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La basileia "revolucionaria" de Nabis.

The "Revolutionary" Basileia of Nabis

La monarquia/tirania de Nabis en Esparta es tradicionalmente percibida por la historiografia antigua y moderna como el canto del cisne de la vieja potencia hegemonica, un ultimo y baldio intento--tenido de revolucion--por retornar al primer plano del tablero geopolitico griego. Desde el siglo IV a.C. Esparta habia emprendido el camino hacia una plutocracia que desmantelo el kosmos licurgueo imperante desde el arcaismo. A mediados del siglo siguiente los reyes Agis IV y Cleomenes III realizaron una serie de reformas que ambos, con finalidad legitimadora, presentaron como una recuperacion atavica de dicho orden, aquel sobre el que se habia asentado el glorioso pasado de la ciudad, pero sus medidas no atacaron las raices de los males que corroian la polis lacedemonia ni transformaron de modo significativo sus vetustas estructuras institucionales para adaptarlas a los nuevos tiempos, los del Helenismo (1). Un nuevo intento, este con frecuencia tildado de revolucionario--y hasta de comunista, en algun caso extremo e inadmisible (2), tendra lugar en la transicion del siglo III al II a.C. de la mano de Nabis, el llamado rey tirano, o simplemente el tirano, siguiendo la estela marcada por Polibio. Es el proposito del presente articulo analizar la monarquia "revolucionaria" de Nabis, asi como el alcance, los objetivos y la fortuna final de sus reformas y practicas en el contexto de un Mediterraneo oriental paulatinamente fagocitado por Roma.

En la primavera del ano 207 Macanidas, quien a pesar de ser considerado por las fuentes un usurpador gobernaba posiblemente en Esparta en calidad de regente del joven Pelope, hijo del rey Licurgo (Liv. 34.32.1-2), resultaba vencido y muerto en la batalla de Mantinea por las fuerzas de la liga aquea dirigidas por Filopemen; la derrota significo la perdida de cuatro mil hombres--Polibio recalca que la mayoria eran mercenarios, aunque hubo tambien espartiatas, periecos e hilotas--, una cifra aun mas elevada de prisioneros, material de guerra y la recien tomada Tegea, amen de la devastacion completa de Laconia por los aqueos (Plb. 11.11-18; Paus. 8.50.2; Plu. Phil. 10). Pero el desastre abrio tambien el camino para la llegada al trono espartano de Nabis, sobre quien las fuentes literarias guardan silencio absoluto en cuanto a sus origenes y actividades anteriores a este hecho. Su propio nombre, inedito en la tradicion espartana, es probablemente la forma helenizada de uno semitico (3). No obstante, la aparicion en el siglo XIX en Delos de un decreto honorifico sobre marmol rojo laconio (IG XI 4.716 = Syll. (3) 584) que le hace hijo de un tal Demarato disparo enseguida las especulaciones (4) sobre una probable descendencia del rey homonimo exiliado de Esparta a comienzos del siglo V, cuya familia se establecio en la Troade bajo la soberania del Gran Rey (alli la encontraron todavia Jenofonte y Aristoteles, siglo y medio despues). Esta hipotetica adscripcion a la casa euripontida le otorgaria por tanto legitimidad en su reivindicacion del trono espartano (5), en principio cabe pensar que tambien como tutor de Pelope (al que luego asesinaria, segun D.S. 27.1.1, pero su testimonio, falto de corroboracion, resulta altamente dudoso).

Las fuentes literarias coinciden en dotar a este personaje de los rasgos constitutivos del retrato de tirano griego, tales como despotismo, impiedad, avaricia o inusitada crueldad (6), a lo que se anadia la acusacion "polibiana" de infestar de piratas las aguas en torno al cabo Malea (Plb. 13.8.2, seguido por Liv. 34.32.8 y 36.3) y la "pausaniana" de saquear santuarios (Paus. 4.29.10). Dicho perfil es, sin embargo, en gran medida fruto de la parcialidad que transpiran sus relatos, tan favorables a Roma, consolidada como primera potencia del Mediterraneo tras su victoria en la segunda guerra punica, como a la liga aquea, que representa los intereses de las prosperas clases propietarias griegas (7). El mencionado decreto delio, que le declara [phrase omitted], sus relaciones amistosas con varias ciudades cretenses (8)--de donde puede provenir su asociacion con la pirateria (9), por lo demas no atestiguada fehacientemente (10), la popularidad que como veremos parece disfrutar en Argos y en la propia Esparta e incluso el benevolente tratamiento que hasta 195 le dan los romanos en las relaciones diplomaticas permiten cuanto menos intuir que se estaba lejos del pleno consenso acerca del tenor de su regimen unipersonal. Hoy dia sigue tan vigente como hace casi medio siglo la opinion de Binyamin Shimron sobre "la gran dificultad de escribir un relato aceptable de estos anos de historia espartana" (11).

Desde el comienzo de su reinado Nabis muestra una decidida voluntad por llevar adelante una reforma de las estructuras del Estado, mas profunda en el terreno social que la acometida por Cleomenes III veinte anos antes, pero al tiempo institucionalmente mas acorde con el modelo de las monarquias helenisticas (12). Para ello un primer paso consiste en buscar la paz en politica exterior y concretamente con la coalicion aqueomacedonica, de ahi que en el ano 205 Esparta figure al lado de sus aliados etolios y romanos en la paz de Fenice, que pone fin a la primera guerra macedonica (Liv. 29.12.14) (13).

Una vez libre de distracciones externas, Nabis se concentra en sus reformas internas. En primer lugar, adopta el titulo y los poderes absolutos de un basileus helenistico, prescindiendo no solo de colega en el trono, sino de cualquier otra institucion de antano como la eforia o la Gerousia, un poder omnimodo matizado exclusivamente por la delegacion de funciones en familiares y colaboradores cercanos (Plb. 13.6.1-2; Liv. 34.31.13; IG XI 4.716 = [Syll.sup.3] 584). La numismatica constituye un campo privilegiado donde observar esta evolucion autocratica, no exenta de sacralidad, ya que Nabis emite diversas series de monedas en plata y en bronce en las que, ademas de una leyenda que le identifica, en dorio, como [phrase omitted]--al igual que los sellos de varias tejas laconias (IG V 1.885)--, se le representa con diadema y asociado a Zeus, a Heracles, a los Dioscuros o a Atenea (14). Otros signos de este despotismo real se adscriben a la tryphe propia de los personajes exagerados, grandilocuentes: gusto por criar caballos de parada y no de guerra o de carreras, vivir en un lujoso palacio de tipo oriental, cubrirse con tejidos de color purpura y rodearse permanentemente de una guardia personal mercenaria (Plb. 13.8.3; Liv. 35.36.1 y 6).

En el plano militar Nabis reorganiza y fortalece el ejercito espartano con la contratacion de mercenarios--de origen cretense en su mayoria, en lugar de los tarentinos que emplearon sus antecesores en el trono, aunque no faltan arcadios y de otras procedencias (vid. infra)--y con la anaplerosis o ampliacion del exiguo cuerpo civico con nuevos ciudadanos (Plb. 13.6.3-5; 16.37.3; Liv. 32.40.4; 34.27.2; 35.29.2). Las defensas de la ciudad, comenzadas precaria e improvisadamente en 317 ante la amenaza de Casandro y luego durante las invasiones de Demetrio y de Pirro, son primero mejoradas en los puntos abiertos y llanos, mientras las partes altas, sin amurallar, tenian soldados apostados, para mas tarde, durante el asedio romano, ser objeto de una reconstruccion y de una ampliacion hasta completar un circuito de forma oval que segun Polibio tenia una longitud de 48 estadios (9.26a2; cf. Paus. 7.8.5; Liv. 34.27.3, 38.2 y 5; Iust. 14.5.6) (15). El cierre y consolidacion del recinto amurallado es acompanado de un notable incremento de densidad del tejido urbano de la polis--se elimina la division entre las cuatro komai tradicionales (Pitana, Cinosura, Limnas y Mesoa)--y de otras mejoras urbanisticas (16). Se crea asimismo una flota, tripulada principalmente por periecos, aunque tambien incluye a cretenses, de los que se dice que practican la pirateria (Plb. 13.8.2; Liv. 34.36.3; 35.12.7), al tiempo que el puerto de Gitio es tambien fortificado y servira a partir de ahora para fines militares y no exclusivamente comerciales (Liv. 34.29.2-3).

Economicamente el comercio y el artesanado son potenciados por el monarca, subvirtiendo aqui si por completo los principios y normas atribuidas al mitico Licurgo. Durante el conflicto con Roma queda de manifiesto la importancia de los puertos de las regiones periecas costeras para el aprovisionamiento de Esparta, desviandose de la tradicional tendencia autarquica del Estado, en tanto que los prestamos e inversiones se hacen mas frecuentes y sofisticados (17). En el mismo sentido, las mencionadas acusaciones de pirateria seguramente esconden esta presencia de Esparta en el trafico comercial maritimo (18). Es revelador ademas que los ceramistas laconios no renuncien ya a firmar sus obras y que los escultores ejecuten relieves para tumbas--que han perdido su proverbial austeridad--conforme a las corrientes artisticas del momento, lejos del modelo estereotipado de relieve heroico antano practicado.

En lo que respecta al orden social, las fuentes presentan a Nabis recogiendo el legado de Agis IV y Cleomenes III y gobernando en favor de la masa de poblacion empobrecida, en menoscabo por tanto de la minoria privilegiada, cuya primacia al frente del Estado habia sido restaurada tras la frustrada obra politica de los reyes reformadores (19). Pero Nabis ira mas lejos que estos, su basileia se puede considerar de alguna forma revolucionaria. Asi, con la intencion de consolidarse en el trono y de despejar de enemigos la escena politica espartana, Nabis habria llevado a cabo una purga entre los ciudadanos prominentes por su riqueza y linaje mediante proscripciones o ejecuciones--que las fuentes aderezan con episodios de tortura--, siempre tras confiscar sus bienes (Plb. 13.6.3 y 6-9). Este ultimo procedimiento no dejaba de ser, al igual que la imposicion de elevada tasacion sobre los propietarios de fundos (antiguos y nuevos), un mecanismo recaudador para sufragar las costosas reformas, la construccion y el mantenimiento de la nueva flota y el pago de los mercenarios necesario para su proteccion y su politica expansiva (20). De este afan por la exaccion Polibio (13.7) nos ha dejado el estrambotico y sin duda ficticio episodio--quiza fruto de la imaginacion de los exiliados--de la iron maiden, el ingenio mecanico hecho a imagen de la esposa de Nabis que con su pecho y brazos recubiertos de clavos de hierro abrazaba a quienes se resistian a contribuir con dinero a la administracion del Estado. Asimismo, Nabis habria promovido una cancelacion de deudas ([phrase omitted]) y una redistribucion de tierras ([phrase omitted]), parcial en todo caso, para beneficiar a los desposeidos y paliar las desigualdades sociales. Sabemos que ambas disposiciones, que para Livio son "antorchas que enardecen a la plebe" (32.38.9), fueron aplicadas por Nabis en Argos, pero no hay afirmacion explicita de que antes lo hubiera hecho en la propia Esparta (21). El numero de desplazados y refugiados en el Peloponeso debio de ser lo suficientemente importante como para suscitar la reiterada preocupacion de la liga aquea (Plb. 21.1.4; Liv. 34.26.12-14, 35.7, 36.2 y 5).

Pero la medida mas radical, siempre temida por las clases propietarias, habria sido la liberacion de esclavos, sin duda hilotas (como Polibio escribe [phrase omitted] y Livio servi, terminos ambiguos, no se puede descartar que tambien alcanzara a esclavos mercancia, extranjeros, que existian en Esparta desde por lo menos los inicios del siglo IV, aunque no en numero significativo), a los que ademas se concederia tierras y hasta los derechos de ciudadania, una vez contrajeran matrimonio con las esposas e hijas de sus antiguos duenos (Plb. 16.13.1; Liv. 34.31.11 y 14; 34.32.9; 38.34.2 y 6) (22). Como es sabido, la mujer en Esparta tenia derecho de propiedad y de transmision de la tierra (23). Esta es una diferencia sustancial con respecto a Cleomenes III, quien emancipo a seis mil hilotas con el unico fin de integrarlos en el ejercito (de hecho, solo armo a dos mil de ellos: Plu. Cleom. 23.1), pero sin convertirlos en ciudadanos (esto lo reservo para "los mas conspicuos de los periecos": Plu. Cleom. 11.1-2), mientras que al otorgarles tambien klaroi y darles la ciudadania Nabis disloco las estructuras socioeconomicas de la polis lacedemonia (24).

Es imposible saber cual fue el alcance real de esta [phrase omitted], que posiblemente afectara solo a aquellos que eran propiedad de los exiliados (25), pero lo que es seguro es que no fue a la totalidad, dado que el propio Nabis mando azotar y ejecutar en 195 a algunos hilotas sospechosos de intentar pasarse al enemigo (Liv. 34.27.9) (26) y que Estrabon (8.5.4) implica que la heloteia como sistema se prolongo "hasta [el establecimiento de] la dominacion romana" ([phrase omitted]) (27). Pero los hilotas no fueron los beneficiarios unicos de la [phrase omitted]. Polibio (13.6.3) senala que por un lado "los mas distinguidos" ([phrase omitted]) de entre los espartiatas que no habian partido al exilio y que carecian de tierras y recursos, presumiblemente hypomeiones o "inferiores" (los "pobres" y "necesitados" de Liv. 34.31.11 y 14.32.9), y por otro mercenarios pudieron acceder a la ciudadania--nada se dice de los periecos (28), lo que les habilitaba, como en el caso de los hilotas manumitidos, para servir en las filas del ejercito lacedemonio (29). Tenemos constatacion epigrafica de varios de estos mercenarios extranjeros naturalizados a traves de epigramas funerarios como el de algunos tegeatas (30), el del ilirio Plator (31) o el del arcadio Botrico (IG V 1.724), todos los cuales hicieron de Esparta su patria adoptiva. Es natural que tanto esclavos liberados como antiguos mercenarios y espartiatas no propietarios pasaran a convertirse en una masa social afecta a su benefactor, esto es, en su clientela politica (32). Como hemos avanzado mas arriba, aunque una parte de este "programa" de reformas emprendido por Nabis entre los anos 207 y 205 puede considerarse herencia de la obra de Agis y Cleomenes--si bien aquel no pretendia como estos su legitimacion a traves de presentarse como emulo de Licurgo (33), sus lineas maestras se inscriben mejor en un esquema innovador, propio de un hombre de su tiempo, el Helenismo (34). Es sintomatico, como ya se ha dicho, que Nabis nunca intentara restaurar la diarquia, ni se sometiera al control de eforos y gerontes, reforzando asi el caracter unipersonal de su regimen (35).

Con los cambios en marcha en el interior, en 205/4 Nabis comienza a mirar de nuevo mas alla de las fronteras laconias, primero a Megalopolis, sobre cuyo territorio realiza diversas razias con el pretexto de una disputa jurisdiccional (Plb. 13.8.3-7) (36), y desde 201 a Mesene (curiosamente aliada de espartanos y etolios: Plb. 16.13.3 y Liv. 34.32.16), azotada por graves conflictos sociales, donde la intervencion de Nabis como campeon de los derechos del damos frente a la faccion oligarquica pone eventualmente en sus manos la ciudad, si bien la abandona enseguida ante la llegada de Filopemen (Plb. 16.16-17; Plu. Phil. 12.4-6 precisa que Filopemen acudio como idiotes al frente de otros conciudadanos armados; cf. Paus. 4.29.10-11 y 8.50.5).

Esta injerencia en los asuntos internos de otras ciudades alarma a una conservadora confederacion aquea que comienza a ver en Nabis a un nuevo Cleomenes, difusor de ideas revolucionarias por un Peloponeso cuya poblacion adolece de precarios recursos economicos (37). Filopemen, vencedor de los espartanos en Selasia (222) y Mantinea (207), sustituye al apatico Lisipo--que habia rechazado movilizar al ejercito federal para prestar ayuda a Mesene--como estratego de la liga en 201/0 con la mision de dirigir las operaciones militares contra Esparta. Si en un primer momento las fuerzas aqueas consiguen devastar territorio laconio y aniquilar a un contingente de mercenarios de Nabis, con el final del ano de mandato de Filopemen y su relevo por Cicliadas la iniciativa pasa al rey espartano, que invade y saquea tierras megalopolitanas y argivas (Plb. 16.36-37; Paus. 4.29.10; Plu. Phil. 13.1 llega a decir que los ciudadanos de Megalopolis no podian salir de sus muros y hubieron de plantar el grano en las calles).

Los acontecimientos dan un vuelco inesperado cuando en 198 el consul Tito Quincio Flaminino, en representacion de un estado romano que desde dos anos antes estaba inmerso en la segunda guerra macedonica contra Filipo V, envia emisarios a la Asamblea federal de los aqueos en Sicion con la propuesta de que estos abandonen su alianza con Macedonia para concertar otra con Roma, Pergamo y Rodas (Liv. 32.19). La aceptacion aquea, en la que tuvo mucho que ver el incierto desenlace de su conflicto con Esparta--Cicliadas fue depuesto y sustituido por Aristeno en la magistratura suprema--, marca sin duda un punto de inflexion en la historia de la Grecia independiente, ya que deja a Roma las puertas abiertas para intervenir en la politica interna de las ciudades griegas.

Una de las primeras consecuencias de este acuerdo es que los argivos se apartan de la liga aquea, de la que nunca habian sido miembros entusiastas, para alinearse con Macedonia, a la que se sentian unidos por una supuesta afinidad etnica y ancestros comunes (38). La situacion internacional, ademas, agrava los intensos y frecuentes disturbios internos de caracter sociopolitico que esta ciudad padecia desde hacia mas de medio siglo. Pero Filipo, demasiado ocupado por la guerra en Tesalia contra los romanos y en Corinto contra los aqueos, y sin ver demasiadas ventajas estrategicas en la posesion de Argos, se la cede a Esparta--"en usufructo" segun Livio (32.38.2-5), solo hasta que Filipo derrotase a sus enemigos, en caso contrario quedaria en manos de Nabis, acuerdo que seria sellado con el matrimonio entre los hijos de sendos gobernantes--, una opcion siempre preferible a que la todavia poderosa ciudad se reintegre en la liga aquea. Cabe subrayar que, apenas dos anos antes, el Antigonida se habia presentado en un synkletos que los aqueos celebraban en Argos para ofrecerseles en la guerra contra Esparta a cambio de que ellos aportaran fuerzas que protegieran los bastiones de Corinto, Calcis y Oreo, lo cual fue interpretado como un subterfugio para enfrentarlos a los romanos (Liv. 31.25.2-11). Pero desde el synkletos de Sicion Filipo parecia abocado a buscar un aliado en el Peloponeso.

No sin reticencias, y bajo ciertas condiciones que impidieran a los ojos de los demas griegos figurar como un aliado de Macedonia, Nabis asumio a principios del ano 197 el pleno control politico y militar de Argos y de otras comunidades argolicas que, como Micenas (cf. SEG 3.312), dependian de ella (39). Se ha sugerido que este proyecto pudo haber sido disenado tiempo atras, pues hacia 225 Nabis habia desposado a la argiva Apia (a la que Polibio llama Apega), hija de Aristipo II y nieta de Aristomaco III, los ultimos gobernantes argivos independientes, de modo que en 197 el etiquetado como rey tirano quiza diera a esta alianza matrimonial un valor legitimador en el acto de asuncion del poder en Argos (40); Nabis ademas reforzaria mas tarde este vinculo interestatal casando a una hija suya y de Apia con un hermano de esta, Pitagoras, el cual se convertiria en estrecho colaborador del "tirano".

Pero lo cierto es que Nabis tenia sus propios planes para Argos, muy distintos de los de Filipo. Enseguida veremos que Nabis establecera contactos diplomaticos con Roma, enemiga del Macedonio, pero antes, al igual que presumiblemente hiciera en Esparta diez anos antes, introdujo en la politica y en la sociedad argivas un conjunto de reformas radicales que le ganaron el favor de la mayoria de los ciudadanos: la acumulacion de poderes en su persona, la neutralizacion de los privilegios politicos de la clase dirigente--empujada al dilema de consentir o exiliarse--y la confiscacion de sus propiedades para la posterior redistribucion, la abolicion de las deudas y la regulacion de los intereses de los futuros prestamos (Plb. 18.17; Liv. 32.38.7-9; 40.10-11) (41). Las fuentes callan acerca de una hipotetica liberacion de esclavos, que a buen seguro no hubieran dejado de mencionar (42). Antes de regresar a Esparta, Nabis confio la direccion de los asuntos publicos y el mando de la guarnicion espartana instalada en la ciudad a su cunado y yerno Pitagoras.

En ese mismo ano 197 Nabis se reunio en Micenas con Flaminino y sus aliados el rey Atalo I de Pergamo y Nicostrato de Egio, estratego de la liga aquea (Liv. 32.39.1-40.4). De los acuerdos emanados de este encuentro diplomatico, el mas importante para Nabis fue el reconocimiento romano de su derecho legitimo al trono espartano, pues Flaminino le da tratamiento de rex, junto al hecho de que su control sobre Argos no era por el momento contestado (aunque tampoco aceptado expresamente, bien es cierto). Nabis sello oficialmente su alianza con Roma, si bien adquirio dos compromisos: contribuir al esfuerzo militar romano contra Filipo V de Macedonia y hacer la paz con la liga aquea. En cuanto al primero, Nabis trato de inmiscuirse lo menos posible en la segunda guerra macedonica, limitandose a enviar unicamente seiscientos hombres, que ademas eran mercenarios cretenses y no ciudadanos espartanos, con lo que, al margen de no debilitar sensiblemente el ejercito estatal, era mas sencillo eludir posibles responsabilidades en materia de derecho interestatal; la segunda clausula del acuerdo tampoco fue cumplida ante litteram, puesto que Nabis no concerto con los aqueos un tratado de paz, sino una tregua de cuatro meses.

Vencedor de Filipo en Cinoscefalas en junio de 197, Flaminino aprovecho los juegos istmicos del ano siguiente para realizar su celebre declaracion del derecho a la autonomia de todos los griegos, esto es, a la independencia politica, una vez liberados del yugo macedonico (Plb. 18.46; Liv. 33.32-33). La estela dejada por la grandilocuente y escenografica proclama sera explotada por el propio Flaminino para enarbolar la bandera panhelenica contra la tirania cobijada en Esparta y Argos. Desde la mudable e interesada percepcion romana, Nabis ya no era un rex, sino tan solo un tyrannus que habia sustituido a Filipo V en el papel de amenaza para la libertad griega (Liv. 33.44.8; 34.31.13). Pero tras esta propaganda antitiranica la historiografia moderna tiende a reconocer el temor de Roma a una posible alianza espartana con los hostiles etolios y con el monarca seleucida Antioco III, razon por la cual no seria conveniente evacuar a las legiones de Grecia (43). Mas importante aun, la mera existencia de Nabis seguia constituyendo una amenaza para la estabilidad del Peloponeso bajo hegemonia aquea, ya que sus reformas sociales podian prender en el interior de otros estados, sin olvidar que a cada momento que pasaba Nabis se hacia mas fuerte gracias a la contratacion de mas mercenarios y al apoyo de nuevos partidarios en otras ciudades (44). Con estos argumentos en consideracion y con la notable colaboracion de Aristeno, estratego de la liga aquea al que le unian estrechos vinculos (45), Flaminino, investido como proconsul y dotado de plenos poderes por el Senado romano para decidir sobre la guerra, logro que su campana "para liberar Argos" recibiera el casi unanime beneplacito de los estados griegos reunidos en Corinto en el verano de 195, con la excepcion de unos etolios que manifestaban su disconformidad ante lo que veian como una excusa romana para permanecer en suelo griego (Liv. 34.22.6-24.7) (46).

Con Flaminino marchando contra Argos, la ciudad padecio un conato de revuelta encabezado por un cierto Damocles, pero el escaso seguimiento que tuvo entre el cuerpo civico argivo hizo que rapidamente fuese sofocado por la guarnicion espartana (Liv. 34.25.7-12). No obstante, algunos de los conspiradores lograron escapar y llegar hasta el proconsul, al que convencieron de que, si situaba sus tropas ante los muros de la ciudad, esta caeria sin necesidad de combatir. Como no fue asi y los argivos, complacidos con la politica social de Nabis, se mostraron leales y dispuestos a afrontar un largo asedio, Aristeno impuso su criterio de que el rey espartano era su autentico enemigo y, por tanto, habia que llevar la guerra a las entranas mismas de Laconia (Liv. 34.26.5-8).

El formidable ejercito de la coalicion romana constaba de contingentes de todas las ciudades de la confederacion aquea, mas Atenas, Tesalia y Macedonia, a los que se sumaron tambien los exiliados espartanos encabezados por Agesipolis II, el rey agiada depuesto por Licurgo unos anos antes. Desde el mar apoyaba una potente flota compuesta por cincuenta naves romanas al mando de Lucio Quincio Flaminino, hermano del proconsul, dieciocho de Rodas y cuarenta de Pergamo, estas a las ordenes de su nuevo rey Eumenes II. En total unos cincuenta mil hombres (Liv. 34.26.9-14 y 38.3). Frente a ellos Nabis podia alinear unos quince mil soldados, de los cuales diez mil eran ciudadanos espartanos, tres mil mercenarios y dos mil cretenses, por lo que naturalmente rehuso el choque en campo abierto (Liv. 34.27.2). Poco mas tarde dos mil argivos y mil mercenarios mas llegaron desde Argos como refuerzo junto a Pitagoras (47), que habia entregado el control de esta ciudad a Timocrates de Pelana, un fiel colaborador de Nabis, de origen perieco a juzgar por su lugar de nacimiento (Liv. 34.29.14 y 40.6).

La mayor preocupacion del rey era evitar cualquier atisbo de desorden civil en el interior de Esparta, premisa que le movio a ejecutar a ochenta jovenes principales (principes iuventutis) y a algunos hilotas como medida de persuasion que obligase a luchar al resto de la poblacion (Liv. 34.27.3-10). Conviene, sin embargo, no dejar de tener presente que en el sesgado relato de Livio los subditos del "tirano" solo pueden seguirle por temor, nunca por conviccion.

Tras el fracaso de un ataque a la retaguardia de las tropas de Flaminino por parte de los mercenarios de Nabis, el proconsul establecio su campamento en Amiclas, que utilizo como base para saquear primero el territorio que circunda la ciudad de Esparta y posteriormente el valle del Eurotas y las llanuras costeras (Liv. 34.28). Como resultado de esta accion devastadora, todas las ciudades de la costa, salvo Gitio, se sometieron a los romanos y sus aliados. Pero el importante puerto comercial y militar, donde existia una guarnicion espartana, no pudo resistir mucho mas el bloqueo maritimo y terrestre al que fue sometido; Gorgopas, uno de los comandantes de la guarnicion, que con anterioridad habia abortado una conjura tramada por su colega en el mando Dexagoridas, entrego finalmente Gitio a cambio de que a el y a sus hombres se les permitiera regresar a Esparta (Liv. 34.29.9-13).

Perdido Gitio, a Nabis no le quedo otra salida que mantener una entrevista personal con Tito Flaminino--los demas interlocutores, Eumenes II de Pergamo, el rodio Sosilas, el aqueo Aristeno y Lucio Flaminino permanecen en un segundo plano--con vistas a negociar la paz. En el dialogo, para el que no contamos con la version de Polibio sino con la muy detallada de Livio (34.31-32), el principal argumento esgrimido por Nabis es que el no habia violado su tratado y que en nada habia cambiado su actitud con respecto a Roma, pero es respondido con el unico "razonamiento" posible, el de la fuerza (48).

Concluidas las conversaciones, los aqueos y el resto de los aliados abogaban por la prosecucion de la guerra hasta desalojar al "tirano" del poder, pero Livio (34.33.9-14) pone en la mente de Flaminino la reflexion de que un asedio, dada la lealtad que los subditos espartanos parecian profesar a su monarca, seria largo y presumiblemente culminado por su sucesor en el cargo, lo que le privaria de los honores pertinentes (49). De esta forma, Roma, Pergamo y Rodas acordaron con Esparta una tregua de seis meses a fin de negociar una paz de la que quedaban al margen los aqueos, insatisfechos por no haber acabado con su ancestral enemiga en el Peloponeso.

Los terminos que contemplaba el tratado de paz, que fue remitido al Senado romano para su sancion en el invierno de 195/4, son minuciosamente relacionados por Livio (34.35): la retirada espartana de todo territorio fuera de las fronteras laconias, especialmente de Argos, Mesene y algunas ciudades cretenses, y la prohibicion de concertar cualquier tipo de alianza; la entrega de todos los prisioneros de guerra capturados y de los esclavos, principalmente mesenios, que habian buscado refugio y libertad en Esparta, mientras que Nabis renuncia a recuperar sus prisioneros y desertores, asi como a ejercer cualquier tipo de represalia contra estos ultimos, sus familias o sus bienes; la derogacion de las reformas emprendidas en Argos y la devolucion de los bienes a sus legitimos propietarios, facilitando que la ciudad retorne justo despues, de grado o por la fuerza, a la liga aquea; la compensacion a los mesenios por el expolio de su territorio; la posibilidad de que las mujeres de los espartanos exiliados, que habian sido dadas en matrimonio a los hilotas liberados, puedan unirse junto con sus hijos a sus antiguos maridos en el destierro, siempre que lo deseen; la entrega de la flota entera, salvo dos lemboi, a las ciudades periecas costeras, las cuales, segun se colige mas adelante (Liv. 35.13.1-2; 38.30.6-7 y 31.2), son segregadas del control espartano para quedar bajo la tutela de la liga aquea por cuenta de Roma, sin integrarse en la confederacion (50); por ultimo, la prohibicion de erigir nuevas fortificaciones, la entrega de cinco rehenes--entre los que se encontraba el propio hijo de Nabis, Armenas--y el pago de una indemnizacion de guerra que asciende a quinientos talentos de plata, cien de ellos entregados inmediatamente y el resto en ocho plazos anuales.

El cuerpo civico espartano, convocado en asamblea por Nabis, se solivianto enormemente al conocer las exigencias del enemigo, que fueron rechazadas con vehemencia al tiempo que se refrendaba el apoyo popular al monarca, algo que merece destacarse en virtud de las desalentadoras circunstancias en que se produjo. La tenaz lucha subsiguiente se desarrollo en las mismas calles de Esparta, con ciudadanos arrojando ladrillos a los romanos desde los tejados, hasta que la idea de Pitagoras de prender fuego a las casas de los arrabales de la ciudad consiguio forzar un momentaneo repliegue de las tropas romanas. Finalmente, lo desesperado de la situacion forzo a Nabis a claudicar y aceptar la oferta de paz romana (Liv. 34.37-40.4). Pese a las duras condiciones del acuerdo, que "quebraban la vieja y prospera identificacion entre 'Esparta' y 'la ciudad de los lacedemonios'", Nabis habia logrado conservar su basileia y el pleno control de la vida politica en Esparta, donde sus reformas seguian vigentes y prohibido el regreso a los exiliados (51). No sucedia lo mismo con Argos, donde un grupo de hombres capitaneados por un tal Arquipo expulso a la ya magra guarnicion lacedemonia, dejando ir sano y salvo a Timocrates por haberse mostrado clemente durante la ocupacion (52); la ciudad celebro enseguida los juegos nemeos, retrasados por culpa de la guerra, haciendo coincidir su inicio con la llegada de Flaminino, a quien el heraldo anuncio como el paladin de la libertad de los argivos--en una suerte de remedo de la famosa proclama de los juegos istmicos de dos anos atras--, reintegrados en realidad en la confederacion aquea (Liv. 34.40.5-41.3); tambien en honor de Flaminino los argivos instituyeron las fiestas y juegos de los Titeia (53).

Pero el rey espartano no estaba dispuesto renunciar a la obra de trece anos de reinado y en especial a la llanura costera perieca, una region que, al margen de consideraciones historicas, era vital para la economia laconia. Por ello, apenas ratificado el tratado de paz por el Senado romano, alentado por unos etolios que siempre se habian opuesto a la intervencion romana en Grecia, comenzo a prepararse para la reapertura de las hostilidades, que tendra lugar en 193: renovo y completo el circuito de fortificaciones (sobre el cual, vid. supra), reconstruyo la flota, sometio al ejercito civico a constante entrenamiento tactico y lo reforzo con nuevos contingentes de mercenarios cretenses y tarentinos y, finalmente, fomento disturbios intestinos--seditiones indica Livio--en las ciudades periecas costeras, donde contaba todavia con fuertes apoyos (Liv. 34.37.8 y 38.2 y 5; 35.13.1, 26.1-2, 27.15 y 29.2; Paus. 7.8.5).

Dado que los romanos habian evacuado una Grecia "pacificada" y Flaminino habia regresado a Roma un ano antes para recibir el triunfo--en el que fueron mostrados a la plebe sus rehenes Demetrio, hijo de Filipo V, y Armenas, hijo de Nabis (Liv. 34.52.9)--, la liga aquea no espero por mas tiempo la ayuda de un Senado romano mas atento a la preparacion de su campana siria contra Antioco III y encargo al avezado Filopemen la conduccion de las operaciones contra Esparta (Liv. 35.25.3-10). En un principio, Nabis le derroto en el mar, sacando partido de la inexperiencia naval de Filopemen y del estado obsoleto de la flota aquea para recuperar Gitio y casi todo el litoral perieco, pero despues el habil estratego aqueo devolvio el golpe con una contundente victoria en el norte de Laconia, a la que siguio una masacre de gran parte de los supervivientes en diversas emboscadas que tendio en la zona que circundaba los muros de Esparta. Durante todo el mes siguiente Filopemen se entrego a la devastacion completa de la llanura espartana, mientras la flota romana del pretor Atilio Serrano y la pergamenea de Eumenes II hicieron finalmente su aparicion y recapturaron Gitio. En el interin se produjo el retorno a Grecia de Flaminino, quien, celoso segun las fuentes de los exitos de Filopemen, pero sin duda consciente tambien de que no podia dejar que Esparta cayera a los pies de los aqueos, auspicio una tregua por la que se reinstauraba el statu quo del ano 195 (Liv. 35.26-30; Plu. Phil. 14-15.3; Paus. 8.50.8-9) (54).

La nueva tregua no disuadio a Nabis de sus planes para recuperar el territorio amputado a Laconia, por lo que ahora se volvio hacia la liga etolia, que trabajaba en favor de una futurible invasion del solar helenico por parte de su aliado Antioco III. Los etolios enviaron a Esparta una fuerza integrada por mil infantes y treinta caballeros al mando de Alexameno de Calidon, strategos etolio en 197/6, quien despues de ganarse la confianza de Nabis aprovecho un momento de descuido durante una instruccion militar para asesinarle (Liv. 35.35).

Es dificil hallar una explicacion, al menos estrategica o politica, a esta maniobra etolia, puesto que Nabis era teoricamente un aliado con quien mantenian relaciones cordiales y que podia resultar util en la lucha contra los romanos. Se han avanzado hipotesis como que los etolios sospecharan que podia traicionarles y desearan reemplazarlo por unos dirigentes mas fiables y mas comprometidos con su confederacion para frenar a la de los aqueos (55), o simplemente que pretendiesen aduenarse de Esparta con un golpe de mano (56), o bien que Nabis fuese un obstaculo al esperado respaldo del pueblo espartano a la invasion de Antioco que estaban promoviendo (57), pero todas ellas no dejan de ser meras conjeturas. Lo unico cierto es que, con Nabis muerto, Alexameno y sus hombres se dedicaron a saquear el palacio real (Liv. 35.36.6).

La reaccion del damos espartano, indicativa una vez mas de una mayoritaria adhesion y fidelidad a su soberano, fue matar inmediatamente a Alexameno y a otros muchos etolios; los que lograron huir a Tegea y Megalopolis fueron mas tarde apresados y vendidos como esclavos por los aqueos (Liv. 35.36.9-10). En efecto, resulta sintomatico que el monarca al que las fuentes presentan como un tirano cruel y despiadado para con su pueblo no sufriera nunca un atentado, una conspiracion o una revuelta por parte de sus conciudadanos, tan oprimidos y esclavizados como estaban, que en cambio le dieron reiteradas muestras de apoyo y compromiso.

El desorden y el vacio de poder originados por el asesinato de Nabis fueron explotados por un Filopemen que, ante la falta de reaccion de etolios y romanos, se apodero de Esparta y cumplio el sueno aqueo de anexionarla a la liga en el verano del ano 192 (Liv. 35.37.1-3; Plu. Phil. 15.4; Paus. 8.51.1). La forzada incorporacion espartana a las estructuras federales aqueas no supuso en principio restricciones territoriales, ni modificacion alguna de sus instituciones o leyes, ni la obligacion de acoger a los exiliados, pero por primera vez en su larga y por momentos gloriosa historia Esparta habia perdido su independencia politica (58). El patrimonio de Nabis fue vendido por valor de ciento veinte talentos, que fueron ofrecidos a Filopemen por Timolao, uno de los aristoi espartanos integrantes de la nueva oligarquia en el poder y a la sazon xenos del lider aqueo, quien no obstante rehuso el evidente soborno (Plb. 20.12; Plu. Phil. 15.6-12; Paus. 8.51.2).

Tres anos despues, una virtual tentativa de secesion de la liga (59), acompanada de disturbios civiles entre partidarios y opositores de los aqueos (60), dio a Filopemen, estratego por sexta vez, la oportunidad de asentar a su antojo y de una vez por todas la situacion en el interior de Esparta en la primavera de 188, erradicando todo recuerdo de la obra de Nabis. Las murallas de la ciudad fueron demolidas hasta los cimientos (si bien en 184 Apio Claudio Pulcro dio permiso para reconstruirlas: Paus. 7.9.5), los mercenarios y los exhilotas naturalizados por Nabis fueron deportados a Acaya (excepto tres mil que se resistieron y fueron vendidos como esclavos), los exiliados fueron readmitidos, unos ochenta prominentes espartanos a los que se responsabilizaba de la revuelta antiaquea fueron ejecutados en Compasio, el ordenamiento constitucional y las instituciones espartanas--entre ellas la basileia y la agoge--fueron abrogadas y sustituidas por las aqueas (61), la region de la Belminatide paso a depender nuevamente de Megalopolis y, por ultimo, Esparta se integro a todos los efectos en la confederacion aquea (Plb. 21.32C; 22.12.2-3; 23.4.14; Liv. 38.33-34; 39.33.6; Plu. Phil. 16; Paus. 7.8.5; 8.51.3; IG V.1 4-5).

A modo de conclusion podemos decir que Nabis supuso en la historia de Esparta el ultimo intento de acomodarse a la realidad de los estados helenisticos a traves de una serie de reformas sociopoliticas y economicas de gran calado que no tenian por que comportar al mismo tiempo una renuncia expresa a sus senas de identidad y a su orgulloso acervo cultural, teniendo como finalidad ultima reconquistar parte de su pasado esplendor militar y alcanzar un lugar digno, si no hegemonico, en el complejo e inestable tablero geopolitico heleno. Pero ni la elite aquea ni la romana podian consentir que la llama revolucionaria se propalase por el Peloponeso. Con la muerte de Nabis, moria tambien para siempre la revolucion espartana.

Recibido: 16 de marzo de 2016 | Aceptado: 14 de junio de 2016 | Publicado: 16 de junio de 2016

Agradecimientos

Este articulo se ha elaborado en el marco del proyecto de investigacion HAR2015-63549-P, del Ministerio de Economia y Competitividad espanol.

Notas

(1) Para las (abortadas) reformas de estos reyes, vease ahora Fornis (2015), con la literatura cientifica anterior.

(2) Maurice Holleaux (1930: 147, 189) describia a Nabis como un comunista rodeado de su guardia roja.

(3) Cf. Texier (1975: 17).

(4) Originadas por Homolle (1896).

(5) Aymard (1938: 33 con n. 12); Larsen (1968: 380); Errington (1969: 36); Shimron (1972: 83-84); Texier (1975: 16-19); Mendels (1979: 316 n. 29); Forrest (1980: 148); Oliva (1983: 280); Cartledge y Spawforth (1989: 67-68); Brule (1999: 180). Contra Martinez-Lacy (1983: 113 y 1995: 161); Birgalias (2005: 140-141). Albergan dudas: Chrimes (1949: 27 n. 3); Piper (1986: 95).

(6) De hecho Nabis entra en el clasico catalogo de Claude Mosse (1969: 179-192, adaptacion fiel de Mosse 1964). Levy (1987: 76-78 y 2003: 293-294) muestra como en Polibio Nabis es el arquetipo de tirano demagogo, que persigue y mata a los ciudadanos conspicuos, confiscando sus propiedades, mientras sustenta su poder, violento y cruel, en esclavos manumitidos y gente de la peor calana, incluidos los mercenarios--criminales, segun el de Megalopolis--que contrata para su proteccion; Brule (1999: 182, 192) cree que la caracterizacion perfida de Nabis sirve de contrapunto a la ejemplar de Filopemen en estos libros polibianos. Cf. tambien Fontana (1980: passim, esp. 919922, 929, 939) y Birgalias (2005: 141-143).

(7) Con todo, para Levy (2003: 295-300) "el titulo de rey no es irreconciliable con la tirania", que ve en tres aspectos: las dudas sobre su legitimidad, el recurso a la violencia y el cariz de su politica interior y exterior.

(8) Sobre las cuales, Karafotias (1998).

(9) Errington (1969: 34-48) y Brule (1978: 46-50 y 1999: 187-193), que, aun reconociendo que ningun texto relaciona a Nabis con el Kretikos polemos iniciado en 204, defienden que Esparta se alineaba con Rodas, Cnoso y otras ciudades cretenses en un "bando" antimacedonio que practicaba la pirateria (que, cabe matizar, para Brule no se diferencia de los actos de guerra) frente al "bando" promacedonio de Filipo V, Gortina y Filopemen.

(10) Vease Shimron (1972: 85, 91); Texier (1975: 31); Cartledge y Spawforth (1989: 71); De Souza (1999: 84-86); cf. tambien Aymard (1938: 37 n. 37, 140 n. 28, 186, 223), que habla de exageracion manifiesta y que no cree que Nabis inspirara o se beneficiara directamente de la pirateria en las aguas del sur del Peloponeso. Sin embargo, Karafotias (1998) sostiene que el objetivo de Nabis seria precisamente hacer de la isla una base de reclutamiento de mercenarios y piratas.

(11) Shimron (1972: 80).

(12) El estudio de Nikos Birgalias (2005) concluye que Nabis combino arcaismo y modernidad, esto es, reformas "tradicionales" de las estructuras de la vieja ciudad estado con otras propias de las monarquias helenisticas que superaban ampliamente la realidad de la polis. Por el contrario, Shimron (1974) ve en Licurgo un continuador de la obra cleomenica.

(13) Se trata de la primera mencion de Nabis, citado como Lacedaimoniorum tyrannus, lo que, como ha indicado Larsen (1968: 378), seria imposible en un documento oficial y demostraria la manipulacion de la lista de firmantes por Livio.

(14) Para el monedaje de Nabis, cf. Grunauer-von Hoerschelmann (1978: 26-30 tetradracmas, 32-34 bronce, con figs. grupos IX-XII).

(15) En 1906 Wace descubrio muros de entre 2.5 y 3 metros de espesor, construidos en barro cocido sobre un zocalo de piedra (cf. Wace 1905-06 y 1906-07), aunque pertenecen a la reconstruccion emprendida en 184, tras su demolicion por Filopemen en 188.

(16) Vease ahora Della Santa (2014); cf. Cartledge y Spawforth (1989: 71-72).

(17) Cartledge y Spawforth (1989: 70-71), seguido por Brule (1999: 183).

(18) Vid. supra con n. 10.

(19) Supra n. 1.

(20) Segun Shimron (1972: 86), Nabis preciso de mas dinero que cualquier otro gobernante espartano anterior; cf. tambien Cartledge y Spawforth (1989: 72).

(21) Aymard (1938: 33-37), Mosse (1964: 321 y 1969: 188-189, que se centra en la liberacion de esclavos), Shimron (1972: 84-91), Texier (1975: 32-33), Piper (1986: 97-98) y Birgalias (2005: 144) dan tambien por sentado que asi fue, pero Mendels (1979: 325), Cartledge y Spawforth (1989: 71) y Martinez-Lacy (1983: 114 y 1995: 162) niegan la fuerza del argumento ex silentio y mantienen sus dudas.

(22) A sugerencia de Vidal-Naquet, Mosse (1964: 318 con n. 21 y 1969: 186) aduce que no deberia causar extraneza porque, despues de todo, el hilota no era ajeno a la comunidad lacedemonia, sino que formaba parte de la misma, mas que un extranjero o incluso que cualquier otro griego. Chrimes (1949: 37-38) y Robins (1958) sostienen que estos nuevos ciudadanos no serian hilotas, sino neodamodeis, hilotas liberados en el pasado que no habian llegado a ser integrados en el cuerpo civico, pero vease la justa critica de Shimron (1966). Tanto Welwei (1974: 169-174) como Ducat (1990: 171-172) creen que los hilotas fueron liberados, pero su integracion en el cuerpo civico seria parcial, en un grupo aparte (como neodamodes precisamente), rechazando ambos estudiosos los matrimonios forzados con mujeres espartiatas con el argumento de que el pasaje polibiano del libro XVI (13.1) seria "una generalizacion apasionada y excesiva" del relato principal del libro XIII (6.3), donde las mujeres de los exiliados son entregadas a los mas notables de entre los espartiatas seguidores de Nabis y a los mercenarios. Tambien niega las uniones forzadas Kennell (2003: 91101), en este caso como parte de una teoria sumamente alambicada que postula que Nabis libero esclavos mercancia, no hilotas, y que en ningun caso fueron naturalizados.

(23) Vease el analisis pormenorizado de Hodkinson (2000: 65-112).

(24) Tal y como han subrayado Mendels (1979: 324), Cartledge y Spawforth (1989: 69-70) y Brule (1999: 183).

(25) Asi tambien Mosse (1964: 318-319 y 1969: 185-186); Shimron (1966: 1); Piper (1984-86: 85-87 y 1986: 98); Cartledge y Spawforth (1989: 70); Birgalias (2005: 144-145). Cf. Aymard (1938: 35 n. 24) y Martinez-Lacy (1983: 114 y 1997: 103), que hablan de liberaciones parciales, no generalizadas; para Mendels (1979: 323-324), Brule (1999: 183) y Levy (2003: 296) serian varios millares.

(26) Segun Welwei (1974: 169-170) se trataria de ex hilotas.

(27) Pace Chrimes (1949: 37), Robins (1958) y Texier (1974: esp. 198-200 y 1975: 34-35), segun el cual el testimonio del de Amasia no prueba mas que la pervivencia del nombre de hilotas, que habrian dejado de existir como tales para quedar convertidos en una especie de laoi, campesinos reales dependientes (posesores pero no propietarios de las tierras). Sobre la continuidad del hilotismo despues de Nabis, vease en particular Shimron (1966), para la dificultad de interpretar con precision el momento de su desaparicion a partir de la frase de Estrabon, Ducat (1990: 193-199).

(28) Shimron (1972: 88), reconociendo la dificultad de pronunciarse, los excluye de las reformas, mientras que Piper (1986: 98) en cambio los incluye, sin ulterior explicacion. Por su parte, Mendels (1979: 322) y Ducat (1990: 172) han tratado de dar respuesta a la pregunta de por que los periecos aparentemente no participaron del reparto de lotes en la politiche chora suponiendo que su numero se habria reducido con las continuas guerras (el segundo estudioso anade que Nabis habria preferido mantenerlos en las ciudades costeras dedicados a las actividades comerciales y como tripulantes de la flota).

(29) No obstante, Texier (1974: passim y 1975: 35), seguido por Birgalias (2005: 146 n. 27), ha restado importancia a la posible concesion de la ciudadania argumentando que Nabis, en su intento de asemejarse a los monarcas helenisticos en el caracter absoluto de su gobierno, pretendia homogeneizar a toda la poblacion en la consideracion de subditos, borrando estatutos y jerarquias preteritas.

(30) Peek (1955: no 2056).

(31) Steinhauer (1992).

(32) Piper (1986: 97) llega a equipararle con un senor feudal en las concesiones arbitrarias a sus partidarios; Martinez-Lacy (1997: 103).

(33) Pace Shimron (1974), apenas convincente.

(34) Vease sobre todo Mendels (1979: esp. 327-333); cf. tambien Texier (1975: 26, 32); Cartledge y Spawforth (1989: 67); Martinez Lacy (1997: 105, corrigiendo su opinion de 1983: 114); Piper (1986: 97-99); Brule (1999: 183-184), que se refiere a "una modernizacion del estado lacedemonio que pasaba esencialmente por una modernizacion de su economia"; Kennell (2003: 90); Birgalias (2005: esp. 145).

(35) Mosse (1964: 319 y 1969: 187); Shimron (1972: 86); Texier (1975: 24-25).

(36) De la negativa de los magistrados megalopolitanos a entregar a los beocios que habian robado un magnifico caballo de Nabis, Texier (1975: 37-38) barrunta que Megalopolis daba cobijo y proteccion a espartanos exiliados que conspiraban contra su regimen.

(37) En palabras de Aymard (1938: 32), la confederacion aquea "simboliza y defiende el 'orden'" de las clases acomodadas frente a una Esparta que "desde la mitad del siglo III simboliza y propaga el 'desorden'", la revolucion social, por el Peloponeso.

(38) Sobre estos hechos, cf. Gomez Espelosin (1985: 82-84).

(39) En opinion de Texier (1975: 52-53, 61-62), si Nabis acepto este "regalo envenenado" es porque queria poner las bases para la formacion de un gran estado peloponesico que se extenderia hasta Creta, tesis que no encuentra sustento en las fuentes; Piper (1986: 102-103) elucubra con las intenciones del rey macedonio; Eckstein (1987: 215) habla de "extrano acuerdo"; Cartledge y Spawforth (1989: 74) estiman inverosimil la clausula de devolucion de Argos a Filipo si este vencia a los romanos.

(40) Texier (1975: 18-19); Cartledge y Spawforth (1989: 69, 74). Tomlinson (1972: 167) atribuye esta consideracion a Filipo V, quien podria presentarse como el restaurador de una antigua dinastia que habia probado su lealtad a Macedonia.

(41) Es erroneo ver estas medidas a la luz de una politica racial, como hace Tomlinson (1972: 169-170), quien como Nabis favorecio a los hilotas, y el autor britanico entiende que estos eran poblacion predoria, asume que el rey espartano habria querido "poner fin a la supremacia de las viejas familias dorias y devolver la Argolide, como Laconia, a su condicion predoria". Nada permite columbrar que Nabis asumiera el titulo de rey de Argos, como aventura Texier (1975: 55), que habla de una "monarquia dualista lacedemonio-argiva".

(42) Aun asi, Texier (1975: 58) afirma que "puede razonablemente concluirse que Nabis libero, al menos parcialmente, a los esclavos argivos, los gimnetes".

(43) Asi Aymard (1938: 194-203) y Piper (1986: 104-105).

(44) Larsen (1968: 400); Texier (1975: 70-71, 88-89), quien anade que la flota construida por Nabis podia danar los intereses de los negotiatores romanos en el Mediterraneo oriental; Piper (1986: 104-105); cf. tambien Shimron (1972: 92): "Aunque Flaminino no queria destruir a Nabis, tuvo que ceder ante sus aliados".

(45) Se conserva la basa de una dedicatoria que Aristeno, en su nombre y en el de los aqueos, hizo en Corinto a la arete y la evergesia de Flaminino (cf. Bousquet 1964).

(46) Sobre la sinceridad de la propaganda liberadora romana, vease Gruen (1984: 450-456), para quien la politica de Flaminino fue consecuente con la misma (no seria por consiguiente hueca retorica) y de ahi que a la conclusion de la guerra ni Nabis fuera depuesto ni se privara a Esparta de su independencia para integrarla en la liga aquea.

(47) Eckstein (1987: 225) descarta que estos dos millares de argivos fueran necesariamente "fanaticos adeptos de la revolucion de Nabis", en la linea de lo que por ejemplo piensa Shimron (1972: 95-96), dado que a la caida de la ciudad fueron readmitidos junto con los opositores de Nabis, y sospecha que su activismo militar en Esparta podria servir al mismo tiempo para el rey como "una garantia de buena conducta argiva".

(48) Vease el analisis de Aymard (1938: 222-226). Como ya viera Texier (1976-77), por encima de las consideraciones estrictamente militares, el dialogo aparece vertebrado por el enfrentamiento entre dos concepciones de Estado y de organizaciones sociopoliticas radicalmente divergentes. Mendels (1979: 331) lo entiende como una dramatizacion retorica de los hechos que aparecen en otros lugares del relato. Cf. tambien Fontana (1980: 940-943) y, en concreto para la posesion legitima o ilegitima de Argos por Nabis, Eckstein (1987).

(49) Cartledge y Spawforth (1989: 76) sintetizan bien la tesis de que Flaminino sopeso igualmente argumentos de Realpolitik: por un lado se hacen eco de una larga tradicion historiografica (v.gr. Errington 1969: 89; Shimron 1972: 93) segun la cual busco una politica del equilibrio basada en que Esparta subsistiera como amenaza para la liga aquea y asi esta seguiria alineada con Roma frente a una posible injerencia etolia o seleucida, por otro acogen la sugerencia de Aymard (1938: 238-244) de que procurar el regreso de numerosos e influyentes exiliados pondria en peligro la estabilidad del satisfactorio pacto de rendicion al que Nabis se someteria y condenaria a Esparta a una stasis endemica. Menos convincente resulta la ya mencionada hipotesis de Gruen (1984: esp. 455-456) en cuanto a que el proconsul, animado por un genuino espiritu libertador, no quiso forzar "un arbitrario y radical reordenamiento de la geografia politica helenica".

(50) Sobre el modelo organizativo adoptado por estas antiguas comunidades periecas laconias, vease Aymard (1938: 251-255) y Larsen (1968: 403-404).

(51) Texier (1975: 88-89); Cartledge y Spawforth (1989: 76), de donde tomamos la cita. Mucho mas pesimista es la valoracion de Shimron (1972: 93), para quien cualquier posibilidad de exito del movimiento reformista en Esparta pasaba por la expansion y el intento de lograr la hegemonia en el Peloponeso, ahora cercenado de raiz.

(52) Para esta rebelion, cf. Gomez Espelosin (1985: 85-86).

(53) Sobre los cuales, Daux (1964).

(54) Una exposicion mas detallada y profusamente anotada de estos hechos puede encontrarse en Aymard (1938: 294-315); cf. tambien Errington (1969: 92-106), focalizado en Filopemen.

(55) Asi Aymard (1938: 316-317); Errington (1969: 109); Shimron (1972: 100), que tambien considera plausible que los etolios quisieran impresionar a Antioco; Texier (1975: 99-100), que hace de Nabis una especie de panhelenista deseoso de que los griegos recuperasen la libertad por si mismos, sin ayuda extranjera.

(56) Larsen (1968: 413); Piper (1986: 114).

(57) Martinez Lacy (1983: 118 y 1995: 168); Cartledge y Spawforth (1989: 77).

(58) Este consensuado axioma historiografico acaba de ser puesto en entredicho por Jean-Georges Texier (2014: 242-254), quien, contrariamente a lo que el mismo habia sostenido cuatro decadas atras (Texier 1974: 200 y 1975: 101-102), piensa que en 192 se acordo tan solo una simple alianza entre Esparta y la liga aquea y no la integracion de la primera en la segunda, con el argumento, bastante endeble, de que no ha llegado hasta nosotros ningun acuerdo de adhesion.

(59) Una ruptura de la alianza que los unia, segun Texier (2014: 242-254).

(60) Para la stasis permanente que padecio Esparta durante estos anos, cf. Shimron (1972: 102-107) y Cartledge y Spawforth (1989: 78-79).

(61) No es congruente que Texier, que no admite la integracion de Esparta en la liga aquea en 192 (vid. nn. 58-59), convenga sin embargo en ver en esta fecha el fin definitivo de la realeza espartiata (2014: 254-259).

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Cesar Fornis

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Author:Fornis, Cesar
Publication:Sociedades Precapitalistas
Date:Jun 1, 2016
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