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La ecologia politica de la crisis global y los limites del capitalismo benevolo.

The political ecology of the global crisis and the limits of benevolent capitalism

Introduccion

La actual crisis economica encierra profundas implicaciones sobre las articulaciones entre las estrategias de desarrollo y su contexto ambiental en America Latina. Las exportaciones de la region siguen descansando, sobre todo, en recursos naturales y, por lo tanto, la insercion comercial es uno de los factores claves para explicar las presiones que sufren distintos ecosistemas. La inversion extranjera tambien esta detras de muchos emprendimientos de alto impacto. Sea por estas u otras vias, los vaivenes internacionales juegan un papel clave en los estilos de apropiacion de la naturaleza.

En el presente articulo se examinan algunos de estos aspectos en America del Sur. Se resumen los impactos ambientales y se evaluan las respuestas en el entorno de la actual crisis internacional. Estas ultimas se describen como intentos de reparacion o reformas del capitalismo (1), desde el punto de vista de la ecologia politica, en el entorno de la actual crisis internacional. Se subraya que, a pesar de la crisis, persiste el enfasis en estilos de desarrollo convencionales y no sustentables desde el punto de vista ecologico, incluso bajo gobiernos "progresistas" o de la nueva izquierda. Esto desemboca en un "capitalismo benevolo", dentro del cual se aceptan algunas cuestiones ambientales, pero se las maneja manteniendo la fe en el crecimiento economico y la apropiacion de la naturaleza. Por lo tanto, persiste una postura antropocentrica sobre la naturaleza, postura enfocada en la idea de progreso. Se concluye que las contradicciones ecologicas del capitalismo contemporaneo exigen cambios que van mas alla de reformas o reparaciones economicas, y que residen en el terreno de los valores, donde es indispensable una transicion desde el antropocentrismo al biocentrismo.

La dimension ecologica de la crisis

Buena parte de la presion sobre los ecosistemas latinoamericanos se debe a la apropiacion de los recursos naturales para nutrir corrientes exportadoras. En efecto, del total de exportaciones, un 92,3% son productos primarios en la Comunidad Andina y un 63,1%, en el MERCOSUR, Chile y Bolivia (datos del ano 2006; CEPAL 2008). En la misma linea, la inversion extranjera directa con destino extractivista aumento mas que la destinada al sector manufacturero (CEPAL 2009a). Eso esclarece problemas que van desde el avance de la frontera agropecuaria a los impactos de la mineria.

El alto precio de las materias primas y la bonanza economica que ello genero explica la profundizacion de esa estrategia en los anos pre crisis. Por ejemplo, considerando algunos productos clave por sus implicaciones ambientales, se observa que la soja alcanzo picos en el orden de 600 USD/tonelada; el petroleo, 140 USD/barril; y el cobre, 4 USD/libra.

La crisis economica iniciada en 2007, y evidente en 2008, quebro esa tendencia. Sus efectos fueron mas alla de las finanzas, abarcando otras esferas economicas y comerciales, e incluso politicas; y desde algunos paises industrializados termino por convertirse en global (Foster y Magdoff 2009; Fullbrook 2009; Ugarteche 2009; Estay 2009; CEPAL 2009b y 2009c). Los precios de las materias primas cayeron rapidamente, tanto por la retraccion del consumo en los paises importadores como por la escasez del credito y la salida de fondos especulativos que operaban en muchos rubros. Siguiendo con los ejemplos anteriores, la soja cayo a niveles de 340 USD/tonelada, el petroleo, 40 USD/barril, aproximadamente, y el cobre llego apenas por arriba de un dolar por libra. Si bien los precios de las materias primas permanecen en niveles inferiores a los registrados en los ultimos anos, en varios de ellos hay una recuperacion.

Estos cambios en los flujos de exportacion y capital afectan directamente la presion sobre los ecosistemas e, incluso, la institucionalidad ambiental. Ese vinculo es tanto directo como indirecto: el primer caso corresponde a las exportaciones de recursos (como puede ser el cobre, maderas preciosas o granos), mientras que los efectos indirectos se deben a intervenciones ecosistemicas que se realizan para permitir aquellas exportaciones (por ejemplo, construir una hidroelectrica para brindar energia a empresas mineras) (2). Este tipo de apropiacion de dichos recursos naturales siempre implica la externalizacion de impactos sociales y ambientales no incorporados en los precios finales. Sus efectos negativos son socializados y transferidos a las comunidades locales, gobiernos municipales y al Estado en general.

Los efectos de la crisis internacional (CEPAL 2009b) generan un nuevo balance en la apropiacion de los recursos naturales. A partir del seguimiento en temas de ambiente y desarrollo que realiza el CLAES (Centro Latino Americano de Ecologia Social), se observan las siguientes tendencias en America del Sur: a) La escasez en capital, la caida en los precios y la reduccion en el comercio global determinaron una reduccion de la presion ambiental en sectores como mineria, hidrocarburos, petroquimica, celulosa, entre otros. b) La exploracion y prospeccion minera y petrolera se ha aminorado, pero en algunos casos se intenta compensar la caida de los precios por un aumento del volumen extraido. Esto tambien se observa en el sector minero, y desemboca en mayores problemas de contaminacion. c) La intensificacion agricola aminoro, debido al mayor costo de los agroquimicos y las maquinarias. Pero persiste el avance de la frontera agricola sobre areas silvestres, especialmente en sitios tropicales. Sectores que hasta hace poco eran muy dinamicos se redujeron drasticamente. Por ejemplo, del total de 200 proyectos de agrocombustibles a partir de cana de azucar en Brasil, solo unos 100 comenzaron a implementarse, y de ellos al menos 50 estan en venta (Valor, 10/06/2009).

De esta manera, la crisis actual genera cambios en la presion sobre los ecosistemas. Posiblemente predominara la ampliacion horizontal sobre la intensificacion. Bajo una expansion horizontal, la produccion agropecuaria y forestal crece al incorporar nuevas tierras, mientras que, bajo la intensificacion, el mayor crecimiento productivo se explica por aumentos de rendimientos en cosechas o extracciones en una misma superficie. Por lo tanto, persistira la deforestacion en los bosques tropicales amazonicos (especialmente en Bolivia, Ecuador y Peru, y en el llamado "arco de deforestacion" brasileno) y en areas subtropicales (como las tierras bajas de Bolivia, oriente de Paraguay y norte de Argentina). El Cerrado de Brasil continuara deteriorandose, y corre el riesgo de ser la primera gran region ecologica en desaparecer en el siglo XXI. Pero ese avance de la frontera agropecuaria esta limitado por la infraestructura de transporte disponible. La crisis ha lentificado ese tipo de proyectos de conectividad de transporte (especialmente los de la Iniciativa en Infraestructura Regional Suramericana, IIRSA). En el caso del sector extractivo, persistiran los impactos en la region andino-amazonica, y en enclaves mineros de Argentina, Chile y Brasil.

La gestion ambiental, incluyendo la evaluacion, monitoreo y fiscalizacion, estan siendo afectadas negativamente. Esto se debe tanto a mayores restricciones en personal, equipamiento y gastos corrientes en las agencias ambientales, como a los intentos de flexibilizar los requerimientos ambientales para atraer inversiones, ahora mas escasas. Los gobiernos buscan acelerar el otorgamiento de permisos ambientales, conceden excepciones o debilitan la aplicacion de las normas. No solo persiste la externalizacion de los impactos ambientales, sino que los intentos de internalizar esos efectos son vistos como potenciales trabas a la recuperacion o como perdidas de competitividad. En algunos casos, se usa el argumento de la crisis para promover todavia mas la exportacion de materias primas, tales como la mineria a pequena escala en Costa Rica y El Salvador; mineria a cielo abierto, a gran escala, en Ecuador; mineria de litio en Bolivia. El argumento de la crisis tambien se usa como justificativo en el veto presidencial de la ley de proteccion de glaciares en Argentina para permitir un emprendimiento minero conjuntamente con Chile. Se afecta la consolidacion institucional, en especial la de los nuevos ministerios del ambiente creados en Chile y Peru. Las restricciones presupuestarias tambien limitan avances en saneamiento, manejo de residuos solidos urbanos, eficiencia energetica o implementacion de areas protegidas.

En la integracion regional, dado que la crisis acentua la competencia entre los paises por maximizar sus exportaciones y atraer inversiones, aparecen disputas sobre el manejo de recursos compartidos o en areas de frontera, y hay limitaciones mayores para acuerdos ambientales regionales vinculantes (tanto en la Comunidad Andina como en el MERCOSUR). El Tratado de Cooperacion Amazonica, donde el mandato ambiental es mucho mas claro, sera seguramente afectado. En algunos paises se destinan recursos estatales para sostener algunos sectores productivos basados en recursos naturales. El caso mas destacado es el apoyo financiero a la agroindustria en Brasil, con lo cual se mantienen las presiones ambientales generadas por los monocultivos. Entretanto, otros paises apelan a medidas convencionales para atraer inversores (exoneraciones tributarias, reducciones en el cobro de regalias, apoyo en energia o camineria, etc.), con lo cual se subvencionan indirectamente actividades de alto impacto ambiental.

La ecologia politica de las respuestas frente a la crisis

Esas consecuencias ambientales se suman a los efectos economicos y politicos en casi todos los paises latinoamericanos. Por ejemplo, recientemente CEPAL (2009c) afirmo que los actuales impactos son mas agudos a los observados durante la crisis de la deuda y han implicado una retraccion economica, el desplome del comercio internacional y la escasez del capital.

Pero a pesar de esa gravedad, la respuesta predominante en Sudamerica ha oscilado entre la negacion, la minimizacion y el optimismo. En un primer momento, en 2008, casi todos los gobiernos y muchos analistas convencionales insistieron en la idea del "desacople" de las economias nacionales frente a la crisis en los paises industrializados. Asumian que la crisis seria temporal, que los mercados emergentes eran mas independientes de las economias industrializadas, y que la persistencia de la demanda desde otras regiones (especialmente China) permitiria mantener el flujo del comercio exterior.

Pocos meses despues se reconocio la gravedad de la situacion, y entonces se paso a la postura del "blindaje": las economias nacionales estarian blindadas y lograrian sostenerse por sus propios medios, pues contaban con grandes reservas acumuladas durante el boom exportador de commodities (por ejemplo, Chile). Finalmente, al promediar 2009, los gobiernos comienzan a admitir que la crisis golpeaba sus economias; se redujeron las proyecciones de crecimiento economico y expectativas exportadoras, y se hicieron evidentes problemas en el empleo y el consumo. Las respuestas de los paises se resumen en CEPAL (2009a).

Mas alla de los detalles, un punto llamativo es la resistencia a admitir los efectos de esta crisis por parte de casi todos los gobiernos y muchos analistas, incluso desde tiendas politicas opuestas. Entre los gobiernos, las declaraciones mas fuertes sobre el pretendido "desacople" o "blindaje" procedieron, por ejemplo, de los presidentes Cristina Fernandez de Kirchner (Argentina) y Lula da Silva (Brasil). No puede sorprender que analistas economicos convencionales insistieran que la crisis no golpearia a la region, pero es llamativo que desde otras tiendas ideologicas se afirmara lo mismo. Por ejemplo, Emir Sader (2008) sostenia que la crisis no tendria efectos "directos y devastadores sobre el sistema economico mundial", y que los menos afectados serian Brasil y en parte Argentina --todas esas predicciones fueron refutadas por la realidad a los pocos meses--.

Por lo tanto, se suceden reportes que minimizan los efectos de la crisis, presentandola como un fenomeno externo, y se redobla la defensa de una estrategia de desarrollo basada en exportar recursos naturales, la que incluso deberia ser acentuada para poder salir de los problemas. Esto explica medidas estatales de apoyo a sectores exportadores, como la agroindustria en Brasil, la insistencia en flexibilizar y agilizar los permisos mineros en Peru, o abrir nuevos rubros mineros en Bolivia.

Como la ecologia politica de esa respuesta es mantener o profundizar la insercion global a partir de la venta de commodities, se insiste en evitar trabas o restricciones en la apropiacion de la naturaleza. La proteccion del ambiente pierde frente a esa racionalidad economica, convirtiendose en una variable de ajuste y flexibilizandola para mejorar la competitividad en el capitalismo global. Se niega que exista una contradiccion entre el capitalismo contemporaneo y su base ecologica (3). Esta es una posicion que esta a tono con los dos principales tipos de respuestas frente a la crisis: su "reparacion" y su "reforma". Estas se analizan seguidamente.

Reparacion y reforma del capitalismo

La postura de la "reparacion" sostiene que la crisis actual no se debe a problemas en la esencia del capitalismo o en las practicas del mundo financiero, sino que resultaron de fallas en procesos de control y vigilancia, y de practicas de algunos inescrupulosos (como el financista de Wall Street, Bernard Madoff). Bajo esta perspectiva, la estructura, funcionamiento e institucionalidad del capitalismo contemporaneo, incluyendo su componente financiarizado-globalizado, es correcto y adecuado. Pero como su autorregulacion fallo, se aceptan medidas de reparacion: ajustar los controles y la vigilancia, permitir la quiebra de empresas, aplicar una mayor flexibilizacion laboral, etc. Por otro lado, se rechazan intervenciones en la regulacion estatal, se considera el desempleo como una consecuencia insalvable pero pasajera, y asi sucesivamente. Estas son tesis mas cercanas a corrientes neoconservadoras y neoliberales (Cato Institute en Washington; White 2008; Miron 2009), pero que tienen actualmente una penetracion mas bien limitada en America Latina en algunos circulos academicos, empresariales y politicos conservadores.

En cambio, la postura de la "reforma" cuenta con un numero mayor de adeptos, aunque es mas heterogenea. Se afirma que el capitalismo actual (y en especial, su dimension financiera y global) encierra contradicciones y deformaciones que deben ser modificadas. Se rechazan los dogmas neoliberales y se plantea una mayor presencia estatal --incluyendo la nacionalizacion de grandes empresas o sectores, si es necesario--, sostener el empleo o aplicar regulaciones mas profundas sobre las finanzas, etc. Se recomiendan reformas, pero dentro del regimen capitalista. Se defiende entonces un capitalismo con "mayor conciencia social" segun Amartya Sen (2009); no se rompe con la globalizacion, pero se apela a otro tipo de relaciones internacionales, como lo hace Joseph Stiglitz (por ejemplo, en United Nations 2009); y se buscan otros balances entre la insercion comercial global y las agendas sociales y productivas (es el "capitalismo 3.0" del economista Dani Rodrik).

Estas son posturas mucho mas cercanas a varios gobiernos en America Latina, y cuentan con un mayor numero de seguidores. Incluso la CEPAL, en un informe reciente (CEPAL 2009c), no reclama transformaciones profundas, sino que postula una solucion, basada en una mayor presencia estatal, especialmente enfocada en un rescate financiero de los sectores mas afectados para volver a impulsar el crecimiento.

Cada una de estas opciones tiene distintas implicancias para una ecologia politica de la naturaleza y el desarrollo. En el caso de la "reparacion" se mantendria el enfasis extractivista de los recursos naturales, y las novedades estarian enfocadas, por ejemplo, en combatir la corrupcion en la adjudicacion de permisos ambientales. La opcion "reformista" no contradice el extractivismo, pero lo matiza con algunas medidas, como pueden ser una mejor regulacion ambiental o el uso de la responsabilidad social empresarial, y no rechazaria los codigos de conducta ambiental en ambitos como la Organizacion Mundial de Comercio (OMC). Se mantendria la insercion internacional basada en recursos naturales, aunque se aceptarian estandares ambientales y sanitarios consensuados a nivel global.

Mas alla de las diferencias y semejanzas entre esas opciones, lo importante para el presente analisis es que ninguna de ellas plantea cambios sustanciales en la logica de la apropiacion de los recursos naturales, ni en la meta del desarrollo como crecimiento economico. Aunque reformistas como Rodrik (2009) alertan sobre la idea de que en un mundo postcrisis es inadecuado insistir en un "modelo de desarrollo" basado en altos precios de los commodities, los gobiernos sudamericanos insisten en ese camino para retomar el crecimiento economico. Paises como Argentina y Brasil intentan seguir liberalizando el comercio mundial en la OMC y redoblan su rechazo a los estandares ambientales; la CEPAL (2009c) llama a "resistir" el proteccionismo verde y defiende la primarizacion exportadora, advirtiendo que es un "error subestimar el potencial de las actividades basadas en recursos naturales para originar altos crecimientos de la productividad".

Las posturas del desacople y el blindaje ante la crisis hacen que las posibilidades para repensar la estructura y funcionamiento del capitalismo sean muy pocas. Las verdaderas tensiones entre la naturaleza y los usos productivos no se abordan, y muchos se entretienen con la ecologia del cambio climatico global (como hace CEPAL), perdiendo las vinculaciones directas con los problemas ambientales locales y nacionales (un punto que se analizara mas adelante). Se insiste en seguir el mismo ritmo de apropiacion de los recursos naturales, y se olvidan sus impactos ambientales.

De este breve repaso, resulta por demas llamativo que esta crisis no este generando un efecto mas fuerte y deje en clara evidencia las contradicciones ambientales del capitalismo. Mientras que en las naciones industrializadas estallaron las polemicas sobre esos aspectos, en los paises del Sur el debate es mas timido (como, por ejemplo, ilustra Subramanian (2009) para la India), y no se intentan mayores regulaciones sobre la inversion externa, dadas las responsabilidades de los inversores especuladores. En America Latina la situacion es similar, y si bien algunos anunciaron el desplome del capitalismo, hay que admitir que los debates no se han extendido ni profundizado. Es especialmente impactante que bajo los gobiernos progresistas no ocurriesen discusiones mas profundas sobre el capitalismo, y entre ellas, sobre sus contradicciones ecologicas.

Contradicciones ecologicas en el capitalismo y la ideologia del progreso

Las contradicciones ambientales en el capitalismo contemporaneo han sido senaladas repetidamente. Entre ellas se encuentra la imposibilidad del crecimiento economico continuado en un mundo con recursos finitos, la persistente generacion de impactos ambientales (contaminantes y residuos, entre otros), la desaparicion de areas silvestres e incluso los cambios ambientales a escala global (Assadourian 2007 y UNEP 2007). Este deterioro ambiental a su vez socava las propias bases productivas del capitalismo (Smith 1990; O'Connor 1998; Altvater 1993; Kovel 2005).

Si bien desde hace decadas se suman esas denuncias y alertas, una y otra vez han sido minimizadas en America Latina, donde persiste la idea de que se pueden seguir explotando sus recursos naturales. Se cree que disfrutamos de un "balance" donde los beneficios economicos superan los efectos ambientales y que, de todas maneras, dado que America del Sur posee recursos naturales muy abundantes, enormes areas supuestamente "vacias" y amplias capacidades ecosistemicas para absorber y amortiguar los impactos ambientales, todavia no debemos preocuparnos. El estilo de desarrollo actual, basado en recursos naturales, se defiende entonces como posible y necesario, tecnicamente manejable, y como resultado de un acuerdo supuestamente democratico de control soberano sobre el ambiente.

Sin embargo, ideas como las mencionadas carecen de buen sustento, y el supuesto "balance" es un eufemismo que busca legitimar los danos ambientales. En realidad, el deterioro ambiental continua avanzando en America Latina, aumenta el numero de especies amenazadas, y los problemas por contaminacion siguen escalando (PNUMA 2003; UNEP 2007; Kareiva y otros 2007). El desarrollo capitalista ha hecho que las medidas de proteccion ambiental siempre vayan por detras de esos impactos negativos y que, en muchos casos, hayan sido insuficientes para impedirlos. Asimismo, los cambios ambientales a escala global se suman a la misma tendencia. La crisis economica global no ha cambiado la esencia de esta problematica, sino que ha alterado ritmos o enfasis en sus componentes.

Pero a pesar de la aplastante acumulacion de evidencia sobre los impactos ambientales, se mantiene la defensa en los estilos de desarrollo actuales. Esa actitud no es nueva y se ha repetido desde el mismo inicio de los debates sobre las contradicciones entre crecimiento economico y conservacion ambiental, en la decada de 1970. A lo largo de los anos, esa defensa ha tomado distintos enfasis, con la participacion de las elites politico-partidarias, sectores academicos y el apoyo de buena parte de la opinion publica. Por lo tanto, esas ideas no son reflejo de unos pocos sectores, sino que expresan posturas y sensibilidades profundamente arraigadas. Es una ideologia en la que la sociedad esta separada de la naturaleza y, por lo tanto, esta debe ser apropiada y manipulada para asegurar el progreso. Desde esa ideologia se generan diferentes paradigmas sobre el orden capitalista en America Latina, aunque obviamente uno y otro se determinan mutuamente (4).

La postura dualista se expresa en un fuerte antropocentrismo, en el cual la naturaleza es un conjunto de recursos que deben ser utilizados para alimentar el desarrollo --entendido como progreso continuado--. Este progreso se expresa como crecimiento economico no solo posible sino perpetuo, bajo una mirada historica lineal.

El ambiente es valorado en tanto reviste utilidad, y se expande el concepto de mercancia para englobar la naturaleza; la valoracion economica se vuelve, pues, dominante. El bienestar humano y la felicidad se lograrian por la propiedad y consumo de bienes materiales, y la commodification se expresa tanto en la esfera ambiental como social (Williams 2005). Se confia en una ciencia que tiene un enfasis instrumental y manipulador, y la moral aparece disociada de la etica y es antiutopista. Se despliega una cultura del beneficio propio, el lucro y el exito personal; se acepta (y a veces se festeja) la acumulacion, jerarquizando la libertad economica en detrimento de otras libertadas.

Pero incluso la esfera economica es simplificada, y desaparece la heterogeneidad de mercados que existen en America Latina, desde las ferias campesinas basadas en el trueque y reciprocidad, hasta las transacciones con los brokers internacionales de commodities. Unos mercados son invisibilizados y otros son cooptados, apuntandose a difundir un unico tipo de mercado capitalista. Los procesos productivos se acoplan a redes globales economicas y comerciales --en varios casos, parte de la globalizacion financiera--, las mismas que son transnacionalizadas, no localizadas, y con fuertes impactos en la gestion territorial. Finalmente, se deriva hacia democracias formales con una fuerte delegacion, y cuestiones como la justicia social y ambiental siguen acorraladas.

La actual crisis encierra el potencial de poner en discusion muchos de estos aspectos, sean los del presente paradigma de desarrollo, sean sus bases ideologicas. Esta oportunidad resultaba especialmente atractiva para las corrientes politicas de izquierda o progresistas sudamericanas, ya que podrian promover reformas mas sustanciales tanto dentro del orden capitalista como fuera de el, buscar alternativas que lo trasciendan y, en el caso de la tematica ambiental, intentar otra politica y gestion de la naturaleza.

Pero esto no ha ocurrido bajo los gobiernos progresistas en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. En esos paises se ha abordado la crisis oscilando entre su negacion, el desacople y el blindaje, o medidas puntuales, intercaladas con algunas criticas al papel de los paises industrializados. A pesar de las diferencias entre los gobiernos, todos ellos siguen defendiendo las estrategias de desarrollo extractivistas y convencionales. No se discute la esencia de su insercion global ni el proposito de promover las exportaciones de productos basicos. En algunos casos (Ecuador y Venezuela), se han cuestionado aspectos como la arquitectura financiera global, pero, mas alla de eso, se mantiene la misma fe en el crecimiento economico, motorizado por el aprovechamiento de las riquezas ecologicas. Puede concluirse que los gobiernos progresistas ofrecen otra prueba del profundo arraigo de esta ideologia del progreso. Mas alla de sus matices, sostienen que las medidas ambientales son restricciones o trabas a las exportaciones y a su crecimiento economico (en las secciones anteriores, constan varios ejemplos de esto).

Al ser una ideologia, va mucho mas alla de un cierto orden economico, invadiendo la trama cultural de nuestras sociedades. Se expresa en sus lideres politicos, alcanzando a la izquierda, a sectores academicos y a varios movimientos sociales (como los sindicatos de base industrial). La apuesta por el crecimiento se convierte en un mandato para asegurar un mas eficiente e intenso aprovechamiento de los recursos (una riqueza que no puede ser desperdiciada). En ese contexto, la opcion de una critica radical al desarrollo, en general, y el capitalismo, en particular, queda muy constrenida, es mirada con desconfianza por amplios sectores de la poblacion, recibe hostilidad academica y es acusada de representar debates pasados de moda.

Esto tambien se debe a que los gobiernos progresistas, y su base social de apoyo, han quedado satisfechos con los cambios instrumentales que han introducido, tales como una mayor presencia del Estado. A cambio de los beneficios que eso pudiera generar, se aceptaron las reglas y estructuras capitalistas convencionales. Esto desemboca en que no se discutan las esencias del problema, sino cuestiones instrumentales: asi, el grado de participacion del Estado en la apropiacion de la naturaleza (por ejemplo, explotacion petrolera en manos de empresas estatales o privadas, pero no sobre la dependencia petrolera) o la captacion de excedentes (aplicar tasas a las exportaciones de granos, como lo hace Argentina, o no hacerlo, como en Brasil, pero no sobre los monocultivos). En lugar de aprovechar la crisis para renovar la busqueda de alternativas, se la ha presentado como excusa para sostener que no hay otras opciones, y que ella genera restricciones e imposiciones que vienen desde fuera.

Factores de este tipo explican que las respuestas a la crisis hayan consistido, mayormente, en profundizar el estilo de desarrollo hacia una vertiente extractivista. El Estado la apoya, sea por medidas directas como el credito (por ejemplo, financiar la agroindustria exportadora en Brasil), o indirectas (por ejemplo, otorgamientos de permisos ambientales para nuevas plantas de celulosa en Uruguay o la aprobacion de una nueva ley minera en Ecuador). Algunos viejos lideres de la izquierda incluso afirman que actualmente nos encontramos en la etapa del "crecimiento" o "despegue", y que los temas ambientales son un "lujo" que debe dejarse para despues. "Primero se necesitan las chimeneas, y despues se consideraran los temas ambientales", se ha sostenido en mas de una ocasion (5).

Es evidente que un gobierno progresista reviste diferencias con otros de tipo conservador, tales como un mayor papel del Estado y politicas sociales mas energicas. En particular, se implantaron y extendieron medidas de asistencia social focalizadas y, en casi todos los casos, basadas en pagos en efectivo a cambio de ciertas exigencias (concurrir a la escuela, revisiones medicas, vacunaciones, etc.). Sin duda, programas de este tipo conllevan muchos aspectos positivos. Pero desde la ecologia politica se debe alertar que si solo se hiciera aquello, se cae en una paradoja: los gobiernos progresistas promueven un tipo de desarrollo que genera impactos sociales y ambientales negativos, pero utilizan parte de los excedentes de esos emprendimientos para financiar programas sociales que compensan o amortiguan dichos efectos negativos. El estilo de desarrollo basado en el extractivismo no se pone en discusion, ya que se convierte en una de las fuentes claves de captacion de recursos financieros para el Estado. Esas acciones sociales tambien sirven para ganar legitimidad, apoyo electoral y apaciguar la protesta ciudadana.

Los programas sociales no pueden ser abordados en forma aislada, sea de las cuestiones ambientales o de las propias estrategias de desarrollo. Muchos de ellos, son valiosos paleativos, explicados por la necesidad y urgencia, pero no pueden ser excusas para suspender un debate mas sustancial sobre la propia esencia de los estilos de desarrollo y el papel del capitalismo actual.

El inevitable ajuste ecologico del capitalismo

A pesar del vigor de la ideologia del progreso, la acumulacion de evidencia ecologica e impactos ambientales obliga a realizar ajustes dentro del capitalismo. Dentro de la perspectiva de la "reparacion" del capitalismo o el "capitalismo 3.0" se acepta la tematica ambiental y esta aparece casi siempre bajo dos expresiones: por un lado, la preocupacion por el cambio climatico global, y por el otro, la profundizacion de la inclusion de la naturaleza dentro del mercado. Es un inevitable "ajuste" que brinda una cara verde al capitalismo, pero no permite solucionar los desencadenantes de la crisis ambiental. Aunque se han vuelto muy comunes, es necesario precisar algunas de sus caracteristicas.

El cambio climatico es abordado en America Latina de manera distorsionada. Mas alla de la insistencia en reclamar compensaciones financieras o asistencia tecnologica a los paises industrializados, los gobiernos latinoamericanos enfocan sus acciones y discursos en un tipo de emisiones que, en realidad, corresponden a las prioridades de los paises industrializados y no a las propias. En efecto, las naciones ricas deben reducir sus gases invernadero originados en sectores como transporte, generacion electrica o industria, ya que estos representan la parte sustancial de sus emisiones (en la Union Europea alcanzan el 90% del total). Sin embargo, en America del Sur, el mayor aporte (75,2%) proviene de los cambios en el uso de la tierra, deforestacion y agricultura (datos de emisiones de CO2 equivalentes, para el ano 2000, CAIT del World Resources Institute). Por lo tanto, el problema mas urgente y grave acerca del cambio climatico en America del Sur se origina en las politicas agropecuarias, los usos de la tierra y las exportaciones agroalimentarias --justamente temas que estos paises evitan discutir--. Es evidente que esta es una tematica mucho mas urticante que mantener campanas de publicidad a favor de automoviles hibridos o el recambio de lamparas de bajo consumo.

La mercantilizacion (commodification) de la naturaleza avanza al fragmentarla en los llamados "bienes y servicios ambientales" y en distintas mercaderias para insertarla en los procesos productivos. Los componentes de los ecosistemas, sean especies de fauna o flora o, incluso, sus genes o sus ciclos ecologicos, se convierten en mercancias sujetas a las reglas del comercio, que pueden tener duenos y valor economico. Paises como Brasil o Argentina se encuentran, por ejemplo, entre los mas energicos defensores de incorporar esos bienes y servicios ambientales al regimen de la Organizacion Mundial de Comercio. Esta postura llega a extremos, como en la propuesta de Conservation International para la Amazonia, donde se sostiene que las areas protegidas deberian autofinanciarse por medios como la venta de bienes y servicios ambientales o los derechos de captacion de carbono (Killeen 2007). Es una postura pesimista extrema que renuncia a intentar cambiar el capitalismo global, acepta que se destruira gran parte de los bosques tropicales y apenas espera salvar un punado de areas protegidas, insertandolas en las mismas redes economicas que explican la devastacion ambiental. Incluso genera un nuevo concepto de "naturaleza" como agregado de bienes y servicios que ya son internos a los sistemas economicos (Smith 1990).

Estos y otros elementos nos dan a entender que bajo la ideologia del progreso solo es posible incorporar algunos temas ambientales con una "reparacion" del capitalismo. Pero la forma bajo la cual se estructuran los procesos productivos no podria revertirse, ya que eso implicaria discutir cuestiones que cualquier ideologia siempre evita: sus bases conceptuales mas profundas.

A su vez, la crisis economica actual (aguda) oculta en parte la crisis ecologica (cronica). Ademas el capitalismo al externalizar los impactos ambientales, los oculta invisibilizando la contaminacion o degradacion ambiental. El capitalismo siempre empuja la frontera del dano ambiental "aceptable".

El capitalismo benevolo

El "ajuste" verde del capitalismo, junto a otras medidas similares en el plano social, que son funcionales a la ideologia del progreso, terminan en lo que podria llamarse un "capitalismo benevolo". No se niegan muchos de los impactos del capitalismo ni de las desigualdades que encierra, y se acepta que se deben incorporar aspectos ambientales o sociales, incluyendo regulaciones e instrumentos economicos. Pero todo ello esta adaptado a la propia estructura y dinamica del capitalismo.

En la tematica ambiental esta reaccion se debe a varios factores: por un lado, la aceptacion de encarar algunos problemas ambientales que son cada vez mas graves y que pueden poner en riesgo la propia acumulacion capitalista, tal como sucede con el cambio climatico o la energia; las expectativas de generar negocios con los bienes y servicios ambientales, incluyendo nuevas fuentes de energia o algunos nichos de mercado basados en la calidad ambiental; y finalmente, una crisis de legitimacion, en la que las protestas sociales por impactos ambientales ponen en riesgo la produccion y los entramados politicos que amparan dicha legitimizacion.

Bajo esta postura, el ambiente se podria manejar tecnocraticamente, reduciendo los impactos ambientales, minimizando el consumo de energia, otorgando derechos de propiedad y precios a los bienes y servicios ambientales, cobrando prominencia el concepto de "capital natural", y asi sucesivamente. Se podrian sumar acciones de responsabilidad empresarial, proteccion del consumidor y codigos de conducta. Los temas ambientales son considerados como oportunidades para nuevos negocios --"portafolios de negocios sustentables" (Hart 2006)--; se defienden las "industrias verdes" y el "marketing ecologico" (World Bank 1999; Calomarde 2000); y se concluye en un "capitalismo natural" que desencadenara la proxima "revolucion industrial" (Hawken y otros 1999).

Uno de los aspectos claves en este capitalismo benevolo es intentar presentar la naturaleza como un conjunto de bienes y servicios que son objeto de valor economico, tal como se indico arriba. Convertida en capital natural, se defiende una substitucion posible, y a veces perfecta, entre ella y otras formas de capital. Este tipo de valoracion ha sido muy cuestionada, pero persiste como uno de los nucleos centrales de la problematica entre ambiente y desarrollo (Gudynas 2004). Incluso en la crisis actual, en la que se han puesto en duda las formas convencionales de valoracion del capital, se sigue insistiendo, de todos modos, en mercantilizar la naturaleza (6).

El capitalismo benevolo puede llegar a tener una moral ambiental (con la que se protegen algunos recursos naturales por su potencial utilidad productiva o goce estetico), pero carece de una etica ecologica, dado que el ambiente es valorado desde el antropocentrismo (por su utilidad para los seres humanos). Tampoco se pone en discusion su obsesion con una acumulacion perpetua. Esto significa que para trascender esa problematica no basta con intentar aplicar instrumentos economicos ni regular el mercado respecto a temas ambientales (asi, tasas por contaminacion o mercados de permisos de emision), sino que se debe abordar la propia dinamica del capitalismo.

Las alternativas de desarrollo que actualmente se discuten en America Latina en su mayoria son reformas --de distinta profundidad, pero dentro del capitalismo--. Varias son minimas (en el caso de las mencionadas recetas de la CEPAL); otras estan inspiradas en reformas moderadas (como las propuestas por Stiglitz); algunas dan un paso mas (siguiendo el ejemplo de Rodrik), pero ninguna de ellas pone en cuestion aspectos esenciales del capitalismo. Incluso con algunas novedades, como el "nuevo desarrollo" propuesto en Brasil, ocurre algo similar, ya que a pesar de apuntar a otro balance entre Estado y mercado y a otra gestion macroeconomica, no se discute la naturaleza del desarrollo y la dimension ambiental ni siquiera es abordada (Sicsu y otros 2007).

En el "capitalismo benevolo" tambien se intenta que las contradicciones y tensiones desaparezcan o sean "administradas", ya sea por medios de gobernanza, ya sea por medios tecnocracticos o mercantiles. Se apunta a generar acciones ambientales y sociales que aseguren cierta estabilidad social, apaciguen protestas sociales y reciban legitimidad politica. Pero esas acciones, a su vez, estan tensionadas con medidas que se toman en sentido contrario, ya que el propio Estado debe mantener, proteger y alentar la acumulacion capitalista en los sectores que se apropian de los recursos naturales. Debe hacerlo para asegurarse, por ejemplo, una recaudacion fiscal que permita la manutencion del Estado, asi como para competir internacionalmente frente a otros mercados e inversores. O sea que el Estado mantiene, alienta y hasta subvenciona una estrategia de apropiacion de la naturaleza, al mismo tiempo que debe tomar medidas para protegerse y legitimarse frente a los danos que esto origina. Este es, entonces, un desempeno fragil e inestable.

La implantacion de medidas sociales, sean regulatorias (por ejemplo, protegiendo los derechos de los trabajadores) o asistencialistas (los programas Bolsa Familia en Brasil, Plan de Emergencia en Uruguay o Jefes y Jefas de Hogar en Argentina), sin duda tiene importancia. De alguna manera, se intenta generar una suerte de Estado benefactor, y ese proposito no es menor. Pero una vez aceptado eso, tambien es necesario senalar que esos intentos siempre estan oscilando entre el logro de beneficios sociales y la legitimacion politica frente a la necesidad de asegurar la presencia y reproduccion del capital; entre amortiguar la socializacion de muchos impactos negativos generados por ese capital y la dependencia economica frente a ellos; entre la defensa de derechos ciudadanos y la defensa de los inversores, y asi, sucesivamente. Esa tension se agrava cuando buena parte del capital que esta detras de la apropiacion de los recursos naturales es deslocalizada y, por lo tanto, el Estado debe lidiar no solo con elites empresariales nacionales, sino con actores corporativos transnacionalizados. En ese flanco se origina otra tension, ya que el Estado, por un lado, promueve su insercion global apelando a aumentar sus exportaciones, mejorando su competitividad y atrayendo inversiones; y, por otro lado, eso mismo lo hace crecientemente dependiente de esas condiciones externas, las que no tienen vinculos genuinos con las urgencias nacionales ni los intereses de proteccion de los ecosistemas locales. Los gobiernos se enfrentan al drama de tener que competir hacia abajo, donde las referencias son los irrisorios salarios que se pagan en China, o a aceptar la devastacion ambiental.

La crisis actual agrava estas contradicciones, ya que se estrechan los margenes para captar mayores excedentes, generados a traves de la extraccion de recursos naturales y; por lo tanto, las finanzas estatales disponibles para medidas de compensacion social y ambiental son mas limitadas.

Mas alla del capitalismo benevolo: romper con el antropocentrismo

Los puntos considerados a lo largo del presente articulo dejan en claro que es necesario ampliar y profundizar las discusiones sobre la dimension ambiental de la presente crisis del capitalismo. No es posible seguir minimizando sus impactos ecologicos ni las contradicciones fundamentales entre el capitalismo y el ambiente.

En ese contexto, una primer conclusion del presente analisis es que la "reforma" o la "reparacion" del capitalismo son posturas insuficientes. En algunos casos podran ser necesarias para atender urgencias y problemas puntuales, pero no permiten cambiar, por ejemplo, las formas de apropiacion de la naturaleza, la externalizacion y socializacion de los impactos ambientales, o la insercion subordinada en la economia global. Las alternativas que el "capitalismo benevolo" puede ensayar en el plano instrumental, tales como aplicar tecnologias ecoeficientes o ingresar nuevos bienes naturales al mercado, tienen utilidad acotada, pero a costa de su funcionalidad con el estilo de desarrollo contemporaneo. Por lo tanto, no son suficientes para solucionar el origen de las contradicciones ecologicas, sino que navegan con ellas.

Un segundo punto es que esa necesaria transformacion debe abordar la base ideologica del capitalismo. En otras palabras, la salida a la crisis actual no es solamente una cuestion de cambios economicos, a pesar de la relevancia de esa tematica, sino que debe ser mas profunda, abarcando otras dimensiones, como la cultural y la politica.

Como tercer aspecto a destacar en este debate ideologico, se debe prestar especial atencion a las perspectivas de valoracion. Es necesaria una critica desde el campo de la etica, pues alli esta uno de los pilares de la ideologia del progreso. Recordemos que los tempranos abordajes sobre el "espiritu" del capitalismo de M. Weber senalaban que la perspectiva etica legitimaba su validez, generando justificaciones, adhesiones y el concurso de las mayorias. Parafraseando un analisis mas reciente por Boltanski y Chiapello (2002), la mayor parte de las personas, tanto los dominantes como los dominados, se apoyan en ese "espiritu" del capitalismo para representar su funcionamiento, sus ventajas y servidumbres. Lo mismo ocurre con las posturas sobre la naturaleza. Modificar esa relacion requiere un cambio etico sustancial.

En efecto, una critica desde la ecologia politica debe abordar el reduccionismo de las valoraciones economicas sobre la sociedad y la naturaleza. Por esa via se expresa y refuerza la perspectiva antropocentrica --uno de los ejes vertebrales de la ideologia del progreso--, bajo la cual la naturaleza es un objeto de valor que debe ser explotado y aprovechado para alimentar los procesos productivos. Podria sostenerse que una opcion socialista convencional que prioriza el valor de uso sobre el valor de cambio es un paso adelante (Riechmann 2006). Pero esta sigue atrapada en una vision antropocentrica de la naturaleza; ese es uno de los problemas con la tradicion marxista. Por lo tanto, no basta con nuevas metodologias de valoracion economica. La tarea es romper con el antropocentrismo y la dualidad naturaleza-sociedad.

La elaboracion detallada de estos y otros puntos excede al presente texto, pero es indispensable ofrecer algunos elementos claves. En ese camino es necesario abrirse a otras miradas eticas, en las cuales la naturaleza pasa a ser sujeto de derechos, reconociendosele valores propios. Es necesario abonar el camino para una transicion desde el antropocentrismo al biocentrismo, donde las especies de animales y plantas y los ecosistemas posean derechos propios independientes de la utilidad o valoracion para los seres humanos. En otras palabras, dado que el biocentrismo valora todas las formas de vida, destruir la naturaleza es tambien danarse a uno mismo. Felizmente, existen algunos avances, como, por ejemplo, el reconocimiento de los derechos de la naturaleza en la nueva Constitucion de Ecuador de 2008 (Gudynas 2009).

Romper con el antropocentrismo tambien genera otros derroteros para concebir la calidad de vida, la economia y hasta la propia politica, todo lo cual deriva en un camino muy distinto al del capitalismo actual, en cualquiera de sus variedades. Se apunta a un desarrollo verdaderamente enfocado en la calidad de vida de las personas y menos enfocado en la posesion y la acumulacion; es decir, mas austero y de tipo postmaterial (reduciendo drasticamente el consumo de materia y energia). Esta posicion genera diversas consecuencias: la reconfiguracion de los sujetos politicos hacia posturas relacionales y no necesariamente dualistas; una politica con mayor deliberacion y participacion; una insercion internacional volcada a un regionalismo autonomo; y una desvinculacion selectiva de la globalizacion, entre otras. En este derrotero, la etica biocentrica hace que vuelva a quedar en evidencia la contradiccion entre capitalismo y ambiente, contradiccion en la que cualquier medida de reparacion sera meramente paliativa o tan solo servira para ocultar la gravedad de la crisis ecologica transfiriendola al futuro.

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* El presente articulo resulta de las lineas de investigacion del CLAES, que cuenta con el apoyo de la Fundacion F. Mott y la Fundacion Ford. Agradezco la revision de Mariela Buonomo (Uruguay), Alberto Acosta (Ecuador), Jose M. Tortosa (Espana) y Joachim Becker (Austria).

(1) Existen por lo menos tres usos del termino "ecologia politica": aplicado a un conjunto de preceptos, valores o a una agenda politica sobre cuestiones ambientales, y que se presenta como modelo a seguir; utilizado para el analisis de las interacciones entre sociedad y naturaleza y, por lo tanto, ampliamente superpuesto con la ecologia humana, ecologia social y otras disciplinas; y utilizado para el analisis desde las llamadas ciencias politicas de los procesos y actores involucrados en los temas ambientales, como asunto propio de la politica, y que se expresa en los espacios publicos. En el presente articulo se sigue especialmente esta tercera postura.

(2) En muchos casos, se exporta tanto un producto como una serie de servicios y recursos ambientales asociados a este, y cuyos impactos ambientales son de envergadura. Un caso ilustrativo es la exportacion de aluminio desde Brasil, que incluye la extraccion de bauxita y tambien un enorme aporte de energia electrica con sus impactos ambientales asociados (i.e. construccion de represas). Es asi que podria sostenerse que Brasil realmente exporta sobre todo energia barata, y que eso explica que ese tipo de actividades extractivas florezcan en paises del Sur y hayan sido abandonadas en el Norte.

(3) En la caracterizacion del capitalismo se siguen, en especial, algunos de los aportes en Heilbroner (1990), y Boltanski y Chiapello (2002).

(4) La discusion sobre bases ideologicas tiene una larga historia, comenzando por los aportes clasicos de Max Weber sobre el "espiritu" del capitalismo (Heilbroner 1990; Boltanski y Chiapello 2002). En el presente texto se diverge de esas posturas, en tanto se sostiene que existe una ideologia del progreso y que, desde ella, se derivan diferentes paradigmas de desarrollo, incluyendo el capitalismo en sus diferentes expresiones. En otras palabras, existen ideas basicas que preceden y explican el capitalismo.

(5) Para dejar en claro cuan profundamente arraigada se encuentra esta vision de la naturaleza, es oportuno repasar recientes declaraciones del presidente Lula da Silva. A proposito de la oposicion de ambientalistas a construir represas hidroelectricas en el Rio Madeira, Lula afirmo: "La pelea, ustedes no quieran imaginar, no quieran imaginar los meses que perdimos discutiendo sobre los granos de arena que estaban en el fondo del rio. No quieran imaginar. Precisamos contratar al mejor profesor del mundo en esa materia [...] Cuando resolvimos el problema de la arena, me llego otro y me hablan de los peces, que habia un bagre, y que los bagrecitos no podian nadar por la represa alli en los Andes y todo ese asunto. Yo me comprometi que cuando deje la presidencia compraria una canoa, agarraria los bagrecitos, los colocaria en la canoa, y los llevaria al otro lado y los traeria de vuelta" (declaraciones del 22/06/2009; traduccion del autor). Las referencias despectivas a los peces (bagres) del Rio Madeira se repiten por lo menos desde fines de 2006. De similar manera critico a ambientalistas, indios y comunidades afrobrasilenas por "trabar" el crecimiento de Brasil, y sostuvo que si fuera por el, desmembraria la agencia ambiental de su gobierno.

(6) En este analisis se ha evitado usar el termino desarrollo sustentable (o sostenible), pues en sentido estricto existen en su interior muy diversas corrientes (Gudynas 2004). Como el rotulo se aplica a la ligera, termina siendo usado por variantes del "capitalismo benevolo", eso explica los ataques que recibe por parte de muchos analistas. Si bien las posturas del desarrollo sustentable debil son compatibles con un "capitalismo benevolo", tambien debe senalarse que la sustentabilidad fuerte implica un distanciamiento mayor, y la mas fuerte sin duda esta por fuera del capitalismo e implica transformaciones radicales.

Eduardo Gudynas

Investigador principal en el Centro Latino Americano de Ecologia Social (CLAES), Montevideo, Uruguay.

Correo electronico: egudynas@ambiental.net

Fecha de recepcion: agosto 2009

Fecha de aceptacion y version final: noviembre 2009
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Title Annotation:dossier
Author:Gudynas, Eduardo
Publication:Iconos
Article Type:Report
Date:Jan 1, 2010
Words:9007
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