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La busqueda posnacional: nacion y cosmopolitismo en Adios a los proceres de Pablo Montoya.

The postnational search: nation and cosmopolitism in Adios a los Proceres by Pablo Montoya

Introduccion

La relacion entre nacion y literatura ha sido objeto de estudio tanto por quienes se centran en el concepto de nacion como por quienes se ocupan de las cuestiones literarias. Dentro del primer grupo podemos encontrar referentes clasicos como Benedict Anderson, quien afirma que la poesia y la novela son algunos de los "frutos culturales" predilectos por los nacionalismos para manifestar el amor por la patria (1993, p. 200), y Anthony Smith, quien considera que el nacionalismo, en tanto movimiento politico-social, implica una inmersion profunda en la "cultura de la nacion", de la cual forma parte la literatura (2004, p. 20). Por tanto, es evidente que la literatura ha desempenado un papel historico relevante en la formacion de los discursos nacionalistas. Solo teniendo en cuenta este proceso es posible comprender el impacto que, en el contexto de la globalizacion, suponen algunos aportes de los estudios literarios recientes. En el caso concreto de las letras actuales, y muy en la linea de las rupturas de lo nacional sobre las que llama la atencion Martin-Barbero (2010, p. 20), abundan las reflexiones que optan por establecer una relacion mas bien antagonica entre ambos conceptos. Gustavo Guerrero anota que uno de los principales rasgos de la narrativa latinoamericana reciente consiste en el "cuestionamiento de la homogeneidad de las culturas nacionales y la critica a la idea misma de nacion" (2012, p. 74). Por su parte, Francisca Noguerol cuestiona el horizonte metodologico al preguntarse si todavia es pertinente hablar de literaturas nacionales, mas aun cuando "la creacion literaria se revela ajena al prurito nacionalista" (p. 20).

A que lugar conduce esta problematizacion de lo nacional es un interrogante que ha guiado diversas reflexiones. La de mayor importancia para el desarrollo de este articulo es la de Bernat Castany y su trabajo sobre literatura posnacional. El posnacionalismo, dice Castany, se caracteriza por "trascender" las premisas del nacionalismo, con el proposito o el deber de "imaginar un tablero nuevo para el viejo juego de la identidad individual y colectiva" (2007, p. 9). Castany identifica dos momentos en el posnacionalismo: uno al que llama "destructivo", que se caracteriza por la critica de lo nacional, y otro al que llama "constructivo", en el cual emerge una alternativa posnacional (p. 78). Lo anterior significa que lo posnacional solo puede entenderse en una tension dialectica con lo nacional, no con su desaparicion. Por ello, al margen del interesante debate sobre si es caduco hablar de literaturas nacionales o de si hay o no una literatura posnacional en America Latina, coincido con Vicente Luis Mora (2014) en pensar lo posnacional no como un "hecho irrevocable y tajante", sino como "una tendencia, un deseo o una direccion" (p. 325). Particularmente, me interesa estudiar como se manifiesta esa busqueda de lo posnacional en los textos narrativos de Pablo Montoya, los cuales suelen escenificar, no sin tension, espacios locales y globales. Es evidente que se trata de un proposito que excede los alcances de este ensayo. Por eso, he preferido concentrarme aqui en Adios a los proceres (2010). En cuanto al contenido del articulo, este se divide en dos partes que atienden a lo postulado por Castany: en la primera analizo el momento "destructivo" de la obra, esto es, la critica de lo nacional; en la segunda, observo el momento "constructivo", en el cual identifico la alternativa posnacional de Adios a los proceres. Sin embargo, teniendo en cuenta que lo obtenido aqui es apenas parcial con respecto a mi principal interes, hago un breve repaso por otras obras narrativas del mismo autor sobre el final del texto, con el proposito no solo de esbozar los alcances explicativos de esta clave de lectura, sino tambien para estimular nuevos estudios y discusiones en torno a la literatura de Montoya.

Momento "destructivo": Adios a los proceres y la critica de la nacion

Adios a los proceres se compone de veintitres minirrelatos; cada uno, mediante la parodia del genero biografico, narra la vida de un protagonista del periodo de la Independencia. En un primer momento, el planteamiento de la obra parece contrastar con la lectura posnacional propuesta aqui, mas aun si se tiene en cuenta que la narracion de las guerras de Independencia, como explica Nelson Gonzalez Ortega, permitio a los intelectuales colombianos del siglo xix crear y sostener las ideas de nacion, historia oficial y literatura nacional en Colombia (2013, p. 7). La obra, sin embargo, se encuentra en las antipodas de cualquier proposito nacionalista. De hecho, he decidido concentrarme en ella porque no hay otra obra de Montoya que iguale su mordacidad para criticar directamente y sin ambages lo nacional, aspecto que, como se ha explicado antes, constituye el punto de partida de lo posnacional.

No se debe pasar por alto que Adios a los proceres pertenece al genero de narrativa historica, el cual, en sus manifestaciones mas innovadoras, presenta caracteristicas como la distorsion consciente de los hechos del pasado y la perspectiva critica frente al discurso de la historiografia oficial (Ainsa, 2003, p. 27). Ya en el epigrafe se pueden observar ambas actitudes. Alli se cita, con una ligera modificacion, una linea que Voltaire dedica a Federico II de Prusia; la original dice "J'aime peu les heros, ils font trop de fracas", mientras que la incluida por Montoya (2010) dice "Je ne veux point les heros, ils font trop de fracas" (p. 11). Tambien el titulo y la portada--en la edicion de Grijalbo un tomate embarra las efigies de "proceres" como Santander--anuncian lo que el autor expresa abiertamente en el prologo mediante el uso de la primera persona singular: "A los eventos de la historia se los puede alabar o criticar. He preferido lo segundo porque me atraen mas la incredulidad y la reserva que la ingenuidad y el ditirambo" (p. 9). Sin embargo, esta perspectiva critica frente a la historia muy pronto empieza a enfilarse en contra del nacionalismo, uno de sus principales blancos:
   Los historiadores oficiales, y los que pregonan los portentos de la
   patria, se sentiran molestos frente a estas paginas que desconfian
   de los unos y descreen de la otra. La patria, como nocion politica,
   no es mas que una obsesion, manipuladora y pedante, de los
   imperialismos y los nacionalismos (pp. 9-10).


La instrumentalizacion de la historia oficial por parte del nacionalismo ha sido un tema ampliamente estudiado. Smith explica que contar con una historia compartida es una de las herramientas que contribuye a alcanzar los propositos nacionalistas (2004, p. 28). No en vano, autores como Erazo (2008) y Gonzalez (2013) senalan que la Academia Colombiana de Historia fue una de las instituciones que influyo de manera determinante en la formacion y expansion de la idea de nacion en Colombia.

No son pocos los relatos de Adios a los proceres en los que se alude a la voluntad de preservar, mediante la historia oficial, la heroicidad de los protagonistas de la Independencia. En "Pedro Fermin de Vargas, farsante" el narrador, no sin ironia, supone que "debe haber un investigador chauvinista, de esos que pululan en Colombia, quien cree que Vargas antecede al doctor Semmelweis en el topico de la higiene hospitalaria" (Montoya, 2010, p. 103). En "Francisco de Paula Santander, leguleyo" ya no se hace referencia a historiadores o investigadores, sino a apologistas, dado que su tarea parece evitar a toda costa que exista macula incluso en pequenos detalles en un procer como Santander, quien probablemente hablo en un frances precario con Goethe y con Schopenhauer durante sus anos en Europa; sin embargo, como senala el narrador, "sus apologistas [aseguran] que la comunicacion fue absoluta" (p. 145).

Los pasajes citados nos adentran en una discusion que me parece central en Adios a los proceres: la relacion entre las versiones del pasado y sus usos en el tiempo actual. Es, por demas, caracteristico de las ficciones historicas contemporaneas que el pasado sea una manera indirecta de hablar del presente. Este vinculo entre ambas temporalidades es explicito en otros textos de Adios a losproceres. En "Antonio Ricaurte, polvorero", el narrador, para describir la sevicia de Jose Tomas Boves, asemeja al militar espanol con tres de los mas violentos paramilitares de la historia reciente de Colombia: Carlos Castano, Salvatore Mancuso y Don Berna (p. 55). De manera semejante, en "Jorge Tadeo Lozano, zoologo" la obsesion de Lozano por construir una gran hacienda que al mismo tiempo fuera "una suerte de zoologico" es catalogada, en clara referencia a la figura de Pablo Escobar, como "una costumbre que siglos despues un narcotraficante celebre de Envigado practicaria con celo similar" (p. 81). Es decir que Adios a los proceres no solo se refiere a la epoca de la Independencia; se refiere tambien (o principalmente) al presente. El punto de vista subversivo que adopta la obra establece una relacion de causalidad entre un pasado altamente celebrado por la historiografia oficial y los infortunios que marcan el hoy de Colombia. La critica de la historia se torna en critica del pais actual. Esa critica apunta no solo al nacionalismo, sino tambien a la nacion como concepto general y como realizacion concreta (Colombia).

Excederia los limites de este articulo enunciar todos los ataques que se arrojan en la obra contra los blancos enunciados. No obstante, la critica de la obligacion a luchar en la guerra en nombre de la nacion permite comprender que se quiere destruir en Adios a los proceres y tambien que se quiere proponer. (1) Es justamente ese deber el que se critica en un fragmento muy significativo de "Simon Bolivar, bailarin":
   Su sueno libertario [...] no demoro en convertirse en pesadilla.
   Las guerras sin fin, los ubicuos payasos militares que en su utopia
   colombiana se dan como conejos en una conejera, las tiranias
   ridiculas pero sangrientas, las proclamas en donde se obligan a los
   ninos y a los viejos a tomar las armas, los reclutamientos
   colectivos del pueblo para lanzarlo al matadero de la gloria, los
   decretos de la corruptela barnizados con lenguaje rimbombante. Y
   los himnos y las canciones y las bandas que no se cansan de darle
   al redoblante y a los cornetines artilleros. Toda la marcial
   pedanteria, con toques de opereta que ha gobernado nuestros
   destinos minusculos, se la debemos entera a su inteligencia elevada
   (2010, pp. 121-122).


Como se observa, todos los individuos, incluso los ninos y los ancianos, tienen el deber de participar de la guerra, lo cual, siguiendo a Castany (2007), supone un acto extremo de renuncia de la propia libertad en la medida en que cada ciudadano es capaz de arriesgar su propia vida para integrarse al yo colectivo. Anade Castany que el nacionalismo apela a la logica marcial hasta el punto que moviliza, incluso en tiempos de paz, categorias militares como "traidor", "desertor" o "antipatriota" para censurar las actitudes que le son contrarias (p. 109). Por tanto, adoptar una postura antibelica que se niega a dotar de sentido la guerra no solo constituye un ataque al nacionalismo y al concepto de nacion en general; tambien implica levantarse en contra de la nacion colombiana porque, como explica el historiador Carlos Patino, citado por Quesada (2014), la violencia es un relato comun que ha sustentado la necesidad de establecer un vinculo nacional en Colombia (p. 68). Y es que los discursos nacionales, mas alla de perseguir ideales como la independencia o el autogobierno, buscan configurar un yo colectivo, un nosotros homogeneo que, a pesar de diferencias regionales, de genero, de clase social, etcetera, responda a "una serie de elementos comunes de pertenencia" (Maiz, 2007, p. 11). La preservacion de esos elementos o valores implica mantener al margen todo lo que constituya "lo otro", lo diferente, lo contrario a la homogeneidad colectiva. El caso de Colombia no es la excepcion. Si bien no hay consenso sobre el momento historico a partir del cual se puede hablar de una nacion colombiana, Erazo sostiene que un momento fundamental puede ser el periodo de la Regeneracion (1878-1900), contexto en el que se promulga la Constitucion de 1886, mediante la cual se oficializan el catolicismo como religion, el espanol como lengua y el centralismo como sistema politico, negando la diversidad cultural del territorio "en terminos de exclusion, de segregacion, con criterios de homogenizacion, intolerante ante la diferencia" (2008, p. 37).

Segun la perspectiva de Adios a los proceres, uno de los valores que han quedado marginados es el conocimiento, como se puede apreciar en "Francisco Antonio Zea, deudor". Zea, a quien el narrador llama tambien Hilarion, es presentado en principio como un gran hombre y el mas inteligente de los proceres de la Independencia. Pero enfrentado a la encrucijada de continuar con su exitosa carrera como naturalista lejos de su patria o de regresar para hacer parte de la lucha independentista, se decide por lo segundo. El narrador lamenta la decision de esta manera: "Si Hilarion se hubiese quedado en Madrid, hoy podria compararsele con los grandes botanicos de su tiempo. En Colombia celebran, sin embargo, el error cometido porque creen que vale mas un procer zalamero que un naturalista atinado" (Montoya, 2010, p. 90). Cuando Zea se une a las tropas de Bolivar, se apunta que "la dupla HilarionSimon es el caso mas vergonzoso de como la sociedad civil, en el penoso pais que despues se llamaria Colombia, se arrodilla para obedecer las decisiones de los militares" (pp. 90-91). Unas lineas mas adelante, sin embargo, el narrador se dispone a contar un episodio en el que Hilarion demuestra un asomo de autonomia cuando presencia un fusilamiento colectivo de soldados espanoles ordenado por Bolivar:
   Siente una secreta indignacion [...]. Considera que el representa,
   como ciudadano y como naturalista, un lado luminoso de la condicion
   humana [...]. Imagino que se aproxima a Bolivar y le dice que
   retroceda en nombre justamente de la libertad, que manifieste
   cordura, que no se deje arrastrar por la mano irracional de la
   guerra (p. 91).


No obstante, el narrador deja en claro enseguida que toda la escena obedece a un juego de imaginacion y admite que Hilarion nunca actuo de tal manera porque "estaba absolutamente seguro de que todos los hombres y las ciencias y las artes debian perseguir a la libertad entre el estruendo y la sangre" (p. 92). En adelante, el caracter de la semblanza cambia por completo. Hilarion ya no es el gran hombre, ni el ser inteligente. Esto queda claro en el episodio de su muerte, en el que el narrador aprovecha para ajustar cuentas con el: "A los pocos dias, en Bath, donde queria tomar unos banos minerales para su salud quebrantada, se le atraveso la muerte. Era tan desagradable como el, aunque un poco mas inteligente y, sin duda, mas feliz" (p. 93). Estas ultimas apreciaciones dan cuenta del repudio hacia Hilarion por haber entregado su destino a las armas y por encarnar una condicion que tambien se juzga lamentable en "Francisco Jose de Caldas, naturalista":
   Un pais que ha pasado casi toda la vida gastandose su plata en
   guerras y mas guerras--contra federalistas, contra centralistas,
   contra liberales, contra conservadores, contra radicales, contra
   draconianos, contra golgotas, contra comunistas, contra
   guerrilleros, contra paramilitares, contra narcotraficantes, contra
   terroristas--que va a tener dinero para la investigacion (p. 59).


Pero el conocimiento no es el unico valor que resulta subordinado. Lo femenino y lo erotico tambien aparecen como elementos que el nacionalismo deja de lado y cuya reivindicacion se busca en las pocas semblanzas protagonizadas por mujeres ("Policarpa Salavarrieta, espia", "Antonia Santos, guerrillera" y "Manuela Saenz, amante"), pues, como se apunta en "Antonio Baraya, estratega", "la historia, en lo que respecta a las biografias de los militares, es completamente antifeminista" (p. 133). En el caso de Policarpa Salavarrieta, el narrador considera absurdo que algunos de sus biografos, en su afan por canonizarla como heroina militar, borren de su vida todo rastro de erotismo y le sumen el atributo de la virginidad a su leyenda, "como si no entendieran que en esos momentos, en que la muerte se expande garosa por la tierra, es cuando precisamente el deseo humano se alumbra, se alebresta y se precipita" (p. 69). En consecuencia, se recurre abiertamente a la distorsion para modificar las ultimas palabras de la procer en el patibulo. Segun la obra, la frase atribuida por la historiografia es: "Pueblo de Santafe ?como permites que muera una paisana vuestra e inocente? Muero por defender los derechos de mi patria. Dios Eterno, ved esta injusticia". En lugar de exaltar los valores de Dios y de la patria, el narrador de Adios a los proceres prefiere una interpelacion en la que Salavarrieta se dirige tanto al pueblo de Santafe, como a los espanoles, para llamarlos a todos "mojigatos de mierda" (p. 72). En "Antonia Santos, guerrillera", la procer tambien se manifiesta en un claro antagonismo frente a lo militar. En la escena de su ejecucion, Santos escucha al sargento, que le venda los ojos, susurrarle que ella es "la mujer mas hermosa del reino" y que es una "lastima que ambos estuvieran en bandos contrariados". La mujer, en el ultimo acto de su vida, humilla al hombre "con una sonrisa despectiva [que] se clavo para siempre en la memoria al militar grosero" (p. 99).

Otro valor que resulta subyugado en Adios a los proceres es la libertad del creador literario. En "Jose Fernandez Madrid, poeta" son constantes las diatribas en contra de Fernandez, un dirigente politico y poeta vinculado con el patriotismo y la exaltacion de la naturaleza nacional. Los temas del poeta, explica el narrador de Adios a los proceres, hacen que los criticos vacilen al momento de elegir su obra cumbre, pues se debaten entre "Al Libertador en su dia de cumpleanos" y "Al lorito de Laura" (p. 27). En el mismo relato se explica ademas que "grande no hubo ningun poeta en esos tiempos ruines. Ni habria de haber en Colombia hasta la publicacion del "Nocturno" de Jose Asuncion Silva, que es un poema ajeno al heroismo de la patria" (p. 25). Pero es la figura de Gabriel Garcia Marquez la que recibe mayores ataques. El motivo es la representacion que de Bolivar hace el nobel en El general en su laberinto. El narrador de Adios a los proceres acusa a Garcia Marquez de cantar "sus ultimas proezas [las del Libertador] con nostalgica zalameria" (p. 119). Esta critica se puede comprender en una dimension mas completa en Novela historica en Colombia 1988-2008, un ensayo escrito por el propio Montoya que sostiene que el Bolivar de Garcia Marquez, a pesar de ser un moribundo, no pierde jamas el aura heroica que rodea su leyenda militar y que lo consolida como uno de los maximos simbolos de las izquierdas latinoamericanas, proclives a los heroismos surgidos en el espacio castrense (2009, p. 12). El punto mas algido de esta critica en Adios a los proceres ocurre cuando Garcia Marquez, en compania de otros escritores, presencia la muerte de Bolivar:

Este ultimo hacia cuentas con una estilografica sueca y escribia en un cuadernito: se llamaba Simon Jose Antonio de la Santisima Trinidad Bolivar y Palacios. Tenia cuarentaisiete anos, cuatro meses y veintitres dias. Lo que equivale a cuatrocientas once mil novecientas noventa y un mil horas (Montoya, 2010, p. 127).

En el fragmento anterior se puede observar ademas un uso parodico del lenguaje exuberante que caracteriza al realismo magico, en pleno contraste con la prosa de frases cortas que predomina en Adios a los proceres. Me parece licito pensar que estos ataques a Garcia Marquez funcionan tambien como una ruptura con la tradicion literaria del realismo magico, no ajena hoy en dia a cierta imposicion nacionalista que aun pesa sobre los escritores colombianos.

Momento "constructivo": el cosmopolitismo posnacional

Hemos visto en el apartado anterior algunas de las criticas que Adios a los proceres lanza en contra del nacionalismo, el concepto de nacion en general y la nacion colombiana en particular. Ahora, atendiendo a los postulados de Castany, es momento de preguntarse que propuesta posnacional presenta la obra y cuales son sus caracteristicas. Antes de responder tales cuestiones es preciso hacer dos anotaciones. En primer lugar, la dimension constructiva de todo pensamiento es siempre mas debil que su dimension critica. Esta condicion es particularmente evidente en el posnacionalismo porque, ademas de tratarse de un concepto reciente, se caracteriza por rechazar las formulas unicas para intentar dar cuenta de la complejidad del mundo; por tanto, su dimension constructiva suele ofrecer, principalmente, un marco de discusion y propuesta (Castany, 2007, p. 114). En segundo lugar, como ya se ha advertido, Adios a los proceres es una obra que se concentra en escenificar el momento "destructivo" de lo nacional, por lo que la alternativa posnacional apenas se esboza a partir de ciertos elementos que, sin embargo, se desarrollan plenamente en otras obras de este autor. Debido a ello, he decidido hacer un breve repaso por algunas de ellas al final del texto con el proposito de identificar ciertos puntos que confirman la importancia de lo posnacional en la obra narrativa de Montoya. Ahora bien, como fundamento del momento "constructivo" de Adios a los proceres, considero esencial la siguiente imagen de ecos utopicos que se encuentra en el relato "Jose Maria Cabal, ocioso": "Por que no creer, piensa ahora Cabal, que la patria es algo asi como un extenso ocio marino, en el que el hombre se despoja de todos sus pertrechos para convertirse, sin decir palabra alguna, en un ser contemplativo y universal" (Montoya, 2010, p. 117).

El nacionalismo y el posnacionalismo no solo son teorias politicas; tambien son cosmovisiones. El fragmento citado es relevante porque ofrece una posibilidad de lectura doble. En terminos de teoria politica, se considera deseable la perdida de relevancia de las fronteras fisicas del Estado-nacion y que juridicamente se halla en la base de los Derechos Humanos. En cuanto a la cosmovision, domina el deseo de considerar al ser como un ser universal. Esta ultima idea nos remite a un concepto filosofico directamente relacionado con el enfoque posnacional: el cosmopolitismo, que cuenta en la literatura colombiana con una tradicion que se remonta al modernismo y que el propio Montoya ha reconocido como un elemento central de su obra (Grajales, 2016). Castany lo define como la cosmovision de quien considera que pertenecer a la humanidad en su conjunto es mas importante que hacer parte de otro grupo menor "en virtud del convencimiento de que todos los seres humanos participan de un elemento comun que los une" (2007, p. 137). ?Pero cual es ese elemento comun segun la perspectiva de Adios a los proceres? Para contestar esta pregunta tomo como punto de partida el reverso de los aspectos que caracterizaron el momento "destructivo". Dado que la obra lamenta repetidamente que hombres de ciencia como Francisco Antonio Zea, Francisco Jose de Caldas y Pedro Fermin de Vargas hayan dejado de lado su vocacion cientifica para tomar el camino de las armas, el conocimiento podria entonces considerarse como una respuesta posible.

Ya el cosmopolitismo clasico, particularmente el cinico, consideraba que todos los seres gozan de intelecto, razon o juicio y, por ello, se les puede considerarphiloi, es decir, amigos o semejantes que son merecedores de los mismos derechos en tanto ciudadanos del cosmos (Castany, 2007, p. 138). En "Pedro Fermin de Vargas, farsante" se puede observar esta actitud en Vargas, un intelectual que, en contra de la opinion general de la epoca, piensa que los indigenas o los negros "deben ser considerados como ciudadanos normales" (Montoya, 2010, p. 106). Dicho punto de vista de los cinicos fue adoptado por los estoicos, quienes a lo largo de mas de cinco siglos elaboraron algunas modificaciones sobre tal idea. Asi surgio la doctrina estoica de oikeiosis, que remite al companerismo, la empatia, la identificacion con el punto de vista del otro, la cual ejercera una influencia particular en la Ilustracion, de manera que para los ilustrados el "elemento comun" de su proyecto cosmopolita no fue de un cariz puramente racional, sino que tambien tuvo en cuenta, al menos en teoria, las sensaciones y los sentimientos (Castany, 2007, p. 141).

La sensibilidad, entonces, podria considerarse como un segundo contenido del cosmopolitismo que se esboza en Adios a los proceres. Esto puede apreciarse en el personaje de Manuela Saenz, cuyo erotismo no solo la conduce a disfrutar libremente de distintos placeres, sino tambien a consolidar su feminismo y su empatia con el otro. Tal virtud puede apreciarse en un pasaje de matices claramente eroticos en el que Saenz interactua con dos esclavas a las que trata "como si fueran sus hermanas":

A Nathan y Jonatas, asi se llaman las negras, les comparte sus mejores faldas y come en su compania en los recintos traseros de la casona. Las tres se desnudan frente a la media luna de la habitacion y, gozosas, se miden el espesor de sus pezones, la amplitud de sus nalgatorios, la expansion de sus vellos en el pubis. La quitena disfruta con los cantos y los bailes lujuriosos de ellas, pero tambien llora de rabia cuando escucha el recuento de sus desgracias familiares (Montoya, 2010, p. 150).

Vemos pues que hay una coincidencia importante entre el cosmopolitismo de Adios a los proceres y el cosmopolitismo de la Ilustracion. No obstante, la obra parece "corregir" una limitacion fundamental: la comprension de la diferencia. Y es que, como senala Castany, algunos ilustrados mantuvieron una posicion ambivalente con respecto a la esclavitud y los problemas de genero, hasta el punto de conservar una concepcion bastante restringida de ciudadania (2007, p. 143). Se trata, en suma, de un cosmopolitismo que, como sugiere Martin-Barbero, "ve al mundo en la vastedad de sus conflictos y la heterogeneidad de sus culturas" (2010, p. 22). Quiza debido a ello, en Adios a los proceres encontramos un deseo por establecer una comunion con sujetos considerados como "el otro" del poder hegemonico (mujeres, esclavos, indigenas). Asi pues, podriamos concluir de manera provisional que, segun la tipologia establecida por Castany, la alternativa de Adios a los proceres coincide con los postulados del cosmopolitismo posnacional, el cual "trataria de recuperar los mejores aspectos del cosmopolitismo ilustrado" sin caer en el eurocentrismo (2007, p. 138).

Una rapida revision de otras narraciones de Montoya nos permite entrever el grado de importancia que tienen en su obra los elementos aqui resaltados. El influjo de la Ilustracion puede apreciarse con claridad en Los derrotados, quiza la obra mas cercana a Adios a los proceres en la medida en que en una parte de su trama explora la vida de Francisco Jose de Caldas. En la novela, Caldas se pregunta si la patria es "ajena a los aires de la Ilustracion [...]. La que nos tiene enterrados a todos en los limos de la ignorancia" (2012, p. 22). Pero esta observacion no conduce a Caldas al desprecio de los demas, sino a un afan por conocer lo que haga falta con el proposito de "hacer feliz el paso fugaz de los hombres por estas tierras" (p. 55). Ese espiritu de comunion lo comparte el personaje llamado Andres cuando opina, con respecto a la revolucion que plantea el Ejercito Popular de Liberacion, que "no es posible seguir con la misma formula de los cambios violentos, sino avanzar hacia una especie de concordia universal" (p. 65).

La busqueda de esa concordia esta presente tambien en Lejos de Roma (2014a). Ovidio, desterrado, descubre que es posible la empatia aun en su exilio en la isla de Tomos con aquellos a quienes siempre considero ajenos. Su desprecio por la diferencia desaparece y el erotismo juega un papel fundamental en ello. Al escuchar en el lecho a su nueva amante decir frases en una lengua ajena a la suya, el poeta afirma sin empacho que no hay "placer mas intenso que el de arder en medio de palabras incomprensibles" (p. 115). Esa nueva percepcion, ciertamente cosmopolita, se condensara sobre el final de la novela bajo la certeza de que "no hemos nacido para un solo rincon. Nuestra patria es todo el mundo visible" (p. 137). No podria decirse, sin embargo, que lo anterior sugiera alguna formula inequivoca, pues la obra de Montoya esta cruzada tambien por el escepticismo, postura filosofica y epistemologica mediante la cual se puede llegar a relativizar el lugar privilegiado de las culturas dominantes. Por ejemplo, como explica Vicente Raga (2013), fue el pensamiento esceptico el que permitio a Montaigne, en el contexto de la Conquista de America, criticar la j erarquia "natural" que ponia en primer plano "al hombre racional, cristiano y escolastico, dejando a aquellos que [poseian] otras costumbres y modos de vida en un nivel muy inferior y cercano al de los marginados animales" (p. 93).

Asi, en La sed del ojo, el fotografo Belloc desconfiaba de las disquisiciones entusiastas sobre ciencia y progreso (Montoya, 2004, p. 21), pero tambien reconocia que la belleza le resultaba siempre fugitiva e inaprensible (p. 40). Y en Triptico de la infamia, el pintor y cartografo Jacques Le Moyne y su maestro Tocsin acababan sus discusiones nocturnas "envueltos en silencios que parecian decir que la verdad era algo escurridizo, y la conviccion de que cualquier hipotesis tenia los contornos de una circunstancia dominada por el vaiven del tiempo" (Montoya, 2014b, p. 17). Apunta Castany que los escepticos, con el proposito de romper los paradigmas conceptuales, llegan a erigirse en el "otro" de su propia cultura (2007, p. 161). ?No es ese el caso en Triptico de la infamia cuando Le Moyne le pide al indigena Kututuka que le marque en la piel los motivos artisticos de su comunidad aborigen, aun cuando eso hace "mas o menos indeseable su persona" para el resto de la expedicion protestante? (Montoya, 2014b, p. 89).

No cabe duda de que los elementos del cosmopolitismo posnacional son importantes dentro de la obra literaria de Montoya. No en vano, los argumentos de sus novelas suelen estar marcados por contextos violentos, excluyentes o represivos en los que cientificos y artistas parecen portar los ultimos vestigios de humanidad. Asi, razon y sensibilidad se entreveran constantemente para crear nuevos vasos comunicantes que sintetizan lo apolineo y lo dionisiaco. Pero el tema no esta para nada agotado. Quedan por resolver, por ejemplo, cuestiones mas precisas acerca de lo que este cosmopolitismo implica en terminos politicos, sociales, identitarios y filosoficos.

En el momento "constructivo" he intentado definir la alternativa posnacional que se encuentra en la obra. He concluido parcialmente que esta coincide con lo que Castany llama "cosmopolitismo posnacional", el cual se funda sobre los principios del conocimiento, la empatia y el escepticismo, todos ellos elementos importantes en la obra narrativa de este autor. No obstante, solo analizando en profundidad la obra completa de Pablo Montoya sera posible alcanzar conclusiones mas precisas sobre esta clave de lectura. En este sentido, me he enfrentado a un limite que espero superar con estudios nuevos y mas extensos.

doi: 10.17533/udea.elc.n41a03

Recibido (14.08.2016)--Aprobado (16.02.2017)

Referencias bibliograficas

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[10.] Montoya, P. (2004). La sed del ojo. Medellin: Fondo Editorial Universidad Eafit.

[11.] Montoya, P. (2009). Novela historica en Colombia 1988-2008. Medellin: Editorial Universidad de Antioquia.

[12.] Montoya, P. (2010). Adios a los proceres. Bogota: Grijalbo.

[13.] Montoya, P. (2012). Los derrotados. Medellin: Silaba Editores.

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[16.] Mora, V. (2014). Globalizacion y literaturas hispanicas: de lo posnacional a la novela glocal. Pasavento. Revista de Estudios Hispanicos 2(2), pp. 319-343.

[17.] Noguerol, F. (2008). Narrar sin fronteras. En J. Montoya y A. Esteban (Eds.). Entre lo local y lo global. La narrativa latinoamericana en el cambio de siglo (1990-2006) (pp. 19-33). Madrid-Francfort: Iberoamericana-Vervuert.

[18.] Quesada, C. (2014). A vueltas con la nacion: sobre la actual narrativa colombiana. En E. Corti y F. Rodriguez (Eds.). Periplo colombiano (pp. 65-89). Bergamo: Bergamo University Press.

[19.] Raga, V. (2013). Cultura y naturaleza: Montaigne en America. Alpha 37, pp. 91-104.

[20.] Smith, A. (2004). Nacionalismo. Madrid: Alianza Editorial.

(1) Sin embargo, no es ese el unico aspecto relevante en la critica de lo nacional en Adios a los proceres; tambien hay multiples criticas a la religion catolica, que no se trabajan aqui por falta de espacio, pero que sin duda son de gran relevancia en la obra no solo porque se ocupan de una institucion de evidente importancia en la construccion de la nacion colombiana, sino tambien porque sugieren que el nacionalismo puede entenderse en terminos de una "religion politica" (Anthony Smith).

Sebastian Saldarriaga Gutierrez

sebastian.saldarriaga@usal.es

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Author:Saldarriaga Gutierrez, Sebastian
Publication:Estudios de Literatura Colombiana
Article Type:Ensayo critico
Date:Jul 1, 2017
Words:6135
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