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La adquisicion de oposiciones en bilingues castellano-quechua y quechua-castellano.

La afirmacion de Saussure (1980: 206) de que "la lengua es una forma y no una sustancia" describe adecuadamente una propiedad fundamental del lenguaje humano, como lo ha entendido bien la tradicion linguistica del siglo XX. Esta idea continua estando plenamente vigente en la actualidad. No cabe duda, en lo que respecta al sonido, de que la lengua le da forma, lo organiza, establece patrones en el. Aristoteles, en su Metafisica (1033a 18-23), ofrece como ejemplos de sustancias o entidades, compuestas por materia y forma, una estatua, que puede estar hecha de madera, bronce o piedra, y una casa, construida con ladrillos. En estos casos, el tecnico engendra o produce estas entidades dandole a la materia una determinada forma; la forma es, para Aristoteles, "la configuracion incorporada en el elemento sensible" (1033b 6).

La materia sonora resulta un poco menos tangible que el bronce o los ladrillos. No resulta claro si la encontramos en la percepcion --como aquello que escuchamos--, en la actividad del aparato fonador--como aquello que pronunciamos--, en el medio fisico que se pone en vibracion--como ondas sonoras--o en la conjuncion de todas estas dimensiones. Sin embargo, la configuracion que practica en ella la lengua es claramente similar a la del tecnico aristotelico con sus materiales. De acuerdo con Saussure, el sonido es una "materia plastica que se divide [...] en partes distintas" (1980: 191); por si mismo, es "indeterminado" (1980: 192); "la lengua no comporta [...] sonidos preexistentes al sistema linguistico, sino solamente [...] diferencias fonicas resultantes de ese sistema" (1980: 203). Y el resultado de esta configuracion es el siguiente:

Cada idioma compone sus palabras a base de un sistema de elementos sonoros, cada uno de los cuales forma una unidad netamente deslindada y cuyo numero esta perfectamente determinado. Pero lo que los caracteriza no es, como se podria creer, su cualidad propia y positiva, sino simplemente el hecho de que no se confunden unos con otros. Los fonemas son ante todo entidades opositivas, relativas y negativas (Saussure 1980: 201).

Para Saussure, la idea de que la lengua es un "sistema de valores puros" (1980: 191) encuentra sustento empirico en "el margen y la elasticidad de que los hablantes gozan para la pronunciacion con tal que los sonidos sigan siendo distintos unos de otros" (1980: 201). Saussure ofrece como ejemplo las distintas formas de pronunciacion que admite el fonema que en frances escrito se representa como <r>, el cual puede realizarse uvular [[??], R] o apicoalveolar [r] e, incluso, "como la <ch> alemana de Bach, doch [...], mientras que un aleman (que tiene tambien la r uvular) no podria emplear la ch [X] como r [[??]], porque esa lengua reconoce los dos elementos y debe distinguirlos" (1980: 201-2). El otro ejemplo de Saussure es el de la /tj/ palatalizada y la /t/ no palatalizada en ruso, que son "sonidos diferentes para la lengua (cf'. govorit' 'hablar' y govorit 'el habla')" (1980: 202) y, por tanto, no permiten mucha variacion en el punto de articulacion de sus respectivas realizaciones, a diferencia de lo que ocurre en castellano, que admite variantes palatalizadas o no palatalizadas de una misma unidad fonologica. En cambio, segun Saussure, en ruso "habra una libertad mayor del lado de la th (t aspirada), porque este sonido no esta previsto en el sistema de los fonemas del ruso" (1980: 202), a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en algunas variedades del quechua donde estos sonidos realizan unidades fonologicas distintas (cf. /taki/ 'pisada' y /[t.sup.h]aki/ 'camino'; Cerron-Palomino 2008: 45).

Trubetzkoy recoge la idea saussureana de que la lengua da forma a la materia sonora, mediante la distincion entre "particularidades acustico-articulatorias" "fonologicamente pertinentes" y "fonologicamente no pertinentes" (1973: 34). Su ejemplo es la diferente pronunciacion que manifiestan las unidades fonologicas que en aleman se representan con las letras <k> y <ch>: ambas presentan variantes palatales y velares, de modo que su oposicion o distincion por su punto de articulacion es fonologicamente no pertinente, como lo ilustran las palabras stechen [ft[??]cn] "pinchar" y roch [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII] "olio", por un lado, asi como stecken [ft[??]kn] "caber" y Rock [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII] "falda", por otro lado. Pero estas unidades fonologicas si presentan una oposicion fonologicamente pertinente con respecto a su modo de articulacion, pues las particularidades acustico-articulatorias de oclusividad en contraste con fricatividad, en cualquiera de sus variantes, si permiten distinguir palabras, como lo muestra, precisamente, el contraste entre stechen "pinchar" y stecken "caber", y el contraste entre roch "olio" y Rock "falda".

Asi, pues, no es la materia bruta la que funciona en la lengua sino la materia en tanto esta configurada por ella en forma de las oposiciones fonologicamente pertinentes. Pero la forma, para Trubetzkoy, no se encuentra nunca separada de la materia, como pensaba tambien Aristoteles: "Cada uno de los sonidos concretos producidos y percibidos en el acto de palabra [o acto de habla (Sprechakt)--JP], presenta ademas de las particularidades fonologicamente pertinentes, muchas otras fonologicamente no pertinentes" (Trubetzkoy 1973: 34). Para Trubetzkoy, las unidades de la lengua, es decir, los "fonemas", "se realizan en los sonidos de que esta constituido todo acto de palabra. Estos sonidos no son nunca el fonema mismo, puesto que un fonema no contiene ningun rasgo fonologicamente no pertinente" (1973: 34). En efecto, para este autor, "el fonema es el conjunto de las particularidades fonologicamente pertinentes de una imagen fonica" (1973: 34), de ahi que "un fonema pued[a] ser realizado por varios sonidos del lenguaje distintos" (1973: 35).

Ahora bien, para Trubetzkoy, como para Saussure, "[e]l significante de la lengua consiste en una cantidad de elementos cuya esencia reside en el hecho de distinguirse unos de otros" (1973: 9). En efecto, "la determinacion del contenido fonologico de un fonema [es decir, de sus particularidades fonologicamente pertinentes--JP] supone su incorporacion al sistema de oposiciones fonologicas existentes en la lengua de que se trata. La definicion del contenido de un fonema depende de la posicion que este ocupa en el sistema fonematico que se considera, es decir, en ultimo analisis, de los otros fonemas a los que se opone" (1973: 59). Asi, para Trubetzkoy, el fonema aleman "k" es oclusivo porque se opone a "ch"; es no nasal porque se opone a "rag"; es tenso porque se opone a "g"; y es dorsal porque se opone a "i" y a "p". Las realizaciones sonoras del fonema "k" pueden ser diversas, pero dentro de los limites establecidos por los otros fonemas mencionados. En concreto, el fonema puede realizarse velar o palatal, por lo que, como vimos, ninguno de estos puntos de articulacion es fonologicamente pertinente o forma parte del contenido fonologico del fonema.

Si el sistema fonologico de una lengua es una determinada manera de organizar la materia sonora por oposiciones distintivas, entonces, aprender uno de estos sistemas no puede ser aprender meramente un conjunto de sonidos, sino aprender una serie de oposiciones. Esto es precisamente lo que plantea Jakobson (1941: 24, nota 17), para quien el "proceso de adquisicion fonemica [...] no es una cuestion [...] de la habilidad o falta de ella para articular ciertos sonidos, sino del dominio y retencion 'del sistema de oposiciones fonemicas'". (1) Jakobson no propone que haya un orden de adquisicion de los sonidos--primero, [a] o [p] y luego otros sonidos--; lo que propone es que se van adquiriendo oposiciones, es decir que se van practicando, en la materia sonora, distinciones cada vez mas especificas, la primera de las cuales es el contraste entre vocales y consonantes.

Con respecto a la "primera oposicion vocalica", afirma que "una vocal mas estrecha se opone a la vocal amplia, e.g., papa-pipi. A menudo una vocal mas estrecha y mas anterior (e.g. e) aparece al comienzo simplemente como una variante de la vocal fundamental a, que puede ser opcional (cf. Gregoire 88 ss, con respecto a una vacilacion en la pronunciacion entre papa y pepe, tata y tete), o combinatoria: usualmente a luego de labiales, e luego de dentales" (Jakobson 1941: 49). (2) Y con respecto a las consonantes afirma lo siguiente:

[A]ntes de la aparicion de una serie de [consonantes--JP] dentales fonemicamente autonoma, el unico fonema oral se realiza normalmente como una oclusiva labial, pero puede ser reemplazado ocasionalmente sin cambio de funcion por un sonido articulado adyacentemente, vale decir, por una oclusiva dental; y de manera similar, m, la variante basica del unico fonema nasal, por n [...]. Luego de la division de las consonantes en dos series de fonemas --labiales y no labiales--estas ultimas se realizan normalmente como dentales, que pueden ser reemplazadas ocasionalmente por palatales (Jakobson 1941: 29-30).

La adquisicion de las oposiciones sigue mas o menos un orden universal pero siempre aproximandose al sistema fonologico de la lengua que se esta aprendiendo. En Preliminaries to Speech Analysis, Jakobson, Fant y Halle sostienen que los sistemas fonologicos o "patrones fonemicos" se organizan de acuerdo con una "escala dicotomica [que] la lengua superpone a la materia sonora" (1952: 12). Esta escala dicotomica determina las unidades fonologicas que usa cada lengua mediante rasgos distintivos binarios que establecen distinciones cada vez mas especificas. Siguiendo esta misma linea de pensamiento, en Fundamentals of Language, Jakobson y Halle presentan de manera sintetica la forma en que se organizan jerarquicamente los fonemas consonanticos del frances, los cuales "requieren solo cinco decisiones binarias: nasal/oral, y si es oral, entonces continuo/discontinuo y tenso/laxo; compacto/difuso, y si es difuso, entonces grave/agudo. Cada consonante del frances contiene desde dos (compacto nasal) hasta cinco rasgos distintivos" (1956: 46). Esto se puede esquematizar como sigue:

Este esquema muestra como se determinan los fonemas de una lengua en funcion de la organizacion jerarquica y binaria de los rasgos distintivos. Las consonantes del frances son de dos tipos: nasales u oral es; la oposicion nasal-oral distingue fonologicamente los fonemas de una clase de los de la otra. Dentro de cada categoria se van operando distinciones cada vez mas sutiles de acuerdo con los segmentos que componen cadauna. El fonema consonantico /[??]/ ilustra el caso de un fonema que solo se define fonologicamente por los rasgos nasal y compacto-, no se requieren mas rasgos distintivos porque los otros fonemas nasales son difusos y todos los demas fonemas consonanticos son orales. En cambio, el fonema consonantico /b/ tiene que distinguirse de todos los fonemas nasales como oral, de los fricativos como discontinuo, de los oclusivos sordos como laxo, del fonema /g/ como difuso y de /d/ como grave.

Esta concepcion de la organizacion jerarquica de los sistemas fonologicos continua en The Sound Pattern of Russian de Halle (1959), pero es dejada de lado en The Sound Pattern of English de Chomsky y Halle (1968) por el enfasis que esta obra y las siguientes de la fonologia generativa ponen en los sistemas de reglas. Sin embargo, Dresher (2009) retoma esta idea en lo que se conoce como la "jerarquia contrastiva" y muestra, en The Contrastive Hierarchy in Phonology (que, de hecho, inspira en gran medida el presente articulo), las ventajas logicas y empiricas de concebir los sistemas fonologicos de las lenguas organizados de esta manera. De acuerdo con este autor,

[d]e los varios rasgos que caracterizan un fonema debemos distinguir entre aquellos que son contrastivos y aquellos que son redundantes. Lo hacemos ordenando los rasgos en una jerarquia contrastiva y asignando rasgos a los fonemas en orden hasta que cada fonema se distingue de todos los demas. Los rasgos contrastivos constituyen el 'contenido fonemico' de un fonema. En principio, hay diferentes maneras de ordenar los rasgos dado un conjunto de fonemas y cada ordenamiento corresponde a un conjunto particular de especificaciones contrastivas. En este sentido, la estructura contrastiva de una lengua esta en funcion de un 'punto de vista', esto es, de una manera particular de ordenar los rasgos (Dresher 2009: 72).

La pregunta que surge de manera natural es por la forma de determinar la jerarquia correcta y la respuesta que ofrece Dresher (2009: 72-73) es la esperable en fonologia: por el "comportamiento" fonologico de los fonemas. Examinando esto podremos determinar que rasgos son "fonologicamente activos" y proponer la jerarquia que gobierna el sistema fonologico de la lengua. El comportamiento fonologico que muestra que rasgos estan activos en una lengua incluye la alternancia, la neutralizacion, la distribucion fonotactica, la pertenencia a una clase de alofonos y, crucialmente para lo que concierne al presente articulo, el que "los hablantes adapten un sonido de otra lengua de una manera tal que puede ser explicada suponiendo que asignan el rasgo R al sonido de dicha lengua" (2009: 72).

La idea de que los sonidos de una segunda lengua se escuchan a traves del filtro del sistema fonologico de la lengua materna, lo que condiciona, a su vez, la manera como se producen, se encuentra claramente en Trubetzkoy (1939). (3) Este ultimo autor analiza el comportamiento de hablantes de lenguas eslavas que aprenden otras lenguas eslavas y concluye que "el llamado 'acento extranjero' no depende exclusivamente de que el extranjero no pueda pronunciar un sonido determinado, sino mas bien de que no interpreta con correccion dicho sonido. Y esta interpretacion erronea esta condicionada por la diferencia entre la estructura fonologica de la lengua extranjera y la de la lengua materna del locutor" (Trubetzkoy 1939: 48). Quiza el ejemplo mas claro de como la lengua proporciona la forma o estructura que configura la materia sonora es el de los hablantes de ruso que aprenden bulgaro:

[E]l bulgaro posee igualmente una vocal cuya naturaleza acustico-articulatoria es casi identica a la de la a rusa. Pero esta vocal bulgara se presenta no solo en silaba no acentuada, sino tambien en silaba acentuada: p[??]t "camino", k[??]st[??] "casa", etc. Para los rusos que estudian bulgaro, la pronunciacion de la [??] bulgara acentuada es terriblemente dificil; en general la reemplazan por a, por ra o por una e media, y solo con grandes esfuerzos y tras una larga ejercitacion logran una pronunciacion medianamente correcta. El hecho de que el sonido [??] exista en su propia lengua materna no facilita sino que, al contrario, dificulta a los ruso-hablantes la correcta pronunciacion de la a bulgara debido a que, aunque la [??] rusa tiene casi el mismo sonido que la [??] bulgara, su funcion es completamente distinta: en ruso la a senala la posicion relativa de la silaba tonica y por eso el que nunca lleve el acento no es un hecho casual sino al contrario, esencial; la s[??]bulgara en cambio, puede ser acentuada. Resulta de este modo que los rusos pueden identificar la [??] bulgara acentuada con cualquier vocal de su lengua materna con la sola excepcion de [??] (Trubetzkoy 1939: 47).

Por su parte, Jakobson, Fant y Halle (1952) ofrecen un ejemplo similar:

La escala dicotomica de rasgos distintivos, en particular, y la configuracion (patterning) total del codigo linguistico, en general, son lo que en gran medida determina nuestra percepcion de los sonidos del habla. Los percibimos no como meros sonidos sino especificamente como componentes del habla. Mas que esto, la forma en que los percibimos esta determinada por el patron fonemico que nos es mas familiar. Por lo tanto, un hablante monolingue de eslovaco identifica la vocal anterior redondeada /o/ de la palabra francesa jeu como /e/, dado que la unica oposicion distintiva en su lengua materna es agudo (anterior) vs. grave (posterior) y no bemolizado (redondeado) vs. normal (no redondeada). Un hablante monolingue de ruso, por el contrario, percibe la misma vocal del frances como /o/ porque su lengua nativa posee solo la segunda oposicion en cuestion, a saber, bemolizado vs. normal (Jakobson, Fant y Halle 1952:10).

Estos dos ejemplos muestran como la materia sonora es configurada o informada de diferente manera por cada lengua, lo que determina la manera en que los hablantes de una lengua perciben (y producen) los sonidos de otra lengua.

Ahora bien, el caso del aprendizaje del castellano como segunda lengua por parte de quechuahablantes y del quechua como segunda lengua por parte de hispanohablantes ofrece tambien un iluminador ejemplo de este fenomeno. (4) El quechua es una lengua que, de acuerdo con ciertos analisis fonologicos (Escobar et al. 1967; Cerron-Palomino 2003, 2008; Juica 2009), tiene un inventario vocalico de tres unidades funcionales (sin tomar en cuenta la oposicion breve-larga presente en algunas variedades). Perez Silva (2011) describe este inventario utilizando la oposicion [+/-bajo], para distinguir el fonema /a/ de los fonemas /I/ y /[??]/, y la oposicion [+/- posterior], para distinguir estos ultimos. La jerarquia contrastiva de rasgos (en el sentido de Dresher 2009) que organiza el inventario vocalico del quechua seria la siguiente:

Las realizaciones concretas de estos tres fonemas vocalicos presentan un amplio campo de dispersion, sobre todo las no bajas, como muestra la figura 3:

La gran dispersion de las vocales no bajas se ve favorecida por una regla fonologica del quechua segun la cual las vocales se producen [-alto] cuando estan en el contexto de una consonante uvular o postvelar, que tambien es [-alto]. Esta regla de descenso vocalico se puede caracterizar de la siguiente manera: (5)

Como producto de esta regla, encontramos en quechua realizaciones de los fonemas /i/ y /u/ que adoptan los timbres [i, I, e, [??]] y [u, [??], o, [??]], respectivamente. Crucialmente, la oposicion [+/-alto] no es distintiva para los fonemas vocalicos del quechua.

En contraste con el quechua, el castellano distingue fonologicamente cinco vocales: /i, e, a, o, u/. En esta lengua, encontramos un fonema vocalico [+bajo], /a/, y cuatro [-bajo] subdivididos por la oposicion [+/-posterior]: /u, o/ versus /i, e/. La diferencia crucial con respecto al quechua es que el castellano practica, mediante la oposicion [+/-alto], una subdivision mas para distinguir dos fonemas [+posterior]--/u/ y /o/--y dos fonemas [-posterior] --/i/ y /e/--, ahi donde el quechua solo distingue los fonemas /I/ y /[??]/. La figura 5 muestra la jerarquia contrastiva de rasgos que organiza el inventario vocalico del castellano:

Por su parte, la figura 6 muestra la dispersion caracteristica de las realizaciones de estos cinco fonemas:

Ahora bien, el aprendizaje de quechua por parte de castellanohablantes y el de castellano por parte de quechuahablantes corresponden, respectivamente, a lo que Escudero (2005: 125) llama "escenario DE SUBCONJUNTO" y "escenario NUEVO". La idea de esta autora es que "los aprendices de una segunda lengua manifiestan inicialmente una percepcion que corresponde con la percepcion optima en su lengua materna", lo que ella llama "la Hipotesis del Copiado Total" (Escudero 2005: 100). Asi, un hablante de castellano, que domina un sistema pentavocalico, al aprender el sistema trivocalico del quechua, se enfrenta a un "subconjunto", mientras que el hablante de quechua tiene que aprender "nuevos" fonemas.

Efectivamente, como muestran Perez Silva, Acurio y Bendezu (2008), la produccion de los castellanohablantes que aprenden quechua como segunda lengua revela que estos aplican las oposiciones de su lengua materna al hablar su segunda lengua. Esto se puede observar en la figura 7, correspondiente a una castellanohablante que tiene el quechua como segunda lengua; aqui se nota con claridad la manera discontinua en que realizan las vocales [-bajo] del quechua: las que se encuentran en contexto de una consonante uvular corresponden grosso modo a los fonemas /e, o/ del castellano y las que aparecen en los demas contextos, a los fonemas /i, u/ de esta lengua. (6)

Si se comparan la figura 7 y la figura 6, puede notarse la semejanza entre las realizaciones vocalicas de quechua como segunda lengua y las de castellano. Esto hace pensar que la percepcion de los castellanohablantes que aprenden quechua esta condicionada por la forma en que esta estructurado el sistema vocalico de su lengua materna de acuerdo con la jerarquia contrastiva de la que nos habla Dresher (2009), la cual los hace percibir como categoricamente diferentes las realizaciones de los fonemas quechuas /i/ y lui cuando se encuentran en el contexto de /q/ y cuando esto no ocurre, es decir, cuando se realizan como [-alto] y [+alto], respectivamente. O, dicho de otro modo, los hablantes de castellano que aprenden el quechua como segunda lengua--es decir que se enfrentan a un escenario DE SUBCONJUNTO (Escudero 2005)--identifican las realizaciones quechuas en contexto de uvular con las vocales castellanas /e/ y /o/, y las demas realizaciones con las vocales castellanas /i/ y lui. En cambio, si se comparan la figura 7 y la figura 3, se puede notar que los hablantes que tienen el quechua como lengua materna pronuncian de manera continua las diversas realizaciones de sus fonemas /i/ y /u/, lo que sugiere que no las perciben de manera categorica, al contrario de lo que ocurre con los castellanohablantes, que lo hacen guiados por la oposicion [+/-alto].

De manera analoga, pero en sentido contrario, los hablantes de quechua que aprenden castellano como segunda lengua--es decir que se enfrentan a un escenario NUEVO (Escudero 2005)--no consiguen producir de manera categoricamente diferenciada las vocales [-bajo] de esta lengua. Esto se muestra en la figura 8:

En esta figura se muestra la performance de un hablante bilingue quechua-castellano incipiente. Su produccion sugiere que no distingue perceptivamente de manera categorica los fonemas /i, e/ ni /u, o/ del castellano debido a que aun no ha adquirido la oposicion [+/-alto] o, en otras palabras, debido a que percibe de acuerdo con la estructura del sistema fonologico de su lengua materna, tal y como predice la Hipotesis del Copiado Total de Escudero (2005). La jerarquia contrastiva que da forma al sistema fonologico del quechua, como muestra la figura 2, no presenta distinciones fonologicas debajo de la vocal [-bajo, +posterior] ni de la vocal [-bajo, -posterior], a diferencia de lo que ocurre con la jerarquia contrastiva que da forma al sistema fonologico del castellano, que presenta dos vocales [-bajo, +posterior] y dos vocales [-bajo, -posterior] gracias a la subdivision practicada por el rasgo [+/-alto].

En un estudio transversal, Napuri (2012) estudia como los quechuahablantes van desarrollando su percepcion de las vocales anteriores del castellano, es decir, como van adquiriendo poco a poco una oposicion que no esta activa en su lengua materna. El estudio de Napuri reporta como distintos hablantes categorizan de modo diferente los siguientes estimulos acusticos al escucharlos de manera aleatoria como se muestra en la figura 9. (7)

Napuri (2005: 56-7) senala que 60% de los hablantes de castellano como lengua materna de su estudio categorizan los estimulos como muestra la figuralo.

Como se ve, los seis primeros estimulos son categorizados como /i/ y los siguientes siete como /e/, lo que es consistente con que estos hablantes hayan adquirido la oposicion [+/-alto], asi como con la produccion que se observa en la figura 6.

En lo que respecta al 40% restante, Napuri muestra que el sexto estimulo ("F" en la figura 9) es percibido algunas veces como /i/ y otras como /e/ por los hablantes de castellano como lengua materna. Los estudios de percepcion categorica muestran que es normal que un estimulo sea categorizado algunas veces de una manera y otras de otra, pues esto indica la frontera aproximada de ambas categorias (cf. Berko y Bernstein 1999: 142, quienes lo llaman "estimulo de cruce"). Este comportamiento se ilustra en la siguiente figura:

Pues bien, ?como categorizan los hablantes de quechua este continuo tomando en cuenta que su lengua no incluye la oposicion fonologica [+/-alto]? Como predice la Hipotesis del Copiado Total y sugiere la produccion del hablante bilingue de la figura 8, los hablantes de quechua que muestran un conocimiento incipiente de castellano no han interiorizado la oposicion [+/-alto] y no distinguen dos categorias en la serie de estimulos acusticos. Esto lo muestra claramente la figura 12, en la que se observa que el hablante bilingue categoriza aleatoriamente los estimulos, con excepcion del primero.

Sin embargo, como muestra Napuri (2012: 48 y ss.), los quechuahablantes con mayor exposicion y uso del castellano--que el llama "bilingues intermedios"--"presentan una percepcion de las vocales /i/ y /e/ mas cercana a la de los hablantes nativos de espanol". Esto se ilustra en las figuras 13 y 14:

Estas figuras muestran que los hablantes bilingues intermedios han conseguido adquirir la oposicion fonologica [+/-alto] porque categorizan de manera indudable varios estimulos bien como /i/ bien como /e/. Es decir que perciben una diferencia sonora en una serie de estimulos que antes les resultaban indistinguibles (asumiendo que el estudio transversal de individuos corresponde a su desarrollo longitudinal).

Pero esto es, precisamente, lo que significa que la lengua estructure, configure o le de forma a la materia sonora. Los bilingues quechua-castellano incipientes muestran una percepcion condicionada por las oposiciones determinadas por la jerarquia contrastiva de su lengua materna: distinguen /a/, por un lado, de /I/ y /u/, por otro, mediante la oposicion [+/-bajo]; y distinguen estos ultimos fonemas entre si mediante la oposicion [+/-posterior]. Estos hablantes, sin embargo, son incapaces de distinguir la oposicion [+/-alto] que caracteriza el sistema vocalico del castellano porque dicha distincion no esta activa en el sistema fonologico de su lengua. En la medida en que los bilingues quechua-castellano se familiarizan mas con el sistema del castellano, aprenden a distinguir sonidos que antes no escuchaban: donde antes habia una realidad perceptiva correspondiente a un solo fonema del quechua, ahora hay una realidad perceptiva correspondiente a dos fonemas del castellano. Como muestran las figuras 13 y 14, en la serie de estimulos acusticos sobreviven dos o tres estimulos que (?todavia?) la forma o estructura de la segunda lengua no logra diferenciar.

Es interesante notar que, del lado de la produccion, los hablantes bilingues tambien se pueden acomodar en un continuo de mayor dominio en la distincion de las vocales. Perez Silva, Acurio y Bendezu (2008) ofrecen varios ejemplos de hablantes bilingues cuya performance se puede considerar intermedia entre la del hablante bilingue incipiente (ilustrada en la figura 8) y la del hablante nativo de castellano (ilustrada en la figura 6). La siguiente figura muestra la produccion de un hablante bilingue intermedio; en ella se puede notar una mayor distincion entre las vocales /i, e/ y /u, o/ del castellano que la producida por el hablante bilingue incipiente pero que, sin embargo, no es equivalente a la de los hablantes nativos del castellano.

Asi, pues, la adquisicion de la percepcion y de la produccion de los hablantes bilingues puede entenderse como la adquisicion de las oposiciones fonologicas de la segunda lengua.

Ahora bien, surge de manera natural la pregunta sobre la performance de los quechuahablantes bilingues mas avanzados en su dominio del castellano. En lo que respecta a la percepcion, los hablantes bilingues avanzados del estudio de Napuri (2012: 55-56) se comportaron de manera practicamente identica a los hablantes nativos de castellano: 40% categorizaron los estimulos como en la figura 10 (es decir, sin estimulo de cruce) y 60%, como en la figura 11 (con un estimulo de cruce). Como se ve, la diferencia esta en los porcentajes, pero no en el tipo de categorizacion, de manera que puede afirmarse que los hablantes bilingues avanzados consiguen lo que Escudero (2005: 144) llama "logro de tipo nativo en la percepcion de la segunda lengua" (native-like attainment of L2 perception). En lo que respecta a la produccion oral de los quechuahablantes bilingues avanzados, Perez Silva, Acurio y Bendezu (2008) no presentan datos sobre la produccion de este tipo de hablantes. Sin embargo, en comunicacion personal (diciembre de 2015), Andres Napuri refiere que, impresionistamente, los bilingues quechua-castellano avanzados que entrevisto para su estudio sobre percepcion no presentaban ningun tipo de diferencia saltante en la produccion de sus vocales.

La distribucion de los bilingues quechua-castellano en un continuo de dominio de su segunda lengua estaria en consonancia con el fenomeno de "fosilizacion" observado por Selinker (1972) pues, segun este autor, lo mas caracteristico en los aprendices de una segunda lengua es no conseguir el logro de tipo nativo aun cuando un pequeno porcentaje de hablantes si lo hace. Queda abierta la pregunta por la performance de los bilingues castellano-quechua. Para responderla se requiere una investigacion que recoja la percepcion y produccion de castellanohablantes de distinto nivel de dominio del quechua como segunda lengua. De todos modos, la teoria predice que deberia obtenerse una distribucion similar a la de los bilingues quechua-castellano.

Cabe comentar en este punto un fenomeno social relacionado con la adquisicion del castellano por parte de los quechuahablantes: la "motosidad" o "motoseo". (8) La forma en que los bilingues quechuacastellano producen las vocales medias y altas de su segunda lengua muestra gran variacion, como se ha podido observar en las figuras 8 y 15. Esta pronunciacion particular se encuentra fuertemente estigmatizada en el Peru y quienes la producen--principalmente, personas indigenas de los Andes--sufren discriminacion por parte de quienes la identifican--principalmente, personas mestizas o de ancestros europeos--. Esta situacion es una manifestacion mas de la profunda fractura que divide a la sociedad peruana, cuyo origen historico se halla en la subordinacion y despojo de los pueblos indigenas por parte de los conquistadores espanoles a partir del siglo XVI. Como muestran Perez Silva, Acurio y Bendezu (2008), los bilingues quechua-castellano producen vocales de diversos timbres que son percibidas por los castellanohablantes monolingues a traves del filtro de su sistema fonologico de manera categorica como vocales medias o altas. En consecuencia, estos hablantes perciben como medias (/e, o/) vocales que esperan percibir como altas (/i, u/) y como altas (/i, u/) vocales que esperan percibir como medias (/e, o/). El hablante bilingue es llamado, entonces, "motoso" (derivado de "mote" comida tipicamente andina) y acusado de pronunciar las vocales al reves: "en lugar de decir misa dicen mesa". Se trata de un fenomeno que resulta de la manera en que un grupo de personas pronuncia las vocales y de la manera en que un grupo las percibe; sin embargo, la estructura social determina que la "culpa" recaiga solo en el grupo oprimido: son los bilingues los acusados de hablar "mal" y no los monolingues de oir "mal". Por otro lado, los hablantes de castellano que aprenden el quechua no son discriminados por su manera de pronunciar las vocales en tanto sus realizaciones, como muestra la figura 7, difieren de las de los monolingues por ser pronunciadas como dos categorias discontinuas pero coinciden con las de estos en los timbres. Si es conocida, sin embargo, la dificultad de los castellanohablantes que aprenden quechua para dominar la oposicion fonologica /k/--/q/ por tener una lengua materna que no presenta esta distincion. No obstante, la dificultad que presenta este caso de escenario NUEVO no alcanza las dimensiones sociales del motoseo por las razones sociohistoricas expuestas antes.

En conclusion, puede sostenerse que el dictum saussureano de que "la lengua es una forma y no una sustancia" captura perfectamente la funcion configuracional que el lenguaje ejerce en la materia sonora. Los datos de percepcion y produccion de hablantes bilingues que han sido examinados en este articulo muestran que la adquisicion del sistema vocalico de una segunda lengua toma como base la forma de la lengua materna--en consistencia con la Hipotesis del Copiado Total (Escudero 2005)--y la va reconfigurando. Los quechuahablantes que aprenden castellano parten de una jerarquia contrastiva (Dresher 2009) en la que no esta presente o activa la oposicion distintiva [+/-alto] y enfrentan un escenario NUEVO que los obliga a aprenderla, es decir, los obliga a distinguir fonologicamente dos unidades funcionales en la misma materia sonora en la que su lengua materna solo distingue una unidad funcional; este proceso se va desarrollando de manera paulatina. Por su parte, los castellanohablantes que aprenden quechua parten de una jerarquia contrastiva en la que si esta presente o activa la oposicion distintiva [+/-alto] y enfrentan un escenario DE SUBCONJUNTO en el que aplican de manera categorica esta oposicion de su lengua materna distinguiendo en la materia sonora unidades que no son distintivas en el quechua sino que resultan de la aplicacion de la regla fonologica de descenso vocalico activa en esta lengua.

https://doi.org/ 10.18800/lexis.201701.005

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Fecha de recepcion: 27/01/2016

Fecha de aceptacion: 12/05/2016

Jorge Ivan Perez Silva

Pontificia Universidad Catolica del Peru

(1) La frase 'del sistema de oposiciones fonemicas', incluida en esta cita de Jakobson (1941), es parte de un articulo de K. von Ettmayer publicado en 1938 en Berliner Beitrage zur romanischen Philologie VIII: 1. La traduccion de esta cita y de las siguientes que pertenecen a obras en ingles son mias.

(2) La obra de A. Gregoire a la que hace referencia Jakobson es L'apprentissage du langage.

(3) Escudero (2005: 1) menciona a E. D. Polivanov y a R. Jakobson como investigadores que reconocen, ya en la primera mitad del siglo XX, la importancia del "rol de la percepcion para explicar la performance de hablantes de L2". Con respecto al primero, afirma que su obra de 1931 "La perception des sons d'une langue etrangere" (Travaux du Cercle linguistique de Prague 4, 79-96) "proporciona diversos ejemplos anecdoticos de como los fonemas de una L2 son percibidos a traves del sistema de la Ll. Estos ejemplos podrian tomarse como muestras de que las dificultades en la produccion de sonidos de la L2 surgen de la influencia de la percepcion de la Ll" Escudero (2005: 1).

(4) Siguiendo la sugerencia de un arbitro anonimo, hago explicito que el presente articulo sigue una corriente de tipo mentalista o representacionalista dentro de los estudios de adquisicion de segundas lenguas, en clara oposicion a la corriente conductista (cf. Ellis 1994, 1997). La propuesta de Dresher (2009) asumida en el presente articulo no se enmarca en ninguna escuela en particular; de hecho, el texto de Dresher es una revision de la nocion de "jerarquia contrastiva" en distintas corrientes fonologicas surgidas a lo largo de los siglos XX: la fonologia estructuralista, la fonologia generativista clasica y la teoria de la optimidad. Por su parte, la propuesta de Escudero (2005) asumida en el presente articulo hunde sus raices en propuestas generativistas como las de Schwartz and Sprouse (1996), la fonologia funcional de Boersma (1998) y tambien la teoria de la optimidad (cf. Boersma y Escudero 2004). El presente articulo, sin embargo, no depende de ningun marco conceptual en particular, mas alla de concebir el aprendizaje de una lengua como la construccion de representaciones mentales.

(5) La regla esta tomada de Perez Silva (2016). Este articulo examina el fenomeno de descenso vocalico del quechua utilizando diferentes marcos conceptuales de la Fonologia del siglo XX, desde el de Trubetzkoy (1973) hasta la Teoria de la Optimalidad. En lo que respecta a la caracterizacion de las consonantes uvulares o postvelares como [-alto], se trata de una propuesta de Chomsky y Halle (1968: 304-5) que busca definir con los mismos rasgos del cuerpo de la lengua tanto a los segmentos vocalicos cuanto a los consonanticos.

(6) Los datos ofrecidos en Perez Silva, Acurio y Bendezu (2008) corresponden a ocho hablantes bilingues quechua-castellano, a dos hablantes bilingues castellanoquechua y a dos hablantes monolingues de castellano, seis hombres y seis mujeres cuyas edades van desde los 14 hasta los 47 anos. Los hablantes bilingues son de Cuzco y los monolingues, de Lima. Los hablantes bilingues produjeron, repitiendo una grabacion, 45 palabras quechuas y 60 palabras castellanas que presentaban las vocales en diversos contextos. Los hablantes monolingues de castellano solo produjeron las 60 palabras castellanas. El grado de dominio del castellano de los bilingues no se establecio por medio de una prueba linguistica estandarizada. Su ordenamiento a lo largo de un continuo que va de un dominio incipiente de la segunda lengua a un dominio avanzado se logro observando su performance y contrastandola con los siguientes datos: edad en que aprendieron el castellano, nivel de escolaridad (en castellano), uso del castellano en el hogar en que crecieron y lengua mas usual en la actualidad.

(7) Los datos de hablantes bilingues quechua-castellano incipientes ofrecidos en Napuri (2012) corresponden a doce mujeres mayores de 40 anos naturales de Vilcas Huaman, Ayacucho. El contacto de estas personas con el castellano es minimo, su lengua cotidiana es el quechua, no han sido escolarizadas y casi no han viajado fuera de su tierra natal. Los datos de percepcion se obtuvieron mediante una prueba de identificacion XAB y otra de pares minimos. Por otra parte, los datos de hablantes bilingues quechua-castellano intermedios y avanzados corresponden a migrantes ayacuchanos que viven en Lima; cada grupo esta constituido por cinco hombres y cinco mujeres de 26 a 64 anos. Los primeros aprendieron el castellano en la escuela entre los 7 y 9 anos, y solo algunos completaron la secundaria. Su lengua mas usual es el castellano, aunque algunos usan el quechua en su vida privada. Los segundos tambien migraron de Ayacucho a Lima y aprendieron el castellano en la escuela, pero estos completaron la escuela secundaria y la universidad, y no utilizan el quechua en su vida cotidiana desde que llegaron a Lima. La prueba de percepcion que se aplico a esos grupos es la que se describe en el presente articulo.

(8) Agradezco a un arbitro anonimo la sugerencia de incluir este comentario.

Leyenda: Figura 1. Estructura jerarquica de rasgos distintivos de consonantes del frances segun Jakobson y Halle (1956).

Leyenda: Figura 2. Estructura jerarquica de rasgos distintivos de vocales del quechua

Leyenda: Figura 3. Realizaciones vocalicas de quechua cuzqueno como L1 (tomado de Perez Silva, Acurio y Bendezu 2008).

Leyenda: Figura 4. Regla de descenso de /i, u/ (tomado de Perez Silva 2016).

Leyenda: Figura 5. Estructura jerarquica de rasgos distintivos de vocales del castellano.

Leyenda: Figura 6. Realizaciones vocalicas de castellano limeno como Ll (tomado de Perez Silva, Acurio y Bendezu 2008).

Leyenda: Figura 7. Realizaciones vocalicas de quechua cuzqueno como L2 (tomado de Perez Silva, Acurio y Bendezu 2008).

Leyenda: Figura 8. Realizaciones vocalicas de castellano como L2 incipiente (tomado de Perez Silva, Acurio y Bendezu 2008).

Leyenda: Figura 9. Serie de estimulos acusticos vocalicos (tomado de Napuri 2012).

Leyenda: Figura 10. Categorizacion de 60% de hablantes nativos de castellano (tomado de Napuri 2012).

Leyenda: Figura 11. Categorizacion de 40% de hablantes nativos de castellano (tomado de Napuri 2012).

Leyenda: Figura 12. Categorizacion de un hablante bilingue quechua-castellano incipiente (tomado de Napuri 2012).

Leyenda: Figura 13. Categorizacion de un hablante bilingue quechua-castellano intermedio 1 (tomado de Napuri 2012).

Leyenda: Figura 14. Categorizacion de un hablante bilingue quechua-castellano intermedio 2 (tomado de Napuri 2012).

Leyenda: Figura 15. Realizaciones vocalicas de castellano como L2 intermedio (tomado de Perez Silva, Acurio y Bendezu 2008).
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Author:Ivan Perez Silva, Jorge
Publication:Lexis
Date:Jan 1, 2017
Words:7405
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