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La anomia en las sociedades modernas ?consecuencia de la "in--novacion"?

Emilio Lamo de Espinosa (1996: 139) muestra que la anomia en las sociedades modernas "es global y general, afecta a la sociedad como un todo y no solo a algunos de sus componentes, y es consecuencia de la incapacidad de los mecanismos de generacion de consenso moral para adelantarse al ritmo de las innovaciones".

Por innovacion entendemos novedad que se introduce en algo. Lo que no existia en lo dado tradicionalmente, habitualmente y aparece de repente causando sorpresa, admiracion, extraneza, miedo pero que sin embargo, por alguna causa llega a penetrar, a instalarse de tal modo en lo dado que ya no nos es posible deshacernos de ello, al menos, durante un tiempo. Es decir, la innovacion no solo aparece ante nosotros, sino que durante un tiempo permanece como tal innovacion, como lo nuevo, hasta que pasa a formar parte como un componente mas de lo dado. Hasta que aprendemos a manejarnos con ello o al menos conseguimos sobrellevarlo. Ello implica que la innovacion no necesariamente es algo util que por lo tanto traiga el progreso ya que lo radical de la misma es simplemente su hecho novedoso a los ojos de quienes lo observan como tal novedad.

Cuando hablamos de anomia hacemos alusion basicamente a la ausencia de ley que en la sociedad equivale a la ausencia de normas sociales. Las normas sociales supuestamente permiten a los individuos convivir creando sus propias trayectorias vitales. Asi, por ejemplo, Emilio Durkheim presenta las normas sociales como reglas de conducta que socializan al individuo. Sin embargo, esta forma de vida basada en la regla o norma dada por el grupo o sociedad cuyo seguimiento e interiorizacion va a dar teoricamente una trayectoria vital individual satisfactoria y socialmente aceptada no esta presente sino tan solo supuestamente en las sociedades tradicionales; mientras que en las sociedades modernas, debido precisamente a la innovacion que permite alcanzar una calidad y esperanza de vida notablemente superior a la existente en las sociedades tradicionales, es posible disponer de un tiempo extraordinario que posibilita al individuo pensar, estudiar y descubrir el verdadero papel que la ley adquiere en la sociedad y como esta ley convive con lo esencial, radical de la vida humana, su libertad.

La valentia mostraba Platon en La Republica es propia de aquel que sabe distinguir entre lo que tiene que temer y lo que no. Es decir, la libertad consiste en el ejercicio continuado que quiera o no quiera tiene que hacer todo individuo en la vida humana para discernir, interiorizar, convivir, pensar y actuar bajo lo que tiene que temer: la norma, la ley, la regla y lo que no tiene que temer. Y este ejercicio ha tenido que ser hecho por el hombre con independencia de la sociedad tradicional o moderna siempre y cuando el mismo hombre quiera vivir. El hombre que quiere vivir tiene mas posibilidades de encontrar la distincion entre lo que tiene que temer y lo que no, entre el seguimiento a la norma y la ausencia de ello.

Mi tesis en el presente escrito se basa en que en las sociedades modernas predomina mas que en las sociedades tradicionales el tipo de hombre que se ajusta al seguimiento de la norma. Y que es precisamente la innovacion, en tanto que descubrimiento, la que posibilita este predominio.

Desde nuestra perspectiva observamos que la vida humana en las sociedades modernas ha cambiado radicalmente en cuanto a sus esferas de convivencia y obtencion de los medios para subsistir. Hannah Arendt en La condicion humana presenta al hombre de las sociedades tradicionales obteniendo los medios para subsistir dentro de una esfera economica situada dentro de la esfera domestica. En Espana, hasta mediados del siglo XX gran parte de la poblacion vivia de ese modo. Quedaba la esfera publica y la esfera politica apartadas de la esfera economica. Ello nos lleva a pensar que el hombre que vivia en esas sociedades, en las que la innovacion moderna todavia no habia llegado, llevaba interiorizadas las reglas sociales, las adquiria de generacion en generacion, sabia a lo que atenerse, en su convivencia con los demas, dira Jose Ortega y Gasset en La rebelion de las masas antes de que llegara el hombre masa. Pero ocurre que en aquellas sociedades tradicionales la media de la esperanza de vida no iba mas alla de los 35 anos, la mortalidad infantil era muy elevada, los periodos de sequia y de hambruna eran mas que frecuentes, la peste, la tuberculosis o la sifilis eran mas que habituales, la escasez, los conflictos sociales, personas apartadas de formas adecuadas de supervivencia, las guerras, que por ejemplo en la peninsula Iberica se suceden casi ininterrumpidamente desde la caida de Roma hasta las guerras carlistas que desembocan en la Guerra Civil, dan un panorama poco favorable a posicionarse del lado de la existencia de un hombre que sabe a lo que atenerse y que vive de acuerdo a una norma social que lo preserva para el desarrollo satisfactorio de su trayectoria vital. Con frecuencia se pasa por alto algo que por anecdotico no deja de ser relevante, a saber, el color negro con el que los espanoles y las espanolas visten durante siglos y siglos. Todos recordamos a nuestros mayores vestidos de ese color. Un color, el negro, que en el caso espanol representa el duelo interminable ante la muerte, la guerra y la escasez, sin obviar el peso que lo religioso tiene en ello. Tales calamidades dan un tipo de hombre que no parece encontrar tan exitosamente el seguimiento de la norma como presume nuestro punto de vista desde la modernidad en la que, sin embargo, si observamos la anomia.

La anomia, muestra el profesor Emilio Lamo de Espinosa, en lugar de afectar a algunos de sus componentes deficientemente socializados, como ocurriria en la epoca de Durkheim o las sociedades tradicionales, en nuestras sociedades modernas es global y general y afecta a la sociedad como un todo.

Efectivamente, asi es, pero a diferencia de lo que ocurria en las sociedades tradicionales, que debido a la imposibilidad de las personas de salir de sus lugares de origen (lo habitual era vivir durante toda la vida en el lugar donde se habia nacido) y al impedimento de desprenderse de las imposiciones adscriptivas (has nacido en una familia de molineros y debes ser molinero, eres cristiano viejo tienes tales derechos, eres cristiano nuevo no los tienes), la anomia nunca afecto a la sociedad como un todo; en las sociedades modernas el hecho de que la anomia este presente en la vida de todas las personas provoca en estas de manera muy aguda la disyuntiva mas radicalmente humana, a saber, tener que averiguar, hallar y decidir entre lo que se tiene que temer y lo que no; asi como asumir la consecuencia de su decision sea errada o no. La extension de la anomia a toda la sociedad, es decir, la extension de la posibilidad de vivir sin ley, sin norma, pone al hombre cara a cara con su propia condicion: la de ser libre. La de verse obligado a innovar, a inventar, a hallar el modo de vivir su propia vida. En las sociedades modernas no hay vidas impuestas como ocurria en las sociedades tradicionales.

Jose Ortega y Gasset en "El quehacer del hombre" senala: "El vocablo inventar recobra aqui su intencion etimologica de hallar. Tenemos que hallar, que descubrir la trayectoria necesaria de nuestra vida, que solo entonces sera la verdaderamente nuestra, y no de otro, o de nadie, como lo es la del frivolo".

De ahi la incapacidad de los mecanismos de generacion de consenso moral como senala Emilio Lamo de Espinosa. Al menos los tradicionales, porque aquellos mecanismos impedian al individuo ponerse frente a frente consigo mismo. Tan solo algunos lo consiguieron. Tal fue el periodo llamado renacimiento que dio a luz el inicio de la modernidad. Ese "tenemos que hallar" de Ortega y Gasset hace alusion precisamente a que ya no podemos esperar que nos vengan impuestos mecanismos de consenso moral, sino que tenemos que ser nosotros mismos quienes en el ejercicio permanente de la innovacion, de la creacion, del descubrimiento, de inventar, de hallar encontremos la trayectoria de nuestra propia vida. De ahi que resulte imposible adelantarse al ritmo de las innovaciones. Porque el hombre moderno cuya urdimbre primigenia es occidental se ha puesto a la tarea de tal forma que ha extendido este funcionamiento a todo el globo. Asi, expresa, Emilio Lamo de Espinosa (1996: 133): "Las sociedades modernas han entronizado el cambio y no la estabilidad, la innovacion y no la repeticion como medios de adaptacion".

Esta nueva situacion a la que se enfrenta el hombre en la modernidad topa con funcionamientos tradicionales, es decir, resistencias al cambio, incluso muestras de aparente progreso bajo las cuales subyace el regreso a tiempos supuestamente mas faciles por que la decision sobre lo que hacer o no la tomaban otros y le venia impuesta al individuo.

Hasta aqui se ha mostrado 1) que la anomia que existia parcialmente, en algunos componentes, en las sociedades tradicionales (la trayectoria vital del individuo es adscrita y la anomia que se desprende de esa forma de vida provoca, entre otras situaciones, unas condiciones de vida pauperrimas pues en esas condiciones el individuo apenas tiene margen para decidir), se extiende de forma global en las sociedades modernas. Y 2) que la globalizacion de la anomia posibilita, condiciona al individuo el tener que hallar, inventar, innovar su propia vida, en ausencia ya de los mecanismos tradicionales de generar consenso moral, que basicamente consistian en la imposicion de la vida que habia que tener.

A partir de ello me propongo mostrar que en las sociedades modernas predomina mas que en las sociedades tradicionales el tipo de hombre que se ajusta al seguimiento de la norma. Ello se ve reflejado no solo en los logros en calidad de vida y en esperanza de vida o en el hecho de que la anomia provoca en el hombre, a modo de acicate, el tener que tomar conciencia de los efectos devastadores que para su vida puede tener no poder vivir distinguiendo entre lo que debe temer y lo que no; sino que tambien se ve reflejado en el comportamiento cotidiano de las personas. Comportamiento generalmente ajustado a pautas socialmente esperadas. Pongamos algunos ejemplos. Un viajero que coge un avion, un autobus, un tren se acomoda en su asiento y se comporta de acuerdo a unas pautas esperables. Si no es asi causa gran sorpresa en el resto y lo general es que con el transcurrir del tiempo se acomode al funcionamiento del grupo. Un alumno que resulta conflictivo frente a los profesores, o bien termina fracasando escolarmente o bien termina haciendo otros estudios, etc. Es decir, siempre encuentra unas salidas pautadas, normadas por la sociedad. El fracaso escolar no muestra sino una respuesta normada que da la sociedad al que no se ajusta a las normas para continuar unos estudios. Lo que da la modernidad no es la anomia en si misma, sino la posibilidad de vivir bajo la anomia, es decir, la posibilidad de decidir como vivir, esa posibilidad de decidir como vivir no ocurria en la sociedad tradicional. Un desempleado se encuentra ante ese espacio que la sociedad misma ha normado como esfera de mercado. Y que requiere de unas reglas para poder entrar en el y vivir de el.

No es que no existan reglas sino mas bien que depende del individuo el seguir unas reglas u otras, o el no seguir ninguna. La modernidad no impone caminos vitales como ocurria en la sociedad tradicional.

La modernidad pone al alcance del individuo la posibilidad de ser el mismo quien genera un ethos de vida y una moral que lo rige. El ritmo de la innovacion lejos de ser la causa de la anomia viene a ser la solucion pues permite descubrir la regla, la pauta a seguir. El ritmo de la innovacion viene a constituirse en una forma de la circunstancia, del paisaje, que forma una parte de la vida humana. Solo en la ausencia de algo, lo echamos de menos, notamos su desaparicion, tomamos conciencia de ello, la anomia, la ausencia de reglas, de ley, nos abre la puerta, nos ofrece la solucion en la invencion, el descubrimiento, la innovacion.

Como se ha senalado, propio de las sociedades tradicionales era presentar al individuo una especie de camino de lo que tenia que hacer en la vida, por ejemplo, muchos oficios pasaban de padres a hijos. Acaso residuo de ello son los orientadores de todas las cosas en la psicologia, en la medicina, en la educacion. O el conocido que se pasa todo el tiempo dando consejos sobre lo que hacer, lo mejor y lo peor, pero al mismo tiempo lo muy tolerante que es. !Haga usted esto!, !esta carrera tiene salidas!, etc. Ortega y Gasset en "El quehacer del hombre" muestra que: "Se nos suele presentar como necesario un repertorio de acciones que ya otros han ejecutado y nos llega bajo la aureola de una u otra consagracion. Esto nos incita a ser infieles con nuestro autentico quehacer, que es siempre irreductible al de los demas." Este nuestro autentico quehacer que es siempre irreductible al de los demas viene posibilitado por las sociedades modernas gracias a la innovacion, no solo cientifica. "Tenemos que inventarnos nuestra propia existencia y a la vez este invento no puede ser caprichoso" prosigue Ortega. Es decir, no puede depender del capricho, de la voluntad arbitraria, sino que tenemos que ser nosotros mismos quienes demos con ello.

?Que papel juegan entonces, en las sociedades modernas, las generaciones anteriores y contemporaneas, en la crianza de las nuevas generaciones, si debe ser el individuo el que se invente su propia existencia? ?Cual es la funcion del padre, del profesor, etc?

Desde luego no orientar (que es colocar, situar, ubicar, en definitiva, imponer), es decir, no decirle al joven lo que tiene que estudiar, por ejemplo. Sino encauzar, canalizar y dejando que sea el quien decida que hacer, a que dedicarse. Pues como se expresaba al inicio. Innovar es lo nuevo en lo dado (la decision del joven es algo nuevo, innovado, en lo dado, es decir, en el cauce). Lo dado ya se encuentra en un lugar, es decir, lo nuevo siempre encuentra en el lugar en que aparece un pie forzado, que para Ortega es la circunstancia, ese pie forzado, esa circunstancia, es el cauce cuya funcion da al padre o al profesor la accion de encauzar que no de orientar.

Asi, nuestras sociedades modernas tambien nacieron en lo dado, es decir, en las sociedades tradicionales, con un pie forzado, venimos de una tradicion. Que en el pensamiento occidental arranca de la filosofia de la Grecia Clasica. De ahi que las nuevas generaciones deban encontrar en las generaciones anteriores el cauce. Unas ofrecerlo, crearlo, posibilitarlo, innovarlo, otras recibirlo creando de nuevo. En definitiva, la modernidad no hace otra cosa sino posibilitar para el mayor numero de personas posibles lo que el pensamiento filosofico griego creo. A saber, el lema de Pindaro: "Se el que eres", adquiere aqui toda su fuerza. Pues encauzar es posibilitar al individuo ser el que es, es decir, desarrollarse de acuerdo a sus genuinas e irreductibles cualidades. Solo la modernidad con su anomia globalizada posibilita la extension al mayor numero de la poblacion la aplicacion del lema pindarico.

La anomia globalizada de la modernidad es ausencia de camino impuesto, es innovar en lo dado, es encauzar. Se hace camino al andar que diria Machado.

Debe ser un error en la traduccion de la obra de Zygmunt Bauman que por "Liquid life" traduce "Vida liquida" cuando en realidad deberia traducirse por "Vida fluida". Es decir, que la modernidad adquiere dimensiones globales de fluidez, de dinamismo, frente al "supuesto" estatismo en que entraron las sociedades tradicionales europeas tras la caida de las sociedades clasicas de Grecia y Roma. El hecho de que la modernidad con el renacimiento nos abra los ojos, nos haga ser conscientes de la sucesion de cambios interminables en que acontece la vida humana, no implica que la vida en las sociedades modernas sea radicalmente distinta de lo que lo era en la epoca clasica. Y digo radicalmente, en raiz. Jose Lasaga Medina en Figuras de la vida buena, recuerda acertadamente que somos herederos de Heraclito. Y como antes, he mencionado, la modernidad no innova sino mediante ese mecanismo de extender la anomia de forma globalizada, hacer posible esa toma de conciencia al mayor numero de individuos posible. Que se nos ofrecen, se nos presenta como necesario un repertorio de acciones que ya otros han ejecutado y nos llega bajo la aureola de una u otra consagracion, ya lo senalaba Ortega y Gasset, que antes de que consigamos llevarla a cabo ya ha finalizado como senala Bauman (2006: 10) para, por ejemplo, el caso de la vida sencilla frente a la sofisticada que previamente habria que haber logrado, tambien desde Ortega y Gasset, lo conocemos como la vida del frivolo, la vida no autentica. Acaso Bauman sin citar a Heraclito haya querido heredar de el el fluir del rio, aquella admirable metafora, con que Heraclito quiso significar el transcurrir de la vida humana incluso de las cosas mismas en que se constituiria el universo. En otro articulo muestro que la modernidad puede venir caracterizada en base a dos dimensiones al menos: 1) El cambio de significado de los vocablos, del lexico. Por ejemplo, del termino mercado, que del lugar concreto que ocupaba en las plazas de los pueblos espanoles, hasta no hace tanto, pasa a ocupar multitud de lugares fisicos y virtuales y gran parte de la vida de las personas. 2) La indefinicion de los limites entre las esferas de la vida humana tal y como muestra Hannah Arendt en La condicion humana.

Ambos cambios obligan a innovar que no es otra cosa que el inventar, el hallar que mostraba Ortega y Gasset. Asi pues el hombre que no tiene miedo a los cambios, que innova, que sabe adaptarse a la innovacion, es el que vive ajustado a los tiempos modernos. Y por lo tanto la anomia en la modernidad no vendria determinada tanto por el ritmo de la innovacion y la incapacidad de los mecanismos de generacion de consenso moral para adelantarse a tal ritmo. Sino por la resistencia de algunas personas al cambio, a reconocer el cambio, la novedad, la innovacion. En definitiva, por la resistencia a reconocer el fluir del rio de Heraclito del que somos herederos.

Referencias bibliograficas:

(2009) ORTEGA Y GASSET, Jose, La rebelion de las masas, Espasa Calpe, Madrid.

(2002) ARENDT, Hannah, La condicion humana, Paidos, Barcelona.

(2006) BAUMAN, Zygmunt, Vida liquida, Paidos, Barcelona.

(1996) LAMO DE ESPINOSA, Emilio, Sociedades de cultura, sociedades de ciencia, Ediciones Nobel, Oviedo.

(2006) LASAGA MEDINA, Jose, Figuras de la vida buena: ensayo sobre las ideas morales de Ortega y Gasset, Enigma, Madrid.

Fernando Gonzalez y Galan

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Author:Gonzalez, Fernando Galan
Publication:Nomadas
Article Type:Report
Date:Jul 1, 2011
Words:3340
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