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La caroca Andaluza o el ingenio humoristico acotado por el decoro. Lectura etnohistorica.

Los caminos de las representaciones graficas en la plaza publica transcurrieron durante mucho tiempo por los pliegos de cordel. El dispositivo de los mismos se fue trasladando desde la teatralidad de la lectura salmodiada acompanada de un puntero en la plaza, antes de la generalizacion de la imprenta, hasta los pliegos impresos y vendidos en la misma plaza publica para consumo privado. Sucesos particulares acababan convertidos por esta via en verdaderos lugares comunes del mito popular. Lo tragico y lo legendario en especial alcanzaban de lleno a estas formas de narracion romanceada con apoyo grafico. Escribio Caro Baroja (1969) con la vista puesta en los pliegos de cordel barrocos: "Si con frecuencia su continente es un tanto desastrado, su contenido ostenta indudables valores dramaticos, humanos en general. Refleja las inquietudes de una gran masa, del pueblo espanol meridional, o meridionalizado en una epoca oscura y decisiva en su devenir". Obritas escritas en papel barato, que debian reutilizar en muchas ocasiones las planchas de viejas ilustraciones, para ser producidas a bajo coste con el fin de llegar al gran publico. De hecho, los prestamos de imagenes en los romances ayudaron en la repeticion a reforzar su tradicionalidad (Alvar, 1989:82).

Empero, la razon fundamental de su exito, y su consiguiente continuidad en el tiempo, procede de la eficacia simbolica de los contenidos. Esa eficacia funciona en el interior de una triada tematica. Generada tanto por las noticias de sucesos contemporaneos, como por las narraciones historicas y las mitografias religiosas. Los pliegos del primer tipo podian ser los mas frescos, pues en ellos el ethos colectivo daba rienda suelta a sus pasiones y tortuosos manierismos; alli encontraban fondo y forma los absurdos de la vida diaria. Los acontecimientos historicos convertidos en narracion mitica, donde se hacia indistinguible lo real de lo imaginado, contribuian a la cohesion ideologica de la nacion emergente, tal que abstraccion politica. La religion, por su parte, estaba tentada a anclarse en lo pacato, aunque la logica de la efectividad llevo a la explotacion literaria de extranezas y santos populares, tan populares como inverosimiles, en fuga hacia la heterodoxia. El pliego de cordel creaba y recreaba--dentro de una cierta estabilidad solo modificada por novedades y sucesos--temas, tipos y secuencias narrativas gestados y/o aceptados por el ethos popular. Ahora bien, justo es reconocerlo, el pliego al estar mediado por la imprenta, regida por su connatural censura y autocensura, eliminaba las aristas de la moral popular, es decir la parte rabelesiana, impronunciable, grotesca, de la cultura. Los asuntos relacionados con el sexo o la politica, por ejemplo, siendo los mas proclives a la aprehension rabelesiana, eran eludidos, por regla general. De hecho en el siglo XVII, se ha senalado, si bien el pueblo sentia con agudeza los trastornos politicos, manifestaba escasamente por via satirica su oposicion a los mismos, y solia acotar el humor en la vida cortesana de privados, ministros y validos (Garcia de Enterria, 1973:308-ss). El umbral del humor grotesco no se traspasaba facimente en este tiempo y medio, ya que en el comedimiento residia parte de la eficacia social del pliego. Comedimiento que, no obstante, no podia defraudar las expectativas truculentas, cursis o epicas ... de un publico endurecido por la vida diaria, y muy sensible, casi sensiblero, ante los avatares ajenos. Todo tan humano, tan popular, pero tambien tan comedido ... El ingenio aqui ocupaba el papel estelar.

Otra prueba de ese tipo de literatura donde se mezclan vinetas y poemas breves la tenemos en las llamadas carocas (1) de la ciudad y entorno rural de Granada, en Andalucia. La tematica de las carocas, a diferencia de los pliegos de cordel, es siempre humoristica. Los origenes de las carocas son oscuros, aunque cabe establecer algunas hipotesis sobre ellos. Por ejemplo, en el siglo XVII en el cortejo que anunciaba las fiestas del Corpus, presidido por una Tarasca, suerte de dragon originario del sur de Francia--de Tarascon, Arles y Nimes, sobre todo--con una mujer a su lomo, venciendolo--y con un acompanamiento de gigantes, danzantes y comediantes, iban carros que llevaban cartelones de tema pagano y humoristico. Asi lo describe Miguel Garrido Atienza (1889), municipe e historiador granadino de finales del siglo XIX:

"Caminaban a seguida a impulso de oculto mecanismo, ora graves; retozones a veces, bailadores otras, jinetes en ocasiones en tan bien imitados caballos, que no falto "quien aun conociendolos sin vida, la posesion de sus sillas deseara", bien sobre lujosos carros o sobre andas, comunmente siete gigantones, caprichosa o adecuadamente vestidos, y los cuales simbolizaban o representaban ora las maldades que la vision apocaliptica recriminaba a las ciudades de Efeso, Esmirna (...); ora gentilicas deidades, sacramentarios heresiarcas; bien los siete sabios de Grecia, o los llamados vicios capitales, caballeros un ano la soberbia sobre un pavo real, la avaricia en un buitre, la lujuria en un macho cabrio, la ira en un oso, la gula en un marrano, la envidia en un lebrel y la pereza sobre un borrico".

Seguia la comitiva con todo tipo de representaciones fantasticas, "y eran todos portadores de emblemas, simbolos, etc. Y daban a conocer su significado mediante las decimas, quintillas y cuartetos, que escritos en tarjetones cada uno en visible lugar llevaba". Siguiendo con la conexion probable con los pliegos de cordel, recordaremos que las quintillas de ciego habian sido una de la formulas poeticas preferidas de aquellos (Garcia de Enterria, 1973:145). Mientras tanto, una de las plazas centrales de la ciudad, la de la Bibarrambla, se llenaba de altares efimeros, y de cuadros, a veces de pintores afamados, que ensalzaban la eucaristia y la religion catolica. No obstante este esplendor barroco, asevera Garrido Atienza, que la monotonia y la falta de innovacion se fueron imponiendo con el curso del tiempo. La transicion hacia las carocas, por demas, estuvo favorecida por la abundancia en epoca moderna de jeroglificos y alegorias, muchos de ellos profanos (Cuesta Garcia de Leonardo, 1995). En el siglo XVIII esta monotonia de la tematica catolica, el uso de la emblematica citada, y sobre todo el espiritu de los tiempos, favorable a las ideas ilustradas, trajeron consigo el aumento de los temas profanos, que le disputaron el estrado a los religiosos:

"Esos asuntos, motes y versos, no fueron siempre exclusivamente sagrados, pues mas de una vez, formando extrano contraste, vieronse en esos decorados, alternando los santos del cielo catolico con los dioses del Olimpo. La idea, el pensamiento exteriorizado en todo aquel conjunto de composiciones literarias y pictoricas, no fue tampoco todos los anos un himno pura y directamente eucaristico: la preconizacion de marianas advocaciones, disquisiciones sobre el Apocalipsis o enredados laberintos teologicos" (Cuesta Garcia de Leonardo, 1995:63).

En linea similar solian aparecer igualmente, junto a los temas mitologicos y catolicos, "pasajes de la historia (...) profana granadina". En definitiva, y ante el tedio de la repeticion iba colandose el humor a traves de la paganidad antigua y moderna.

Lo cierto es que fuese cual fuese su origen las carocas constituyeron un humor genuino de una plaza publica, la de Bibarrambla, que habia conocido diferentes vicisitudes historicas, desde las justas nazaries tardomedievales, que la hicieron celebre, incluso en el romancero, hasta las procesiones del Corpus Christi, con los exornos efimeros barrocos de los que hablamos. Su centralidad en la vida publica es obvia.

En torno a 1850, conforme el descreimiento avanzaba de manera ineluctable, fueron abandonadas definitivamente las tematicas religiosas que aun persistian en el XVIII siendo "sustituidos los lienzos de temas sagrados por cincuenta y seis paisajes que ocupaban la vuelta exterior" de la plaza (de Vicente, 1943). Un poeta local, Jose Salvador de Salvador, en 1850 justificaba de esta manera la sustitucion de las carocas por cuadros historicos relacionados con la conquista de Granada:

"Siempre hemos considerado muy mal efecto, impropios y algunas veces escandalosos los asuntos profanos que se han expuesto en los cuadros de la vuelta exterior o frentes de la decoracion de Bib-rambla, porque todo lo que es severo y solemne debe representarse del mismo modo; y asi, por mas que conociesemos las aficiones de algunos a las pinturas epigramaticas y picantes, como no escribiamos para ellos, sino para coadyuvar por nuestra parte a la celebracion del aniversario de la Cena Santa ... no tuvimos inconveniente en adoptar un asunto historico gloria de nuestra nacion, y muy especialmente de la ciudad que nos vio nacer ..." (de Paula Valladar, 1886:74).

Siguiendo igualmente el ambiente de la epoca los lienzos representaron asuntos de la historia patriotica. "Innovacion que--senala el periodista Luis de Vicente--no conto con muchos adeptos ya que, poco despues, aparecen de una manera concreta las llamadas carocas". Continua este autor dando cuenta del valor humoristico de las carocas en terminos que vale la pena reproducir:

"Composiciones pictoricas bufas, que satirizan los vicios de las gentes mas conocidas. Desde entonces y a lo largo de muchos anos, desfilaron por las carocas de Bib-Rambla, las escenas mas grotescas y los hechos mas salientes de la actualidad local. Se recogian en un sentido amplio y fino humorismo aquellos asuntos que mas podian despertar el regocijo de los granadinos, que desfilaban integramente por la simpatica plaza para gustar de espectaculo tan economico y al propio tiempo tan esperado. Aquellos tiempos de profundas luchas politicas ofrecian campo abandonado para ridiculizar actuaciones publicas de cualquier genero y esto, plasmado en las carocas de Bib-Rambla, por las manos prestas de habiles artistas, era siempre esperado como plato fuerte de nuestros famosos festejos".

El caso es que las carocas habian conocido un esplendor paralelo al de las fiestas del Corpus en los anos ochenta del ochocientos. Los notables granadinos, como los de otras ciudades andaluzas, como Sevilla, habian calibrado la necesidad de promocionar las ferias ciudadanas, promoviendo desde diversas instancias, sobre todo desde la prensa, su recuperacion (Gonzalez Alcantud, 2004:107-119). En 1883 se lee en un diario local que "las fiestas del Corpus prometen estar este ano brillantisimas, gracias a la iniciativa que la prensa de Granada ha tomado en bien de la industria, el comercio, las artes y la literatura" (Diario de Granada, 1883). Incluso se fletaran trenes especiales para que vengan visitantes de las principales capitales andaluzas. Entre los atractivos del Corpus logicamente estaban las carocas Los temas de las de ese ano hacian mencion a las elecciones, a las infidelidades matrimoniales, la embriaguez, el comercio, etc. Su aumento de valor social hace que sean incluidas en la programacion oficial de las fiestas en terminos como los que siguen:

"A las doce del mismo dia el Excmo. Ayuntamiento, bajo mazas, precedido de pages, que llevaran el escudo de Granada, y acompanado de la guardia municipal, saldra de las Casas Consistoriales, dirigiendose a la plaza de Bibarrambla, donde ser hara entrega del decorado y adorno de la misma. Este adorno consistira en una decoracion al gusto arabe, con los cuadros profanos o CAROCAS (en mayuscula en el original) y quintillas de costumbre, y en un altar central del mismo orden arquitectonico, en el que se colocaran las estatuas de los Reyes Catolicos. En los ajimeces de las galerias se pondran otras ocho estatuas de los personajes mas celebres de la epoca de la conquista de Granada" (Programa de fiestas y Corpus Christi y feria de Granada, 1884).

Al ano siguiente variara el decorado, que sera "gotico", pero las carocas continuaran invariables (Programa de fiestas y Corpus Christi y feria de Granada, 1884). Sin embargo, cuando se produjo la coronacion de Zorrilla como poeta nacional en la fiestas del Corpus de 1889, el decoro no debio hacer recomendable anunciar las carocas. Solo puede leerse en el programa: "Desde las ocho a las doce de la noche, se verificara la poetica y tradicional Velada de la Plaza de Bibarrambla, y al mismo tiempo la iluminacion general por el vecindario, pudiendo visitarse los pintorescos y suntuosos altares que, segun antigua costumbre, erigen los vecinos" (Programa de las Fiestas del Corpus, Coronacion de Zorrilla y feria real de Granada, 1889). Cierto que el propio Zorrilla habia hecho observaciones ironicas sobre las fechas escogidas para coronarlo poeta nacional, tan cerca de la Tarasca y su cortejo circense, y sobre lo cerca que andaban lo sublime y lo grotesco en su coronacion. Asi que exigio no ser coronado fisicamente con una corona de oro, como pretendian los organizadores, para no dar lugar a chanzas (Gonzalez Alcantud, 2001:292-306). Al ano siguiente, pasado este evento con repercusiones nacionales en que se movilizo toda la sociedad granadina, las carocas volveran a aparecer en el programa oficial de fiestas, y en la tradicional, plaza de Bibarrambla, en "una elegante galeria con los cuadros burlescos o carocas, iluminada como toda la plaza, con una esplendida combinacion de luces de gas" (Programa de las Fiestas del Corpus Christi y feria real de ganados en Granada, 1890).

El humor, en cualquier caso, se habia convertido en la segunda mitad del ochocientos, en un vehiculo privilegiado para el combate politico, y asi vemos que en esta epoca aparecen numerosas revistas, por regla general muy efimeras, de nombres tales como "Granada comica", "Mefistofeles", "Granada alegre" o "Granada en cueros". Un humor, el de estas revistas "grotesco que llega a lo esperpentico", que tiene por objeto privilegiado al campo de lo politico, y que incluso contamina los ambientes "costumbristas" (Gamonal Torres, 1983:119). Aunque no se haya establecido una vinculacion directa entre el mundo de las carocas y el de la prensa satirica de la segunda mitad del siglo XIX, con sus diatribas politicas, a todas luces este vinculo debio de existir. Al fin y al cabo, ambos se dirigian a la plaza publica, a la opinion publica. Por regla general, las carocas abordaban estereotipos sociales, procurando no aludir directamente a nadie en particular. Algun ejemplo entre otros. En la caroca numero seis del ano 1876 se representaban a algunas jovenes elegantes que estaban arrodilladas delante de una bolsa llena de monedas, rezando la quintilla: "En la nueva religion/Que el positivismo adora,/El jefe San Talegon,/ Santo de devocion/de las jovenes de ahora" (Diario de Granada, 1883). En las de 1884 un cuadro representaba "una anciana sentada en un sillon, a la que se acerca un hombre arrojando dos canos de lagrimas por los ojos", y en la quintilla se dice: "Si alguno se desconsuela/y se da por aludido,/puede tragarse la muela,/o bien tomar el partido/de contarselo a su abuela". En otra, que presentaba a "un grupo de personas de ambos sexos, muy delgadas y en ademan triste", se lee el siguiente texto: "Los pasivos de Granada/que en el cuadro se han pintado/estan con hambre atrasada,/y se convierten en nada/a fuerza de hilar delgado". La que le sigue, de tono diferente, dibuja a "dos elegantes con sombrero en mano, peinados a raya y tufos y vestidos con leviton", que son descritos asi: "Ya toman los elegantes/ a la mujer por modelo,/y usan pulseras brillantes,/y cupidos en el pelo/y levita con volantes" (Carocas de los adornos de la Plaza de Bib-Rambla, 1876). Las posibilidades de identificacion, no obstante, existian en la medida en que las conductas sociales en la epoca estaban muy estereotipadas a traves de la vestimenta y otras fijaciones sociales. Pero dificilmente podian darse por aludidos quienes leian quintillas como estas.

Durante las dictaduras, tanto de Primo de Rivera como de Franco, las carocas fueron prohibidas por su marcada deriva politica previa, orientada por las tensiones de aquel tiempo. El aumento de la confrontacion politica marcaba el deterioro del decorum. En 1929, terminada la dictadura de Miguel Primo, las carocas fueron recuperadas, gracias al Centro Artistico, que constituia el epicentro de la vida cultural de ciudad, al agrupar a intelectuales y elites, y que se habia destacado socialmente como sociedad promotora de veladas, cabalgatas de Reyes Magos, recuperacion de las fiestas del Corpus, de Carnaval, organizacion del festival de cante flamenco de 1922, etc. Pero esta recuperacion, nos informa Luis de Vicente, lo fue "dentro de un tono mesurado y correcto, aunque siempre con marcada intencion politica", puesto que "las gestiones de los ayuntamientos, fueron desde luego el caballo de batalla". En 1950, pasado el primer embate de la dictadura franquista, tan enemiga, como todos regimenes autoritarios, del humor, especialmente del carnavalesco, volvieron las carocas a las fiestas granadinas, aunque hasta dos anos despues, en 1952, no volveran a ser colocadas en la plaza de Bibarrambla (de Vicente, 1952). La simplicidad de las carocas en el franquismo les habia hecho perder fuerza ironica, y si se conservaban era por la fuerza del costumbrismo ideologico del regimen, que promocionaba ciertos rituales "tipicos", y las carocas podian acogerse a esa categoria.

Con la restauracion democratica las carocas regeneraron su lenguaje plastico y literario, sacandolas del sopor a que el franquismo las habia cometido. Recordaremos aqui, por si sirviese para explicar los caminos propios del humor local, que aun hoy dia en Granada se cultiva un tipo de humor social caracterizado como "negro" que responde a patrones sobre todo sarcasticos, y que se distingue de la "gracia" del humor sevillano. Suele ser incluso un lugar comun para visitantes y propios comparar, marcando las distancias, en lo tocante a humor entre Sevilla y Granada (Gonzalez Alcantud, 2003:14-34). A veces, ese humor, llamado popularmente "malafolla", se ve aparecer en las mas logradas carocas, y el publico autoctono sabe apreciarlo.

Pero lo cierto es que en todo regimen y situacion las carocas son controladas por el Ayuntamiento. De esta forma no pierden el decorum. La prensa, en una tradicion que arranca de tiempos recientes reproduce las carocas para publicitarlas. En los ultimos anos incluso algunos periodicos han promovido sus propias carocas, que no son expuestas en Bibarrambla, realizando concursos entre sus lectores. Es una risa tibia, que no obstante, sobre todo en los anos de la democracia, se ha convertido en un ejercicio de ingenio, capaz de suscitar el humor, sin entrar en ataques politicos directos ni herir susceptibilidades particulares ni personales. De hecho, no existe ninguna protesta en los ultimos anos, realizadas por personas o colectivos ofendidos. En una sociedad que se ha habituado a denunciar todo aquello que considera que extralimita los derechos individuales o colectivos este es un logro del ingenio. Que recurre, justo es decirlo, al humor negro de la "malafolla". Ahi es donde esta la chispa de esta formulacion humoristica.

No obstante, nada esta libre de las ridiculizaciones, algunas semi conscientes, que se le puedan escapar al humorista. Hace poco ocasion estando observando las carocas granadinas de la plaza de Bibarrambla, justo mientras las iban colocando la noche anterior a su inauguracion unos operarios municipales, depare en una que hacia alusion a un caso muy comentado en Espana: la quiebra de una sociedad de inversion filatelica, la cual habia dejado en la ruina a mucho miles de personas, que habian perdido sus ahorros depositados en ella. Me reia de buena gana con la caroca, ya que la quiebra se parecia a un autentico "toco mocho", un engano pueblerino. En definitiva veia en este caso la persistencia de la Espana rural, con sus enganos y quimeras clasicos. Y sus aprovechados en pequena escala finalmente corneados. Fuera modernidad, pues, y mucha Espana negra, era lo que yo veia. Cuando estaba riendo, digo, una pareja de avanzada edad, que estaba a mi lado absorta en la caroca que retrataba el fraude, me comentaron que ellos habian sido enganados por la citada empresa filatelica, y que habian perdido sus ahorros. Entonces enmudeci: habiamos pasado de la risa provocada por el ridiculo colectivo expuesto en la plaza publica a la cruel realidad, con sus tragedias domesticas. Logicamente los acompane en sus sentimientos, y deje de mirar aquella caroca con la misma guasa. Me senti cohibido por la potencia mortifera del humor. En principio se trata de un humor controlado, cuya eficacia consiste en hacer arrancar sonrisas, no mas, en el tratamiento decoroso de temas locales, o globales pero en su vertiente local. Su punto culminante seria la "malafolla", un juego ironico que nos satiriza con eficacia pero que no nos hiere. El juego humoristico concierne sobre todo al ingenio para sortear el decoro, la censura y el dolor/dolo ajeno. Se trata, pues, de un ejercicio de inteligencia humoristico que debe excluir la agresion.

La lucha contra las carocas, al margen de las dictaduras que las prohibieron o edulcoraron, no obstante ha existido en los ambientes pequeno burgueses mas inclinados al decoro. Verbigracia, en una larga serie de articulos publicados por Elias Pelayo, otro notable local, en la revista La Alhambra en 1884 este eludia estudiar las carocas como parte de la regeneracion del Corpus que entonces el mismo pregonaba (Pelayo, 1884). Tambien Francisco de Paula Valladar, director de esa revista, intelectual relevante en la vida granadina, igualmente comprometido en la promocion de las fiestas del Corpus, era partidario de limitar o sustituir las carocas, a pesar de que el mismo contradiciendose en su libro de 1886 sobre las fiestas centrales granadinas, reproduce las letras de algunas de ellas. De su propia cosecha reflexiona de Paula Valladar (1886:74):

"El pensamiento de las poesias y pinturas burlescas ha sido casi siempre hacer ridicula critica de costumbres, modas, etc., De exageracion en exageracion, se ha llegado algun ano a ridiculizar a desgraciados idiotas o poco favorecidos de la fortuna. En las carocas han aparecido para excitar la hilaridad del publico, muchos de los desdichados que por su imbecilidad, su locura o su decidida aficion a las bebidas, se hicieron tristemente famosos. Una de las carocas de 1857, decia asi: Por ultima vez Ropones/cumple con la obligacion,/y aprovecha la ocasion/de hacer, con sus libaciones/menos viva la impresion".

Este "mal gusto", hacedor de alusiones a los defectos fisicos o morales de sujetos concretos, se manifesto hace pocos anos, cuando los "cabezudos" de la "Publica", el cortejo procesional antes mencionado que anuncia las fiestas del Corpus, presidido por la Tarasca, reprodujo a Paniolla, un pobre hombre sin juicio que fue motivo de burlas de la chiquilleria en el pasado, y que para asombro de muchos seguia viviendo, cuando se le daba por muerto, en un asilo de Granada. Paniolla habia quedado ciego hacia muchos anos por una broma que le habian gastado abusando de su estulticia. La mascara fue retirada, no asi la del cabezon de Gabia, un hombre monstruoso fallecido mucho tiempo atras, y del que no quedaba memoria viva. Las limitaciones morales del humor, de las que hablaba Charles Baudelaire, se miden con los vivos. La muerte toma su polisemia simbolica es el limite y censura del humor.

Finalmente, expondremos un caso etnografico para ilustrar el uso humoristico, al par que politico, realizado con las carocas en un pequeno pueblo del entorno de la ciudad de Granada, este ultimo ano de dos mil siete. El pueblecito que posee setecientos habitantes censados se halla a quince kilometros de la capital, a la entrada de un extenso parque natural. Son varios los pueblos que bordean las montanas que componen este parque, y que tienen asiento historico en el piedemonte de las mismas. Son pueblos pequenos, que sorprenden al visitante por su marcada ruralidad, a pesar de hallarse muy cercanos a la capital provincial. En la terminologia usual, la gente de la ciudad suele considerar a sus habitantes muy "catetos", mientras los extranjeros tienen la sensacion de encontrarse en lugares mucho mas remotos como las agrestes Alpujarras. Pues bien, este pueblecillo llamado Nivar, se ha visto sometido a una fuerte tension vecinal en medio de las ultimas elecciones municipales habidas en Espana. Se descubrio que el lugar del pueblo mas singular, el que le imprime su forma paisajistica, llamado popularmente "cerro de Bartolo" o "del Castillo" (2), coronado por unos restos de tumbas visigodas, habia comenzado a ser urbanizado con el fin de instalar en el varias decenas de viviendas. El asunto fue a mas ya que, y dada la naturaleza arqueologica del lugar, aparecieron restos humanos y de ceramica, que fueron llevados por los vecinos a la delegacion de cultura del gobierno regional, competente en esta materia. Entonces el asunto salto a la prensa local, que indago en quienes eran los propietarios y promotores de la urbanizacion de marras, y ante el asombro de la opinion publica se descubrio que uno de los propietarios era un veterano vecino del lugar, dirigente provincial de un partido de izquierda, con responsabilidades politicas en el parlamento nacional. La tension subio en el pueblo dada la cercania de las elecciones municipales, que logicamente giraron de casa en casa y de familia en familia en torno a este affaire. El paso del tiempo demostro que habia una gran complicidad de la mayor parte del pueblo con los promotores, dados los intereses crematisticos puestos en juego. Las tradicionales fiestas patronales dedicadas al Cristo de la Salud de mucho predicamento no solo en el pueblo sino en la comarca se dice que en el pasado libro de una epidemia a un pueblo cercano--tuvieron por esta razon una dimension conflictiva en este ultimo verano de dos mil siete. Celebradas a muy pocos meses de haberse realizado las elecciones municipales y del escandalo urbanistico relatado, las carocas reflejaban en su mayor parte la frustracion por no poder hacer la urbanizacion, recalificacion de suelos en las que estaban puestas muchas expectativas de ganancia, asi como los ataques, muy violentos a la "gente guapa" y al "concejal ese y su gayomba" a los que se hacian responsables del fracaso. Esta ultima era una alusion directa al concejal electo de un grupo de izquierda que se habia distinguido en la defensa de la funcion cultural y patrimonial del cerro en litigio. Aqui podemos observar que cuando la plaza publica se arma de razones politicas el humor pierde su funcion liberadora y se convierte en un arma cargada de amargo sentido politico que poco o nada puede hacer sonreir a quienes lo contemplan. Es claro que la vida local de las pequenas localidades suele estar tanto o mas tensionada que la vida de las mas grandes. Se viven los problemas, no tanto imaginariamente, como en la lucha por los recursos con un grandes pasiones. Los numerosos pueblos de la provincia granadina siguen viviendo la politica local con mas tension que la capital, y han dado lugar frecuentemente en la epoca democratica a enfrentamientos radicalizados en extremo. No puede extranar oir en cualquier bar o peluqueria maldiciones y agresiones verbales contra los contrarios que minan la vida familiar y social. Son muchos los ejemplos extraidos de la etnografia politica granadina de las ultimas decadas. Incluso se hizo celebre un pueblo alpujarreno donde padre e hija militaban en partidos diferentes, trasladando hasta lo ridiculo sus tensiones personales a la vida publica. Sin embargo, en la capital los cambios de color politico y de personas se han vivido con mas relatividad, y no cabe resenar casos como los de la provincia profunda.

Volvamos al humor y la muerte. Estos estan mucho mas cerca de lo que inicialmente pudiera pensarse (Gonzalez Alcantud, 2006 y 1993:71-100). A Octavio Paz le intrigaban unas figurillas encontradas en una excavacion mexicana, que parecian reirse a carcajadas hasta troncharse. Su verismo es vital. Senala Paz: "La relacion entre la risa y el sacrificio es tan antigua como el rito mismo. La violencia sangrante de bacanales y saturnales se acompanaba casi siempre de gritos y grandes risotadas. La risa sacude al universo, lo que pone fuera de si, revela sus entranas. La risa terrible es manifestacion divina. Como el sacrificio, la risa niega el trabajo" (Paz, 2004:16). Lo terrible de la risa reflejada en esas caras de terracota aparecidas en Mexico en 1952, es su vivacidad. Segun Octavio Paz, seguramente estaban asociadas a sacrificios humanos, en particular a los del juego de pelota, en los que quien perdia pagaba con su vida la perdida. Humor cruel que encantaba a Andre Breton y a los surrealistas. Por demas, tambien el humor ha servido para ahuyentar el miedo al terror politico. Recordaba el diputado y periodista Camille Desmoulins en pleno Terror revolucionario frances, que entre los antiguos atenienses ademas de existir como valores "el gusto a la libertad, la tolerancia o el espiritu democratico", tenian como valor propio "el saber reir" (Mosse, 2000:554). Desde el periodico Vieux Cordelier Desmoulins lucho por ese ideal democratico e ironico hasta que la guillotina sego su vida. Todo esto me hace recordar la risa final del protagonista de "El proceso" de Kafka en la version cinematografica de Orson Welles: mientras esta en un hoyo el "procesado", esperando que los sicarios le lancen una bomba que acabe con su absurda vida, rie y rie hasta la hilaridad.

La risa, cercada por el terror, es nerviosa y mucho mas estridente que la que pueden provocar las caricaturas romanas en terracota conservadas en el museo Vaticano o incluso que las caricaturas realizadas por el gran maestro Daumier sobre personajes publicos de su epoca. El humor nos situa ante el discurso ultimo de la cultura humana, la politica, y esta ante la muerte con su larga retahila de sacrificios. Y el humor siempre esta presto a sacrificar a alguien, de ahi la vigilancia y sagacidad que establecemos sobre el. Para evitar que salga desbocado por las plazas publicas, haciendonos reir y reir sin parar mientras la parca siega nuestras vidas.

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Jose Antonio Gonzalez Alcantud

Universidad de Granada

Recibido: 15 de Octubre de 2007

Aceptado: 12 de Diciembre de 2007

(1) Joan Corominas consagra un largo articulo a la palabra caroca, a la que otorga un probable origen mozarabe, aunque sin aportar certezas, lo que explicaria su conservacion en Andalucia. En cuanto a su significado sostiene que proviene de una composicion dramatica para solaz del vulgo, que posteriormente por contagio metonimico se aplicaba a los cuadros que acompanaban a los carros de comediantes que solian llegar con las fiestas del Corpus Christi (Corominas, Pascual, 1980).

(2) Escribe una historiadora sobre el particular: "Actualmente existe un cerro denominado Castillo de Nivar o Castillejo donde debio existir la fortaleza arabe antes citada, de la cual no queda ni ruinas, a causa de un terremoto que experimento esta zona en el ano 1755". (Guerrero Lafuente, 1986:11). Popularmente siempre se supo que en este cerro aparecian "cosas de moros".
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Author:Gonzalez Alcantud, Jose Antonio
Publication:Revista de Antropologia Iberoamericana
Article Type:Report
Date:Jan 1, 2008
Words:5970
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