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La dimension juridica del matrimonio canonico a la luz del magisterio reciente. Observaciones a proposito de la reforma del proceso de nulidad realizado por el motu proprio Mitis Iudex.

Resumen: Los ultimos Sinodos sobre la familia de 2014 y 2015 han puesto de relieve la dificultad del hombre y de la mujer de hoy para conocer el designio de Dios sobre el matrimonio. Este articulo analiza los elementos juridicos que constituyen la sustancia del matrimonio cristiano a la luz de las ensenanzas de los ultimos tres pontifices de la Iglesia catolica (Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco). Se muestra que la Iglesia mantiene su ensenanza tradicional acerca del caracter natural de la institucion matrimonial, afirmando la posibilidad de un conocimiento por connaturalidad. Se senala que la mediacion de la cultura postmoderna puede dificultar conocer y querer el matrimonio segun ha sido creado por Dios. La segunda parte del articulo aplica las categorias juridicas esenciales del matrimonio a algunos aspectos de la reforma del proceso de nulidad matrimonial realizado por el Papa Francisco a traves del Motu Proprio Mitis Iudex Dominus lesus en 2015.

Palabras clave: Matrimonio canonico, Categorias juridicas del matrimonio cristiano, Validez del matrimonio, Reformadel proceso de nulidad matrimonial.

Abstract: The recent Synods of the Catholic Church on the family (in 2014 and 2015) have highlighted the difficulty people may experience in understanding Cod's plan for marriage. This article analyzes the legal elements that constitute the substance of Christian marriage in the light of the teachings of the last three popes (John Paul II, Benedict XVI and Francis). It shows that the Church maintains its traditional teaching about the natural character of marriage as an institution, affirming the possibility of <<connatural>> knowledge (as described by St. Thomas Aquinas). The mediation of postmodern culture may compromise our understanding of marriage as planned by Cod. The second part of the article applies the essential legal categories of marriage to some aspects of the reform of the matrimonial nullity process carried out by Pope Francis in the Motu Proprio Mitis Iudex Dominus lesus in 2015.

Keywords: Canon Law Marriage, Legal Categories of Christian Marriage, Validity of Marriage, Reform of the Process of Marriage Nullity.

The Juridical Dimension of Canonical Marriage according to Recent Magisterium: Comments on the Recent Reform of the Nullity Process in Motu Proprio Mitix Iudex

1. INTRODUCCION: REALIDAD Y DESAFIOS DE LA FAMILIA

Al ser materialmente imposible presentar en un unico escrito de estas dimensiones el desarrollo doctrinal sobre la estructura juridica del matrimonio, asumo buena parte del realismo juridico que ha sido magistralmente expuesto y sistematizado por el que es maestro en esta materia, Javier Hervada (1). Por otra parte, para que estas paginas no sean un mero resumen de lo que han dicho los autores, el enfoque de este articulo se centra en el magisterio reciente y enmarcar el tema central en la reforma operada por el Papa Francisco, principalmente mediante el Motu Proprio Mitis Iudex Dominus Iesus, objeto de estudio de este XII Simposio Internacional del Instituto Martin de Azpilcueta, que lleva el titulo El matrimonio en la Iglesia. La nueva accion judicial, en el que se propone <<tratar aquellos aspectos de la doctrina matrimonial y procesal que estan siendo afectados por el Motu Proprio>>.

Desde la segunda mitad del siglo XX se han dado grandes pasos en la comprension del matrimonio y de la familia, desde el punto de vista de la antropologia y de la teologia. Una de las expresiones mas relevantes de estos avances es la teologia del cuerpo de san Juan Pablo II, que esta todavia en los comienzos de su asimilacion en el ambito eclesial. El Derecho canonico ha incorporado -si bien lentamente--algunos de estos elementos en aras a una mejor comprension de la dimension juridica del vinculo conyugal. Paradojicamente la vida de las personas parece cada vez mas distante de esta vision. Occidente vive hoy bajo lo que Caffarra llama <<tirania de la artificialidad>> (2), en la que las leyes intentan definir y redefinir la familia segun el capricho o la ideologia del momento, prescindiendo de su fundamento antropologico. El edificio del matrimonio no ha sido destruido, ha sido de-construido, desmontado pieza a pieza. Al final tenemos todas las piezas pero ya no existe el edificio. Contamos todavia con las categorias que constituyen la institucion matrimonial (conyugalidad, paternidad-maternidad, filiacion-fraternidad), pero ya no tienen un significado univoco (3).

Este modo de pensar la realidad de la familia, compartido hoy en Occidente, tiende a adoptar formas basadas casi exclusivamente en el paradigma de la <<autonomia de la voluntad>> (4). Asi, la relativizacion cultural del concepto de naturaleza--sobre todo desde la <<ideologia de genero>>--por un lado, y el positivismo juridico por otro, presentan a las mujeres y a los hombres de hoy una realidad que es, paradojicamente, irreal. Una vision distorsionada que contradice las aspiraciones mas profundas del corazon humano (5).

La constatacion de este alejamiento entre ideal y realidad, no solo en la sociedad en general, sino tambien en la Iglesia, ha llevado al Santo Padre Francisco a convocar en los anos 2014 y 2015 dos Sinodos para tratar sobre la situacion de la familia, sobre los desafios que esta debe afrontar y sobre su vocacion y mision en el mundo contemporaneo (6). Los Sinodos han constatado las dificultades que el hombre y la mujer de hoy, inmersos en el mar de las ideologias dominantes, tienen para comprender y hacer vida la realidad familiar: el individualismo exacerbado, la fragilidad afectiva y la dificultad para asumir compromisos en el contexto de una <<cultura de lo provisorio>>, donde se confunde el amor oblativo, propio de la familia, con el ciego movimiento de la afectividad (7).

Este oscurecimiento antropologico que caracteriza la postmodernidad no solo se ha instalado en el plano de la teoria, sino que tambien ha ido arraigando en los estilos de vida cotidianos de no pocas familias. Por otra parte, en el imaginario comun se ha ido enraizando la idea de que la familia unida y estable seria un ideal que podria conseguir solo una minoria, y que en la practica es inasequible para la mayor parte de las personas (8).

Al constatar el contexto social y cultural en el que hoy viven las familias, los Padres sinodales han vuelto a poner sobre el tapete cuestiones como la capacidad del ser humano de comprender las relaciones familiares y de casarse validamente, la relacion entre la dimension natural y sobrenatural del matrimonio y el papel de la fe en la constitucion del vinculo sacramental. Se plantea la cuestion, en definitiva, sobre si las categorias juridicas que hasta ahora hemos utilizado para determinar los parametros de validez del matrimonio cristiano son adecuadas en el contexto cultural y social en el que vivimos.

2. LAS CATEGORIAS JURIDICAS DEL MATRIMONIO CRISTIANO

San Juan Pablo II en la Exhortacion apostolica Familiaris consortio escribio que el sacramento del matrimonio tiene la peculiaridad de ser el sacramento de una realidad que existe ya en la economia de la creacion (9). Ciertamente la relevancia juridica eclesial del matrimonio esta ligada a su realidad sacramental. Sin embargo dicho valor juridico tiene como presupuesto la dimension de derecho natural que lo caracteriza esencialmente (10). La expresion juridica del matrimonio cristiano descansa sobre el hecho de que este forma parte del designio de Dios sobre la criatura humana, de modo que los elementos que lo definen y estructuran como relacion de justicia no responden a una ley exterius data, sino a una normatividad natura indita. Por eso la consideracion de la dimension juridica del matrimonio canonico va intimamente unida a su caracter de institucion natural.

Las categorias metafisicas de las que se ha servido hasta ahora el Derecho canonico para expresar esta dimension de justicia del matrimonio han sido cuestionadas por algunos, al no considerarse ya idoneas para describir la realidad conyugal y sacramental. Bajo esta perspectiva el ser humano es considerado incapaz de conocer y reconocer su propia naturaleza, o bien se niega el mismo concepto de naturaleza humana, comun a todos los seres creados, cognoscible con certeza a traves de las facultades de la razon. La cuestion que nos planteamos ahora y que trataremos de responder en las proximas paginas es si este planteamiento ha sido aceptado por el magisterio de la Iglesia (11).

2.1. El ser del matrimonio, entre naturaleza y cultura

<<Ante la relativizacion subjetivista y libertaria de la experiencia sexual -son palabras de Benedicto XVI en 2007--la tradicion de la Iglesia afirma con claridad la indole naturalmente juridica del matrimonio, es decir, su pertenencia por naturaleza al ambito de la justicia en las relaciones interpersonales>> (12). <<No existe un matrimonio de la vida y otro del derecho: no hay mas que un solo matrimonio, el cual es constitutivamente vinculo juridico real entre el hombre y la mujer, un vinculo sobre el que se apoya la autentica dinamica conyugal de vida y de amor. El matrimonio celebrado por los esposos, aquel del que se ocupa la pastoral y el regulado por la doctrina canonica, son una sola realidad natural y salvifica, cuya riqueza da ciertamente lugar a una variedad de enfoques, pero sin que se pierda su identidad esencial. El aspecto juridico esta intrinsecamente vinculado a la esencia del matrimonio. Esto se comprende a la luz de una nocion no positivista del derecho, sino considerada en la perspectiva de la relacionalidad segun justicia>> (13).

A menudo--atendiendo sobre todo a criterios historicos y sociologicosse tiende a poner en duda la existencia de un designio natural sobre el matrimonio. En su alocucion a la Rota del ano 2001, san Juan Pablo II reafirmaba la ensenanza constante de la Iglesia sobre la dimension natural del matrimonio y de la familia. El Pontifice alertaba sobre algunos equivocos en relacion a la nocion de naturaleza: concretamente, el olvido del concepto metafisico, tendiendo a reducir lo que es especificamente humano al ambito de la cultura. Se reivindica asi una creatividad y una operatividad de la persona completamente autonomas tanto en el plano individual como en el social, puesto que lo natural seria puro dato fisico, biologico y sociologico, que se puede manipular mediante la tecnica segun los propios intereses (14).

<<Esta contraposicion entre cultura y naturaleza deja a la cultura sin ningun fundamento objetivo, a merced del arbitrio y del poder>> (15). Lo realista es en cambio constatar que por encima de las diferencias historicas y culturales existe una constante en el ser del hombre y de la mujer, que les inclina a crear una comunion de naturaleza familiar (16). El matrimonio, como afirma Santo Tomas, es natural por ser una realidad <<a la que inclina la naturaleza, pero que se realiza mediante el libre arbitrio>> (17). Veamos a continuacion los aspectos mas relevantes derivados de esta realidad.

En primer lugar, el matrimonio es un vinculo de justicia que se establece en el nivel natural de la modalidad masculina y femenina del ser personal (18). El vinculo nace del consentimiento, es decir, de un acto de voluntad del hombre y de la mujer; pero ese consentimiento actualiza una capacidad--o en terminos metafisicos, una potencia--que ya existe en la naturaleza del ser humano. La mujer y el varon tienen una estructura relacionai natural (19), que les inclina a unirse en cuanto personas sexualmente diversas y complementarias. Su ser esta dotado de la potencialidad de comunicarse reciprocamente su propia identidad de varon y de mujer, es decir, la conyugalidad (20).

El objeto del pacto conyugal no es un conjunto de derechos y deberes, sino mas bien las personas mismas de los contrayentes en su masculinidad y femineidad, los cuales se entregan y aceptan reciprocamente como conyuges para constituir la union matrimonial, la una caro en que consiste la esencia del matrimonio (21). Del mismo modo que--segun el adagio clasico--el obrar sigue al ser, los derechos y deberes matrimoniales, son una consecuencia de lo que el matrimonio es en el plano de la naturaleza. Ciertamente del consentimiento nacen una serie de derechos y deberes, pero no como si derivasen de una voluntad pacticia autonoma, sino como realidades de justicia inherentes al ser de la relacion conyugal (22).

Tambien las propiedades esenciales de la unidad y la indisolubilidad estan presentes en el ser mismo del vinculo, no siendo leyes extrinsecas a la relacion matrimonial (23). Por otra parte, la indole teleologica del matrimonio es decisiva para comprender su dimension natural: <<la ordenacion a los fines del matrimonio -el bien de los esposos y la generacion y educacion de la prole--esta intrinsecamente presente en la masculinidad y en la femineidad>> (24).

El matrimonio puede situarse por encima de las crisis y de los cambios de la vida por los que atraviesan todas las relaciones humanas <<solo si se lo considera como union que implica a la persona en la actuacion de su estructura relacionai natural, que sigue siendo esencialmente la misma durante toda su vida personal>> (25). Si, por el contrario, el vinculo se considerase basado en las cualidades personales, en los intereses, etc., la existencia de la union pasaria a depender de la perseverancia de la voluntad en funcion de hechos y sentimientos que son contingentes (26).

Tras las perplejidades expresadas en los Sinodos sobre la familia, la Exhortacion apostolica Amoris laetitia--aunque por ser un texto pastoral no realiza un tratamiento sistematico del matrimonio--repropone sin ambiguedades las categorias tradicionales de la metafisica tie la naturaleza, que se utilizan en diversos pasajes a lo largo del documento (27).

2.2. El principio consensual entre contractualismo y personalismo

Desde el contractualismo positivista se tendia a proponer una idea abstracta de matrimonio, como un objeto intelectual extrinseco a las propias personas de los conyuges o una realidad predeterminada por el legislador y desconectada de la antropologia (28). Desde esa perspectiva se subrayaba que los contrayentes, para ser admitidos al matrimonio, debian querer lo que efectivamente entiende la Iglesia, es decir lo que esta cree y ensena sobre el matrimonio y la familia. De este modo, se consideraba que el dato cognoscitivo estaba mediado por la cultura dominante en la formacion de la intentio faciendi id quodfacit Ecclesia.

No es esta la perspectiva del magisterio reciente, segun la cual el objetivo inmediato de la preparacion al matrimonio, como afirmaba Benedicto XVI en 2011, <<es promover la libre celebracion de un verdadero matrimonio>>. Con ello--puntualiza el Papa emerito--<<no se dirige a la pareja un mensaje ideologico extrinseco, ni mucho menos se le impone un modelo cultural; mas bien, se ayuda a los novios a descubrir la verdad de una inclinacion natural y de una capacidad de comprometerse que ellos llevan inscritas en su ser relacionai hombre-mujer. De alli brota el derecho como componente esencial de la relacion matrimonial, arraigado en una potencialidad natural de los conyuges que la donacion consensuada actualiza>> (29).

La interpretacion personalista del vinculo matrimonial no es incompatible con la consideracion de la dimension de justicia de la conyugalidad, la cual integra el aspecto interpersonal de la donacion de si realizada por el consentimiento matrimonial. En 2001 Juan Pablo II afirmaba que <<representar el consentimiento como adhesion a un esquema cultural o de ley positiva no es realista, y se corre el riesgo de complicar inutilmente la comprobacion de la validez del matrimonio>> (30). El vinculo es consecuencia de la libertad de los conyuges expresada en el consentimiento, no algo constituido desde fuera por la autoridad eclesiastica. Por ese acto de libertad, la inclinacion natural se convierte en realidad debida en justicia y en sacramento de la Nueva ley.

A la luz del matrimonio como realidad natural, se capta facilmente la indole natural de la capacidad para casarse. <<Por su naturaleza la union conyugal se refiere a la masculinidad y a la femineidad de las personas, por lo cual no se trata de una union que requiera esencialmente caracteristicas singulares en los contrayentes. Si fuera asi, el matrimonio se reduciria a una integracion factual entre las personas, y tanto sus caracteristicas como su duracion dependerian unicamente de la existencia de un afecto interpersonal no bien determinado>> (31).

Finalmente, el ins connubii se entiende desde esta optica realista como el derecho a celebrar un autentico matrimonio. Es decir, no es una pretension subjetiva que los pastores deban satisfacer mediante un mero reconocimiento formal, independientemente del contenido efectivo de la union. Por eso no se negaria este derecho alli donde de modo evidente no se dan las premisas para su ejercicio, es decir, si faltara claramente la capacidad requerida para casarse, o la voluntad se planteara un objetivo que esta en contraste con la realidad natural del matrimonio, (32).

En su discurso al Tribunal de la Rota en 2015 el Papa Francisco invitaba a <<una conversion pastoral de las estructuras eclesiasticas>> (33). Parte de esta conversion se traduce en juzgar las situaciones concretas sin encerrar la salvacion de las personas en las estrecheces de la juridicidad, evitando sofismas lejanos de la carne viva de las personas en dificultad (34). Verificar la autenticidad del consentimiento significa comprobar <<si las personas, ademas de identificar la persona del otro, han captado verdaderamente la dimension natural esencial de su matrimonio, que implica por exigencia intrinseca la fidelidad, la indisolubilidad, la paternidad y maternidad potenciales, como bienes que integran una relacion de justicia>> (35). Los capitulos de nulidad del matrimonio--la incapacidad consensual y los vicios del consentimiento--deben entenderse e interpretarse a la luz de la esencia del vinculo de justicia conyugal, tal como hemos tratado de exponer. El autentico servicio a la salvacion de las almas que el Papa Francisco desea es <<ayudar a establecer la verdad en el momento del consentimiento>> (36).

3. LA DIMENSION SOBRENATURAL DEL MATRIMONIO CRISTIANO Y SU RELEVANCIA CANONICA

El Sinodo sobre la familia celebrado en 2014 sugirio la necesidad de profundizar en la cuestion de la relevancia de la fe de los contrayentes en vistas a la validez del matrimonio sacramental 37. Tratar sobre la relevancia juridica de la fe supone examinar cual puede ser su influencia en la constitucion del matrimonio sacramental. Y para poder responder a esta cuestion, hay que preguntarse antes que implica que el matrimonio entre bautizados sea sacramento.

3.1. ? Que es el matrimonio sacramental?

Lo dicho hasta ahora acerca de la dimension natural del matrimonio es el fundamento para comprender su dimension sacramental. Todo lo que pertenece al ser de la persona humana y en particular a su relacionalidad natural segun la distincion y complementariedad entre varon y mujer tiene una intrinseca y constitutiva dimension trascendente. Prueba de ello es que el mismo matrimonio del principio ha sido asumido como tal como signo e instrumento de salvacion. Y en esa medida, afirmaba Juan Pablo II en su discurso a la Rota de 2003, <<lo humano y lo divino se entrelazan de modo admirable>> (38).

Se hace necesario en nuestros dias, en un contexto social marcadamente secularizado, tambien dentro de la Iglesia, redescubrir esa dimension trascendente intrinseca al matrimonio y a la familia, superando asi una falsa dicotomia que tiende a separar los aspectos profanos de los religiosos, como si existieran dos matrimonios (39). Juan Pablo II advirtio sobre el riesgo de ideologizar la nocion de matrimonio, reivindicando una concepcion diversa por parte de un creyente o de un no creyente, como si el sacramento fuera una realidad extrinseca al dato natural y no el mismo dato natural, captado por la razon y que ha sido elevado por Cristo como signo de salvacion (40).

Que la dimension natural del matrimonio haya sido elevada a la dignidad sacramental no significa que se le hayan anadido nuevos elementos, bienes, propiedades o fines. Este hecho afecta directamente al examen del consentimiento suficiente para contraer un matrimonio valido, de la recta intencion necesaria para poner en existencia el sacramento del matrimonio y de la relevancia de la fe en la constitucion del vinculo sacramental.

Juan Pablo II trato sobre esta cuestion en dos de sus discursos a la Rota Romana (el de 2001 y el de 2003). Estos textos siguen siendo referencia obligada al tratar sobre esta cuestion (41). <<Para identificar cual es la realidad que desde el principio ya esta unida a la economia de la salvacion y que en la plenitud de los tiempos constituye uno de los siete sacramentos en sentido propio de la nueva Alianza, el unico camino es remitirse a la realidad natural>> (42). Puesto que el matrimonio sacramental es el mismo matrimonio natural elevado al orden sobrenatural <<no se puede configurar, junto al matrimonio natural, otro modelo de matrimonio cristiano con requisitos sobrenaturales especificos>> (43).

3.2. La recta intencion y la cuestion de la relevancia de la fe para la validez del matrimonio sacramental en el magisterio reciente

El consentimiento que da lugar al matrimonio sacramental esta constituido por la <<recta intencion de casarse segun la realidad natural del matrimonio>>, en cuanto union indisoluble y exclusiva (44). Que el matrimonio sea sacramento depende de que exista una verdadera entrega matrimonial (el signo sacramental) y de que ambos conyuges esten insertados en el orden sobrenatural cristiano por el bautismo (45). Para casarse en la Iglesia, en efecto, nunca se ha preguntado a los contrayentes <<si son creyentes>>, sino <<si quieren casarse>>. El objeto del consentimiento es identico para todas las personas, esten o no bautizadas. La recta intencion matrimonial no incluye la intencion--ni implicita ni explicita--de recibir el sacramento, sino la de casarse. Para contraer un matrimonio valido, no seria necesario un acto de fe. Por eso la falta de fe no puede convertirse por si misma en una causa de nulidad. Su ausencia--incluso radical--no imposibilitaria que dos bautizados--siguiendo su inclinacion natural--pudieran querer un verdadero matrimonio, que para ellos seria sacramento en virtud de su condicion de bautizados (46).

Como deciamos al inicio, el fuerte subjetivismo y relativismo etico y religioso que caracterizan la cultura contemporanea podria llegar a cuestionar en algunos casos la capacidad del hombre y de la mujer de percibir la dimension natural y criatural del matrimonio, la cual podria quedar afectada por el rechazo del plan creador de Dios. Benedicto XVI se refirio a estos aspectos en 2013, durante su ultimo discurso a la Rota Romana (47). La imagen de Dios se encuentra inscrita en la dualidad varon-mujer y en esa medida la trascendencia es esencial al matrimonio desde el principio (48). El cerrarse a Dios o el rechazo de la dimension sagrada de la union conyugal y su valor en el <<orden de la gracia>>, podrian llegar a socavar la validez misma del matrimonio si se tradujera en un rechazo de la obligacion conyugal de fidelidad o de los otros elementos o propiedades esenciales del matrimonio (49).

Asi, la falta de fe podria <<aunque no necesariamente, herir los bienes del matrimonio, desde el momento en que la referencia al orden natural querido por Dios es inherente al pacto conyugal>> (50). Es decir, cabe la posibilidad de que la falta de fe se proyecte sobre el objeto del consentimiento matrimonial, pudiendo en algunos casos--si bien no de manera necesaria--afectar a la misma eficacia del vinculo (51). La validez de cada matrimonio debe ser valorada caso por caso, sin que puedan hacerse generalizaciones o establecerse formulas matematicas aplicables a todas las situaciones subjetivas de falta de fe (52).

4. ASPECTOS DE LA RECIENTE REFORMA QUE PUEDEN AFECTAR A LA ESTRUCTURA JURIDICA DEL MATRIMONIO

En esta segunda parte de este escrito quisiera llamar la atencion sobre algunos aspectos de la reforma operada por el Papa Francisco que a mi juicio pueden afectar a la esencia del matrimonio. Lo sustancial y lo procesal no pueden separarse completamente. Asi, a pesar de ser esta una reforma procesal, toca tambien en cierto modo algunos aspectos de la estructura juridica del matrimonio.

4.1. El concepto de <<nulidad manifiesta>>

El Motu Proprio M it is Iudex Dominus lesus, ha acogido la sugerencia de suprimir la doble sentencia conforme para la ejecucion de la nulidad (53). Tambien ha tenido en cuenta--al menos en parte--la propuesta del Sinodo de 2014 de establecer un juicio sumario en los casos de nulidad manifiesta, al establecer la posibilidad de un nuevo proceso abreviado ante el Obispo (54). Me referire, aunque sin alargarme en este punto, a este proceso mas breve, en cuanto aplicable a <<casos en los cuales la acusada nulidad del matrimonio este sostenida por argumentos particularmente evidentes>> (55). La institucion de este proceso es plenamente congruente con los principios de celeridad y de simplificacion que rigen la reforma. A la vez, el Legislador es consciente de que la abreviacion del juicio puede <<poner en riesgo el principio de indisolubilidad del matrimonio>>, y por este motivo ha decidido instituir como juez de estas causas al mismo Obispo, <<que en virtud de su oficio pastoral es con Pedro el mayor garante de la unidad catolica en la fe y en la disciplina>> (56).

La nueva redaccion del c. 1683 CIC establece que compete al Obispo juzgar las causas de nulidad cada vez que la peticion haya sido propuesta por ambos conyuges o por uno de ellos con el consentimiento del otro y <<concurran circunstancias de las personas y de los hechos, sostenidas por testimonios o documentos, que no requieran una investigacion o una instruccion mas precisa y hagan manifiesta la nulidad>>. El concepto de nulidad manifiesta reclama a nuestro juicio una especial prudencia y una comprension adecuada de la naturaleza del pacto conyugal y de sus criterios de validez (57). Es bien sabido que en el examen de la nulidad se podria correr el riesgo de desviar el centro de atencion del momento fundante del matrimonio, es decir, del pacto conyugal, hacia la vivencia existencial de la vida matrimonial, vaciando de este modo el matrimonio de su esencia objetiva, y terminando por confundir el fracaso con la nulidad (58).

El art. 14 de las Reglas de procedimiento para tratar las cansas de nulidad, menciona una serie de circunstancias que podrian permitir tratar la causa a traves del proceso mas breve. El Subsidio aplicativo del Motu Proprio, redactado por el Tribunal de la Rota Romana y hecho publico en enero de 2016, ha senalado expresamente que <<no son nuevos capitulos de nulidad>>, sino <<situaciones que la jurisprudencia ha enumerado como elementos sintomaticos de invalidez del consentimiento>> (59). Se trata de una serie de hechos con valencia heterogenea. En algunos casos la prueba de estos hechos o circunstancias equivale a la prueba de la nulidad, como por ejemplo la ocultacion dolosa de la esterilidad o de una grave enfermedad, un motivo para casarse totalmente extrano a la vida conyugal o consistente en el embarazo imprevisto de la mujer, o bien la violencia fisica ejercida para arrancar el consentimiento. En otros casos, sin embargo, se trata de hechos o circunstancias que no constituyen por si mismos prueba de la nulidad: este es el caso de la falta de fe que puede generar la simulacion del consentimiento o el error que determina la voluntad, la brevedad de la convivencia conyugal, o el aborto procurado para impedir la procreacion. Estamos ante una mera ejemplificacion de hechos que podrian constituir indicios de una <<nulidad manifiesta>>, pero que no son en todos los casos necesariamente su causa inmediata ni su prueba fehaciente. Las pruebas que deberan aportarse son las relativas a los hechos que fundamentan la causa de nulidad, no solamente las que se refieren a la verificacion de los hechos ejemplificados. Es decir, no siempre ni en todos los casos habra necesariamente nulidad, que debera probarse caso por caso (60).

El hecho de que dicho proceso se desarrolle ante el Obispo, el cual a menudo no sera experto en Derecho canonico y de que la investigacion prejudicial (61) pueda ser confiada a personas no necesariamente expertas en el ambito juridico eclesial (62), hace particularmente pertinente que el instructor y el asesor tengan muy en cuenta la distincion entre la prueba del fracaso y la prueba de la nulidad y entre la prueba del indicio y la prueba de la causa de nulidad.

4.2. La falta de fe que puede generar la simulacion del consentimiento o el error que determina la voluntad

Entre los hechos y circunstancias mencionados por las Reglas de procedimiento, quisiera hacer particular referencia a la cuestion de <<la falta de fe que puede generar la simulacion del consentimiento o el error que determina la voluntad>> (63). El supuesto es la falta de fe en cuanto causa de una nulidad por simulacion (c. 1101 CIC) o por error determinante de la voluntad (c. 1099 CIC). Este punto conecta con cuanto hemos expuesto en la primera parte de esta intervencion y toca de lleno una de las cuestiones de fondo que estamos planteando: ?Son capaces el hombre y la mujer de hoy, inmersos en un mundo secularizado y marcado por la cultura postmoderna, de comprender y querer para si una autentica union matrimonial? (64)

Para tratar de comprender mejor la mente del Legislador sobre este punto es preciso acudir a dos de sus ultimos discursos a la Rota Romana, en los que Francisco ha hecho referencia a esta cuestion. En el discurso del ano 2015 el Papa Francisco ha tratado sobre el contexto cultural secularizado en el que se forma hoy la intencion matrimonial de muchos novios (65). El Pontifice se pregunta hasta que punto quienes se encuentran inmersos en un ambiente en el que se ha abandonado la perspectiva de fe, pueden tener un conocimiento adecuado sobre lo que es el matrimonio cristiano.

El alejamiento de Dios comporta indudablemente una perdida del vigor y de la claridad en el plano etico (66). Quien no ha recibido una educacion en la fe ni vive una vida cristiana puede tener una concepcion errada del matrimonio, entendiendolo como una relacion que se configura segun los deseos de las partes--disoluble, no exclusiva, no fecunda--que difiere sustancialmente del proyecto divino, es decir, del matrimonio como realidad natural. Estas convicciones pueden fraguar en contextos familiares y sociales en los que la pertenencia a la Iglesia catolica es cada vez menos significativa desde el punto de vista doctrinal y espiritual. Como esta fe superficial constituye la fuente decisiva para el conocimiento practico del matrimonio (sobre la naturaleza del vinculo y de sus propiedades esenciales), la crisis de fe puede comportar una crisis sobre la verdad natural del vinculo conyugal" (67).

En su discurso de 2015, Francisco afirmaba que <<el abandono de una perspectiva de fe desemboca inexorablemente en un falso conocimiento del matrimonio, que no deja de tener consecuencias para la maduracion de la voluntad nupcial>> (68). Es necesario, sin embargo, determinar cuales son esas consecuencias especificas y si estas han llegado a comprometer la validez del vinculo matrimonial en cada caso (69). El Pontifice sugiere valorar el influjo de la falta de fe en el falso conocimiento del matrimonio a traves del error determinante de la voluntad (c. 1099 CIC) (70).

El error es en si mismo un estado del intelecto que por si solo no puede causar la nulidad del matrimonio. No todo error entra a formar parte de la concreta voluntad matrimonial (71). El criterio discriminante del error invalidante consiste en que dicho error determine la voluntad. Determinar no significa tanto mover, como delimitar el objeto del consentimiento en un sentido no matrimonial. Cuando un error especifica el objeto del consentimien to dicha concepcion erronea pasa a formar necesariamente parte de la voluntad del contrayente. Si tal error recae sobre un elemento esencial del matrimonio, corrompe necesariamente el acto de voluntad matrimonial (72).

El Subsidio aplicativo del Motu Proprio Mitis Iudex es a mi juicio poco preciso al afirmar que <<la descristianizacion de la sociedad actual provoca un grave deficit en la comprension del propio matrimonio, hasta el punto de determinar la voluntad>> (73). Parece sugerir un facil nexo causal entre la falta de fe, el ambiente cultural en el que vivimos y el error determinante de la voluntad o la exclusion. Subyace aqui algo del viejo esquema contractualista que considera que el dato cognoscitivo esta mediado por la cultura dominante, de modo que en un contexto descristianizado, seria muy dificil--si no imposible--la formacion de una autentica intentio faciendi id quodfacit Ecclesia. El ordenamiento canonico, como ya se ha visto, no propone un esquema matrimonial predeterminado por el legislador y desconectado de la antropologia de los contrayentes. Tambien hay que tener en cuenta que el error por si mismo, por arraigado que este, o por acompanado que este de falta de fe, no necesariamente determina la voluntad. Sera necesario probar caso por caso que el sujeto ha introducido dicha concepcion erronea hic et nunc en el objeto de su consentimiento matrimonial, viciandolo de raiz.

Siguiendo el magisterio de sus predecesores al que ya se ha hecho referencia, el Papa Francisco recuerda que el objeto del error debe afectar directamente a la <<realidad natural del matrimonio>> (74). Por otra parte, la ausencia de fe puede desembocar tambien en un error sobre el matrimonio que constituya causa de simulacion. Pero no cabe establecer automatismos entre falta de fe y estos dos capitulos de nulidad, como ya afirmo Benedicto XVI en 2013 (75).

El juez debe valorar caso por caso el alcance del error sobre la voluntad concreta del contrayente (76).

El Papa declaraba en su discurso de 2015 que la eventualidad de este tipo de error <<ya no debe considerarse excepcional, como en el pasado, justamente por el frecuente predominio del pensamiento mundano sobre el magisterio de la Iglesia>> (77). La llamada presuncion benedictina, formulada por el Papa Benedicto XIV en el siglo XVIII establecia que debia presumirse la existencia de una voluntad generalprevalente de contraer verdadero matrimonio. El error invalidante se consideraba excepcional y comportaba probar en cada caso la existencia de una positiva voluntad contraria al matrimonio mismo o a sus propiedades esenciales provocada por dicho error (78).

Hoy esta presuncion tiene ya escaso valor. En primer lugar porque, a mi juicio, implica entender el consentimiento matrimonial como adhesion a un esquema legal o a un modelo cultural. En segundo lugar porque el contenido real del consentimiento debe ser evaluado caso por caso. Por eso no cabe establecer tampoco la presuncion contraria: es decir, que en el actual contexto cultural postmoderno, secularizado y a menudo lejano de los principios cristianos, nadie este en condiciones de prestar un autentico consentimiento matrimonial. Y ello precisamente porque existe una inclinacion natural que es inherente al amor conyugal, que mueve al don de si y a la aceptacion del otro como conyuge. Podria afirmarse sin embargo--tal como sugiere el Papa en el discurso--que hoy es mas facil que las ideas erroneas sobre el matrimonio determinen la voluntad hacia un objeto matrimonial falso.

Durante el Sinodo del ano 2015 se discutio la cuestion de la relacion fesacramento y la relevancia de la fe (79). La falta de referencia a esta propuesta en la Relatio finalis debe considerarse como expresion de mantener inmutada la doctrina precedente sobre este punto, que ya ha sido expuesta (80). De hecho, el discurso del Papa Francisco a la Rota del ano 2016 aclara que la fe no se requiere para la validez del sacramento. No es necesario ni un acto de fe ni una intencion sacramental, considerandose suficiente la voluntad dirigida al matrimonio como realidad natural. La fe a la que se refiere el Pontifice es el habitasfidei, o fe infusa en el momento del bautismo y que actua tambien cuando el sujeto no manifiesta una adhesion a las verdades doctrinales. En la base de esta afirmacion subyace un hecho teologico importante: la sacramentalidad del matrimonio tiene su raiz en el bautismo (81). Quien recibe este sacramento es hecho capaz de actuar como cristiano. En relacion al matrimonio se puede afirmar que el bautizado tiene la capacidad de casarse como hijo de Dios, de manera que su union matrimonial sea de hecho sacramental. El fiel cristiano--por la fe informe recibida al ser bautizadotiene la capacidad de poner en existencia el signo sacramental del matrimonio (82).

El Pontifice hace asimismo una expresa referencia al conocimiento por connaturalidad del matrimonio. <<No es raro que los novios, empujados al verdadero matrimonio por el instinctus naturae, en el momento de la celebracion, tengan un conocimiento limitado de la plenitud del plan de Dios, y solo despues, en la vida familiar, descubran todo lo que Dios, Creador y Redentor ha establecido para ellos>>. En continuidad con todo el magisterio precedente, el Papa reafirma que <<la calidad de la fe no es una condicion esencial del consentimiento matrimonial, el cual, de acuerdo con la doctrina de siempre, puede ser minado solamente a nivel natural>> (83). Por eso los errores que afectan a la naturaleza sacramental del matrimonio deben evaluarse con mucha atencion (84).

Esta interpretacion de la realidad sacramental del matrimonio y de la relevancia de la fe se coloca en continuidad con la tradicion y con la praxis de la Iglesia, que: 1) ha reconocido siempre la validez de los matrimonios entre no bautizados, que son sacramento al bautizarse ambos conyuges (sin renovar el consentimiento ni exigir una intencion dirigida a constituir el sacramento o un acto explicito de fe personal) (85); 2) no duda acerca de la validez del matrimonio de un catolico con un no bautizado si se celebra con la debida dispensa (86). Ciertamente este ultimo matrimonio no es sacramento, pero lo sera con el bautismo de la parte no catolica desde el momento en que reciba este sacramento; 3) ha considerado siempre validos y sacramentales los matrimonios de los cristianos que no estan en plena comunion con la Iglesia.

En definitiva, por lo que se refiere a la nulidad manifiesta en los supuestos de falta de fe, debe quedar claro que la constatacion de dicha situacion no seria suficiente para probar la nulidad del matrimonio. No cabe por tanto establecer automatismos causales entre la situacion de falta de fe y el error determinante o a exclusion de la sacramentalidad. La falta de fe seria solo indicio de una posible nulidad, siendo necesario probar, caso por caso, en que modo la falta de fe ha afectado a la recta voluntad matrimonial, bien por error determinante de la voluntad, bien por simulacion.

5. Conclusiones

La constatacion de los profundos cambios que el actual contexto social y cultural ha producido en la percepcion del matrimonio y la familia no justifica abandonar los parametros juridicos clasicos sobre la validez del consentimiento. Esto llevaria a una desjuridificacion del matrimonio, que se identificaria con la dimension psicologica y sociologica de la relacion, como ha ocurrido en numerosos ordenamientos civiles (87). Se caeria asi en el individualismo que, tanto los trabajos del Sinodo de 2015 como la Exhortacion apostolica Amoris laetitia, han considerado una de las causas de la crisis de la antropologia del don y de la familia (88).

La invitacion del Papa Francisco a una conversion pastoral de las estructuras eclesiasticas juzgando las situaciones concretas sin encerrar la salvacion de las personas en las estrecheces de la juridicidad, se debera traducir en ayudar a establecer la verdad en el momento del consentimiento (89). Es necesario, hoy mas que nunca, examinar la voluntad real de los contrayentes en cada caso concreto, dejando de lado presunciones o constructos que alejan el juicio de la verdad sobre la validez de un determinado matrimonio.

El Derecho canonico debe ser capaz de expresar la dimension juridica del matrimonio como realidad humana. La interpretacion y aplicacion de las causas de nulidad debe tener en cuenta los retos que la cultura postmoderna plantea, sin dejar de ser coherente con la realidad ontologica del matrimonio y su caracter de inclinacion natural. Necesitamos acabar de desprendernos de los restos de categorias que provienen del contractualismo y del iuscorporalismo y ser capaces de formular--sobre todo a nivel jurisprudencial--categorias que, con un alcance metafisico-realista, ayuden a comprender si una voluntad ha sido o no matrimonial.

En el contexto cultural en el que vivimos--al menos en los paises occidentales-quiza adquiera cada vez mayor relevancia el error determinante de la voluntad, como sugiere el Papa Francisco. No es imposible querer un verdadero matrimonio, pero puede ser mas facil caer en una especie de error practico, porque las ideologias se han materializado en estilos de vida y no tienen un influjo meramente en el campo de las ideas y las convicciones, sino que llegan a crear patrones de conducta que influyen en la toma de decisiones.

La constatacion de esta realidad no deberia sin embargo hacernos caer en el derrotismo o en el pesimismo antropologico. <<Los grandes valores del matrimonio y de la familia cristiana corresponden a la busqueda que impregna la existencia humana>> (90). Coincido con el Cardenal Caffarra cuando afirma que la reconstruccion de la vision cristiana del matrimonio en la cultura occidental sera un recorrido largo y dificil. El primer paso es descubrir las evidencias originarias sobre la familia, y para eso sera necesario quitar de los ojos del corazon las cataratas de las ideologias, que impiden ver la realidad. Se trata de la pedagogia socratico-agustiniana del maestro interior: recuperar el <<conocete a ti mismo>> que ha acompanado el camino espiritual del pensamiento ocidental. Las evidencias originales estan escritas en la naturaleza de la persona humana, puesto que la verdad del matrimonio no es una lex exterius data, sino una Veritas indita" (91).

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(1) La obra que trata de un modo completo y sistematico sobre la estructura juridica del matrimonio es El Derecho del Pueblo de Dios. Hacia un sistema de Derecho canonico, vol. III (1), Eunsa, Pamplona 1973 (escrita junto con el maestro Pedro Lombardia). Mas tarde en otras obras desarrollo algunos aspectos de este tratado: cfr., por ejemplo, Dialogos sobre el amor y el matrimonio (4a edicion, Pamplona 2007) o bien Una caro. Escritos sobre el matrimonio (Pamplona 2000).

(2) C. Caffarra, Fede e cultura di fronte al matrimonio, en H. franceschi (ed.), Matrimonio e fa?niglia. La questione antropolocrica, EDUSC, Roma 2015, 26.

(3) Ibid., 22.

(4) Francisco, Exhortacion apostolica Amorislaetitia, n. 53.

(5) C. CaFFARRA, Fede e cultura di fronte al matrimonio ..., cit., 27. Esta misma idea se expresa en la Relatio synodi del ano 2014, nn. 11 y 33 (Secretaria del Sinodo de los Obispos, III Asamblea General Extraordinaria, Los desafios pastorales de la familia en el contexto de la evangelizacion, Relatio synodi, 18-X-2014).

(6) Todos los documentos que se han hecho publicos de ambas asambleas sinodales estan disponibles en el sitio web de la Santa Sede: http://www.vatican.va/roman_curia/synod/index_sp.htm (ultima visita, 2 de diciembre de 2016).

(7) Francisco, Exhortacion apostolica Amoris laetitia, n. 39, donde se recogen citas de ambas asambleas sinodales.

(8) Ibid., n. 40, donde se hace referencia a diversos factores que favorecen esta cultura del pesimismo familiar: la influencia de las ideologias que desvalorizan el matrimonio y la familia, la experiencia del fracaso de otras parejas, el miedo hacia algo que consideran demasiado grande y sagrado, las oportunidades sociales y las ventajas economicas derivadas de la convivencia, una concepcion puramente emocional y romantica del amor, el miedo a perder la libertad y la independencia, el rechazo de todo lo que es percibido como institucional y burocratico. secretaria del sinodo df. los obispos, XIV Asamblea General Ordinaria, La vocacion y la mision de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporaneo, Relatio finalis, 24-X-2015, n. 29.

(9) Juan Pablo II, Exhortacion apostolica Familiaris consortio, n. 68.

(10) C. J. Errazuriz M., II matrimonio e lafamiglia quale bene giuridico ecclesiale. Introdiizione al diritto matrimoniale canonico, EDUSC 2016, 17.

(11) Tanto la Relatio synodi 2014 como la Relatio finalis 201S y sobre todo la Exhortacion apostolica Amoris laetitia del Papa Francisco siguen fundamentando en dichas categorias la nocion teologica y juridica del matrimonio. Sobre esta cuestion, vease g. ukrtolini, Riflessioni circa recenti evoluzioni dottritiali e giurispriidenziali in ordine al rapporto tra la fede e la sacramentalita del matrimonio, Intervencion en el VI Corso di aggiomamento per operatori del Diritto organizado por la Pontificia Universita della Santa Croce, Roma, 19-23 de septiembre de 2016, pro manuscripto, 8, nota 35.

(12) Benedicto XVI, Discurso a la Rota Romana, 27-1-2007.

(13) Benedicto XVI, Discurso a la Rota Romana, 22-1-2011.

(14) Juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, 1-11-2001, n. 3.

(15) Ibid.

(16) Ibid., n. 4.

(17) Summa Theol. Suppl., q. 41, a. 1, in c.

(18) juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, 1-11-2001, n. 5.

(19) Ibid.

(20) G. Bertolini, Riflessioni circa recenti evoluzioni dottrinali ..., cit., 21.

(21) H. Franceschi, Il bonum coniugum dalla prospettiva della simlazione e dell'incapacita, Intervencion en el VI Corso di aggiornamento per operatori del Diritto ..., cit., pro manuscripto, 2; C. J. Errazuriz M., Il matrimonio e la famiglia quale bene giuridico ecclesiale ..., cit., 48.

(22) H. Franceschi, Il bonum coniugum dalla prospettiva della simlazione e deli'incapacita ..., cit., 3. La esencia del matrimonio ha sido objeto de debate a lo largo del siglo XX. Este se ha movido entre dos posturas opuestas: la nocion contractualista, de la que es deudora el Codigo de 1917, y que ve el matrimonio como intercambio de derechos y prestaciones. Y la vision opuesta--nacida sobre todo a partir de finales de los anos 60--que subraya la indole interpersonal de la relacion matrimonial, pero la interpreta a menudo en terminos existencialistas. C. J. errazuriz M., Il matrimonio e la famiglia quale bene giuridico ecclesiale ..., cit., 47-50.

(23) Juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, 1-11-2001, n. 5.

(24) Ibid. La cursiva es nuestra.

(25) Ibid.

(26) Ibid.

(27) Francisco, Exhortacion apostolica Amoris laetitia, nn. 52, 56, 73, 75, 77, 80 y 131.

(28) G. Bf.rtolini, Riflessioni circa recenti evoluzioni dottrinali e Giurisprudenziali ..., cit., 21.

(29) BENEDICTO XVI, Discurso a la Rota Romana, 22-1-2011.

(30) Juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, 1-II-2001, n. 7.

(31) Ibid., n. 6.

(32) Benedicto XVI, Discurso a la Rota Romana, 22-1-2011.

(33) Francisco, Discurso a la Rota Romana, 23-1-2015.

(34) Ibid.

(35) Juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, 1-II-2001, n. 7.

(36) Ibid.

(37) En la Relatio ante discerptationem del Sinodo de 2014, n. 3, e) se senalaba que <<segun cualificadas propuestas, haria falta valorar la relevancia de la intencion de la fe de los novios prometidos en orden a la validez del sacramento del matrimonio, segun el principio general que para la validez de un sacramento es necesario que haya la intencion de hacer lo que hace la Iglesia (cfr. benedicto XVI, Discurso al Tribunal de la Rota Romana, 26 de enero de 2013, n. 4)>>. Este mismo texto se encuentra transcrito en la Relatio post discerptationem, de 13-X-2014, n. 43. El texto final de la Relatio synodi, de 18-X-2014, n. 48 quedo redactada del siguiente modo: <<habria que considerar la posibilidad de dar relevancia al rol de la fe de los prometidos en orden a la validez del sacramento del matrimonio, teniendo presente que entre bautizados todos los matrimonios validos son Sacramento>> (cfr. secretaria del sinodo de los obispos, III Asamblea General Extraordinaria, Los desafios pastorales de la familia en el contexto de la evangelizacion, Relatio ante discerptationem, 6-X-2014).

(38) Juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, 2003, n. 5.

(39) Ibid., n. 3.

(40) Juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, 1-II-2001, n. 4.

(41) La doctrina canonica ha destacado la importancia de estos discursos, citandolos como obligado punto de referencia: cfr. C.J. ErrazurizM., Contratto e sacramento: il matrimonio, un sacramento che e un contratto. Riflessioni attomo ad alcuni testi di san Tommaso d Aquino, en Aa.Vv., Matrimonio e sacramento, Citta del Vaticano 2004, 54; p. Moneta, Lesclusione del sacramento e iautonomia della fattspecie, en Aa.Vv., Matrimonio e sao-amano, cit., 82-85; M. F. pompedda, Intenzionalita sacramentale, en Aa.Vv., Matrimonio e sacramento, cit., 36-41; M. Rivella, 11 matrimonio dei cattolici non a-edenti e l'eschisione della sacramentalita, en Aa.Vv., Matrimonio e sacramento, cit., 117-118; J. M. Serrano Ruiz, Fede e sacramento, en Aa.Vv., Matrimonio e sacramento, 19; A. StankIEWICZ, La giurispruden za in tema di esclusione della sacramentalita del matrimonio, en Aa.Vv., Matrimonio e sacramento, cit., 95-97; M. A. ORTIZ, Uesclusione della dignita sacramentale del matrimonio nel recente dibattito dottrinale e giurisprudenziale, en H. Franceschi--M. A. Ortiz (a cura di), Verita del consenso e capacita di donazione. Tani di diritto canonico matrimoniale eprocessuale, EDUSC, Roma 2009, 101-127.

(42) Juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, 1-11-2001, n. 8.

(43) Juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, 30-1-2003, n. 8.

(44) Ibid., n. 7: <<se trata de ver si las personas, ademas de identificar la persona del otro, han captado verdaderamente la dimension natural esencial de su matrimonio, que implica por exigencia intrinseca la fidelidad, la indisolubilidad, la paternidad y maternidad potenciales, como bienes que integran una relacion de justicia>>.

(45) Sobre esta cuestion vease el resumen sobre la doctrina y el magisterio de la Iglesia en M. Gas Aixendri, Relevancia canonica del error sobre la dignidad sacramental del matrimonio, Apollinare Studi, Roma 2001, 239-312.

(46) M. Gas Aixendri, Ammissione al matrimonio sacramentale e fede dei nubenti, en M. A. ortiz (ed.), Ammissione alle nozze e prevenzione della nullita del matrimonio, Giuffre, Milano 2005, 273-274.

(47) Benedicto XVI, Discurso a la Rota Romana, 26-1-2013, n. 2.

(48) Juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, 30-1-2003, n. 3.

(49) Benedicto XVI, Discurso a la Rota Romana, 26-1-2013, nn. 2 y 3.

(50) Ibid., n. 4.

(51) M. Gas AlxenuRI, Fede e intenzione nel matrimonio sacramento, lus Ecclesiae 25 (2013) 524.

(52) Cfr. ibid., 525.

(53) Esta expresion se utiliza en el Motu Proprio. Debe tenerse en cuenta sin embargo que las sentencias de nulidad canonica son meramente declarativas. La ejecutividad se refiere solo a la posibilidad de contraer nuevas nupcias canonicas por parte de quien ha obtenido una sentencia firme pro nullitate.

(54) Una de las caracteristicas mas destacadas de la reforma tal vez sea que refuerza la posicion del Obispo como juez de la diocesis, encomendandole la obligacion de juzgar personalmente algunas causas de nulidad. Este es un cambio importante no solo respecto a la tramitacion de las nulidades matrimoniales, sino respecto al criterio hasta ahora establecido en el Codigo de descentralizar la actividad judicial. La razon de la reserva de este procedimiento abreviado al Obispo es--como senala el Motu Proprio--garantizar la indisolubilidad del matrimonio. Cfr. M. Roca fernandez, La reforma del proceso canonico de las causas de nulidad matrimonial: de las propuestas previas a la nueva regulacion, Revista General de Derecho Canonico y Derecho Eclesiastico del Estado 40 (2016) 18.

(55) francisco, Motu Proprio Mitis Iudex Dominus lesus, Proemio, IV. La cursiva es nuestra.

(56) Ibid.

(57) El Motu Proprio hace referencia a <<una forma de proceso mas breve--en anadidura al documental actualmente vigente-, para aplicarse en los casos en los cuales la acusada nulidad del matrimonio este sostenida por argumentos particularmente evidentes>>.

(58) C. J. ErraZURIZ M., 11 matrimonio e la famiglia quale bene giuridico Ecclesiale ..., cit., 49.

(59) Tribunal Apostolico de la Rota Romana, Subsidio aplicativo del Motu Proprio Mitis Iudex Dominus lesus, Ciudad del Vaticano, enero de 2016, 33.

(60) Francisco, Reglas de procedimiento para tratar las causas de nulidad de matrimonio, art. 14 [seccion] 1: <<Entre las circunstancias que pueden permitir tratar la causa de nulidad del matrimonio a traves del proceso mas breve segun los canones 1683-1687, se cuentan por ejemplo: la falta de fe que puede generar la simulacion del consentimiento o el error que determina la voluntad, la brevedad de la convivencia conyugal, el aborto procurado para impedir la procreacion, la obstinada permanencia en una relacion extra conyugal al momento de las nupcias o en un tiempo inmediatamente sucesivo, la ocultacion dolosa de la esterilidad o de una grave enfermedad contagiosa o de hijos nacidos en una relacion precedente o de un encarcelamiento, un motivo para casarse totalmente extrano a la vida conyugal o consistente en el embarazo imprevisto de la mujer, la violencia fisica ejercida para arrancar el consentimiento, la falta de uso de razon comprobada por documentos medicos, etc.>>.

(61) Francisco, Reglas de procedimiento para tratar las causas de nulidad de matrimonio, art. 2.

(62) Ibid., art. 3.

(63) Cfr. c. 1683 CIC y art. 14 [seccion] 1 Reglas de procedimiento para tratar las causas de nulidad de matrimonio.

(64) El 21 de enero de 2017, cuando este articulo se encontraba en proceso de edicion, el Santo Padre ha dedicado nuevamente su alocucion anual a la Rota a la relacion entre fe y matrimonio.

(65) El Papa se refiere a lo que Pablo VI denomino en su Discurso a la Rota de 311-1974: <<las enfermedades del hombre moderno>>. Concretamente, <<un relativismo sistematico que lo induce a las elecciones mas faciles de la situacion, de la demagogia, de la moda, de la pasion, del hedonismo, del egoismo, de manera que, exteriormente, intenta impugnar la "autoridad de la ley", e interiormente, casi sin percatarse, sustituye el imperio de la conciencia moral con el capricho de la conciencia psicologica>>.

(66) C. J. ErraZURIZ M., 11 matrimonio e la famiglia quale bene giuridico Ecclesiale ..., cit., 242.

(67) Ibid., 64.

(68) FRANCISCO, Discurso a la Rota Romana, 23-1-2015. La cursiva es nuestra.

(69) M. Gas Aixendri, Cultura, fede e conoscenza del matrimonio, lus Ecclesiae 27 (2015) 473.

(70) <<El error acerca de la unidad, de la indisolubilidad o de la dignidad sacramental del matrimonio, con tal que no determine a la voluntad, no vicia el consentimiento matrimonial>>.

(71) Se podria hipoteticamente estar de acuerdo con el divorcio y desear para si una union indisoluble. Y se puede considerar el matrimonio como una union indisoluble y a la vez excluir la indisolubilidad del propio matrimonio por un determinado motivo: por ejemplo, no estar convencido de que esa persona sea la adecuada como conyuge.

(72) P. J. Viladrich, El consentimiento matrimonial, Eunsa, Pamplona 1998, 156; S. BerlingO, L'autonomia delle diverse fattispecie deU'errore e del dolo (Cann. 1097-1099 CIC), en Aa.Vv., Eirore e dolo nel consenso matrimoniale canonico, Libreria Editrice Vaticana, Citta del Vaticano 1995, 37-38.

(73) Tribunal Apostolico de la Rota Romana, Subsidio aplicativo del Motu Proprio Mitis Iudex Dominus Iesus ..., cit., 34.

(74) <<Semejante error no solo amenaza la estabilidad del matrimonio, su exclusividad y fecundidad, sino tambien la orientacion del matrimonio al bien del otro, el amor conyugal como "principio vital" del consentimiento, la entrega reciproca para constituir el consorcio de toda la vida. "El matrimonio tiende a ser visto como una mera forma de gratificacion afectiva que puede constituirse de cualquier manera y modificarse de acuerdo con la sensibilidad de cada uno" (Exhortacion apostolica Evangelii gaudium, 66), impulsando a los contrayentes a la reserva mental sobre la duracion misma de la union, o su exclusividad, que decaeria cuando la persona amada ya no realizara sus expectativas de bienestar afectivo>>. Francisco, Discurso a la Rota Rot/tana, 23-1-2015.

(75) Benedicto XVI, Discurso a la Rota Romana, 26-1-2013, n. 3.

(76) <<El juez, al ponderar la validez del consentimiento expresado, debe tener en cuenta el contexto de valores y de fe--o de su carencia o ausencia--en el que se ha formado la intencion matrimonial>>. FRANCISCO, Discurso a !a Rota Romana, 23-1-2015.

(77) Ibid.

(78) P. Majer, El error que deten/lina la voluntad, Eunsa, Pamplona 1997, 27-31. Sobre la presuncion benedictina, vease benedicto XIV, De synodo dioecesana libri tredecim, t. 2, 1. 13, c. 22, n. 7.

(79) G. Bertolini, Riflessioni circa recenti evoluzioni dottrinali e giurisprudenziali ..., cit., 10.

(80) La propuesta desaparecio como tal ya en el Instrumentum laboris publicado el 23 de junio de 2015, tras recibir las respuestas a las preguntas planteadas por la Secretaria del Sinodo. El n. 115 de este documento indica que <<respecto a la relevancia de la fe personal de los novios para la validez del consentimiento, se senala una convergencia sobre la importancia de la cuestion y una variedad de enfoques en la profundizacion>>. Documento disponible en la web del Vaticano: http://www.vatican.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_doc_20L50623_i nstrume ntum-xiv-assembly_sp.html (ultima visita, 2 de diciembre de 2016).

(81) T. Rincon-perf.z, <<Fe para la celebracion del matrimonio>>, en J. utaduy--A. vlana--J. sedano (eds)., Diccionario General de Derecho Canonico, vol. III, Thomson Reuters Aranzadi, Cizur Menor (Navarra) 2012, 942.

(82) La fe, en cuanto virtud infusa o habito, esta radicada en el alma del cristiano por el Bautismo. Para garantizar la valida celebracion del matrimonio bastaria aquella fe que se ha sido infundida que no puede ser cancelada. M. Gas Aixendri, Epossibile un matrimonio valido senza fede? ..., cit., 147.

(83) Aunque la fuente que se cita para esta afirmacion es el c. 1055 CIC, es indudable la conexion con el discurso de Juan Pablo II en 2003 y el de Benedicto XVI en 2013, ya comentados mas arriba.

(84) Ibid.

(85) El Papa ha recordado recientemente que <<cuando dos conyuges no cristianos se bautizan, no es necesario que renueven la promesa matrimonial, y basta que no la rechacen, ya que por el bautismo que reciben esa union se vuelve automaticamente sacramental>>. francisco, Exhortacion apostolica Amoris laetitia, n. 75.

(86) Juan pablo II, Discurso a la Rota Romana, 30-1-2003, n. 8.

(87) Es decir, cuando <<la union matrimonial se considera basada unicamente en cualidades personales, intereses o atracciones, es evidente que ya no se manifiesta como una realidad natural, sino como una situacion dependiente de la actual perseverancia de la voluntad en funcion de la persistencia de hechos y sentimientos contingentes>>. Juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, l-U-2001, n. 5.

(88) Relatio finalis 2015, nn. 8, 10, 30-34; Francisco, Exhortacion apostolica Amoris laetita, nn. 33, 39.

(89) Francisco, Discurso a la Rota Romana, 23-1-2015.

(90) Francisco, Exhortacion apostolica Amoris laetitia, n. 57.

(91) C. CAFFARRA, Fede e cultura di fronte al matrimonio ..., cit., 27.

RECIBIDO: 5 DE DICIEMBRE DE 2016 / ACEPTADO: 10 DE ENERO DE 2017

DOI 10.15581/016.113.001

Montserrat Gas-Akendri

Profesora de Derecho Matrimonial Canonico y Derecho Eclesiastico del

Estado

Universidad Internacional de Cataluna. Facultad de Derecho

orcid 0000-0003-0297-8048

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Author:Gas-Akendri, Montserrat
Publication:Ius Canonicum
Date:Jun 1, 2017
Words:11038
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