenes emigrantes para grupos de parientes, amigos y clientes, constituian en gran medida la organizacion empresaria del periodo colonial (sobre todo en la segunda mitad del siglo XVIII) y determinaron el acceso a la informacion, el credito y los mercados. Esta resulto ser una practica comun para toda la inmigracion iberica, pero, dada su naturaleza informal resulta dificultoso cuantificarla en su verdadera dimension, sobre todo en el periodo colonial tardio. (57)

La inestabilidad economica respecto a las pautas mercantiles se reflejaba tambien en la inestabilidad social. No era facil para una familia o un individuo mantenerse en la esfera social mas alta. Un comerciante de Buenos Aires respetado y con un buen matrimonio sabia que podia derrumbarse. (58) A pesar de ello, hubo casos de notable integracion social de algunas familias portuguesas dentro de los diversos rincones de la sociedad portena.

Asi Martin Rivero, hijo de Antonio Rivero de los Santos y Joaquina Cueli, siguio la carrera militar, lejos del comercio de su padre (al cual se dedicaron sus cunados y hermanos). La Revolucion de Mayo lo encontro como Subteniente del Cuerpo de Patricios y en 1817 figuraba como Oficial Exterior de la Aduana. Su hermano Matias Rivero y Cueli fue uno de los primeros alumnos integrantes del curso de anatomia dictado por el Protomedicato. Para las Invasiones Inglesas ya era Cirujano del Tercer Batallon y en 1820 lo encontramos compartiendo con Cosme Argerich el puesto de Cirujano Mayor del Ejercito. En 1825 llego a Conjuez del Tribunal de Medicina y en 1827 fue Diputado en la Legislatura de Buenos Aires. (59)

El caso de los Pereira Lucena resulta tambien por demas interesante. Jose Pereira Lucena, hijo del mercader portugues Francisco Pereira Lucena, fue Alcalde del Cuartel 5 de la ciudad de Buenos Aires y "curiosamente" el encargado de relevar y llevar a cabo la lista de extranjeros que debian ser extraditados de ese cuartel para el registro de 1804, tarea que cumplio puntillosamente. Como podemos observar, su situacion dentro de la sociedad portena revelo notables pautas de integracion a la misma. Su hijo, tambien llamado Jose, fue el primer oficial de jerarquia muerto en las guerras de independencia en 1811. Su nieto resulto un destacado medico de Buenos Aires que murio en la epidemia de fiebre amarilla. (60)

La actitud de Jose Pereira Lucena como alcalde de cuartel no parece haber sido una excepcion. Jose Botello o Botelho habia nacido en Rio de Janeiro y se traslado a Buenos Aires en el ano 1795. Botello se dedico al comercio mayorista de vinos. En poco tiempo fue nombrado Alcalde de Barrio en el Cuartel 16 de la ciudad y en ejercicio de sus funciones empadrono en 1804, 1807 y 1809 a todos los extranjeros habitantes de su distrito, portugueses como el en su mayoria, tarea que tambien se esmero en realizar correctamente sin contemplar excepciones. Botello se caso en Buenos Aires con la hija de Tomas de Andonaegui, Josefa, integrandose de modo mas intenso a la sociedad portena tardocolonial. Sus hijos lograron una vida destacada durante el periodo independiente y logro casar a su hija Josefa Maria con Lucas Vivas, destacado comandante de los Husares de Pueyrredon durante las Invasiones Inglesas. (61)

Sin embargo no todos fueron casos de exito en la insercion social de los portugueses y sus descendientes. En el otro extremo se encontraba Diego Borches, hijo de Jose Borches (portugues ya mencionado), comerciante minorista y dueno de pulperia y lancha para el transporte de lena, quien dejo entre sus bienes una importante casa en la ciudad, otra en el puerto de Las Conchas y objetos de comercio. De sus tres hijos, Leandro y Manuel continuaron con los negocios paternos. Manuel llego a ser el comerciante mas importante del mencionado puerto. Cuando se organizaron las milicias por temor de un ataque al Virreinato, Manuel se enrolo en la clase de Teniente de Caballeria en el ano de 1802; al ano siguiente, ya era Capitan Graduado. Manuel tambien hizo construir a su costa la iglesia parroquial de La Inmaculada Concepcion del puerto de Santa Maria de Las Conchas y su mujer, quien fallecio en 1805, fue inhumada en el templo de San Francisco de Buenos Aires "en sepultura de privilegio". (62) Por su parte, el tercer hijo de Diego Borches, su homonimo, solicito en 1815 informacion de pobreza declarando que "vive en casa humilde propiedad de su mujer y solo tiene como propio una carretilla de su trabajo con que mantiene a su familia". (63) En este caso, la movilidad resulto adversa para este individuo quien no logro insertarse en la dinamica de las relaciones sociales, el comercio y la inversion como su padre y sus hermanos.

Los sectores bajos y sus ocupaciones

El estudio de las ocupaciones y oficios resulta fundamental para desentramar en gran medida la estructura ocupacional portena a fines del siglo XVIII y principios del XIX y, dentro de ella, el lugar que les correspondia a los extranjeros de los sectores bajos, en particular a los portugueses. El aprendizaje de un oficio ofrecia una posibilidad mas que el individuo podia llevar consigo dentro de la estrategia migratoria. Desde el punto de vista del capital humano, una habilidad distinta para desempenarse le permitia a dicho individuo una insercion en la sociedad que lo recogia. Aunque muchas veces el aprendizaje de un oficio y la habilidad en ejercerlo no estaba a disposicion de cualquiera, existian una gran cantidad de oficios "menos nobles" y ocupaciones menores que practicamente no exigian preparacion alguna. De este modo, durante el periodo que estamos analizando, la ciudad de Buenos Aires ofrecia una diversidad de ocupaciones en las que todos los individuos migrantes encontraban su lugar. (64)

Para el estudio de los portugueses integrantes de los sectores bajos las fuentes resultan aun mas escuetas. Al referirnos al caso de mercaderes tratantes y comerciantes de consideracion, las fuentes a las que recurrimos pueden ser los testamentos y sucesiones, los cuales nos brindan una informacion adecuada acerca de los bienes y redes sociales de los mencionados individuos. Sin embargo, para el estudio de las ocupaciones de los sectores bajos la trama se complejiza ya que los registros parroquiales no incluyen este tipo de informacion. Al no testar y mucho menos abrir sucesion sobre sus bienes, no nos queda mas que recurrir a los padrones y registros. En este trabajo utilizamos, ademas de los padrones de extranjeros de 1804, 1807 y 1809, los registros de algunos gremios de artesanos (como el caso de los zapateros de Buenos Aires) y el censo de artesanos realizado por orden del Virrey Vertiz en 1780, del cual han sobrevivido al paso del tiempo algunos fragmentos de importante consideracion ya analizados por Lyman Johnson.

Durante el periodo colonial tardio, la poblacion inmigrante europea disminuyo considerablemente, ya que, para 1744, los inmigrantes europeos representaban un 18,3 por ciento del total de inmigrantes masculinos y, para 1810, esta proporcion cayo hasta constituir un 12,2 por ciento del total. Esta disminucion de inmigrantes europeos demuestra un mayor control de las autoridades espanolas dirigido, principalmente, contra la inmigracion lusobrasilena. (65)

Lyman Johnson sostiene que el flujo de inmigrantes tuvo un impacto negativo sobre las oportunidades ocupacionales y la movilidad social potencial de la sociedad portena. Lo cierto es que los hombres que emigraban desde Europa desplazaban a los varones nativos en los niveles superior y medio de la jerarquia ocupacional, o limitaban las posibilidades de progreso de los portenos en las ocupaciones burocraticas comerciales y artesanales.

Por ello, un gran numero de la poblacion libre nativa se vio obligada a emigrar de la ciudad y buscar mejores oportunidades en el interior o en otras colonias espanolas. Este conflicto llevo, tambien dentro de los sectores bajos, a una gran rivalidad entre inmigrantes y nativos ya que genero competencia de la mano de obra libre con la mano de obra esclava en los trabajos calificados y semicalificados. (66)

En referencia a los sectores medios y altos de la sociedad portena, los inmigrantes europeos tuvieron un impacto importante en los mismos y en la jerarquia ocupacional de la ciudad. Los inmigrantes de Europa (principalmente los espanoles) controlaban la burocracia de la ciudad, el virreinato, la Iglesia y las profesiones liberales de Buenos Aires; pero el estudio de los censos revela que tambien dominaron el comercio y las artesanias. Para los periodos censales estudiados solo en 1780 los hombres nativos constituian la mayoria de los artesanos de la ciudad. La inmigracion de artesanos, comerciantes y funcionarios de gobierno de origen europeo produjo una importante reestructuracion de la sociedad local. Los europeos llegaron a dominar sectores cruciales de la vida socioeconomica de la ciudad, al mismo tiempo que la gran importacion de esclavos introdujo una mayor cantidad de mano de obra. Estas dos corrientes migratorias posiblemente hayan provocado la pauperizacion relativa y la eventual emigracion de los sectores menos prosperos de la poblacion nativa. (67)

Cierto es que muchos artesanos extranjeros llegaban a Buenos Aires atraidos por el engrandecimiento y las nuevas posibilidades que la ciudad ofrecia y se horrorizaban al comprobar que en muchas oportunidades su trabajo debia competir con el de las castas y los esclavos, limitando de esta manera sus suenos de progreso y nuevas posibilidades de ascenso para ellos y sus familias.

Una gran proporcion de la poblacion de artesanos de Buenos Aires estaba compuesta por inmigrantes, ya fueran extranjeros o migrantes internos. Es de destacar el notable numero de portugueses que resaltan en el grafico siguiente constituyendo un porcentaje importante de artesanos por tratarse de una comunidad de extranjeros (ver Cuadro 1).

Hemos tomado el padron de extranjeros de 1804 por resultar, el mismo, mas completo y representativo sobre esta comunidad dado que los padrones de 1807 y 1809, aunque mantienen su relacion proporcional referida a los oficios con el censo de 1804, registran imprecisiones que en muchos casos no resultan una muestra relevante de la situacion de la comunidad (ver Cuadro 2). Encontramos que ciertas nacionalidades se inclinaban a desarrollar determinadas tareas: en el caso de los portugueses, una gran mayoria desempenaba tareas portuarias y del rio, como los carpinteros de ribera, calafates, patrones de lancha, pilotos y marineros que constituyen casi un 20 por ciento del padron. Le suceden en importancia los oficios de zapateros, sastres, comerciantes, quinteros y labradores, junto a un numero considerable de aprendices, mozos y ayudantes. Tambien debemos tener en cuenta que los artesanos en si constituyen el grupo mas numeroso de las ocupaciones de los portugueses, llegando su numero a 76 y constituyendo el porcentaje mas elevado (29 por ciento).

Los diversos oficios nos muestran una comunidad portuguesa integrada a los sectores populares en la vida cotidiana del Buenos Aires colonial, aunque la tendencia de los portugueses hacia los oficios del mar demuestra una inclinacion de dicha comunidad por el trabajo de puerto (suman 19 los carpinteros de ribera y calafates) como el trabajo marino (22 en total son los pilotos, marineros, capitanes y patrones). Hemos de suponer, logicamente, que las actividades del puerto estaban concentradas a comienzos del siglo XIX entre los portugueses, considerados en general como hombres de mar, mas alla de su origen regional, y para ello el padron de 1804 resulta ser una muestra relevante. (68)

Debemos tener tambien en cuenta que los cambios acaecidos en Buenos Aires entre 1780 y 1804 resultaron de gran magnitud respecto a la poblacion y los oficios. Lyman Johnson senala que los calafates y los carpinteros de ribera eran fundamentalmente espanoles segun el registro de artesanos de 1780. Para ese ano, senala Johnson, habia en la ciudad 23 calafates espanoles, uno portugues y tres de Buenos Aires, mientras que los carpinteros de ribera eran 33 espanoles y ocho portenos no habiendo portugueses. (69) Lo senalado por Johnson resulta pertinente, pero cabe aclarar que hasta fines del siglo XVIII la industria naval rioplatense se limito a la construccion de embarcaciones menores y el trafico fluvial no era tan intensivo.

En 1783, el numero de las lanchas del trafico fluvial del Rio de la Plata oscilaba en unas treinta embarcaciones. (70) Estas lanchas se utilizaban no solo en el trafico del comercio de ultramar sino tambien en el comercio interior. Resulta interesante destacar el crecimiento que tuvo esa flota de cabotaje. En 1801, segun Felix de Azara, existian en Buenos Aires 170 goletas y lanchas dedicadas al trafico de cabotaje, o sea que en 17 o 18 anos el aumento parece ser desproporcionado en comparacion con el aumento de poblacion de la ciudad. Aunque tal vez exagerada, la afirmacion de Azara nos da una clara idea del desarrollo y crecimiento de la economia rioplatense en esa epoca. (71) El movimiento de astilleros y el incremento de la flota como tambien la necesidad de tripulantes parecen haber resultado un buen incentivo para la inmigracion de estos nuevos portugueses. Llegaban al Rio de la Plata a trabajar en estos "oficios de mar" que la ciudad les ofrecia, ocupando una franja considerable dentro del grupo de trabajadores.

La tendencia de los portugueses hacia los oficios portuarios y maritimos--como tambien su inclinacion hacia el artesanado--nos habla de una comunidad integrada a la vida cotidiana del Buenos Aires tardocolonial. Los registros censales de 1807 y 1809 tambien mantienen proporciones similares con el de 1804 para este grupo de portugueses, lo cual resulta relevante para cualquier tipo de analisis sobre el tema durante la primera decada del siglo XIX. (72)

Con respecto a los artesanos encontramos que los portugueses tambien se concentraban otras actividades. Desde los comienzos del virreinato los zapateros portugueses constituian una mayoria considerable dentro de la poblacion de extranjeros de la ciudad, solamente superados por los artesanos nativos de Buenos Aires, ya que sumando Brasil y metropoli los portugueses constituyeron un grupo a tener en cuenta dentro del gremio. Los zapateros que figuran en el padron de 1804 son en su mayoria portugueses (de 25 zapateros que figuran en el padron de extranjeros, 18 son portugueses). Tanto zapateros como sastres son oficios entre los que se encontraba una amplia mayoria de integrantes de esta nacion, aunque tambien resultaron ser, de acuerdo a lo que observamos en las declaraciones de bienes en 1804, los mas pobres de los mismos. (73)

Nidia Areces ha senalado que en el Buenos Aires de las dos ultimas decadas del siglo XVIII "se registro un movimiento de opinion que proponia el alejamiento de los esclavos y personas de color de las actividades artesanales, y que dicho grupo sostenia que los criollos y peninsulares no realizaban trabajos manuales debido a la infamia que constituia para ellos el contacto con las castas consideradas inferiores". (74) No hemos encontrado referencia a este movimiento pero observamos a traves de los registros que, mas alla de los conflictos y tensiones que podia generar la convivencia entre blancos, negros, indios y mestizos, los portugueses subsistian en medio de esta sociedad dentro de los oficios mas diversos y compartiendo su trabajo cotidiano con las castas.

El estudio de las comunidades de extranjeros y su insercion en el mercado de trabajo del Buenos Aires virreinal no resulta una tarea sencilla debido a las dificultades existentes para la obtencion de fuentes y datos relevantes. Pese a esta dificultad, es posible observar a traves de los padrones de extranjeros, los registros de artesanos y los registros parroquiales algunas singularidades que nos permiten esbozar que la mayoria de los inmigrantes portugueses integrados a los sectores bajos resultaron ser los mas castigados por su condicion de extranjeros, y sobre todo que el "ser portugues" acentuaba la inseguridad que les otorgaba su ciudadania, sospechosos de su origen y con nacionalidad conflictiva para la corona espanola (algo que no sucedio con otras comunidades de extranjeros).

Los integrantes de este sector buscaron, en primer lugar, establecer matrimonios con mujeres de la ciudad como una demostracion de pautas de asentamiento y una forma mas de hacer ver a las autoridades coloniales el arraigo declarado; aunque pareciera ser esta la unica alternativa ante la escasez de mujeres portuguesas. Si bien el numero de solteros aun resultaba numeroso en todos los padrones ello se debia, como es de suponer, a una elevada tasa de masculinidad producida en una sociedad en expansion como era la de Buenos Aires en el periodo analizado. Cuando en 1804 se conocio la lista de los que debian ser expulsados de la ciudad, la misma estaba compuesta de 103 extranjeros (89 de ellos portugueses) de los cuales 81 eran solteros. (75)

En otro plano referido a los oficios observamos que, a pesar de lo que sostenian algunos autores, los portugueses concentraron las tareas maritimas y portuarias de Buenos Aires para fines de la colonia. Tambien resulta relevante la cantidad de artesanos portugueses y dentro de ellos los zapateros y sastres que pertenecian a dicha comunidad. En regla general, este sector era un grupo pobre de la poblacion. Se veia en muchas ocasiones a estos extranjeros compitiendo con las castas y los esclavos en la misma condicion para poder sobrevivir.

En otros oficios los inmigrantes portugueses parecieron integrarse muy bien a la sociedad portena dado que en muchas ocasiones, como senala el padron de 1804, encontramos a quinteros, jornaleros, herreros o carpinteros portugueses trabajando en sociedad con espanoles, criollos o extranjeros, indicador de una integracion social mucho mas importante que la institucional. (76)

Hemos encontrado, tambien en expedientes judiciales, algunas causas que demostraron que no todo era armonia en la sociedad colonial portena. En algunos casos "ser portugues" no solo generaba desconfianza respecto a la pureza de sangre, tambien resultaba para algunos sinonimo de ladron y estafador, o la sola mencion de la palabra en concepto de insulto (como sucedio con el gentilicio godo o gallego despues de la Revolucion de Mayo). Asi en la causa criminal del ano 1800 seguida contra Domingo Duarte por haber herido con un cuchillo a Manuel Angulo un declarante informaba que Duarte ... "Ademas de vago era portugues". (77) En otro expediente judicial del mismo periodo encontramos a un portugues acusado de homicidio que, al revelarse su nacionalidad, las sospechas publicas y la justicia colonial se encargaron de el. (78)

Conclusiones

En un contexto regional de gran movilidad geografica dentro del Portugal metropolitano la emigracion para fuera del Reino emergio como una alternativa posible. Esto se reflejo, para la segunda mitad del siglo XVIII, en el oro de las minas de Brasil como gran atractivo en primer lugar y, en segundo grado, en la actividad comercial de las ciudades portuarias brasilenas. Dentro de esta segunda opcion, el Rio de la Plata actuo como destino complementario, ya que en muchos casos funcionaba como una region atlantica mas, dentro del litoral brasileno para el imaginario portugues. Esta imagen no se vio alterada con el traspaso de la Colonia del Sacramento definitivamente a manos de los espanoles por lo que el caudal migratorio de portugueses hacia el Rio de la Plata continuo de manera constante.

A pesar de que la politica de control limitara el que los portugueses pudiesen afincarse en Buenos Aires, su ingreso a la ciudad durante todo el periodo colonial parecia ser una constante que desafiaba a la autoridad. El ingreso al mercado de las manufacturas, al artesanado y al comercio sedujo igualmente a los extranjeros que tendieron lazos de union entre Europa y el continente americano hasta que el largo proceso generado por la revolucion transformo ese destino de manera definitiva.

En su amplia mayoria, los portugueses de Buenos Aires integrantes de estas redes no pertenecian al grupo de los grandes comerciantes sino que eran mercaderes, pulperos y estancieros que operaban en un nivel comercial mucho menos importante. Sin embargo, las cinco familias mas destacadas de la comunidad mercantil fueron las que centralizaron la red y proporcionaron novias, relaciones y amparo a muchos de los nuevos inmigrantes, contribuyendo de este modo, a la formacion de nuevas redes o a consolidar las ya establecidas. (79)

Los integrantes de los sectores acomodados no presentaron los mismos problemas que los sectores bajos ante los funcionarios coloniales. Ello les permitio acrecentar o mantener el patrimonio acumulado a traves de los enlaces entre familias de la misma metropoli. Un buen partido para las hijas de los integrantes de estos sectores podia encontrarse dentro del grupo mas selecto de inmigrantes portugueses que llegaban a Buenos Aires con el fin de comerciar, hacer fortuna y, si era posible, afianzar el patrimonio a traves de un matrimonio conveniente, dado que si la prometida pertenecia a la misma nacion, era una excelente forma de mantener vinculos y relaciones.

Ademas de elegir maridos con cualidades apropiadas, los padres de las familias acomodadas de Buenos Aires (mercaderes, comerciantes y grandes estancieros, tanto portugueses como espanoles) veian establecerse a sus nuevos yernos comerciantes no como competidores sino como aliados. El reclutamiento de los yernos ayudaba a agrandar la red y a anadirle la promesa de un nuevo poder economico. Un yerno era un importante asociado y esta actitud se observa tanto en los portugueses acomodados como entre el mismo grupo social integrado por los espanoles de la sociedad colonial rioplatense.

El grupo de los comerciantes intento casarse con mujeres que le pudieran brindar conexiones sociales y profesionales necesarias en el mundo colonial. El unico grupo que extendio y diversifico su red fue el de los grandes comerciantes o los mas ricos mercaderes, los cuales, seguros de su posicion economica y social, podian darse el lujo de casar a sus hijas con militares, burocratas o profesionales para fortalecer su posicion social de manera mas profunda. (80)

Se puede observar que no solo el matrimonio era una herramienta para afianzar los lazos familiares y economicos. El padrinazgo, el albaceazgo y el parentesco ritual creaban, ademas del matrimonio, fuertes lazos entre las familias que podian ver acrecentadas, de esta forma, su situacion patrimonial o su prestigio social dentro y fuera de la comunidad.

Estimamos tambien que, en algunos casos, existieron cadenas y redes sociales premigratorias dentro de este sector. Las mismas, aunque no hayan sido la norma, seguramente fueron articuladas en su origen (sea la metropoli, el Brasil o las islas del Atlantico) y proyectadas en su destino (sea Buenos Aires o el interior del Virreinato). La centralidad de las conexiones y la pertenencia a diversos grupos de relacion diferentes fueron, tal vez, las que posibilitaron una mejor consolidacion socioeconomica de estos migrantes portugueses "acomodados".

De este modo, podemos senalar que encontramos entre los portugueses del Buenos Aires tardocolonial unos pocos miembros de la elite comercial de la ciudad integrada perfectamente con los espanoles dentro del mismo sector. Por otro lado, observamos un grupo de individuos que integraban los sectores medios de la sociedad colonial en el papel de medianos comerciantes y destacados artesanos, y por ultimo, un amplio grupo que se integraba a esa masa anonima de los sectores bajos, dentro de los cuales convivian con las castas y los blancos mas pobres compartiendo sus barriadas y su vecindad. Sobre este grupo encontramos tambien a aquellos artesanos que preferian esforzarse para poder alquilar un cuarto en la ciudad, lo que les permitiria tener una insercion mayor entre los sectores medios y finalmente, alguna posibilidad de ascenso social intentado una vida al estilo de las ciudades europeas.

Para el periodo colonial tardio, Buenos Aires era una ciudad diferente del resto de Hispanoamerica, tanto en terminos de su cultura como en sus manifestaciones sociales y en su crecimiento poco comun. Tal vez esto la hacia mas seductora para los grupos migratorios que se instalaron en ella. Lo cierto es que estos extranjeros se integraron mayoritariamente en los sectores populares artesanales y agricolas de Buenos Aires buscando nuevas posibilidades de vida y de progreso, aunque muchas veces no lo lograron, ya que solo un grupo reducido de extranjeros integro los sectores altos vinculados a los comerciantes y tratantes de esta singular sociedad portena tardocolonial.

Buenos Aires no tenia una poblacion estable y permanente hacia fines del periodo colonial. La poblacion urbana se hallaba en cambio constante como respuesta a fluctuaciones de la inmigracion y la emigracion. Lamentablemente esta fluctuacion resulta muy dificil de medir debido al largo tiempo transcurrido entre los censos y registros tardocoloniales. (81)

La emergencia de una sociedad blanca criolla y estratificada produjo una situacion en la que los inmigrantes debian ejecutar funciones en los segmentos mas bajos de la sociedad. Los nuevos arribos de portugueses a finales del siglo XVIII seguian siendo importantes, pero ahora tenian que luchar para ganar su admision en los peldanos mas bajos de la sociedad blanca, solo desde ahi podian esperar un ascenso. Los espanoles eran admitidos para llenar lugares en los oficios competitivos y tenian ventaja respecto a los criollos para los puestos del servicio civil, de esta manera los portugueses, hacia fines del siglo XVIII, ya no pudieron acceder a esos privilegios. (82)

La comunidad portuguesa habia dominado el comercio y el contrabando de Buenos Aires durante el siglo XVII, pero esto cambio radicalmente para el siglo XVIII cuando encontramos en Buenos Aires una comunidad de comerciantes y mercaderes espanoles establecidos con su red, que controlaban practicamente toda la economia colonial. El pequeno grupo de portugueses acomodados tomo actitudes muy similares a las de la comunidad espanola como una forma de integracion a la sociedad, imitando sus acciones y sus patrones de inversion, tal vez como forma de subsistencia. Tambien es de destacar que desde el exodo rural a mendigo habia un paso muy pequeno, de este modo, si no existia una red de solidaridad tradicional (familia, vecino, compadre, etc.) que actuara de forma integrada para penetrar en todos los circuitos de ocupaciones, de oficios o de comercio, era dificil para el emigrante alcanzar exito en su supervivencia.

Seria interesante poder corroborar si existio un grupo importante de portugueses que llegara al Rio de la Plata despues de haber intentado suerte en alguna ciudad del litoral brasileno, arribando a Buenos Aires despues de una mala experiencia en Brasil y tentados por las posibilidades laborales y los mejores salarios que la ciudad portena en pleno crecimiento, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, parecia ofrecer. Pero en el caso de los sectores bajos la escasez de fuentes complejiza la tarea de investigacion. Los portugueses de Buenos Aires constituyeron una comunidad que, aunque dispar, tenia un comun interes de integracion dentro del complejo mosaico de esa sociedad rioplatense tardocolonial fronteriza, mestiza y periferica. Integracion que se vio consolidada definitivamente cuando muchos hijos de estos portugueses desempenaron un papel fundamental en las guerras de independencia abrazando la carrera militar o integrandose a la sociedad activamente, a traves de las transformaciones acaecidas con la Revolucion de Mayo, con una intensa participacion en la vida nacional independiente.

Emir Reitano

Universidad Nacional de La Plata--Argentina

(1) Acerca de los temas referidos nos remitimos a Gomes Eanes de Zurara, Cronica de Cuine, introducao, notas e glossario de Jose de Braganca (Barcelos: Livraria Civilizacao, 1973); Fernao Mendes Pinto, Peregrinacao (Lisboa: Edicoes de Casais Montero, 1983); Joao Medina, Eca de Queiroz e o seu tempo (Lisboa: Livros Horizonte, 1977); Fernando Pessoa, Antologia poetica (Madrid: Espasa Calpe, 1991); Antonio Osorio, A Mitologia fadista (Lisboa: Livros Horizonte, 1974).

(2) Fernando Devoto, "La inmigracion," en Academia Nacional de la Historia, Nueva historia de la nacion argentina (Buenos Aires: Editorial Planeta, 2000), 4: 77.

(3) Vitorino Magalhaes Godinho, "L'emigration portugaise (XVe-XXe siecles): Une constante structurale et les reponses aux changementes du monde," citado en Robert Rowland, "La migracion a grandes distancias y sus contextos: Portugal y Brasil," Estudios Migratorios Latinoamericanos 7 (21) (1992): 228.

(4) Rowland, "La migracion a grandes distancias," 225-6.

(5) Joel Serrao, A emigracao portuguesa (Lisboa: Livros Horizonte, 1982), 90-1.

(6) Richard Konetzke, America Latina: La epoca colonial (Mexico: Siglo Veintiuno Editores, 1981), 64.

(7) A. J. R. Russell-Wood, The Portuguese Empire, 1415-1808: A World on the Move (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1998), 71.

(8) Jorge Fernandes Alves, Os Brasileiros: Emigracao e retorno no Porto oitocentista (Oporto: Graficos Reunidos Ltda., 1994), 106.

(9) Boleslao Lewin, "Los Portugueses en Buenos Aires en el periodo colonial," en VI Congreso Internacional de Historia de America (Buenos Aires: Academia Nacional de la Historia, 1980), 4: 47-62; Jose Torre Revelo, La sociedad colonial: Buenos Aires entre los siglos XVI y XIX (Buenos Aires: Pannedille, 1970); Arturo Garwich, Los cristianos nuevos portugueses y la economia de la colonia (Buenos Aires: Sociedad Argentina de Historiadores, 1987); R. Lafuente Machain, Los portugueses de Buenos Aires, siglo XVII (Madrid: Tipografia de Archivos, 1931).

(10) Serrao, A emigracao portuguesa, 170.

(11) Jorge Fernandes Alves, "Logicas migratorias no Porto oitocentista," en Maria Beatriz Nizza da Silva et al., eds., Emigracao/imigracao: Actas do Coloquio Internacional sobre a emigracao e imigracao em Portugal, sec. XIXXX (Lisboa: Fragmentos, 1993), 81.

(12) Este tema ha sido ampliamente desarrollado por Susan Socolow, Los mercaderes del Buenos Aires virreinal: Familia y comercio (Buenos Aires: Ediciones de la Flor, 1991).

(13) Nicolas Sanchez Albornoz, "El primer traslado transatlantico: La migracion espanola hacia el nuevo mundo, 1493-1810," Estudios Migratorios Latinoamericanos 10 (31) (1995): 757.

(14) En la parroquia de la Inmaculada Concepcion de Buenos Aires se nos revela que existieron 173 matrimonios portugueses para el periodo 1737-1820. De estos 173 matrimonios 148 senalaron que lo hicieron con mujeres de Buenos Aires, 29 de ellas hijas o nietas de portugueses, 6 se casaron con pardas, 4 con mujeres de la Colonia del Sacramento, 2 de Rio de Janeiro, 2 de Rio Grande, 2 de Portugal, 2 de Paraguay, 1 de Cordoba, 1 de Santiago del Estero, 1 de Talcahuano y 1 de Santa Fe. Roberto Vazquez Mansilla, Matrimonios de la Iglesia Nuestra Senora de la Inmaculada Concepcion de Buenos Aires, 1737-1869 (Buenos Aires: Fuentes Historicas y Genealogicas Argentinas 1988); "Padrones complementarios de la ciudad de Buenos Aires," en Facultad de Filosofia y Letras, Documentos para la historia argentina: Territorio y poblacion (Buenos Aires: Compania Sud Americana de Billetes de Banco, 1919), 12: 121-98.

(15) Recopilacion de leyes de los Reinos de las Indias mandadas imprimir y publicar por la Magestad Catolica del Rey Don Carlos II Nuestro Senor (Madrid: Boix Editor, 1841), libro 4, titulo 18, ley 5.

(16) James Lockhart, Spanish Peru, 1536-1560: A Colonial Society (Madison: University of Wisconsin Press, 1968), 168.

(17) Con cifras imprecisas sabemos que en 1602 fueron expulsados de la ciudad 40 portugueses solteros y el registro de portugueses de Buenos Aires, efectuado en 1643, demostro que vivian 108 portugueses en Buenos Aires, 50 en Santa Fe y 14 en Corrientes, todos ellos varones, que agregados a otros identificados con posterioridad, sumaron 168 personas para una poblacion Buenos Aires de 2300 habitantes aproximadamente. Ernesto Maeder, La formacion de la sociedad argentina desde el siglo XVI hasta mediados del siglo XVIII (Resistencia: Instituto de Investigaciones Geohistoricas-UNNE, 1984), 24-6.

(18) Prueba de ello resultaba una cedula Real de 1602 dirigida contra los portugueses residentes "en los puertos" por ser "gente poco segura en las cosas de nuestra santa fe catolica, judaizantes".

(19) El censo de 1744 demostro que habia en Buenos Aires, entre otros, 9 franceses, 6 ingleses, 4 italianos y 47 portugueses que totalizaron, incluyendo a los espanoles 360 europeos aproximadamente. Cifra escasa si la comparamos con los 11.000 habitantes que se estima, tendria Buenos Aires para aquella epoca. Lyman Johnson, "Estimaciones de la poblacion de Buenos Aires en 1744, 1778 y 1810," Desarrollo Economico 73 (abril de 1979): 110-12.

(20) Juan Matraya y Ricci, Catalogo cronologico de las Pragmaticas, Cedulas, Decretos, Ordenes y Resoluciones Reales generales emanados despues de la Recopilacion de las Leyes de Indias (Buenos Aires: Instituto de Investigaciones de Historia del Derecho, 1978), 579.

(21) Recopilacion de leyes de los reinos de las Indias, 9, 16, 10, citada en Ramon Yanzi Ferreira, "Expulsion de extranjeros en el Buenos Aires colonial," Revista de Historia del Derecho Dr. Ricardo Levene 30 (1995): 220.

(22) Para mayor informacion acerca del tema remitirse a Victor Tau Anzoategui, "Una defensa de los extranjeros en el Buenos Aires de 1743,", en VI Congreso Internacional de Historia de America 6: 275-86.

(23) Bando de los virreyes y gobernadores del Rio de la Plata, 1741-1809 (Buenos Aires: Archivo General de la Nacion, 1997), libro 1, folios 19-20, 16; Tau Anzoategui, "Una defensa de los extranjeros," 275-283.

(24) Se remitieron a Mendoza 75 prisioneros portugueses. Figuraban en la lista 22 pulperos, 5 marinos, 9 sastres, 4 zapateros, 7 carpinteros, 3 toneleros, 3 herreros, 3 labradores, 1 boticario, 2 plateros, 2 albaniles, 1 barbero y otros sin oficio fijo. Jorge Comadran Ruiz, Evolucion demografica argentina durante el periodo hispanico (Buenos Aires: EUDEBA, 1969), 75.

(25) David Brading, "La Espana de los Borbones y su imperio americano," en Leslie Bethell, ed., Historia de America Latina (Barcelona: Editorial Critica. 1990), 2: 94-7.

(26) "Padrones complementarios de la ciudad de Buenos Aires," 120-270; Yanzi Ferreira, "Expulsion de extranjeros," 216.

(27) "Padrones ciudad y campana de Buenos Aires, 1726-1810," en Facultad de Filosofia y Letras, Documentos para la historia argentina: Territorio y poblacion, vol. 10 (Buenos Aires: Editorial Peuser, 1955); "Padrones complementarios de la ciudad de Buenos Aires."

(28) "Padrones complementarios de la ciudad de Buenos Aires," 120-270.

(29) Lyman Johnson y Enrique Tandeter, Economias coloniales: Precios y salarios en America Latina, siglo XVIII (Buenos Aires: Fondo de Cultura Economica, 1992), 188-90.

(30) Acerca de este debate remitimos a Ruggiero Romano, "Algunas consideraciones sobre la historia de precios en Latinoamerica colonial," y Lyman Johnson, "La historia de precios de Buenos Aires durante el periodo virreinal," ambos en Johnson y Tandeter, Economias coloniales, 45-80 y 153-90; Fernando Barba, Aproximacion al estudio de los precios y salarios en Buenos Aires desde fines del siglo XVIII hasta 1860 (La Plata: Editorial de la Universidad Nacional de La Plata, 1999).

(31) Johnson y Tandeter, Economias coloniales, 13.

(32) Susan Socolow, "Conyuges aceptables: La eleccion de consorte en la Argentina colonial, 1770-1810," en Asuncion Lavrin, ed., Sexualidad y matrimonio en la America hispanica: Siglos XVIXVIII (Mexico: Grijalbo, 1991), 250.

(33) Socolow, Los mercaderes del Buenos Aires virreinal, 16-7.

(34) Eric Wolf, "Relaciones de parentesco, de amistad y de patronazgo en las sociedades complejas," en Eric Wolf et al., Antropologia social de las sociedades complejas (Madrid: Editorial Alianza, 1990), 25-6.

(35) Wolf, "Relaciones de parentesco," 27.

(36) Wolf, "Relaciones de parentesco," 28.

(37) Joseph Rodriguez, Analisis estructural y de redes (Madrid: Centro de Investigaciones Sociologicas, 1995), 11-24.

(38) Diana Balmori et al., Las alianzas de familia y la formacion del pais en America Latina (Mexico: Fondo de Cultura Economica, 1990), 180; Franco Ramella, "Por un uso fuerte del concepto de red en los estudios migratorios," en Maria Bjerg y Hernan Otero, eds., Inmigracion y redes sociales en la Argentina moderna (Tandil: CEMLA-IEHS. 1995), 9-21.

(39) Socolow, "Conyuges aceptables," 252.

(40) Protocolos notariales, 1799 R-6, fol. 195, Archivo General de la Nacion, Buenos Aires (en adelante, AGN).

(41) Su nombre aparece en un extenso pleito sobre cobro de pesos en C3 A2 3-123, Archivo Historico de la Provincia de Buenos Aires, La Plata (en adelante, AHPBA).

(42) Para lograr establecer los vinculos familiares y las redes socioeconomicas que tratamos en este trabajo utilizamos las siguientes fuentes: "Padrones ciudad y campana de Buenos Aires, 1726-1810," 137-506; "Empadronamiento de los extranjeros residentes en la ciudad de Buenos Aires, 1804, 1807, 1809," Facultad de Filosofia y Letras, Documentos para la historia argentina: Territorio y poblacion, vol. 12 (Buenos Aires: Compania SudAmericana de Billetes de Banco, 1919), 121-213; Hugo Fernandez Burzaco, Aportes biogenealogicos para un padron de habitantes del Rio de la Plata, 6 vols. (Buenos Aires: s.e., 1986-1991); Protocolos Notariales, 1750-1820, AGN; Buenos Aires: Sucesiones, 1750-1840, AGN; Actas de Matrimonio, Parroquias de Buenos Aires, 1740-1830, Centro de Historia Familiar, Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias.

(43) Raul Fradkin, "El gremio de hacendados de Buenos Aires durante la segunda mitad del siglo XVIII," Cuadernos de Historia Regional 3 (8) (abril de 1987): 73-95.

(44) Socolow, Los mercaderes del Buenos Aires virreinal, 64.

(45) Socolow, Los mercaderes del Buenos Aires virreinal, 64-5.

(46) Socolow, Los mercaderes del Buenos Aires virreinal, 50.

(47) Buenos Aires: Sucesiones, 1803, Nro. 3916, AGN; Buenos Aires: Protocolos Notariales, 1787 R6 fol. 19, 1769 R6 fol. 344, 1749 R2 fol. 255, AGN.

(48) Zacarias Moutoukias, Redes, autoridad y negocios: Racionalidad empresaria y consenso colonial en Buenos Aires (segunda mitad del siglo XVIII), mimeo, 42; Buenos Aires: Protocolos Notariales, 1750-1820, AGN; Buenos Aires: Sucesiones, 1799, Nro. 8139, AGN.

(49) Socolow, Los mercaderes del Buenos Aires virreinal, 61.

(50) Socolow, Los mercaderes del Buenos Aires virreinal, 61; Buenos Aires: Sucesiones 1799, Nro. 8139, AGN.

(51) Buenos Aires: Protocolos notariales 1794 R2 fol. 187v, AGN.

(52) Informacion de pobreza, 1816-7.5.3.104, AHPBA.

(53) El pleito y su desarrollo se encuentra dentro de la sucesion de Antonio Rivero de los Santos continuando el mismo por muchos anos. A la muerte de su viuda continuaron litigando los hijos. Buenos Aires: Sucesiones, 1814 Nro. 7777, AGN.

(54) Informacion de pobreza, 1800-7.5.7.93, AHPBA.

(55) Buenos Aires: Protocolos notariales, 1786, R2 fol. 383v y 1753, R5 fol. 320, AGN.

(56) Laura del Valle, "Redes familiares y estructura capitular en Buenos Aires," ponencia presentada en las VI Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia, Universidad Nacional de La Pampa, Facultad de Ciencias Humanas, 1997, 8.

(57) Zacarias Moutoukias, "Narracion y analisis en la observacion de vinculos y dinamicas sociales: El concepto de red personal en la historia social y economica," en Bjerg y Otero, Inmigracion y redes sociales, 21-4.

(58) Socolow, Los mercaderes del Buenos Aires virreinal, 84.

(59) Vicente Cutolo, Nuevo diccionario biografico argentino, 1750-1930 (Buenos Aires: Editorial Elche, 1985), 6: 217-8.

(60) Cutolo, Nuevo diccionario, 5: 425; Facultad de Filosofia y Letras, Documentos para la historia argentina: Territorio y poblacion, 12: 128.

(61) Raul Molina, dir., Genealogia de los hombres de Mayo (Buenos Aires: Revista del Instituto Argentino de Ciencias Genealogicas, 1961), 76-7.

(62) Cutolo, Nuevo diccionario, 2: 124.

(63) Informacion de pobreza, 1805-7.5.7.150, AHPBA.

(64) Alves, Os Brasileiros, 77.

(65) Lyman Johnson y Susan Socolow, "Poblacion y espacio en el Buenos Aires del siglo XVIII," Desarrollo Economico 79 (octubre-diciembre 1980): 337.

(66) Johnson y Socolow, "Poblacion y espacio," 338.

(67) Lyman Johnson, "The Artisans of Buenos Aires during the Viceroyalty, 1776-1810," Tesis de doctorado (Universidad de Connecticut, 1974).

(68) Clifton Kroeber sostenia en su trabajo La navegacion de los rios en la historia argentina (Buenos Aires: Paidos, 1967) que durante el periodo colonial tardio habian sido los genoveses lo que concentraban las tareas portuarias de Buenos Aires cosa que no aparece reflejada en ningun registro, censo o padron de la epoca.

(69) Johnson, "The artisans of Buenos Aires," 289-91.

(70) Enrique Wedovoy "Estudio preliminar a Manuel Jose de Albarden," en Nuevo aspecto del comercio en el Rio de la Plata (Buenos Aires: Editorial Raigal, 1955), 16.

(71) Wedovoy, "Estudio preliminar," 16.

(72) Facultad de Filosofia y Letras, Documentos para la historia argentina: Territorio y poblacion, 12: 121-98.

(73) Facultad de Filosofia y Letras, Documentos para la historia argentina: Territorio y poblacion, 12: 121-98.

(74) Nidia Areces, "Las sociedades urbanas coloniales," en Enrique Tandeter, dir., Nueva historia argentina, vol. 2, La sociedad colonial (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 2000), 175.

(75) Facultad de Filosofia y Letras, Documentos para la historia argentina: Territorio y poblacion, 12: 121-98.

(76) El padron de 1804 y el censo de 1810 asi los muestran e incluso en convivencia bajo un mismo techo en cuartos de alquiler. Facultad de Filosofia y Letras, Documentos para la historia argentina: Territorio y poblacion, 12: 121-98.

(77) Causa criminal seguida contra Domingo Duarte por haber herido con cuchillo a Manuel Angulo, JC. 1800 34-2-25, AHPBA.

(78) Causa seguida contra Sosa Felix por muerte a Francisco Ortiz, JC. 1786. 7-2-102, AHPBA.

(79) Balmori, Las alianzas de familia, 183-4.

(80) Socolow, Los mercaderes del Buenos Aires virreinal, 53.

(81) Johnson y Socolow, "Poblacion y espacio," 338.

(82) Sanchez Albornoz, "El primer traslado transatlantico," 753.
Cuadro 1
Artesanos de Buenos Aires segun su lugar de origen, 1780 (%)

Lugar de origen                 Numero    Porcentaje

Buenos Aires                       474         45,4%
Espana                             205         19,6%
Portugal                            59          5,7%
Brasil                              14          1,3%
Europa                              30          2,9%
otras partes del Virreinato        123         11,8%
otras colonias espanolas            13          1,2%
negros libres                       49          4,7%
esclavos                            78          7,5%

Fuente: Lyman Johnson, "The Artisans of Buenos Aires
during the Viceroyalty (1776-1810)," Tesis de doctorado
(Universidad de Connecticut, 1974), 249.

Cuadro 2
Oficios y ocupaciones mayoritarias
de los portugueses de Buenos Aires, 1804

Ocupacion                       Numero       Porcentaje

* calafates                    11           4,1%
* carpinteros de ribera         8           3,0%
  patron de lancha              7           2,6%
  pilotos                       5    52     1,9%    19,8%
  capitan                       1           0,3%
  marineros                    15           5,7%
  contramaestre                 1           0,3%
* tonelero                      1           0,3%
  sobrecargo de embarcacion     2           0,7%
  escribano de embarcacion      1           0,3%
  quinteros y labradores       19           7,2%        x
* zapateros                    18           6,8%
  tratantes y traficantes      18           6,8%
* sastres                      14           5,3%
* plateros                     12           4,5%
  peones                       11           4,1%
  comerciantes                 10           3,8%
  pulperos                     10           3,8%
  medicos                       5           1,9%
* carpinteros                   5           1,9%
  barberos                      4           1,5%
* herreros                      4           1,5%
  musicos                       4          11,5%
* sombrereros                   3           1,1%
  cafeteros                     2           0,7%
  milicias                      2           0,7%
  no figura                    13           4,9%
  otros                        56          21,3%
  quinteros y labradores       19           7,2%

* Artesanos
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Author:Reitano, Emir
Publication:Portuguese Studies Review
Date:Jul 1, 2006
Words:14731
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