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La imitacion reconsiderada: Su funcion social en la infancia temprana.

Imitation reconsidered: Its social function in early infancy

Introduccion

La imitacion es un tema que ha generado amplias y profundas polemicas entre los investigadores y pensadores de todas las epocas en distintas areas del conocimiento. Pero sobre todo, el acto de imitar es un fenomeno que desafia a la Psicologia porque supone ciertas habilidades que tocan el funcionamiento sensorial, mental, social y emocional. La imitacion de la conducta realizada por otra persona implica, por lo menos, la discriminacion sensorial del modelo, la posibilidad de coordinacion sensorio-motora e intermodal, algun nivel de capacidad representacional (aunque sea incipiente), la habilidad de relacionarse y comunicarse con otra persona y la posible intencion de reproducir un modelo (Maratos, 1998). La imitacion como fenomeno de estudio no es un fenomeno libre de teoria, por lo que su significado emerge en funcion a las propiedades que resalte cada marco teorico especifico (Poulson, de Paula & Warren, 1989; Uzgiris, 1981, 1999). Mas alla de ciertos acuerdos observacionales con respecto a la identificacion del "acto imitativo", el ambito de estudio de la imitacion, en su largo recorrido historico, se ha configurado en un complejo campo de tensiones; en el se entrecruzan diversos enfoques teoricos, distintas disciplinas, diferentes preguntas y multiples disenos de investigacion combinado con un marcado recelo hacia el valor de esta capacidad por habersela asociado a la sumision, la falta de critica y de inteligencia (Nadel & Butterworth, 1999).

A pesar de las tensiones teoricas y de la desconfianza que aun sobrevuela sobre ella, en la actualidad, la imitacion es aceptada como un mecanismo natural de aprendizaje, comunicacion y de transmision cultural que merece estar dentro de los topicos centrales de la Psicologia del Desarrollo pues esta en el corazon del desarrollo de las habilidades sociales y de comunicacion (Butterworth, 1999; Maratos, 1998; Meltzoff, 2005/2010; Meltzoff, Williamson & Marshall, 2013; Nadel & Butterworth, 1999; Nagy, 2006;Rogers, 2006; Seidl de Moura & Ribas, 2002; Tomasello, 1999/2003; Uzgiris, 1999).

Se propone revisar un conjunto de estudios sobre imitacion en la infancia temprana (primeros 2 anos de vida) que provocaron un cambio en la comprension de este fenomeno en el ambito de Psicologia del Desarrollo. Se establece como punto de partida la descripcion piagetiana del desarrollo de la imitacion y se presenta el desafio planteado para dicha teoria por el descubrimiento de la imitacion neonatal y los resultados de los estudios de imitacion temprana en interaccion social espontanea adultobebe. Finalmente, se revisan trabajos sobre la imitacion entre pares y los efectos de ser imitado.

La revalorizacion de la imitacion en el desarrollo psicologico humano: La imitacion diferida en el origen de la funcion simbolica

En la historia de la ciencia occidental, la imitacion es una habilidad humana que ha sido considerada con recelo, porque si bien es evidente que los seres humanos desde pequenos somos habiles imitadores, la imitacion es un comportamiento que suele estar asociado con la falta de individualidad, de iniciativa y con un alto grado de sumision (Nadel & Butterworth, 1999). En los inicios del Siglo XX, los psicologos pudieron revalorizar esta capacidad por su vinculacion con la funcion simbolica y, de este modo, la reincorporaron a la agenda de la Psicologia cientifica de la epoca (Guillaume, 1925, citado por Maratos, 1973; Piaget, 1959/2006; Wallon, 1949, citado por Nadel & Butterworth, 1999). Asi, la imitacion volvio a entrar en el debate academico como un eslabon fundamental en el proceso psicogenetico de la formacion del simbolo y cobro importancia cuando se penso a la imitacion diferida (imitacion en ausencia perceptiva del modelo) como una de las primeras manifestaciones de la capacidad simbolica en la vida humana. Guillaume (1925, citado por Maratos, 1973) fue uno de los primeros investigadores en sostener que la imitacion no era un instinto y en aportar una teoria sobre el desarrollo de la imitacion, la cual requiere al menos un nivel elemental de representacion. En oposicion a la definicion de Guillaume, Piaget (1959 / 2006) definio a la imitacion como cualquier accion por la cual se reproduzca un modelo, ya sea que el proceso dependa de la percepcion o de la representacion. Con esta definicion mas amplia, Piaget abordo el camino evolutivo de la imitacion en los primeros anos de vida registrando todos los comportamientos emparejados y coincidentes que ocurrieran durante el desarrollo sensorio-motor. De este modo, abrio el camino para el estudio sistematico de la imitacion resaltando solo el valor epigenetico de la imitacion inmediata (aquella que ocurre en respuesta a la percepcion del modelo). Sin embargo, considero que esta forma de imitacion no es un proceso de adaptacion inteligente, puesto que en ella hay una clara predominancia de la acomodacion (Piaget, 1959/2006). De tal forma la imitacion volvio a ser valorada en su forma diferida, rescatando solo el valor epigenetico de la imitacion inmediata.

En la teoria psicogenetica piagetiana, los inicios de la imitacion se registran recien a partir del segundo mes de vida que es cuando el bebe es capaz de realizar imitaciones vocalicas esporadicas, a partir de la intensificacion de una pauta habitual al ser imitado por el adulto (Piaget 1959/2006). El desarrollo inicial de la imitacion durante este estadio puede describirse en seis fases: (1) preparacion a traves del ejercicio de reflejos (primer mes de vida), (2) imitacion esporadica (1-4 meses), (3) imitacion sistematica de sonidos y movimientos visibles que ya pertenecen al repertorio conductual del bebe (entre los 5 y los 8 meses), (4) imitacion de movimientos invisibles e inicio de imitacion de modelos novedosos (8 a 11 meses), (5) imitacion sistematica de modelos nuevos (11 a 16 meses) y (6) inicio de imitacion representativa e imitacion diferida (desde los 16 meses en adelante) (Maratos, 1998). Segun la secuencia planteada, el desarrollo de la imitacion transcurre, (a) desde la no-imitacion hacia la imitacion interiorizada, pasando por la imitacion observable y (b) de la imitacion del si-mismo hacia la imitacion del otro. En el comienzo, la imitacion es un fenomeno intrapersonal que gradualmente se transforma en interpersonal hasta que, cerca de los 24 meses, vuelve a ser imitacion interiorizada. La primera imitacion interpersonal recien ocurre en la cuarta fase del periodo sensorio-motor, cuando el bebe de modo sistematico es capaz de copiar un acto observado novedoso (Butterworth, 1999). Esencialmente, para Piaget la imitacion durante los primeros 8 meses no es diferente de la reaccion circular, porque el bebe considera las acciones realizadas por la otra persona como un tipo de continuacion de su propia conducta (Kugiumutzakis, 1998).

Piaget entiende que la imitacion infantil esta motivada por el interes despertado por una asimilacion incompleta del modelo ob servado; es decir que se trata de una motivacion cognitiva sostenida en la naturaleza de los esquemas del nino (Uzgiris, 1999). Pese a esta interpretacion teorica del acto imitativo y a que Piaget no se haya ocupado de analizar el marco interpersonal en el que estas imitaciones ocurren (Uzgiris, 1999), sus observaciones rescatan el contexto interactivo de las primeras imitaciones del bebe. En la observacion cuarta, Piaget dice sobre L:

"A los 0; 3 (5) observo una diferenciacion en su risa, en forma de algunos sonidos graves y bajos. Los imito: responde reproduciendolos muy lentamente, solo cuando los ha emitido inmediatamente antes. A los 0; 3 (24) imita 'aa' y vagamente 'ar' en las mismas circunstancias, es decir: cuando hay imitacion mutua" (Piaget, 1959/2006).

El descubrimiento de la imitacion neonatal: La revalorizacion de la imitacion inmediata en el establecimiento del contacto social temprano

La contribucion de Piaget al estudio de la imitacion fue crucial. Su teoria estimulo la realizacion de numerosos estudios longitudinales, promovio el desarrollo de tecnicas y sistemas de observacion para evaluarla en los laboratorios de Psicologia y motivo la generacion de diversas escalas de evaluacion del desarrollo psico-motor infantil (Rogers, 2006) por ejemplo en Chile, la Escala del Desarrollo Sensorio-motor de Uzgiris y Hunt (1975, citado por Curcio, 1978), la Escala de Evaluacion del Desarrollo Psicomotor para ninos de 0 a 24 meses de Rodriguez, Arancibia y Undurraga (1978, citado por Pollier, Zarlenga, Somaruga & Kufa, 2003) y en Argentina, la Escala Argentina de Inteligencia Sensorio-motriz de Oiberman, Mansilla y Orellana (2002). Tambien propicio la realizacion de estudios experimentales sobre esta capacidad, el primero de ellos fue realizado por una de sus discipulas, Maratos, que le mostro a su maestro que los bebes recien nacidos imitan algunos gestos (1973; Reddy, 2008).

El estudio experimental original de Maratos (1973) fue longitudinal, entre los 15 dias y los 6 meses de vida y evaluaba la imitacion de nueve modelos conductuales agrupados de acuerdo a las distintas modalidades de percepcion (visual, auditiva y kinestesica). Este fue un estudio fundacional debido a que definio los criterios observacionales para todos los estudios experimentales de imitacion y porque sus resultados mostraron que, desde el primer mes de vida, los bebes son capaces de imitar gestos que involucran la cabeza, la boca y la lengua, algunos modelos auditivos y algunos gestos con los brazos y dedos.

En este y en otros estudios que le siguieron se pudo observar que estas respuestas imitativas continuan con tendencias evolutivas diferentes a lo largo del primer ano de vida (Kugiumutzakis, 1998, 1999; Uzgiris, 1999) y que las respuestas imitativas del recien nacido y las imitaciones posteriores muestran diferencias cualitativas (Maratos, 1998). Las primeras suelen ocurrir luego de un periodo de latencia relativamente largo, sus movimientos son rapidos, de pequena amplitud y de corta duracion y pueden estar acompanadas por movimientos dubitativos de la zona corporal activada (que, junto con el evidente grado de concentracion visual del bebe en la parte del cuerpo de la accion modelada, confirman el esfuerzo voluntario que se esta poniendo en juego) (Butterworth, 1999; Maratos, 1998; Meltzoff & Moore, 1999). En edades posteriores, los bebes empiezan a reaccionar de forma inmediata ante la primera presentacion de los modelos; la respuesta es dada de una vez y de forma mucho mas precisa, sin movimientos acompanantes y con una expresion facial mas juguetona que concentrada (Maratos, 1998).

Estos hallazgos revolucionaron el concepto de imitacion y la teoria piagetiana de su desarrollo, por diversas razones. En primer lugar, ponen en evidencia que existen ciertas coordinaciones intra e intersensoriales desde el primer mes de vida. Por otro lado, contradicen la secuencia propuesta que va desde la imitacion del si-mismo hacia la hetero-imitacion y de la imitacion de actos visibles para el sujeto hacia los actos invisibles. Y, finalmente, sugieren que la capacidad de imitacion es selectiva y que su desarrollo tiene distintas tendencias a lo largo del periodo estudiado dependiendo del acto del que se trate (Maratos, 1973; Seidl de Moura & Ribas, 2002). Las evidencias de imitacion temprana hicieron, entonces, que Maratos propusiera una explicacion alternativa. De acuerdo con esta investigadora, ademas de ser una forma de recuperar el equilibrio perdido del organismo, la imitacion cumple la funcion biologico-social de permitir la comunicacion entre dos individuos, en momentos previos a la aparicion de la sonrisa y del lenguaje (Maratos, 1973, 1998).

Los resultados obtenidos en este estudio fueron complementados con los de Meltzoff y Moore (1977) que informarona cerca de la capacidad de imitacion de bebes menores de un mes de vida (12 - 21 dias). La comunidad cientifica reacciono con sorpresa y descreimiento, por lo que los estudios que siguieron giraron en torno a probar si la imitacion neonatal era un hecho real o una consecuencia artificial del dispositivo de investigacion. Por un lado, hubo quienes interpretaron los gestos de los bebes como producto del dispositivo experimental (Hayes & Watson, 1981, citado por Seidl de Moura & Ribas, 2002) o como comportamientos exploratorios difusos, pero no-imitativos (e.g., Jones, 1996, 2006a). Por otro lado, hubo quienes explicaron tales actos como producto de un mecanismo de activacion automatico (e.g., Abravanel & Sigafoos, 1984, citado por Seidl de Moura & Ribas, 2002). Pero, finalmente, se realizaron numerosas investigaciones en distintos laboratorios que continuaron aportando evidencia empirica, refutando la hipotesis de que la imitacion neonatal es producto de la accion de un reflejo (e.g., Field, Woodson, Cohen, Greenberg, Garcia & Collins, 1983; Meltzoff & Moore, 1977, 1983, 1983b; Nagy, Pilling, Orvos & Molnar, 2013; Reissland, 1988; Vinter, 1986).

Actualmente, la imitacion neonatal es considerada un dato robusto que puede ser observado directamente en el nacimiento, aunque su funcion e importancia en el desa rrollo infantil todavia sigue en construccion y discusion (Heimann, 1998). Por otro lado, en una investigacion reciente, se observo que los bebes no solo responden con imitaciones a los modelos del experimentador, sino que la utilizan para provocar la interaccion con el. Nagy y Molnar (1994, 2004) observaron que los bebes producen los gestos modelos espontaneamente en los periodos en que el experimentador se queda inmovil. De acuerdo a las diferencias registradas en los ritmos cardiacos del bebe, estas repeticiones de los gestos imitados fueron interpretadas como provocaciones para la interaccion, ya que mostraban un descenso de la frecuencia cardiaca asociado al aumento de la atencion en la expectativa de la ocurrencia de un evento interesante. La velocidad de las provocaciones y las imitaciones neonatales permite que los bebes participen en intercambios comunicativos de alternancia de turnos desde recien nacidos (Nagy, 2006, 2011).

Imitacion neonatal: Dos modelos interpretativos para un mismo fenomeno

Dentro del campo de investigacion de la imitacion neonatal se podrian senalar, al menos, dos lineas teoricas que interpretan al mismo fenomeno de modos muy diferentes. Por un lado, los estudios de laboratorio iniciados por Meltzoff y Moore a finales de la decada de los anos 70 vinculan la capacidad de imitacion neonatal con un espacio representacional supramodal innato que estaria en el origen de la comprension de otras mentes y del sistema de teoria de la mente (Meltzoff, 2005/2010; Meltzoff & Moore, 1977,1999).

Este modelo ha recibido fuertes y profundas criticas porque, si bien Meltzoff complementa sus resultados de imitacion neonatal con estudios en momentos mas avanzados del desarrollo, su explicacion al fenomeno resulta en la atribucion de complejas capacidades representacionales como parte de la dotacion biologica innata, con lo cual evade el problema del desarrollo de dichas capacidades (Espanol, 2010a, 2010b; Riviere, 2003a). Desde una perspectiva constructivista e interaccionista del desarrollo, Riviere (2003 a) entiende que la imitacion neonatal es una de las pautas conductuales que preparan al bebe para la interaccion social, pero se opone a la interpretacion que hace Meltzoff del mecanismo cognitivo subyacente de formacion de representaciones abstractas y supramodales. La capacidad temprana de imitar algunos gestos junto con otras habilidades tempranas (como la deteccion de contingencias, la sincronizacion de ritmos y la preferencia por patrones estimulares que caracterizan a las personas, entre otras) forman parte de los programas de sintonia y armonizacion con las personas que la evolucion fue seleccionando porque promueven el establecimiento del vinculo social fundamental para el desarrollo y la supervivencia de la cria (Riviere, 1986/2003a, 2003b, 2003c). El descubrimiento de las neuronas espejo (Iacoboni et al., 2001) (que Riviere solo empezo a conocer) y de la capacidad de imitacion neonatal en otros primates (Myowa, 1996) abonan una interpretacion en este sentido. La conexion entre el acto del otro y el propio acto no seria producto de una representacion mental supramodal, sino mas bien de una activacion neuroelectrica que, en combinacion con otras experiencias, se ira moldeando a lo largo de la vida como resultado de las multiples experiencias sociales y solitarias que se presentaran a lo largo de toda la vida del individuo.

Dos decadas despues de la publicacion de la propuesta del mapeo activo intermodal de Meltzoff y Moore (1977), Kugiumutzakis (1993, 1998, 1999; Kugiumutzakis, Kokkinaki, Makrodimitraki & Vitalaki, 2005; Kokkinaki & Kugiumutzakis, 2000) inicio una nueva linea de investigacion que entiende a la imitacion temprana como una habilidad que se despliega sumergida en el seno de las primeras experiencias intersubjetivas adulto-bebe. Esta linea de trabajos combina estudios experimentales transversales y longitudinales con estudios observacionales y microanaliticos sobre interacciones naturales madre/padre-bebe en el hogar familiar o en el laboratorio y en distintos contextos culturales. De acuerdo con el modelo de la intersubjetividad en el que se enmarca el trabajo de Kugiumutzakis, los seres humanos nacemos con un impulso para la interaccion social (Trevarthen, 1998) y para hacerlo contamos, desde el nacimiento, con un conjunto de capacidades que nos permiten establecer los primeros contactos intersubjetivos, entre las cuales se destaca a la imitacion. La imitacion del recien nacido lleva al emparejamiento o establecimiento de una coincidencia comportamental e intermental que permite el establecimiento de interacciones sociales en alternancia de turnos en las que se establece el dialogo de las motivaciones de uno y otro companero social en un espacio intersubjetivo compartido (Kugiumutzakis, 1998).

La imitacion en contexto social mas alla del periodo neonatal

La imitacion temprana no solo ha sido observada en los estudios de laboratorio. En el mismo ano en que Meltzoff y Moore (1977) publicaban que los bebes eran capaces de imitar los gestos de sacar la lengua, abrir la boca y hacer puchero, otros articulos informaban las imitaciones tempranas en interacciones espontaneas adulto--bebe (e.g., Papousek, H. & Papousek, M., 1977; Palwby, 1977; Trevarthen, 1977). Mientras que los estudios experimentales permiten seguir minuciosamente la evolucion de la capacidad de imitacion del bebe, los estudios sobre interacciones espontaneas permiten indagar mas acerca de las caracteristicas y del significado que esta capacidad tiene en su contexto natural (Masur, 2006).

Pawlby (1977) realizo el primer estudio longitudinal sobre interacciones imitativas madre-bebe durante el periodo 4-11 meses. En dicha investigacion pudo observar que la interaccion imitativa es bastante frecuente durante ese periodo de vida. Encontro tambien que, de los 4 a los 7 meses, aumenta la cantidad de secuencias imitativas entre madre y bebe y que se mantienen constantes hacia los 11 meses. Asimismo, registro que en los momentos mas tempranos, se imitan sobre todo las vocalizaciones y que mas adelante, aumenta la frecuencia de imitaciones de comportamientos con objetos. Por ultimo, encontro que las madres son quienes mas imitan durante todo el periodo (79% de las secuencias corresponden a imitaciones maternas) y que el bebe aumenta su actividad de imitacion a medida que crece. El hecho de que sea la persona adulta quien mas imite en la interaccion fue el dato mas llamativo para la epoca, ya que los estudios clasicos se centraban en observar el comportamiento imitativo infantil como resultado de un esfuerzo de acomodacion.

Posteriormente, otros investigadores ampliaron el estudio de la imitacion en interacciones espontaneas adulto-bebe desde el primer mes y hasta los 24 meses de vida y encontraron resultados semejantes a los obtenidos por Pawlby, mostrando que la imitacion en la interaccion libre cuidador-bebe es un tipo de intercambio bidireccional que va tomando distintos comportamientos de acuerdo con el nivel de desarrollo del bebe (Killen & Uzgiris, 1981; Kugiumutzakis, 1993; Malatesta & Haviland, 1982; Masur & Rodemaker, 1999; Moran, Krupka, Tutton & Simons, 1987; Papousek, H., Papousek, M. & Kestermann, 2000; Papousek, M. & Papousek, H., 1989; Uzgiris, 1984). Recientemente, tambien se registro que estos juegos imitativos tempranos entre adulto y bebe se manifiestan con sutiles variaciones en diferentes diadas (Kokkinaki & Vitalaki, 2013) y en distintos contextos culturales (Kokkinaki & Vasdekis, 2003) y que en general, se despliegan con emociones positivas de interes y disfrute (Kokkinaki, 2003; Kugiumutzakis et al., 2005).

En conjunto, los resultados de estos estudios sugieren que la habilidad para imitar acciones no aparece en el desarrollo como producto de un proceso exclusivamente individual, sino que, por el contrario, es una capacidad que emerge gradualmente en el contexto de patrones sociales de reciprocidad entre la madre y su bebe como resultado de la intencion de la madre de comunicarse. Paradojicamente, parece que el proceso por el cual el bebe amplia su capacidad de imitacion inicial esta sostenido en la inicial espontaneidad de imitacion adulta. El adulto (madre o padre) parece elegir para imitar ciertos comportamientos pertenecientes al repertorio conductual del bebe al que puede atribuirle significado comunicativo. De este modo, solo resta pensar la imitacion desde una perspectiva interpersonal que destaque el involucramiento social que los individuos estan estableciendo entre si. Los participantes de las secuencias de imitacion estan haciendo una construccion conjunta de los intercambios y de este modo, la comunicacion se ubica en el centro del fenomeno imitativo (Uzgiris, 1999).

La marcada inclinacion de los adultos a imitar las expresiones de sus bebes, unida a la capacidad de imitacion temprana conduce a que la interaccion de la diada frecuentemente tome la forma de intercambios basados en las imitaciones mutuas (Rochat, 2001/2004) lo cual habia sido observado, pero no tematizado por Piaget. En tales interacciones es dificil establecer rapidamente una clara linea entre el imitador y el imitado, haciendose evidente la reciprocidad del fenomeno. Si la interaccion se prolonga, los roles de modelo e imitador son intercambiables, puesto que la imitacion puede ser observada por ambos participantes y el modelo es potencialmente influenciable por el imitador (Reddy, 2008). La imitacion en el contexto interactivo natural es radicalmente bidireccional y reciproca (Uzgiris, 1981, 1999) y aparece como una experiencia placentera que brinda una recompensa emocional para ambos participantes (Papousek, et al., 2000). Los adultos reciben la imitacion de los bebes con alegria: "es lindo ver que ella reacciona, no que simplemente continua en su pequeno mundo, sino que esta tomando noticia de lo que es nuestro mundo" (comentario perteneciente a una de las madres del estudio original de Pawlby [1977, p. 222, traduccion propia]).

En estos ciclos de imitaciones, los bebes reciben de sus padres una version amplificada y objetivada de su propia expresion y se ven expuestos ante una forma publica y analizable de lo que ellos mismos sintieron. El reflejo imitativo de los padres es una fuente de autoconocimiento para el bebe, porque le da la posibilidad de ver y objetivar como afecta a los demas (Rochat, 2001 / 2004). Cuando el adulto imita al bebe, este percibe exteroceptivamente lo que siente propioceptivamente, experimenta una particular combinacion de exterocepcionpropiocepcion que son experiencias fundamentales para el desarrollo del si-mismo y de su profunda ligazon con los otros (Espanol, 2012; Reddy, 2008). En estos juegos sociales, el adulto tambien puede incidir en el comportamiento del bebe para modelarlo de acuerdo a lo que el considera culturalmente valorable. Los actos imitados no son arbitrarios, la imitacion es selectiva y el acto seleccionado significa algo para los sujetos que interactuan y de este modo se va guiando el contenido de la interaccion (Uzgiris, 1984, 1999).

Ademas de las interacciones tempranas adulto-bebe, la imitacion tambien constituye una importante herramienta de relacion cuando los participantes de la interaccion tienen edades similares. Hay varios estudios que demuestran que los ninos pequenos usan la imitacion como un modo basico para interactuar y desarrollar lazos sociales y comunicativos entre ellos, asi como tambien para coordinar acciones de juego.

Fiamenghi (1997) genero situaciones de interaccion espontanea entre bebes desconocidos de 5 a 9 meses y observo que usaron la imitacion para interactuar entre ellos (sobre todo de las acciones de algunas partes de su cuerpo, como por ejemplo, hacer pataditas). La imitacion sirve para llamar y retener la atencion del otro bebe, para comenzar o invitar a la interaccion y tambien para mantener una conversacion de movimientos. En estos dialogos corporales son frecuentes las sonrisas, las expresiones de alegria y la sincronia de los comportamientos.

En momentos posteriores del desarrollo, imitar parece una estrategia general que permite mostrar la conexion entre los ninos cuando no hay otros recursos comunicativos disponibles, propiciando el mantenimiento de las interacciones entre ellos asi como tambien la generacion de juegos sociales, en los que se construyen significados compartidos en el dialogo corporal y en los que los roles de imitador y modelo se intercambian con fluidez (Eckerman, Davis & Didow, 1989; Eckerman & Didow, 1996; Nadel-Brulfert & Baudonniere, 1982; Pedrosa, 1994).

Durante el periodo pre-verbal, el uso de la imitacion para comunicarse sirve para ganar maestria en el uso del cambio de roles, para la diferenciacion del yo y del otro, para monitorear el dialogo compartido y para compartir temas y acciones con los otros. La llegada del lenguaje simbolico cambia completamente el estado de cosas y la imitacion como forma de comunicacion va decayendo. Entre los 16 y 32 meses, la imitacion de acciones no-verbales constituye la estrategia predominante para coordinar acciones conjuntas (Eckerman et al., 1989; Eckerman & Didow, 1996); mientras que hacia los 4 anos, cuando los ninos tienen mayor maestria linguistica, la imitacion decae como modo de interaccion social y prevalecen los intercambios verbales (Nadel, 2006).

Estos datos son interesantes porque en estas situaciones, la imitacion no esta andamiada por la actividad del adulto. En estos casos, los ninos utilizan la imitacion dentro de su capacidad de desarrollo actual con otro par. Los investigadores acuerdan en que repetir la accion del otro nino parece servir para demostrar el interes sobre el companero, para llamar su atencion y para alcanzar un cierto grado de acuerdo comunicando hagamos esto juntos. Asimismo, la imitacion funciona como un facilitador de la interaccion social que, por momentos, permite organizar juegos de imitacion mutua en la que la repeticion de un gesto lleva a otra instancia de imitacion y de este modo se genera una conversacion corporal. Imitar y ser imitados permite generar significados compartidos entre los bebes y los ninos, de modo que el movimiento se transforma en un acto, cuya eficiencia no esta en la accion muscular o postural concreta, sino en la fuerza de evocar un resultado en la interaccion y mantener a los ninos involucrados socialmente (Eckerman & Didow, 1996; Eckerman & Stein, 1990; Hanna & Meltzoff, 1993; Nadel, 2006; Nadel, Guerini, Peze & Rivet, 1999).

Los efectos de ser imitado

La imitacion tiene dos caras, imitar y ser imitado. Para poder tomar en cuenta seriamente la imitacion como fenomeno interpersonal es necesario tener en cuenta tambien la sensibilidad a ser imitado (Nadel et al., 1999). Tanto en los estudios de imitaciones adulto-bebe como en los de imitacion entre pares se ha observado que generalmente el individuo imitado recibe este hecho como una senal positiva de interes. En su estudio pionero, Pawlby (1977) informa que los bebes disfrutan y prestan especial atencion cuando la madre imita lo que ellos acaban de hacer, sugiriendo que con la imitacion materna, la accion del bebe ha sido marcada como algo especial, y esto puede llevar a los ninos hacia una produccion mas deliberada de sus acciones. En el vaiven de las imitaciones, uno y otro se van volviendo mas habilidosos, logrando imitaciones cada vez mas precisas, puesto que tienen varias oportunidades de ir mejorando sus respuestas mutuas (Uzgiris, 1984). En los estudios sobre interacciones espontaneas, Kokkinaki (2003) tambien senala que las imitaciones vocalicas entre adulto y bebe se realizan acompanadas de emociones compartidas de interes y placer y lo mismo ocurre en las interacciones imitativas entre bebes (Fiamenghi, 1997).

En terminos generales, los estudios observacionales senalan que la imitacion es bien recibida por el adulto y por el bebe, pero para probar los efectos especificos que la imitacion del adulto tiene en la conducta del bebe se han realizado diferentes manipulaciones experimentales que sirven para medir los efectos de ser imitado. En estos trabajos se encontro que la imitacion adulta facilita la interaccion social con el bebe durante los primeros 2 anos de vida, provocando mayor atencion visual de parte del bebe, mayor frecuencia de sonrisas (Field, 1977; Field, Guy & Umbel, 1985; Jones, 2006b; Markova & Legerstee, 2006) e, incluso se ha observado que los bebes son capaces de monitorear la imitacion del adulto, poniendola a prueba a traves de la modulacion de su comportamiento (por ejemplo, con detenciones bruscas o cambios repentinos en la direccion de su conducta) (Agnetta & Rochat, 2004; Asendorpf, Warkentin & Baudonniere, 1996; Meltzoff, 1990). Asimismo, recientemente, se ha demostrado que los efectos de 'ser imitado' se manifiestan tambien a nivel neurofisiologico (Saby, Marshall & Meltzoff, 2012) y en otras especies de primates (Paukner, Suomi, Visalberghi & Ferrari, 2009).

La sensibilidad de estar siendo imitado tambien se evaluo en personas con trastornos del desarrollo. Por ejemplo, Dawson y Galpert (1990) llevaron adelante un estudio en el que se les pidio a los padres que imitaran todas las acciones no-destructivas de su hijo autista y encontraron que este tipo de juego imitativo provoco el aumento de tiempo inmediato y acumulado en la atraccion de la mirada del nino hacia el rostro de la madre. Asimismo, Nadel y colaboradores (1999) tambien encontraron que la imitacion adulta (en este caso de un investigador) resulta ser un medio muy eficiente para establecer algun tipo de vinculo con el nino con autismo. El juego imitativo tambien genera un efecto positivo en el interes despertado por las personas con autismo. Evidentemente, los seres humanos, desde muy pequenos, somos muy sensibles a la imitacion del otro y percibir 'estar siendo imitado' por el otro nos conmueve y nos involucra socialmente de una manera peculiar.

Discusion y conclusiones

En el trabajo que se informa se revisaron estudios empiricos de los ultimos 50 anos sobre imitacion en los dos primeros anos de vida del nino. En primer lugar, se destaco la recuperacion de la imitacion en la agenda de la Psicologia del Desarrollo, a partir de su vinculacion con la genesis de la funcion simbolica en la teoria piagetiana.

Luego, se revisaron los estudios de imitacion neonatal que desafiaron a la propuesta de la teoria psicogenetica de la imitacion en distintos puntos. En primer lugar, fue cuestionada su secuencia de desarrollo: a diferencia de la descripcion piagetiana, los datos actuales demuestran que desde el nacimiento lo primero que se imita son gestos invisibles para el sujeto que involucran el rostro (Meltzoff & Moore, 1977). Estos resultados han llevado a explicaciones que invirtieron las relaciones entre imitacion y representacion. Mientras que en la teoria piagetiana la imitacion es una de las precursoras de la representacion, en la teoria del mapeo activo intermodal, la imitacion es posible porque los actos ejecutados y vistos se representan y se comparan en un espacio amodal o supramodal (Meltzoff & Moore, 1977,1999). Tambien se han presentado otras posturas que senalan que la imitacion neonatal no estaria sostenida en capacidades de representacion abstracta, sino que conformaria parte de los programas de armonizacion y sintonia codificados en nuestro diseno de especie, los cuales predisponen al bebe para la relacion social (Riviere, 1986/2003a).

Por otro lado, quedo en evidencia que la imitacion no es tan solo una capacidad que permite resolver un problema cognitivo como planteaba Piaget. La imitacion es desde el comienzo, una habilidad que cumple funciones sociales fundamentales, ya sea porque lleva al origen de la comprension de las otras mentes a partir de las experiencias como yo (Metlzoff, 2005/2010) o porque sirve como un modo de poner en contacto las subjetividades en el dialogo reciproco que se esta blece entre el adulto y el bebe (Kugiumutzakis, 1998; Reddy, 2008). La imitacion inmediata es uno de los primeros comportamientos sociales disponibles en la vida humana y permite establecer tempranos encuentros psicologicos no-verbales, tanto con adultos como con pares. En ella es posible ganar maestria en la coordinacion temporal interpersonal a traves del formato de alternancia de turnos y el intercambio de roles y permite establecer un tema de interaccion compartido (Nadel et al., 1999).

En los momentos mas tempranos del desarrollo, la funcion socio-comunicativa de la imitacion salta a la vista. Los bebes que imitan la sacada de lengua no estan aprendiendo nada nuevo, puesto que ellos ya saben sacar la lengua. No estan aumentando su repertorio conductual individual a traves de la imitacion, pero al sacar la lengua en respuesta a la sacada de lengua de su cuidador, el bebe (quizas, incluso sin quererlo) desata un torrente de reciprocidad en el adulto: el adulto siente que esa criatura se identifica con el y que puede tratarlo como un sujeto intencional y psicologico. En este contexto interactivo, la imitacion inmediata es revalorizada por los psicologos del desarrollo y se ha reconsiderado su importancia en el desarrollo socio-emocional normal de los seres humanos, pues forma parte de los programas de armonizacion para la relacion social que hacen a nuestra naturaleza de especie y que favorecen nuestra supervivencia.

De acuerdo con el recorrido realizado, la imitacion ha sido enfocada desde, al menos dos perspectivas diferentes que tensionan su campo de investigacion: por un lado, aquella centrada en el desafio que implica la comprension y reproduccion precisa de un acto observado y que entiende a la imitacion como un acto cognitivo; y, por el otro, la perspectiva que enfatiza el aspecto interaccional de la situacion, destacando a la imitacion como un acto social. Los primeros enfoques se acercan a la imitacion con el foco puesto en el imitador, quien con su acto imitativo demuestra el afrontamiento que hace al desafio cognitivo planteado por el modelo; mientras que el enfoque interaccional pone de relieve la relacion de semejanza que queda establecida entre el imitador y el modelo. Cada una de estas perspectivas llevo a preguntas y a disenos de investigacion diferentes. La primera ha llevado al diseno de situaciones controladas de laboratorio, en las cuales un experimentador modela diferentes comportamientos, registra y compara el exito o fracaso del individuo en la tarea de reproduccion del modelo. En este tipo de estudios no se indagan los contextos naturales y los mecanismos de reciprocidad que van llevando a esos niveles de desarrollo de la cognicion social. Hay tambien otras investigaciones clasicas (como la de Maratos, 1973) que, engendradas en el enfoque cognitivo-individual, generaron nuevos datos que permitieron dar forma a una reinterpretacion del fenomeno imitativo mas ligada a la funcion socio-comunicativa.

La perspectiva interactiva sobre la imitacion ha generado estudios observacionales que describen lo que ocurre naturalmente en los intercambios tempranos cuidador-bebe y encuentran que los adultos suelen imitar los comportamientos infantiles que no resultan desafiantes para el nino, y que, a veces los bebes tambien responden con conductas imitativas, producto de su habilidad de imitacion incipiente. A su vez, han surgido estudios experimentales, mas cercanos a esta linea de pensamiento, que estuvieron mas atentos a las condiciones de comunicacion e interaccion que implican la relacion bebe-experimentador. Los estudios experimentales de imitacion neonatal de Kugiumutzakis (1998, 1999) plantean el desafio cognitivo de presentacion de distintos modelos conductuales, pero este investigador concluye en una interpretacion global de la capacidad de imitacion como forma de comunicacion intersubjetiva flexible, adaptable a los cambios y al desarrollo de los motivos individuales.

Los eventos de imitacion dentro de los intercambios adulto-bebe son indicadores de involucramiento y de intercambio social entre los participantes y son un recurso que tienen a disposicion los miembros de la diada para coordinar su actividad y establecer las primeras experiencias de intersubjetividad. Mas aun, consistentemente todos los estudios observaron que en el inicio de la vida, los adultos son quienes imitan mas frecuentemente a los bebes y la imitacion recae sobre actos bien conocidos por ambos participantes. Es decir que la motivacion de imitar ya no esta relacionada con el desafio cognitivo que se le presenta al nino, sino que la imitacion aparece al servicio del establecimiento del contacto social y de mantener viva la interaccion (Uzgiris, 1981). Este tipo de observaciones (junto con los datos sobre el fenomeno de imitacion neonatal ya comentados) llevan a enfatizar, nuevamente, la funcion socio-comunicativa de la imitacion en el desarrollo, mas alla de la funcion de acomodacion subrayada por Piaget (Uzgiris, 1999).

Evidentemente, la imitacion es una compleja habilidad que permite tomar caminos diferentes para su estudio: una perspectiva mas cognitiva que se focaliza en el entendimiento que el imitador va teniendo de los modelos observados y que intenta explicar los mecanismos subyacentes; y una perspectiva mas social o interactiva que destaca la relacion interpersonal que se establece entre el imitador y el modelo. Ambas perspectivas alumbran interpretaciones diferentes sobre un mismo fenomeno y engendran metodos y dispositivos de investigacion distintos. Tal bifurcacion puede ser vivida como una division insalvable o se puede entender a la imitacion como una actividad de generacion de coincidencias interpersonal que permite establecer algun tipo de encuentro intersubjetivo que sirve para distintas funciones de acuerdo al contexto. En esta linea de pensamiento, seria interesante llevar adelante nuevos estudios longitudinales que permitan indagar cuales son los contextos de interaccion social (aprendizaje, juego, etc.) en los que emergen espontaneamente los eventos de imitacion entre adulto y bebe, que funcion vehiculiza dichos eventos de imitacion en cada contexto identificado y cuales son los efectos que tienen en el nino en distintos momentos del desarrollo. Finalmente, como limitaciones de la presente revision cabe destacar que no se han integrado estudios neurocognitivos sobre la capacidad de imitacion, ni tampoco aquellos estudios que investigan la capacidad de imi tacion en otras especies animales. Con vistas a elaborar una teoria cada vez mas integradora de la capacidad de imitacion y sus consecuencias en el desarrollo humano, seria conveniente poder realizar un nuevo estudio que articule los resultados de la presente revision, con los nuevos hallazgos neurocognitivos y con los datos de los estudios de Psicologia Comparada.

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Fecha de recepcion: 25 de agosto de 2016

Fecha de aceptacion: 1 de junio de 2017

Mariana Bordoni **

* Esta investigacion fue parcialmente financiada con el Proyecto Musicalidad comunicativa en las artes temporales y la infancia temprana (PICT 2013.0368) de la Agencia Nacional de Promocion Cientifica y Tecnologica (ANPCyT).

** Doctora en Psicologia. Becaria Post-doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Cientificas y Tecnicas (CONICET) y Docente de la Maestria en Psicologia Cognitiva y Aprendizaje de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y de la Maestria en Psicologia Cognitiva de la Facultad de Psicologia de la Universidad de Buenos Aires (UBA). E-Mail: mgbordoni@gmail.com

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Author:Bordoni, Mariana
Publication:Interdisciplinaria
Date:Jul 1, 2018
Words:9482
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