Printer Friendly

La gran novela nacional.

[ILUSTRACION OMITIR]

[ILUSTRACION OMITIR]

Todo paso muy rapido y no alcanzo a darse cuenta: iba manejando de regreso a su apartamento por la Autopista Circunvalar, el sol poniente enrojecia los cerros y habia poco trafico. En la radio estaban discutiendo el caso de un jugador de futbol al que le encontraron una dosis personal de marihuana; los periodistas crucificaron al pobre muchacho y los oyentes se quejaban del mal ejemplo que era para la juventud. Paro en el semaforo y aprovecho para cambiar la emisora. Cuando levanto la cabeza habia una pistola al frente suyo. No se dio cuenta de que lo sacaban del carro, ni que le ponian una capucha. Apenas escucho los gritos de los hombres, una puerta que se cerro y el motor de otro carro arrancando a toda velocidad con el adentro. Despues escucho que los secuestradores estaban oyendo el mismo programa de radio. Luego lo golpearon muy fuerte y perdio el conocimiento.

Lo despertaron, le quitaron la capucha pero le dijeron que no levantara la cabeza. Era de noche. Lo hicieron caminar por una trocha. Dos veces se resbalo pero no lo dejaron caer. Los secuestradores eran tres o cuatro, mas jovenes que viejos, con la piel rucia, evitando todo el tiempo verlo a los ojos. Caminando, se pregunto que habian hecho con su carro. Se imagino el trancon. Hora pico en la Circunvalar, un carro sin dueno. Mucha gente debio haber llegado tarde a la casa.

No sabe cuanto tiempo despues llegaron a una finca bien caida. Los alumbraron con linternas y otras voces los hicieron entrar a la casa. Le dieron limonada y un pedazo de pan alinado.

Lo despertaron y todavia no habia salido el sol. Dos hombres se lo llevaron. Le dieron mas limonada, pero ya estaba amarga. El sol de la montana le picaba en la coronilla. Insistian que no podia levantar la cabeza. En un momento pararon a tomar agua y lo amarraron a un arbol. Se sento en la sombra y se puso a llorar porque por fin se dio cuenta de que lo habian secuestrado. Hizo un esfuerzo para que no lo vieran asi.

El era el profesor Leandro Dominguez. Ensenaba Teoria Dramatica, Literatura Norteamericana Contemporanea y Cine y Adaptacion en una de las mejores universidades del pais. Era el miembro mas joven de la Junta Directiva de la facultad de Humanidades y escribia una columna todos los martes en el periodico mas importante de la ciudad. Era lo suficiente arrogante para recolectar enemigos como quien colecciona mariposas o estampillas: escribia acerca de todo pero especialmente en contra de todo. Era un experto en directores de cine polacos con muchas consonantes y pocas vocales en sus apellidos y todos los viernes se sentaba a leer The New Yorker en su oficina con las puertas bien abiertas. Ocasionalmente invitaba a los estudiantes a su apartamento para mostrales su coleccion importada de DVDs y unos cuantos libros en aleman que el tampoco entendia, pero, eso si, no prestaba nada, porque quien sabe cuando tendria que revisitar que escena para un articulo o para un ensayo.

Le dijeron que siguiera caminando. Llegaron a otra finca, de noche. Le pusieron la capucha. Durmio sentado. Pidio que le dieran una sabana, sin saber si habia alguien en la habitacion escuchandolo. Al tercer dia llegaron al campamento. Habian unos veinte hombres, flacos y con ojeras, la mayoria cargando armas, unos cuantos jugando domino. Lo presentaron al jefe, el jefe le pregunto si lo habian tratado bien, luego le pregunto si se sentia orgulloso de escribir tanta mierda sobre ellos en su columnita de quinta. Lo amarraron a un arbol y le dieron arroz con papa en una coca plastica. Se sintio tan orgulloso de saber que incluso tan lejos, en la montana, tenia lectores.

Se desperto en la mitad de la noche, penso que tenia la capucha puesta, pero no: era la oscuridad del monte en luna nueva.

A las tres semanas sabia que no importaba lo que hiciera no lo iban a matar, no podian. Tenian ordenes de mantenerlo vivo. Uno de los secuestradores, el Chino, siempre lo amenazaba de que lo iba a violar. Apenas se le acerco, le dio un cabezazo y le escupio la cara. El Chino lo golpeo con la cadena, pero inmediatamente los separaron. Desde la distancia lo miraba como si fuera un perro, babeando y bramando, con las venas de los ojos alborotadas. Esa noche no durmio pensando que iba a venir por el a matarlo. A la manana siguiente desperto con la noticia de que habian mandado al Chino a otro campamento.

El jefe, un zambo apodado "Tumaco", le dijo que se comportara y le regalo un radio. En medio de la estatica alcanzaba a escuchar una estacion de noticias. El pais seguia igual; de vez en cuando mencionaban a los secuestrados, pero eran muchos. Solo una vez escucho su nombre.

Leandro, o el profesor Dominguez como le gustaba que lo llamaran, pensaba que el libro que habia publicado dos anos atras--Vampirismoy Narcotrafico, Breve historia del cine regional en la segunda mitad del Siglo XX--se habia convertido en un bestseller y que si el periodico fuera lo suficientemente astuto ya habria publicado Lo mejor de Panoptico Cultural, una recoleccion de sus mejores columnas. Se preguntaba quien estaba ensenado sus clases y deseando que por nada del mundo se las hubieran dado a Mister Greene, quien llevaba anos intentando conseguir la catedra de Literatura Norteamericana.

Cuando se le acababan las pilas al radio tenia que acosar a Tumaco por semanas. En navidad le dieron una docena de pilas para que dejara de joder. Habian robado un camion de licores y esa noche lo dejaron tomar.

En la noche, la montana le decia cosas bonitas. Cuando llovia le gustaba dormirse bajo el ruido de las gotas en el techo rustico. Un dia uno de los hombres se disparo accidentalmente. Lo trajeron cerca de la jaula y pudo ver su cara sudorosa gritando que no se queria morir. Semanas despues todavia podia distinguir las gotas de sangre en la tierra.

Una tarde se pregunto que habria pasado con el apartamento. Por supuesto no habria quien pagara el alquiler, ?el dueno lo estaria esperando, entenderia la situacion? ?o habia sacado sus cosas y rentado el apartamento a alguien mas? La idea de alguien poco cuidadoso husmeando entre sus libros lo incomodo. ?A quien le pedirian ese favor? Se acordo entonces del cajon izquierdo, el primero de abajo arriba, de su escritorio: alli tenia todos sus intentos fracasados de escribir la Gran Novela Nacional. Por primera vez en muchos meses penso en salir corriendo de alli, no pensando en todos los beneficios de la libertad recobrada, sino con la unica intension de evitar que alguien leyera esos papeles.

Desde que empezo a ensenar la clase de Literatura Norteamericana, Dominguez se obsesiono con escribir la Gran Novela Nacional: un texto epico que atrapara la complejidad de este pais tercermundista, que relatara su historia de violencia y corrupcion, a la vez que su espontaneidad, su alegria. Siempre decia que como profesor lo contrataban para comprar libros que los estudiantes no podian pagar: desde entonces gastaba la mayoria de su sueldo en manuales de novela, en textos acerca de la trama, en las grandes novelas contemporaneas, buscando obsesivamente un metodo para el exito.

Primero empezo a escribir la historia de un joven doctor que llegaba a la gran ciudad con deseos de ayudar a la gente, despues de buscar en vano un trabajo que le permitiera ayudar a los pobres sin convertirse en uno, es tentado por un clinica de cirugias esteticas. Al principio el joven se niega, pero su madre se enferma y el necesita el dinero. El joven se convierte en un prodigio de las liposucciones y los senos de silicona, y por ahi empieza a vivir una vida dura, llena de cocaina y modelos, lo que luego se convierte en narcos y prostitutas. Le parecia que era una buena manera de hablar de la manera como la sociedad esta luchando constantemente por corromper a los individuos y que siempre es mas facil caer en el juego del dinero facil, pero le parecia que el protagonista era muy endeble y muy melodramatico. Luego uno de sus alumnos le hablo de una serie de television que tocaba el mismo tema.

Despues escribio acerca del alcalde de un pueblo que se enamora de una nina, que posteriormente se revela es la hija del cura. Empezaba una lucha de poder entre el alcalde y el cura que dividia al pueblo en dos, cada vez de manera mas violenta. Habia una escena en que el alcalde peleaba a machete con el hermano del cura, y la verdad que se sentia orgulloso de la manera tan elegante como habia logrado narrar un hecho tan violento. Pero una vez mas, todo le empezo a sonar a telenovela, y si bien estaba convencido que el catolicismo era una de las causas de que el pais estuviera tan mal, le parecia que desde el principio habia planteado la trama mal al usar un triangulo amoroso.

De ahi estaba la historia del hijo de un embajador y sus amigos multimillonarios. Las noches de pepas y musica electronica, las tardes disparando pistolas de copas desde los rascacielos a inocentes transeuntes y matando el perro de la vieja vecina por puro aburrimiento. Un retrato tenaz de los excesos de la oligarquia, de la decadencia de la burguesia. Pero su prosa era resentida, y los adjetivos muy grandes y muchos.

Tambien fracaso con la historia de una empleada domestica que termina matando a su duena y viviendo su vida, y con una novela historica acerca de unos inmigrantes japoneses. Con frustracion tachaba esos papeles y los metia en su escritorio, con la esperanza de que desaparecieran o se fermentaran. El cajon izquierdo, el primero de abajo arriba, no existia en su vida diaria; era un lugar oscuro de su mente, el lugar de los peores pensamientos, invisitable, donde se apilaban paginas y paginas de su fracaso. Y ahora no tenia la libertad para defenderlo: estaba expuesto, mal vestido, oloroso y enfermo.

Esa noche trato de escapar pero se tropezo con unas ollas y no se pudo parar. Dos guardias vinieron y lo llevaron de nuevo a la celda. Al dia siguiente Tumaco le dijo que no habia nada de malo llorar en frente de los demas. Dejo de comer y pensaron que estaba haciendo una huelga de hambre. Cuando llovia muy fuerte no se cogia la emisora: ya no sabia cual era el sonido de la lluvia y cual el de la estatica. Tumaco le pidio que le ensenara a leer a dos nuevos reclutas. La letra A es una abeja. La B, una barca, y como explicarles lo que era una barca. Letra C de casa, mejor dicho, de campamento. D de dado. E de espantapajaros. Un dia lo dejaron salir a caminar, con escolta (era su cumpleanos pero no lo sabia) y vio un espejo de cuerpo completo. No queria comer, Tumaco le pregunto que cuales eran sus demandas.

El profesor Dominguez pensaba que sus manuscritos habian sido publicados maliciosamente por Mister Greene. Ahora sus fracasos eran celebres, habia pasado, como siempre decian, del anonimato al desprestigio. ?Libertad para que?

F de flauta. G de gato. H de hueso. Y se alegro de saber que el espejo se habia roto un dia. i de iglu, nada mas abstracto en medio de una montana. ?Entonces? ?I de Iglesia? Gracias a dios todos eran ateos. J de jarron.

Al hermano de Tumaco lo mataron. Era un cocinero en un restaurante de comida italiana. Era el dia de pago y dos ladrones lo siguieron hasta la puerta de la casa. La esposa escucho los balazos y no quiso abrir la puerta. Los ninos decian que papa estaba afuera. Tumaco le decia que viera que no habia nada de malo en llorar en publico. Esa noche se emborracho y disparo al aire. Los pajaros salieron volando en todas direcciones. La montana devolvio el sonido del disparo y por un momento se pensaron bajo ataque, pero era el eco, alguien se dio cuenta, y se rieron mientras lloraban.

K de kiwy, ?que es kigui? Una fruta. Ustedes los inteligentes si se inventan cosas muy raras. L de lupa. M de mapa. N de nube. N de neblina. N de noche. Alguien le hablaba de una mujer en el pueblo, le pedia consejos. Tumaco le pedia el favor de que volviera a comer. Dormia y se despertaba. Era lo unico que hacia, eso y ensenarle a dos guardias virgenes pero asesinos que Nandu se escribe con N, nino, y que Oso con O y Pato con P y puta con plata. Q de queso. R de raton.

Trajeron a un doctor porque estaban preocupados. El doctor le dijo que tenia que comer. Dominguez le pregunto si sabia quien era. El escritor, le respondio. Y se puso a llorar con S de solo y T de tonto. Tumaco dijo que eso era un avance y al otro dia le trajo una resma de papel y un paquete de doce lapiceros.

Se quedo dos dias sin hablar mirando la montana, escuchando el roce de las hojas de los arboles con el viento de la tarde, oliendo la tierra mojada. A uno de los guardias lo encontraron robando y le cortaron una mano. No pudo olvidarse de los gritos. No sabia que escribir, tenia miedo: aqui no habian cajones izquierdos.

Una uva es con U, Vaca con V, Windsurf ... no importa. X de xilofono. Y de yoyo. Z de zapato. ?Es mi impresion o las letras se van volviendo mas inutiles? Alguien gano una partida de domino y se rio como un nino. Tumaco le dice que esta feliz de verlo escribiendo. Las tardes se van muy rapido, las velas se acaban antes de que se de cuenta. Sigue escribiendo en la oscuridad y casi no le importa salirse de la pagina.

Un dia vienen y le dicen que se tienen que ir, que parece que el ejercito esta cerca, que mejor se van a un campamento mas grande. Tumaco lleva las hojas y el radio. Le ponen la capucha y el escucha su respiracion agitada, escucha la respiracion de los demas: no son tan distintas. Llegan a un nuevo campamento donde hay mas personas secuestradas. Se presenta, Leandro, dice.

Escribe cada vez mas pequeno, tantas cosas por decir.

Les dicen que es navidad, todos se abrazan a media noche a pesar de que nadie tiene reloj. Todo el mundo llora esa noche.

Le duelen las manos de tanto escribir. Le pide a Tumaco que lo deje salir a caminar. Los dos van a dar una vuelta. Tumaco le ofrece un cigarrillo. No fumaba pero ahora si. Sus madres se llaman igual. Empieza a llover pero se quedan ahi, se moja por la lluvia y es feliz.
   Se seca y escribe.
   Escribe y escribe.
   Ya se han acabado dos lapiceros.
   Se despierta a escribir.


Una de las mujeres secuestradas tiene mucha fiebre, el la cuida durante la noche. Ella le dice muchas gracias, y esas son sus ultimas palabras. Se pone a llorar y las lagrimas borran algunos adjetivos innecesarios.

Un dia un vigia viene asustado. El ejercito anda cerca. Apagan todas las luces y encanonan a los secuestrados: el que hable muere. Leandro sabe que el disparo alertaria al ejercito mucho mas que cualquier comentario, aun asi calla. O era falsa alarma, o el ejercito se fue por otro lado.

[ILUSTRACION OMITIR]

Se le pasa el dia escribiendo. A veces se detiene, relee y llora o relee y rie. Le duele pero no puede parar. La montana se sabe su nombre. Duerme placidamente cada vez que llueve y llueve a menudo.

Los rumores de que el ejercito anda en la zona llenan a todo el mundo de miedo. Los secuestrados guardan la esperanza de un rescate, pero una incursion militar podria hacerlos matar. Amanece en silencio.

Casi quinientas paginas despues, termina. Guarda el manuscrito en una bolsa plastica que siempre carga con el. Alguien tiene mucho miedo, ?quien no? Un dia no hay viento, todos andan con los dedos en el gatillo. El silba hasta que le piden que se calle.

Una tarde empiezan a escuchar tiros. Todos a sus posiciones: los prisioneros encanonados, los verdugos esperando la orden. Uno de ellos es el joven al que le enseno a escribir. A de arma. B de botas. C de cartucho. D de dedo. E de en. G de gatillo. El ejercito se acerca rapidamente. Los secuestrados se abrazan, esperando la libertad, cualquier libertad. Leonardo aprieta la novela. La montana sigue susurrando su nombre. Los disparos mas y mas frecuentes. Tumaco dispara hacia donde cree que esta el ejercito. La mayoria de los guardias no tienen camisa, sus omoplatos tiemblan. Su novela es buena, el lo sabe. Lejos de cliches, sin muchas pretensiones. Honesta pero brutal. Miles de matices de violencia. La complejidad del pais. Los verdugos sangran en el suelo. S de sangran en el suelo. Tumaco se gira y los ve: asustados. Les dispara a los rehenes: uno o dos caen. Leandro esta bien, ninguna bala le dio. Entra el ejercito. Tumaco apunto a Leandro. Tarde. Sangre en las paginas de la Gran Novela Nacional, sesos en la portada. Un soldado del ejercito lo saca del encimismamiento, hay que salir de ahi, hay que correr. Dos o tres secuestrados en el piso, libres o muertos, depende del punto de vista. El soldado hala a Leandro, el manuscrito cae al suelo. Leandro intenta alcanzarlo pero lo halan, tienen que irse. Leandro pelea como nunca pero el manuscrito esta muy lejos. El campamento va a estallar, le gritan. 'Pero' es una palabra inutil. Dos soldados cargan a Leandro lejos de su cautiverio, lejos de su novela, hacia la libertad. "No" es una palabra inutil. Una vez en el helicoptero, el campamento vuela por los aires. El fuego y la literatura. Adverbios y pronombres resplandecen en el atardecer. El estruendo se repite en el eco. Y Leandro dice no, no, no, y cada uno es mas en serio que el anterior.

En el helicoptero sobrevuelan el lugar donde estaba el campamento. En medio del humo un soldado con una camara de video le pregunta como se siente de estar en libertad.
COPYRIGHT 2010 Universidad del Valle
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2010 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Henao Uribe, Luis
Publication:Entreartes
Date:Jul 1, 2010
Words:3337
Previous Article:Primer encuentro colombiano: de investigadores en cine, breve balance de un asistemre despistado.
Next Article:Revista entreartes no. 10 (2011).

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters