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La estructuracion del espacio urbano y productivo de Gadir durante la Fase Urbana Clasica: cambios y perduraciones.

The Structure of Gadir's Urban Area and its Productive Territory During the Urban classic Period: changes and Persistence

1. El origen de la ciudad y el modelo polinuclear de ocupacion del territorio. El cambio del paradigma interpretativo

La investigacion sobre la antigua colonia tiria ha estado condicionada desde la Antiguedad por el relato de Estrabon sobre la fundacion de Gadir, que recoge la tradicion oral de los propios gaditanos (Alvarez Marti-Aguilar 2014). a la escasez de testimonios escritos hay que sumar el halo de leyenda que envuelve la mayor parte de las informaciones que provienen del limes extremooccidental, una frontera mas imaginada que real puesto que las costas atlanticas eran conocidas y frecuentadas desde momentos anteriores.

A ello debio contribuir la fama que gozo durante toda la Antiguedad el Herakleion, el templo dedicado a Melqart y principal santuario de la ciudad desde sus origenes. Sobre la ubicacion de este en los alrededores de la actual isla de Sancti petri, en el extremo sur del archipielago, ha existido cierto consenso historico, aunque junto a la tradicional ubicacion, es decir en el propio islo te, ultimamente han aparecido otras propuestas como que se levantara en tierra firme -en la llamada punta del Boqueron (Frutos y Munoz 2004: 17)- o incluso en la zona actualmente hundida entre esta y la isla (Saez, Montero y Diaz, 2005: 875).

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Por el contrario, el lugar donde los fenicios levantaron el asentamiento primitivo ha sido objeto de multiples especulaciones, no exentas de controversia. Tanto, que la ausencia de vestigios urbanos inequivocos llevo incluso a plantear la posibilidad de que el nucleo fundacional fenicio no se hallara bajo la actual ciudad de Cadiz sino al otro lado de la bahia, en el yacimiento del Castillo de Dona Blanca (El Puerto de Santa Maria, Cadiz), situado en tierra firme junto a la antigua desembocadura del rio Guadalete (Ruiz Mata 1999).

Sin embargo, el panorama arqueologico de Gadir, al menos para epoca arcaica, se ha aclarado en los ultimos anos gracias a una serie de hallazgos. Entre estos destaca la excavacion del solar del antiguo Teatro Comico, donde los trabajos arqueologicos han sacado a la luz parte del entramado urbano de la ciudad primitiva (Zamora et al. 2010; Gener et al. 2012; Gener et al. 2014a). Todos los datos recabados (el urbanismo, la arquitectura domestica, el empleo de materiales y tecnicas constructivas levantinas, el uso de la escritura, la procedencia de la cultura material, etc.) indican el origen oriental de los restos y situan el momento de la fundacion hacia finales del s. IX a.C. (torres et al. 2014: 79), confirmando tanto la ubicacion insular del primer asentamiento tirio como la antiguedad del mismo. Secuencialmente, los restos excavados en el teatro Comico se insertan en un momento inmediatamente posterior al horizonte "precolonial fenicio" (torres 2008: 82) o "emporitano-precolonial" (Gonzalez de Canales, Serrano y Llompart 2006) definido a raiz de los hallazgos de Huelva (Gonzalez de Canales, Serrano y Llompart 2004) y la Rebanadilla en Malaga (Sanchez et al. 2012). otros autores, sin embargo, defienden que los restos exhumados en malaga pertenecen a una colonia sensu stricto, con lo que quedaria definida la existencia de un "horizonte colonial inicial" anterior cronologicamente al "clasico", que es el que se corres ponderia con la fundacion gadirita (Lopez Castro 2012: 116-117) que no seria, por tanto, la primera fundacion fenicia.

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Ahora bien, a pesar de la localizacion del mas que posible asentamiento primitivo bajo el solar de la ciudad de Cadiz, en territorio insular, parece coherente seguir defendiendo, a tenor de los datos materiales y textuales, la existencia de una ciudad polinuclear, con distintos focos localizados en el entorno de la bahia de Cadiz (las Gadeira de los textos), tanto en las islas como en tierra firme, con funciones diferenciadas (Ruiz Mata 1999; por ultimo, Dominguez monedero 2012) (Fig. 1).

De acuerdo a este modelo se propone un patron de asentamiento disgregado con varios nucleos de habitacion principales desde epoca arcaica. El original se localizaria en la parte septentrional del archipielago gaditano, en la ubicacion tradicionalmente propuesta, que queda confirmada tras las ultimas excavaciones llevadas a cabo en el casco historico de la actual ciudad (Teatro Comico, calle Ancha, Canovas del Castillo, niveles inferiores del Teatro Andalucia) (Fig. 2). desde este nucleo principal que no ocuparia una gran extension, el poblamiento debio expandirse desde momentos tempranos hacia tierra firme para facilitar un mejor control territorial, como demuestra el gran recinto urbano amurallado del Castillo de Dona Blanca (Ruiz Mata y Perez 1995). Algo posterior es el Cerro del Castillo, situado en la parte mas alta de la poblacion de Chiclana de la Frontera (Bueno y Cerpa 2008). Este yacimiento posiblemente surgiera en relacion con el templo de Melqart junto al que se situa, con una funcionalidad similar al Castillo de Dona Blanca.

La actividad industrial presenta tambien un esquema disociado. desde el s. VIII a.C. existen vestigios de la realizacion de actividades pesqueras en el archipielago (Cobos, Munoz y perdigones 1995-96; Cordoba y Ruiz mata 2005), aunque no hay constancia de la puesta en marcha de una industria conservera con vistas a la comercializacion de los productos marinos gaditanos a gran escala hasta los ss. VI-V a.C. (por ultimo, Saez 2014). mientras que los saladeros se localizan preferentemente en la costa interior de la bahia y en la cara insular abierta al oceano, los alfares que fabrican los envases para la comercializacion de los productos se ubican en la actual poblacion de San Fernando, identificada tradicionalmente con Antipolis, la tercera isla citada por los autores clasicos. El territorio dispone de condiciones geologicas y naturales inmejorables para el desarrollo de la industria alfarera, excelentes arcillas y recursos hidricos abundantes en un paisaje marismeno interconectado mediante canos navegables que comunican el interior de la bahia de Cadiz (y, por tanto, las factorias de salazones) con el oceano abierto y que constituye una de las salidas naturales de las mercancias.

Tanto la produccion como el trafico comercial pudieron estar gestionados por el vecino templo de melqart, centro religioso, ideologico y economico ademas de hito geografico, que marca la frontera territorial meridional de Gadir como entidad politica, de acuerdo con la interpretacion defendida por Ruiz mata (1999: 291).

En el limite septentrional -en la isla menor, Erytheia- se emplaza el santuario de Astarte, identificado gracias a las ofrendas votivas localizadas en el entorno y que pervivira en epoca romana bajo la advocacion de Venus Marina. Frente a el, en el extremo norte de la isla de Kotinoussa, en el promontorio de San Sebastian junto al faro moderno, la tradicion historiografica ha venido situando el Kronion o templo dedicado a Baal-Hammon que cita Estrabon, sin mas pruebas materiales que ciertos indicios indirectos como la aparicion de restos de basamentos monumentales (Maya et al. 2014: 160-162) y la supuesta localizacion del capitel protoeolico en las inmediaciones (Marin Ceballos y Jimenez Flores 2011a). Algun autor ha propuesto incluso que se tratase de un espacio "sagrado y conceptualizado" y que "no estuviese representado por un templo sino por un punto topografico destacado y su importancia residiese en el culto" (Ruiz Mata 1999: 301). No obstante, las recientes intervenciones llevadas a cabo en el sitio han sacado a la luz algunos restos constructivos y materiales fechados entre finales del s. VII y principios del VI a.C. (Maya et al. 2014) que sin duda contribuiran a despejar las dudas sobre la ocupacion y funcionalidad del sitio.

Otra de las ubicaciones tradicionales propuesta para el Kronion es el espacio, hacia el sur, donde se situa la actual Catedral, cuya funcionalidad ritual/religiosa queda constatada desde epoca antigua a partir de los hallazgos realizados en la conocida por Casa del obispo. En esta ubicacion se entierra hacia finales del s. VI a.C. un destacado personaje de la comunidad en una tumba monumental alejada del area de necropolis habitual, seguramente de forma intencionada (Gener, Jurado y Pajuelo e.p.). El sitio se concibe como una especie de heroon y genera a su alrededor una intensa actividad cultual que se prolonga en el tiempo y que termina por fosilizar el uso religioso del suelo hasta la actualidad, sucediendose la construccion de edificios sagrados en los periodos punico, romano, musulman y moderno (Gener et al. 2014b). Se trata de un lugar situado en posicion central y elevada que controla visual y simbolicamente todo el espacio ocupado por la ciudad, tanto las posiciones insulares como las terrestres, siendo visible desde todos estos lugares.

Las necropolis tambien se disponen en el espacio insular. desconocemos la morfologia y localizacion del cementerio correspondiente al nucleo urbano primitivo, aunque hallazgos recientes (Saez y Belizon 2014) parecen indicar que pudo situarse al norte del mismo. Una ubicacion que ya habia sido planteada por algunos investigadores gracias al descubrimiento de la estatuilla del dios Ptah en 1928 en el solar del Edificio de Telefonica situado en la calle Ancha (Ramirez 1982: 104) en un contexto supuestamente funerario pero que quizas haya que reinterpretar desde parametros rituales a tenor de los resultados de las excavaciones en el no. 29 de la misma calle, donde se exhumo un pozo relleno de restos oseos animales y ceramicas fenicias que se han relacionado con la realizacion de sacrificios y otros rituales (Ruiz Mata, Perez y Gomez 2014).

En cualquier caso, la ubicacion del cementerio arcaico en las proximidades del habitat no disentiria del patron de asentamiento fenicio habitual si consideramos que fuera el Arroyo de la Zanja --curso de agua estacional que cruza buena parte del casco antiguo y que desemboca en la Caleta--y no el canal bahia-Caleta, el que separa de forma tanto explicita como simbolica el espacio de los vivos del de los muertos en estos primeros momentos.

La existencia de una necropolis aristocratica arcaica en Gadir podria inferirse por la presencia de vasos de alabastro egipcios, contenedores empleados como urnas funerarias por la elite fenicia (Lopez Castro 2006). En el caso gaditano el hallazgo de estos recipientes reutilizados en tumbas de epoca romano imperial y otras estructuras, y nunca en contextos originales, invita a ser cautos respecto a su adscripcion automatica a enterramientos arcaicos de esta tipologia, de los que por ahora no tenemos evidencias directas.

Las estructuras funerarias que se pueden adscribir con seguridad a una necropolis antigua se fechan en torno a finales del s. VII a.C. principios del s. VI a.C. o (Torres 2010). Se trata de incineraciones in situ en fosa, simples o con canal central, excavadas en grandes fosas en la arcilla natural que se distribuyen por un amplio espacio situado, ahora si, al sur del nucleo de habitacion arcaico, al otro lado del canal bahia-Caleta, el curso de agua que separa Erytheia de Kotinoussa. Solo de manera excepcional las incineraciones se depositan de forma secundaria en urnas o cistas, localizandose en este caso los ustrina junto a ellas (Alarcon 2010). Con la documentacion disponible se puede descartar la existencia de enterramientos en pozos, ya que los ejemplos aducidos responden a una funcionalidad de tipo ritual, bien documentada y estudiada en la misma necropolis (por ultimo, Niveau de Villedary 2009). Las tumbas de estos momentos se disponen sin un patron espacial pre-establecido, aunque todas siguen una misma orientacion orto-ocaso.

La sustitucion del servicio ritual arcaico habitual --formado por un oinochoe de boca de seta y un jarro trilobulado- por nuevas formas vasculares --platos, ollas, lucernas y cuencos carenados--indica que ya en estos momentos se asiste a un cambio no solo en las costumbres y creencias funerarias, sino tambien en la estructura social de estas comunidades. No obstante, la actividad ritual documentada desde la segunda mitad del s. VIII a.C. en la calle Hercules (en la parte septentrional de Erytheia), con realizacion de banquetes funerarios en el momento del sepelio en los que debieron participar los deudos en comunion simbolica con el difunto (Saez y Belizon 2014), tendria continuidad en momentos posteriores, a tenor de la documentacion que ofrece la necropolis del s. VI a.C., ya que en algunos de los busta datados en ese momento se han recuperado materiales organicos y fragmentos ceramicos que evidencian la celebracion de estos ritos (perdigones, Munoz y Pisano 1990: 12; por ultimo, Niveau de Villedary 2006 y 2009).

El enclave arcaico se abandona definitivamente ca. 520 a.C. (Gener et al. 2014a) y la zona no se vuelve a ocupar hasta finales del s. III a.C., en un momento definido (y mediatizado) por la presencia cartaginesa en la ciudad y que, por tanto, responde a unos condicionantes historicos muy especificos y diferentes. El desembarco de Amilcar Barca en el 237 a.C. provocara un aumento de la poblacion y de la actividad de la ciudad que se refleja en el registro arqueologico en el incremento exponencial de enterramientos (Niveau de Villedary 2009: 190) e instalaciones industriales (Saez 2014). El aporte de poblaciones foraneas queda asimismo reflejado, como hemos defendido en otras ocasiones, en la constatacion de ritos ajenos a la tradicion gaditana (Niveau de Villedary 2007: 194).

En definitiva, a la luz de los datos disponibles puede afirmarse que el patron de asentamiento polinuclear y multifuncional (desde un punto de vista tanto de la apropiacion/ocupacion del territorio como de la explotacion del mismo y de las relaciones sociales que surgen en su seno) descrito para los primeros momentos perdura en el tiempo cristalizando en epoca punica, aunque se trata de una realidad dinamica y en continua transformacion que es necesario vertebrar de acuerdo al nuevo marco institucional y sociopolitico.

2. Abandonos, perduraciones y transformaciones de los nucleos de habitacion en la transicion de la Fase Colonial a la Fase Urbana Plena o Clasica de Gadir

Si bien el panorama parece que se va clarificando para el periodo colonial, la situacion dista mucho de ser clara para los momentos posteriores.

El final del asentamiento primitivo se ha puesto con frecuencia en relacion con ciertos acon tecimientos historicos como la destruccion de Tartessos, el asalto al Herakleion gaditano por parte del rey Theron (Macrobio, Sat. I, 20,12; Alvar 1986) o el conflicto belico de Gadir con las poblaciones vecinas y la posterior ayuda cartaginesa a su ciudad hermana (Justino, XLIV, 5; Lopez Castro 1992); aunque no existe unanmidad en la datacion historica de estos hechos (Alvarez Marti-Aguilar 2006) y ni tan siquiera en la veracidad de las noticias.

El habitat arcaico situado sobre el altozano del Teatro Comico, que se extiende por el Noroeste (con muchas probabilidades hacia la Torre Tavira y puede que hasta la calle Ancha hacia el Norte) y baja hacia el paleocauce del Canal bahia-Caleta (hasta Canovas del Castillo) que separa ambas islas, se abandona definitivamente hacia el tercer cuarto del s. VI a.C. tras una serie de colapsos y sucesivas reconstrucciones, dando lugar a un prolongado hiatus poblacional, pues el solar no se vuelve a ocupar hasta finales del s. III--principios del s. II a.C., ahora con un uso industrial.

Tampoco se han localizado restos constructivos en las inmediaciones, ni materiales descontextualizados que permitan inferir cualquier tipo de actividad en la zona durante esos siglos, de lo que cabe deducir que el habitat arcaico situado en Erytheia no tiene continuidad, al menos en el mismo emplazamiento.

Esta circunstancia coincide en el tiempo con la disolucion de la sociedad de epoca colonial y la sustitucion de las antiguas estructuras por otras, aunque el hecho es que desconocemos tanto las causas del abandono del enclave original como el lugar donde hubo de trasladarse la poblacion (Niveau de Villedary 2014).

La primera opcion es que el habitat se desplazara hacia el Norte, una vez que la necropolis se reubica en la isla mayor, pero tampoco en esta zona se han hallado restos posteriores a epoca arcaica. La otra posibilidad es el traslado de la poblacion al otro lado del canal, a la isla de Kotinoussa, donde tambien se han documentado vestigios de ocupacion desde el s. VIII a.C., posiblemente extraurbana, en el actual Barrio de Santa Maria (Lavado et al. 2000; Alvarez Rojas 1992; Gener et al. 2014b), aunque desde finales del s. VII a.C. esta constatado el uso intensivo de la zona como cementerio (Torres 2010; Blanco 2010). En este sentido, la secuencia de ocupacion ininterrumpida del yacimiento de la Casa del Obispo, con una importante actividad centrada en los ss. V-III a.C. invita a considerar, a pesar de la naturaleza ritual de los restos documentados, que la ciudad "nueva" pudiera haberse refundado en su entorno, en los alrededores de la Catedral moderna y bajo la ciudad medieval, en el actual Barrio del Populo (Niveau de Villedary 2014).

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Los enclaves situados en tierra firme, por su parte, muestran la continuidad del poblamiento, aunque con algunos cambios. El Cerro del Castillo, yacimiento dotado de una muralla de tipo oriental en momentos anteriores, en el s. VI a.C. abandona sus defensas, que se desmantelan, y el espacio es ocupado por estructuras domesticas (Bueno, Garcia-Menarguez y prados, 2013: 35). Tambien el Castillo de Dona Blanca sufre una remodelacion urbanistica a finales del s. VI-comienzos del s. V a.C. (Fig. 3) que se hace patente sobre todo en la edificacion de una nueva muralla, que aunque sigue el trazado de las defensas arcaicas sobre las que se levanta, se construye con tecnicas edilicias novedosas (Ruiz Mata y Perez 1995: 72). Para su excavador, esta remodelacion seria el reflejo de la reactivacion economica que sigue a la "crisis" de las estructuras coloniales precedentes, fundamentada en el desarrollo de una potente industria salazonera con vistas a la exportacion hacia el Mediterraneo (Ruiz Mata 1988: 45). En cualquier caso, esta industria no hubo de desarrollarse plenamente hasta la segunda mitad de la centuria, si tenemos en cuenta el acusado descenso de ceramicas griegas en el yacimiento durante la primera mitad del s. V a.C., en contraposicion con la llegada regular de productos foceos que se constata en momentos anteriores (Cabrera 1998a: 476).

3. La eclosion de las celulas productivas y la articulacion del territorio ciudadano en funcion del binomio saladeros/alfares

La reactivacion del comercio con Grecia se ha explicado tradicionalmente por el establecimiento de relaciones comerciales continuadas entre Gadir y Ampurias, que actuaria de intermediaria de atenas (Cabrera 1994) o incluso se ha defendido la existencia de un comercio directo AtenasGadir (lopez Castro 1997). En la actualidad se proponen, sin embargo, vias alternativas, fundamentalmente las mediatizadas por los centros punicos del Mediterraneo Central: Sicilia, Ibiza y, sobre todo, Cartago, como sucedera mas adelante, si nos atenemos al fragmento recogido en los Mirabilia y atribuido al pseudo aristoteles (Mirabilia, 136; THA IIB 66g). aunque el texto se fecha en torno a los ss. IV-III a.C., con mas posibilidades en este ultimo, es bastante probable que recogiese noticias mas antiguas (Garcia Vargas y Ferrer 2012: 92-94); de hecho, las anforas del Estrecho aparecen en proporciones destacables en numerosos contextos cartagineses de los ss. V y IV a.C. (bechtold 2008: 75-77). entre las importaciones del Castillo de Dona blanca destacan las anforas corintias contenedoras de vino y algunos envases aticos de aceite (Cabrera 1998b: 328-329), mientras que el repertorio vascular se compone fundamentalmente de vasos aticos de barniz negro ("copas Castulo", "copas de la Clase Delicada" y algunas formas tempranas de skyphoi, bolsales y cuencos de una sola asa), faltando los vasos sobrepintados que, no obstante, debieron llegar a extremo occidente, como muestra el registro de la Gadir insular (Munoz 1995-96: 82; Figs. 16 y 17).

En contrapartida, a Grecia y Cartago se exportan las salazones gadiritas (por ultimo, Garcia Vargas y Ferrer 2012), que en estos momentos se comercializan en anforas de la S11 de Ramon, creacion de los talleres gaditanos para envasar los productos pesqueros locales que se convierten, con el tiempo, en la sena de identidad de la produccion extremo-occidental, una especie de "marca Gadir".

Coincidiendo con la mencion en los textos griegos de los productos gaditanos, el registro muestra la eclosion para estos momentos de un considerable numero de nucleos relacionados, de una u otra forma, con la explotacion y transformacion de los productos pesqueros a lo largo de toda la costa continental e insular (por ultimo, Saez 2014). estas instalaciones se interpretaron en un primer momento como celulas de produccion familiares por su reducido tamano, lo que genero una amplia critica y el consiguiente debate entre los especialistas (Saez 2011: 268). en la actualidad, la opinion mas generalizada es que se configura una red de establecimientos situados en puntos estrategicos en funcion de las posibilidades halieuticas de avistamiento y capturas de los recursos, cuya relacion jerarquica o complementaria no queda del todo clara, puesto que la mayor parte de ellos han sido identificados por hallazgos superficiales (en el mejor de los casos mediante la realizacion de pequenos sondeos) y son pocos los puntos excavados (las factorias portuenses de las redes y puerto-19 situadas en la costa continental y las de plaza de asdrubal y San bartolome en la isla de Kotinoussa). metodologicamente se ha llevado a cabo una distincion funcional entre los enclaves que debieron dedicarse en exclusiva a la pesca y a las primeras actividades de transformacion, que no dispondrian de estructuras estables, y aquellos otros en los que tuvieron lugar los procesos de salado y envasado de los productos. estos ultimos se articulan alrededor de construcciones sencillas de planta cuadrada, divididas en distintas dependencias, con presencia de piletas impermeabilizadas y patios descubiertos (Fig. 4); pudiendose diferenciar distintas zonas de trabajo y vertederos (Saez, Gutierrez y reinoso e.p.). ademas de dedicados a la labores de transformacion del pescado, debieron funcionar como unidades de habitacion de los trabajadores.

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Recientemente se ha propuesto que la explotacion directa de los recursos a lo largo de las distintas fases del proceso (salinas, pesca, transformacion industrial, produccion alfarera y envasado de los productos) tuviera lugar mediante concesiones hechas por el templo de melqart, dueno por tanto de los recursos, a particulares (Saez 2008: 335). Esto explicaria la parcelacion casi geometrica de las areas de actividad de los talleres alfareros, en los que se incluirian, ademas de las zonas de trabajo alfarero propiamente dichas, las areas de captacion de recursos (barreros, cursos de agua, embarcaderos, etc.). este espacio reticulado responderia a una parcelacion predeterminada y consciente del territorio productivo, division que practicamente se mantiene constante en el tiempo (Fig. 5). para salvar la variable temporal se formula el concepto diacronico de "area de aprovechamiento alfarero" frente al mas estatico de "taller", que segun Saez Romero no refleja la continuidad (geografica pero tambien tecnologica, organizativa, etc.) de la industria.

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Por consiguiente, la antigua isla de San Fernando se revela a partir de epoca punica como un territorio intensamente poblado, en principio ocupado casi en exclusiva por instalaciones industriales suburbanas de tipo alfarero (exceptuando el templo de Melqart situado en su extremo mas meridional), en el que no se localizan zonas destacadas de habitacion mas alla de las que hubieron de ocupar los propios trabajadores de los alfares junto a estos, como parece derivarse de la presencia de enterramientos en las proximidades de muchas de estas instalaciones (Saez y Diaz 2010). De ahi que se haya propuesto identificar a la Antipolis de las fuentes con el "barrio alfarero de Gadir".

De la situacion expuesta se deduce que la transicion de la Fase Arcaica al periodo urbano pleno o Clasico en Gadir posiblemente debio conllevar la ordenacion del territorio de la ciudad y su hinterland productivo mas inmediato -desde el punto de vista tanto fisico como juridico (Saez, Gutierrez y Reinoso e.p.). Este ultimo incluiria, al menos, la costa continental que bordea la bahia ademas del archipielago, que pese a todo seguiria manteniendo una funcionalidad primordialmente administrativa, religiosa y simbolica.

4. El enterramiento monumental de la Casa del Obispo ?bisagra entre dos epocas?

Entre los anos 1997-2000 se excava la sede del palacio episcopal, conocida popularmente por Casa del obispo y situada entre las dos Catedrales gaditanas, documentandose una secuencia ininterrumpida de ocupacion del sitio desde el s. VIII a.C. hasta la actualidad. De acuerdo con sus excavadores, la fase mas antigua se corresponde con un nivel de habitacion, aunque a partir del s. VI a.C. el lugar adopta un caracter simbolico y sacro que perdura hasta nuestros dias.

En esta fecha se construye un enterramiento monumental que inaugura la actividad ritual en el sitio. Gracias a los restos que han llegado a nosotros es posible proponer la existencia, por paralelos con otros lugares punicos, de un monumento funerario turriforme del tipo conocido como Ne fesh (Prados 2008), del que solo se conservan la camara funeraria y el basamento, formado por tres cuerpos escalonados; aunque tambien se ha sugerido la posibilidad de que se trate de una tumba templo o una tumba altar (Gener, Jurado y Pajuelo e.p.). La dignidad del personaje queda atestiguada, en primer lugar, por la eleccion del sitio donde se entierra, apartada del area de necropolis y en un lugar elevado desde el que se divisan los principales hitos naturales, religiosos y urbanos de la ciudad, seguidamente por la propia monumentalidad de la construccion y, por ultimo, por el tratamiento que recibio el cadaver (Dominguez-Bella et al. 2011), ungido con aceites y perfumes, ataviado con ricos ropajes de purpura y oro, enterrado sobre un rico catafalco de maderas exoticas y acompanado por el emblema de su cargo (?politico, religioso?), que debio transmitirse durante al menos tres generaciones (Perea et al. 2004).

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La realidad es que la tumba de este personaje, en el que se ha querido ver a uno de los sufetes o a un sumo sacerdote de la ciudad, se convierte de forma inmediata en un lugar de culto y peregrinacion, alrededor de la cual se desarrollan rituales y ofrendas durante cerca de tres centurias (ss. V-III a.C.) (Fig. 6). Junto a ella se construyen ademas una serie de dependencias subterraneas que seran la base sobre las que se levanten los templos de epocas republicana e imperial y que posiblemen te haya que relacionar con cultos de tipo ctonico. Estos rituales tienen lugar directamente sobre la arena, destacando la quema de perfumes y la realizacion de pequenos banquetes, con una importante presencia del pescado, que se presenta cocinado en lopas o chytraes (Gener et al. 2014b: 144-145).

Analizado el conjunto en su contexto historicoarqueologico, son varios los aspectos a destacar. en primer lugar, la posicion del propio enterramiento, en un lugar apartado de la necropolis -que ya se ha trasladado a Kotinoussa (Perdigones, Munoz y Pisano 1990; por ultimo, Torres 2010)- y preeminente desde el punto de vista de la paleogeografia de las islas. El segundo lugar, el rito empleado. En un contexto en el que domina la incineracion, se emplea por primera vez la inhumacion como preludio del cambio que no tardara en imponerse, ya que las tumbas predominantes hasta el momento (incineraciones primarias o busta en fosas simples excavadas en el terreno) van a ser sustituidas en la siguiente centuria por estructuras de cistas construidas con sillares. Una trasposicion al resto de la poblacion de las caracteristicas principales de esta nueva forma de enterrarse (?quizas de las elites?) que no tardara en reflejarse en los cementerios.

Estas evidencias, a su vez, nos llevan a plantearnos la naturaleza del personaje enterrado y los meritos que le llevaron a convertirse en un referente para los gadiritas. Resulta muy tentador, analizado el contexto historico, suponer que tuviera una actuacion destacada en la defensa de la ciudad frente a presumibles peligros exteriores -aquellos que terminan con el asentamiento del Teatro Comico-, incluso que fuera el caudillo que materializo el traslado de la poblacion desde el antiguo nucleo de Erytheia hasta el (supuesto) nuevo emplazamiento situado al norte de Kotinoussa (Niveau de Villedary 2014).

En cualquier caso, de lo que no cabe duda es que resulta el simbolo perfecto que encarna el paso de una epoca a otra, la paulatina disolucion de las viejas estructuras de Epoca Arcaica y la reafirmacion de las nuevas identidades ciudadanas occidentales del que hemos denominado Periodo Clasico urbano.

5. Las evidencias funerarias de la Etapa Clasica Urbana. Hacia la definicion de una nueva identidad ciudadana

Aunque desconocemos la ubicacion y naturaleza del habitat post-colonial insular y solo contamos con datos parciales sobre los nucleos urbanos continentales de esta epoca, la informacion procedente de las necropolis suple en gran medida este vacio. Si bien el cementerio de epoca arcaica apenas si se adivina, a partir de fines del s. VII a.C. se constata el uso funerario de la isla de Kotinoussa, puesto que la necropolis se extiende, ahora si, desde el propio barrio de Santa Maria, en el extremo norte de la isla, por toda la actual zona de Puerta de Tierra en el istmo (Torres 2010).

La localizacion en las islas de una necropolis arcaica es mas que probable desde el momento en que queda plenamente constatada la existencia de un grupo poblacional permanente en Erytheia, cuyo alcance real aun hay que valorar, aunque el nucleo original debio ser reducido a tenor de los vestigios disponibles y de los solares excavados en las inmediaciones (Ruiz Mata, Perez y Gomez 2014: 85).

En este sentido, podria defenderse la existencia de una necropolis aristocratica segregada de acuerdo al modelo de las halladas en algunas de las colonias de la costa mediterranea andaluza. Desde hace tiempo se ha venido planteando la existencia de un cementerio arcaico, basandose exclusivamente en la existencia de una serie de elementos descontextualizados, muchos de ellos de procedencia dudosa (Munoz 1998). Tampoco las construcciones halladas en la calle Ancha parecen a priori de naturaleza funeraria. La estructura excavada en el no. 29 del vial se interpreto en un primer momento como una tumba de pozo, pero tras su analisis material y contextual la funcion de la misma se ha considerado votiva, siempre valorando su probable relacion con la necropolis, que muy posiblemente se situara en las cercanias (Ruiz Mata, Perez y Gomez 2014). Tampoco queda clara la naturaleza funeraria de la edificacion en la que se hallo a comienzos del s. XX la figurilla de Ptah, de la que solo nos ha llegado la descripcion de algunos de los testigos de su hallazgo (y destruccion) (Ramirez Delgado 1982: 102-104). Aunque resulta tentador presuponer que pudiera tratarse de una camara funeraria como a veces se ha sugerido (Munoz 1998: 136-138), no existe ningun argumento solido para sostener tal hipotesis.

A los argumentos esgrimidos tradicionalmente hay que sumar ahora el reciente hallazgo de calle Hercules, que retrotrae las evidencias funerarias al menos a mediados del s. VIII a.C. (Saez y Belizon 2014), aunque la realidad es que hasta finales del s. VII-comienzos del VI a.C. no se constatan los primeros testimonios inequivocos de la existencia de una necropolis propiamente dicha. Se trata, salvo alguna excepcion de cremaciones secundarias depositadas en urnas (Alarcon 2010: 104-106), de incineraciones tipo bustum, simples o con canal central, estas ultimas mas antiguas. No podemos asegurar a ciencia cierta si la costumbre de utilizar de forma generalizada como pira la misma fosa donde luego se depositan los restos del difunto continua una tradicion anterior, como podria desprenderse de las informaciones mas recientes (calle Hercules). En todo caso, nos parece arriesgado, ante un unico ejemplo, hacer propuestas generalistas sobre la naturaleza de la necropolis arcaica de Gadir. Si esta forma de enterramiento convivio en las islas gaditanas en los momentos mas antiguos con otras, es un hecho que debera ser contrastado mediante futuros hallazgos, hoy poco mas se puede hacer que proponer de forma hipotetica la posible existencia de varias necropolis.

Sin embargo, si volvemos la vista a la necropolis continental de Las Cumbres, situada junto al asentamiento del Castillo de Dona Blanca, y la valoramos desde una nueva perspectiva -la que nos ha dado el cambio de paradigma interpretativo del ultimo decenio, sobrevenido a raiz de los hallazgos de Huelva, de los niveles arcaicos de Gadir y del resto de testimonios de cronologia temprana y la revision al alza de la cronologia inicial de la colonizacion en el Extremo Occidente- quizas debamos interpretarla no ya como una necropolis indigena rapidamente orientalizada (Ruiz Mata y Perez 1989: 293), sino como un cementerio mixto o hibrido que surge de forma paralela al asentamiento continental para dar morada final a todos sus habitantes. El asunto estaria en determinar si entre los individuos sepultados se puede diferenciar a los orientales sensu stricto de las poblaciones locales, o si podria considerase ya el cementerio de una poblacion fruto de un rapido y temprano proceso de hibridacion. Desde esta optica se podria explicar la conjuncion de elementos autoctonos (como la cubierta tumular y algunos materiales) y orientales (rituales asociados, cultura material, etc.).

Actualmente se acepta que la falta de homogeneidad tipologica y ritual de los enterramientos fenicios no responde a factores geograficos y ni tan siquiera etnicos o culturales, sino a diferencias de tipo social (Aubet 2010: 154-155). Las Cumbres, igual que la necropolis fenicia de Tiro Al-Bass, no seria sino el cementerio donde se entierran esos segmentos sociales mas modestos formado por hombres libres, artesanos y peque nos comerciantes, que se habrian asentado desde un primer momento en la ciudad situada en tierra firme, en estrecha convivencia con la poblacion local.

En cualquier caso, la realidad es que a partir de finales del VII-principios del VI a.C. comienzan a documentarse tumbas con caracteristicas muy similares en cuanto a la tipologia, el ritual desarrollado y los elementos de ajuar (Torres 2010) que se distribuyen por buena parte de Kotinoussa, circunstancia resenable toda vez que la densidad de ocupacion del espacio funerario es relativamente baja aun. Junto a esto, es conveniente recalcar, por una parte, el hecho de que los enterramientos aparezcan en un gran porcentaje formando agrupaciones evidentes y, por otra, la continuidad del espacio funerario en el tiempo, en el que se van superponiendo las distintas necropolis hasta epoca tardoantigua.

La isonomia de los enterramientos, la agrupacion de los mismos en conjuntos mas o menos aislados (?panteones familiares?) y la baja densidad de ocupacion en relacion con la amplitud de la totalidad del espacio funerario disponible caracterizaran tambien a la necropolis de la siguiente centuria que, sin embargo, rompe con la tradicion anterior al imponerse de forma generalizada el rito de la inhumacion y el nuevo modelo de tumba de cista construida con sillares de piedra local (Munoz 1983-84), mal llamadas hipogeicas en la literatura local. En este momento desaparecen por completo los ajuares ceramicos, que a partir de ahora se limitan a alguna pieza de joyeria y otros elementos de adorno personal o amuletos.

A nuestro juicio, la lectura de estas evidencias debe ser acometida, al menos, desde una doble perspectiva. En primer lugar en clave espacial, ya que la documentacion de una necropolis de los ss. V-IV a.C., es decir, posterior al abandono del nucleo de habitacion arcaico, permite inferir la continuidad del nucleo poblacional insular a pesar de no conocer con certeza el lugar exacto al que se traslado. Una ciudad que tampoco hubo de tener unas dimensiones mucho mayores que la primera, como se deduce tanto de los testimonios escritos (Estrabon, 3, 5, 3) como de las propias evidencias materiales (Niveau de Villedary 2014). Y, por otra parte, en clave social, puesto que la progresiva multiplicacion del numero de enterramientos y la homogeneizacion de los mismos responde, como se ha visto en otros cementerios, a la aparicion de necropolis ciudadanas, en las que los enterramientos aumentan de forma exponencial cuantitativa -en relacion al crecimiento demografico de la poblacion en terminos absolutos- y cualitativamente -en tanto en cuanto que se amplia el numero de individuos que adquiere el derecho a enterrarse en ellas (Ferrer 2010: 83)-; un fenomeno que se ha asociado con el proceso de genesis y consolidacion de estructuras civicas-ciudadanas propias en las antiguas colonias fenicias (Lopez Castro 2003: 80), que en relacion con Gadir, no obstante, habria que matizar, puesto que no cabe dudar de la naturaleza urbana del asentamiento desde su origen (Padilla 2014: 16).

[FIGURA 7 OMITIR]

Tambien los rituales practicados tanto en el momento de la muerte, como durante el cierre de la tumba y la clausura definitiva del espacio funerario, presentan una continuidad que es posible rastrear en el tiempo desde las evidencias arcaicas de calle Hercules y de los enterramientos de los ss. VII-VI a.C. A este respecto destaca un conjunto excavado en la misma fosa funeraria, formado por dos tumbas de cista conectadas a un pozo, en el que se documentaron restos de banquetes, hogueras rituales, ofrendas de animales y libaciones y que por la presencia de anforas y vasos griegos pudo ser fechado a comienzos del s. V a.C. (Niveau de Villedary 2009: 188-190) (Fig. 7).

[FIGURA 8 OMITIR]

En el paisaje funerario descrito, caracterizado por la presencia de conjuntos estructurales formados por varios enterramientos que se disponen en la misma fosa funeraria, adosados unos a otros y que se han interpretado como panteones familiares, destacan las tumbas que contenian los sarcofagos antropoides sidonios (Fig. 8). En Oriente, de donde son originarios, se trata de feretros destinados en exclusiva a los miembros de la realeza, lo que ha dado pie a hipotetizar sobre la posibilidad de la implantacion de una monarquia en Gadir a semejanza de la metropolitana, aunque sin una base solida.

En los ejemplares hallados en Gadir se debieron enterrar personajes locales destacados, bien herederos directos de la vieja aristocracia tiria o con mas probabilidades pertenecientes a la oligarquia ciudadana forjada en Occidente (Almagro-Gorbea et al. 2010: 386-387). Con todo, estos contenedores funerarios no debieron constituir mercancias al uso, sino que posiblemente formaron parte de un comercio o intercambio de dones al mas alto nivel (?entre Estados y/o dignatarios?). Se ha propuesto que fuesen "encargos" concretos hechos a los talleres orientales (?rea les?) por parte de determinados individuos que en vida ostentaron altas dignidades civiles y/o religiosas; no obstante, el hecho de que las tumbas en si no difieran del resto de enterramientos contemporaneos, puesto que se depositaron en el interior de cistas de silleria -el masculino incluso formando parte de un grupo de tres sepulturas-, con ajuares en sintonia con la media y sin ningun tipo de superestructura visible al exterior -es decir, sin voluntad expresa de permanecer en la memoria "civica" de la comunidad- nos inclina a pensar que no se trata de enterramientos "publicos" al estilo del personaje enterrado en la sepultura monumental de la Casa del Obispo, sino de tumbas de una elite comercial enriquecida en Occidente, en una exhibicion del posicionamiento economico, y por ende social, adquirido.

En cualquier caso, la presencia excepcional de los sarcofagos sidonios en Gadir no haria sino recalcar la riqueza y dinamismo alcanzados por la antigua fundacion tiria durante el s. V a.C., cuya oligarquia gozaria de la capacidad economica y la posicion social suficiente para procurarse estos objetos de lujo a traves de una red de intercambio elitista a nivel mediterraneo que le permitiria emular, en la lejania, a la propia monarquia oriental, al menos en el momento de la muerte.

6. El territorio insular de Gadir como centro sacralizado del poder

Algunos autores han propuesto que el territorio insular tuviera desde su origen un caracter eminentemente "sagrado", como expresion simbolica de la ciudad (Ruiz Mata 1999, 283, 287 y 311). A esta circunstancia no fueron ajenos los escritores griegos que visitan y describen Gadir, que se hacen eco de la atmosfera religiosa que impregna la ciudad (Philostr. VA, IV, 47 y V, 4; Gener et al. 2014b: 123). De acuerdo con esta idea, mientras que en las islas las actividades predominantes serian las de caracter religioso, el grueso de la poblacion se asentaria en los nucleos urbanos continentales, donde tambien residiria el poder politico/administrativo (Ruiz Mata, perez y Gomez 2014: 83), situacion que se perpetuaria en el tiempo. A favor de esta hipotesis se podria aducir lo reducido de las dimensiones de la ciudad post-colonial emplazada en Kotinoussa, ubicada, por ende, en un terreno pobre desde el punto de vista productivo y, en contraposicion, la relativa riqueza de las evidencias religiosas y cultuales de las islas.

Sin entrar a valorar esta hipotesis, este seria el momento en que se monumentalizarian los templos tradicionales como muestra el celebre capitel protoeolico relacionado con el Kronion, cuya datacion ha sido rebajada recientemente hasta los ss. VI-V a.C. (Marin Ceballos y Jimenez Flores 2011a: 218). Fecha que coincide con la intensificacion de los cultos en torno al vecino santuario de Astarte, de cuyo entorno se han recuperado un importante lote de terracotas y otros objetos liturgicos con una amplia cronologia que se inicia en el s. VII a.C. (Maya et al. 2014: 165-167). Testimonio de lo anterior seria la constatacion de un taller local de fabricacion de terracotas para el culto, fechado inicialmente en el s. V a.C. aunque la opinion generalizada es que la produccion debe retrasarse hasta los ss. IV-III a.C. (Marin Ceballos y Belen 2011: 203-204).

A los tres templos clasicos citados por las fuentes (Herakleion, Kronion y santuario de Astarte) se ha sumado en los ultimos anos la evidencia del complejo cultual subterraneo que se excava junto al enterramiento de la Casa del Obispo (Gener et al. 2014b: 140), donde se desarrolla un culto de tipo ctonico que a partir del s. II a.C. adquiere connotaciones salutiferas (Gener et al. 2014b: 144 y 149), de lo que se ha inferido un posible culto a Asklepios (?quizas sustituyendo a Eshmun?) (Gener et al. 2014b: 150).

Las acciones cultuales no se reducen a las practicadas en los templos. Son multiples los vestigios que han llegado a nosotros sobre la existencia de pequenos lugares de culto, normalmente situados a cielo abierto, sin estructuras edilicias destacadas. Solo a partir de momentos mas recientes se documentan pavimentos y muretes que hemos interpretado como altares al aire libre (Niveau de Villedary 2009: 54 y 59).

Entre las evidencias mas antiguas podemos situar la actividad ritual desarrollada en torno al enterramiento y complejo cultual de la Casa del Obispo, con presencia de ofrendas de distinta naturaleza destacando la presentacion de alimentos cocinados, libaciones y ofertas de incienso y olor (Gener et al. 2014b: 144-146). En otras ocasiones se realizan ofrendas luminosas como en el conjunto recuperado durante las excavaciones de un solar muy cercano al taller de terracotas anteriormente citado, formado por una lucerna de doble mecha colocada sobre un pequeno soporte y acompanada por una urna rellena de arena de playa muy limpia (Niveau de Villedary 2009, 54; fig. 16 y fig. 17). En ambos ejemplos las ofrendas se depositan directamente sobre el estrato de arena dunar sin mas ceremonias, manifestando la practica habitual de una piedad popular cuyos testimonios se diseminan por un amplio espacio y que quizas sean el reflejo de la aludida "sacralidad" de la isla.

7. Recapitulacion y sintesis. La reafirmacion de la identidad ciudadana de Gadir en Epoca Clasica y la (cuestionada) hegemonia gadirita

En definitiva, el nuevo orden generado no es sino la cristalizacion, como otro autores han senalado (Lopez Castro 2003), de un proceso iniciado en momentos anteriores y que apenas si hemos bosquejado en estas lineas.

Generalmente, la tradicion historiografica ha prestado mas atencion a los momentos iniciales de la colonizacion fenicia y a los procesos de interaccion e integracion entre las comunidades indigenas y las poblaciones orientales. Esto ha provocado que el analisis de las fases posteriores este aun en un estadio muy inicial, por lo tanto se trata de un primer intento de sintesis de la evolucion historica de la ciudad de Gadir (antes Munoz 1995-96, desde una optica estrictamente arqueologica y Frutos y Munoz 2004) y de la consolidacion de lo que se ha venido a llamar el modelo urbano.

En cuanto al papel hegemonico de Gadir al frente del resto de ciudades fenicias occidentales planteado hace un par de decadas por o. Arteaga (1994), hoy no queda tan claro. Dicho modelo teorico se fundamentaba en la suposicion de la existencia de una conciencia identitaria comun fenicia occidental -basada en el origen tirio de todas ellas y manifestada en la pervivencia del culto a los dioses tutelares de la metropolis en el territorio colonial (Lopez Castro 2004)- en contraposicion a la cartaginesa, y en la supuesta supremacia "moral" de Gadir, que le permitiria ostentar un liderazgo al frente de la Liga Punico-Gaditana, que hoy se pone en duda (Ferrer 2011: 204).

Por el contrario, se propugna una alianza desigual entre Gadir y Cartago, plasmada en los tratados concluidos con Roma y que desembocaria durante la siguiente centuria en el creciente interes de la potencia centromediterranea por los territorios occidentales, hasta el momento fuera de su ambito de interes directo. La realidad es que, como en su momento percibieron los propios escritores griegos, el poblamiento se articularia en ciudades-estado (poleis) totalmente independientes, que segun las circunstancias concretas pudieron -o no- unificar sus fuerzas (Ferrer 2011: 205).

En suma, aunque hemos intentado aproximarnos de forma global a la evolucion historica de la ciudad de Gadir en estos momentos de transicion entre el agotamiento de la sociedad colonial y el triunfo definitivo del modelo civico, son muchos los aspectos que han quedado sin tratar o que se han tocado de manera tangencial en este trabajo, entre otros los relativos a las instituciones y formas de gobierno o a las relaciones (cambiantes) con Cartago. Tampoco se ha ahondado en la integracion de las poblaciones indigenas, ni de los sucesivos aportes y oleadas migratorias y el origen diverso de estas (Ferrer y Alvarez 2009: 208), que a la postre conducirian a la formacion de una nueva sociedad hibrida, o incluso a la propia manera en que esta realidad se traduce en terminos de auto-conciencia etnica y/o identitaria (desde un punto de vista tanto horizontal, como vertical, y de las relaciones de genero); en definitiva, nos enfrentamos a toda una serie de lineas de investigacion apenas esbozadas que constituyen todo un reto para el futuro.

Ana Ma Niveau de Villedary y Marinas

Universidad de Cadiz (1)

anamaria.niveau@uca.es.

Recibido: 13-02-2015

Aceptado: 13-04-2015

http://dx.doi.org/10.5209/rev_CMPL.2015.v26.n1.49351

NOTA

(1.) Departamento de Historia, Geografia y Filosofia. Facultad de Filosofia y Letras. Universidad de Cadiz. Avda. Gomez Ulla s/n. 11003--Cadiz (Espana). E-mail: anamaria.niveau@uca.es. Este trabajo se inscribe en el marco de actuacion del Grupo HUM-509 del PAIDI y del Proyecto de Investigacion de Excelencia de la Junta de Andalucia "Los inicios de la presencia fenicia en el sur de la Peninsula Iberica y el Norte de Africa: Economia, paleoambiente y morfologia urbana" (P12-HUM-2674).

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Author:Niveau de Villedary y Marinas, Ana Ma.
Publication:Complutum
Date:Jan 1, 2015
Words:11574
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