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La fe como inspiracion artistica: una aproximacion desde la literatura *.

Resumen: El estudio muestra como los contenidos y las practicas de la fe catolica influyeron enormemente en la obra literaria de escritores conversos como J.H. Newman o G.M. Hopkins. La sencillez, la ausencia de afectacion, el valor de lo cotidiano, son elementos de enorme valor en la confesion catolica frente a la tendencia a lo solemne recibida de los devocionarios anglicanos. Y esos elementos se hacen literatura en los escritores conversos al catolicismo. El articulo muestra tambien que el desconocimiento de la fe catolica de algunos criticos literarios ha llevado a veces a interpretaciones equivocadas de las obras de estos escritores.

Palabras clave: Catolicismo, Interpretacion, Literatura.

[FAITH AS ARTISTIC INSPIRATION: AN APPROACH FROM LITERATURE]

Abstract: Studies have demonstrated how the contents and the practice of the Catholic Faith have had ah enormous influence on the literary work of converted writers such as J.H. Newman or G.M. Hopkins. Simplicity, absence of affectation, and the value of everyday life, are elements of enormous value in the Catholic Church as opposed to the tendency towards what is solemn, received from Anglican devotionaries. These elements take literary shape in the writing of converts to Catholicism. The article shows that ignorance of the Catholic Faith on the part of some literary critics, has sometimes given way to erroneous interpretations of the literary works of these writers.

Keywords: Catholicism, Interpretation, Literature.

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Hace unos anos publique un libro en Gran Bretana y Estados Unidos titulado The Catholic Revival in English Literature, 1845-1961. Antes de su publicacion, un revisor que habia escrito un dictamen muy favorable me remitio una carta privada para decirme que, como catolica, el libro le habia ayudado a reforzar su fe. Ni que decir tiene que esto me satisfizo enormemente, pero no me sorprendio el hecho de que la literatura pueda suponer un poderoso estimulo para la fe religiosa. A decir verdad, muchas veces he pensado que la literatura, incluso mas que la teologia, puede ser un medio muy efectivo para despertar el interes de los estudiosos por la religion.

Mi libro constaba de un estudio introductorio, seguido de analisis individuales de John Henry Newman, Gerard Manley Hopkins, Hilaire Belloc, Gilbert Keith Chesterton, Graham Greene y Evelyn Waugh. En un primer momento lo titule Papists and English Literature, pero los editores americanos originales, la editorial University of Notre Dame Press, consideraron que el termino <<papistas>> era peyorativo, por no decir ofensivo. La ironia no es una cualidad que se asocie habitualmente a los estadounidenses. Como sacerdote catolico, huelga decir que la implicacion que los desconcertados editores identificaron en mi titulo era equivocada. Utilice lo que en realidad es un termino peyorativo en Inglaterra para denotar el hecho de que estos escritores, todos ellos nacidos y educados en Inglaterra y absolutamente ingleses (salvo, en parte, Belloc, que era medio frances), se sintieron, pese a todo, profundamente inspirados en el terreno imaginativo por una religion que, en virtud de la fatal excomunion de la reina Isabel I --y tambien de la Armada Espanola--, desde la Reforma, es entendida por los ingleses como una doctrina extranjera y poco patriotica. El proposito de mi titulo era transmitir la paradoja de que esta religion tan poco inglesa proporciono el estimulo imaginativo necesario para un importante conjunto de obras literarias inconfundiblemente inglesas en los siglos XIX y XX. En este articulo me limitare a los dos escritores del siglo XIX: Newman y Hopkins.

El libro comienza y finaliza con Newman, cuya trascendental conversion ha sido responsable de tantas conversiones hasta nuestros dias, incluyendo a la novelista contemporanea medio judia Muriel Spark. En uno de los ensayos de la segunda parte de The Idea of a University, Newman sostenia que los grandes clasicos de la literatura inglesa habian sido escritos por autores protestantes y que por lo tanto una literatura catolica en ingles era un imposible. Newman, que se anticipo al Concilio Vaticano II, era absolutamente clarividente en cuestiones religiosas, pero en este caso, por fortuna, fue un falso profeta. Newman escribio en el ecuador de uno de los dos grandes periodos de la literatura inglesa, cuando ni George Eliot ni Thomas Hardy habian escrito una sola nove la, cuando Dickens se encontraba en la cumbre de su produccion y anos antes de que el mismo acogiera a Hopkins en la Iglesia. Pero, ademas, The Idea oia University es en si mismo un clasico reconocido de la prosa inglesa.

El nombre de Newman es recurrente a lo largo de mi libro. Aparte de la conexion espiritual entre Newman y Hopkins, existen claros indicios de su influencia en la poesia del joven escritor. Hopkins recibio de Newman su primer empleo en la Escuela del Oratorio de Birmingham, y mas tarde impartiria clases en la que fue la sucesora: la Universidad Catolica de Manda que tambien habia fundado Newman. Belloc se educo en la Escuela del Oratorio, y guardaba buenos recuerdos del viejo cardenal. Chesterton escribio sobre Newman, y hay paralelos evidentes entre los dos controversistas, cuya mejor produccion no se encuentra en el verso o en la ficcion sino en sus obras en prosa y no de ficcion. Greene, tras su conversion, declaro estar influenciado por la obra de Newman e incluso cito incorrectamente el ensayo de Newman en The Idea oia University para senalar que el no era un escritor catolico. Waugh se hace claramente eco de Newman en dos pasajes de su novela mas conocida, Retorno a Brideshead. El libro concluye con su narrador, Charles Ryder, ahora convertido al catolicismo, regresando a la capilla reabierta de Brideshead, donde <<la lampara art-nouveau ardia una vez mas ante el altar>>, <<una pequena llama roja ... nuevamente encendida ante ... un tabernaculo>> (1). Era esa misma luz roja ardiendo ante el tabernaculo, para indicar la reserva del Santisimo Sacramento, la que tanto habia emocionado a Newman tras su conversion, cuando descubrio que Cristo estaba alli presente de manera sacramental y perpetua en todas las iglesias catolicas. Sus cartas demuestran que esta presencia sacramental en el tabernaculo --mucho mas que la propia Misa-- fue lo que realmente avivo la imaginacion de Newman. Fue esta realidad concreta lo que por encima de todo marco en Newman la objetividad del catolicismo en contraposicion con la subjetividad del anglicanismo.

1

Titule el primer capitulo de mi libro <<El descubrimiento del catolicismo de John Henry Newman>>, para distinguirlo asi de su conversion. Cuando Newman se hizo catolico en 1845, sabia mucho, por supuesto, de las doctrinas de la Iglesia Catolica, pero sorprendentemente sabia muy poco de las practicas y devociones catolicas. Por aquel entonces, las iglesias catolicas eran contadisimas en Inglaterra y Newman se habia mantenido alejado de ellas por propia voluntad; lo poco que sabia lo aprendio en un viaje por el Mediterraneo realizado en 1832-1833, pero incluso entonces se abstuvo de asistir a los servicios religiosos. Despues de convertirse, Newman decidio no escribir mas teologia y en su lugar comenzo a escribir apologeticas catolicas en forma de novelas y satira. El estimulo creativo procedia de su experiencia del catolicismo en la practica, una cosa que alimento poderosamente su imaginacion. Como decia antes, resulta sorprendente ver cuanto impresiono y conmovio a Newman --mas que cualquier otra cosa-- la reserva del Sacramento en el tabernaculo. Nos revela algo muy importante no solo sobre Newman sino tambien sobre un aspecto central del impacto del catolicismo en este converso del protestantismo. Esta presencia tan concreta y material en un tabernaculo producia sobre todo en Newman <<la profunda impresion de la religion como un hecho objetivo>> y eso era lo que le fascinaba del catolicismo. El admiraba <<dondequiera que estuviera los signos de un sistema imponente y real>>. La objetividad y la realidad tambien implicaban una dimension practica: en lugar de ser <<una vaga generalidad>> o meramente <<una idea>>, el catolicismo comparado con el protestantismo le parecia <<una religion operativa>>. Al llegar a Italia despues de su conversion, Newman exclamo: <<No sabia lo que era el culto, como hecho objetivo, hasta que ingrese en la Iglesia catolica>>. Era esta una <<religion real, no una mera opinion acerca de la cual no tienes la suficiente confianza como para compartirla con tu vecino, sino un credo y un culto externo, objetivo y fundamental>>. El catolicismo le parecia en efecto mas sobrenatural que el anglicanismo o el protestantismo, pero, paradojicamente tambien, le parecia mucho mas practico, incluso mundano: una <<Catedral catolica>>, indica, <<es una especie de mundo, donde cada cual se ocupa de sus asuntos, aunque estos asuntos son de indole religiosa>>. Y concluye afirmando que el catolicismo es <<cuna religion diferente del anglicanismo>> (2).

Newman supo hacer un uso imaginativo de su experiencia posterior a la conversion al catolicismo en el que consideraba su <<libro mejor escrito>>, aunque tristemente sea una de sus obras menos leidas. De hecho, Lectures on the Present Position of Catholics in England (1851) es, en mi opinion, una de las obras maestras de la satira en la literatura inglesa. La presentacion de estos discursos fue un acontecimiento significativo en la historia cultural y religiosa de Inglaterra, porque, por primera vez desde la Reforma, un escritor genial se enfrentaba cara a cara con el triunfalismo de la tradicion <<no papista>>, que tanto habia calado en la imaginacion popular. Uno de los mejores pasajes del libro reproduce la profunda incomprension de los protestantes que visitan una iglesia catolica y que <<salen a toda prisa para explicar que nuestro culto consiste en santiguarse, indinarse, arrodillarse, echar incienso, pasear y dar vueltas, en suma, nada importante>> (3). En su obra satirica anterior, Difficulties of Anglicans (1850) --un conjunto de discursos escritos para convencer a sus antiguos correligionarios anglo-catolicos de la irrealidad del anglo-catolicismo--, hay otra escena en una iglesia donde los penitentes se <<agolpan para ser admitidos>> en el confesionario; <<parece que no sienten pena, solemnidad o reserva acerca del camino que van a tomar>>. La escena de la fiesta afuera muestra una combinacion extraordinaria de lo religioso y lo secular, porque la religion forma parte de la vida cotidiana: hay una representacion de la creacion, pero <<la abra maestra de la exhibicion son los fuegos artificiales disparados como apoteosis>>. Todo esto resulta profano para el observador protestante, pero no para los catolicos, <<porque, pese a ser muy religiosos, son naturales, sencillos, de facil trato y alegres en su mencion de las cosas sagradas; los protestantes, por el contrario, creen que nunca son tan reales como cuando se muestran especialmente solemnes>> (4).

En su primera novela Loss and Gain: The Story of a Convert (1848), Newman emplea la ficcion para sugerir que <<en la Iglesia catolica, la idea de culto es diferente de la idea que se tiene de el>> en el protestantismo, <<porque, en verdad, ambas religiones son diferentes>>. La Misa <<no da simplemente forma a las palabras; se trata de una gran accion, la mayor accion que se puede desempenar en la tierra>> (5). Al final del libro vemos al heroe recien convertido orando delante del tabernaculo que contiene el Sacramento reservado. La idea del catolicismo como liberacion de la subjetividad religiosa a traves de la objetividad externa se aplica en particular a la introversion, a la <<contemplacion de si mismo>>, que Newman, como ex-evangelico que era, consideraba fomentada por la doctrina protestante de la justificacion por la fe, y contra la que tan fieramente ya habia reaccionado como anglicano tractariano. En consecuencia, no nos asombra descubrir que el tema de la liberacion de la prision del individuo sea tan importante en estas sus primeras obras catolicas. En la segunda novela de Newman, Callista: A Tale of the Third Century (1856), la heroina pagana se convierte finalmente por el argumento de que la doctrina del infierno, a la que ella se habia opuesto de una manera muy moderna, no es mas que la doctrina de la prision eterna del yo separado de Dios. Si hay vida despues de la muerte, explica el sacerdote Cecilio, entonces <<viviras ... seguiras siento tu misma. Continuaras teniendo el mismo ser, aunque privada de esos apoyos externos, de esos alivios y consuelos de los que ahora disfrutas. Seras tu misma, cerrada en ti misma>>. La felicidad de la persona depende de la existencia de una realidad fuera de si misma, porque <<el alma necesita siempre objetos externos sobre los que apoyarse>>. Es un topico que Newman argumentaba la existencia de Dios desde la conciencia, pero es de notar que, cuando decidio dramatizar la conversion de un no creyente, el argumento de la conciencia no fuera el mas destacado. Del mismo modo que la afectividad humana normal requiere la existencia de otras personas, los seres humanos tienen <<necesidades, deseos, expectativas y aspiraciones religiosas, todas ellas precisan un Objeto, y por su propia existencia implican que ese Objeto existe tambien>>. A medida que Callista se ve cada vez mas atraida por el cristianismo como respuesta a <<todas sus necesidades y aspiraciones>>, <<mas parecia ... tener una realidad externa y una sustancia>> (6).

Influido como estaba por el evangelismo y el romanticismo, Newman recelaba de la amenaza que la preocupacion subjetiva por uno mismo suponia para la objetividad y la realidad. En efecto, el temor a convertirse en prisionero de sus propios sentimientos y pensamientos desaparecio tras su conversion al catolicismo, porque le proporciono la llave para liberarle de la prision del yo. Nos encontramos ante el intento de conferir una expresion imaginativa a este descubrimiento que estimulo su periodo mas literario en los anos posteriores a la conversion.

2

Los criticos literarios y los academicos modernos, al menos en el mundo anglosajon, son capaces de cometer los errores mas atroces por su desconocimiento del cristianismo, y especialmente por su ignorancia del catolicismo. No cabe duda de que serian mas cautos si tuvieran que pronunciarse sobre la literatura hindu o islamica, pero, a pesar de su propio laicismo, cuando opinan sobre escritores de origen cristiano o catolico, tienden a suponer, que estan versados en lo que en esas obras se da por sentado; o al menos piensan que pueden adquirir facilmente esos conocimientos de fuentes secundarias. El ejemplo mas increible que conozco es la conocida presuposicion de William Empson, a saber, que el verso del soneto de Shakespeare <<Bare, ruined choirs where late the sweet birds sang>> hace referencia a los ninos del coro y no a los monjes; la imagen evocada por el corresponde a una catedral inglesa despues de la Reforma, con ninos anglicanos en el coro y no a las sillerias del coro de los monasterios abandonados y saqueados donde los monjes cantaban sus oficios.

En mi capitulo sobre Hopkins apunte un error mucho mas perdonable por parte del poeta y critico Geoffrey Hill. Hill defendia que, despues de perder el <<ritmo>> familiar de la cultura anglicana, Hopkins recurrio al ritmo brusco (sprung rhythm) como el mas cercano al habla natural y, ademas, que su predileccion por los monosilabos del discurso demotico como el <<material mas elemental>> para sus poemas <<podia armonizarse>> con <<la disciplina mistica de la "oracion breve", con la significacion de la procesion del Corpus Christi, y con la melodia sostenida del canto gregoriano>>. Hill expuso ademas que, dada la devocion que tenia Hopkins por sus companeros jesuitas, poetas y martires, Edmund Campion y Robert Southwell, <<tambien deberia haber conocido el ... grito de muerte del prior Houghton>>, uno de los martires cartujos de Tyburn en 1535. Aludiendo al <<poder ambivalente de las palabras cortas>>, Hill cita el ultimo verso de Carrion Comfort, donde <<lo expletivo>> y <<la palabra de la fe sin adornos>> apenas se distinguen (7). Asi pues, Hill, de modo un tanto criptico, vincula el ritmo monosilabico de la poesia de Hopkins con diversas practicas catolicas. La relevancia de las procesiones del Corpus Christi no se explica con claridad, pero parece ser una referencia a los cantos en latin que las habrian acompanado. En cuanto al canto gregoriano, es cierto que Hopkins, como cualquier sacerdote catolico, estaria familiarizado con los cantos gregorianos oficiales que el sacerdote debia cantar en la misa mayor, pero el resurgimiento del canto llano llego despues; y en las grandes iglesias y comunidades jesuiticas --donde puede que se cantaran las misas y las visperas de los domingos-- resulta muy improbable que los coros incluyeran mucha musica gregoriana en sus repertorios. Cabe recordar asimismo que Hopkins no fue monje ni fraile --los comentaristas no catolicos tienden a suponer que todos los religiosos son monjes-- y el canto diario en su conjunto durante la misa y el oficio divino estaba lejos de ser una caracteristica de las casas de los jesuitas; en realidad, una parte importante de la naturaleza revolucionaria de la Sociedad de Jesus, cuando esta se fundo, era que sus miembros gozaran de la independencia y la movilidad que se habia negado a los monjes y frailes enclaustrados. Ademas, la aparente referencia de Hill a la repeticion de la formula de la oracion breve utilizada tradicionalmente en el rezo contemplativo dificilmente pudo desempenar una funcion en la vida religiosa de Hopkins, no solo porque la meditacion sistematica de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola proporcionaba el marco fundamental, incluso exclusivo, para la vida de oracion del jesuita, sino porque el resurgimiento de la oracion contemplativa en la Iglesia catolica que se dio en el siglo XX no habia comenzado todavia; es mas, desde la controversia quietista del siglo XVII solia abordarse con circunspeccion e incluso con sospecha. A buen seguro no formaba parte de la espiritualidad tradicional de los jesuitas.

La practica devocional particular, que era esencial en la vida de un jesuita, ademas de ser un patrimonio comun de todos los catolicos hasta el Concilio Vaticano II, era mas bien una oracion como la que Newman describio en Loss and Gain para representar el tipico servicio catolico popular. Si bien en la Misa Tridentina no habia participacion vocal --aparte de las respuestas de los monaguillos y del coro en una misa cantada--, en el servicio vespertino popular de la bendicion toda la congregacion participaba en los himnos y las letanias. En Loss and Gain, la bendicion viene precedida por lo que es, obviamente, el rosario. La descripcion que hace Newman de la impresion que provoca en su heroe la primera experiencia de culto catolico es muy significativa: <<Era rapido, alterno, monotono; y ... parecia interminable>> (8). Este comentario sobre la recitacion de las breves oraciones vocales, principalmente el Avemaria intercalado con el Padrenuestro y otras oraciones, tambien podria aplicarse a la letania en latin que venia despues, y que, en la novela, es cantada alternativamente por el coro y el pueblo. El propio Newman compuso varias piezas litanicas, con la intencion de agrupar finalmente toda una serie de letanias para todo el ano. El ritmo monosilabico y monotono diferia enormemente de las intrincadas y densas oraciones del Book of Common Prayer de la Iglesia de Inglaterra. Como anglicano, Newman recuerda que su amigo y companero tractariano Hurrell Froude <<solia decir que "las oraciones largas" ... llegaron con la Reforma>>. Mas tarde, como catolico, Newman considero que la <<repeticion ... de formulas sencillas y conocidas por todos sera considerada gracias a la experiencia como el mejor medio practico de asegurar la oracion y la union en la oracion de masas de hombres ... Las letanias ... responden a este proposito>> (9). Su ritmo abrupto, rapido y monosilabico, era justo lo contrario de la cadencia larga y pesada de la prosa del Book of Common Prayer, con el que se habian educado conversos como Newman y Hopkins. A diferencia del Book of Common Prayer, las letanias en latin carecian de toda calidad estetica o literaria para ser recomendadas. Como G.K. Chesterton expreso con pena: <<El catolicismo ingles, por la gran calamidad de nuestra historia, se exilio durante los siglos XVI y XVII (justo en el momento en que acababa de formarse nuestra lengua moderna), y tuvo que buscar su mas elevada inspiracion en lenguas extranjeras ... y tradujo estas obras a una lengua con la que los exiliados habian perdido contacto y cuyo gusto no era todavia lo bastante firme y seguro>> (10). Como jesuita, Hopkins estaba empapado de las letanias, dado que recitarlas era un acto diario de culto en una comunidad jesuita. Dieciocho anos despues de la muerte de San Ignacio de Loyola, la asistencia diaria a las letanias se hizo obligatoria para todos los jesuitas, un edicto que se reitero, incluso de manera mas estricta, en 1594. La <<Devocion a la Bona Mors>> estaba particularmente asociada con la Sociedad: consistia en oraciones por una muerte feliz y contenia no solo una letania de los santos sino tambien una letania de la Pasion. Estas letanias parecen ahora extranas a la mayoria de los catolicos modernos, pero eran un bien comun de los catolicos y constituian en gran medida el culto en lengua vernacula del momento.

En aquellos momentos, el oficio divino, o breviario, se hacia por supuesto en latin y se consideraba dominio exclusivo de clerigos y religiosos. En lugar de los salmos, los laicos tenian el Salterio de Jesus, que data probablemente del siglo XV y que constaba de quince <<peticiones>>, cada una de ellas con varias suplicas breves, como por ejemplo <<Ten piedad de mi, Jesus, porque soy debil; oh, Senor, ayudame, porque soy incapaz de ayudarme a mi mismo>>. Aqui tambien apreciamos el mismo tipo de plegaria sencilla, breve, asombrosamente monosilabica. Habia una forma de oracion incluso mas escueta, que no hubiera resultado nada familiar a un converso, la denominada <<jaculatoria>>. Los devocionarios catolicos del siglo XIX estaban llenos de este tipo de oraciones (a las que se les anadian indulgencias), tales como estas, las mas sencillas: <<!Ten piedad de mi, Jesus!>> o <<!Jesus, Maria!>> En el momento mas solemne de la misa, cuando el pan y el vino eran consagrados por el sacerdote hablando sarta yace, se tocaba una campana como senal para que los fieles adoraran la Hostia y el Caliz elevados, un acto de adoracion que tacitamente iba acompanado de una jaculatoria como <<!Senor mio y Dios mio!>> o <<!Oh Santisimo Sacramento!>>. Estas oraciones se encontraban en una seccion de un devocionario catolico tipico (The Catholic Manual of Instructions and Devotions) denominada <<Metodo para oir misa devotamente>>. La palabra oir nos recuerda que no habia participacion vocal y que no se escuchaban la mayor parte de las palabras pronunciadas en voz baja durante la misa. Cabe senalar ademas que solo un punado de catolicos doctos hubiera sido capaz de seguir una misa con sus misales; el resto de la congregacion recitaba el rosario en privado o seguia la misa con el libro de oraciones, donde solo se reproducian algunas partes de la liturgia. Las oraciones, muchas de ellas simples jaculatorias, tenian como finalidad ser recitadas en silencio.

La observacion perfectamente valida de Geoffrey Hill sobre los gritos de muerte de los martires debe, pues, inscribirse en este contexto mas amplio, porque a fin de cuentas se trata simplemente de una forma particular de oracion a modo de jaculatoria. Las palabras concluyentes del ultimo verso de Carrion Comfort, <<Of now done darkness I wretch lay wrestling with (my God!) my God>> (11), que Hill cita como ejemplo del modo poderosamente ambivalente con que Hopkins utiliza los vocablos breves, se encuentran, dice, entre <<el expletivo>> y <<la palabra de la fe sin adornos>>. Pero basta con prestar atencion a la manera de hablar habitual en una cultura profundamente catolica como la irlandesa para oir jaculatorias como <<!Jesus, Maria!>>, como un modo expletivo de expresar diversas emociones. Es evidentemente cierto que en la tradicion protestante inglesa autoctona en la que Hopkins se crio, el nombre de Dios o el de Cristo se utilizaban comunmente como palabras profanas; pero la lengua utilizada para el culto y la devocion anglicana no fomentaban en modo alguno el tono de las jaculatorias en las oraciones, que tanto se parecen al discurso demotico y que dieron pie al tipo de ambivalencia dramatica a la que alude Hill.

No obstante, esto no quiere decir que las devociones populares catolicas en lengua vernacula no incluyeran arcaismos. En particular, solo era aceptable dirigirse a Dios en la antigua segunda persona del singular. Para apreciar hasta que punto la diccion tradicional estaba fusionada con una lengua devocional capaz de mezclarse con el discurso demotico, solo tenemos que leer la segunda estrofa de The Wreck of the Deutschland, donde Hopkins aprovecha maravillosamente sus posibilidades, unas capacidades que no hubiera encontrado en su propia cultura anglicana: <<I did say yes / O at lightening and lashed rod; ! Thou heardst me, truer than tongue, confess / thy terror, O Christ, O God ...>> (12). Esas ultimas palabras, ?son una oracion, un juramento o un grito de dolor? Es posible que sean las tres cosas a la vez.

El poeta, que dijo que se servia del sprung rhythm porque era <<el mas cercano al ritmo de la prosa, que es el ritmo original y natural del habla>>, sostenia ademas que <<el lenguaje poetico de una epoca deberia ser la lengua habitual elevada, elevada de alguna manera ... ... pero no ... de modo obsoleto>> (13). Para ver como Hopkins compuso su poesia de acuerdo con este ideal, y como su desarrollo esta ligado a su conversion al catolicismo romano, resulta instructivo comparar dos poemas eucaristicos: uno escrito cuando todavia era anglo-catolico y otro cuando era ya catolico romano.

El poema previo a la conversion, Barnfloor and Winepress, de 1864, se hace eco de la denominada Version Autorizada y del Book of Common Prayer, anglicanos, ambos clasicos de la prosa del siglo XVI, y que tanta influencia han ejercido en la lengua y la literatura inglesas: <<We scarcely call that banquet food, / But even our Saviour's and our blood, / We ore so grafted on his wood>> (14). Pero si analizamos un poema con el mismo tema, escrito quince anos despues, The Bugler's First Communion, percibimos en la lengua y el ritmo de la poesia la influencia de una cultura religiosa totalmente diferente: <<Forth Christ from cupboard fetched, how fain I of feet / To his youngster take his treat! / Low-latched in leaf-light housel his too huge godhead>> (15). Estos tres versos abruptos, directos, no solo carecen de la diccion literaria y obsoleta de la liturgia anglicana, sino que ilustran bien el argumento de Newman sobre la naturaleza eficiente y practica del culto catolico; ademas, incorporan otro rasgo interesante de la poesia madura de Hopkins, su capacidad para incomodar con una palabra reconocidamente coloquial como treat. Pero es que la lengua devocional del catolicismo ingles anterior al Concilio Vaticano II, que Chesterton consideraba tan de mal gusto, tiene exactamente la misma capacidad para incomodar. Una tipica letania contemporanea del Santisimo Sacramento describia la especie consagrada como <<Corn of the elect, / Wine whose fruit are virgins, / Bread of fatness, and royal Dainties>> (16). Aparte del deseo de Hopkins de conectar la poesia con la lengua coloquial viva, se entiende facilmente el hecho de que una palabra maliciosamente inapropiada como treat se cuele en un poema sobre la misa cuando una letania de uso comun ya se referia a la especie eucaristica como dainties.

En efecto, hay un poema de Hopkins, Duns Scotus's Oxfard, que no solo parece contener reminiscencias de la mas conocida de las letanias de entonces, la de Loreto, sino que es en si una letania, con las invocaciones titulares que culminan en una proposicion de relativo descriptiva: <<que encendio a toda Francia por Maria sin mancha>>. Igualmente, el poema mas ambicioso, largo y magnifico de Hopkins, The Wreck of the Deutschland, comienza con unos versos que, por la acumulacion de invocaciones titulares, recuerda inmediatamente la forma y el ritmo de la letania. La diferencia con los poemas religiosos anglicanos anteriores es que, en lugar de contar con los ricos recursos literarios de la cultura anglicana, el poeta solo dispone ahora del ritmo demotico de la piedad catolica vernacular sonando en su cabeza. Pero la ganancia supera con creces la perdida, puesto que Hopkins utiliza (<<acentua>>) el efecto de la monotonia repetitiva de estas devociones catolicas elementales, como el rosario y la letania, para generar un sonido completamente nuevo en la poesia inglesa, un sonido que pone de manifiesto una marcado sentimiento religioso sin perder el contacto con la lengua hablada: <<Thou mastering me / God! Giver of breath and bread; / World's strand, sway of the sea; / Lord of living and dead ...>> (17). El poema termina del mismo modo como empieza: la monja martir y Cristo, el <<maestro de martires>>, son invocados en la estrofa final que recuerda, de nuevo, la letania. Para oir el mismo ritmo, en particular el efecto acumulativo de los versos pesadamente monosilabicos, no hemos de acudir a las cadencias polisilabicas de la Version Autorizada o del Book of Common Prayer, sino al sencillo ensalmo de la letania.

Si esta evolucion y este refinamiento, que tan perspicazmente ha visto Geoffrey Hill, son ciertos, llegamos a la conclusion algo extrana de que la lengua poco literaria de una devocion catolica practicamente desechada en la actualidad fue un factor determinante que ayudo a Hopkins a escapar de unas convenciones poeticas poco originales y a convertirse en <<el primer poeta moderno ingles>>, como se le suele llamar. En tal caso, una parte significativa del <<material mas elemental>> que Hopkins empleo para conectar de nuevo la poesia con la lengua hablada resulta ser la diccion y el ritmo de una religion minoritaria que parecia extrana y nada inglesa, que no tenia aspiraciones o pretensiones literarias, al menos en la lengua vernacula, y que existia fuera de la corriente dominante de la cultura y la religion inglesas.

Quisiera ahora centrarme en otro aspecto del efecto de la conversion de Hopkins en su poesia. Al final de su vida, Evelyn Waugh, consternado por la revolucion liturgica acaecida tras el Concilio Vaticano II, escribio en su diario que se habia sentido atraido por la Iglesia catolica <<no por sus ceremonias esplendidas, sino por el espectaculo del sacerdote como un artesano>> que <<tiene un trabajo importante que hacer>> (18). Menciono esto porque, aunque Hopkins no fuera por supuesto el primer poeta religioso ingles en hacerse sacerdote, es el primer poeta que escribe sobre lo que hace un clerigo, del mismo modo que Conrad escribio acerca del trabajo de un marino mercante, o Wilfred Owen de los soldados.

El poeta T.S. Eliot escribio sobre la guerra, de manera memorable en Little Gidding, uno de los Four Quartets, aunque esto no le convierte en un <<poeta de la guerra>> como lo es Owen. De mismo modo, Hopkins es mas que un poeta religioso, es literalmente un sacerdote-poeta.

Los comentaristas han senalado que en uno de sus primeros poemas, escrito cuando Hopkins aun era anglicano, el poeta parece casi un sacerdote dirigiendose a los comulgantes desde el altar. Otro poema anglicano, Habit of Perfection, escrito un ano despues, en 1866, tiene influencias de The Priesthood, obra del poeta anglicano del siglo XVII George Herbert. El tono acogedor tipico de la diccion de Herbert agrado a Hopkins, pero ya se aprecia una diferencia en un detalle muy concreto del poema de Hopkins: <<But you shall walk the golden street / And you unhouse and house the Lord>> (19). En ese momento se habia producido un cambio en la Iglesia de Inglaterra gracias al Movimiento Tractariano: el Sacramento se reservaba en las iglesias anglo-catolicas --que en casos extremos parecia imposible distinguir de las iglesias catolicas romanas--, y los miembros del clero, al igual que sus homologos romanos, tambien sacaban y guardaban las hostias consagradas reservadas en el tabernaculo situado en la parte posterior del altar. Esta es la practicidad del catolicismo como religion <<funcional>> que tanto impresiono a Newman, frente a la <<vaga generalidad>> del anglicanismo.

Esta practicidad paradojica, este aspecto tan mundano de una religion que reivindicaba misterios rechazados por el anglicanismo y el protestantismo dominantes, encontro su expresion poetica en Hopkins, del mismo modo que ayudo a conformar las novelas y satiras de Newman en la decada posterior a su conversion. Un poema como Felix Randal, por ejemplo, introduce un elemento completamente novedoso en la poesia religiosa inglesa. Lejos de la parroquia rural de Herbert, nos encontramos ahora en los suburbios de Liverpool, donde Hopkins trabajo durante casi dos anos en una parroquia. En lugar de la charla refinada de una familia de clase media en una vicaria anglicana, escuchamos una conversacion profesional de sacerdotes en la casa del parroco: <<Felix Randal, el herrador, oh, ?es que ha muerto?>>. Al igual que los medicos y las enfermeras, para quienes la muerte es un hecho habitual, algo que forma parte de su cotidiana labor profesional, el sacerdote tambien debe estar presente en el lecho de muerte, no solo para expresar sus sentimientos espirituales, sino esencialmente para realizar un trabajo, tambien con sus manos; por eso, habla inevitablemente con el mismo tono natural, incluso despreocupado, de los muertos. Puesto que esto se aleja tanto de una supuesta conducta <<religiosa>> correcta, parece normal que algunos criticos anglosajones hayan manifestado su asombro por la actitud desapasionada de Hopkins. No obstante, como senala otro critico, lo mismo\ cabe decir de su <<extrana indiferencia ... hacia los propios sacramentos>>, como se deduce de sus expresiones coloquiales: <<Ser ungido y todo lo demas>>. Ya que resulta inconcebible que Hopkins, un hombre verdaderamente serio, tuviera la mas minima falta de reverencia por los sacramentos de la Iglesia, esto sugiere mas bien que los criticos deben de formar parte de una cultura protestante (o mas bien post-protestante), puesto que, segun Newman, <<condenan a los catolicos porque, pese a ser muy religiosos, son naturales, sencillos, de facil trato y alegres cuando mencionan las cosas sagradas; mientras que ellos creen que nunca son tan reales como cuando se muestran especialmente solemnes>> (20).

Hay otro elemento inusual en el poema que merece ser mencionado, a saber, la idea del sacerdote como artesano, como el herrero; es un hombre que hace cosas, en lugar de limitarse unicamente a hablar. No hay ningun indicio en todo el poema de Hopkins de que dijera nada al hombre enfermo. Solo le <<unge>> y, de nuevo con sus manos, le <<ofrece>> la Comunion (<<our sweet reprieve and ransom>> (29)). Hopkins no le ofrece un sermon o palabras de exhortacion espiritual, sino dos sacramentos concretos: el primero le ,<repara,> y el segundo le produce <<un corazon mas santo>>. Ciertamente, estos detalles destacan el poder del sacramentalismo catolico frente a la confianza protestante en la predicacion de la Palabra sagrada. Tambien insinuan la solidaridad del sacerdote con el trabajador, porque cuanto le ofrece no procede de su conocimiento (inevitablemente superior) de la Biblia y de los libros espirituales, sino que son cosas tan sencillas como el aceite (bendecido) y el pan (consagrado) que trae consigo y administra con sus manos desnudas. En otras palabras, el sacerdote es una especie de trabajador, cuya importancia no radica en el conocimiento o en la influencia que se derivan de su nivel de educacion o de la clase a la que pertenece, sino del poder que posee (por la imposicion de manos en el sacramento del Orden) para realizar determinadas acciones sacramentales con sus manos y con las cosas mas habituales de este mundo.

Lo que hace distintos a muchos de los poemas religiosos de Hopkins es su caracter <<pastoral>>: tratan de la labor pastoral de un sacerdote, una ocupacion que le proporciono gran parte de los temas que trataba. Asi, Felix Randal describe como el sacerdote cumple con su <<deber>> con un hombre enfermo y le <<cuida>>. El propio Hopkins, cuando trabajaba en la parroquia jesuita de San Luis, en Oxford, escribio al poeta Robert Bridges en 1879: <<En mi experiencia profesional encuentro mucho material sobre el que escribir>> (22). Hizo este comentario al final de una deliberacion sobre el soneto llamado The Handsome Heart, donde describe como pidio a un monaguillo que dijera que regalo deseaba en recompensa por los servicios prestados durante la Semana Santa y termina diciendo <<None but this, all your road you race / To match and more than match its sweet forestalling strain>> (23).

En muchos de sus poemas se percibe la misma nota de preocupacion sacerdotal. En The Wreck of the Deutschland, el contraste que crea Hopkins entre su propia seguridad tranquila y la agonia de las monjas naufragando --<<Away in the loveable west / On a pastoral forehead of Wales, / I was under a roof here, I was at rest, / And they the prey of the Gales>> (24)--, no es de seguro el tipo de comparacion que uno haria mentalmente al saber de un accidente o de una catastrofe, pero sirve al mismo tiempo para expresar la sensacion de fracaso del sacerdote al no poder estar junto a sus hermanas de religion cuando mas le necesitaban. El lamento por los <<no confesados, de entre la tripulacion y los pasajeros, a quienes les falta no solo un sacerdote sino incluso la fe catolica, se repite en otro poema sobre un naufragio, The Loss of the Eurydice, donde el poeta sacerdote llora por <<These daredeaths, ay this crew, in / Unchrist, all rolled in ruin>> (25), y ruega por que su <<oracion>> sea <<escuchada>>. De forma similar, en Henry Purcell, Hopkins ofrece una oracion retroactiva de intercesion por su amado compositor que murio en la herejia: <<Have fair fallen, O fair, fair have fallen, so dear / To me, so arch-especial a spirit as heaves in Henry Purcell, / An age is now since passed, since parted; with the reversal / Of the outward sentence low lists him, listed to a heresy, here>> (26). At the Wedding March es tambien un <<poema que es una plegarias, pero muy diferente, es una especie de verso rimado equivalente a la bendicion dada por un sacerdote a la pareja cuando celebra el sacramento del matrimonio. Tambien el sacerdote catolico tiene que pronunciar sermones y administrar sacramentos, y Morning, Midday, and Evening Sacrifice

es en efecto una homilia poetica sobre la importancia de ofrecerse a Dios en la juventud, como se aprecia en el pasaje paralelo de un sermon real que Hopkins pronuncio en agosto de 1879. Sin embargo, incluso cuando el poema no trata de una tarea pastoral o sacramental especifica, el poeta se identifica con el sacerdote preocupado. En The Lantern out of Doors, por ejemplo, Hopkins comienza con la experiencia habitual de especular sobre la identidad de un viandante o un extrano al que nunca mas volveremos a ver: <<Sometimes a lantern moves along the night. / That interests our eyes. And who goes there? / I think; where from and bound, I wonder, where, / With, all down darkness wide, his wading light?>> (27). A medida que avanza el poema --culminando con el convencimiento de que <<a Cristo le importa>>--, nos damos cuenta de que hay algo mas que curiosidad: el poeta se involucra activamente, como un sacerdote ansioso por salvar almas, algo para lo que, sin embargo, se siente impotente: <<Death or distance soon consumes them; wind, / What most I may eye after, be in at the end / I cannot, and out of sight is out of mind>> (28). The Candle Indoors es un poema muy similar; la accion transcurre de nuevo en la noche, aunque esta vez es el poeta quien camina por la calle: <<Some candle clear burns somewhere I come by / ... By that window what task what fingers ply, / I plod wondering, a-wanting, just for lack / Of answer the eagerer a-wanting Jessy or Jack / There / God to aggrandise, God to glorify>> (29). El poema termina con el autor reprochandose a si mismo las preocupaciones por su vecino en lugar de analizar su propia conciencia; pero quedarse en la mera afirmacion de que este es un poema religioso me parece que deja de lado la nota especificamente sacerdotal que resuena en gran parte de la poesia de Hopkins.

El tercer efecto de la conversion de Hopkins al que quiero referirme es su actitud ante la muerte. En un detallado estudio publicado hace unos anos, Death and the Future Life in Victorian Literature and Thought, Michael Wheeler examino con detenimiento cuatro textos literarios: In Memoriam de Tennyson, Our Mutual Friend de Dickens, The Dream of Gerontius de Newman y The Wreck of the Deutschland de Hopkins. Para Wheeler, el principal factor que distingue a los dos primeros autores de los dos ultimos es que Tennyson y Dickens <<simpatizaban con la opinion generalizada de la Iglesia anglicana sobre muchas cuestiones doctrinales del momento, y basaban su produccion literaria en el tema de la muerte y la vida futura ... en la autoridad del corazon y en la interpretacion liberal de las escrituras>>, mientras que Newman y Hopkins, <<ambos sacerdotes catolicos romanos ..., basaban su tratamiento del purgatorio y el martirio ... en la autoridad y la teologia de la iglesia a la que se habian convertido>> (30).

Lo que para mi sorpresa no aparece en el debate de Wheeler es cualquier apreciacion de la enorme diferencia en la actitud ante la muerte de estos escritores protestantes y catolicos, una diferencia que se explica por el hecho de que la Reforma habia abolido la doctrina del purgatorio y la invocacion de los santos. Para Tennyson y Dickens, la persona fallecida, aparte una existencia continua en el recuerdo, ya no mantenia contacto o relacion alguna con los vivos. Si los dos unicos destinos para los muertos son el cielo y el infierno, no tiene sentido rezar por ellos. Si, ademas, como defendian los reformistas protestantes, solo habia un mediador entre Dios y el hombre, Jesucristo, y los santos en el cielo unicamente permanecian en el recuerdo de los vivos como modelos a los que admirar y por los que sentirse inspirados --desde luego, no como miembros de la Iglesia triunfante, y de cuya intercesion se pueden beneficiar los miembros de la Iglesia militante--, entonces ya no tiene sentido una relacion real o practica entre los muertos y los vivos. Se pueden citar aqui las memorables palabras de Eamon Duffy en The Stripping of the Altars sobre el efecto de la Reforma inglesa en la situacion de los muertos: <<Los muertos, cuyos nombres se recitaban semana tras semana ... en la Misa de la parroquia, formaban parte de las comunidades en las que habian vivido ... Pero en el mundo del libro [de oraciones] de 1552, los muertos ya no estaban con nosotros. No se podia hablar con ni sobre ellos, de cualquier cosa que afectara a su bienestar. Los muertos estaban fuera del alcance del contacto humano, incluso de las oraciones humanas ... No se hablaba con la persona muerta, sino sobre ella, como si no estuviera alli, como si se hubiera marchado: los limites de la comunidad humana se habian redefinido>> (31).

Por tanto, el aspecto mas importante que debe destacarse no es que Tennyson y Dickens fueran liberales teologicamente, en tanto que Newman y Hopkins eran conservadores y basaban sus poemas en el dogma, sino que Tennyson no puede rezar por Arthur Hallam, y Hopkins si puede rezar, y lo hace, por Henry Purcell. Con ello no quiero decir que esta diferencia tan importante afecte a la calidad de la poesia; simplemente deseo afirmar que estamos ante un tipo de literatura sobre la muerte totalmente distinta. Dream of Gerontius no solo incluye una letania de los santos, recitada por los asistentes ante el moribundo Geroncio, sino que, tras la muerte, el alma de Geroncio es consciente de las oraciones que se estan rezando por ella: << ... I surely heard a priestly voice / Cry "Subvenite"; and they knelt in prayer. / I seem to hear him still; but thin and low ...>>. Al final del poema, cuando Geroncio esta en el purgatorio, el Angel le asegura que <<masses on the earth, and prayers in heaven, / Shall aid thee>> (32).

La poesia de Hopkins engloba oraciones sacerdotales por los muertos y rezos de los santos por los vivos. Como catolico ingles, y especialmente como jesuita ingles, Hopkins conocia de sobra a los martires ingleses, entre los que destacaban los jesuitas, que habian ofrecido sus vidas por la fe catolica en tiempos muy duros. En su poema sin titulo sobre Margaret Clitheroe, la mujer de York que murio aplastada en 1586 por dar cobijo a sacerdotes, Hopkins deja claro que, aunque no hubiera sido beatificada o canonizada, tuvo la muerte de una verdadera martir: despues de tres oraciones jaculatorias con las que invoco el nombre sagrado de Jesus (<<pronuncio Su nombre hasta tres veces>>), sus ultimas palabras fueron estas: <<Sufro esto, dijo ella, por ti>>.

Todo esto es importante para entender la finalidad de Hopkins en The Wreck of the Deutschland, donde la altisima monja dificilmente podria ser una candidata a la beatificacion y canonizacion formal, pero Hopkins la ve como una martir genuina, porque apela al <<maestro de martires>>: <<!Oh Cristo, ven pronto!>>. Como buena monja, ella habia rezado a menudo por una <<muerte feliz>> o <<Bona Mors>> y su oracion es ahora atendida: <<The cross to her she calls Christ to her, christens her wild-worst Best>> (33). No es necesario invocar ninguna aparicion milagrosa para la estrofa 28, como han hecho algunos comentaristas, pues podria entenderse como una disminucion de la fe de la monja a la hora de obtener su corona de martirio. Lo importante, sin duda, es que, al abrazar voluntariamente la cruz, esta monja abraza igualmente la cruz de Cristo: cuando acepta la muerte, encuentra a su Salvador crucificado; en otras palabras, con los ojos de la fe ve a Cristo entre las olas que la engullen. Para que una persecucion religiosa de como resultado un martir y no meramente una victima, la teologia catolica considera esencial que el sufrimiento sea aceptado libremente, como un gesto que comparte la pasion de Cristo. En consecuencia, el poema no termina con un tono tragico sino triunfante, puesto que la monja con su muerte --que es percibida como una auto-oblacion--, consigue mas de lo que hubiera podido hacer como hermana enfermera en America. Perseguida por los prusianos protestantes de Bismarck, ha naufragado en las costas de otro pais protestante. Con todo, Hopkins interpreta su ahogamiento no como la perdida de una vida sino como un beneficio inmenso para sus compatriotas hereticos: <<Dame, at our door / Drowned, and among our shoals, / Remember us in the roads, the heaven-haven of the reward: / Our king back, Oh, upon English souls!>> (34). Convencido de que su grito indica que ha muerto como martir, Hopkins es libre de creer que ella ha ido al cielo, desde donde, segun la doctrina de la comunion de los santos, es de suponer que estara rezando por las personas que le dieron muerte.

En Tennyson y Dickens, los muertos pueden seguir viviendo en la memoria de los vivos y ser una fuente de inspiracion, pero las muertes de Arthur Hallam y del pequeno Johnny son unicamente un acontecimiento tragico: el unico consuelo, como Wheeler senala, radica en <<la esperanza de una vida futura en Cristo>> 35. En Newman y Hopkins, sin embargo, los muertos y los vivos estan unidos por algo mas que el recuerdo, porque si los muertos estan en el purgatorio, dependen de los rezos de los vivos, y si estan en el cielo, los vivos dependen de su intercesion. Esto no significa que The Dream of Gerontius sea un poema mejor que In Memoriam, evidentemente no es asi. Lo que si significa, no obstante, es que la muerte puede ser celebrada con jubilo por un escritor catolico de un modo que seria imposible en una cultura donde los muertos quedan excluidos (salvo en el recuerdo) de la comunidad de los vivos. La conclusion triunfal de The Wreck of the Deutschland aporta una nota de frescura a la literatura sobre la muerte del siglo XIX, al tiempo que crea un poema que posiblemente no sea magnifico en todas sus partes, pero que finaliza con una soberbia explosion de alegria llena de confianza.

He presentado en este articulo algunas de las conclusiones a las que llegue en mi libro, que trata de como la conversion al catolicismo de dos grandes escritores, uno prosista y el otro poeta, influyo en ellos como escritores. Espero haber mostrado tambien que la critica literaria que resta importancia, o incluso ignora, a la religion como inspiracion artistica es probablemente culpable de errores de interpretacion mas o menos graves.

* Conferencia pronunciada en el marco de los Seminarios permanentes del Instituto de Antropologia y Etica de la Universidad de Navarra. Como apunta C. Pujol, <<traducir a Hopkins es como tocar Stravinsky con una armonica>> (G. MANLEY HOPKINS, Poesia, Seleccion y traduccion de Carlos Pujol, Comares, Granada 2005, 9). Sin embargo, en castellano, lo han hecho poetas y traductores de la talla de J.A. Munoz Rojas, J.A. Valente, A. Ruperez, E. del Rio o Damaso Alonso, quien se admiraba del lenguaje creado por Hopkins para expresar la fuerza de lo divino (cfr. D. ALONSO, <<Seis poemas de Hopkins>>, en D. ALONSO, Obras completas IV. Estudios y ensayos sobre literatura, III, Gredos, Madrid 1975, 883-900). En estas paginas, nos servimos de la traduccion de Manuel Linares Mejias (G. MANLEY HOPKINS, Poemas completos, edicion bilingue a cargo de Manuel Linares Mejias, S.I., Mensajero, Bilbao 1988), quien, tambien segun Carlos Pujol, ha sido <<el mas esforzado y heroico de los traductores>>. Cuando no indicamos la fuente, la traduccion es nuestra (Nota de la Redaccion).

(1.) I. KER, The Catholic Revival in English Literature, 1845-1961, University of Notre Dame Press, Notre Dame, Indiana y Gracewing, Leominster-Herefordshire 2003, 189-190.

(2.) Ibid., 19-21.

(3.) Ibid., 23.

(4.) Ibid., 24,25,27.

(5.) Ibid., 29.

(6.) Ibid., 32.

(7.) Ibid., 35.

(8.) Ibid., 39.

(9.) Ibid., 38.

(10.) Ibid., 38.

(11.) <<[Aquella noche, aquel ano] de pasadas tinieblas, yo desdichado, permaneci luchando con (!Dios mio!) mi Dios>>, (G. MANLEY HOPKINS, Poemas completos, edicion bilingue a cargo de Manuel Linares Mejias, S.I., Mensajero, Bilbao 1988, 167).

(12.) <<Y dije si, / al restallante y lacerante latigo; / Tu me oiste, mas veraz que mi lengua, confesar / tu terror, oh Cristo, oh Dios>>, ibid., 63.

(13.) I. KER, The Catholic Revival in English Literature, 42.

(14.) <<Dificilmente podemos llamar a este banquete comida, / ya que es nuestro Salvador y nuestra sangre: / tan injertados estamos en su madero>>.

(15.) <<Cristo extraido del Sagrario, !que gustosamente, / a su paso juvenil, recojo su convite! / humildemente baja, en la leve oblea de la hostia, su tan inmensa frente divina>>, G. MANLEY HOPKINS, Poemas completos, edicion bilingue, 127.

(16.) <<Grano de los elegidos, / vino que da la pureza, / pan sustancioso, y manjares regios>>.

(17.) <<Tu me dominas, / oh Dios, dador del aliento y del pan; / margen del mundo, vaiven del mar, / de vivos y muertos Senor>>, G. MANLEY HOPKINS, Poemas completos, edicion bilingue, 61.

(18.) I. KER, The Catholic Revival in English Literature, 47.

(19.) <<Pero andareis por la calle dorada / y guardareis y sacareis de la casa al Senor>>.

(20.) I. KER, The Catholic Revival in English Literature, 49.

(21.) <<Nuestro dulce alivio y rescate>>, G. MANLEY HOPKINS, Poemas completos, edicion bilingue, 139.

(22.) I. KER, The Catholic Revival in English Literature, 50.

(23.) <<Nada mas que esto, que en este camino que emprendiste, / que armonices, y mucho mas que eso, el dulce esfuerzo que te dispones a hacer>>.

(24.) <<Lejos en el amable oeste, / en una falda pastoral de Gales, / yo bajo techo aqui, yo en mi reposo, / y ellas hechas botin de las borrascas>>, G. MANLEY HOPKINS, Poemas completos, edicion bilingue, 25.

(25.) <<Estas provocativas muertes, si, esta tripulacion, / todos sin Cristo, envueltos en la ruina>>, ibid., 109.

(26.) <<Que haya caido bien, oh bien, bien caido, el tan querido / para mi, asi arco-especial, un alma cual se yergue en Henry Purcell; / una epoca paso desde su marcha; pudo ser revocada / la sentencia exterior, dura, dictada contra el por su herejia>>, ibid., 121.

(27.) <<una linterna a veces se mueve entre la noche. / Y capta nuestros ojos. ?Quien va? --me digo---, / ?de donde viene?, ?a donde va? --me sorprendo--, / ?por donde su vagorosa luz se hunde en las anchas tinieblas?>>, ibid., 103.

(28.) <<Pronto muere o distancia los consume; devana / mi ojo lo que mas ver intento; ya estar en su entrana es imposible, / y fuera de la vista es fuera de la mente>>, ibid., 103.

(29.) <<Una clara candela brilla por donde ahora paso. / ... Tras la ventana, que tarea, que dedos manipular, / me pregunto anhelante, sin obtener respuesta / si algun Juan o Maria mas ansiosos, / alli anhelan magnificar a Dios, glorificarle>>, ibid., 123.

(30.) I. KER, The Catholic Revival in English Literature, 52.

(31.) Ibid., 53.

(32.) <<Yo oi la voz del sacerdote / gritar "Subvenite"; y ellos se arrodillaron en oracion. / Me parece estar escuchandolos todavia; pero debil y vagamente ...>>, <<misas en la tierra y plegarias en el cielo, / te ayudaran>>.

(33.) <<A su cruz llama su Cristo, cristianandola, en su trance peor, con el nombre Mejor>>, G. MANLEY HOPKINS, Poemas completos, edicion bilingue, 75.

(34.) <<Senora, a nuestra puerta / ahogada, y entre nuestros bajios; de nosotros acuerdate en los caminos hacia el puerto seguro de la recompensa; / oh que vuelva nuestro Rey a las almas inglesas>>, ibid., 83.

(35.) I. KER, The Catholic Revival in English Literature, 55.

Ian KER

Facultad de Teologia

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Title Annotation:Notas
Author:Ker, Ian
Publication:Scripta Theologica
Date:Jan 1, 2007
Words:9608
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