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La administracion romana ante la gestion de residuos y tutela del habitat.

Roman Administration for Waste Management and Habitat Protection

INTRODUCCION

En las lineas que siguen pretendemos desarrollar algunas consideraciones sobre la gestion de residuos y otros aspectos relacionados directamente con la problematica del habitat de las ciudades. Trataremos de enhebrar una argumentacion logica del estudio de las diferentes fuentes para constatar, por medio de un estudio interdisciplinar, que la problematica que sufrimos hoy en dia en la gestion de residuos y lixiviados era ya un problema que afectaba a la Administracion romana. En este sentido, como indica mi maestro, el profesor Don Antonio Fernandez de Bujan, catedratico de Derecho Romano de la Universidad Autonoma de Madrid, con la auctoritas que le confiere ser el maximo exponente en Espana de las lineas de investigacion relacionadas con el derecho administrativo y fiscal romano y director de una de las colecciones mas importantes sobre monografias de derecho romano y culturas clasicas de la editorial Dykinson, es necesaria la reconstruccion del derecho administrativo romano, con lo que ello comporta: la conexion entre investigacion historica y dogmatica moderna (2).

Los problemas derivados de las agrupaciones humanas en las ciudades siempre han originado residuos dada la concentracion de viviendas (3) y locales en un espacio reducido (4). Roma no constituye una excepcion, de ahi que haya existido una preocupacion por la higiene y la gestion y evacuacion de residuos urbanos, tematica que hoy en dia sigue siendo motivo de desasosiego por los problemas medioambientales que genera.

La sociedad urbana romana tampoco se libro de este problema, y de hecho en una de sus colinas, el monte Testaccio o monte dei cocci (5), se encontraba un inmenso vertedero de envases de alimentos, vino y aceite, compuesto en su gran mayoria por restos ceramicos, normalmente anforas. En este contexto, conscientes del problema e impacto medioambiental que se producia, vamos a abordar de que manera afronto el derecho romano estas vicisitudes, sabedores de la complejidad y de la falta de homogeneidad en las fuentes, conociendo que existe todo un conjunto de normas en el ordenamiento juridico romano, con muchas referencias directas e indirectas pero muy dispersas, que aluden al problema del habitat (6) y el medio ambiente (7).

Desde epoca remota existe una preocupacion por la salubritas (8) y el habitat de las urbes, asi como por todo lo relacionado con el agua: los desagues, la circulacion, la asistencia y servicios publicos, entre otros; en una palabra, todo lo que se vincula con el funcionamiento de una comunidad organizada. Asi, en la ciudad de Roma encontramos un grave problema de enjundia, como es la congestion en las vias publicas y tambien el hacinamiento en las insulae, desde las cuales, muchas veces, se arrojaban basuras, como veremos mas adelante, fenomeno que implico una intervencion normativa, junto a otras medidas, a fin de poner solucion a todos aquellos inconvenientes que, de forma exponencial, se iban produciendo con el desarrollo y la creciente concentracion urbana.

En el derecho romano no existio una tutela directa del medio ambiente, pero si indirecta por medio de una regulacion especifica que disciplino la salubridad de las aguas, minas e incluso la deforestacion (9), y, como veremos acto seguido, la gestion de los residuos.

Centrandonos en nuestro analisis sobre el problema de la gestion de residuos urbanos, antes de acometer la problematica de su gestion, debemos formular una definicion de lo que se entiende por dicha actividad; asi entendemos por la misma: "aquella en la cual, hoy en dia, se recolecta, transporta, procesa y recicla todo material organico o no de desecho generalmente producido por la actividad humana, en un esfuerzo por reducir los efectos perjudiciales en la salud humana y la estetica del entorno".

Hoy en dia contamos con la Ley 22/201 1, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados, cuyo objeto es regular la gestion de los residuos impulsando medidas que prevengan su generacion y mitiguen los impactos adversos sobre la salud humana y el medio ambiente asociados a su generacion y gestion, mejorando la eficiencia en el uso de los recursos; la ley define residuo (art. 3) como cualquier sustancia u objeto que su poseedor deseche o tenga la intencion o la obligacion de desechar. Veamos a continuacion una breve aproximacion a la gestion y su problematica en relacion a la tutela del habitat en el derecho romano.

1. UNA BREVE APROXIMACION A LA GESTION DE RESIDUOS Y LA VIGILANCIA DEL ESPACIO URBANO

Existen algunas evidencias indirectas sobre la manera como se organizaba la gestion de residuos (10) y la problematica que esta ocasionaba al medio; asi encontramos el senadoconsulto de Pago Montano en el cual ya se hace referencia a evitar el amontonamiento de desperdicios y basuras:
   eisque curarent tu[ erenturque/ ar]bitratu aedilium
   pleibeium,[quei] comque essent, neiue ustrinae (11) in /eis loceis
   regionibusue niue poci ustri nae cussa fierent, niee stercus terra
   [m] ue intra ea loca fecisse coniecisseue veli[t] quei haec loca ab
   paa[g]o Montano//[reddempta habebit, et uti si is stercus in eis
   loceis fecerit terramue in ea] loca iecerit, in ... [cum HS] ma]nus
   iniectio pignorisq(ue) capi[o siet] (12).


En Roma, el Pago Montano era un lugar de enterramiento (13) de los plebeyos mas alla de la Puerta Esquilina, y lo que se trato de impedir fue la formacion de un vertedero por acumulacion de residuos. El senadoconsulto, de fecha incierta, acaso del siglo i, comenta dos de los procedimientos ejecutivos que se pudieron aplicar a los infractores para el pago de una multa (14). En este mismo contexto, en el ano 87 a. C., encontramos el edicto praetoris de Campo Esquilino (15):
   L. Sentius C.f. pr(aetor)/ de sen(atus) sent(entia) loca /
   terminanda coer(avit) B(onum)f(actum). Nei quis intra/ terminos
   propius/urben ustrinam/fecisse velit neiue/ stercus cadauer/
   iniecisse velit


Existen fragmentos en las fuentes literarias que ya mencionan la evacuacion de residuos fuera de los confines de la ciudad, como nos informa Tacito, Amm. 15.43.1 [16]; asi, las barcas que se encargaban de transportar elfrumentum aprovechaban el viaje de vuelta para ser cargardas con escombros y residuos que eran depositados en las marismas cercanas a Ostia.

A mayor abundamiento, tambien existen referencias a los carros que desempenaban el servicio de limpieza y gestion de residuos en Tacito, Amm. 11.32 [17], al referirse a la fuga de Mesalina Luculianos que logra escaparse en un carro de los destinados a la limpieza (vehiculo, quo purgamenta hortorum).

Ahora bien, sin perjuicio de otros fragmentos que analizamos a continuacion, en Roma existio tambien el aprovechamiento de residuos solidos por medio del reciclaje de ceramica y cristal; asi existian las lagunariae (18) encargadas de vender y comercializar las lagenae, unas anforas de diseno circular y cuello estrecho destinadas normalmente a contener vino.

Tambien en relacion con la reutilizacion de envases ceramicos, otros eran empleados como productos de revestimiento, como opera signina (19) o cimentacion hidraulica para encofrado de cisternas, lacus, piscinae y otros elementos arquitectonicos y edificios que debian soportar la humedad; por tanto, se realizaba con todas las anforas, principalmente, un amasijo o conglomerado (20) que se destinaba a material de construccion.

Volviendo a la gestion de residuos, Papiniano, respecto de las competencias de los ediles, en D. 43.10.1.5, comenta que los ediles debian velar para evitar que se arrojaran residuos o basuras a las vias: [phrase omitted], la prevision edictal que nos comenta el jurista va dirigida a evitar la acumulacion de stercora ([phrase omitted]), e incluso cadaveres ([phrase omitted]), esto ultimo probablemente referido a cuerpos de animales y sus pieles, que podian causar hedor por su estado de descomposicion y putrefaccion al quedar hacinados en las calles. Por ello, es primordial gestionar los residuos adecuadamente, ya que estos pueden afectar al transito de las ciudades, y al propio ambiente, sobre todo por contaminacion atmosferica, pudiendose generar malos olores por descomposicion de los restos organicos.

Asimismo, sabemos que cualquier actividad antropogenica, por logica, conlleva la generacion de residuos solidos, y el problema que afecta tambien a la Administracion romana es que la mayoria no son reincorporados a los procesos productivos, salvo excepciones, provocando en los vertederos y lugares donde se acumula basura--fundamentalmente restos organicos--la aparicion de lixiviados, liquidos que se forman como resultado de pasar o percolarse a traves de un solido, arrastrando distintas particulas potencialmente contaminantes.

A mayor abundamiento, es importante exponer en materia de gestion de residuos y mantenimiento de las vias los pasajes de la polemica (21), y no exenta de interrogantes (22), Tabulae Heracleensis (23):

1. 20-23 Quae viae in rubem Rom(am) propiusue u(rbem) R(omam) p(assus) M ubei continente habitatibur sunt erunt, quoius ante aedificium earum quae viae erunt, is eam uiam arbitratu eius aed(ilis), quoi ea pars urbis h(ac) l(ege) obuenerit, tueatur, isque aed(dilis) curato uti quorum ante aedificium erit quamque uiam h(ac) l(ege) quemque tueri oportebit, ei omnes eam uiam arbitratu eius tueantur, neue eo loco a<q>ua consistat, quo minus conmode populus ea uia utatur.

Si observamos el fragmento de la tabula, a priori, la disposicion establece la tutela y vigilancia por parte de los ediles (24), la fuente habla del mantenimiento de las vias en Roma pero no de su limpieza, la purgatio (25). Ademas de la tutela y control de la urbe y periferia y nucleo suburbano dentro de los mil pasos proximos a esta, la disposicion trata de garantizar tambien un trafico fluido en la via al senalar neue eo loco a<q>ua consistat, quo minus conmode populus ea uia utatur. La ley obliga a los propietarios colindantes con la via a mantener en buen estado la misma; la expresion que utiliza el texto es "tueri" (tueor-eri, tuitus), mantenimiento bajo la observancia de los ediles con competencia en la zona correspondiente.

Existe, por tanto, una prohibicion de alterar la via publica, con una obligacion de hacer la refectio o reparacion, bajo la vigilancia del edil, ya que en caso de no hacerlo se procedia a la adjudicacion a terceros. De esta forma, la ley (26) dispone que el edil debe, diez dias antes de arrendar la obra de reparacion, anunciar en el foro cual es la via afectada, y muchas veces podia darse el caso de que esta fuese impracticable por tener agua estancada, neue eo loco a<q>ua consistat, en el dia en que se haya de arrendar a esos terceros, con notificacion a los propietarios afectados bien en sus domicilios o a traves de sus procuradores, erit procuratoribusue eorum domun denuntietur facito. En dicho procedimiento, segun se infiere de la norma, era necesaria la intervencion de cuestor u otro magistrado a cargo del Erario. Ahora bien, una de las singularidades que se destacan en el procedimiento (27) es la necesidad de llevar libro de registro en el que conste el valor de la obra arrendada, estableciendose como imputar los costes a los propietarios en funcion de la longitud de la via ocupada por la fachada de los edificios colindantes y la anchura de la calle, de esta forma se procedia, por medio de una adtributio, a vincular al arrendatario contratista con los propietarios de los edificios afectados; la ley daba un plazo de treinta dias para hacer el pago a los propietarios renuentes contra los cuales se podian dirigir directamente los arrendatarios, para lo cual contaban con iudicium utei de pecunia creditae y, por ende, con la actio creditae pecuniae.

Es evidente que las obras podian estar relacionadas con una mejora en la gestion de residuos urbanos y del transporte del mismo a traves de las vias que debian de estar en condiciones optimas, aunque la expresion que utiliza la tabula habla de reficiundas, sternendas (28), purgandeis (29), es decir de mantenimiento de vias (30), empedrado y limpieza. Ademas, era necesario tambien un buen servicio de drenaje y vigilancia de las cloacas que podian desbordarse por falta de limpieza, e incluso el control de la evacuacion de residuos a traves del lanzamiento (31) de basuras, que en la mayoria de los casos se solia hacer directamente desde los pisos superiores de las insulae, una practica incivica sancionada con el edicto de effussis et deiectis.

En relacion con estas funciones de observancia la tabla alude, en cuanto a su encomienda, a los ediles (32) y a los quattuorviri y los duoviri:

l. 50-52: Quo minus aed(iles) et Iluir(ei) uieris in urbem purgandeis, Iluir(ei) uieis extra propiusue urbem Rom(am) passus <M> purgandeis, qeuiquomque erunt, uias publicas purgandas curent eiusque rei potestatem habeant, ita utei legibus pl(ebei)ue sc(itis) s(enatus) c(onsultis) oportet oportebit, e<ius> h(ac) l(ege) n(ihilum) r(ogatur).

Del fragmento se infiere que las tareas de supervision corresponden a ediles, los ivviri y Ilviri, con competencias limitadas a lo que establezcan las leyes, los plebiscitos y los senadoconsultos. Por tanto, se establece la competencia de estos magistrados que se establecen en los municipios y colonias (33) ad exemplum urbis y que posteriormente serian sustituidos por los curatores viarum (34) Si se repara, en el texto no se habla de tuito (35) sino de purgandeis, a fin de poder controlar las condiciones higienicas de las calles y mantener la via en el estado original, cuestion que tambien se deduce del texto de Ulpiano, en relacion con las competencias de los ediles:

68 ad. Ed, D. 43.12.1.1: Viam aperire est ad veterem altitudinem latitudinemque restituere. sed et purgare refectionis portio est: purgare autem proprie dicitur ad libramentum proprium redigere sublato eo quod super eam esset. reficit enim et qui aperit et qui purgat et omnes omnino, qui in pristinum statum reducunt.

El fragmento se ubica dentro del conjunto de medidas interdictales creadas por el pretor con la finalidad de proteger las vias, por ser estas cosas de domi nio publico. El texto en cuestion, que se encuentra dentro de la rubrica sobre el interdicto de via publica et itinere publico reficiendo (36), contempla lo que implica el reficiere, el mantenimiento de las vias, estableciendo por un lado el aperire viam y el purgare viam, esto es, restablecerla en altura y anchura y por otro lado limpiarla (37) y quitarle todo lo que hubiese en ella para dejarla tal y como estaba. Es evidente que se podia producir acumulacion de residuos solidos y liquidos, muchas veces debido a la falta de drenaje de las cloacas, quedando las aguas fecales estancadas en la via; de ahi la importancia de proceder a la vigilancia y control de estas, en las cuales tampoco se podia, como nos comenta el siguiente fragmento, bajo pretexto de mejora para ensanchar la via o hacerla mas alta o mas baja, empedrar la que era de tierra y viceversa:
   Si quis in specie refectionis deteriorem viam facit, impune vim
   patietur, propter quod neque latiorem neque longiorem neque
   altiorem neque humiliorem viam sub nomine refectionis is qui
   intercidit potest facere, vel in viam terrenam glaream inicere aut
   sternere viam lapide quae terrena sit, vel contra lapide stratam
   terrenam facere (38).


Como ya hemos senalado antes, el texto de Papiniano nos aclara que lo ediles velaban y controlaban el estado de las vias para evitar que se ensuciasen, segun se infiere de D. 43.10.1.5 [39]. Aludiendo, en cuanto al control (40), a los astynomikoi ([phrase omitted]) identificados como quattourviri viarum curandarum.

Se aprecia una intervencion directa de la autoridad publica, y para ello se instauraron una serie de mecanismos interdictales puestos por la administracion ante situaciones en las cuales existia la responsabilidad de los particulares en cuanto a la limpieza y restauracion de paredes propias, construcciones particulares que podian afectar a las vias publicas e incluso a la conduccion de aguas en los acueductos, de hecho habia que dejar expedito el paso y transito viario en las obras, o limpiar los acueductos en caso de que estos se vieran afectados por las obras. Ante este tipo de vicisitudes, intervenian los magistrados antes enumerados con la imposicion de las correspondientes multas o, como hemos visto, mediante el procedimiento adtributio de ejecucion contra los propietarios.

2. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL TRANSPORTE Y EL TRATAMIENTO DE LOS RESIDUOS

Desde nuestro punto de vista, uno de los problemas de gran enjundia a los que tuvo que enfrentarse la Administracion fue el transporte de los residuos y basuras que se generaban en la ciudad, a fin de garantizar la salubridad de las vias y acueductos. En este sentido, es evidente que las cloacas (41) prestaron un servicio de eliminacion de residuos donde muchas veces se realizaban vertidos de lasanae o a traves de los agujeros a manera de alcantarilla, foramina, que se disponian en la red de cloacas, y ademas estas estaban tuteladas con un sistema interdictal que trato de preservar tambien la salud (42).

A este respecto conviene decir que tambien en Roma nos encontramos con un servicio de recogida de residuos: por un lado contamos con los foricarii o extractores (43), que trabajan en la letrinas y tambien recogian las vasijas ubicadas en las calles como urinarios; tambien existian los stercorarii, que se encargaban de recoger los residuos (44) en los plastrum (carros) con que se prestaba el servicio y a los que se alude en la Tabula Heracleensis; dado que uno de los problemas a los que se enfrento Roma era el ruido. Es evidente que existia una contaminacion acustica debido al estrepito de la propia ciudad (45), de ahi que se limitara la circulacion por las vias, con algunas excepciones. Veamos la regulacion de la Tabula Heracleensis que nos deja entrever lo que desde mi punto de vista constituye un primer conato de normas dirigidas no solo a prevenir el ruido sino tambien la circulacion de vehiculos (46) destinados a la recogida de residuos solidos, que supone un antecedente en el control de la contaminacion acustica; veamos el fragmento:

Tab. Her. l.56-61: Quae viae in u(bem) R(oman) sunt erunt itra ea loca, ubi continenti hab<i>tab<i>tur, ne quis in ieis uieis post k(alendas) Ianuar(ias) primas plostrum inter<r>diu post solem ortum nue ante horam X diei ducito agito, nisi quod aedium sacrarum deorum inmortalium causa aedificandaru<m> operisue publice faciumdei causa adu<e>hei portari oportebit, aut quod ex urbe exue iues loceis earum rerum, quae publice demolienda<e> loca<tae> erunt, publice exportarei oportebit. et quarum rerum causa plostra h(ac) l(ege) certeis hominibus certeis de causeis agere ducere licebit (47).

La ley establece una serie de excepciones desde el punto de vista de la circulacion en carros: "nadie en esas vias despues de las calendas de enero podia conducir o llevar carro despues del orto o la salida del sol, ni antes de las diez del dia", salvo las siguientes excepciones:

--carros destinados a portar material de construccion de obras publicas o para retirar escombros de demoliciones oficiales y construccion de templos.

--a lo que se anade (l. 62-65[48]) carros destinados a conducir a las virgenes vestales, rey de los sacrificios publicos y los flamines.

--carros por razon de triunfo y los reclamados para la celebracion de juegos publicos.

Desde el punto de vista de lo que a nuestra materia se refiere, es significativa la l. 66-67 que senala: Quae plostra noctu in urben inducta erunt, quo minus ea plostra inania aut stercoris, exporandei causa post solem ortum h(oram) X diei bubus iumenteisue iuncta in u(rbe) R(oma) et ab u(rbe) R(oma) p(assus) M esse liceat, eius h(ac) l(ege) mihilum rogatur.

La disposicion va referida a los carros que fueran introducidos de noche, para retirar estiercol y otros residuos (49); no cabe duda de que esta medida supone un control del trafico rodado (50) al impedir la circulacion de este tipo de vehiculos en una franja horaria comprendida entre el orto y las diez, ortum h(oram) X diei, en Roma o a mil pasos de la urbe.

Estos carros (51) podian ser tambien privados, normalmente los procedentes de explotaciones agricolas, si bien tambien podian ser de la propia Administracion que tenia que contar con un servicio destinado a la purgatio de las calles (52). Ademas es importante observar, en relacion al transporte de estiercol y otras sustancias, que fue frecuente, como ya hemos apostillado, el reciclaje de algunas de estas sustancias, si bien otras eran evacuadas a traves de la red de alcantarillado (foramina).

En relacion con las heces humanas, sabemos que eran recicladas destinandolas a fertilizante para los cultivos (53), y que su recogida, como hemos visto, obedecia tambien a una restriccion del trafico viario urbano, con una doble finalidad: por un lado la salubridad (54) de las personas y por otro el ruido o contaminacion acustica (55).

Ademas, existia el reciclaje de otro de los residuos organicos, la orina humana, dado su poder desengrasante. Fue empleada, sobre todo, en las fullonicae (56), instalaciones dedicadas a la limpieza de tejidos y tambien de lanas. Por ello fue importante la instalacion de recipientes en los que poder recoger la orina para poder luego utilizarla como detergente y, de esta forma, eliminar las impurezas de las vestimentas y otros tejidos. El amoniaco de la orina actuaba como desinfectante, al cual se le anadia ceniza que blanqueaba el tejido (57). Para la gestion de este residuo organico, los fullones colocaban anforas cortadas por la mitad (dolia curta) en la via publica donde los transeuntes dejaban su contribucion. Con la entrada en vigor del nuevo tributo, en el ano 70 d. C., esta practica se abandono ya que Vespasiano (58) construyo letrinas publicas donde los propietarios de las fullonicas podian recoger la orina previo pago a los foricari.

Asimismo, encontramos otra serie de problemas en relacion con los residuos que no eran organicos ni biodegradables, como son los solidos procedentes del consumo humano, como las anforas y otros recipientes ceramicos o de vidrio, y tambien los escombros de obras y edificios. Muchos de ellos eran transportados en barcas cuando se descendia a las marismas de Ostia, ruderi accipiendo Ostienses paludes destinabat, utique naves, quae frumentum Tiberi subvecta[v]issent, onustae rudere decurreren (59); no es mera coincidencia que otros fueran arrojados directamente al Tiber convirtiendo a este en basuero y provocando cambios en el cauce, lo que hizo que el emperador Augusto interviniese ordenando la limpieza del rio que muchas veces sufria desbordamientos a consecuencia de la obstruccion del mismo, como nos informa Suetonio en sus biografias, Aug. 30: Adversus incendia excubias nocturnas vigilesque commentus est, ad coercendas inundationes alveum Tiberis laxavit ac repurgavit completum olim ruderibus et aedificiorum prolationibus coartatum. Como efecto de todo ello fue necesaria la creacion especifica dentro de la Administracion de los curatores alvei et riparum Tiberis, encargados de velar por la limpieza del cauce.

Si tomamos como referencia lo que ya hemos expuesto, lo cierto es que los residuos solidos procedentes de materiales constructivos y ceramicos terminaban muchas veces en los rios, en los puertos y en el mar o en vertederos, como el del monte Testaccio. Por ello, es evidente que se acumulaban diferentes tipos de residuos en funcion de la procedencia: domestico, industrial derivado de industrias artesanales o de limpieza, como hemos visto en relacion a las fullonicas, y el derivado de las obras de construccion, remodelacion o derribo de edificios en mal estado, fruto de la actividad edilicia. Excederia de nuestro cometido hacer un analisis pormenorizado de todos ellos, dado que aqui pretendemos solo hacer una reflexion sobre la gestion y transporte de los mismos.

Como hemos senalado, fue frecuente el uso de los rios como vertederos y tambien de zonas proximas a los mismos, pero de igual modo en los puertos encontramos vertidos procedentes de accidentes maritimos, de incidentes de estiba y desestiba de mercancia, e incluso procedentes de la ciudad de Roma que eran transportados en barca, como nos informa Tacito, Ann. 15.43.3: eas proticus Nero sua pecunia exstructurum purgatasque areas dominis traditurum pollicitus est. addidit praemia pro cuiusque ordine et rei familiaris copiis, finivitque tempus, intra quod effectis domibus aut insulis apiscerentur. ruderi accipiendo Ostienses paludes destinabat, utique naves, quae frumentum Tiberi subvecta[v]issent, onustae rudere decurreren.

O sea, encontramos todo tipo de residuos tambien en los puertos, no solo aquellos derivados de la intensa actividad mercantil sino del consumo de las ciudades y de las actividades industriales proximas a los mismos; de ahi la utilizacion de barcas especiales que se encargaban de dragar el puerto, mediante ruedas de madera a las que se acoplaban una especie de palas para limpiar el fondo del puerto (60). Con respecto a la limpieza de puertos y rios tampoco podemos soslayar la importancia que tuvieron los urinatores (61) que intervinieron en actividades subacuaticas de diversa indole, al margen de la limpieza, sobre todo en el ambito de los incidentes maritimos y fluviales.

A mayor abundamiento, los residuos, ya sea organicos biodegradables o solidos, tuvieron tambien reciclado, ya hemos senalado la importancia de la orina, el estiercol y otros residuos urbanos, si bien el material solido tipico de los vertederos romanos eran las anforas, junto a escombros procedentes de demoliciones de edificios o insulae. Muchas de esas anforas fueron reutilizadas para un uso similar como contenedores de almacenaje de liquido y aridos. Sin embargo, otras fueron recicladas para un uso diferente, normalmente para canalizacion o atarjeas de conduccion, pavimentacion y aislamiento, como ya hemos comentado con anterioridad, aligeramiento de bovedas, sellado de muros e impermeabilizaciones, siendo por tanto un material de construccion importantisimo. Es probable que los carros que realizaban la recogida de estiercol (62), que en ocasiones eran los responsables de la contaminacion acustica de la ciudad, fueran los mismos que recogian el material de construccion, es decir, podia existir una recogida selectiva de residuos en funcion del destino y uso al que podia ir dirigido, si bien creemos que algunas veces no se llegaba a reciclarlos y terminaban siendo arrojados al rio o a los puertos, o incluso intramuros (63).

CONSIDERACIONES FINALES

Sobre la base de lo anteriormente expuesto, podemos senalar que desde epoca remota existe una preocupacion por la salubridad y el habitat de las urbes en el derecho romano, con cierta similitud con lo que sucede en nuestra legislacion moderna ya que existe, como hemos podido comprobar, una serie de medidas dirigidas a regular la gestion de los vertederos y residuos con el fin de mitigar los efectos perniciosos que estos generan: el amontonamiento de residuos, como vimos con el SC de Pago Montano, una actividad edilicia importante para evitar que se arrojaran residuos a las vias, como se observo en un texto de Papiniano, D. 43.10.1.5, o en muchos de los pasajes de la Tabulae Heracleensis, donde se habla del mantenimiento, limpieza o purgatio e incluso de refectio. Sin olvidar los diferentes interdictos creados por el pretor ex profeso para la tutela de la salubridad.

Ademas, hemos podido verificar la existencia de todo un servicio de recogida de residuos, por parte de los extractores o foricarii, junto a los stercorarii que se encargaban de gestionar los residuos, con un control al que se refiere la Tab. Her. l. 56-61, que fija un horario de transporte o paso de los carros o plastrum con la finalidad de evitar no solo la acumulacion de residuos sino, nos atreveriamos a decir, evitar el ruido en las ciudades, es decir, la contaminacion acustica.

Finalmente, no podemos soslayar en esta breve aproximacion la existencia de cierta cultura de reciclaje para determinado tipo de residuos liquidos, organicos y solidos, en este ultimo caso sobre todo de anforas y vidrio, normalmente relacionada con la intensa actividad mercantil y de transporte, lo que probablemente derivo en la adopcion de normas que evitaran la acumulacion de restos de construccion y material ceramico en las ciudades, y que muchas veces tambien pudo derivar en recogida selectiva de residuos, como sucede en la actualidad.

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Tchernia, Andre. "Les urinatores sur l'epave de la madrague de giens", en Navires et commerces de la Mediterranee antique, Hommage a Jean Rouge, Lyon: Comite historique du Centre Est, 1988, pp. 490-497.

Jose Luis Zamora-Manzano (1)

(1) Doctor en Derecho y profesor titular de Derecho Romano en la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, Espana. Profesor tutor del Centro Asociado de las Palmas de la Universidad Nacional de Educacion a Distancia de Madrid, Las Palmas de Gran Canaria, Espana. Correo-e: joseluis.zamora@ulpgc.es Fecha de recepcion: 2 de julio de 2016. Fecha de modificacion: 27 de agosto de 2016. Fecha de aceptacion: 15 de septiembre de 2016. Para citar el articulo: Zamora-Manzano, J. L. "La Administracion romana ante la gestion de residuos y tutela del habitat", Revista digital de Derecho Administrativo, no. 17, primer semestre, Universidad Externado de Colombia, 2017, pp. 69-87. DOI: http://dx.doi.org/ 10.18601/21452946.n17.06.

(2) ANTONIO FERNANDEZ DE BUJAN, Derecho publico romano, Madrid: Civitas, 15.a ed., 2016, pp. 239 ss.; vid. tambien Id., "Instituciones, hechos y actividad de orden administrativo en la experiencia juridica romana", Xornadas e Seminarios: Derecho Administrativo Historico, 1, 2005, pp. 19-158.

(3) Vitrubio, De arch 1.1.10: Disciplinam vero medicinae novisse oportet propter inclinationem caeli, quae Graeci climata dicunt, et aeris et locorum, qui sunt salubres aut pestilentes, aquarumque usus; sine his enim rationibus nulla salubris habitatio fieri potest. Vitruvio en su tratado de arquitectura ya habla de la importancia del lugar y del clima, aludiendo a las caracteristicas del aire, lugar, aguas, salubridad. Vid. en este sentido SASCHA PRIESTER, Ad summas tegulas, Unterchungen zu vielgeschossigen Gebaudeblocken mit Wohneinheiten und Insulae im Kaiserzeitlichen Rom, Roma, 2002.

(4) Alrededor del siglo II a. C. la poblacion rural empieza a emigrar y a concentrarse en los grandes nucleos urbanos, motivada, en muchos casos, por la crisis de los pequenos y grandes propietarios ante los latifundios, la competencia de los productos provinciales de coste inferior y el escaso mercado artesanal que no lograba atraer a este proletariado. Vid. PAOLA PISANI. Uomo, natura, ambientenella letteratura latina, Genova: Compagnia dei librai, 1990, p. 28.

(5) La colina alcanzo unos 30 metros de altura y se formo por acumulacion de los restos de anforas que eran llevados alli, dando origen a un autentico vertedero. Este, como sostiene FILIPPO COARELLI, Roma, Roma-Bari: Laterza, 1981, p. 340, "costituisce l'archivio, ancora in gran parte inesplorato, della storia economica de Roma". Las anforas llegaban del puerto y se depositaban y rompian alli con restos de recipientes que procedian de aceites y vinos, por ello normalmente se enterraban en cal para evitar los malos olores. Sobre las anforas son dignos de mencion los estudios de HEINRICH DRESSEL, Inscriptiones Urbis Romanae Latinae-Instrumentum domesticum 1-2, Berlin, 1966-1975.

(6) Las patologias de las que adolece el urbanismo romano se deben a la enorme presion demografica que hace que se desarrollen suburbios con calzadas estrechas para el transito, lo que constituyo un foco de propagacion de incendios, principal motivo para la reordenacion de la ciudad.

(7) LAURA SOLIDORO MARUOTTI, La tutela dell'ambiente nella sua evoluzione storica, Lesperienza del mondo antico, Torino: Giappichelli, 2009, p. 41.

(8) EMILIO ALBERTARIO, "L'uso traslato di salubris, salubritas, salubriter nelle fonti giuridiche romane", en Studi di Diritto romano, vol. 6, pp. 183 ss.

(9) RENATE FISCHER. Umweltschutzende Bestimmungen im Romischen Recht, Aachen: Shaker, 1996, pp. 3 ss

(10) La gestion de residuos urbanos y su problematica en las ciudades griegas es puesta de relieve por Estrabon, 14.1.37: [phrase omitted], donde nos informa que la falta de prevision de un sistema de drenaje y alcantarillado subterraneo hizo que los residuos y basuras se acumularan en las calles. Sin embargo nos encontramos con previsiones como la ley de Pergamo, que obliga a los habitantes a limpiar y reparar las vias aledanas, para el estudio y comentario de la ley, vid. ANA RODRIGUEZ GONZALEZ. "Reception of Law: derecho y espacio urbano en dos ciudades de la antiguedad", Rida, 2012, 59, pp. 23 ss.

(11) La disposicion tambien contempla de forma inicial el alejamiento de los lugares de incineracion de cadaveres, una medida que contribuyo a alejar el fantasma de los incendios desde epoca arcaica; vid. CICERON, De Leg. 2.23.58, Credo vel propter ignis periculum. Quod autem addit 'neve urito', indicat non qui uratur sepelin, sed qui humetur. Credo vel propter ignis periculum.

(12) Fira I, n. 39, pp. 272-273. CIL 6.3823.

(13) Con posterioridad existen numerosas intervenciones legislativas por parte de los emperadores como Adriano (Ulpiano 25 ad. Ed., D. 47.12.3.5), que establece una pena de 40 aureos para los que entierran en la ciudad, y la misma para los magistrados que lo permitieren, ordenando ademas que el lugar sea confiscado y los cadaveres trasladados: Divus hadrianus rescripto poenam statuit quadraginta aureorum in eos qui in civitate sepeliunt, quam fisco inferri iussit, et in magistratus eadem qui passi sunt, et locum publicari iussit et corpus transferri. Con posterioridad se prohibio, a fin de preservar las condiciones de salubridad, guardar cadaveres dentro de la ciudad, estableciendose incluso el traslado de los feretros segun establece en una providencia de los emperadores, sancionandose con 50 libras de oro, vid. C.Th. 9.17.6.

(14) Vid., sobre el caracter popular del SC, GIOVANNI PUGLIESE. "Figure processuali ai confini tra iudicia privata e iudicia publica", Studi Solazzi, Napoli, 1948, p. 411, quien sostiene que "per i Romani il proceso per multa era un iudicium publicum, ma nessuna fonte si esprime in questo modo esplicito, solo Cicerone nel in Verr. 2.1.60, 155". En igual sentido, vid. FRANCO CASAVOLA. Studi sulle azioni popolari romane. Le actiones populares, Napoli, 1958, pp. 69 ss.

(15) Fira I, 53, p. 306.

(16) ... eas proticus Nero sua pecunia exstructurum purgatasque areas dominis traditurum pollicitus est. addidit praemia pro cuiusque ordine et reifamiliaris copiis, finivitque tempus, intra quod effectis domibus aut insulis apiscerentur. ruderi accipiendo Ostienses paludes destinabat, utique naves, quae frumentum Tiberi subvecta[v] issent, onustae rudere decurreren ...

(17) ... id repente solltudinis erat-spatium urbis pedibus emensa, vehiculo, quo purgamenta hortorum eripiuntur, Ostiensem viam intrat nulla cuiusquam misericordia quia flagitiorum deformitas praevalebat.

(18) En relacion a las anforas, que constituyen uno de los contenedores comerciales estandar de la epoca, debemos senalar la existencia de dos clases: las multiuso, destinadas a fruta y vino, y otras de un solo uso, para aceite ygarum. Las primeras, normalmente, eran reutilizables, y existen fuentes que atestiguan el uso y reciclaje de estos contenedores, asi existian las lagonarii o lagunarius, que se encargaban de esta funcion entre el Aventino y el Tiber, por tanto cerca del Foro Boario, en las murallas Servianas, como se desprende de CIL VI. 9480 LEONTIA QVE DEFVCTA EST IDVS SEPTBENE MERENTI IN PACE AD PORTA TRIGEMINA LAGUNARA.

(19) ELIO DE MAGISTRIS. Structurae, ricerche su tecniche costruttive e monumenti antichi, Napoli: Loffredo, 2010, pp. 111 ss.

(20) Sobre este conglomerado se pueden citar dos fuentes de referencia: Vitrubio, De arch. 8, 6, 14: sin autem loca dura erunt aut nimium venae penitus fuerint, tunc signinis operibus ex tectis aut superioribus locis excipiendae sunt copiae. in signinis operibus haec sunt fa--cienda. uti harena primum purissima asperrimaque paretur, caementum de silice frangatur negra-vius quam librarium, calce quam vehementissima mortario mixta ita ut quinque partes harenae ad duas respondeant. eo tum fossa ad libramentum altitudinis quod est futurum calcetur vectibus ligneisferratis. parietibus calcatis in medio quod erit terrenum exinaniatur ad libramentum infi--mum parietum. hoc exaequato solum calcetur ad crassitudinem quae constituta fuerit. En igual sentido, vid. PLINIO, Nat. hist, 36, 173.

(21) Sobre la Tabla de Heraclea, descubierta en 1732, existe abundante literatura que se detiene en los problemas que presenta esta ley, respecto de su aplicacion general o de ambito municipal, ya que muchas normas hacen referencia a la ciudad de Roma, respecto de los problemas en cuanto a su armonizacion de contenidos per saturam rogare, e incluso en lo que hace a su datacion, donde, en opinion de ALVARO D'ORS, "Nuevos datos de la ley Irnitana sobre jurisdiccion municipal", SDHI, 49, 1983, pp. 20-21, "tenemos un dato seguro para afirmar que Augusto dio una ley municipal, y nada impide pensar que se trata de la lex Iulia Municipalis que suele atribuirse a Cesar. La verdad es que esta atribucion se habia establecido en base a una identificacion de esa ley con la Tabula Heracleensis, pero, una vez que esta identificacion parece equivocada, no hay inconveniente en atribuir esa ley a Augusto y no a Cesar". En este sentido, el autor se apoya en la inscripcion CIL V 2864 = Dessau 5406, que se puede referir mas, por la epoca, a Augusto. Excederia de nuestro cometido hacer un analisis sobre todos los problemas que suscita la misma.

(22) Se plantea incluso si realmente el documento tenia una sanctio y si del final de la disposicion (l. 159 ss.) se infiere que se trata de un pseudo estatuto: "it as a particular sort of quasi-legal document, with for example a quasi sanctio, and thought analysis of the implications inherent both in waht it is, and what it pretends to be", segun EDWARD BISPHANT. "The End of the Tabula Heracleensis a por man's sanctio?", Epigraphica, 59, 1997, p. 156. Aunque existen tesis dispares sobre si fueron normas romanas elaboradas por los propios heracleotas con fines practicos o si fue, por ejemplo, una ley de confirmacion general de legislacion cesariana, lo cierto es que hasta su naturaleza juridica plantea numerosos interrogantes sobre si ademas se trato de una ley que regularia la jurisdiccion local en los municipios de toda Italia.

(23) La edicion que manejamos es la de MICHAEL H. CRAWFORD. Roman Statutes, vol I, London, 1996, pp. 354 ss., sobre literatura p. 355. Id., Fira I. 240, CIL 1.206 = 593.

(24) Ademas, a los cinco dias de su nombramiento deben sortear la parte de la urbe hasta los mil pasos que le corresponden a cada uno para el ejercicio de su competencia. l. 24 Tab. Her. : iei in diebus V proxumeis quibus eo mag(istratu) designatei erunt eumue mag(istratum) inierint inter se paranto aut sortiunto, quae in partei urbis quisque eorum uias publicas in urbem Roma(m) p(assus) M reficiundas sternendas curet, eiusque reiprocurationem habeat.

(25) SILVIO PANCIERA. "Nettezza urbana a Roma. Organizzazione e responsabile", en Sordes Urbis, Roma, 2000, p. 99; el autor senala que "la Tabula non puo in alcun modo essere utilizzata per sostenere che era sui cittadini che le autoririta scarivano l'onere di tener pulita Roma".

(26) L. 32-45: Quemquomque ante suun aedificium uiam publicam h(ac) l(ege) tueri oportebit, quei eorum eam uiam arbitratu aed(ilis), quois oportuerit, non tuebitur, eam uiam aed(ilis), quonius arbitratu eam tuerei oportuerit, tuendam locato, isque aed(ilis) diebus ne minus X antequam locet aputforum ante tribunal suom propositum habeto, quam uiam tuendam et quo die locaturus sit e<t> quorum ante aedificium ea uia sit, eisque quorum ante aedificium ea via erit procuratoribusue eorum domun denuntietur facito, se eam uiam locaturum et quo die locaturus sit, eamque locationem palam in foro per q(aestiorem) urb(anum) eumue quei aerario praeritfacito. quanta pecunia eam uiam locauerit, tamtae pecuniae eum eos[q]ue, quorum ante aedificium ea uia erit, pro portioni quantum quoiusque ante aedificium uiae in longitudine et in latitudine erit, q(uaestor) urb(anus) queiue aerario praeteri in tabula<s> publicas pecuniaefactae referendum cu<r>ato. Ei <q>u<e>I eam tuendam redemerit, tamtae pecuniae eum eosue adtributio sine d(olo) m(alo). Sei is quei adtributus erit eam pecuniam diebus XXX proxum<e> is, quibus ipse aut procurator eius sciet adtributionem erit, non soluerit neque satis fecerit, is, quamtae pecuniae adtributus erit, tamtam pecuniam et eius dimidium ei, quoi adtributus erit, da<r>e debeto, inque eam r<e>m is, quoquomque de ea re aditum erit, iudicem iudicimue ita dato, utei de p ecunia credita <iudicem> iudicium[q]ue dari oporte<re>t.

(27) Vid. el amplio analisis de RODRIGUEZ GONZALEZ, ob. cit., p. 397, donde destaca la existencia del procedimiento especifico de vinculacion de los arrendatarios a los propietarios de los edificios a traves de la adtributo y considera (p. 410) que "il convenuto ha poche possibilita per evitare la condanna: potrebbe, ad esempio, far valere la solutio del debito, nel caso in cui abbiagia effettuato il pagamento, oppure eccepire che il termine di trenta giorni non e scadutto--fatto che determina la perdita della causa da parte dellattore per pluris petitio".

(28) Tab. Her. l.27.

(29) Tab. Her. l. 50--51.

(30) ANTONIO PALMA. Iura vicinitatis, Solidarieta e limitazioni nel rapporto di vicinato in diritto romano dell'eta classica, Torino, 1988, p. 122.

(31) Respice nunc alia ac diversa pericula noctisquod spatium tectis sublimibus unde cerebrum testa ferit, quotiens rimosa et curta fenestris vasa cadant, quanto percussum pondere signent et laedant silicem. possis ignavus haberi et subiti casus inprovidus, ad cenam si intestatus eas: adeo tot fata, quot illa nocte patent vigiles te praetereuntefenestrae. Ergo optes votumqueferas miserabile tecum, ut sint contentae patulas defundere pelves Juvenal Sat. 3.268-277, en su retrato acido e ironico de la sociedad romana nos comenta los peligros de la ciudad y sobre todo, en la noche, la necesidad de hacer testamento si se iba a una cena, por los peligros que albergaba el transito de la ciudad ante los vertidos que se realizaban desde las insulae. Muchas veces se lanzaban las orinas desde los pisos superiores, ya que en ellos no podian existir latrinae ni pozos negros, solo existia la alternativa de tener lasanae o matellae, recipientes que muchas veces se vertian directamente en los sumideros o cloacas. Debemos tener en cuenta la gran cantidad de residuos urbanos que generaba la ciudad de Roma y que afectaba a la salubridad de toda la ciudad, vid. ALEXANDER SCOBIE. "Slums, sanitation and morality in the roman world", Klio, vol. 68, no. 2, 1986, pp. 412 ss.

(32) Vid. sobre las similitudes de la norma con la Tabula Heracleensis (l. 20-79) y la Lex Irnitana (c. 19) en cuanto a las funciones de los ediles, JULIO MANGAS. Leyes coloniales y municipales de la Hispania romana, Madrid, 2001, p. 37.

(33) Si observamos la organizacion municipal de Opitergium, se establecia en relacion a nuestra materia que los ediles y los quatuorviri aedilicia potestate ejercitaban la policia de la ciudad y aquella sobre los mercados, auxiliados por los apparitores, verificando los productos en mal estado o la salubridad de los mismos y las vias publicas. GIAMBATTISTA IMPALLOMENI. "L'inquadramento giuridico delle colonie e dei municipi (Iula Concordia e Opitergium) nell'ambito dell'Impero Romano", Index, 26, 1998, pp. 7 ss.

(34) Vid. WARNER ECK. Die Verwaltung des Romischen Reiches in der hohen Kaiserzeit, Basel, I, 1995, pp. 290 ss, con abundantes referencias epigraficas.

(35) SILVIO PANCIERA. Nettezza urbana, cit., p. 102.

(36) Praetor ait: "quo minus illi viam publicam iterve publicum aperire reficere liceat, dum ne ea via idve iter deterius fiat, vim fieri veto".

(37) OLIVIA F. ROBINSON. Ancient Rome. City planning and administration, London, 1992, pp. 59 ss.,particularmente sobre la limpieza de las calles, vid. pp. 69-73.

(38) ULPIANO, 68 ad. Ed. D. 43.11.1.2

(39) [phrase omitted]

(40) [phrase omitted], Papiniano, de off. Aed. D. 43.10.1 pr.

(41) Locus vel fossa extra civitatem in quam publicarum latrinarum stercora egeruntur in quem scilicet locum corpora sanctorum martyrum causa despectionis iactabantur: GOETZ, Corpus Glossarium Latinorum, 1898, p. 584.

(42) LAURA SOLIDORO MARUOTTI. La tutela dell'ambiente, cit., pp. 87 ss., "la tutela giurisdizionale si concretizzo in una serie de interdetti de cloacis, intesi ad assicurare il buon funzionamiento delle cloache, pubbliche e private".

(43) PAULO, lib. sing de Usuris, D. 22.1.17.5, nos comenta los intereses que el fisco cobra de estos, Fiscus ex suis contractibus usuras non dat, sed ipse accipit, ut solet a foricariis, qui tardius pecuniam inferunt, item ex vectigalibus cum autem in loco privati successit, etiam dare solet. Sobre la recogida de orina, Marcial, VI. 93.1-2: Tam male thais olet quam non fullonis avari/ testa vetus media sed modo fracata via. Juvenal III. 34-38: quondam hi cornicines et municipalis harenae perpetui comites notaeque per oppida buccae munera nunc edunt et, verso pollice vulgus cum iubet, occidunt populariter, inde reversi conducuntforicas, et cur non omnia?

(44) ULPIANO, 18 ad Sab., D. 7.1.15.1: stercorandis latrinis praeponat.

(45) A este problema alude Juvenal con su ingenio satirico respecto de la sociedad romana en III. 232-238: nam quae meritoria somnum/admittunt? magnis opibus ormitur in urbe/ inde caput morbi. raedarum transitus arto/vicorum in flexu et stantis convicia mandrake/eripient somnum Druso vitulisque marinis.

(46) OLIVIA F. ROBINSON. Ancient Rome, cit., p. 81.

(47) PAOLA PISANI. Uomo, natura, cit., p. 52. Al margen de esta regulacion hubo una preocupacion por el trafico peatonal, por ello se procedio a reforzar las vias peatonales para poder descongestionar otras, al mismo tiempo que se potencio la construccion de porticos, como nos comenta Suetonio Ner. 16: additis porticibus quaefrontem insularum protegerent, si bien esto ultimo fue debido a las politicas de remodelacion urbanistica. En la propia Tab. Her. l. 68 se menciona como deben de estar los porticos libres para el trafico peatonal, de manera que esten abiertos y no cerrados: legibus procuratio est erit, ne quis in ieis loceis inue ieis porticibus quid inaedificatum inmolitomue habeto, neue ea loca porticumue quam possideto neue eorum quod saeptum clausumue habeto quo minus eis loceis porticibusque populus utatur pateantu.

(48) Quibus diebus virginis Vestales re<gem> sacrorum flamines plostreis in urbe sacrorum publicorum p(opuli) R(omani) caussa uehi oportebit, quaeque plostra triumphi causa, quo die quisque triumpha<b>it, ducei oportebit, quaeque plostra ludorum <caussa> quei <urbei> romae <p(ropius)ue> urbi Romae propius <p(assus)M> publice, feient, inue pompam ludeis circiensibus ducei agei oput erit, quo[ue] minus earum rerum causa eisque diebus plostra interiu in urbe ducantur agantur, e(ius) h(ac) l(ege) n(ihilium) r(ogantur)

(49) Existen varias referencias literarias a este tipo de vehiculos, como se desprende, entre otras, de Val. Max. 1.7: "... corpus enim suum a caupone trucidatum tum maxime plaustro ferri ad portam stercore coopertum. tam constantibus familiaris precibus conpulsus protinus ad portam cucurrit et plaustrum, quod in quiete demonstratum erat, conprehendit cauponemque ad capitale supplicium perduxit", y de Tacito, Ann. 11.32: "... spatium urbis pedibus emensa, vehiculo, quo purgamenta hortorum eripiuntur ...".

(50) WARNER ECK. "Verkehr und Verkehrsregeln in einer antiken Grosstadt. Das Beispiel Rom. Stadtverkehr in der antiken Welt", Palilla 18, 2008, p. 61.

(51) Existen referencias especificas a los carros que son destinados a la limpieza y recogida de estiercol: ULPIANO, 20 ad Sab., D. 33.7.12.10: "et plaustra quibus stercus evehatur ..."; tambien Tacito, Ann. 11.32.3: "... vehiculo quo purgamenta hortorum excipiuntur ...". Sin lugar a dudas, fue el medio de locomocion de transporte urbano por excelencia y tambien con los que se solian producir numerosos incidentes, como el celebre caso que nos comenta Alfeno del Capitolio, 2 dig., D. 9.2.52.2, en sede ad legem Aquiliam.

(52) Se establecio toda una red de alcantarillado para evacuacion de residuos procedentes de los banos publicos y las foricae o latrinas, unas 144 aproximadamente, segun el Curiosum sobre los regionarios; vid. BARRY HOBSON. Latrinae et foricae. Toilets in the Roman World, London, 2009, p. 5; la evacuacion tenia lugar aprovechando la red publica de aguas, para que los residuos fueran conducidos a rios o al mar, en algunos casos tambien existian pozos negros que probablemente eran vaciados por los stercorarii, valiendose para ello de los carros que hemos senalado. Asimismo, contaban con una red de aguas de reserva que era empleada para la limpieza de las cloacas; vid. FRONTINO, Aqued. 2.3.

(53) Vid. VARRO, rust. 1.38.2: Quae loca in agro stercoranda, videndum, et qui et quo genere potissimum facias: nam discrimina eius aliquot. Stercus optimum scribit esse Cassius volucrium praeter palustrium ac nantium. De hisce praestare columbinum, quod sit calidissimum ac fermentare possit terram. Por su parte, Columela, en su obra de re rustica, del ano 42, hace referencia al uso del estiercol humano: 10.85 ... solido vel stercore aselli/ armentive fimo saturet ieiunia terrae/ ipseferens holitor diruptos pondere qualos/pabula nec pudeat fisso praeberenovali/ immundis quaecumque vomit latrina cloacis, 11.3.12: Optimum vero stercus est ad hunc usum asini, quia minimum herbarum creat, proximum vel armenti vel ovium, vid. tambien, entre otras, PLINIO, Nat. Hist. 18.6, y VARRO, rust. 1.6.24, 2.14.1-3,8,5,10.

(54) OLIVIA F. ROBINSON. Ancient Rome, cit., p. 74.

(55) PAOLA PISANI. Uomo, natura, cit., p. 52. Sobre el ruido de la ciudad y el estruendo del habitat hay numerosas fuentes que dan testimonio de lo estrepitosa que era Roma, vid. MARCIAL 12.57, 9.68, 10.74, 12.57, 12.68. Asimismo, sobre la falta de seguridad por arrojar los desperdicios y residuos desde las ventanas, vid. Juvenal 2.238-248, 3.268-277.

(56) Existia toda una compleja red industrial de lavanderias en la periferia de Roma, como nos informa MARCIAL, Ep. 6.93: Tam male Thais olet quam non fullonis auari/testa uetus media, sed modo fracta uia/non ab amore recens hircus, non ora leonis/non detracta cani transtiberina cutis/pullus abortiuo nec cum putrescit in ouo/ am ph ora corrupto nec uitiata garo/Virus ut hoc alio fallax permutet odore/deposita quotiens balnea ueste petit/psilothro uiret aut acida latet oblita creta aut tegitur pingui terque quaterque faba/ Cum bene se tutam per fraudes mille putauit/ omnia cum fecit, Thaida Thais olet.

(57) PLINIO, Hist. Nat: Surdis etiam rerum sua cuique sunt venena ac minimis quoque philyra coci et polline nimium salem cibis eximunt, praedulcium fastidium sal temperat, nitrosae aut amarae aquae polenta addita mitigantur, ut intra duas horas bibi possint, qua de causa in saccos vinarios additur polenta ...

(58) SUETONIO VESP. 23.3: Reprehendenti filio Tito, quod etiam urinae vectigal commentus esset, pecuniam ex prima pensione admovit ad nares, sciscitans num odore offenderetur, et illo negante: Atqui, inquit, e lotio est. Nuntiantis legatos decretam ei publice non mediocris summae statuam colosseam, iussit vel continuo ponere, cavam manum ostentans et paratam basim dicens. Ac ne in metu quidem ac periculo mortis extremo abstinuit iocis. Nam cum inter cetera prodigia Mausoleum derepente patuisset et stella crinita in caelo apparuisset, alterum ad Iuniam Calvinam egente Augusti pertinere dicebat, alterum ad Parthorum regem qui capillatus esset, prima quoque morbi accessione: Vae, inquit, puto, deus fio. Paulo en sus resp. 14, D. 22.1. 17.5, nos habla de como el fisco cobra a los foricarii: Fiscus ex suis contractibus usuras non dat, sed ipse accipit ut solet a foricariis, qui tardius pecunian inferunt ...

(59) TACITO, Ann. 15.43.1.

(60) PIERO GIANFROTTA. "I rifiuti sommersi", Sordes urbis, Roma, 2000, pp. 25 ss., el autor, hablando de los sordes navales, trae (p. 31, fig. 4) los restos de una embarcacion cuya abertura central demuestra la existencia de barcos destinados a dragar el fondo de los puertos. En relacion con los restos arqueologicos de este tipo de embarcaciones, vid. estudio cit. por el autor en Patrice PoMEY, "Les epaves grecques et romaines de la place Jules-Verne a Marseille", CRAI, 1995, pp. 459-484, en pp. 468-469 alude a ese tipo de embarcaciones cuando senala: "Lexistence de ces navires dotes d'un puits central, ouvert sur la mer et surmonte d'un caisson interieur, etait jusqu'a present totalement inconnue dans l'Antiquite. La question se pose donc de savoir quelle pouvait etre la fonction de ce puits et l'usage de ces navires. Selon l'ensemble de leurs autres caracteristiques (fond plat, forte membrure, etancheite importante, nombreuses reparations), il est vraisemblable que l'on est en presence de navires de travail et, d'apres le contexte, de bateaux de servitude portuaire".

(61) ANDRE TCHERNIA, "Les urinatores sur l'epave de la madrague de giens", en Navires et commerces de la Mediterranee Antique, Hommage a Jean Rouge, Lyon: Comite historique du Centre Est,1988, pp. 490-497, destaca la recuperacion de anforas. Tambien en extracciones de pecuniae desde finales de la Republica, TIT. LIV. XLIV.10.3 "Incautior Nicias Pellae proiciendo pecuniae partem quae fuerat ad Phacum sed in re emedabili visus lapsus esse, quod per urinatores omnis ferme extracta est. Tantusque pudor regi pavoris eius fuit ut urinatores clam interfici iusserit ...".

(62) Quae plostra noctu in urben inducta erunt, quo minus ea plostra inania aut stercoris, exporandei causa post solem ortum h(oram) X diei bubus iumenteisue iuncta in u(rbe) R(oma) et ab u(rbe) R(oma) p(assus) Messe liceat, eius h(ac) l(ege) mihilum rogatur Tab. Her. 66-67.

(63) Dentro de la propia ciudad tambien podian existir vertederos, de hecho, para Antioquia encontramos que en la Oratio 50 de Libanio se alude a la peticion al emperador Teodosio para que obligue a los campesinos que llegan con sus carros a llevarse restos de construccion y residuos fuera de la ciudad.

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Author:Zamora-Manzano, Jose Luis
Publication:Revista Digtal de Derecho Administrativo
Date:Jun 1, 2017
Words:9791
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