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La idea de forma cultural: esbozo de una critica de la modernidad.

Preambulo | Forma y forma cultural: la estructura doblemente formalizada de los objetos antropologicos | Forma cultural y sociedades historicas i.: El factum de la confusio linguarum. | El factum de la confusio linguarum frente al proceso de la civilizacion | Forma cultural y cultura moderna | Modernidad y superproduccion | Nota sobre la distincion infraestructura -- superestructura | Modernidad y superproduccion (ii): La subjetividad moderna | Ttecnologia y praxis: la subjetividad moderna (ii) | Recapitulacion.

Preambulo

Estas paginas trataran de determinar la Idea generica de forma cultural (antropologica). La cuestion tiene, sin duda, profundas resonancias metafisicas, no en vano el espanol "forma" remite al griego "morphe" que Aristoteles utilizara para designar su propio concepto de aquello para nombrar lo cual Platon hubo de recurrir al neologismo "Idea". Asi en el enunciado que titula estas paginas, y amarrados a la carga profunda que las palabras portan, nos encontramos con dos terminos de un calado ontologico que es dificil no evocar.

El objeto que nos ocupa esta enunciado en la parte primera del titular: La Idea de Forma cultural. A este respecto trataremos de ofrecer alguna determinacion de la estructura de las producciones antropologicas, una estructura que definiremos por su doble formalizacion. Una configuracion semejante caracteriza no solamente las producciones tecnicas de los circulos sociales antropologicos, sino la estructura practica, social o de relacion de estos circulos o ciclos culturales antropologicos. En cualquier caso, esta determinacion no es simple y entendemos que requiere un recorrido de cierta amplitud, al que dedicaremos la parte primera de este trabajo.

Posteriormente quisieramos aludir a la transformacion, en realidad la pseudomorfosis, que estas formas culturales, historico -- antropologicas, han sufrido en el contexto de la modernidad. Se trata del ultimo avatar de las formas culturales: la palabra "avatar", antigua y sonora, senala en sanscrito a la encarnacion de una deidad, queremos indicar con ella la trascendencia de estas formas, cuya arquitectura designamos tambien por medio de un termino griego de resonancias evangelicas: logos. Esta trascendencia no es objeto de estas paginas, aunque quisieramos que constara al menos a traves de los ecos, para los que tan sordos somos hoy, que las palabras traen adentro.

Se trata en este punto de esbozar un analisis de la crisis infinita que, lejos de afectar como una circunstancia externa, entendemos que define constitutivamente esa paradojica figura historica que ciframos bajo el rotulo de la modernidad. Se trata, en suma, de contemplar la citada crisis moderna en referencia a la idea de forma cultural definida en la primera parte del trabajo.

Quisieramos sortear inicialmente las dificultades de orden ontologico que la idea de forma arrastra. En torno a esta Idea la tradicion filosofica alcanza un rango de complejidad y exhuberancia que nos resulta inabarcable. Desde hace un siglo la discusion sobre la naturaleza y el origen de las formas se ha extendido a traves de las ciencias naturales y fisico matematicas con una riqueza constructiva enorme, aunque a menudo con un obscuridad filosofica impropia de los promotores de tan magnifico desarrollo. Al respecto acaso pueda considerarse signo de este florecimiento el libro de D'Arcy Thompson On Growth and Form (1) una obra magistral en que las formas organicas eran puestas bajo la mirada del geometra. Pero otros muchos nombres podrian mencionarse en el terreno de la biologia asi como en los terrenos de la quimica de la morfogenesis, por citar un articulo de Alan Turing (2). Desde la Topologia a la Acustica, de la Cristalografia o la Psicologia de la Forma a la Fisica de sistemas dinamicos etc. en suma, una enorme cantidad de areas de investigacion cientifico natural han progresado en el analisis de las formas.

La Idea de Forma en el terreno de las ciencias sociales, sobre todo en la segunda mitad del siglo bajo su modulacion estructural, ha constituido el objeto de desarrollos que, desde la Linguistica, irradiaron al conjunto de las ciencias sociales y las disciplinas antropologicas. Nos vamos a limitar en estas paginas a una determinacion especifica de la Idea de Forma a sabiendas de la enorme complejidad que su misma mencion evoca. La determinacion cultural de las formas o, de otro modo, la idea de forma cultural es el objetivo de nuestro enfoque.

Estas formas objetivas culturales abren paso a una escala de configuracion de la realidad caracteristica de los ciclos antropologicos desde el neolitico hasta nuestros dias, una escala inedita en el mundo zoologico, a la que designamos sumariamente: Historia. La manida y adulterada frase de Ortega: "El hombre no tiene naturaleza sino historia" es quizas el mas comun topico al respecto. Contemplaremos la presion moderna que las formas culturales han recibido y producto de la cual, acaso, esten sufriendo una transformacion de la que los discursos del final de la historia han podido ser indicadores. Distinguiremos asimismo entre estas formas culturales y las obras de cultura en cuanto ensayos de totalizacion o integracion de las sociedades politicas, que sirven a su propia representacion y orientacion. Una totalizacion que la modernidad ha bloqueado: los discursos sobre el fin de los grandes relatos puede estar indicando este bloqueo.

Finalmente, describimos el contexto historico y economico en que pueden tener lugar las modificaciones "psicohistoricas", que determinamos en la parte ultima de nuestro trabajo. A este respecto, la obra historica de E. J. Hobsbawm nos ofrece el hilo rojo que hemos tratado de seguir. En cualquier caso, a modo de preambulo, tampoco es posible una mayor determinacion, que si esperamos haber alcanzado a traves de las paginas que siguen.

Forma y forma cultural. La estructura doblemente formalizada de los objetos antropologicos.

I.

La definicion mas inmediata de forma cultural supone el ejercicio de las Ideas holoticas: de todo y parte. Una forma cultural es, sin duda, una totalidad caracteristica dotada de una estructura propia que es, justamente, la que hemos de definir. Nos remitimos a los diversos tratamientos que estas Ideas holoticas han recibido a lo largo de la tradicion filosofica (3). En efecto, se trata de Ideas filosoficas y no de conceptos cientificos positivos, dado que recurren mas alla del campo de cualquier ciencia siendo ejercidas en la practica de las mas diversas categorias cientificas positivas.

Por nuestra parte haremos uso de las Ideas de todo y parte tratando de determinar en cada caso el sentido en que usamos estos terminos. Nos abstenemos, por tanto, de elaborar o, ni siquiera, de reexponer, un analisis de las ideas holoticas, que consideramos pese a todo de importancia critica. Asi pues solo en ejercicio determinaremos el sentido de tales terminos.

En el terreno sociologico parece obligado recordar la sociologia formal de G. Simmel. Ahora bien, la idea de forma cultural sera utilizada en un sentido distante del que le otorga este autor. En efecto, la sociologia formal de Simmel tiene como eje una precisa idea de tipo formal o forma social: senala a relaciones muy diversas por su contenido, pero que guardan, en virtud de su estructura, analogias determinadas. Asi, por ejemplo, la relacion social de subordinacion adquiere formas caracteristicas diversas en relacion con la aparicion de un poder objetivo, al que el sujeto se subordina unicamente de modo parcial en relacion a objetivos definidos, subordinacion mediada a menudo por el contrato. Frente a este modo de subordinacion puede situarse una relacion intersubjetiva en la que el dominio se ampara en la figura humana individual dotada de una autoridad ligada a la subjetividad del mando. En este caso la subordinacion involucra un compromiso mas intenso que suele abrazar a la integridad del subordinado. Cabe encontrar situaciones en que la subjetividad encarne instancias objetivas de las que recibe su autoridad. Simmel extrae de esta relacion todos los matices que involucra, matices comprensivos de la subjetividad pero determinados unicamente a partir de las formas de la subordinacion. Situaciones y modos en las que el detentador de la autoridad la ve limitada por los que, sin embargo, le son subordinados, de suerte que estos han de ser vistos no ya como elementos inertes o pasivos en la relacion mutua, sino como principios activos determinantes de la forma de la accion reciproca. Al margen de esa reciprocidad el fenomeno no seria justamente un fenomeno social, su indole social deriva de la accion reciproca que media entre los sujetos que sostienen la relacion. En suma: se trata de estructuras de relacion -- entendida, en principio, como accion reciproca (Wechselwirkung) entre sujetos -- determinadas por factores estructurales especificos: la presencia de un tercero, la reversibilidad posible de la subordinacion, la definicion o indefinicion de las funciones objetivas respecto de las cuales se produce la subordinacion etc. Tales factores estructurales, presentes en muy diversas relaciones sociales materiales o concretas, dan lugar a aspectos comunes que trascienden las diferencias de contenido.

Por nuestra parte, el sentido que atribuiremos inicialmente a la expresion forma cultural es, de entrada, menos complejo por ser mas inmediato, en cuanto tiene una denotacion ubicua y, acaso, humilde. Remitimos inicialmente bajo el signo de forma cultural a cualquier objeto de las culturas antropologicas, a cualquier objeto de la enorme multitud de productos de la labor cultural. Los enseres, bienes, cosas de la produccion. Tal es el referente mas inmediato de nuestra idea de forma cultural (4).

Ahora bien, cosas tan humildes y cotidianas como los objetos que constituyen el mundo antropologico esconden, sin embargo, un secreto paradojicamente velado -- pese a su ostensiva evidencia -- por la presencia comun, libre de prestigio y de soberbia, de los mas sencillos bienes culturales: vajilla, vestido, alimento, vivienda ...

La estructura de estos objetos de la produccion antropologica deberia senalarnos la diferencia especifica de la cultura antropologica, destacandose sobre las semejanzas genericas que la obra cultural humana comparte con los resultados de las culturas animales. Un modo de metafora resulta -- siguiendo a Aristoteles -- de la inmersion de la especie en el genero: esta es una metafora habitual en las "ciencias de la cultura", en las que a menudo se reduce o absorbe en rasgos genericos la especificidad de las producciones antropologicas, la cual es patente, al menos, desde el Paleolitico Medio. Naturalmente esta diferencia entre la obra cultural humana y los resultados del comportamiento zoologico es una diferencia formal que admite la mas estricta continuidad material entre unos y otros productos. Por expresarlo de un modo sumario: todo el contenido de las culturas antropologicas comienza materialmente con las producciones zoologicas, pero no por eso todo ese contenido procede formalmente de estas producciones. Por lo que sabemos esa diferencia formal se determina a la velocidad del rayo -- a escala biologica -- y no en el lento y gradual proceso al que una tendencia, interna al darvinismo, nos inclinara. De este modo nos encontramos con la irrupcion de componentes antropologicos de un modo subito, considerando lapsos de tiempo de escala biologica. Por lo demas la cuestion del tiempo que necesito este proceso -- una cuestion que hoy podriamos responder -- no es fundamental:

"Un suceso no es mas o menos comprensible en funcion del tiempo que tarde en producirse. Para un hombre que no cree en los milagros, un milagro lento sera tan increible como uno repentino" (5)

Sin duda, algunos procesos requieren un considerable lapso temporal, asi como otras muchas condiciones de cuya convergencia resulta su posibilidad; sin embargo, la duracion del proceso de constitucion del rasgo formal caracteristico de los enseres antropologicos puede estimarse en una inmediatez casi subita, por supuesto relativamente y por respecto a la duracion caracteristica de procesos no ya geologicos, sino tambien respecto de procesos biologicos previos. Esta nueva escala temporal es otro indice de la novedad que el campo antropologico supone. Semejante genesis acelerada, por respecto de procesos biologicos o geologicos, supone una determinacion precisa de la estructura o naturaleza del termino mismo de esa genesis. Genesis y estructura son conceptos conjugados: nadie puede buscar el origen de aquello cuya esencia, naturaleza o constitucion desconoce. Asi pues hemos de contar con una idea del campo antropologico, si queremos rastrear el proceso de su conformacion, y, a la par, es necesaria, al menos, alguna idea relativa a su genesis como medio para la determinacion de su estructura misma. Asi pues, solo desde la determinacion de la naturaleza presente del campo antropologico podriamos abordar la cuestion de su origen, partiendo de la figura argumental conocida como dialelo (6). Pero a la vez, lograda esta construccion del origen, culminaremos la comprension de su naturaleza.

En principio, la operacion que practicaremos aqui al objeto de comprender adecuadamente la estructura general del campo antropologico, se apoya en dos posiciones basicas: i. la primera sostiene que la determinacion de la figura de los objetos de la produccion antropologica en general sirve para definir la figura integral del campo antropologico. Entendemos que cada objeto cultural disfruta, por decirlo de algun modo, del caracter de fractal del circulo cultural al que pertenece y, aun mas alla, constituye un signo total, una suerte de parte holomerica del campo antropologico en cuanto permite reconstruir su estructura generica fundamental, segun una caracterizacion logicamente anterior a su distribucion en una pluralidad de circulos culturales determinados. Logicamente anterior no supone anterioridad cronologica, dado que, de hecho, el campo antropologico solo se realiza en una multitud de culturas antropologicas, diversas en cuanto a su contenido que, sin embargo, en cuanto a su forma, comparten una caracteristica fundamental, y en esta medida toleran su consideracion desde un plano abstracto "logicamente anterior". ii. la segunda sostiene que la idea de doble articulacion o doble formalizacion, procedente de la linguistica, desborda, sin embargo, su campo de procedencia, en cuanto que define, a nuestro juicio, con notable exactitud, la caracteristica propia de los objetos de la obra cultural humana. Haciendo honor al sentido primitivo del termino griego "logos -- legein" hablaremos de un logos antropologico que no se reduce a la produccion linguistica sino que pretende nombrar a la totalidad de la tecnica (cultura) y la practica (sociedad) antropologica.

Sobre estas dos posiciones iniciales la operacion que practicaremos sera de generalizacion de un concepto inicialmente linguistico, a saber: el concepto de doble articulacion, a la determinacion de la realidad antropologica en general. En esta generalizacion, el terreno linguistico, en que historicamente surgio el concepto, quedara desbordado apareciendosenos la doble articulacion antes como una Idea recurrente a los diversos campos de las "ciencias humanas", en cuanto forma generica minima de la realidad antropologica (ordo essendi), que como un concepto categorial especificamente linguistico.

II.

La cuestion por el origen y naturaleza de los lenguajes filogeneticos (idiomas) o, en general, una teoria del lenguaje se encuentra secularmente en el centro de las cuestiones antropologicas, cuestiones de las que, evidentemente, no pueden descargarse o desentenderse las Ciencias Sociales. Secularmente tambien, la cuestion por el logos es el modo nuclear de plantear la cuestion del lugar del hombre en el mundo.

Decimos "lugar del hombre en el mundo" atribuyendo a "lugar" no un sentido cardinal propio de contextos no jerarquicos (distributivos), sino en sentido axiologico y normativo. En este sentido con "lugar" aludimos a la funcion, contribucion, papel, actividad o mision que el termino correspondiente (en este caso el hombre) desempena en el contexto (en este caso un contexto singularisimo: el mundo). En este sentido "lugar" no es recinto o receptaculo pasivo sino punto de aplicacion de la fuerza del contenido, lugar estrategico y especifico (7).

Nos aplicaremos a la determinacion de la forma del logos (8), a partir de la concepcion de la estructura doblemente articulada de los lenguajes humanos de palabras, tal como fue definida, fundamentalmente, en la obra de A. Martinet (1908 -- 1999), una autor que, conocido por ser uno de los promotores de la interlingua (9), ha sido capaz de sintetizar la tradicion linguistica moderna del estructuralismo, la linguistica funcional de la Escuela de Praga y la glosematica. Martinet ha tenido contacto directo con las principales escuelas linguisticas del periodo clasico de la disciplina en los anos treinta y cuarenta del siglo pasado. Estudiante de germanistica en Paris y Berlin, accede al comparativismo de Meillet y al estructuralismo de De Saussure. Desde 1932 se relaciona con la Escuela de Praga participando en sus trabajos colectivos. A la vez mantiene contactos directos con la Escuela de Copenhague, en especial con Louis Hjelmslev. Entre 1945/55 trabaja en Nueva York donde se asocia al llamado descriptivismo americano. Asi pues, cabe considerar a Andre Martinet un autentico "catalizador" de la linguistica moderna, situado en el cruce de sus mas potentes tradiciones (10). Junto a Martinet, Emile Benveniste (1902-1976) ha elaborado un enfoque afin en el analisis del lenguaje: discipulo de Antoine Meillet (1866-1936) es uno de los autores que con mas exactitud han distinguido sistemas zoologicos de comunicacion del habla antropologica siguiendo el criterio de la doble articulacion, al que aqui nos acogemos.

Desde el enfoque al que aludimos la caracteristica generica comun de los lenguajes naturales, de obligado uso en plural dada la inexistencia de un "lenguaje natural" del hombre, radica en la articulacion de dos niveles de formalizacion constructiva de elementos del lenguaje: una formalizacion fonologica que se conoce como segunda articulacion y una formalizacion morfosintactica, que se conoce como primera articulacion. De suerte que estos dos estratos se conjugan en la cadena hablada constituyendo sistemas de comunicacion irreductibles a la forma generica de comunicacion simbolica que se encuentra entre los animales (11).

La articulacion fonologica deviene significativa al conjugarse con su articulacion morfosintactica. Por una parte, la articulacion fonologica (segunda articulacion) es ya un sistema articulado, en primera formalizacion, de los sonidos discriminados - fonemas - que constituyen el cuerpo sonoro de un idioma. Tales sonidos han de resultar, en efecto, discriminables por el oido humano y sobre esta discriminacion sensorial se produce la fijacion ulterior, por inscripcion en una estructura combinatoria, que constituye una segunda formalizacion (primera articulacion).

Asi pues, la articulacion morfosintactica (primera articulacion), que ha debido proceder geneticamente de un proceso de morfologizacion que los filologos se esfuerzan por aprehender, da lugar a una segunda formalizacion, por cuya mediacion el cuerpo sonoro de elementos combinatorios -- fonemas -- deviene significativo.

La morfosintaxis refiere, por tanto, a nexos sintacticos entre unidades morfologicas de dos escalas integradas: fonologica y morfologica o propiamente morfosintactica. Estos nexos regulan la combinatoria de las unidades monematicas, constituyendo las reglas mismas de su combinatoria. Estas unidades formales (moneme) construidas por composicion de unidades fonologicas o de segunda articulacion, se combinan en una nueva articulacion (primera) segun los principios de una sintaxis que constituye una suerte de sistema de variaciones algebraicas. Martinet propuso llamar monemas a todos los elementos superiores a los fonemas y obtenidos a partir de ellos, de cuya construccion procede todo mensaje linguistico complejo, insistiendo en la doble articulacion: primero del enunciado en monemas y, segundo, de los monemas en fonemas. Por su parte, E. Benveniste atendiendo a las funciones especificas que los monemas asumen, distinguio en la clase de los monemas: lexemas, que expresan nociones, morfemas que corresponden a clases o subclases formales (relaciones) y merismas que senalan a los rasgos caracteristicos de los fonemas, que pueden ser tanto aislados como distintivos (12).

En resumen: una morfosintaxis es un sistema articulado combinatorio que puede descomponerse en dos tipos de partes morfologicas, las cuales pueden entenderse como posiciones multiples y heterogeneas, cuyas leyes de combinacion constituyen el sistema sintactico de un idioma. Estos tipos de partes morfologicas son campos de variables desiguales de modo que las leyes de variacion de estas variables son las reglas de las sintaxis del idioma de referencia.

Insistimos en poner de manifiesto que la sintaxis linguistica, como toda praxis antropologica, es corporeo operatoria. En efecto, las unidades minimas de toda praxis tienen que estar siempre dadas a la escala de lo que es ejecutable operatoriamente por la morfologia somatica, por el cuerpo del hombre, en este caso el aparato fonador de nuestra especie. En efecto, las unidades operatorias del habla son las partes sonoras discriminables en que puede descomponerse el proceso de las cadenas ejecutadas por el lenguaje de palabras: los sonidos en cuanto golpes de voz discernibles unos de otros auditivamente (fonetica). En suma: movimientos operatorios de la musculatura de fonacion discriminables perceptivamente para el individuo emisor o para cualesquiera otros individuos del grupo de hablantes.

Por otra parte, las unidades minimas operatoriamente ejecutables -- acompasadas a los gestos musculares -- se relacionan entre si en funcion de las estructuras morfosintacticas, dentro de las cuales los sonidos mismos adquieren un valor especifico, de orden distinto al de las meras proferencias sonoras, constituyendose en fonemas (fonologia). Las unidades fonologicas se inscriben en el orden de la articulacion morfosintactica, que posee una legalidad especifica, una logica propia, a cuya escala se encuentran refundidas las imprescindibles unidades operatorias musculares sonoras.

Esta re-formalizacion de la formalizacion fonologica en las estructuras morfosintacticas es la caracteristica critica en la que depositamos el rango propio de los lenguajes humanos de palabras, y por generalizacion analogica la caracteristica exclusiva -- respecto de las "culturas animales" -- de la obra cultural humana. Esta forma dentro de la forma es la figura misma del logos.

"La formalizacion conoce grados. Cualquier emision articulada para cualquier contenido supone formalizacion, pero un desarrollo energico y consecuente de esta no para hasta haber diferenciado una forma dentro de la forma, esto es, medios fonicos para expresar solo relaciones, no objetos" (13)

Nuestra tesis defiende, como dijimos, la generalizacion de esta Idea de doble articulacion al conjunto de la obra cultural antropologica de manera que un equivalente de los fonemas, como unidades operatorias musculares ya formalizadas, habria de hallarse en toda morfosintaxis, no solo linguistica. Acaso el gesto formalmente significativo caracterice toda actividad productiva, gesto ligado a su vez a la pieza en cuanto parte formal del objeto tecnico productivo.

Asi como las unidades morfologicas de la cadena linguistica resultan de diferente indole, en toda norma productiva hallaremos una diferencia interna (qateron) de sus partes morfologicas, analoga a la heterogeneidad de las partes linguisticas. Esta diferencia es, a la par, razon y efecto de su sintesis interna (sintaxis). Semejante heterogeneidad o desigualdad entre las posiciones o lugares morfosintacticos se extiende al orden integro de la produccion. No solo a la produccion de objetos tecnicos, sino a la simultanea produccion practica de los propios sujetos, cuyos cuerpos operatorios - en cuanto partes formales de redes normativas - figuran como sujetos efectivamente amarrados a estas redes combinatorias (?no puede entenderse asi la idea foucaultiana de la asujettissement?). Estas estructuras de la praxis, aunque manifiesten una notable continuidad con la estructura misma de las sociedades animales, que incluyen una pluralidad desigual de tareas u ocupaciones, sin embargo involucran una autentica metabasis (14) desde el momento en que se alcanza una cota critica en el proceso de formalizacion o morfologizacion, cota definida por la figura de la doble articulacion de la produccion; en analogia con la doble articulacion que logran en el proceso de su constitucion historica (filologica) los lenguas filogeneticas.

III.

Las palabras y el lenguaje no son envolturas donde se empaquen las cosas para el comercio de aquellos que escriben y hablan. Las cosas llegan a ser y son, antes que nada, en las palabras y el lenguaje"

(M. Heidegger)

Nadie dudara de que existen muy complejos sistemas de comunicacion entre los animales, y, sin embargo, en ningun caso estos sistemas han desarrollado esta doble formalizacion. Con todo, sigue siendo cuestion debatida por parte de los diversos enfoques naturalistas en el analisis social, la relativa a la posible reduccion de los lenguajes humanos de palabras a la comunicacion simbolica propia de multitud de animales. En otra ocasion hemos ofrecido, al menos, las lineas generales de una interpretacion de la genesis de los lenguajes doblemente articulados. Nos limitamos a senalar aquel aspecto de dicha interpretacion que nos resulta especialmente relevante en funcion de nuestros presentes intereses: la intima conjugacion entre el habla y la obra cultural. En nombre de nuestra defensa de esta intimidad entre hacer y hablar, consideramos imposible una sociedad de productores afasicos o de locuaces individuos improductivos (15).

Al reparar en el isomorfismo estructural entre las palabras y las cosas trataremos de evitar tal yuxtaposicion incluyendo las palabras en la clase generica de las cosas, si bien reconoceremos asimismo su indole especial, derivada de la materia sobre la que recae su construccion: la sutil materia espiritual, respiratoria, aerea; asi como la operatoriedad caracteristica de la musculatura que interviene en su composicion: el aparato fonador humano. Pero, al margen de esta sutileza efimera de las palabras, estas no han de verse sino como un tipo de cosas que portan, como los restantes enseres (16) antropologicos, la caracteristica de doble articulacion o formalizacion arriba definida.

Que los objetos culturales de nuestro entorno propio consten de una doble formalizacion, estructuralmente identica a las de las palabras que salen del "arco de nuestros dientes", puede sorprendernos inicialmente, dada una evidencia sedimentada que hace patente la diferencia entre las palabras que proferimos y las cosas que producimos. Una diferencia asentada en ultima instancia en la larga tradicion que distingue la actividad del espiritu de la actividad del cuerpo y que, a nuestro juicio, ha de ser destruida, si ha de ser profundamente reconstruida.

Pero junto a este esquema dualista convive hoy, como su presunta replica cientifico naturalista, un esquema reductor de toda diferencia, que resuelve el viejo tema del cwrismoc o la separacion ontologica, disenando un mundo ajorismatico de la perfecta continuidad. Bajo este enfoque, un mismo gesto reduce los idiomas a los sistemas zoologicos de comunicacion y los enseres a las cosas que resultan de la actividad zoologica. Esta via destructiva de la diferencia indicada en el parrafo anterior no tolera, sin embargo, su reconstruccion. Se trata, a nuestro entender, de una destruccion de la diferencia, caracteristicamente nihilista o moderna.

Por nuestra parte, pretendemos definir la diferencia estructural entre las culturas antropologicas, desde el paleolitico, respecto de las sociedades animales, sin perjuicio de la continuidad genetica con las conductas hominidas anteriores. Una diferencia estructural que, asumiendo la continuidad genetica no admita, sin embargo, su reduccion a ninguna de las lineas causales diversas y convergentes que estan en su genesis, asi como tampoco a la mera suma abstracta de todas ellas. En efecto, esta convergencia de lineas causales diversas da lugar a un espacio de estructura diferente de cada una de estas lineas causales y de la mera suma de todas ellas, generando un espacio resultado de su composicion integral o multiplicativa que, en el caso que nos ocupa, es justamente el espacio antropologico (17).

Ahora bien, no es el objetivo de estas lineas determinar ese proceso genetico, sino destacar la identidad estructural entre enseres y palabras o, de modo sintetico: describir la estructura gramatical del orden antropologico.

Entiendo por gramatica la organizacion articulada de la percepcion, la reflexion y la experiencia; la estructura nerviosa de la consciencia cuando se comunica misma y con los demas" (18)

Incluso mas alla del circulo subjetual al que se atiene G. Steiner, entendemos por gramatica la propia arquitectura objetual del mundo historico, que envuelve al sujeto. Una gramatica que determinamos partiendo de la figura misma de los primeros enseres de las culturas llamadas prehistoricas.

A dos rasgos evidentes e inmediatos nos atenemos para distinguir los enseres antropologicos de las cosas que los animales mas cercanos a nuestro taxon zoologico, sin duda, manipulan y transforman:

a. En primer lugar los objetos antropologicos son duros, estan fabricados sobre materiales de gran dureza, inicialmente la piedra. Se objetara inmediatamente: i. que numerosas culturas zoologicas manejan la piedra: casos bien conocidos de utilizacion de "yunques" y "martillos" para abrir frutos etc. y ii. que las primeras culturas humanas, de especies diversas, pudieron y debieron utilizar objetos blandos que, dada su naturaleza, no se han conservado, aunque nos constan restos importantes: tallas de hueso, piel, pigmentos y, por supuesto imagenes pintadas, adornos de conchas o dientes etc.

Admitimos la debilidad de este primer criterio que, sin embargo, esconde un rasgo de importancia en su sencillo significante. Dureza y duracion se involucran, si los objetos del paleolitico pueden ser rescatados es porque estaban hechos para durar y es su simple duracion, fundada en la transmision, la que abre a los herederos a un ambito temporal que, no casualmente, ha recibido titulos que evocan la materialidad dura de los enseres: Edad de la Piedra Vieja, Edad de la Piedra Nueva, Edad del Cobre... Enorme dificultad supondra hallar circulos culturales zoologicos en los que pueda aducirse transmision hereditaria de los objetos: el gesto del panido que, tras utilizar, olvida el instrumento del que se ha servido, le devuelve al tiempo conductual etologico que no desborda el circulo de su generacion. Paleontologos y arqueologos notan la persistente obstinacion heredada de los enseres.

Ya se trate de puntas, de raederas o de cualquier otro instrumento, el resultado final de la talla se retoca a continuacion de manera muy cuidadosa para aguzar su filo. El exquisito cuidado con el que se trabaja el material (se trata de la tecnica Levallois) es, para Bordes (1953) una prueba de que se trata de utiles destinados a durar mucho tiempo en un lugar de habitacion permanente" (19)

G. Simmel, tratando de la trascendencia de la vida (20), senalaba dos formas de incorporacion del pasado en el presente, formas articuladas e inseparables, una de ellas se define en un terreno subjetual: es la memoria; la otra refiere, en un terreno objetual, a caracteres heredados por la transmision cultural hereditaria: la objetivacion en conceptos y figuras. Entendemos tales conceptos y figuras son indisociables de los enseres productivos, que llamamos, justamente, formas o figuras culturales, y en relacion a los que internamente se construye el lenguaje de palabras doblemente articulado, sin el cual no tendria sentido hablar de conceptos.

b. En segundo lugar los objetos de las culturas antropologicas llamadas prehistoricas toleran un analisis tipologico, sus enseres pueden ser clasificados o, lo que es lo mismo, estan fabricados segun una notable pluralidad de tipos o modelos de suerte que estan originalmente enclasados. En realidad semejante caracteristica no es mas que otro aspecto ligado a su doble formalizacion.

Es en virtud de este rasgos por lo que negariamos caracter de enseres antropologicos a los llamados pebble tools asociados a la especie habilis, pese a una minima distincion posible entre talla unifacial y talla bifacial. En este caso, estariamos ante aquellos objetos zoologicos que se encuentran en continuidad material con la explosion del Modo II, ca. 1.6 millones de anos, plenamente sometida al enclasamiento. Un enclasamiento que resulta asombroso ya en el Modo III.

Se trata de utiles (musterienses) mucho mas especializados que los achelenses a los que se da forma previa antes de aguzar su filo. Entre ellos destacan como tipicas de la tradicion musteriense europea y del Proximo Oriente unas lascas obtenidas mediante la tecnica Levallois a las que se retoca luego para obtener diversas formas y filos. (...) pueden llegar a identificarse hasta sesenta tipos diferentes de lascas y laminas de piedra" (21)

La importancia de este caracteristico enclasamiento (vgr. 60 tipos de lascas) acaso deba ser encarecida enfatizando los rasgos que arrastra. No se trata de una sencilla cuestion de cantidad, de suerte que la produccion antropologica, a partir del modo II, genera un gran numero de tipos de enseres, siendo asi que las culturas zoologicas se limitan a un numero menor de tipos de objetos. Sucede que la produccion de un numero de tipos de enseres suficiente abre paso a la posibilidad de ejercitar las operaciones caracteristicas del pensamiento especificamente antropologico: analisis y sintesis.

Analisis por diferencia y sintesis por semejanza o asimilacion objetiva. Operaciones que no son reductibles al ejercicio de continua generalizacion y discriminacion en que consiste la percepcion o inteligencia zoologico-generica: la conducta en general. No es el lugar de determinar con mayor precision la indole de la inteligencia y/o conducta animal que concebimos, con una larga tradicion psicologica, como un continuo perceptivo de contingencias discriminadas (22).

Baste senalar que aunque sostenemos que la conducta animal incluye un primer distanciamiento de la "region infinita de la desemejanza", en expresion platonica (23), su indudable inteligencia no alcanza al ejercicio de las operaciones genericas maximas del conocimiento especificamente antropologico, que son momentos de toda clasificacion: analisis y sintesis. Los hombres de las primeras culturas del paleolitico medio, capaces de construir objetos enclasados, ejercitan la operacion conjugada de unir en una clase ejemplares de un mismo tipo lo que supone, a la par, discernirlos de tipos distintos, es decir, separar ejemplares pertenecientes a tipos diversos: discriminar objetivamente unos modelos (ideas) de otros.

Concebimos que pensar en sentido antropologico-especifico es tanto como comparar y/o clasificar, y que es en el ejercicio de la produccion enclasada de la obra cultural humana donde hallamos por vez primera la practica de estas operaciones; una labor no ejercida por un organo especial del pensamiento -- cerebro o mente -- sino por el cuerpo humano en su totalidad, aplicado a la produccion tecnica.

En nuestra tradicion filosofica ha persistido una arraigada conscupinscentia oculorum, es decir, una tendencia profunda a concebir el pensamiento como resultado de una intuicion o vision de las ideas, esencias de las cosas, ya fuera por los ojos de la cara o por el ojo del alma. Es la concepcion que late tras la comprension del conocimiento como contemplacion. Es cierto que, sin ser extrana a esta tradicion, no logra imponerse propiamente una concepcion constructiva u operatoria del conocimiento, que ni siquiera ha de considerarse alternativa sino, acaso, complementaria de la primera, debidamente descargada de su profunda carga metafisica, ligada a la grave distincion entre el interior de la representacion y el exterior del mundo, una distincion cuyo esclarecimiento ha sido objeto de intensa atencion durante siglos (24).

Al margen de un problema de semejante envergadura, aqui nos proponemos insistir en la identidad estructural entre los objetos enclasados de la labor cultural antropologica y los lenguajes de palabras. En realidad la indole enclasada reconocida a los objetos de la obra cultural humana supone ya el reconocimiento de caracter doblemente formalizado, o dicho de otro modo, esta doble formalizacion esta ya exigida por el caracteristico enclasamiento, segun el cual se producen los enseres antropologicos. Se notara que, por enclasados, los enseres portan las siguientes caracteristicas que los vinculan intimamente a los objetos aereos que llamamos palabras: las palabras se distribuyen en clases heterogeneas segun su funcion en la cadena sintagmatica concordando segun la sintaxis de la lengua en cuestion, asimismo las cosas se hallan funcionalmente trabadas en la arquitectura de su circunstancia; podemos distinguir en los enseres nucleos y piezas o nexos, elementos a traves de las cuales se conjugan con el resto de enseres de su ciclo cultural. No podemos imaginar una palabra aislada de su idioma como no podemos pensar un objeto en un horizonte ajeno a su orbita cultural, a menos que lo consideremos entre comillas como una suerte de cita o mencion exotica en la lengua original. Fuera de lugar el objeto fuerza la cuestion por su esencia: ?Que es esto?, o bien: ?esto que significa? Semejante espacio cultural tiene, en suma, la forma de una gramatica.

Esta cuestion no tendria sentido al margen de las clases de objetos, los cuales solo por su indole enclasada pueden tener un nombre que da respuesta a esa cuestion. Una pluralidad de tipos es, en suma, un conjunto heterogeneo de cosas con nombre propio. Hegel en los primeros capitulos de su Fenomenologia del Espiritu senala el limite que constituye una conciencia ingenua que sabe inmediatamente su objeto, sin distancia comparativa; de ahi que resulte "ingenua", es decir, no cognoscitiva y por tanto inefable --alogon--:

"...la conciencia es en esta certeza como puro yo; yo soy en ella como puro este y el objeto asimismo como puro esto" (25)

En fin: inocente silencio que responde, dice Hegel, al "estado espiritual de los negros". Pero es mas antigua la tradicion que vincula la comparacion o clasificacion con la posibilidad misma del conocimiento humano, desde el principio platonico de symploke que sostiene la imposibilidad del conocimiento en el caso de que todo estuviera en relacion con todo, o nada tuviera relacion con nada, es decir, de no darse la realidad de las clases (26). Ahora bien, las clases no estan dadas, puesto que son producidas en el ejercicio de la obra cultural humana desde una fecha relativamente determinada, en torno a hace casi dos millones de anos.

La eficacia ontologica del nombre estriba pues en su funcion intimamente asociada a la produccion del mundo segun clases, no en vano nombrar es asimismo fijar un enclasamiento.

Los signos linguisticos organizan formalmente nuestro conocimiento de la realidad , puesto que no son elementos puramente mostrativos sino simbolicos y generalizadores, es decir, que no designan individuos, experiencias aisladas, sino que significan generos, clases, o sea, conceptos generales elaborados por la razon. Es un hecho irrefutable el de que incluso los particulares se designan en las lenguas mediante "universales" (...), por lo cual, en los actos concretos de hablar, efectuamos constantemente una operacion logica, que es la de afirmar implicitamente la inclusion de un individuo en su genero." (27)

Clasificacion del individuo en su genero que, antes de ser ejercida en el lenguaje, es practicada en la produccion misma del objeto en cuanto que esa labor productiva sigue la forma (idea) que determina la adscripcion a un tipo. En resumen:

"Alegariamos que el lenguaje es por de pronto un "momento de la praxis". Solamente el lenguaje escrito puede haber sugerido la tendencia a hipostasiar el lenguaje, como si fuera una plataforma autonoma, un "discurso sin boca", exento, desde el cual pudiesen organizarse las formas que el luego aplicaria a la realidad. Pero el lenguaje oral solo puede funcionar en el contexto de la conducta operatoria de los sujetos corporeos, una conducta controlada por los pares nerviosos que inervan musculos estriados" (28)

No es nuestra pretension multiplicar las referencias en relacion a una cuestion que envuelve un problema ontologico fundamental y que podria llevarnos del problema clasico de los universales a las modernas filosofias del lenguaje, del Cratilo platonico a la linguistica contemporanea.

IV.

La indole enclasada de los enseres ha de asociarse a modificaciones esenciales en la conducta del homo faber. Transformaciones tales que con la produccion objetiva queda roto, a nuestro juicio, el genero de la conducta zoologica dando lugar a un tipo de actividad de estructura caracteristicamente antropologica que prefeririamos llamar praxis, para evitar cualquier equivocidad.

Aunque ni hemos determinado, ni vamos a determinar con el rigor que acaso requeriria, una idea general de conducta, lo que nos sacaria del objetivo final de este trabajo, hemos de ofrecer alguna nocion al respecto para, desde ella, engranar con una concepcion especifica de la actividad humana asociada a, y generada por, la produccion enclasada de los enseres.

En sentido amplio llamamos conducta a los movimientos o desplazamientos de un organismo dotado de "percepcion a distancia" del ambiente, no meramente registro del medio por sensibilidad paratetica o por contacto. Estos movimientos se orientan por una percepcion cuya textura es la de un continuo de generalizacion-discriminacion internamente labil o contingente, carente de firmeza o sujecion, sometido a la continua variabilidad de los fenomenos que el ambiente ofrece. Respecto de esta conducta general vemos precisarse una actividad especificamente practica ligada a la produccion enclasada de objetos.

En efecto, los enseres en cuanto que objetos enclasados constituyen autenticas normas objetivas en un sentido preciso que observamos en dos momentos, genetico y estructural: i. normas en cuanto al proceso de su produccion y de su uso. La produccion de objetos enclasados seguira pautas normalizadas ya desde los mas simples de tales enseres a los montajes complejos de objetos avanzados y, por supuesto, el uso ha de respetar la forma del objeto la cual se configura en el horizonte de su funcion especifica. Forma y funcion, causa formal y causa final, orientan la actividad del productor o del usuario del objeto (causa agente) a la hora de fabricar o de utilizar el objeto en cuestion: bien dando forma al volumen mostrenco o componiendo los elementos desarticulados (causa material), bien ateniendose en el uso a las partes formales, funcionalmente articuladas, a efectos de su utilidad. En su produccion y su uso el homo faber se rige, en suma, por la forma del objeto, que determina asi cada uno de sus gestos. De este modo queda restringida severamente la variabilidad alternativa en las operaciones de produccion o de utilizacion de objetos, estrechando la contingencia conductual a los margenes de la norma objetiva en que el artefacto consiste.

Pero tambien en un sentido estructural los enseres constituyen normas objetivas ii. en cuanto que no figuran aislados o exentos, al modo en que las palabras solo tienen sentido en el seno del idioma y no como voces aisladas, puesto que los monemas de relacion (morfemas), que constituyen precisamente el elemento caracteristico de la doble articulacion, consisten en la trabe maestra sobre la que descansa la arquitectura del lenguaje, dado que sirven de elementos articulatorios de otras partes morfologicas del idioma. Asimismo los objetos solo tienen sentido en el ciclo cultural -- en su propia red idiomatica -- en la que estan formal y/o funcionalmente articulados con el resto de enseres. De este modo, antes que de un objeto habriamos de hablar de circulos o ciclos de objetos que constituyen, justamente, las diversas culturas humanas. Estas redes culturales, morfosintacticas o normativas constituyen, este es el aspecto fundamental de la cuestion, autenticas arquitecturas objetivas a las que los sujetos atienen sus operaciones practicas, su praxis normativa, pese a que han sido generadas y son continuamente repuestas por esos mismos sujetos a los que envuelven. Es una metafora significativa la que considera estos enseres en sus redes articuladas, o circulos culturales, como un endoesqueleto que, a la vez que es alimentado por los sujetos, generacion tras generacion, sin embargo, sostiene a estos mismos sujetos en cuanto que integrados en la totalidad de su cultura.

Nuevamente el lenguaje nos puede servir de orientacion en la comprension de la caracteristica de los enseres y de su praxis, la cual genera y regenera los enseres que, a la vez, sostienen y determinan dicha praxis.

Recordamos la clasica distincion saussuriana entre Lengua (Langue) y Habla (Parole): el Habla consiste en operaciones de fonacion actuales que, sin embargo, estan regidas por una estructura anterior a cada acto de habla, esta estructura anterior es en la que consiste la Lengua. Pero, por su parte, la Lengua no puede considerarse al margen de todo acto de habla, a no ser como lengua muerta. Asi pues, son los actos de habla los que nutren la Lengua y, a la vez que la sostienen, la modifican pero, de tal modo, que estos actos estan sujetos a normas linguisticas que los trascienden.

Del mismo modo el uso y produccion recurrente de los enseres segun sus tipos mantiene viva la cultura del caso; pero las operaciones de produccion y uso, del mismo modo que cada acto de habla, estan sujetas a la estructura anterior en la que consiste la cultura. A su vez las operaciones normativas practicas nutren la cultura de referencia que, al margen de estas operaciones solo podria contemplarse como una cultura muerta y, sin embargo, estas operaciones se atienen a normas que trascienden su ejercicio concreto, y en las que consiste la cultura.

Estamos ante el caso de unas operaciones capaces de generar estructuras que acaban envolviendo o refundiendo a su escala integramente las operaciones que, sin embargo, estan en sus genesis. En relacion a este proceso, Marx, que extendio el uso del termino praxis, tambien utilizo la metafora referida, a la que nos atendremos por considerarla estrecha y perfectamente significativa, que presenta como esqueleto de la sociedad su estructura productiva. Asi, nuestro enfoque se situa en la perspectiva general de la antropologia filosofica marxista, al margen de otras consideraciones:

"En el acto mismo de la produccion no solo se modifican las condiciones objetivas -- por ejemplo, una aldea se convierte en una ciudad, un desierto se convierte en tierra cultivada --sino que se modifican tambien los productores mismos, en cuanto estos extraen nuevas cualidades de si mismos, se desarrollan a si mismos en la produccion y se trasforman creando nuevas fuerzas y nuevas representaciones, nuevos modos de relacion: nuevas exigencias y un nuevo lenguaje". (29)

De un modo mas especifico y determinado seguimos la orientacion que expresan las palabras siguientes:

"Proponemos, en resolucion, entender a las normas como reglas morfosintacticas de construccion co-operatoria orientadas bien a la produccion (y/o uso) de objetos fisicalistas o bien a la instauracion (y/o mantenimiento) de las propias relaciones sociales -- de produccion --, y de modo que habida cuenta de su caracter morfosintactico dichas normas pueden siempre dejar de cumplirse a la par que por ello mismo -- por su propia normatividad morfosintactica -- siempre cabe a su vez especificar el sentido de dicho incumplimiento." (30)

En suma, los sujetos antropologicos se configuran en el proceso de la produccion normalizada o enclasada de enseres, quedando sujetos a la forma que imprimen a los objetos y a las redes sintagmaticas que constituyen. Las operaciones subjetivas se ajustan al patron formal del objeto producido, que actua asi a modo de catalizador o sintetizador que las estabiliza. Los sujetos inscritos en estas estructuras normativas de objetos merecen la consideracion de valores de una estructura funcional morfosintactica (de la que pueden ser ejemplos las estructuras de parentesco, pero tambien las partidas de caza o el batallon (31), la empresa o el partido). En efecto:

las normas afectan al proceso de tallar un silex, al proceso de gramaticalizacion del lenguaje fonetico o al proceso de establecimiento de relaciones de caza depredadora" (32)

Los sujetos asi inscritos son substituibles en su individualidad somatica por cualquier otro sujeto operatorio de su clase, que puede ocupar el mismo espacio normativo (padre, soldado, subdirector etc.). Nuestra idea de forma cultural se asimila asi al tratamiento estructuralista que tan fertil resultara para las ciencias sociales de la segunda mitad del siglo XX, tal como senalabamos al comienzo. Acaso la distancia que pudiera separarnos del estructuralismo clasico se deba al excesivo privilegio que este otorgo a las formas linguisticas. Un privilegio que limitamos a la materia sonora -- espiritual -- sobre la que recaen las construcciones linguisticas pero que en modo alguno hacemos extensiva a su forma. Por lo demas, las lineas aqui desarrolladas convergen casi enteramente con las ideas expresadas por Levi-Strauss:

La cultura posee una arquitectura similar a la del lenguaje. Una y otra se edifican por medio de oposiciones y correlaciones, es decir, de relaciones logicas, de tal manera que el lenguaje puede ser considerado el cimiento destinado a recibir las estructuras que corresponden a la cultura en sus diferentes aspectos, estructuras mas complejas, a veces, pero del mismo tipo que las del lenguaje." (33)

Forma cultural y sociedades historicas: el factum de la confusio linguarum.

I.

Son evidentemente animales gregarios los que han configurado sistemas de comunicacion y produccion mas cercanos al caracteristicamente antropologico. Es notable el modo de comunicacion de, por ejemplo, el cercopithecus aethiops, mono tota, capaz de emitir sonidos diferentes ante la presencia de depredadores asimismo diferentes, sonidos que forman acervo, siendo discriminados por los miembros del grupo. Se trata, sin duda, de una discriminacion generalisima, pero que, en cualquier caso, les permite distinguir depredadores aereos de depredadores terrestres. Ahora bien, ese sonido -- simbolo sonoro -- no esta en modo alguno doblemente formalizado.

La escala comunicativa y productiva de los mas complejos grupos zoologicos, siendo notable, carece, sin embargo, del grado de fijacion normativa propio de las sociedades protohistoricas, incluso de las menos desarrolladas. Es preciso no menospreciar el grado de estabilizacion conductual que las sociedades zoologicas alcanzan merced a su organizacion social, por rudimentaria que pudiera parecernos; y, sin embargo, semejante grado de estabilizacion descansa en momentos de satisfaccion organica individual, los cuales resultan criticos para el sostenimiento del grupo. De este modo, aunque la estabilidad asi obtenida resulte notable, respecto del patron de la conducta en general, no dejara de resultar muy escasa por comparacion a la praxis de las primeras sociedades humanas.

Es evidente que la determinacion, siquiera sea sumaria, de esta forma de estabilizacion social de la conducta en grupos zoologicos, nos permitira contemplar desde un nuevo punto de vista la especificidad social humana y analizar, por lo mismo, los posibles desfallecimientos de la forma social antropologica y sus causas. No en vano se cifra muy a menudo bajo el topico de retorno de la barbarie o de un cierto primitivismo la moderna crisis social; por mas que solo metaforicamente consideremos estas expresiones no dejaremos de analizar su posible fundamento real.

En estas formaciones sociales zoologicas figuran, presentes unos a otros, individuos de diversos grupos de edad; coexistencia intergeneracional que es condicion evidente de la transmision de pautas conductuales a traves de los sujetos. Toda sociedad zoologica es ya mucho mas que una pluralidad inconexa de organismos individuales, (34) habiendo de darse un principio de totalizacion o cierre de la sociedad del caso. Entendemos que toda sociedad se define genericamente por constituir un sistema de distribucion cooperatoria de tareas u ocupaciones heterogeneas que persiste o recurre sobre la base de una satisfaccion que la totalidad garantiza. A este respecto la satisfaccion socialmente garantizada no es otra que la eficacia adaptativa, cuyo signo es el logro del placer o la huida del dolor, un placer relativo a los etogramas basicos de nutricion y reproduccion. Los organismos individuales ocupan posiciones heterogeneas en el grupo que se sostiene como totalidad en la medida en que promueve el exito adaptativo de estos organismos que lo integran. Asi una sociedad zoologica es una formacion que sigue estando sometida al principio de seleccion natural, por mas que este reciba una modulacion especifica en cuanto cursa a traves de sociedades y ya no a traves de organismos individuales (35). Por otra parte la posicion del individuo en el grupo esta estrictamente acompasada a su somaticidad individual, de modo que la distribucion de tareas se establece de modo inmediato en funcion de rasgos organicos que, como es evidente, seran fundamentalmente de dos tipos: edad y sexo. Las diferencias morfologicas son completamente determinantes de la posicion de cada individuo en la formacion social, y la totalidad de las posiciones mantiene su cohesion en tanto en cuanto garantiza la distribucion social del refuerzo: placer-dolor. No hay, por tanto, ningun espacio de simetria entre los individuos del grupo que se distribuyen desigualmente de modo ajustado a su morfologia organica, es un orden en que se hace valer "la ley del mas fuerte" o, mejor, de la diferencia somatica, pues lo cierto es que la potencia fisica no es el unico factor biologicamente determinante. Otro modo de contemplar la novedad de las primeras formaciones sociales antropologicas se hace posible al reparar en el distinto modo de cohesion sobre el que se erigen, frente a la unica fuerza de cohesion zoologica: la distribucion social del reforzador.

En efecto, las sociedades antropologicas se pueden definir, segun la metafora apuntada, por sostenerse sobre su esqueleto productivo, un nuevo tejido meta-subjetivo que, aunque resulta de las operaciones de los individuos, como no podria ser de otro modo, sin embargo, envuelve a estos sujetos refundiendo su conducta a la escala del tejido que ellos mismos generan, una escala objetiva, normativa, estructural que designamos con el solo termino de cultura, de cuyos componentes se destaca eminentemente la lengua (Langue). Sometidas o sujetas las operaciones que, por definicion, son atributo individual, a la forma doblemente articulada de la obra cultural (tecnica y practica) pierden su caracter esencialmente individual, aunque jamas pueden dejar de ser existencialmente individuales, para convertirse en practicas historicas, ya no caracteristicas de un individuo organico, sino de un sujeto formal: singular antes que individual.

A traves de esta refundicion a escala de normas suprasubjetivas han de satisfacerse las necesidades organicas mismas. Ahora bien, el modo de semejante satisfaccion rompe la analogia con los medios zoologicos de garantizar la eficacia adaptativa, incluso cuando estos medios sean grupales o colectivos. Cabria incluso senalar que esta refundicion no deja intacta la materialidad organica que, conformada a otra escala, adquiere caracteristicas nuevas en lo relativo a su propia textura organica. En este sentido se habla de enfermedades culturales y, en general, de caracteristicas organicas personales: fisiognomicas pero tambien fisiologicas. Esta refundicion de la individualidad a una escala historica objetiva (suprasubjetiva) alcanza a la intima materialidad fisiologica del sujeto que queda por tanto configurada sin residuo alguno a semejante escala normativa. Charles Blondel lo expresaba del siguiente modo:

"... la mimica parece haber recibido, por decirlo asi, de la colectividad su morfologia y su sintaxis [...]. Pensandolo bien, no existe ni una sola de nuestras manifestaciones motrices que no este asi mas o menos estrictamente definida y con respecto a la cual no exista un modelo colectivo. Es decir, un concepto motor al que tiene que adecuarse" (36)

Parece oportuno referir en este punto a un componente esencial de numerosas teorias sociologicas, que resulta ambiguo por inespecifico. En efecto a menudo se concibe la accion social como interaccion o accion reciproca entre sujetos abstractos: Ego/Alter. La Idea de interaccion o accion reciproca, o de accion y reaccion --sirva de ejemplo la wechselwirkung simmeliana-- es, en efecto, una idea generica, pero no tanto ambigua puesto que tiene un sentido preciso en contextos fisico-matematicos, en cuyo ambito puede expresarse en forma de ecuacion plenamente formalizada.

Pero es cierto que esta idea de accion reciproca posee un valor analogico en contextos historico-sociales. No es, sin embargo, su indole meramente analogica lo que nos resulta criticable, dadas nuestras reservas relativas a la posibilidad misma de un lenguaje antropologico univoco y meridiano, que no se reduzca a una sintaxis formal depurada, segun el programa de la moderna filosofia analitica.

La idea de accion reciproca o interaccion puede estimarse procedente de modo inmediato de la fisica newtoniana, su recorrido mediato nos llevaria a la antiguedad. Conduce inmediatamente, en efecto, a la tercera de las leyes del movimiento, la ley de accion y reaccion que, en el lenguaje de palabras de Newton, reza:

"A cada accion se le opone siempre una reaccion igual: o bien, las acciones mutuas de dos cuerpos, unos sobre otros, son siempre iguales y dirigidas hacia las partes contrarias [...]. Siempre que tiramos o presionamos algo, somos tirados o presionados por aquello. Si presionamos una piedra con nuestro dedo, el dedo tambien es presionado por la piedra. Si un caballo tira de una piedra atada a una soga, el caballo (si puede hablarse asi) sera igualmente tirado hacia la piedra; pues la cuerda distendida, por el mismo intento de relajarse, arrastrara tanto al caballo hacia la piedra como a la piedra hacia el caballo, e impedira tanto el avance de uno como favorecera el de la otra ..." (37)

Asi pues, la fuerza exige la presencia de dos terminos, una sola particula por si misma no puede ejercer, ni experimentar, fuerza alguna. Las fuerzas surgen como interaccion (accion reciproca o mutua) entre dos o mas entes. Dos cuerpos interactuan de suerte que el cuerpo A experimenta una fuerza (por contacto, por interaccion gravitatoria, magnetica o por cualquiera otra) simultanea a otra experimentada por el cuerpo B de identica magnitud y direccion pero de sentido contrario. Ahora bien, esta formulacion no alcanza la sencilla claridad de la formula: [F.sub.1] = - [F.sub.2] Formula que podria determine con la introduccion de otras variables fijando situaciones especificas.

Entendemos que en el lenguaje natural la ambiguedad analogica no constituye un deficit de suyo, sino por respecto del inequivoco formalismo simbolico. El lenguaje natural debe su riqueza y sus limites justamente a esta potencia analogica irreductible a la que nadie escapa; de ahi el titubeo del propio Newton ante la expresion linguistica de la tercera ley: "... si puede hablarse asi ...", en sentido estricto no hay, ciertamente, otro modo de hablar. Aqui depositamos, por lo demas, nuestra consideracion de la hermeneutica como metodo de analisis propio de los saberes antropologicos.

La idea de accion reciproca pretendia, en el contexto de la obra de Simmel, rechazar la posibilidad de un analisis sociologico del individuo aislado. Indudablemente el individuo no puede considerarse en su aislamiento, como una entidad exenta. Pero hemos de plantear mas determinadamente la cuestion relativa a la forma misma de esa accion reciproca. En el grado de indeterminacion con que esta nocion se nos presenta, vale tanto para un complejo de particulas fisicas como de individuos, o de especies zoologicas -- ?no estan en accion reciproca los animales del mismo ecosistema o las especies de una misma biocenosis? -- y, por supuesto, para los sujetos antropologicos de una estructura social.

II.

Por nuestra parte definimos la forma de esta accion reciproca refiriendola a la idea de norma o morfosintaxis, tal como queda detallada arriba. En el seno de estas estructuras metasubjetivas la accion no puede considerarse en rigor interindividual, como si fueran terminos individuales indeterminados los que interactuan en un espacio no jerarquizado o distributivo. El lugar a que nos referimos tiene el sentido de puesto o posicion en un espacio o contexto -- el espacio antropologico -- jerarquizado, en cuanto que esta inserto en una estructura normativa. En el espacio antropologico doblemente formalizado la expectativa de la accion del otro excluye en el limite cualquier suerte de alternativa o contingencia, si bien es cierto que esta completa ausencia de expectativa constituye un grado limite que, como tal, jamas se alcanza positivamente. Pero en rigor no debieramos hablar de expectativa en la medida en que la praxis del otro no es la de un alter abstracto, sino que esta sujeta al lugar o posicion que ocupa en la estructura morfosintactica en que ejercita su praxis. La mutua relacion en modo alguno puede concebirse como una suerte de interaccion entre ego y alter en un espacio distributivo, abstracto y homogeneo, puesto que esta sujeta por el lugar que el individuo inviste.

Semejante investidura es mucho mas que la ocupacion de un lugar en sentido meramente fisico-espacial, se trata de un lugar normativo en un sentido analogo al que apuntabamos arriba, en relacion a la cuestion por el lugar del hombre en el mundo. De tal manera que no cualquier termino puede eventualmente ocupar el lugar de referencia, como si se concibiera el espacio antropologico como un espacio homogeneo distributivo, dado que los sujetos estan enclasados (termino que, si no al remitirnos a los objetos tecnicos, muestra su costado politico directamente al referirnos a los sujetos). Por esta razon cabe que un determinado sujeto "este fuera de lugar", resultando un suplente o sucedaneo del sujeto o clase de sujetos a los que semejante lugar corresponde. En resumen: esta investidura -- catexis segun el barbarismo freudiano -- no consiste en la ocupacion de un lugar en sentido cardinal, dado que "lugar" ya no es receptaculo pasivo sino el punto de aplicacion de la fuerza del contenido que lo inviste. Es evidente que es la estructura de parentesco, la familia, el espacio de las primitivas catexis-- investiduras, que estan, a juicio de Freud, en la raiz de la psicopatologia, concebida como un conflicto entre un impulso anterior y las estructuras normativas a las que ese impulso (Trieb) ha de atenerse. Instintos o impulsos que recuerdan la potencia inefable, destructora de formas culturales, que Simmel ocasionalmente evoca38 bajo el nombre de vida.

En el seno de este espacio normativo no rige el principio de que un lugar solo puede estar ocupado por un cuerpo a la vez que cada cuerpo solo puede ocupar un lugar en un tiempo dado (39). En este ambito, en efecto, un mismo sujeto puede investir diversas posiciones o lugares diversos, acaso de contextos o campos diferentes de suerte que un sujeto, que en un determinado campo ocupa una posicion elevada, puede decaer de ese rango en otros. Es evidente que la tercera ley newtoniana del movimiento pierde en el terreno especifico de las sociedades antropologicas el valor que posee en el terreno generico de la fisica. No es preciso senalar que en el terreno antropologico la igualdad de accion y reaccion no es siquiera un caso limite hipotetico, no solo por la dificultad de medir las fuerzas que, metaforicamente, entran aqui en juego, sino porque en el ambito historico antropologico la accion no solo no da lugar a una reaccion equivalente de modo mecanico sino que abre paso organicamente a una sintesis victoriosa que trasciende los momentos anteriores refundiendolos a una nueva escala.

Cuestion crucial es la de que hayamos de entender por cuerpo. Una cuestion de actualidad ante la relevancia que la cuestion del lugar historico politico del cuerpo del hombre ha ido adquiriendo en las ultimas decadas en las mas diversas ciencias humanas. Pero tambien una cuestion clasica -- aunque olvidada -- en la que hallo un importante punto de anclaje el humanismo renacentista del siglo XVI (40).

El cuerpo, como materia conformada al investir una posicion en la estructura morfosintactica a cuya totalidad hemos llamado cultura, podemos considerarlo signo, sin que incurramos en metafora alguna. En un conocido pasaje platonico -- Cratilo 400 b-c -- se atribuye precisamente esta indole significativa al cuerpo, si bien la traduccion mas inmediata de la palabra (sema) con que se le define, ha llevado a la idea de que el cuerpo es prision y tumba del alma. Ahora bien, sema significa primordialmente signo y, si las tumbas recibieron este nombre, es precisamente porque senalan o son signo del enterramiento, la tumba es esencialmente la marca o el signo del lugar en que se ubica el cuerpo. En definitiva y segun esta metafora el cuerpo es significante del alma y, reciprocamente, es el alma significado del cuerpo. Cada gesto es animicamente (practicamente) significativo. No olvidemos que no hay significado al margen de la totalidad normativa de la Lengua del mismo modo, proporcionalmente, el sentido del gesto procede de la estructura morfosintactica, que conforma el circulo cultural de referencia, en la cual el cuerpo esta investido. Escribe Platon:

"Soc.- ?Te refieres al cuerpo (soma)?

Herm.- Si

Soc.- Este, desde luego, me parece complicado; y mucho, aunque se le varie poco. En efecto, hay quienes dicen que es la tumba (sema) (41) del alma como si esta estuviera enterrada en la actualidad. Y, dado que, a su vez, el alma manifiesta lo que manifiesta a traves de este (del cuerpo) se lo llama justamente signo (sema) (42)

Sin embargo, creo que fueron Orfeo y los suyos quienes pusieron este nombre, sobre todo en la idea de que el alma expia las culpas que expia y de que tiene al cuerpo como recinto en que se resguarda (soizetai) (43) bajo la forma de prision del alma, tal como se le nombra, mientras esta (el alma) expia sus culpas y no hay que cambiar ni una letra." (44)

Un significado expiatorio, que no hemos de desatender, aunque nos limitemos ahora a reparar nuevamente en la indole del signo doblemente articulado, para comprender la intima forma significativa del cuerpo del hombre en el seno del ciclo cultural que lo construye. El cuerpo es significante cuyo significado el texto platonico y una tradicion milenaria llamaran alma. Apuntamos al topico de la construccion social de la subjetividad, pero en un sentido objetivista, por cuanto nuestra mas intima constitucion procede, justamente, de nuestra inscripcion en una estructura de relacion metasubjetiva y sostenida por un endoesqueleto de produccion y uso de objetos. "Yo", lejos de mi unicidad inefable, es justamente una posicion que puede adoptar cualquiera, y no parece posible considerar forma alguna de "identidad personal" en el ambito de un lenguaje que careciera de pronombres personales.

Cuando se alcanza un nivel de abstraccion, culturalmente determinado por el lenguaje que contiene el sistema completo de los pronombres personales, tal que se hagan posibles los procesos pertinentes de transitividad y de reflexividad, a traves de las materialidades mas diversas (movimiento simbolico, trabajo cooperativo etc.) podra comenzar a elevarse la figura de la persona como sujeto de derechos y deberes , de normas abstractas funcionales, que suponen a los individuos como variables o argumentos de esas mismas funciones, es decir, como personas. La constitucion de las personas es un proceso cultural, pero no por ello arbitrario o convencional" (45)

I

El factum de la confusio linguarum frente al proceso de la civilizacion

Un aspecto de la mayor importancia debemos anotar en este momento. Venimos apuntando a una caracteristica formal propia de las culturas antropologicas, respecto de las cuales hemos utilizado ocasionalmente el singular (casi siempre en forma adjetiva en la expresion: "forma cultural"). El singular "cultura" remite siempre a esa caracteristica generica, trascendental a todas las culturas antropologicas: su doble formalizacion tecnica y practica, a la que hemos apuntado tambien con el sustantivo griego "logos". Pero esta forma cultural se determina inmediatamente, especificandose en una pluralidad de materias, esto es: de circulos materiales que constituyen la indefinida pluralidad de culturas antropologicas, existentes o existidas. En la actualidad se cifran, como si fueran unidades exentas de rasgos megaricos, en una cantidad en torno a las seiscientas veinte. Al margen de la cuestion de la relacion entre estas esferas culturales (kulturkreise), no es posible dudar de su multiplicidad, tanto menos en los tramos anteriores que en los posteriores del curso historico. Esta pluralidad cultural insoslayable no puede ser considerada tanto un hecho historico positivo, un dato contingente del que queda constancia, cuanto un factum historico trascendental con fundamentales consecuencias historicas, politicas y ontologicas. Designaremos este factum de la constitutiva pluralidad cultural como el factum de la confusio linguarum. Multitud de circulos culturales, a los que, por sinecdoque, llamamos lenguas, y de cuya fractura interna desde el amanecer de la historia hacemos abstraccion en este momento.

Entendemos que esta pluralidad no es simplemente un hecho positivo que, como tal, resultaria contingente, sino un hecho que funda un ius y de ahi que lo llamemos factum -- recogiendo el sentido kantiano de la expresion -. Si no hubiera muchas culturas la historia seria inviable, tal es el sentido de su pluralidad como factum trascendental: la multiplicidad de las culturas es condicion de la posibilidad de la historia misma. La reduccion de las culturas en el proceso de la Civilizacion -- concebida en singular -- significaria justamente el final de la historia, con el final de la multiplicidad cultural, casi siempre polemica. Acaso quienes hablan del final de la historia esten considerando realizado en nuestro presente el Imperio del Hombre, el Genero Humano o simplemente La Civilizacion. Estimamos que se equivocan.

Senalemos inmediatamente las consecuencias ontologicas que esta constitutiva pluralidad arrastra: si fuera una la lengua del genero humano haria cierto el conocido aserto atribuido a L. Wittgenstein: los limites del lenguaje serian los limites del mundo (46). En semejante unicidad exclusiva no cabria distinguir entre la articulacion del lexico y las estructuras de la ontologia. Por el contrario:

... la comprobacion de la diversidad de las lenguas y la consiguiente comparacion de las mismas nos permiten separar el lenguaje de las cosas designadas y advertir, de este modo, que el lenguaje no es una nomenclatura para cosas ya dadas como tales, que no obedece ni fusei ni qesei a una experiencia extralinguistica, que ninguna delimitacion idiomatica es necesaria "por naturaleza" y que, en consecuencia, tanto los contenidos como los hechos materiales ("sonidos") de las lenguas son, como suele decirse, "arbitrarios", o sea, motivados solo historicamente y no "naturalmente" (en sentido causal)" (47)

Son muchos los idiomas y sus significantes diversos apuntan a unos referentes que trascienden asi los significantes de cada lengua, situandose mas alla de cada una de ellas en cuanto pueden contemplarse desde las otras. Los diferentes idiomas sin resultar integramente conmensurables o mutuamente reducibles toleran la comunicacion, la traduccion y el transito. Es cierto que no podemos escapar del lenguaje, pero podemos desbordar cada uno de ellos para ingresar en otro que desplaza, modifica y abre los limites del mundo. Asi frente a la clausura en la carcel dorada del idioma cabe oponer la apertura indefinida de unas a otras lenguas. Digase otro tanto, mutatis mutandis en relacion a la totalidad de los circulos culturales: "se es tantos hombres, cuantos idiomas se habla" (Goethe).

La cuestion encierra, sin embargo, mayor complejidad y arrastra cuestiones historico politicas de primera importancia. En efecto, siendo multiples pero no integramente conmensurables, la potencia asimiladora (traductora) de una lengua o de un circulo cultural, no puede estimarse en terminos meramente internos, gramaticales o linguisticos, asumidos como dados. En efecto, hemos concebido el lenguaje como un momento del mundo cultural en curso. Su potencia es pues correspondiente a la potencia cultural del circulo social de sus hablantes y esta es siempre una cuestion politica, la intensidad de cuya presencia se acentua en los dias de nuestra ultramodernidad cuando, al parecer, ya no se la esperaba.

No todas las lenguas resultan mutuamente traducibles del mismo modo, como si sus terminos remitieran a unos significados universales, ajenos a los significantes diversos a traves de los cuales se manifestaran univocos y exactos. El significado es una construccion cultural, historica o politica y la capacidad semantica de una lengua se manifiesta no tanto armonica, cuanto dialecticamente, en la oposicion con otras lenguas que como diferentes "horizontes de significado", pueden ocasionalmente traducirse, si bien nunca de modo univoco y sin resto. Por otra parte, las lenguas, como las culturas en su integridad, no coexisten en un plano de equivalencia, mutuamente aisladas, sino en el decurso historico en que unas sobrepujan a otras reduciendolas o asimilandolas en un pugna que no es desde luego la biologica lucha por la vida, pero tampoco el dialogo siempre armonico, sino un enfrentamiento historico-politico a cuyo traves surge el universal concreto en que consiste la historia humana y que a veces se designa con el sonoro titulo de proceso de la civilizacion. Este no debe, a nuestro juicio, considerarse en singular a menos que se considere realizado el genero humano, para lo que habriamos de negar la persistente consistencia de la confusion de las lenguas, una negacion que no se sostiene pese a la practica universalidad del ingles anomalo que se ha erigido en la koine de nuestro tiempo.

En sumaria recapitulacion: hemos tratado de sostener el caracter doblemente articulado o formalizado, en la mas estricta analogia con la forma de los lenguajes humanos de palabras, de los contenidos todos de las culturas antropologicas. Contenidos que pueden situarse en un doble plano conjugado: objetos tecnicos o enseres, resultado de las operaciones productivas de unos sujetos operatorios articulados a su vez en estructuras sociales o de relacion en funcion de su actividad productiva. En el ejercicio de produccion de estos enseres los individuos construyen una estructura en la que se insertan, y cuyo primer analogado es justamente la Lengua (la Langue distinta de la Parole). Esta estructura constituye a su escala propia, metasubjetiva, la operatoriedad individual de suerte que, frente a una idea generica de conducta, preferimos en este contexto utilizar el termino praxis. Hemos llamado logos en general a esta atmosfera normativa tecnica y practica que de un modo, no siempre definido, suele llamarse cultura. Al respecto y dada la ideologia y, por tanto, la equivocidad adherida al termino cultura, nos parece incluso mas adecuada la designacion que utilizara Theillard de Chardin: noosfera.

Hemos destacado la indole constitutivamente plural de estos circulos culturales desde la genesis neolitica hasta el presente y pese a la moderna clausura del mundo en un unico sistema productivo. Mas alla de la esfera economica el mundo ha avanzado desde 1914 en la via de su conversion en una unica unidad operativa, lo que todavia no era posible al comienzo del "corto siglo XX", iniciado en 1914. Pese a todo, nos parece constatar una persistente pluralidad irreductible de sociedades politicas y/o ciclos culturales que cuando puedan estar modificando su forma moderna, el Estado nacional o Nacion politica, siguen distinguiendose y contandose en numero elevado, pese a su intrinseca porosidad mutua (traducibilidad). Esta pluralidad la estimamos historicamente constitutiva de suerte que su final significaria el acabamiento de la historia misma. Ahora bien, no encontramos en el horizonte del presente algo semejante al genero humano finalmente constituido, sino un resurgido panorama de enfrentamientos no siempre pacificos entre circulos culturales diversos, que, desde luego, en el mapa presente del mundo no ocupan lugares equivalentes en ningun sentido: historico, politico, economico o cultural.

El discurso de la superacion de la historia, del final definitivo del factum de confusion de lenguas y el advenimiento crepuscular de la paz perpetua, es un discurso extendido en las ultimas decadas. En la mayoria de los casos semejante discurso figura implicito y silencioso, aunque se hace visible en el uso de un pertinaz singular: el que habla del proceso de la Civilizacion o de la civilizacion contemporanea, obviando la pluralidad preterita y presente de circulos culturales no reductibles, ni siquiera hoy, tras las decadas doradas de crecimiento masivo del consumo y la pretendida constitucion del mundo como una unica unidad operativa.

Y, sin embargo, las condiciones de existencia de estas culturas han sufrido en los ultimos siglos una transformacion sobre cuya constatacion han crecido discursos mas o menos apocalipticos o reconciliados. En todo caso, discursos relativos a una modernidad que queremos contemplar desde la idea generica y trascendental de forma cultural, que consideramos capaz de detectar propiedades de esta era moderna que, dotada de un dinamismo atroz, parece incapaz de sedimentar o generar formas minimamente estables. En efecto, acaso su rasgo caracteristico podria cifrarse, asi se ha hecho a menudo, en su ausencia de constitucion: la modernidad no resultaria de una crisis sino que consistiria en la paradojica institucion de la crisis como naturaleza.

Forma cultural y cultura moderna.

I.

El signo de la modernidad es la libertad. La apertura historica de la epoca moderna se fija en la Gran Liberacion asociada al proceso revolucionario que desde 1789 y 93, a traves de 1848, 1871 conduce a un siglo XX que no ha dejado de desarrollarse al compas de sus revoluciones ...; un largo curso que, con ritmos distintos en funcion de las diversas sociedades, ha abolido barreras, destruyendo los viejos sistemas de privilegios en un proceso de liberacion que tiene visos de resultar infinito. Liberacion inicialmente de servidumbres juridicas, que habia de ser liberacion de sumisiones politicas y economicas, pero en el horizonte tambien liberacion final de formas culturales que, como el eco hondo de la historia, actuan como el Ello que lastra la luminosa libertad de las conciencias. Liberacion, por tanto, a favor de la Razon, en cuyo nombre la liberacion se concibio a menudo como un proceso de depuracion del logos y, en primer lugar, de su paradigma: el lenguaje. Limpiemos las palabras de la tribu, consigna de Mallarme, mucho antes de la practica psicoanalitica: que donde reinaba el Ello, gobierne el Yo. Liberacion de las instituciones que encadenan la libre expansion de la individualidad: liberacion sexual contra el limite y la barrera de las instituciones de una era de confusion y obscuridad: matrimonio y familia. En nombre de la higiene o de la salud, en nombre de la felicidad. Emancipacion cultural en el clima del relativismo: indistincion de lenguas, multiculturalismo ...

Una liberacion cuyo impulso alcanza a los criticos y analistas de la modernidad. Asi tambien Georg Simmel hace el canto de la vida frente a las formas culturales. Lease su breve articulo El conflicto de la cultura moderna, en el limite de un vitalismo inefable, en cuanto que situado mas alla de las formas y/o las ideas. Manifiesta apenas la intuicion que no puede decirse:

"Como la vida es la antitesis de la forma, y como aquello que es conformado solo puede describirse conceptualmente, el concepto de vida no puede liberarse de cierta imprecision logica. La esencia de la vida seria negada si uno pretendiera construir una definicion conceptualmente exhaustiva ..." (48)

Este vitalismo simmeliano, heredero de la tradicion idealista a traves de Schopenhauer y Nietzsche, se configura en una metafisica de la vida mas alla de las formas, formas organicas pero tambien culturales, esto es, en un monismo vitalista en la herencia del idealismo germanico, que revoluciona la revolucion en cuanto que es, sobre ilustrado, romantico y plenamente moderno.

Este idealismo eleva el sujeto metafisico o vida a un plano absoluto que lo hace, a nuestro juicio, ininteligible (49). Este sujeto en su trascendencia recurrente mas alla de las formas o cristalizaciones organicas (la enorme diversidad de los seres vivos) y de las configuraciones culturales, que van sucumbiendo al paso de la historia, no deja de latir como la potencia infinita de la vida. Justamente la modernidad, encarnada en la "Ilustracion critica", se presenta como una exaltacion de esta subjetividad que se trasciende en las formas, de suerte que en ellas es mas que ellas en un proceso continuo que ofrece solo ruinas al angel de la historia, en un curso de incesante demolicion. Asi la vida trasciende las formas, pese a configurar estructuras organicas y culturales que son otras tantas manifestaciones de su informe potencia. El inevitable laberinto de palabras es del propio Simmel:

"Esta es una corriente incesante que no solo fluye mas alla de esta y aquella forma definitiva, sino que inunda toda forma porque ella es forma; a causa de este contraste esencial la vida no puede perderse en la forma, debe superar toda cristalizacion bajo otra forma en la que el juego -- configuracion necesaria e insatisfaccion necesaria en la configuracion como tal -- se repite. La vida necesita forma y mas que forma" (50)

La vida se experimenta o vivencia, ?no es una consigna de actualidad?, dificilmente se describe conceptualmente. Ahora bien, la vida, sujeto metafisico de dificil determinacion, que parece requerir una capacidad de vision como la que Nietzsche reclama de aquellos que, pudiendo ver, detestan el entender, no puede realizar su anhelo de trascender las formas, porque la vida solo a traves de las formas se trasciende.

En realidad Simmel concibe la vida, definiendola por la distension temporal frente a lo inerte, que habita en un presente sin dilacion. Todo ser vivo se trasciende en cuanto que "su pasado existe actualmente dentro de su presente y su presente existe yendo mas alla hacia el futuro" y esta trascendencia que desborda la inmediatez exige alguna configuracion ya en el terreno zoologico, en la inteligencia y/o percepcion animal encontrariamos el germen de la capacidad configuradora que exige la superacion de la inmediatez.

Pero, sin duda en el terreno antropologico hallamos un orden de trascendencia incomparable, pese a su origen en aquella inteligencia zoologica, e intimamente ligado a la capacidad operatoria, constructora de formas culturales de la labor humana. Quizas la banalizacion de las superabundantes formas culturales este detras de la falta de trascendencia, en todos los sentidos, de la modernidad reciente.

Paradojicamente, respecto de su vitalismo metafisico, Simmel encuentra en el conato de desasimiento de toda forma, de positividad sin mediacion, las mas profundas contradicciones de la modernidad:

"La vida anhela lograr algo que no puede alcanzar. Desea trascender las formas y aparecer en su desnuda inmediatez. Los procesos de pensar, desear y conformar solo pueden sustituir a una forma por otra. Nunca pueden reemplazar la forma como tal por la vida que, como tal, trasciende la forma. Todos estos ataques contra las formas de nuestra cultura, que alinean contra ellas las fuerzas de la vida "en si misma", encarnan las contradicciones internas mas profundas del espiritu. Aunque este conflicto cronico entre forma y vida ha sido mas acusado en otras epocas historicas, ninguna como la nuestra la ha revelado como su autentico tema de controversia." (51)

Moderna liberacion, en suma, de formas insidiosas. Porque bajo la apariencia revolucionaria se inscribe la restauracion, la liberacion siempre se manifiesta insuficiente a la hora de alcanzar la vida al desnudo. De hecho el siglo XVIII que anuncia la liberacion, senala tambien el comienzo de la era de la represion, que caracteriza a la sociedad burguesa. Una exigencia, en fin, de liberacion infinita o de "revolucion permanente", en la expresion de Marx difundida por el joven Trotsky durante la revolucion de 1905: otra y la misma moderna revolucion. Este proceso inicialmente politico en su primera generacion ha sufrido una metamorfosis, por indeterminacion paulatina, hasta alcanzar un notable grado de indefinicion en el seno de la izquierda cultural - indefinida de nuestros dias. En el proceso, diriamos, la revolucion ha calado los reconditos habitos de la vida cotidiana.

Aqui no abordaremos formalmente la cuestion por el desarrollo politico de las sociedades modernas, ni siquiera en lo que pudieran tener de comun en su despliegue, tampoco atenderemos al aspecto economico en sentido propio, sino en la medida en que la consideracion de estos aspectos es ineludible a la hora de abordar las profundas modificaciones culturales que las sociedades han ido padeciendo y produciendo y en las que se deposita justamente su modernidad. No parece necesario insistir, pese a la creciente especializacion que sufren las distintas ciencias humanas, en que las distintas dimensiones del desarrollo social son, en sentido estricto, indisociables. No es reciente la reclamacion de enfoques multidisciplinarios o integradores en el analisis de las cuestiones antropologicas.

La contemplacion y analisis de estas modificaciones culturales se hace, evidentemente, desde la idea de cultura que hemos querido construir en paginas anteriores, asi como desde el esquema historico generalisimo que el factum de la confusio linguarum impone. La estructura de nuestro discurso puede parecer rota, no en vano el ensayo es quiza el genero de preferencia de la literatura analitica moderna, como lo es la novela de su literatura narrativa. Asi las cosas, esta forma quebrada, incluso aforistica, es ya un signo de un tiempo no tanto de pensamiento debil o fragmentario, cuanto de crisis constitutiva; al punto de hacer imposible, cuando paradojicamente resultaria mas necesaria, la construccion sistematica. Apenas nos vemos limitados a senalar rasgunos o difundir radiaciones que esperamos que de algun modo encierren el germen de mas firmes estructuras.

Quisieramos evitar cualquier adscripcion politica tanto a un progresismo vaga o determinadamente revolucionario, movido por la indignacion, cuanto a un tradicionalismo, lastrado por la nostalgia, conservador o firmemente reaccionario. No se trata aqui de promover ninguna doctrina o movimiento politico. Cualquier asignacion fundada en un vago sentimiento de perdida mas o menos conservador, o en un afan de transformacion en funcion de un futuro de igualdad y libertad no dejara de ser una estimacion psicologista fundada en una interpretacion del anhelo subyacente a las palabras. No porque nos ubiquemos al margen de la realidad historica o politica, deseamos evitar semejante adscripcion; sino porque intentamos no introducir valoraciones en la determinacion de unas transformaciones cuya estimacion, sin embargo, latira en nuestras palabras. En efecto, ningun lenguaje natural consiente la segregacion perfecta de la subjetividad. Se trata de que la participacion estimativa sea, al menos personal, apoyada en razones compartidas y no meramente subjetiva o caprichosa. La prueba de la posibilidad de esta contemplacion no completamente subjetiva consistiria en que personas de distinta orientacion politica convinieran en las lineas con las que describimos esta transformacion moderna, pese a juzgarlas de modos no solo diversos, sino incluso opuestos. La dificultad es, indudablemente, enorme; pero renunciar a esta posibilidad haria de cualquier ensayo de esta naturaleza un ejercicio propagandistico -- mas o menos encubierto - reduciendo la discusion a una forma de agon en que se manifestara, incluso por cauces dialogicos, la mera voluntad de poder.

I

Modernidad y Superproduccion

Un definicion de Modernidad puede tratar de fijarse desde diversos puntos de vista: economicos, politicos, sociologicos, historicos o culturales ... que hemos de suponer integrados en un mismo objeto, y, por tanto, distintos en cuanto al objeto formal, en funcion de la perspectiva adoptada, pero materialmente uno en cuanto a la cosa.

Las caracteristicas economicas estaran en funcion de rasgos politicos o culturales y la reciproca. La Modernidad es, en suma, una totalidad historica caracteristica, una estructura epocal cuya determinacion no puede hacerse de un modo unidimensional sino complejo e integrado. Esta determinacion compleja no va a ser ensayada aqui; nos limitamos a senalar un rasgo que consideramos esencial, el punto de apoyo de la profunda mutacion que ha llevado a considerar esta epoca no ya como una nueva epoca historica conmensurable, a pesar de su diferencia especifica, con aquellas otras que, en un mismo genero, pudieran senalarse en el curso historico: Antigua, Media o, en terminos alternativos: esclavista, feudal, asiatica ...; sino como una era consumativa y culminante que incluso pretende significar el final del proceso historico mismo. Un rasgo que puede haber servido de atractor, si puede hablarse asi, en la constitucion historica de la Edad Nueva.

Este factor esencial hace de la modernidad, paradojicamente (52), una era desmedida en virtud de la nueva escala consecutivamente reampliada de su capacidad productiva. Desde la llamada, por V. Gordon Childe, revolucion neolitica, la capacidad productiva de las sociedades antropologicas ha desbordado los niveles de subsistencia, ofreciendo un excedente de produccion en relacion al cual el marxismo se explica la historicidad de las sociedades antropologicas. Sin este excedente productivo las sociedades antropologicas carecen de dinamismo, a estas sociedades sin excedente se las califica a menudo, en alusion a este rasgo estatico, como sociedades frias o sin historia. La constitucion de las primeras sociedades politicas se desarrollaria en funcion de su potencia productiva. El estado sensu lato, esto es, la forma politica de estas sociedades, radica en la constitucion de un cuerpo separado, como una suerte de cristalizacion de las relaciones sociales inmediatas, en rigor, como un aparato de regulacion y ordenamiento cuyo fin ultimo es el de estabilizar la tension que, en torno al excedente, se generaria entre los productores inmediatos y aquellos que se apropian de la produccion: las clases sociales.

Semejante esquema se sostiene, naturalmente, en una construccion mucho mas compleja que exige y, a la vez, procede de un importante registro de materiales antropologicos e historicos en los que el marxismo contrasta y sobre los que sostiene su construccion (53). Por nuestra parte, apenas incoamos sus lineas generales para desarrollar la figura del proceso historico tal como lo contemplamos, pero esencialmente para destacar en este la morfogenesis distintiva de las sociedades modernas. Una morfogenesis que procede inicialmente de un incremento de la capacidad productiva que, en cuanto tal, sostiene la misma direccion y sentido que los incrementos productivos acumulados historicamente, diriamos que es un incremento vectorial de la produccion, pero que acaba arrastrando un profundo cambio de escala que supone, finalmente, una transformacion anagenetica, capaz de dar de si esa nueva estructura historica y politica, en virtud de la cual hablamos de una epoca nueva que hemos llamado, justamente, modernidad.

Con extrema brevedad: esta transformacion en principio acumulativa acaba suponiendo una inversion, en la que el riesgo de una insuficiencia del excedente se convierte en el riesgo inverso de su sobreabundancia.

"Existe una diferencia substancial entre el tipo de economia agricola en que las ventas al exterior son marginales u opcionales y aquel cuya suerte depende de ellas; y para considerarlo desde otra perspectiva, entre aquellas obsesionadas por el espectro de una mala cosecha y su consiguiente carestia y aquellas otras obsesionadas por lo contrario, es decir, por una superproduccion o por una repentina competencia y un colapso de los precios" (54)

Si el logro de un grado productivo excedentario es el acontecimiento en que se funda la revolucion neolitica, con la que amanece la historia, parece adecuado pensar que con la revolucion industrial se abre una nueva era que, como tal, constituye el fin del neolitico, y quizas de ahi el sentido general de los numerosos ensayos sobre el acabamiento y final de la historia o de la prehistoria, segun dijo alguna vez Marx: "La historia de la humanidad solo comenzara propiamente despues de la revolucion"

"Las relaciones de produccion burguesas son la ultima forma antagonica del proceso social de produccion, antagonica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que emana de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para resolver dicho antagonismo. Con esta formacion social se cierra, pues, la prehistoria de la sociedad humana" (55)

La inversion arriba mencionada se manifiesta fundamentalmente como una inversion de la relacion produccion-consumo reflejada en la ley de Say, formulada a comienzos del siglo XIX, y que senala a la produccion capacidad de determinar la demanda, suponemos que siempre en proporcion a la renta disponible, que nos cuesta imaginar como infinita.

En todo caso la inversion aludida se puede formular como sigue, si la produccion tradicionalmente se ejercia en funcion de la demanda, en la modernidad la relacion se invierte de suerte que la demanda esta en funcion de la produccion o, mas exactamente, la produccion envuelve integramente la demanda, alcanzando a constituirse en produccion de la demanda misma. Para evitar la abstraccion diremos, en rigor: produccion de los propios consumidores.

Por lo demas se data con alguna precision la fecha de constitucion de esta sociedad del consumo, aunque la precoz ley de Say demuestra que venia siendo preparada a lo largo de toda la epoca moderna. La fecha de inauguracion de esta sociedad de consumo se ha fijado en torno a 1927, poco tiempo antes de la fecha critica de la economia politica moderna del 29 de octubre de 1929. Por entonces, la alarma alcanza un grado critico: el paro tecnologico lleva aparejado, sin embargo, un incremento desproporcionado de la produccion; aunque el fenomeno se venia produciendo desde hacia decadas, su grado comienza a resultar preocupante. La aplicacion tecnologica al proceso productivo, con abaratamiento de costes salariales, suponia aumento de la produccion a la par que del numero de desempleados, carentes de renta y por tanto vedados al consumo. En 1925 el Senate Committe on Education and Labor advertia de peligros proximos. Pero tambien podriamos situar el germen de la nueva sociedad a fines del siglo XIX, cuando en torno a la decada de 1890 aparece, por vez primera y junto a la gestion "cientifica" de la produccion (taylorismo), la nueva industria publicitaria, apoyada en unos medios de comunicacion por vez primera realmente masivos: un periodico britanico lograria una tirada de un millon de ejemplares en 1890, lo que sucederia en Francia tan solo en 1900. Del mismo modo cabria senalar el hito en 1907, cuando Ford lanza su modelo T revolucionando la industria del automovil. El proceso es diverso pero su indicador, la Ley de Say, formulada en la primera mitad del siglo, contiene ya la posibilidad cuya realizacion puede senalarse con suficiente definicion en la decada final del siglo XIX y la primera decada del siguiente, al menos para la vanguardia de las sociedades industriales modernas.

Autenticas modificaciones psicohistoricas acompanan a esta inversion, indiquemos un signo: la distribucion de las virtudes sufrio un inmediato cataclismo cuando el ahorro se convirtio en un pecado contra la sociedad. De paso quedo demostrada la debilidad de la tradicion frente al enorme poder de la produccion capaz de generar al consumidor.

En el invierno de 2001 pudo el presidente de los Estados Unidos apelar al patriotismo de sus conciudadanos, tras el atentado que derrumbo las torres del World Trade Center, solicitando que gastaran profusamente en las Navidades inmediatas. El gasto como virtud, en contradiccion con la etica protestante que animo a las comunidades de pioneros americanos. La llamada fue obedecida con acendrado patriotismo.

II

Nota sobre la distincion superestructura/infraestructura

Al reparar en la produccion, y en la nueva potencia productiva de la edad moderna, no le asignamos, sin embargo, un papel infraestructural como fondo explicativo de los fenomenos sociales y/o historicos. En el dibujo rapido sobre nuestra concepcion de las formas culturales hemos tratado de no anteponer como causa, en sentido univoco y reductivo, ni a la produccion de enseres, ni a las relaciones sociales que se organizan en torno a la produccion y en cuyo seno los individuos resultan sujetos historicos. Consideramos el circulo social como una estructura en la que se conjugan objetos y sujetos en funcion de la produccion, pero sin anteponer, a modo de termino explicativo (infraestructural), las "fuerzas productivas" a los modos de pensar: doctrinas filosoficas, teologicas o cientificas, modas y gustos socialmente compartidos ... Marx concibe como superestructurales en La ideologia alemana a "la moral, la religion, la metafisica, y, en fin, el resto de la ideologia", con una amplitud de la misma extension que la atribuida comunmente a la cultura.

El amplio mundo de la ideologia no lo concebimos como floracion de superficie o efecto derivado de estructuras productivas profundas. Semejante disociacion ha de considerarse como una distincion de razon, realmente impracticable, puesto que tanto como las estructuras productivas dan razon de las obras de cultura, estas configuran a aquellas y las alimentan. La distincion infraestructura-superestructura nos resulta una de las distinciones escolasticas mas perniciosas para el analisis social.

En el Prefacio a la Introduccion a la critica de la economia politica recurrio Marx a la metafora arquitectonica que distingue en la estructura social una base o infraestructura productiva y una superestructura cultural, dispuesta a desplomarse en el momento en que la base sobre la que se sostiene sufra los desplazamientos determinantes del curso historico. Justamente estos desplazamientos de la base pondran de manifiesto el caracter superestructural de las morfologias culturales. A traves de esta metafora se concibe de un modo disociado la conjugacion entre la estructura productiva y esa excrecencia superficial que serian las obras de cultura, situadas sobre - y sostenidas por - la produccion.

Es evidente que semejante metafora no puede conciliarse con nuestra posicion, desde el momento en que consideramos como forma cultural, por antonomasia, precisamente a los bienes y objetos tecnicos producto del trabajo. La distincion marxista escolar no permite entender que efecto pueda tener la superestructura sobre la base como tampoco si esta tiene alguna funcion en la produccion. Se ha acudido a conceptos ad hoc, como el de sobredeterminacion (Althusser), para dar razon de esta reaccion de la superficie sobre la base, pero la indole estatica de la metafora bloquea la comprension de la distincion entre las morfologias culturales y las fuerzas productivas. En el Diamat la distincion acabaria fosilizando en una oposicion equivalente a la que enfrenta materia o naturaleza/espiritu o cultura.

La distincion es, sin embargo, pertinente y necesaria; si bien es preciso no construirla en un formato dicotomico que separe ambos terminos en circulos disyuntos, como totalidades separadas (metamericamente).

Entendemos, siguiendo la metafora arriba aludida y tambien presente en textos de Marx, que la base soporta a la superestructura, pero no como los cimientos los muros del edificio, sino como el tronco de un arbol soporta las hojas o como el esqueleto interno de un vertebrado al resto de tejidos y organos del animal, los cuales tejidos no son secreciones externas del endoesqueleto, aunque figuren en un plano topograficamente superficial. En modo alguno funcionan como epifenomenos o excrecencias superficiales puesto que son el contexto o armadura indispensable, a traves del que el organismo absorbe y sintetiza la energia procedente del entorno, que permite al endoesqueleto su propio desarrollo y recuperacion, dotandole de crecimiento y de forma. Por lo demas los tejidos y organos, topograficamente superficiales, no brotan del endoesqueleto, sino, juntamente con el esqueleto interno, de formas organicas anteriores en el curso de su embriogenesis.

Asi nos oponemos en general a la concepcion del enlace entre estos terminos segun esquemas de yuxtaposicion o de reduccion. La conjugacion entre la produccion y las formas culturales no resulta de alguna forma de paralelogramo de fuerzas constituido por las fuerzas del trabajo y las fuerzas de la cultura, pero tampoco por reduccion de unas a otras: ya sea por reduccion de la conciencia al ser social, o la reciproca reduccion del curso historico a la conciencia.

Se trata de aplicar a este enlace esquemas de conjugacion, lo que aqui hacemos a traves de la idea de forma cultural arriba definida. Se hace uso de estos esquemas reductivos, objeto de nuestra critica, cuando, por ejemplo, se considera que una guerra se desencadena en el fondo infraestructural por motivos economicos que, sin embargo, se encubren en la superficie por formulas ideologicas como puedan ser la defensa de determinados derechos, la aplicacion de determinada legalidad internacional etc. Esto no significa, en modo alguno, que hayamos de justificar cualquier guerra sino que la critica de una guerra ha de desenvolverse en otro terreno. Cuando, por ejemplo, se habla de control economico de los yacimientos de petroleo hay que considerar que el petroleo no es una substancia exenta cuyo valor economico pudiera considerarse desligado de la industria, con su compleja tecnologia, resultado del proceso historico y asociada a una forma de organizacion social caracteristica, en definitiva a un modo de vida que incluye toda suerte de formas culturales. El petroleo no se yuxtapone a estas formas culturales ni tampoco estas formas se reducen al petroleo puesto que consisten en los objetos tecnicos y las relaciones sociales involucradas en su produccion y uso que, entre otras cosas, suponen la explotacion de fuentes de energia entre las que se cuenta el petroleo. La impugnacion de una determinada guerra no puede limitarse a declararla medio o instrumento para el control de yacimientos petroliferos o, en general, de lucha por recursos energeticos, materias primas o mercados. La oposicion a una guerra ha de incluir la oposicion a la forma propia de las sociedades politicas que a traves de las guerras se sostienen, contando con sus ideologias. Las dificultades que esta oposicion supone son, sin duda, importantes, pero solo afrontandolas podra tener sentido el rechazo al enfrentamiento belico o politico.

"El petroleo significa muy poco (economicamente, historicamente, politicamente) fuera del contexto de una industria y de una tecnologia muy compleja, resultado de un especifico proceso historico, que implica a su vez a todo un "modo de vida", a toda una "cultura" o "civilizacion". El "control del petroleo" equivale al "control de esta civilizacion". Cabria decir, por tanto, que las ideas se hacen presentes, no como "contenidos de una mentalidad" sino como las formas mismas de los automoviles que se utilizan (o se desea destruir), de las lamparas que alumbran, de los materiales con los cuales se construyen las autopistas, las casas, los trajes y hasta los alimentos y las medicinas" (56)

Por otra parte, las producciones comunmente consideradas culturales en las sociedades modernas, las obras de cultura (artisticas, filosoficas, juridicas...) que se contraponen a la produccion, reciben de esta consideracion una especie de valor trascendental. En nuestra perspectiva pierden, sin embargo, esta estimacion suprema, no constituyendo otra cosa que un tipo especial de productos cuyo valor puede estimarse en terminos politicos, sociales e, incluso, economicos. Esto, que suele considerarse una especie de caida, cifrada a menudo como mercantilizacion de la cultura, entendida esta cultura en un sentido hipostatico casi sagrado, no constituiria forma alguna de caida o decadencia, lo que no significa, de ningun modo, que los contenidos culturales carezcan de valor sino, antes al contrario, que tienen un valor determinado en los mismos terminos en que lo tienen el resto de productos de la sociedad moderna: los terminos del mercado.

?Como situar aparte los productos llamados comunmente culturales, como si no fueran tales las producciones no expuestas en bibliotecas o museos, en teatros o auditorios? Su valor --cuando ya no puede estar teologicamente fundado -- solo puede medirse en terminos comunes al resto de productos antropologicos y solo seran distinguibles por su funcion caracteristica pero en un mismo plano estimativo. No en vano se ha visto en la moderna Idea de Cultura una secularizacion de la Idea teologica de la Gracia (57), pero, una vez retirado todo resto metafisico de la idea de cultura, plenamente secularizada, ha de perder su potencia "santificante y elevante".

Ahora bien, el caracter ideologico de estas obras de cultura -- ensayos, piezas teatrales o musicales, montajes y coreografias, novelas y tratados que envuelven doctrinas politicas y antropologicas, eticas y esteticas ... - no lo concebimos, como queda expuesto, a modo de sobrecubierta que impide ver u obscurece la estructura economica de la sociedad, sino como parte indispensable de la totalidad social a traves de la cual garantiza su recurrencia. El caracter distintivo de estas obras de cultura, en virtud del cual suelen contraponerse a los objetos de la produccion -- formas culturales -- radica en su funcion totalizadora o politica, ocasionalmente llamada critica.

Venimos utilizando el termino cultura, casi siempre en forma adjetiva en la expresion forma cultural. En esta expresion, se trata, lejos de la hipostasis con efectos de apoteosis estimativa de la Cultura, de los muy humildes y cotidianos enseres, desde hace un par de siglos producidos industrialmente y tecnologicamente complejos, y de las relaciones sociales construidas en el curso de su uso y produccion. Junto a estos objetos humildes y fragmentarios, pero de ningun modo desprendido de estos enseres y sus redes, una sociedad ha de llevar a cabo una totalizacion de su propia posicion y destino, a esta es justamente a la que referimos mediante la expresion obras de cultura, respecto de las cuales el termino cultura adquiere precisamente ese sentido integrador (58) que a veces resulta hipostasiado.

Pero unas y otras, formas culturales y obras de cultura, no pueden dejar de contemplarse prendidas a traves de un cordon que mutuamente las nutre. Si este cordon se rompe la sociedad decae, pierde su rumbo en la medida en que el mapamundi segun el cual orienta su posicion y su destino mediante sus obras de cultura, resultara falso. Si las obras de la cultura persisten por un momento, sera al modo en que un organo desprendido o un tejido aun respira cuando, sin embargo, esta ya eliminada toda posibilidad de supervivencia. Las obras de cultura -- en suma la ideologia -- han de cumplir su funcion de totalizacion, que supone determinacion de la unidad e identidad de la sociedad de referencia y del papel y curso historico de esta sociedad -- lo que no supone necesariamente la legitimacion falsificadora de las relaciones sociales, sino acaso su remocion o transformacion esencial en nombre de la prudencia politica. Naturalmente estas obras de cultura no se distinguen por su indole "teorica"; porque "teorica" --valga aqui por cognoscitiva - es tambien la organizacion industrial de la produccion y las operaciones practicas de fabricacion del cualquier objeto. No son tampoco especificamente linguisticas porque el lenguaje es un soporte universalmente intercalado en toda practica productiva y social. Su diferencia caracteristica radica en su funcion totalizadora o comprensiva de la estructura de la sociedad, lo que supone alguna doctrina, siquiera sea en ejercicio, relativa a la unidad e identidad de la sociedad de referencia y de su lugar en el curso historico en el que no dejan de estar co-presentes otras sociedades historicas. Multitud de obras literarias o artisticas escapan a esta consideracion, precisamente en cuanto totalmente reducidas a la industria del ocio, medida en la que resulta socialmente ambigua su calificacion como obras de cultura y en la que su estimacion se mide en la sociedad moderna en los terminos del mercado del ocio o del entretenimiento.

A su vez, en la medida en que concebimos a las sociedades historicas o politicas como internamente fracturadas en partes politicas -- clases sociales -- estas obras de cultura o ideologias habran de configurarse en la compleja dialectica entre sociedades (Estados sensu lato) y partes (clases sociales): sociedades politicas y partes politicas, esto es, estados y clases. De semejante dialectica nos ocuparemos sumariamente mas adelante.

Acaso pueda notarse en nuestras palabras una aparente "ambiguedad" sobre la que queremos llamar la atencion, para poner de manifiesto que no se trata, en rigor, de tal ambiguedad, sino de una reversion derivada del enfoque adoptado, al modo digamos en que, en las "ambiguedades gestalticas", contemplamos como fondo lo que en otro momento se nos destaca como figura, manteniendose, sin embargo, la unidad material de la representacion.

Hemos incurrido en aparente ambiguedad al cifrar la metafora del endoesqueleto de las sociedades antropologicas: inicialmente hemos senalado a las redes de enseres como la parte dura o endoesqueleto de las sociedades antropologicas, redes normativas en las que se inscriben los usuarios y fabricantes de estos objetos y en cuyo seno reciben su constitucion supraindividual o metasubjetiva, su estructura normativa. En el presente apartado, sin embargo, atribuiamos a las producciones llamadas "ideologicas" por el marxismo (metafisica, derecho, literatura, religion ... en general obras de cultura) el papel de esqueleto interno de las sociedades antropologicas, ya politicas o historicas. Entendemos, sin embargo, que esta aparente ambiguedad procede de la posibilidad de continua reversion de una perspectiva que contempla las ideas en las cosas, las palabras como enseres, los objetos como significantes. Por una parte un minimo desplazamiento de la mirada nos hace destacar en unos puntos el costado objetivo (objetual) enfatizando el lugar de los enseres (obra), en otros el costado subjetivo (subjetual) enfatizando el lugar de los individuos u operadores. Pero, sobre todo, podemos contemplar los enseres en una cota minima de integracion llevando a cabo analisis parciales o sectoriales y fragmentarios, propios de especialistas; pero tambien podemos tratar de contemplar la sociedad en conjunto determinando su estructura, senalando sus fallas y proponiendo su orientacion en una cota maxima de integracion, es lo que ensayan las llamadas obras de cultura (la ideologia) de suerte que las obras de cultura, en cuanto responden a esta funcion de integracion o totalizacion, tendran siempre un valor politico. En suma, entendemos que la ambiguedad es solo aparente y en realidad indispensable; sena de que esta siendo evitada la reificacion de una distincion dicotomica y estatica del tipo de la clasica distincion entre base y superestructura.

III

Modernidad y Superproduccion (II): la subjetividad moderna

"... desde el paraiso sopla un huracan que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el angel yo no puede cerrarlas. Este huracan le empuja irresistiblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante el hasta el cielo. Este huracanes lo que nosotros llamamos progreso" (W. Benjamin)

I.

Algunas palabras se abren paso pocos anos despues de 1789, umbral de la modernidad. Su irrupcion es indice de la mayor transformacion historica desde el Neolitico, una enumeracion rapida nos daria: industria, fabrica, ferrocarril, cientifico, nacionalismo, ingeniero, proletariado, estadistica, periodismo, crisis... y sociologia. O son terminos nuevos, o su significado adquiere la acepcion moderna que aun hoy les caracteriza. La palabra modernidad se extendera en la decada de los anos 50, tras la oleada revolucionaria de 1848 (59).

El componente de cataclismo que la palabra revolucion lleva asociado, en su doble faz politica y economica (revolucion burguesa/revolucion industrial), se extiende paulatinamente desde 1789, sin perjuicio de sus antecedentes. Si la aparicion del campo antropologico puede considerarse subita por respecto a escalas de tiempo biologicas, el despliegue politico industrial de la modernidad se extiende a una velocidad nuevamente inusitada, por respecto a la escala historica clasica. Hablamos de decadas de multiplicacion productiva, demografica, urbana.

Fenomenos de una profundidad historica fundamental culminan en menos de un siglo. Es solo en 1851 y unicamente en Inglaterra, cuando por vez primera, la poblacion urbana supera a la poblacion rural, pero el fenomeno es imparable. En este punto un fenomeno historico de envergadura, incoado en 1851, puede considerarse culminado un siglo despues:

"El cambio social mas drastico y de mayor alcance de la segunda mitad de este siglo (siglo XX) y el que nos separa para siempre del mundo del pasado, es la muerte del campesinado. Y es que, desde el Neolitico, la mayoria de los seres humanos habia vivido de la tierra y de los animales domesticos o habia recogido los frutos del mar pescando." (60)

Como es sabido de etnologos y folcloristas, la agricultura constituye una labor profundamente anclada en el preterito, y atravesada de supervivencias populares que, incluso persisten en la agricultura mas revolucionaria. De este modo en 1850 el mundo conservaba todavia su composicion neolitica pero portaba ya en su seno una metamorfosis incontenible.

Y, sin embargo, las relaciones de servidumbre caen a un ritmo que hoy se nos antoja lento, al ritmo parsimonioso en que varian los habitos campesinos y se vencen las resistencias aristocraticas. En cualquier caso entre el 1800 y el 2000 el conjunto del mundo, reducido finalmente a unidad operativa pero dividido en unidades economicas nacionales todavia hoy, ha visto los dos siglos de mutacion de mas hondo calado que pueda haberse ofrecido en un lapso historicamente tan disminuido y en proceso de aceleracion creciente.

La fase de metamorfosis esencial, por lo que aqui nos interesa, habria de considerarse incluso mas breve. En 1850, y en Inglaterra que estaba a la vanguardia del proceso, la productividad multiplicada respecto de cincuenta anos antes, se mantenia todavia subordinada al mercado existente. Buena parte de la expansion industrial del siglo XVIII no condujo a la constitucion de "Talleres mecanizados" capaces de producir sus bienes de modo masivo, con disminucion de costes, generando su propio mercado. La produccion crecio en funcion de un mercado existente. Pero ya en 1890, al limite del siglo, la industria automovilistica, por ejemplo, no responde a una demanda ampliada de antemano, sino que su capacidad de producir automoviles baratos dara lugar a una abrumadora masa de peticiones. No en vano es la decada de 1890 la que ve nacer la nueva industria publicitaria.

Este proceso ha generado las areas del cultivo desacralizado del consumo en que consisten los grandes centros comerciales, aparecidos inicialmente en Francia (Bon Marche) luego en EE. UU y Gran Bretana (Whiteley's Universal Emporium o Wanamakers) aunque estos todavia no se orientaban a un consumo masivo, que, sin embargo, ya pudo tener a la vista Simmel en la figura del novisimo centro comercial berlines de la KaDeWe (Kaufhaus des Westens) que se inauguro en 1907.

La produccion industrial -- partiendo de Inglaterra -- aumentara exponencialmente, generando mutaciones historicas singulares, sirva de ejemplo: el Oriente abrumado de riquezas, del que habia procedido a lo largo de la historia la seda, las especias, las joyas mas puras y primorosamente elaboradas se vera, por vez primera, anegado de productos occidentales; en 1840 Inglaterra exporta a Asia 145 millones de yardas de algodon. La periferia de este centro anglosajon de produccion, que hara de Gran Bretana el "Taller del mundo" hasta fines del siglo XIX sobre todo entre 1860 y 1890, se limita a nutrir la maquinaria productiva de materias primas y fuentes de energia, a la vez que a asumir -- con severas dificultades -- la invasion productiva que esta maquinaria arroja a coste reducido, segun criterios de la metropolis. Es el equilibrio precario de la primera fase de la unica revolucion, puesto que no puede verse como fase inaugural de una epoca sino como la naturaleza del mundo desde hace dos siglos.

"Claro que la Revolucion Industrial no fue un episodio con principio y fin. Preguntar cuando se completo es absurdo, pues su esencia era que, en adelante, nuevos cambios revolucionarios constituyeran su norma. Y asi sigue siendo." (61)

La aplicacion tecnologica cuya importancia es imposible exagerar, parte de una primera fase en la que estuvo limitada a las que llamara Th. S. Kuhn ciencias baconianas, en realidad tecnicas empiricas basadas en el trato cotidiano con procesos, instrumentos y substancias sin construccion cientifica de sus operaciones Las ciencias aplicadas a la produccion a todo lo largo del XVIII y buena parte del XIX, hoy resultarian lamentablemente empiricas, apegadas a practicas casi artesanales: el modelo de su maquina mas cientifica -- la giratoria de vapor de James Watt de 1784 -- no requirio mas construccion cientifica que la asequible a los tecnicos de la mayor parte del siglo. En realidad la teoria de las maquinas de vapor solo surgiria cuando estas llevaban ya un largo tiempo de funcionamiento en la obra de Sadi Carnot en 1820.

Pero esta productividad industrial lleva desde el inicio aparejada una nube de mala sombra cuya invencible persistencia ha hecho del mundo moderno escenario de una tragedia fria, maquinal, tecnologica, terriblemente envuelta, en aparente paradoja, en el escenario del ocio y del consumo: inicialmente las condiciones de trabajo de la clase obrera, pero a la vez la explotacion de mano de obra esclava sobre la que, por ejemplo, pudo crecer la industria textil britanica; hoy los millones de excluidos del consumo, pero tambien de la produccion, para la que resultan inasimilables. Sin intentar tenir el horizonte de los colores del Apocalipsis cabria anadir un fondo de conmocion profunda de los elementos: del smog producido por la combustion de carbon a los clorofluorcarbonados que afectan al ozono de la atmosfera (de 1945 a 1975 se paso de su ausencia en la produccion a un total de mas de 700.000 toneladas al ano), de nuevas pandemias ligadas a modos de explotacion agropecuaria a hondas descompensaciones en el labil regimen climatico etc. en fin, todo ello en el ciclicamente creciente desequilibrio entre las poblaciones arrojadas al consumo y las excluidas del mercado. Una oposicion que necesariamente ha de tenir de resentida culpabilidad a las sociedades de consumo occidentales, de la segunda mitad del siglo XX.

En esta situacion, el viejo fantasma de la revolucion social ha sido el constante companero de una produccion que se organiza sobre la destruccion de todos los lazos antropologicos, en el espacio sin piedad de la individualista racionalidad del contrato. Este espacio es el de un mercado universal y autorregulado, que propugnara el liberalismo radical y que se nos muestra como una especie de anarquismo burgues, negador del Estado.

Pronto aparecen problemas fundamentales en el nuevo sistema productivo, al margen de la descomposicion que su puesta en marcha supuso para una sociedad organizada sobre lazos de relacion comunitaria. Problemas internos al nuevo orden: disminucion continua de la tasa de beneficio o, dicho de otro modo, la disminucion de oportunidades de inversion provechosas y la constatacion de ciclos comerciales de alza y baja: crisis periodicas que conducen al paro, la baja de produccion y la bancarrota. Si en el XVIII todavia las crisis tienen como razon de ser un fenomeno neolitico como es la catastrofe agricola, en los anos treinta o cuarenta del siglo XIX se reconoce un fenomeno de periodicidad regular en el terreno del comercio y las finanzas. Esta periodica quiebra no se contemplaba por entonces como un fenomeno interno al sistema productivo, sino acaso como un error contingente que siempre puede ser evitado.

La competencia y aumento de la productividad reducen el margen de ganancia, si bien el ascenso total de ventas puede paliar la caida de la tasa de beneficio, aunque la ganancia por unidad sea menor. El recurso inmediato ante esta caida consiste en la reduccion de los costos, que se producira basicamente sobre el capital variable: el salario de los trabajadores. No olvidemos la oscura tragedia que late en el calculo. En efecto, dos recursos: mecanizacion y reduccion salarial; pero ambas tienen un limite constante: el cuerpo del hombre, su infranqueable realidad. Solo posteriormente se apelara al viejo companero del cuerpo en el compuesto substancial humano: el alma. En efecto, se encontrara en el fantasma de su deseo un recurso, al parecer infinito, capaz de coordinarse con una productividad interminable. Solo esto habria debido bastar a todos los que conciben el alma como un interior metafisico: los expertos en su manejo -- tratamiento o manipulacion -- demuestran que el alma se encuentra a distancia, en las formas de nuestra percepcion. En el sentido mas amplio diriamos que se encuentra en el paisaje incitador de la ciudad moderna (62).

En cualquier caso, la situacion critica forzo la apertura de las fronteras generando una tendencia al cierre de un sistema mundial, realizado hoy bajo la forma de una unica unidad operativa. Esta unidad producto de la apertura de fronteras no ha de concebirse olvidando las fronteras mismas, como si consistiera en la realizacion de la sociedad humana, porque seguia siendo producto de unas fronteras que podian volver a cerrarse.

Asi las cosas, bajar los costes supone bajar los salarios, un descenso que tiene como limite la subsistencia misma del trabajador. Pero esta podria ser evitada si se abren fronteras a la importacion agricola, lo que a su vez allegaria medios al mundo no industrializado, cuyos productos agricolas servirian para pagar sus importaciones manufacturadas. Esta ha sido secularmente la linea de la politica exterior britanica. Sin embargo, esta apertura universal lo es de unos recintos o bloques a cuya escala actua el mercado universal: las naciones politicas o estados nacionales. El imperialismo colonialista dejara claro, fundamentalmente a partir de 1890, que ese mercado planetario cursa a traves de los mercados nacionales, contando con la insoslayable presencia del Estado.

Abrir fronteras al mercado supone remover viejas leyes proteccionistas. Asi, las Corn Laws, leyes de cereales que defendian la agricultura britanica, amparadas en un parlamento de terratenientes tras las guerras napoleonicas. Las leyes de cereales caeran en 1846.

No ha de irse contra el tiempo nuevo que conduce todos los movimientos a la unidad del mundo en un mismo sistema de produccion y a la substitucion de las grandes tasas de beneficio por pequenos margenes por unidad pero sobre una nueva dimension -- masiva -- de las ventas, y con ello mayor racionalizacion -- division funcional del trabajo -- y mecanizacion.

Por otra parte, un nuevo problema: la produccion de bienes de equipo y de produccion, inexcusables para el despliegue industrial, requieren una inversion de escala ampliada que, sin embargo, no cuenta de antemano con un mercado suficientemente amplio, capaz de garantizar semejante inversion. Asi la produccion de bienes de equipo y de produccion es condicion de posibilidad de la revolucion industrial y, sin embargo, la produccion de este tipo de bienes solo es posible bajo la condicion de existencia de la propia revolucion que debieran posibilitar.

Presentado el asunto en terminos analiticos es irresoluble, pero el tiempo historico considera el problema en el transcurso de los acontecimientos, en el que la contradiccion se resuelve: en primer lugar modestas pero importantes innovaciones tecnologicas en la metalurgia del hierro facilitaran su produccion (pudelacion, laminado) y, luego, la terrible demanda de metal: la guerra que es ya una autentica tempestad de hierro y, acaso no menos terrible, el ferrocarril.

Por su parte, el carbon que, ademas de ser la fuente energetica industrial en el siglo XIX, es tambien un articulo de consumo domestico en la era neotecnica: su extraccion y transporte estimularan la industria de mercancias con el desarrollo del ferrocarril, que supone la mejora de la maquinaria del vapor y abre una demanda masiva de hierro. En las dos primeras decadas de expansion del ferrocarril (1830 a 1850) la produccion de hierro paso en Gran Bretana de 680.000 a 2.250.000 toneladas; cada milla de linea ferrea requeria de 300 toneladas de metal solo para sus railes. El ciclo se realimenta asi continuamente.

Las enormes inversiones procedian de una acumulacion de capital sin precedentes en las dos primeras generaciones de hijos de la revolucion, el superavit dispuesto para la inversion en la decada de los 40 se cifra en unos 60 millones de libras esterlinas. Para 1840 se calcula una inversion en ferrocarriles de 28 millones de libras esterlinas, la cifra alcanza los 240 millones en

El nucleo principal de inversores procede de una clase media ahorradora, que en 1840 disfruta de tal riqueza acumulada en mitad del oceano de miseria en que naufraga la clase trabajadora. Su naufragio general comienza con la movilizacion industrial del trabajo, inicialmente todavia en contacto con la tierra. Un incremento de la produccion agricola es condicion de la migracion a la ciudad, dado que unas tierras labradas por menos manos han de alimentar mas bocas. Los primeros incrementos proceden de una mayor atencion en la cria selectiva de animales y de plantas, tecnicas ancestrales pero agudizadas son suficientes para satisfacer inicialmente el incremento, bastante hasta el despliegue tecnologico en la agricultura industrial que se abre paso desde los anos de 1840.

La innovacion que permite el aumento primordial de produccion agricola procede de rupturas o reformas sociales y/o politicas, practicas antes que tecnicas, que tiene un titulo simbolico: enclosures. Liquidacion de los cultivos comunales en campo abierto, cierre de los pastos comunitarios medievales, negacion de los "obscuros prejuicios" de apego a la tierra en nombre de su tratamiento racional, esto es, comercial. El fracasado Sistema Speenhamland de socorros y compensaciones de finales del XVIII, y todavia las Corn Laws son los indicadores del fin de una relacion medieval del hombre con la tierra. El sufrimiento que acompano a este desgarramiento permitio el aumento de la productividad agricola y puso a disposicion de la industria un ejercito de trabajadores. La resistencia fue intensa: no es facil desasir a los hombres de su habitos historico sociales, de su persistencia neolitica. El hambre mas atroz lograra, sin embargo, hacer fluir el trabajo del campo a la ciudad industrial.

El individuo desplazado flota en la ciudad como un autentico Luftmensch, que podemos contraponer al flaneur ultramoderno, aunque se encuentre en su genealogia. Florece la nueva urbanidad en cuya horma habra de fundir su subjetividad: morfologia ciudadana, ritmo de sus operaciones, sumision a los estimulos en dinero. La terrible indolencia primitiva del campesino desterrado le hace aparecer a los ojos del capital como un sujeto infantil, analogable a los colonizados. Es notable su tendencia a trabajar lo suficiente, a tener bastante con su salario semanal, a estar satisfecho ... la solucion inmediata: reducir el salario al punto de hacer necesaria una aplicacion exhaustiva, intensa y fatal, que forzara un trabajo constante y agotador. En estas condiciones las mujeres y los ninos resultaran preferibles por su docilidad y por su menor precio. Pero tambien es posible subcontratar la produccion que queda en manos de los trabajadores expertos, convertidos en patronos y dispuestos a forzar a los auxiliares. Cadena de explotacion calibrada en pasos sucesivos.

Sin duda de modo muy esquematico este proceso, cuyo primer tramo avanza sobre el mundo desde el Reino Unido, acaba produciendo asombrosas multiplicaciones de las cifras economicas, con ciclicas devastaciones, hasta la impensable llamarada productiva que ha cubierto el mundo entre 1948 y 1970, para arrojar despues -- que es hoy -- nuevas dificultades.

II.

El termino capitalismo, que a menudo se hace sinonimo de modernidad, solo se extiende propiamente a partir de 1860. Es posible que la modernidad sea mas que un sistema productivo, aunque la modificacion de este sistema de produccion, en la figura de un "capitalismo reformado" en la segunda mitad del siglo XX, va asociada tambien a especulaciones relativas a la post-modernidad. Quizas no resulte equivocado asimilar modernidad y desarrollo industrial: "Con todo, escribe Eric Hobsbawm, es correcto hacer de la industria un criterio de modernidad" (63). Tambien es posible que la modernidad sea mas que una forma politica, aunque la expansion de la democracia y el Estado nacional, como resultado de las revoluciones burguesas a lo largo del XIX, es un rasgo de la modernidad y un proceso indudablemente asociado al nuevo modelo productivo (64). A este respecto, las revoluciones que se sucedieron en Europa en torno a la fecha de 1848 -- la "primavera de los pueblos" -- modificaron las sociedades politicas europeas que se configuraron paulatinamente como naciones politicas o estados nacionales: forma politica cuya existencia sostenida, algunos ponen hoy en entredicho, pero que puede considerarse la caracteristica de la era moderna.

A comienzo de los anos de 1920 el economista N. D. Kondratiev describiria las pautas a las que, a su juicio, se habia ajustado el despliegue economico industrial desde finales del XVIII: largas ondas expansivas que culminaban en la forma de un colapso violento. Duracion aproximada de estos ciclos largos: 50 a 70 anos, mediados por ondas cortas con sus correspondientes ascensos y caidas. El signo critico del sistema explosivo abierto a finales del

XVIII seria el 29 de octubre de 1929. El reconocimiento generalizado de la existencia de estos ciclos no esta acompanado, sin embargo, de ninguna teoria plenamente satisfactoria relativa a su naturaleza y a sus causas.

Pero con nitidez se destaca, entre 1870 y 1890, una fase obscura que en su momento los contemporaneos ya nombraron Gran Depresion, senalando su extension universal: mas alla de los paises implicados en la guerra, la revolucion como la crisis economica, alcanzaria a America y al Oriente. En este contexto tuvo lugar la fundacion, por Marx, de la Primera Internacional del Trabajo. Un nuevo ciclo acabaria en el hundimiento que abrio el paso a la 2a Gran Guerra.

Ya antes, en 1848 una cadena de revoluciones habia avanzado, a pesar de su rapido fracaso, en la extension de la forma politica del Estado nacional sobre los regimenes asidos a un Viejo Regimen, historicamente condenado. Esta revolucion de 1848 proporcionaria el modelo de revolucion universal a los alzamientos masivos posteriores; en efecto, sus repercusiones desbordaron ampliamente el radio europeo alcanzando a Brasil o Colombia y, consecuentemente, de su fracaso resultaria por lo mismo una enorme desesperanza universal. Marx, que escribiera el Manifiesto del Partido Comunista en el atmosfera revolucionaria del 48, se dispuso a aguardar a largo plazo, pero muchos pasaron, por decirlo en terminos de los estudios biblicos, del profetismo a la apocaliptica, es decir: de la revolucion inmediata a un horizonte lejano aunque aun visible, para aumentar paulatinamente su distancia hasta acabar senalando una justicia transmundana: un reino que no es de este mundo. Fenomenos comunes y recurrentes desde fines del XVIII a nuestros dias.

Pero las revoluciones no miden su exito o su fracaso exclusivamente por los dias de su duracion, sino por los efectos posteriores que desencadenan tras su colapso. Estos suelen ser mayores que los reconocidos en su circulo temporal mas inmediato: tras 1848 los regimenes conservadores restaurados regresan muy dispuestos a ceder posiciones al liberalismo economico, juridico y cultural, acordando su programa con el liberalismo moderado: salvo la constitucion de una republica social; el radicalismo democratico y el nacionalismo serian satisfechos a lo largo de las siguientes decadas. Pero esta concordia significa tambien que la burguesia dejo de ser en la Europa de los anos 50 una fuerza revolucionaria. En suma: la decada de 1850, decada reaccionaria, es, sin embargo, un periodo de liberacion sistematica. El gusano pisado se enrosca -- dice Nietzsche -- asi reduce la probabilidad de volver a ser pisado. No hace falta senalar aqui la bota o el gusano.

Por lo que respecta al socialismo, 1848 es una fecha prematura, pese a que permite atisbar el perfil del enfrentamiento futuro entre el proletariado industrial y la burguesia liberal. Revisiones programaticas, analisis criticos, es un tiempo de definicion y nuevas formulaciones: la revolucion que permitiera construir una republica democratica habia de concebirse arrojando, a traves de una revolucion popular proletaria, la dictadura del proletariado. Reformulaciones que recogen la necesidad de una "revolucion permanente", en expresion extendida luego por Trotsky, que parece proceder de Blanqui, a traves de Marx.

En fin, desde 1850 la burguesia se ha acompasado al curso historico y las clases populares solo se movilizan por la cuestion nacional, para caer derrotadas. Sin embargo 1848 ha significado el final de una politica tradicional segun la cual se consideraba que los pueblos aceptan el gobierno paternalista de los ricos y poderosos, o admiten la legitimidad del linaje por derecho divino. Las fuerzas del privilegio tendran que modular nuevos discursos viendose obligados a tomar en consideracion la opinion publica que aparece como categoria politica moderna en boca de los conservadores, que han comenzado a reconocerse en el termino reaccion. Dicho de otro modo: la reaccion recurre tambien a la prensa. Los resultados positivos de la revolucion pueden situar al frente del Estado a Luis Napoleon o a Bismarck, en todo caso situan una politica de convergencia que permite contemplar que incluso el "sufragio universal" es compatible con el orden. Solo al fondo se veia aparecer la figura de la clase obrera, de la que hoy apenas escuchamos el eco.

Si esta onda corta ha supuesto la importante turbulencia del 48, su pico y su caida han de inscribirse en un curso largo que tendra una fecha critica en la primera gran depresion que se abre a partir de 1871. Entre la decada de los 50 y los comienzos de los 70 el mundo se hizo capitalista y un grupo de paises conformaron potentes economias industriales. Nos encontramos una vez mas, no sera la ultima, con el asombro ante cifras que aparecen desmedidas, aunque nuevas escaladas posteriores nos las presenten hoy reducidas. Excusamos los datos que indican el desarrollo economico sin precedentes, baste senalar la calma social, que sufrira una importante perturbacion hacia 1857 -- una sacudida en el ciclo corto -- aunque el proceso economico ascendente se recuperara nuevamente reampliando su escala productiva con rapidez a lo largo de los anos sesenta. Eludiendo la estadistica baste senalar el simbolo que representaron las enormes Ferias Internacionales cada uno de cuyos actos se represento en torno a un monumento tecnologicamente avanzado, economicamente abrumador: del Crystal Palace de Londres en 1851 a la Rotonda vienesa en 1873; para culminar en Paris en 1889: la Torre Eiffel. 14.000 empresas se exhibieron en Londres, serian 24.000 en Paris, superadas nuevamente por las siguientes 29.000, de nuevo en Londres, y las sucesivas 50.000 en Paris, en 1867. El proceso general es asombrosamente ascendente: la mayor del siglo se celebraria en Filadelfia en 1876.

Cabria preguntarse por las razones de este crecimiento, pero de mayor interes resulta preguntarse, a pesar de su gran alcance, por las razones de su bloqueo o de su incapacidad a la hora de ampliar la base de su desarrollo. Esta industrializacion capitalista, sin duda espectacular hallo, sin embargo, una dificultad insalvable para hallar mercado para sus productos. La razon de esta incapacidad explica tambien su explosion y crecimiento.

La posicion politico economica dominante a mediados del XIX consideraba practicamente imposible, para cualquier grado de industrializacion, dar empleo a una enorme cantidad de poblacion "sobrante". De ahi el temor continuo a la rebelion.

Ahora bien, el citado despliegue del ferrocarril, luego el telegrafo y el vapor aplicado a la navegacion, en general de los medios de transporte y comunicacion, supusieron la posibilidad de un mercado, por vez primera, efectivamente mundial. El desarrollo de esta posibilidad negaria aquel dogma asumido de la imposibilidad del pleno empleo y la ampliacion de la base de riqueza al generar un mercado de escala universal.

La hegemonia universal de Gran Bretana se consolidara precisamente en proporcion a su potencia exportadora, dada su posicion de vanguardia en el curso de la industrializacion planetaria y a su condicion insular. En un mundo en crecimiento demografico intenso y en un proceso de desarrollo encabalgado o gradual de las diversas economias nacionales, la constitucion del comercio internacional suponia la posibilidad de un crecimiento espectacular. Entre 1800 y 1840 el intercambio internacional apenas se habia duplicado, entre 1850 y 1870 crecio en un 260 por cien. Este mercado exigia asimismo inversiones del capital acumulado en varias generaciones industriales, y efectivamente la inversion britanica en el extranjero se multiplicaria. En el caso de Francia, por ejemplo, entre 1850 y 1880 esta inversion se multiplico por diez; pero Gran Bretana avanzaba en vanguardia, por recurrir a la hoy vieja imagen del progreso.

Aspectos economicos menores como las nuevas explotaciones mineras de oro, sobre todo en California y Australia, tuvieron una notable repercusion. En este caso las minas pusieron en el mercado en 1853 una provision de oro casi siete veces mayor que la existente en 1848, que contribuyo asi a un aumento moderado de la inflacion en un siglo generalmente deflacionario, con la consiguiente presion sobre el margen de beneficio. Ademas, la disponibilidad de oro supuso la estabilizacion del sistema monetario (sobre la base de la libra esterlina, ligada a una paridad oro fija) sin la que el comercio internacional se complica. La mera apertura de nuevas zonas economicas por la misma atraccion del oro, su "fiebre", genero rapidamente mercados poco antes imposibles. Por lo demas, en pleno crecimiento, la magnitud de las ventas superaba la dificultad, no solo de la mayor cantidad de oro, sino de la nueva escala de la aplicacion tecnologica y las nuevas fuentes de alimentos, que, en general, tendian a reducir los precios. El desarrollo de la tecnologia quimica y electrica en las decadas centrales del siglo, sobre todo en el transporte y la comunicacion, supuso el transito de una tecnica compleja pero, como dijimos, todavia asequible a los practicos mas habiles, a una tecnologia que requeria de una amplia formacion cientifica ya propiamente academica (telegrafo, explosivos, fotografia ...). La formacion generalizada se vislumbraba ya como un factor fundamental del desarrollo industrial: la proliferacion de escuelas politecnicas data de esas decadas medias del XIX. Sera justamente en el contexto de las nuevas tecnologias donde adquiriran un valor nuevo materias primas y fuentes de energia que habian sido del todo ajenas a la produccion: niquel, manganeso, cobalto, aluminio y a nivel industrial por vez primera: el petroleo. Acaso debamos mencionar entre las nuevas tecnicas en el ambito subjetual, hoy diriamos del management, a la produccion seriada o en cadena, gestion "cientifica" del trabajo. Produccion en serie cuyas innovaciones hay que atribuir, fundamentalmente, a los Estados Unidos.

Los contemporaneos consideraron la mas completa liberalizacion como un factor basico de la expansion economica, algo que dificilmente sostendriamos en la epoca del capitalismo reformado del siglo XX. Las barreras institucionales que se oponian al libre movimiento de los factores de produccion desaparecieron completamente. La liberacion fue, a este respecto, completa porque afectaria no solo a los estados de gobierno liberal o bajo influencia liberal, sino a la totalidad de los estados incluyendo, y aun especialmente, a los principados y monarquias restauradas. La Gewerbefreiheit/free enterprise acabo con los restos de ataduras gremiales en la mayor parte de Alemania en torno a 1865, y en Austria ya en 1859. Suecia abolio los gremios en 1846, Dinamarca en 1849 y 1857 ... en una suerte de liquidacion general del medievo que acabaria con las leyes contra la usura, con el control gubernamental sobre la mineria, y con la aniquilacion de toda medida proteccionista; generando mecanismos simplificados al maximo de constitucion de companias, un sistema monetario simple mediante la creacion de zonas monetarias mayores (asi la Union Monetaria Latina de 1865 -- Francia, Belgica, Suiza e Italia -), tratados de libre comercio que reducen o eliminan tarifas arancelarias. Incluso Rusia o Espana (1868) tomaran parte en esta integracion economica. Acaso la gran excepcion haya sido Estados Unidos, dotado de un amplio mercado interior, que le llevaria a mantenerse en una via proteccionista.

En la relacion entre obreros y patronos hasta las mas liberalizadas economias titubearon, pero finalmente llegarian a desprenderse de toda mediacion. Incluso puede sorprender que entre 1867/75 se abolieran los obstaculos legales a las huelgas y sindicatos para que, finalmente, se fijara que solo el mercado de compraventa de mano de obra gobernara esta relacion, como gobernaba -- es un modo de hablar -- ya la totalidad de las relaciones de la vida de los hombres. Entre 1850 y 1870 se encuentra la era dorada del sueno liberal -- la dura ilusion -- del mercado autorregulado. Es indudable que esta liberacion completa estimulo el desarrollo industrial-comercial aunque de facto muchos factores ya estaban liberalizados tiempo antes, asi la emigracion y el movimiento de capital no se veia subordinado a legislaciones que hoy los controlan.

La cuestion debatida sobre el caracter causal, determinante o solo concomitante, del crecimiento que a esta eliminacion de barreras haya de atribuirse, ha de quedar suspendida. No cabe duda de que se deposito una enorme confianza en este proceso de destruccion de barreras, de "profunda emancipacion". Esta era, sin duda, muy favorable para los paises de industrializacion avanzada, eminentemente el Reino Unido, que podian vender libremente en un mercado mundial en el que, por su parte, compraria la materia prima, asi como los alimentos, que en un ciclo creciente permitiria a los paises no desarrollados seguir adquiriendo las manufacturas britanicas. Entre estos paises industrialmente no desarrollados ocupa un lugar fundamental el sur de los Estados Unidos, que estuvo tras el despegue de la industria textil britanica, ligada al algodon. La guerra americana de secesion ha de verse como un enfrentamiento entre modelos economicos irreconciliables, un sur subordinado a las ventas masivas de algodon a Gran Bretana y un Norte industrializado que busca la liberacion de toda barrera, cuando menos al comercio interior y por lo mismo rechaza la esclavitud. En resumidas cuentas, sera esta apertura de un espacio de comercio mundial la que hara de Gran Bretana el "taller del mundo", en el que solo lentamente encontrara competidores.

Ahora bien, tan pronto como en 1860, veinte anos despues de la crisis de 1840, la economia liberal comenzaba a tomar nota de las dificultades internas a la organizacion productiva. Clement Juglar (1818/1905) calculo la posible periodicidad de los ciclos que, hasta entonces, solo los socialistas y otros economistas extravagantes habian tomado en consideracion. Sin embargo, la perspectiva de un crecimiento acelerado y continuo parecia definitiva, su maximo optimismo posiblemente se pudo detectar en torno a 1870. Entonces, inesperada, la primera gran depresion y la destruccion del liberalismo sin matices cuyo momento final, al margen de la estadistica, supuso la tragedia de millones. Pero para entonces el capitalismo habia transformado la realidad historica, apuntando la posibilidad de reduccion del mundo a una realidad operativa integrada, una posibilidad que ha sido plenamente realizada en el siglo XX, si bien ya no bajo las coordenadas del absoluto liberalismo. El periodo que culmina con la crisis de comienzos de los anos setenta, sin duda, unifico finalmente un mundo, la densidad de cuya integracion economica solo en la segunda mitad del siglo XX ha alcanzado una escala que la hace, a nuestro juicio, definitivamente irreversible. Ni el mas rancio conservador de nuestros dias suena con un retorno al orden anterior a la explosion industrial.

III.

La crisis de comienzos de los anos de 1870 fue vivida por los contemporaneos como una gran depresion. Sin duda, lo era. Solamente desde el conocimiento del hundimiento de 1929 podemos disminuir la escala de esta caida. El descenso de la tasa de beneficio, como dijimos, era contrarrestado por un aumento de la produccion con aplicacion tecnologica y reduccion salarial. Pero estos mecanismos resultaban insuficientes: la deflacion no parecia poder contenerse. El freno a esta recesion en el beneficio que pudiera proceder de la apertura de un gran mercado de bienes de consumo avanzaba a un ritmo excesivamente lento. Paulatinamente la situacion critica incitara a los gobiernos a escuchar las voces que piden proteccion para la produccion nacional como recurso de urgencia contra la caida de precios. Desde los anos 70 las tarifas proteccionistas acabaron con la epoca del liberalismo mas extremo, en cuya doctrina mas estricta el Estado -- la nacion politica -- no tenia ningun lugar: sus elementos son el individuo abstracto y la empresa, instancias que trascienden las fronteras nacionales actuando en un mercado que no conoce, en principio, fronteras. De hecho, sin embargo, seran las economias nacionales las que determinen nuevamente el rumbo del capitalismo a partir de la decada de 1870. El ideal teorico liberal, por el contrario, disena una division mundial del trabajo que asegure el mayor crecimiento, al margen de cualquier argumento politico, cultural o historico.

Ahora bien los Estados nacionales eran y son una realidad politica a cuya escala se adecua el presunto mercado universal. Aunque algunas actividades financieras pueden considerarse cosmopolitas, incluso las menos politicamente polarizadas se vincularon a una economia nacional firme. Sin duda el capital que movilizan las grandes empresas transnacionales es enorme en relacion a la potencia economica de multitud de Estados, sin embargo, estos siguen siendo la plataforma a cuyo traves se canalizan las operaciones economicas, la produccion y el consumo. El caso mas conocido, el de los Rotschild, es muestra de esta mutua y metaforica catalisis politica del capital y el Estado: la mas cosmopolita familia de banqueros solo logro el exito en cuanto se asento en la capital de un gran Estado, fracaso en cualquier otro caso. Los Rotschild de Paris, Viena o Londres serian una enorme potencia financiera, pero no los de Napoles o Frankfurt. La pluralidad de los circulos politicos y culturales reapareceria, en suma, como irreductible.

Estas observaciones han de limitarse al grupo de paises dotados de una economia industrial desarrollada, el resto les estan subordinados y, justamente, nos cuesta considerarlos estados nacionales, duenos de su soberania, que, al menos formalmente algunos -- en especial las republicas hispanoamericanas -- conservaron. Esta colonizacion alcanzara incluso a paises europeos, entre ellos Espana, que padecieron una efectiva colonizacion, aunque menos intensa o profunda que los traspatios britanicos, franceses o alemanes, de Oceania o Africa. En estos casos una potencia economica decidia el curso de su economia, a menudo reducida al caracter de alfoz de la metropoli.

Un segundo rasgo de importancia, el llamado mercado universal o planetario estaba formado por una pluralidad de unidades politicas, pero esta unidad de pluralidad es a su vez una unidad polemica. Las economias nacionales eran a la vez economias rivales. Signo de esta rivalidad el nuevo levantamiento de fronteras ante la crisis que volvia a poner en entredicho la existencia del mercado universal, hoy diriamos: global.

El proteccionismo intenso, sin duda, bloquea el crecimiento economico mundial -- asi sucederia entre 1918 y 1936 -- pero el proteccionismo no alcanzara ese grado entre 1880 y 1914. En realidad contribuyo en buena medida a ampliar la base industrial del mundo, impulso las industrias nacionales que abastecieron sus mercados domesticos, dando lugar en general a un aumento de la produccion y del comercio, incluso mayor que el resultado de la anterior epoca de liberalizacion completa. Su consecuencia seria la generacion de economias nacionales industrialmente poderosas, que superaran la hegemonia britanica.

Este proteccionismo ante la crisis estuvo acompanado de otro movimiento. Una via directa para frenar la disminucion de la tasa de beneficio consiste en la suspension de la competencia por medio de la concentracion economica. Cabe aun una tercera posibilidad: la racionalizacion empresarial que se conocio como "gestion cientifica".

La concentracion no solo se produce bajo la forma de oligopolios que monopolizan el mercado, contra los que se alzaron las poco eficaces leyes antimonopolio. Se trata en general de un capitalismo "organizado" o "corporativo", en que las empresas privadas eran substituidas por corporaciones, y en general grandes empresas por las llamadas, ya entonces, pequenas y medianas empresas.

La tercera alternativa mencionada contra la crisis: la gestion cientifica del trabajo avanzo en tres direcciones: i. aislamiento del trabajador respecto de otros trabajadores y transferencia del control sobre el proceso productivo a gestores especialistas asalariados; ii. descomposicion o microdivision funcional del trabajo a la escala del gesto tecnico y iii. diferentes sistemas de incentivo salarial en funcion de la produccion. Una alternativa a la que no sacaron mayor partido los capitalistas que los planificadores bolcheviques tras 1917.

Pero aun podia hallarse un metodo mas radical de solucion de la crisis: el imperialismo colonialista. Es evidente que hay una relacion incontestable entre la depresion (en torno a la decada de 1870) y la fase mas activa de division colonial del mundo. Que esta relacion sea mas o menos compleja que la mera continuidad de causa y efecto, es otra cuestion.

Por ultimo la agitacion social que acompanara a la depresion entre los 70 y los 80, es, paradojicamente, menos facil de explicar, por lo que respecta a los obreros industriales. En realidad su salario real era mayor que en la fase anterior, dada la caida de precios fundamentalmente de los productos agricolas. En cualquier caso su posicion no dejaba de ser precaria, asi durante el periodo descendente entre 1870 y 1890 como en el ascendente entre 1890 y 1914. Y aun mas precaria en este segundo, dada la nueva relacion de intercambio que se abrio paso en la epoca entre las zonas industriales y las areas agricolas del planeta, en general subordinadas a las economias industrializadas. Al margen de algunas catastrofes agricolas, se produjo una ralentizacion del crecimiento de la produccion agricola, mientras la produccion industrial se multiplicaba a un ritmo acelerado, descompensando su mutua relacion de intercambio que, en esta coyuntura, favoreceria a la agricultura: los agricultores pagaban menos por su consumo de productos industriales y la industria pagaba mas por sus compras agricolas. Esta descompensacion aumento los costes de produccion en la industria, y asi sobre el beneficio, que se palio trasladando el efecto a los salarios. El salario real de los trabajadores no solo aumento mas lentamente sino que descendio en la belle epoque entre 1899 y 1914, al menos en Gran Bretana y Francia.

Si, pese a todo, la economia mundial vio un crecimiento importante, hay que hallar las razones en la vanguardia industrial que, por vez primera, generaba una masa ingente de compradores de productos y servicios, alejando a los ciudadanos de las grandes ciudades de las economias rurales tradicionales, y constituyendolos en masas urbanas de consumidores. El crecimiento urbano es el signo mas caracteristico del periodo, las ciudades pudieron contemplarse en un continuo crecimiento y remodelacion, como estando en marcha, segun el titulo de A. J. Toynbee (Cities on the move).

"... gracias al descenso de los precios, que se habia producido durante el periodo de la depresion, esos consumidores disponian de mucho mas dinero que antes para gastar, aun considerando el descenso de los salarios reales que se produjo a partir de 1900" (65)

La elite intelectual meditaba sobre el riesgo de las masas, que empezaban a hacer las delicias de los vendedores. La industria publicitaria o la venta a plazos son signos aparecidos en la decada de los 90.

IV.

Ahora bien, el siglo XX anunciaba una transformacion cuyo mero esquema, al modo en que hemos recorrido el desarrollo general decimononico, requeriria de un espacio desproporcionado.

Nos limitamos a considerar el lugar determinante que el incremento espectacular del consumo masivo ha tenido en el despliegue economico de los veinte anos que median entre 1948 y 1970. Semejante crecimiento estaba visiblemente apuntado desde el tramo final del siglo XIX. Se trata de un despliegue del consumo masivo que entre una abundancia, indudablemente benefica, en los paises desarrollados, ha dado lugar a la destruccion de los ultimos restos de estructuras de acogida y relacion, que el liberalismo mas radical nunca pudo demoler, puesto que, por el contrario, habia de contar con ellas para su realizacion.

Un mundo moderno sobre la modernidad clasica industrial, que podemos, quizas, llamar ultramoderno (66). Este mundo nuevo del consumo hace de la abundancia un principio constitutivo.

"... a diferencia de los ferrocarriles, de los barcos de vapor o de la introduccion del acero y de las maquinas herramientas -- que reducian los costes -, los nuevos productos y el nuevo estilo de vida requerian para difundirse con rapidez unos niveles de ingresos cada vez mayores y un elevado grado de confianza en el futuro" (67)

Pero esta abundancia tiene exigencias considerables. Podemos sostener hoy que el colapso economico de 1929 no tuvo sus causas en la guerra mundial. Antes bien la guerra mundial discontinua (de 1914 a 1948) tuvo las mismas causas que esta debacle economica del 29, causas que no son distintas a las que actuan tras los ciclos de Kondratiev. En especial, la contraccion del beneficio y la competencia mundial no ya entre empresas transnacionales en el mercado libre, sino entre los estados colonialistas a traves de los cuales la actividad productiva se informa. Hoy, fracasado el ensayo de construccion de un sistema economico que durante anos aparecio como alternativa, la extension inusitada de la base de consumo esta modificando la vida de los hombres a una velocidad nuevamente acelerada. La nueva sociedad alzada a un ritmo historico nuevamente reaumentado, en el lapso casi subito de veinte anos, ha procedido de un equilibrio acordado -- a la vista de una economia alternativa -- entre el rigor sin reglas del liberalismo y la apropiacion colectiva sin propiedad del socialismo. "Agentes sociales" y empresas han convergido en la conformacion de las nuevas sociedades del consumo que, pese a todo, han iniciado una dificil modificacion tras la crisis de los anos 70. Pero en este proceso estamos.

Ahora bien, esta ampliacion del consumo juega en un complejo equilibrio inestable entre la produccion "derivada" a areas del planeta en la que es posible reducir los salarios (fenomeno al que se llama deslocalizacion) y la riqueza suficiente que garantice la salida de esa produccion encontrando nuevos "yacimientos" de consumo en los paises industrializados. Aunque estos pueden hoy llamarse en buena medida desindustrializados, en ellos esta apareciendo un paisaje muy diferente.

"Las clasicas regiones industriales "posfordianas" ... no tenian grandes ciudades industriales, empresas dominantes, enormes fabricas. Eran mosaicos o redes de empresas que iban desde industrias caseras hasta modestas fabricas (de alta tecnologia, eso si) dispersas por el campo y la ciudad. ?Que le pareceria a la ciudad de Bolonia, le pregunto una de las mayores companias de Europa al alcalde, si instalaba una de sus principales fabricas en ella? El alcalde rechazo educadamente la oferta" (68)

El alcalde comunista de Bolonia excusa transformar su ciudad segun el modelo de las viejas urbes industrializadas tipo Milan o Turin. Pero los viejos problemas no han desaparecido, la mano de obra no cualificada se ve arrojada por una tecnologia asombrosamente versatil capaz de suplir la mano del hombre en labores antes insospechadas y de agilizar y hacer fluido el consumo. Ahora bien, los sistemas de seguridad social que restan de los veinte anos de crecimiento economico y guerra fria permiten contemplar unas sociedades en las que la revuelta esta adormecida, entre el consumo generalizado.

Este consumo -- cuyo nuevo grado critico produce fenomenos ineditos -- abre una escala inesperada en el proceso de desarticulacion social. Un viejo problema que ofrece rostros nuevos: se trata de la vieja ruptura de los hilos que habian imbricado a los individuos en el tejido social. Estos hilos son otro modo de nombrar al endoesqueleto antropologico de enseres hoy, sin embargo, abundantes y a la vez debiles, al punto de no poder realizar su funcion sustentadora y constituyente; junto a ellos el pensamiento debil, la crisis de las obras de cultura o el fin de las ideologias. El lento avance a lo largo del siglo XIX de la sociedad sobre la comunidad, por decirlo rapidamente, se contemplo como un proceso netamente positivo, hoy topamos con sus limites negativos.

"Las ventajas materiales de vivir en un mundo en donde la comunidad y la familia estaban en decadencia eran, y siguen siendo, innegables. De lo que pocos se dieron cuenta fue de lo mucho que la moderna sociedad industrial habia dependido hasta mediados del siglo XX de la simbiosis entre los viejos valores comunitarios y familiares y la nueva sociedad, y, por lo tanto, de lo duras que iban a ser las consecuencias de su rapida desintegracion" (69)

En el occidente abundante que ve desfallecer las estructuras morales o comunitarias hay inscrita una doblez que corrompe la alegria del paraiso, pero que quizas pueda ser vencida con la nueva economia de la virtud.

No ha sido facil nunca comer abundante y alegremente junto a un hombre que muere de hambre, del mismo modo que nadie puede ignorar que el consumo tiene su reves productivo en una unidad compleja cuyo enves es el gasto generalizado. Hemos de ignorar este otro lado del consumo, para entregarnos a la satisfaccion imposible de nuestros deseos. Un culpable rencor late en nuestra alegria forzada que, dando por resuelto el problema, exige el final de la guerra y la explotacion, del hambre y la enfermedad, de la triste infelicidad. Gesto de pretendida generosidad en un ambiente fantastico de moda juvenil con hilo musical.

Pero el mundo colonial, ahora independiente, ha avanzado por la via ardua de la industrializacion, hoy, en competencia con las antiguas metropolis, unas poblaciones que estan a las puertas de los paraisos del gasto, en un presunto nuevo orden resultado de la desaparicion de la economia socialista, exigen tambien su derecho al ocio y al descanso, a la dispersion y al gasto. Pero este orden nuevo sigue teniendo un fuste clasico, los estados nacionales no han desaparecido, ni el mundo de la abundancia les permite, al parecer, "bajar la guardia".

IV

Tecnologia y praxis: La subjetividad moderna (II).

I.

Ofrecer una doctrina integrada y sistematica de la figura de la subjetividad moderna es ademas de un programa dificil, hacia el que ha avanzado el trabajo de numerosos grandes autores contemporaneos con resultado diverso, acaso una empresa imposible: ?la insistencia en la indole fragmentaria, asistematica, rapsodica del debil pensamiento moderno no indica esa imposibilidad?

Por nuestra parte y al margen del exito que pudieramos lograr juzgamos que toda construccion teorica es sistematica, no existe la posibilidad de un pensamiento rapsodico aunque puedan obscurecerse las lineas de fuerza que integran una coleccion de aforismos al punto de hacerlos aparecer como coleccion, manojo o hato, pero tambien un racimo constituye alguna forma de unidad. La cuestion acerca de si esa unidad es o no sistematica, la dejamos aqui al margen. En realidad, quien adopta un estilo aforistico apunta las conexiones que laten bajo sus epigramas, componiendo en todo caso una suerte de escolios sucesivos a un texto implicito, por utilizar el preciso titulo de la obra de Nicolas Gomez Davila. Que el texto emerja se deja en tal caso a cargo del lector. Hubieramos querido construir el texto y no limitarnos a los escolios, a nuestro juicio es antes un defecto de luces, una deficiencia de dedicacion, asi como la propia naturaleza de nuestro interes en este momento la que nos fuerza a limitarnos a una labor de anotacion, de descripcion fenomenica o de comentario, dejando para mejor ocasion la labor de construccion del texto que pueda subyacer a lo que, con todo, no son escolios o notas, sino consideraciones que acaso arrastren un minimo constructivo suficiente para seguir desarrollando la comprension de la modernidad, que es realmente una hermeneutica de si, como tal nunca definitiva, pero no por eso asistematica.

Nuestro acercamiento al tiempo de la gran transformacion que laconicamente ciframos en el nombre de modernidad, parte de la idea de forma cultural soportada en una concepcion, apenas dibujada en estas paginas, del campo antropologico, es decir, en un concepto filosofico-antropologico general de la naturaleza y figura humana. La sacudida que el espacio antropologico ha sufrido en el curso de la revolucion moderna, de una profundidad cuyo calado solo hoy comenzamos a vislumbrar, es el objeto de estas paginas finales. Esta conmocion ha de integrarse en el marco que, a grandes trazos, han dibujado las paginas anteriores, dedicadas al curso historico economico del mundo desde finales del siglo XVIII. Sin una referencia a ese contexto la composicion psicohistorica de la subjetividad moderna careceria de sentido. La morfologia del campo antropologico es el trasfondo sobre el que puede dibujarse la forma de nuestros deseos, de nuestros temores y esperanzas, de nuestro inquietante naufragio y compleja insatisfaccion. Tratar estos modos de ser en el terreno de la individualidad abstracta es condenarse al sinsentido. Acaso el espejismo que ilusiona las explicaciones meramente psicologicas de la "conducta" humana radique en la ilusion moderna de una sociedad de los individuos, un espejismo que lleva a contemplar las sociedades como convenios interindividuales, resultado del contrato, unica forma de alianza entre los hombres que la modernidad parece reconocer.

Si hay un rasgo de la modernidad reciente, de la ultramodernidad, que pueda caracterizar nuestra praxis casi descompuesta es la de una indefinida negatividad, una profunda insatisfaccion, la cual esta intima y evidentemente ligada a las exigencias de un mercado pletorico cuya viabilidad parece exigir un sujeto desmedido que, al modo del mitologico Erisicton, tanta mas hambre padezca cuanto mas coma, tanta mas sed cuanto mas beba: "toda comida es en el causa de comida", dice Ovidio (70). Erisicton alimenta finalmente su hambre con su propia substancia, y devorandose a si mismo no consigue liberarse de su apetito: "y el infeliz alimentaba su cuerpo disminuyendolo".

Que semejante estado generalizado de insatisfaccion, en virtud del cual el consumo de la superproduccion pueda ser asumido, ha sido desde luego un resultado historico advenido pero, a la vez, un objetivo explicito, pueden mostrarlo, sin duda entre muchos testimonios, las palabras de Charles Kettering, hombre importante de la General Motors:

"la clave para la prosperidad economica consiste en la creacion organizada de un sentimiento de insatisfaccion" (71)

II.

Acontecimientos criticos, presentes en nuestro horizonte, han modificado la figura de la modernidad, tal como era accesible a los hombres de las primeras decadas del siglo XX: no tanto la larga guerra mundial entre 1914 y 1945, cuanto la Gran Depresion de la decada de los anos treinta y la imprevisible escalada economica que ha bendecido y asolado al mundo entre 1945 y la decada de los 70 y, finalmente, el hundimiento de la Union Sovietica a finales de los anos ochenta. Los analisis clasicos de la modernidad han de ser releidos a la luz de la nueva revolucion de siempre, de la incesante aceleracion de nuestro tiempo, paradojicamente revertido.

En primer lugar, insistimos en que la idea esbozada de forma cultural esta desarrollada teniendo presente el proceso de constitucion de los primeros ciclos culturales antropologicos, y, tal como ha sido arriba expuesta, todavia al margen del problema del principio de dinamismo historico de estos circulos primitivos: una cuestion que supone alguna concepcion de la fractura de los primordiales ciclos antropologicos integrados al limite a los que, en otra ocasion, hemos llamado sinolon (72) (pl. sinolones). Semejante fractura se produciria en torno a la cuestion de la produccion, control y distribucion social del excedente, cuestion en torno a la que surge la sociedad politica o el Estado sensu lato. Cuestion historico-antropologica fundamental que aqui no podemos abordar y a la que aludimos como termino de contraste respecto de la indole de las sociedades de la vanguardia historica que constituyen la ultramodernidad. En terminos generales nos hicimos cargo del problema al tratar del llamado proceso de la civilizacion en contraposicion a la pluralidad de los circulos culturales (factum de la confusio linguarum).

La cohesion limite -- antes momento asintotico de un esquema teorico que sociedades positivas cuya estructura pudiera mostrar la arqueologia -- se deriva de la estructura enteramente asimetrica, sin espacio posible de simetria entre los terminos-individuos que la integran. En Las civilizaciones actuales Fernand Braudel arriesga una metafora en relacion al feudo medieval, del que afirma es "una persona robusta" (73), que creemos que cuadra mas ajustadamente a los ciclos culturales mas primitivos, en los que, por ejemplo, la identidad individual se presenta a la escala del grupo y no a la de cada cuerpo humano, que figura como termino de una red integrada de relaciones asimetricas definidas por el parentesco: la ausencia de nombre propio para cada individuo del grupo, usandose un nombre colectivo, indica esta ausencia de identidad a escala de cada individuo. Asi dos individuos apareceran uno frente a otro obligados por su posicion en la estructura de parentesco, en la que la edad o el sexo -- caracteristicas organicas -- son determinantes; y no habra, en el limite, ningun respecto en relacion al cual pudieran figurar como terminos de una relacion simetrica y transitiva, ni siquiera la "fraternidad" o hermandad sera en este contexto una relacion simetrica puesto que estaria inmediatamente especificada en relacion al sexo y la edad de cada uno de los hermanos. El varon de mayor edad no mantiene relaciones de simetria con otros hermanos o hermanas de la misma unidad de parentesco.

Ademas ningun miembro del grupo puede serlo sin estar integrado en las redes del parentesco, se trata asi de sociedades sin extranos dado que el principio de ingreso en el grupo consiste en la alianza a traves de la cual un individuo, inicialmente ajeno al grupo, establece relaciones con alguna unidad parental al formar una "familia" en su seno. Es el limite de integracion que la sociologia clasica pensaba bajo la idea de relaciones organicas, caracteristicas del tipo de colectividades que, por ejemplo, F. Tonnies llamara comunidades (Gemeinschaften). La figura del yar, el extrano entre los nomadas arabes -- ger / gerim hebreo --, asi como la del meteco helenico, son figuras posteriores e indicio de la desintegracion de la unidad cerrada de estos grupos de integracion limite. Si estas sociedades suponen la cota 0 del curso historico, las sociedades de vanguardia de nuestra ultramodernidad, en la cota 1 del proceso, pueden ser vistas, por contraposicion, como sociedades de individuos, segun un esquema recurrente en la tradicion sociologica, sin duda, simple y abstracto pero adecuado en su grado de generalidad. Tomamos nota de la contraposicion entre ambos extremos, no entramos en las causas y fases del proceso, nos limitamos a anotar que frente a la comunitaria integridad del "sinolon", por mencionar un unico dato, casi un tercio de la poblacion britanica vivia sola en 1991 (74).

El parto de nuestra individual singularidad en los albores de la historia, que alcanza su hipertrofia moderna en nuestro presente, ha tenido indudablemente efectos que estimaremos positivos, pero no se ha producido sin dolor:

En su exhortacion formulada en las penumbras de la noche que se disipa y tratando de incorporar en su propio ser la cabeza "compartida" de Ismena, Antigona llega, lo mas cerca que puede expresarlo una lengua "moderna", a una conciencia, a un rearticulacion, de aquellas oleadas osmoticas que en ciertos momentos pueden negar la individualidad, disolver la primera persona del singular y hacer que los seres humanos "fluyan los unos en los otros". (Recuerda uno el testimonio de Keats sobre la irrupcion de otras presencias humanas en su propio yo psiquico y corporal)" (75)

?No esta la tragedia de la cultura moderna, por evocar a Simmel, inscrita en la tragedia clasica?, ?no expresa Antigona los dolores de parto de la singularidad individual cuyo paroxismo celebramos hoy?

Cuando en los versos 71 y 72, con su vehemente a el habre de sepultar" y su (rara) ruptura de sentido despues del verbo, Antigona emplea el e1gw', la palabra es una amarga concesion. Ese "yo" es ahora el indicador de su soledad, de esa obligada ruptura con la unidad del parentesco, con la colectividad de la familia o del clan que hacia posible la fusion de sentimientos, propositos y acciones. El coro tragico griego puede haber sido un vestigio tardio de esas fusiones" (76)

La atomizacion individualista, que la ruptura final de los lazos medievales que anudaban la existencia de los hombres ha producido, significa un bloqueo, a menudo tragico, del flujo de unos hombres en otros. Es cierto que la consistencia neolitica del orden antropologico se recrea incluso sobre las ruinas de la tecnologia y que los lazos pueden reconstruirse pese a las exigencias disolventes de la mas recia ultramodernidad.

III.

La division funcional de la sociedad moderna, su grado limite de diferenciacion, que lleva aparejado modos nuevos de integracion alejados de la cohesion tradicional, es decir, de la matriz neolitica -- a la que llamamos cultura - parece suponer el fin de la historia, en cuanto que esta diferenciacion estaria trascendiendo las diferentes culturas; dando lugar a la superacion de ese estado historico que hemos nombrado de confusio linguarum y que consideramos factum historico, esto es, condicion de posibilidad de la historia misma. Esta apariencia late tras el fin de la historia que llevamos decadas oyendo narrar.

El curso historico que Norbert Elias, entre otros muchos, cifra en el singular proceso de la civilizacion concebido como un proceso de diferenciacion social creciente, integrada en circulos de radio consecutivamente re-ampliados, parece desbordar la diferenciacion de ciclos culturales en la constitucion final del Genero Humano.

"Desde el punto de vista del comportamiento y de la vida afectiva, el proceso de la "civilizacion" es el mismo que desde el punto de vista de las relaciones humanas, esto es, el proceso de la interdependencia creciente, la intensificacion de la diferenciacion de las funciones sociales y, congruentemente, el establecimiento de vinculos cada vez mas amplios, de unidades de integracion cada vez mayores, de cuyo surgimiento y dinamica depende la vida del individuo, tanto si este lo sabe como si no lo sabe" (77)

Asi tenemos este mundo de productores "de la decimoctava parte de un alfiler", segun el ejemplo de Adam Smith, cuyas micro-operaciones, inscritas en el proceso productivo, se coordinan en radios de integracion creciente que, en el grado de unificacion del mundo propio de la sociedad industrial, alcanzan a la totalidad de la produccion mundial. El proceso tambien ha sido descrito por Gustavo Bueno, con las siguientes palabras:

"Ley del desarrollo inverso de la evolucion cultural: la Cultura, en cuanto todo complejo que reune a todas las culturas humanas, tomada en su estado inicial, reconocible ya como humano, evoluciona de suerte que el grado de distribucion (dispersivo) de sus "esferas" (o "culturas") disminuye en proporcion inversa al incremento del grado de atribucion (disociativa) constitutivo de sus categorias" (78)

De esta suerte, el limite del proceso de diferenciacion no constituye una meta trascendente, mas alla de la historia, sino que se encuentra ampliamente realizado a lo largo de la historia, sobre todo en el mundo unificado del imperialismo y el colonialismo modernos, bajo la forma de una "refundicion" de las esferas culturales en una unica esfera universal que se realiza simultaneamente a la creciente disociacion o diferenciacion de las lineas divisivas de especialidades o categorias culturales: lo que suele llamarse "barbarie del especialismo". Esta disociacion o diferenciacion -- tecnologicamente mediada como cada gesto de la vida moderna -- supone, en fin, una especie de distancia, metaforica dado que no se mide en metros, que aisla a los individuos en sus esferas especiales disociandolos, sin que la integracion coordinada que da sentido a las micro operaciones especializadas de cada hombre y determinantes de su vida se le aparezca como un horizonte de sentido capaz de comprometerle, porque se trata de la integracion en la racionalidad productiva del mercado mundial, y sin que pueda sentirse acogido en esta integracion cuya forma es puramente racional, segun se dice habitualmente para indicar que responde a calculos de mercado (79). Queda lejos toda forma de acogida en nombre de viejas supersticiones, es el orden racional del mundo moderno el que debiera calcular el sentido de la existencia humana. Pero esta distancia que, a efectos personales, solo es pseudo-salvada por esa integracion "racional", tiene un costado que nos limitamos a sugerir a traves de las viejas palabras de D. Diderot:

"Como de todas las demostraciones exteriores que despiertan en nosotros la conmiseracion y las ideas del dolor, los ciegos solo son afectados por el lamento, sospecho que en general tienen algo de inhumanidad. ?Que diferencia hay para un ciego entre un hombre que orina y un hombre que sangra sin quejarse?, ?y nosotros mismos no dejamos acaso de compadecernos cuando la distancia o la pequenez de los objetos producen en nosotros el mismo efecto que la privacion de la vista en los ciegos? !A tal punto nuestras virtudes dependen de nuestra manera de percibir y del grado en que nos afectan las cosas exteriores! Asi que no dudo que, sin el temor al castigo, muchas personas sentirian menos pena matando a un hombre a una distancia en que no lo viesen mas grande que una golondrina que degollando a un buey con sus manos. Si sentimos compasion por un caballo que sufre y si aplastamos a una hormiga sin ningun escrupulo, ?no es acaso el mismo principio el que nos determina?" (80)

En el extremo del proceso historico de integracion-diferenciacion, en el que se situa la modernidad, las afecciones externas estan amortiguadas en grado maximo para individuos cerrados en el circulo de su funcion especializada, la sordina de este circulo funcional se ha hecho paulatinamente mas densa con el grado creciente de atribucion disociativa -- dicho en terminos estrictamente logicos -- de las categorias culturales. Pero no se trata de un problema de mera o pura logica, sin que esto signifique que la tragedia de nuestra soledad no tenga su logica propia.

La especializacion ha sido llevada al extremo a traves de la tecnologia que resulta, desde mediados del siglo XIX y quizas no antes, de las construcciones de las ciencias fisico matematicas. Ciencias por antonomasia, frente a las ciencias por analogia que tambien llamamos ciencias: del espiritu, humanas o sociales; las cuales, precisamente, derivaron del ensayo de aplicacion del presunto metodo de las ciencias fisico matematicas, el cual se identifica a menudo con la matematica misma constituida en organon de todas las ciencias, a los fenomenos antropologicos. Los resultados de las operaciones del agente de estas ciencias por antonomasia manifiestan un grado de neutralizacion o segregacion de las operaciones de las que proceden, una total independencia, que hace de un teorema geometrico un producto praetercultural, en cuanto desligado del ambito genetico historico-cultural en que haya sido construido. Ahora bien, no solo es singular la estructura de las ciencias, sino que las operaciones mismas del sujeto gnoseologico -- la subjetividad cientifica -- no guardan analogia con la practica normativa o cultural del hombre, mucho menos con la conducta zoologica general, dado que no toleran un minimo grado de contingencia, resultando estrictamente necesarias. Se trata de cursos de operaciones que pueden repetirse o reiterarse, algoritmos que pueden ser mecanica o electronicamente procesados, tecnologicamente reproducibles manteniendo la identidad de sus resultados. El sujeto gnoseologico alcanza un rigor tal en la sujecion normativa de sus operaciones, que propiamente produce en esa sujecion sin holgura su objetivacion mas perfecta.

Por lo que respecta a las morfologias tecnologicas -- aparatos, artefactos, instrumentos cientificos ... - derivadas de los teoremas cientificos, diremos que se muestran con un rostro bifaz: por un lado su estructura esencial es definitiva en cuanto que responde a verdades cientificas demostradas, pero su produccion ha de contar, primero, con la industria humana y su grado historico de desarrollo que puede no permitir la produccion de artefactos cientificamente posibles, pero, en segunda instancia, ha de contar tambien con cierta consistencia cultural que a menudo se contempla como un obstaculo tradicionalista, un lastre sociocultural al libre avance de la tecnologia y de la ciencia. De ambas y la misma puesto que la distincion entre ciencia y tecnologia es cada vez mas artificiosa, ya que si la tecnologia resulto de las construcciones cientificas que, a su vez, proceden de tecnicas anteriores, a dia de hoy la tecnologia resulta parte formalmente imprescindible del desarrollo de las ciencias ultramodernas. Este lastre resulta, por decirlo de algun modo, del contacto reanudado de la ciencia con la realidad historico -- social a traves de sus producciones tecnologicas, es, en suma, un lastre historico o social, no cientifico-tecnologico.

En cualquier caso las operaciones tecnologicamente formateadas, a traves de estos aparatos, adquieren un caracter analogicamente praetercultural, por semejanza con las operaciones cientificas del agente -- sujeto gnoseologico -- de las ciencias por antonomasia. Esta indole praetercultural se manifiesta en la "superacion" de los lenguajes humanos de palabras mediante la formalizacion matematica que permite a los agentes cientificos colaborar, por asi decir, en silencio. El logos doblemente articulado queda trascendido por la formalizacion matematica, sobre la base de la reduccion a magnitud, que permite a varios cientificos hablantes de lenguas diversas cooperar simultaneamente, no porque todos ellos hablaran el "lenguaje matematico", sino precisamente porque a traves de la matematica precisamente no hablan, puesto que la matematica no es un idioma antropologico, una lengua natural.

Por medio de su construccion geometrica y despues puramente simbolica, las matematicas rompieron los grilletes del lenguaje (81)

Al llamar lenguaje a la notacion matematica incurrimos sencillamente en una metafora, tan habitual, sin embargo, que ocasionalmente olvidamos su indole metaforica y la hacemos pasar por designacion adecuada. Basta observar la lectura de una serie de operaciones matematicas para tomar nueva constancia de la indole no linguistica de la estructura formal o de la sintaxis matematica.

"Los signos numericos, que llamamos figuras y cifras, los caracteres planetarios, las marcas para los minerales, y muchas otras cosas en quimica, aunque sean siempre las mismas y no varien, son comprendidos por todos los pueblos de Europa, y cuando se leen cada uno los pronuncia en la lengua o dialecto de su pais" (82)

En cualquier caso, la semejanza entre las operaciones mediadas tecnologicamente y las operaciones cientificas, no es meramente estetica, sino una semejanza profunda a la que a menudo se senala en la denuncia de la nueva mecanizacion del mundo social o, en su limite, de la completa automatizacion del mundo de la vida. Limite que, sin embargo, no puede alcanzarse, en cuanto el hombre siga contando, como instancia irrebasable, con su cuerpo organico. A no ser que, justamente, esta somaticidad pueda ser y, acaso, de hecho este siendo reducida tecnologicamente.

Signos no faltan, me limitare a dos noticias recientes:

1. Kevin Warwick, catedratico de Cibernetica en la Universidad de Reading, ha logrado la instalacion de microchips en su propio cuerpo, funcionalmente equivalentes al sistema nervioso en relacion a operaciones que alguien podra considerar todavia elementales, pero que sin reducirse a la reaccion refleja parecen abrir cauce a una objetivacion completa del cuerpo humano, cuya repercusion solo podriamos adivinar. En la primavera de 2005 Warwick comenta lo siguiente en relacion a un brazo robotico, controlado por un microprocesador instalado en su propio sistema nervioso:

no es algo que notes como extrano, como 'otra cosa', ya que la senal llega directamente al cerebro. Por tanto, la sensacion no es que "tocas" algo, sino que "tu mano robotica esta tocando algo".

El profesor Warwick es la muestra de que un magnifico ingeniero y cientifico puede avanzar por el cauce de su especialidad con un bagaje filosofico no insuficiente, sino contradictorio o absurdo, incluso negado continuamente por los resultados de su propio trabajo cientifico o tecnico.

"Es algo excitante, se trata de un cambio cientifico, pero tambien filosofico, ya que te obliga a redefinir la pregunta: ?que es 'yo'? Si tu cerebro es parte de una maquina, es parte de tu cuerpo, tu parte inmaterial y ademas eres parte integrante de una red. Tu percepcion va mas alla del cuerpo fisico" (83)

Ahora bien, no por desapercibido y meramente ejercitado ese bagaje filosofico deja de resultarnos, por lo menos, alarmante. El dualismo que el profesor britanico ejercita no tiene, en principio, mayor trascendencia. Forma parte de una larga tradicion metafisica (moderna) cuyo umbral puede hallarse en la obra de Descartes, pese a que suyas son estas palabras que, al menos, demuestran su conciencia de una posicion aporetica:

"Me ensena tambien la naturaleza mediante esas sensaciones de dolor, hambre, sed etc. que yo no solo estoy en el cuerpo como un piloto en su navio, sino que estoy tan intimamente unido y como mezclado con el que es como si formasemos una sola cosa. Pues si ello no fuera asi no sentiria yo dolor cuando mi cuerpo esta herido, pues no soy sino una cosa que piensa y percibiria esta herida con el solo entendimiento como un piloto percibe por medio de la vista algo que se rompe en su nave; ..." (84).

Hay un aspecto ultramoderno de esta metafisica que no podemos dejar de mencionar: la posibilidad que incluye de un tratamiento completamente objetivo del cuerpo. La concepcion del cuerpo humano como susceptible de completa objetivacion haria del cuerpo una suerte de medio o herramienta, en cualquier caso concederia al cuerpo una posicion instrumental que, como tal, puede aplicarse al logro de unos u otros fines. El cuerpo se concibe pues como medio, a traves del cual, se pueden controlar aplicaciones suyas distantes, ya sea unos metros o unos miles de kilometros; la instancia de control -- el kubernh'thc -- habra de ser ese "yo" o "parte inmaterial" que, a traves de la percepcion, "va mas alla del cuerpo fisico" como constituyendo un cuerpo metafisico.

"Cuando hice mi experimento en Nueva York, que consistia en controlar desde alli, con mi sistema nervioso conectado directamente a Internet para controlar una mano en el Reino Unido, en otro continente, eso demuestra que el cuerpo no es solo esto, lo que ves ahora, sino cualquier cosa que puedas conectarte mediante cables. Es un concepto muy diferente. Es como ser un Superman, en cierta manera"

Aunque hoy no es nuevo puede considerarse perfectamente moderno este programa de reduccion tecnologica del cuerpo, que concibe la posibilidad de su completa objetivacion. Por supuesto en un medio social mecanizado, en analogia con las operaciones gnoseologicas de las ciencias por antonomasia.

Con semejante objetivacion perfecta, suspendida su somaticidad organica, intima y constitutivamente ligada al placer y al dolor, habriamos alcanzado el extremo de la sordina aislante en que cada subjetividad puede envolverse. A partir de ese momento unicamente cabria una concepcion instrumental del individuo. Las consecuencias politicas que, desde luego en otra circunstancia, se han extraido, son dignas de consideracion. Tambien han sido habituales a este respecto, como ahora en las palabras de K. Warwick, las referencias al Ubermensch. Ernst Junger escribia en 1934:

"Existen evidentemente actitudes que capacitan al ser humano para distanciarse mucho de las esferas donde el dolor manda como dueno absoluto. Semejante apartamiento se manifiesta en que el ser humano es capaz de tratar el cuerpo -- es decir, el espacio mediante el cual participa en el dolor -- como un objeto. Ese procedimiento presupone ciertamente la existencia de un puesto de mando situado a una altura tal que desde ella el cuerpo es considerado como un puesto avanzado que el ser humano es capaz de lanzar al combate y sacrificar desde gran distancia." (85)

La concepcion del dolor, de la relacion del hombre con el dolor, como piedra de toque de la constitucion humana y del mundo en que habita, puede sernos aqui de ayuda. ?Cual es la relacion del hombre moderno con el dolor? (otro tanto podriamos preguntar en relacion al placer). En primer lugar es evidente que el dolor es ineludible porque no puede eludirse el cuerpo humano, aunque la consideracion anterior, relativa a la distancia a partir de la cual las "afecciones externas" quedan amortiguadas, evoca las palabras de Junger al comienzo de la obra que hemos citado.

"La ineludibilidad del acoso del dolor se pone de relieve con especial claridad cuando contemplamos vidas pequenas, comprimidas en un breve espacio de tiempo. Asi es como nos parece amenazado en proporciones inimaginables el insecto que va serpenteando a nuestros pies por entre las hierbas... su pequeno camino se asemeja a una ruta de espantos; un enorme arsenal de fauces y de pinzas se halla expuesto a ambos lados de ella. Y, sin embargo, esa ruta constituye un trasunto de la nuestra" (86)

Ahora bien, ?el cuerpo cibernetico es susceptible de dolor?, pues no sentiria yo dolor, dice Descartes, si el piloto no fuese el navio mismo. Cuerpo anestesiado, distante, racionalizado integramente: cuerpo extrano.

Por otra parte, desde el final de la 2a Guerra mundial, historicamente un lapso brevisimo que ofrece transformaciones de la mayor importancia, "el arsenal de fauces y pinzas" que amenazan la ruta vital de los individuos podria considerarse disminuido. Por el contrario esas piezas del terror se ofrecen hoy imbricadas con la vida cotidiana misma mas que a los lados del camino como una amenaza externa: imbricadas en la forma de la maquinaria, la industria, la tecnologia ordinaria de las grandes ciudades que, sin alcanzar el extremo del ideal de Warwick, mediatizan el cuerpo y, en su practica ordinaria, tienden a su objetivacion. Se trata de un uso pacifico de la tecnologia industrial que no deja de arrojar, sin embargo, un numero elevado de "victimas". Esta mediacion tecnologica de la vida moderna supone una nueva economia del dolor, el hombre instalado en la maquina, atravesado por ella, vigilado o contabilizado electronicamente, calculado, factorizado, rutinario y estricto vive en un medio en que el dolor esta cuando menos adormecido. Pese a los caidos, la sensacion puede calificarse de analgesica.

Pero el dolor es ineludible, si el cuerpo constituye efectivamente un limite. De esta suerte, su ensordecimiento y atenuacion relativa, no impide su reaparicion difusa, difuminada, sorda: su forma de irrupcion es el aburrimiento, el hastio. Este dolor sordo pero continuo es razon de la presencia ubicua de la psicologia, juzga Junger.

"La sofocacion artificial de las fuerzas elementales es capaz de impedir ciertamente las fricciones mas groseras y de despejar las zonas de sombra muy densa, pero no la luz difusa con que el dolor comienza a llenar a cambio de eso el espacio. El recipiente que permanece cerrado a la corriente que afluye caudalosamente va siendo llenado gota a gota. Asi el aburrimiento no es otra cosa que la disolucion del dolor en el tiempo" (87)

No podemos ahora atender a este tedium vitae que extiende su sombra entre nosotros, muy especialmente -- y el dato es digno de consideracion -- entre la poblacion mas joven. Ha de bastar en estas paginas con recodar unas palabras que, casi como programa de investigacion, recogen, aunque refieren al "siglo XIX largo", una exigencia de comprension del estado de tedio, cuyo extremo es el hastio, en que naufraga a menudo nuestra modernidad.

"Por cada texto de confianza benthamita, de orgulloso mejoramiento, podemos encontrar un texto contrario que habla de la fatiga nerviosa (...). Para mi, el clamor mas obsesivo, mas profetico del siglo XIX es la frase de Teophile Gautier plutot la barbarie que l'ennui [!Antes la barbarie que el tedio!]. Si logramos comprender las fuentes de ese perverso anhelo, de ese prurito de caos, estaremos mas cerca de comprender nuestro propio estado y las relaciones de nuestra situacion con el acusador ideal del pasado" (88)

2. Henri Atlan ha publicado en Francia este mismo ano un libro de titulo luminoso: L'uterus artificiel (89). Ninos de Maquina es el titulo del reportaje que el diario El Pais le dedicaba este verano de 200590. Se recogen, en el libro de Atlan, las cuestiones politico-morales que la posibilidad biotecnica de la ectogenesis trae a primera linea y que introducen un nuevo post- en el catalogo: la posthumanidad.

Nuevamente una compleja ambiguedad caracteristica de cada revolucion moderna: por una parte la liberacion del dolor del parto, que quedara a eleccion de la mujer que individualmente desee dar a luz de modo menos artificial o intervenido, el nuevo avance en el proceso casi secular de separacion entre la reproduccion y la actividad sexual, un nuevo grado de laminado de las diferencias corporeas y simetrizacion perfecta entre hombres y mujeres respecto de la procreacion. Frente a las estructuras rigurosamente asimetricas de las comunidades sinoloticas, las sociedades historicas se desarrollan segun un proceso de simetrizacion de extension creciente, lo que supone abstraccion de rasgos somaticos o biologicos en general. La apertura de un orden de relaciones de caracter simetrico y transitivo a un circulo determinado de individuos, posibilita ademas relaciones reflexivas que, este es otro problema cuya consideracion mereceria una atencion pausada, hay que poner en relacion con la capacidad humana historica de desdoblamiento o tratamiento endofasico con uno mismo. En cualquier caso el proceso de simetrizacion y transitividad creciente habria alcanzado, por medio del utero artificial, un grado maximo en relacion a las diferencias de genero. Todo esto se situa en el balance positivo de la nueva biotecnologia.

Pero existe un enfoque que destaca ciertos riesgos que consideramos no solo reales, sino muy profundos, por lo que, ?es necesario insistir?, tanto una posicion pesimista y "apocaliptica", como otra ingenuamente optimista e "integrada" nos resultan parciales. En primer lugar riesgos inherentes a la objetivacion -- que, sin embargo, nos parece irrealizable en el limite -- del cuerpo del hombre. Riesgos relativos a la confusion entre un proceso de simetrizacion politica, en un espacio publico, que ha de abstraer toda diferencia biologica, con una homogeneizacion material que, con un optimismo de resistencia, consideramos irrealizable, porque la unica barrera que no podemos destruir, el unico limite que no podemos desbordar es el de nuestra propia consistencia somatica. Esta puede refundirse y moldearse a distintas escalas pero no puede componerse mediante piezas electronicas o mecanicas, razon por la que la expresion "biotecnologia" se nos antoja un oximoron, que hemos de utilizar para designar esos resultados de la bioquimica y la genetica contemporaneas para cuya designacion se ha convertido en termino hegemonico. Es cierto que podemos avanzar largo trecho en transformaciones del organismo que han hecho de nuestro cuerpo plastico un trasunto de Proteo. Existe un limite para el hombre ... y para el superhombre. El libro de Atlan apunta una responsabilidad y determinacion que muestra su consciencia de la complejidad del problema, tanto frente al progresismo ingenuo de Warwick, cuanto a la mas inmediata y negativa reaccion. Atlan introduce la que resulte acaso la idea critica en el planteamiento de estas cuestiones: la idea de persona; y la exigencia politica irrenunciable: la de su discusion publica.

Viejas distinciones nos tememos que pueden lastrar sus planteamientos: cultura-naturaleza, cuerpo-mente, interior-exterior... la ectogenesis puede afectar al proceso historico generando en los "ectonatos" una disociacion con el pasado, no por el metodo biologico de su produccion o genesis (??) sino por la estructura historico cultural de su conformacion personal al modificar -- asi lo nota el propio Atlan -- la relacion entre los adultos y sus proles.

"En mi opinion la gran cuestion que planteara el utero artificial sera la de la relacion entre los adultos y los ninos" (91)

Pero, no hace falta esperar, esta es una cuestion que ya ha sido planteada, al margen de la posibilidad de reproduccion sin el vientre materno, porque no es un problema biologico o biotecnologico, sino historico y politico. Viene siendo planteada desde hace casi cincuenta anos; y ya nos resulta perentoria.

IV.

"Nunca pude concebir una Utopia que no me dejase la libertad que mas estimo: la de obligarme. La anarquia completa no solo impide toda disciplina y fidelidad, sino que imposibilita todo capricho". (Gilbert K. Chesterton)

En nuestra muy sumaria determinacion de la idea de forma cultural apuntabamos no solo al caracter enclasado de los enseres, sino tambien a su dureza, base de la duracion fundada en la transmision, como un rasgo esencial de los enseres antropologicos. Estos rasgos caracteristicos naturalmente se conservan en la modernidad, si bien con modificaciones criticas. Por una parte la enorme diversidad tipologica y la perfecta estereotipia de los objetos de la produccion industrial masiva. Multiplicacion de productos que supone el climax de un furor clasificatorio logicamente asociado a la doble formalizacion. Pero aqui nos interesa la modificacion indirecta que los productos industriales suponen en la dureza de los objetos y en su duracion proporcional, fundada en la transmision.

Es apenas una evidencia que ha sido la transmision de estos enseres enclasados el gesto fundamental que abre el curso historico, el tiempo historico no es meramente una especie de tiempo astronomico, sino una categoria ontologica especial en que los diversos generos de materialidad adoptan una articulacion especifica. El gesto cotidiano y elemental de la transmision de los enseres, que lentamente pasan de las manos de una generacion a la de otra, inicia el curso parsimonioso del tiempo historico.

A este respecto lo que en sociedades tradicionales se ha considerado riqueza no fue otra cosa que la disponibilidad abundante de bienes, herencia pletorica, asi apenas hasta el siglo XIX y el XX. Paulatinamente, como es evidente, la herencia abrumadora y abundante se reducia a la forma general de la mercancia, la forma dinero, de suerte que el heredero, cuantitativamente envuelto por la riqueza adquiria un aspecto ruin, arruinado y pobre de contenidos culturales en sentido propio, en cuanto que su haber era de puro o mero dinero, pero nada menos que dinero. La forma general de cualquier mercancia, pero ninguna en concreto. El rico pudo resultar pobre de espiritu.

Pero la mutacion ultramoderna es mas profunda. En la ultramodernidad de los paises desarrollados durante los treinta anos posteriores a la 2a gran guerra, en la que el consumo extendio su base constituyendose, por vez primera, una autentica economia del consumo masivo, el fenomeno evidente y no por ello menos critico, ha consistido en un reblandecimiento de los objetos de la produccion que, a enorme velocidad, se deslizan sobre nosotros como sobre una superficie perfectamente pulida. Objetos blandos que, como en los trabajos de S. Dali, se escurren entre nuestras

manos. Del mayor interes seria preguntarse por el efecto que semejante deslizamiento acelerado de los objetos tiene sobre nuestras propias manos, quiero decir, sobre nuestra propia estructura o caracteristica personal.

En este periodo, el ritmo propio de la historia pudo romperse quebrando la tradicion, no por la circunstancia critica que mantuvo en riesgo a las sociedades del pasado, en analogia con el riesgo clasico de crisis productiva, sino por una nueva circunstancia critica que invierte el peligro antiguo en analogia con los nuevos riesgos de la crisis de superproduccion. El problema ha dejado de ser el de romper la via de transmision intergeneracional a causa de la escasa densidad productiva y demografica, sino de modo inverso la de quebrar la posibilidad de transmision porque no hay objeto alguno de la produccion digno de conservarse. Un carencia de dignidad que ha hecho de los enseres meros objetos de la produccion, completamente substituibles por novedades recientes funcionalmente avanzadas, que han perdido su caracter poetico al perder su valor praxico. Cuando se habla de crisis de valores se apunta a objetos ideales, a entidades en la "conciencia colectiva" como "valores totalizadores", sin pensar casi nunca en la cotidiana bolsa de la basura, en la escombrera continua que nuestras sociedades arrojan. Es tiempo de reparar en la mutua relacion entre la vertedero de objetos sin importancia -- en devaluacion poetica -- y la crisis de valores totalizadores en una praxis que se evapora.

Por otra parte, la inversion historica que mencionamos, ha modificado la polaridad historica basculando, del pasado al futuro, desde las clases de edad mas avanzada a las clases de edad mas jovenes y esta detras de la exaltacion de la adolescencia y la juventud que se contemplan como la "fase culminante del pleno desarrollo humano" (E. J. Hobsbawm).

"La nueva autonomia de la juventud como estrato social independiente quedo simbolizada por un fenomeno que, a esta escala, no tenia seguramente parangon desde la epoca del romanticismo: el heroe cuya vida y juventud acaban al mismo tiempo." (92)

Con todo, si en el contexto del romanticismo la muerte de heroe joven culminaba una vida plena, el adolescente sin esperanza, de nuestro tiempo invertido, jamas ha comenzado a vivir.

Son numerosos los autores que, como el propio Hobsbawm recien citado, hallan algo mas que una cesura relativa en el intercambio generacional, producida a partir de los anos 50 del siglo XX. Este divorcio del pasado no procede, o al menos no unica ni principalmente, del recuerdo de la era de catastrofes de 1914/1945. La expansion masiva del consumo involucra mutaciones en la trama historica que son determinantes y constituyen una especie de invasion vertical, por utilizar la expresion de Ortega, en la que una forma de barbarie crece en el interior de las sociedades desarrolladas a partir de su nucleo esencial, puesto que el desarrollo de estas sociedades se mide, a menudo de modo exclusivo, en indices de consumo.

"... lo que definio los contornos de esa identidad fue el enorme abismo historico que separaba a las generaciones nacidas antes de, digamos, 1925 y las nacidas despues, digamos, de 1950; un abismo mucho mayor que el que antes existia entre padres e hijos. (...) Los jovenes vivian en sociedades divorciadas de su pasado, ya fuesen transformadas por la revolucion, como China, Yugoslavia o Egipto; por la conquista y la ocupacion, como Alemania y Japon; o por la liberacion del colonialismo". (93)

Se trata de sociedades estructuralmente arrojadas al futuro, y que, como el nuevo angel de Benjamin, arrastradas al futuro por un irresistible huracan de progreso, contemplan el pasado como un vaciadero arruinado en continua demolicion.

Los enseres no pasan de mano en mano, su duracion apenas se mide en anos, la herencia, cuyo lugar apropiado sigue siendo la consistencia neolitica que pudiera restar en medio del desarrollo infinito (94), desaparece; siendo gestionada a escala colectiva por instituciones estatales por medio de la educacion formalizada. En este ambito las llamadas Humanidades, disciplinas estructuralmente historicas (Historia, Filologias clasicas ...) decaen, siendo substituidas por tecnologias y ciencias humanas: no es un detalle banal que el primer desarrollo de las escuelas politecnicas, haya dado lugar tambien en su seno a las ciencias sociales (Comte). Estas ciencias sociales modernas, sin dejar de contener un molesto (a ciertos efectos) componente critico, hallaran una via apropiada a su institucionalizacion en el despliegue de tecnicas de administracion y gestion que se desenvuelven en un presente sincronico indefinido: el de la ciencia (95).

Duran, son duras, se desgastan. (...). En sociedades mas antiguas que la nuestra, donde la crueldad no impedia la sensatez, las espadas tenian tiempo de recibir un nombre, a las cucharas de palo como a los bueyes, se las dejaba "reposar" y los hijos, como en los cuentos heredaban un sombrero y un baul de sus padres. Las cosas, en fin, tenian tiempo de morirse. No en vano son estas victimas de la duracion, tan prosaicas, tan irritantemente positivas, las que han permitido a la arqueologia reconstruir el pasado del hombre." (96)

Novedad y juventud definen nuestra existencia, mas alla de sus formas solo queda el pasado cuya espesura se reduce a la fina lamina del presente continuo del disfrute o consumo de objetos extremadamente fungibles.

Antes de la explosion del consumo que, como dije, ha bendecido y asolado el "mundo desarrollado" tras las dos guerras mundiales, y no sucesiva sino simultaneamente "bendecido y asolado" como ese aire infernal que sopla desde el paraiso en la poderosa imagen de Benjamin-Klee; antes de esta nueva paradoja ultramoderna, decia, Karl Polanyi puso de manifiesto la singularidad extraordinaria del proceso de laminacion de toda estructura cultural, historica y politica, que pudiera persistir al margen de un mercado universal y autorregulado, su magnifica obra La Gran Transformacion es de 1944.

Una singularidad historica limite, que -- reitero: con un optimismo de resistencia -- nos resulta irrealizable. En realidad la regulacion estatal continua e insistente, pese a una ideologia liberal que solo ha recobrado vigor tras la crisis de los anos setenta, esta detras de la mayor explosion productiva y de consumo que haya conocido la historia. Pero esta regulacion estatal con sus sistemas de seguridad social, educacion o sanidad publica etc. no evita la descomposicion de las estructuras infrapoliticas, preferimos llamarlas de politica inmanente, que desde antes de la historia constituyen un orden liminar, un rasante trascendental a toda sociedad humana, que hemos llamado a lo largo de estas paginas nuestra consistencia neolitica (97). No en vano, su lugar en la historia del presente trata de ser ocupado, esta siendo ocupado de hecho, por el Estado: asistencia social, programas de solidaridad ... en el limite que contempla Henri Atlan: la misma paternidad. Porque ocupar de algun modo ese lugar se hace indispensable. El modo de ocupar este lugar puede ser justamente cualquiera, tambien la manera deformada y siniestra en que, "de cualquier modo", lo ocupa el Estado moderno.

El despliegue de la modernidad economica daba por supuesto un tejido infrapolitico y/o cultural que estaba mas alla de la logica de optimizacion del beneficio: el habito del trabajo y la dilacion, ocasionalmente indefinida, de la recompensa, la confianza mutua que reinara paradigmaticamente en el contexto de parentesco, habitos de obediencia y lealtad y, en general, el reino de la moralidad ... una serie de actitudes que no vienen caidas del cielo y al margen de las cuales el capitalismo - como afirma Hobsbawm -- "se convierte en algo extrano y problematico, incluso para los hombres de negocios. Esto ocurrio durante las "opas" piraticas para aduenarse de sociedades anonimas y de otras formas de especulacion economica que se extendieron por las plazas financieras y los paises economicamente ultraliberales como los EE.UU y Gran Bretana en los anos 80 (...). Por eso los paises que no habian olvidado que el crecimiento no se alcanza solo con la maximizacion de beneficios (Alemania, Japon, Francia) procuraron dificultar o impedir estos actos de pirateria." (98)

Pero nuestro sistema economico ha dado por supuesta la atmosfera en que respiraba, solo ha cobrado consciencia de lo apresurado de su supuesto cuando esta atmosfera cultural, tradicional y conservadora, se enrarecio. Pues bien, esta esfera respiratoria en sentido espiritual-cultural (noosfera) ha alcanzado un grado extremo de enrarecimiento con la profunda erosion de lo que podriamos llamar nuestro patrimonio cultural. Este esta siendo devorado por unas sociedades que, como Erisicton, alimentan su cuerpo a medida que lo disminuyen.

Recapitulacion

En las paginas que concluimos aqui hemos pretendido disenar una idea de forma cultural, una teoria del objeto, que se hiciera cargo de la potencia constituyente de subjetividad que los enseres suponen. En nota, que ha buscado tejerse con el discurso general, hemos abordado la todavia ubicua distincion, de estirpe marxista, entre infraestructura y superestructura. A partir de esta distincion quisimos determinar el lugar que tanto a las formas culturales, cuanto a las obras de cultura, les corresponde en la estructura social, un lugar que en ambos casos se nos aparece en referencia a una funcion no solo de soporte, sino de principio de totalizacion y recurrencia de la unidad social. Ese lugar es el propio, deciamos, de un endoesqueleto, cuya funcion de soporte no se reduce a la de la metafora arquitectonica de la base o infraestructura sino que asume funciones que no podemos simplemente considerar superestructurales puesto que con esto se reducen a una floracion de superficie con funciones de cubierta o recubrimiento. En efecto, incluye funciones de orientacion e integracion, de asimilacion y crecimiento.

A continuacion -- apoyandonos, aunque no exclusivamente -- en los trabajos historicos de Eric. J. Hobsbawm, quisimos describir en esquema el marco historico general de la modernidad, el ambito politico y economico en que cobra sentido la forma de nuestra subjetividad, a la que finalmente abordamos simplemente en sus formas recientes y en relacion a algunos aspectos asociados de modo inmediato a las sociedades de consumo occidentales tales como han fraguado tras la explosion consumista entre 1948 y 1970. Aspectos cuya importancia ha de ponerse en relacion con la teoria de las formas culturales puesto que estos objetos de consumo son la pseudomorfosis ultima de los humildes enseres, su ultimo avatar. En primer lugar, su nueva cantidad y su disponibilidad masiva, ha tenido efectos directos sobre los modos de ser de unos individuos que somos nosotros. Este analisis de la modernidad, decia, no deja de ser a este respecto la hermeneutica de nosotros mismos porque, finalmente, es nuestra propia subjetividad la que queremos sacar a la luz.

Manifestamos finalmente otra paradoja de lo que somos: pese a la insistencia que en estas paginas se ha puesto sobre los peligros de la modernidad, acaso no haya un proyecto mas caracteristicamente moderno que esta hermeneutica de si, concebida -- sin embargo -- como una tarea ultraparadojica y, en el limite, quizas, aporetica.

Fernando Munoz

Universidad Complutense de Madrid

(1) Thompson, D'Arcy W. On Growth and Form.. Cambridge Univ. Press. Cambridge. Reino Unido 1917. (2a ed. 1942) Traduccion espanola (parcial). Sobre Crecimiento y forma. Cambridge Akal. Madrid.2003

(2) Turing, A. M. The Chemical Basis of Morphogenesis en Collected Works of A. M. Turing vol. 4. North-Holland. Lond. 1992.

(3) Nos limitamos a remitir a dos lugares fundamentales de doctrinas filosoficas recientes, aunque opuestas: Husserl, E. Investigaciones Logicas. (Investigacion tercera) Alianza. Madrid. 1999. y Bueno. G. Teoria del cierre categorial. Vol. II, Capitulo 2. Articulo V. El marco holotico minimo para un tratamiento gnoseologico de la doctrina de las categorias. Pentalfa. Oviedo.1993

(4) La caracterizacion que aqui vamos a ofrecer de las normas antropologicas, tanto productivas o tecnicas, como sociales, en cuanto que dotadas, por analogia con la doble articulacion linguistica, de una doble articulacion o formalizacion, parte de los analisis antropologico-filosoficos realizados por Juan B. Fuentes al respecto. Este autor propuso en efecto -- por vez primera en Fuentes, 1992 -- la idea del caracter analogicamente morfosintactico o gramatical de las normas antropologicas -- productivas y sociales -- y, asimismo, senalo la necesidad de encontrar un analogo de la estructura funcional fonologica linguistica en los objetos de la produccion. Ulteriormente ha ido desarrollando esta idea en diversos trabajos suyos, entre los que cabe destacar: Fuentes, 1994, 2000a, 2000b, 2001, 2002 y 2003. por nuestra parte, hemos realizado un primer intento de desarrollar la idea de un analogo de la fonologia en la forma de los objetos de la produccion en Munoz, 2004 (Filosofia y ciencias humanas. Elementos para una critica de la Antropologia del Conocimiento de Norbert Elias); intento que proseguimos en este trabajo.

(5) Chesterton, Gilbert K. El hombre eterno. Cristiandad. Madrid. 2004, pag. 23

(6) Dialelo es el circulo que se produce en una argumentacion en la que se comienza admitiendo "metodologicamente" aquello que se va a demostrar. Los escepticos antiguos, en particular Agripa, consideraron el argumento mediante dialelo una forma de circulo vicioso, sin embargo, el dialelo es a menudo imprescindible en la construccion cientifica. En el caso que nos ocupa y, en general, en el terreno de la Antropologia habremos de suponer al hombre constituido a la hora de dar razon de su genesis.

(7) Sobre la idea de lugar vease: Bueno, Gustavo. ?Que es filosofia? Pentalfa. Oviedo. 1995

(8) Usamos del termino griego logos o, en forma verbal: legein, como dije arriba, en un sentido amplio y cercano al que el termino tenia en griego. El sentido general es el de una practica -- que incluye al habla y/o al pensamiento, pero que no se reduce a ella -- que esta dotada de un caracter comparativo o selectivo, de modo que puede traducirse tanto por habla o pensar como por escoger, seleccionar, o comparar. Su significado mas frecuente -- aunque no es ese el caso, por ejemplo, en Homero -- es el de habla (legein: decir) pero significa mas en detalle: reunir, recoger selectivamente, es decir, reconociendo una calificacion determinada, lo que, precisamente, sucede en el decir.

(9) Puede verse: http://www.interlingua.com

(10) Cf. Martinet A. Elementos de linguistica general. Gredos. Madrid. 1991. Benveniste E. Comunicacion animal y lenguaje humano. En: Problemas de linguistica general. I y II Siglo XXI Mejico y Madrid 1971 y 1977 (Paris 1966)

(11) Cf. vgr. Cheney, D. L., Seyfarth, R. M. y Smuts B. (1986) Social relationships and social cognition in nonhuman primates. Science. 234: 1361-1366.. Cheney D. L. (1992) Meaning and mind in monkeys. Scientific American. 267: 122-128.

(12) La distincion entre merismas y monemas (morfemas y lexemas) reitera la distincion platonica entre partes y especies: meros (de donde merismas) y genos/eidos. Partes formales y partes materiales. Cf. vgr. Platon. Politico. 262a y ss Fedro 265d y ss. Estos merismas constituyen el material de la variabilidad linguistica al modo en que la corriente genetica constituye la materia de la variabilidad organica. Su relevancia como rasgos diferenciales en la constitucion de los fonemas los erige en momento esencial en el curso diacronico (evolutivo) de las lenguas.

(13) Agud, Ana. (1980) Historia y teoria de los casos. Madrid:Gredos, pag. 18

(14) "En la metabasis el desarrollo de un esquema material de identidad (segun su ley propia) conduce a una configuracion que se encuentra "mas alla de la serie" (metabasis eis allos genos) y que, aunque no es contradictoria en si misma implica la resolucion del proceso por "acabamiento" (la continuacion indefinida del proceso de lo mismo seria incompatible con ese limite)". Bueno Martinez, Gustavo. Sobre la idea de dialectica y sus figuras. El Basilisco. 2a epoca. no 19 Julio - Diciembre 1995. Oviedo. pag. 48

(15) Imposibilidad referida a los tramos primitivos del desarrollo cultural. No olvidamos, por ejemplo, el ulterior silencio del trabajador y la locuacidad de sus representantes.

(16) Hacemos constar nuestra preferencia, como hace asimismo Fuentes -- siguiendo a J. D. Garcia Bacca (Garcia Bacca, 1984) por la palabra espanola enser, preferencia derivada de un prurito favorable a la filosofia mundana, frente al lenguaje tecnico en asuntos antropologicos. En efecto, el termino resulta identico al usado por M. Heidegger para nombrar, en el contexto de su compleja ontologia, al ser humano: Dasein, que Jose Gaos vertio por Ser-ahi pero que podriamos traducir como ser-en o simplemente enser. Ahora bien, el enser del espanol llano es, si se me permite la expresion, lo mas humano del hombre: los bienes o productos culturales.

(17) Cf. Bueno, Gustavo. Sobre el concepto de "Espacio Antropologico". En El sentido de la vida. Seis lecturas de filosofia moral. Pentalfa. Oviedo. 1996. [seccion] II. pags. 89 - 114

(18) Steiner, George (2001). Gramaticas de la creacion. Madrid: Siruela. pag.15

(19) Cela Conde, Camilo J. - Ayala, Francisco. J. (2001) Senderos de la evolucion humana. Madrid:Alianza pag.452

(20) Simmel, G. La trascendencia de la vida. Revista Espanola de Investigaciones Sociologicas. No 89, pag. 297/313

(21) Cela Conde, Camilo J. - Ayala, Francisco. J. (2001) Senderos de la evolucion humana..Madrid:Alianza pag. 452 ss.

(22) Cf. Munoz, Fernando: Inteligencia animal: prologo para un ensayo de determinacion de la genesis y naturaleza del campo antropologico. Interior/Exterior -- Cerca/Lejos. Determinacion del concepto de conducta zoologica. En Filosofia y ciencias humanas. Elementos para una critica de la antropologia del conocimiento de N. Elias. Tesis de doctorado. UCM. Febrero 2004, pags. 259 y ss.

(23) Platon. Politico. 273d. Cf. Gilson, E. (1947) Regio Dissimilitudinis de Platon a Saint Bernard de Clairvaux. Mediaev. Stud. pags.108/130.

(24) Una propuesta sistematica de una concepcion constructiva y operatoria del conocimiento, tanto animal como humano, sin perjuicio de sus diferencias esenciales, puede encontrarse en Fuentes, 2003. Por lo demas, en este mismo autor puede asimismo encontrarse una comparacion entre el conocimiento animal y el humano que, sin perjuicio de reconocer la continuidad genetica entre ambos tipos de conocimiento, destaca en todo caso la irreductibilidad estructural entre ellos. Al respecto, ademas del trabajo mencionado, puede verse Fuentes 2000a y 2000b.

(25) Hegel, G. W. F. (1807) Fenomenologia del espiritu . Madrid :F.C.E. 1985. pag.63

(26) Platon. Sofista. 250e / 255a Madrid: Gredos. Tambien al respecto Agud, Ana. (1980) Historia y teoria de los casos. Madrid: Gredos pp. 12 a 17

(27) Coseriu, Eugenio. (1986) Introduccion a la linguistica. Madrid:Gredos pag. 54

(28) Bueno, Gustavo. (1993) Teoria del cierre categorial. Vol. II Oviedo: Pentalfa pags. 74/75. Reproducimos la siguiente cita que figura a pie de pagina en el texto de G. Bueno. "...las categorias de la gramatica que se ha formado en el tiempo infinito de la historia linguistica y que el nino aprende en pocos anos en las formas de su lenguaje patrio... son en cierto modo el alfabeto segun el cual ha de ordenarse el catalogo real del mundo" (F. Mauthner. (1911) Contribuciones a una critica del lenguaje. Trad. Jose Moreno Villa, Madrid:Jorro pag, 131.)

(29) Marx, Grundrisse der Kritik der politischen Oekonomie, Dietz Verlag, Berlin, 1953, p. 394.

(30) Fuentes Ortega, Juan Bautista. Introduccion del concepto de "conflicto de normas irresuelto personalmente" como figura antropologica (especifica) del campo psicologico pag.4. Psicothema. Vol. 6. no 3. pp. 421 - 446 (1994), pag. 426

(31) El termino "sintaxis" designa en el griego del que procede, por ejemplo en Tucidides, a la falange hoplitica en disposicion de batalla.

(32) Bueno Martinez, Gustavo. (1996) El sentido de la vida. Seis lecturas de filosofia moral. Oviedo:Pentalfa 1996. pag.

(33) Levi-Strauss, C. (1974) Antropologie Structurale. Paris:Plon. (Traduccion al espanol: Antropologia estructural. Barcelona:Paidos. pag.110)

(34) Al margen situamos las comunidades de insectos, por razones biologicas relativas a su conformacion organica y que apuntan a un ajuste paratetico -- bioquimico o mecanico -- entre sus elementos.

(35) Al respecto pueden consultarse los analisis de Juan B. Fuentes, por ejemplo, en Fuentes, 2000b.

(36) Blondel, Charles. (1914) La conscience morbide. Paris. pags.259/260. Citado por Starobinski, Jean (1999). Breve historia de la conciencia del cuerpo. En: Razones del cuerpo. Valladolid: Ediciones Cuatro. pag. 59.

(37) Newton, I. citado por Holton, Gerald. Introduccion a los conceptos y teorias de las ciencias fisicas. Reverte editorial. Barcelona. 1993, pag. 190

(38) Simmel, Georg. El conflicto de la cultura moderna. Reis. Revista Espanola de Investigaciones Sociologicas. No 89. Enero-Marzo 2000. pags. 315-330. (Traduccion de Celso Sanchez Capdequi).

(39) Principio de unilocacion circunscriptiva es el nombre que le otorga G. Bueno: ?Que es filosofia?. Pentalfa. Oviedo. 1995, pag. 22 ss.

(40) Ronzon, Elena. Sobre la constitucion de la idea moderna de hombre en el siglo XVI: el "conflicto de las facultades". Fundacion G. Bueno. Cuadernos de Filosofia. Oviedo.2003

(41) La cuestion es que el cuerpo es signo del alma, su senal o marca, no tanto su "tumba" porque el sentido de tumba dado a sema es posterior al de signo, precisamente dado bajo la consideracion de que la tumba es la marca, el tumulo o senal que indica donde esta enterrado el cuerpo (cadaver). El alma es, en rigor, el cuerpo significativo en cuanto que inviste un lugar normativo.

(42) En efecto el alma no es subsistente o, al menos, en incapaz de indicar o hacerse manifiesta, si no es a traves del cuerpo, que aparece asi como medio indicador, o senal del alma, al modo en que la tumba consiste en la senal indicadora del cuerpo enterrado.

(43) El verbo traducido por resguardarse es soizetai que guarda relacion con la palabra soma, que esta en relacion asimismo con un verbo afin soizo que significa recobrar o recuperar. El soma seria lo que se recupera, o el despojo que queda tras el combate, dicho rapidamente el cuerpo muerto, la mera senal, la tumba vacia sin el cuerpo que la llena, o el cuerpo sin el alma que le actualiza (porta y soporta).

(44) Platon. Cratilo 400a. Gredos. Madrid. 2000, pag. 388

(45) Bueno Martinez, Gustavo. (1996) El sentido de la vida. Seis lecturas de filosofia moral. Oviedo:Pentalfa. 1996 Pag. 184. Arriesgamos la correccion de lo que entendemos constituye una errata. Donde citamos "pronombres personales" el texto reza "problemas personales."

(46) Wittgenstein, L. Tractatus Logico Philosophicus. 5.6. Trad. Jacobo Munoz/Isidoro Reguera. Alianza editorial. Madrid. 1987 pag. 142 En rigor reza asi: Los limites de mi lengua, son los limites de mi mundo: Die Grenzen meiner Sprache bedeuten die Grenzen meiner Welt

(47) Coseriu, Eugenio. (1991) El hombre y su lenguaje. Estudios de teoria y metodologia linguistica.. Madrid: Gredos p. 18

(48) Simmel, Georg. El conflicto de la cultura moderna. En: REIS No 89, Enero -- marzo 2000. Pags. 315-330. nota a pie 2, en pag. 329

(49) El propio Simmel admitiria esta ininteligibilidad que exige del Intuitus o la Intuitio Mystica de la vivencia (erleben) silenciosa: "es posible que se llegue al nivel en el que las dificultades logicas imponen irremediablemente silencio --porque este es de donde se nutre la raiz metafisica de la logica misma --." (Simmel, G. La trascendencia de la vida. REIS 89. pag. 313).

(50) Simmel, G. La trascendencia de la vida. Revista Espanola de Investigaciones Sociologicas. No 89, pag. 297/313.

(51) Simmel, Georg. El conflicto de la cultura moderna. En: REIS No 89, Enero -- marzo 2000. Pags. 315-330. pag. 304

(52) Paradoja fundada en la derivacion del latin modus, siendo asi que modus se derivaria a su vez del sanscrito m?, segun Bopp, que significa medir o limitar.

(53) Al respecto pueden consultarse los analisis de Fuentes, J. Bautista. Por ejemplo, en Fuentes, 2001.

(54) Hobsbawm, E, J. La era del capital 1848-1875. Critica. Barcelona. 2003, pag.184

(55) Marx, K. Contribucion a la critica de la economia politica. Progreso. Moscu. 1989. pag. 8

(56) Bueno, Gustavo. Primer ensayo sobre las categorias de las ciencias politicas. Biblioteca Riojana. Logrono. 1991, pag. 161

(57) Cf. Bueno, Gustavo. El mito de la cultura. Prensa Iberica. Barcelona.1996

(58) Hacemos notar la distincion entre los enseres y redes de objetos a los que referimos como formas culturales (con adjetivo cultural) y los ejercicios de totalizacion ofrecidos en las obras de cultura (con sustantivo cultura).

(59) Segun E. J. Hobsbawm. La Era del capital. 1848/1875. Critica. Barcelona. 2003, pag. 305

(60) Hobsbawm, E. J. Historia del siglo XX. Critica. Barcelona. 2004, pag. 292

(61) Hobsbawm, E. J. La Era de la Revolucion. 1789-1848. Critica. Barcelona. 2003, pag. 36

(62) Vease: Perez Alvarez, Marino (1992): Ciudad, individuo y psicologia. Freud, detective privado. Madrid: Siglo XXI de Espana Editores.

(63) Hobsbawm, E. J. La Era del Imperio.1875/1914. Critica. Barcelona. 2003, pag. 29. Tal identificacion entre modernidad e industria supondria que los paises mas desarrollados a finales del siglo XX estarian por lo mismo mas alla de la modernidad, dado el proceso de desmantelamiento de la industria clasica que han favorecido.

(64) En una entrevista reciente Juan B. Fuentes ha caracterizado a la sociedad moderna como la sociedad "economico-tecnica", es decir, como aquella sociedad en la que las "relaciones economicas", propulsadas por la forma industrial de produccion, empiezan a "absorber" y "anegar" a cualesquiera otras "relaciones sociales antropologicas" que no sean meramente economicas (Fuentes, 2005b). Dicho en los terminos de la imagen del "endoesqueleto" que aqui venimos utilizando, y segun sugerencia del propio J. B. Fuentes, se trataria de aquel proceso por el cual el soporte productivo o endoesqueleto que en principio hace posible las relaciones sociales especificamente antropologicas comienza precisamente a fagocitar dichas relaciones a la par que adquiere un crecimiento propio desmesurado. Se trata ciertamente de la imagen "viva" de la muerte.

(65) Hobsbawm, E. J. La Era del Imperio. 1875/1914. Critica. Barcelona. 2003, pag. 57

(66) En la entrevista mas arriba mencionada, asi como en un articulo tambien muy reciente, Juan B. Fuentes ha caracterizado a la sociedad que aqui proponemos llamar ultramoderna como sociedad "economico-tecnologica optimizada y consumista" es decir, como aquella sociedad en la que la produccion, cada vez mas tecnologicamente especializada y desprendida de toda posible investigacion cientifica basica sobre sus consecuencias, se orienta predominante y crecientemente a "producir para consumir" "lo mas posible, lo mas deprisa posible y lo mas variado posible" (Fuentes, 2005a y b). Como se ve, se trata ciertamente de la apoteosis de la "produccion del consumidor" ya iniciada a comienzos del siglo XX

(67) Rostow, 1978, Pag. 219. citado en Hobsbawm E. Historia del siglo XX. Critica. Barcelona. 2004. pag. 108

(68) Hobsbawm, E. J. Historia del siglo XX. Critica. Barcelona. 2004, pag. 306

(69) Ibid. pag. 341

(70) Un mito que ha glosado en este sentido Santiago Alba Rico en La ciudad intangible. Ensayo sobre el fin del neolitico. Hiru. Guipuzcoa. 2001

(71) Citado en: Sanchez Ferlosio, Rafael. Non olet. Destino. Barcelona. 2003, pag 18.

(72) Munoz, Fernando. Gustavo Bueno: Edad y Realidad. Anabasis. 1a epoca No 6. 1998

(73) Braudel, Fernand. Las civilizaciones actuales. Estudio de historia economica y social. Tecnos. Madrid. 1993, pag. 278.

(74) Hobsbawm, E. J. Historia del siglo XX. Critica. Barcelona. 2004. pag. 324

(75) Steiner, George. Antigonas.Barcelona:Gedisa. 2000 pag. 254

(76) Steiner, George. Antigonas. Barcelona:Gedisa. 2000 pag. 253

(77) Elias, Norbert. El proceso de la civilizacion. F.C.E. Madrid. 1993, pag. 330

(78) Bueno, Gustavo. El mito de la cultura. . Prensa Iberica. Barcelona. 1996, pag. 198

(79) A este respecto resulta muy relevante la vinculacion que Juan B. Fuentes ha establecido, en la entrevista arriba citada, entre la "mera " o "pura" "razon" (acaso la "razon pura", nos atreveriamos a sugerir por nuestra parte) y el desarrollo de la sociedad "mera" o "puramente" "economica" (Fuentes, 2005b).

(80) Diderot, Denis. Carta sobre los ciegos, para uso de los que ven. El cuenco de plata. Buenos Aires. 2005, pags. 49-50

(81) Steiner, George. (2000) Lenguaje y silencio. Barcelona: Gedisa (2a edicion), pag. 31

(82) Webster, John. (1654) Academiarum examen. Citado por Eco, Umberto. (1993) La busqueda de la lengua perfecta. Madrid : Grijalbo - Mondadori pag.185

(83) http://www.elmundo.es/navegante/2004/11/18/entrevistas/ 1100776909.html

(84) R. Descartes. (1642) Meditaciones Metafisicas. VI. Madrid:Alfaguara. 1977. pag.68.

(85) Junger, Ernst. Sobre el dolor. Tusquets. Barcelona. 1995, pag.34

(86) Ibid. pag. 16

(87) Ibid. pag. 30

(88) Steiner, George. En el castillo de Barba Azul. Aproximacion a un nuevo concepto de cultura. Gedisa. Barcelona. 1998. pags. 26 y 27

(89) Atlan, Henri. L'uterus artificial. Seuil. Paris. 2005

(90) El Pais Semanal. No 1498. 12 de junio de 2005

(91) El Pais Semanal. No 1498. 12 de junio de 2005, pag. 34

(92) Hobsbawm, E. J. La revolucion cultural. En Historia del siglo XX. Critica. Barcelona. 2003, pag. 326

(93) Ibid. pag. 330 (subrayado nuestro)

(94) La familia aparece como el reducto "neolitico" mas caracteristico, al que precisamente la inversion historica, posterior a los anos 50, que intentamos determinar, mas profundamente ha desestructurado. Por lo demas, la mera determinacion de esta caracteristica tal como estamos llevandola a cabo supone el "riesgo" de recibir el calificativo de conservador. Este adjetivo puede tener un sentido politico y otro mas generico y profundo que podriamos llamar cultural. En este sentido un autor como E. J. Hobsbawm puede resultar politicamente progresista y culturalmente conservador. ?Es posible en este sentido una izquierda conservadora?

(95) En este sentido resulta de primera importancia el contraste critico que Juan B. Fuentes ha establecido entre las Humanidades y las denominadas ciencias sociales o humanas en las sociedades modernas, al mostrar las relaciones "dioscuricas" que se dan entre ambos tipos de instituciones cognoscitivas, es decir, el hecho inexorable de que las Humanidades decaen en la misma proporcion (inversa) en que se produce el auge de las ciencias sociales (Fuentes, 2001).

(96) Alba Rico, Santiago. La ciudad intangible. Ensayo sobre el fin del neolitico. Guipuzcoa. Hiru.2001 pag. 30

(97) Expresion que procede de Fernandez Liria, Carlos. Geometria y tragedia. El uso publico de la palabra en la sociedad moderna. Hiru. Guipuzcoa. 2001

(98) Hobsbawm, E. J. La revolucion cultural. En Historia del siglo XX. Critica. Barcelona. 2004, pag. 344.
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Author:Munoz, Fernando
Publication:Nomadas
Date:Jan 1, 2007
Words:40154
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