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La identidad de los cristianos laicos a la luz del Concilio Vaticano II.

Resumen: En el marco del 50 aniversario del Concilio Vaticano II, este articulo se centra en la identidad teologica de los fieles laicos, cuyo sentido fue expuesto en Lumen gentium, particularmente en su n. 31. Previamente se proporciona un minimo de contexto historico-teologico. En un tercer momento se presenta lo mas significativo del debate posconciliar sobre el tema, concretamente la propuesta del laico como cristiano <<sine addito>> (sin anadidura). Como propuesta de clarificacion teologica, se dedica un ultimo apartado a las modalidades complementarias de la secularidad, para mostrar como se situan ahi los fieles laicos. Las conclusiones tienen caracter de sintesis y sugerencias.

Palabras clave: Fieles laicos, indole secular, Secularidad.

Abstract: On the occasion of the fiftieth anniversary of the Second Vatican Council, this article focuses on the theological identity of the lay faithful which has been dealt with in Lumen gentium, particularly in the paragraph thirty-one. The article firstly explains the historical-theological context. Afterward, it presents the most significant elements of the post-conciliar debate on the theme, concretely the consideration of the laity as Christians <<sine addito>> (without addition). The last section strives to offer a theological clarification, covering the complementary modes of secularity in order to show the way the lay faithful are situated there. The article concludes with a summary and some suggestions.

Keywords: Lay Faithful, Indoles Saecularis, Secularity.

The Identity of Lay Christians in the Light of the Second Vatican Council

El Concilio Vaticano II ha sido el primer Concilio Ecumenico que, en la historia de la Iglesia, se ha ocupado de los cristianos laicos--utilizando el termino laico en sentido teologico, no en sentido sociopolitico--de un modo directo, sistematico y por extenso, bien consciente de lo que estaba en juego en relacion con la naturaleza y la mision de la Iglesia. Ha explicado por que los laicos no son en la Iglesia ciudadanos de segunda categoria, como venian siendo considerados durante siglos: ellos son verdaderamente <<los fieles cristianos que, por estar incorporados a Cristo mediante el bautismo, constituidos en Pueblo de Dios y hechos participes a su manera de la funcion sacerdotal, profetica y real de Jesucristo, ejercen, por su parte, la mision de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo>> (LG 31).

Esta afirmacion de la constitucion dogmatica Lumen gentium tiene relacion con la secularidad cristiana, que, si bien no es exclusiva de los cristianos laicos, en ellos se intensifica hasta constituir su propia naturaleza o indole. En efecto, la <<indole secular>> expresa la intima relacion de los laicos con el mundo o siglo, es decir, con las condiciones ordinarias de la sociedad civil. Esto posibilita que el Concilio les compare a la levadura que <<como desde dentro>> contribuye a la santificacion del mundo, mientras ordenan las realidades temporales al Reino de Dios con el Espiritu de Cristo.

De ahi que, como se ha senalado justamente, <<su mision en el mundo forma parte de su mision en la Iglesia, y por ello se trata de misiones inadecuadamente distintas>>1. Esto no significa que los laicos contribuyan a la santificacion del mundo simplemente por el hecho de trabajar o desarrollar relaciones familiares, sociales, etc., sino que lo haran en la medida de su union a Cristo y al Espiritu Santo. Es decir, en la medida que vayan logrado la deseada <<unidad de vida>>. De hecho uno de los errores mas graves de nuestra epoca es el divorcio, que el Concilio denuncia, entre fe y vida diaria (cfr. LG 43). Con ello descalifica todo espiritualismo desencarnado que se desentendiera de los compromisos temporales en nombre de la fe cristiana, a la vez que rechaza el planteamiento temporalista, que tiende a oscurecer o hacer desaparecer la fe en favor de los compromisos puramente temporales.

Comenzamos presentando el contexto historico-teologico en que se situa la doctrina conciliar. A continuacion nos adentramos en la explicacion de Lumen gentium 31, acerca de la identidad de los laicos y su indole secular. En tercer lugar abordamos el debate posconciliar. Por ultimo proponemos una clarificacion teologica sobre la secularidad cristiana, como marco necesario para seguir avanzando en la recepcion del Concilio en este punto.

1. CONTEXTO HISTORICO-TEOLOGICO

Desde la epoca del Vaticano II se sabe que la conciencia que los laicos de los primeros siglos cristianos tenian acerca de su vocacion y de su mision, en el entramado de las realidades cotidianas, se fue difuminando aproximadamente a partir del siglo VH, desembocando en una minusvaloracion de la condicion laical que duro hasta las visperas del Concilio, mediado el siglo XX, cuando surge otra serie de factores de signo muy distinto.

1.1. La minusvaloracion de la condicion laical durante siglos

Tres vias se han senalado por donde ha venido la minusvaloracion de la condicion laical a la que nos venimos refiriendo: una vision negativa de la santidad en el <<mundo>>; una vision pasiva del laico; el proceso de secularizacion a partir del s. XVII.

a) Una vision negativa de la santidad en el mundo se muestra en textos de Hugo de San Victor y Graciano (<<duo sunt genera christianorum ...>>), que consideran a los laicos como menos aptos para la vivencia de la religion.

Mencionemos algunos factores historicos y sociologicos que, entre otros, han sumado en esta linea. Por una parte, una determinada interpretacion de la distincion origeniana entre la <<muchedumbre>> que rodea a Jesus y sus <<discipulos>> (en el sentido de reservar para la vida religiosa el radicalismo que todos los cristianos han de vivir), junto con el hecho obvio de que la mayor parte de los cristianos son laicos y por tanto son mas evidentes sus posibles defectos; cabria anadir las diferencias culturales que en la epoca medieval separaban al clerigo del laico (<<illiteratus>>). Por otra parte, un olvido de la interrelacion entre las vocaciones eclesiales, junto con una falta de comprension del valor cristiano de las realidades temporales y en concreto del trabajo; asi mismo, la escasa valoracion del matrimonio como camino de santidad. Todo ello ha contribuido a que el termino <<vocacion>> se fuera identificando con vocacion religiosa.

b) En segundo lugar, una vision pasiva o del laico en el sentido de que le corresponderia la receptividad en los sacramentos, pero no la responsabilidad activa en la mision de la Iglesia. Esto fue posible en la perspectiva de <<poderes>>, compleja y no del todo adecuada para comprender la Iglesia, junto con otros factores que cabe citar: en la Edad Antigua, un cierto paternalismo en algunas referencias a los laicos; en la Edad Media, la mentalidad estamental, que llevo a estereotipos como el de entender la distincion gobernante-gobernado en el sentido de superior-inferior y en terminos de poder.

c) Esas ideas influiran en el moderno proceso de secularizacion--al que aludiremos enseguida-, junto con la difusion de una eclesiologia de signo netamente juridico, como respuesta a las tensiones entre los poderes temporal y espiritual, y a las controversias provocadas por el conciliarismo y la Reforma protestante, frente a la eclesiologia mas integral de tipo sacramental de la patristica y de la gran teologia medieval. En esos siglos posteriores se distingue entre Iglesia <<docente>> (los pastores) y <<discente>> (los laicos), olvidando que toda la Iglesia <<aprende>>. En el s. XIX se intenta describir la funcion de los laicos en torno a la obediencia (lo que, en realidad, es propio de todos los fieles).

A ello se anade una distincion poco armonizada entre la Iglesia y el mundo, donde el mundo es confiado al laico como algo que tiene fines de por si distintos a los de la Iglesia misma. No es ajena a esta problematica una excesiva separacion entre un orden natural y un orden sobrenatural en la perspectiva de Cayetano. Segun esto, al laico le corresponderian los <<fines naturales>> de la historia y del mundo, mientras que al clerigo y al religioso les corresponderian propiamente los <<fines sobrenaturales>>, es decir, el orden de la salvacion (en el trasfondo hay tambien una asimilacion entre Iglesia y mundo eclesiastico). Esto dependia de una nocion de naturaleza como algo cerrado en si mismo, segun determinada interpretacion de Aristoteles (que actualmente no se considera adecuada).

El proceso de secularizacion iniciado claramente a partir del siglo XVII, conlleva que el <<mundo eclesiastico>> se vaya configurando en una esfera ajena al mundo ordinario o civil. Esto hace que, en las primeras decadas del siglo XX, el cristiano laico se conciba como atrapado entre dos <<mundos>>: el clerical, por su pertenencia a la Iglesia, y el civil, desde el punto de vista de su modo de vida (con el inconveniente anadido de que el mundo <<civil>> va perdiendo la perspectiva salvifica). El papel del laico podra verse como defensa de la libertad eclesiastica, pero no con una mision propia respecto a la salvacion (no se ve como la condicion laical y las tareas seculares tienen un sentido intrinseco en la mision eclesial). Como mucho, se hablara de una mision <<indirecta>> o <<segunda>> de los laicos, respecto a la mision evangelizadora de la Jerarquia. Implicitamente esto supone una identificacion de la Iglesia con lo eclesiastico y una tendencia a enjuiciar el mundo moderno como algo globalmente negativo. Este es el ambiente en que Congar comienza su reflexion sobre el laicado.

1.2. Factores que influyeron en la revalorizacion de la vocacion y mision laicales

Al llegar la mitad del siglo XX, la valoracion del laicado se asocia a la necesidad de replantear la relacion Iglesia-mundo, o, en terminos mas amplios, la relacion entre naturaleza y gracia, creacion y redencion, historia y salvacion. El intento de caracterizar positivamente la figura del laico se dara, por otra parte, en el contexto de la historia europea en las decadas anteriores al Concilio.

El proceso de revalorizacion de los laicos viene determinado por factores que se entrecruzan e impulsan entre si. Pueden distinguirse dos grupos de factores: algunos fenomenos eclesiales y otros desarrollos asociados a la renovacion teologica que se produjo en la epoca anterior al Concilio Vaticano II.

--Veamos en primer lugar algunos fenomenos eclesiales: la descristianizacion que se da en Francia y Centroeuropa desde principios de siglo y sobre todo antes de los anos cincuenta (se entendera que los laicos pueden influir en la cristianizacion, pues llegan donde no llegan los clerigos); el movimiento liturgico, que impulsa la participacion activa de todos los fieles en la celebracion; la llamada universal a la santidad, promovida por instituciones como el Opus Dei desde su fundacion en 1928 por san Josemaria Escriva; los movimientos apostolicos en torno a la <<accion>>.

--En segundo termino, la renovacion teologica, con su <<retorno a las fuentes>>, que trajo consigo un mayor sentido de la historia, una vision de la Iglesia como comunidad y una nueva reflexion sobre la accion pastoral. Junto a ello, la revision de algunas cuestiones de fondo relacionadas con la espiritualidad: la contestacion a la idea de que perfeccion cristiana y apartamiento del mundo estan intimamente relacionados; la necesidad de recuperar una armonia entre teologia y espiritualidad (lo que permite pensar en el laico superando una perspectiva <<devocionalista>>); la profundizacion sobre la relacion entre mundo y santidad mas alla de una perspectiva institucional o juridica; el estudio de las relaciones entre la creacion y la redencion, bien desde la eclesiologia (la historia temporal entra en la historia de la salvacion, aunque se discutira como (2); o bien, y mas radicalmente, desde la espiritualidad (las fuentes de la vida espiritual no estan al margen de la experiencia humana, sino que en ella se despliegan).

A principio de los anos cincuenta arranca una reflexion sobre el laicado, protagonizada sobre todo por las obras de tres autores: el italiano Raimondo Spiazzi, el frances Yves Congar y el belga Gerard Philips (3). Obras de menos transcendencia se escribieron en Alemania. La experiencia de la segunda guerra supuso un aldabonazo para la conciencia europea que se anadio a la experiencia francesa de la descristianizacion comenzada en el periodo entre guerras.

Los francofonos hablan no solo de <<laicos>>, sino de <<laicado>>, lo cual indica ya la intencion de dotar al conjunto de los laicos de una sustantividad, y sugiere el interes por intentar una definicion teologica positiva. De los tres libros arriba citados el mas importante fue con mucho el de Congar (4). Veamos en primer lugar de modo general los planteamientos de la epoca y a continuacion los de este autor.

La reflexion de estos autores estaba influida por la experiencia de la Accion Catolica, entendida desde Pio XI como participacion en el apostolado jerarquico de la Iglesia. Una reflexion, por tanto, construida frente al <<mundo>> del laicismo, mirado como desde fuera por la Iglesia, que habia sido expulsada de el, y que se disponia a penetrar de nuevo en el para recristianizarlo. Hay una preocupacion por justificar el <<mandato>> de la Jerarquia y al mismo tiempo por defender la responsabilidad personal de los laicos. El empuje de la Accion Catolica francesa, como freno de la descristianizacion, es respaldado por las interpretaciones teologicas que, asentadas en la eclesiologia del Cuerpo mistico (enciclica Mystici Corporis, 1943), van integrando la perspectiva del Pueblo de Dios. Tal es el marco, rico y complejo, y al mismo tiempo limitado, en que se situara esta <<teologia del laicado>>.

El comienzo de los anos cincuenta coincide asimismo con la experiencia dramatica de los <<sacerdotes obreros>>; su afan apostolico por recuperar para la Iglesia aquellos medios donde la descristianizacion habia calado mas profundamente, no supo medir las dificultades, practicas y teologicas, que ese intento conllevaba. A principios de 1954, Roma decide detener esa experiencia.

Solo unos meses antes publicaba Yves Congar sus <<Jalones para una teologia del laicado>> (5). Este libro tuvo un amplio eco y recibio algunas criticas (incluyendo unas <<retractaciones>> del propio autor (6)), en relacion con ciertas cuestiones que con el paso del tiempo se han ido perfilando mejor (7).

La importancia y los limites de Jalons quedaron de manifiesto con la ulterior evolucion de la teologia del laicado desde el Vaticano II a la Exhortacion apostolica postsinodal Christifideles laici (30-XII-1988), cuyas intuiciones centrales ya venian siendo operantes a traves de fenomenos pastorales suscitados por el Espiritu en la Iglesia, aunque Congar no los conocia al escribir su libro, por ejemplo el Opus Dei.

2. EL CAPITULO IV DE LUMEN GENTIUM: DE LAICIS

El Concilio Vaticano II desarrollo la doctrina sobre la vocacion y mision de los laicos en la Iglesia y en el mundo en cuatro documentos: la Constitucion dogmatica Lumen gentium, la Constitucion pastoral Gaudium et spes, y los decretos Apostolicam actuositatem y Ad gentes. Ahi se encuentran los elementos esenciales para discernir la vocacion y mision de los laicos, comenzando por su naturaleza y condicion propia (LG), la insercion de su mision en la mision de la Iglesia (AG), desde el corazon mismo del mundo (GS), y los modos y medios del apostolado laical (AA).

Del aspecto central que nos interesa aqui, la identidad de los laicos y su indole secular, se ocupo sobre todo la Lumen gentium en su capitulo IV, De Laicis. Este capitulo quedo constituido en la segunda sesion conciliar de 1963, tras la revision del nuevo esquema de Ecclesia que habia sido preparado en 1962 y 1963 (8).

2.1. Algunos hitos redaccionales

En mayo de 1963, durante la primera intersesion, se habia decidido mejorar ciertos aspectos del texto, que asumia gran parte del capitulo preparatorio de 1962. Se decidio una solucion <<descriptiva>> para definir al laico, se trato del sensus fidei (9), del <<sacerdocio universal>>, de la relacion de los laicos con el mundo (10) y de sus relaciones con la jerarquia. Estos aspectos, que podrian parecer a simple vista independientes, se fueron revelando como piezas importantes para la caracterizacion de una existencia en el mundo, con las exigencias correspondientes para una conciencia cristiana bien formada.

En la reunion del 3-4 de julio de 1963 el card. Suenens propuso dividir el capitulo De Populo Dei et speciatim de Laicis en dos capitulos, el primero de los cuales expondria lo que es comun a todos los fieles y el segundo lo propio de los laicos, De laicis in specie. Propuso tambien entonces el decisivo cambio que consistia en anteponer el capitulo del Pueblo de Dios--que venia despues del primer capitulo sobre el Misterio de la Iglesia--al capitulo sobre la jerarquia.

Ya en la segunda sesion--el 9 de octubre de 1963--quedaron aprobados ambos cambios: la division y el cambio de orden (11). Esta coincidencia subraya un primer aspecto en el tema que nos ocupa: la preeminencia del Pueblo de Dios--y por tanto de la comun condicion de <<fiel cristiano>> (christifidelis) antes que la diversidad de ministerios, carismas y vocaciones--. <<Todo lo que se dice del Pueblo de Dios concierne por igual a laicos, religiosos y clerigos>> (LG 30) (12).

En este comenzar a describir la Iglesia in terris con el capitulo II sobre el Pueblo de Dios y el fundamento del sacerdocio bautismal, se puede ver, en efecto, la primera revalorizacion del laico, bien apoyada en el consenso unanime de los Padres, de los teologos y de la liturgia de la Iglesia (13).

Por tanto--se ha senalado con razon--seria tan equivocado deducir una teologia del laicado unicamente a partir del capitulo II (el Pueblo de Dios), como identificar el Pueblo de Dios solamente con los laicos. El Pueblo de Dios no son los <<laicos>> frente al clero, como podria haberse afirmado gustosamente en perspectiva preconciliar, sino que el Pueblo de Dios abarca todos los fieles (14). A los laicos, en cambio, se les dedica el capitulo IV, que no forma un diptico con el capitulo III sobre la jerarquia--como se afirma con frecuencia--, sino con el capitulo VI sobre los religiosos (15).

La constitucion Lumen gentium--promulgada solemnemente el 21 de noviembre de 1964--supuso una decisiva superacion de la eclesiologia anterior, que caracterizaba a los laicos mas por lo que <<no eran>>--jerarquia--que por lo que eran. Al subrayar la comun vocacion y mision de los bautizados, dio pleno significado a la idea de <<vocacion cristiana>> y puso los fundamentos para que la llamada universal a la santidad y al apostolado fuera realmente operativa tanto en la teologia como en la praxis pastoral (16).

El Concilio trato de la llamada universal a la santidad en el capitulo siguiente, el V de Lumen gentium, previo al correspondiente a la renovacion de la vida religiosa. Por su materia, el capitulo sobre la santidad pedia ser integrado en el capitulo II sobre el Pueblo de Dios. Pero esta integracion no se llevo a cabo por imperativos del proceso redaccional (17).

El concilio afirma que <<todos los fieles, de cualquier estado u orden, estan llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfeccion de la caridad>> (LG 42). La santidad es, pues unica, mientras que hay distintos <<modos>> de tender hacia esa unica santidad segun las diversas vocaciones, condiciones y circunstancias (cfr. nn. 39, 40-42).

2.2. La explicacion de Lumen gentium, 31

Volvamos ahora sobre la explicacion de Lumen gentium 31 acerca de la identidad de los laicos y su indole secular. Si en una eclesiologia de la societas perfecta et inaequalis--la comun antes del Concilio--los laicos eran todos los cristianos <<no ordenados>> (lo que incluia tambien a muchos religiosos), el capitulo IV de Lumen gentium dira que son ante todo bautizados, como todos los fieles cristianos, cuya condicion deriva de la participacion sacramental en el triple munus sacerdotal de Cristo, como ya ha sido citado: <<Se designa con el nombre de laicos los fieles que, en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, integrados en el pueblo de Dios y hechos participes "suo modo" de la funcion sacerdotal, profetica y regia de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la mision de todo el pueblo cristiano "pro parte sua">> (LG 31).

En ese marco de la comun vocacion bautismal (18), las expresiones <<suo modo>> y <<pro parte sua>> indican lo caracteristico de la condicion de estos fieles cristianos que son los laicos. Su vocacion y tarea propias las expone el Concilio cuando dice que <<viven en el mundo>>, es decir, en los asuntos temporales, y <<alli son llamados por Dios>> (ibi a Deo vocantur, n. 31), para ordenarlos <<segun Dios>>. Y esto lo hacen <<suo modo>>, situandose en el mundo como desde dentro (velut ab intra), asumiendo su condicion originaria o nativa en la dinamica natural del mundo. <<Alli>>, seguira explicando la constitucion dogmatica, estan llamados a participar de la mision salvifica de la Iglesia, del apostolado cristiano, anunciar a Cristo con el testimonio de su vida y de su palabra, en la transformacion de las estructuras humanas, con total respeto de su autonomia (cfr. LG, nn. 33-36).

Todo ello viene sintetizado en la expresion indole secular (Indoles saecularis). La vocacion y mision eclesial de los fieles laicos en cuanto <<laicos>> esta determinada por su vivir en el mundo (19), que se transforma para ellos en su vocacion y mision cristianas.

Ademas de esta tarea propia, los laicos podran ser llamados a una <<cooperacion mas inmediata>> con las funciones de la jerarquia (n. 33). Y esto no supone de por si una clericalizacion de los laicos, pues la Iglesia y sus tareas no son competencia unicamente del clero (20). Sin embargo, la recepcion posconciliar se fijo con frecuencia en los laicos mas en cuanto <<fieles>> que auxilian a los pastores que en cuanto <<laicos>> que desempenan su tarea eclesial en el mundo.

Como factores que influyeron en el tratamiento de los laicos que hace Lumen gentium se han destacado: la irrupcion laical en la pastoral y en la reflexion teologica, una concepcion positiva--respecto a los siglos anteriores--del mundo, y una comprension de la Iglesia como <<sacramento de salvacion>>. De ahi que los laicos seran entendidos como portadores de la sacramentalidad de la Iglesia en el mundo. Su secularidad consistiria en su capacidad de manifestar a la Iglesia como comunidad de <<sacerdotes, profetas y reyes>> en el mundo. La secularidad de los laicos no es un <<anadido>> sociologico, que viene <<despues>> como algo yuxtapuesto a su ser cristiano, sino la <<manera propia>>, en que la secularidad cristiana--adquirida desde el bautismo--determina intimamente el ser laical (21).

Para comprender que sea la secularidad en la perspectiva del Concilio, cabe distinguir este termino de otros dos que se usan en el contexto cultural y teologico contemporaneo: secularizacion y secularismo. El primero remite a un proceso historico, el segundo, a una ideologia (22). Hoy el secularismo se asocia frecuentemente, sobre todo en nuestra cultura occidental, al hedonismo y al consumismo, al individualismo rampante y al relativismo; y no rara vez se muestra abiertamente agresivo contra la religion, a la que tiende a privar de relevancia practica para la vida cotidiana (23).

Simplificando la relacion entre esos tres terminos--secularizacion, secularismo, secularidad--, cabria decir que el proceso de la secularizacion ha desembocado en dos perspectivas que afectan de manera contraria a la relacion entre el mundo y Dios. Una negativa, expresada por la palabra secularismo, y otra positiva expresada por el termino secularidad. La secularidad puede definirse como <<aquella actitud de espiritu y, en su raiz, aquella forma de entender el mundo y la historia que afirma a la vez tanto la consistencia y el valor de las actividades y realidades seculares, como la apertura del mundo a la trascendencia, evitando todo bloqueo de la conciencia en una vision cerrada del mundo>> (24).

Segun se entiende en Lumen gentium 31, la secularidad es aquella dimension de toda la Iglesia--como explicaria Pablo VI unos anos despues (25)--que tiene que ver con su mision salvifica hacia el mundo, y por ello es comun a todos los fieles, y cada uno la vive a su modo. El modo caracteristico de los fieles laicos es lo que Lumen gentium denomina <<indole secular>>, y que algunos autores han considerado como carisma de la secularidad laical (26). Para los laicos su vida en el mundo es lugar teologico donde deben encontrar a Dios y vivir su fe, como tambien su mision eclesial.

3. EL DEBATE POSCONCILIAR Y EL LAICO COMO CRISTIANO <<SINE ADDITO>> (SIN ANADIDURA)

El hecho ya senalado de que el posconcilio se fijara mas en las tareas de colaboracion con la jerarquia que los laicos pueden llevar a cabo, que en sus propias tareas tal como el Concilio las expuso, tiene que ver sin duda con el fuerte peso de los muchos siglos en que los laicos fueron concebidos mas como meros receptores pasivos de los medios de salvacion en la Iglesia que como sujetos de responsabilidad; mas como auxiliares del clero que como llamados a la santidad y por tanto sujetos activos en la edificacion de la Iglesia.

Ciertamente, el Concilio no llevo a cabo un discernimiento de los modos en que se configura la relacion cristiana con el mundo, segun la diversidad de vocaciones, ministerios y carismas en la Iglesia. Esta escasa clarificacion teologica de la secularidad provoco que en el discurso teologico sobre la identidad de los laicos surgieran tres interpretaciones que marcan a la vez tres periodos.

Un primer periodo, de busqueda de un proprium <<especifico>> de los laicos, que se ponia en las realidades terrenas, pero sin percibir la secularidad como dimension de toda la Iglesia. Un segundo periodo, en los anos setenta, en que se destaco la pluralidad de <<ministerios>> al servicio de la comunidad cristiana, siendo la secularidad algo que pertenece a todos los cristianos, pero sin discernir los <<modos>> propios de vivir la secularidad cristiana (27).

En un tercer periodo durante los anos ochenta, se llego a negar que la secularidad tuviera un valor teologico propio para los laicos. Puesto que todos los cristianos ejercen una diakonia salvifica respecto al mundo, las diferencias entre ellos serian meramente funcionales. Por tanto, se decia, el laico es un cristiano sine addito, sin anadidura, un cristiano sin mas. Quiza ha sido esta perspectiva la que mas ha contribuido a desdibujar la identidad de los laicos hasta nuestros dias. Por ello vale la pena detenernos en ella.

Deciamos que, como consecuencia de una deficiente clarificacion teologica de la secularidad, la <<indole secular>> de los laicos se ha ido desplazando hacia la condicion bautismal hasta confundirse en la practica con ella. La indole secular ha tendido a comprenderse como expresion de la relacion cristiana con el mundo, como cualidad comun de todos los miembros del Pueblo de Dios.

Respecto al numero 31 de Lumen gentium, se argumenta que el Concilio no quiso ofrecer una <<definicion>> teologica del laicado, sino solamente una <<descripcion tipologica>> de los laicos. De ahi la tendencia a identificar la condicion laical con la condicion cristiana <<sin mas>>: los laicos serian los cristianos <<sine addito>>.

Esta opinion deja sin respuesta la cuestion de por que un ministro ordenado --que mantiene intocado su sacerdocio bautismal--deja de ser laico. Si la ordenacion supusiera un <<anadido>>, el ordenado seria un laico al que se le anade el caracter del sacramento, pero la Iglesia afirma que el laico deja de serlo con la ordenacion. Por otra parte el considerar a los laicos como <<simples fieles>> supone en realidad volver a la situacion preconciliar, es decir, a continuar con la mentalidad que durante muchos siglos ha visto en los laicos meros auxiliares de la jerarquia. Y esto es algo contrario a lo que el Concilio quiso evitar como insuficiente.

Para desarrollar adecuadamente la linea que tomo el Concilio Vaticano II acerca de la identidad de los cristianos laicos y su indole secular, se ve necesario plantear una clarificacion teologica sobre la secularidad.

4. CLARIFICACION TEOLOGICA SOBRE LA SECULARIDAD

Para clarificar teologicamente la secularidad (28), y recuperar asi la adecuada orientacion que, a nuestro juicio, tienen los textos conciliares, conviene tener presente el desarrollo de la pneumatologia que se ha dado tambien en las ultimas decadas. La obra del Espiritu Santo es precisamente la unidad y a la vez la vida hecha posible por la diversidad de funciones. Y al decir funciones no queremos significar que las distinciones entre las vocaciones cristianas, los ministerios, los carismas, etc., sean <<meramente>> funcionales. Hay funciones y servicios estructurales como lo es el propio de la jerarquia. Y tambien cabe comprender que la vocacion de los laicos, como por otra parte la de los religiosos, puedan interpretarse como carismas estructurales. Lo que ahora interesa subrayar es que solo gracias al Espiritu Santo lo que es comun a todos los cristianos lo es precisamente como fruto de la comunion (koinonia) de cada cristiano con los demas, como resultado de las diversas tareas que se realizan de modos igualmente diversos.

4.1. La secularidad cristiana y sus modalidades

Si pensamos ahora en la secularidad cristiana, cabe decir que es una propiedad de toda la Iglesia y de todos los cristianos (ministros ordenados, religiosos y consagrados, fieles laicos). Todos, en efecto, participan de la mision salvadora que tiene la Iglesia como sacramento de salvacion para el mundo. Pero es preciso seguir profundizando para comprender como esta <<secularidad cristiana>> debe vivirse segun las distintas vocaciones, ministerios, carismas, es decir, segun las diversas condiciones de vida en la Iglesia, puesto que cada una de ellas pide una <<modalidad>> en la vivencia de la secularidad.

La modalidad que deriva de modo directo y originario--habitual u <<ordinario>> en este sentido--de la condicion cristiana es la secularidad tal como estan llamados a vivirla los fieles laicos, que son la mayoria de los cristianos. Es lo que indica la expresion <<indole secular>>. Ellos son llamados desde los primeros siglos <<seculares>> porque su vida cristiana se entreteje con las condiciones del mundo en cuanto mundo, es decir, en la dinamica misma de la creacion caracterizada por el trabajo profesional y la vida familiar, la propiedad de los bienes, la castidad vivida en las condiciones seculares, etc. A esta manera de relacionarse con el mundo le llama el Concilio <<desde dentro>>, como diversa de otras formas de esa relacion, concretamente en el estado religioso, tal como sugeria la Comision Doctrinal (29).

Por tanto la diferencia entre laicos y religiosos no consiste en la secularidad de unos, los laicos, frente a la no secularidad de los religiosos; sino en la secularidad laical (indoles saecularis) como diversa de la consagracion religiosa (consecratio) que modaliza la secularidad de los religiosos.

4.2. La secularidad de los laicos y la vida consagrada

En este sentido, la que se ha ido denominando <<secularidad consagrada>>, propia de los Institutos seculares, puede verse como una modalidad de la secularidad diversa de la secularidad laical. Aunque esta secularidad consagrada a veces se entienda a si misma como un vivir las exigencias cristianas <<desde dentro>> del mundo, este <<desde dentro>> no es el mismo <<velut ab intra>> con que Lumen gentium, 31 caracteriza la identidad propia de los laicos (30).

Como hemos senalado mas arriba, la relacion de los laicos con las realidades seculares se lleva a cabo segun la dinamica del orden creado. El testimonio propio de los laicos manifiesta la capacidad que tienen las realidades temporales--el mundo en cuanto mundo--de ser asumidas por Cristo, y, por tanto, de contribuir a la edificacion del misterio de la Iglesia. De este modo, la secularidad de los fieles laicos (indole secular) manifiesta los efectos de la obra redentora y de la santificacion obrada a impulsos del Espiritu Santo sobre las realidades creadas. Estos efectos no se cumplen solamente en el Reino de Dios definitivo (escatologia consumada), sino ya ahora y a traves de la misma dinamica de la creacion, si bien incoadamente.

Para los consagrados, la sociedad civil es un <<lugar>> donde se manifiesta su testimonio escatologico del Reino definitivo, testimonio que en la vida consagrada queda configurado por medio de los votos de pobreza, castidad y obediencia. Por tanto su relacion con las realidades seculares no se realiza segun la dinamica originaria del orden creado; sino que, cabria decir, se inserta en ella por via de contraste, precisamente para hacer mas significativo su testimonio escatologico.

Asi se puede comprender, a nuestro juicio, la complementariedad entre la vocacion y mision propia de los laicos con la propia de los religiosos y de los consagrados. Esta complementariedad viene pedida por la sacramentalidad de la Iglesia, signo e instrumento de salvacion universal para el mundo.

La indole secular designa la secularidad laical como signo e instrumento de la dimension creacional e incarnatoria de la secularidad cristiana. Es decir, como signo de la esencial relacion de la secularidad cristiana con el orden de la creacion que ha sido asumido en la Encarnacion y sanado en la redencion. Por su parte, la secularidad de los religiosos y de los consagrados destaca mas bien el caracter escatologico de la misma secularidad cristiana, a la luz del Reino de Dios consumado. Cada una de estas dos modalidades participan, en un segundo nivel significativo, de lo que es propio de la otra, gracias a que ambas, como todo lo cristiano, manifiesta la plenitud de la presencia de Cristo y de la obra del Espiritu Santo, en su mision doble o conjunta desde el Padre, tal como se realiza historicamente en el Misterio de la Iglesia.

4.3. Los laicos y los ministerios ordenados

La dimension secular de los presbiteros queda senalada por el numero 31 de Lumen gentium, cuando, nada mas declarar que <<el caracter secular (indoles saecularis) es propio y peculiar de los laicos>>, afirma: <<Los que recibieron el orden sagrado, aunque algunas veces pueden tratar asuntos seculares (in saecularibus), incluso ejerciendo una profesion secular, estan ordenados principal y directamente al sagrado ministerio, por razon de su vocacion particular>>.

Desde ahi se entiende que unos numeros mas adelante (n. 37) el capitulo IV se refiera a la relacion entre los laicos y el ministerio de la jerarquia, mencionando en primer lugar las relaciones de mutua confianza y colaboracion entre laicos y pastores. Solo despues de proponer un dialogo cordial y abierto entre ambos como conviene a la comunion eclesial, trata de las relaciones de obediencia y autoridad. <<Era un tema que preocupaba al Concilio, porque algunas corrientes interpretaban la legitima autonomia de los laicos en los asuntos de la sociedad civil--guiados por la conciencia cristiana (n. 36)--como una independencia de la jerarquia en los ambitos apostolicos y asociativos>> (31).

Este contexto tendra su continuidad en la exhortacion Christifideles laici, cuando explica como los tres <<estados de vida>> se complementan entre si precisamente en su modo diverso de vivir y expresar la secularidad cristiana. Mientras que los fieles laicos realizan un servicio eclesial que ayuda--tambien a todos los demas miembros de la Iglesia en sus diversas condiciones de vida--a comprender el significado que tienen las realidades terrenas y temporales en el designio salvifico de Dios, <<el sacerdocio ministerial representa la garantia permanente de la presencia sacramental de Cristo Redentor en los diversos tiempos y lugares>> (32).

4.4. Los laicos en la complementariedad de las vocaciones eclesiales

En esta clave cabe asimismo interpretar las afirmaciones de la exhortacion Vita consecrata (25-III-1996), cuando dice (n. 31) que cada una de las vocaciones en la Iglesia son <<paradigmaticas>>, en cuanto que presentan diversos aspectos complementarios entre si, del misterio de Cristo. Toda la Iglesia dice referencia al mundo creado (dimension secular, equivalente de la secularidad cristiana).

Al mismo tiempo son los laicos los principales portadores del dialogo de la Iglesia con el mundo; no solo en la direccion Iglesia-mundo sino tambien en la reciproca mundo-iglesia, en cuanto que ayudan a la Iglesia entera a leer los <<signos de los tiempos>>: la Palabra de Dios manifestada en la historia. A esto se le ha llamado una <<concepcion dinamica de la secularidad>> (33). Los fieles laicos son signos de la Iglesia en el mundo y del mundo en la Iglesia. El <<mundo>> de los laicos--su vivencia de lo cristiano en las realidades ordinarias--los configura en su ser Iglesia, analogamente a como las tareas ministeriales configuran el ser de los ministros ordenados y la vida consagrada esta configurada por la espiritualidad correspondiente (34).

<<Los laicos, en virtud del caracter secular de su vocacion, reflejan el misterio del Verbo Encarnado en cuanto Alfa y Omega del mundo, fundamento y medida del valor de todas las cosas. Los ministros sagrados, por su parte, son imagenes vivas de Cristo cabeza y pastor, que guia a su pueblo en el tiempo del "ya pero todavia no", a la espera de su venida en la gloria. A la vida consagrada se confia la mision de senalar al Hijo de Dios hecho hombre como la meta escatologica a la que todo tiende>> (35).

Para ningun cristiano la secularidad es un mero dato sociologico--aunque tenga datos sociologicos--, porque pertenece al cristiano, desde el bautismo, como referente de la unidad entre vocacion y mision. Los laicos estan llamados a ordenar las realidades temporales segun Dios. Ciertamente esto pertenece a todos los cristianos, pero solamente los fieles laicos lo realizan en a traves del mundo (36), mientras que los consagrados dan testimonio del Reino de Dios ante el mundo. La secularidad no es exclusiva ni de los laicos ni de los consagrados. Al mismo tiempo, la indole secular denomina el <<modo propio>> de la secularidad de los laicos.

Ahora bien, en esta profundizacion la palabra <<especifica>> debe ser usada con cuidado, para no pasar sin mas del orden logico--donde los <<generos>> se dividen en <<especies>> y estas poseen unas <<diferencias especificas>> claras y distintas--al orden teologico de las vocaciones y condiciones de vida en la Iglesia, que participan de una misma vida, la de Cristo, por la accion del Espiritu Santo que estructura y diversifica los miembros de la Iglesia sin separarlos. Asi lo senala la Christifideles laici: <<La comun dignidad bautismal asume en el fiel laico una modalidad que lo distingue, sin separarlo, del presbitero, del religioso y de la religiosa. El Concilio Vaticano II ha senalado esta modalidad en la indole secular>> (n. 15).

En la misma linea entiende el Codex de 1990 para las Iglesias orientales por laicos aquellos cristianos (christifideles) que tienen la indole secular como propia y especial que, viviendo en el seno de las realidades temporales, participan de la mision de la Iglesia sin estar constituidos en el orden sagrado ni pertenecer al estado religioso (37). El mismo texto senala poco despues el motivo (por vocacion propia) y el modo (gestionando las cosas temporales y ordenandolas segun Dios al Reino de Dios) por el que las tareas temporales entran a formar parte de los deberes y obligaciones de los laicos, y, como ya hiciera Lumen gentium 31, completa esos deberes en la perspectiva del Reino (38). Aqui se expresa bien que los laicos no dejan de dar un testimonio escatologico del Reino, pero lo hacen dependiendo de su vocacion propia que es la indole secular.

En esta perspectiva dinamica de la secularidad se entiende que los laicos son signos de la Iglesia en el mundo y signos del mundo en la Iglesia. Algun autor ha deducido de aqui que las tareas intraeclesiales realizadas por los fieles laicos tienen un caracter marcadamente laical, mientras que sus tareas realizadas en el ambito secular civil del mundo tendrian un caracter eclesial (39). En este aspecto a nuestro juicio sigue siendo conveniente distinguir entre lo eclesial y lo eclesiastico. Ellos--se anade--interpelan a los demas ciudadanos cuando sirven, a traves de su trabajo y de sus relaciones familiares y culturales a las necesidades de los hombres desde un espiritu marcadamente evangelico (40). Sin duda es asi, siempre que se entienda bien que precisamente por su indole secular lo que manifiestan es la dimension antropologica del mensaje del Evangelio.

En definitiva, el Concilio Vaticano II no nos ha dejado una teologia del laicado completa. Su proyecto estaba centrado sobre la naturaleza y la mision de la Iglesia. Pero al mismo tiempo es claro que los elementos fundamentales de la teologia del laicado deben buscarse en la eclesiologia del Concilio, puesto que los laicos son miembros del Pueblo de Dios, mas aun, son la mayoria del Pueblo de Dios. Dejo abierta la comprension de la mision de la Iglesia como una y unica, junto con la diversidad de modos de participacion de los cristianos en esa mision (41), tal como luego desarrollo Christifideles laici. (42)

CONCLUSIONES

1. Cabe hablar de laico en un sentido plenior: el christifidelis laicus lo es realmente cuando vive y comprende su vocacion y mision. Antes de eso ciertamente lo es, pero no plenamente. Valdria aqui la analogia con todo bautizado, que es por ese hecho cristiano, pero otra cosa es que viva, piense y actue verdadera y coherentemente como cristiano. En este sentido ser laico es don y tarea, como de un modo mas general lo es siempre la existencia humana. Y hoy la indole secular de los laicos se manifiesta y desarrolla subrayando ante todo su identidad cristiana y su participacion en la mision de la Iglesia, que incluye los aspectos de evangelizacion y promocion humana.

2. El debate posconciliar se ha visto dirigido a la necesidad de clarificar la secularidad cristiana, como propiedad y dimension de toda la Iglesia, y a sus diversos modos de darse segun las vocaciones, ministerios, carismas y condiciones de vida de los cristianos. A la luz del Concilio Vaticano II, la indole secular expresa el modo con que los cristianos laicos viven la secularidad. Este modo esta al servicio de la Iglesia y de su mision en el mundo, y es complementario con los modos en que los otros miembros de la Iglesia viven esta relacion salvifica con las realidades temporales.

3. Desde dentro del mundo, es decir desde la dinamica originaria de la sociedad civil, el laico colabora con el acto creador de Dios Padre, con el acto redentor de Cristo, que libera el mundo del pecado y con el acto santificador propio del Espiritu Santo, al responder a su vocacion a la santidad en sus circunstancias historicas concretas. Por tanto una de las lineas fructiferas para comprender y vivir la indole secular de los laicos es la teologia del Espiritu Santo (pneumatologia).

RECIBIDO: 21 DE MARZO DE 2015 / ACEPTADO: 15 DE ABRIL DE 2015

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Ramiro Pellitero

Facultad de Teologia. Universidad de Navarra

Pamplona. Espana

rpellltero@unav.es

(1) Cfr. MOLANO, E., <<Los laicos en el magisterio del Vaticano II>>, Scripta Theologica 17 (1985) 805-811, 808.

(2) Cfr., por ejemplo, la obra de De Lubac, H., Catholicism: Les aspects sociaux du dogme, Paris: du Cerf, Paris, 1937; y la de Thils, G., Theologie des realites terrestres, Paris: Desclee de Brouwer, 1946-1949.

(3) Cfr., SPIAZZI, R., La missione dei laici, Roma: Edizioni di Presenza, 1952; CONGAR, Y., Jalons pour une theologie du laicat, Paris: du Cerf, 1953; y PHILIPS, G., Le role du laicat dans l'Eglise, Paris-Tournai: Castermann, 1954.

(4) Cfr. Scola, A., Il laicato. Rassegna bibliografica in lingua italiana, tedesca e francese, Roma: Libreria Editrice Vaticana, 1987.

(5) Cfr. nuestro estudio, La teologia del laicado en la obra de Yves Congar, Pamplona: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 1996.

(6) Cfr. CONGAR, Y., <<Mi camino en la teologia del laicado y de los ministerios>>, en CONGAR, Y., Ministerios y comunion eclesial, Madrid: Fax, 1973, 11-32.

(7) Entre ellas cabe destacar: una cierta rigidez a la hora de comprender el mundo del laico en paralelo con el <<mundo>> de la Iglesia; una falta de profundizacion en el papel que los sacerdotes y religiosos tienen respecto a las realidades temporales; una insuficiente explicacion acerca de la relacion entre el matrimonio y la condicion laical. Cfr. PELLITERO, P., <<La secularidad laical en nuestro tiempo: presupuestos, condiciones, consecuencias>>, en Navarro, L. y Puig, F. (a cura di), Il fedele laico. Realta e prospettive, Milano: Giuffre, 2012, 425-441.

(8) Sobre el proceso redaccional de Lumen gentium, cfr. PHILIPS, G., La Iglesia y su misterio en el Concilio Vaticano II. Historia, texto y comentario de la constitucion Lumen gentium, Barcelona: Herder, 1968, tomo I, 17-97; HUNERMAN, P., en HUNERMANN, P. y Hilberat, B. J. (Hg.), Herder Theologischer Kommentarzum Zweiten Vatikanichen Konzil, Bd. 2, Freiburg-Basel-Wien: Herder, 2004, 269-351; Alberigo, G. (dir.), Historia del Concilio Vaticano II, Salamanca: Sigueme, 1999-2007, vol. I, 155-330; vol. II, 267-330 y 360-379; vol. III, 19-115 y 297-420; vol. IV, 17-98 y 357-415; Villar, J. R., <<La constitucion dogmatica Lumen gentium>>, Annuarium Historiae Conciliomm 43 (2011) 54-70.

(9) Vid. acerca del sensus fidei en relacion con los laicos, el documento de la Comision Teologica Internacional, El sensus fidei en la vida de la Iglesia (2014), particularmente los nn. 41-44.

(10) El estudio de la historia redaccional muestra que el <<mundo>>, ademas de contarse entre las tentaciones para el cristiano, se va redescubriendo en los sucesivos esquemas ante todo como don de Dios y tarea de colaboracion con El. En relacion con el mundo se situan las tareas seculares y la <<indole secular>> del laico. Lo <<secular>> al principio aparece como distanciado de lo <<religioso>> y <<eclesiastico>>, pero luego se centra en relacion con una plena y directa vinculacion con los compromisos naturales, que no excluye las relaciones eclesiales. La dimension escatologica de lo temporal no se desarrolla, quiza como reaccion al gran subrayado que venia haciendose de esto durante siglos. Por lo que toca al caracter secular del laico, la referencia teologica es la realidad temporal en cuanto creada y redimida (cfr. Braunbeck, E., Der Weltcharakter des Laien: Eine theologisch-rechtliche Untersucbung im Licht des II Vatikanischen Konzils, Regensburg: Pustet, 1993, 94-96).

(11) Cfr. Historia del Concilio Vaticano II, Alberigo, G. (dir.), vol. III, 67.

(12) La inicial preocupacion por subrayar la diferencia entre clerigos y laicos quedo mas tarde equilibrada por la referencia a los religiosos; de modo que, en conjunto se subraya la distincion y a la vez la complementariedad de vocaciones y tareas dentro de la Iglesia (cfr. BRAUNBECK, E., o.c., 96).

(13) Se trata de una adquisicion de los anos previos al Concilio que tiene su correlato en otros documentos del Vaticano II. Cfr. Dabin, E, Le sacerdote royal des fideles dans la tradition ancienne et moderne, Louvain: L'Edition Universelle, 1950; BALDASSARRI, S., <<I Iaici e la loro posizione nei document! del Vaticano II>>, Kanon 3 (1977) 9-19, 17ss.

(14) Cfr. Duval, L.-E., Laics, pretres, religieux dans l'Eglise: selon Vatican II, Bruges: Desclee de Brouwer, 1967, 11s.

(15) Cfr. VILLAR, J. R., <<La constitucion dogmatica Lumen gentium>>, 82. El autor senala el equivoco, que se traslucia en los debates conciliares, de identificar la condicion de laico con la de fiel. Si desde el punto de vista sacramental las posiciones fundamentales en la Iglesia son <<fieles>> y <<ministros>>, en cambio, <<laicos>> y <<religiosos>> se situan en la dimension pneumatico-carismatica de la Iglesia (cfr. ibid., 99).

(16) Sobre el laicado despues del Concilio, ademas de los textos citados de E. Molano y E. Braunbeck, cfr. Anton, A., <<Principios fundamentales para una teologia del laicado en la eclesiologia del Vaticano II>>, Gregorianum 68 (1987) 103-155; RODRIGUEZ, R, <<La identidad teologica del laico>>, Scripta Theologica (1987) 265-302; CANOBBIO, G., Laici o cristiani?, Brescia: Morcelliana, 1992; Zanetti, E., La nozione di laico nel dibattito preconciliare, Roma: Pontificia Universita Gregoriana, 1998; Fattori, M. T., <<Il tema dei laici dagli armi trenta al Concilio Vaticano II>>, Cristianesimo nella storia 20 (1999) 325-381; ASTIGUETA, D. G., <<Los laicos en la discusion teologico-canonica desde el Concilio al CIC 83>>, Periodica de re canonica 90 (2001/4) 549-589; Saranyana, J. L, <<El debate teologico sobre la secularidad cristiana (1930-1990)>>, Anuario de Historia de la Iglesia 13 (2004) 151-176; MASSON, C., <<Le Concile Vatican II et les laics>>, Melange des Sciences Religieuses 62 (2005) 45-64; PELLITERO, E. (ed.), Los laicos en la eclesiologia del Concilio Vaticano II, Madrid: Rialp, 2006.

(17) Cfr. al respecto MOLINARI, P., <<La vocazioni di tutti i cristiani alla santita. Un importante tema conciliare>>, Civilta cattolica 113 (1964) 542-550; Id., <<La santita dei cristiani. Riflessioni teologiche sulla dottrina del Concibo Vaticano II>>, en AA.W, Eclesia a Spiritu sancto edocta, Gembloux: Duculot, 1970, 521-546; Thils, G., <<La vocazione universale alla santita nella Chiesa>>, Communio 114 (1990) 30-38; Alvarez, M., <<La vocacion universal a la santidad en el periodo antepreparatorio del Concilio Vaticano II>>, Studium Legionense 32 (1991) 151-173.

(18) Cfr. Moreira Neves, L., <<I laici cristiani: essere e agire alla luce del Concilio Ecumenico Vaticano II>>, Angelicum 64 (1987) 547-561.

(19) En la historia redaccional de Lumen gentium, la indole secular que caracteriza al laico segun LG 31 no es ningun elemento agregado e independiente, sino el modo laical del ejercicio de la vocacion cristiana que se da con el bautismo y la confirmacion (cfr. BRAUNBECK, E., o.c., 97). Esta intencionalidad teologica no queda plenamente explicitada por el Concilio, sino que requeria investigaciones posteriores (como las que desembocaron en lo que afirma Christifideles laici, n. 15).

(20) Cfr. Exhortacion Christifidelis laici, n. 23. Vid. tambien la <<Instruccion sobre algunas cuestiones acerca de la colaboracion de los fieles laicos en el sagrado ministerio de los sacerdotes>>, promovida por varias Congregaciones romanas en 1997.

(21) Cfr. ASTIGUETA, D. G., <<Los laicos en la discusion teologico-canonica desde el Concilio al CIC 83>>, 578-581.

(22) Cfr. ILLANES, J. L., Laicado y sacerdocio, Pamplona: Eunsa, 2001, 58 ss. El rostro actual del secularismo puede verse descrito por Benedicto XVI en la Audiencia general del 14-XI-2012.

(23) Vid. tambien las descripciones del papa Francisco en la exhortacion Evangelii gaudium (24-XI-2013) acerca del relativismo practico y la mundanidad espiritual (cfr. nn. 80 y 93-97), como formas del secularismo.

(24) Illanes, J. L., Laicado y sacerdocio, 62.

(25) Pablo VI, Discorso ai dirigente e sodali degli Istituti secolari, 2-II-1972, en Insegnamenti di Paolo VI, X (1972) 103.

(26) Cfr. Rodriguez, P., <<La identidad teologica del laico>>, 278-284 y 291-298.

(27) Emblematico al comienzo de este periodo fue el texto de CONGAR, Y., Mi camino en la teologia del laicado y de los ministerios, 11-32. Vid. de nuevo PELOTERO, R., <<La secularidad laical en nuestro tiempo: presupuestos, condiciones, consecuencias>>, 426-430.

(28) Reflexiones sobre esta clarificacion se encuentran, por ejemplo, en los textos de MAGNANI, C., <<La llamada teologia del laicado, ?tiene un estatuto teologico?>>, en Latourelle, R., Vaticano II. Balance y perspectivas, Salamanca: Sigueme, 1989, 373-409; y BERZOSA, R., Ser laico en la Iglesia y en el mundo: claves teologico-espirituales a la luz del Vaticano II y <<Christifideles laici>>, Bilbao: Desclee de Brouwer, 2000.

(29) La correlacion, y a la vez distincion, entre la vocacion laical y la vocacion religiosa, viene sugerida por la Comision Doctrinal cuando senala que los laicos se distinguen de los religiosos precisamente per notam quadammodo specificam <<indoles secularis>> (Alberigo-Magistretti, como nota 3, Relatio, 467, 46). Sobre la secularidad laical como <<secularidad ordinaria>>, cfr. VILLAR, J. R., <<Gli elementi definitori dell'indentita del fedele laico>>, en NAVARRO, L. y PUIG, F. (a cura di), Il fedele laico. Realta e prospettive, Milano: Giuffre, 2012, 113-143, especialmente 126-134.

(30) De forma diferente piensa BRAUNBECK, E., Der Weltcharakter des Laien, 296 ss. Ciertamente, tampoco para los consagrados que viven en relacion con las realidades temporales su secularidad es un mero dato sociologico, sino una modalidad teologica de relacion con el mundo que implica la renuncia al tradicional <<uso de este mundo>> como confirmacion de la venida de Dios; por tanto concretamente en los laicos consagrados de los Institutos seculares no se pierde sino que se mantiene la importancia de la conexion entre una configuracion <<activa>> del mundo y la contemplacion. Todo ello es acorde con la perspectiva conciliar. Sin embargo, ofrece dificultades la referencia a la obra de U. von Balthasar sobre los estados de vida (Estados de vida del cristiano, Madrid: Encuentro, 1994, original en aleman Christlicher Stand, Einsiedeln: Johannes Verlag, 1977, publicada por vez primera en 1945), donde se sostiene que la secularidad consagrada debe tomarse como ideal de la vocacion y mision de los laicos. A este proposito la secularidad consagrada puede verse como una forma de testimonio cristiano en las realidades temporales, que pone de relieve la tension escatologica entre la salvacion <<ya>> realizada en el mundo y la <<todavia>> no plenamente consumada, como <<una agudizacion y aclaracion de la paradoja cristiana>>, segun esta autora. Y en ese sentido puede ser complementaria con la indole secular de los laicos. Pero la propuesta se problematiza cuando se afirma que la mision de los Institutos seculares debe <<ser entendida como una especie de modelo (...) para los laicos>> (BRAUNBECK, E., Der Weltcharakter des Laien, 300). Esto llevaria a concebir la secularidad consagrada como la meta a la que debe aspirar todo fiel laico para desarrollar o manifestar su indole secular, y no como una forma posible de manifestar esa indole secular. Mas bien cabe pensar que la indole secular de los laicos implica ante todo la vivencia intensiva de la secularidad cristiana a partir de su insercion natural en el mundo, que con el bautismo permanece intocada como tal, a la vez que asumida como lugar propio de la vocacion y mision laicales. En consecuencia podria decirse que la secularidad consagrada es una secularidad modificada respecto de la laical. Esto no equivale en modo alguno a negar la legitimidad ni la complementariedad de esa modalidad de la secularidad cristiana, sino poner en duda que la mejor linea para desarrollar las orientaciones del Concilio Vaticano II sobre la identidad teologica de los fieles laicos sea esta propuesta de la secularidad consagrada como ideal para comprender y realizar la indole secular propia de los fieles laicos. Cabe al respecto aludir a una imagen que empleaba Urs von Balthasar cuando explicaba que, en su perspectiva, los laicos consagrados son como una flecha disparada dentro del mundo secular por el arco de los religiosos, para hacer llegar la eficacia del <<estado de los consejos>> (que representa la esencia de la perfeccion y de la santidad) a los ordenes civiles (cfr. VON BALTHASAR, H. U., Estados de vida del cristiano, 265-269). Esto puede servir para explicar una linea de evolucion de la vida religiosa a traves de los siglos; pero de ahi no cabe deducir que ese sea el paradigma de la vocacion laical tout court.

(31) VILLAR, J. R., <<La constitucion dogmatica Lumen gentium ...>>, 97s.

(32) Exhortacion apostolica Christifideles laici, n. 55.

(33) Cfr. Astigueta, D. G., <<Los laicos en la discusion teologico-canonica ...>>, 578 ss.

(34) Cfr. ibid., 555-559, 574-581. De esta manera cada tipo de fieles representaria, una caracteristica propia de la Iglesia. Vid. tambien CANOBBIO, G., Laici o cristiani?, ya citado, 291-299.

(35) Exhortacion apostolica postsinodal Vita consecrata (25-III-1996), n. 15.

(36) Cfr. Di Luca, G., Il cristiano laico: per una definizione teologica verso una nuova maturita, Roma: Dehoniane, 1989, 46.

(37) <<Nomine laicorum in hoc Codice intelleguntur christifideles, quibus indoles saecularis propia et specialis est quique in saeculo viventes missionem Ecclesiae participant neque in ordine sacro constituti neque statui religioso ascripti sunt>> (CCEO, canon 399).

(38) <<Laicorum imprimis est ex vocatione propria res temporales gerendo et secundum Deum ordinando Regnum Dei quaerere ideoque in vita privata, familiari et politico-sociali testes Christo esse ac ipsum aliis manifestare, leges iustas in societate propugnare atque fide, spe et caritate fulgentes fermenti instar ad mundi sanctificationem conferre>> (CCEO, canon 401).

(39) Cfr. FERNANDEZ Conde, Ma T., La mision profetica de los laicos del Concilio Vaticano II a nuestros dias: El laico, <<signo profetico>> en los ambitos de la Iglesia y del mundo, Roma: Pontificia Universita Gregoriana, 2001, 202.

(40) Cfr. ibid.

(41) Es la conclusion de Anton, A., Principios fundamentales para una teologia del laicado en la eclesiologia del Vaticano II, 103-115.

(42) Cfr. PELLITERO, R., Laicos en la nueva evangelizacion, Madrid: Rialp, 2013, 110-119.
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Title Annotation:Cincuenta anos de Concilio Vaticano II
Author:Pellitero, Ramiro
Publication:Scripta Theologica
Date:Aug 1, 2015
Words:10806
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