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La cuestion del trabajo. Dos flosofas; dos miradas.

                  A vosotras, companeras de trabajo e infortunios, me
                  dirijo,
  a vosotras que sufris como yo la doble esclavitud del capital y del
  hombre.

                    La voz de la mujer, Ano 1, no 8, 14 de noviembre de
                    1896.


I. SIMONE WEIL Y LA DESCRIPCION DE LA CONDICION PROLETARIA

En 1942, Simone Weil publica un texto que habia escrito aproximadamente en 1936, en el que describe la vida cotidiana en la fabrica de automoviles Renault, donde por militancia politica habia entrado a trabajar como operaria. Su objetivo era describir sus rutinas conociendolas experiencialmente. Weil maneja dos hipotesis fuertes para su epoca:

1. No "hay obreros" [operarios], la fabrica los "hace" como los necesita;

2. Los "hace" a partir de reglas basadas en "la monotonia y la repeticion."

Dadas estas hipotesis, se hace cargo del desafio de dar cuenta de "como los hace". Es decir, cuales son los factores materiales intervinientes y sus consecuencias a nivel psicologico y social.

Weil examina metodicamente el trabajo en la linea de ensamblaje, iniciando su articulo con una descripcion general de la condicion proletaria. En principio, considera que los obreros sufren una suerte de "exilio en su propio pais", lo que los lleva a una "sensacion de desdicha" que provoca "mecanismos de evasion y de negacion". Resumo a continuacion los principales pasos del analisis de Weil:

a) Aspectos positivos: la sensacion de una vida colectiva de imprescindibilidad, en tanto cada quien, en la linea de ensamblaje, es imprescindible; caso contrario la cadena se corta.

b) Aspectos negativos: la vida colectiva no altera la sensacion de soledad; la maquina imprime sus ritmos al trabajo del individuo; se constituye un sistema de control, basado en marcar el reloj a la entrada y a la salida, y se mide el tiempo en terminos de "tiempo de produccion" (o tiempo de la maquina); se refuerza la sensacion de servidumbre y la "brutalidad de la norma", porque la norma no descansa ni admite imprevision (Weil, 2007, 130-131).

Ademas, como observa Weil, hay obligacion de cumplir ordenes, aun las contradictorias, inutiles o de imposible cumplimiento. Es decir, se impone la disciplina de la fabrica en terminos de "obediencia", pues solo un "mal obrero" (como un "mal soldado") discute ordenes. Weil resalta que ese tipo de organizacion laboral, implica angustia inutil, humillacion y carencia de ejercicio pleno de los derechos de ciudadania. Es decir, el individuo (varon o mujer) opera como intermediario entre la maquina y la pieza fabricada, a la que no deja su frma. En otras palabras, la maquina, que marca los ritmos, marca tambien las relaciones de tiempo y la linea de ensamblaje hace lo propio con el espacio. El sujeto queda sujetado al ritmo de la maquina, y qua obrero funciona como intermediario.

Por tanto, Weil concluye que la relacion temporal es de monotonia, repeticion y habito, produciendose un desplazamiento del placer de la produccion en el artesano, a la rigidez de la repeticion en la maquina, en terminos de dinero (jornal o sueldo), donde el placer de producir se desplaza al placer de cobrar (132). En conclusion, segun Weil, la fabrica no solo produce las "piezas a ensamblar", sino y por sobre todo, "al obrero" en cuanto tal. (2) La produccion del obrero, en terminos de identidad, autoestima, concepto de si es la primera produccion necesaria de la fabrica, que se logra a partir del "disciplinamiento" (tomo prestado un termino de Foucault) temporal de los cuerpos. Para Weil, entonces, es muy importante la relacion cuerpo/tiempo: en la linea de ensamblaje, el tiempo no es propio sino impuesto por la maquina en una sucesion monotona, regida desde afuera del sujeto. El cuerpo solo debe obedecer la administracion externa del tiempo. Para ello hay que desoir los propios ritmos para oir solamente la marcacion externa de los ritmos de la maquina, lo que--segun Weil--implica un pensamiento anclado en el futuro inmediato, que impide que el operario pueda planear su vida futura a largo plazo; solo "ve" la inmediatez del instante que sigue, en terminos de la proxima pieza. Este esquema rige tambien su uso del dinero (132).

Es decir, la repeticion y la subordinacion a la norma y a la regla implican un desplazamiento del placer de hacer, tal como observa Weil. Producir en serie obliga a posponerse (o negarse) para adecuarse a la imposicion de la maquina, razon por la cual el placer que no se alcanza en la produccion del "objeto", se desvia a la obtencion de dinero, como compensacion por el tiempo invertido. En palabras de Weil, la satisfaccion de administrar el tiempo propio se convierte en moneda; una transaccion inconsciente que puede enunciarse de la siguiente manera: Ya que no administro ni mi tiempo ni mi cuerpo, administro mi dinero; y en el centro todos los desplazamientos de mi deseo.

La obediencia se alcanza por repeticion sin distraccion de acciones mecanicas. La distraccion es el desafio en el que emerge "el tiempo propio", con el "peligro" consecuente de lastimarse o de hacer mal una pieza. En ambos casos, "el incidente" hace perder dinero, pues altera el orden, los ritmos y la produccion, enfrentando a los operarios con su propio tiempo. Weil conjetura que el "agotamiento laboral" (o stress); se vincula al "(...) agotamiento por el trabajo y por el esfuerzo de tratar de cumplir ordenes imposibles" (Weil, 2007, 133); donde "esfuerzo" no solo implica "esfuerzo fisico", sino tambien "psicologico" en tanto cumplimiento de estandares de produccion, de calidad o de subordinacion, que obligan al auto-control constante del cuerpo. Es decir, regular las propias necesidades para adecuarlas al funcionamiento de la fabrica--ya sea de forma implicita (vestimenta, peinado, etc.), o explicita (horarios, comidas, tiempo personal disponible, etc.)--trae como resultado la produccion de "obreros" que producen "piezas".

Entonces, para Weil, no hay un "sujeto" que es "obrero"; simplemente hay un "obrero" al que se le sustrae la condicion de "sujeto" y de "ciudadano", porque constituirlo qua "obrero" implica limitar su ciudadania, su libertad y su horizonte. Hay mas aun: la alienacion que produce la "administracion externa" benefcia la produccion al tiempo que desconoce al obrero como "autor" de su pieza. La fabrica, que le sobreimprime su logo, borra su esfuerzo y solo esa es la "huella" que queda.

Por ende, en la medida en que pierde individuacion, el obrero gana despersonalizacion y cosifcacion. Para Weil, la "cosifcacion de la pieza" supone primero la cosifcacion de quien la fabrica: la del "obrero". Se es obrero a partir de su relacion con las cosas, no con los demas hombres o con los demas obreros. Son las cosas qua piezas realizadas, el producto cosifcado en tanto lo que se produce, revierte en cosifcacion de quien lo produce; base ineludible de su despersonalizacion. Como consecuencia, cosas y obreros son "productos" intercambiables en el marco de las estructuras reguladas de la fabrica, y ninguno tiene derecho a la "conciencia". Si la monotonia produce el "adormecimiento de la conciencia", solo el accidente la reinscribe en su singularidad, en sus cualidades individuales.

Podria seguir con el analisis de Weil y extraer mas consecuencias (eticas, por ejemplo, y mostrar como las "virtudes" del obrero seran solo aquellas que benefcien a la fabrica; por ejemplo, docilidad, obediencia, automatizacion de la conciencia, etc.) Pero el tema de este texto no es la subjetivacion del obrero como tal, sino el "trabajo", nocion que Weil radicaliza, para concluir que son precisamente las condiciones supraestructurales de trabajo las que producen tanto obreros cuanto piezas. Creemos que este analisis no le paso desapercibido a Michel Foucault. Si bien a Weil le intereso mostrar como la estructura "fabrica" produce un "obrero" y una "pieza de ensamblaje", a Foucault, por el contrario, le intereso incursionar en otro tipo de estructuras: la carcel, el hospital psiquiatrico, el control social sobre la sexualidad, por ejemplo, con ningun reconocimiento del analisis de Weil, ni de su minuciosa observacion in situ. Sea como fuere, para ambos, hay una estructura previa con sus normas y reglas que produce sus sujetos. Si en Weil, es la estructura fabril, en Foucault, es el lenguaje propio de ciertas instituciones, poniendo interesante distancia entre ambos analisis.

En suma, mas que por el trabajo mismo, Weil se interesa por describir como se conforma un "obrero" y, en base a ello, se atreve a decir que "el obrero no es un hombre", en el sentido en que decadas mas tarde Foucault diria "El hombre ha muerto", "El Hombre no siempre ha existido ni existira". (3) Weil carece de algunos conceptos aportados, decadas despues, por Foucault; el concepto de "dispositivo", por ejemplo, el de "subjetivizacion" o el de "disciplinamiento". Ademas mantiene la nocion de estructura y de medios de produccion en terminos marxistas, en el sentido de que son esas estructuras las que determinan conciencia (o falta de ella). Para Foucault, en cambio, el discurso es primordial. Con todo esto presente, enmarcare los analisis de Weil en la linea de lo que anos despues Deleuze y Guatari denominan "micropolitica". Sin pretender ser exhaustiva ni rigurosa en el uso del concepto, lo entendere como el examen de los modos de agenciamiento social; de produccion de subjetividad en el capitalismo y los problemas que se siguen de ello. Weil hace, sin duda, ese tipo de analisis.

Paso ahora a revisar la nocion de "trabajo" en Simone de Beauvoir.

II. SIMONE DE BEAUVOIR: EL LUGAR DEL TRABAJO EN EL SEGUNDO SEXO

?Conocia Beauvoir el articulo de Weil, al que acabo de referirme, en el momento en que escribio El Segundo Sexo? Ya he senalado, en otro texto, las pocas (o ninguna) referencias que mutuamente se hacen ambas flosofas y lo curioso que ello resulta. Califcativos tales como "monotonia", "subordinacion", "opresion" (entre otras), aplicadas por Beauvoir a las labores domesticas, hasta confgurar "un ama de casa", consisten en meras coincidencias sin mas. Por mi parte, me interesa revisar la nocion de "trabajo" en Beauvoir, quien, en ese momento al menos, esta proxima a Engels y a una interpretacion socialista de la sociedad.

En primer termino, preocupa a nuestra flosofa que las mujeres vivan dispersas, atadas por el medio ambiente, el trabajo, los intereses economicos y su condicion social, a padres o maridos, es decir, a varones. Esto sucede--observa agudamente Beauvoir--entre las burguesas mas que entre las proletarias, para quienes la solidaridad con "sus" varones es mas relativa (De Beauvoir, 1987, 6). Incluso, que la capacitacion de las mujeres en el uso de las maquinas, que en ese momento no exigen la fuerza de tiempos pasados, siga siendo minimo o al menos inferior que al uso que de ellas hacen los varones (pensemos incluso hoy en la cibernetica) (22). Esto signifca para nuestra flosofa, que la fuerza femenina aun sigue siendo socializada en mayor medida en el trabajo de explotacion primaria que en el de la fabricacion y la produccion (23).

Beauvoir analiza El Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado de Engels, y ademas de considerar que su presentacion es superfcial, concluye que la familia patriarcal se basa en la propiedad privada, sin que Engels analice sufcientemente la relacion entre "varon" y "propiedad" y, en especial, la division sexual del trabajo, que marca las relaciones entre varones y mujeres inscribiendolas en estructuras de poder. Asi, se constituyen dominadores y dominadas, siguiendo la dialectica Uno/Otro. Esto le da pie para sostener que "la gran derrota historica del sexo femenino" se consolido gracias a la convulsion que produjo la division sexual del trabajo no solo como consecuencia de la invencion de nuevos instrumentos, sino asegurando a las mujeres la "autoridad" en la casa (con "empleo" exclusivo en "las labores" domesticas), y la autoridad absoluta de los varones en el "espacio publico". Consecuentemente, esto produjo un desplazamiento del "derecho materno" por el "derecho paterno" (Engels; Bachofen), y, al mismo tiempo, la transmision del dominio por via genealogica masculina, lo que consolido la estructura de dominacion. En esa familia patriarcal--concluye Beauvoir--, la mujer esta oprimida y constituye un mero "accesorio insignifcante" (23), cuya unica capacidad valiosa es su funcion reproductiva (36). Si el varon es "trascendencia y ambicion", la mujer, en cambio, es "inmanencia y renuncia."

Asi, para Beauvoir, la division sexual del trabajo implica, al mismo tiempo, la division de los espacios "publico" y "privado" y la socializacion de varones y mujeres en las virtudes naturales propias de cada uno de esos espacios. Es decir, donde el esclavo adquiere conciencia de si frente al amo (25) las mujeres, en cambio, desaparecen en tanto clase, (4) se tornan solidarias con los varones y establecen una especie de complicidad (36). Consecuencia de ello, a juicio de Beauvoir, es que la emancipacion de las mujeres constituiria un debilitamiento de la sociedad burguesa, donde liberada del varon, estaria condenada al trabajo y hasta podria lamentar haber perdido sus derechos subordinados sobre la propiedad privada de su marido (51). Bajo esas condiciones, deploraria incluso que esa propiedad privada fuese abolida, no sintiendo solidaridad respecto de las demas mujeres, ya que se sentiria mucho mas cerca del marido que de las trabajadoras, haciendo suyos sus intereses. Pero, ademas, como las obreras no ganan lo sufciente para cubrir sus propias necesidades, ya que son mas explotadas que los varones, aunque sus patrones reconozcan que "trabajaban mejor", la "sociedad conyugal" se consolida (52). Para Beauvoir, esa formula <<Trabajan mejor y mas barato>> muestra el drama del trabajo femenino en el capitalismo. Solo muy lenta y tardiamente el trabajo ha permitido a las mujeres conquistar su dignidad (53).

Incluso muchas veces la legislacion social, rodeada de garantias de higiene, que prohibe a las mujeres jornadas de trabajo prolongadas o nocturnas y otorga permisos extensos por embarazo y maternidad, constituye un impedimento para el acceso igualitario de las mujeres al mundo del trabajo (55). Por eso, tambien con frecuencia, se contentan con llevar a casa "una ayuda", sin tratar de solventar la totalidad de sus necesidades, obligadas a aceptar una remuneracion inferior y ademas a realizar las tareas de la casa. A esto, le suma Beauvoir el problema de tener que conciliar su papel reproductor con su trabajo productivo (55). Por eso, con una mirada un poco romantizada, deja solo para las campesinas acomodadas (68) "que se hacen ayudar por sirvientas o que estan dispensadas del trabajo en los campos" la posibilidad de llevar una vida equilibrada "felizmente" entre la autoridad que gozan en el hogar y sus labores. Tambien las comerciantes o patronas, que regentan pequenos negocios, son privilegiadas (68), gracias a codigos que las reconocen desde la Edad Media.

En cambio, la situacion es muy distinta para la obrera, la empleada, la secretaria, la vendedora, que trabajan fuera del hogar (68). A ellas les resulta mucho mas dificil conciliar su ofcio con el cuidado de la casa, en la que se invierte (calcula Beauvoir) al menos tres horas con cuarenta y cinco minutos (3:45 hrs.) diarios y unas seis horas (6 hrs.) los dias feriados, sumadas a las horas de ofcina o de fabrica. Respecto de las profesionales, Beauvoir advierte que aunque tengan ayuda en las faenas domesticas (ayuda que brinda otra mujer), igualmente el hogar y los hijos representan otro trabajo, con sus cargas y preocupaciones de cuidado. Es decir, aun una mujer "independiente" tiene cargas que un varon no tiene (68). Por tanto, incluso en pie de igualdad profesional, las mujeres carecen del tiempo, el descanso y las oportunidades de los varones. Y ademas, ganan menos. Si para la mayoria de los varones, el trabajo es una forma de "conquista personal" (69), para las mujeres no implica ni autonomia economica, ni plena dignidad social o libertad de costumbres. Por eso, bajo el capitalismo, la "libertad de trabajo" es para ellas, con frecuencia, una obligacion mas. Sin embargo, Beauvoir apela igual al trabajo para la liberacion de las mujeres, pero en una sociedad socialista, en la que varones y mujeres sean trabajadores por igual, en tanto se hubieran creado las condiciones materiales de su igualdad. (5)

Beauvoir pone el acento en la gran cantidad de faenas domesticas que las mujeres realizan desde pequenas (69), de las que, por lo general, se dispensa a los ninos. Aun cuando en las ultimas decadas la socializacion de ninas y ninos haya cambiado signifcativamente, ese cambio sigue reducido a ciertos ambitos socio-culturales y, aun asi, las ninas siguen siendo socializadas, mas que los ninos, en las tareas domesticas. Signo de esa socializacion en lo domestico es--a juicio de Beauvoir--que muestran desinteres manifesto a partir de la pubertad, por las cuestiones intelectuales y artisticas (150). Si bien muchas razones podrian explicarlo, para Beauvoir, la mas frecuente es que (y todavia hoy) la imagen identifcatoria de "ser mujer" se liga fuertemente a la maternidad y a la domesticidad, lo que las aparta de los intereses profesionales.

Esto implica--concluye Beauvoir--que mientras que socialmente el varon es un individuo autonomo y completo, considerado "productor" y "proveedor" (206), para las mujeres el papel reproductor y domestico es preponderante. Si esto era asi hace mas de sesenta anos, cuando Beauvoir escribio El segundo sexo, los cambios sociales no han producido todavia una "garantia de dignidad igualitaria" entre mujeres y varones, incluso en las profesionales. Con agudeza, detecta Beauvoir que quienes "exaltan liricamente" los triunfos de las mujeres son sobre todo los varones y agrega con cierta ironia "porque ellos no realizan las faenas domesticas o lo hacen rara vez" (235). Porque las faenas domesticas son:
(...) ese trabajo (...) monotono y maquinal; <que> esta plagado de
esperas: hay que esperar que el agua hierva, que el asado este en su
punto, que se haya secado la ropa; incluso si se organizan las
diferentes tareas, quedan largos momentos de pasividad y vacio, que
transcurren la mayor parte de las veces en medio del aburrimiento; <y>
no son entre la vida presente y la de manana mas que un intermediario
inesencial (235).


Todas esas horas y tiempos vacantes hacen ingratas las tareas domesticas y la suerte de la mujer-sirvienta o "ama de casa" (236). Porque la division sexual del trabajo consagra a las mujeres a lo general y a lo inesencial, al habitat y el alimento, que son utiles para la vida, pero no le conferen sentido (499): los fnes inmediatos del "ama de casa" son medios para los verdaderos fnes y no conllevan ningun proyecto propio. Sin embargo, es un trabajo que se corresponde a "las tres cuartas partes de la duracion del jornal semanal de una obrera o de una empleada". Si a esa labor se le agregan ninos, la tarea es enorme, consume altos niveles de energia a lo largo del dia, lo desordena, y puede abarcar parte de la noche, si estan enfermos. Y lo mas triste es que ese esfuerzo no desemboca siquiera en una creacion perdurable (236); se agota en mantener un statu quo (237), porque el orden y la limpieza parecen naturales y se dan por supuestos. Con crudeza Beauvoir concluye que, salvo el trabajo de la cocinera (237), el resto de las tareas que realizan las mujeres en el hogar no le conferen ni autonomia, ni son directamente utiles a la sociedad, ni desembocan en el porvenir: no "producen" nada.

En El segundo sexo, ya advierte que el tipo de socializacion que reciben las mujeres, las lleva a sacrifcar sus propios intereses en pos de las carreras de sus maridos (263); por eso, para ellas el trabajo <<fuera de casa>> no es mas que una fatiga suplementaria. Tal trabajo no ocupa su espiritu, no desafia su formacion, no produce gusto, realizacion o independencia, y ademas transcurre en plena soledad. El ejemplo de Beauvoir es crudo: remite a las lamentaciones de Sofia Tolstoi (303) y el conjunto de frustraciones que la convirtieron en una "mujer perversa".

Ese analisis, bastante demoledor, lleva sin embargo a Beauvoir a concluir que solo un trabajo autonomo puede asegurar a la mujer su autentica autonomia (256). Como Engels, cree que solo el trabajo genera las condiciones de la emancipacion, por eso una sociedad socialista es una condicion fundamental para la liberacion de las mujeres y garantia de su libertad. Beauvoir reconoce que gracias al trabajo, las mujeres han sorteado, en parte, la distancia que las separaba de los varones, comprendiendo que unicamente el trabajo podia garantizarles autonomia y libertad concretas (388). Aun asi, esta "mujer independiente"--como la denomina Beauvoir--se encuentra dividida entre sus intereses profesionales y sus preocupaciones domesticas y le cuesta hallar su equilibrio. Si lo consigue, es a costa de concesiones, sacrifcios y acrobacias que exigen de ella una perpetua tension (398).

Solo anos mas tarde, Beauvoir se apartara de esta posicion para advertir que la profunda desigualdad entre el varon que "se realiza" en su trabajo o en la accion, y su esposa, aunque tambien trabaje, adquieren una confguracion negativa y que solo adoptando una posicion mas fuertemente feminista, se lograria acortar esa distancia. (6) Porque, aunque las mujeres se van afrmando en sus propios deseos y necesidades, no han superado todavia por completo los mandatos milenarios que las defnen en su feminidad (405). Ni han podido derrumbar las estructuras que las repliegan a su lugar domestico.

He dibujado a grandes rasgos la lectura que hace Beauvoir de las mujeres en relacion al trabajo en general. Subrayo que inscribe como "trabajo" a las labores domesticas, desnaturalizandolas, una novedad en su epoca que, como sabemos, retoma y desarrolla Christine Delphy. Ahora bien, entendere la lectura que hace Beauvoir de la relacion entre las mujeres, los varones y el trabajo como "macropolitica". En efecto, su descripcion atiende a la estructura patriarcal de los Estados en tanto tales, e incluso al modo "universal" en que se organizan las naciones, dandole a la mencionada relacion un caracter universal. Ademas le confere a la division sexual del trabajo un caracter tambien "planetario". Beauvoir elabora el problema de modo abstracto y teorico, propio de la flosofia o de la teoria politica, sin abandonar referencias precisas en su pretension de reformar, resolver o analizar cuestiones "de alto nivel", en las que estan involucrados, varones y mujeres en todos los paises del mundo.

Asimismo, entiendo que el concepto de macropolitica se aplica al analisis de Beauvoir porque supone un sistema--en base a la division sexual del trabajo--, y subsistemas incluidos sobre los que se estructura toda la organizacion social, donde el trabajo domestico impago, bajo la responsabilidad mayoritaria de mujeres y ninas, es la "condicion de posibilidad del trabajo remunerado." En suma, se pueden concebir diversos niveles en un sistema de tipo impersonal, que no comprende un "cara a cara" de todos los miembros participantes, donde las relaciones son mas bien indirectas. Dicho mas sencillamente, se trata de un sistema--como el capitalista--que nos implica a todos, estructuralmente, pero no en relaciones particulares.

Por eso, a diferencia de otras interpretaciones, considero que, en El segundo sexo, hay una toma de conciencia politica feminista, que Beauvoir profundiza en las decadas siguientes. Tomar conciencia de que entre varones y mujeres tambien hay relaciones de poder constituye uno de los logros mas signifcativos de su ensayo. No creo que Beauvoir piense el poder en terminos necesariamente violentos; mas bien considero que lo entiende en el sentido en que anos mas tarde lo defnira la flosofa espanola Celia Amoros: poder es la capacidad de incidir en otros mas de lo que los otros incidan en nosotros (Amoros, 1984). Siguiendo su raiz etimologica, Beauvoir debe haber entendido la "revolucion", como un cambio efectivo de estructuras que realmente iguale a mujeres y a varones. Esa igualdad no estaba dada en su epoca (ahora tampoco), y marcaria la diferencia entre el "obrero" y la "obrera".

III. TRABAJO: UN CIERRE SIEMPRE PROVISORIO

En varios escritos, Marx insiste en que el hombre es realmente un ser productivo, y el trabajo no es otra cosa que la transformacion de la realidad para la satisfaccion de sus necesidades, pero transformando la realidad se transforma a si mismo. En otras palabras, el trabajo es un proceso entre el hombre y la naturaleza, un proceso en el cual el hombre media, regula y controla gracias a su propia actividad su relacion con la naturaleza; se enfrenta con la materia natural como fuerza natural, y las pone en movimiento con su corporeidad. El hombre desarrolla asi sus potencias, las somete a su dominio y las subordina a su voluntad, pero, al mismo tiempo, su voluntad se somete al control capitalista al que tambien pertenece su trabajo (Munoz, 1998, 135). Hago una pausa para preguntarme, ?Que signifca "hombre" en este largo pasaje? ?Ser humano? ?Varon y mujer? ?O solamente varon?

Prosigo. Tanto Weil como Beauvoir parecen compartir que, en algun sentido, la felicidad, la perfeccion humana y el propio bien provienen de la accion, de la ocupacion con las cosas; por tanto del trabajo, incluido el intelectual. Ambas parecen coincidir tambien en que el "hombre" (qua ser humano) ha de realizarse en el trabajo. Sin embargo, bajo el capitalismo, lo viven como un ambito carente de creatividad e impropio para la autorrealizacion. En consecuencia describen el trabajo mas bien como un lugar de alienacion, de sufrimiento y de limitacion de las facultades fisicas y espirituales. Weil, por su parte, parece considerar al "obrero" u "operario" de modo general, incluyendo varones y mujeres, sin tomar en cuenta que entre ambos tambien se instala una relacion de poder. Es sus descripciones, los obreros parecen mas bien asexuados, mas que mujeres o varones, y no marca tension alguna entre unos y otras.

Beauvoir, en cambio, identifica--con claridad creciente a lo largo de su vida y de su obra--la situacion en que se encuentran las mujeres, mas alla de ser obreras o profesionales: las mujeres padecen limitaciones y exclusiones en mayor medida que los varones. Claramente, Beauvoir apunta que, a las cargas que tienen las "obreras" o las "trabajadoras", se le suman las propias de su condicion de mujer (sobre las que Weil no incursiona). Como Marx, ambas flosofas creen que la razon esencial de la insatisfaccion de/la "obrero/a" radica en que viven su "actividad personal" o "trabajo" como algo que no les pertenece propiamente a si mismos, como algo que les es ajeno respecto de su voluntad y de sus proyectos. El "producto" tampoco les pertenece; por lo que el trabajador o la trabajadora se enajena de si mismo/a del producto de su trabajo. A grandes rasgos, probablemente ambas estarian de acuerdo tambien en eso. Pero Beauvoir suma otro aspecto, el domestico, que puede analizar gracias a que reconoce y da importancia a la division sexual del trabajo, como estructura universal.

Ademas de identifcar su alienacion como sujeto en el proceso del trabajo--ya que como obrero/trabajador se enajena de sus propias facultades creadoras, del objeto producido, y economicamente del objeto que no le pertenece--, es el acento en el nivel estructural el que le permite a Beauvoir comprender que la "liberacion de los trabajadores" no implica necesariamente la "liberacion de las mujeres". No vemos en Weil esta claridad. Por eso, la critica que Beauvoir extiende a Engels y a Marx se centra en el hecho de que no identifcaron la exclusion de las mujeres del proceso dialectico mismo, con sus consecuencias politico-sociales y economico-productivas. Mas aun, su concepto de "trabajo", vinculado a la remuneracion y al espacio publico, deja fuera "la forma de produccion domestica" (Delphy); es decir, el modo en que el ambito privado produce las condiciones de posibilidad de la produccion de mercancias en el espacio publico, unica produccion acumulativa posible. No obstante, el modo de produccion domestico implica incluso la produccion misma de los individuos que, en el futuro, habran de convertirse en trabajadores, capataces o empresarios. Que Beauvoir haya puesto la mirada en esa exclusion ab originis, le permitio entender como historicamente las mujeres se confguraron como "lo Otro". Por eso Beauvoir se atreve a decir:
(...) la peor maldicion que pesa sobre la mujer es estar excluida de
estas expediciones guerreras, si el hombre se eleva por encima del
animal, no es dando la vida, sino arriesgandola; por esta razon, en la
humanidad la superioridad no la tiene el sexo que engendra, sino el que
mata (1987, 28).


Beauvoir parece centrarse en el poder como capacidad de control de individuos y de recursos; por cierto, ambas cuestiones de caracter economico. Pero, al identifcar claramente la exclusion de las mujeres de ese primer acto de dominio, da cuenta de como se encadenaron las subsiguientes exclusiones.

Concluyendo, si lo que denomine la micropolitica en Weil permite ver como se subjetivizan los "obreros", tomando en cuenta su dia a dia, la conformacion de su conciencia y los modos posibles de evasion o fuga en una suerte de "fracaso" del disciplinamiento--me alejo del vocabulario de Weil--, la macropolitica que le he adjudicado a Beauvoir ilumina una escena mas amplia de la estructura de poder que situa a mujeres y a varones en escenarios jerarquicamente establecidos. Si la micropolitica que le adjudico a Weil parece mas apta para ilustrar las tramas vinculares y las potenciales resistencias a las presiones del poder inmediato, la macropolitica que le confero a Beauvoir, por su parte, resulta, a mi modo de ver, mas adecuada para iluminar los grandes objetivos de una hoja de ruta "revolucionaria" de caracter estructural para lograr la igualdad de las mujeres.

No me interesa plantear si una mirada es mas importante que la otra (creo que en buena medida se complementan). Solo me interesa mostrar que son dos miradas diferentes que, en ultima instancia, ofrecen dos cartografias tambien diferentes de los modos posibles en que se conforma la estructura de la sociedad y como los espacios que delimitan a uno y otro sexo cobran signifcado. Por mi parte, creo que el esquema disenado por Beauvoir ilumina con mas claridad el espacio de las mujeres y su proyecto.

NOTAS

(1.) Para una comparacion previa, cf. "Simone-Simone: De la praxis obrera a la intelectual marxista" Actas de las Primeras Jornadas CINIG de Estudios de Genero y Feminismos: Teorias y Politicas desde El Segundo Sexo hasta los debates actuales, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educacion (UNLP), octubre 29 y 30 de 2009. CD. Cf. tambien Anzoategui, M., Bolla, L. y Femenias, M. L. Antropologia filosofica (para no filosofos), Buenos Aires, Waldhuter, 2016: 78-87.

(2.) Esto se puede vincular facilmente con la nocion foucaultiana de "disciplinamiento". Aunque Weil no utiliza ese termino, su descripcion del obrero como un sujeto-sujetado al disciplinamiento de la maquina que lo produce al tiempo que produce las piezas de ensamblaje es claro. Foucault pone el acento en el cuerpo y, por sus raices estructuralistas, la temporalidad queda al margen de sus analisis, destacando en cambio la importancia del espacio, como muestran sus analisis sobre arquitectura (por ejemplo, el modelo panoptico de Bentham), que a partir del siglo XVIII asume la tarea de organizar espacios vinculados al disciplinamiento. Por eso entiende como un objetivo desarrollar "una politica de los espacios" en oposicion con la tradicion filosofica. Cf. Foucault, M. "El ojo del poder. Entrevista con Michel Foucault" en Bentham, 1989: 12-13.

(3.) Judith Butler, via Foucault, retoma tambien algunas de estas contribuciones.

(4.) Que Beauvoir prefiere denominar "casta" apelando a la base biologica de la division. Delphy trabajara para mostrar que si constituyen una "clase". Cf. L'Enemi principal (1973).

(5.) En 1978, en Final de cuentas (Tout compte fait), Beauvoir es mas esceptica respecto del socialismo, inclinandose por una posicion feminista que exija primero la igualdad entre los sexos.

(6.) Cf. Privileges (1955).

BIBLIOGRAFIA

AMOROS, Celia. Hacia una critica de la razon patriarcal. Barcelona: Anthropos, 1985.

DE BEAUVOIR, Simone. El segundo sexo, traduccion de Pablo Palant, Buenos Aires: Siglo XX, 1987.

MUNOZ, J. Marx. Barcelona: Peninsula, 1988.

WEIL, S. "Experience de la vie de l'usine" en Economie et Humanisme, 2, 1942; reeditado en OEuvres, edition etablie sous la direction de F. de Lussy, Paris, Quarto-Gallimard, 1999. En castellano: "La experiencia de la vida en la fabrica" en Weil, S. Escritos historicos y politicos. Madrid: Trota, 2007, 129-144.

Maria Luisa Femenias

Universidad Nacional de La Plata

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Author:Femenias, Maria Luisa
Publication:Nomadias
Date:Dec 1, 2018
Words:5833
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