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La accion policial en un territorio periferico. La justicia en la parroquia de Manizales 1855-1865.

The police action in a peripheral territory. Justice in the parish of Manizales 1855-1865

Acao policial em um territorio periferico. A justica na paroquia de Manizales 1855-1865

Introduccion

De boca en boca pasan las historias de los esplendores que hay mas al sur, de la fertilidad de las tierras y el abandono del poder (1).

Octavio Escobar, al narrar las hazanas de uno de los colonos que iniciaron el poblamiento de Neira y Manizales, puso en sus bocas las ideas que los motivaban: <<alla no importa los gamonales, ni las guerras, ni los terratenientes, ni las leyes: Esta tierra es nuestra>> (2). Unas decadas atras, Victoriano Velez publico su novela Del Socavon al Trapiche en la que, al describir el poblamiento inicial de Manizales, senalo como una caracteristica fundamental el habito de los antioquenos por <<organizarlo todo, sin mucha letra>> (3). Y a comienzos del siglo XX, Bernardo Arias Trujillo, en su novela Risaralda, describio la colonizacion <<blanca>> en el Valle del Risaralda a traves de la narracion de un personaje ficticio, el manizaleno Francisco Jaramillo, quien llevo la <<modernidad>> al <<salvaje>> sopinga. A este personaje Arias lo describio como un hombre de buen obrar, <<su palabra es oro en pano y los que han tenido con el trato y negocios saben que ella vale mas que escrituras protocolizadas y con lunares de estampilla>> (4).

La literatura ha contribuido a difundir la idea de que el poblamiento de Manizales fue el resultado del impulso de los colonos, quienes en su busqueda de tierras para labranza, llegaron a colonizar el sur del territorio antioqueno, al tiempo que enfatizo en la ausencia de instituciones estatales en esos territorios por demas perifericos. Esta imagen de Manizales como un espacio en donde primaba la ausencia de autoridades se traslado de la literatura a los trabajos de los historiadores de la ciudad. Asi J. Parsons, siguiendo a Frederic Turner (5), explico el proceso de <<la colonizacion antioquena>> (6), perspectiva que en buena medida ha persistido hasta nuestros dias (7).

Este articulo es deudor en buena parte de los desarrollos de la historiografia en los ultimos anos que reconoce los territorios de frontera no como espacios vacios de poder y con escasas interacciones sociales (8), sino todo lo contrario; aqui seguimos los planteamientos de sol Lanteri al considerarlos como un ambito dinamico, signado por la presencia e interaccion de multiples agentes que se relacionaban y desarrollaban prestamos culturales y a la vez generaban un ambito de interaccion social (9).

A lo largo del siglo XIX en toda America Latina se desplegaron procesos de poblamiento de territorios en los que tanto actores sociales como agentes intervinientes coincidieron en denominarlo <<colonizacion>> (10). En medio de este movimiento de personas se creo la parroquia de Manizales en el centro occidente de la Nueva Granada en 1849.

La creacion de Manizales implico la instauracion de un gobierno, es decir, de un orden de policia (11) con sus respectivas autoridades locales: un alcalde que tenia funciones de gobierno y de policia, un jefe de policia que protegia el orden, la sanidad, la moralidad y ademas podia llevar a cabo juicios en su despacho y un juez lego (12). Evidentemente, estos individuos con escasos recursos, formacion y lejos del jefe politico del canton dificilmente podrian ser considerados burocratas en el sentido indicado por Weber. Sin embargo, ellos, junto al comisario, dotado de la <<vara de la justicia>> (13), eran los rostros visibles del Estado en la Parroquia, y, seguramente, para muchos de los hombres y mujeres que vivieron durante el tiempo de nuestro estudio fueron la unica representacion del Estado que vieron en sus vidas (14).

En este orden de ideas, la distancia geografica que separaba a la parroquia de Manizales de Medellin o sonson no fue obice para que en esta se aplicara la justicia de primera instancia en materia criminal, la cual estuvo a cargo de los alcaldes, jefes de policia, jueces y comisarios que representaban y estaban respaldados en sus funciones por codigos, juzgados, tribunales y carceles (15). Cabe anotar que la administracion de justicia advertia que en los juicios ordinarios eran el alcalde y el jefe de policia los encargados de indagar sobre contravenciones a la ley de policia general, resolver o mediar en los conflictos entre los vecinos, e imponer multas y sanciones.

Precisamente reconocer la existencia de esta institucionalidad permitira cuestionar la creencia de que Manizales era una sociedad en la que reinaba el caos y el desorden, y, por lo tanto, carente de instancias judiciales (16). Por el contrario, el caracter periferico de este conglomerado no fue obice para que las autoridades provinciales intentaran mediante distintos mecanismos institucionales regular las relaciones entre los vecinos y crear un orden de policia; por supuesto, esta perspectiva no desconoce la dificultad que tuvieron en implantarlo y tampoco nos interesa evaluar el exito o fracaso de este. Sobre lo que queremos llamar la atencion es la interaccion que se dio entre el Estado y la sociedad a traves de los juicios por infraccion de policia (17).

Este trabajo pretende hacer una aproximacion a la administracion y el funcionamiento de la justicia de primera instancia en los juicios de policia en el distrito parroquial de Manizales entre 1855 y 1865. Para ello estudiaremos 38 sumarios de policia correccional y 36 cuadernos de prueba, llevados a cabo por el alcalde o jefe de policia de la parroquia contra mas de doscientos individuos por infraccion de juegos prohibidos, prostitucion, vagancia, robo, hurto, heridas, rinas e irrespeto a la autoridad. A traves de este analisis, pretendemos mostrar hasta donde llego la capacidad del Estado neogranadino para instaurar un orden en una sociedad periferica y el papel que jugaron los actores sociales judicializados, ya que ellos no fueron simples espectadores sino que participaron, alteraron y utilizaron los procesos de normalizacion de sus practicas, aprovechando, precisamente, la condicion periferica --y en este caso tambien limitrofe--de la parroquia para negociar las penas, acusar a sus enemigos, defenderse de la justicia y huir cuando no habia mas que hacer (18). En este sentido, seguimos los planteamientos de Maria silva Di Liscia y Ernesto Bohoslavsky para destacar tanto las practicas coercitivas de las dirigencias estatales y sociales como las practicas de los sujetos sobre los que esta coercion se ejercio (19).

Estudiar la experiencia historica de los juicios de policia en la parroquia de Manizales pone el problema historico del Estado a ras de tierra, en un nivel de analisis que creemos permitira explicar mas detalladamente su interaccion con la sociedad ya que la parroquia fue la celula mas pequena de la organizacion politica administrativa de la sociedad neogranadina durante el siglo XIX. No se trata tampoco de contraponer a la imagen recreada por la literatura una en la que la coaccion estatal funciono a la perfeccion y los codigos y leyes se aplicaban a rajatabla; en realidad, preferimos el punto intermedio en el cual se reconozcan los intentos por instaurar un cierto orden y coaccion, no vigilando y castigando comportamientos punitivos en el sentido planteado por Foucault, sino teniendo en cuenta las dificultades que asumieron los escasos funcionarios que a veces con sus propios recursos economicos (20) debieron hacer frente a los gastos de transporte y papeleria en los juicios de policia en este territorio (21).

El trabajo se divide en tres partes: en la primera contextualizamos el origen de la parroquia de Manizales, en la segunda identificamos el tipo de individuo que fue constantemente judicializado, y en la tercera mostramos los usos de la justicia por parte de estos individuos. Al final, las conclusiones evidenciaran los resultados de la investigacion en materia de la intervencion del Estado en las vidas de los vecinos y el conocimiento y uso que estos hacian de la justicia para defenderse.

Poblamiento inicial y establecimiento de un orden de policia

La necesidad de establecer un conglomerado en la zona limitrofe con la provincia del Cauca tuvo un doble proposito: permitio a algunos antioquenos que se movilizaron hacia el sur de la provincia de Antioquia el desarrollo de una poblacion dedicada al comercio y la produccion agricola, y al Estado la expansion de su radio de accion en la Cordillera Central.

El impulso de la migracion lo dio el Decreto 1877 del 29 de diciembre de 1848 firmado por el presidente Tomas Cipriano de Mosquera, sobre adjudicacion de tierras baldias para el establecimiento de una nueva poblacion en la provincia de Antioquia, en el camino que conducia de esta a la de Mariquita y mediante el cual se asignaron doce mil fanegadas de tierras baldias en La Inmediacion de Montano, jurisdiccion del distrito parroquial de Neira (22). Aunque este decreto parecio desconocer la solicitud de propiedad que habia presentado la empresa Gonzalez salazar & compania, ciertamente sirvio para que llegaran los primeros pobladores hacia 1848 (23) y el 12 de octubre de 1849 fue sancionada la ordenanza que creo el distrito parroquial de Manizales cuyos limites fueron fijados asi:
   [...] los que dividen la provincia de Antioquia de la
   del Cauca por el rio Chinchina hasta la cordillera
   nevada del paramo del Ruiz; esta cordillera hacia el
   norte hasta los nacimientos del rio Guacaica; este
   abajo hasta su desague en el Cauca, y este arriba hasta
   la boca del Chinchina, entendiendose que el Chinchina
   es aquel que queda al sur de la Provincia y nace
   en lo mas alto de la cordillera del Paramo del Ruiz (24).


La parroquia de Manizales fue erigida como cabecera del distrito del mismo nombre y constituida ademas por los barrios La Linda, El Tablazo, Sierra Morena y la Enea, quedando agregados al canton de Salamina, cuya cabecera era la poblacion de Sonson (25). En febrero de 1851, este poblado alcanzo los 2793 habitantes en 476 viviendas, equivalentes a unidades familiares de 6,2 habitantes y compuestos por los padres, hijos y agregados que en su mayoria habian viajado cientos de kilometros desde Rionegro, Abejorral, Sonson, pasando por Salamina, Pacora, Aranzazu y Neira. De estos, solo 650 vivian en el poblado o area urbana y el resto estaba repartido en las fracciones de La Linda, El tablazo, La Enea y Sierra Morena (26).

Este pequeno poblado, no mas que un desordenado conjunto de casas y de ranchos de bahareque con techo de cascaras de cedro y hojas de yarumo, permitio afianzar el territorio de la gobernacion de Antioquia y proteger las rutas hacia el Cauca y Mariquita (27). El acuerdo firmado por el gobierno nacional con la compania Gonzalez & Salazar, propietaria de la concesion de los terrenos, sirvio de acicate para impulsar que nuevos pobladores llegaran al recien ocupado territorio (28). En octubre de 1853, habian llegado 1279 nuevos habitantes aumentando la poblacion total a 4072, de los cuales 835 contaban con casa, labranza y establecimientos agricolas, es decir, eran vecinos; esto representa una disminucion en el promedio de las unidades familiares a 4,8 miembros, reforzando la idea de que el poblamiento se hizo con base en unidades familiares y no de individuos dispersos (29).

Hacia 1870 Manizales alcanzo los 10.562 habitantes, distribuidos de la siguiente manera: Manizales 3890, La Linda 763, Sierra Morena 944, La Enea 876 y las nuevas poblaciones de La Cabana 1261, El Rosario 1133, El Tablazo 623 y El Aguila 1072 (30). La existencia de este conglomerado urbano implico el establecimiento de un orden de policia que si bien seria una extension del de la capital de la provincia y luego del Estado Soberano de Antioquia, debia ser el producto de una sociedad recien implantada que se encontraba a mas de una semana de distancia de la capital provincial y federal, en zona limitrofe con la provincia del Cauca y con una poblacion variopinta en su origen (31).

Dicho orden se expreso en el aparato coactivo del Estado, representado por el jefe de policia y el jefe municipal, encargados de imponer el orden de policia en su jurisdiccion (32). Asi, desde mediados de 1853, la parroquia construyo un reglamento de policia, que dispuso las condiciones de convivencia minimas de los vecinos del distrito, y se faculto al alcalde para seguir procesos contra los individuos que rompieran el orden (33). Sin embargo, la presencia de un ayuntamiento compuesto por los notables locales, emigrantes de las poblaciones de Sonson, Rionegro y Abejorral, que gracias a sus fortunas pasaron de campesinos del norte a patricios en el sur, hicieron del establecimiento del orden un proceso de negociacion permanente entre las autoridades de la capital y la sociedad local (34).

Asi lo noto Manuel Pombo, quien en su recorrido por la parroquia de Manizales en 1852 se pregunto si en este territorio antioqueno debia prevalecer el regimen represivo y conservador, debido a que el espiritu de los antioquenos era <<precipitado>>, <<inatajable>> y motivado unicamente por el <<interes material>>. Su respuesta fue que <<no es del ejercicio del derecho de lo que se puede desconfiar, sino que al par de el es preciso tambien que se ejercite su correlativo, el deber, por medio de las sanciones que hagan eficaz su cumplimiento>>. Para Pombo, la cercania del Cauca hacia necesario que la parroquia de Manizales desplegara unas normatividades que mantuvieran cierto control en la poblacion. Por eso, creia necesario e <<indispensable obrarles conjuntamente la politica y la moral: sin las inspiraciones de la libertad>> para evitar que cayeran en la anarquia (35).

Resulta interesante encontrar en los libros del Archivo Municipal de la primera decada de vida de la parroquia de Manizales procesos sumariales por juegos prohibidos, bailes, vagancia, prostitucion, rinas, irrespetos a la autoridad y fraudes, sobre todo teniendo en cuenta el numero de habitantes que albergaba la parroquia. La razon se debe a que desde mediados de la decada del cuarenta los legisladores castigaban a los vagos enviandolos a los poblados nuevos (36). De esta manera, resolvian dos problemas: se quitaban de encima a los jugadores prohibidos, prostitutas, ladronzuelos, estafadores y picaros que trastornaban el orden de policia en las parroquias con tradicion, y por otro lado sumaban pobladores a los proyectos de ocupacion de territorios escasamente poblados (37). De esta manera, los nuevos pobladores llevaban consigo a las parroquias recien creadas las practicas de alcoholismo, juego, hurto, fraudes y prostitucion que los habian conducido a ser judicializados por vagancia (38).

Los actores del delito

La preocupacion de las autoridades por los comportamientos de los habitantes se puede entender mejor si analizamos la legislacion. Tanto el codigo penal de 1837, como la ley de policia general de 1841, la de 1856 (durante el periodo federal) y la adicional y reformatoria a esta (39) insistieron en regular las conductas individuales. En estas se destaca como una de las causas mas perseguidas los juegos prohibidos (40). Si bien el codigo penal de 1837 sancionaba con multas de diez a doscientos pesos a aquellas personas que jugaran juegos de suerte o de azar, siempre y cuando en ellos se apostara dinero o cualquier cosa de valor (41), en la ley sobre policia general de Antioquia de 1856 esta medida continuo, pero definiendo un juego de azar como aquel en el cual las habilidades y destrezas del jugador no intervienen en el resultado final. De esta manera el billar, el ajedrez y las damas quedaron clasificados como permitidos, al igual que los juegos de azar, las loterias y rifas que eran reguladas por las autoridades. En cambio, los juegos de dados, naipes, treinta y una y montes fueron clasificados como prohibidos y sus jugadores perseguidos por la justicia por el delito de jugar o tener en sus casas juegos prohibidos por la ley.

A pesar de que la legislacion intento imponer un orden de policia castigando comportamientos inmorales como la prostitucion, la vagancia o la beodez (42), en el caso de los juegos prohibidos estos no eran clasificados como inmorales (aunque un jugador habitual tambien podia ser castigado por vago) y lo que se castigaba era que los jugadores arriesgaban <<en ellos su dinero o cosa que tenga algun valor>> (43).

sin embargo, la existencia de normas solo implica el esfuerzo del Estado por regular los comportamientos y las relaciones de los vecinos y no su exito, ya que su aplicacion dependio de los hombres encargados de administrar justicia, en este caso el alcalde, el jefe de policia y los jueces parroquiales. Estas circunstancias hicieron de la justicia un negocio supeditado a las relaciones personales de los implicados y a la condicion de las autoridades. Por ejemplo, algunos jefes de policia consideraban que cruzar apuestas a jugadores de dados o naipes era un delito, mientras que para otros este comportamiento se asimilaba al de apostar en peleas de gallos (44). En este sentido, la legislacion, mas que intentar construir un orden moral, procuraba imponer un orden practico y natural en una sociedad periferica que intentaba alcanzar el progreso gracias a la educacion y la disciplina, y en la cual las autoridades debian negociar dicho orden con la sociedad establecida (45).

Esta situacion se evidencia si analizamos las sentencias dictadas durante el periodo de estudio, en las cuales observamos como la legislacion, si bien es citada detalladamente, es al mismo tiempo tergiversada, descontextualizada y manipulada para acomodar las penas o absoluciones dependiendo de los juegos de intereses en los que estuvieran involucrados los implicados y las autoridades.

Analicemos las penas impuestas y veamos el rol que estas jugaron. La legislacion permitia establecer una multa de diez a doscientos pesos para los jugadores o arresto de 3 a 30 dias, o trabajos en obras publicas (46), y para los vagos la multa era de 20 a 100 pesos, tres a doce meses de trabajo en casas de reclusion, treinta a sesenta dias de trabajo en obras publicas, uno o dos anos de trabajo en concertaje o residir en nuevas poblaciones (47). A pesar de esto, ninguna de las sentencias analizadas sobrepaso los 50 pesos. Es mas, la mayoria estuvo entre el rango de los 10 pesos para los jugadores y los 25 para los duenos de las casas. A algunos se les impusieron dias de trabajos en las obras publicas, pero estos se correspondian con el valor de las multas antes senaladas (48) y ninguno fue enviado a prision (49).

Es decir, hubo cierta negociacion entre las autoridades encargadas de imponer la sancion que relativizaba las penas por multas de bajo valor (teniendo en cuenta que en una partida se podian apostar entre 5 y 8 pesos) que cumplian el papel de representar la justicia y el Estado; y por otra parte, los jugadores, miembros de la sociedad local emparentados algunos de ellos entre si cumplian el deber de pagar las multas y contribuir asi con el teatro del Estado (50).

Hace varios anos que Giovanni Levi planteo las diferencias que existen entre aquellos paises en los que la ley restringe la capacidad de los jueces para interpretar la ley, y paises en los que el origen teologico del principio de justicia deja a los jueces un margen muy amplio de interpretacion a traves de lecturas analogicas y equitativas. Levi sostuvo que en estos ultimos se desplego una justicia equitativa, otorgando un mayor rol al juez, ya que este se considera un interprete de la ley mediante lo que el denomino como <<reciprocidad mediterranea>>. Al decir de Levi, existiria <<un sentido comun de justicia>> que muchas veces entra en contradiccion con las reglas juridicas codificadas (51).

Para entender este asunto, hay que recordar que en el periodo senalado Manizales como centro urbano no llego a los 3500 habitantes, si bien pudo haber durante algunos periodos mas personas en transito por ser una ruta de comercio entre Antioquia y el Cauca y muchos de estos forasteros eran jugadores, la poblacion era relativamente pequena y por lo tanto era una sociedad del cara a cara (52), en la que todos se conocian y raramente se podian ocultar secretos (53). De esta forma, las autoridades debian hilar fino para juzgar a los individuos senalados como jugadores y en ultimas negociar las penas para que ambos, autoridades y jugadores, sintieran que habian ganado la disputa juridica. Dicha situacion beneficio al Estado porque permitio su despliegue en un area fronteriza, donde con pocos recursos economicos logro imponer (no en el sentido marxista del termino) un cierto orden de policia. Ahora veamos quienes eran los sujetos indagados, investigados y multados por las autoridades.

La mayoria de los acusados fueron hombres en edad adulta. Las mujeres imputadas eran las esposas de los jugadores como Maria del Carmen sanchez, esposa de Antonio Maria Ospina, Maria Josefa Giraldo, esposa de Francisco Ramirez, la esposa de Eleuterio Buitrago, la de Esteban Patino, la de Nicolas Parra y la de Pablo Pamplona. No encontramos en los expedientes analizados casos de mujeres jugando sin la compania de sus maridos. En cambio, estas si aparecen organizando y siendo anfitrionas de bailes publicos como Damiana Gomez, Pilar salazar, Domitilia Chaverra, Antonia sanchez o en casos de vagancias como prostitutas, mujeres publicas o ladronas como Mariana Gallego (54), Maria del Carmen Torres, Maria Lucy, Rosa, Maria Francisca y Celedonia Lopez (55).

sin embargo, como hemos senalado, la mayoria de implicados en los procesos judiciales fueron hombres. El mayor grupo lo constituian los casados, de oficio agricultores, artesanos y jornaleros. El segundo grupo lo constituian individuos que se identificaron como negociantes, aunque estos en realidad eran jugadores, como se puede colegir al seguir las historias de Ramon Corrales, Antonio Maria Ospina, Ignacio Quintero, Jose Maria Ramirez, Heraclio Lopez, Joaquin Zapata y Juan Crisostomo Montoya (56). En general a estos hombres se les identificaba como si no tuvieran <<modo de vida honesto>> (57).

El tipo de sociedad que se constituyo en la parroquia hizo de la reputacion un valor muy importante, por ello los vecinos debian cuidarse de mostrar que tenian un <<oficio, beneficio, hacienda, renta licita y honesta>> (58); por ejemplo, Jose Maria Chaverra fue acusado de vagancia porque <<no se le conoce profesion de donde le venga la subsistencia i que por su embriagues i malas costumbres es escandaloso i perjudicial a la sociedad>> (59). A Jose Maria Enao le correspondio demostrar que no era <<pendenciero>> ni se <<embriagaba profesionalmente>> de la unica manera que pudo, huyendo en calidad de peon hacia Medellin a trabajar con Manuel Bravo (60).

La mayoria de los implicados en los procesos judiciales por juegos prohibidos, rinas, vagancia y organizacion y participacion en bailes publicos podemos definirlos como miembros de los sectores populares. <<La plebe>>, como se senala en la documentacion de la epoca, era en general un conjunto heterogeneo de personas que compartian su pobreza material. Rafael Olarte, por ejemplo, manifesto que <<siendo demasiado pobre no le queda dinero para jugar>>, teniendo que estar enteramente entregado al trabajo de carpintero, <<sin que me sea dado consagrarme a pasatiempos perniciosos, como el juego>>. Ademas, intentaron construir un escenario de lamentaciones en el que planteaban la reduccion de los salarios de los artesanos en la parroquia que solo permitian a un carpintero con lo que ganaba diariamente <<para hacer frente a los gastos precisos de la subsistencia, sin que pueda sobrarle nada para jugar>> (61).

Otros, como Eduardo Espinoza, no ocultaron su pasion por el juego pero senalaron las dificultades economicas que <<aunque quisiera, no puede frecuentar las tabernas i casas de juego>> (62). Manuel Monzalvo se defendio de las acusaciones por vagancia manifestando que poseia un buey, un ternero y traia mercancia del campo para asegurarse su subsistencia (63). Jose M. Jaramillo, sindicado por juego prohibido, pidio que se preguntara a los testigos si les constaba que el era un hombre laborioso, trabajador, labrador <<i que gracias a mis esfuerzos tengo comodamente de que vivir sin necesidad de recurrir para esto a medios ilicitos i decorosos, i mucho menos al juego que habria de quitarme en vez de darme>> (64). Mariana Gallego, acusada por prostitucion, manifesto en su defensa que ella misma se proporcionaba su subsistencia con medios licitos <<aplanchando, cosiendo y doblando tabacos>> (65).

Todos ellos compartian tambien su condicion social, la lejania de los espacios de gobierno y unas sociabilidades que podian ser diferenciadas. En buena parte, la plebe era analfabeta, aunque la mayoria de los procesados por lo menos sabia leer y escribir y mostraba un cierto nivel de alfabetismo que dice mucho de los avances en la ensenanza. Generalmente no recibian el distintivo <<don-dona>> antes de su nombre y tenian diferentes origenes etnicos (raciales). Eran denominados por los actores de la epoca por su color de piel u otros rasgos fenotipicos (el cojo, el manco, el tullido, el viejo, cocoa, el negro, etc.). La mayoria alternaban la labranza con actividades artesanales, aunque ello no debe llevarnos a la idea de cierta homogeneidad. Cada oficio era distintivo y al interior de cada uno de ellos se podia tener mas o menos pobreza material; por ejemplo, no era lo mismo ser sastre que panadero en terminos sociales (y economicos), pero tambien habian distintas calidades de sastres (de acuerdo con las telas que manejaran, la cercania con los disenos ingleses, etc.) (66).

Aunque eran procesados por jugar, bailar en <<bundes>>, prostitucion o beber en la parroquia de Manizales, la procedencia de estos era muy variada, en lo que parece no solo influyeron las corrientes migratorias que llegaban constantemente al distrito sino que, al ser un sitio de paso entre Antioquia, Cauca y Tolima, habia forasteros constantemente.

Las procedencias de los vecinos del distrito de Manizales evidencia tambien el origen de las migraciones que poblaron la parroquia. Solo los naturales de la provincia del Cauca (Chinchina, Cartago, Villamaria, etc.) se identificaron como vecinos del Cauca, los demas lo hicieron como vecinos de Manizales, aunque todos (incluido los caucanos) tenian casa en el distrito parroquial. Tener residencia pero no avecindarse parecio ser una estrategia de defensa, porque permitio que algunos de ellos, como Ignacio Quintero, Francisco Ospina o Tomas Yepes, tuvieran sus casas de juego en Manizales, pero no pudieran ser directamente juzgados por el jefe de policia de esta poblacion (67).

Los menores de edad tampoco escapaban a los juegos prohibidos. Los hermanos Vicente y Jose Maria Buitrago, quienes desde corta edad participaban activamente de los juegos prohibidos, eran la verguenza de su padre Eleuterio Buitrago, quien debio soportar ademas que sus hijos mayores Joaquin y Ramon tambien fueran constantemente juzgados.

La mayoria de los judicializados durante el periodo de estudio pertenecian a los sectores populares, muchos de ellos eran reconocidos como jugadores y vagos por realizar conductas fraudulentas y por organizar bundes publicos, en lo que parecia ser una profesion, la del negociante, que estaba presto a organizar una mesa, dados, cartas, tiple, alcohol, mujeres publicas y lo que fuera necesario para satisfacer la demanda de la clientela en cualquier garito, calle, planada o en la propia cocina de su casa. Ahora bien, el hecho de que la mayoria perteneciera a los sectores populares no fue impedimento para que desconocieran la legislacion; por ejemplo, el artesano Nemecio Perez, al ser interrogado sobre si sabia cuando alguien podia ser reputado por vagancia, manifesto que si sabia (68); el agricultor Martin Enao manifesto que sabia que una mujer publica era aquella que se entrega a <<mas de un hombre sin estar unida legalmente>> y diferencio entre la <<puta>> y la <<mujer publica>> con argumentos tan solidos que luego fueron usados por el prefecto departamental para exonerar de los cargos a una mujer sentenciada a prision (69).

sin embargo, en estos procesos tambien estuvieron presentes algunos miembros notables de la sociedad y autoridades civiles y militares como veremos a continuacion. Ambos sectores encontrarian en estos escenarios un espacio de encuentro, primero ludico, etilico y sexual, y luego en los estrados judiciales, y ambos buscarian la manera de defenderse y salir airosos de las correcciones de policia utilizando las mismas armas que ofrecia el Estado.

Sobre la justicia ... la razon

Hasta aqui hemos mostrado la preocupacion por crear una institucionalidad mediante la instauracion de la parroquia con la consecuente organizacion administrativa a cargo de unos pocos funcionarios, y hemos tipificado a los individuos que se vieron involucrados en los juicios de policia. Ahora pretendemos mostrar como estos se defendieron en sus causas, aclarando que en algunos casos la defensa la realizaron a modo propio y en otras recurrieron a defensores particulares.

En 1865 se adelanto un proceso contra cerca de cincuenta individuos (!el 1,5% de la poblacion de la cabecera parroquial!) por unos supuestos juegos prohibidos. Este proceso transcurrio entre septiembre de 1865 y marzo de 1866 y en el llama la atencion que todos los acusados ponen de testigos a Rafael Jaramillo, Pablo Jaramillo, Maximo Arango y Pedro Pablo Gonzalez Umana, a la sazon, el alcalde, jefe de policia, comisario y procurador. La estrategia era clara, recusar a los funcionarios publicos para que estos, especialmente el jefe de policia, no pudiera juzgarlos. Si se observa los 36 cuadernos de pruebas de los individuos que se defendieron de las acusaciones en su contra, todos estan escritos con el mismo formato y en todos las respuestas de los testigos son similares.

Lo interesante de los cuadernos de pruebas es que evidencian como la sociedad, y en este caso especial los sectores populares, utilizaron la justicia para defenderse frente a las acusaciones de sus vecinos. Las referencias a <<la justicia que solicito>> o <<Hagase justicia>> muestran a esta ultima en un proceso de cosificacion, el cual es asumido por la poblacion como una reclamacion de algo a lo que ellos tenian derecho (70). Romana Falcon ha mostrado que en Mexico en el siglo XIX los grupos subalternos utilizaron una cultura juridica que intentaba convencer con argumentos mas que citando la ley, que <<recurria a la autoridad mas que a la norma escrita>> (71). Dichos argumentos si bien eran anticonstitucionales, no eran antijuridicos pues se basaban en otras concepciones del derecho no menos legitimas para numerosos actores del Mexico rural. Paolo Grossi ha destacado la modernidad como un periodo de transicion entre dos <<paradigmas>> juridicos: el de la justicia como ley, propio de la Edad Media, y el de la ley como justicia, caracteristico de una contemporaneidad en la que los hombres a menudo desconfian del caracter justo de las leyes (72). Raul Fradkin amplio estos argumentos y muestra como en el periodo colonial lo justo hacia referencia a la distribucion equitativa a personas que no eran iguales. De esta manera, el sistema proporcionaba a cada quien lo que le pertenecia segun el lugar que ocupaba en la sociedad (73). Aunque en la Republica la ley se impuso como unico orden, en las defensas de los sindicados aun veremos que se pedia justicia en el sentido antiguo, es decir, una justicia equitativa que ubicaba la <<razon>> y lo <<justo>> por encima de la ley (74).

Veamos el caso de Antonio Maria Tobon, un <<negociante>> -y ya sabemos lo que esto significabaque se movia entre el sur de Antioquia y el norte del Cauca y que fue acusado por su colega Juan C. Montoya de jugar a los dados y apostar plata, en la carcel municipal a mediados de junio mientras pagaba una pena junto a Cesareo Hernandez, Fulgencio Valencia, Rafael Botero y Jesus Bernal.

El 20 de octubre de 1865 Tobon, junto a otros 29 individuos, fue sentenciado por juegos prohibidos a pagar la multa de 10 pesos a la Tesoreria Municipal del Distrito Parroquial (75). En su defensa, el acusado pidio que todos los funcionarios fueran sus testigos y luego procedio a recusarlos. Pero el fue mas explicito en la recusacion, senalandolos como testigos de su causa de acuerdo con lo <<prescrito por el inciso 1 articulo 4 de la lei 2a de la R.G. referente al inciso 4 del art.1 de la lei P.I. T. citados>>. Y ante la posible negativa de la recusacion, Tobon se adelanto manifestando que
   Dirase, acaso, que los impedimentos i recusaciones de
   que habla dicha lei solo dicen relacion a jueces i no a
   Alcalde o Jefes Municipales, i en verdad que este razonamiento
   seria bastante para del conocimiento en una
   causa, un alcalde, o un Prefecto que desoyendo la voz de
   la justicia solo quisiere escuchar la de las pasiones i
   de sus resentimientos personales. Pero por casualidad a
   ninguno de los S.S. recusados, lo considero animado de
   tan innobles i mezquinos sentimientos, i si doi este paso
   es solo porque lo creo conducente a mi defensa, derecho
   que nadie podra racionalmente negarme (76).


La <<razon natural>>, senalo Tobon, le indicaba que las disposiciones de dicha ley eran igualmente aplicables a los jueces y cualquier otro funcionario (77). Para el eran claras las consecuencias que se desprendian de las premisas citadas, y es que tanto los jueces como los demas empleados o funcionarios publicos estaban impedidos para conocer en las causas cuando en su persona concurria algun impedimento o motivo de recusacion tal como el apuntado en el presente caso. Recomendaba ademas a las autoridades locales <<ocurrir a fundamentos tomados del derecho natural de la justicia universal i de la razon>> ya que, segun el, asi <<lo aconseja el buen sentido i lo exije el celo que todo Majistrado debe tener que a sus actos no puede darsele nunca la odiosa calificacion de apasionadas o injustos>> (78).

El debate juridico que propuso Tobon al jefe municipal tenia que ver con la disyuntiva entre castigar a unos hombres <<libres que si acaso jugaron, jugaron en lo que les pertenecia exclusivamente>>, o violar la Constitucion <<el pacto fundamental>>, condenando contra a unos ciudadanos sin permitirles expresarse <<i sin vencerlos en juicio>> (79).

La respuesta de la autoridad tomo cuatro dias en ser preparada, ya que requeria del detalle juridico para salirle al traste con las argumentaciones legales y morales del senor Tobon. En ella senalo el jefe de policia que no existia razon de recusacion toda vez que el codigo de procedimientos criminales establece las razones en las cuales un funcionario debe apartarse del caso,
   Los jueces estan impedidos para conocer en las causas
   criminales, en los casos siguientes: [...] 3. Si el juez ha
   sido testigo en la causa (art. 3 de la ley5 Parte I trat
   2 de la R.G); pero de aqui no se sigue que el Juez este
   en el deber de testificar en la causa cuando alguna de
   las parte lo exija con el exclusivo objeto de interponer
   un impedimento. Semejante condescendencia en el
   Juez, seria nada menos que coadyuvar a la impunidad
   que el reo pretende, para eludir la responsabilidad
   a que lo ha sujetado su falta. Aceptado este absurdo,
   gozarian de perpetua inmunidad, el delincuente que
   abandona su esposa, el perjuro, ladron, el asesino i en
   fin, todo criminal escudado con la carta blanca de ese
   medio de recusar, estaria esento del castigo con solo
   pedir por testigos en su causa a todos aquellos que
   pudieran ser sus jueces (80).


En definitiva, el jefe de policia reconocio que el acusado lo queria recusar no porque el hubiera sido testigo de los hechos -en este caso si lo hubiera visto jugar su deber era proceder a detener el juego e incautar las apuestas-, sino porque era una estrategia de la defensa para evitar ser juzgados. Saliendo al paso a dicha estratagema, se abstuvo de testificar <<para no dar lugar al motivo que el sindicado pretende para la impunidad de la falta que pudiera haber cometido>> (81).

De esta manera, el siguiente paso para la defensa de Tobon fue rechazarla ya que habian sido rechazados varios testigos en su causa: <<Como semejante providencia, resolucion, o decreto, ademas de grave i perjudicial, me parezca ilegal, e inconstitucional, yo he resuelto alzarme de ella, i en efecto me alzo para ante el senor prefecto departamental>>. En definitiva, Tobon siguio buscando sus objetivos, el que no lo sentenciara el jefe de policia. Sin embargo, se cuido de hacer senalamientos contra el funcionario reconociendole <<su ferviente celo por el estricto cumplimiento de las leyes i por la no impunidad de los delitos>>. No obstante, manifesto su disenso con el jefe municipal
   [...] pues profeso como principio cierto que cuando,
   a causa de la impericia, falta de prevision o mala fe de
   nuestros legisladores un funcionario publico se vea en
   la situacion tirante de tener que violar una de dos leyes
   que se hallan en oposicion, despues de agotar, todos
   los recursos para no violar ninguno, debe, en caso
   de necesidad violar aquella de cuya transgresion resulta
   menos numero de males, i de menos trascendentales
   consecuencias. Esto lo indica la razon i lo aconsej'a
   el buen sentido (82).


En realidad la desventaja de Tobon era que no era vecino de Manizales, y por lo tanto temia que su pena pudiera ser mayor, por ello recurrio en su defensa a buscar que el jefe de policia violara una ley que el mismo consideraba injusta porque no era equitativa. Finalmente, su peticion de que el caso fuera conducido por el prefecto departamental fue rechazada (83).

La justicia de primera instancia en los juicios de policia fue un instrumento del Estado, pero ejecutado por hombres -vecinos de la misma parroquia- que partian por clasificar a los individuos de acuerdo con el lugar que ocupaban en la sociedad. Si bien la categoria ciudadano igualaba en teoria a todos los individuos, lo cierto es que ellos aplicaban categorizaciones y volvian equitativa la justicia (84). El caso de un proceso judicial por organizar y participar en un baile prohibido en 1860 evidencia lo dicho. Aqui el juez tuvo en cuenta que quienes participaron fueron <<senores y senoritas>> de la <<clase decente>>, es decir, <<personas notables>> (85).

?Quienes eran los implicados? El primero fue el anfitrion Pablo Gonzalez quien tenia en su casa una <<tertulia>> con personas de la <<clase decente>> que bailaron la musica de un violin, una flauta y una guitarra que interpreto Pablo Arango. Estuvieron presentes Bernardino Arcila, Lesujildo Ramirez, Juan Martin Bernal, Manuel Antonio Salazar, Elias Bueno, Rafael Robledo, V icente Rivera y los caucanos Ildelfonso Gonzalez y Manuel Varela.

En general todos los testigos definieron la reunion como una tertulia en la que bailaron y en la que solo estuvieron presentes <<personas decentes>> y que se guardo <<el orden y compostura que tales casas observan entre las personas cultas y honradas>> (86). A pesar del procedimiento irregular que se observo en los interrogatorios al permitir que los acusados definieran lo que para ellos era una tertulia y diferenciarla del <<baile publico>>, el alcalde tuvo en cuenta tales observaciones y concluyo que si bien hubo baile sin permiso del jefe de policia, este fue una tertulia <<legal que no concurrieron generalmente los habitantes del lugar que de esa relacion se deduce que no pudo i en efecto no ocurrio la comision de ningun delito o desorden>> y cerro el caso sin abrir causa judicial contra ninguno de los implicados (87).

Caso distinto ocurrio con Antonia Santos quien, en medio de una tertulia organizada en su casa el 1 de septiembre de 1859, recibio la visita inesperada de una <<patrulla de gente>> de la Quebrada del Guayabo, encabezada por el jornalero Mariano Toro. Este ultimo, con alto estado de beodez y al son de un tiple, ingreso a la casa de Santos y transformo la reunion en baile y rapidamente trascendio a <<trifulca publica>>, a pesar de los ruegos de Antonia que intento evitarlo ya que no tenia permiso del alcalde.

Ante la intervencion de Lucio, en defensa de su madre, Toro se torno mas agresivo y lo amenazo con <<romperle el tiple en la cabeza>>; fue entonces cuando salieron a la calle a pelear (88).

Aunque en su defensa Antonia santos quiso senalar que su reunion fue una tertulia, varios testigos indicaron que habia sido una fiesta y que <<habian mujeres de la calle>>. Ademas, buena parte de los invitados tenian antecedentes como jugadores, y, es mas, quien asistio durante todo el proceso como testigo y firmaba los documentos (Antonia era analfabeta) fue Ramon Corrales, uno de los mas reconocidos jugadores de la epoca, cuestion que hacia mas sospechosa la reunion para las autoridades. Finalmente, Antonia fue acusada por organizar bailes publicos sin permiso y debio pagar una multa de 4 pesos, mas la tarifa que tenia establecido el cabildo (89).

El hecho de que los juicios de policia fueran llevados por vecinos notables de la parroquia preocupo a algunos individuos que notaron las <<injusticias>> del sistema, que aplicaba una justicia selectiva que dependia de las relaciones del sindicado con las autoridades locales. Sin embargo, la misma condicion de vecino de los alcaldes y jefes de policia que los enredaba en la trama social interior de la parroquia les otorgaba la autoridad para aplicar justicia (90).

Asi, un labrador como Jose M. Jaramillo se atrevio a denunciar al comisario mayor de tener juegos en su casa junto a Esteban Patino y su esposa, Esteban Elejalde, Francisco Giraldo de Ceballos, Francisco Quintero, Rafael Quintero, Justo Enao, la esposa de Nicolas Parra, Jose Maria Zapata, Joaquin Zapata, Eduardo Espinosa, Elias del Valle, Pablo Pamplona y su esposa, todos miembros notables de la parroquia (91).

No se trataba de que estos individuos no hubieran sido descubiertos por las autoridades, sino que lo que hizo Jaramillo fue denunciar que el jefe de policia los habia absuelto con el argumento de que estos solo jugaron apostando tabacos. Para Jaramillo esto era una clara muestra de la parcialidad de las autoridades ya que en su consideracion la <<lei debe ser sensible para todos [...] sin consideracion a colores politicos, o posicion social ni a circunstancias pecuniarias>> (92).

Lo que dejaba planteado Jaramillo era la clasificacion y seleccion de la justicia a partir de la diferenciacion social y economica de los individuos. Al ser el y sus compinches de la clase de <<los hombres del campo>> quedaban clasificados en una categoria inferior y, por lo tanto, eran juzgados con la severidad de la ley, mientras que <<los otros>> aparecian con unas circunstancias atenuantes que diluian la pena en un claro ejemplo de privilegios (93).

Si analizamos otro proceso en el cual se vieron involucrados personajes notables del distrito hallaremos algo de razon en la denuncia de Jaramillo. A mediados de 1864 Ramon Osorio, un propietario de un trapiche en el paraje del Guaimaral cercano al distrito de Manizales, invito a unos amigos suyos a una junta para un trabajo de una roseria, en la noche del 12 de agosto de 1864; alli empezaron a beber licor, cantar, bailar y jugar dados y cartas. En medio de la agitacion del juego y el licor, Ramon termino peleando con su hermano Lucio, a quien al parecer le rompio la cabeza. Miguel de la Parra, uno de los testigos, declaro que <<lo unico que sabe el declarante es que estuvo en esa noche alumbrando la bela para que jugaran dados unos amigos>> y de pronto escucho un ruido y vio ensangrentado a Lucio, junto a Antonio Canas y Rafael Grisales (94).

El 21 de junio de 1865, casi un ano despues la jefatura de policia dicto sentencia absolviendo a Rafael Grisales, Antonio Maria Cana y Ramon Osorio porque ellos
   [...] por mero pasatiempo estuvieron jugando tabacos
   i aun a parecer que por sin conocimiento del dueno
   de la casa [...] i Que es mui natural suponer que no
   hubo convinacion i que del juego tuvo lugar por mero
   pasatiempo en el cual no medio ningun interes; tantos
   mas cuanto que el senor Osorio no es jugador ni
   amigo de garitos (95).


Conclusiones

En este trabajo analizamos los intentos de aplicar justicia en el distrito parroquial de Manizales a partir de los juicios y sentencias de policia correccional. En su mayoria, los procesos aqui examinados fueron por juegos prohibidos, seguidos de los bailes y vagancia.

Esta informacion nos permitio mostrar al jefe de policia como representante de la justicia de primera instancia en las causas senaladas anteriormente, en su papel de representante del Estado en un territorio periferico de la provincia y posterior Estado soberano de Antioquia. Sin embargo, ello no debe conducirnos a crear una imagen en la que el jefe de policia era todopoderoso, sino que, por el contrario, este personaje era parte del entramado social que constituia la parroquia y era en buena medida la conexion entre la sociedad y el Estado.

Esta circunstancia llevo a algunos habitantes a expresar su preocupacion por lo que consideraban como una distribucion inequitativa de la justicia, que dependia de las relaciones del procesado con las autoridades (reputacion, negocios, antecedentes, vinculos familiares, etc.) o el lugar que ocupaba en la sociedad. Aqui mostramos como las actuaciones del jefe de policia fueron el resultado no de la aplicacion estricta de la ley, sino de las relaciones que existian en la parroquia, aplicando una justicia equitativa e intentando siempre conservar el orden social establecido, debido en buena medida a que este funcionario debia su lealtad a las redes internas de poder (cabildo municipal).

Por otro lado, vimos tambien que los actores involucrados, la mayoria hombres mayores de edad, casados, con un minimo nivel de escolaridad, artesanos o labradores, no fueron simples actores de reparto en el entramado judicial que pretendia coaccionar sus pautas de comportamiento, sino que actuaron y se defendieron -a si mismos o por medio de defensores-, utilizando las mismas herramientas del Estado, algunas de ellas de corte moderno, y otras recurriendo a la tradicion pactista y equitativa de la justicia colonial.

El establecimiento de la justicia de primera instancia en la parroquia de Manizales tuvo las dificultades propias de un territorio fronterizo, sin embargo, al observar la velocidad de gestion administrativa en los juicios ordinarios de policia correccional, notamos cierta celeridad en la mayoria de los casos. sin embargo, las distancias en ocasiones demoraban las testificaciones o, mas aun, dificultaban la aplicacion de las sentencias ya que no se encontraban a los individuos en las poblaciones vecinas; en ocasiones incluso estos eran juzgados primero por el <<tribunal del hacedor del universo>> antes de ser hallados por los comisarios terrenales (96).

Finalmente, la informacion analizada en este trabajo permite concluir que la distancia geografica y las condiciones del proceso de colonizacion no fueron obice para impedir que se diera un proceso de intervencion estatal en los comportamientos de la sociedad manizalena en sus primeros anos de existencia, aunque esta coaccion estuvo matizada por la intervencion de los vecinos que actuaron como jefe de policia o sindicado, quienes adecuaron la norma a la tradicion que pretendian mantener.

doi: 10.11144/Javeriana.mys18-37.aptp

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96 Nos referimos al caso de Casiano Escobar, vecino de Neira quien fue buscado para comparecer en la causa que se le seguia a Rosendo Hernandez. AMM, Fondo Archivo Historico, Cuaderno de pruebas de Rosendo Hernandez, sindicado por juegos prohibidos, caja 5, libro 16, f. 422r. Manizales, 30 de agosto de 1865.

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* Recepcion: 5 noviembre 2013

* Aprobacion: 3 marzo 2014

Edwin Monsalvo Mendoza

Universidad de Caldas

(Manizales, Colombia)

edwin.monsalvo@ucaldas.edu.co

Hector Miguel Lopez Castrillon

Universidad de Caldas

(Manizales, Colombia)

hector.lopez583@gmail.com

Este articulo fue elaborado gracias al apoyo que brindo la Vicerrectoria de Investigaciones y Posgrados de la Universidad de Caldas mediante la Convocatoria de apoyos con recursos economicos a grupos de investigacion.

(1) Octavio Escobar, 1851. Folletin de cabo (Bogota: Giraldo Intermedio Editores, 2007), 18.

(2) Escobar, 1851, 123.

(3) Victoriano Velez, Del socavon al trapiche (Manizales: Biblioteca de escritores caldenses, 1958), 51.

(4) Bernardo Arias Trujillo, Risaralda (Medellin: Bedout, 1959), 85.

(5) Frederick J. Turner, La frontera en la historia americana (Madrid: Ediciones Castilla, 1960).

(6) James Parsons, La colonizacion antioquena en el occidente de Colombia (Bogota: Imprenta Banco de la Republica), 1961.

(7) Ricardo de los Rios Tobon, Origenes y Colonizacion hasta 1850 (Manizales: Biblioteca de escritores caldenses, 1981). Luisa Fernanda Giraldo, La colonizacion antioquena y la fundacion de Manizales (Manizales: Biblioteca de escritores caldenses, 1983). Una perspectiva distinta se puede observar en Albeiro Valencia Llano, Colonizacion. Fundacion y conflictos agrarios. (Gran Caldas y Norte del Valle) (Manizales: Artes Graficas Tizan, 2000). Aunque es un balance historiografico, tambien son importantes los aportes inductivos de Luis Eduardo Javier Mesa y Oscar Almario Garcia, Caldas una region nueva, moderna y nacional (Medellin: Universidad Nacional de Colombia, 2007).

(8) Jane Rausch, <<La mirada desde la periferia: Desarrollos en la historia de la frontera colombiana, desde 1970 hasta el presente>>, Fronteras de la Historia 8, no. 8 (2003): 255. En este trabajo utilizamos los conceptos de frontera y periferia para referirnos indistintamente a Manizales, tanto para indicar su posicionamiento geografico como la distancia con el centro del poder; acerca de la idea de periferia Charles R. Cutter, <<La magistratura local en el norte de la Nueva Espana: el caso de Nuevo Mexico>>, Anuario Mexicano de Historia del Derecho 4, no. 4 (1992): 31.

(9) Sol Lantieri, <<La frontera sur pampeana durante la epoca de Rosas. Entre el comportamiento de los agentes y la reconstruccion interdisciplinaria (Azul y Tapalque, Buenos Aires). Argentina, primera mitad del siglo XIX>>, Anais Electronicos do vii Encontro internacional da anphlac (Campinas, 2006). Sol Lantieri, <<?Una frontera barbara y sin instituciones? Elecciones y clientelismo en la formacion del Estado provincial durante el gobierno de Rosas>>, Prohistoria 12, no. 12 (2008): 15-40. Raul Mandrin, <<Indios y fronteras en el area pampeana (siglos XVI-XVIII). Balance y perspectivas>>, Anuario IEHS 1, no. 7 (1992). Carlos Mayo, <<Vivir en la frontera: vida cotidiana en la frontera pampeana (1740-1870)>>, Jahrbuch fur Geschichte Lateinamerikas 40, no. 40 (2003): 153.

(10) Aunque la historiografia tradicional ha visto el proceso de colonizacion antioquena como unico, lo cierto es que toda America Latina sufrio migraciones; al respecto ver Marcelo Carmagnani, El otro Occidente. America Latina desde la invasion europea hasta la globalizacion (Mexico: Fideicomiso Historia de las Americas, Fondo de Cultura Economica, 2004), 238-273.

(11) Jaime Gomez Espinoza, <<Ordenando el orden. La policia en Medellin 1826-1914. Funciones y estructuras>> (Tesis de maestria, Universidad Nacional de Colombia, sede Medellin, 2012).

(12) Ley 21, junio 21 de 1842, sobre Administracionparroquial, Tratado 1 Parte 2a, Articulos 1 al 44. En Lino de Pombo, ed., Recopilacion de leyes de la Nueva Granada (Bogota: Imprenta de Zoilo Salazar, 1845), 67-68.

(13) Ley 1a, mayo 19 de 1834. Sobre regimen politico y municipal de las provincias, cantones i distritos parroquiales. Tratado 1 Parte 2a, Articulo 103. En De Pombo, Recopilacion, 41-61.

(14) Aqui se asume que el Estado es un espacio de negociacion continua entre los grupos humanos, el cual no esta limitado a su identificacion con los gobernantes, sus aparatos burocraticos y militares, su ideologia y sus obras. Adolfo Gilly, <<El principe enmascarado>>, en El principe mexicano: subalternidad, historia y Estado, Rinha Roux (Mexico: Era, 1994), 23-26.

(15) Juan Carlos Velez Rendon, <<El establecimiento local de la adminis tracion de justicia en Antioquia, 1821-1853. El dificil cumplimiento de una promesa republicana>>, Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura 40, no. 1 (2013): 62.

(16) Confrontar con pie de pagina 1 al 4. Una vision similar para el caso argentino en Dario G. Barriera, <<Justicias, jueces y culturas juridicas en el siglo XIX rioplatense>>, Nuevo Mundo Mundos Nuevos, 2010. http://nuevomundo.revues.org/59252 (consultado el 18 de julio de 2103).

(17) La evolucion del concepto de policia ha cambiado a lo largo del tiempo. En 1737 el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Espanola definio la policia como <<la buena orden que se observa en las ciudades y Republicas, cumpliendo las leyes u ordenanzas, establecidas para su mejor gobierno>> y <<vale tambien cortesia, buena crianza y urbanidad, en el trato y las costumbres>>. www. rae.es consulta del diccionario de 1783 realizada el 15 de mayo de 2013. La Ley 213 de 1871 que expidio el Estado Soberano de Antioquia definio a la policia como <<la parte de la administracion publica que tiene por objeto hacer efectiva la ejecucion de las leyes>> que garantizaban el orden y la tranquilidad del Estado, el respeto a las propiedades, la tranquilidad, seguridad y bienestar de las personas. <<Ley 213 que adiciona y reforma la del 14 de diciembre de 1856, sobre Policia General>>. Art. 1 y 2. En Leyes y Decretos del Estado Soberano de Antioquia espedidos por la legislatura en sus sesiones de 1871 (Medellin: Imprenta del Estado, 1872), 188.

(18) Susana Bandieri diferencio entre limite y frontera: el primero implica una separacion lineal jurisdiccional bajo distintas soberanias, la segunda involucra una concepcion espacial del territorio dentro de la cual se fijan los limites. Susana Bandieri, <<La Patagonia: mitos y realidades de un espacio social heterogeneo>>, en La historia economica Argentina en la encrucijada. Balances y perspectivas, coord. Jorge Gelman (Buenos Aires: Prometeo Libros-Asociacion Argentina de Historia Economica, 2006), 161.

(19) Maria Silva Di Liscia y Ernesto Bohoslavsky, ed., Instituciones y formas de control social en America Latina. 1840-1940. Una revision (Buenos Aires: Prometeo, Universidad Nacional del General Sarmiento, 2005), 13.

(20) Juan Carlos Velez, <<Abogados, escribanos, rabulas y tinterillos. Conflictos por la practica del derecho en Antioquia, 1821-1843>>, Estudios politicos 32, no. 32, (2008): 33-51.

(21) Para una amplia discusion de los aportes y criticas al modelo de Foucault en la historiografia latinoamericana ver Di Liscia y Bo hoslavsky, ed., Instituciones, 9-22. Ver tambien Pablo Navas, <<La compleja dimension del control social en los territorios nacionales. El caso de la policia de Santa Cruz (1884-1936)>>, en 3as Jornadas de Historia de la Patagonia (San Carlos de Bariloche, 6-8 de noviembre, 2008).

(22) Otto Morales Benitez, Testimonio de un pueblo (Bogota: Imprenta del Banco de la Republica, 1962), 124.

(23) Manuel Maria Grisales, <<Principios de Manizales I>>, Archivo Historial 1, no. 1 (1918): 7-10. Manuel Maria Grisales, <<Tiempos embrionarios de Manizales>>, Archivo Historial, no. 8-9 (1919): 372.

(24) Camara Provincial de Antioquia, Medellin, 1 de octubre de 1849. Tomada de Jose Maria Restrepo Maya, Apuntes para la historia de Manizales (Manizales: Imprenta de San Agustin, 1914), 36.

(25) En 1856 Salamina paso a ser cabecera del departamento del sur de Antioquia y en un breve momento de la guerra de 1860, Manizales fue sede de la prefectura departamental para atender mas de cerca las necesidades de la guerra en los limites con el Cauca. Ver Jose Maria Restrepo Maya, <<Complemento de la historia de Manizales>>, Archivo Historial 1, no. 1 (1918): 58-70.

(26) Archivo Historico de Antioquia (AHA), Tomo 2700, Censos, Republica, 1851, f. 24. Censo de poblacion de este distrito. Manizales, 1851.

(27) Esta idea fue tomada de Oreste Cansanello, <<Pueblos, lugares y fronteras de la Provincia de Buenos Aires en la primera parte del siglo XIX>>, Jahrbuch fur Geschichte Lateinamerikas 35, no. 35 (1998): 162.

(28) Juan Pinzon, <<Apuntes historicos y cronicas de Manizales (1). Capitulo III. Gonzalez, Salazar & Compania y los terrenos de Manizales>>, Archivo Historial 1, no. 11 (1919): 505-509.

(29) A. H. A. tomo 2540, Baldios, f. 14. Lista de los habitantes del distrito parroquial de Manizales que tienen casa, labranza i establecimientos agricolas.

(30) Datos tomados del <<Censo de poblacion del distrito de Manizales>>. Archivo Municipal de Manizales (AMM). Libro de censos 1870.

(31) De acuerdo con la narracion de Manuel Pombo en 1852 tardo 8 dias en llegar desde Sonson a Salamina y tres mas de esta poblacion a la parroquia de Manizales. Manuel Pompo, <<Viajes por tierras de Caldas en 1852>>, Archivo Historial 8-9 (1919): 408-430.

(32) Desde el momento de la creacion de la parroquia, el primer acto de gobierno fue el nombramiento de Antonio Ceballos como alcalde, Antonio Maria Arango como juez y como procurador municipal a Joaquin Arango. El nombramiento de estos empleados fue parte fundamental de la construccion estatal en la parroquia. Ver Jose Maria Restrepo Maya, <<Biografia de algunos fundadores de Manizales>>, Archivo Historial 8-9 (1919): 400-407. Dicho orden civil contrasto con las escasa presencia de militares que solo se hizo presente durante la guerra de 1860; ver Albeiro Valencia Llano, Viajeros por el antiguo Caldas (Manizales: Gobernacion de Caldas, 2008).

(33) Ver por ejemplo Luis Fernando Sanchez. <<La vida cotidiana en Manizales en 1853>>, Impronta 8, no. 3 (2010): 245-247.

(34) German Colmenares, <<El manejo ideologico de la ley en un periodo de transicion>>, Historia Critica 4, no. 4 (1990): 8-31.

(35) Pompo, <<Viajes>>, 428. Acerca de la relacion entre politica y religion en la justicia ver Jorge Conde, <<La administracion de justicia en las sociedades rurales del Nuevo Reino de Granada, 1739-1803>>, Historia Critica, no. 49 (2013): 35-54.

(36) Archivo General de la Nacion (AGN), Seccion Republica (SR). Fondo Gobernaciones. Medellin 1844. R. 10, f. 890. Para el caso de los vagos enviados a la colonizacion del Quindio ver AGN, SR. Fondo Gobernaciones. Cauca, 1849. R. 150, f. 453.

(37) Ver AGN, SR, Fondo Gobernaciones, Antioquia 1845. R. 17, f. 967.

(38) Ver tambien El constitucional de Antioquia [Medellin], 11 de enero 1835.

(39) Codigo Penal. Ley 1a junio 27 de 1837. Tratado 1, parte 4a, 174-227, en De Pombo, ed., Recopilacion, 67-68; Ley 2a mayo 18 de 1841, Tratado 1, parte 2a. Sobre Policia General, en De Pombo, ed., Recopilacion, 72-81. Ley 3a junio 14 de 1842. Tratado 1, parte 2a. Adicional a la lei sobre policia General, en De Pombo, ed., Recopilacion, 81-82. Ley sobre policia General. Gobernacion del Estado de Antioquia. (Medellin, 14 de diciembre de 1856), en Recopilacion de Leyes y Decretos espedidos por la Asamblea Constituyente del Estado de Antioquia en 1856 (Medellin: Imprenta de Jacobo Facio Lince, 1856). Ley 213 que adiciona y reforma la del 14 de diciembre de 1856, sobre Policia General. Art. 1 y 2, en Leyes y Decretos del Estado Soberano de Antioquia.

(40) El delito de juego prohibido era comun en la parroquia, en las comunicaciones de las autoridades se nota la preocupacion por erradicarlo; ver AMM, Comunicaciones oficiales, 1862, f. 84. Federico Villegas, Jefe del Distrito de Aranzazu al Alcalde del Distrito de Manizales, 14 de enero de 1862. AMM, Comunicaciones oficiales, 1864, f. 570. Alejandro Londono, Prefecto Departamental al Alcalde del Distrito de Manizales, Salamina 5 de octubre de 1864. Tambien existen referencias en la literatura, ver Velez, Del socavon, 51. La reiteracion de la legislacion es una practica juridica latinoamericana y es un indicador de que los actos delictivos eran recurrentes. Ver Marcello Carmagnani; Alicia Hernandez Chavez y Ruggiero Romano, coord., Para una historia de America latina I. Las estructuras (Mexico: FCE. Fideicomiso historia de las Americas, 1999), 288-403.

(41) Codigo Penal. Ley 1a junio 27 de 1837. Tratado II, parte 4, articulo 473, en De Pombo, ed., Recopilacion, 174.

(42) Ver Natalia Botero Jaramillo, <<El problema de los excluidos. Las leyes contra la vagancia en Colombia durante las decadas de 1820-1840>>, Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura 39, no. 2 (2012): 41-68.

(43) AMM, Fondo Archivo Historico, Sumarios iniciados y resueltos por la Alcaldia desde 1855 a 1870, caja 5, libro 16, f. 3. Causas contra Francisco y Gaspar Ospina por juegos prohibidos, Manizales 9 de julio de 1855.

(44) AMM, Fondo Archivo Historico, Sumarios iniciados y resueltos por la Alcaldia desde 1855 a 1870, caja 5, libro 16, f. 175-186v. Causas contra Alvaro Giraldo por juegos prohibidos, Manizales 14 de mayo de 1860.

(45) Beatriz Patino, Criminalidad, ley penal y estructura social en la provincia de Antioquia, 1750-1820 (Medellin: idea, 1994).

(46) Codigo Penal de Colombia, 1837. Articulo 473, Capitulo VI. El codigo de 1856 perfecciono esta medida imponiendo una multa de 10 a 100 pesos para jugadores o arresto de 3 a 30 dias. Las penas se duplicaban por reincidencia. Ley sobre policia General. Gobernacion del Estado de Antioquia. Medellin, 14 de diciembre de 1856. Articulo 108, Capitulo XI, en Recopilacion de Leyes y Decretos expedidos por la Asamblea Constituyente del Estado de Antioquia en 1856, 207.

(47) Ley sobre policia General. Gobernacion del Estado de Antioquia. Medellin, 14 de diciembre de 1856. Articulo 82, Capitulo XI, en Recopilacion de Leyes y Decretos expedidos por la Asamblea Constituyente del Estado de Antioquia en 1856, 208.

(48) Cada dia de trabajo a razon de un peso. Art. 110 Ley sobre policia General. Gobernacion del Estado de Antioquia. Medellin, 14 de diciembre de 1856. Articulo 108, Capitulo XI, en Recopilacion de Leyes y Decretos expedidos por la Asamblea Constituyente del Estado de Antioquia en 1856, 208.

(49) Sin embargo en sentencia de primera instancia, el alcalde parroquial sentencio a Mariana Gallego a cuatro meses de prision por el delito de vagancia, pero el prefecto departamental, Jose Maria Duque, la absolvio del cargo de <<mujer publica prostituta>> porque solo un testigo, Florencio Sanchez, la denuncio. La sentencia de segunda instancia senalo que <<Bien puede la Gallego ser prostituta i ejecutar los actos que constituyan tan reprobable costumbre con un sijilo tan riguroso, que la sociedad no solo no tenga motivo para recibir el escandalo, sino que ni aun para apercibirse de la existencia de tales actos, i en este caso, la citada mujer cometera una falta injustificable, sera reo de esos hechos ante su conciencia misma, pero no estara comprendida en el inciso 4 del art 81 de la lei citada, por cuanto que no se ha demostrado que sea publica a la vez que prostituta>>. AMM, Fondo Archivo Historico,, Sumarios iniciados y resueltos por la Alcaldia desde 1855 a 1870, caja 12, libro 40, f. 60. Sumario contra Mariana Gallego por el delito de vagancia. Prefectura del Departamento del Sur, Salamina 30 de septiembre de 1871.

(50) Melina Yangilevich y Eduardo Miguez explican que las penas en la frontera bonaerense tambien eran cortas y el resultado de la negociacion constante entre Estado (jueces de paz) y sociedad; ver <<Justicia criminal y Estado en la frontera de Buenos Aires, 1852-1880>>, Boletin del Instituto de Historia Americana Emilio Ravignani 32, no 32 (2010): 120-123.

(51) Giovanni Levi, <<Reciprocidad mediterranea>>, Hispania LX/1, no. 204 (2000): 103-126.

(52) La idea de la sociedad del cara a cara la tomamos de Yolanda de Paz Trueba, <<La justicia en una sociedad de frontera: Conflictos familiares ante los juzgados de paz. El centro sur bonaerense a fines del siglo XIX y principios del XX>>, Historia Critica 36, no. 36 (2008): 102-123.

(53) Ver Enrique Luque, <<En torno a la frontera>>, en Antropologia politica. Ensayos Criticos (Barcelona: Ariel Antropologia, 1996).

(54) AMM, Fondo Archivo Historico, Sumarios iniciados y resueltos por la Alcaldia desde 1855 a 1870, caja 12, libro 40, f. 46-61v. Sumario contra Mariana Gallego por el delito de vagancia.

(55) AMM, Fondo Archivo Historico, Sumarios iniciados y resueltos por la Alcaldia desde 1855 a 1870, caja 12, libro 40, f. 1r. Sumario contra Jesus M. Marin y Jose Maria Enao por el delito de vagancia.

(56) Acerca de la identificacion del tahur como negociante ver Marisol Martinez, <<De publico jugador a oculto garitero: El juego de azar en Chile o la historia de un oficio prohibido>> (Tesis de Historia, Universidad de Chile, 2006).

(57) AMM, Fondo Archivo Historico, Sumarios iniciados y resueltos por la Alcaldia desde 1855 a 1870, legajo 1, caja 5, libro 16, f. 28.

(58) AMM, Fondo Archivo Historico, Sumarios iniciados y resueltos por la Alcaldia desde 1855 a 1870, legajo 1, caja 5, f. 28.

(59) AMM, Fondo Archivo Historico, Sumarios iniciados y resueltos por la Alcaldia desde 1855 a 1870, caja 5, libro 16, legajo 1, f. 2. Sumario instruido por vagancia contra Jose Ma. Chaverra. Manizales 29 de agosto de 1859.

(60) AMM, Fondo Archivo Historico, Sumarios iniciados y resueltos por la Alcaldia desde 1855 a 1870, caja 12, libro 40, f. 3r. Sumario contra Jesus M. Marin y Jose Maria Enao por el delito de vagancia. Manizales febrero 2 de 1859.

(61) AMM, Fondo Archivo Historico, Cuaderno de pruebas de Rosendo Hernandez sindicado por juegos prohibidos, 1865, caja 5, libro 16, f. 415r. Rafael Jaramillo, Jefe de policia de Manizales al Jefe de policia de Neira. Manizales 22 de agosto de 1863.

(62) AMM, Fondo Archivo Historico,. Cuaderno de pruebas de Laureano Vasco sindicado por tahur de juegos prohibidos, 1865, caja 5, libro 16, f. 450. Declaracion de Eduardo Espinoza. Manizales 13 de octubre de 1865.

(63) AMM, Fondo Archivo Historico, Sumarios iniciados y resueltos por la Alcaldia desde 1855 a 1870, caja 5, libro 16, f. 3v. Sumario contra Manuel Monzalvo por el delito de vagancia. Manizales 20 de enero de 1859.

(64) AMM, Fondo Archivo Historico, Cuaderno de pruebas de Jose M. Jaramillo sindicado por juegos prohibidos, 1865, caja 5, libro 16, f. 318r.

(65) AMM, Fondo Archivo Historico, Sumario contra Mariana Gallego sindicada del delito de vagancia, caja 12, libro 40, f. 50. Manizales agosto 29 de 1871.

(66) Ver Gabriel Di Meglio, <<La consolidacion de un actor politico: Los miembros de la plebe portena y los conflictos de 1820>>, en La vida politica en la Argentina del siglo XIX. Armas, voces y votos, comp. Hilda Sabato y Alberto Lettieri (Buenos Aires: FCE, 2003.): 173-174.

(67) En realidad si eran juzgados pero para ello el jefe de policia de la parroquia de Manizales debia pedir colaboracion a sus colegas de las parroquias vecinas mediante los exhortos. En los procesos hay varias solicitudes que enviaban los jefes de policia, y muchas no eran tenidas en cuenta y en otras se planteaban las dificultades de encontrar al individuo. Este esquema de reciprocidad juridica parece que tuvo poco asidero en la practica judicial de la epoca, ya que no tenia en cuenta que el alcalde o jefe de policia de la parroquia vecina debia mantener un equilibrio de poderes al interior de su jurisdiccion. Ver Ley 2- mayo 18 de 1841. Sobre policia General. Seccion 3- Policia Judicial, Articulo 84. En De Pombo, Recopilacion, 78 y el articulo 35 de la Ley sobre policia General. Gobernacion del Estado de Antioquia. Medellin, 14 de diciembre de 1856, en Recopilacion de Leyes y Decretos espedidos por la Asamblea Constituyente del Estado de Antioquia en 1856.

(68) AMM, Fondo Archivo Historico,. Sumario contra Mariana Gallego sindicada del delito de vagancia, caja 12, libro 40, f. 56v. Manizales agosto 29 de 1871. Declaracion de Nemecio Perez. Manizales 6 de septiembre de 1871.

(69) Ver nota de pie de pagina 50.

(70) Esta formula era de obligatoria citacion en las sentencias de los juicios civiles, eclesiasticos y militares, sin embargo tambien era usada en las defensas para invocar justicia. Ley 1a Mayo 10 de 1834 p. 36.Titulo III. Articulo 122 Organica de los tribunales y juzgados, en De Pombo, Recopilacion, 116.

(71) Romana Falcon, <<Jamas se nos ha oido en Justicia. Disputas plebeyas frente al Estado Nacional en la segunda mitad del siglo XIX>>, en La arquitectura historica del poder. Naciones, nacionalismos y estados en America Latina. Siglos XVIII, XIX y XX, coord. Antonio Escobar; Romana Falcon y Raymond Buve (Mexico: El colegio de Mexico, Centro de Estudios y Documentacion latinoamericano, 2010), 271.

(72) Paolo Grossi, <<?Justicia. Como ley o ley como justicia? Anotaciones de un historiador del derecho>>, en Mitologia juridica de la modernidad (Madrid: Editorial Trotta, 2003), 21-38.

(73) Raul Fradki, comp., El poder y la vara. Estudios sobre la justicia y la construccion del estado en el Buenos Aires rural. Buenos Aires: Prometeo Libros, 2007.

(74) Maria E. Barral et al. <<La construccion del poder estatal en una sociedad rural en expansion: el acceso a la justicia civil en la campana bonaerense (1800-1834)>>, Terceras Jornadas de Historia Economica, Asociacion uruguaya de Historia Economica (Montevideo 9 al 11 de julio, 2003).

(75) AMM, Fondo Archivo Historico, Cuaderno de pruebas de Antonio Maria Tovon, sindicado por juego prohibido, caja 5, libro 16, f. 437v. Otros testigos indicaron que jugaba en Santa Rosa, en su casa y tambien en Abejorral.

(76) AMM, Fondo Archivo Historico, Cuaderno de pruebas de Antonio Maria Tovon, sindicado por juego prohibido, caja 5, libro 16, f. 485v.

(77) Acerca del uso del vocabulario iusnaturalista en la legislacion y la practica ver Edwin Monsalvo Mendoza y Jorge Conde Calderon, <<Referentes doctrinales en la independencia de la Nueva Granada>>, Investigacion y desarrollo 18, no. 2 (2010): 270-295.

(78) AMM, Fondo Archivo Historico, Cuaderno de pruebas de Antonio Maria Tovon, sindicado por juego prohibido, caja 5, libro 16, f. 486r.

(79) AMM, Fondo Archivo Historico, Cuaderno de pruebas de Antonio Ma ria Tovon, sindicado por juego prohibido, caja 5, libro 16, f. 388r.

(80) AMM, Fondo Archivo Historico, Cuaderno de pruebas de Antonio Maria Tovon, sindicado por juego prohibido, caja 5, libro 16, f. 386r. Rafael Jaramillo, Jefatura de policia, Manizales 26 de agosto de 1865.

(81) AMM, Fondo Archivo Historico, Cuaderno de pruebas de Antonio Maria Tovon, sindicado por juego prohibido, caja 5, libro 16, f. 386r.

(82) AMM, Fondo Archivo Historico, Cuaderno de pruebas de Antonio Maria Tovon, sindicado por juego prohibido, caja 5, libro 16, f. 383r. Rafael Jaramillo, Jefatura de policia, Manizales 24 de agosto de 1865.

(83) AMM, Fondo Archivo Historico, Cuaderno de pruebas de Antonio Maria Tovon, sindicado por juego prohibido, caja 5, libro 16, f. 390r. Rafael Jaramillo, Jefatura de policia, a Antonio Maria Tobon. Manizales 24 de agosto de 1865.

(84) Al respecto ver Melina Yangilevich, <<Jueces y justicias en la campana bonaerense (1780-1830)>> (Universidad Nacional del Centro, 2010), 1-10. http://www.buscandohistoria.com.ar/Contem poranea/Argentina/ Jueces%20y%20Justicia%20en%20la%20Cam-paa%20Bonaerense.pdf (consultado el 28 de mayo de 2013).

(85) AMM, Fondo Archivo Historico, Sumario por un baile sin permiso contra Pedro P. Gonzalez, caja 5, libro 16, f. 190. Manizales 19 de marzo de 1860.

(86) AMM, Fondo Archivo Historico, Sumario por un baile sin permiso contra Pedro P. Gonzalez, caja 5, libro 16, f. 191v. Declaracion de Elias Bueno. Manizales, 27 de marzo de 1860.

(87) Sumario por un baile sin permiso contra Pedro P. Gonzalez, f. 192v, 1 de abril de 1860. Alcaldia de Manizales. El control que ejercian las autoridades sobre el baile era que se temian desordenes, razon por la cual se prohibian los bundes o reuniones publicas. La defensa de los implicados consistio en mostrar que no era un baile sino una reunion o <<tertulia>> puramente de familia a la <<que no concurren generalmente los habitantes del lugar [...] i en que por la naturaleza de las reuniones no puede temerse la comision de desorden alguno>>; articulos 69 y 70 de la Ley sobre Policia General de 1856, en Recopilacion de Leyes y Decretos espedidos por la Asamblea Constituyente del Estado de Antioquia en 1856.

(88) AMM, Fondo Archivo Historico, Sumario de policia contra Antonia Sanchez por haber puesto un baile sin licencia de la autoridad, caja 5, libro 16, f. 156. Juan de G. Ramirez, Alcaldia de Manizales, 1 de abril de I860.

(89) AMM, Fondo Archivo Historico, Sumario de policia contra Antonia Sanchez por haber puesto un baile sin licencia de la autoridad, caja 5, libro 16, f. 156, f.160.

(90) Raul Fradkin ha llamado la atencion sobre este aspecto en <<Justicia, policia y sociedad rural. Buenos Aires, 1780-1830>>, en Las escalas de la historia comparada. Tomo ii. Dinamicas sociales, poderes politicos y sistemas juridicos, coord. Marta Bonaudo, Andrea Reguera y Blanca Zeberio (Buenos Aires: Mino y Davila srl, 20 0 8), 275.

(91) AMM, Fondo Archivo Historico, Cuaderno de pruebas de Jose M. Jaramillo, sindicado por juego prohibido, caja 5, libro 16, f. 361v.

(92) AMM, Fondo Archivo Historico, Cuaderno de pruebas de Jose M. Jaramillo, sindicado por juego prohibido, caja 5, libro 16, f. 360r.

(93) AMM, Fondo Archivo Historico, Cuaderno de pruebas de Jose M. Jaramillo, sindicado por juego prohibido, caja 5, libro 16, f. 360r.

(94) AMM, Fondo Archivo Historico, Causa por el delito de juego prohibido en casa de Ramon Osorio en la noche del dose de agosto en casas de Ramon Osorio y otros 1863, caja 5, libro 16, f. 363 a 370v. Declaracion de Miguel Parra. Manizales 21 de agosto de 1864.

(95) AMM, Fondo Archivo Historico, Causa por el delito de juego prohibido en casa de Ramon Osorio en la noche del dose de agosto en casas de Ramon Osorio y otros 1863, caja 5, libro 16, 370v. Sentencia de juicio de policia. Maximo Arango Jefe de policia. Manizales 21 de junio de 1865.
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Author:Monsalvo Mendoza, Edwin; Lopez Castrillon, Hector Miguel
Publication:Memoria y Sociedad
Date:Jul 1, 2014
Words:14695
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