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La botica neogranadina de la Compania de Jesus: un laboratorio para explorar practicas medicas en la provincia de Santafe, primera mitad del siglo XVIII.

The Nueva Granada pharmacy of the Company of Jesus: a laboratory for the exploration of medical practices in the province of Santafe in the first half of the XVIIIth century.

1. Introduccion

El protomedico de la ciudad de Santafe, Juan Joseph Cortes, declaro en una carta al senor fiscal el primero de diciembre de 1767 "la importancia de la botica jesuita porque suministraba a la ciudad de los mas exquisitos medicamentos y que el cierre de dicha botica afectaba al bien publico"; ademas, entre otras cosas, pretendia administrar el futuro de la botica en ese entonces.

Dicha botica parecio tener un importante impacto en la provincia de Santafe. Si bien el protomedico Cortes estaba detras de la pertenencia y la administracion de este bien exaltando sus virtudes, es comun encontrarse reiteradamente hoy en dia en algunos estudios sobre historia de la medicina colonial la historia de Santafe, y en la historia de la Compania de Jesus con la fama y el prestigio de esta botica para la ciudad en tiempos coloniales. Por ejemplo, segun el historiador Andres Soriano Lleras en su libro La medicina en el Nuevo Reino de Granada durante la Conquista y la Colonia menciona que: "la botica de la Compania de Jesus no llego a cerrarse ni de dia ni de noche mientras duro la calamidad".

La calamidad hacia referencia a una de las tantas epidemias que eventualmente enfrento la ciudad en la colonia, siendo los jesuitas quienes se caracterizaron por un papel protagonico en cuanto a la atencion de calmar los danos ocasionados por este tipo de enfermedades contagiosas. Sin embargo, al tener en cuenta lo anterior, no dejan de surgir una serie de interrogantes alrededor de la afamada botica: ?por que llegaron los jesuitas a ejercer el oficio medico en Santafe? ?Cual fue el tipo de medicina practicada en la botica? y ?como llego a configurarse este espacio de la botica santaferena de la Compania de Jesus en tiempos coloniales?

Para esclarecer tales interrogantes y poder adentrarse a una de las mas valiosas boticas de la Nueva Granada, el principal objetivo de esta investigacion consiste en dar a conocer la relacion que establecio la Compania de Jesus con las practicas medicas y farmaceuticas en la provincia de Santafe durante la primera mitad del siglo XVIII. Tal relacion se pudo establecer por medio del caso que se presento con el inventario de los bienes y avaluo de la botica del Colegio Maximo de Santafe realizado a raiz de la expulsion de los jesuitas de los territorios americanos en 1767.

De este modo, este articulo estara separado por dos secciones, las cuales permitiran vislumbrar el escenario colonial de las practicas medicas de los misioneros en torno a su botica. La primera seccion, se enfocara en la descripcion del inventario para luego poder reconstruir lo que fue la botica del Colegio Maximo. En la segunda seccion se explicara el tipo de medicina ejercida por los jesuitas, bajo la premisa que la colonia constituyo la perpetuacion y el arraigamiento de las concepciones en torno a lo que llego a conocerse como el galenismo humanista, sin desconocer a su vez que estas concepciones se vieron acopladas a las propias dinamicas coloniales. Asimismo, con un estudio de la obra del padre Joseph Gumilla, El Orinoco Ilustrado, de 1741 dedicado a la descripcion de las plantas de la region de los Llanos Orientales, se pretendera percibir la construccion de un conocimiento medico por fuera de la botica santaferena, determinando a su vez la importancia de la incorporacion y de la utilidad para el desarrollo de las practicas medicas jesuitas durante la primera mitad del siglo XVIII.

Pero antes de abrir las puertas de la botica jesuita, es preciso tener en cuenta algunas consideraciones historiograficas alrededor del tema que trata la relacion de la Compania de Jesus y la ciencia y su particular desarrollo con las actividades medicas. Estas apreciaciones tienen como fin recalcar la importancia del conocimiento y el aporte de la botica no solo para la historia colonial en Colombia sino tambien para el estudio de la historia de las ciencias durante este periodo y en este espacio geografico.

El tema acerca de la relacion entre la Compania de Jesus y la ciencia en Hispanoamerica ha sido abordado por diferentes autores atomicamente. Podria decirse que este tema no cuenta con una fuerte tradicion historiografica, pero es posible rescatar algunos trabajos cuyo fin es dar a conocer dicho vinculo. En el 2011 el historiador Andres I. Prieto, de la Universidad de Colorado, publico un libro titulado: Missionary Scientists: Jesuit Science in the Spanish America 1570-1810 (Misioneros cientificos: ciencia jesuita en Hispanoamerica 1570-1810). En su libro, el autor recalca el vinculo que mantuvieron los miembros de esta sociedad entre el desarrollo de sus actividades misionales y la ciencia. En ese sentido, Prieto es consciente de examinar dichos estudios desde el propio lente de los misioneros religiosos para, entre otras cosas, establecer diferencias entre los trabajos de los jesuitas en el Nuevo Mundo y aquellos que se encontraban en el Viejo Mundo. El espacio geografico del trabajo de Prieto es el virreinato de Peru (siglos XVI-XVII) y retoma el analisis de las obras realizadas por los padres Jose de Acosta, Bernabe Cobo, Niccolo Mascardi, entre otros.

De igual manera, otros trabajos historicos se han interesado por la produccion intelectual de la Compania de Jesus en la colonia, produccion que vino acompanada de una serie de textos impresos cientificos los cuales abordaron los campos de las matematicas, la historia natural, la linguistica, y la astronomia. Estos trabajos se caracterizan por manejar herramientas otorgadas por la historia cultural y de las ideas, que a su vez permiten cuestionar conceptos historicos, como por ejemplo el de modernidad y ciencia, y como estos se construyeron y fueron asimilados en tiempos coloniales. Para ilustrar lo anterior, es importante considerar el trabajo de la historiadora francesa Antonella Romano, quien lleva una importante trayectoria investigando el vinculo jesuitas-ciencia, especialmente tratando de explicar la configuracion y el aporte de una cultura cientifica producida en el mundo iberoamericano en espacios como colegios, hasta las imprentas que ayudaron a publicar los escritos jesuitas.

Sin embargo, para el caso colombiano el tema aun esta por ser explorado en profundidad. Al tratar de encontrar estudios para el contexto de la Nueva Granada, aparecen tres autores a los que es imprescindible acudir al momento de estudiar no solo la historia de los jesuitas en Colombia sino tambien su relacion con el estudio del mundo natural. El primero es el padre Juan Manuel Pacheco S.J. quien en su libro Los Jesuitas en Colombia tomo 1-11, tras una extensa recopilacion de fuentes primarias intento abordar todos los puntos de accion ejercidos por la Compania de Jesus. Uno de estos puntos esta dedicado a las ciencias y a pesar de que el padre Pacheco no se detuvo a profundizar en este tema, se convierte en un referente esencial para seguir indagando acerca de estas actividades cientificas. Adicionalmente, el tambien padre Jose del Rey Fajardo, se convierte en otro autorrelevante para comprender la vida intelectual de los jesuitas neogranadinos. La pesquisa del Rey Fajardo es aun mas interesante porque en su libro Catedraticos Jesuitas de la Javeriana Colonial (2002), menciona acerca de la labor de los jesuitas boticarios del Colegio Maximo de Santafe, pero desafortunadamente para el autor, y tambien para el lector, aun este tema es poco estudiado.

En el 2008 fue publicado un libro bajo el nombre de: Scientia Xaveriana. Los Jesuitas y el desarrollo de la ciencia en Colombia (XVI-XIX) del profesor de medicina Alberto Gomez Gutierrez de la Universidad Javeriana de Bogota. Acompanado de bellas ilustraciones de manuscritos y de libros antiguos, el libro trata ampliamente de abordar las actividades cientificas de los misioneros en distintas regiones de Colombia en un largo periodo de tiempo. Pero mas que ser un libro donde se describen algunas labores de estos miembros en los campos de las ciencias y en donde se esclarecen algunos acontecimientos historicos de la Compania, el autor hace un llamado de atencion e invita a los lectores e investigadores a explorar este campo de estudio.

Otra alternativa para seguir indagando sobre el tema es el camino conducido por la historia de la ciencia en Colombia durante el periodo colonial. Al introducirse en este camino atrae la atencion la variedad de investigaciones y publicaciones desde el siglo XIX hasta el XXI alrededor de la historia de la medicina y la farmaceutica. Precisamente es en esta linea del desarrollo de las practicas medicas donde aparecen algunas luces que indican sobre el trabajo de la Compania de Jesus con las ciencias en la Nueva Granada.

No obstante solo se tratan de pequenas luces porque estos trabajos se limitan a referenciar y resaltar la labor asistencial de la Compania de Jesus al hospital San Juan de Dios en Santafe, o a mencionar la existencia de la valiosa botica santaferena que prestaba sus servicios en tiempos de epidemias tal como se ilustro con la cita de introduccion en este texto de Andres Soriano Lleras. Otros trabajos de autores como el de Pedro Maria Ibanez en Cronicas de Bogota o Datos referentes a la medicina en Santafe de Bogota de Jorge Tomas Uribe, ayudan a resaltar ambivalencias frente al tema de la botica jesuita. Mientras que en el primer libro Ibanez menciona que fue esta la primera de la provincia, en el segundo el autor menciona que esta no fue la primera en abrir, pero por carencia en la documentacion de fuentes primarias, Tomas Uribe no expande mas este caso y deja al lector en el limbo del desconocimiento.

Ahora bien, con respecto a un estudio mas avanzado de boticas y de oficios medicos y farmaceuticos cabe subrayar el trabajo realizado por la historiadora bogotana Paula Ronderos. Esta autora se ha dedicado a estudiar y a registrar una historia de boticas en la Nueva Granada. A partir del analisis exhaustivo de los inventarios arrojados en estos espacios, la autora ha descifrado las practicas medicas, los oficios de los boticarios, los medicos, los cirujanos, los protomedicos, ademas de revelar el uso y la circulacion de objetos, artefactos, tratamientos, recetas medicas que hicieron parte del mundo medico colonial. El trabajo de esta historiadora es un ejemplo de como se puede escrudinar un tema abarcando las condiciones sociales, culturales, politicas sin caer en los abismos del senalamiento historico; se crea un espacio con una dimension donde hay dinamicas que logran reflejar una parte de la condicion de la sociedad colonial. Igualmente se trae a colacion este trabajo porque Ronderos menciona la existencia de los inventarios realizados de las boticas para el caso de Santafe entre los siglos XVII y XVIII, pero no tiene dentro de su lista la botica jesuita, aunque si tiene presente y se apoya en la referencia de un libro del siglo XVI clave para el desarrollo de las practicas medicas y que pertenecio a la libreria de botica de la Compania de Jesus; el libro efectivamente resulto ser inventariado en 1767.

Teniendo en cuenta lo anterior, sigue prevaleciendo la falta de profundizacion en el tema porque prima mas la referencialidad de nombrar hechos o particularidades y no de ahondar o detenerse en explicaciones mas rigurosas acerca de las dinamicas ejercidas por los jesuitas tanto en las ciencias como en los oficios de la medicina en el periodo neogranadino. La motivacion de conocer mas acerca de la botica de la Compania de Jesus fue un aliciente que logro encontrar, por ahora, un primer desenlace a partir de los datos proyectados en el inventario de los bienes y avaluo del Colegio Maximo de Santafe en 1767.

2. El inventario de 1767

Despues de brevemente cristalizar el panorama cientifico neogranadino de la Compania de Jesus, es momento de empezar a conocer el desarrollo de las practicas medicas jesuitas en Santafe a traves del caso que se presento con la aparicion del inventario de su botica en 1767, la cual hacia parte de los servicios del Colegio Maximo. Lo interesante de analizar un inventario en el que solo estan listados una serie de utensilios, medicinas en latin, libros, entre otras cosas, es que precisamente se convierte en un rompecabezas cuyas piezas terminan por reconstruir el escenario donde los jesuitas confiaron sus conocimientos medicos a la sociedad santaferena actuando, en cierta manera, como misioneros medicos. Sin excepcion habra piezas perdidas, pero se puede hacer una apreciacion que va mas alla que la simple y comun resena de algunos trabajos de historia de la medicina colonial, al nombrar la importancia de la botica.

El 15 de noviembre de 1767, el medico y cirujano espanol Jaime Navarro empezo a inventariar todos los elementos que se encontraban en este lugar en compania del escribano Joseph Rojas. Este medico habia llegado a Cartagena en 1760 en compania del gaditano Jose Celestino Mutis. Y precisamente, dada su experiencia en el oficio, Navarro fue calificado para realizar esta labor. El inventario tuvo una duracion de seis dias, lo que implico el arduo trabajo de inventariar una de las boticas mas abastecidas de sustancias y de objetos medicinales en Santafe. Segun las descripciones expuestas en el inventario, la botica era una oficina de dos piezas con tres ventanas de hierro, bastidores de vidrieras y rejas de alambre. La primera pieza media 9 pasos de largo por 8 pasos de ancho (la cual podria considerarse como una rebotica o despacho, por ser la oficina mas pequena). La segunda pieza media 14 pasos de largo por 8 pasos de ancho. Alrededor de las paredes de esta segunda pieza se encontraban los estantes de madera con los frascos y los vasos que contenian las sustancias medicinales.

La logica establecida por Jaime Navarro para inventariar fue por orden alfabetico. Este inventario comenzo su lista con sustancias definidas por orden de cada letra sin importar su tipo o clasificacion medicinal, es decir, si era un aceite, un jarabe, unas pastillas, o un unguento. Por ejemplo, para nombrar algunos componentes medicinales que empezaron por la letra A se encontraron inventariados: Acetusvini, Alumen Ustus, Absinth, Azul de Prusia, Axungia de Leon, todos de diferente tipo medicinal. De igual forma para el dia 18 de noviembre, Navarro prosiguio con las sustancias definidas por las letras L (Lac. Terre, Lignusbuxi, Limatura Ferri ...); despues continuo con aquellas por las letras M, N, O, P, Q, R. Para el dia 19 ya habia terminado de inventariar aquellas por orden de las letras S, T, V y Z.

El 20 de noviembre Navarro dio fin al inventario con la enumeracion de los muebles, los utensilios y los libros. Los muebles listados fueron los mostradores y las estanterias de nogal; algunos utensilios fueron cucharones, ollas con tenedores de las medicinas, frascos y botes. Entre los artefactos para prepararlas estaban los alambiques, los almireces y los morteros, y entre los libros que daban cuenta de las instrucciones y procedimientos para preparar una receta medica estaban las farmacopeas y/o materia medica. Todos los libros eran textos en frances, espanol, italiano y latin y con nombres de autores clasicos como Dioscorides y Galeno. Jaime Navarro concluyo con un sumario y avaluo total del inventario; en el confirma que su manera de proceder fue por A.B.C. y que la botica tuvo un valor estimado de 20.141.5 pesos y 26 maravedis.

Al tener presente este inventario como fuente, una de las primeras preguntas que surge es: ?como configurar el espacio fisico de esta botica? El primer paso para responder a esta pregunta es situarse dentro del Colegio Maximo de la Compania de Jesus. Sin duda alguna, educar fue uno de los modos de actuar mas relevantes dentro de los ministerios que ejercia la Compania. El acto de ensenar era considerado un especial conducto para propagar sus misiones apostolicas. Las iglesias, las casas y los colegios fueron los espacios para llevar a cabo procesos de aprendizaje y ensenanza; en algunos casos los colegios adquirieron la categoria de colegio-universidad ampliando mas el sentido de la formacion intelectual. Para los jesuitas saber y principalmente cultivar el intelecto represento una necesidad y un principio fundamental. Tambien se puede entender en palabras del historiador espanol Teofanes Egido que "el jesuita aprendia ensenando a los otros". Detras de esto estaba la idea de crear una dinamica de asistencia social por medio de la educacion especialmente dentro del ambito urbano donde se creaban modelos de buenos ciudadanos y mejor aun si se trataba de crear ciudadanos cristianos. Si bien los colegios recibian a particulares de clases acomodadas, los menos favorecidos tambien fueron aceptados. De esta forma el colegio como el medio clave para la formacion de los misioneros, tuvo una importante acogida y asimilacion en las principales ciudades del Viejo Mundo; en igual sentido este modelo organizativo de educacion fue implantado en las crecientes provincias del Nuevo Mundo a mediados del siglo XVII hasta 1767.

Para 1604 los misioneros de esta compania que habian sido enviados a visitar los territorios de la Nueva Granada estaban acomodados en las diferentes provincias. Los primeros que llegaron a la provincia de Santafe fueron los padres Jose Dadey, Juan Bautista Coluccini, Antonio Grossi, los hermanos Diego Loessing y Pedro Perez (este ultimo arquitecto). En esta ciudad mandaron a edificar las aulas del Colegio Maximo, el Colegio Mayor de San Bartolome, la edificacion de la iglesia de San Ignacio y posteriormente las residencias del barrio de Las Nieves. Segun el padre Joseph Cassani, el Colegio se fundo y se abrio oficialmente en 1604 y el principal objetivo de este era crear un espacio para formalizar en sus aulas la ensenanza de las virtudes cristianas. Una de las particularidades de esta edificacion fue el alcance que llego a tener el colegio al ensenar la lengua muisca por medio de rigurosos estudios linguisticos realizados por el padre Jose Dadey.

Aunque el padre Cassani no menciono la adaptacion de una botica dentro del Colegio, el padre Juan Bautista Coluccini logro disenar un mapa de la organizacion urbana de los misioneros en Santafe. Este mapa bordeo toda una manzana y en el se encuentran representados el Colegio Maximo, el Colegio-seminario de San Bartolome y la Iglesia de San Ignacio. En el mapa del padre Coluccini (Imagen 1), la botica se encontraba justo en la esquina de la manzana del Colegio Maximo, hoy en dia la ubicacion esta entre la carrera septima y la calle novena, o calle de la botica. Coluccini nombra respectivamente estas direcciones bajo los nombres de calle real y calle poco frecuentada, a pesar de que el inventario da cuenta de la botica en el siglo XVIII, el mapa de Coluccini refuerza la existencia de esta desde mediados del siglo XVII.

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A partir del inventario de 1767 se pudo concretar un primer paso que era conocer el espacio fisico de la botica, respondiendo a las preguntas de donde se encontraba, cual fue su dimension y a partir de cuando empezo a ofrecer sus servicios. Sin embargo, con respecto al inventario quedaron al final en unos folios una serie de peticiones al senor fiscal que valen la pena ser brevemente expuestos. Estas peticiones--algo ambiguas entre algunos particulares de Santafe--se relacionaron con el ambito administrativo y el destino final de esta botica.

El medico espanol Jaime Navarro (encargado de valorar e inventariar el estado de estos bienes pertenecientes a la Compania), declaro que este proceso presento dificultades porque muchas medicinas se habian expirado y otras eran anticuadas para la epoca, lo que le implico sujetarse a las tarifas mas viejas establecidas por el Protomedicato. Con respecto al hermano boticario Bruno Prieto, Navarro menciono que carecia de todo cuidado en su oficio. (2) Comprender que algunas de estas sustancias estaban vencidas puede ser logico. Los miembros de la Compania dejaron la ciudad a mediados de agosto y el inventario se realizo cuatro meses despues en noviembre, ?como no iban a estar en deterioro las medicinas? Lo que si parece mas complejo de entender fue la referencia de Navarro frente algunas sustancias que estaban por fuera de uso y de la practica medica porque directamente esto conlleva a las preguntas: ?cual fue el control ejercido por el protomedico durante el siglo XVIII?, ?era el protomedico calificado para ejercer control sobre las practicas en Santafe? y ?estaba acaso desvaneciendo la autoridad del Protomedicato en el siglo XVIII? Indudablemente para Navarro hubo una ausencia de control por parte de esta institucion.

Mas intrigante es apreciar la peticion de administrar la botica realizada por el protomedico Juan Joseph Cortes quien, como se habia mencionado en la introduccion, enaltecio las virtudes de esta botica para la ciudad. Dentro de su requerimiento Cortes pidio que se le pagaran mil patacones. (3) Pero el senor fiscal considero que su solicitud no era pertinente. Esto lo unico que manifiesta es oscurecer el panorama porque Cortes, en calidad de protomedico, desde un principio debio haber sido la persona mas idonea para inventariar y al parecer su credibilidad fue ignorada inclusive para administrar el futuro de la misma. En contraposicion aparecio la peticion de Antonio Gorraez, quien habia sido recomendado por Jaime Navarro para continuar con la administracion o por lo contrario, que esta fuera administrada por miembros de la orden Dominica o de la orden Hospitalaria de San Juan de Dios; en ningun momento recomendo al protomedico Cortes. Oficialmente el dia 15 de enero de 1768, el senor fiscal de Santafe autorizo a Gorraez y a Navarro a encargarse de los bienes y administracion de la botica jesuita.

Finalmente, las anteriores peticiones dejaron entrever un escenario un poco gelatinoso sobre el papel de los funcionarios alrededor de las practicas medicas a mediados del siglo XVIII, que si bien no hacen parte del tema de este trabajo, por un lado hicieron parte del inventario y por el otro abren las puertas hacia otras investigaciones relacionadas con el campo de historia de la medicina y la administracion de la misma. En todo caso estas peticiones recalcan la magnitud y el valor material de la botica que pujaron a resaltar intereses particulares sobre el desenvolvimiento de las practicas medicas en la colonia.

3. Una tradicion clasica inmersa en la colonia

Con el inventario de 1767 surgieron otras preguntas que van mas alla del plano descriptivo del escenario fisico de la botica. Estas preguntas aluden a: ?como explicar las practicas medicas desarrolladas por los jesuitas en esta provincia?, ?cual fue el tipo de medicina utilizada? y ?como los datos arrojados en el inventario se convirtieron en piezas fundamentales para el entendimiento de una asociacion entre estas practicas y los religiosos del Sagrado Corazon de Jesus? Uno de los primeros pasos para dilucidar estas preguntas es comprender que el contexto del ejercicio medico en la colonia estaba relacionado con la reproduccion--en las principales provincias neogranadinas--del paradigma clasico conocido como el galenismo humanista, el cual tuvo un mayor predominio durante el siglo XVII logrando mantenerse arraigado al escenario colonial practicamente hasta finales del siglo XVIII.

La tradicion occidental del galenismo humanista estaba basada en los estudios desencadenados por la materia medica proveniente del medico griego Hipocrates, la cual permitio desprender una cadena de reinterpretaciones que se perpetuo en el tiempo con los estudios de Galeno (el desarrollo de la teoria humoral hipocratica) los aportes del tambien griego Dioscorides Anazarbeo (estudio de los reinos de la naturaleza que componen la materia medica y farmaceutica), y los conocimientos de los arabes Ali Abbas, Ibn Ishaq y Avicena. (4) El conjunto de estos tratados medicos del mundo antiguo configuraron un paradigma medico el cual se convirtio en el galenismo humanista. Como parte de la dinamica de este corpus medico proporcionado por los antiguos se estudiaron las propiedades curativas de los reinos animal, vegetal y mineral, con el fin de preparar tratados medicinales europeos sobre los procedimientos mas adecuados y mas utiles. La logica del paradigma galenico se baso en determinar como se debia aplicar un medicamento, con que se preparaban las sustancias y cuales eran las enfermedades que el medico debia conocer para ejercer apropiadamente el modelo del galenico. (5)

La importancia de comprender la asimilacion de este modelo clasico reviste en la forma como condiciono los ejercicios medicinales tanto en el viejo continente como en el nuevo. El historiador italiano Carlo M. Cipolla menciono algunas razones para entender la importancia del galenismo humanista. Una de ellas fue la simplicidad, la practicidad y la coherencia con que se podia explicar el modelo para fines medicinales. Nadie en la Europa de la epoca desde el siglo XVI hasta el XVIII puso en duda dicho modelo porque el mismo contexto en el que se desarrollaron algunas epidemias ayudo a reconfirmar para algunos medicos la certeza y la credibilidad del modelo. Por ejemplo, para algunos medicos europeos fue clara la relacion que existia entre los meses calientes y la propagacion de las enfermedades, pero no se les paso por la cabeza, como bien dice Cipolla, que durante estas temporadas de calor habia mas insectos que propagaron la dispersion de enfermedades. (6) De modo que este modelo sin ser cuestionado mantuvo una larga duracion en la mentalidad medica que reflejo su adaptacion en el mundo americano.

Al realizar una clasificacion a partir de los tipos de sustancias al inventario de 1767 se pudo descifrar, por ejemplo, las relaciones del uso de estas medicinas con la concepcion y la aplicacion que se tuvo en la provincia de Santafe del paradigma humoral. Los aceites de vino, manzanilla, albayalde eran emolientes que daban calor al cuerpo. El aceite de traganto era bueno para eliminar las asperezas de la garganta y rinones. El balsamo de hojas confortaba el estomago. Asimismo, la corteza de alcaparros purgaba las llagas, calmaba los nervios y espasmos. Las enjundias de oso, gallina, tigre calmaban los humores frios y crasos. (7) El zumo de llanten se usaba para calmar las llagas de la boca.

Las anteriores sustancias estaban destinadas a aliviar el cuerpo enfermo bajo los lineamientos regidos por una concepcion humoral porque aludian a una parte de la terminologia clave del galenismo humanista como calor, purgar, humores frios, humores crasos. La teoria de los humores o de los fluidos (la sangre, la bilis amarilla, la bilis negra o melancolica y la flema) planteada por el medico griego, consistio en describir que los humores presentan cualidades que se mezclaban entre si; tales cualidades eran de tipo seco, humedo, caliente y frio. Cuando habia una alteracion en alguno de estos humores y sus cualidades, se generaba una reaccion desequilibrante ocasionando la aparicion de una enfermedad o dolencia corporal. La solucion para restaurar el equilibrio corporal se presentaba mediante la aplicacion de medicamentos que evacuaria el humor alterado. (8)

Igualmente, una manera para comprender las razones sobre como este modelo antiguo galenico alcanzo a ejercer su influencia en las colonias hispanoamericanas, se debio a las politicas instauradas desde el siglo XVI por parte de la corona espanola. Por una parte, se crearon normas y conductas sobre las practicas y los ejercicios medicos en las colonias que fueron vigilados por la institucion del Real Protomedicato, institucion creada en Espana desde el siglo XVI. Esta institucion se encargo de que el modelo clasico fuera ejercido en las colonias hispanoamericanas, y mediante la formulacion y la aplicacion de leyes no solo pretendio que existiera un orden y una responsabilidad frente a las practicas medicas sino tambien trato que los conocimientos medicos fueran proporcionados colectivamente. (9) Por otra parte, fueron otros los sujetos e instituciones encargados de instaurar las bases del modelo galenico en las colonias, estos fueron los religiosos y los miembros de ordenes religiosas, quienes en una primera instancia encontraron en los recientes hospitales americanos un mecanismo para difundir la doctrina cristiana.

Particularmente desde finales del siglo XVI (1576) la Compania de Jesus conto con el respaldo legal de la aparicion de una ordenanza apostolica que les permitio ejercer las practicas de los conocimientos medicos en las colonias hispanoamericanas, exceptuando la cirugia. Los jesuitas aplicaron esta ordenanza en los hospitales, en la prestacion de sus servicios de las boticas y en la curacion durante sus actividades misioneras. (10) Precisamente la idea de la asistencia social se convirtio en uno de los ministerios mas llamativos entre los jesuitas porque se percibia como un conducto hacia el aprendizaje y la ensenanza apostolica; en otras palabras, la curacion debia llevarse desde una dimension fisica y espiritual. (11) La enfermedad en cierto modo ha sido una representacion del camino hacia la muerte y los jesuitas se encargaron, antes que nada, de estar al lado del moribundo para instruir en casos terminales el arte del buen morir. (12) Con respecto al punto anterior, es pertinente refrescar la memoria mencionando algunos casos concretos sobre padres medicos en el Nuevo Reino de Granada. En la ciudad de Cartagena, el padre Alonso Sandoval a finales del siglo XVII presto sus servicios curativos a los esclavos. En la misma ciudad, el reconocido jesuita Pedro Claver tambien atendio a los esclavos enfermos que embarcaron en este puerto y aquellos leprosos que agonizaron en el leprocomio de San Lazaro. (13) De alguna manera, la aplicacion de las concepciones clasicas medicas se amoldaron facilmente a las actividades pastorales de la comunidad religiosa logrando permear, poco a poco, la continuidad de esta tradicion clasica en tierras neogranadinas.

La confluencia entre el caracter cientifico de la Compania y el espacio generado por la dinamica colonial, se convirtieron en la perfecta receta para la reproduccion del paradigma del galenismo humanista. Fue ademas en donde se establecieron localmente los habitos y las percepciones en torno a la curacion del cuerpo enfermo. Igualmente el caracter, si se puede decir "abierto", ofrecido por el escenario colonial en torno a las practicas medicas permitio que existiera una recepcion y una introduccion por parte de los misioneros jesuitas de los saberes medicinales indigenas, los cuales a su vez se vieron reflejados en la composicion del arsenal curativo de la botica jesuita santaferena. Si bien la asimilacion dentro del orden colonial neogranadino de las plantas curativas indigenas podria conllevar hacia la investigacion y realizacion de otro articulo, si es importante en lo posible subrayar y reconocer como algunas plantas medicinales habian sido ya incorporadas en el conocimiento medico espanol desde el siglo XVI y como habian sido reproducidos dentro de las practicas medicas jesuitas en la provincia de Santafe durante las primeras seis decadas del siglo XVIII.

Una pieza fundamental extraida del inventario jesuita fue la seccion de libros en la cual el medico Jaime Navarro logro enumerar un total de cuarenta libros. Con base en esta lista, parte del proceso de descifrar e identificar el tipo de medicina aplicada fue mas claro puesto que algunos de los libros ofrecieron detalles para articular la dinamica del escenario interno de la botica. Saber reconocer que leia el hermano boticario o como se suplia de la informacion necesaria para preparar una receta medica fue indispensable para entender la perpetuacion de los ejercicios medicinales. Uno de los libros listados por Navarro fue el del medico sevillano Nicolas Monardes Simplicium Medicamentorum (14) o comunmente conocido como Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales; (15) esta fue una de las obras de medicina mas traducidas del siglo XVI en el Viejo Mundo. Parte de su reconocimiento correspondio por un lado, a que Nicolas Monardes nunca piso tierras americanas. Toda su obra represento la descripcion de la recoleccion de datos con las personas que llegaron en las embarcaciones provenientes del Nuevo Mundo al puerto de Sevilla.

Por otra parte, una vez que Monardes estudio el uso medicinal de cada planta, semilla o raiz americana exportada, el las clasifico bajo el paradigma galenista de las renombradas autoridades clasicas como Hipocrates, Galeno, Avicena y Dioscorides (16); al insertar las plantas americanas dentro de la logica del modelo clasico Monardes estaba garantizando y contribuyendo a la reproduccion y la asimilacion de una medicina americana galenica tanto en el Imperio espanol como en las colonias hispanoamericanas. Algunas de las plantas medicinales de origen americano que fueron analizadas por el medico sevillano como el anime, la tacamaca, la canafistula, la pimienta blanca, las hojas de tabaco, el balsamo de Peru, el sasafras y la raiz de Mechoacan fueron del mismo modo inventariadas como sustancias que hicieron parte de la alacena medica jesuita. Esto permite distinguir que muchas de las medicinas de origen europeo se vieron poco a poco reemplazadas por las sustancias medicinales naturales americanas, facilitando el cumplimiento de llevar a cabo las tareas que implicaban la necesidad de la asistencia medica en Santafe. (17) Asimismo cada vez mas se puede vislumbrar como el ejercicio medico aplicado por esta comunidad religiosa dentro de un contexto colonial estuvo determinado por la influencia del espacio dinamico y particular colonial; no solo se trato de importar un modelo con base en los fundamentos clasicos occidentales y aplicarlo directamente a los enfermos americanos sin ningun tipo de alteracion en el modelo, para esto tambien se trato de percibir la necesidad de aplicar una medicina que mantuviera relacion con la apropiacion y la utilizacion de las propiedades de las plantas nativas.

Sobre este ultimo punto, cabe anotar que la Compania de Jesus estuvo al tanto de la adquisicion de estos saberes, es por esta razon que vale la pena resaltar la importancia de la obra El Orinoco Ilustrado. Historia Natural, Civil y Geografica de este Gran Rio del padre Joseph Gumilla publicada en 1741, (18) para entrar a proponer una visualizacion mas amplia del espacio de la botica santaferena mediante la circulacion de los saberes indigenas en los Llanos Orientales. El padre Gumilla habia sido enviado a realizar su labor apostolica en esta region de la Nueva Granada, siendo San Ignacio de Betoyes (en el actual Casanare) su mision mas apreciable; la mision le permitio a Gumilla movilizarse a lo largo de los Llanos, para controlar por medio de la evangelizacion, la region de los indigenas Lolacas y los Anabalis. (19)

Estas misiones de igual manera le permitieron establecer a Gumilla un dialogo con los indigenas que lo acercaron a la descripcion de las propiedades medicinales de sus plantas y de sus animales. Durante la cotidianidad que evidencio Gumilla en la vida misional de los Llanos Orientales, el jesuita pudo acercarse al conocimiento de las enfermedades de la region, de como estas afectaban fisicamente el cuerpo y de su curacion por medio del uso de cataplasmas, de aceites y de resinas extraidas de los reinos vegetal y animal. (20) El reconocimiento del aporte y la utilidad de los saberes nativos en el Orinoco Ilustrado llego a contar con el consentimiento del fiscal del Consejo de Indias don Jose Burrul, a quien le parecio que la obra de este padre resulto pertinente para el desarrollo del campo medico: "de donde podra sacar mucho fruto el profesor de medicina con la noticia de tantas plantas, balsamos, piedras y animales y lo mas precioso de los reinos minerales, vegetal y animal". (21) Gumilla ayudo a la contribucion de un conocimiento medico el cual hizo parte de una cultura impresa jesuita alrededor de la ciencia. Pero a la larga, alguien podria pensar finalmente en: ?cual fue el vinculo entre el padre Gumilla y el inventario de 1767 de la botica santaferena? La respuesta estaria enfocada a entender que el padre se convirtio en un referente y apoyo bibliografico para descifrar el significado de muchas de las plantas americanas descritas en el inventario y cuyas descripciones se encontraron bajo los lineamientos del paradigma del galenismo humanista. A pesar de que las sustancias de procedencia americana no ocuparon un importante porcentaje en los estantes de la botica, si aparecieron generosamente en el inventario y fue gracias a la estrecha relacion que establecieron los jesuitas con los indigenas del territorio neogranadino.

En definitiva, aunque la obra de Gumilla no mantuvo una directa relacion con el inventario de 1767, permitio establecer una forma de aproximarse al entendimiento de la incorporacion a la materia medica colonial de plantas americanas medicinales durante la primera mitad del siglo XVIII. Las propiedades de estas plantas debieron ser seleccionadas bajo criterios y categorias ofrecidas por el modelo clasico, y poder tener una funcionalidad en el oficio medico durante la epoca. Ademas la importancia aqui planteada entre la obra del Orinoco Ilustrado y la produccion de un conocimiento medico por parte de los miembros de la Compania de Jesus reviste en dimensionar posibles redes de circulacion sobre los saberes americanos dentro de la Nueva Granada. Sin conocer si las plantas medicinales que Gumilla describio en su obra eran despues recolectadas y trasladadas o no a la botica del Colegio Maximo de Santafe, no cabe duda la importancia de mencionar el aporte de esta obra para las practicas medicas. Un mayor estudio de investigacion de fuentes para rastrear redes de contacto entre los misioneros y las comunidades indigenas permitiria comprender la configuracion local de la medicina establecida por los miembros a los largo de los territorios neogranadinos. Una suposicion historica es proponer que la obtencion de plantas americanas a la botica probablemente procedia de actividades misionales que se desplegaron durante la colonia en la Nueva Granada.

4. Conclusion

El inventario de 1767 de la botica del Colegio Maximo de la Compania de Jesus se convirtio en un caso que permitio desentranar la comprension de las practicas medicas ejercidas por estos misioneros en la provincia de Santafe. Este caso vislumbro la botica como un laboratorio urbano en donde los jesuitas que ejercieron su oficio como hermanos boticarios asimilaron el paradigma del galenismo humanista, para poder asi aplicarlo cultural y socialmente dentro de las percepciones de los habitantes santaferenos frente a las concepciones de unas practicas medicas relacionadas con la enfermedad, la curacion del cuerpo y la muerte. De la misma manera, se pudo apreciar las distintas caras presentadas en el escenario de la medicina colonial con las problematicas y los enredos administrativos sobre el destino de la botica jesuita. Esto puso en manifiesto una posible negligencia en torno al oficio medico en la provincia que vale la pena seguir indagando para poder dar cuenta de los diversos intereses publicos y privados alrededor de la medicina durante el siglo XVIII. Si bien existio una legislacion dedicada a condicionar la medicina colonial, esta distaba mucho del escenario practico y emergente de la sociedad en la provincia de Santafe.

La inclusion de la obra del padre Gumilla no fue una casualidad, por el contrario, con el aporte de esta obra se pretendio entrever como los jesuitas establecieron una red de conocimientos naturales los cuales convergieron en la configuracion y en la circulacion de una ciencia jesuita a lo largo de su presencia en tierras americanas. (22) Dicha ciencia estuvo paralelamente desarrollada por la inclusion de los saberes naturales nativos, los cuales se reflejaron como parte de la configuracion de la materia medica colonial que fue trasladada a espacios donde se llevaron a cabo oficios medicos como hospitales, boticas, leprocomios, visitas particulares y actividades misionales.

Finalmente es importante recordar que todavia quedan fragmentos dispersos un poco nebulosos. Conociendo la proximidad y la relacion de la asistencia medica que mantuvo el jesuita Pedro Claver con los esclavos en el puerto de Cartagena queda aun por conocer: ?que tantos saberes medicinales por parte de estos esclavos fueron compartidos? o ?cuales fueron sus percepciones frente a la enfermedad y la curacion? Otras boticas neogranadinas pertenecientes a la Compania de Jesus quedan aun por ser examinadas, tales fueron las del Colegio Maximo de Antioquia, de Cartagena, o de Tunja. Poder dar pista con estos inventarios seria fundamental para establecer dentro de un marco comparativo los oficios medicos jesuitas en el territorio de la Nueva Granada y poder asi seguir ampliando la historia que desentrana la relacion entre las practicas medicas y los jesuitas en tiempos coloniales.

Recepcion: 15/03/2013

Evaluacion: 19/03/2013

Aceptacion: 10/04/2013

Articulo de Investigacion Cientifica

Fuentes documentales

Archivo Historico Javeriano, Juan Manuel Pacheco (A. H.J.J.M.P) 1207 Inventario de los Bienes y Avaluo de la Botica del Colegio Maximo de la Compania de Jesus 1767. Bogota. La copia original del documento reposa en el Archivo Historico Nacional de Madrid, Espana, Fondo Clero-Jesuitas, Legajo 955, Doc. N. 3, America, Santafe de Bogota (Provincia del Nuevo Reino de Granada) Temporalidades 1767-1768.

Inventario del Colegio Maximo de Quito de la Compania de Jesus y sus Haciendas durante su Secuestro el 20 de Agosto de 1767. Inventario de la Botica: Folios 25-50. Transcripcion realizada por el padre Francisco Pinas Rubio S.J., Biblioteca Aurelio Espinosa Polit, Quito, Ecuador, 2007.

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Maria Eugenia Osorio Oliveros

Universidad de Los Andes-Colombia

(1) La imagen del mapa fue tomado del libro del Museo de Arte Colonial, Desde Roma por Sevilla al Nuevo Reino de Granada: La Compania de Jesus en tiempos coloniales, (Bogota: 2004), 41. El museo de Arte Colonial tiene una copia del mapa original el cual reposa en la Biblioteca Nacional de Paris. En una cronologia realizada por el museo de Arte Colonial de una exposicion acerca del Colegio Maximo informan que la botica estaba dentro de las instalaciones desde 1663.

(2) A. H. J. J. M. P., Bogota, Inventario de los Bienes y Avaluo de la Botica del Colegio Maximo de la Compania de Jesus 1767. Folios 33-33v.

(3) A. H.J.J.M.P., Bogota, Inventario de los Bienes y Avaluo de la Botica del Colegio Maximo de la Compania de Jesus 1767. Folios 35v, 36-36v, 37-37v.

(4) Pedro Lain Entralgo, Historia Universal de la Medicina, Tomo IV, Medicina Moderna, (Barcelona: Salvat Editores, S.A., 1973), 182.

(5) Felix Francisco Pastor Frechoso, Boticas, Boticarios y Materia Medica en Valladolid (siglos XVI-XVII), (Espana: Estudios de Historia de la Ciencia y de la Tecnica, Junta de Castilla y de Leon, Consejeria de Cultura y Turismo, 1993), 13.

(6) Carlo M. Cipolla, Contra un enemigo mortal e invisible, (Barcelona: Editorial Critica, 1993) 20.

(7) Las enjundias utilizadas en una botica eran gorduras de animales que se mezclaban para componer unguentos y emplastos que preferiblemente se guardaban en vasos de vidrio. En el inventario de la botica jesuita del Colegio Maximo de Santafe se llegaron a listar enjundias de leon (Axungia Leon), de gallina (Axungia gallin), de tigre (Axungia de Tiger) y la enjundia de oso (Axungia Ursi).

(8) Raquel Alvarez Pelaez, La Conquista de la Naturaleza Americana, (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, Espana, 1993), 342-343.

(9) Paula Ronderos, El dilema de los rotulos. Lectura del inventario de una botica santaferena de comienzos del siglo XVII, (Bogota: Coleccion Taller y oficio de la Historia, Pontificia Universidad Javeriana, 2007), 46.

(10) Guillermo Fajardo Ortiz, Los Caminos de la Medicina Colonial en Iberoamerica y las Filipinas, (Mexico: Universidad Nacional Autonoma de Mexico, 1996), 81-82.

(11) Cabe resaltar el trabajo realizado a finales del siglo XVII en Santafe por el padre riobambeno Pedro de Mercado solamente para comprender mas la funcion exegetica de los jesuitas en relacion con las practicas medicas. Una version facsimilar del libro de Mercado, Recetas de Espiritu para enfermos del cuerpo (1680), publicado por Estela Restrepo Zea de la Universidad Nacional en el 2006, permite acercase a la construccion de un tratado para saber curar el alma y saber medicar el cuerpo en momentos de dolencias corporales. Tambien era una forma de fraguar en la mentalidad de los individuos santaferenos un orden y una realidad del modelo cristiano por medio de la curacion en los momentos mas agonizantes de un paciente, la muerte.

(12) Teofanes Egido, y otros, Los jesuitas en Espana ... 146

(13) Teofanes Egido, y otros, Los jesuitas en Espana ... 204.

(14) La version completa en latin se llamo Simplicium medicamentorum ex novo orbe delatorum, quorum in medicina usus est, publicada en 1579.

(15) Nicolas Monardes, La Historia Medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales (1565-1574), version facsimilar. Introduccion de Jose Maria Lopez Pinero, (Madrid Ministerio de Sanidad y Consumo)

(16) Jose Pardo Tomas, El tesoro natural de America. Colonialismo y ciencia en el siglo XVI, (Espana: Nivola Ediciones, 2002) 81-82.

(17) Paula Ronderos, El dilema de los rotulos ... 66.

(18) El padre Joseph Gumilla nacio en Carcer, Espana. Fue linguista, filosofo y teologo de la Compania de Jesus. Como muchos jesuitas que llegaron para asentarse en el territorio neogranadino, Gumilla se establecio primero en las locaciones del Colegio Maximo de Santafe y posteriormente entre 1731 y 1737 se dedico a la organizacion de la mision del Orinoco y este padre no fue el unico en hacer publica su trabajo sobre el Orinoco. Tambien cabe destacar los trabajos de los padres Juan Rivero con su Historia de las Misiones de los Llanos del Casanare y de los Rios Orinoco y Meta, y el padre italiano Felipe Salvador Gilij con La Historia geografica y natural de la provincia del Orinoco. Para ver mas sobre las misiones rurales jesuitas consultar: Manuel M. Marzal, La Utopia Posible. Indios y jesuitas en la America colonial (1549-1767) Tomo I. Brasil, Peru, Paraguay y Nuevo Reino, (Peru: Pontificia Universidad Catolica del Peru, Fondo Editorial, 1992) 555.

(19) Jose del Rey Fajardo, Biblioteca de escritores jesuitas neogranadinos, (Bogota: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, Coleccion Biblioteca Profesional, 2006), 338.

(20) Jose Rafael Fortique, Aspectos Medicos en la Obra de Gumilla, (Talleres de Italgrafica, 1971) 12.

(21) Jose Rafael Fortique, Aspectos Medicos ... 10.

(22) Steven Harris, J., "Mapping Jesuit Science: The Role of Travel in the Geography of Knowledge", en The Jesuits, Cultures, Sciences, and the Arts. 1540-1773, (Toronto: University of Toronto, 1999) 215-216.
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Author:Osorio Oliveros, Maria Eugenia
Publication:Revista Historia Y MEMORIA
Date:Jan 1, 2013
Words:8902
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