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La distopia del presente: apuntes sobre Jinete a pie, de Israel Centeno.

Dystopia of the present: notes on Jinete a pie by Israel Centeno

Introduccion: sobre los origenes de la distopia

El origen de la palabra "distopia" hay que buscarlo en el termino "eutopia". No se pretende resumir aqui la ingente bibliografia que existe sobre este ultimo. Seria una tarea imposible, por no decir utopica, y ajena al objetivo central de este articulo. Bastara con decir que la eutopia, hoy mas conocida por el neologismo griego "utopia", acunado por Tomas Moro en el siglo XVI, significa literalmente "no lugar".

La historia de la utopia ha generado innumerables estudios que han pretendido definir el termino. Dice Lyman Tower Sargent (1975) que el principal problema al que se enfrenta cualquier persona interesada en el estudio de la literatura utopica es la definicion o la delimitacion del campo. El termino es tan amplio, que obliga a restringir su uso. Raymond Trousson, en Historia de la literatura utopica. Viajes a paises inexistentes, propone una definicion:

Proponemos que se hable de utopia cuando, en el marco de un relato (lo que excluye los tratados politicos), figure descrita una comunidad (lo que excluye la robinsonada), (1) organizada segun ciertos principios politicos, economicos, morales, que restituyan la complejidad de la vida social (lo que excluye la edad de oro y la arcadia), ya se presente como ideal que realizar (utopia constructiva) o como prevision de un infierno (la antiutopia moderna) y se situe en un espacio real o imaginario o tambien en el tiempo o aparezca, por ultimo, descrita al final de un viaje imaginario, verosimil o no (1995, p. 54).

Trousson diferencia asi la utopia como genero, de la utopia como idea o concepcion mental. Tal distincion pretende evitar que en un mismo estudio se mencionen como iguales una novela utopica y un ensayo politico con espiritu utopico.

Algunos criticos coinciden en que el relato fundador de la utopia se halla en Tomas Moro (1516). Sin embargo, la utopia tendria su prehistoria en los griegos. Gabriel Saldias, en En el peor lugar posible: teoria de lo distopico y su presencia en la narrativa tardofranquista espanola (1965-1975) (2015), sostiene que la genesis de la eutopia debeser rastreada en La Republica de Platon. Russell Jacoby (como se cita en Saldias, 2015, p. 27), en cambio, afirma que se encuentra en Los trabajos y los dias de Hesiodo.

Moro, con su singular obra, viene a ser el autor que popularizo el termino, lo que en comparatismo se llama "monogenesis": a partir de una obra se constituye un genero y se definen las obras anteriores a ellas (Trousson, 1995). No fue sino hasta el siglo XVIII cuando la palabra "utopia" comenzo a hacerse comun. Hoy se aplica como sinonimo de lo quimerico, de lo ideal, lo imposible o lo inalcanzable.

La caracteristica principal de la utopia es su insularidad o aislamiento. La Utopia de Moro es una isla, mientras la Ciudad del Sol de Tomas Campanella (1953) es una llanura. Otras caracteristicas de la utopia son: tiene un sistema economico cerrado que desprecia el dinero y el comercio; un funcionamiento politico regular, sin disidentes ni conflictos; un personaje legislador que instaura el orden; una sociedad igualitaria, sin clases sociales tradicionales. La utopia tiene la felicidad colectiva como clima dominante. Se caracteriza por reflejar lo que se supone debe ser una sociedad ideal, o mejor a la que vivimos.

El deseo de construir esa sociedad ideal que se basa en la obtencion de la felicidad ha dado paso, con el transcurso de los anos, a su antitesis: la distopia. Gregory Claeys (2011) dice que la distancia entre utopia y distopia puede parecer pequena en ocasiones. Nace como consecuencia directa de un genero que plantea una quimera, plagado de ideales imposibles de realizar.

Andreu Domingo, en su ensayo Descenso literario a los infiernos demograficos. Distopia y poblacion, senala que:
   La distopia, por oposicion a la utopia, es el relato del peor de
   los mundos posibles, que se fragua como genero literario a medio
   camino entre la satira politica y la tragedia a finales del siglo
   XIX y principios del XX como reaccion a las utopias politicas y a
   las literarias que las sustentaban (2008, p. 15).


Algunos estudiosos senalan que el economista John Stuart Mill fue el primero en utilizar la palabra "distopia" en un parlamento realizado en la Casa de los Comunes el 12 de marzo de 1868 (Trahair, como se cita en Domingo, 2008, p. 23). No fue hasta 2014 cuando la Real Academia Espanola incluyo el termino "distopia" en su diccionario.

A diferencia de las utopias, las distopias proyectan un futuro indeseable, en el cual la sociedad ha fracasado. Si bien una novela siempre retrata el tiempo en el que se escribe, sin importar que sea historica o de ciencia ficcion, las distopias tienen un marcado tono de critica politica y social al contexto del autor. Encuentran en las crisis, en presentes que pasan de lo perfecto a lo infernal, un aliado. "La distopia denuncia o pone sobre la mesa la terrible realidad de lo que aun no ha llegado a ser, pero ya esta ahi", dice Domingo (2008, p. 25), quien destaca que tres obras clasicas del genero--Nosotros de Yevgueni Zamiatin, de 1921; Un mundo feliz de Aldous Huxley, de 1932; y 1984, de George Orwell, de 1949--compartan ser fruto del desencanto que provoco la dictadura sovietica que siguio a la Revolucion de Octubre de 1917.

Fernando Reati, en su ensayo Postales del porvenir: la literatura de anticipacion en la Argentina neoliberal, senala que "despues de dos sucesivas guerras mundiales en el siglo XX, la distopia [...] reemplaza a la utopia como manifestacion central de la literatura futurista y se impone casi como el unico tipo creible de anticipacion" (2006, pp. 18-19).

Gregory Claeys, en Utopia: historia de una idea (2011), asegura que la aparicion historica de las dictaduras fascistas y comunistas en el siglo XX tiene su reflejo en la importancia que adquiere el distopismo en algunos textos literarios de la epoca. Asi, la ficcion distopica vislumbra el fracaso de los proyectos utopicos. Toma los problemas de su epoca para radicalizarlos y crear un mundo en el que resulta indeseable estar.

Si la utopia, a partir de los fallos de una sociedad, imagina lo que dicha sociedad deberia ser, la distopia funciona como un llamado de atencion, un aviso de lo que esta por venir si se sigue ese camino. Escribe Trousson:

La mayoria de las antiutopias nacieron despues de la Primera Guerra Mundial, algunas despues de la Segunda: con eso esta dicho hasta que punto su pesimismo es tributario de las circunstancias historicas. El nacimiento de las grandes dictaduras modernas, la oposicion de los grandes bloques politicos, la experiencia concentracionaria, la Guerra Fria, la superproduccion anarquica, el dominio cada vez mayor por parte de una tecnica deshumanizada, el "arte" de embrutecer a las masas, todo ello, en batiburrillo, nutre la antiutopia, cuya esencia es el miedo, el escepticismo desenganado (1995, p. 311).

Establecer el punto de partida de la distopia como genero literario tampoco es una tarea facil. Algunos estudiosos, como Claeys (2011), senalan que la distopia se empieza a constituir como subgenero hacia finales del siglo XIX.

La falta de una definicion hizo que muchas obras antecedentes a lo que hoy se conoce como "distopia" fueran clasificadas, en su momento, solo como ciencia ficcion. H. G. Wells experimento con diversas formas distopicas en La maquina del tiempo (1895); Erewhon o tras las montanas de Samuel Butler (1872) y El talon de hierro de Jack London (1908) tambien podrian mencionarse en ese grupo de novelas con elementos distopicos antes de que la distopia se estableciera como genero.

A partir de la mitad del siglo XX, la novela distopica alcanza su auge. Aparecen titulos, hoy referentes del genero, como 1984 de George Orwell (1949), La pianola de Kurt Vonnegut (1952), o Fahrenheit 451 de Ray Bradbury (1953).

Yuli Kagarlitski senala (como se cita en Martorell Campos, 2015, p. 97) que la novela distopica representa un examen critico del progreso, y que por eso no podia aparecer antes de que se formulara la idea del "progreso", antes del siglo XVIII. Asi, las guerras mundiales, el cambio climatico o el calentamiento global, el capitalismo, las dictaduras o las crisis politicas han creado un escenario propicio para la proliferacion de novelas distopicas.

Sobre el auge de la distopia en Venezuela

La literatura venezolana del siglo XXI ofrece testimonios de la crisis que afecta a ese pais. La llegada de Hugo Chavez Frias a la presidencia de Venezuela en 1999 vino sucedida por una crisis politica y social, que se ha agudizado en los ultimos anos con el mandato de Nicolas Maduro Moros: incremento de la delincuencia (Agencia EFE, 2017), debacle economica (Europa Press, 2018), escasez de productos basicos (El Nacional, 2017), protestas callejeras (El Nacional, 2018), migracion masiva (Agencia EFE, 2018). Ese contexto ha coincidido con el aumento de novelas distopicas escritas por venezolanos.

En el siglo XX, la practica de la novela distopica en Venezuela no es muy notoria. Una cronologia del genero hasta entonces, apenas tendria escasos titulos. Algunos estudiosos de la ciencia ficcion, como Richard Montenegro (2017), senalan que El regreso de Eva, de Federico Leon Madriz (1933), firmada bajo el seudonimo Pepe Aleman, es la novela que inaugura el genero en la literatura venezolana. Desde ese momento, pocos autores de ese pais han incursionado en universos prospectivos. Las novelas 1998, de Francisco Herrera Luque (1992), y Doctor, de Carlos Moros Puentes (1998), podrian incluirse en la corta lista de obras distopicas venezolanas publicadas en el siglo pasado.

No obstante, el listado crece en el nuevo milenio. Exodo al pacifico, de Dario Campo (2004)--sobre la migracion de un grupo de personas de las costas venezolanas a causa de un desastre natural--; Nocturama, de Ana Teresa Torres (2006)--protagonizada por un hombre que sufre del "Sindrome de Identidad Aleatoria" e intenta recuperar su memoria ante el acoso de bandas como "Los Guardianes de la patria"--; Las peripecias ineditas de Teofilus Jones, de Fedosy Santaella (2009)--la historia de un gato que sobrevive en una sociedad que no permite animales, liderada por el "Supremo Presidente"--; Entrevista a Mailer Deamon, de Domenico Chiappe (2007)--acerca de un hombre que trabajo para "Marc Ji el pensador que trajo la paz al mundo"--; Los vengamientos del ejercito justiciador, de Ana Rosa Angarita Trujillo (2015)--sobre un ejercito que decreta transformar a los blancos en indios o negros--; El reino de arena, de Andres Volpe (2016)--que parodia el discurso epico venezolano del siglo XIX en un escenario postapocaliptico--; Seguros de justicia, C. A., de Rodrigo Sojo Montes (2016)--que plantea una sociedad en la que los criminales cuentan con seguros medicos para garantizarles todos sus beneficios--; El infinito de la estupidez humana, de Emma Casablanca (2016)--una historia contada a dos voces acerca de "La Nacion", un pais en ruinas luego de anos de guerras, epidemias y la presencia de "El Partido"--; o El amor es mas frio que la muerte, de Ednodio Quintero (2017)--las memorias de un personaje que sobrevive en un pais asolado por la peste--, son ejemplos de obras escritas por autores venezolanos en anos recientes, en las que se refleja un horrible porvenir que remite, en gran parte, a la actualidad de ese pais. Jinete a pie, de Israel Centeno (2014), la novela que se analiza en este articulo, se ubica en ese genero de la ficcion prospectiva que suma titulos en Venezuela.

Violeta Rojo, en "Las heridas de la narrativa venezolana contemporanea" (2016), senala que, con pocas excepciones, la narrativa venezolana es realista y suele mostrar los sucesos pasados o presentes de ese pais. Explica Rojo que la inmigracion, la violencia y ciertos eventos de finales del siglo XX y principios del xxi han determinado los temas de las obras literarias.

Las distopias, sin embargo, tambien abordan desde otra perspectiva esa realidad. Hay articulos que ya han analizado algunas obras del genero en Venezuela. Adrian Hernandez, en "El juego del futuro vaticinado: estudio alegorico de Venezuela en la novela Nocturama" (2018), estudia el paralelismo que hay entre la realidad de ese pais y la ficcion escrita por Ana Teresa Torres; Belkis Suarez, en su tesis La representacion de la ciudad y el discurso de la violencia en la literatura latinoamericana contemporanea: Medellin, Caracas y Rio de Janeiro (2011), analiza la representacion de urbes distopicas en Nocturama, de Torres, y La casa del dragon (2004) y Bengala (2005), ambas de Centeno.

La obra literaria de Centeno incluye novelas y relatos. Ha obtenido, entre otros, el Premio Municipal de Caracas 1992 y el Concurso Anual de Cuentos de El Nacional 2003. Debuto en 1992 con la novela Calletania. Luego le siguieron El rabo del diablo y otros cuentos (1993), Hilo de cometa y otras iniciaciones (1996), Exilio en Bowery (1999) y Criaturas de la noche (2000). En 2002 publico El complot, una ficcion politica enmarcada dentro del genero de la ucronia, y en 2004, la ya referida novela erotica La casa del dragon. Su obra se completa con una serie de titulos--ocho, hasta la fecha--publicados en Espana, Venezuela y Estados Unidos, en los que el contexto venezolano y la violencia desempenan un papel importante en sus tramas.

Valmore Munoz Arteaga, en su articulo "Repaso a la narrativa de Israel Centeno", analiza dos elementos presentes en la obra del autor:

Las calles de las ciudades de Centeno se vuelven de pronto caminos tortuosos que se abren en el cuerpo de los personajes. Ciudad y hombre se combinan para contarse, para descubrirse en la ira de vivir chupando de las ubres apolilladas del caos. Un caos cuyas dimensiones son las mismas que el fracaso de las utopias con las que se habian llenado de esperanzas una juventud que esperaba con euforia el advenimiento de tiempos mejores [...] Centeno mete sus manos en su realidad contemporanea y desde alli emprende el tejido de sus historias. Probablemente, busca descender hacia el infierno de esa violencia colectiva para fustigarla, para encerrarla en los territorios de una hoja en blanco y asi poder, ilusoriamente, dominarlas (2009, pp. 51-52).

Sobre la trama y la estructura de la sociedad en Jinete a pie

Jinete a pie es una novela distopica en la que se narra la historia de un hombre que intenta sobrevivir en una Caracas en ruinas, dominada por hordas de motorizados. Roberto Morel, el protagonista, un antiguo profesor, sufre, al igual que el resto de personajes, de desmemoria: poco se sabe con certeza del pasado de cada uno de los individuos que habitan en la ficcion; sin embargo, Morel esta obsesionado en rescatar los recuerdos de sus viejos romances. Pero Jinete a pie es mas que un relato de amores perdidos. Lo que destaca de la obra es la recreacion de un universo decadente, en el que predomina la miseria y la violencia.

La sociedad de Jinete a pie se estructura en dos grupos: los motociclistas y los peatones. Estos se someten al control de aquellos. Visten atuendos polvorientos, pantalones viejos, zapatos romos. Viven en casas en ruinas o jardines abandonados. Solo pueden salir a la calle despues de las 7:00 de la manana. Tienen bonos que pueden canjear por cafe en panaderias administradas por motorizados, a las que deben entrar sin sonreir ni mostrarse excesivamente sumisos. Se alimentan con te y turrones de calabaza, y consumen yerbas alucinogenas. Tienen prohibido preparar cafe en los lugares que habitan. Si el olor se expande, los motorizados imponen su castigo. Por regla general, no se atreven a ir mas alla de la zona en la que se circunscriben:

Tenian prohibido dejarse ver en multitudes, no debian salir mas de dos o tres por la misma acera, no mas de 10 por la misma avenida, nunca mas de cinco en un cafe, en todo caso, era necesario mantenerse desperdigados, como un rebano sobre el pavimento y en los lotes abandonados de los jardines, entre los rosales secos, bajo las sombras de los ficus (Centeno, 2014, p. 43).

Los motociclistas imponen su poder mediante la violencia. Tienen derecho a abrir una panaderia; a vender bollos de pan de jamon, dulce y cafe; a vestir bluyines, guantes y chaquetas de cuero; a sentarse en las terrazas de las panaderias; a vivir en las casas al otro lado del fuerte; a andar en grupos; a tener una ballesta y matar a un peaton si no cumple las normas. "Se podia ir en moto de dos maneras. Una de ellas llevando el volante y la otra, detras, en el puesto de quien dispara, muy pegado al conductor" (Centeno, 2014, p. 24). Si no se le renueva su carnet para andar en moto, pierde sus derechos, y pasa a ser uno mas de los peatones, de los que sobreviven entre los escombros. "Lo veran a su lado y se haran los desentendidos, no lo reconoceran, o si, pretenderan no hacerlo, sin derechos todos somos iguales, dice la gente, es la igualdad posible" (Centeno, 2014, p. 12).

La Caracas futura imaginada por Centeno se divide por cantones --"una republica de unas pocas manzanas, cuatro avenidas y un cerro" (Centeno, 2014, p. 109)--, separados cada uno por altos muros y laberintos que fragmentan la ciudad. El tiempo no se mide en dias ni horas, sino en tazas de cafe o te. El escenario en el que se desarrolla la trama es la antigua urbanizacion Altamira, de la que quedan unos pocos elementos reconocibles. La plaza Altamira y su obelisco, icono de la zona, ya no existen. Ha sido demolida por una explosion. En su lugar, solo hay un crater y algunas ruinas:

[...] mas adelante, si alguien sobrevive el final del mundo y retorna a estos lugares donde reinaron los cantones, sabra decir que alli esta fragmentado un mediocre obelisco que le dio sentido al paisaje e hizo de aquel punto unos de los lugares mas hermosos de la ciudad (Centeno, 2014, p. 118).

El cerro El Avila, otra de las referencias de Caracas, sirve como frontera. "Mas alla de los puestos del cerro nadie sabia con exactitud que ocurria, de alla cruzaban leyendas, nada exacto, cuentos aterradores con finales tragicos" (Centeno, 2014, p. 88). De ese modo, los personajes se ven encerrados en pequenas zonas, parecidas a "cajas chinas". Escapar tampoco resulta facil: de evadir a los motociclistas se encontraran con un laberinto por el que, si logran salir, llegaran a otro de los tantos cantones que existen, con otras reglas y estructuras. Si un peaton transgrede los limites, la caza esta permitida. A esa caza se le llama "safaris". En ellos, grupos de motorizados se dedican a asesinar peatones.

Asi, la ciudad de Jinete a pie tiene caracteristicas de dos de los modelos que Reati (2006) senala como propias de la ficcion prospectiva: la ciudad postapocalitica y la ciudad panoptica. Segun Reati, "existe una rama de la literatura de anticipacion que opta por imaginar el mundo tras una gran catastrofe y que muestra un futuro postapocaliptico tenebroso y virtualmente insoportable en contraste con el mundo perdido" (Reati, 2006, p. 124). Se trata de espacios que imaginan un colapso urbano (Oeyen, 2011). Centeno muestra una Caracas de terrenos baldios, calles solitarias y edificios en ruinas, sin necesidad de introducir contingencias nucleares, tecnologicas, ecologicas, extraterrestres o biologicas propias de las distopias estadounidenses. Esa misma Caracas fantasma tambien puede ser calificada de panoptica--caracterizada por un sistema de vigilancia propio de la sociedad de control--, por la vigilia que ejercen esos jinetes a dos ruedas sobre los peatones y por hacer de la ciudad una prision para quienes sobreviven en ella.

Recogerse temprano era de rigor, volver a los lotes de terrenos abandonados, a las casas que permitian habitar, no estar mas tiempo del necesario expuesto a los motorizados que comenzaban la ultima patrulla del dia. Ellos podian decidir cuando abrir la temporada de caza (Centeno, 2014, pp. 89-90).

Sobre el presente y el pasado de la ficcion

No hay datos precisos de como se llego a la situacion del presente de Jinete a pie. La desmemoria colectiva que sufren los personajes impide cualquier tipo de certeza. Lo que conocemos, se debe a recuerdos difusos que el narrador introduce en diversos momentos. A traves de ellos se sabe que el apocalipsis no vino dado por ningun cataclismo natural, sino que fue rapido y progresivo, provocado por el hombre:

?Como empezo todo? El flaco recuerda la tarde caotica, el rumor que se acrecentaba segundo a segundo; un nuevo crack, una caida de la bolsa, la profundizacion del proceso, lideres asesinados. Otros recuerdan a los motociclistas tomar las calles, lanzarse contra todo lo que circulase en cuatro ruedas o fuese a pie; se lanzaban como kamikazes contra ellos, muchos murieron, se creian la reserva de la revolucion que caia, ?Y por que caia la revolucion? Solto uno entre dientes, cayeron los precios, se vino el mundo abajo y encima de nosotros cayeron los precios, no tenemos memoria, y eso es un recuerdo, no podemos confiar en el recuerdo (Centeno, 2014, p. 89).

Centeno pone el enfasis en el olvido de los personajes. Deja duda de la veracidad, o no, de esos hechos pasados. La existencia de un diario tal vez devele detalles de lo que sucedio antes de la debacle. Los sobrevivientes olvidaron su propia historia: Roberto Morel, el protagonista, no tiene claro si antes fue profesor de historia del arte, de musica o de literatura, y cree ver en cada mujer a sus viejos amores, a Adriana, a Veronica o a Alexandra.

El presente caotico contrasta con el pasado del protagonista, una epoca que se extrana con nostalgia:

Recuerdo las avenidas, el ruido de las calles, diverso, apabullante, la gente baja de los autos, sale de los comercios, las puertas de las tiendas, los centros comerciales, fuimos una linda ciudad [...] Ahora recuerdo desde la supervivencia, desde el ghetto, desde la inexistencia, con necesidad de causarme dolor, desde el lugar unico de la derrota (Centeno, 2014, p. 14).

Esa "linda ciudad" que Morel recuerda dio paso de forma abrupta a la Caracas decadente en la que se desarrolla la historia. Los motorizados destruyeron algunos lugares de la urbanizacion, la gente comenzo a saltar de los edificios, estos se convirtieron en ruinas, los aviones desaparecieron y la ciudad quedo fuera de las rutas comerciales. Se acabo con los disidentes, los que se quedaron se convirtieron en motorizados o terminaron sometidos como peatones. Otros, los que pudieron, huyeron.

La migracion--una de las heridas de la narrativa venezolana contemporanea, segun Violeta Rojo (2016)--, el irse a lugares en los que no llego el colapso, tambien se cita en la ficcion. Los personajes echan de menos el vivir en un sitio donde se puede llevar una vida normal:

Se hablaba mucho de los lugares a donde habian huido los hijos, los hijos jovenes. Ellos mandaban mensajes, decian que vivian en un mundo redondo, como lo habian conocido antes del colapso, no era perfecto, pero alli convivian todos, cada quien tenia derechos, habia justicia imparcial, un sistema instituido. ?Habra sobrevivido algo? Se preguntaban los peatones mordiendo las palabras, entre dientes, en los alrededores de La Flor de Altamira. ?Mas alla de los cantones el mundo sigue igual? ?Por que no nos rescatan? Somos sus padres o sus tios, sus hermanos que no pudieron ponerse a salvo. Ya no cabemos, no somos posibles (Centeno, 2014, p. 89).

Los servicios y derechos se eliminaron poco despues del colapso, reino la anarquia en los cantones:

[...] eso es lo que recuerda, la crisis de la energia, las medidas de emergencia, los sucesivos golpes de Estado, la gente organizada en cantones motorizados para la defensa de la patria, las opciones, las huidas (Centeno, 2014, p. 72).

Los personajes se dedican a sobrevivir en un mundo en el que apenas tienen las condiciones para hacerlo. El asesinato de uno de los motoristas a manos de Roberto Morel reactiva los "safaris", la caza de peatones, que habian sido suspendidos. Los personajes, a partir de entonces, se dedican a huir entre iglesias abandonadas, altos muros y terrenos baldios, con el objetivo de cruzar el rio y llegar a otro canton: "ahora hemos perdido la libertad de veras, o somos libres, realmente" (Centeno, 2014, p. 83). En la huida, se encuentran con una cabeza humana sin cuerpo que refleja el destino que les espera si no logran salir. Los protagonistas tienen claro que, ante esa circunstancia, la unica opcion es escapar:

Si nos encuentran nos ejecutan. Arrastraran nuestros cadaveres por las calles, ataran nuestras piernas en una de sus motos y nos exhibiran como trofeos, luego nos arrojaran al rio y desapareceremos del paisaje y de la memoria de los peatones y de los hombres (Centeno, 2014, p. 87).

La idea de escapar con vida arroja un halo de esperanza al protagonista. Sabe que si logra salir del canton en el que habita, podria, quizas, encontrarse con un mundo un poco mas amable, menos violento, en el que no se le persiga ni se le conozca. Los personajes conocen de la existencia de otras urbanizaciones, que el pais se dividio en cantones, que en cada canton existen reglas diferentes, y que tal vez puedan llegar a un lugar donde se sientan conformes, "un lugar donde tengan algunos derechos, entre ellos el de no ser cazados o atropellados" (Centeno, 2014, p. 72).

El presente que imagina Centeno cumple con los criterios para identificar una distopia que Diana Palardy establece en Dystopian Impulses in Contemporary Peninsular Literature and Film (2018b).

Segun ella, una obra puede ser considerada distopia si responde afirmativamente a estas preguntas:

* ?Se trata de una sociedad hipotetica?

* Los individuos de esta sociedad (o de algun sector determinado de esta sociedad), ?estan oprimidos, incluso si no se dan cuenta de estarlo?

* En la obra, ?se sugiere que el estado de la sociedad que se describe se debe a problemas sistemicos y de orden socio-politico?

* Los problemas sistemicos y de orden socio-politico subyacentes en la obra, ?son realmente extrapolaciones de asuntos y desarrollos que no estan siendo tratados de manera efectiva (o que no estan siendo tratados en absoluto) en la sociedad del autor o director de la obra?

* ?Se trata de una sociedad basada en la planificacion estatal y que pretenda ser ideal para una parte o para la totalidad de sus ciudadanos, o que al menos pretenda ser mejor para ellos que las sociedades que la precedieron (en caso de que la sociedad en cuestion hubiera surgido como resultado de una guerra, de un desastre ecologico o de cualquier otro evento social traumatico, por ejemplo)?

* ?Tiene la obra, ya sea de forma implicita o explicita, una funcion admonitoria, es decir, de advertencia al lector o al espectador y de exhortacion a solucionar problemas socio-politicos en el momento mismo de sus inicios y no cuando su desarrollo haya llegado a los extremos distopicos presentados, precisamente, en la obra?

* ?Puede notarse una intencion del autor o del director de hacer experimentar al lector o al espectador una especie de de-familiarizacion al introducirse en el mundo de la obra?

* ?Puede notarse una intencion del autor o del director de hacer que el lector o el espectador se cuestione los codigos morales de la sociedad de la obra?

* El comportamiento de los personajes, ?es monitoreado y/o controlado o, por lo menos, los personajes sienten que lo es?

* ?Hay algun personaje protagonico o importante que experimente un proceso de desilusion con respecto a su condicion en la sociedad de la obra y que, en consecuencia, intente rebelarse contra el sistema? (Palardy, 2018a).

Segun esto, Jinete a pie es una obra distopica, por cuanto se trata de una sociedad hipotetica en la que hay individuos oprimidos debido a problemas sistemicos y de orden sociopolitico, que son extrapolaciones de la sociedad real del autor. Esa sociedad hipotetica es una sociedad que pretende ser mejor para una parte de sus ciudadanos (los motorizados). La obra tiene una funcion admonitoria, o de advertencia al lector, e intenta hacer que se cuestionen los codigos morales de esa sociedad ficticia, en la que el comportamiento de los individuos es controlado y el personaje protagonico, en algun momento, se rebela contra el sistema.

Sobre la novela como critica politica y social

Annelis Oeyen senala, en Escrituras del derrumbe. Ciudades posapocalipticas: Marcelo Cohen y la narrativa argentina posdictatorial (2011), que la ficcion postapocaliptica busca una estetica capaz de recuperar la memoria del pasado, elaborar mecanismos de representacion de una catastrofe que parece irrepresentable, reverberar las "imagenes de las ruinas" y los conflictos, malestares e incertidumbres del presente.

Como ya se ha dicho, las distopias suelen ser indisociables del contexto en el que se escriben. Jinete a pie tiene elementos propios de la Venezuela actual. Los motociclistas de la novela prefiguran a los grupos de civiles armados que van en moto, conocidos como "colectivos", afines al Gobierno de ese pais. Centeno los radicaliza en la ficcion. Toma un hecho reciente, el fallido golpe de Estado que sufrio el entonces presidente Hugo Chavez en abril de 2002, como punto de partida del colapso de la sociedad en la ficcion:

Unos militares toman la plaza Altamira, exigen la renuncia del presidente, la gente sale a la calle y decretan el final del gobierno, hay bulla por todas partes, deberia sumarme a algo, se suspenden los cursos, el pais va a una huelga general, es un punto de vista dicen unos y salen otros a defender al presidente, a su revolucion, cada noche hay enfrentamientos en las calles, marchas y contramarchas, un hombre pone una chaqueta militar, una boina negra con una estrella al centro, deja colgar un tabaco en su boca, sube a una moto, es un guerrillero motociclista, el primero de su estirpe y a el se suman otros, son los mismos motorizados que salieron un ano antes cuando se hablo de renuncia o de golpe de Estado, tienen una cara visible, un uniforme verde oliva, vienen los motociclistas y los motorizados de chamarras de camuflajes, ahora son escuadras y rodean a quienes creen enemigos, fabricas cerradas por el paro, acordonan a las empresas estatales del petroleo, son el musculo rugiente de la revolucion y la defienden (Centeno, 2014, p. 35).

Algunas notas periodisticas explican el accionar y el funcionamiento de los "colectivos" en la Venezuela de hoy. Una investigacion del New York Times en espanol senala que se tratan de civiles con entrenamiento militar que han sido armados por las autoridades, y que en algunos casos se financian por medio de actos delictivos como la extorsion, el contrabando y el narcotrafico, y que hoy en dia desempenan un papel importante en la represion a la disidencia al gobierno de Nicolas Maduro (Torres y Casey, 2017). En una entrevista al diario venezolano El Universal, el propio Centeno hace referencia a esas bandas de motoristas respaldados por el Estado:

Cuando Nicolas Maduro los llama sus "caballeros de hierro" les da una patente de corso. Si les doy impunidad, los convierto en un brazo delincuencial. No es una realidad posible pensar un mundo dominados por ellos, es una realidad que ya es. Ahora el problema es revertir la situacion sin quitarles todos sus derechos (Centeno, como se cita en Fermin, 2014).

Jinete a pie, en gran medida, viene a ser una critica a la libertad y el poder con que cuentan los "colectivos" en la Venezuela de hoy. La novela vislumbra un futuro en el que los motociclistas toman el control absoluto del pais tras el crac, en el que atacan a todo aquel que no haga parte de su "raza". De este modo, Centeno hiperboliza un problema real que ya existe, con el fin de criticar la politica oficial del actual proceso. Otro fragmento de la novela resalta el poder hegemonico que se ejerce:

Cuentan, y esos son cuentos de la memoria, que las motos asaltaron el poder, un dia se desquiciaron los motociclistas y se lanzaron sobre todo lo extrano a su condicion, fueron acciones osadas, a veces suicidas, al menos esa parte de la ciudad era de ellos. Hubo un momento muy tragico en la historia del poder motorizado, la epoca de los safaris. Estaban institucionalizados, cada cierto tiempo se organizaban partidas para exterminar, primero al resto de los vehiculos, a los que insistian en ir por las avenidas a pesar de no estar permitido, a los osados que insistian en correr por las avenidas y las autopistas; y luego, a los peatones, ellos deben ir por las aceras o las calles laterales, abandonadas, por lotes de terrenos. Se establecieron limites, cotos. Mas adelante, cuando desaparecieron los vehiculos de cuatro ruedas, se regularizo la caza de peatones [...]. El tiempo paso y hay pactos. Los peatones son tolerados. Los peatones deben evitar a las bandas de motos, incluso a los motociclistas solitarios. Ellos administraran el pacto y se reservan el derecho a violentarlo y llamar a un safari (Centeno, 2014, pp. 10-11).

Ese pacto de la ficcion, que viene a dar la ilusion de libertad, tambien prefigura los constantes intentos de dialogo entre oposicion y Gobierno en las dos ultimas decadas. Ya desde 2002, tras el mencionado golpe de Estado, ha habido diversas mesas de conversacion entre ambos sectores para llegar a acuerdos momentaneos. En la novela, el pacto se termina de romper cuando Morel asesina a un motorizado, que ocasiona una persecucion de la que se ve obligado a huir para mantenerse con vida.

En resumen, la distopia de Centeno establece una relacion inseparable con el presente de Venezuela, su fragmentacion y sus diversas formas de poder. Centeno, sin moralizaciones explicitas, hace evidente el dialogo de la literatura con su contexto. Asi, Jinete a pie tiene caracteristicas de dos de los diferentes tipos de distopias que el griego Antonis Balasopoulos establece en su ensayo "Anti-utopia and dystopia: Rethinking the generic field" (2011): la distopia de represion autoritaria, en la que se identifica al Estado como el principal culpable de la perversion del impulso utopico, y la distopia critica, que ve el presente orden sociopolitico, tecnologico o ecologico como el principal problema relacionado con la catastrofe.

Conclusiones

Israel Centeno hace una analogia de la Venezuela actual a traves de Jinete a pie. La distopia se manifiesta en la radicalizacion de los problemas de la sociedad del autor en un mundo en ruinas que surge despues de un colapso gradual de la sociedad de la obra. En su novela se muestra a una Caracas postapocaliptica y panoptica --segun los tipos de ciudades que Reati (2006) establece como pro pios de la ficcion prospectiva--, que resulta indisociable del contexto venezolano contemporaneo afectado por la crisis politica y social.

La obra de Centeno cuenta con la mayoria de las caracteristicas basicas que tiene ciertas novelas del genero distopico: una sociedad hipotetica en la que hay individuos sometidos y que, en un principio, pretende ser mejor que la anterior para la otra parte de esa sociedad.

Centeno toma posicion con su obra: critica las politicas de poder del Estado venezolano. Su obra se suma a una lista de titulos que, mediante el genero distopico, advierten al lector de lo que podria llegar a pasar si no se transforman las tendencias de la actualidad!

Recibido: 18/09/2018 | Revisado: 18/11/2018 | Aceptado: 27/11/2018

DOI: 10.17230/co-herencia.16.30.3

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Daniel Fermin **

danielfermin10@gmail.com

* El presente articulo forma parte del proyecto de tesis "La novela distopica en la Venezuela contemporanea (19992018)", para el Programa de Doctorado Interuniversitario en Comunicacion, de las universidades de Cadiz, Huelva, Malaga y Sevilla. Fecha de inicio: 2016; fecha de finalizacion: 2020.

** Master en Escritura Creativa por la Universidad de Sevilla, Espana. orcid: 00000001-8918-9572.

(1) Se entiende por robinsonada "la aventura de un hombre aislado o de un pequeno grupo de hombres civilizados apartados de la sociedad" (Trousson, como se cita en Calatrava, 2010) (Nota del autor).
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Author:Fermin, Daniel
Publication:Revista Co-herencia
Date:Jan 1, 2019
Words:7444
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