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La distribucion de la superficie de vinedo en Castilla y Leon segun sus variables topograficas.

Distribution of surface vineyard in Castilla y Leon by their topographic variables

Distribution de surface vignoble en Castilla y Leon par leurs variables topographiques

1. INTRODUCCION

El posible origen de la viticultura en la actual region de Castilla y Leon se remonta a la llegada de los vacceos en torno a los siglos VII y V a.C. segun algunos de los restos arqueologicos encontrados en el Yacimiento de Pintia en la localidad vallisoletana de Padilla de Duero (perteneciente al municipio de Penafiel), y corazon de la Denominacion de Origen mas emblematica de la comunidad autonoma como es la Ribera del Duero (Sanz et al. 2009). Como indicios mas representativos de ello se encuentran los restos de ceramica hallados en algunos ajuares, y en cuyo interior han aparecido una serie de sustancias como son los tartratos, acido cerotico y glucosa, todos ellos elementos contenidos en el vino, hecho que posibilita el consumo del mismo entre estos pobladores del valle central del rio Duero.

Junto a este sector, y unos siglos mas tarde, en concreto en el siglo III a.C., hay que mencionar otro ejemplo muy relevante que contribuye a consolidar la idea del consumo de este caldo y la produccion de uva en las inmediciones del Duero, como revela el descubrimiento de pepitas de uva entre restos de vasijas y copas en algunas excavaciones de Cauca, actual Coca en la provincia de Segovia (Blanco, 2009). Todo ello evidencias, que, a pesar de todo, no son suficientes para afirmar el cultivo y la vinificacion de las vides en este espacio de una forma categorica.

Es a partir de la llegada de los romanos, pero sobre todo con el proceso repoblador tras la Reconquista, cuando el vinedo comienza a expandirse por la region como un cultivo clave que ayude a asentar nueva poblacion en las bastas llanuras de Castilla, las cuales habian quedado desiertas como consecuencia de las continuas incursiones y luchas entre cristianos y musulmanes convirtiendo a este espacio en una especie de "Tierra de nadie" (Huetz, 1967; Valdeon, 2006).

Las vides se fueron asentando por el territorio aprovechando todo tipo de suelos experimentando una considerable expansion a lo largo de los siglos, alcanzando su cenit con la invasion de la filoxera en Francia, la cual arraso practicamente toda la superficie del pais vecino, y este se vio obligado a importar vino espanol. Los viticultores y bodegueros espanoles vieron un negocio en el ataque del parasito al campo frances, y se produjo una fiebre de las plantaciones aumentandolas en alrededor de un millon de nuevas hectareas, pasando aproximadamente de 1,4 millones de hectareas en 1880, a los 2,4 millones a finales del siglo XIX (Camarero, 1984), un crecimiento desmesurado que se produjo con una escasa planificacion sobre el territorio y sin tener en cuenta las posibles consecuencias del futuro. Repercusiones que no tardaron en llegar y que provocaron grandes estragos en los vinedos de practicamente toda Espana.

Esta epoca dorada del vinedo espanol vio su final con la entrada del parasito en la Peninsula Iberica, el cual tuvo los mismos efectos devastadores y redujo la superficie de vides provocando importantes perdidas economicas en las comarcas vitivinicolas espanolas (Solano, 1991; Montoya, 2012). Este hito marco un antes y un despues en la historia agraria de Espana, y en concreto en la de Castilla y Leon. Si ademas sumamos la importante crisis del medio rural de mediados del siglo XX como consecuencia de la puesta en marcha de una serie de politicas como la concentracion parcelaria (Alario, 1991), la expansion del regadio (Eugenio, 2006) o la mecanizacion (Arias, 2000), se obtiene como resultado un descenso de hectareas de vinedo en esta region muy significativo pasando de las 290.333 en 1889 (Piqueras, 2005) a las 74.841 existentes en 2010 (Consejeria de Agricultura y Ganaderia de la Junta de Castilla y Leon). Una disminucion muy considerable de la superficie, pero que se ha adaptando a las nuevas exigencias del mercado y a la coyuntura economica de este sector orientandose hacia la produccion de caldos de calidad amparados bajo diversas figuras de proteccion como la Denominacion de Origen, la Indicacion Geografica Protegida o los Vinos de Calidad, y que al mismo tiempo han introducido significativas transformaciones en el paisaje del vinedo tradicional de Castilla y Leon (Molinero, 2011).

Por lo tanto, la viticultura es una actividad que se lleva realizando desde hace siglos en esta region y la distribucion de la superficie de vinedo ha ido variando con el paso de los anos dependiendo de la situacion economica, politica y social existente en estas tierras. En situaciones de expansion ha aprovechado todo tipo de formas de relieve, es decir, terrazas, glacis, laderas, etc., en suelos con aptitudes agronomicas muy buenas frente a otros no tan buenas, pero siempre dentro de unos limites altitudinales que condicionan el desarrollo vegetativo de este tipo de plantas, y con unas pendientes no muy elevadas como consecuencia de la planitud tipica de las tierras castellanas.

Teniendo en cuenta lo comentado en las lineas anteriores, el objetivo de esta investigacion pretende conocer la distribucion espacial actual de la superficie de vinedo existente en Castilla y Leon en funcion de una serie de variables topograficas como son la altitud, la pendiente y la orientacion. Factores que van a resultar claves para la obtencion de una uva de calidad junto con el clima y los suelos, ademas de las tecnicas de laboreo empleadas en el terruno, y posteriormente los metodos y herramientas manejadas en el proceso de elaboracion del vino.

2. AREA DE ESTUDIO: EL CLIMA Y LOS SUELOS COMO FACTORES CLAVE EN EL CULTIVO DEL VINEDO DE CASTILLA Y LEON

Castilla y Leon se encuentra rodeada por un cingulo montanoso compuesto por diferentes cordilleras como son la Cantabrica al norte, la Iberica al este y la Central al sur con altitudes en determinados sectores superiores a los 2.500 metros. Por ultimo hay que mencionar las penillanuras del oeste que se encargan de delimitar el territorio espanol del portugues donde el rio Duero se va a encajonar ente los materiales graniticos caracteristicos de este espacio. Frente a este reborde montanoso hay que destacar las grandes llanuras del interior con una altitud media elevada de unos 600 metros, superando los 900 en determinados sectores.

Esta diferencia en el relieve ha sido descrita por Jesus Garcia Fernandez (1986), en cuya obra El clima en Castilla y Leon, marcaba esta dualidad entre las llanuras y las montanas haciendo referencia a La Castilla de las llanuras y las montanas de la Castilla. Esta disposicion del relieve da lugar a que el clima sea muy contrastado entre una u otra unidad, pero al mismo tiempo existen relaciones entre ambos elementos hasta tal punto que las montanas son uno de los factores claves que lo definen en las llanuras "El relieve se convierte de esta manera en un factor fundamental del clima de Castilla y Leon, pues es el que motiva, o bien matiza, sus principales rasgos" (Morales y Ortega, 2002: 387).

Por lo tanto, el enclaustramiento de la cuenca por el borde montanoso y su elevada altitud, son los dos principales factores que marcan el clima de la region, el cual va a ser trascendental a la hora de la distribucion del vinedo en determinados territorios estableciendo el limite de la planta a una determinada altitud, a partir de la cual, la vid encontraria serias dificultades para sobrevivir, sobre todo debido al alargamiento del periodo libre de heladas, extendiendose mas alla del mes de mayo, asi como adelantandose a septiembre, lo que seria perjudicial para el fruto en su periodo de floracion y final de su madurez respectivamente. Estos componentes provocan pocas precipitaciones y un descenso de las temperaturas en el invierno, ya que este cingulo montanoso actua como una especie de cierre que dificulta la llegada de la suavidad termica y las elevadas precipitaciones caracteristicas del clima atlantico. A pesar de la cercania de Castilla y Leon al mar, en la parte mas septentrional se localiza a tan solo 25 km del Mar Cantabrico, el importante cinturon que rodea a la region condiciona fuertemente las condiciones climaticas.

Estas caracteristicas lo adscriben al dominio climatico Mediterraneo, que afecta a la mayor parte de la extension de los vinedos regionales, y que se caracteriza por la existencia de inviernos largos y duros con unas temperaturas medias en las llanuras centrales en el mes de enero comprendidas entre los 2 y los 4[grados]C, y de veranos cortos y suaves pero con valores que superan los 22[grados]C en la mayor parte del centro de la cuenca del Duero. A estos rasgos hay que anadir unos matices como son las frecuentes heladas invernales que se alargan hasta primavera (finales de abril y mediados de mayo), y que son muy perjudiciales para los vinedos.

Por otro lado las precipitaciones rondan entre los 400-450 mm en las llanuras del interior, frente a los mas de 1.000 mm del reborde montanoso, repartidos entre los meses de otono y primavera, dando lugar a una aridez estival bien definida que se prolonga de 3 a 4 meses entre junio y septiembre en los sectores centrales de la region. Al mismo tiempo, junto a estos imperativos climaticos, hay que anadir los microclimaticos en determinadas comarcas vitivinicolas como las Arribes (Molinero, 2007) o El Bierzo (Alonso, 2003), enclaves geograficos que presentan una altitud menor y unas temperaturas mas suaves que tambien van a permitir el correcto desarrollo vegetativo de este tipo de cultivo.

Al clima hay que sumar las caracteristicas pedologicas y agronomicas que poseen los suelos para que todo ello en su conjunto permitan obtener frutos de calidad. Para ello hay que tener en cuenta el plano superficial y la profundidad susceptible de explotacion que poseen las raices, al mismo tiempo que tampoco puede hacerse fuera de un contexto geologico y geografico, por lo que hay que considerar los elementos que forman el paisaje en el que se enmarca, asi como las distorsiones que introducen los viticultores y la propia planta.

En el caso de Castilla y Leon la situacion de los vinedos ha variado dependiendo de la coyuntura economica del momento, aunque en numerosas ocasiones, ha estado asociada a la presencia de suelos marginales donde el desarrollo de otro tipo de cultivos era muy dificil. En la mayor parte del territorio los suelos de los vinedos se caracterizan por ser pardos sobre depositos pedregrosos y suelos calizos sobre materiales blandos. Suelen ser profundos y poseer una buena capacidad de retencion hidrica para que las raices, cuando penetren por los horizontes, puedan captar los nutrientes necesarios que les permitan desarrollarse.

Los suelos tradicionales donde se localizaban los vinedos, de gravas y arenas, tenian un espesor superior a los 50 cm, y en ocasiones llegaban hasta el metro, lo que hacia imposible otro tipo de labor que no fuese la viticultura. Las raices de los cereales, como el trigo o la cebada, no conseguian penetrar hasta las capas mas arcillosas por lo que no podian obtener alimento. Sin embargo, las raices de las cepas, que cuentan con un sistema radicular mas evolucionado, podian penetrar en esta capa y obtener los nutrientes necesarios para su mantenimiento. Estos suelos tienen la capacidad de retener el agua que posteriormente transfieren a la vid durante el periodo seco estival, y tambien son capaces de acumular calor que remitiran a la planta para obtener una buena maduracion del fruto. Son suelos muy heterogeneos, sueltos y arenosos que predominan en el entorno del Duero y de sus principales afluentes como el Pisuerga, el Esla o el Arlanza, arrastrados por estos rios, y depositados en los principales valles, vegas fluviales, terrazas y campinas (Molinero, 1988) (Figura 1).

[FIGURA 1 OMITIR]

Sin embargo, a causa de la extension de la region, existen particularidades en los materiales de los suelos dependiendo del lugar en el que se encuentren, asi pues, al norte de las campinas del Duero se localizan los paramos de Torozos y el Cerrato donde predominan los suelos calcareos, la Tierra de Campos mas arcillosa, o los paramos detriticos leoneses y algunas terrazas del Pisuerga compuestas por arenas, gravas y cantos rodados.

Estas diferencias se concretan aun mas en la estructura del suelo de las comarcas vitivinicolas de la region. Por poner un ejemplo, en el entorno de la Denominacion de Origen Toro los vinedos se asientan sobre sedimentos de areniscas, arcillas y pudignas calizas pliocenas que se alternan con materiales limosos y areniscas de grano grueso y fino que se han formado a lo largo del mioceno, dando lugar en la superficie a suelos pardos calizos. Sin embargo, los vinedos del Bierzo, que tambien son de tierra parda humeda, estan formados por una mezcla de elementos finos, cuarcitas y pizarras que provienen de las montanas que circundan a la depresion. El suelo de los vinedos de Cigales esta formado por sedimentos del terciario y del cuaternario, y poseen arenas, calizas y gredas yesiferas, asentadas sobre arcillas y margas, y en algunas ocasiones sobre arenas, y sin embargo en la Ribera de Duero se localizan en capas mas o menos lenticulares de arenas limosas o arcillosas alternandose en algunos sectores con calizas y margas.

Teniendo en cuenta todos estos elementos, la distribucion espacial de la superficie de vinedo en Castilla y Leon va a estar condicionada por diversos factores como el clima y el suelo, pero tambien, como veremos en las siguientes paginas de manera mas detallada, van a influir de forma clara la altitud, y en menor medida, en el caso de esta region, la pendiente y la orientacion. Junto a ellos se tienen que tener en cuenta factores sociales y economicos, siendo en la actualidad uno de los mas importantes la expansion de este cultivo por aquellos territorios que cuentan con alguna figura de calidad, la mayoria de ellas con Denominaciones de Origen.

3. FUENTES DE INFORMACION Y METODOS EMPLEADOS

Para la realizacion de esta investigacion se ha utilizado la informacion proporcionada por el Sistema de Informacion Sobre Ocupacion del Suelo en Espana (SIOSE) en 2005 extrayendo los datos pertenecientes a las parcelas de vinedos. Tambien se ha utilizado el Modelo Digital del Terreno (MDT) de Castilla y Leon del cual se han obtenido los mapas concernientes a la altitud y pendiente, utilizando para la elaboracion de toda la cartografia que se presenta en estas paginas el software ArcGIS (ArcMap) version 10.1.

A continuacion, se ha procedido a combinar la informacion del SIOSE, es decir, la capa de vinedos, con los diferentes mapas obtenidos a traves del MDT, altitud y pendientes, con el objetivo de ver como se distribuye la superficie de vinedo atendiendo a las diferentes variables topograficas antes mencionadas.

Para la elaboracion de los graficos que se presentan en este estudio se ha utilizado la hoja de calculo Excel. Este programa ha permitido trabajar con una cantidad importante de registros de toda la region, los cuales han sido clasificados para poder interpretarlos mejor, y facilitar, al mismo tiempo, la elaboracion de los correspondientes graficos de barras en los que se pueden ver el reparto de las vides, en diferentes intervalos, que contibuyen a explicar la distribucion de la superficie en Castilla y Leon teniendo en cuenta estas variables.

4. RESULTADOS. EL VALOR DE LAS VARIABLES TOPOGRAFICAS EN LA DISTRIBUCION DEL VINEDO

4.1. LA ALTITUD

La distribucion del vinedo en Castilla y Leon se va a caracterizar por su ubicacion a lo largo del curso del rio Duero y de sus principales afluentes. A medida que avanzamos desde el centro de las llanuras de esta region hacia el rolde montanoso que la rodea, el vinedo va ir perdiendo representatividad y su presencia sobre el territorio va ser cada vez menos frecuente. Este hecho va a estar condicionado por un factor clave en primer lugar como es la altitud, ya que a medida que esta variable aumente, la presencia de esta planta va a ser cada vez menos frecuente como consecuencia, sobre todo, del empeoramiento de las condiciones climaticas que van a dificultar el crecimiento de la misma (Figura 2).

Lo habitual es que los vinedos se ubiquen entre los 700 y los 900 metros, por lo que en este intervalo de 200 metros se van a concentrar el 71,7% de la superficie total, y si lo ampliamos anadiendo aquellos vinedos que se encuentran entre 600 y 700 metros, esta cifra se incrementa hasta alcanzar el 83,3% del total (Figura 3), una altitud algo superior a otros vinedos presentes en otros territorios nacionales como los de la comarca de Ocana en la provincia de Toledo que se encuentran entre 700-720 metros de altitud (Perez Lopez, 1988), y muy por encima de los de algunas grandes regiones vitivinicolas vecinas como La Rioja que se encuentra en torno a los 450-500 metros (Arnaez et al, 2006) ocupando los sectores correspondientes a la depresion del Ebro en el tramo riojano y en el de la Rioja Alavesa.

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Este emplazamiento se va a corresponder con las explotaciones ubicadas en la mayor parte de los municipios de las llanuras centrales del Duero aprovechando unas determinadas formas de relieve como van a ser los glacis y las terrazas fluviales del Duero, asi como algunas laderas de los paramos, pero tambien del Pisuerga, el Arlanza y el Esla, lo que a va a dar lugar a la existencia de explotaciones de mayor tamano que las presentes en otras comarcas vitivinicolas al no encontrar grandes obstaculos en el relieve (Figura 4).

En el caso de la Ribera del Duero destacan en el sector burgales el municipio de Roa con 1.398 hectareas, Aranda de Duero con 1.309, Gumiel del Mercado 1.236 y Pedrosa de Duero con 1.095 hectareas, mientras que en el espacio vallisoletano sobresalen Pesquera de Duero y Penafiel con 918 y 901 hectareas respectivamente. Todas ellas localidades con un peso historico muy representativo en el cultivo de la uva y en la produccion de vino, especialmente tinto, que han vivido un boom en la expansion de las plantaciones por todo tipo de terrazgos, asi como en la aparicion de nuevas bodegas desde su nombramiento como Denominacion de Origen en 1982. Una situacion que ha permitido consolidar a esta actividad economica como un pilar clave en el desarrollo economico y rural de estos territorios; en la comarca de Rueda y su entorno despuntan La Seca con 2.800 hectareas, Rueda con 1.390 y Serrada con 942, los tres nucleos mas emblematicos de la antigua Tierra de Medina, y que en las ultimas dos decadas han experimentado un notable crecimiento orientando su produccion hacia los vinos blancos de calidad, de variedad Verdejo; en el caso de la comarca de Toro la mayor parte de las vides se concentran en la localidad que da nombre a este espacio, es decir, en Toro, el cual presenta 2.877 hectareas, el municipio de Castilla y Leon con mayor superficie superando al conjunto existente en algunas comarcas vitivinicolas como Arribes o Arlanza. En este sector zamorano tambien hay que senalar a Morales de Toro que alcanza las 1.373 hectareas, siendo estas dos localidades el corazon de este espacio vitivinicola con una clara dominancia de la variedad Tinta de Toro; finalmente, en la comarca de Cigales, despuntan los municipios de Cigales seguido de Mucientes y Cubillas de Santa Marta con 1.065, 538 y 506 hectareas respectivamente a lo largo de la margen derecha del Bajo Valle del Pisuerga, cifras inferiores a los territorios anteriores, pero que como ha ocurrido en ellos, sustentan las bases de sus correspondientes espacios de produccion, en esta ocasion basado en los vinos rosados o claretes. (Todos ellos, datos procedentes de los Documentos 1T de la Junta de Castilla y Leon en 2008).

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La restante superficie de vides se va a repartir, por un lado, en sectores con una altitud comprendida entre los 400 y los 600 metros, concentrando el 8,7% del total, en espacios que van a contar con unas caracteristicas climaticas especificas, diversas al resto de la Comunidad Autonoma, al presentar unas temperaturas mas suaves y un menor riesgo de heladas en los meses de abril y mayo, asi como en septiembre, lo que va a favorecer el cultivo de la vid, y de otros lenosos como los olivos y los arboles frutales.

En esta ocasion se correponden con los vinedos localizados en otra de las comarcas mas emblematicas de la region, la del Bierzo, y en concreto en la fosa berciana en entidades de poblacion como Ponferrada con 1.051 hectareas o Villafranca del Bierzo con 783, contribuyendo a la consolidacion de esta comarca, la unica reconocida legalmente como tal en Castilla y Leon, como un espacio productor de alimentos de calidad de muy variada indole abarcado los pimientos, las castanas, las peras, las manzanas, y como no podia ser, los vinos, todos ellos amparados bajo variadas figuras de calidad.

En estas mismas altitudes tambien se encuentran los vinedos de las Arribes del Duero (Figura 5) en la frontera entre Espana y Portugal conformando un paisaje singular de bancales, diverso a los existentes en las llanuras centrales del Duero, y que se asemeja a espacios como los de la region de la Liguria en Italia, y en concreto de Le Cinque Terre, donde los vinedos se combinan junto a los frutales y los olivos en diferentes niveles teniendo en cuenta la disposicion del relieve. En este espacio destaca la localidad de Fermoselle, que se consolida como el nucleo mas representativo con una superficie de 1.546 hectareas.

[FIGURA 5 OMITIR]

Junto al Bierzo y las Arribes hay que mencionar el sector de Cebreros y la Sierra de Salamanca, todos ellos espacios vitivinicolas, unos con mayor densidad que otros, pero que presentan unos rasgos fisicos especificos con caracteristicas propias, lo que al mismo tiempo les confiere cierta entidad respecto a otros territorios de la region, aunque no llegan a alcanzar el reconocimiento de los espacios vitivinicolas del centro de las llanuras.

Por debajo de los 400 metros la superficie existente en Castilla y Leon es muy escasa (0,3%), reduciendose a unos pequenos enclaves en el sur de Avila en determinados sectores del entorno de Cebreros, asi como en el noroeste de Burgos en el territorio denominado Chacoli-Merindades.

Situacion muy similar sucede a medida que se avanza hacia el cingulo montanoso que rodea la region, donde la presencia de este cultivo va desapareciendo como consecuencia del empeoramiento de las condiciones climaticas, y su existencia es casi testimonial, ya que la rigurosidad del clima impide el correcto desarrollo de la planta. Los vinedos localizados a una altitud superior a 900 metros (7,7% del total) se emplazan en algunos puntos de la Ribera del Duero soriana como en Carrascosa de Abajo, Recuerda o Villanueva de Gormaz, asi como en los sectores mas septentrionales de la Ribera del Arlanza. A partir de los 1.100 metros de altitud la vid encuentra su limite ecologico en Castilla y Leon, y desaparece dejando paso a otros cultivos mas aptos para este tipo de espacios.

4.2. LA PENDIENTE

La pendiente es otro de los aspectos que va a marcar la distribucion de los vinedos en la region (Figura 6). En el caso de Castilla y Leon la pendiente media se situa en torno al 2,0%, una cifra muy baja y bastante inferior si lo comparamos con los vinedos riojanos que son del 18,7% (Arnaez et al., 2006), unos valores que van a traer consigo importantes problemas de erosion sobre el terrazgo como consecuencia de algunos eventos lluviosos de alta intensidad y baja frecuencia que dan lugar a la formacion de surcos, carcavas y areas de sedimentacion (Ruiz Flano et al., 2008).

El 77,5% del vinedo regional se situa por debajo del 5% de pendiente, cifra que se incrementa en un 15,5% mas si se tiene en cuenta el terrazgo con una pendiente comprendida entre el 5 y el 10%, lo que entre ambos, dan como resultado que, el 93% de las vides de esta region se localicen por debajo del 10% (Figura 7), valores que muestran una de las caracteristicas basicas del centro de la cuenca del Duero como es la planitud. Una particularidad que ha sido recogida por viajeros y estudiosos que han recorrido y atravesado estas tierras como Richard Ford, el cual se referia al interior de ambas castillas y de La Mancha como un espacio que posee "extensas e indefensas llanuras" (1974: 23), o Humboldt, que a su entrada en Castilla por el Pais Vasco describe la diferencia entre ambos territorios "Tan pronto se entra en Castilla, el contraste con la Bella Vizcaya es horrisono. Campina pelada la llaman de manera muy expresiva los espanoles: en lejania, algunas peladas montanas y nada mas." (1998: 59). Caracteristicas que han contribuido a consolidar una imagen del interior de Castilla fiel a la realidad, como un emblema propio y un rasgo distintivo que se reflejan de forma clara y contundente en la siguiente cita:

La llanura se extendia monotona, desnuda, terrosa, bajo un cielo no menos indefinido y escueto. No se podia decir si punzaba mas en la piel el frio del ambiente, o en el alma la desnudez de todas las lejanias: planicie que daba ganas de pensar en un astro desalquilado. Solo se descubrian por todas partes cavones revueltos por el arado. Ni un arbol, ni una zarza, ni un tono verde. Un tinte amarillo sucio con degradaciones grises era la unica coloracion que manchaba la extension sin limites. En general las tierras aradas se mostraban limpias, cual si sus terrones simbolizasen la propia esterilidad. La poblacion vegetal delatabase tan solo por rastrojos pajizos, cardos secos o gatunas rastreras; la animal, por tal cual alondra que proyectaba sus postreros vuelos sobre el horizonte; la humana ..., por un jinete que penosamente se adelantaba campo a traviesa entre aquellas tierras desoladas. (Macias Picavea, 2006: 11).

[FIGURA 6 OMITIR]

La distribucion de estos vinedos con este tipo de pendiente, inferior al 10%, se van a corresponder con la mayor parte de la superficie existente, es decir, con la practica totalidad de las comarcas vitivinicolas de Rueda, Ribera del Duero, Cigales, Toro, Tierra de Leon o Tierra del Vino de Zamora, sectores practicamente llanos (Figura 8). Espacios con horizontes amplios y ondulaciones suaves donde resulta complicado vislumbrar el infinito resultado de la planitud como ocurre en Toro (Sanchez Hernandez, 2003), pero que se pueden extrapolar al resto de territorios, ya que todos ellos presentan unas caracteristicas muy similares entre si.

Este tipo de emplazamientos permite realizar de forma mas comoda las tareas derivadas del cultivo de la vid, pero sobre todo ha facilitado la mecanizacion de algunas de ellas. La introduccion de tractores para arar el terrazgo y de maquinas vendimiadoras para recoger la uva, han permitido ahorrar costes y tiempo a los viticultores, a la vez que ha facilitado el trabajo en las vinas generalizandose en determinados espacios, sobre todo en Rueda donde la practica totalidad de la vendimia se lleva a cabo con estas grandes maquinas. Un proceso que se ha visto apoyado en una serie de transformaciones que se han producido en el paisaje de la vid tradicional, y en concreto en la estructura del terrazgo, al pasar en unos sectores determinados, de pequenas e irregulares parcelas esparcidas por el territorio, a explotaciones mas uniformes y de mayor tamano, algunas de ellas fruto de la concentracion parcelaria, o por otro lado, gracias a la adquisicion por parte de medianas y grandes bodegas de determinados pagos de vinedos, aledanos entre si, pertenecientes a pequenos propietarios que han decidido venderlos; tambien hay que tener en cuenta los cambios en los sistemas de plantacion, al pasar de cepas en vaso a otras en espaldera, donde las alambres se constituyen como un elemento mas del terruno que se encarga de guiar a la cepa durante su crecimiento; o un incremento en la densidad de plantacion de los majuelos con un mayor numero de vides por hectarea.

[FIGURA 8 OMITIR]

No obstante, en determinados sectores de los espacios vitivinicolas anteriormente mencionados, y en cocreto en la Ribera del Duero, el vinedo se expande en terrazgos con una pendiente mayor, algo superior al 10%, enlazando las explotaciones ubicadas en los sectores mas planos con el comienzo de las laderas de algunos paramos (Figura 9). El boom de las plantaciones acaecido desde mediados de la decada de los noventa del siglo XX propicicio la expansion de la vid por todo tipo de terrazgos, aprovechando diversas clases de suelos y formas del relieve para poder hacer frente a la nueva demanda del mercado.

[FIGURA 9 OMITIR]

Sin embargo, es en las comarcas del Bierzo y de las Arribes donde la pendiente de este cultivo es mayor, entre el 10 y el 20% y mas del 20%, representando en su conjunto tan solo el 6,9% y el 0,7% respectivamente de la superficie total, pero que en estas comarcas vitivinicolas es muy propio debido a su conformacion fisica, diversa a la existente en la cuenca del Duero. En el caso del Bierzo se van a localizar en las terrazas y laderas del entorno de la Hoya del Bierzo en los cursos bajos de los rios Sil, Boeza, Oza, Cua y Burbia, y que, a pesar de esta pendiente, no se han abancalado (Alonso Santos, 2003), mientras que en las Arribes van a aprovechar el sistema de bancales para el desarrollo de este cultivo, pudiendo salvar de esta forma las gargantas existentes creadas por el rio Duero en estas penillanuras.

4.3. LA EXPOSICION

Finalmente, la tercera variable empleada para la realizacion de este estudio es la exposicion de los vinedos. El resultado de la localizacion de este cultivo segun este elemento va a tener en cuenta los otros dos analizados anteriormente, la altitud y la pendiente. Se ha visto como la ubicacion del vinedo en Castilla y Leon se concentra, en su mayor parte, en las llanuras centrales del Duero en una altitud mas o menos homogenea, sin grandes contrastes, dando lugar a una escasa pendiente, utilizando los sectores mas llanos. El aprovechamiento de este tipo de terrazgo va a determinar el tipo de exposicion predominante, pero que, al ser practicamente llano, esta variable va a poseer un peso muy poco representativo en Castilla y Leon.

A pesar de todo, domina la exposicion meridional con un 42,29% (Figura 10), una cifra similar a la La Rioja en esta misma exposicion que es del 42,2% (Arnaez et al. 2006). Esta opcion es la mas habitual a la hora de plantar vides en cualquier territorio, ya que este tipo de planta necesita un importante numero de horas de sol al ano (unas 2.500), sobre todo durante la maduracion del fruto, por lo que es vital una buena orientacion que permita a la planta recibir los rayos del sol que la permitan conseguir su correcto desarrollo vegetativo.

Sin embargo, en Castilla y Leon, y como ya se ha explicado, a causa de la planitud de las llanuras centrales de la cuenca del Duero, el vinedo se va a expandir por todo tipo de territorios con diversas exposiciones. Asi pues, y aunque la primera opcion sea la meridional, la septentrional adquiere un peso muy significativo alcanzando el 36,02%, cifra superior si lo volvemos a comparar de nuevo con el estudio de Arnaez et al. de La Rioja, donde los vinedos de esta comarca vitivinicola, en esta exposicion norte, representan el 25,3% del total como consecuencia de la presencia de un territorio mas accidentado, que va a repercutir en que los viticultores planten sus vides en sectores donde los rayos del sol tengan mas incidencia.

En las llanuras del Duero, una exposicion septentrional no implica una orientacion exclusiva a la umbria como podria suceder en otros espacios con mayor pendiente como en los casos europeos de los vinedos del Piamonte italiano o los del Lavaux en Suiza, sino que, al ser un relieve practicamente llano con suaves ondulaciones y con escasa pendiente, da lugar a un espacio mas abierto que permite la recepcion de los rayos del sol en las cepas sin ningun problema. Es decir, amplias planicies

propiamente castellanas, y que son una constante en la obra de numerosos autores que han trabajado sobre Castilla y Leon, y han descrito con acierto una parte del paisaje inconfundible del interior de esta region. Un ejemplo muy significativo lo encontramos en la obra de Macias Picavea, escritor del Regeneracionismo afincado en Valladolid, y que fue Catedratico de Instituto del Jose Zorilla impartiendo las asignaturas de Latin y Geografia. Este autor era un excelente conocedor de los pueblos, de las las personas y de la economia de Castilla, y prueba de ello se refleja en las descripciones que realizo de algunas de sus comarcas, como por ejemplo de la Tierra de Campos con las siguientes palabras "La llanura se extendia monotona, desnuda, terrosa, bajo un cielo no menos indefinido y escueto" (2006: 11).

Una idea que se va a repetir tambien De Figueroa y Melgar en el viaje que hizo de Burgos a Madrid pasando por Valladolid en 1840, el cual relata sobre los campos de Castilla lo siguiente "La comarca que atravesabamos tenia un aspecto extranamente salvaje: llanuras inmensas, aridas, sin un solo arbol que rompiese su monotonia, terminadas en montanas de un amarillo ocre, a las cuales ni la lejania lograba dar un tinte azulado." (1971: 244).

Finalmente, Humboldt describe lo mismo que los autores anteriores, pero en esta ocasion cuando entra en Castilla a traves de la provincia de Alava mostrando la dualidad existente entre sendos territorios "Poco despues de Miranda, una columna con una inscripcion senala los limites de Alava y Castilla. Ya casi desde Salinas, se modifica la fisonomia del paisaje; ya no hay tanta alternancia de montanas y valles y sobre todo ya no hay esa abundancia de arboles. Todo tiende y se asemeja ya al desierto y llanura castellanos, sobre todo despues de Vitoria." (1998: 59).

5. CONCLUSIONES

Como se ha podido analizar, el relieve de Castilla y Leon se divide en dos unidades bien diferenciadas entre si y con fuertes contrastes altitudinales, geomorfologicos, climaticos, biogeograficos, economicos, agrarios, etc. Estas dos unidades son los cordales montanosos que circundan practicamente toda la region superando los 2.000 metros de altitud en determinados sectores, y que constituyen el limite fisico y administrativo, y por otro lado se encuentra la cuenca sedimentaria del Duero constituida por diversas formas del relieve y con una altitud media comprendida entre los 700 y los 900 metros. En este ultimo espacio es donde se asientan la mayor parte de la poblacion y de las actividades economicas, entre ellas los vinedos.

El vinedo es un cultivo clave en la economia de numerosos municipios de Castilla y Leon. El trabajo en los majuelos, y su posterior transformacion de la uva en vino en la bodega, ha permitido diversificar la economia de un conjunto muy importante de espacios rurales de la region, no solo en la produccion de vino, sino en una serie de actividades derivadas de la elaboracion de estos caldos destacando de forma clara el enoturismo. En definitiva, de aquellas localidades que presentan unas variables topograficas especificas que van a permitir el correcto desarrollo vegetativo de las vides, y con ello, de la expansion de un sector vitivinicola en la mayoria de los casos enfocados a la produccion de vinos de calidad.

La distribucion de los vinedos en Castilla y Leon sigue unas pautas determinadas, y las variables topograficas, y en concreto la altitud y la pendiente, y en menor medida la orientacion, van a tener un peso muy relevante a la hora de la localizacion y expansion de las vides por el territorio regional.

Asi pues, se ha visto en las paginas anteriores como los vinedos se emplazan, la mayor parte de ellos, en las llanuras centrales del rio Duero, a lo largo de su curso, y con unas altitudes comprendidas entre los 600 y los 900 metros, concentrando la superficie de algunas comarcas vitivinicolas como la Ribera del Duero, Rueda o Toro, asi como en algunos de sus afluentes como el Pisuerga y los vinedos del entorno de Cigales, del Esla en el caso de la Tierra de Leon, o del rio Arlanza en las localidades que componen el territorio que lleva el mismo nombre. Por lo tanto, a medida que nos alejamos del curso del Duero, y con ello, se va produciendo un aumento de la altitud, la superficie de vinedo va perdiendo representatividad en el territorio a favor de otro tipo de cultivos mejor adaptados a las caracteristicas climaticas especificas que van definiendo estos espacios.

Junto a la altitud hay que tener en cuenta la pendiente. En Castilla y Leon, la mayor parte del cultivo de la vid, en concreto el 93% del total se encuentra por debajo del 10%, unas cifras que indican la planitud caracteristica de las llanuras centrales del Duero, lugar donde, como ya se ha comentado, se concentra la mayor parte de la superficie de vinedo. Pendiente que se deriva de los escasos contrastes altitudinales existentes en este sector, y que van a permitir un manejo mas sencillo de las explotacion, asi como la introduccion de determinada maquinaria para la realizacion de algunas de las labores tipicas de los vinedos como puede ser la vendimia.

Finalmente, la tercera variable topografica analizada, la exposicion, aunque es esencial tenerla en cuenta a la hora de plantar un vinedo, en el caso de Castilla y Leon va a a presentar un papel mas reducido a causa de la planitud de sus llanuras. La escasa pendiente en los sectores de vides y la casi horizontalidad del terrazgo castellano, van a generar que este cultivo no destaque de forma exclusiva por un tipo de orientacion. Si bien, es cierto, que la mayoria de ellos presentan una exposicion meridional, tipica y caracteristica de este tipo de cultivos, la septentrional posee bastante relevancia frente a la que que tienen en otras comarcas vitivinicolas como La Rioja, y se encuentran en unas cifras muy cercanas a los vinedos orientados al sur.

A pesar de todo, aunque esta es la dinamica dominante y mas caracteristica de la distribucion de los vinedos en la Comunidad Autonoma de Castilla y Leon, hay que mencionar que existen un conjunto de espacios que presentan una serie de singularidades a la hora de distribuir este cultivo por su territorio. Como enclaves especificos hay que destacar sobre todo el Bierzo y las Arribes, pero tambien otros sectores como la Sierra de Salamanca y Cebreros, todos ellos con vinedos localizados a una altitud inferior a los 600 metros, incluso en determinados sectores por debajo de los 400, al mismo tiempo que poseen una pendiente, superior al 10%, mas elevada que las llanuras centrales de Castilla y Leon. Estos sectores presentan una estructura de la tierrra mas pequena e irregular, por lo que el vinedo tiende a concentrarse en todo tipo de parcelas, de las cuales, muchas de ellas, se encuentran en bancales para poder salvar las desigualdades derivadas del relieve.

Como se ha demostrado en estas paginas, la distribucion del vinedo en esta region va a estar condicionada por una serie de variables topograficas que van a limitar el cultivo de las vides teniendo en cuenta las caracteristicas que presenta el territorio, asi como las propias de la planta. Todo ello, aspectos que van a permitir configurar un mapa regional del vinedo que concentra la superficie de vinedo en unos territorios concretos.

http://dx.doi.org/10.5209/rev_AGUC.2014.v34.n2.47072

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Julio FERNANDEZ PORTELA

Departamento de Geografia.

Universidad de Valladolid

jfportela@geo.uva.es

Recibido: 21 de abril del 2014

Enviado a evaluar: 8 de mayo del 2014

Aceptado: 24 de junio del 2014
Figura 3. Distribucion en porcentaje
de la superficie de vinedo en Castilla
y Leon segun su altitud.

Altitud    Porcentaje (%)

<400        0,3
400-500     2,8
500-600     5,9
600-700     11,6
700-800     32,1
800-900     39,6
900-1000    6,5
>1000       1,2

Fuente: SIOSE 2005 y MDT de Castilla y
Leon. Elaboracion propia.

Nota: Tabla derivada de grafico de barra.

Figura 7. Distribucion en porcentaje de
la superficie de vinedo en Castilla y
Leon segun su pendiente.

Pendiente %   Porcentaje (%)

Menos de 5    77,5
De 5 a 10     15,5
De 10 a 15    4,8
De 15 a 20    1,5
Mas de 20     0,7

Fuente: SIOSE 2005 y MDT de Castilla
y Leon. Elaboracion propia.

Nota: Tabla derivada de grafico de barra.

Figura 10. Distribucion en porcentaje de la
superficie de vinedo en Castilla y Leon segun
su exposicion.

Orientacion   Porcentaje (%)

Norte         36,2
Sur           42,5
Oeste         10,2
Este          11,1

Fuente: SIOSE 2005 y MDT de Castilla y Leon.
Elaboracion propia.

Nota: Tabla derivada de grafico de barra.
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Author:Fernandez Portela, Julio
Publication:Anales de Geografia de la Universidad Complutense
Date:Jul 1, 2014
Words:8124
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