Printer Friendly

La configuracion del espacio politico en el Reino de Leon: los marcos territoriales del poder feudal en el ambito leones.

En la edad media, el ejercicio del poder politico por parte de autoridades como comites, imperantes y potestates se inscribia dentro de un espacio que aparecia como marco territorial de sus atribuciones jurisdiccionales. En el Reino de Leon, la documentacion muestra como, ya desde los siglos altomedievales, las funciones de los condes se hallaban vinculadas a ambitos geograficos determinados. Asi lo manifiestan expresiones como "Vermuduz Nunnez comes in Ceie", "comite Gartia Gomiz in Livana" o "Garsea comite in Zeia et in Graliare" (1). Tambien lo evidencian las multiples referencias a circunscripciones calificadas como territoria, mandationes o commissos, que se presentan como ambitos de actuacion del poder politico. En este trabajo se analizaran los marcos territoriales que encuadraron el ejercicio del poder feudal en las comarcas leonesas durante la alta edad media, intentando dar cuenta de la genesis, dinamica y naturaleza de estos distritos a fin de esbozar una caracterizacion global del espacio politico en el Reino de Leon.

1. Planteamiento del problema

Claudio Sanchez Albornoz (1971a) ha planteado que el territorio del reino asturleones se hallaba dividido en un conglomerado de distritos administrativos que hundian sus raices en la tradicion juridica visigotica. Estas circunscripciones, denominadas mandationes o mandamenta y commisa o comitatus, estarian gobernadas por delegados temporales o permanentes del monarca, que ejercian las funciones fiscales, judiciales y militares en representacion del poder publico a traves de concesiones ad imperandum y privilegios de inmunidad (2). Esta concepcion supone la existencia de un entramado administrativo estable y jerarquizado, integrado por espacios territoriales delimitados que constituian el marco de actuacion de los delegados de un poder central.

Guardando cierta afinidad con esta interpretacion, Juan Jose Sanchez Badiola (2004) plantea en su extenso trabajo sobre el territorio de Leon que los distritos calificados como territorios, comisos y mandaciones presentan un caracter administrativo, vinculado al ejercicio de las funciones militares, jurisdiccionales y fiscales derivadas de la potestas publica. De ello deduce que "es inevitable pensar en un espacio enmarcado dentro en unos limites lo suficientemente precisos como para evitar roces y conflictos entre unas demarcaciones y sus vecinas" (432). Sin embargo, admite que la definicion de estos espacios habria sido consecuencia de un largo proceso de delimitacion territorial que nunca llegaria a adquirir un caracter permanente y estable (430-433).

Por otra parte, algunos autores rechazan la concepcion de estos distritos como espacios geograficos definidos, entendiendolos, por el contrario, como ambitos de actuacion politica de limites sumamente difusos y en los que se superpondrian y entremezclarian diversos tipos de derechos (Estepa Diez, 1977: 436-438; Minguez Fernandez, 2000: 247-253). Como senala Garcia de Cortazar (1999), no sera sino desde mediados del siglo XII que se producira un avance significativo en el proceso de territorializacion de los marcos del poder politico en el Reino de Leon. En la alta edad media, por tanto, no seria posible reconstruir el ambito de proyeccion territorial del ejercicio de la autoridad ni probar la existencia de una red continua de encuadramiento politico (16).

Este marco interpretativo parece ser, en efecto, mas apropiado para definir la naturaleza del entramado politico en el Reino de Leon. Como se pretendera poner de manifiesto en este trabajo, el proceso de implantacion de las estructuras politicas del reino astur sobre el territorio leones no parece responder a una logica de "division administrativa" propia de una entidad estatal sino, mas bien, a un proceso de paulatina subordinacion de las poblaciones libres a un conjunto de civitates y castros que habiendo sido la base del control militar sobre la region se resignificarian luego como nucleos de poder a partir de los cuales se producira la jerarquizacion y organizacion del espacio politico. En esta perspectiva, territorios, comisos y mandaciones no aparecen como espacios definidos territorialmente sino como ambitos sujetos al control politico senorial. Ambitos dinamicos, en tanto que se definen a partir de la imposicion politica efectiva sobre hombres y villas, pero tambien a partir del conflicto entre las distintas esferas de poder por la ampliacion de sus respectivas areas de irradiacion politica. Ambitos, por otra parte, heterogeneos, discontinuos, perforados por los cotos inmunes de los establecimientos religiosos, por los enclaves de poder constituidos por otros senores o por la propia resistencia del campesinado libre a la sujecion feudal.

2. La ocupacion militar del territorio leones: los castros

Ante todo, debe examinarse la forma en que se llevo a cabo la ocupacion militar de la terra de foras, como se ha calificado en la documentacion al extenso territorio situado entre la Cordillera Cantabrica y el Duero, dado que esta ocupacion constituiria la base sobre la que se estableceria el control politico sobre el espacio leones.

La incorporacion de las tierras que se extendian mas alla de la cordillera cantabrica a las estructuras politicas del reino astur tendria su inicio a mediados del siglo IX, con la restauracion de las ciudades de Leon y Astorga por Ordono I entre 854 y 856 (3). Mas tarde, su hijo Alfonso III ocuparia las plazas de Sollanzo y Cea, hacia el sur Simancas y Duenas, y en la ribera norte del Duero, Zamora y Toro (4). Junto a la ocupacion de estos antiguos enclaves urbanos, las cronicas hacen tambien referencia a la construccion o restauracion de estructuras castrales como Luna, Gordon y Alba (5).

Los testimonios documentales se ajustan a los datos provenientes de la arqueologia. Avelino Gutierrez Gonzalez (1995) revela la existencia en tierras leonesas de numerosas fortificaciones correspondientes al periodo altomedieval. Muchas de ellas tendrian origenes protohistoricos, siendo restauradas y reutilizadas en el proceso de ocupacion militar de los territorios situados al sur de la cordillera cantabrica por el reino astur (21-30). Estos castros, que se encuentran tambien testimoniados en la documentacion de archivo -entre ellos, Castro Fruela (CDACL I, doc. 15, 904; CDMS I, doc. 23, 921; doc. 214, 963; doc. 256, 970; doc. 330, 986; CDMS II, doc. 431, 1032), Castro de Melgar de Foracasas (CDMS I, doc. 188, 961; doc. 246, 967; doc. 340, 988), Castro de Saldana (CDMS I, doc. 129, 950), Castro de Monzon (CDACL I, doc. 17, 904), Castro de Ardon (CDACL I, doc. 243, 952; CDACL II, doc. 306, 958; doc. 312, 959; doc. 332, 960, doc. 334, [937-960]; doc. 343, 961; doc. 411, 969), Castro de Sollanzo (CDACL II, doc. 453, 978), Castro Gonzalo (CDACL II, doc. 486, 982; CDACL III, doc. 748, 1017) o Castro de Mazaref (CDMS I, doc. 310, 981; CDACL III, doc. 538, 990)--permitirian sustentar el control militar del territorio, proporcionando defensa ante eventuales razzias, control de los pasos de montana y visibilidad sobre los campos circundantes. El autor senala asimismo la existencia de estructuras fortificadas mas amplias, los castillos, que se distinguen de los castros por la mayor dimension de sus recintos. Identifica entre ellos a los castillos de Bonar, Alba, Gordon y Luna, que integraban la linea cantabrica del sistema de fortificaciones de Alfonso III. El mayor tamano de estas estructuras habria hecho posible su funcionalidad como refugio para una parte de la poblacion o para el ganado (Gutierrez Gonzalez, 1995: 44-49).

Una vez consolidado el control militar sobre la region, en especial tras la fortificacion de la linea del Duero, comenzaria el proceso de organizacion politica de los territorios incorporados al reino astur. En este contexto, las estructuras castrales trascenderian su originaria funcionalidad defensiva, convirtiendose en la base sobre la que se comenzaria a implantar el control politico sobre la poblacion. Asi, junto a las civitates que se estaban restaurando, como Leon, Astorga, Cea o Sollanzo, castros y castillos emergerian como nucleos de la organizacion politica del territorio leones, siendo los comites los principales encargados de hacer efectiva la subordinacion de las poblaciones a las estructuras politicas del reino.

3. Control politico y organizacion territorial

Descartada por historiadores y arqueologos la tesis albornociana que sostenia la despoblacion estrategica del valle del Duero y su posterior repoblacion sobre tierras abandonadas y yermas (Sanchez Albornoz, 1966), en la actualidad se considera, siguiendo la linea de interpretacion abierta por Ramon Menendez Pidal (1970), que lo que los documentos califican con el vocablo de populare no era sino la imposicion politico-administrativa del reino astur sobre las ciudades y poblaciones conquistadas (6). Esto no implica negar, ciertamente, la importancia de los movimientos migratorios hacia el valle del Duero que, espontaneos o siguiendo la iniciativa regia, protagonizaron poblaciones procedentes tanto del primitivo solar astur como de al-Andalus (Reglero de la Fuente, 1994). De hecho, el afianzamiento del control militar mas alla de las montanas cantabricas debio sin duda favorecer la colonizacion de espacios productivos. La ocupacion militar de las tierras leonesas a traves de la creacion y restauracion de estructuras defensivas permitiria pues dar comienzo a un largo proceso a traves del cual la region fue incorporandose a las estructuras politicas del reino astur. Como hemos visto, esto supuso la restauracion de antiguas ciudades (Leon o Astorga, por ejemplo) como centros politico-administrativos, militares y religiosos, asi como la aparicion de un conjunto de castros o fortalezas que, trascendiendo su inicial funcionalidad defensiva, constituirian los nucleos articuladores de la organizacion politica del territorio. A partir de entonces comienza a aparecer en la documentacion un conjunto de vocablos--territorium, suburbium, commissum, mandationes, mandamentum--que dan cuenta de una incipiente ordenacion y jerarquizacion del espacio politico. Y para controlar estos territorios, los monarcas recurriran a los grandes magnates laicos y a las principales instituciones religiosas del reino.

a. Territorium, suburbium

El termino mas utilizado en la documentacion para referirse a la organizacion politica del reino es el de territorium. Si bien el vocablo presenta un amplio campo de significaciones, adquiriendo frecuentemente un sentido comarcal de fuerte connotacion geografica, en ocasiones es tambien empleado para aludir a un espacio subordinado a algun tipo de centro politico (Estepa Diez, 1972; 1977: 436; Montenegro Valentin, 1999: 155; Sanchez Badiola, 2004: 421-424). Algunos de estos territorios remitian a ciudades o centros urbanos, religiosos o militares de epoca tardoantigua, tales como Leon, Astorga, el Bierzo, Coyanza o Saldana (7). Otros se vinculaban, por el contrario, a estructuras de caracter defensivo, como Ceion, Ardon, Alba, Luna, Gordon o Noanca (8). Asi, estos territoria definidos en torno a los castros y antiguos centros urbanos se convertian en los primeros instrumentos de la organizacion politica del espacio leones. Ahora bien, este espacio politico ira experimentando una progresiva jerarquizacion y complejizacion, lo que se plasmaria en la documentacion de manera diversa (9). En este contexto, el territorium o suburbio legionense parece emerger como ambito de organizacion superior (Estepa Diez, 1972). Se han distinguido dos espacios diferenciados de jerarquizacion territorial en el territorium legionense. Por un lado, el ambito delimitado por el Fuero de Leon, que subordinaba a la ciudad diversos territorios cercanos a la misma. Por otro, el espacio determinado por la supremacia de la ciudad de Leon sobre un extenso conjunto de territorios--muchos de ellos bajo el control de la aristocracia laica--a lo largo de la region comprendida entre la Cordillera Cantabrica, el Duero y el Pisuerga. Las relaciones establecidas entre este suburbio legionense y las distintas demarcaciones menores no resultan, sin embargo, aprehensibles. De acuerdo con Sanchez Badiola (2004), los territorios vinculados a la ciudad de Leon estarian subordinados de forma directa al realengo, a diferencia de distritos que, como Cea, Saldana o Grajal, se encontraban bajo control condal. Esta situacion no seria estable, constatandose oscilaciones en la condicion administrativa de algunos distritos que podian aparecer de forma vacilante como territorio independiente y como territorio supeditado al suburbio legionense (412-418).

Despues de territorium, el vocablo mas habitual para referirse a un espacio jurisdiccional en la alta edad medida era el de suburbium. De acuerdo con su propia etimologia, el termino remite en principio al espacio subordinado a una ciudad. Carlos Estepa (1977) ha senalado la sinonimia entre los terminos territorium y suburbium, que expresarian una idea de subordinacion administrativa (436). En este sentido, se ha utilizado para hacer referencia a los territorios dependientes de ciudades como Leon y Astorga, los principales centros urbanos de la region leonesa, pero tambien a los de enclaves urbanos menores como Monzon, Sollanzo, Cea, Coyanza o incluso Melgar (10). A diferencia del termino territorium, suburbium solo se empleaba en casos muy concretos, limitandose generalmente a los emplazamientos de condicion urbana (Sanchez Badiola, 2004: 424). Sin embargo, los documentos muestran que estos espacios bajo dependencia una ciudad podian estar perforados por ambitos jurisdiccionales de menor jerarquia, de la misma forma que los territoria. Asi, el monje Zuleiman, mayordomo de la reina Teresa, tenia encomendadas mandaciones que se hallaban "in suburbio civis Legione" (CDACL III, doc. 560, ano 994).

A su vez, en esta epoca hace su aparicion el vocablo "alfoz", procedente del arabe al-hawz. El termino es muy utilizado en Castilla, aludiendo a un distrito de pequena extension vinculado a algun centro defensivo (Estepa Diez, 1984). En la documentacion leonesa, en cambio, el vocablo es sumamente inusual, si bien aparece en un curioso documento de 953 para hacer referencia a los territorios dependientes de Leon y Salamanca (11). Por su parte, el Fuero de Leon establecia en su capitulo XIX la obligacion de que en todas las ciudades "et per omnes alfozes" hubiera jueces designados por el rey (Fuero de Leon: 164).

b. Commissos, mandationes

Con menor frecuencia, se hacen tambien presentes en la documentacion leonesa los vocablos commissum y mandationes. En principio, ambos terminos dan cuenta del espacio sujeto a la jurisdiccion de algun centro de poder, de la misma forma que el termino territorium. Esto se pone de manifiesto, por ejemplo, en el diploma por el que Ordono III concedia a la sede de Leon el castillo de San Salvador de Curueno "qum mandationibus suis uel homines ei deseruientes" (CDACL II, doc. 300, 951-956). Un documento de 1016 revela, asimismo, la existencia de mandamentos dependientes de los castillos de Luna y Babia (12). Sin embargo, a diferencia del vocablo territorium, los terminos de commissum y mandationes no solo presentan un campo de significacion mas restringido, que enfatiza el aspecto jurisdiccional de las circunscripciones aludidas, sino que su utilizacion se realiza en un contexto que pone de manifiesto la delegacion de atribuciones politicas a magnates e instituciones eclesiasticas por parte de la monarquia. Cabe notar, por otra parte, que estas expresiones no parecen dar cuenta de una diferencia funcional o de gradacion jerarquica entre dos tipos de unidades administrativas. De hecho, en ocasiones ambos vocablos son utilizados indistintamente: el distrito de Luna aparece en el mismo documento como comisso y como mandamentum (CDACL III, doc. 741, 1016), mientras que la circunscripcion de Ferreras ha sido denominada alternativamente como comissorio y como mandacion (CDACL III, doc. 577, 997; docs. 588-589, 999; CDSMOD, doc. 136, 1021).

Con respecto al commissum--que tambien puede aparecer como comissorio (13)--, contamos con escasos ejemplos en la documentacion altomedieval leonesa. En 916, Ordono II concedia a la iglesia de Leon el comisso de Bernesga, procedente del realengo, y el de Valderratario, "cum uillulis suis" (CDACL I, doc. 39, 916). Aqui el termino alude a algun tipo de circunscripcion politica que es transferida, con caracter de concesion beneficial, a la jurisdiccion de la sede leonesa. Por su parte, un documento de mediados de siglo hace relacion del conjunto de villas que integraban el comisso de Santa Maria, concedido por Ordono III a la sede legionense. En este diploma, Valderratario ya no es mencionado como comiso independiente sino como una de las villas sujetas al comiso de Santa Maria, lo que puede apuntar a una nueva jerarquizacion del espacio politico (14). Otra referencia a esta circunscripcion se halla en un diploma de 1016 en el que se narran los crimenes que cometio Fromarigo Sendiniz hallandose al mando del comisso de Luna (15).

El termino mandacion (o mandamento) aparece con mayor frecuencia en la documentacion de la region. La primera alusion a mandaciones en el espacio leones data de 953, pero hace referencia a hechos anteriores. Se trata de una donacion realizada por Ordono III a la sede legionense en la que se menciona que unos magnates que habian sido repobladores del alfoz de Salamanca en tiempos de Ramiro II--entre ellos, Vermudo Nunez, conde de Cea--detentaban mandationes (CDACL II, doc. 260, 953). Probablemente hacia la misma epoca, el monarca entregaba al presbitero Vincemalo "multa opes ac prestationes seu et mandationes" (CDMS I, doc. 255, 970). A su vez, el conde Fernando Ansurez recibio villas, heredades y mandaciones como concesion de Ordono III en retribucion por su ayuda contra resistentes (CDMS I, doc. 285, 976). Tambien consta en la documentacion que el monje Zuleiman, maiordomus de la reina Teresa, tenia encomendadas mandaciones en el suburbio legionense y en Campos (CDACL III, doc. 560, 994).

La catedral de Leon aparece en diversas ocasiones al frente de mandaciones. Promediando el siglo X, Ordono III concedia ad imperandum a la sede legionense y a su obispo, Gonzalo, el castillo de San Salvador de Curueno "qum mandationibus suis uel homines ei deseruientes", con Ferreras y con la villa de Pedrun, estableciendo que todos los habitantes, presentes y futuros, se sometieran a la jurisdiccion de la sede y pagaran tributos a la misma si asi lo habian hecho sus padres y abuelos (16). En 999 Alfonso V concederia nuevamente a la sede el castillo de San Salvador de Curueno "quum mandationibus suis Ferrarias" (CDACL III, docs. 588-589, 999). Unos anos despues, al fallecer el obispo Fruela, habria estallado un conflicto armado, cayendo la fortaleza de Curueno en manos del conde de Saldana Garcia Gomez. Sofocada la rebelion, en 1012 Alfonso V confirmaria una vez mas la autoridad de la sede legionense sobre el castillo de San Salvador cum suis mandationibus (CDACL III, doc. 707, 1012). Entre los magnates laicos que se hallan documentados al frente de mandationes, se destaca el conde Pedro Flainez, quien a principios del siglo XI se encontraba al mando de diversas mandaciones en la montana leonesa. En 1001, el conde aparece con la calificacion de dominus gobernando la mandacion de Valdore (17). Documentos de 1014, 1019 y 1021 muestran que el conde tambien tenia bajo su jurisdiccion la mandacion de Valdellorma, concedida por Alfonso V, asi como las de Curueno y Ferreras (18).

A partir del estudio de las mandaciones de los Flainez, Carlos Estepa (1991) ha planteado la existencia de dos tipos de mandaciones: mandaciones regias, como Valdellorma, caracterizadas por la concesion de propiedad dominical regia y de algunas atribuciones politicas por parte de la monarquia, y mandaciones propias, como Valdore, surgidas de un proceso de fijacion territorial y dominio senorial sobre los habitantes de una comunidad de aldea a partir de la posesion de una base dominical en el area (314-323). El autor no demuestra, sin embargo, la vinculacion entre la propiedad de tierras y la emergencia de una circunscripcion de indole jurisdiccional, lo que aparece mas bien como un postulado hipotetico derivado de la idea, ya planteada en otros trabajos, de que todo poder tendria invariablemente un sustento patrimonial (Estepa, 1989). Por otra parte, la documentacion nos permite, directa o indirectamente, demostrar que el poder que ejercian los Flainez sobre sus mandaciones no derivaba de su actuacion patrimonial sino de la concesion regia de derechos politicos.

Consta en un diploma de 1019 que la mandacion de Valdellorma habia sido obtenida por el conde "de dado de reie domno Adefonso, ic in Lorma, in suo iure cum ganado et omines'" (CDSMOD, doc. 116, 1019). La primera mencion de la mandacion, que coincide con la primera adquisicion patrimonial del conde en la region, data de 1014, cuando los fiadores de un tal Juan Materniz entregaban a Pedro Flainez, "comes, ad sua mandacione de Lorma", una villa y una heredad por el delito cometido por la hija de aquel con un monje (CDSMOD, doc. 99, 1014). Es decir que no sera sino a partir de la actuacion jurisdiccional en la mandacion que se registraran adquisiciones territoriales en el area por parte del conde (CDSMOD, doc. 1000, 1015, doc. 113, 1018; doc. 116, 1019; doc. 146, 1022; doc. 172, 1025; doc. 173, 1025; doc. 181, doc. 1027; doc. 187, 1028).

El caso de Valdore es mas complejo. Al no contar con evidencia directa que manifieste que la mandacion hubiera constituido una concesion regia, Estepa deduce que el poder ejercido por el conde Pedro Flainez sobre la misma habria derivado de la posesion de propiedades en la region. Sin embargo, la carencia de testimonios directos no supone necesariamente la inexistencia de un vinculo originario de la mandacion con la monarquia, que puede remontarse a tiempos anteriores. En 854 Ordono I concedia, con caracter hereditario, la villa de Valdore a un tal Purello, que habia luchado contra los moros. Si bien se indica en el diploma que el territorio habia sido tomado de scalido, el rey confirmaba la potestad sobre la villa, lo cual indica que se constituia, al menos en un plano simbolico, en el depositario primigenio de la soberania politica (19). Creemos que se puede plantear la hipotesis de que la mandacion de Valdore, a cargo de Pedro Flainez durante el primer tercio del siglo XI, deriva del poder concedido por Ordono I a Purello sobre villa homonima, probablemente regida desde el Castro Pelagii que figura en el documento y que se halla testimoniado en el registro arqueologico (Gutierrez Gonzalez, 1997: 280). Por otra parte, la primera adquisicion territorial documentada de la parentela en Valdore remite a Flain Munoz, padre de Pedro Flainez, y precisamente esta adquisicion se realizaba como consecuencia del ejercicio de funciones judiciales por parte del conde en un pleito por heridas (CDSMOD, doc. 31, 991). Esto significa que la construccion de un patrimonio territorial en la region se presentaba consecuencia del ejercicio de atribuciones jurisdiccionales en la mandacion, y no al reves.

Por su parte, las mandaciones de Curueno y Ferreras pueden ser identificadas con los territorios dependientes del castillo de San Salvador de Curueno que habian sido concedidos a la Catedral de Leon a mediados del siglo X por Ordono III y en 999 y 1012 por Alfonso V (CDACL II, doc. 300, [951-956]; CDACL III, docs. 588-589, 999; doc. 707, 1012). Si bien no sabemos en que circunstancias Curueno y Ferreras habrian pasado en 1021 a la jurisdiccion de Pedro Flainez, puede suponerse verosimilmente que el magnate recibio el distrito como concesion de Alfonso V. Dada la trayectoria de estas mandaciones, es claro, en cualquier caso, que el poder sobre los mismos se hallaba estrechamente vinculado a una delegacion de poderes de mando por parte de la monarquia y que no dependia en absoluto de la actuacion patrimonial de su beneficiario.

c. La villa

Junto a estos distritos de caracter politico-administrativo, aparece tambien la villa como espacio sujeto al poder senorial. Contamos, en efecto, con numerosos testimonios que dan cuenta de la concesion regia de villas a senores eclesiasticos y laicos. Para la region leonesa, los ejemplos mas tempranos datan de principios del siglo X: en 904, Alfonso III entregaba a Sahagun la villa de Zacarias ad imperandum (CDMS I, doc. 6), en 913 Garcia I donaba al monasterio de Eslonza la villa de Mutarraf (Villamudarra) (CDMSPE, doc. 3), y en 920 Ordono II donaba a su fiel Tajon la Villa de Boadilla "cum omnibus qui ibi habitant vel postmodum ad habitandum venerint" (CDMS I, doc. 19, 920).

El analisis de las donaciones de villas debe sortear como primer e inevitable obstaculo la problematica del concepto de villa. La historiografia da cuenta de dos significaciones diferentes para este termino. Por un lado, el vocablo se asocia a la gran explotacion rural de raigambre romana, que comprende la tierra, la residencia del propietario, las viviendas de los trabajadores y las edificaciones relacionadas a la actividad rural. Por otro, se vincula a una estructura de poblamiento, haciendo referencia a la celula basica de ocupacion humana del territorio, la aldea, que abarca nucleos habitados, tierras de cultivo y espacios incultos (Garcia de Cortazar, 1988: 22-25; Sanchez Albornoz, 1971b: 309-310; Portela y Pallares, 1998). Esta vision dicotomica no obsta, sin embargo, para plantear la existencia de una vinculacion entre ambas entidades. En efecto, Jose Ma. Minguez (1998) ha planteado que, en la logica del proceso de transicion al feudalismo, el termino villa habria experimentado una evolucion semantica desde lo que habria sido una simple explotacion agraria hasta lo que constituiria mas tarde el embrion de una comunidad de aldea. Desde esta perspectiva, la villa-explotacion y la villa-aldea "no serian, por tanto, dos realidades contrapuestas, sino una misma realidad en distintas fases de conformacion" (122).

Ahora bien, en el siglo X aun sigue primando la ambiguedad conceptual del termino. En algunos casos, los escribas expresan con claridad el caracter de explotacion agraria de la villa, como cuando en 932 un tal Andrias donaba a Sahagun "villa media quam habeo de parentes meos in villa quam vocitant Asinarios et in Valle de Fraxino, tam in casas quam in cortes et in exitibus, terris et vineis, pratis et pascuis, arbores, paludibus vel tota omnia quantum de meo in ipsa villa inveneritis" (CDMS I, doc. 50, 932). En otros, por el contrario, se incluyen elementos que sugieren un campo semantico cercano a la aldea, como en la donacion que Ordono II hace a Tajon de la "villa quam dicunt Bobatella ab omni integritate cum omnibus qui ibi habitant vel postmodum ad habitandum venerint" (CDMS I, doc. 19, 920). No obstante, incluso en un mismo documento puede hallarse el termino villa utilizado en su doble significacion, como lo indican las frecuentes referencias a "villa in villa" (20).

Una segunda problematica vinculada al estudio de las donaciones de villas, intimamente ligada con la anterior, reside en la significacion dominical o jurisdiccional de poseer o conceder una villa. Desde una optica que podemos denominar patrimonialista, el disfrute o transferencia de una villa apunta a la propiedad de la tierra. El ejercicio del poder seria pues una simple consecuencia de la propiedad dominical sobre la villa (21). Otras interpretaciones, en cambio, integran las facetas dominicales y jurisdiccionales, planteando que, en la generalidad de los casos, lo que se disfruta y enajena es, por un lado, la propiedad territorial, total o parcial, y por otro lado, un conjunto de derechos politicos de diversa indole (Pastor Diaz de Garayo, 1996: 242-248). Como senalaba Pierre Bonnassie (1988), en la villa podia coexistir la propiedad alodial de la tierra por parte de los campesinos con el ejercicio de derechos jurisdiccionales por parte de un senor (92). En efecto, la documentacion evidencia que la transferencia de una villa, si bien podia estar dotada de un componente dominical, implica en muchos casos un componente jurisdiccional: el traspaso de derechos diversos dentro de ese ambito territorial.

La identificacion en los documentos de los factores que demuestran que la donacion en cuestion supone una delegacion de poder de mando sobre la villa no suele ser tarea sencilla, ya que estos no son pasibles de lecturas inequivocas. Sin embargo, existen algunos elementos que permiten deducir el caracter jurisdiccional de ciertas concesiones, como la inclusion de formulas del tipo "cum homines", "cum suos habitantes" o "cum omnibus qui ibi habitant vel ad habitandum venerint", que refuerzan la idea de que las disposiciones del documento afectan a los hombres de la villa de forma colectiva, indicando asi que los beneficiarios de la concesion no ejercerian su poder sobre la villa en calidad de propietarios de sus tierras sino en tanto depositarios de derechos politicos sobre las poblaciones sujetas a su jurisdiccion. El poder se imponia sobre todos los hombres que habitan dicho espacio, no sobre individuos concretos ligados al senor por un lazo de sujecion personal o por un vinculo de tipo dominical. Por otra parte, la inclusion de clausulas como "ad imperandum" o "ad vestram concurrant iussionem/ordinationem"--asi como la frecuente apelacion a la iussio regis en formulas como "per huius nostre preceptionis iussionem"--hace clara referencia a la transmision de derechos politicos (CDMS I, doc. 19, 920; doc. 313, 982; doc. 328, 985; CDACL III, doc. 708, 1012; doc. 530, 989; doc. 541, 990; doc. 565, 994; doc. 623, 1002, entre otros). En efecto, los terminos iussio, ordinatio e imperium presentan un manifiesto contenido jurisdiccional, que remite al conjunto de derechos que correspondia al poder regio. Por tanto, estas clausulas no aluden a una transferencia de bienes sino a la organizacion politica del reino: el monarca somete a los habitantes de la villa a la jurisdiccion de un magnate o una institucion eclesiastica, cediendo sus propias prerrogativas politicas.

Algunas concesiones regias de villas incluyen clausulas por las que se transfiere de forma explicita el derecho de percibir algun tipo de servicio o tributo sobre sus habitantes. En el ano 918 Ordono II donaba en el ano 918 una villa al abad del monasterio de Santiago de Valdevimbre, disponiendo que sus habitantes "ad vestram concurrant iussione et vobis reddant obsequium" (CDACL I, doc. 45, 918). Por su parte, en 944 Ramiro II donaba a Sahagun la villa de Pozolos, ordenando que sus habitantes presentes y futuros "ad vestram concurrant iussionem et vestrum exiveant serbitium" (CDMS I, doc. 93, 944). Una clausula mas especifica se encuentra en una donacion de Alfonso IV al monasterio de Abeliar, en la que se establecia que los habitantes de la villa "ad vestram cuncurrant hordinationem, et stent post parte monasterio, annis singulis, rationes reddentes semper" (CDACL I, doc. 79, 928).

En el caso de los magnates laicos, resulta expresivo un diploma de 1031 por el que Vermudo III recompensaba al conde Fruela Munoz, fidele nostro, concediendole la villa de Regos (Villaviciosa de la Ribera). El monarca transferia al conde la jurisdiccion sobre los habitantes presentes y futuros de la villa y disponia, a traves de la clausula "reddant uobis obsequium", el pago de rentas al conde. Ademas, el rey se sustraia explicitamente de sus atribuciones fiscales, judiciales y militares, transfiriendo al conde el derecho de percibir un conjunto de tributos, y le concedia la libertad para regir la villa de acuerdo con su voluntad, lo que implicaba una desvinculacion total de la villa respecto de la monarquia. A su vez, el poder delegado a Fruela Munoz sobre la villa se establecia como hereditario, reforzandose de esta forma la dimension patrimonial del ejercicio de funciones politicas por el conde (CDSMOD, doc. 196, 1031).

4. La configuracion del espacio politico

Una vez expuestas las caracteristicas de la ocupacion militar y de la implantacion politica sobre el territorio comprendido entre la cordillera cantabrica y el Duero, cabe intentar delinear la configuracion que adquiria el espacio politico en el Reino de Leon desde un punto de vista global.

Como hemos visto, territorios, comisos y mandaciones aparecen en la documentacion como espacios subordinados a algun tipo de centro politico--castral, urbano o eclesiastico--. Ahora bien, estos espacios no se presentan como entidades territorialmente definidas sino como el conjunto de villas y poblaciones sobre las que es ejercida la jurisdiccion. Un documento de mediados del siglo X ilustra esta idea. Se trata de una relacion de las villas que integraban el comisso de Santa Maria, que Ordono III habia concedido a la sede legionense (CDACL II, doc. 301, 952-956). El comisso no aparece en este documento como un espacio geografico delimitado: se trata, por el contrario, del conjunto de villas concretas que se hallaban subordinadas al senorio de la catedral de Leon.

Por otra parte, la adscripcion de las diversas villas a un determinado centro de poder, es decir, a un territorio, mandacion o comiso, no parece haber sido definitiva. Esto se pone de manifiesto en los conflictos que surgieron entre los distintos poderes por el control jurisdiccional sobre las villas--y por las rentas y servicios que este control suponia-. Puede mencionarse el pleito llevado a cabo en 1011 entre Fromarigo Sendiniz, merino de Luna, y el abad del monasterio de Abeliar, por los servicios de los habitantes de la villa de Abelgas. Fromarigo Sendiniz pretendia que los habitantes de Abelgas prestasen servicios al senor de Luna, mientras que el abad de Abeliar sostenia que estos debian servir al cenobio, ya que desde los tiempos del rey Ordono, que habia donado dicha villa al monasterio, sus hombres nunca habian servido ni al senor de Luna ni al sayon, ni habian pertenecido al mandamento de Luna, sino solo al abad de Abeliar (CDACL III, doc. 695, 1011).

Este tipo de conflictos revela que los ambitos de actuacion jurisdiccional no se sustentaban en un territorio concebido como espacio sino en el ejercicio de un poder concreto sobre un conjunto de poblaciones, poder que se encontraba en permanente construccion y reconstruccion a partir de un juego de relaciones de fuerza. En consecuencia, los distritos no aparecen como espacios circunscriptos por limites definidos sino como el conjunto de villas e individuos sujetos inestablemente a un determinado centro de poder. La configuracion politica aparecia asi determinada en ultima instancia por los conflictos entre los distintos poderes feudales por la ampliacion de sus ambitos de actuacion jurisdiccional, es decir, por la incorporacion de nuevas villas a los distritos bajo su mando. En este marco, los magnates se esforzaban en estabilizar a las poblaciones sujetas a su mandacion, emergiendo una tendencia hacia la fijacion territorial del campesinado a traves de la imposicion de ciertos limites a la libertad de movimientos. Este proceso forma parte de una tendencia a la fijacion espacial del poder y a la estabilizacion del mando, con abstraccion de las oscilaciones coyunturales.

En el Fuero de Leon de 1017 se registran, en efecto, ciertas restricciones al abandono de la mandacion por parte de un colectivo calificado como iuniores. El precepto X establece que el iunior que adquiriera la heredad explotada por otro iunior podria abandonarla pero conservando solo la mitad de las tierras adquiridas y sirviendo por esa mitad, y siempre y cuando habitara en una villa ingenua situada a lo sumo en la tercera mandacion (Fuero de Leon, 162). Desde ella, por su proximidad, el iunior podria cultivar la mitad que conservaba y cumplir con las obligaciones impuestas, y dado el caracter ingenuo de la villa donde se habia asentado, no estaria sujeto a la presion tributaria de otros senores. Por su parte, el precepto XII dispone que si un iunior quisiera abandonar su mandacion, perderia la heredad que labraba y la mitad de sus bienes (Fuero de Leon, 162).

La documentacion diplomatica no permite comprobar la aplicacion de estos preceptos en la practica. No obstante, ponen de manifiesto la efectiva existencia de ciertas restricciones a la movilidad de los habitantes de los distritos y villas. Un ejemplo temprano data del ano 917. El obispo Frunimio concedia a la iglesia de Leon la villa de Bercianos, otorgandoles a sus habitantes el derecho de marchar a otro lugar a condicion de dejar la mitad de sus bienes y la heredad que cultivaban (CDACL I, doc. 43, 917). Documentos de la siguiente centuria demuestran que la fijacion de las poblaciones a la tierra era un fenomeno vigente. En 1001, unos fiadores entregaban a Pedro Flainez una heredad a causa de que ciertas personas abandonaron la mandacion de Valdore y se acogieron a otro senor (CDSMOD, doc. 56, 1001). Una situacion similar se registra en un diploma 1006, por el que un tal Patre entregaba a Pedro Flainez una tierra con sus manzanos por haberse marchado de su mandacion (CDSMOD, doc. 70, 1006). A su vez, un documento de 1019 nos informa que un tal Cidi, tras haber abandonado la mandacion de Lorma y tomado otro senor, debio entregar a Pedro Flainez dos tierras en La Acisa (CDSMOD, doc. 116, 1019). Mas severas eran las condiciones que Vermudo III impuso en 1031 a los habitantes de la villa de Regos, bajo jurisdiccion del conde Fruela Munoz, estableciendo que aquellos que no quisieran habitar en la villa pudieran abandonarla sicut alii ingenui, pero a costa de la perdida de la totalidad de sus heredades, que quedarian en poder del conde (CDSMOD, doc. 196, 1031).

Si bien en estos casos las sanciones no se corresponden con la normativa del fuero leones, los individuos implicados se encontraban claramente sujetos a un poder senorial que les imponia fuertes limitaciones a su libertad de movimientos. Esto respondia una necesidad de los magnates de fijar territorialmente al campesino a fin de preservar sus fuentes de renta frente a la competencia de otros poderes.

El conflicto entre distintas esferas de poder senorial por la incorporacion de hombres y villas a sus propios ambitos de poder jurisdiccional pone en evidencia que los espacios de poder que correspondian a las mandaciones y comisos se definian a traves de la lucha intersenorial. Nos alejamos asi de una interpretacion que concibe el espacio politico como un mosaico de distritos administrativos territorialmente delimitados, planteando, por el contrario, que la configuracion de estos distritos fue el resultado de la progresiva subordinacion de las poblaciones a los distintos nucleos de poder, proceso que estuvo signado por la competencia intersenorial por la captacion de fuentes de rentas y servicios. Mandaciones y comisos se constituian asi como espacios politicos de caracter inestable y dinamico. El proceso de fijacion del campesinado implicaria, sin embargo, una paulatina estabilizacion territorial del poder politico.

Conclusiones

El control militar del territorio leones, proceso iniciado por Ordono I a mediados del siglo IX y consolidado en las decadas siguientes por su hijo Alfonso III, estuvo signado por la ocupacion de antiguas ciudades como Leon, Astorga o Cea, y la construccion o restauracion de un conjunto de estructuras defensivas situadas estrategicamente en los pasos de la Cordillera Cantabrica, los cursos fluviales de la meseta leonesa y sobre la ribera norte del Duero. A traves de la jerarquizacion espacial que imponia el castro como centro de poder politico y militar, comenzaria a emerger, junto a la villa, una incipiente ordenacion politica del territorio. Aparecen asi terminos como territorium, suburbium, comissum o mandationes, que daban cuenta de la progresiva subordinacion las poblaciones a diversos centros de poder. Es en este contexto que debe entenderse la vinculacion de la titulacion condal a determinadas referencias territoriales, lo que no hace sino expresar la implantacion politica del poder condal sobre el distrito dependiente de un determinado centro militar-urbano. De esta forma, a traves de la sujecion de villas y territorios al control jurisdiccional de los diversos nucleos de poder emergentes comenzaba a configurarse un espacio politico que no se definia a partir de estrictos limites geograficos sino de las determinaciones que imponian la imposicion efectiva del poder senorial sobre la sociedad campesina y el conflicto entre los distintos nucleos de poder por la ampliacion de sus respectivos ambitos de implantacion politica y de extraccion de excedentes.

Fuentes

Coleccion diplomatica del monasterio de Sahagun (857-1230), II (1000-1073). Ed. Herrero de la Fuente, M. (1988) Leon: Centro de Estudios e Investigacion "San Isidoro". [CDMS II]

Coleccion diplomatica del monasterio de Sahagun (siglos IXy X). Ed. Minguez Fernandez, J. M. (1976). Leon: Centro de Estudios e Investigacion "San Isidoro". [CDMS I]

Coleccion Documental del Archivo de la Catedral de Leon (775-1230). I (775-952). Ed. Saez, E. (1990). Leon: Centro de Estudios e Investigacion "San Isidoro". [CDACL I]

Coleccion Documental del Archivo de la Catedral de Leon (775-1230). II (953-985). Ed. Saez, E. y Saez, C. (1990). Leon: Centro de Estudios e Investigacion "San Isidoro". [CDACL II]

Coleccion Documental del Archivo de la Catedral de Leon (775-1230). III (986-1031). Ed. Ruiz Asencio, J. M. (1990). Leon: Centro de Estudios e Investigacion "San Isidoro". [CDACL III]

Coleccion documental del monasterio de San Pedro de Eslonza, I, (912-1300). Ed. Ruiz Asencio, J. M. y Ruiz Albi, I. (2007). Leon: Centro de Estudios e Investigacion "San Isidoro". [CDMSPE]

Coleccion documental del monasterio de Santa Maria de Otero de las Duenas, I (854-1108). Ed. Fernandez Florez, J. A. y Herrero de la Fuente, M. (1999). Leon: Centro de Estudios e Investigacion "San Isidoro". [CDSMOD]

Cronica de Alfonso III. Ed. Gil Fernandez, J, Moralejo, J. L., Ruiz de la Pena, J. I. (1985). En

Cronicas asturianas. Oviedo: Universidad de Oviedo.

Chronicon Sampiri Episcopi Asturicensis. Ed. Huici Miranda. A. (1913). Las cronicas latinas de la Reconquista. Valencia.

Fuero de Leon, Archivo Capitular de Oviedo, Liber Testamentorum. Ed. Martinez Diez, G. (1992). La tradicion manuscrita del Fuero de Leon y el Concilio de Coyanza. En AA.VV. El reino de Leon en la Alta Edad Media, II, Ordenamiento juridico del reino. Leon: Centro de Estudios e Investigacion "San Isidoro".

Bibliografia

Barbero, A. y Vigil, M. (1978) La formacion del feudalismo en la Peninsula Iberica. Barcelona: Critica.

Barrios Garcia, A. (1982). Toponomastica e Historia. Notas sobre la despoblacion en la zona meridional del Duero. En la Espana Medieval, II, Estudios en memoria del Profesor D. Salvador de Moxo.

Barrios Garcia, A. y Martin Viso, I. (2000-2001). Reflexiones sobre el poblamiento rural altomedieval en el Norte de la Peninsula Iberica. Stvdia Historica. Historia Medieval, 18-19.

Bonnassie, P. (1988). Cataluna, mil anos atras (siglos X-XI). Barcelona: Peninsula.

Cabero Dominguez, C. (1995). Astorga y su territorio en la edad media (s. IX-XIV): evolucion demografica, economica, social, politico-administrativa y cultural de la sociedad astorgana medieval. Leon: Universidad de Leon.

Estepa Diez, C. (1972). Problemas de terminologia en la vida urbana de Leon en la Edad Media (suburbio, territorio, civitas, urbs, burgo, vico, barrio ...). Archivos Leoneses, 52.

Estepa Diez, C. (1977). Estructura social de la ciudad de Leon, siglos X-XIII. Leon: Centro de Estudios e Investigacion "San Isidoro".

Estepa Diez, C. (1984). El alfoz castellano en los siglos IX al XII. En la Espana medieval. Estudios dedicados al profesor don Angel Ferrari Nunez, 1.

Estepa Diez, C. (1989). Formacion y consolidacion del feudalismo en Castilla y Leon. En AA.VV. En torno al feudalismo hispanico. I Congreso de Estudios Medievales. Avila: Fundacion Sanchez Albornoz.

Estepa Diez, C. (1991). Poder y propiedad feudales en el periodo astur: las mandaciones de los Flainez en la montana leonesa. En AA.VV. Miscel.lania en homenatge al P. Augusto Altisent, Tarragona: Diputacio de Tarragona

Garcia de Cortazar, J. A. (1988). La sociedad rural en la Espana Medieval. Madrid: Siglo XXI, 1988.

Garcia de Cortazar, J. A. (1999). Organizacion del espacio, organizacion del poder entre el Cantabrico y el Duero en los siglos VIII a XIII. En Del Cantabrico al Duero. Trece estudios sobre organizacion social del espacio en los siglos VIII a XIII. Santander: Universidad de Cantabria-Parlamento de Cantabria.

Garcia de Valdeavellano, L. (1973). Curso de historia de las instituciones espanolas. De los origenes al final de la Edad Media. Madrid: Ediciones de la Revista de Occidente, 1973.

Gutierrez Gonzalez, J. A. (1995). Fortificaciones y feudalismo en el origen y formacion del reino leones (s. IX-XIII). Valladolid: Universidad de Valladolid.

Gutierrez Gonzalez, J. A. (1996). El Paramo Leones entre la Antiguedad y la Alta Edad Media. Stvdia Historica. Historia Medieval, 14.

Gutierrez Gonzalez, J. A. (1997). Expansion y consolidacion feudal del Reino de Asturias: las fortificaciones de Alfonso III en la montana leonesa. En AA.VV. Homenaje a Juan Uria Riu. Oviedo: Universidad de Oviedo.

Martin Viso, Inaki. (2000). Poblamiento y estructuras sociales en el norte de la Peninsula Iberica (siglos VI-XIII). Salamanca: Universidad de Salamanca.

Martinez Sopena, P. (1985). La Tierra de Campos occidental. Poblamiento, poder y comunidad del siglo X al XIII. Valladolid: Institucion Cultural Simancas.

Menendez Pidal, R. (1960). Repoblacion y tradicion en la cuenca del Duero. En M. Alvar (dir.) Enciclopedia linguistica hispanica. I. Madrid: CSIC.

Minguez Fernandez, J. M. (1985). Ruptura social e implantacion del feudalismo en el noroeste peninsular (siglos VIII-X). Stvdia Historica, Historia Medieval, III/2.

Minguez Fernandez, J. M. (1989). Antecedentes y primeras manifestaciones del feudalismo astur-leones. En AA.VV. En torno al feudalismo hispanico. I Congreso de Estudios Medievales. Avila: Fundacion Sanchez Albornoz.

Minguez Fernandez, J. M. (1995). Innovacion y pervivencia en la colonizacion del valle del Duero. En AA.VV. Despoblacion y colonizacion del valle del Duero. Siglos VIII-XX. IV Congreso de Estudios Medievales. Leon: Fundacion Sanchez-Albornoz.

Minguez Fernandez, J. M. (1998). Continuidad y ruptura en los origenes de la sociedad asturleonesa. De la villa a la comunidad campesina. Stvdia Historica. Historia Medieval, 16.

Minguez Fernandez, J. M. (2000). Alfonso VI: poder, expansion y reorganizacion interior. Hondarribia: Nerea.

Montenegro Valentin, J. (1999). Merinos y tenentes en el <<territorivm legionense>>: una aportacion al estudio de la organizacion territorial de los reinos occidentales. Anales de la Universidad de Alicante. Historia Medieval, 12.

Pallares, M. C. y Portela, E. (2007). El lugar de los campesinos. De repobladores a repoblados. En A. Rodriguez (coord.). El lugar del campesino: en torno a la obra de Reyna Pastor. Valencia: PUV.

Pastor Diaz de Garayo, E. (1996). Castilla en el transito de la Antiguedad al Feudalismo. Poblamiento, poder politico y estructura social del Arlanza al Duero (siglos VII-XI). Valladolid: Junta de Castilla y Leon.

Portela, E. y Pallares, M. C. (1998). La villa, por dentro. Testimonios galaicos de los siglos X y XI. Stvdia Historica. Historia Medieval, 16.

Reglero de la Fuente, C. (1994). La ocupacion de la cuenca del Duero leonesa por el Reino Astur. En F. J. Fernandez Conde (coord.) La epoca de Alfonso IIIy San Salvador de Valdedios, Congreso de Historia Medieval Oviedo (27 setiembre-2 octubre) 1993. Oviedo: Universidad de Oviedo.

Sanchez Albornoz, C. (1966) Despoblacion y repoblacion del valle del Duero. Buenos Aires: Instituto de Historia de Espana.

Sanchez Albornoz, C. (1971a). Homines mandationis y iuniores. Cuadernos de Historia de Espana, LIII-LIV.

Sanchez Albornoz, C. (1971b). Repoblacion del reino asturleones. Proceso, dinamica y proyecciones. Cuadernos de Historia de Espana, LIII-LIV.

Sanchez Badiola, J. J. (2004). El territorio de Leon en la Edad Media. Poblamiento, organizacion del espacio y estructura social (siglos IX- XIII). Leon: Universidad de Leon.

(1) CDMS I, doc. 129, 950; doc. 372, 989; CDMS II, doc. 384, 1005.

(2) Siguen esta interpretacion Garcia de Vadeavellano (1973, pp. 500-505), Cabero Dominguez (1995, pp. 31-37, 253-255), Pastor Diaz de Garayo (1996, pp. 210-211).

(3) "Ciuitates ab antiquitatus desertus, id est, Legionem, Astoricam, Tudem et Amagiam Patriciam muris circumdedit, portas in altitudinem posuit, populo partim ex suis, partim ex Spania aduenientibus impleuit" (Cronica de Alfonso III: 144).

(4) "Populauit Sublancium, quod nunc a populis Sublancia dicitur, et Ceiam, ciuitatem mirificam" (Chronicon Sampiri Episcopi Asturicensis: 241); "Ac trienio peracto, sub era DCCCCXXXVII, urbes desertas ab antiquiis, popular rex iussit. Hec sunt Zemora, Septimancas et Donnas uel omnes Campi Gotorum. Taurum namque dedit ad populandum filio suo Garseano" (Chronicon Sampiri Episcopi Asturicensis: 271).

(5) "Fecit etiam plurima castella et multas ecclesias sicut est subscriptum hic. In territorio legionensi Lunam, Gordonem et Alvam" (Chronicon Sampiri Episcopi Asturicensis: 245).

(6) De acuerdo con Menendez Pidal, "poblar debe de significar reducir a una nueva organizacion politico-administrativa una poblacion desorganizada, informe o acaso dispersa a causa del trastorno traido por la dominacion musulmana, por breve y fugaz que hubiese sido" (Menendez Pidal, 1970: XXIX-LVII, cita p. XXX). Defienden, con diversos argumentos, la idea de una continuidad poblacional en la cuenca del Duero, Barbero y Vigil (1978: 216-228), Barrios Garcia (1982), Martinez Sopena (1985), Minguez Fernandez (1985, 1995), Pastor Diaz de Garayo (1996), Gutierrez Gonzalez (1995, 1996), Barrios Garcia y Martin Viso (2000-2001), Martin Viso (2000); Pallares y Portela (2007); entre otros.

(7) La dependencia de un centro propiamente urbano se observa en "territorio ciues Quoianka" (CDACL II, doc. 360, 963); "territorio ciuis Legionensis" (CDACL II, doc. 376, 964). Se enfatiza el papel de centro religioso en "territorio Astoricense sedis" (CDACL III, doc. 605, 1001).

(8) Evidencian su vinculacion a centros militares "territorio de Kastro de Ardon" (CDACL II, doc. 334); o bien "territorio Kastro Mazaref" (CDACL III, doc. 538, 990). La dependencia de un centro propiamente urbano se observa en "territorio ciues Quoianka" (CDACL II, doc. 360, 963); "territorio ciuis Legionensis" (CDACL II, doc. 376, 964). Se enfatiza el papel de centro religioso en "territorio Astoricense sedis" (CDACL III, doc. 605, 1001).

(9) "in territorio Legionensi, infra castello et castello, Luna et Gordone, in loco uocabulo in Vinayo" (CDACL I, doc. 44, 918); "in territorio ciuis Legionensis, in locum predictum in Sollancio" (CDACL II, doc. 376, 964); "hanc uilla territorio Astoriensse in mandatione Orna" (CDACL III, doc. 548, 991).

(10) Por ejemplo, "suburbio de kastro quod dicitur Monteson" (CDACL I, doc. 17, 904); "in suburbana idem castellum simili modo Ceia vocato" (CDMS I, doc. 97, 945); "suburbio Ceia" (CDACL II, doc. 311, 959); "in suburbio kastello qui vocitatur Melgare" (CDMS I, doc. 179, 960); "secus flumine Ceia in suburbio Melgare castro" (CDMS I, doc. 246, 967).

(11) "ecclesias in alhause de Salamantica ... quantus fuerunt de alhause de Legione" (CDACL II, doc. 260, 953).

(12) "et dedimus Luna, et Vadavia cum omnium mandamentum eorum" (CDACL III, doc. 741, 1016).

(13) "comissorio de Ferrarias" (CDACL III, doc. 577, 997).

(14) "Noticia de uillas de comisso de Sancta Maria quos domnus Ordonius concessit locum predictum ad legionense sedis. Inprimis Val de Ratero, id sunt ..." (CDACL II, doc. 301, 952-956).

(15) "Et adhuc comisso in Luna sedente, et frexit castitates filias viris idoneis, et ad illa una matabit, et pressit uno nostro barone et predavit, nomine Habxe de Campo, ubi dicent Paliarelios, et matabit illo in Luna, et exhereditavit et depredavit sua mulier et suos filios" (CDACL III, doc. 741, 1016).

(16) "ordinamus atque concedimus uobis ad imperandum, per hanc scriptura testamenti, qum homni intecritate, castellum quos uocitant Sancti Salbatore, qui est super ripa crepidinis aluey Curonio, qum mandationibus suis uel homines ei deseruientes, de aqua de Porma a ripa, et insuper Ferrarias, ab integras. Etiam et in ribulo Turio uillar Petrunio, ab homno intecritate, cum suis terminis et cum omnes auitantes in ea uel qui ad auitandum uenerint, ad uestram concurrant iussione et uobis reddant obsequium, si eorum abii etparentes usualem illis adfuit" (CDACL II, doc. 300, 951-956).

(17) "que non exisent de Orede ne aflamasen se atro dono ata que Petru Flaini mandase Orede; et exiront illos de mandacione et aflamaront se atro dono" (CDSMOD, doc. 56, 1001).

(18) "Que quale die fuerit Petrum Flainizi, comes, ad sua mandacione de Lorma" (CDSMOD, doc. 58, 1014); "teniente Pedro Flainiz mandacione de dado de reie domno Adefonso, ic in Lorma, in suo iure cum ganado et omines" (CDSMOD, doc. 116, 1019); "quomodo si abuit eo Frenando mandationes adcomendatas de uobis Petru Flainizi Curonio et Lorma et Ferera" (CDSMOD, doc. 136, 1021).

(19) "uindo et dono et concedo tiui Purello, et filiis tuis, uilla per ubi illa primiter adpresisti, cum tuos calterios et cruces, ante alios omines de scalido, secundum illo de relinquiunt ante uicos, que fundata est in ripas Istola, uocitant Orete, per suis terminis: per medio flumine Stola, per illa penna de Castro Pelagii ... pro que mandastis ipsos mauros in rio de Donna quando tuo filio Flazino presserunt" (CDSMOD, doc. 1, 854).

(20) Diego y su mujer donaron a Sahagun "villa quem habemus propia in Villa de Foracasas" (CDMS I, doc. 100, 945).

(21) De acuerdo con Minguez (1989), "no encuentro razones para pensar que se trate de concesiones jurisdiccionales; cuando estas se producen se especifica con toda exactitud su contenido" (115); por su parte, Estepa (1989) sostiene que "el ejercicio de funciones 'jurisdiccionales' puede existir como un componente dado por el ejercicio de poder que estas instancias ejercen sobre la tierra y sus hombres, en definitiva una consecuencia sin mas de la existencia de lo que denominamos propiedad dominical. Estas consideraciones nos hacen partir en principio de otro supuesto, como es la no existencia de concesiones de caracter jurisdiccional. El tales casos, los monarcas trasfieren unos derechos de propiedad sobre hombres y terminos" (169).

Fecha de recepcion: 30/05/2012

Fecha de aceptacion: 11/09/2012

Fecha de publicacion: 18/12/2012

Dra. Mariel Perez

Universidad de Buenos Aires

Argentina

perez mariel@yahoo.com.ar

Mariel Perez es Doctora en Historia especializada en historia medieval espanola, docente e investigadora de la Universidad de Buenos Aires. Sus lineas de investigacion se hallan vinculadas a las estructuras sociales y politicas de la alta edad media, poniendo el foco del analisis en la aristocracia leonesa. Ha publicado articulos en diversas revistas cientificas nacionales y espanolas, participando asimismo de numerosos encuentros y congresos de la especialidad.
COPYRIGHT 2012 Universidad Nacional de la Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educacion
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2012 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Perez, Mariel
Publication:Sociedades Precapitalistas
Date:Dec 1, 2012
Words:9597
Previous Article:... Y te llevaste en andas al angel de los perdedores. El nomos de Antigona en su discurso final a partir del vocabulario legal en Antigona de...
Next Article:Providencialismo y sacralidad real. Francisco de Blasco Lanuza y la construccion del monarca exorcista.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2018 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters