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La figuracion de la naturaleza y lo indigena en: esquemas para una oda tropical: de Carlos Pellicer.

El motivo de la naturaleza y las frecuentes descripciones sobre aquella dentro de la obra poetica de Carlos Pellicer, forman la columna vertebral de esta. Sobre todas las cosas, es de la mayor importancia para el autor la zona del tropico, aun mas que cualquier otro paisaje del mundo. Es la zona torrida para Pellicer lo que fue, de cierta manera, para Cristobal Colon, quien en su evidente fracaso por encontrar la ruta a Oriente, se atrevio a asegurar, de corazon quiero pensar, que si no habia encontrado riqueza material, al menos si habia encontrado el paraiso terrenal. En la mente de Pellicer, el tropico representa la divinidad misma, el poder del Supremo plastificado en la naturaleza.

Por otra parte, el poeta tambien vivio el momento mas algido del indigenismo en Mexico. Durante la primera mitad del siglo XX, el indigenismo en la literatura mexicana era manifiesto y abundante. Habia dejado ya la mera explotacion exotista del indio para conformar una literatura indigenista que tratase de reproducir los aspectos sociales y psicologicos de este de una manera mas acertada. La literatura indigenista dejaba atras los temas del romanticismo mexicano del siglo pasado. En su obra literaria, por lo tanto, se aprecian los conocimientos de las culturas precolombinas y su filosofia. En literatura, el indigenismo muestra su primer eslabon con la novela Jicotencal, de 1826, atribuida al cubano Jose Maria Heredia. Sera Pellicer uno mas de los que retomen este movimiento, pero el lo hara desde la poesia.

Estos conocimientos son evidentes en uno de los poemas mas representativos del autor. Esquemas para una oda tropical, de su poemario llamado Hora de junio. En este poema Pellicer se introduce en el simbolismo, y a traves de la palabra, trasciende el sentido a conceptos mayores sobre la naturaleza y la filosofia indigena. Desde el titulo de este poema, el autor nos advierte sobre un esquema, es decir, la existencia de un boceto o estructura, en el mejor sentido, que dara forma a esta oda del tropico. En las primeras estrofas de su poema dicho esquema sera expuesto por medio de una invocacion a los cuatro rumbos, que dentro de la cultura nahuatl representan toda la espacialidad de mundo en el plano horizontal: el plano que corresponde a lo terrenal (tlalticpac) y a lo mortal. Este esquema cuadrangular se mantendra durante toda la oda.
   La oda tropical a cuatro voces
   ha de llegar sentada en la mecida
   que amarro la guirnalda de la orquidea.

   Vendra del Sur, del Este y del Oeste,
   del Norte avion, del Centro que culmina
   la piramide trunca de mi vida.


De esta manera, forma una estructura de cuatro puntos. Despues, hace referencia a una piramide trunca, de la cual si recordaramos el concepto de piramide, este implica una base cuadrada que termina en punta. Sin embargo, las piramides precolombinas, comunmente llamadas asi, no terminan en punta, sino que permanecen truncas. La referencia de Pellicer es a un recinto sagrado prehispanico, con lo que tenemos una imagen que consta de cuatro puntos formados por las aristas de la piramide y los rumbos cardinales, y el centro representando la cima trunca de la piramide. La importancia de los rumbos y la base cuadrangular es evidente al poner los nombres de los rumbos en mayusculas sin ser nombres propios.

Dentro de la cultura nahuatl, la estructura de cinco puntos, uno en cada esquina de los rumbos y el quinto en el centro constituyen el quincunce (quetzalxomulli) que en astronomia representa cinco ciclos de Venus (2, 922 dias), tiempo que debe pasar para que el ciclo venusino y el ciclo del ano tropico terrestre se vuelvan a alinear, fenomeno que ocurre cada ocho anos. Por otra parte, en un aspecto filosofico, Venus representa a Quetzalcoatl dentro de sus dos facetas: el Senor de la Aurora (Tlahuizcalpantecuhtli) cuando aparece al amanecer en el dia, y el Gemelo o Acompanante (Xolotl) cuando aparece en el atardecer y la noche. Asi pues, Carlos Pellicer esta haciendo alusion a Quetzalcoatl, dios que se convirtio en la maxima representacion de la sabiduria en Mesoamerica y en el imaginario actual de la America central.
   Yo quiero arder mis pies en los braceros
   de la angustia mas sola,
   para salir desnudo hacia el poema
   con las sandalias del aire que otros poros
   inocentes le den.

   A la cintura torrida del dia
   han de correr los jovenes aceites
   de las noches de luna del pantano.


Pero el autor hace manifiesto su conocimiento no solo de las antiguas religiones, sino de hechos historicos. Si reflexionamos sobre los versos anteriores no es arriesgado pensar que Pellicer nos esta hablando de aquel esforzado guerrero y ultimo gobernante de la ciudad de Mexico Tenochtitlan, Cuauhtemoc, al cual la avaricia y miseria del genero humano fueron los moviles para que le quemaran los pies. Con esto, Pellicer presenta un tema mas dentro de su poesia que seria la perspectiva historica del Mexico antiguo.

En la siguiente estrofa se describe un ritual religioso donde resalta el elemento de la danza como una de las principales actividades dentro de esta ceremonia, situacion que coincide con la realidad historica de los rituales precolombinos. Acto seguido se ilustra la adoracion de una imagen en el "reposo estatuarios" ejecutada por la misma devocion "la voluntad medida en el instante".
   La esbeltez de ese dia
   Sera la fuga de la danza en ella,
   La voluntad medida en el instante
   Del reposo estatuario.
   El agua de la sed
   rota en el cantaro


Mas adelante el autor hace de nueva cuenta una evocacion de la naturaleza acompanada del esquema de cinco puntos 0quincunce), representacion de Quetzalcoatl. En un destello mas de conocimiento de la mitologia indigena, Pellicer hace referencia al viaje mitico de Quetzalcoatl al Tlillan Tlapallan (lugar de la tinta negra y roja), el cual culmina con el retono de la naturaleza, posible recomendacion del autor para emprender el viaje de regreso a ella. Si recordamos el mito azteca sobre la huida de Quetzalcoatl, el dios adverso de la "serpiente emplumada", Tezcatlipoca, engana al heroe cultural azteca y lo embriaga, hace verse en un espejo a Quetzalcoatl quien bajo los influjos del pulque se ve anciano. Tezcatlipoca le ordena "conocete a ti mismo" (.ximixmati), y mas que sentirse avergonzado por su reflejo, se da cuenta de la realidad del hombre, de su condicion mortal y que sabe que va a morir. Entonces emprende el viaje hacia el oriente. Este es el momento de la separacion del hombre y la naturaleza por medio de la conciencia, desde la perspectiva de los aztecas. El viaje hacia el oriente de Quetzalcoatl simboliza el retomo a la naturaleza, a la inconciencia del mundo natural. Esta idea corresponderia y justificaria un poco la frecuente aparicion de la naturaleza en la poesia de Carlos Pellicer.
   El deseo del viaje,
   siempre deseo seria.
   Del fruto verde a los frutos maduros
   las distancias maduran en penumbras
   que de pronto retonan en tonos ninos


En las siguientes estrofas el autor continua con la descripcion de la naturaleza y muestra su condicion absoluta, donde alcanza cualquier rincon del mundo, incluso en las ciudades mas urbanizadas se encuentra presente: "En la ciudad entre fuerzas automoviles / los hombres sudorosos beben agua en guanabanas". Es manifiesta, tambien, su capacidad de inmanencia por todos los siglos. La cualidad eterna de la naturaleza la acerca cada vez mas a un plano divino: eternidad y omnipresencia; y le otorga una cualidad de objeto absoluto.
   Las brisas limoneras
   ruedan en el remanso de los rios.
   Y la iguana nostalgica de siglos
   en los perfiles largos de su tiempo
   fue, es, y sera.


Casi al final del poema se presenta un punto medular en la propuesta del autor. Para Pellicer, por lo tanto, la naturaleza es la expresion de la divinidad y la divinidad misma. Para la cultura indigena siempre hubo un gran respeto hacia la naturaleza por considerarla sagrada, sentimiento que permanece en la actualidad. Por lo tanto, el constante regreso a la naturaleza es un valor divino que hay que procurar, a diferencia de otras religiones, como la concepcion judeo-cristiana de la naturaleza donde esta fue hecha para Adan, y por ello, el hombre occidental entra en posesion de ella manipulandola a su capricho, causa esta ultima de muchos problemas actuales con los ecosistemas.
   El tropico entranable
   sostiene en carne viva la belleza
   de Dios. La tierra, el agua, el aire, el fuego,
   al Sur, al Norte, al Este, y al Oeste
   concentran las semillas esenciales
   el cielo de sorpresas
   la desnudez intacta de las horas
   y el ruido de las vastas soledades.


Continuan en estrofas posteriores las referencias a los cuatro puntos cardinales, y se enriquecen con la asignacion de un elemento a cada rumbo. Asi podemos inferir que la divinidad, Dios, es todo el mundo, y la materia con las que estan hechas todas las cosas es toda la naturaleza. Al final del poema se llega a la culminacion de la propuesta del autor: esta es la completa union con la naturaleza.
   Entonces sere un grito, un solo grito claro
   que dirija en mi voz las propias voces
   y alcance de monte a monte
   la voz del mar que arrastra las ciudades.
   !Oh tropico!
   Y el grito de la noche que alerta el horizonte.


[ILUSTRACION OMITIR]

[ILUSTRACION OMITIR]

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La propuesta de Carlos Pellicer en este poema es sencilla, es el regreso a la naturaleza de la cual nos separo alguna vez el conocimiento, la conciencia. Y de la misma manera que Quetzalcoatl, al descubrirlo emprende el viaje de regreso, nos exhorta a imitarlo. Esto no hay que confundirlo con el supuesto vaticinio del regreso de Quetzalcoatl, el cual en ningun texto indigena es mencionado, pues esto implicaria una nueva separacion del mundo natural. El poema de Esquemas para una oda tropical, no contiene pues meras descripciones exotistas de la naturaleza como se ha llegado a pensar sobre toda la obra poetica del autor.

La vinculacion que hace Pellicer de la naturaleza y Quetzalcoatl es por un lado antagonica: conocimiento-naturaleza, pero tambien es sinonimica, pues le confiere a esta relacion un caracter divino. La vision indigena del mundo es inmanente, por ello el dios azteca tiene mas una relacion de afinidad con la naturaleza que de oposicion. Desempena una doble funcion que culmina con la mediacion de estos dos estados de conciencia. E

Juan Carlos Torres Lopez (Ciudad de Mexico, 1986). Mexicano, licenciado en Letras Hispanicas y Maestro en Estudios Mesoamericanos por la Facultad de Filosofia y Letras de la UNAM. Actualmente estudia el doctorado en Estudios Mesoamericanos tambien en la UNAM. Es profesor de Literatura Universal y de Lengua y Cultura Nahuatl por el Centro Cultural Tlatelolco. Ha realizado publicaciones y diversas conferencias a nivel nacional.
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Title Annotation:AMER: INDIA
Author:Torres Lopez, Juan Carlos
Publication:Archipielago
Date:Jan 1, 2016
Words:1953
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