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La constancia Mexicana. De la fabrica, sus empresarios y sus conflictos laborales hasta los anos de la posrevolucion.

La Constancia Mexicana. The Factory, Its Owners and Its Labor Conflicts up to the Years of the Post-Revolution.

La Constance Mexicaine. De l'usine, ses entrepreneurs et ses conflits sociaux jusqu'aux annees de la post revolution.

La fabrica y sus empresarios

Dos mitos originarios

La tradicion, con la frecuente complicidad de la historiografia, senala a La Constancia Mexicana como la primera fabrica textil mexicana, y a Estevan de Antunano como su unico fundador. Pero ni una ni otra cosa es totalmente cierta.

Para ser mas exactos hay que decir que La Constancia fue la segunda fabrica textil mecanizada de Mexico, la primera de Puebla y la primera en sobreponerse a las dificultades iniciales de la moderna industria de hilados y tejidos de nuestro pais. En el esfuerzo industrializador la precedio La Aurora Yucateca, montada por Joaquin Saenz de Baranda en Valladolid, cerca de Merida. (1) Pero la brevedad de su existencia (1826-1835) hizo que cayera en el olvido y en la omision, y que en cambio La Constancia, por su longevidad y su importancia, se recordase y reconociese como la pionera del genero sin estrictamente serlo.

Estevan de Antunano no estuvo solo en la empresa, aunque si fue el de la idea y las principales iniciativas. El medio centenar de opusculos que publico entre 1833 y 1846, machacando sobre la necesidad de encauzar a Mexico por la via del progreso, la civilizacion y la felicidad, mediante la creacion de una "industria nacional", son testimonio de un vivo anhelo que puso en practica al adquirir la hacienda poblana de Santo Domingo, donde se levanto La Constancia. Con el aporte economico de Gumersindo Savinon, un comerciante de origen frances avecindado en la ciudad de Puebla, asi como el de otros socios cuyos nombres se desconocen hasta la fecha, Antunano reunio 200 mil pesos y formo una "compania". Mas tarde el y Savinon explicarian que habian sido animados "por su genio, por sus sentimientos patrioticos y por las ecsitaciones del Banco Nacional de Avio"(sic), del cual lograron por cierto tres prestamos (en total $126,000) que contribuyeron a poner a La Constancia en operacion, el 7 de enero de 1835. (2)

Una epoca de vicisitudes

Desde antes de empezar su actividad y en sus primeros anos de vida, La Constancia atraveso por grandes dificultades. Las acusaciones y amenazas en contra de Antunano y Savinon, como judas ansiosos de causar la ruina de las hilanderas y tejedores; el naufragio de los barcos que traian las maquinas desde Nueva Inglaterra y los problemas para internarla a Puebla desde el puerto de Veracruz; la competencia y el contrabando de telas extranjeras, asi como los graves problemas de abasto de algodon, originados por la insuficiente produccion nacional; las prohibiciones generalizadas o selectivas para su importacion, y la monopolizacion y especulacion que se hacia de la fibra en el mercado mexicano, retrasaron la apertura de la factoria y una vez que comenzo sus trabajos la llevaron a menudo a la incertidumbre, a la subutilizacion de su capacidad productiva y en los peores momentos a la suspension de ciertos trabajos o al cierre temporal.

Mas todavia, esos factores condujeron a sus duenos, y especialmente a Estevan de Antunano, a emplear buena parte de sus energias en defenderse, en pedir con insistencia a las autoridades la proteccion y el fomento de la industria mediante una favorable politica arancelaria, y a endeudarse con nuevos prestamos para pagar los anteriores, o bien para comprar materia prima y terminar de equipar el establecimiento.

Con todo, La Constancia no solo salio adelante sino fue desde el principio, y por mucho tiempo, de las textileras mas importantes de Puebla. Provista de 2,500 husos o "malacates" y 120 operarios, inicialmente se dedico al hilado de algodon, en cantidad de 350 libras por dia. (3)

En 1837 mas de cuatrocientas familias poblanas se encargaban de tejer a domicilio su produccion de hilo. Buena parte de la fuerza de trabajo que directamente empleaba era tambien de tipo familiar: hombres, mujeres y ninos que formaban familia, algunos de estos ultimos con apenas 6 o 7 anos de edad. La jornada era de 16 horas al dia, pero no sabemos si a los menores se aplicaba completa. Antunano encomiaba el trabajo familiar, argumentando que no solo elevaba el ingreso de las familias y su nivel de vida, sino tambien su moral y su cohesion, por hallarse sus miembros juntos en un mismo recinto, provechosa e "irreprensiblemente" ocupados.

Para 1838 el numero de husos aumento a 3,840 y el de operarios a 300, distribuidos en un turno de dia y otro de noche. Dos anos despues los progresos eran mas sensibles: tenia 7,500 husos y el doble de trabajadores, ya no unicamente ocupados en el proceso de hilado tambien en el tejido, pues se habian adquirido 90 telares "de poder". Como dice Carlos Illades, "la capacidad de la fabrica habia llegado a su punto mas alto", justamente cuando empezo a agudizarse la escasez de algodon y a elevarse mucho su precio. Para el ano en que Antunano fallecio (1847), al problema de la materia prima se sumo el peligro de perder la fabrica a manos de los agiotistas que le habian suministrado dinero y algodon: Manuel Escandon, Francisco Iturbe, Cayetano Rubio y sobre todo el frances Pedro Berges de Zuniga, establecido en el puerto de Veracruz. No es de extranar que este se hiciera finalmente dueno de la mayor parte de los bienes que Antunano dejo al morir; entre ellos la hacienda de Santo Domingo que se le adjudico primero, y la fabrica de La Constancia que obtuvo varios anos despues. (4)

Arrendamiento y estancamiento

Aguirre y Carabarin han mostrado el papel de acaudalados comerciantes como Pedro Berges de Zuniga, que refaccionaron a las nacientes fabricas textiles y acabaron apropiandose de ellas por deudas. No fueron empresarios industriosos sino especuladores codiciosos que explotaron las fabricas a trasmano, dandolas en arrendamiento. Su participacion en la conformacion de una planta textil no fue activa sino pasiva; para incrementar sus capitales no lo hicieron creando una industria y corriendo riesgos, sino limitandose a obtener de ella una renta segura, que el arrendatario debia pagar sin importar como le fuese en el negocio.

Se sabe que desde 1843 Antunano debia a Pedro Berges $24,519 por "liquidacion de cuentas". Dos anos despues su deuda aumento considerablemente, cuando recibio de el algodon a credito por $100,000, con garantia hipotecaria sobre La Constancia. Despues obtuvo un prestamo en efectivo de casi $25,000 y mas tarde le quedo a deber $69,000 "por concepto de unas letras de cambio de las que habia resultado responsable". Para afianzar el compromiso, Berges concedio un nuevo prestamo a la testamentaria de Antunano. En 1849 se le entregaron varios bienes de Antunano mas no La Constancia. Ya que no se le cubrio con ellos todo lo que se le debia, demando la adjudicacion de la fabrica con el compromiso de liquidar las cuentas que tuviese pendientes. En 1864 se resolvio favorablemente su solicitud, en pago de deudas, por lo que, de acuerdo con lo que la ley establecia en tales casos, adquirio la fabrica por 2/3 de su valor ($162,650). Dos anos antes La Constancia aparecia con 7,608 husos, la cifra mas elevada de todo el periodo que aqui estudiamos. (5)

Berges no deseaba la factoria para explotarla directamente, ni para mejorarla y obtener asi mas ganancias. Los bienes de que se hizo dueno o que monto en Puebla entre 1849 y 1865 (ademas de La Constancia las contiguas haciendas y molinos de Santo Domingo y La Noria, el vecino rancho de Agua Azul y las fabricas textiles Economia, La Noria y La Independencia), no los considero un medio para reproducir su capital sino un "patrimonio inmobiliario para usufructuar rentas vitalicias". Que esto desalento la reinversion y la modernizacion se aprecia si consideramos lo que paso con La Noria, montada con unas cuantas maquinas de hilatura que, a su cierre, pasaron a La Independencia, la cual recibio tambien otras maquinas usadas, provenientes de La Constancia y de Economia. Esta ultima tuvo mejor suerte, ya que se le instalaron nuevas maquinas, pasando de 3,900 husos en 1853 a 5,000 en 1877, si bien para 1889 habia retrocedido a poco menos de 3,500 husos. (6)

En cuanto a La Constancia, para 1854 en que Berges la tomo constaba de una "sala vieja" y una "sala nueva", las cuales arrendo, respectivamente, a Nicolas y a Jose de Teresa, dos conocidos comerciantes de origen espanol de la ciudad de Mexico. De 1869 a 1880 la "sala vieja" fue arrendada a una sociedad denominada Benitez Hermanos, y de 1880 a 1895 al rico poblano Joaquin de Haro y Ovando. El primer arrendatario hizo algunas mejoras cuyo costo tuvo que disputar a Berges en un juicio; los hermanos Benitez introdujeron 35 telares de su propiedad y recibieron 15 de la "sala nueva"; De Haro incorporo por su parte varias maquinas nuevas y usadas (batiente, cardas, veloces, telares, engomadora, caldera y turbina) que Berges convino en pagarle con la renta. En la "sala nueva" tambien Jose de Teresa introdujo telares nuevos y usados que Berges le fue pagando. A partir de 1874 la arrendo al conocido vecino de Puebla Luis de Haro y Tamariz, cuando su maquinaria estaba ya desgastada; como este murio sin fenecer el contrato, su testamentaria la subarrendo a Joaquin de Haro y Ovando, quien renovo en 1885 el arrendamiento con la testamentaria de Berges, ya que este habia muerto un ano atras. Como puede deducirse, De Haro y Ovando exploto simultaneamente ambas salas hasta 1895 en que se vendio La Constancia. Para entonces la obsolescencia y el desgaste se advertia en los calificativos de "antiguas", "medio uso" y "muy usadas", que se dio en los inventarios a la generalidad de sus maquinas. (7)

Ampliacion y modernizacion

En 1895 siete beneficiarios de Pedro Berges decidieron liquidar las propiedades y negocios que este habia hecho en nuestro pais. Dada su permanente residencia en Francia, tal vez les resultara mas facil vender los bienes heredados, que administrarlos o hacerlos administrar desde alla. Decidieron vender la fabrica a un enriquecido hijo de frances, proveniente de la villa de Chalchicomula -hoy Ciudad Serdan, cerca de los limites con Veracruz-, donde se dedicaba a la agricultura y a la industria harinera. Fue asi como Antonio Couttolenc compro en 1895 La Constancia, en $280,000; represento su unica incursion en los textiles poblanos, y eso por breve tiempo, pues al cabo de diez anos la vendio al santanderino Francisco M. Conde, un dinamico empresario que extendio sus intereses a la agricultura, el comercio, la banca y la industria textil, en esta como dueno o socio de un total de seis factorias. (8)

Por la rapidez con que Couttolenc se desprendio de La Constancia cabe pensar que las mejoras que experimento por esos anos se debieran mas bien a su sucesor, salvo la edificacion de una "nueva y elegante capilla" que aquel hizo bendecir por el obispo de Puebla, el 21 de noviembre de 1897. Obra de Francisco M. Conde fue en cambio la construccion de una nueva fachada (1909), y es probable que a el se debiera la adquisicion de un importante lote de telares. A fines de la decada de 1880, los inventarios citados por Aguirre y Carabarin indican que habia instalados 5944 husos y 219 telares, cifras que de acuerdo con una noticia de 1913 subieron a 6944 y 404. El aumento de los husos no fue tan significativo como el de telares, haciendo que casi se duplicara la capacidad de tejido de la fabrica y se ampliaran para ello sus espacios de produccion. (9)

Si la nueva maquinaria se hubiese comprado despues de 1910, entonces la iniciativa habria correspondido a la viuda y heredera de don Francisco, Angela Conde, quien quedo al frente de La Constancia desde ese ano hasta los de 1924-1925, cuando paso a manos de un grupo de comerciantes franceses de la ciudad de Mexico, que con el fin de explotarla organizaron la Compania La Constancia Mexicana, S.A. Para entonces su capacidad productiva se conservaba casi igual, pues tenia 6964 husos y 412 telares. Era la octava fabrica en importancia, de las 63 que conformaban la planta textil poblana. (10)

El contexto del movimiento obrero textil poblano

Aunque desde 1869 los trabajadores de la industria textil poblana empezaron a movilizarse para mejorar sus condiciones de trabajo, fue hasta el primer lustro del siglo XX cuando se significaron como uno de los sectores mas inquietos de la clase obrera mexicana.

La primera noticia que hasta ahora tenemos de su movilizacion data efectivamente de aquel ano, cuando el obrero Damaso Herrera, a nombre de sus companeros de la fabrica algodonera El Patriotismo, solicito al dueno mayor paga, supresion de multas y descuentos, detener los maltratos del administrador y de los "oficiales modernos", dar de nuevo 4 telares a cada tejedor y flexibilizar los lunes la hora de entrada (6 a.m.), porque algunos operarios se exponian a sufrir desgracias al "tener que caminar de madrugada" para llegar a tiempo a la fabrica. Para el mismo ano se tiene tambien noticia de la fundacion de una Sociedad Poblana de Artesanos y de su organo informativo La Voz del Tejedor, aunque no se sabe si tuvo en sus filas a obreros fabriles. Esa certeza si se tiene en cambio con relacion a otras organizaciones: el Gran Circulo de Obreros de Mexico, cuya sexta sucursal se creo en Puebla en 1874 con la participacion de grupos de proletarios textiles, y la Gran Sociedad de los Hijos del Trabajo, formada en 1880 y que agrupo a los operarios de al menos cinco factorias textiles (Santa Cruz Guadalupe, La Asuncion, La Beneficencia, Molino de Enmedio y la fabrica Economia, fundada por Antunano en 1843). (11)

La primera huelga en una fabrica textil poblana estallo en El Mayorazgo en 1880, provocada por una rebaja de jornales y la imposicion de "veladas". Una nueva disminucion salarial y otros motivos mas, causo en 1884 una huelga de gran envergadura que se inicio en La Economia, arrendada entonces por el espanol Manuel Martinez Conde. En septiembre de ese ano, este emitio un "manifiesto" en el que deslindaba su responsabilidad, atribuyendo la generalizacion de la huelga a todas las fabricas de Puebla y Tlaxcala a la "instigacion de algunos discolos aconsejados de otros que los embaucan para explotarlos". Esta fue la primera huelga general en la industria textil de la region, cuya importancia se acrecento por su duracion de dos meses, su conduccion organizada--a cargo de una Junta Popular de Obreros--y la solidaridad economica de obreros textiles de Orizaba y del Distrito Federal. (12) Como se desprende se trato, ademas, de la primera huelga en La Constancia.

La rebaja en los estipendios y las "veladas" volvieron a generar una nueva huelga generalizada, a fines de 1900. Sin embargo, el movimiento huelguistico mas importante del porfiriato, como se sabe, fue el que estallo en la mayoria de las fabricas de Puebla y Tlaxcala en diciembre de 1906, sucedido de una revuelta que en la segunda semana de enero siguiente protagonizaron los obreros de Orizaba, en repudio a las disposiciones que el presidente Porfirio Diaz plasmo en un famoso "laudo arbitral". Concluido brutalmente en Orizaba con la represion a los descontentos, el movimiento se habia desatado en Puebla por la imposicion de un estricto reglamento en las fabricas y sus caserios. Con esa medida los patrones esperaban apagar la agitacion que habia entre sus trabajadores, al principio alentada por el Partido Liberal Mexicano (PLM), y luego vanamente controlada por los moderados dirigentes de las sucursales del Gran Circulo de Obreros Libres, la nueva organizacion que agrupaba a pequenos nucleos de inquietos trabajadores.

[ILUSTRACION OMITIR]

Muestra de la agitacion que desde antes de aquella huelga habia entre los proletarios textiles de la region, fue el caso de La Constancia, donde un grupo de obreros, influidos por la predica radical de los magonistas del PLM, fundo hacia mediados de 1906 un semanario denominado El Guia del Obrero. Dirigido por los trabajadores Pascual Mendoza, Rafael Rosete y Crispin Bautista, el periodico causo "impacto en el medio de Puebla, pues era buscado avidamente por la ciudadania en general". Se trataba de una publicacion "viril y clara ... reflejo preciso del clima social de inconformidad y naciente rebeldia". En la primera plana de uno de sus numeros, se llamaba al obrero a levantarse del "lecho ignominioso" en que se hallaba dormido; en otro articulo se clamaba porque cesaran las "vejaciones y arbitrariedades" de que eran victimas los obreros "por parte de la avaricia", y se pedia que sus remuneraciones fuesen suficientes para cubrir sus "imperiosas necesidades". (13)

Durante el regimen maderista surgieron nuevas organizaciones --como la Sociedad Cooperativa de Obreros Libres--y se produjeron varias huelgas textiles generalizadas en la region Puebla-Tlaxcala, la mas importante de las cuales se dio fundamentalmente por motivos economicos, entre fines de 1911 e inicios de 1912. En los anos subsiguientes se produjeron muchos conflictos en las fabricas de la region, pero la organizacion obrera tuvo poca fuerza; se concreto en la creacion de "uniones de resistencia" en casi todas las fabricas, agrupadas en la llamada Union de Resistencia de Puebla (URP). Las huelgas de relevancia no hallaron un terreno muy propicio, porque la lucha armada trastorno el trafico ferroviario, causando un grave desabasto de algodon y enormes dificultades para colocar los productos en otros mercados. Los numerosos cierres temporales de fabricas textiles que origino esta situacion, desalentaron a los pocos obreros activos a emprender movimientos y poner en riesgo su trabajo.

Pero en 1917 el panorama comenzo a mejorar, por los acuerdos entre las fuerzas revolucionarias y la progresiva hegemonia de los partidarios de Venustiano Carranza. Animados por la expedicion de la nueva Constitucion Politica, en la segunda mitad de 1917 se dio una dura lucha al interior de la URP para que las organizaciones de fabrica adoptasen las tacticas sindicalistas de lucha y las "uniones" se transformasen en "sindicatos". Los grupos que impulsaron esta iniciativa lograron finalmente en una asamblea, realizada el 14 de noviembre, que se aprobara la desaparicion de la URP y se creara una Federacion de Sindicatos de Puebla (FSP), a cuyo frente quedaron los obreros Ruben G. Llaguno como secretario general, Teodoro Cristales como secretario del interior, y Amado C. Morales como secretario del exterior. (14)

La FSP impulso y dirigio una de las mas importantes huelgas en la historia del movimiento obrero poblano, que se prolongo por 99 dias (entre marzo y junio de 1918) y fue secundada durante un mes por la mayoria de obreros textiles de Tlaxcala. Los huelguistas pidieron 40% de aumento efectivo a los salarios, pues la revolucion habia provocado una enorme inflacion. Los patrones les dieron solo el 15%, pero lo mas grave es que por las presiones que estos ejercieron y la desmoralizacion causada por la derrota, sus sindicatos fueron disueltos y la FSP desaparecio. Unicamente en La Constancia pervivio el sindicato, que poco despues se afilio a la Confederacion Regional Obrera Mexicana (CROM), la primera organizacion nacional estable de la clase obrera de nuestro pais. (15)

Los fatidicos conflictos de 1919 a 1923

En la historia laboral de La Constancia Mexicana, nunca fueron tan graves los conflictos obrero-patronales como en los primeros anos de vida de la CROM, o primeros de la post-revolucion. Para mejor entenderlos, hay que decir por un lado que los conflictos fueron tambien intensos en varias otras factorias del estado, sin llegar empero al fatidico nivel que en aquella alcanzaron. Por otro lado es pertinente decir que toda esa conflictividad no se entiende cabalmente, si se ignora el triunfo de los constitucionalistas y la promulgacion de una Constitucion que los trabajadores mexicanos sintieron realmente promisoria, asi como el proselitismo de cuadros de la izquierda nacional e internacional que se volcaron a difundir los principios y programas del socialismo, del comunismo y del anarquismo, corriente, esta ultima, que fue la que hallo mayor acogida, quizas porque recordara fuertemente al magonismo.

El flamante articulo 123 constitucional y el bombardeo doctrinal estimularon enormemente la lucha obrera y la masiva adopcion de la tactica de la "accion directa". Esta fue claramente seguida por los nacientes sindicatos de la CROM, a pesar de que sus dirigentes nacionales no fuesen promotores de ella sino de la "accion multiple". La real autonomia de que gozaron al principio los sindicatos cromistas fue lo que les permitio aplicar aquella tactica, actuando en los hechos como impulsores de un sindicalismo revolucionario; como sindicatos tan "rojos" como los de las agrupaciones anarquistas y comunistas. Esa tactica, que se tradujo en manifestaciones ostensibles y multitudinarias de descontento, en el cotidiano y abierto enfrentamiento a los empleados superiores, en el estallamiento repentino del motin y de la huelga, en el vivo afan por intervenir en la contratacion y en las normas de trabajo, en la aguerrida lucha porque los patrones reconociesen a los sindicatos y a los representantes obreros, en la afiliacion obligatoria de todos los trabajadores, en la insistente demanda de la solidaridad obrera, y aun en la virulenta medida de "hacerse justicia por propia mano", fue en estos anos seguida en Puebla por muchos sindicatos textiles, cromistas y no cromistas, incluido, desde luego, el de La Constancia.

La cadena de conflictos que envolvieron a esta factoria fue inicialmente posible por la pervivencia del sindicato y su afiliacion, en 1919, a la Confederacion Sindicalista del Estado de Puebla (CSEP), adherida a la CROM. Todo indica, sin embargo, que en estos anos fue la organizacion estatal, y no la nacional, la que presto todo su apoyo al proletariado textil y en particular a los trabajadores de La Constancia, quienes fueron uno de los ultimos contingentes en levantar la gran huelga de 1918, y en acudir a ella con mucha frecuencia en los siguientes anos. Asi paso en los meses de abril y mayo de 1919, cuando se produjo una especie de huelga intermitente, al principio estallada por el cese de varios tejedores, y luego por el intento de los obreros de "usurpar--dijo la empresa--las funciones del maestro" al tratar de "distribuirse el trabajo ellos mismos". Durante dos dias hubo graves disturbios, que la parte patronal describio de esta manera:
   (Los obreros) formaron tumulto en las afueras de la fabrica y
   entregaronse a mil desmanes: lanzaron gritos subversivos,
   destruyeron las plantas del jardin, y arrojaron sobre la via una
   plataforma, con animo, seguramente, de causar no pocos perjuicios
   (Al dia siguiente) en cuanto tuvieron delante al maestro ...
   repitieron el motin, pasando ya de las amenazas a las violencias
   fisicas: dispararon fierros y ladrillos contra el maestro y los
   dependientes que estaban alli (el administrador) recibio una
   lanzadera sobre la frente, que le produjo lesiones ... Cuando se
   avistaba la tropa (que se pidio a la vecina fabrica de Santo
   Domingo), obedeciendo un grito de su representante, los obreros
   abandonaron la fabrica ... (16)


Para julio del mismo ano la continuacion de los conflictos llevo a una huelga momentanea, ocasionada por el empeno de la empresa en "no reconocer la representacion obrera". Al reanudarse las labores, el maestro de tejidos, el espanol Ramon Pares, llamo "la atencion a unos tejedores por mal trabajo", y en respuesta un operario le lanzo un fierro que le hirio la cabeza. Como sus companeros lo encubriesen, el administrador suspendio a varios de ellos y asi los mantuvo a pesar de que mas tarde entregaron al agresor a las autoridades. En realidad la patronal presionaba para obtener mas ventajas: si tras la huelga de mayo habia sido legalmente autorizada para hacer "una seleccion de gente" dejando fuera de la fabrica a los diez obreros mas insumisos, ahora la Junta de Conciliacion y Arbitraje la autorizo a "hacer una nueva seleccion", formando "una lista de los operarios que no convienen a la fabrica", y que, por supuesto, quedaron rescindidos. (17)

Como en la generalidad de las fabricas, la pervivencia y el reconocimiento del sindicato fue la lucha que mas costo a los trabajadores de La Constancia. El resultado de la huelga que acabamos de mencionar no fue el despido de cualesquiera trabajadores, sino, evidentemente, de aquellos que tenian el rol de dirigentes. Esto denuncio en octubre siguiente Esteban Carranza, quien ademas de haber representado a los obreros fungia como tesorero de la CSEP. Tambien Justo y Miguel Rosete fueron separados entonces por el administrador Juan Zamora, "por desempenar una comicion que sus companeros les confiaron ante la Junta de Conciliacion y Arbitraje" (sic). Los tres pidieron al Departamento del Trabajo se les reinstalara en sus puestos, porque su despido atentaba contra "las Leyes de nuestro Pais, segun fraccion XXII, del Articulo 123, de la Ley del Trabajo y previcion Social, y al mismo tiempo la fraccion XVI, del mismo Articulo" (sic). Los lideres tambien se quejaron de las maniobras de los patrones agrupados en el Centro Industrial Mexicano (CIM), para impedir que los emplearan en las demas factorias:
   dado que donde quiera que nos presentamos solicitando trabajo se
   nos niega, diciendonos que es por orden del Sentro Industrial, cosa
   que nosotros jusgamos que no es legal, que por desempenar una
   comicion de nuestros companeros, ahoy se nos niegue el Trabajo,
   donde nos presentamos esto es localmente, pues podemos salir fuera,
   pero si icieramos tal cosa, seria sentar un mal presedente (sic).
   (18)


En los dos meses siguientes, nuevas huelgas estallaron en La Constancia. En noviembre fue al parecer un radical de origen catalan, llamado Juvencio (o Narciso) Fierros (o Fils), quien convencio a los operarios de suspender sus labores por causas que ignoramos, pero que los patrones imputaron al proselitismo de dicho "agitador de obreros", quien habia estado preso en Tlaxcala y ahora circulaba por las fabricas de Puebla promoviendo exitosamente la huelga. En diciembre no se necesito de la arenga de nadie para provocar otra, esa vez por la rebaja de 6 centavos que el administrador Zamora venia haciendo sobre cada 25 metros de cierta clase de tela. Una comision obrera logro que el descuento cesara, pero al negarse Zamora a devolver lo adeudado los obreros se rehusaron a seguir produciendo la tela en cuestion. Como el administrador se auxilio de un piquete de soldados para impedir la entrada de los inconformes y amenazo con quitarles definitivamente el trabajo, los obreros respondieron con una nueva huelga. (19)

En el curso de los meses que siguieron no dejo de haber inconformidad en La Constancia y en la mayor parte de factorias de la region. Los patrones siguieron atribuyendo la efervescencia obrera a la "actividad extraordinaria" de los "agitadores de oficio", que andaban "inundando las fabricas de hilados y tejidos con pubicaciones malsanas y subversivas, empujandolos por la pendiente del desorden y la desobediencia a la ley"; reflejo de ello--decian--era la reiterada declaracion de "huelgas a su capricho, sin la mas ligera sombra de justificacion". Y en verdad que casi no hubo fabrica que no fuese afectada por movimientos huelguisticos, pese a lo cual solo una huelga tuvo caracter general. Comenzo el 26 de octubre de 1920 y concluyo el siguiente dia 4. Esgrimiendo el "alza de articulos de primera necesidad" frente a salarios "completamente irrisorios", la CSEP demando ante el CIM aumentos del 45 al 60%. Los patrones alegaron que no se debia la huelga a la carestia, porque los precios de los viveres habian "bajado considerablemente"; dijeron que se trataba en el fondo de una huelga de solidaridad con los estibadores de Veracruz y los tranviarios de la angelopolis. (20) No obstante la fuerza que le dio su caracter generalizado, la huelga termino en un rotundo fracaso pues ningun aumento fue concedido. Probablemente para los obreros la lucha economica podia posponerse, mas no la lucha sindical y laboral al interior de cada fabrica, que mantuvieron con los mismos brios todavia por algunos anos mas.

A fines de aquel noviembre de 1920, la viuda de Francisco M. Conde informo que el dia 22 se habian ido a la huelga los obreros de su fabrica La Constancia, por el despido del tejedor Luis Sosa, quien habia llegado en "estado de ebriedad, injuriando a los empleados". El administrador intervino pero Sosa estuvo--segun ella--a punto de apunalarlo, por lo que aquel "saco su pistola y con el puno de la misma le dio un golpe ligero en la cabeza" (sic). La empresa se negaba a reinstalar al despedido porque decia que si la violencia obrera se toleraba peligraria la vida de los empleados. (21)

Como vemos en La Constancia, como en todas las fabricas textiles del pais y de la region, la confrontacion entre obreros y empleados de confianza siguio presentandose, pues lo que en el fondo se dirimia era el reconocimiento y funcionamiento de la organizacion obrera. Mas alla de las mutuas antipatias personales, se trataba de la lucha de dos fuerzas opuestas: la de los sindicatos por hacerse reconocer en las fabricas e incluso por imponer en ellas una especie de cogestion obrera--dado su empeno en intervenir en la contratacion de mano de obra y en la normatividad del trabajo--, y la de las administraciones por impedir la existencia y cualquier avance de aquellos. El endurecimiento de las posiciones condujo a numerosos conflictos en la industria textil nacional, que comenzaron a diluirse hasta bien avanzado el gobierno del general Alvaro Obregon y se disiparon cuando empezaba el de su sucesor.

Noticia de otra huelga en La Constancia se dio en octubre de 1922, por razones que aun desconocemos. Frente a ella la viuda de Conde procedio a la "clausura definitiva" de la factoria, diciendo que se hallaba en liquidacion, como efectivamente ocurria. Las crecidas deudas que recien habian motivado una declaracion de quiebra de la empresa, llevaron al sindico de la liquidacion judicial, Eladio Martinez Pando, a visitar al propio presidente Obregon para pedirle su apoyo. El estado de quiebra se prolongo por dos anos, pero aquella huelga ceso casi enseguida, tal vez porque los obreros percibieran que no era momento de sostenerla. (22)

Aun asi siguio latente la animosidad obrera, que reaparecio a comienzos del mes de diciembre, en forma no solo violenta sino inusual. El dia 2 de ese mes el administrador Ramon Pares--antes maestro de tejidos--fue asesinado cuando se dirigia a la fabrica, llevando consigo el dinero de la raya semanaria. Ya que este no fue robado, el crimen adquirio un marcado cariz politico. Como era de esperar, la alarma cundio entre los patrones y sobre todo entre los empleados de confianza. Como medida de presion el CIM ordeno a sus fabricas afiliadas cerrar desde el dia 4, exigiendo la aprehension y el castigo a los culpables, que se desarmara a los obreros y se garantizara la vida del personal de confianza, reforzando o restituyendo los destacamentos de soldados en cada factoria. Sin embargo, dos o tres dias despues se reactivaron los trabajos, luego de que el gobernador prometiera que cumpliria con dichas exigencias. La empresa aprovecho el momento para clausurar la factoria por "exceso de produccion", lo que a fines de diciembre todavia se mantenia. (23)

Muchos rumores se desataron sobre los posibles asesinos de Pares. Segun unos, habia sido cometido por obreros de la propia fabrica; segun otros, por parte de los lideres de la CSEP. Esta segunda opinion, que compartia la directiva de los patrones agrupados en el CIM, cobro fuerza en abril de 1923, cuando la CSEP publico en su organo periodistico Resurgimiento, una advertencia que debio helar la sangre a quienes se dirigio abiertamente:
   Senores Administradores: la sombra de Ramon Pares, administrador
   que fue de la fabrica "La Constancia" y que cayo muerto por las
   balas vengadoras de tantos ultrajes, tantos insultos y atropellos,
   insolencias e injusticias, os aconseja prudencia, si no quereis
   correr la misma suerte, si no quereis quedar restirados como
   perros, en mitad de la calle, pagando de este modo el proceder tan
   desgraciado que teneis para con los trabajadores ... (24)


Por esta nota periodistica, parece claro que el crimen de Pares fue un acto de venganza por los malos tratos y las injusticias que los mas altos empleados de las fabricas cometian en contra de los obreros. Como el CIM observo pleno de ironia, la CSEP no lo veia como un asesinato, sino como "un acto plausible de justicia"; denunciaba que al hacer de el "una apologia" instaba a los obreros a acabar con la vida de otros administradores de fabrica. Para fortuna de todos, el asunto paro ahi; no tanto porque decayera por si misma la agitacion entre los obreros o porque un escarmiento resultara del castigo a los culpables, pues el crimen quedo impune. Simplemente la agitacion se hizo imposible o se cancelo por el cierre mismo de la factoria. Mas que la sobreproduccion esgrimida, fue la quiebra judicial de la viuda de Francisco M. Conde la que propicio el cierre y hasta la perdida de la fabrica, de modo que, cuando reabrio sus puertas, hacia 1925, ya pertenecia a una nueva firma, bajo la razon social Compania La Constancia Mexicana, S.A.

Aparte del hecho de que ese cambio de propietarios pudiera haber aminorado la reciproca animadversion entre obreros y empleados de confianza, es cierto que para entonces los sindicatos cromistas fueron reconocidos por los patrones y las autoridades, a cambio de lo cual la CROM nacional inicio una politica de colaboracion de clases y arremetio contra la autonomia de sus sindicatos y de sus organizaciones estatales y locales. No sin conflictos internos impuso sus criterios a la CSEP, lo que fue decisivo para disminuir la conflictividad laboral en la industria textil poblana, al menos en los siguientes tres anos.

El asesinato de Ramon Pares fue, sin duda, la expresion mas extrema del malestar obrero contra los empleados textiles y en particular contra los administradores o directores, los agentes patronales visiblemente mas empenosos en impedir el avance del sindicalismo. En otras fabricas poblanas, como Amatlan, Santo Domingo, Metepec y La Union, tambien hubo por estos anos diversos atentados contra ese tipo especifico de personal directivo, pero en ninguna de ellas el saldo fue tan fatal como en La Constancia Mexicana.

Recibido: 30 de enero del 2003

Aceptado: 22 de noviembre del 2003

(1) Sanchez Flores, Ramon, Historia de la tecnologia y de la invencion en Mexico. Introduccion a su estudio y documentos para los anales de la tecnica, Mexico, Fondo Cultural Banamex, 1980, p. 266.

(2) Hale, Charles A., "Alaman, Antunano y la continuidad del liberalismo", Historia Mexicana, Num. 42, Mexico, COLMEX, 1961, pp. 231-232; Mariano Torres, El origen de la industrializacion de Puebla, Mexico, Claves Latinoamericanas-COLPUE, 1995, pp. 52-53.

(3) Illades, Carlos, "La empresa industrial de Estevan de Antunano (1831-1847)", Secuencia, Num. 15, Mexico, Instituto Mora, 1989, pp. 31-33.

(4) Ibid, pp. 38, 44-46; Carmen Aguirre y Alberto Carabarin, "Propietarios de la industria textil de Puebla en el siglo XIX: Dionisio de Velasco y Pedro Berges de Zuniga", Puebla en el siglo XIX. Contribucion al estudio de su historia, Puebla, CIHS-ICUAP, 1983, pp. 188-189.

(5) Idem; Juan Chavez Orozco, Monografia economico-industrial de la fabricacion de hilados y tejidos de algodon, Mexico, SEN, 1933, pp. 37-38.

(6) Aguirre, Carmen y Alberto Carabarin, "Propietarios de la industria textil de Puebla...", pp. 190-192.

(7) Ibid, pp. 191-198.

(8) Archivo General de Notarias de Puebla (en adelante AGNP), notario Patricio Carrasco, libro de protocolos de 1895, 2 semestre, ff. 78v-86v.

(9) Mendizabal, Jose de, 10 Almanaque de efemerides del Estado de Puebla para 1901, arreglado al meridiano de su capital, Mexico, s/a, p. 164; Archivo General de la Nacion (en adelante AGN), fondo Departamento del Trabajo, 1913, caja 31, Exp. 2.

(10) Gamboa, Leticia, "Ascenso y declinacion de una familia empresarial. Los Conde y Conde, 1897-1928", Boletin de investigacion del movimiento obrero, Num. 5, ano III, Puebla, CIHMO-ICUAP, 1982, pp. 65-83; Leticia Gamboa, Los empresarios de ayer. El grupo dominante en la industria textil de Puebla, 1906-1929, Puebla, 1985, UAP, pp. 62 y 72.

(11) Archivo Historico de la Secretaria de Relaciones Exteriores, 1869, serie 6, legajo 16, Exp. 173; Juan Carlos Grosso, Los trabajadores fabriles de la industria textil en la ciudad de Puebla y sus alrededores (siglo XIX), Puebla, 1984, inedito.

(12) Archivo privado de Manuel M. Conde Sucs., libro copiador, Num. 35, f. 833.

(13) Olvera, Manuel Frias, Aquiles de Mexico, Mexico, INEHRM, 1978, pp. 37-38.

(14) Archivo del Centro Industrial Mexicano (en adelante ACIM), libro de actas de la Junta Directiva, Num. 2, ff. 47-48; libro copiador, Num. 4, f. 2.

(15) ACIM, libro copiador, Num. 4, ff. 48-313; CROM, organo de la CROM, revista quincenal, Num. 97, 1 de marzo de 1929.

(16) ACIM, libro copiador, Num. 7, ff. 41-44.

(17) La Tribuna, Puebla, 19 de enero de 1920; ACIM, libro copiador, Num. 7, ff. 176, 178, 179 y 188.

(18) AGN, fondo Departamento del Trabajo, 1919, caja 169, Exp. 34.

(19) La Tribuna, Puebla, 4 de diciembre de 1919 y 19 de enero de 1920; ACIM, libro copiador, Num. 7, f. 372.

(20) ACIM, libro copiador, Num. 7, ff. 41-42; Num. 8, ff. 489-491; Num. 9, f. 90.

(21) ACIM, libro copiador, Num. 9, ff. 84-85.

(22) ACIM, libro copiador, Num. 12, ff. 266-270.

(23) ACIM, libro copiador, Num. 12, ff. 321-323 y 347.

(24) ACIM, libro copiador, Num. 12, ff. 393-395.

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Author:Gamboa Ojeda, Leticia
Publication:Tzintzun: Revista de Estudios Historicos
Article Type:Report
Date:Jan 1, 2004
Words:6791
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