Printer Friendly

La ciudad en la narrativa Venezolana.

Empezamos presentando a Rodrigo Blanco, Licencia-do en Letras de la uCV, profesor de la Escuela de Letras de esa universidad, ganador del Concurso Nacional de Cuentos SACVEN en sus ediciones III y IV, del Concurso de Autores Ineditos de Monte Avila Editores, y del Concurso de Cuentos de El Nacional en su version LXI. Ha colaborado en distintas publicaciones nacionales: Papel Literario, Conciencia Activa, Puntal, Lector urbano, Ficcion Breve. Es uno de los escritores jovenes conocidos aqui en Venezuela y de hecho es uno de los invitados al Festival de Libros de Guadalajara. Entre sus obras publicadas encontramos: Una larga fila de hombres, De la urbe para la orbe, Antologia de la novisima narrativa breve hispanoamericana, Antologia del cuento latinoamericano, y Los invencibles.

Tenemos tambien a Roberto Echeto, caraqueno, Licenciado en Letras por la universidad Catolica Andres Bello, productor de espacios radiales y escritor. Dirige las catedras de Expresion Creativa en el ICREA y aqui en la uNIMET en el diplomado de Escritura Creativa la catedra "El Oficio del Escritor". Tiene publicados dos libros de relatos: Cuentos liquidos y breviario galante, y una novela titulada No habra final. Ademas tiene un blog: www.robertoecheto.blogspot.com.

Por ultimo, nos acompana Armando Coll, Comunicador Social tambien de la universidad Catolica Andres Bello, escritor y periodista. Trabajo como re portero en El Diario de Caracas y en Economia Hoy, coordino el Papel Literario y fue Jefe de las Paginas Culturales de El Nacional. Tambien ha sido Jefe de Redaccion en las revistas Exceso y Cocina y Vino. Se formo en los talleres de creacion del CELARG y ha participado como guionista en tres largometrajes: Piel de Oscar Lucien, Caracas amor a muerte de Gustavo Balza, y El tinte a la fama de Alejandro Belame, que fue nominada por Venezuela como Mejor Pelicula en Lengua Extranjera en los premios Oscar. Tambien ha escrito varios audiovisuales sobre cultura popular y publico recientemente con el sello Alfaguara su novela Close up.

RODRIGO BLANCO

Las coordenadas que me dieron fueron: La ciudad en la narrativa venezolana. Fijense que yo traje un texto pero no vayan a creer que soy tan aplicado, sino que en realidad estaba trabajando sobre la representacion de Caracas en parte de la obra de Federico Vegas, entonces pense que era un texto que se prestaba de forma idonea para esta conversacion.

Yo le puse a este texto el siguiente titulo: Federico, el flaneur: Tener amigos implica, entre otras cosas, aceptar la existencia de manias y costumbres que nos resultan ajenas o incomprensibles. En el caso de mi amistad con Federico Vegas, puedo senalar su inquebrantable pasion por Caracas como un buen ejemplo de esos extranos gustos que uno no entiende pero respeta. Caracas es una enigmatica mujer que le sigue atrayendo con el paso de los anos.

A contracorriente del pesimismo imperante, Federico insiste en que Caracas es una ciudad que se puede recuperar completamente. Tambien afirma (y esto a muchos parecera un desatino, una franca negacion de la realidad) que nuestra capital si ofrece multiples posibilidades para caminarla y conocerla y aprender a amarla pateando sus calles. Como prueba de sus convicciones estan sus habituales caminatas por diversos municipios, avenidas, mercados, restaurantes, discotiendas y bazares que existen entre Propatria y Palo Verde. Con el mapa previo de algunas espontaneas anotaciones y la brujula pristina de una mirada dispuesta nuevamente a la sorpresa, Federico emprende sus paseos por la ciudad, como un flaneur a destiempo, con la calma que brinda la familiaridad y la convivencia, y tambien con la premura de una cita largamente esperada.

De estas caminatas, a veces en solitario y otras en compania de un premeditado interlocutor, han surgido dos libros: La ciudad sin lengua y La ciudad y el deseo. El tono y los temas de estos textos los acercan indistintamente al ensayo, la cronica y la autobiografia. Se sustenta ahi una relacion sinecdotica con la ciudad: cualquiera de sus elementos, por nimio que sea, es la excusa para hablar de ella en su totalidad. El primer parrafo del primer ensayo de La ciudad y el deseo, titulado "Deseos incurables", refleja muy bien este mecanismo de Federico Vegas para leer y escribir la ciudad. Alli dice lo siguiente: "Recuerdo haber comenzado este ensayo durante un largo paseo por Chacao. Pensaba reflexionar sobre su plaza y sus calles. Llevaba varias ideas anotadas cuando, de pronto, al final de la tarde, una imagen paso frente a mi y me hizo suspirar como Vinicius de Moraes: !Ah! La be lleza que existe; y al verla alejarse: !Ay! ?Por que todo es tan triste? A partir de ese momento mis calibradas reflexiones se convirtieron en deseos incurables". A partir de este suceso, Federico sublima el episodio elaborando una erotica de la ciudad. El deseo experimentado al ver a aquella mujer que pasa, se transforma en un anhelo por el espacio que acuna a esa y a otras bellezas de orden humano, natural y cultural. El verbo desear se decanta por su interpretacion mas altruista y colectiva, el deseo se vuelve aspiracion al bienestar comun. Tres referencias van a ser fundamentales para sostener la reflexion a lo largo del ensayo: Vinicius de Moraes, Jose de Ortega y Gasset y San Agustin. Cuerpo, mente y alma como los tres terminos indispensables para ser un ciudadano completo y para poder brindar una vision igualmente completa o compleja, de la vida urbana.

Es sintomatico que la que deberia ser la referencia mas importante del texto, sea mencionada de forma tangencial. Me refiero a Walter Benjamin y su libro Poesia y capitalismo, especificamente el capitulo sobre el flaneur, el cual Federico cita brevemente y solo con el objetivo de caracterizar su propia presencia en el texto y en la ciudad como paseante. Caracterizacion que a su vez salpica al fugaz objeto del deseo pues si algo definio al flaneur del siglo XIX, como figura mediadora entre los espacios intimos y publicos, fue su vocacion de caminar por la ciudad para ver y dejarse ver. A pesar de retomar esta conceptualizacion del paseante, mi amigo deja de lado los apuntes que, pocas paginas mas adelante, Benjamin suscribe sobre la sensualidad pasajera que define a la vida entre la multitud urbana. A partir de un poema de Baudelaire, Benjamin afirma: "El soneto A una que pasa (a una mujer que pasa) no presenta a la multitud como asilo del criminal, sino como el del amor que se le escapa al poeta. La aparicion que le fascina, lejos, muy lejos de hurtarse al erotico en la multitud, es en la multitud donde unicamente se le entrega. El encanto del habitante urbano es un amor no tanto a primera como a ultima vista. El jamas es el punto culminante del encuentro en el cual la pasion, en apariencia frustrada, brota en realidad del poeta como una llama. Y en ella se consume". Dos razones me asisten para justificar lo que me pareceria, si no fuera demasiado dramatico decirlo asi, esta ominosa omision: que el paseante Vegas no necesita agregar, a la propia experiencia vivida, una confirmacion tan rotunda como la que brinda Benjamin en su lectura de Baudelaire. La segunda razon, sin embargo, es la que mas me convence: la chica de Ipanema que ve pasar importa solo en la medida en que permite una lectura fresca de la ciudad. Lo femenino, mas que un anhelo concreto, es un crisol acogedor desde el cual se debe refundar la interpretacion de una ciudad tan malograda como la Caracas del siglo XXI. Cada mujer hermosa de Caracas es un recuerdo de la antigua belleza de la ciudad y una promesa de su posible restitucion. Quizas este sea el mayor aprendizaje que se desprende del ensayo que abre el citado libro de Federico Vegas.

No obstante, si queremos seguirle la pista a la garota de Chacao debemos salir del espacio de la realidad y caer en el de la ficcion y ver como se invierten las relaciones y el todo pasa a ser una excusa para hallar esa pequena parte que no necesitamos y que, a pesar de todo, siempre nos hace falta. El registro de esta busqueda esta en el relato titulado "De Beirut a Macondo (travesia del viernes 19 de marzo de 2004)", contenido en el libro La carpa y otros cuentos publicado por Alfaguara en 2008. Alli Federico nos cuenta la historia de un personaje que se ve acosado por unos suenos recurrentes sobre una novia de la juventud a la que no ha vuelto a ver. Los suenos se repiten con una frecuencia tal que empiezan a perturbar su rutina hasta el punto de que se tropieza con la mujer de sus suenos el dia mismo en que esta celebrando su aniversario de bodas. A partir de este hecho, el personaje narrador emprende una caminata por Caracas en compania de un amigo para descifrar el laberinto de sus emociones encontradas en el recorrido por ese otro laberinto que es la propia ciudad.

Si en el ensayo citado anteriormente, la mujer paseante es una excusa para reflexionar sobre el deseo de los habitantes por la ciudad en la que viven, en este caso, a la inversa, la ciudad se transforma en una excusa o plataforma para dilucidar el problema individual de un personaje que se ve atrapado en la marana nostalgica de un amor del pasado. De este modo describe el narrador sus caminatas: "Nuestras travesias son sencillas. Recorremos a paso de poeta bien comido las aceras del centro y empezamos a conversar de lo primero que se nos ocurre: sobre agresividad e indefension, brillos y estridencias, musica y cine, sobre los arboles que van quedando y los detalles de algunas fachadas entranables, sobre nalgas cuyas ufanas protuberancias recuerdan lo mejor de Barlovento. Es asi, por libre asociacion y albedrio, como deducimos que le esta sucediendo a Caracas y a nosotros. Nada mas contagioso que la decadencia, y nada trae mas lecciones que fundir los futuros inciertos con los escenarios donde una vez construimos nuestras primeras verdades felices". Asi, la decadencia de la ciudad se yergue como traduccion arquitectonica de la declinacion de los cuerpos y del posible desfallecimiento del amor conyugal.

La travesia que emprenden los personajes se inicia en Beirut, un restaurante de comida libanesa ubicado en la avenida Fuerzas Armadas y culmina en la extinta libreria Macondo, que hacia vida en el Centro Comercial Chacaito. Entre estos dos ejes foraneos o imaginarios, Caracas se revela como un lugar no menos extrano y exotico. La decadencia, la desidia, la inseguridad, la violencia y la suciedad transforman a sus caminantes en extranjeros en la propia urbe. Un sentimiento de desapego mas que de desconocimiento, de distancia sentimental mas que de incomprension intelectual. Es en instantes como estos en los que el cuento de Federico y, con el, su inquebrantable optimismo caraqueno, parecen fracturarse ante el peso evidente de las circunstancias. Por ejemplo, la vision del bulevar de Sabana Grande de ese entonces (recordemos que el relato se situa en marzo de 2004), no es edulcorada ni complaciente: "En el bulevar de Sabana Grande arrecian los buhoneros. Avanzamos a traves de un bosque de tenaces pantaletas, polvos contra cucarachas, multi-vitaminicos y cremas humectantes, ganchos tornasol y cintillos de princesas. El Nuevo Circo se ha ido extendiendo a la ciudad entera, hundiendola en las leyes del bazar y la refriega. Ya pronto Caracas toda sera musulmana y sus ciudadanos, convertidos en sumisos creyentes, tendran la paz de un purgatorio merecido. Sera el final de las urgencias. La confirmacion de la fealdad nos traera el descanso luego de una redundante agonia sumida en fatuos discursos y trepidantes vallenatos".

Sin embargo, cuando todas las esperanzas personales y colectivas parecen perdidas, en el relato vuelve a aparecer la chica de Ipanema. Cuando los dos personajes cruzan la frontera que separa la civilizacion de la barbarie, es decir, cuando abandonan el bulevar de Sabana Grande y llegan a la plaza Brion de Chacaito, una belleza femenina pasa y les roba el aliento. Nuevamente, como en el ensayo de La ciudad y el deseo, los versos de Vinicius de Moraes en su ya legendaria cancion asisten al invalido narrador que se queda suspirando, sin palabras, ante aquella orquidea de pantano, ante aquella mujer que con su belleza acentua la fealdad del entorno.

La reaparicion de lo femenino en el contexto de una misma interpretacion (los versos de Vinicius de Moraes), refuerzan la propuesta de Federico Vegas sobre Caracas como un espacio eternamente renovable, la belleza como unico medio de salvacion entre una fealdad y una malquerencia imperantes, pues el sentido de la belleza en los textos de Federico que versan sobre Caracas, es helenico: apunta a la belleza como un correlato de factores externos e internos, visibles y secretos, superficiales y morales. Uno de los pasajes mas conmovedores del relato es elocuente en este aspecto. Es una declaracion de principios eticos y esteticos que nos llevan a una reconciliacion con los amores de toda la vida, con aquellas personas y aquellos lugares que nos han acompanado de forma incondicional, a pesar de sus y de nuestras transformaciones, a lo largo del tiempo. El pasaje a que me refiero gira en torno a lo que, sin remilgos, yo llamaria la esencia del amor. Trata de responder a la pregunta de como puede persistir el amor cuando sus formas exteriores han caducado, cuando la imagen que lo representa es mas un sueno o un recuerdo que una realidad presente. Dice asi el fragmento final del cuento: "En las ultimas noches, las cercanas al final, cuando el mas estrecho de los abrazos ya no pueda mentir sobre nuestros cuerpos maltrechos, cuando los ojos no logren mirarse porque no enfocan de cerca ni les conviene hacerlo, solo nos quedara el arte de hablar para reconocer lo que fuimos una vez. Y, con una sola de sus frases casuales, todo sera como siempre. Porque la voz es lo ultimo que envejece.

Tendre que hacerle caso entonces a mi amigo Federico y escuchar la voz de la propia Caracas que me ha tocado vivir y de aquella que tambien he encontrado en autores como Enrique Bernardo Nunez, Aquiles Nazoa, Salvador Garmendia, Adriano Gonzalez Leon, Francisco Massiani, Oscar Marcano, Israel Centeno, entre otros. Esa que, como un buen recuerdo o un buen amor, "nunca envejece."

ROBERTO ECHETO

Yo quisiera evocar la memoria de dos relatos y de una pelicula para comenzar a hablar sobre la ciudad. Los dos relatos son: El manantial, de una escritora ruso-norteamericana, Ayn Rand; el otro es La trama celeste, de Adolfo Bioy Casares; y la pelicula es Batman Begins. En la novela de Ayn Rand uno se encuentra con la construccion de Nueva York, con la construccion de los rascacielos, con la lucha que existia, o que existia dentro de la novela, entre los personajes que creian que la construccion de la ciudad, la construccion de cada rascacielos, era un asunto que no era solo parte del trabajo y de las preocupaciones de cada arquitecto encargado de cada proyecto sino parte del colectivo. Y la novela tiene esa lucha entre el individuo creador, creador de edificios, creador en este caso de rascacielos, versus los grupos de criticos, las companias que pagaban estos proyectos y como por pagar estos proyectos se sentian con derecho a opinar, a quitar, a cambiar cosas de las fachadas, a agregarles materiales, a agregarles detalles a estas edificaciones.

La segunda evocacion que me gustaria hacer es la de La trama celeste de Adolfo Bioy Casares. En ese cuento tenemos a un personaje que se monta en un avion y por un detalle extrano en su plan de vuelo pasa de su Buenos Aires a un Buenos Aires paralelo, a un Buenos Aires que estaba en un mundo en el que Cartago nunca habia desaparecido. Cartago nunca fue invadido por Roma, e imaginarse un mundo contemporaneo, un Buenos Aires en el que las referencias a Cartago todavia anden por ahi, pues es fascinante.

La tercera evocacion es la de Batman Begins. En Batman Begins surge el personaje de Batman y uno se deleita viendo como se va conformando ese personaje, de donde viene, cuales son sus terrores, como va creando toda su imagineria. Pero esa pelicula tiene algo que es todavia mas fascinante, y es el dibujo que se hace del villano. El villano de esa pelicula es un personaje que se llama Ra s al Ghul. Ra s al Ghul no sabemos si es el nombre como tal del personaje o el nombre de la organizacion a la que pertenece. La finalidad de esa organizacion era acabar con las ciudades que estaban enfermas, con las ciudades que estaban corrompidas desde el punto de vista politico, desde el punto de vista social, desde todo punto de vista. Y ellos eran una organizacion que habia pasado a lo largo de la historia acabando con ciudades: quemaron Roma, soltaron ratas en Londres, etc. En la pelicula ellos estan acabando con Ciudad Gotica.

Como complemento a esas tres rapidas evocaciones, quisiera evocar dos viajes: uno a la ciudad de Madrid y otro a la ciudad de Nueva York. Dos viajes mios. Cuando viajo, no viajo a lugares turisticos, no me interesan. No fui a la Estatua de la Libertad, no me monte en el Empire State, no me interesa. No fui al Valle de los Caidos, no me interesa. Y por poquito tampoco voy de compras porque tampoco me interesa ir de compras. Lo que uno mas disfruta de una ciudad, o al menos yo disfruto de una ciudad, es pasear por sus calles, montarme en los trenes, montarme en el metro, ver que la gente es exactamente igual en todas partes. El ninito fastidioso y lloron, la senora con trescientas bolsas, el manganzon que va oyendo su musica con los audifonos y no le presta la menor atencion al mundo. Uno se da cuenta de que cada ciudad tiene un espiritu y que ese espiritu es mas importante, mas interesante, que los edificios. Los edificios responden a ese espiritu, a esa fuerza invisible, a ese algo que flota en las calles y que es justamente lo que uno cuando viaja, o al menos yo cuando viajo, trato de disfrutar, de entender, de vivir.

Cuando se unen los detalles de estas evocaciones se ponen en contraste con la ciudad en la que uno ha vivido, en la que nacio, en la que ha crecido, vive, y si todo va bien vivira y morira. Uno se da cuenta de que vivimos en un proceso, en este instante, exactamente igual que el de Ra s al Ghul. Ra s al Ghul anda suelto por ahi destruyendo la ciudad, socavando el espiritu de la ciudad, socavando los edificios, las calles, los servicios publicos, todo. Uno solo puede explicarse que esta pasando gracias a que alguien, un guionista, invento esa figura: una organizacion secreta que destruye ciudades. No sabemos si existe tal organizacion secreta.

De lo que uno si puede estar seguro es que la materia con la que trabajamos los escritores es justamente esa fuerza invisible, lo hacemos con esa nada hecha de palabras que trata de darle sentido y de explicar nuestra vida. Y la ciudad como parte de nuestra vida, tambien tiene que ver con esa preocupacion. Entonces vivimos en un momento donde al menos la ciudad donde nosotros estamos ahorita esta siendo corroida, esta siendo destruida al igual que una ciudad ficticia, es quizas una ciudad paralela como ese Buenos Aires con Cartago por ahi. En algun momento de nuestra historia la gente se planteo un futuro maravilloso, extraordinario, modernista y resulta que salio esto, salio este desastre. Salio lo que nadie se imaginaba, salio una realidad paralela. Quizas en una realidad Caracas es otra, es mucho mejor. Y tenemos una ciudad que tambien vive ese duelo y esa lucha, ese forcejeo entre una fuerza colectivista versus el esfuerzo de la gente que cada dia trata de ganarse la vida y vivir bien, vivir mejor.

Es decir, que la ficcion explica desde todo punto de vista los fenomenos, fenomenos como el urbano, como el de la experiencia vivida en la ciudad, y el trabajo que uno tiene como escritor no es necesariamente escribir sobre ninguna ciudad ni sobre ningun tema en especifico, trata sobre esas fuerzas invisibles que conforman mundos, conforman nuestros mundos como individuos y tambien como ciudadanos. Si ese espiritu esta corroido, si esta mal conformado, mal acabado, mal trabajado, pues el resultado que tendremos es un resultado igual. No se, no es ninguna certeza, es una duda que les coloco aqui en esta pantalla del ordenador.

ARMANDO COLL

Roberto, la organizacion que esta destruyendo la ciudad en el caso de Caracas no es secreta. Uno va al centro de Caracas y ve los supuestos trabajos de preservacion y refaccion del patrimonio arquitectonico y uno no sabe que es peor, si como estaban o ahora que los repintaron y refaccionaron. La bella estructura urbana que Villanueva creo en El Silencio la pintaron de un colorcito que yo llamaria color meconio, cuando esas casas, esas edificaciones, fueron pensadas inspiradas en la arquitectura andaluza y deberian ser blancas. Luego esta la moda que los arquitectos llaman el ladrillismo copiada de Bogota y que no tiene nada que ver con Caracas, es decir, lo que aqui llamamos obra limpia, que tiene ventajas funcionales, que no hay que estarlas repintando cada tanto, que son mas resistentes a la intemperie, etc., pero que es un tipo de arquitectura que traiciona la tradicion urbanistica y paisajistica de nuestra ciudad, de Caracas.

El otro dia asisti a una tertulia convocada por el Grupo Relectura sobre politica y novela. Mi tesis es que la literatura, que se hace publica como toda manifestacion artistica que se hace publica, como toda actividad cultural, es parte de la polis, por lo tanto dificilmente puede sustraerse de lo politico en el mejor sentido. Es decir, se me convocaba a hablar sobre la novela politica y no es precisamente el genero que yo cultivo, pero obviamente que lo politico, tratandose de una novela urbana, en la que el escenario urbano tiene gran presencia -hablo de mi novela Close Up-, se manifestaba de una u otra forma sin alusiones personales ni muy directas a la realidad politica inmediata.

Desde chiquito yo fui lo que llaman un flaneur. un paseante contemplativo, que es la figura que rescata Federico y de la que nos acaba de hablar Rodrigo. Yo caminaba mucho de nino. Mis abuelos vivian en Los Palos Grandes y yo me iba caminando desde ahi hasta Chacaito donde estaba la tienda Don Disco donde yo acostumbraba a comprar mi musica. Caminaba Altamira, La Castellana y el Country Club hasta llegar a Chacaito. Y siempre he vivido mirando mi ciudad, mirandola mucho, padeciendola, padeciendo su deterioro, el ultraje al que ha sido sometida desde el poder y a una suerte de invasion de malquerencia, de desaprension por lo que la ciudad vale. La ciudad es una gran conquista de la civilizacion y hasta ahora no conocemos ninguna otra forma de convivencia humana que la supere, ninguna otra forma que nos permita sobrevivir como sociedad. De modo que no existiendo otra opcion, lo menos que podemos hacer es amar y cuidar la ciudad a la que pertenecemos.

Yo le preguntaba un poco en broma a Karl Krispin, me vas a poner a hablar de la novela urbana pero ?donde esta la novela rural?. Claro, si existe una novela rural. La novela de Milagros Socorro por ejemplo, El abrazo del tamarindo, transcurre en un medio claramente rural, en la frontera, pero la mirada no deja de ser periferica. Es la periferia porque la referencia a la ciudad es ineludible.

Esta experiencia, volviendo a lo que les decia antes de lo del flaneur precoz, la he mantenido a lo largo de mi vida. Despues de mucho lidiar con carros, algunos de ellos de segunda mano, que han sido mis automoviles durante mi vida adulta, opte por volver a mi condicion de peaton y vendi mi carro. Entonces uso mucho el metro, que es otra forma de vivir la ciudad,--uso mas el subterraneo que cualquier otro medio, mas que los medios ?superficiales es que los llaman?--y camino mucho, mientras la temperatura me lo permite.

Hay algo en el ensayo que acaba de leer Rodrigo con lo que coincido: es posible encontrar una ciudad entranable a pesar de todo en medio de esta gran decadencia que es lo mas visible. Pero hay una ciudad intima que todos cultivamos de una u otra manera, es decir, nuestro vecindario, el trayecto de nuestro vecindario a nuestro lugar de trabajo, nuestras rutas habituales, nuestros itinerarios habituales, esos son nuestra ciudad. Y procuramos hacerlo de la manera mas amigable o amable posible.

Hace poco un joven escritor se quejaba en una entrevista y decia algo asi, palabras mas, palabras menos: ?Y es que no hay otro tema que Caracas?. En mi caso dificilmente lo hay. No es el tema, no necesariamente, pero si sera siempre el ambito donde mi narrativa transcurre. Caracas tiene un sabor, ciertamente, que esta, tiene una esencia, un perfume, que esta en toda la narrativa de Pancho Massiani, por ejemplo. Ese bulevar por el que Federico Vegas siente nostalgia esta en Piedra de mar cuando no era bulevar sino la Calle Real de Sabana Grande, cuando estaba la Heladeria Castellino donde probablemente el iba a conquistar a las muchachas que le gustaban. El excelente cuento Un regalo para Julia, que es magistral, transcurre en la Heladeria Castellino. Ese sabor a Caracas tambien esta en la narrativa de Israel Centeno, por ejemplo, para hablar de un autor mas joven, y es dificil de eludir. Caracas tiene cosas maravillosas que tienen que ver con esa garota. Los caraquenos no tenemos tanto pudor a mirarnos como si he visto en otras ciudades como Nueva York o Paris, donde incluso en el metro reparten un instructivo que recomienda no quedarse mirando a nadie porque eso puede traer problemas, ya que el mirado puede sentir que uno lo esta mirando porque es un magrebi o porque es un rumano, y ahi se desatan todos los odios, y parece que eso ha ocasionado mas de una reyerta en los tuneles del metro de Paris. Eso no pasa aca. Aqui la gente se mira yo creo que sin tanto rollo y solo en tabernas de muy mala muerte puede terminar una mirada en un balazo o en una punalada. Entonces ese mirarse hace a la ciudad mucho mas amable y nos permite rescatar algo de lo bueno que todavia tiene la ciudad.

En Close Up, la novela no tiene propiamente una unidad de tiempo sino una unidad de espacio que es Caracas. Yo vivi un tiempo en Ciudad de Mexico y es una ciudad verdaderamente avasallante, abismal, y supe por primera vez en mi vida que es eso que llaman ataques de panico, cosa que no me pasa en Caracas. Caracas es donde naci, es como mi liquido amniotico. Mi novela tiene esa posibilidad que permite rescatar la Caracas intima, una Caracas para uno. Voy a leer solo un fragmento de uno de los ultimos capitulos: (El narrador en primera persona) Amanezco algo achispado en mi habitacion en casa de mama. Observo exultante la mole del Avila que me golpea con su aliento musgo y frio. Yo soy su feligres en calzones, su monje desnudo. Adivino la risa retenida en mis labios que remojo en un trago postrero. Me pongo unos pantalones viejos y mis zapatos de goma para trotar, que nunca troto. Llovio toda la noche torrencialmente segun deja saber mi memoria ahogada en escoces barato. ?No has probado la torta borracha de Guadalupe? de muerte lenta", habia dicho mi mujer. La red malefica de neones finalmente ha librado la ciudad a la luz huerfana de la manana gris que no se desemboza todavia del nubarron nocturno, resignada como la nina desnuda de un lienzo de Munch: las ojeras enormes, el cuerpo tempranamente ajado. Lleno mis pulmones de hielo picado como el que sirven en los bares de Caracas con el whisky ante el balcon de las plantas ausentes, especies extintas que mama no pudo cuidar mas despues del ultimo glacial. Doy cuenta de las escaleras exhalado del cuarto de la planta baja sin reparar en trispos ni estalactitas y ahi estan los charcos, los tragaluces invertidos, las boyas del asfalto en oceano a contraluz, los ojos de un cielo olvidado. Y salto de uno a otro y veo los navios extraviados de mi propia historia de vida. Eso es. Gracias.

Ronda de preguntas y respuestas

(INTERVENCION DEL PUBLICO)

ROBERTO ECHETO: La ciudad material se destruye, se corre, va desapareciendo poco a poco, se va, no se si esta palabra existe o si se entiende el termino que voy a utilizar: se va desciudadanizando ; es decir, Caracas esta dejando de ser una ciudad, o se esta convirtiendo en otra cosa que no es precisamente rural, porque uno siempre tiende a pensar en esa dualidad de rural-urbano. Ante esa desaparicion, ante esa destruccion, pareciera que hace falta crear una ciudad espiritual, una ciudad de palabras, una ciudad ganada para la ficcion, para los deseos, para lo que quisieramos que fuese nuestra ciudad. Y eso no es un fenomeno venezolano y mucho menos un fenomeno solo de esta epoca. Por ejemplo, esta Tres tristes tigres de Cabrera Infante, hay una construccion de su La Habana, de La Habana de Cabrera Infante. No solo en Tres tristes tigres sino en toda la obra de ese gran escritor cubano. Pareciera que ciertamente en la impotencia de no poder cambiar lo material, los escritores asumen la palabra como el lugar en donde se refugia esa realidad posible, esa ciudad que quisieramos que existiera.

RODRIGO BLANCO: Yo coincido contigo en marcar esa cosa tan paradojica: mientras el entorno se cae a pedazos, la literatura como una especie de vampiro se alimenta de esa destruccion y se levanta. Y yo creo que eso siempre ha pasado asi. Nosotros tenemos una imagen idilica de la ciudad de Paris, pero, por ejemplo, el Paris del II Imperio que le toco vivir a Baudelaire, era una ciudad espantosa, una ciudad que estaba precisamente en un proceso de demolicion para luego levantarse y ser lo que ya nosotros, personas del siglo XX, siglo XXI, conocemos. Pero hay cosas que a mi me llaman mucho la atencion con respecto a esto de la narrativa urbana. Con este evento de la Semana de la Narrativa urbana, muchas personas, y yo me incluyo en esos que reaccionaron asi, le deciamos a Hector y a Ana Teresa Torres: Bueno, pero ?por que narrativa urbana, o sea, que narrativa actual no es urbana?. Pero pensandolo con detenimiento, entre otras cosas leyendo la antologia de la Semana de la Narrativa urbana, percibo que aunque la mayoria de los escritores, como todos los habitantes, viven en ciudades, y aunque su narrativa suceda en ciudades, no por ello el hecho de vivir en una ciudad deja de ser problematico. Si se leen las construcciones de Caracas y de otras ciudades de Venezuela en nuestra narrativa, son infernales, entonces por el hecho de vivir en una ciudad no deja de ser extrano, y ya no hay una posibilidad de retorno. Muy dificilmente alguien se plantea volver al campo o a los espacios contrarios a la ciudad porque son experiencias aun mas terribles.

Fijense que hay una tendencia que a mi me llama mucho la atencion que es lo rural dentro de la narrativa urbana. Hay novelas como Primero estaba el mar de Tomas Gonzalez, Desgracia de Coetzee, o Desorden moral de Margaret Atwood, donde uno ve que hay personajes que deciden abandonar la ciudad para volver a una especie de arcadia rural y les va peor. Salen con los platos en la cabeza porque el campo tambien es una experiencia durisima y terrible y sin las comodidades de la ciudad. O sea, sin metro y con mosquitos. Una cosa aun mas dificil. Entonces a mi me gusta mucho esa imagen de Caracas como liquido amniotico, me parecio bellisima porque la ciudad siempre ha sido problematica. Todas las representaciones de Caracas parecen ser terribles por lo menos en la literatura moderna. Y uno llega a preguntarse: Bueno, vivir en ciudad ?alguna vez ha sido algo armonico?. Y entonces yo creo que el elemento personal de la Caracas intima, o la ciudad intima que cada quien construye, es fundamental.

Hay dos novelas, para mi las mas importantes de este periodo, que son Pais portatil y Piedra de mar, las dos del 68, y las dos presentan una vision totalmente distinta de Caracas. La de Pais portatil es a traves de Andres Barazarte, un muchacho que ademas viene de Los Andes, es estudiante y se mete a guerrillero, y la Caracas de Andres Barazarte es totalmente hostil, es totalmente peligrosa. La Caracas de Corcho, de Piedra de Mar, un caraqueno saliendo de la adolescencia, es el espacio de la aventura y es el espacio del encuentro amoroso. Yo creo que lo que diferencia la Caracas de Corcho a la Caracas de Andres Barazarte es que Corcho esta enamorado y Barazarte no. Barazarte quiere volar en pedazos la ciudad, tiene una bomba en su maletin. El otro tiene un pollito; tiene un pollito escondido para regalarselo a la muchacha de la que esta enamorado. Es decir, yo creo que los afectos reordenan la ciudad. Claro, el problema es hasta que punto podemos nosotros imponerle a la ciudad visible la que llevamos dentro, y yo creo que cada vez menos. Es lo que me gusta mucho de los textos de Federico, por eso lo destacaba; siempre un impulso de refundar primero la ciudad individualmente para que luego se redunde en algo colectivo.

ARMANDO COLL: Yo me pregunto, si uno viviera en una ciudad como Gotemburgo, donde nunca he estado pero si he leido sobre ella, que me imagino que debe ser algo asi como una estampita inmaculada, que es en Suecia, y es una ciudad universitaria donde la gente se dedica al pensamiento y a la investigacion, a lo mejor uno no se sentiria tan urgido de escribir sobre la ciudad. Es una ciudad que nos problematiza, nos desafia y nos asusta la que nos hace escribir sobre ella, pero tambien es una ciudad que amamos. Eso es lo que yo veo. Si hay un impulso de los escritores de recuperar esa ciudad, de reclamarla. Desde que tenemos memoria ya ha estado en un proceso de deterioro. Para nosotros, y yo naci en 1960, Caracas nunca fue la de los techos rojos, mucho menos para los mas jovenes que yo.

El otro dia vi un fenomeno--yo muy atento a lo que la ciudad pueda ofrecer para la convivencia, para la convivencia pacifica y con el minimo riesgo-, me di cuenta de que la zona de la Castellana donde esta El Leon, la plaza Isabel La Catolica, hasta el San Ignacio, ha sido tomada por los jovenes. Y permanecen ahi hasta la una de la manana sin temor alguno. Hay cierta garantia de seguridad y no es solo por Polichacao, es que cuando el publico, la gente de bien, conquista un espacio, ese espacio se hace mas seguro. Aun cuando sea la muchachada que lo que sale es a divertirse, a beber, se siente ahi un ambiente nocturno perfectamente aceptable donde la juventud puede hacer vida sin tener que estar encerrados en una discoteca o en un centro comercial y sin tener que gastar tanto dinero. Porque eso es otra posibilidad que dan ciudades como Nueva York, que uno no tiene que gastar un centavo para divertirse. Basta caminar por las calles y ya eso es un espectaculo maravilloso. Basta sentarse un rato en Washington Square y eso es mejor que meterse en un cine. Entonces eso es lo que esta sucediendo en Caracas y no se si en las grandes ciudades del interior este ocurriendo cosa parecida, sospecho que si, ya que en Maracaibo vi que si hay una recuperacion de los espacios publicos importante. Y esta la experiencia que se llama "Por el Medio de la Calle", que un grupo de jovenes organiza todos los anos durante una noche completa con un itinerario con performances, musica, etc., y bueno, esas son maneras de recuperar la ciudad que queremos.

(INTERVENCION DEL PUBLICO)

ARMANDO COLL: Hay partes que se mantienen saludables como donde yo vivo, en Los Palos Grandes. una vez hice un ensayo sobre un fotografo muy conocido, un gran fotografo venezolano, Carlos German Rojas, que hizo un trabajo sobre el barrio donde el crecio; esas fotos ya tienen mas de 30 anos. El barrio de entonces no es el barrio de hoy, probablemente, pero tanto lo que el decia de su barrio, La Ceibita, como lo que mostraban las fotos, es que en el barrio tambien existe una normalidad, existe una convivencia, existe un acuerdo para vivir en paz y en la medida de lo posible tener una vida normal. De modo que depende de cada quien donde encuentre esas partes sanas que todavia tienen las ciudades.

RODRIGO BLANCO: Yo creo que Caracas es una ciudad que es, no voy a decir enferma porque eso tiene una interpretacion moral, pero es una ciudad que esta enferma. Claro, siempre hay que recordar que cuando uno dice eso esta haciendo una construccion, una figura retorica, es decir, Caracas es su espacio pero es su gente, siendo asi, la enfermedad apunta a cada uno de nosotros como partes de un mismo organismo. Y yo creo que soy bastante pesimista al respecto en los cuentos que he escrito. Yo creo que si hay para mi una especie de catarsis, de sublimacion de las mil veces que no puedo explotar en el dia por las cosas que tiene uno que pasar y vivir en esta ciudad, pero de eso me doy cuenta despues. En este libro, Los invencibles, muchas de las cosas suceden en Caracas. Lo leyo un amigo argentino, un escritor que vino para aca, Marcelo Damian, y el me comentaba que le daba miedo ir a la Plaza Altamira porque ahi hay un cuento donde hay un tiroteo, le daba miedo irse al Avila porque es la historia de una persona que se pierde, y me di cuenta que de verdad la representacion de Caracas que a veces hago es totalmente paranoica. A veces me pregunto si no es posible a traves de la literatura crear una reconciliacion asi sea ficticia con la ciudad de Caracas, y me he dado cuenta de que hasta ahora no he podido hacerlo. Mas bien me quedo todavia en la revelacion de las cosas malas, y lo hago como una especie de reproche personal, pero creo que es lo que mas me afecta.

Yo veo a la gente. En Semana Santa se desmantelo el pais en un dos por tres, y de regreso a clases a la uCV veo el lunes despues de Semana Santa, es decir, despues de una semana de farra y de derroche, toda la parroquia universitaria llena de carros con musica a todo volumen, tomando, y yo decia: "Pero ?hasta cuando la rumba, hasta cuando la fiesta y la celebracion y cuando entonces el asumir el drama?. Yo creo que hay un mecanismo de caer a tierra ante los multiples mecanismos de evasion que veo que hay en Caracas constantemente. Si. Caracas esta muy, muy enferma, pero creo que es una ciudad noble en el sentido de que depende del factor humano para recuperarse.

(INTERVENCION DEL PUBLICO)

RODRIGO BLANCO: Por ejemplo yo me la paso en Los Palos Grandes porque puedo caminar. Voy mucho al Centro Plaza, y huele a basura todo el tiempo. Es horrible ese centro comercial, pero para mi, ese centro comercial es la libreria Noctua, es conversar con Andres Boersner, con Alexis Romero, es ir despues al cafetin donde esta Jose Manuel y donde a veces me puedo encontrar a Liendo, a Suniaga; es decir, es una ciudad que se resemantiza por sus personas, y yo creo que el hecho de que por una u otra razon sigamos ahi tambien nos dice algo de ese espacio que yo por lo menos muchas veces me niego a aceptar. Es una relacion de amor-odio que no es tan dramatica como parece. Si me molestara tanto Caracas me hubiese ido a como diera lugar y no lo he hecho. Hay algo que todavia te mantiene ahi.

ROBERTO ECHETO: Yo creo que si es duro pero hay que aceptarlo. Esta es una ciudad enferma porque sus habitantes estamos enfermos. Y esa enfermedad que todos tenemos, que todos padecemos, pareciera no tener fin, y se manifiesta en las cosas mas absurdas que pueden existir. Tu sales del aeropuerto -porque lo que ahora se llama el Estado Vargas es tambien Caracas, a mi no me van a enganar-, vas al estacionamiento y te encuentras con un mamotreto gigantesco que no esta terminado; es decir, aqui los edificios se vuelven ruinas antes de que los inauguren. Como estuvo el Partenon de Graveuca de la avenida Casanova; ese Partenon estuvo durante muchisimo tiempo en peor estado que el Partenon de verdad.

Hace un concurso la CAF, la Corporacion Andina de Fomento, para hacer un edificio, y se les ocurre hacer un rascacielos gigantesco donde estaba el edificio y el cine Altamira. Un edificio que no tiene absolutamente nada que ver con el entorno, no tiene nada que ver con nada, un super rascacielos pero sin estacionamiento, porque los arquitectos, ingenieros, proyectistas, autoridades y demas creen que la gente no anda en carro. Por otro lado, seguramente lo montan sobre un podio pero no hacen rampas porque creen que la gente nunca va a entrar con sus hijos en coches, ni tampoco va a entrar gente en silla de ruedas. Es decir, sintomas de la enfermedad, sintomas que se ven en lo mas grande, se ven en lo mas pequeno, y podriamos continuar horas. Estoy seguro que van a hacer un rascacielos gigantesco con una puerta chiquitisima, donde va a haber un vigilante que va a arrastrar un escritorio gigante, se va a sentar alli y te va a pedir la cedula para entrar al rascacielos modernisimo, gigante.

Ahora vas al banco y no se puede entrar con gorra, con lentes, pronto no te van a dejar entrar con bigotes. Te vas a tener que afeitar para entrar a los bancos. Todo lo facil se vuelve complicado. Todo lo normal aqui no es normal. Todo lo anormal, por ejemplo, que haya un tiroteo dentro de un autobus y se muera un bebe, es normal. Pasa todos los dias. Tu lo ves en la pagina roja. Y bueno, este es el bebe de hoy, manana habra otro bebe, y pasado otro y asi. Es una enfermedad.

ARMANDO COLL: Ahora que hablas del tema de la seguridad, yo estuve en Jerusalen y ahi hasta para entrar a un lugar como este de lectura dentro de una universidad, le pasan a uno el detector de metales. No obstante es algo mucho mas racional porque las medidas de seguridad aqui las toma cada quien como mejor le parece, cambian de un banco a otro, etc. En ese sentido no hay ninguna coherencia. Me preocupa mucho lo que acabas de decir. Quiere decir que vamos a tener otro mamotreto en Altamira que nos va a tapar el Avila como ese horrendo hotel que se llamo alguna vez Four Seasons, y que no se sabe que es lo que hay ahi. En mi novela hay una escena llena de furia que transcurre en ese lugar medio vacio del que entiendo que alquilan sus espacios para fiestas de mucho glamour y que nos hizo ese gran dano, de verdad. Ese mamotreto no solo avasalla a la Plaza Altamira, que fue pensada para que lo mas alto que hubiese alli fuese el Obelisco, sino que ademas es un contrasentido, su arquitectura es de pesadilla.

(INTERVENCION DEL PUBLICO)

ARMANDO COLL: Tanto La Candelaria como Los Palos Grandes tienen fama de ser lugares que tienen todo lo que debe tener una polis, una ciudad, es decir: vivienda, comercio, lugar de trabajo, hay toda suerte de intercambios y oficinas publicas; se puede hacer vida en La Candelaria sin montarse en un carro. Cuando yo era joven estudiante universitario La Candelaria era un lugar de marcha, como dicen los espanoles, y uno se quedaba ahi hasta las 12, 1 de la manana, pero, lamentablemente, eso se perdio. Puede ser que de dia si sigan los mismos restaurantes estupendos de siempre, pero perdio eso. En la noche es una boca de lobo como buena parte de la ciudad. Ahora, el proposito de la litera tura se lo pone el lector. Cuando uno se sienta a escribir uno no lo hace con la intencion de Quiero que vean a mi ciudad, quiero que la amen. No. Esos propositos los descubre el lector. Y si, una vez yo en la revista Exceso hice un itinerario turistico a partir de la novela de Bret Easton Ellis, American Psycho, de los lugares que ese protagonista visitaba: discotecas, restaurantes, etc.

RODRIGO BLANCO: Yo pienso que tambien depende del registro. Esta el caso de libros recientes con una vision esperanzadora de Caracas basada por supuesto en una realidad que esta ahi, estos textos de La ciudad del deseo y La ciudad sin lengua son muy interesantes pero claro, Federico es arquitecto, pasear con un arquitecto por la ciudad puede ser frustrante porque ven cosas que uno no ve. Es decir, donde uno ve una cosa espantosa, ellos te dicen "No, mira, hay como un ... ". Hay un texto ahi en la ciudad que ellos estan leyendo y nosotros no. Por lo menos yo siento que ahorita no puedo. El otro dia estaba en la universidad, por la parroquia, que me iban a pasar buscando alli y para variar habia trafico, entonces digo: "Voy a acercarme, como hago a veces, a El Tropezon a comerme una arepa y a esperar" y no se que sentido me dice No, asi que me quedo por no se que. A los cinco segundos se desata--eso fue la semana pasada--un tiroteo, ta ta ta ta, un poco de gente corriendo viniendose para aca, todo el mundo se queda impresionado, vuelve a comenzar el tiroteo y mataron, dice la policia--tampoco uno puede confiar mucho en eso--a dos malandros en esa calle entre El Tropezon y el Ling Nam, que son como mis embajadas ahi en el anexo de la uCV y de mucha gente de Humanidades.

Entonces es pensar que en la calle donde transito ya mataron a dos personas. Me asusta, me hace ver con recelo la ciudad y me pareceria, desde mi punto de vista, totalmente ficcional buscarle el costado amable a un espacio en el que yo, e insisto en eso, yo no se lo encuentro. Se lo encuentro en las personas, pero no a lo que somos en conjunto. No puedo ahorita.

KARL KRISPIN: Bastaria pensar que tu relacion con la ciudad es simbiotica aun entendiendo esa enfermedad. Efectivamente yo pienso que Pais portatil tiene la presencia de Caracas con ese recorrido que hace el por las distintas zonas portando su maletin. Y tambien ahi podriamos ver dos visiones: es muy facil la vision de Corcho que es un muchacho enamorado, y es distinta la vision del adulto, tambien muchacho, porque no es tan mayor, pero que anda en una tarea distinta. Entonces tal vez esos muchachos que ves parados desde la redoma de La Castellana hasta el San Ignacio, son el Corcho de hoy en dia que todavia no ha caido en cuenta de la violencia que hay en la calle. Y que dificil poder reflejar entonces una ciudad distinta que uno si la esta viviendo, y la esta viendo al estar informado. Como ocultas una realidad de una ciudad que esta ahi. Entonces, efectivamente, pintar una ciudad seria maquillarla, seria que nos dedicaramos a lo mejor al marketing, a vender una ciudad que es falsa, porque tampoco hacemos nada construyendo una ciudad desde la literatura o desde la revista o desde las cronicas, donde pintemos una Caracas donde cualquiera que llegue diga: "Pero lo que me pintaron no es". Creo que la literatura al final refleja algo de esa realidad.

En los cuentos de Rodrigo se esta representando la Caracas que todos vivimos, la Caracas de trafico. Tu planteabas lo de la ciudad sueca donde te puedes ir a estudiar o a vivir. Yo creo que nosotros no nos adaptariamos. Solo al pasar una semana, imaginate dos semanas, a lo mejor de paseo, criticariamos la forma en que ellos viven. Porque nosotros estamos tan imbuidos en el ruido de la ciudad, en el trafico de la ciudad, en la violencia de la ciudad, que tal vez tampoco nos acostumbrariamos a esas ciudades suecas en las que no pasa nada. Y creo que tambien es lo que se refleja en la literatura de ese ciudadano que escribe dependiendo de donde escribe. Eso tambien habria que verlo.

(INTERVENCION DEL PUBLICO)

ROBERTO ECHETO: Hay algo que habria que comentar y es a modo de nota al margen, y es que nosotros tenemos la idea de que Caracas es la unica ciudad. Que por lo menos en Venezuela los autores hacen narrativa urbana, como decia Rodrigo con esas comillas bien grandes, cuando hablan de Caracas, y habria que ver que estan haciendo los escritores larenses, barquisimetanos, maracuchos, de Puerto Ordaz. Se me ocurre ahorita pensar en los cuentos de Juan Carlos Mendez Guedez. Juan Carlos Mendez Guedez vive en Madrid pero escribe sobre su Barquisimeto natal. Escribe un cuento sobre el parque Bararida, sobre el zoologico de esa ciudad o sobre una cafeteria que se llama La Nova 77. Es decir, esas ciudades tambien son ciudades y tambien aportan una imagineria para la escritura. Suniaga escribio su novela margaritena, los cuentos de Rubi Guerra, y esta Un vampiro en Maracaibo de Norberto Jose Olivar.

Caracas no es la unica ciudad. Uno puede salir de aqui con una vision ultra requete pesimista de la vida y de la literatura y de todo lo demas, y encima de eso almorzar, y no, no es necesariamente asi, hay otras ciudades que producen otro tipo de sensaciones y gente que tiene otra manera de vivir la ciudad.

RODRIGO BLANCO: En el momento mas duro del conflicto del chavismo y la oposicion, pensando en los momentos del paro, del golpe, y de todo eso, recuerdo una iniciativa llamada En Caracas, que era como un periodico llevado a cabo por gente bien inteligente y que impactaba mucho con esa vision de Caracas como capital de un pais totalmente desgarrada y polarizada". Replanteaba, daba otra vision, yo no diria amable, sino simplemente mas completa de la realidad. Yo no se si lo llegaste a ver o lo recuerdas, pero tenia un reportaje interesantisimo sobre Catia, Petare, el casco historico de Chacao, La Pastora, cada numero con un dossier dedicado a distintas partes de la ciudad, a captar el dia a dia mas alla del movimiento politico. Y recuerdo que ese proyecto me gusto mucho precisamente por eso, es decir, mas alla de las cosas que estan pasando, que yo creo que son centrales y que no pueden obviarse, hay una ciudad y un conjunto de ciudadanos que siguen haciendo, porque no les queda otra, porque tienen que seguir con su dia a dia a ver que pasa, con la historia de aquello que permanece dentro de lo que cambia.

Al final incluso habian dos columnas que se turnaban dia por dia Alonso Moleiro y Jose Roberto Duque, donde habian visiones totalmente encontradas de los dos paises que estaban ahi. Esas columnas se recogieron en un libro que se titula De un lado y del otro, que tiene una imagen incluso boxistica en la portada y que lo podrias conseguir para ver con una vision mas integradora el asunto. Para mi, por supuesto desde mi posicion politica, conciliar lo que me parece inconciliable beneficia siempre al poder. Es decir, soslayar o evitar la profunda crisis para mi es como tapar en cierta forma la realidad. En Caracas si no lo veo y me parece que la situacion es tan grave como lo senalaba Roberto.

(INTERVENCION DEL PUBLICO)

ARMANDO COLL: Fijate que ese fenomeno politico que han llamado la polarizacion, solo ha tenido su equivalente en el espacio en Caracas. Y es artificial, cada dia mas, porque no podemos decir que toda la gente que vive en el oeste es partidaria del gobierno, ni toda la gente que vive en el este es partidaria de la oposicion. Es algo bastante ficticio impuesto desde el discurso del poder: Alla, la Caracas de los oligarcas que empieza en la quebrada de Chacaito y de la quebrada de Chacaito para alla es la del pueblo. Mentira porque Petare esta de este lado. Y una gran oportunidad para tener otra mirada de Caracas fueron las marchas. Uno recorria la autopista a pie, cosa que no habia hecho nunca. Cuando asistia a esas marchas miraba mucho mi ciudad. Y si, desde luego que Caracas sigue teniendo cosas muy entranables, por algo seguimos aqui, como dice Rodrigo. A quien se le pone el empeno de irse, lo logra. El que esta, no es porque no le queda mas remedio sino porque en cierta forma lo desea.

(INTERVENCION DEL PUBLICO)

ARMANDO COLL: Hay una literatura que si habla del barrio. Los cuentos de Angel Gustavo Infante Cerricolas. Muy interesante porque ademas es a partir del hecho linguistico, del habla del barrio, no propiamente del escenario fisico. Y Jose Roberto Duque. Lo que pasa es que como decia antes los propositos los ve, la intencionalidad la establece, el lector. Ningun escritor se sienta con el proposito de escribir una novela de ruptura. En el caso de la television si porque la television es un negocio. Y si, esa novela conecto a clases sociales que tal vez no tenian comunicacion, no la suficiente, y a traves de un argot inventado por un libretista muy ingenioso pusieron a los muchachos de la clase media a hablar como el famoso Eudomar Santos. Que es lo que esta pa sopa y como vaya viniendo vamos viendo y asi. Pero eso era ingenio de un libretista mas que representacion de lo popular. No era propiamente el habla del barrio. Ademas, en cada barrio se habla un argot muy diferente.

(INTERVENCION DEL PUBLICO)

RODRIGO BLANCO: El genero de la cronica en Venezuela yo creo que si dio cuenta de manera temprana de lo que estaba pasando. Lo que a mi me parece paradojico es que los dos mas grandes cronistas de la violencia caraquena en los 90, como fueron Jose Roberto Duque y Earle Herrera con Guerra nuestra o con Caracas 9 milimetros, calle de balas, precisamente en la decada mas violenta en la historia del pais, hayan dejado de escribir. No hubo razones evidentes. Que Earle Herrera haya denunciado desde el 88 hasta el 90 tantos graves problemas de desigualdad social que habia en el pais, a mi me parece un valor grandisimo.

Auditorio Manoa, 13 de mayo de 2009
COPYRIGHT 2012 Universidad Metropolitana
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2012 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Title Annotation:opinan los escritores venezolanos Rodrigo Blanco, Roberto Echeto y Armando Coll
Author:Krispin, Karl
Publication:Cuadernos Unimetanos
Date:Dec 1, 2012
Words:9830
Previous Article:Presentacion.
Next Article:La novela historica. ?Como dialoga la historia con la ficcion?
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2018 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters