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La construccion simbolica de la autoridad en el proceso de formacion de las elites gobernantes. El caso de la Tradicion Trincheras del noroeste de Mexico.

The Symbolic Construction of Authority in the Formation of Elites. The Case of the Trincheras Tradition of Northwestern Mexico

INTRODUCCION

Los procesos sociales que han dado origen a la formacion de las elites gobernantes y, posteriormente, a las sociedades de jefatura y a los Estados han adquirido una forma distinta en cada tradicion cultural (Earle, 1997). No obstante, podemos afirmar que dichos procesos pueden ser identificados y descritos de manera general para la gran mayoria de los ejemplos historicos, siempre que se definan sus caracteristicas especificas. Dada la inobjetable presencia de elementos culturales mesoamericanos en el noroeste/suroeste, de manera continua, desde el Preclasico (Braniff, 2000; 2008), haremos constantes referencias a los que consideramos han sido fundamentales para la comprension del caso que estudiamos.

En referencia a la Tradicion Trincheras (200-1450 d. C.), la ausencia de escritura y de documentos etnohistoricos nos lleva a recurrir a la arqueologia de paisaje, a la astronomia cultural, al analisis iconografico del arte rupestre, asi como a la analogia etnografica basada en los documentos etnohistoricos y etnograficos de otros grupos indigenas que habitaban la region a la llegada de los europeos para poder formular hipotesis que nos permitan acercarnos a las que pudieron haber sido las formas de vida de los hombres y mujeres pertenecientes a esa cultura. En particular, nos han resultado utiles los documentos referidos a los grupos hablantes de lenguas yutonahuas como los o'odahm, los hopi, los wixaritari y los raramuri.

En el registro arqueologico existen algunos rasgos muy definidos que contribuyen a la identificacion y datacion de los procesos de formacion de las elites y a la definicion de sus funciones, privilegios y prerrogativas. Entre estos rasgos destacan: la construccion de estructuras monumentales que sirvieron principalmente para la manifestacion publica de su poder, asi como el control sobre la produccion, importacion, diversificacion y multiplicacion de objetos suntuarios que constituian signos de prestigio, jerarquia y poder (Baudrillard, 2004; Nelson, 2007; Scarre, 2009). A esto deben agregarse las prerrogativas relacionadas con la ritualidad y con actividades magico-religiosas.

Vale la pena aclarar que, en el caso particular del desierto de Sonora y, en general, del noroeste/suroeste, los drasticos cambios climaticos (largas sequias seguidas de destructivas inundaciones) o la sobreexplotacion de los recursos naturales determinaron que sociedades que habian alcanzado un nivel de agricultura intensiva y de gran concentracion poblacional, tuviesen que migrar o retornar a estrategias de subsistencia de economia mixta de menor productividad y a patrones de asentamiento mas dispersos y de menor concentracion demografica, asi como a formas de organizacion social mas igualitarias. Esto ultimo fue lo que ocurrio al final de la ultima fase de la Tradicion Trincheras (1300-1450 d. C.). A la llegada de los europeos, hacia finales del siglo XVI, el patron de asentamiento de esta region era el de pequenas aldeas dispersas. Fenomenos semejantes ocurrieron en los grandes centros urbanos de las tradiciones hohokam del Rio Gila, Casas Grandes de Paquime y de La Quemada en Zacatecas, las cuales vivieron etapas de esplendor y declive (Radding, 2011: 501).

EL CERRO DE TRINCHERAS EN EL DESIERTO DE SONORA

En el caso que estudiamos es posible inferir la existencia de una elite gobernante a partir de los siguientes elementos: el caracter monumental de los cerros con construcciones; la funcion ritual de ciertas estructuras arquitectonicas, su relacion con las observaciones astronomicas y su alineacion con los fenomenos astronomicos; la presencia de bienes suntuarios; el control sobre la produccion y el comercio de los preciados objetos de conchas marinas; la existencia de areas de acceso restringido en el Cerro de Trincheras, lo cual implica el dominio exclusivo de la elite sobre ciertos espacios rituales y la prerrogativa de dirigir las ceremonias. Estos son los elementos materiales y simbolicos del poder, los medios para construir la autoridad que pueden ser identificados en el registro arqueologico y los principales indicadores de la existencia de una elite gobernante encargada, ademas de sus tareas economicas y politicas, de organizar y presidir las actividades magico-religiosas.

El sitio mas importante de la region sonorense del desierto de Sonora fue el Cerro de Trincheras, ubicado en la cuenca del rio Magdalena. Cualquiera que lo visite se dara cuenta, a kilometros de distancia, de su definida presencia visual, que destaca por su forma y su tamano (figuras 1 y 2). Al acercarnos, se percibe con claridad la sensacion de escalonamiento que produce la vista de las terrazas. Desde la cima, el dominio visual sobre el territorio circundante y la lejana distancia son muy definidos. Sus caracteristicas arquitectonicas nos permiten formarnos una imagen de sus ultimas dimensiones:

El sitio es visualmente monumental desde un radio de 25 kilometros. El cerro en si cubre 100 hectareas que se elevan unos 150 metros sobre el nivel de la actual planicie aluvial. Los elementos mas obvios son las mas de 900 terrazas localizadas principalmente sobre la cara norte. Algunas de estas llegan a tener de 300 a 400 metros, aunque la mayoria miden entre 15 y 30 metros de largo. La altura de las terrazas varia de unas decenas de centimetros, las que se encuentran en la base del cerro, hasta los tres metros, aquellas cercanas a la cima. Mas de trescientas estructuras circulares y cuadrangulares con paredes de hasta un metro de altura aparecen adosadas a algunos muros de las terrazas. Dos estructuras especiales destacan del resto de la arquitectura del sitio: la Cancha es un rectangulo con las esquinas redondeadas de 15 por 57 metros, en la base norte del cerro. La Plaza del Caracol se localiza en la parte oriental de la cima, en ella el Caracol ocupa un lugar central, rodeado de estructuras circulares, en un espacio abierto delimitado por muros con accesos bien definidos. El Caracol tiene muros de mas de metro y medio de altura que forman una espiral de 13 por 8 metros, la cual semeja la concha de un gasteropodo seccionado (Villalpando y McGuire, 2004: 230).

Ademas del Cerro de Trincheras, otros sitios de la region, en la cuenca fluvial de los rios Magdalena, Altar y Asuncion/Concepcion, muestran una importante actividad humana de transformacion del paisaje. Los rasgos mas destacados de los cerros de trincheras en el noroeste de Sonora (200-1450 d. C.) son los asentamientos complejos, asociados a las cuencas fluviales y a los cerros volcanicos. En las laderas encontramos terrazas que, como soporte de distintos tipos de estructuras, sirvieron para el cultivo, para habitacion y para albergar talleres de produccion de ornamentos de concha (Braniff, 1992; McGuire y Villalpando, 1993; Villalobos, 2003; Villalpando y McGuire, 2009). Su ubicacion en diferentes niveles de la ladera puede haberse traducido en algun tipo de jerarquia social (Villalpando y McGuire, 2009). Encontramos tambien grabados rupestres en los afloramientos rocosos (Amador, 2017; Amador y Medina, 2012).

Sobre las cimas se construyeron estructuras de muros, las cuales servian tanto para realizar observaciones astronomicas, especialmente sobre un calendario de horizonte, como para vigilar el territorio circundante desde las alturas. La visibilidad hacia las llanuras y cerros aledanos sugiere una funcion mas: la comunicacion a la distancia. Sus formas geometricas y su ubicacion indican que sirvieron tambien para fines ceremoniales (Amador, 2017; Amador y Medina, 2012; Fish y Fish, 2007; Villalpando y McGuire, 2009; Zavala, 2006) (figuras 3 y 4). Debido a su probable funcion ritual y a que las formas de las estructuras (espiral, circulos y elipses concentricos) se repiten en los disenos del arte rupestre, de la ceramica y de los ornamentos de concha, puede inferirse que debio existir un simbolismo de la forma, asociado al agua, al mar, a la fertilidad y al sol (Amador, 2017). En el caso del Cerro de Trincheras, el acceso a la cima parece haber estado restringido y controlado por un sistema de muros y terrazas (Villalpando y McGuire, 2009).

En las llanuras inmediatas a los cerros, los alineamientos de grandes rocas con grabados dan lugar a plazas de mayor tamano, como es el caso del Cerro San Jose. Lo mas probable es que funcionaran como lugares para el ritual o como espacios colectivos de reunion. En el Cerro de Trincheras, el espacio denominado la Cancha, ubicado en la parte inferior de la ladera norte, debio desempenar esa funcion (Amador, 2017; Villalpando y McGuire, 2009). Esos espacios poseen una acustica particular que facilita y potencia la audicion, lo que favorece la realizacion de eventos comunitarios que implican el canto, la danza y el discurso publico (Amador y Medina, 2007; Villalpando y McGuire, 2009). Una acustica de esas caracteristicas es un rasgo distintivo de los grandes centros ceremoniales mesoamericanos.

Las casas en foso y los hornos para procesar alimentos se presentan en las planicies adyacentes a los cerros y sugieren que estos eran los espacios domesticos (Braniff, 1992; McGuire y Villalpando, 1993; Villalobos, 2003; Villalpando y McGuire, 2009). Todos estos elementos crean un patron cultural comun que se manifiesta con variaciones particulares en cada sitio, dando forma a la Tradicion Trincheras y delimitando su extension territorial.

LA TRANSFORMACION CULTURAL DEL PAISAJE EN LOS CERROS DE TRINCHERAS Y SU SIGNIFICADO

Los cerros de trincheras constituian localidades elevadas y prominentes que funcionaron como marcadores visuales sobresalientes en el paisaje que dominaban los asentamientos comunes. Jugaban, ademas, un papel simbolico semejante a los monticulos, las piramides y los centros ceremoniales construidos por las culturas mesoamericanas en sitios elevados (Fish y Fish, 2007; Nelson, 2007; Villalpando y McGuire, 2004, 2009; Zavala, 2006). En el Cerro de Trincheras, el patron repetitivo y el caracter masivo de las terrazas crean un efecto visual de escalonamiento de las laderas que es visible a la distancia (figuras 1 y 2). Su monumentalidad puede asociarse a la exhibicion del poder del grupo que las construyo y al dominio estrategico de los cerros sobre los valles adyacentes (Nelson, 2007; Zavala, 2006). En el caso de La Proveedora, la abundancia de grabados sobre los afloramientos rocosos (6 000 en un area de 9.5 km2), visibles desde la llanura inmediata, asi como la construccion de plazas y terrazas, ponen de manifiesto la transformacion cultural del paisaje (figura 5) (Amador, 2017). Tales procedimientos pueden ser comprendidos a partir de las categorias que proponen varios autores: a) trabajo artesanal-artistico sobre el paisaje (placecrafting) (Nelson, 2007); b) arte del paisaje (landscape art) (Whitley, 1998); c) estrategias de visibilizacion: exhibicion y monumentalizacion (Criado Boado, 1991).

Las decisiones que llevaron a la seleccion de cerros especificos debieron tomarse, en primer lugar, en funcion de la relacion directa que se establecia entre su presencia majestuosa y el caracter sagrado que se les atribuia. La geomorfologia y la acustica de los sitios debieron jugar tambien un papel importante en su eleccion como sitios sagrados, pues eran las cualidades naturales que convertian a los espacios en lugares propicios para realizar eventos rituales. A ello debemos agregar su asociacion con determinadas narrativas miticas que los definen como lugares donde ocurrieron hechos de relevancia mitologica.

En un segundo momento, la construccion de las estructuras se presenta como un acto deliberado para exaltar esos rasgos naturales, contribuyendo asi a poner de manifiesto el poder del grupo que las construyo y, sobre todo, el caracter sagrado de los cerros. De tal suerte, los cerros de trincheras resultaban lugares idoneos para construir asentamientos. Ademas de los aspectos practicos, su belleza natural impone una actitud de admiracion y reverencia. Primero fueron sitios sagrados de peregrinaje ceremonial, espacios para las grandes congregaciones estacionales; mas tarde, lugares de habitacion permanente. Nelson propone una genealogia del proceso:
   La cima, como construccion social, comenzo siendo un sitio sagrado
   natural, ubicado en un circuito ritual. Adecuada para la
   sacralizacion, debido a sus connotaciones cosmologicas de encuentro
   entre la tierra y el cielo, la cima se convirtio en un lugar para
   sancionar los cambios estacionales y celestiales, asi como los
   ritos de paso. Con el transcurso del tiempo y sin un resultado
   palpable, los especialistas rituales quedaron asociados al lugar,
   conforme su significado cambiaba. Para realzar la efectividad de
   las ceremonias y preservar la memoria de los significados asociados
   se ocuparon de la construccion de pequenos monumentos individuales,
   como ofertorios y gnomones. Sus propios entierros pudieron haberse
   convertido en esos monumentos, fijandolos, de esa manera, en la
   memoria colectiva, como ancestros idealizados de la comunidad
   (Nelson, 2007: 234 [traduccion mia]).


La gran tarea que supuso su construccion, realizada bajo condiciones climaticas extremas, nos lleva a preguntarnos sobre el tipo de organizacion social que produjo esas obras colectivas: destacan la escala social de los grupos y sus formas de organizacion politica. Villalpando y McGuire (2004: 239; 2009: 368-371) calculan que fueron necesarias aproximadamente 634 856 horas/persona para la construccion de todas las estructuras de muros y terrazas en el Cerro de Trincheras, considerando que los materiales se tomaron de las inmediaciones. Esas obras solo fueron posibles gracias a una complejidad social mayor a la de las aldeas dispersas, no solo por la cantidad del trabajo humano implicado, sino tambien por su calidad. Ademas del diseno y la ingenieria, su construccion supuso una bien organizada red de relaciones politicas que exigia conocimientos especializados y relaciones de poder que justificaran la existencia de una elite con la autoridad moral y politica suficiente para ejercer el mando y llevar a cabo la direccion y supervision de las tareas constructivas.

En el Cerro de Trincheras destacan las estrategias de monumentalizacion y exhibicion. Las estructuras de terrazas, que aparecen en su forma mas evidente y lograda, cumplen con la funcion politica de realzar el poder del grupo social que llevo a cabo su construccion y de los lideres que encabezaron esas obras. El liderazgo implica, de suyo, jerarquias y diferencias sociales, por lo que, al interior de las estructuras arquitectonicas del sitio, tal jerarquia debe distinguirse. Observamos una bien definida variedad en tamano, forma, ubicacion y objetos asociados a los distintos niveles de las terrazas de la ladera norte del cerro, que es la principal, lo que ha llevado a proponer la hipotesis de una diferenciacion social interna (Villalpando y McGuire, 2009: 78, 192). En el centro de toda sociedad organizada con un cierto grado de complejidad existen tanto una elite que gobierna como un conjunto de formas simbolicas que estan ahi para poner de manifiesto no solo que esa elite gobernante esta presente, sino que, ademas, ejerce el poder (Geertz, 2000 [1983]: 124).

En las tres terrazas superiores de la ladera norte (a las que se les dio el nombre de El Mirador) es significativa la presencia de ceramica decorada, ornamentos de concha, cuentas de piedra y concha, pipas de ceramica y las valiosas ceramicas de Casas Grandes, objetos que muestran el uso de bienes de lujo propios de un grupo de elite (Villalpando y McGuire, 2009: 186, 190, 192). Desde el Mirador se domina la visibilidad de toda la ladera. Uno de sus niveles se asocia con una funcion administrativa y otro con la probable residencia "del lider del Cerro de Trincheras" (Villalpando y McGuire, 2009: 192).

El ejercicio del poder y la autoridad requieren siempre de elaboraciones culturales sofisticadas que lo fundamenten y justifiquen. Geertz denomina a ese proceso como la construccion simbolica de la autoridad. En el, las elites gobernantes "justifican su existencia y ordenan sus acciones en terminos de colecciones de historias, ceremonias, insignias, formalidades y accesorios que han heredado o, en situaciones mas revolucionarias, inventado" (Geertz, 2000: 124 [traduccion mia]). Por su parte, Earle (1997: 9) afirma que la funcion de los lideres de dirigir y de sus seguidores de ser dirigidos se convierten en una parte integral del orden cosmico cuando, gracias a los mitos y a las ceremonias, este modo de pensar se introduce en el tejido social de la vida diaria.

En el Cerro de Trincheras los rasgos de monumentalizacion y exhibicion intencionadas, expresadas mediante la visibilidad de las construcciones arquitectonicas, aparecen de manera clara y manifiesta. Nelson (2007) afirma que dicha monumentalizacion juega un papel politico bien definido, pues mediante ella se exalta el poder de la elite local que debio legitimarse haciendo uso de un discurso mitico-religioso referido al simbolismo cosmico de los lugares elevados. Sobre esta narrativa mitica mas tarde se elaboraria un discurso politico de glorificacion de su poder, tal como ocurrio con las elites mesoamericanas. Ese modo de proceder es descrito por Geertz (2000: 125) cuando sostiene que las elites gobernantes localizan, definen y dan forma al centro alrededor del cual se desenvolvera la vida social, estableceran su conexion con las cosas trascendentes y marcaran su territorio con todos los signos rituales de la dominacion. Como sabemos, este es un fenomeno politico que se ha dado de manera manifiesta no solo entre las elites de Mesoamerica, sino a lo largo de toda la historia. En el, el discurso que legitima el ejercicio del poder se sustenta sobre la base del sistema mitologico que lo dota de un fundamento trascendente (Alcina Franch, 1992; Amador, 2004; Broda, 1978; Campbell, 1991b [1962]; Cassirer, 1992 [1946]; Frankfort, 1993 [1948]; Geertz, 2000; Huizinga 1981 [1919]; Kolakowski, 1990 [1972]).

De esta manera, el poder en una sociedad compleja y estratificada como la mexica, contemporanea de la ultima fase del Cerro Trincheras (1300-1450 d. C.), tenia una importancia que iba mas alla de las relaciones interpersonales e interclasistas y constituia uno de los nucleos de mayor peso en su organizacion politica y social. En esta sociedad, el ritual, particularmente el culto guerrero, fortalecia la posicion dominante de la nobleza. La funcion de gobernar estaba asociada directamente con el mantenimiento del orden cosmico y el discurso politico con la cosmovision, tal como lo reflejan las abundantes metaforas cosmicas que se utilizaban para referirse al soberano mexica (Alcina Franch, 1992: 161-171; Broda, 1978: 221-255).

Las ideas de Jean Cazeneuve sobre las diferentes funciones que tienen los lideres dentro de sociedades igualitarias y sociedades estratificadas pueden ayudarnos a comprender el caso que estudiamos, pues en este, en un periodo que va del 200 al 1450 d. C., se paso paulatinamente de aldeas dispersas a centros con una alta concentracion de la poblacion, y de liderazgos locales a formas mas amplias de ejercer el poder. En este proceso Cazeneuve distingue dos etapas: en la primera, el liderazgo aparece dentro de sociedades tradicionalmente igualitarias como algo que rompe la norma; en la segunda, se invierte el procedimiento y la diferencia se convierte en la norma:

El jefe, objeto de tabues particulares, es tratado, en efecto, como un personaje insolito, extrano a las normas; su contacto es tan peligroso como el de una cosa impura. Esto hace pensar que surgio en una sociedad igualitaria e indivisa, de modo tal que se le considero una anomalia.

Desde el principio escapaba a la norma comun, y, por ello, era inquietante, numinoso [...]. Si el jefe podia ser a la vez impuro y magicamente poderoso, ello se debia mas bien a que se encontraba por sobre el nivel de la norma [...]. Es necesario senalar, sin embargo, que la sublimacion religiosa pudo invertir esa situacion: el rey, considerado un personaje anormal en una sociedad clanica de tradicion igualitaria, se presentaria con el andar del tiempo, muy por el contrario, como la encarnacion del equilibrio social--de la regla--, y dejando de ser mago, recibiria una nueva consagracion: la de un dios (Cazeneuve, 1971: 72-73).

Si tomamos como modelo para comprender el caso de la Tradicion Trincheras la organizacion social de los grupos o'odham de Sonora y Arizona y de los indios pueblo de Nuevo Mexico y Arizona, podemos formular la hipotesis de que aquellos tambien se regian por un sistema socio-politico tribal dividido en clanes. De tal suerte, podemos pensar que, partiendo de un sistema tribal conformado por clanes sustentados en el parentesco, el sistema de jefatura se fue conformando lentamente, presentando variadas formas y grados de complejidad (Radding, 2011: 509). Flannery y Marcus (2012) senalan que las sociedades basadas en sistemas de clanes tienen una mayor propension a generar diferencias sociales. En funcion de los datos que arrojan la arqueologia, la etnohistoria y la etnografia regional, podemos sostener la hipotesis de que este era el tipo de proceso social en el cual se hallaba inmersa la Tradicion Trincheras.

Las sociedades de jefatura (chiefdoms) son entidades politicas autonomas, estratificadas, con gobiernos institucionalizados, que comprenden varias aldeas o comunidades y unidas bajo el mando de un jefe. A esta escala, la organizacion politica requiere de jerarquias y/o de la superposicion de una serie de estructuras jerarquicas para la coordinacion y la toma de decisiones (Earle, 1997: 14). Segun Carneiro (2003: 154-155), si tomamos en cuenta la extension del control ejercido por el jefe sobre el numero de aldeas y los grados de complejidad social y de diferenciacion jerarquica interna, es posible observar tres fases de desarrollo: simple, compleja y consolidada. Por otro lado, de acuerdo con Earle (1997: 14), las dinamicas fundamentales de las sociedades de jefatura son esencialmente las mismas que las de los Estados tempranos, por lo cual, en aquellas se encuentran presentes ya las claves para la comprension del proceso de su genesis.

En el Cerro de Trincheras la mayor complejidad se alcanza en su ultima fase (1300-1450 d. C.). Sin embargo, dada la existencia de numerosos asentamientos de cerros de trincheras contemporaneos, tanto en la cuenca del rio Magdalena como en la del Asuncion/Concepcion y la del Altar, es dificil saber hasta donde llegaba el poder de la elite gobernante del Cerro de Trincheras y que tipo de relaciones existian entre los grupos regionales pertenecientes a esta tradicion. La cultura Trincheras es un fenomeno heterogeneo, complejo, de larga duracion (200-1450 d. C.), y la informacion arqueologica con la que contamos muestra grados de profundidad desiguales debidos a la amplia extension del fenomeno cultural que abarca las siguientes subregiones: 1) la fluvial (cuencas de los rios Magdalena-Altar-Asuncion/Concepcion), 2) la costera, 3) la region de la desembocadura del rio Concepcion y 4) la interior (lejana de los rios y la costa) (Braniff, 1992: 122). Ademas de eso, la distribucion y concentracion de los elementos diagnosticos varia de un sitio a otro (Braniff, 1992; McGuire y Villalpando, 1993; Villalobos, 2003; Villalpando y McGuire, 2009). Por tales razones, no seria acertado situar a la elite gobernante del Cerro de Trincheras dentro de una categoria especifica. En esta cuestion coincido con Pool (2007: 18-25), quien critica a los autores que clasifican a las sociedades del pasado dentro de rigidas categorias tipologicas para definir sus grados de complejidad socio-politica.

Si tenemos en mente las diferencias culturales, de escala social y grado de diferenciacion jerarquica existentes entre los mexica, por un lado, y el menos desarrollado proceso de diferenciacion social interno ocurrido en el Cerro de Trincheras, por otro, podemos comprender el sentido en el cual se esbozan los posibles paralelismos entre ambas. Respecto de las tareas constructivas, un cierto tipo de discurso politico sustentado sobre la base de una cosmovision religiosa debio servir tanto para dotar de sentido al gran esfuerzo que implicaron las labores colectivas, como en el proceso de construccion simbolica de la autoridad que definio y justifico una relacion determinada entre medios y fines, dirigentes y dirigidos. Los aspectos mitico-religiosos debieron jugar un papel primordial, especialmente en lo referente a los espacios ceremoniales.

Parto del supuesto de que, a lo largo de la historia, las narrativas miticas han cumplido la funcion de dotar de sentido y legitimar a las instituciones y justificar las practicas sociales, lo cual es verificable en el caso de las tradiciones culturales indigenas de la region del noroeste de Mexico y del suroeste de los Estados Unidos (Amador, 2004, 2011; Bahr et al., 1994, 2001; Campbell, 1991b; Cassirer, 1992; Eliade, 1994 [1963]; Frank, 1994; Parsons, 1996; Underhill, 1939, 1946, 1948; Wright, 2014). Aclaro desde ahora que, en terminos culturales, entiendo al noroeste de Mexico y al suroeste de los Estados Unidos del periodo prehispanico como una region fuertemente integrada, con claros vinculos entre los grupos que la habitaban, con relaciones claras con el occidente y el centro-norte de Mexico, donde la mayoria de sus lenguas eran yutonahuas, y que compartian importantes elementos de la cultura material y espiritual.

A partir del analisis de las caracteristicas observadas en los cerros de trincheras de Sonora, desde la perspectiva del simbolismo del paisaje y con base en el estudio de los testimonios etnograficos y los documentos etnohistoricos, propongo una hipotesis: no se puede explicar la enorme tarea constructiva en los cerros volcanicos, bajo las condiciones climaticas extremas del desierto, sin que dicha construccion estuviera inmersa en un sistema cultural complejo que proveyera a la comunidad con metas colectivas que trascendieran la mera satisfaccion de las necesidades inmediatas de alimentacion, abrigo y defensa. Los propositos colectivos debieron estar fundados en elaboraciones culturales sofisticadas que formaban parte de un complejo sistema mitologico.

Una caracteristica universal de los sistemas mitologicos consiste en poseer un conjunto de mitos especializados, denominados cosmogonicos, cuya funcion primordial es la de dotar a la comunidad de una explicacion acerca del origen del mundo y de todo lo que existe. En ellos se narra el origen del universo, de la tierra y de todos los seres vivos (Amador, 2004, 2011; Bierhorst, 2002 [1985]; Eliade, 1994; Eliot et al., 1990; Leon-Portilla, 1983 [1956]; Lopez Austin, 1996 [1990], 1999 [1994]). Ese sistema de ideas se expresa en esquemas cosmologicos que describen la estructura del universo. En ese sentido, interpreto las palabras de Durkheim (1992 [1912]: 14): "No hay religion que no sea una cosmologia al mismo tiempo que una especulacion sobre lo divino".

Farmer, Henderson y Witzel (2002: 48) han evidenciado las profundas homologias existentes en el pensamiento mitico y cosmologico de las principales tradiciones religiosas de China, la India, Asia oriental y occidental, Mesoamerica y Europa. Estos autores retoman de Needham la categoria de pensamiento correlativo, el cual se define como la propension general a organizar la informacion natural, socio-politica y cosmologica en conjuntos altamente organizados de sistemas de correspondencias que se manifiestan: "en los sistemas magicos, astrologicos y de adivinacion; en los disenos de aldeas, ciudades, templos y complejos de plazas; en los sistemas abstractos, referidos al orden de los dioses, los demonios y los santos; en los sistemas numerologicos formales; en las cosmologias jerarquicas y temporales; y en muchos sistemas similares" (Farmer et al., 2002: 49 [traduccion mia]).

Hacia los inicios de nuestra era, "los tipos dominantes de sistemas correlativos ya habian aparecido y guiarian el pensamiento cosmologico durante los tiempos tradicionales [...] dentro de las fuertemente estratificadas tradiciones mesoamericanas precolombinas" (Farmer et. al., 2002: 50 [traduccion mia]). El surgimiento de esos sistemas se hizo mas propicio en los momentos de integracion politica y de intensos contactos interculturales. Dentro de algunas tradiciones, las repetidas fusiones sincreticas de distintas fuentes durante periodos prolongados dieron lugar a la emergencia de sistemas con propiedades correlativas fuertemente exageradas, dentro de las cuales se pensaba que cada parte del cosmos reflejaba a la otra. Un conjunto muy vasto de evidencia demuestra que los sistemas correlativos evolucionaron de modo similar en diferentes civilizaciones y que esas estructuras estaban presentes en el pensamiento mesoamericano (Farmer et. al., 2002: 51).

Una revision cuidadosa de los sistemas mitologicos de las culturas indigenas del noroeste/suroeste nos muestra que estos contienen un conjunto de narrativas miticas que podemos definir como mitos cosmogonicos, y que de los mismos se derivan conceptos cosmologicos que se ponen de manifiesto en los rituales, en una simbologia del paisaje y en la estructura de los asentamientos: forma, ubicacion, distribucion y orientacion. Esta sustantiva relacion conceptual que se ha establecido entre los espacios construidos y el esquema cosmologico es especialmente valida para los lugares que son considerados como sagrados y que tienen una funcion ceremonial. Se trata de estructuras correlativas claramente presentes en el pensamiento religioso de esos grupos.

En el mito cosmogonico de los o'odham de Sonora y Arizona observamos una creacion cosmica en cuatro etapas: creacion del Cosmos por la divinidad principal, que hasta entonces habia permanecido inactiva en una especie de eter indiferenciado y caotico; creacion de mundos, fases y dimensiones de la existencia; creacion del cielo y de la tierra; creacion de los seres vivos que habitan la tierra. Esta narrativa sigue un patron que es comun a los mitos de origen de los nahuas, de los mayas quiches, de los hopis y de los zunis, y que consiste en un concepto ciclico de creaciones y destrucciones sucesivas del mundo (Amador, 2011; Bahr et. al., 1994, 2001; Courlander, 1987 [1971]; Garibay, 1979 [1965]; Garza, 1998; Leon-Portilla, 1983; Lopez Austin, 1996, 1999; Parsons, 1996; Popol Vuh, 1971).

De esta cosmogonia se deriva una cosmologia: en el plano horizontal una nocion cuadripartita del espacio formada por los cuatro rumbos del universo y el centro; a cada direccion cosmica le corresponde un color: Este, blanco; Oeste, negro; Norte, amarillo; Sur, azul (Lloyd, 1911). Predomina el eje Este-Oeste, regido por el movimiento solar. En el plano vertical, el cosmos esta subdividido en tres dimensiones: cielo, tierra e inframundo. Cielo y tierra, sol y luna, hombre y mujer aparecen como manifestaciones de un principio cosmico dual de opuestos complementarios que subyace y mueve a todo lo que existe. Los mismos principios-energias esenciales rigen al cosmos, a los seres vivos y a la vida social (Amador, 2011; Bahr, et al., 1994, 2001; Curtis, 1993 [1908]; Lloyd, 1911; Russell, 1980 [1908]; Saxton y Saxton, 1973; Underhill, 1946).

Sobre la relacion entre los mitos de origen y las ideas que norman la fundacion de los asentamientos es importante notar que entre los tohono o'odham del desierto de Sonora existen cuatro grupos dialectales definidos por pequenas diferencias linguisticas y por su ubicacion geografica en torno a "cuatro pueblos originarios" orientados hacia los cuatro puntos cardinales. La formacion de estos pueblos se explica en el mito de la Emersion (Underhill, 1948: 59-69). Sobre las tradiciones del noroeste, Cynthia Radding (2011: 500) afirma que la significacion material y simbolica del paisaje se desarrolla con la labor productiva que ha modificado el medio ambiente fisico y creado una memoria historica: para la mayoria de los grupos indigenas, del pasado y del presente, sus sembradios y aldeas evocan las leyendas de sus ancestros y la historia vivida. Desde esta perspectiva, cabe preguntarse si las formas y relaciones espaciales (morfologia, ubicacion, orientacion, distribucion e intervisibilidad) de las estructuras arquitectonicas de los cerros de trincheras, ademas de obedecer a fines practicos, son la expresion simbolica de esquemas cosmologicos. Los sistemas miticos debieron jugar un papel fundamental tanto en la seleccion de los sitios habitables como en su configuracion. La relacion mitico-simbolica entre el paisaje y las estructuras fundamentaria y daria origen a practicas rituales especificas. En el caso del Cerro de Trincheras, su orientacion, casi perfecta, Norte-Sur, Este-Oeste, ademas de otras cualidades referidas, debio ser un criterio fundamental para considerarlo un sitio idoneo para la construccion del principal asentamiento de la Tradicion Trincheras.

Las estructuras correlativas debieron estar presentes en el pensamiento mitico de la Tradicion Trincheras. Me refiero a sus rasgos generales, no a su contenido concreto, que esta determinado por la historia especifica de cada grupo. Dificilmente podra objetarse la existencia de una mitologia compleja, de un conjunto de mitos cosmogonicos de los que se derivaria una cosmologia y de la proyeccion de esos conceptos sobre el paisaje y sobre la organizacion cultural del espacio habitado. En el periodo en el cual se construyo la ultima fase del Cerro de Trincheras (1300-1450 d. C.), la organizacion social y politica de sus habitantes debio mostrar una tendencia hacia una creciente complejidad, diferenciacion y estructuracion jerarquica interna que debe haberse expresado en formas de pensamiento sofisticadas. Se calcula, grosso modo, que mas de mil personas habitaron el Cerro de Trincheras en su momento de mayor desarrollo (Villalpando y McGuire, 2004: 238-239).

Fundo mis hipotesis en observaciones realizadas in situ, y sostengo que ciertos aspectos basicos de los sistemas de pensamiento pueden inferirse de las caracteristicas que asume la relacion que se da entre el paisaje y las estructuras culturales. La organizacion cultural del paisaje en los cerros de trincheras no es casual ni arbitraria, sino que obedece a dos factores decisivos: factores practicos que determinan una organizacion eficiente de los dispositivos culturales que optimizan el acceso a los recursos naturales y el desarrollo de las labores productivas y domesticas; aspectos religiosos, que determinan una organizacion simbolicamente significativa de las estructuras y espacios culturales. Dichos factores, lejos de oponerse, se complementan para formar un todo armonico, organizado de manera funcional en terminos practicos y simbolicamente significativa en terminos religiosos (Amador y Medina, 2012).

El ser humano tiene la necesidad de vivir en un mundo estructurado, simbolicamente significativo, coherente y comprensible para los miembros de la comunidad. A lo largo de la historia, los sistemas mitologicos han jugado el papel esencial de dotar de coherencia, orden y claridad al mundo. Con fundamento en la astronomia cultural y la arqueologia de paisaje, muestro los aspectos que indican una relacion entre la estructura de los asentamientos y un simbolismo del paisaje asociado a ciertas practicas de observacion astronomica y a conceptos cosmologicos. Al igual que entre los grupos indigenas modernos de la region, debieron de existir especialistas que desempenaban las tareas de observacion astronomica y de presidir las ceremonias religiosas, lo que los dotaba de un poder especial. Parsons describe las similitudes existentes entre los lideres religiosos de los grupos pueblo y o'odham (papagos) que presidian las ceremonias de la lluvia y sus prerrogativas.
   Entre los papagos, el fetiche mas importante de cada aldea es
   guardado por el Jefe de la aldea o cacique. Sirve para propiciar la
   lluvia y consta de un bulto o de un canasto que contiene piedras,
   puntas de flecha, figurillas talladas en piedra, a veces una rana
   de piedra y bastones de rezo. El canasto se guarda en la casa del
   Jefe, "la gran casa", una casa redonda. El es un hombre de paz y la
   gente acostumbra trabajar su tierra [...]. El Jefe de la aldea
   preside la ceremonia de la lluvia que antecede a la siembra. Los
   Jefes de las Direcciones son personificados por gente de las
   diversas aldeas y son los primeros a los que se les sirve el licor
   ritual. En el mito del Emerger o de la Emersion se dice que los
   chamanes fueron colocados en las montanas como jefes que habitan la
   montana. El chaman que produce lluvia se llama sivanyi (comparese
   con el termino zuni equivalente: shiwanni) y lleva a cabo proezas
   de malabares durante la ceremonia de la lluvia, luego predice
   cuando llovera. El sivanyi tambien dirige a los peregrinos de la
   sal. En la danza que sirve "para bajar la lluvia" participan
   hombres y mujeres, se toman de las manos, formando un circulo que
   se mueve en direccion contraria a la del sol--la danza puede ser
   comparada con las que ocurren en Keres, Jemez e Isleta, previamente
   a que se abra la compuerta (Parsons, 1996: 998 [traduccion mia]).


En el caso de la Tradicion Trincheras, el control de la produccion agricola y de los bienes de lujo (principalmente los objetos de concha), la exclusividad en el consumo de ciertos bienes y de presidir y llevar a cabo determinados rituales caracterizarian los privilegios mas evidentes de la elite.

Por analogia, podemos referirnos tambien a los grupos chumash de California de finales del siglo XVIII, quienes vivian relativamente cerca de los o'odham. Flannery y Marcus (2012: 69-70) senalan que entre ellos los jefes controlaban la produccion (caza, recoleccion y bienes suntuarios), monopolizaban la propiedad de las canoas y el comercio de la concha--el cual era una importante fuente de riqueza y poder--, presidian las ceremonias y eran los unicos que tenian derecho a tener varias esposas y a usar ciertos articulos de lujo. En el caso de los grupos Trincheras, la produccion y comercio de objetos de concha era una actividad fundamental (Villalpando, 2001: 251-254) y debio dar lugar a formas de diferenciacion social basadas en el control de su produccion y comercio.

LA OBSERVACION DE FENOMENOS ASTRONOMICOS Y SU IMPORTANCIA POLITICO-RELIGIOSA

En primer lugar, es necesario destacar la orientacion de ciertas estructuras arquitectonicas: los muros en forma de "V" que se hallan en la cima del Cerro de Trincheras y que parecen definir posiciones para observar la salida del sol en los solsticios:

La cima del cerro tal vez fue un centro administrativo o ceremonial accesible solo a unos cuantos habitantes y usado solo en tiempos o ceremonias especiales. El recinto incluia la Plaza del Caracol hacia el extremo este y el pico mas elevado hacia el oeste. El unico elemento presente en este pico es un muro en V que apunta hacia la salida del sol en el solsticio de invierno. Un poco mas abajo en la cara norte de este pico, otro muro en V apunta a la salida del sol en el solsticio de verano, dos elementos mas que confirman la estructura compleja del asentamiento (Villalpando y McGuire, 2004: 238).

De acuerdo con Ivan Sprajc (2001: 296), la orientacion de las estructuras arquitectonicas se relaciona con fenomenos observables en el horizonte como los puntos de salida y puesta de los cuerpos celestes. De la forma y la ubicacion de ciertas estructuras de muros, como la Plaza del Caracol, La Cancha o El Caracolito en el Cerro de Trincheras, puede inferirse una funcion ritual y un simbolismo religioso atribuido a las cimas. En cumbres de cerros aledanos al Cerro de Trincheras encontramos estructuras de muros de piedra con formas geometricas regulares que siguen un patron repetitivo y que debieron tener un uso ceremonial (Fish y Fish, 2007; Zavala, 2006). Tambien se las encuentra en los cerros de trincheras de la cuenca del Asuncion, entre las que destaca la estructura construida sobre la cima norte de la Proveedora, con una clara funcion de observacion astronomica de los horizontes Este y Oeste y cuyos muros rectos estan alineados N-S y E-O (Amador, 2017) (figura 6).

Segun el astrofisico Dominique Ballereau (1988, 1991), la observacion de fenomenos astronomicos y su registro se manifiesta en el arte rupestre mediante la representacion de diversos astros (Sol, Luna, Venus y estrellas), particularmente en los petrograbados de los cerros de la Proveedora y San Jose: "los simbolos astronomicos pueden identificarse con facilidad, y se relacionan con la luna, el sol y las estrellas. Su gran numero y su distribucion uniforme en el sitio ponen de manifiesto que la observacion del cielo desempenaba un papel importante en los pueblos del noroeste de Mexico" (Ballereau 1988: 28) (figura 7). Marc Thompson (2006: 165-183) sostiene que Venus, concebido como la Estrella Matutina y Vespertina, fue ampliamente representado dentro de las tradiciones indigenas prehispanicas del suroeste de Estados Unidos como una cruz con un perimetro exterior, figura de la cual muestra ejemplos en el arte rupestre de Nuevo Mexico:

Las culturas de Mesoamerica y el Suroeste compartieron una constelacion de rasgos que se asocian a conceptos y representaciones graficas de Venus. Estos rasgos incluyen orientaciones hacia el lucero del amanecer y el lucero del atardecer, personificaciones masculinas, combinaciones del simbolismo de la estrella con el de la serpiente y asociaciones con la idea de dualidad y con la guerra (Thompson, 2006: 177 [traduccion mia]).

En el arte rupestre de la Tradicion Trincheras podemos encontrar la misma figura que Thompson refiere como representacion de Venus (figura 8). Ademas, entre los mitos de los tohono o'odham encontramos el de los gemelos, hombre y mujer, que simbolizan a Venus como la estrella del amanecer y del atardecer (Saxton y Saxton, 1973). Las hipotesis de Ballereau y Thompson pueden contrastarse con ciertas practicas del periodo historico. Por otro lado, existen diversos registros etnograficos sobre la observacion de los fenomenos astronomicos por los diversos grupos o'odham: existe entre ellos un calendario lunar de trece meses (Lumholtz, 1990; Russell, 1980; Underhill, 1939); durante el dia indican la hora a partir de la posicion del sol y en la noche esta se determina por la posicion de las pleyades; estas pleyades, llamadas tambien "las viajeras", son utilizadas para determinar las estaciones del ano, las actividades a realizar durante el ciclo agricola y las fechas de ciertas festividades (Underhill, 1939: 125).

Los solsticios de verano e invierno eran observados rigurosamente. El primero daba origen a la caceria ritual del venado bura; durante el segundo, se llevaba a cabo la fiesta de recitacion de las tradiciones miticas. Entre los o'odham el periodo de cuatro dias del solsticio de invierno era considerado sagrado. Se trataba de las cuatro noches mas largas del ano, durante las cuales los guardianes de la tradicion (siniyawkum) relataban los mitos de origen de manera oficial a la comunidad (Bahr et al., 1994: 282; Underhill, 1939: 125). Para ello, hacian uso de un calendario de horizonte para observar los movimientos anuales del sol (Russell, 1980). El hecho de que los o'odham, especialistas en el calendario, hayan llevado un registro minucioso de los fenomenos astronomicos fortalece la hipotesis de un registro equivalente por medio de los grabados rupestres en la Tradicion Trincheras.

En relacion con las observaciones astronomicas, encontramos importantes analogias entre los o'odham y los indios pueblo, asi como entre las tradiciones hohokam y otros pueblo ancestrales (Bostwick y Krocek, 2002; Zeilik, 2008). Zeilik (2008: 221) propone que los calendarios de los grupos pueblo estaban formados por trece meses lunares y que cada cultura hacia ajustes particulares para coordinar el calendario lunar con el solar. Sugiere tambien la posibilidad de que, buscando el contexto arqueologico adecuado, seria posible ubicar marcas calendaricas en el arte rupestre. Por su parte, Parsons (1996: 215) destaca la importancia practica y ritual que ha tenido la observacion de los solsticios entre los indios pueblo y la significacion ceremonial del solsticio de invierno, durante el cual los hombres mayores relatan a los jovenes los mitos de origen.

A las observaciones astronomicas debemos anadir otras representaciones de los rumbos del universo, como el simbolo del quincunce (que podemos encontrar en numerosos ejemplos en los grabados rupestres de la mayoria de los sitios de trincheras), figura que evidencia la existencia de conceptos cosmologicos expresados mediante un simbolo visual en el arte rupestre (Amador, 2017). Este simbolismo parece mas claro si se le relaciona con las observaciones astronomicas. De este modo, sus cuatro lados definirian los rumbos del universo, y sus dos lineas diagonales, con sus cuatro puntos extremos, representarian los ejes sobre los cuales se mueve el sol de un horizonte a otro. El punto en el que se cruzan constituiria el centro, el lugar de contacto entre el cielo y la tierra (figura 9).

El signo calendarico movimiento, de origen preclasico y denominado ollin en nahuatl, y el glifo maya del sol (kin) representaban los cuatro puntos solsticiales en los horizontes oriente y poniente (Sprajc, 2001: 281). Numerosos testimonios etnograficos "indican que las llamadas esquinas del mundo, o los 'rumbos cardinales mesoamericanos' han de haber coincidido con los puntos solsticiales en el horizonte" (Sprajc, 2001: 281). Ademas, estos signos aparecen tambien en la primera pagina del Codice Fejervary-Mayer y en las paginas 75 y 76 del Codice Madrid. En las tradiciones hohokam y Trincheras del desierto de Sonora hallamos grabados rupestres con la forma del quincunce. En el sitio hohokam de Four Pillars, cerca de Phoenix, las observaciones realizadas en el curso de cuatro anos nos han permitido constatar que durante el solsticio de verano el sol sale detras de un panel con un petrograbado en forma de quincunce y se alinea con su eje diagonal (Bostwick y Krocek, 2002: 192-196).

Guevara y Mendiola (2008: 139) atribuyen al quincunce el significado de "representacion de los puntos recorridos por el sol durante el ano en el horizonte". Dicho simbolo esta presente tanto en la ceramica de Paquime (1060-1340 d. C.) como en los grabados rupestres del sitio Arroyo de los Monos, situado en la region que pertenecio a la tradicion de Casas Grandes (Mendiola y Lazcano, 2006). Las tradiciones Trincheras y Casas Grandes fueron contemporaneas y existieron importantes contactos culturales entre ambas. Por su parte, Braniff (2008: 87-88) senala la presencia en la ceramica de Snaketown del diseno en forma de cruz que se ha relacionado con la ceramica de Chupicuaro y sus posteriores desarrollos en Zacatecas. Esta autora lo remonta a Tlatilco y al centro de Mexico, destacando que, de acuerdo con Kelly, la division en cuatro recuerda "la muy especial ideologia mesoamericana de organizar al mundo de acuerdo con los cuatro puntos cardinales". Concluimos, por lo tanto, que se cuenta con evidencia suficiente para afirmar que la astronomia cultural fue una practica sistematica, compartida por todas las tradiciones indigenas--prehispanicas e historicas--del noroeste de Mexico y el suroeste de los Estados Unidos, y que la simbologia cosmica esta presente en su cultura material.

LAS OBSERVACIONES ASTRONOMICAS Y SU RELACION CON LOS FENOMENOS METEOROLOGICOS,

LAS ACTIVIDADES PRODUCTIVA Y LAS PRACTICAS RITUALES

Otro camino para evaluar la observacion astronomica entre los grupos Trincheras y para definir sus funciones sociales y politicas es el de contrastarla con las practicas mesoamericanas y las de los grupos yutonahuas del noroeste/suroeste. Con ello, podemos establecer su lugar en el conjunto de practicas a las que dicha observacion ha estado tradicionalmente vinculada: la coor dinacion del calendario con las actividades productivas, la periodicidad de las temporadas de lluvia de las que dependian las cosechas, los ciclos de las plantas silvestres alimenticias y de los animales de presa, y la relacion de los ciclos productivos con los rituales. Como hemos visto, todas estas actividades estaban bajo el control de la elite.

La observacion de los cuerpos celestes, que permite computar el tiempo y, por tanto, predecir los cambios estacionales en la naturaleza, llego a ser particularmente necesaria en el origen de la agricultura, ya que este modo de subsistencia requiere el debido ordenamiento y la planeacion de las labores en el ciclo anual. Por consiguiente, los conocimientos astronomicos ofrecian una ventaja adaptativa a la sociedad que contaba con mejores especialistas en la materia, puesto que posibilitaban una economia mas eficaz; es por ello que la astronomia adquirio gran importancia en los estados tempranos, contribuyendo a la legitimacion del poder del estrato gobernante. En este sentido, las civilizaciones prehispanicas de Mesoamerica no representan ninguna excepcion (Sprajc, 2001: 274).

En el Cerro de Trincheras, para protegerlas del sol, las terrazas habitacionales y agricolas se construyeron en la zona norte, la de menor insolacion. Esto requeria de la cuidadosa observacion de los movimientos solares a lo largo del ano y sugiere que, tanto la aplicacion practica como el uso religioso de las observaciones astronomicas, eran actividades importantes en las que se vinculaban cosmovision y cultura material. Al interior de esa cosmovision, el simbolismo sagrado de los cerros debio haber jugado un papel fundamental y estaria estrechamente relacionado con los fenomenos astronomicos observados y catalogados dentro de un sistema de categorias cosmologicas.

La observacion de los astros resulto, por una parte, en una serie de conocimientos exactos. Por la otra, el orden celeste, por parecer invariable y perfecto, llego a considerarse superior al orden terrenal y humano; esta nocion dio origen a una enorme variedad de mitos que explican el orden universal y a creencias segun las cuales los acontecimientos en la Tierra se ven afectados por los fenomenos observados en el cielo. Ambas clases de ideas y representaciones [...] estan en un determinado grupo social intimamente relacionadas entre si y articuladas en un todo relativamente congruente; forman parte de una vision estructurada del universo, es decir, de la cosmovision (Sprajc, 2001: 274-275).

Asi, por ejemplo, las observaciones astronomicas entre los indios pueblo ancestrales tenian la funcion de establecer y validar las direcciones sagradas y los patrones cosmicos, la mitologia cosmica, los sitios rituales y templos, el calendario ritual y agricola, asi como fechas para la caza y la recoleccion. La principal tarea de la observacion del calendario consistia en anticipar las fechas de las festividades. Las ceremonias de los indios pueblo, por ejemplo, debian anunciarse con antelacion suficiente para que los preparativos rituales pudieran llevarse a cabo de manera adecuada. Tipicamente, el ciclo ceremonial se extendia a lo largo del ano, y las observaciones solares y lunares, conducidas por los oficiales religiosos, definian el momento de los rituales, que se presentaban en una secuencia tal que el fin de una ceremonia marcaba el inicio de la siguiente (Zeilik, 2008: 202-203). La astronomia cultural implicaba cuidadosas observaciones, formas especificas de registrarlas, personas especializadas encargadas de llevar a cabo estas actividades y una relacion directa del calendario con el ritual y con las actividades productivas. Esta astronomia era comun tanto en el noroeste/suroeste como en Mesoamerica.

Johanna Broda afirma que las observaciones astronomicas, al igual que las de otros fenomenos naturales, realizadas por las diversas culturas del Mexico prehispanico, tuvieron importantes consecuencias en la formacion de especialistas con poderes especiales sobre el resto de la poblacion en los nacientes Estados, asi como en la configuracion de las estructuras arquitectonicas, su relacion con el paisaje y sus funciones rituales. Esta autora ha propuesto un analisis comparativo sistematico de los paisajes rituales entre las tradiciones de los indios pueblo y las de los mexicas.

Los paisajes rituales se refieren a la ritualidad que giraba alrededor de las montanas sagradas, los penascos, las rocas talladas y los petrograbados. En muchos casos, estos lugares de culto se vinculaban con la astronomia y la observacion solar. En un sentido mas general se trataba de una geografia a la que sus habitantes le atribuian un caracter sagrado, y de un culto a la piedra (Broda, 2004: 270, cursivas en el original).

A partir de la definicion de esas categorias es posible contrastar las tradiciones mesoamericanas con las del noroeste/suroeste. El estudio de aquellas nos permite comprender las caracteristicas de los paisajes rituales, la manera en la cual se vinculan estos con diferentes tipos de practicas culturales, los aspectos de la cosmovision que se ponen de manifiesto en la interaccion de ambos y la presencia de una elite poseedora de ese saber. Los elementos del paisaje ritual que nos interesa analizar son los sitios elevados con construcciones que han sido objeto de un trabajo cultural de transformacion del paisaje (placecrafting), sus caracteristicas, sus funciones politico-religiosas y los conceptos cosmologicos implicados. Esos conocimientos daban origen a la formacion de especialistas que eran los depositarios de la funcion y de la autoridad tanto para interpretar los fenomenos naturales observados como para definir los tiempos y modalidades que debian adoptar las practicas rituales, las actividades productivas y la guerra. En los ejemplos citados podemos encontrar la presencia de las estructuras correlativas que establecen sistemas de correspondencias entre los distintos ordenes de la realidad: cosmico, biologico, economico, politico y religioso.

La percepcion de la congruencia estructural entre una serie de procesos, actividades, relaciones, entidades, etc., y otra serie que obra como programa de la primera, de suerte que el programa pueda tomarse como una representacion o concepcion de lo programado--un simbolo--, es la esencia del pensamiento humano. La posibilidad de esta transposicion reciproca de modelos para y modelos de que la formulacion simbolica hace posible es la caracteristica decisiva de nuestra mentalidad (Geertz, 1997: 92).

Los sistemas de simbolos que definen las disposiciones religiosas son los mismos que "colocan esas disposiciones en un marco cosmico" (Geertz, 1997: 95). Esos procesos de articulacion compleja entre formas de vida y cosmovision pueden ser comprendidos a partir de lo expuesto por Alfredo Lopez Austin:

La cosmovision es un conjunto estructurado de sistemas ideologicos que emana de los diversos campos de accion social y que vuelve a ellos dando razon de principios, valores y tecnicas [...] Como la cosmovision se construye en todas las practicas cotidianas, la logica de esas practicas impregna la cosmovision.

Cada tradicion conserva por largos periodos de tiempo los principios generales que, al repetirse como patrones normativos en los distintos campos de accion social, se convierten en arquetipos [...] Mesoamerica tiene entre las causas primordiales de su unidad historica la generalizacion y el desarrollo del cultivo del maiz. Su cosmovision fue construyendose, durante milenios, en torno a la produccion agricola [...] Sobre el fuerte nucleo agricola de la cosmovision pudieron elaborarse otras construcciones (Lopez Austin, 1999: 16).

Aspectos privilegiados para observar la forma en que se ponen de manifiesto estas relaciones son el clima y el ciclo agricola, elementos estrechamente vinculados con la religion: "La preocupacion fundamental del culto mexica giraba alrededor de la lluvia y de la fertilidad, lo que es de esperar en una cultura que derivaba su sustento basico de la agricultura" (Broda, 1991: 464-465). Los rituales de peticion de lluvias ponen al descubierto la relacion que existia entre los conocimientos que se tenian sobre el ciclo del agua y el esquema cosmologico tripartito del plano vertical: cielo-tierra-inframundo. El culto mexica a Tlaloc y la constelacion de simbolos que lo acompanan (las montanas y los cerros sagrados, los ayudantes del dios, las cuevas dentro de los cerros en las cuales se almacenan el agua y las riquezas) resultan fundamentales como antecedentes mesoamericanos para comprender el simbolismo sagrado de los cerros y de otros simbolos asociados a ellos dentro de la Tradicion Trincheras.

Segun los mexicas, el agua de las lluvias se almacenaba en grandes cuevas que habia en las montanas y que brotaba luego por los manantiales. Por ellos es muy comun observar en la escritura jeroglifica la representacion del cerro con una caverna llena de agua en su interior (Caso, 1953: 60). Lopez Austin y Lopez Lujan (2009: 15) constatan la sobrevivencia de tales tradiciones entre numerosas comunidades indigenas del presente. Los agricultores mesoamericanos imaginaban que el axis mundi era el motor de los procesos de cultivo (Lopez Austin y Lopez Lujan, 2009: 167).

Por lo que se refiere a la Tradicion Trincheras, en la ladera oeste del Cerro San Jose encontramos una cueva dedicada al culto de la lluvia. En ella se recolecta, dentro de profundos pocilios, el agua que escurre durante la temporada de lluvias. Sobre los muros interiores de granito encontramos grabados y pinturas rupestres con representaciones de la serpiente del relampago y el trueno, asi como figuras antropomorfas en actitudes ceremoniales dotadas con la parafernalia propia de los especialistas rituales descrita en la etnografia y etnohistoria regional (Medina y Amador, 2012) (figura 10).

La serpiente del relampago y el trueno aparece en numerosas ocasiones en el arte rupestre de la Tradicion Trincheras (figura 11) (Amador, 2017). Podemos recordar que entre las representaciones mas importantes de Tlaloc encontramos aquellas en las cuales sostiene una serpiente en la mano, en forma de relampago. Broda (2011: 115-116, fig. 4) destaca la importancia de la serpiente como un simbolo asociado al agua, la fertilidad y la tierra en las tradiciones mesoamericanas, asi como la presencia de ofrendas de onix en forma de rayo o de serpiente en forma de relampago en el Templo Mayor de Tenochtitlan.

El simbolismo de la serpiente del relampago y el trueno esta ampliamente difundido en todo el subcontinente. Ademas, existe una extensa bibliografia sobre el tema de la serpiente del relampago y el trueno asociada con la lluvia en todo el norte y centro del continente americano. Entre los algonquinos del medio oeste de Norteamerica el relampago era concebido como una inmensa serpiente vomitada por Manito, el dios creador (Spence, 1985 [1914]: 112). Segun los micmac del noroeste de los Estados Unidos el trueno es provocado por siete serpientes de cascabel que viven bajo una montana de siete millas de alto y gritan al volar por el cielo, agitando sus cascabeles (Hagar, 1897: 104-105). En las Grandes Planicies, los pawnee llaman al trueno el silbido de la serpiente (Spence, 1985: 112). Para los paiute de la Gran Cuenca el rayo es una serpiente roja con cabeza humana cuyo rugido es el trueno (Powell, 1971: 243). En el suroeste existe la creencia, entre muchas otras, de los zuni, segun la cual en el mar y en el inframundo acuatico habita la serpiente cornuda o emplumada del agua que trae la lluvia (Hultkrantz, 1957: 97). En el occidente de Mexico tenemos que, para los wixaritari, la serpiente roja del relampago es la que trae la lluvia y, del mismo modo, el agua de lluvia que corre y los rios son concebidos como serpientes (Lumholtz, 1986: 39, 47, 121).

La serpiente en forma de relampago tambien es una figura ampliamente difundida en Mesoamerica. Entre los mayas del Clasico la encontramos en el Cetro de Manikin, como atributo del dios K. Se le observa en representaciones de la efigie del Tlaloc o "proto-Tlaloc" de la urna de Tlapacoya, en la cual aparece el dios flanqueado por serpentinos relampagos. El Tlaloc del Codice Laud blande tambien un rayo en forma de serpiente. En el Codice Vaticano B la serpiente se encuentra en la mano del dios de la lluvia, simbolizando al relampago. Entre los zapotecas aparece en diversas manifestaciones de Cocijo y entre los totonacas se le asocia con Tajin (en ambos casos, los nombres de los dioses hacen referencia al relampago). Esta simbologia aparece tambien en las tradiciones de grupos indigenas actuales: mixtecos, zapotecos, triquis, mijes, nahuas, popolocas, jacaltecas y tojolabales, entre otros.

Como sabemos, el relampago y el trueno anuncian la lluvia, por lo que esta figura simboliza ese fenomeno natural y esta dotado de un gran poder fertilizador. De hecho, una figura semejante, que representa a la serpiente del relampago y el trueno, juega un papel central en las ceremonias de peticion de lluvia de los hopis y tewas (Broda, 2011; Curtis, 1994 [1926]: 38-49; Fewkes, 2000 [1894-1895, 1897-1898]; Harrison, 1964; Heizer, 1966; Warburg, 2004 [1923]). Ademas, y debido a las propiedades de triboluminiscencia del cuarzo, los oficiantes rituales pueblo llaman al cuarzo "roca del trueno" y lo entrechocan ritualmente para propiciar la lluvia (Whitley, 2009: 146-147). Entre los wixaritari la serpiente del relampago es la que trae la lluvia. Sobre la probable ruta que siguio la difusion del simbolismo mitico de la serpiente, de Mesoamerica al suroeste, Carot y Hers proponen un Camino Tierra Adentro, originado por la diaspora teotihuacana (Carot y Hers, 2011).

En las tradiciones nahuas el Monte Sagrado juega un papel primordial dentro del esquema cosmologico: "El axis mundi y sus cuatro proyecciones cardinales conforman un conjunto geometrico que impele a los dioses, las fuerzas, los astros, los meteoros y las semillas-corazones a producir los principales procesos que dan existencia al mundo de las criaturas" (Lopez Austin y Lopez Lujan, 2009: 170-171). Los principales procesos son: el movimiento los cuerpos astrales, cuyo arquetipo, el Sol, define el ciclo luz-oscuridad; el paso del tiempo; el ciclo vida-muerte; el de las fuerzas de germinacion y crecimiento; los ciclos del agua, el rayo, las nubes, el granizo y el viento que dividen al ano en la estacion de lluvias y la estacion seca; y el ciclo del poder (Lopez Austin y Lopez Lujan, 2009: 171).

Este modelo, producto de una muy vasta y completa sintesis, nos permite relacionar las caracteristicas estructurales de los sitios elevados con el tipo de actividades que se le asocian, asi como con los aspectos cosmologicos que dotan de sentido al conjunto de estructuras y practicas culturales: un complejo sistema ceremonial giraba en torno al Monte Sagrado. Cosmologia y politica se unen en el concepto mesoamericano del altepetl, el cual "hace alusion directa a dos elementos esenciales para cualquier entidad politica mesoamericana: el cerro sagrado que era considerado el lugar de residencia de la deidad patrona, y muchas veces de los antepasados, y el manantial, u otra fuente de agua que permitia la subsistencia fisica y agricola de sus pobladores [...] muestra su vinculacion con los ambitos social, natural y sobrenatural" (Navarrete, 2011: 24-25). Este esquema se verifica en todos los sitios de Trincheras al darse la asociacion directa entre cerros terraceados y cuencas fluviales.

Propongo, por ello, que el significado de las estructuras culturales del Cerro de Trincheras se relaciona con la ritualidad que se deriva de concebirlo como Monte Sagrado, morada de su deidad, duena del poder sobre las lluvias y el sustento. La cuidadosa observacion de las ofrendas a Tlaloc en el Templo Mayor, construccion que simbolizaba al Monte Sagrado (Lopez Austin y Lopez Lujan, 2009), nos permite comprender practicas semejantes realizadas en el Cerro de Trincheras. Broda (1991: 479) apunta que "el estudio de las ofrendas en animales marinos me hizo ver que la relacion de Tlaloc con los cerros y el mar solo puede entenderse dentro del contexto mas amplio de la cosmovision prehispanica, segun la cual el espacio debajo de la tierra se concebia como lleno de agua y existia una comunicacion subterranea entre los cerros, las cuevas y el mar". Y anade esta autora: "El mar era el simbolo absoluto de la fertilidad y por esto, los mexicas enterraron numerosas especies marinas en las ofrendas del Templo mayor de Tenochtitlan" (Broda, 2004: 282). Por su parte, Lopez Lujan (2009: 54) confirma esto y destaca la importancia de las ofrendas al dios Tlaloc en el Templo Mayor, dentro de las cuales son particularmente significativas las piedras verdes y la fauna marina: "no existe mucho lugar a discusion en cuanto al significado acuatico y de fertilidad de las cuentas de piedra verde y de la fauna oceanica".

Esta estructura correlativa no es privativa de los mexicas. En el suroeste, tanto los zuni como los hopi conciben al mar como el origen de todas las aguas. Las conchas, el coral y la turquesa pertenecen a la diosa o espiritu femenino Huruing Wuhti (Courlander, 1987: 32) que vive bajo el agua y a la que los hopi llaman Mujer del Amanecer o Mujer de las Sustancias Duras (Parsons, 1996: 177). Asi, resultan fuertemente significativas tanto la manera de concebir al mar dentro del esquema cosmologico como la asociacion manifiesta, en las tradiciones de los indios pueblo, entre la turquesa, las conchas marinas, el coral y una diosa acuatica, estableciendo asi la posibilidad de un importante paralelismo con las tradiciones mexicas. Los atributos de Huruing Wuhti corresponden a los de la diosa nahua Chalchiuhtlicue, en su advocacion de diosa de las aguas terrestres y marinas, asi como en la asociacion de su nombre con la piedra verde.

A partir de este conjunto de premisas, podemos concluir que de la observacion sistematica de los astros, a la cual estaban asociados importantes aspectos de la arquitectura y el paisaje, se derivaba un calendario preciso intimamente asociado con la agricultura. El conocimiento detallado de otros fenomenos, como el ciclo natural del agua y su relacion con el crecimiento de las plantas, eran bien conocidos, y dichos conocimientos se manifestaban por medio de un discurso religioso, pues era la religion la forma de pensamiento que articulaba todos los ordenes de la realidad. El control y uso politico y ritual de estos conocimientos era lo que dotaba de poder y autoridad a la elite gobernante.

La expresion religiosa de estos fenomenos daba origen a un conjunto de practicas rituales encaminadas a asegurar las lluvias suficientes y adecuadas para los cultivos. El ritual era una peticion de abundancia, orden y armonia. En todas las regiones, de Mesoamerica al suroeste, el ciclo de fiestas comienza antes del inicio de la estacion de lluvias, variando las fechas de acuerdo con las tradiciones de cada grupo, las caracteristicas locales de la estacion de lluvias y los tiempos de siembra y cosecha. El ciclo de fiestas culmina despues de la cosecha con las ceremonias del solsticio de invierno, en las cuales se da gracias por los bienes recibidos y se inicia la peticion de lluvias para el ciclo siguiente. Sobre esta cuestion, Polly Schaafsma sostiene que:

La lluvia fue fundamental para la supervivencia de los agricultores del Suroeste estadounidense, quienes cultivaron maiz en un entorno arido; las peticiones a los seres sobrenaturales que las controlaban fueron tambien indispensables para que las cosechas prosperaran. Las ideas sobre el origen de la lluvia son similares en las sociedades agricolas de Mesoamerica y el Suroeste de los Estados Unidos, y traspasan las fronteras ecologicas entre las tierras tropicales al sur, y la arida Oasisamerica, al norte, todas las cuales dependian de las estaciones de lluvias.

Las cosmologias que definen los paisajes culturales y los rituales que aseguran buenas lluvias se vinculan ideologicamente en todo ese territorio, a pesar de sus distintas expresiones locales. El mundo conceptual "panamericano" sobre la lluvia, como todo sistema simbolico, condensa significados y se vincula a elementos que, a primera vista, parecerian ajenos a el. Numerosas deidades teluricas y ancestrales se relacionan con los cultos a la lluvia (Schaafsma, 2009a: 48; para una exposicion mas detallada vease Schaafsma, 2015).

Las deidades y espiritus que habitan en los cerros, en el inframundo acuatico y en el mar juegan un papel fundamental para producir las lluvias y la abundancia de alimentos. De acuerdo con Mendez Granados (1999: 23): "El agua es el tejido conjuntivo del cosmos: surge del inframundo, corre por la superficie terrestre, se evapora, sube al cielo, se condensa, cae a la tierra y mar en forma de lluvia y alli vuelve a su punto de partida y se sumerge en el inframundo. Es la envoltura, la ropa de la vida y, en cierta medida, de la muerte, pues la morada de ultratumba es un lugar acuatico".

Entre los hopis y los zunis encontramos una concepcion muy semejante del inframundo acuatico (Parsons, 1996: 213). El pensamiento de los indios pueblo lo representa con toda claridad (Phillips et al., 2006: 18). Las semejanzas incluyen numerosos detalles:

Asi como ocurre en Mexico con Tlaloc y sus asistentes, los tlaloques, las kachinas de los pueblo estan asociadas tanto con los cerros, alrededor de los cuales se forman las nubes y la bruma, como con el reino del inframundo acuatico, al cual se accede por la via de los manantiales y lagos, lugar donde los muertos retornan. Esto ultimo sugiere una afiliacion con Chalchiuhtlicue, la contraparte femenina de Tlaloc. Ciertos manantiales y lagos son considerados como el sipapu, o lugar donde la humanidad emergio a la superficie de la tierra. Se considera que todas estas fuentes acuaticas terrestres estan interconectadas bajo la tierra (Schaafsma, 2009b: 173 [traduccion mia]).

A partir de estos supuestos se pueden explicar con mayor claridad aspectos sustantivos de la Tradicion Trincheras y su expresion en la estructura y funcion de importantes elementos que sirvieron de sustento en la construccion simbolica de la autoridad politico-religiosa de la elite gobernante: paisajes rituales, practicas culturales realizadas en asociacion con ellos y conceptos cosmologicos que los dotan de sentido.

CERROS DE TRINCHERAS: ESTRUCTURAS ARQUITECTONICAS, PRACTICAS CULTURALES Y COSMOVISION

Los cerros de trincheras son un sello cultural distintivo del noroeste de Sonora. En su emplazamiento, forma y distribucion, como muestran los documentos etnograficos, los conceptos religiosos fueron centrales:

Segun los estudios etnograficos en diversos grupos como los pimas, tepehuanos, seris, coras y huicholes, los cerros poseen una diversidad de valores espirituales, sirven como casas de seres sobrenaturales, lugares sagrados para casas de dios y templos, espacios para depositar o proteger objetos sagrados, puntos de partida para viajes iniciativos, puntos visibles para delimitar territorio y como cementerios, son el origen de las nubes, del viento y del agua. Asimismo, los cerros sirven como locaciones prescritas para rituales (Fish y Fish, 2007: 48).

Los valores espirituales asociados a los cerros del desierto de Sonora coinciden en sus nucleos fundamentales con los atributos del Monte Sagrado en las tradiciones mesoamericanas (Lopez Austin y Lopez Lujan, 2009: 93126). Una geografia cultural los ubica en el limite norteno de un continuum de cerros terraceados que llega hasta el sur de Mexico. Segun dicha geografia, los conceptos prehispanicos sobre los cerros en el noroeste/suroeste debieron tener una importante influencia mesoamericana (Fish y Fish, 2007: 148-149). Al respecto, Patricia Carot y Marie-Areti Hers sostienen la existencia de un

Antiguo Camino de Tierra Adentro que se origino en el centro y occidente de Mexico, que tuvo como eje principal a la Sierra Madre Occidental y en el cual intervinieron antepasados de los grupos de habla nahuatl y purepecha:

Consideramos que el periodo en el cual fueron mas intensas las relaciones se ubica entre los siglos VII y XII de la era, cuando se dio la mayor presencia mesoamericana en el norte. Como es bien sabido, sobre todo en la cultura hohokam de las fases Gila, Santa Cruz y Sacaton, se tejieron los lazos mas fuertes. Sin embargo, para ponderar en su justa medida el impacto que tuvieron estas relaciones en el ambito general del Southwest y la herencia que dejaron en tiempos posteriores, y hasta nuestros dias, es necesario ampliar la perspectiva y tomar en consideracion las interrelaciones con las culturas Mimbres, Pueblo ancestral y Paquime. Es decir, hay que romper cierta inercia en la literatura academica que suele encerrar esas culturas en horizontes cerrados (Carot y Hers, 2011: 139-140).

Estoy plenamente de acuerdo con su enfoque, por lo que he insistido en considerar al noroeste/suroeste como una gran region cultural integrada con importantes lazos entre los distintos grupos, asi como con complejas formas de interaccion con el occidente y centro de Mexico. En ese sentido, destaco otras posibles influencias del occidente de Mexico en la Tradicion Trincheras. Debido a sus formas y funciones similares, las piramides circulares concentricas (yacatas) (1300 a. C.-600 d. C.) de la tradicion de Tumbas de Tiro del occidente de Mexico, y los guachimontones (300 a. C.-400 d. C.), estructuras rituales en forma de circulos concentricos pertenecientes a la tradicion Teuchitlan (Hernandez, 2013: 27-62) constituyen importantes antecedentes de las estructuras circulares y ovales concentricas presentes en las cimas de los cerros de trincheras. Estos guachimontones poseen una funcion calendarica y el acceso a ellos estaba controlado.

Nelson (2007: 229) afirma que los cerros de trincheras, junto con los juegos de pelota y los monticulos, son una mas de las intrigantes formas arquitectonicas presentes en el noroeste/suroeste derivadas de Mesoamerica. Si a los elementos arquitectonicos anadimos otros objetos como las campanas de cobre, las trompetas de concha de caracol, las figurillas antropomorficas de barro y los espejos, nos hallamos frente a un fenomeno de importacion cultural que exige una explicacion (Nelson, 2007: 229). Es sabido que desde el Preclasico existio un importante intercambio de elementos culturales entre las dos regiones (Braniff, 2000: 171-178). En este intercambio, los bienes suntuarios estaban asociados con practicas significativas que jugaban un papel central que definia roles sociales y relaciones de poder a traves de su presencia y su uso en el ritual. Las tradiciones culturales del noroeste/suroeste tenian conocimiento de las practicas mesoamericanas. Por ello, el conocimiento de estas resulta fundamental para comprender el significado que los objetos y las estructuras tenian en el contexto del noroeste/suroeste (Nelson, 2007: 229). Las ideas de la cosmovision mesoamericana, que estaban estrechamente vinculadas con el tipo de construccion arquitectonica y con el uso de objetos rituales, no eran ignoradas y debieron de ser adoptadas con pleno conocimiento. Lo que se confirma con el reciente hallazgo de campanillas de cobre con la efigie de Tlaloc en la llanura contigua al Cerro de Trincheras (Villalpando, 2015). A esos hallazgos debemos anadir la presencia, en cientos de imagenes, de una deidad de la lluvia con rasgos muy definidos (semejantes a los de Tlaloc) en el arte rupestre del suroeste (Nuevo Mexico, oeste de Texas y norte de Chihuahua), situadas en paisajes rituales muy definidos (Schaafsma, 2015).

En esta region, monticulos, juegos de pelota y cerros de trincheras funcionaban como monumentos que tenian la intencion de destacar el significado de ciertos lugares y sucesos de importancia duradera y su presencia continua funciona como un recordatorio constante de su significado (Nelson, 2007: 230). En su caracter mnemonico, portador de valores que deben reforzarse y como elementos que perduran en el tiempo, su significado servia para orientar las practicas colectivas y extender la memoria social mas alla de la duracion de las vidas individuales (Nelson, 2007: 230). De ahi que hayan sido construidas con materiales duraderos y que su tamano, ubicacion, forma y color potencien su efecto de atraer la atencion hacia determinados lugares (Nelson, 2007: 230). Sus constructores evocaron lo sobrenatural al erigir estructuras que iban mas alla de lo ordinario (Nelson, 2007: 230). La estrategia, de origen mesoamericano, de transformar las cimas de los cerros que dominan el paisaje circundante en sitios ceremoniales sagrados de caracter monumental se desplego en los cerros de trincheras de Sonora con los mismos significados y funciones.

Los elementos arquitectonicos mas destacados y extendidos en los cerros de trincheras fueron las construcciones de muros sobre las cimas. Sus formas predominantes son la espiral y las elipses concentricas, semejantes al corte transversal de una concha de caracol, y constituyen un patron constante. Estas pueden vincularse tanto a practicas rituales como a un conjunto de ideas que girarian en torno al caracter sagrado de los cerros y del lugar de estos dentro de la cosmovision.

No es necesario subrayar la importancia del agua en estos sitios aridos y de escasas precipitaciones pluviales, sobre todo entre las culturas con una fuerte impronta agricola: los rituales a los que estarian asociadas construcciones aqui analizadas serian los del ciclo agricola. Dentro de estos rituales destaca la fiesta de peticion de lluvias realizada durante el solsticio de verano. La etnografia nos muestra que entre los tohono o'odham esta fiesta se llevaba a cabo entre el 22 y el 24 de junio, fecha coincidente con el inicio de las lluvias y con la caceria ritual del venado. De ser acertada la analogia etnografica, la fecha de la fiesta indicaria la funcion de la estructura de muro en forma de "V", en la cima del Cerro de Trincheras, que marcaria el punto de observacion de la salida del sol en el solsticio de verano y permitiria fijar con anticipacion el dia de la ceremonia. De manera semejante, la fiesta celebrada en el solsticio de invierno, en la cual se relatan los mitos de origen y se da gracias por los bienes recibidos, haria pertinente la funcion del muro en forma de "V" para marcar el punto de observacion de la salida del sol en el solsticio de invierno. En este contexto, la estructura en la cima norte de la Proveedora tendria una funcion equivalente en la observacion astronomica.

Vistas las construcciones desde esta perspectiva, la forma espiral, semejante al corte transversal de una concha de caracol marino que tienen tanto el Caracol como las otras estructuras de muros situadas en las cimas de los cerros de trincheras, cobraria un particular relieve de sentido, dada la importancia simbolica que el mar habria jugado en relacion con el ciclo del agua y de los rituales de peticion de lluvias y abundancia. El acceso restringido al espacio de la Plaza del Caracol se explicaria como un privilegio y una obligacion de la elite de propiciar las lluvias y la abundancia por medio de rituales realizados en ese lugar, asegurando con ello la supervivencia de la comunidad. El fracaso de la elite en propiciar una lluvia adecuada y una cosecha abundante--debido a las sequias o a las excesivas lluvias torrenciales--minaria su autoridad moral y seria la causa del malestar social y de los conflictos.

En este contexto destaca la importancia simbolica de las conchas, pues, ademas de la forma de las estructuras de muros, dentro de una de ellas, denominada el Caracolito, se encontraron 510 ofrendas con estos objetos (Zavala, 2006: 142). La gran cantidad de ofrendas halladas deja ver que se trataba de una practica sistematica. Su forma espiral y la semejanza con las practicas nahuas de ofrecer conchas, caracoles y restos de animales marinos a Tlaloc confirma que debieron haber sido ofrendas rituales asociadas a la peticion de lluvias. La concha marina simbolizaria, en primer termino, al mar, y estaria vinculada con las divinidades o espiritus marinos: el mar y la fecundidad en todas sus manifestaciones, particularmente con el agua en su forma de lluvia, de la cual las divinidades y espiritus marinos serian importantes agentes propiciadores.

Lourdes Suarez afirma que en el pensamiento religioso prehispanico la concha del caracol "era simbolo del agua, liquido vital para los pueblos, en particular los agricolas; siempre asociada a la idea de ella, representaba toda la magia y misterio del mar de donde ella procedia" (Suarez, 2007: 124). Las conchas y caracoles tuvieron una gran importancia entre las tradiciones culturales prehispanicas "desde el sur de los actuales Estados Unidos hasta America Central" (Suarez, 2007: 17). "Unida al agua y simbolo de ella, a la concha se le atribuyen poderes sobrenaturales, derivados de su procedencia. Es, pues, el primer plano simbolico claramente diferenciado, el que conecta al agua con la concha y reafirma su origen" (Suarez, 2007: 143). Lo mas deseable para los grupos que han habitado el desierto de Sonora es la lluvia suficiente que da vida a los seres vivos, plantas y animales, de los cuales depende su existencia. Cuando la agricultura se convierte en la actividad economica primordial, la dependencia de la pluviosidad se vuelve mas apremiante.

CONCLUSIONES

La construccion simbolica de la autoridad de las elites gobernantes se baso en complejos procesos sociales que fueron dando lugar a desigualdades sociales. Estas se institucionalizaron, originando sistemas jerarquicos funda mentados en una particular asociacion entre acumulacion de riqueza, creciente poder politico, mayor prestigio social, autoridad moral y un alto estatus religioso. El discurso que legitimo el uso diferencial del poder provino, principalmente, de la mitologia y de las practicas rituales.

Con base en los testimonios etnograficos, los documentos etnohistoricos, la arqueologia de paisaje, la astronomia cultural y el analisis comparativo de los paisajes rituales, podemos afirmar que en Mesoamerica y en el noroeste/suroeste, incluida la Tradicion Trincheras, existian practicas comunes. Dentro de estas se observa una importante asociacion entre: a) el caracter sagrado de los cerros y los lugares elevados; b) su relacion con las observaciones astronomicas, la creacion de calendarios solares y lunares; c) la prediccion de los fenomenos meteorologicos; d) las actividades productivas, principalmente la agricultura; e) un ciclo ritual vinculado directamente con ella y orientado a la obtencion de lluvia y una abundante cosecha; f) elementos sustantivos de la cosmovision; y g) el control y uso de estos conocimientos por la elite para construir su autoridad y justificar el uso del poder.

Desde esta perspectiva podemos visualizar al Cerro de Trincheras como Monte Sagrado. En este cerro, el aspecto monumental es acentuado por las terrazas elipsoidales que ascienden en forma concentrica hacia la cima. Ahi se encuentra El Caracol, un gran espacio ritual abierto con visibilidad hacia todas partes, en el limite o umbral entre el Cielo y la Tierra. Este espacio tiene su contraparte en la plaza ritual de La Cancha, situada en la base del cerro, que se hunde en la tierra uniendo las tres dimensiones del espacio vertical: cielo-tierra-inframundo. La abertura hacia el Inframundo se manifiesta a traves de la laguna que en tiempos antiguos se formaba en su base (Villalpando y McGuire, 2004: 229, 2009: 51).

Como en los sitios ceremoniales mesoamericanos emplazados en las cimas de los cerros, el Cerro de Trincheras hace referencia a una ciudad idealizada, construida sobre un cerro, que seria la manifestacion del poder de sus lideres politicos y religiosos. Todos estos sitios comparten aspectos arquitectonicos comunes como los espacios ceremoniales publicos, los residenciales y la presencia en el lugar de los restos mortuorios (Nelson, 2007). La monumentalidad del Cerro de Trincheras es menos desarrollada y manifiesta que la de los sitios mesoamericanos, el trabajo de modificacion cultural de los cerros (placecrafting) es menos elaborado y las piramides estan ausentes, lo que puede interpretarse como rasgos que atestiguan una menor diferenciacion jerarquica interna (Amador, 2017; Nelson, 2007). De manera semejante a lo que ocurrio en Mesoamerica, en estas regiones nortenas las practicas culturales dependian fuertemente de los vinculos establecidos entre el poder, la cosmologia, el tiempo y el paisaje (Amador, 2017; Nelson, 2007: 246). La compleja articulacion de las dimensiones economica, politica y religiosa debio haber existido en la cultura Trincheras, mostrando el estrecho vinculo que existia entre la cosmovision y el emplazamiento estructural de sus elementos arquitectonicos, su caracter monumental, su funcion ritual y una relacion directa con el ejercicio del poder politico-religioso que dio origen a la formacion de las elites gobernantes.

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JULIO AMADOR BECH Doctor en antropologia y en estudios arqueologicos por la Escuela Nacional de Antropologia e Historia y Tecnico Academico adscrito a la Facultad de Ciencias Politicas y Sociales de la Universidad Nacional Autonoma de Mexico. Entre sus ultimas publicaciones se encuentran Cosmovision y cultura. Tradiciones miticas de los o'odham y su relacion con el entorno natural y la vida social, 2011; Comunicacion y cultura. Conceptos basicos para una teoria antropologica de la comunicacion, 2015; y Simbolos de la lluvia y la abundancia en el arte rupestre del desierto de Sonora, 2017.

Leyenda: Figura 1. Cerro de Trincheras. Fotografia de Dito Jacob

Leyenda: Figura 2. Cerro de Trincheras, detalle de las terrazas. Fotografia de Dito Jacob

Leyenda: Figura 3. Estructura de muros sobre la cima del cerro norte de La Proveedora. Fotografia de Dito Jacob

Leyenda: Figura 4. Estructuras de muros caracteristica de los cerros de la cuenca del rio Magdalena. Fotografia: Google Earth, lineas agregadas por Julio Amador Bech

Leyenda: Figura 5. Petrograbados antropomorfos en el Cerro Calizo, La Proveedora. Fotografia de Dito Jacob

Leyenda: Figura 6. Vista aerea de la estructura de muros en el cerro norte de La Proveedora. Dibujo de Rossana Quiroz, a partir de Villalobos, 2003

Leyenda: Figura 7. Petrograbados en forma de la Luna (7a) y del Sol (7b). Fotografias de Dito Jacob

Leyenda: Figura 8. Petrograbado con la representacion de Venus. Fotografia de Dito Jacob

Leyenda: Figura 9. Representaciones del quincunce en el Cerro San Jose. Fotografia de Dito Jacob

Leyenda: Figura 10. Interior de La Covacha en el Cerro San Jose. Fotografia de Adriana Medina Vidal

Leyenda: Figura 11. Petrograbado de la serpiente del relampago y el trueno. Fotografia de Dito Jacob
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Author:Amador Bech, Julio
Publication:Estudios de Cultura Nahuatl
Date:Jul 1, 2017
Words:17776
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