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La Republica de los Atenienses.

La Republica de los Atenienses, "Jenofonte", estudio preliminar, traduccion del griego y notas del profesor Dr. Jorge Oscar Velasquez Gallardo, Universitaria, Santiago, 2010, 75 pp.

Hannah Arendt en su libro Que es politica, establece que las experiencias fundamentales de la politica en Occidente provienen de dos realidades de la Antiguedad: la polis griega y la res publica romana, pues de ellas deriva gran parte de nuestro vocabulario politico. En tanto, Weber senala que es en Grecia donde se desarrolla por primera vez el homo politicus. Por otro lado, la mitologia griega atribuye al heroe Teseo el primer sinequismo o reunion de tribus en una ciudad, pero es Aristoteles en su Politica el que enumera de modo verosimil la historia de las constituciones de Atenas: partiendo de la epoca arcaica con la entrada del heroe Ion, luego vendra la constitucion del tiempo de Teseo. Sin embargo, en epocas historicas es cuando surge la primera reorganizacion de Dracon (621 a. C.), donde se escribieron por primera vez las leyes. Mas tarde vendra la de Solon (591 a. C.), la cual dio comienzo a las constituciones democraticas de Atenas, que giraran en torno al principio fundamental de la isonomia o igualdad ante la ley, aunque de hecho le sucedera la tirania de Pisistrato y sus hijos (561-511 a. C.). Las importantes reformas de Clistenes vendran a consolidar la democracia (508 a. C.). Ya entrado el siglo V se produce la supremacia del Areopago (478-462 a. C.), las reformas de Efialtes (462 a. C.) y el gobierno de Pericles (461-429 a. C.), que se considera una democracia radical. Luego viene la revolucion de los Cuatrocientos (411 a. C.) y la de los cinco mil (410 a. C.); la tirania de los Treinta y de los Diez (404 y 403 a. C.) para culminar con la restauracion de la democracia en el 403 a. C., que marca tambien el comienzo de su decadencia. Con casi todos los cambios se aumento el poder del pueblo y se aseguro la igualdad de isegoria.

La Republica de los Atenienses, es el primer escrito del genero de la teoria politica en Occidente, obra de un autor desconocido llamado Pseudo-Jenofonte por la tradicion doxografica. Por tal razon el profesor Velasquez recurre al nombre "entrecomillado" para anotar su nombre, vale decir, "Jenofonte", conocido como el Viejo Oligarca, por sus tesis conservadoras y aristocraticas en materias politicas, o tambien como joven oligarca, toda vez que sus juicios demuestran una apasionada critica sobre los procedimientos democraticos.

Esto, acompasado en un estilo coloquial, directo, ironico y elegante, que suponemos sea el propio del siglo de la ilustracion sofistica. De tal suerte, el perfil del escritor se acerca a un politico como Critias, o a un socratico como Jenofonte, pues su caracter indica que probablemente se trataba de un aristocrata ilustrado, de familia terrateniente, o alguien perteneciente a la elite de la caballeria que miraba con sospecha la libertad de expresion de la gente vulgar. De tal modo, el escrito se presenta como "una suerte de panfleto de caracter politico, escrito por un viejo oligarca, denominado como Pseudo Jenofonte, alrededor del 420 a. C. en la Atenas Imperial". Por cierto que el texto es una pieza singular en la historia de la filosofia politica, toda vez que exhibe un caracter aristocratico en medio de epocas democraticas. No obstante, desde el inicio, en el parrafo proleptico, se expresa una particular perspectiva, cuyo plan retorico congenia el reporte historico con la mirada critica, instalando asi una singular forma de objetividad teorica. Cito: "Pues bien, sobre el sistema politico (politeias) de los atenienses, el que hayan elegido este tipo de sistema politico no lo apruebo por lo siguiente: porque al elegirlo optaron porque los plebeyos (ponerous) esten mejor que los aristocrates (jrestous): esa es justamente la causa porque no la apruebo. Pero una vez que les parecio que asi debia ser, les demostrare que preservan bien su sistema politico y ejecutan bien las otras cosas en que los otros griegos creen que ellos se equivocan" (p. 55).

De tal manera, queda meridianamente claro que las instituciones democraticas, sus practicas sociales y la actitud de su clase dirigente, son abiertamente cuestionadas. Aunque, no obstante su ineptitud, se les reconoce la notable capacidad de preservacion del sistema imperante y la continuidad del regimen. Este desdoblamiento del narrador resulta de interes, toda vez que su metodologia se sostiene en un doble estandar, a saber, la narracion de la vida institucional desde una perspectiva objetiva y critica a la vez, que describe y reprueba el despliegue de las practicas democraticas dentro de la polis.

La presente edicion a cargo del Dr. Oscar Velasquez comienza con un excelente prologo del Premio Nacional de Historia, Jorge Hidalgo, lo que dificulta escribir algo mejor como presentacion del libro, pues resulta ser un interesante comentario preliminar desde su erudita mirada del mundo griego. Quisiera ademas destacar que este breve prologo termina con una profetica caracterizacion del perfil intelectual del Dr. Velasquez, pues sugiere a traves de una ilustrativa anecdota que, "para algunos la Universidad no es necesaria", situacion que corresponde con la situacion actual del filosofo chileno, cuya produccion de libros sigue en marcha y con meritos suficientes para postular al Premio Nacional de Humanidades. En tanto, en el Estudio Preliminar, que precede a la traduccion del griego atico, se profundiza lo suficiente la comprension como para reflexionar y revisar la discusion bibliografica de esta obra, pionera de la ciencia politica, cuya propuesta original logra cierta empatia con el lector, mediante sus razonamientos retoricamente convincentes y complementados oportunamente con las ochenta y ocho notas que la contextualizan, finalizando la edicion con un sobrio indice tematico.

Por ultimo, la moraleja de esta singular obra parece consistir en que, la critica a las instituciones del poder de la propia patria es un ejercicio peligroso, pero iluminador de la realidad politica, toda vez que no existira nunca el gobierno ideal que pueda encarnar la justicia perfecta en este mundo contingente. No obstante, queda la sensacion de que la democracia es el mal menor de la politica, ya que su propio dinamismo debe conducir a su permanente renovacion y salvacion mediante el ejercicio del escrutinio publico de las autoridades por parte de la comunidad. En este sentido, es la lucha por el poder mediante practicas dialecticas en el espacio publico, como son la inclusion participativa y la exclusion sectaria, lo que parece ser el nervio central que promueven los actores de las contradicciones de la epoca descrita, y quizas de todos los tiempos democraticos. Finalmente recomiendo esta lectura a todos los helenistas de vocacion, y tambien a los amantes de las bellas letras del ambito hispanoamericano, que tenemos la suerte de encontrarnos con un nuevo aporte del maestro de las letras Oscar Velasquez Gallardo.

Dr. David Morales T.

Universidad Diego Portales

david.morales@udp.cl
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Title Annotation:Jorge Oscar Velasquez Gallardo
Author:T., David Morales
Publication:Intus-Legere Filosofia
Article Type:Resena de libro
Date:Dec 1, 2013
Words:1135
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